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	<title>Humanipedia - Contribuciones del usuario [es]</title>
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		<updated>2022-12-23T16:16:39Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a [[destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Vocabulario del libro Siloismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<title>Accidente</title>
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		<updated>2022-12-23T15:48:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a [[destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Menciones=&lt;br /&gt;
*Algunas menciones en [[Silo]], Humanizar la Tierra:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Y habrá acción y reacción y también reflejo y '''accidente''', pero si has abierto el futuro no habrá algo que &lt;br /&gt;
te detenga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Estos sentidos provisionales, necesarios para el desarrollo de la actividad humana, no fundamentan mi existencia. Por otra parte, si me afirmo en una particular situación ¿qué sucederá cuando el '''accidente''' la desarticule?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;A menos que se quiera reducir la existencia al agotamiento o la frustración, será menester descubrir &lt;br /&gt;
un sentido que ni aún la muerte (si fuera el '''accidente'''), pueda agotar o frustrar&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He visto la diferencia que hay entre fe ingenua (también conocida como “credulidad”) y aquella otra violenta e injustificada que da lugar al fanatismo. Ninguna de las dos es aceptable ya que mientras una abre la puerta al '''accidente''', la otra impone su paisaje afiebrado&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Vocabulario del libro Siloismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<title>Accidente</title>
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		<updated>2022-12-23T15:47:35Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a [[destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Menciones=&lt;br /&gt;
*Algunas menciones de [[Silo]], Humanizar la Tierra:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Y habrá acción y reacción y también reflejo y '''accidente''', pero si has abierto el futuro no habrá algo que &lt;br /&gt;
te detenga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Estos sentidos provisionales, necesarios para el desarrollo de la actividad humana, no fundamentan mi existencia. Por otra parte, si me afirmo en una particular situación ¿qué sucederá cuando el '''accidente''' la desarticule?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;A menos que se quiera reducir la existencia al agotamiento o la frustración, será menester descubrir &lt;br /&gt;
un sentido que ni aún la muerte (si fuera el '''accidente'''), pueda agotar o frustrar&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He visto la diferencia que hay entre fe ingenua (también conocida como “credulidad”) y aquella otra violenta e injustificada que da lugar al fanatismo. Ninguna de las dos es aceptable ya que mientras una abre la puerta al '''accidente''', la otra impone su paisaje afiebrado&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Vocabulario del libro Siloismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Accidente&amp;diff=39208</id>
		<title>Accidente</title>
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		<updated>2022-12-22T21:21:36Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a [[destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Menciones=&lt;br /&gt;
*Silo, (1974). Charla sobre Los Sistemas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sucede el accidente cuando irrumpe un factor no esperado. Los sistemas que actúan lateralmente tienen su propio orden, lo que sucede es que la previsión matemática no los pone en el horizonte, entonces irrumpe como accidente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sujeto planifica su vida, ahorra en el banco; no importa si le desinflan la moneda, pero él va haciendo sus cosas, va poniendo su casita y, cuando está en condiciones de habitarla, puede pasar cualquier cosa que no depende de él. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando más factores empiezan a intervenir en un sistema, empiezan a surgir mayores posibilidades de accidentes, o mayores posibilidades de interferencias de fenómenos laterales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los accidentes en las selvas que podían surgir, en esas pésimas condiciones de higiene en que nacían las primeras comunidades de recolectores, los accidentes eran muchos. Pero de todas maneras se morían de peste, de esto o lo otro y no se desarticulaban de un modo tan violento, como puede desarticularse un gran sistema mundial en donde hay interrelaciones de tantos sistemas; con tanto que en todo momento se está expuesto a los accidentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La posibilidad de accidentes aumenta en la medida en que aumenta el número de componentes en las relaciones. De manera que, a medida que se aumenta el número de componentes en las relaciones; de manera que, a medida que se hace más complejo un organismo o un conjunto de funciones; a medida que se complejiza, aumenta también la posibilidad de accidente, la posibilidad de introducción del fenómeno aleatorio. El fenómeno de azar comienza entonces a tener suma importancia a medida que aumentan las relaciones. El fenómeno de azar que vemos en la participación de un sistema lateral en otro, el fenómeno de azar actúa en un sistema como “ruido” o “como desvío de la señal”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Vocabulario del libro Siloismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Destino&amp;diff=39207</id>
		<title>Destino</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Destino&amp;diff=39207"/>
		<updated>2022-12-22T18:51:33Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Opuesto a [[accidente]]. Una entidad tiene d. cuando no obstante el desvío producido en su trayectoria, llega al punto previsto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Vocabulario del libro Siloismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Accidente&amp;diff=39206</id>
		<title>Accidente</title>
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		<updated>2022-12-22T18:50:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a [[destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Vocabulario del libro Siloismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=El_Paisaje_Interno&amp;diff=39201</id>
		<title>El Paisaje Interno</title>
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		<updated>2022-12-20T20:50:28Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; '''Esta página informa sobre el libro, si deseas leer su contenido es [[El Paisaje Interno (texto completo)|aquí(leer)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Libro de [[Silo]] incluido en [[Humanizar la Tierra]]. Se ha publicado también como libro separado. Su primera redacción y publicación es de 1981.&lt;br /&gt;
[[Archivo:El-paisaje-interno-big.jpg|170px|right|El Paisaje Interno, editorial Bruguera, 1981.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Explicación =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El paisaje interno estudia el [[sinsentido]] de la vida con referencia a la lucha contra el nihilismo en el interior de cada [[ser humano]] y en la vida social, exhortando a que esta vida se convierta en actividad y militancia al servicio de la humanización del mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El paisaje interno está dividido en dieciocho capítulos y cada uno de ellos en fragmentos. Puede agruparse a los grandes motivos del libro, de este modo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: A.	Los dos primeros capítulos son introductorios y se dirigen al lector con preguntas sobre su felicidad o sufrimiento y sobre sus intereses en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: B.	Desde el capítulo III al VI, se estudia los diferentes tipos de paisajes (externo, humano e interno) y su interacción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: C.	El capítulo VII desarrolla los temas del dolor, el sufrimiento y el sentido de la vida. Esos puntos y los referidos a la validez de la acción en el mundo, van a continuar presentes hasta el capítulo XIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: D.	Desde el capítulo XIV al XVIII, se destaca como tema central la dirección de los actos humanos y los motivos de esa dirección al par que se efectúan propuestas de cambio en el sentido de la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El orden de los temas es el siguiente:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: I.	LA PREGUNTA - Indaga sobre la felicidad y el sufrimiento. Propone una dirección de superación del sufrimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: II.	LA REALIDAD - Discute la naturaleza de lo “real”, comprometiendo lo que se percibe en la conformación del ser humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: III.	EL PAISAJE EXTERNO - Destaca que todo paisaje externo varía de acuerdo a lo que sucede en el interior de quien lo percibe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: IV.	EL PAISAJE HUMANO - Muestra al paisaje humano, comprometiendo la interioridad del sujeto. Niega que los bandos o facciones actuales tengan derecho a exigir respuestas elaboradas por ellos mismos a los problemas que se presentan en individuos y sociedades. Afirma la necesidad de definir la acción en el mundo humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: V.	EL PAISAJE INTERNO - Explica que en la base del hacer humano están las creencias. Pero destaca que el paisaje interno no es solo un campo de creencias sino de recuerdos, percepciones e imágenes. Hace notar que la relación paisaje interno-externo, es una estructura en la que ambos términos son correlatos que pueden ser tomados como actos u objetos alternadamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VI.	CENTRO Y REFLEJO - Indica la posibilidad de emplazarse en el centro del paisaje interno, desde donde cualquier dirección que se escoja es reflejo de aquél. Por otra parte, muestra que el aprendizaje se realiza por el hacer, no por el contemplar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VII.	DOLOR, SUFRIMIENTO Y SENTIDO DE LA VIDA - Establece diferencias entre dolor físico y sufrimiento mental. En la frase: “humanizar la Tierra”, pone la clave del sentido de la vida, destacando la primacía del futuro sobre los otros tiempos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VIII.	EL JINETE Y SU SOMBRA - Este capítulo rompe la monotonía de los desarrollos anteriores con un giro de estilo. No obstante, vuelve sobre los problemas de los tiempos en la vida y en ellos busca la raíz del recuerdo, la percepción y la imagen. Esas tres vías, son consideradas luego como “las tres vías del sufrimiento” en la medida en que la contradicción invierte los tiempos de la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: IX.	CONTRADICCIÓN Y UNIDAD - Continúa la exposición sobre el juego de los tiempos. Marca diferencias entre problemas cotidianos o dificultades, con la contradicción. Respecto a esta última, define sus características. Efectúa propuestas de cambio en la organización del paisaje interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: X.	LA ACCIÓN VÁLIDA - Explica que no sólo la contradicción genera sufrimiento, sino toda inversión en la corriente creciente de la vida. Destaca la importancia de la “acción válida” como acto de unidad superador de la contradicción. Este capítulo plantea una velada crítica a los fundamentos de la moral en tanto no están elaborados en base a la necesidad de dar unidad al ser humano, dando referencias para superar la contradicción y el sufrimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XI.	PROYECCIÓN DEL PAISAJE INTERNO - Destaca que los actos contradictorios o unitivos comprometen el futuro de quien los produce y de aquellos que están en contacto con él. En tal sentido, la contradicción individual “contamina” a otros y la unidad individual produce también efectos en los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XII.	COMPENSACIÓN, REFLEJO Y FUTURO - En el trasfondo de este capítulo está la antigua discusión entre determinismo y libertad. Se pasa revista muy veloz a la mecánica de los actos como juego de acciones compensatorias y también como reflejo del paisaje externo, sin dejar de lado al [[accidente]] como otro fenómeno que inhabilita a todo proyecto humano. Finalmente, destaca la búsqueda del crecimiento de la vida sin límite, como salto sobre las condiciones determinantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XIII.	LOS SENTIDOS PROVISIONALES - Esboza una dialéctica entre “sentidos provisionales” y “sentido de la vida”. Pone como máximo valor la afirmación de la vida e insinúa que la rebelión contra la muerte es el motor de todo progreso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XIV.	LA FE - Considera la impresión de sospecha que se experimenta al escuchar la palabra “fe”. Marca luego diferencias entre fe ingenua, fe fanática y fe al servicio de la vida. Da a la fe especial importancia como energía movilizadora del entusiasmo vital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XV.	DAR Y RECIBIR - Establece que el hecho de dar (a diferencia del recibir, que es centrípeto y muere en el propio sujeto), abre el futuro y que toda acción válida va en esa dirección. Es por el dar que puede modificarse la dirección de una vida contradictoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVI.	LOS MODELOS DE VIDA - Explica a los “modelos”, como imágenes que motivan actividades hacia el mundo externo. Hace notar la modificación que sufren tales imágenes con el cambio del paisaje interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVII.	EL GUÍA INTERNO - Refiere que existen modelos en el paisaje interno que son ejemplos de acción para el sujeto. A tales modelos se los puede llamar “guías internos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVIII. EL CAMBIO - Se estudia la posibilidad del cambio voluntario en la conducta del ser humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Ediciones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin contar las ediciones incluidas en  Humanizar la Tierra el libro ha tenido ediciones como libro separado: numerosas ediciones en español, una edición en italiano (De Vecchi)...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Internal_Landscape_1980.jpg|150px|border|El Paisaje Interno, editorial Bruguera, 1981.]] &lt;br /&gt;
