El Humanismo en las Diferentes Culturas

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Publicación del anuario 1994 del Centro Mundial de Estudios Humanistas


Descripción

Los diez trabajos que forman parte de esta publicación, fueron producidos en noviembre de 1993, febrero de 1994 y octubre-noviembre de 1994. Se trata de conferencias dadas por especialistas en distintas disciplinas relacionadas con el tema de las culturas. Las intervenciones se produjeron en Moscú y Buenos Aires de acuerdo al plan de actividades propuesto por el Centro Mundial de Estudios Humanistas. Algunos trabajos como los debidos al eminente profesor A. Karapetiants (“El carácter específico de la civilización china en el espejo del idioma chino”); al director del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia y director del Centro, B. Koval (“Falso Anticristo, la lucha de opiniones en torno a la herencia de Nietzsche”) y al vice-director de la revista de Ciencias Sociales y Contemporaneidad, académico J. Nazaretian (“La vergüenza moral como un fenómeno histórico-cultural”), están entrando en prensa para la segunda publicación de CMEH. En este libro estudiosos de distintas latitudes enfocan el tema del humanismo como “puente cultural”. Con esta publicación, el CMEH quiere hacer su contribución al mejor entendimiento entre miembros y organizaciones de diferentes culturas que hoy se ven arrastrados a situaciones que amenazan con tomar características confrontativas.

Contenido

Prefacio

El Centro Mundial de Estudios Humanistas, formado por decisión del Foro Humanista Mundial, comienza a editar el Anuario Humanista que resume sus actividades y contribuye al desarrollo del pensamiento humanista y del correspondiente estilo de vida en las condiciones contemporáneas.

El centro Mundial de Estudios Humanistas es un club independiente integrado por investigadores de la ética y la práctica del humanismo en su contexto histórico.

Su objetivo principal consiste en estimular el intercambio de opiniones, aunar los esfuerzos creativos de los científicos de diversos países para estudiar los problemas más difíciles y actuales del humanismo como corriente universal de la conciencia y acción sociales. Por otro lado, el Centro compara y explica algunos rasgos específicos y formas del humanismo propias a distintas épocas, pueblos, clases, partidos y a la conciencia religiosa y atea.

La tercera tarea del Centro consiste en la divulgación de las ideas del humanismo. El Centro se ocupa de la educación humanista, sobre todo, la educación de la generación joven.

El Centro agrupa a científicos y a colectividades científicas enteras, cooperando con ellas sobre la base de su buena disposición humanitaria. Para lograr sus objetivos el Centro realiza discusiones científicas y seminarios, publica informes y artículos, boletines informativos y analíticos: organiza traducciones de textos. Además, el Centro cumple funciones de archivo de ocumentación para crear el bloque de conocimientos humanistas.

El Centro prepara un breve Diccionario léxico del humanismo y una Enciclopedia Humanista.

En el mundo contemporáneo las investigaciones sobre el humanismo están dispersas. No existen centros de coordinación. Queremos unir las energías y el potencial creador de los científicos del área de las humanidades, filósofos, sicólogos, historiadores, politicólogos, culturólogos y otros.

El humanismo de hoy es multiforme. Es una cosmovisión que está en proceso de gestación. Se reproduce y también se crea, con esfuerzos de artistas, pensadores, ensayistas, científicos, educadores, periodistas, sindicalistas, cooperativistas y miembros de organizaciones e instituciones sociales, culturales y políticas de diferentes países, ideologías, partidos y escuelas. Su impulso vital se nutre en los principios complementarios de universalidad y diversidad. Su fuerza se expresa en la capacidad de superar pasiones mezquinas y momentáneas e interpretar los intereses y anhelos universales del ser humano concreto. El rechaza cualquier sentimiento de odio hacia el hombre y cultiva el amor, combate todas las manifestaciones de la violencia y la discriminación cualquiera sea el velo que las encubra.

Son grandes los peligros que acechan a la humanidad de nuestro tiempo. Y los recursos para salvarla deben ser no menos grandes. La búsqueda de estos recursos es nuestra preocupación constante. Esta búsqueda nos abrirá una salida a las crisis que nos afectan a todos. Es por eso que luchamos contra los fundamentalismos de todo pelaje, que nos dividen y nos llevan a la catástrofe.

Los altos estudios humanistas parten, en lo metodológico, de los logros de la filosofía y la ciencia contemporánea y son interdisciplinarios. Esto explica su carácter sistémico y su atención al instrumental conceptual fenomenológico, a las conclusiones y métodos de la semiótica y la hermenéutica.

Al concebir al ser humano como universo lo investigamos desde el punto de vista sistémico, con su naturaleza integral y sus “circunstancias”; su ambiente, también integral, que es el Cosmos. Este enfoque integral del ser humano exige ver en el arte, y no solo en la ciencia y la filosofía, un medio imprescindible para estudiar el fenómeno humano.