[[Archivo:A_Paisagem_Interna.jpg|155px|border|El Paisaje Interno, editorial Bruguera, 1981.]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Versiones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La versión actual común a los dos libros donde esta inserto es la que estableció el autor al momento de publicar la trilogía de Humanizar la Tierra (1989); versiones previas han circulado hasta esta fecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Conferencia del autor =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Dada por Silo el 1 de abril de 1982 en la VIII Feria Internacional del Libro de Madrid.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos analistas eruditos, como quien me ha precedido en el uso de la palabra, han dejado perfectamente encuadrado el problema de la forma de “El Paisaje Interno”. Esto me exime de mayores comentarios sobre el particular.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas maneras, quisiera agregar que la estructura expositiva de este libro es idéntica a la de mi obra anterior, “La Mirada Interna”, aún cuando medie entre los dos escritos un lapso de diez años. La identidad formal hizo que algunos englobaran a las dos obras dentro de una misma calificación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para aclarar este punto referiré una anécdota…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El año pasado, en la Feria Internacional del Libro en Frankfurt, mi editor alemán explicó que tanto “La Mirada Interna” como “El Paisaje Interno” eran clasificados según los especialistas, dentro de una genérica literatura religiosa. Por otra parte, yo había leído algunos artículos europeos en los que se insistía sobre este punto. La razón principal que se daba en ellos era que estos libros estaban organizados en capítulos y fragmentos nume­rados, al estilo de las obras místicas tradicionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no podía negar que estaban numerados los versículos bíblicos o los suras koráni­cos, o los yasnas y fargards del Avesta, o los Brihadosanyaka Upanishads y que también participaban mis escritos, de ese ordenamiento. Pero me vi obligado a desta­car que en obras de importancia de filosofía contemporánea se estaba utilizando crecientemente esta suerte de numeración de los parágrafos, y como ejemplos destacados cité las “ldeen” de Husserl y el “Tractatus” de Wittgestein, sin dejar de mencionar, por otra parte, obras sobre cálculo informacional y tratados de cibernética que cada vez más frecuentemente se iban presentando a los públicos especializados y todos ellos con las famosas numeraciones paragráficas. Para concluir con una sonriente observa­ción, hice notar que los códigos civiles, penales, de procedimientos, etc., eran un ejemplo de tratados religiosos si se consideraba a sus artículos numerados como la definición misma de la literatura mística.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así las cosas, quedó en claro que no eran estas razones suficientes para ubicar a mi obra dentro de los escritos reli­giosos. Debía haber otros elementos que justificaran tal encuadre. Y esos elementos, tal vez, no estuvieran en la forma sino en el contenido. Pero ya que el contenido de mis libros era la vida humana, de existir la mencionada “religiosidad” esta no habría de referirse a los dioses sino al hombre mismo. Yo siempre creí haber escrito en prosa poética tomando como materia prima, los temas fundamentales de la vida humana. Y de entre ellos escogí el del sentido, el de la dirección de la vida. ¿Se trataba acaso de una teología? ¿O tal vez de una antropología filosófica? ¿Era una descripción o una interpretación? En todo caso, ¿con qué instrumental metódico se contaba para estudiar el sentido de la vida? Y si hablá­bamos de instrumental metódico seguramente habría una lógica previa que -explícita o no- estaría actuando y de haber una lógica, también habría una metafísica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No trataré en estos pocos minutos, tan difíciles cuestiones sino que más bien me referiré a algunos temas del Paisaje Interno, guiado por el hilo conductor del sentido de la vida, mencionado una y otra vez, e implícito siempre en todo capítulo y pará­grafo de mis escritos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomemos el primer capítulo dirigido al lector en estos términos: “A medida que la vida pasa, ¿crece en tí la felicidad o el sufrimiento?… Si no crece en tí y en quienes te rodean la felicidad y la liber­tad, rechazaré tu ejemplo”. Y más adelan­te:… “Salta por “encima de tu sufrimiento y entonces no crecerá el abismo sino la vida que hay en tí”. “No hay pasión, ni idea, ni acto humano que se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser tratado: el abismo y aquello que lo sobrepasa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este planteo, aparentemente dualista, pone en evidencia las preocupaciones funda­mentales sobre el “crecimiento de la vida” y la aniquilación de la vida. La aniquila­ción toma una cierta sustancialidad al designarla como “abismo”. Pero no se trata sino de una licencia propia de la prosa poética en la que la sola mención de nihilización del ser, o “tachadura” del ser como propondría Heidegger, provocaría una fractura de estilo irreparable. No estamos pues hablando de “abismo” en términos de sustancia, sino de anonadamiento _ oscurecimiento del ser de la existen­cia humana. Queda claro que el primer efecto dualista desaparece al comprender el concepto de abismo como no-ser, como no-vida y no como entidad en sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se escogió el concepto de abismo por las implicancias sicológicas que tiene y porque suscita registros del tipo de vértigo, asociados a una contradictoria sensa­ción de atracción y rechazo. Esa atracción de la nada que vence en el suicidio o en la embriagadora furia destructora y que motiva al nihilismo de un individuo, de un grupo, o de una civilización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que aquí no se está tratando la angustia que irrumpe en el existente o la náusea como una pasiva desintegración del sentido, sino el vértigo y la atracción nihilista, “deus inversus” de la vida, que disputan con ésta su reconocimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“No hay pasión ni idea, ni acto humano que se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser trata­do: el abismo y aquello que lo sobrepasa”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hagamos aquí un paréntesis. Inmediata­mente después que el pensamiento occidental llegó a la cúspide del idealismo absoluto numerosas corrientes retornaron la preocupación por la existencia humana. Pensadores optimistas trataron de orientarla en una dirección de progreso, otros reaccionaron en diversas opciones vitalistas. Pero, al parecer en el seno de las diversas corrientes se había ya instalado esa pérdida del ser, ese nihilismo que llevaba a un mecanicismo en que la vida humana y su conciencia eran reflejo de condiciones, o bien donde la vida como condición irra­cional sobrepasaba y determinaba mecánica­mente a la conciencia. No sólo en la filosofía y en las nuevas corrientes sicológicas hizo irrupción este nuevo fenómeno, sino en las doctrinas políticas y hasta en el diseño del ideal de felici­dad y de estilo de vida de las pobla­ciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es de extrañar que el desarrollo de las dos tragedias mundiales ampliarán en los hechos lo que ya se había anunciado en las esferas de la especulación, porque claro está, se trataba del mismo fenómeno. Entonces, desde aquel desgarrador “Dios ha muerto” nietzscheano hasta la muerte en masa de millones de seres humanos, había un solo paso. ¿Qué habría de sobrevivir luego como un breve respiro entre la tragedia y el futuro? El absurdo, el sin-sentido. y la pérdida del horizonte vital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volviendo a nuestro tema, debemos pre­guntarnos: ¿es que se ha instalado en el corazón del ser humano actual, el abismo o aquello que lo sobrepasa? Y si se tratara del abismo, ¿podría existir algún cambio de dirección que no fuera rechazado por el nihilismo triunfante? Algunos proponen que sólo el temor ha detenido hasta ahora al nihilismo total. Otros dicen que para detener la aniquilación, se debe aniquilar a aquello que impide nuestro avance. Se trata, en todos los casos, de un débil equilibrio impulsado por el mismo nihi­lismo. Y entonces, ¿cómo elegir aquello que sobrepasa el abismo, si en este mecanismo gigantesco las opciones están ya predeter­minadas para las nuevas generaciones, para los contingentes humanos que en este mismo instante están naciendo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si en el ser humano existe la libertad de elegir, entonces es posible modificar las condiciones que se preanuncian catastrófi­cas en su mecánico desarrollo. Si por lo contrario, la libertad humana es sólo un mito piadoso, entonces no importa qué rumbo tomen los acontecimientos colectivos o la vida de los individuos, ya que la fatalidad gobierna los hechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En “El Paisaje Interno” se afirma la libertad de la vida humana. Es más, se dice que su sentido es por esencia libertad y que esta libertad rechaza el absurdo y la noción de la realidad de “lo dado”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, el capítulo II nos dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Qué quieres tú? Si dices que lo más importante es el amor o la seguridad, entonces hablas de estados de ánimo, de algo que no ves”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si dices que lo más importante es el dinero, el poder, el reconocimiento social. la causa justa, Dios o la eterni­dad, entonces hablas de algo que ves o que imaginas. Nos pondremos dé acuerdo cuando digas: “¡Quiero la causa justa porque rechazo el sufrimiento!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y más adelante:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿De qué realidad hablas al pez ya1 rep­til. al gran animal, al insecto pequeño. al ave. al niño. al anciano. al que duerme ,.y al que frío o ahebrado vigila en su calculo o su espanto?”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Digo que el eco de lo real murmura o retumba según el oído que percibe; que si otro fuera el oído. otro canto tendría lo que llamas “realidad”. Por tanto que tu corazón afirme: !Amo la realidad que construyo!” .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en el capítulo III:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Si un mismo paisaje es diferente para dos personas en dónde está la diferen­cia? ” .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A veces ocurre que un paisaje es reprobado o aceptado por las multitudes y los pueblos. Sin embargo, ¿esa reprobación, o aceptación está en el paisaje o en el seno de las multitudes y los pueblos?”. “Entre la sospecha y la esperanza, tu vida se orienta hacia paisajes que coin­ciden con algo que hay en tí”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Todo este mundo que no has elegido sino que te ha sido dado para que humanices, es el paisaje que más crece cuando crece la vida. Por tanto, que tu corazón nunca diga: “Ni el otoño, ni el mar, ni los montes helados tienen que ver conmigo, sino que afirme: ¡Amo la realidad que construyo! “.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De este modo, va quedando en claro que la noción de la realidad se modifica de acuer­do a la óptica con que es observada. Pero uno de los errores más notables es el de tomar la realidad de acuerdo a mi visión, sin reconocer que tal visión existe. En otros términos (y ya como había descubierto el raciovita1ismo), el sistema de creencias interfiere en la noción de realidad sin advertir que tales creencias existen. Y, en general, las llamadas ideas y hasta ideologías sobre la realidad, no son sino creencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imaginemos ahora un sistema socio-cultu­ral cuya óptica básica de creencias sea de tipo nihilista y comprenderemos que sus ideas o su ideología dominante nos presentarán un mundo, una realidad que habremos de aceptar so pena de ser aniquilados en caso de no hacer lo. Y, por otra parte, si para no ser eliminados, aceptamos tal imposición, también seremos liquidados por el crecimiento y el desarrollo de esa óptica que moldeará nuestra forma de vida de acuerdo al nihilismo dominante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la obra se hace distinción entre tres tipos de “paisaje”:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el externo (correspondiente al mundo de la percepción)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el interno (propio de la representación)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y el humano (propio del mundo social).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De esta suerte, se reconoce que la percepción no actúa aislada sino que tanto los datos de memoria personales como las propias representaciones, actúan haciendo que el percep­tor seleccione y articule su percepción. Por otra parte, el mundo social es el que suministra la designación de lo percibido y así hace que lo percibido quede clasificado dentro del horizonte de las creencias de una sociedad particular en un momento dado. Siendo tomada tal designación y clasificación social como un dato propio del individuo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ello, en la introducción al capítulo IV, se va a decir y casi a modo de definición:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Paisaje externo es lo que percibes de las cosas; paisaje interno es lo que tamizas de ellas con el cedazo de tu mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen tu indisoluble visión de la realidad. Y es por tu visión, que te orientas en una u otra dirección”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero es claro, se agrega, que:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“según avanzas se modifica tu visión. No hay aprendizaje, por pequeño que sea, que se cumpla sólo por contemplar. Aprendes porque algo haces con lo que contemplas y cuan to más haces, más aprendes, ya que según avanzas se modifica tu visión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Qué has aprendido del mundo? Has apren­dido lo que has hecho. ¿Qué quieres del mundo? Quieres según lo que te haya sucedido. ¿Qué no quieres del mundo? No quieres de acuerdo a lo que te ocurrió”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego de discutir acerca del conocimien­to de lo real, en el capítulo VII se pasa al problema del registro personal del que percibe y se estable­cen diferencias entre dolor y sufrimiento. Independientemente del conocimiento u opinión que se tenga sobre lo real, los registros de dolor y sufrimiento son seña­les con que cuenta el perceptor para reconocer aquello que amenaza, aquello que nihiliza su existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente al dolor físico, la experiencia demuestra que este retrocede en la medida en que avancen la ciencia y la sociedad. Y por ello, quienes contribuyen con el progreso en este sentido, son portavoces y cons­tructores de la humanización del mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desafortunadamente, el sufrimiento mental no retrocede por el hecho de que la socie­dad y la ciencia avancen. Por ello, es de importancia comprender la estructura del sufrimiento para rescatar de sus dominios al ser humano cotidiano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es posible, afirma “El Paisaje Interno”, es posible hacer retroceder el dolor y también el sufrimiento. Pero con respecto a la segunda señal de peligro mencionada, surgen numerosos errores en su interpreta­ción. Uno es considerar al sufrimiento como producto de reacciones frente al medio externo hostil. Esta suerte de interpreta­ción “naturalista” del sufrimiento se basa en la creencia de que los fenómenos mentales son también parte de la realidad dada. En definitiva, se sigue creyendo en ese caso, que existe una naturaleza huma­na de algún modo inmodificable y por tanto, el sufrimiento como parte de, esta natura­leza se supone que no puede ser superado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El libro ha considerado al paisaje humano como presentado en el mundo de lo natural y por ello, precisamente, se lo menciona así, como “paisaje”. Sin embargo, el mundo social y humano aparece más allá de la observación ingenua como básicamente un mundo histórico, no natural, y la conciencia humana, del mismo modo, como sin natura­leza sino por lo contrario, de existencialidad histórica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por todo ello, develar el sentido histórico del ser humano y comprender que en la estructura temporal de su conciencia están los elementos del sufrimiento, es desobjetivizar al hombre y precisamente, humanizarlo en el mejor de los sentidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mundo objetal puede ser modificado y transformado por el hombre pero en tanto él mismo no se considere en devenir y trans­formación, sus objetos serán portadores de su falta de sentido y nihilizarán al mundo. “En el capítulo VII se dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Nombrador de mil nombres, hacedor de sentidos, transformador del mundo…Tus padres y los padres de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae, sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido, ilumi­nas la tierra. Cuando pierdes tu sentido, la tierra se abre”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: humanizar la tierra. ¿Qué es huma­nizar la tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“No puedo pedirte que vayas más allá, pero tampoco será ultrajante que yo afirme: Ama la realidad que construyes y ni aún la muerte detendrá tu vuelo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“No cumplirás con tu misión si no pones tus fuerzas en vencer el dolor y el sufrimiento en aquellos que te rodean. Y si logras que ellos, a su vez, emprendan la tarea de humanizar el mundo, se abrirá su [[destino]] hacia una vida nueva”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante, se sigue profundizando en la temática del tiempo de la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero será bueno aquí hacer algunas consideraciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya Agustín en sus “Confesiones” había descubierto las diferencias entre el tiempo pensado y el tiempo experiencia1. El desta­caba:”Cuando trato de comprender el tiempo, no lo experimento y cuando lo experimento, no lo comprendo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta brillante intuición termina asfixia­d? ya en la definición de Hege1 en la que el tiempo es “la abstracción del consumir”. Será necesario un neoaristotélico como Brentano, para redescubrir el problema e inspirar en la Fenomeno1ogia de la con­ ciencia del tiempo inmanente de Husserl, el redescubrimiento del gran Agustín.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así las cosas, la conciencia es ya una estructura temporal en la que prima la protención. Esto es casi decir: la con­ciencia humana se organiza merced a su sentido. Contrariemos estos términos y al quitar el sentido a la conciencia, la negaremos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este es el punto: La negación del primado del futuro sobre el mundo de lo fáctico; la negación del sentido, es la clave del nihilismo y frente a la nihilización de la conciencia, surge el sufrimiento como señal de peligro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y porque en todo sufrimiento ha operado la inversión del futuro, el repliegue del sentido, la pérdida de la dirección hacia adelante, habrá una contradicción de su devenir. “Es la contradicción, lo que invierte la vida”, dirá el libro. No habrá pues otra posibilidad que reorientar la vida hacia el futuro para superar el sufrimiento. Sin embargo, en el existente coti­diana, la creencia en que la vida humana pertenece al mundo’ de lo natural es de fuerte arraigo y sustraer a la conciencia de tal ilusión, no es tarea que pueda realizarse por vía ideológica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ser humano sufre por lo que perdió, por lo que no tiene y por lo que desespera de alcanzar. De este modo, por las tres vías del recuerdo, de la percepción y de la imaginación, el sufrimiento se hace presente y delata la ausencia del sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He aquí que la muerte, aparece como la confirmación del sin-sentido ya que se anuncia como la pérdida total de futuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ideológicamente podrá decirse, aún adhi­riendo a nuestra propuestas, que ya que el individuo y la sociedad no pertenecen al mundo de lo fáctico, ya que no tienen naturaleza sino que se deve1an en su histo­ricidad, la muerte no impide que las accio­nes realizadas, contribuyan al desarrollo del futuro humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero he aquí que la muerte aparece al existente como la irrupción y el dominio definitivo de lo fáctico, frente a lo cual se alzó un día la conciencia humana. Y cualquier futuro que se imagine sin la pre­sencia experiencial de esa conciencia, no pasa de especulación, ni supera a lo fácti­co en la realidad de la existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De manera, que solamente al tomar a la muerte como lo fáctico y romper la ilu­sión de naturalidad de la conciencia, afirmando su futuro, se puede superar el sufrimiento y dotar a todo acto de sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La negación de la posibilidad de futuro para la mente, más allá del absurdo impacto de la muerte, lleva en sí la nihilización de todo acto, de toda intención y de todo sentimiento humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando la base de creencias de una socie­dad y, por tanto de sus individuos, termina identificada con lo fáctico, la objetiviza­ción de todo producto humano y del ser humano mismo, se instala triunfalmente. Y esta nihilización lleva en sí la destruc­ción de todo lo que toca. .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quisiera leer una parte del capítulo XII, que nos dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Es que acaso la vida es sólo acción y reacción? El hambre ensueña con la sacie­dad, lo aprisionado con lo suelto; el dolor busca el placer y el placer se hastía de sí mismo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si la vida es sólo persecución de segu­ridad para quien teme al futuro; afirma­ción de sí para el desorientado; anhelo de venganza para la frustración pasada…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué libertad, responsabilidad y compromiso podrá sostenerse como invicta bandera?” .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“y si la vida es sólo el espejo que refleja un paisaje, ¿cómo podrá cambiar aquello que refleja?”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si afirmas lo que se busca a sí mismo, aquello cuya naturaleza es transformarse, eso que no tiene saciedad en sí mismo y que por esencia está abierto al futuro, entonces amas la realidad que construyes. Esa es pues tu vida: ¡la realidad que construyes!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Que por tu boca hable la vida y ella diga: ¡No existe algo que pueda dete­nerme!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Inúti1 y malvada profecía que anuncia la hecatombe del mundo. Yo afirmo que el ser humano habrá no solamente de seguir viviendo, sino que crecerá sin límite. Y también digo que los negadores de la vida desean robar toda esperanza: palpitante corazón del acto humano”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Quiera tu futura alegría, que en los momentos más sombríos recuerdes esta frase: ¡La vida busca el crecimiento, no la compensación de la nada!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y más adelante se afirma:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Por ello quiero a los santos que no temen, sino que verdaderamente aman Y quiero a los que con su ciencia y su razón, vencen a diario el dolor y el su­frimiento. y en verdad no veo diferencia entre el santo y el que alienta la vida con su ciencia. ¿Qué mejores ejemplos, qué guías superiores a esos guías?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Un sentido que quiera ir más lejos que lo provisional, no admitirá la muerte como el fin de la vida, sino que afirmará la trascendencia como máxima desobe­diencia al aparente [[Destino]]”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si la razón debe estar en función de la vida, que sirva para hacernos saltar sobre la muerte. Que la razón, entonces, elabore un sentido exento de toda frustración, .de todo accidente, de todo agotamiento” ‘.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya en estas frases aparece lo que, según dijéramos al comienzo de nuestra exposi­ción, ha hecho que algunos pudieran clasificar a la obra, dentro de la literatura mística.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, tal vez entramos aquí en el terreno de la mística, pero en ella no hay dioses, ni cielos, ni infiernos. Hay más bien el descubrimiento racional de que la creen­cia en la trascendencia es útil para la vida, porque dota a ésta de un sentido que lo fáctico no puede destruir. Esta afirma­ción, proclama que la anulación del ente no es idéntica al anonadamiento del ser, pero que si por la ilusión naturalista se identifica al mundo de lo dado con el mundo humano de modo definitivo, en esa creencia estará la raiz del sufrimiento y, por tanto, la nihilización del futuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los capitulo s siguientes, la creencia ya aparece designada como “fe”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se pasa revista a los distintos tipos de fe: así hay una fe ingenua que lleva al accidente, una fe fanática que es también negadora de la existencia y una fe fundamentada que es útil para la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguramente, el hecho de considerar a la fe en términos de utilidad, crea en el lector una sensación ambigua. Esto es así, porque la palabra “fe” está cargada con las copresencias propias de los siste­mas religiosos y ligada, por cierto, a lo espiritual. Se piensa, en general, que lo espiritual y lo útil se oponen o, por lo menos, pertenecen a regiones que no tienen contacto entre si. Ello no debe desorien­tar, si se comprende a la fe en función de la vida y no fuera de ella. Pero semejante discusión nos alejaría un tanto de los comentarios que ahora nos ocupan…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Prefiero retomar el tema de la contradic­ción para que todo lo anterior se clarifi­que al máximo dentro de lo que permite esta breve exposición. Veamos algunos parágrafos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La contradicción invierte la vida. Es la inversión de esa corriente creciente de la vida lo que se experimenta como sufrimiento. Por ello. el sufrimiento es la señal que advierte sobre la necesidad de cambio en la dirección de las fuerzas que se oponen”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Todo acto contradictorio. que por cual­quier circunstancia hayas efectuado en tu vida tiene un inequívoco sabor de vio­lencia interna y de traición a tí mismo… Algo se fracturó y cambió tu rumbo. Pero ello te predispuso a una nueva fractura Así es que todo acto contradictorio te obliga a su repetición aunque te opongas. del mismo modo en que todo acto de unidad te lleva a la repetición pero acrecienta’ la vida”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Los actos contradictorios o unitivos hacen a la esencial construcción de tu vida. En el momento en que te encuentres enfrentado a ellos. no debes equivocarte porque si lo haces comprometerás tu futuro e invertirás la’ corriente de tu vida…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo saldrás del sufrimiento luego?”