De lo anterior se desprende el análisis culturológico que empleamos para dilucidar el problema humanista. Vemos en la cultura el modo de la actividad específicamente humana. Los principios de universalidad y de diversidad permiten a la cultura superar la acumulación de entropía propia de cualquier sistema cerrado, abriéndose y evolucionando a niveles cualitativamente superiores. Esto ofrece a la humanidad posibilidades de salir de las crisis de civilización y por este medio, adaptándose a las exigencias de carácter ecológico, ir ampliando su hábitat genuino y sus recursos materiales y energéticos. Seguramente esto tendrá implicaciones también para la misma personalidad y el cuerpo humanos.

El principio de la diversidad cultural, genera las premisas necesarias para evitar la uniformidad cultural y el consiguiente colapso del sistema de la vida.

De ahí nuestra preocupación por incentivar la diversidad cultural, nuestro ideario de ver la humanidad una y múltiple a la vez.

Nuestra concepción del ser humano incluye no solo a la generación actual, sino también a todas las generaciones anteriores, esto abre perspectivas para las generaciones venideras.

El Centro Mundial de Estudios Humanistas lleva a cabo una serie de seminarios y lecturas, dedicados a la investigación de las tradiciones e innovaciones en las distintas culturas del mundo. Ya se han realizado discusiones acerca del humanismo en el Oriente Arabe y en China; las tradiciones humanistas en la cultura hebráica y en el mundo iberoamericano. Estos seminarios tuvieron lugar en Moscú, Buenos Aires y Santiago de Chile.

Se efectuaron conjuntamente con los institutos de la Academia de Ciencias de Rusia, centros de cultura hebráica de Buenos Aires y Santiago y con varias instituciones científicas. Actualmente, se preparan seminarios sobre el humanismo cristiano y sobre las tradiciones humanistas de Latinoamérica, Rusia e India. Los resultados de este tipo de discusiones se publican en ruso y en español en forma de folletos, cuadernos y, ahora, como Anuario del Centro Mundial de Estudios Humanistas.

Ya los seminarios concluídos demuestran que no se puede considerar al humanismo como producto exclusivo de la cultura europea. Los elementos del pensamiento y del estilo de vida humanistas surgen independientemente en las grandes civilizaciones antiguas de Eurasia, Africa y América. Su nacimiento, hace 2500 a 3000 años, se debe a la superación de las creencias tribales y a la aparición de la cosmovisión y moral universales. Estos elementos humanistas se manifiestan en todas las religiones mundiales (hinduísmo, budismo, cristianismo, islam, etc.) y en los sistemas éticos que los acompañan (doctrina de Confucio p.ej.). Desde aquél entonces, estas tradiciones humanistas fecundan a la cultura y a la vida cotidiana. Desde luego, en su forma más conocida el humanismo histórico aparece en escena con el Renacimiento europeo y se continúa con la Ilustración como resultado del gran encuentro de las culturas del Antiguo y Nuevo Mundo. Sólo en los siglos XV y XVI la humanidad pudo por vez primera imaginar los contornos de su propia dimensión y la unidad del género humano. Sin embargo, la conquista de América, la guerra de los 30 años y las posteriores guerras europeas y coloniales transformaron el humanismo del Renacimiento en un humanismo trágico. El siglo XX, con sus dos guerras mundiales y con la guerra fría, concede a este carácter trágico un tamaño verdaderamente cósmico.

En el umbral del siglo XXI, con la “paz fría” y sus cañones calientes en diversos puntos del planeta, comenzamos a comprender la necesidad del nuevo humanismo, producto de la confluencia de distintas tradiciones humanistas en un gran torrente único compuesto de múltiples flujos culturales. El análisis científico y la síntesis práctica permitirán encauzar este torrente en dirección a la convivencia digna del ser humano.

Es difícil predecir qué rasgos concretos y qué formas tomará el humanismo en el siglo XXI. Nuestras discusiones acerca de los destinos de la síntesis cultural, en cuanto al humanismo, pueden contribuír en algo al esclarecimiento de los problemas pendientes y a la aproximación de diferentes elementos humanistas presentes en la desgarrada y trágica conciencia de nuestro siglo.

Que el nuevo humanismo sirva de faro a los navegantes en las aguas tempestuosas del fin de nuestro milenio.

Este prefacio fué preparado por el profesor Serguéi Semenov. Investigador dirigente del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia. Miembro del Centro de Estudios Comparativos de Rusia. Profesor titular de la Cátedra de Historia de Europa y América, del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales del Ministerio del Exterior de Rusia. Vicepresidente del Club Humanista de Moscú. Miembro del consejo directivo del Centro Mundial de Estudios Humanistas.

Conferencias

Ediciones

Virtual Ediciones, 1995

Enlaces

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