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Y cuál es el sabor del acto de unidad? Para reconocerlo te basarás en la profunda paz que acompañada de una suave a1egria,te pone en acuerdo contigo mismo. Este acto tiene por señal a la verdad más íntegra, porque en él se unifican en estrecha amistad el pensamiento, el sentimiento y el hacer en el mundo. ¡Indudable acción válida que se afirmaría mil veces más, si se viviera otras tantas vidas!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Todo fenómeno que hace retroceder el sufrimiento en otros, se registra en quien lo produce como acto válido, como acto de unidad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí ya hemos llegado a la necesidad de una moral que no está justificada sim­plemente por razones de convivencia social o porque la “naturaleza humana” así lo exige. No hay moral que pueda asentarse­ valederamente en la imposición de lo fác­tico, sino que por lo contrario debe admitir la libertad, la posibilidad de elegir entre un acto u otro. En este caso, una nueva moral puede justificarse al comprender que la producción de actos contradictorios o unitivos encadena a las posteriores acciones en una dirección sufriente o felicitaria. Como, por otra parte, se ha destacado el paradigma del acto de unidad en la ayuda a otros para su libera­ción del dolor y él sufrimiento, aparece claro que en el mundo social no hay acto moral aislado, que comience y termine en el individuo, sino que siempre implica a otros en su ejercicio y sus consecuencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ello también, en esta moral de la libertad, el acto inmoral no empieza y termina en el individuo aislado sino que contamina a otros y trae sufrimiento al cuerpo social en mayor o menor medida, comprometiendo también su futuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya en el capítulo XV, se llegará a decir:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si hablamos del “dar” y de la “ayuda”, tú pensarás sobre lo que te pueden dar, o acerca de cómo te pueden ayudar…Digo que tu egoísmo no es un pecado sino tu fundamental error de cálculo, porque has creído, ingenuamente, que recibir es más que dar… Recuerda los mejores momentos de tu vida y comprenderás que siempre estuvieron relacionados con un dar desprendido. Esta sola reflexión debería ser suficiente para cambiar radicalmente la dirección de tu existen­cia… Pero no será suficiente”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Es de esperar que esté hablando -se sigue diciendo- para otro y no para tí, ya que seguramente habrás comprendido frases como “humanizar la tierra”, “abrir el futuro”, “sobrepasar el su­frimiento en el mundo que te rodea” y otras cuantas más, que tienen como base la capacidad de dar”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Amar la realidad que se construye, no es poner como clave del mundo, la solu­ción a los propios problemas… ¿quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces, produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a quienes te rodean”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya a estas alturas puede comprenderse bien por qué este libro ha sido calificado de religioso. Reconsideremos por un momento temas mencionados como la fe, la trascendencia y por último la moral y entonces resultará inequívoca la sensación que tendrá cualquier clasificador formado en los esquemas convencionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por nuestra parte, no hemos querido eludir palabras que se suponía comprendidas de una vez y para siempre. Muy por el contrario, hemos tratado de redefinirlas y ubicarlas en un nuevo contexto de pensa­miento, rescatándolas del campo que ha querido asignarle el bandolerismo semántico de los bienpensantes ajustados a la moda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repito ahora, lo dicho casi al comienzo de esta exposición. “El Paisaje Interno”, es un libro escrito en prosa poética, que trata acerca de la vida humana y que considera de ella el tema central del sentido. Y si el tratamiento de tales temas necesariamente toca a la fe, a la trascendencia y a cuestiones de moral, no veo por cuáles motivos todo esto deba ser eludido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a las consecuencias prácticas que se desprenden de los planteas de la obra, creo que los dos capítulos finales las aclaran convenientemente. En lo que hace a la proyección social del punto de vista de “El Paisaje Interno”, esto ha quedado debidamente explicitado en la conferencia dada el 8 de Noviembre de 1981 en “La Mutualité” de París. No será difícil para cualquier persona genuina­mente interesada en el tema, apelar al texto mencionado. De momento, es claro para todos los presentes que tales consi­deraciones no se ajustan al análisis de esta obra en el actual contexto. Nada más, muchas gracias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= [[El Paisaje Interno (texto completo)|Texto Completo]] =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede leer en [[El Paisaje Interno (texto completo)]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se encuentra disponible para descarga en: [http://www.silo.net www.silo.net]&lt;br /&gt;
&amp;lt;!--&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''I. LA PREGUNTA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. He aquí mi pregunta: ¿a medida que la vida pasa, crece en ti la felicidad o el sufrimiento? No pidas que defina estas palabras. Responde de acuerdo a lo que sientes... &lt;br /&gt;
: 2. Aún cuando sabio y poderoso, si no crece en ti y en quienes te rodean la felicidad y la libertad, rechazaré tu ejemplo.&lt;br /&gt;
: 3. Acepta en cambio mi propuesta: sigue el modelo de aquello que nace, no de lo que camina hacia la muerte. Salta por encima de tu sufrimiento y entonces no crecerá el abismo sino la vida que hay en ti.&lt;br /&gt;
: 4. No hay pasión, ni idea, ni acto humano que se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser tratado: el abismo y aquello que lo sobrepasa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''II. LA REALIDAD''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Qué quieres tú? Si dices que lo más importante es el amor o la seguridad, entonces hablas de estados de ánimo, de algo que no ves.&lt;br /&gt;
: 2. Si dices que lo más importante es el dinero, el poder, el reconocimiento social, la causa justa, Dios o la eternidad; entonces hablas de algo que ves o que imaginas.&lt;br /&gt;
: 3. Nos pondremos de acuerdo, cuando digas: “¡Quiero la causa justa porque rechazo el sufrimiento!”; “...quiero esto porque me tranquiliza; no quiero aquello porque me desconcierta o me violenta”.&lt;br /&gt;
: 4. ¿Será entonces que toda aspiración, toda intención, toda afirmación y toda negación, tienen por centro tu estado de ánimo? Podrías replicar que aunque triste o alegre, un número es siempre el mismo y que el sol es el sol, aunque no exista el ser humano.&lt;br /&gt;
: 5. Yo te diré que un número es distinto a sí mismo según tengas que dar o recibir, y que el sol ocupa más lugar en los seres humanos que en los cielos.&lt;br /&gt;
: 6. El fulgor de una brizna encendida, o de una estrella, danza para tu ojo. Así, no hay luz sin ojo y si otro fuera el ojo distinto efecto tendría ese fulgor.&lt;br /&gt;
: 7. Por tanto, que tu corazón afirme: “¡Amo ese fulgor que veo!”, pero que nunca diga, “¡ni el sol, ni la brizna, ni la estrella, tienen que ver conmigo!”.&lt;br /&gt;
: 8. ¿De qué realidad hablas al pez y al reptil, al gran animal, al insecto pequeño, al ave, al niño, al anciano, al que duerme y al que frío o afiebrado vigila en su cálculo o su espanto?&lt;br /&gt;
: 9. Digo que el eco de lo real murmura o retumba según el oído que percibe; que si otro fuera el oído, otro canto tendría lo que llamas “realidad”.&lt;br /&gt;
: 10. Por tanto, que tu corazón afirme: “¡Quiero la realidad que construyo!”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''III. EL PAISAJE EXTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mira cómo, lentamente, camina esa pareja. Mientras él enlaza su cintura ella reclina su cabeza sobre el hombro amistoso. Y avanzan en el otoño de las hojas crepitantes... en la expiración del amarillo, del rojo y del violeta. Jóvenes y hermosos avanzan, sin embargo, hacia la tarde de la niebla plomo. Una llovizna fría y los juegos de los niños, sin niños, en jardines desiertos.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Para unos, esto reaviva suaves y tal vez, amables nostalgias. Para otros, libera sueños. Para algunos más, promesas que serán cumplidas en los días radiantes que vendrán. Así, frente a un mismo mar, este se angustia y aquél, reconfortado, se expande. Y mil más, sobrecogidos, contemplan los peñones helados; mientras otros tantos, admiran esos cristales tallados a escala gigantesca. Unos deprimidos, otros exaltados, frente al mismo paisaje.&lt;br /&gt;
: 2. Si un mismo paisaje es diferente para dos personas, ¿en dónde está la diferencia?&lt;br /&gt;
: 3. Ha de suceder con aquello que se ve y aquello que se escucha. Toma como ejemplo la palabra “futuro”. Este se crispa, aquél permanece indiferente y un tercero sacrificaría su “hoy” por ella.&lt;br /&gt;
: 4. Toma como ejemplo la música. Toma como ejemplo las palabras con significado social o religioso.&lt;br /&gt;
: 5. A veces ocurre que un paisaje es reprobado o aceptado por las multitudes y los pueblos. Sin embargo, esa reprobación o aceptación, ¿está en el paisaje o en el seno de las multitudes y los pueblos?&lt;br /&gt;
: 6. Entre la sospecha y la esperanza tu vida se orienta hacia paisajes que coinciden con algo que hay en ti.&lt;br /&gt;
: 7. Todo este mundo que no has elegido sino que te ha sido dado para que humanices, es el paisaje que más crece cuanto crece la vida. Por tanto, que tu corazón nunca diga: “¡Ni el otoño, ni el mar, ni los montes helados tienen que ver conmigo!”, sino que afirme: “¡Quiero la realidad que construyo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''IV. EL PAISAJE HUMANO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Si una estrella lejana está ligada a ti, ¿qué debo pensar de un paisaje viviente en el que los venados eluden los árboles añosos y los animales más salvajes lamen a sus crías suavemente? ¿Qué debo pensar del paisaje humano en el que conviviendo la opulencia y la miseria unos niños ríen y otros no encuentran fuerzas para expresar su llanto?''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Porque si dices: “Hemos llegado a otros planetas”, debes declarar también: “Hemos masacrado y esclavizado a pueblos enteros, hemos atestado las cárceles con gentes que pedían libertad, hemos mentido desde el amanecer hasta la noche... hemos falseado nuestro pensamiento, nuestro afecto, nuestra acción. Hemos atentado contra la vida a cada paso porque hemos creado sufrimiento”.&lt;br /&gt;
: 2. En este paisaje humano, conozco mi camino. ¿Qué pasará si nos cruzamos en dirección opuesta? Yo renuncio a todo bando que proclame un ideal más alto que la vida y a toda causa que, para imponerse, genere sufrimiento. Así es que, antes de acusarme por no formar parte de facciones, examina tus manos. No sea que en ellas descubras la sangre de los cómplices. Si crees que es valiente comprometerte con aquéllas ¿qué dirás de ése al que todos los bandos asesinos acusan de no comprometerse? Quiero una causa digna del paisaje humano: la que se compromete a superar el dolor y el sufrimiento.&lt;br /&gt;
: 3. Niego todo derecho a la acusación que provenga de un bando en cuya historia (cercana o lejana), figure la supresión de la vida.&lt;br /&gt;
: 4. Niego todo derecho a la sospecha que provenga de aquellos que ocultan sus sospechosos rostros.&lt;br /&gt;
: 5. Niego todo derecho a bloquear los nuevos caminos que necesita recorrer el ser humano, aunque se ponga como máximo argumento a la urgencia actual.&lt;br /&gt;
: 6. Ni aún lo peor del criminal me es extraño. Y si lo reconozco en el paisaje, lo reconozco en mí. Así es que quiero superar aquello que en mí y en todo hombre lucha por suprimir la vida. ¡Quiero superar el abismo!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todo mundo al que aspiras, toda justicia que reclamas, todo amor que buscas, todo ser humano que quisieras seguir o destruir, también están en ti. Todo lo que cambie en ti, cambiará tu orientación en el paisaje en que vives. De modo que si necesitas algo nuevo, deberás superar lo viejo que domina en tu interior. ¿Y cómo harás esto? Comenzarás por advertir que aunque cambies de lugar, llevas contigo tu paisaje interno.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''V. EL PAISAJE INTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Tú buscas lo que crees que te hará feliz. Eso que crees, sin embargo, no coincide con lo que otro busca. Podría suceder que tú y aquél anhelaran cosas opuestas y que llegaran a creer que la felicidad del uno se opone a la del otro; o bien, que anhelaran la misma cosa y al ser ésta única o escasa, llegaran a creer del mismo modo, que la felicidad del uno se opone a la del otro.&lt;br /&gt;
: 2. Tal parece que se podría disputar tanto por un mismo objeto, como por objetos opuestos entre sí. ¡Extraña lógica la de las creencias capaz de mover un similar comportamiento respecto de un objeto y de su opuesto!&lt;br /&gt;
: 3. Ha de estar en la médula de lo que crees la clave de lo que haces. Tan poderosa es la fascinación de lo que crees que afirmas su realidad aunque sólo exista en tu cabeza.&lt;br /&gt;
: 4. Pero volviendo al punto: tú buscas lo que crees que te hará feliz. Aquello que crees de las cosas no está en ellas sino en tu paisaje interno. Cuando tú y yo miramos esa flor podemos coincidir en muchas cosas. Pero cuando dices que ella te dará la felicidad suprema me dificultas toda comprensión porque ya no hablas de la flor, sino de lo que crees que ella hará en ti. Hablas de un paisaje interno que tal vez no coincida con el mío. Bastará con que des un paso más para que trates de imponerme tu paisaje. Mide las consecuencias que se pueden derivar de ese hecho.&lt;br /&gt;
: 5. Es claro que tu paisaje interno no es sólo lo que crees acerca de las cosas sino también lo que recuerdas, lo que sientes y lo que imaginas sobre ti y los demás; sobre los hechos, los valores y el mundo en general. Tal vez debamos comprender esto: paisaje externo es lo que percibimos de las cosas, paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VI. CENTRO Y REFLEJO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Paisaje externo es lo que percibimos de las cosas, paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad.” Y es por esta visión que nos orientamos en una dirección u otra.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Pero está claro que, según avanzas, se modifica tu visión.&lt;br /&gt;
: 2. No hay aprendizaje, por pequeño que sea, que se cumpla sólo al contemplar. Aprendes porque algo haces con lo que contemplas y cuanto más haces más aprendes, ya que según avanzas se modifica tu visión.&lt;br /&gt;
: 3. ¿Qué has aprendido sobre el mundo? Has aprendido lo que has hecho. ¿Qué quieres del mundo? Quieres según lo que te haya sucedido. ¿Qué no quieres del mundo? No quieres de acuerdo a lo que te ocurrió.&lt;br /&gt;
: 4. Escúchame, jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo: puedes llegar a tu paisaje más profundo por tres distintas sendas. ¿Y qué encontrarás en su interior? Emplázate en el centro de tu paisaje interno y verás que toda dirección multiplica ese centro.&lt;br /&gt;
: 5. Rodeado por una muralla triangular de espejos tu paisaje se refleja infinitamente en infinitos matices. Y allí todo movimiento se convierte y recompone una y otra vez conforme orientes tu visión por el camino de imágenes que hayas elegido. Puedes llegar a ver delante tuyo tus propias espaldas y al mover una mano a la derecha ésta responderá a la izquierda.&lt;br /&gt;
: 6. Si ambicionas algo en el espejo del futuro verás que corre en dirección opuesta en el espejo del hoy o del pasado.&lt;br /&gt;
: 7. Jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo, ¿qué cosa es tu cuerpo sino el tiempo mismo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VII. DOLOR, SUFRIMIENTO Y SENTIDO DE LA VIDA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. El hambre, la sed, la enfermedad y toda injuria corporal, son el dolor. El temor, la frustración, la desesperanza y toda injuria mental, son sufrimiento. El dolor físico retrocederá en la medida en que avancen la sociedad y la ciencia. El sufrimiento mental retrocederá en la medida en que avance la fe en la vida, esto es: en la medida en que la vida cobre un sentido.&lt;br /&gt;
: 2. Si acaso te imaginas como un bólido fugaz que ha perdido su brillo al tocar esta tierra, aceptarás al dolor y al sufrimiento como la naturaleza misma de las cosas. Pero si crees que has sido arrojado al mundo para cumplir con la misión de humanizarlo, agradecerás a los que te precedieron y construyeron trabajosamente tu peldaño para continuar en el ascenso.&lt;br /&gt;
: 3. Nombrador de mil nombres, hacedor de sentido, transformador del mundo... tus padres y los padres de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido iluminas la tierra. Cuando pierdes tu sentido la tierra se oscurece y el abismo se abre.&lt;br /&gt;
: 4. Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: ¡humanizar la Tierra! ¿Qué es humanizar la Tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes.&lt;br /&gt;
: 5. No puedo pedirte que vayas más allá pero tampoco será ultrajante que yo afirme: “¡Ama la realidad que construyes y ni aún la muerte detendrá tu vuelo!”.&lt;br /&gt;
: 6. No cumplirás con tu misión si no pones tus fuerzas en vencer el dolor y el sufrimiento en aquellos que te rodean. Y si logras que ellos, a su vez, emprendan la tarea de humanizar al mundo, abrirás su [[destino]] hacia una vida nueva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VIII. EL JINETE Y SU SOMBRA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando el sol arreboló el camino, la silueta se alargó entre piedras y severos matorrales. Y el jinete fue enlenteciendo la marcha hasta que se detuvo muy cerca de un fuego joven. Y un hombre viejo, que con sus manos acariciaba las llamas, saludó al jinete. Este desmontó y ambos hablaron. Luego el jinete continuó su camino.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando la sombra cayó bajo los cascos del caballo, el jinete se detuvo un instante e intercambió palabras con un hombre que lo detuvo a la vera del camino.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando la sombra se alargó a espaldas del jinete, éste ya no aminoró el paso. Y un joven que quiso detenerlo alcanzó a gritar: “¡Vas en dirección opuesta!”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Pero la noche desmontó al jinete y éste sólo vio la sombra en su alma. Entonces, suspirando para sí y las estrellas, dijo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En un mismo día un viejo me habló de la soledad, la enfermedad y la muerte; un hombre, acerca de cómo son las cosas y las realidades de la vida. Finalmente, un joven ni siquiera me habló sino que gritando quiso desviar mi camino en dirección desconocida. El viejo sentía temor a perder sus cosas y su vida; el hombre, temor por no alcanzar a tomar lo que creía que eran sus cosas y su vida. Y el joven, temor a no poder escapar de sus cosas y su vida.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Extraños encuentros éstos en los que el anciano sufre por el corto futuro y se refugia en su largo pasado. El hombre sufre por su situación actual buscando abrigo en lo que pasó o habrá de suceder, según se lo ajuste por el frente o por atrás. Y el joven sufre porque un corto pasado muerde sus talones impulsando su fuga hacia el largo futuro. Sin embargo, reconozco en el rostro de los tres mi propio rostro y me parece advertir que todo ser humano, sea cual fuere su edad, puede transitar por esos tiempos y ver en ellos fantasmas que no existen. ¿O existe hoy aquella ofensa de mi juventud? ¿O existe hoy mi vejez? ¿O anida hoy, en esta oscuridad, mi muerte?''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todo sufrimiento se desliza por recuerdo, por imaginación, o por aquello que se percibe. Pero gracias a esas tres vías existe el pensamiento y el afecto y el quehacer humano. Ha de ser, entonces, que si esas vías son necesarias también son conductos de destrucción si las contamina el sufrimiento.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''¿Pero no será el sufrimiento el aviso que nos da la vida cuando su correntada es invertida? La vida puede ser invertida por algo (para mí desconocido), que se hace con ella. Así pues ese anciano, ese hombre y ese joven, algo han hecho con sus vidas para que ellas se inviertan”.&lt;br /&gt;
Entonces el jinete que meditaba en la oscuridad de la noche se durmió. Y al dormirse soñó y en su sueño se iluminó el paisaje. Allí estaba en el centro de un espacio triangular, amurallado por espejos. Los espejos reflejaban su imagen, multiplicándola. Según escogiera una dirección, se veía como anciano; al tomar otra, su rostro era de hombre o, finalmente, de muchacho... Pero él se sentía como un niño, en el centro de sí mismo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Entonces sucedió que todo comenzó a oscurecerse y cuando no pudo reconocer más que una pesada oscuridad, despertó. Abrió los ojos y vio la luz del sol. Luego montó en su cabalgadura y al ver que la sombra se alargaba, dijo para sí: “Es la contradicción la que invierte la vida y genera sufrimiento... El sol se opone para que el día sea noche pero el día será según lo que yo haga con él”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''IX. CONTRADICCIÓN Y UNIDAD''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. La contradicción invierte la vida. Es la inversión de esa corriente creciente de la vida la que se experimenta como sufrimiento. Por ello el sufrimiento es la señal que advierte sobre la necesidad de cambio en la dirección de las fuerzas que se oponen.&lt;br /&gt;
: 2. Aquel que se encuentra detenido en la marcha por su repetida frustración está aparentemente detenido porque, en verdad, regresa. Y una vez y otra vez, los fracasos pasados cierran su futuro. Quien se siente frustrado ve el futuro como repetición de su pasado al tiempo que experimenta la necesidad de separarse de él.&lt;br /&gt;
: 3. Quien presa del resentimiento acomete el futuro, ¿qué no hará por vengar en intrincado desquite, su pasado?&lt;br /&gt;
: 4. Y en la frustración y en el resentimiento se violenta el futuro para que curve su lomo en sufriente regreso.&lt;br /&gt;
: 5. A veces, los sabios recomendaron el amor como escudo protector de los sufrientes embates... Pero la palabra “amor”, engañosa palabra, ¿significa para ti el desquite del pasado o una original, límpida y desconocida aventura lanzada al porvenir?&lt;br /&gt;
: 6. Así como he visto a lo solemne cubrir grotescamente lo ridículo, así como he visto a la vacua seriedad enlutar lo grácil del talento, he reconocido en muchos amores la autoafirmación vindicativa.&lt;br /&gt;
: 7. ¿Qué imagen tienes de los sabios? ¿Verdad que los concibes como seres solemnes, de ademanes pausados... como quienes han sufrido enormemente y en función de ese mérito te invitan desde las alturas con suaves frases en las que se repite la palabra “amor”?&lt;br /&gt;
: 8. Yo, en todo verdadero sabio he visto un niño que corretea en el mundo de las ideas y las cosas, que crea generosas y brillantes burbujas a las que él mismo hace estallar. En los chispeantes ojos de todo verdadero sabio he visto “danzar hacia el futuro los pies ligeros de la alegría”. Y muy pocas veces he escuchado de su boca la palabra “amor”... porque un sabio verdadero nunca jura en vano.&lt;br /&gt;
: 9. No creas que por la venganza purificas tu pasado sufriente, ni tampoco por usar el “amor” como poderosa palabra, o como recurso de una nueva trampa.&lt;br /&gt;
: 10. Verdaderamente amarás cuando construyas con la mira puesta en el futuro. Y si recuerdas lo que fue un gran amor sólo habrás de acompañarlo con suave y silenciosa nostalgia, agradeciendo la enseñanza que ha llegado hasta tu día actual.&lt;br /&gt;
: 11. Así es que no romperás tu sufrimiento pasado falseando o envileciendo el futuro. Lo harás cambiando la dirección de las fuerzas que provocan contradicción en ti.&lt;br /&gt;
: 12. Creo que sabrás distinguir entre lo que es dificultad (bienvenida sea, ya que puedes saltar sobre ella) y lo que es contradicción (solitario laberinto sin punto de salida).&lt;br /&gt;
: 13. Todo acto contradictorio que por cualquier circunstancia hayas efectuado en tu vida, tiene un inequívoco sabor de violencia interna y de traición a ti mismo. Y no importará por qué motivos te encontraste en esa situación, sino cómo organizaste tu realidad, tu paisaje, en ese preciso instante. Algo se fracturó y cambió tu rumbo. Ello te predispuso a una nueva fractura. Así es que todo acto contradictorio te orienta a su repetición, del modo en que todo acto de unidad, también busca reflotar más adelante.&lt;br /&gt;
: 14. En los actos cotidianos se vencen dificultades, se logran pequeños objetivos, o se cosechan minúsculos fracasos. Son actos que complacen o desagradan pero que acompañan el vivir diario, como los andamios de una gran construcción. Ellos no son la construcción pero son necesarios para que ésta se efectúe. Tal vez estos andamios sean de un material u otro, no importará eso, mientras sean idóneos para su objetivo.&lt;br /&gt;
: 15. En cuanto a la construcción en sí, donde pongas material defectuoso multiplicarás el defecto y donde lo pongas sólido, proyectarás la solidez.&lt;br /&gt;
: 16. Los actos contradictorios o unitivos hacen a la esencial construcción de tu vida. En el momento en que te encuentres enfrentado a ellos no debes equivocarte, porque si lo haces comprometerás tu futuro e invertirás la corriente de tu vida... ¿Cómo saldrás del sufrimiento luego?&lt;br /&gt;
: 17. Pero sucede que en estos momentos son numerosos ya tus actos contradictorios. ¿Si desde los cimientos todo está falseado qué queda por hacer? ¿Desmontar acaso toda tu vida para empezar de nuevo? Permíteme decirte que no creo que toda tu construcción sea falsa. Por consiguiente, abandona ideas drásticas que puedan acarrearte males mayores que los que hoy padeces.&lt;br /&gt;
: 18.  Una vida nueva no se basa en la destrucción de los “pecados” anteriores sino en su reconocimiento, de modo que resulte clara en adelante la inconveniencia de aquellos errores.&lt;br /&gt;
: 19. Una vida comienza cuando comienzan a multiplicarse los actos unitivos de manera que su excelencia vaya compensando (hasta finalmente desequilibrar favorablemente), la relación de fuerzas anterior.&lt;br /&gt;
: 20. Debes ser muy claro en esto: tú no estás en guerra contigo mismo. Empezarás a tratarte como un amigo con el que hay que reconciliarse, porque la misma vida y la ignorancia te alejaron de él.&lt;br /&gt;
: 21. Necesitarás una primera decisión para reconciliarte comprendiendo tus contradicciones anteriores. Luego, una nueva decisión para querer vencer tus contradicciones. Por último, la decisión de construir tu vida con actos de unidad rechazando los materiales que tanto perjuicio han atraído sobre tu cabeza.&lt;br /&gt;
: 22. Es conveniente, en efecto, que aclares en tu pasado y en tu situación actual los actos contradictorios que verdaderamente te aprisionan. Para reconocerlos te basarás en los sufrimientos acompañados de violencia interna y del sentimiento de traición a ti mismo. Ellos tienen netas señales.&lt;br /&gt;
: 23. No estoy diciendo que debas mortificarte en exhaustivos recuentos sobre el pasado y el momento actual. Recomiendo, simplemente, que consideres todo aquello que cambió tu rumbo en dirección desafortunada y que te mantiene ligado con fuertes ataduras. No te engañes una vez más al decirte que aquellos son “problemas superados”. No está superado, ni comprendido adecuadamente, aquello que no se ha cotejado a una nueva fuerza que compense y sobrepase su influencia.&lt;br /&gt;
: 24. Todas estas sugerencias tendrán valor si estás dispuesto a crear un nuevo paisaje en tu mundo interno. Pero nada podrás hacer por ti, pensando sólo en ti. Si quieres avanzar tendrás algún día que admitir que tu misión es humanizar el mundo que te rodea.&lt;br /&gt;
: 25. Si quieres construir una nueva vida libre de contradicciones, superadora creciente del sufrimiento, tendrás en cuenta dos falsos argumentos: el primero se ofrece como la necesidad de solucionar los íntimos problemas antes de acometer ninguna acción constructiva en el mundo. El segundo aparece como un total olvido de sí mismo, como un declamativo “compromiso con el mundo”.&lt;br /&gt;
: 26. Si quieres crecer ayudarás a crecer a quienes te rodean. Y esto que afirmo, estés o no de acuerdo conmigo, no admite otra salida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''X. LA ACCIÓN VÁLIDA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Toda inversión en la correntada creciente de la vida, se experimenta como sufrimiento. Por ello, no solo la contradicción es fuente de injuria mental. Pero mientras numerosas formas de sufrimiento pueden ser sobrepasadas por imperio de las circunstancias, la contradicción permanece tejiendo su oscura red de sombras.&lt;br /&gt;
: 2. ¿Quién no ha sufrido la pérdida de afectos, de imágenes, de objetos? ¿Quién no ha temido, quién no ha desesperado, quién no ha compadecido y quién no se ha agitado en irritada rebelión contra los hombres, la naturaleza o los fatales desenlaces no queridos? Sin embargo, aquello que se temió en la oscuridad se esfumó con el día y mucho de lo perdido fue olvidado. Pero aquella íntima traición a sí mismo perdura en el pasado y envenena el futuro.&lt;br /&gt;
: 3. Lo más importante de la vida humana se construye con materiales de unidad o contradicción. Y ésa es la profunda memoria que continúa proyectando la existencia más allá de todo aparente límite, o que la desintegra en el preciso umbral. ¡Quepa a todo ser humano en su revisión final, la rememoración de su unidad interna!&lt;br /&gt;
: 4. ¿Y cuál es el sabor del acto de unidad? Para reconocerlo te basarás en la profunda paz que acompañada de una suave alegría te pone en acuerdo contigo mismo. Este acto tiene por señal a la verdad más íntegra porque en él se unifican en estrecha amistad el pensamiento, el sentimiento y el hacer en el mundo. ¡Indudable acción válida que se afirmaría mil veces más si se vivieran otras tantas vidas!&lt;br /&gt;
: 5. Todo fenómeno que hace retroceder el sufrimiento en otros se registra en quien lo produce como un acto válido, como un acto de unidad.&lt;br /&gt;
: 6. Entre dos tendencias se limita el hacer: allí el abismo que crece en la contradicción y, por encima, el vuelo que permite sobrepasarlo en acto válido.&lt;br /&gt;
: 7. Y la cuerda de la vida toma su singular modulación, en tanto se afloje o tense, hasta alcanzar la nota a que se aspira. Debe haber una nota y un ajuste y un especial procedimiento, de manera que la vibración ruede y luego se multiplique de modo conveniente.&lt;br /&gt;
: 8. La moral de los pueblos balbuceó con el hombre a medida que este se irguió en el paisaje. Y la moral señaló el “si” y el “no” de la acción, reivindicando lo “bueno”, persiguiendo a lo “malo”. ¿Seguirá lo bueno siendo bueno en este paisaje tan diverso? Si un inmutable Dios así lo afirma, ¡sea! Pero si Dios ha desaparecido para muchos ¿a quién queda ya juzgar? Porque la ley cambia con la opinión de los tiempos.&lt;br /&gt;
: 9. Este es el punto: ¿aquellos principios de acción válida que permitan a todo ser humano vivir en unidad interna serán fijas imágenes que habrán de obedecerse, o corresponderán a lo que se experimente cuando se los rechace o se los cumpla?&lt;br /&gt;
: 10. No discutiremos aquí la naturaleza de los principios de acción válida. En todo caso, tendremos en cuenta la necesidad de su existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XI. PROYECCIÓN DEL PAISAJE INTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hemos hablado del paisaje, del sufrimiento, de la contradicción y de aquellos actos que dan unidad a la corriente de la vida. Pudiera creerse que todo ello permanece encerrado en el interior de cada ser humano o, en todo caso, que se exterioriza como acción individual sin otra consecuencia. Pues bien, las cosas son del modo opuesto.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Toda contradicción invierte la vida, comprometiendo el futuro de quien la padece y de aquellos que están en contacto con ese agente transmisor de infortunio. Toda contradicción personal contamina el paisaje humano inmediato como invisible enfermedad que se detecta solo en los efectos.&lt;br /&gt;
: 2. Antiguamente se culpaba a demonios y brujos por toda plaga que azotaba a las regiones. Pero, con el tiempo, el avance de la ciencia hizo más por los acusadores y acusados que el milenario clamor irresponsable. ¿En qué bando hubieras comprometido tu opinión? Tanto del lado de los puros como del lado de los réprobos, hubieras enzarzado sólo tu torpeza.&lt;br /&gt;
: 3. Aún hoy, cuando buscas a los culpables de tus desgracias, te sumas a la larga cadena de la superstición. Reflexiona, por tanto, antes de levantar tu dedo porque tal vez el [[accidente]] o, en otros casos, la proyección de tus contradicciones provocaron los tristes desenlaces.&lt;br /&gt;
: 4. Que tus hijos se orienten en dirección opuesta a tus designios tiene que ver más contigo que con tu vecino y, por cierto, que con un terremoto acontecido en otra latitud del mundo.&lt;br /&gt;
: 5. Así es que si tu influencia llega a un pueblo cuida muy bien de sobrepasar tu contradicción a fin de no envenenar con ella el aire que todos los demás respiren. Tú serás responsable por ti y por aquellos que reúnas a tu alrededor.&lt;br /&gt;
: 6. Por todo esto, si tu misión consiste en humanizar la Tierra, fortalece tus manos de noble labrador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XII. COMPENSACIÓN, REFLEJO Y FUTURO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Es que acaso la vida es sólo acción y reacción? El hambre ensueña con la saciedad, lo aprisionado con lo suelto, el dolor busca el placer y el placer se hastía de sí mismo.&lt;br /&gt;
: 2. Si la vida es sólo persecución de seguridad para quien teme al futuro, afirmación de sí para el desorientado, anhelo de venganza para la frustración pasada... ¿qué libertad, responsabilidad y compromiso, podrá sostenerse como invicta bandera?&lt;br /&gt;
: 3. ¿Y si la vida es sólo el espejo que refleja un paisaje, cómo podrá cambiar aquello que refleja?&lt;br /&gt;
: 4. Entre la fría mecánica de péndulos, o la fantasmal óptica de sólo espejos, ¿qué afirmas tú que afirme sin negar? ¿Qué afirmas sin regreso, o sin aritmética repetición?&lt;br /&gt;
: 5. Si afirmas aquello que se busca a sí mismo, eso cuya naturaleza es transformarse, que no tiene saciedad y que por esencia está abierto al futuro, entonces amas la realidad que construyes. Esa es pues tu vida: ¡la realidad que construyes!&lt;br /&gt;
: 6. Y habrá acción y reacción y también reflejo y accidente, pero si has abierto el futuro no habrá algo que te detenga.&lt;br /&gt;
: 7. Que por tu boca hable la vida y ella diga: “¡No existe algo que pueda detenerme!”.&lt;br /&gt;
: 8. Inútil y malvada profecía que anuncia la hecatombe del mundo. Yo afirmo que el ser humano habrá no solamente de seguir viviendo sino que crecerá sin límite. Y también digo que los negadores de la vida desean robar toda esperanza, palpitante corazón del acto humano.&lt;br /&gt;
: 9. Quiera tu futura alegría que en los momentos más sombríos recuerdes esta frase: “¡la vida busca el crecimiento, no la compensación de la nada!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== ''' XIII. LOS SENTIDOS PROVISIONALES''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Cuando movido por la pendular compensación busco sentidos que justifiquen mi existencia, me dirijo hacia lo que necesito o creo necesitar. En todo caso ¿si no consigo aquello, o bien si lo consigo, qué pasará con mi sentido (en cuanto movimiento en una dirección)?&lt;br /&gt;
: 2. Estos sentidos provisionales, necesarios para el desarrollo de la actividad humana, no fundamentan mi existencia. Por otra parte, si me afirmo en una particular situación ¿qué sucederá cuando el [[accidente]] la desarticule?&lt;br /&gt;
: 3. A menos que se quiera reducir la existencia al agotamiento o la frustración, será menester descubrir un sentido que ni aún la muerte (si fuera el accidente), pueda agotar o frustrar.&lt;br /&gt;
: 4. No podrás justificar la existencia si pones como su fin el absurdo de la muerte. Hasta ahora fuimos compañeros de lucha. Ni tú, ni yo, quisimos doblegarnos ante dios alguno. Así quisiera recordarte siempre. ¿Por qué, entonces, me abandonas cuando voy a desobedecer a la muerte inexorable? ¿Cómo es que hemos dicho: “¡ni aún los dioses están por encima de la vida!” y ahora te arrodillas ante la negación de la vida? Tú haz como quieras, pero yo no bajaré la cabeza ante ningún ídolo aunque se presente “justificado” por la fe en la razón.&lt;br /&gt;
: 5. Si la razón debe estar en función de la vida, que sirva para hacernos saltar sobre la muerte. Que la razón, entonces, elabore un sentido exento de toda frustración, de todo accidente, de todo agotamiento.&lt;br /&gt;
: 6. No aceptaré a mi lado al que proyecte una trascendencia por temor sino a quien se alce en rebelión contra la fatalidad de la muerte.&lt;br /&gt;
: 7. Por ello quiero a los santos que no temen sino que verdaderamente aman. Quiero a los que con su ciencia y su razón vencen a diario el dolor y el sufrimiento. Y, en verdad, no veo diferencia entre el santo y el que alienta la vida con su ciencia. ¿Qué mejores ejemplos, qué guías superiores a esos guías? &lt;br /&gt;
: 8. Un sentido que quiera ir más lejos que lo provisional, no admitirá la muerte como el fin de la vida sino que afirmará la trascendencia como máxima desobediencia al aparente [[Destino]]. Y aquel que afirme que sus acciones desencadenan acontecimientos que se continúan en otros, tiene tomado entre sus manos parte del hilo de la eternidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== ''' XIV. LA FE''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Siempre que escucho la palabra “fe”, una sospecha brinca en mi interior.&lt;br /&gt;
: 2. Cada vez que alguien habla de la “fe”, me pregunto a qué sirve eso que se anuncia.&lt;br /&gt;
: 3. He visto la diferencia que hay entre fe ingenua (también conocida como “credulidad”) y aquella otra violenta e injustificada que da lugar al fanatismo. Ninguna de las dos es aceptable ya que mientras una abre la puerta al accidente, la otra impone su paisaje afiebrado.&lt;br /&gt;
: 4. Pero algo importante ha de tener esa tremenda fuerza capaz de movilizar la mejor causa. ¡Que la fe sea una creencia cuyo fundamento esté puesto en su utilidad para la vida!&lt;br /&gt;
: 5. Si se afirma que la fe y la ciencia se oponen, replicaré que he de aceptar la ciencia en tanto no se oponga a la vida.&lt;br /&gt;
: 6. Nada impide que la fe y la ciencia, si tienen la misma dirección, produzcan el avance auxiliando el entusiasmo al sostenido esfuerzo.&lt;br /&gt;
: 7. Y quien quiera humanizar, que ayude a levantar los ánimos señalando la posibilidad futura. ¿Sirve acaso a la vida la derrota anticipada del escéptico? ¿Podría la ciencia haberse sostenido sin la fe?&lt;br /&gt;
: 8. He aquí un tipo de fe que va contra la vida, esta fe que afirma: “¡la ciencia destruirá a nuestro mundo!” Cuánto mejor será poner fe en humanizar la ciencia cada día y actuar para que triunfe la dirección con la que fue dotada ya desde su nacimiento.&lt;br /&gt;
: 9. Si una fe abre el futuro y da sentido a la vida, orientándola desde el sufrimiento y la contradicción hacia toda acción válida, entonces su utilidad es manifiesta.&lt;br /&gt;
: 10. Esa fe, así como aquella que se deposita en uno mismo, en los demás y en el mundo que nos rodea, es útil a la vida.&lt;br /&gt;
: 11. Al decir: “¡la fe es útil!”, seguramente habrás de molestar algún oído particularmente sensible, pero eso no debe preocuparte ya que ese músico, si se examina un poco, reconocerá cuán útil es también para él la fe aunque provenga de un instrumento distinto al que tú tocas.&lt;br /&gt;
: 12. Si logras fe en ti mismo y en lo mejor de quienes te rodean, fe en nuestro mundo y en la vida siempre abierta al futuro, empequeñecerá todo problema que hasta hoy te pareció invencible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XV. DAR Y RECIBIR''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Veamos qué relación estableces con tu paisaje externo. Tal vez consideres a los objetos, las personas, los valores, los afectos, como cosas expuestas ante ti para que elijas y devores de acuerdo a tus especiales apetencias. Esa visión centrípeta del mundo probablemente marque tu contradicción desde el pensamiento hasta los músculos.&lt;br /&gt;
: 2. Si tal es el caso, con seguridad que todo lo que se refiere a ti será muy apreciado: tanto tus placeres, como tu sufrimiento. Es difícil que quieras sobrepasar tus íntimos problemas ya que en ellos reconoces un tono que, por sobre todas las cosas, es tuyo. Desde el pensamiento hasta los músculos, todo está educado para contraer, no para soltar. Y, de este modo, aún cuando procedes con generosidad, el cálculo motiva tu desprendimiento.&lt;br /&gt;
: 3. Todo entra. Nada sale. Entonces, todo se intoxica desde tus pensamientos a tus músculos.&lt;br /&gt;
: 4. E intoxicas a cuantos te rodean. ¿Cómo podrías luego reprochar su “ingratitud” para contigo?&lt;br /&gt;
: 5. Si hablamos del “dar” y de la “ayuda”, tú pensarás sobre lo que te pueden dar, o acerca de cómo te deben ayudar. Pero he aquí que la mejor ayuda que pudieran darte consiste en enseñarte a relajar tu contracción.&lt;br /&gt;
: 6. Digo que tu egoísmo no es un pecado sino tu fundamental error de cálculo porque has creído, ingenuamente, que recibir es más que dar.&lt;br /&gt;
: 7. Recuerda los mejores momentos de tu vida y comprenderás que siempre estuvieron relacionados con un dar desprendido. Esta sola reflexión debería ser suficiente para cambiar la dirección de tu existencia... Pero no será suficiente.&lt;br /&gt;
: 8. Es de esperar que esté hablando para otro, no para ti, ya que habrás comprendido frases como: “humanizar la Tierra”, “abrir el futuro”, “sobrepasar el sufrimiento en el mundo que te rodea” y otras cuantas más que tienen como base la capacidad de dar.&lt;br /&gt;
: 9. “Amar la realidad que se construye” no es poner como clave del mundo la solución a los propios problemas.&lt;br /&gt;
: 10. Terminemos esto: ¿quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a quienes te rodean.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVI. LOS MODELOS DE VIDA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. En tu paisaje interno hay una mujer o un hombre ideal que buscas en el paisaje externo a través de tantas relaciones, sin poder jamás tocar. Salvo el corto período en que el amor completo deslumbra con su chispa, esos pedernales no coinciden en un punto preciso.&lt;br /&gt;
: 2. Cada cual y a su modo, lanza su vida hacia el paisaje externo buscando completar sus modelos ocultos.&lt;br /&gt;
: 3. Pero el paisaje externo va imponiendo leyes propias y cuando pasa un tiempo, lo que fue el más acariciado ensueño resulta en una imagen por la que se experimenta ahora vergüenza o, cuando menos, un desvaído recuerdo. No obstante, existen profundos modelos que duermen en el interior de la especie humana esperando su momento oportuno. Esos modelos son la traducción de los impulsos que entrega el propio cuerpo al espacio de representación.&lt;br /&gt;
: 4. No discutiremos ahora el origen ni la consistencia de tales modelos; ni tampoco hablaremos de la complejidad del mundo en que se encuentran. Habremos simplemente de anotar su existencia, destacando que su función es compensar necesidades y aspiraciones que, a su vez, motivan la actividad hacia el paisaje externo.&lt;br /&gt;
: 5. Las culturas y los pueblos dan su singular respuesta al paisaje externo siempre teñida por modelos internos que el propio cuerpo y la historia han ido definiendo.&lt;br /&gt;
: 6. Es sabio quien conoce sus modelos profundos y más sabio es aún quien puede ponerlos al servicio de las mejores causas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVII. EL GUIA INTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Quién es tan admirado por ti que quisieras haber sido él?&lt;br /&gt;
: 2. Preguntaré más suavemente. ¿Quién te es ejemplar, de tal manera que desees incorporar en ti algunas de sus particulares virtudes?&lt;br /&gt;
: 3. ¿Acaso alguna vez, en tu pesar o confusión, has apelado al recuerdo de alguien que, existente o no, acudió como reconfortante imagen?&lt;br /&gt;
: 4. Estoy hablando de particulares modelos a los que podemos llamar “guías” internos, que a veces coinciden con personas externas.&lt;br /&gt;
: 5. Esos modelos que quisiste seguir desde pequeño fueron cambiando solamente en la capa más externa de tu diario sentir.&lt;br /&gt;
: 6. He visto cómo los niños juegan y hablan con sus imaginarios compañeros y sus guías. También he visto a las gentes de distintas edades, conectar con ellos en oraciones hechas con sincera unción.&lt;br /&gt;
: 7. Cuanto más fuertemente se hicieron las llamadas, desde más lejos acudieron estos guías que trajeron la mejor señal. Por ello supe que los guías más profundos son los más poderosos. Sin embargo, solamente una gran necesidad puede despertarlos de su letargo milenario.&lt;br /&gt;
: 8. Un modelo de ese tipo “posee” tres importantes atributos: fuerza, sabiduría y bondad.&lt;br /&gt;
: 9. Si quieres saber más de ti mismo observa qué características tienen aquellos hombres o mujeres que admiras. Y repara en que las cualidades que más aprecias de ellos obran en la configuración de tus guías internos. Considera que, aunque tu referencia inicial haya desaparecido con el tiempo, en tu interior quedará una “huella” que seguirá motivándote hacia el paisaje externo.&lt;br /&gt;
: 10. Y si quieres saber cómo se interpenetran las culturas estudia además del modo de producción de objetos, el modo de difusión de los modelos. &lt;br /&gt;
: 11. Importa pues que dirijas tu atención a las mejores cualidades de las demás personas porque impulsarás hacia el mundo lo que hayas terminado de configurar en ti.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVIII. EL CAMBIO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Miremos hacia atrás por un instante.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Consideramos al ser humano en total ligazón e influencia con el mundo. Dijimos que su acción se manifiesta en el paisaje externo de acuerdo a cómo se va formando su paisaje interno. Esa acción es variada pero lo que define a una vida es su actividad contradictoria o unitiva. Por otra parte, la contradicción invierte a la vida y produce sufrimiento contaminando con él al mundo. Los actos de unidad abren el futuro haciendo retroceder el sufrimiento en uno mismo y en el mundo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Humanizar la Tierra” es lo mismo que “dar” en actos unitivos. No puede tener sentido más que provisional todo objetivo que concluya en el recibir. Su [[destino]] es conducir a la contradicción.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Existe una gran energía que puede ser movilizada al servicio de la vida: es la fe. También, en el paisaje interno, se mueven otras fuerzas que motivan la actividad hacia el paisaje externo: son los “modelos”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Definitivamente, la pregunta es ésta: ¿quieres superar el abismo?&lt;br /&gt;
: 2. Tal vez quieras hacerlo. ¿Pero cómo tomarás una nueva dirección si el alud ya ha sido desprendido y en su arrastre suma lo que encuentra?&lt;br /&gt;
: 3. Cualquiera sea tu decisión resta saber con qué medios y energía contarás para poder ejecutar el cambio.&lt;br /&gt;
: 4. Aunque tu elección sea muy tuya quisiera indicarte que cambiar la dirección de tu vida no es cosa que puedas realizar solamente con recursos de trabajo interno sino actuando decididamente en el mundo, modificando conductas.&lt;br /&gt;
: 5. Suma a la tarea tu medio inmediato, ese que influye decisivamente sobre ti y sobre el cual tú influyes. ¿Y cómo lo harás? No hay otro medio que éste: despertar la fe en que la conversión de la vida invertida es posible.&lt;br /&gt;
: 6. Este es el punto en que te dejo. Si te dispones a modificar tu vida transformarás al mundo y no triunfará el abismo sino aquello que lo sobrepase. --&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Enlaces =&lt;br /&gt;
http://silo.net/es/collected_works/humanize_the_earth&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[it: Il Paesaggio Interno]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Mitos_Ra%C3%ADces_Universales&amp;diff=39200</id>
		<title>Mitos Raíces Universales</title>
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		<updated>2022-12-20T20:49:28Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[File:Mitos-raices-universales-300x449 portada.jpg|200px|right|]]Libro de Silo incluido en el [[Obras Completas Volumen I|Volumen I de las Obras Completas]] terminado de escribir en 1990&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Explicación =&lt;br /&gt;
Mitos Raíces Universales fue escrito en 1990. La obra está planteada con el interés de cotejar los sistemas de tensiones básicos que vivieron los pueblos formadores de los grandes mitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde tiempos lejanos existió el afán por definir al mito, a la leyenda y a la fábula; por separar el cuento y el relato poco probable de la descripción veraz. Se ha realizado un gran trabajo para demostrar que los mitos son el ropaje simbólico de verdades fundamentales, o bien transposiciones de fuerzas cósmicas a seres con intención. Se ha dicho que se trata de transformismos en los que personajes vagamente históricos se elevan a la categoría de héroes o dioses. Se ha teorizado para mostrar las realidades objetivas que subyacen en la deformación de la razón. Se ha investigado para descubrir en esas proyecciones el conflicto psicológico profundo. Y así, esa enorme tarea ha resultado útil porque nos ha ayudado a comprender, casi en laboratorio, cómo los mitos nuevos luchan con los antiguos para ganar su espacio. Aún en las teorías científicas podemos observar que cuando se despegan del ámbito que les es propio y echan a volar sin demostración es porque ya se han instalado a nivel de creencia social y han cobrado la fuerza plástica de la imagen tan importante como referencia y tan decisiva para orientar conductas. Y en esa nueva imagen que irrumpe podemos ver los avatares de antiguos mitos remozados por la modificación del paisaje social al que se debe dar respuesta por exigencia de los tiempos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sistema de tensiones vitales al que está sometido un pueblo se traduce como imagen pero eso no basta para explicarlo todo a menos que se piense en burdos términos de reto y respuesta. Es necesario comprender que en toda cultura, grupo e individuo, existe una memoria, una acumulación histórica sobre la cual se interpreta el mundo en que se vive. Esa interpretación es lo que configura, para nosotros, el paisaje que percibiéndose como externo está teñido por las tensiones vitales que ocurren en ese momento histórico o que han ocurrido hace mucho tiempo y que, residualmente, forman parte del esquema interpretativo de la realidad presente. Cuando descubrimos las tensiones históricas básicas en un pueblo dado nos acercamos a la comprensión de sus ideales, aprensiones y esperanzas que no están en su horizonte como frías ideas sino como imágenes dinámicas que empujan conductas en una u otra dirección. Y, desde luego, determinadas ideas serán aceptadas con mayor facilidad que otras en la medida en que se relacionen más estrechamente con el paisaje en cuestión. Esas ideas serán experimentadas con todo el sabor de compromiso y verdad que tienen el amor y el odio, porque su registro interno es indudable para quien lo padece aún cuando no esté objetivamente justificado. Ejemplificando. Los temores de algunos pueblos se han traducido en imágenes de un futuro mítico en el que todo se derrumbará. Caerán los dioses, los cielos, el arco iris y las construcciones; el aire se hará irrespirable y las aguas ponzoñosas; el gran árbol del mundo, responsable del equilibrio universal morirá y con él los animales y los seres humanos. En momentos críticos, esos pueblos han traducido sus tensiones por medio de inquietantes imágenes de contaminación y socavamiento. Pero eso mismo los ha impulsado en sus mejores momentos a “construir” con solidez en numerosos campos. Otros pueblos se han formado en el penoso registro de la exclusión y del abandono de paraísos perdidos, pero ello también los ha empujado a mejorar y a conocer incansablemente para llegar al centro del saber. Algunos pueblos parecen marcados por la culpa de haber matado a sus dioses y otros se sienten afectados por una visión polifacética y cambiante, pero ello ha llevado a unos a redimirse por la acción y a otros a la búsqueda reflexiva de una verdad permanente y trascendente. Con esto no queremos transmitir estereotipias porque estas fragmentarias observaciones no explican la extraordinaria riqueza del comportamiento humano. Queremos más bien ampliar la visión que habitualmente se tiene de los mitos y de la función psicosocial con que cumplen. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy están desapareciendo las culturas separadas y, por tanto, sus patrimonios míticos. Se advierten modificaciones profundas en los miembros de todas las comunidades mientras reciben el impacto no solamente de la información y la tecnología, sino también de usos, costumbres, valoraciones, imágenes y conductas sin importar mucho el punto de procedencia. A ese traslado no podrán sustraerse las angustias, las esperanzas y las propuestas de solución que tomando expresión en teorías o formulaciones más o menos científicas, llevan en su seno mitos antiguos y desconocidos para el ciudadano del mundo actual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al acercarnos a los grandes mitos hemos revalorizado a los pueblos desde la óptica de la comprensión de sus creencias básicas. No hemos tocado en este trabajo, a los hermosos cuentos y leyendas que describen los afanes de los semidioses y de los mortales extraordinarios. Nos hemos circunscripto a los mitos en los que el núcleo está ocupado por los dioses aunque la humanidad juegue en esa trama un papel importante. En lo posible, no hemos mezclado cuestiones de culto, considerando que ya se ha dejado de confundir a la religión práctica y cotidiana con las imágenes plásticas de la mitología poética. Por otra parte, hemos procurado tomar por referencia de nuestras adaptaciones a los textos originales de cada mitología, pretensión que nos ha acarreado numerosos problemas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, y a modo de mención, digamos que la riqueza mitológica de las civilizaciones cretense y micénica ha sido subsumida en un genérico capítulo de “Mitos greco-romanos” precisamente por no contar con textos originales de aquellas culturas. Otro tanto nos ha ocurrido con los mitos africanos, oceánicos y, en alguna medida, americanos. De todas maneras, los avances que están realizando antropólogos y especialistas en mitos comparados nos hacen pensar en un futuro trabajo que tenga por base a sus descubrimientos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El título de este libro, Mitos Raíces Universales, exige algunas precisiones. Hemos considerado “raíz” a todo mito que pasando de pueblo en pueblo, ha conservado una cierta perdurabilidad en su argumento central, aún cuando se hayan producido modificaciones a través del tiempo en los nombres de los personajes considerados, en sus atributos y en el paisaje en que se inserta la acción. El argumento central, aquello que designamos como “núcleo de ideación”, también experimenta cambios pero a una velocidad relativamente más lenta que la de elementos que podemos tomar por accesorios. De esta manera, al no tener en cuenta la variación del sistema de representación secundario, tampoco hemos convertido en decisiva la ubicación del mito en el momento preciso en el que éste surgió. Una pretensión opuesta a la mencionada no podría sostenerse por cuanto el origen del mito no puede filiarse en un momento exacto. En todo caso, son los documentos y los distintos vestigios históricos los que dan cuenta de la existencia del mito, cayendo dentro de una fechabilidad más o menos ajustada. Por otra parte, la construcción del mito no parece responder a un solo autor, sino a sucesivas generaciones de autores y de comentaristas que se van basando en un material de por sí inestable y dinámico. Los descubrimientos a los que actualmente arriban la arqueología, la antropología y la filología, actuando como auxiliares de la mitología comparada, nos muestran a ciertos mitos que anteriormente habíamos considerado como originales de una cultura, cuando en realidad pertenecían a culturas anteriores, o a culturas contemporáneas de las cuales aquélla recibió su influjo. De acuerdo a lo comentado, no hemos puesto especial interés en ubicar a los mitos en orden cronológico sino más bien en relación con la importancia que parecen haber adquirido en una cultura determinada aún cuando ésta sea posterior a otra en la que el mismo núcleo de ideación estaba ya actuando. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Queda claro, por otra parte, que el presente trabajo no pretende ser ni una recopilación, ni una comparación, ni una clasificación sobre la base de categorías prefijadas, sino una puesta en evidencia de núcleos de ideación perdurables y actuantes en distintas latitudes y momentos históricos. A esto se podrá objetar que la transformación de los contextos culturales hace variar también las expresiones y los significados que se dan en su seno. Pero precisamente por ello es que hemos tomado mitos que han cobrado mayor importancia en una cultura y momento, aún cuando en otras oportunidades hayan existido pero sin cumplir con una función psicosocial relevante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a ciertos mitos que apareciendo en puntos aparentemente desconectados guardan entre sí importantes similitudes, habrá que revisar a fondo si es que tal desconexión histórica ocurrió efectivamente. En este campo los avances son muy rápidos y hoy ya nadie podría afirmar que, p.ej., las culturas de América son totalmente ajenas a las del Asia. Podrá decirse que cuando ocurrieron las migraciones a través del estrecho de Bering, hace más de veinte mil años, los pueblos del Asia no contaban con mitos desarrollados y que éstos solamente tomaron carácter cuando las tribus se asentaron. Pero, en todo caso, la situación pre mítica fue parecida en los pueblos que estamos mencionando y allí tal vez se encuentren pautas que aún desarrollándose desparejamente en sus diversas situaciones culturales mantuvieron algunos patrones comunes. Sea como fuere, esta discusión no está acabada y es prematuro adherir a cualquiera de las hipótesis hoy en pugna. En lo que a nosotros toca, poco importa la originalidad del mito sino, como hemos observado más arriba, la importancia que éste tiene en una determinada cultura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Conferencia del Autor=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Centro Cultural San Martín. Buenos Aires, Argentina. 18 De Abril De 1991''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de empezar el comentario sobre Mitos raíces universales quisiera explicar qué motivos me llevaron a escribirlo y qué relación guarda con mis obras anteriores.&lt;br /&gt;
En primer lugar los motivos.&lt;br /&gt;
He ido a los mitos de las distintas culturas con una intención más parecida a la de la Psicología social que a la de las religiones comparadas, la etnología o la antropología. Me he preguntado: ¿por qué no revisar los sistemas de ideación más antiguos, de manera que al no estar directamente comprometidos con ellos aprendamos en perspectiva bastante más sobre nosotros mismos? ¿Por qué no introducirnos en un mundo de creencias ajenas que con seguridad acompañaron a otras actitudes vitales? ¿Por qué no flexibilizarnos tanto cuanto sea posible para comprender, con aquellas referencias, por qué se tambalean hoy nuestras creencias fundamentales? Éstas han sido mis inquietudes motivantes a la hora de recorrer las producciones míticas. Es cierto que podríamos haber seguido el hilo conductor de la historia de las instituciones, o de las ideas, o del arte, para tratar de llegar a la base de creencias que operaron en distintos tiempos y lugares, pero en ningún caso hubiéramos obtenido fenómenos tan puros y directos como el que nos presenta la mitología.&lt;br /&gt;
El proyecto inicial del libro consistía en exponer los mitos de los distintos pueblos acompañándolos con breves comentarios o notas que no constituyeran una interferencia, una interpretación. A poco de andar me encontré con varias dificultades. En primer lugar tuve que limitar mis aspiraciones ya que necesitaba apelar a textos certificados por la verdad histórica, descartando otros que recogían material más antiguo, o que lo comentaban, presentando de ese modo numerosos defectos. A este problema, naturalmente, no pude superarlo aun cuando me limitara a tomar los textos fuente sobre la base de los cuales había llegado hasta nosotros la información del caso. Por otra parte, tampoco podía apelar a la tradición oral que los investigadores actuales rescatan de colectividades cerradas. Sobre esta exclusión me decidió la observación de ciertas complicaciones metodológicas de las que doy un ejemplo citando a Mircea Elíade. En Aspects du Mythe, este autor dice: “En comparación con los mitos que narran el fin del mundo en el pasado, los mitos que se refieren a un fin por venir son paradójicamente poco numerosos entre los primitivos. Como lo hace notar Lehmann, esta rareza se debe quizá al hecho de que los etnólogos no han planteado estas preguntas en sus encuestas. Es a veces difícil precisar si el mito concierne a una catástrofe pasada o por venir. Según el testimonio de E. H. Man, los andamaneses creen que después del fin del mundo hará su aparición una nueva humanidad, que gozará de una condición paradisíaca; no habrá ya ni enfermedades, ni vejez, ni muerte. Los muertos resucitarán después de la catástrofe. Pero según R. Brown, Man habría combinado varias versiones, recogidas de informadores diferentes. En realidad, precisa Brown, se trata de un mito que relata el fin y la recreación del mundo; pero el mito se refiere al pasado y no al futuro. Como, según la observación de Lehmann, la lengua andamanesa no posee tiempo futuro, es difícil decidir si se trata de un acontecimiento pasado o futuro”. En estas observaciones que hace Elíade aparecen por lo menos tres discusiones de los investigadores frente a un mismo mito: 1. la posibilidad de que las encuestas hechas a los sujetos de una colectividad, hayan sido mal formuladas; 2. que las fuentes informativas no sean homogéneas, y 3. que la lengua en la que se dio la información no cuente con un tiempo necesario, justamente cuando se trata de comprender un mito temporal.&lt;br /&gt;
Inconvenientes del tipo mencionado a los que se sumaron muchos otros, me impidieron pues aprovechar la gran masa informativa que nos entregan hoy los investigadores de campo. De esta suerte, no pude hacer ingresar en mi plan a los mitos del África negra, los oceánicos, los polinésicos y ni siquiera los de América del Sur.&lt;br /&gt;
Al aferrarme a los textos más antiguos, me encontré con una gran desproporción documental. Por ejemplo, de la cultura sumero-acadia contamos con el gran poema de Gilgamesh como obra casi completa y el resto de los fragmentos en ningún caso llegan a su altura. En cambio, la cultura india nos abruma con su enorme producción. Para lograr un mínimo equilibrio, recurrí a tomar de ésta, “muestras” breves que emularan a aquella. Así, utilizando los modelos sumero-acadio y asirio-babilónico, reduje el material superabundante de otros pueblos y terminé poniendo ante los ojos del lector los mitos, a mi juicio, más significativos de diez culturas diferentes.&lt;br /&gt;
Por todo lo anterior, debo reconocer que ha resultado una obra muy incompleta pero que, en lo esencial, ha logrado destacar un punto de importancia en el sistema de creencias históricas. Me refiero a lo que llamo “mito raíz” y que entiendo como aquel núcleo de ideación mítico que no obstante la deformación y transformación del escenario en que desarrolla su acción, no obstante las variaciones de los nombres, de los personajes y de sus atributos secundarios, ha pasado de pueblo en pueblo conservando su argumento central más o menos intacto y con ello ha logrado universalizarse. El doble carácter de “raíz” y de “universal” de ciertos mitos me permitió centrar el tema y tomar aquellos que cumplieran con esas condiciones. Esto no quiere decir que no reconozca la existencia de otros núcleos que no he presentado en esta recopilación sumaria. De este modo, creo haber respondido a la pregunta sobre los motivos que me llevaron a escribir este libro comentando, además, las dificultades que encontré para lograr los objetivos que me propusiera inicialmente.&lt;br /&gt;
Pero aún quedan puntos por aclarar. Me refiero a la segunda pregunta que hiciéramos al comienzo, en torno a la relación que guarda esta obra con mis producciones anteriores.&lt;br /&gt;
Muchos de ustedes, seguramente, leyeron La mirada interna y posiblemente El paisaje interno y El paisaje humano. Recordarán que esos tres libritos escritos en diferentes épocas fueron ensamblados bajo el título de Humanizar la Tierra. La prosa poética me había permitido hacer un deslizamiento del punto de vista que comenzando en un mundo onírico, personal, cargado de símbolos y alegorías, concluía en apertura a lo interpersonal, social e histórico. En realidad, existía como base de esa producción la misma concepción que fue desarrollándose en obras posteriores aunque con tratamientos y estilos diferentes. En las Experiencias guiadas, una sucesión de cuentos cortos me permitió “montar” varios escenarios posibles en los que se pasaba revista a distintos problemas de la vida diaria. Desde una “entrada” más o menos irreal, el lector podía moverse por escenas en las que alegóricamente se enfrentaba a sus dificultades. Luego se producía un “nudo” literario que aumentaba la tensión general de la escena, un desenlace y, finalmente, una “salida” o final auspicioso. Las ideas centrales de las Experiencias guiadas eran estas: 1. Así como en los sueños aparecen imágenes que son expresión alegorizada de tensiones profundas, en la vida cotidiana ocurren fenómenos parecidos a los que no se presta demasiada atención; son los ensueños y las divagaciones que convertidos en imágenes, portan cargas síquicas que cumplen con funciones de mucha importancia para la vida. 2. Las imágenes permiten mover el cuerpo en una u otra dirección, pero aquellas no son solamente visuales; hay imágenes correspondientes a los distintos sentidos externos y ellas son las que permiten una apertura de la conciencia al mundo movilizando al cuerpo. Ahora bien, como también existen los sentidos internos, correlativamente se producen imágenes cuya carga se dispara hacia el interior y al hacerlo logran disminuir o aumentar las tensiones del intracuerpo. 3. Toda la biografía, es decir, la memoria de una persona, también actúa a través de imágenes que están asociadas a las distintas tensiones y climas afectivos con los que fueron “grabadas”. 4. Esa biografía está actuando continuamente en cada uno de nosotros y, por tanto, en cada nueva percepción no captamos pasivamente el mundo que se nos presenta sino que actúan las imágenes biográficas como “paisaje” previamente constituido. De esta suerte, y a diario, realizamos distintas actividades “cubriendo” al mundo con nuestros ensueños, compulsiones y aspiraciones más profundas. 5. La acción o la inhibición frente al mundo está estrechamente ligada al tema de la imagen, de manera que sus transformaciones son también claves importantes de la variación conductual. Siendo posible transformar las imágenes y transferir sus cargas, es necesario inferir de ello que en tal caso ocurrirán cambios de conducta. 6. En los sueños y ensueños, en la producción artística y en los mitos, aparecen imágenes que responden a tensiones vitales y a las “biografías”, sea de individuos o pueblos. Estas imágenes son orientadoras de conductas también individuales o colectivas según sea el caso. Esas seis ideas enunciadas estaban en la base de las Experiencias guiadas y por ello muchos lectores habrán encontrado en las notas que las acompañan, material reelaborado de antiguas leyendas, historias y mitos, aunque aplicados al lector individual o tal vez a quienes comparten esos escritos en pequeños grupos.&lt;br /&gt;
Pasando a mi producción más reciente, Contribuciones al pensamiento. A nadie escapa que su estilo es el del ensayo filosófico. En los dos trabajos del libro, se estudia respectivamente la Psicología de la imagen (en una cuasiteoría de la conciencia) y el tema de la Historia. Los objetos de investigación son, por cierto, muy distintos pero en definitiva el tema del “paisaje” y de los antepredicativos epocales, es decir, de las creencias, tiene en ambos su punto de unión. Como puede verse, el actual Mitos raíces universales conserva una estrecha relación con las obras anteriores aunque aquí se enfatice en las imágenes colectivas y, por otra parte, se verifique un nuevo cambio en el modo expositivo. Sobre este particular quisiera agregar que no considero a este momento en que vivimos como adecuado para la producción sistemática y de estilo uniforme. Creo más bien lo contrario, la época pide diversificación para que las nuevas ideas lleguen a [[destino]].&lt;br /&gt;
Mitos raíces universales se apoya en la misma concepción de las otras obras y creo que cualquier nuevo libro mantendrá esa continuidad ideológica, aunque trate sobre temas diversos y el estilo y el género expositivo varíen una vez más. En fin, me parece que he explicado sintéticamente los motivos que dieron lugar al escrito actual y las relaciones que éste guarda con otros anteriores.&lt;br /&gt;
Despejado lo anterior, entremos en el cauce de los Mitos raíces.&lt;br /&gt;
El uso de la palabra “mito” ha sido diverso. Ya desde Jenófanes, hace dos mil quinientos años, se comenzó a utilizar para rechazar aquellas expresiones de Homero y Hesíodo que no se referían a verdades probadas o aceptables. Luego “mithos” fue oponiéndose a “logos” y a “historia” que, por su parte, daban razón de las cosas o relataban hechos realmente acontecidos. Poco a poco el mito fue desacralizado y se asimiló aproximadamente a la fábula o la ficción, aun tratando sobre dioses en los que todavía se creía. Fueron también los griegos los primeros en intentar comprensiones suficientes sobre este fenómeno. Algunos utilizaron una suerte de método de interpretación alegórico y pesquisaron las razones subyacentes bajo la cobertura mítica. De ese modo, pensaron que aquellas producciones fantásticas eran rudimentos explicativos de leyes físicas o fenómenos naturales. Pero ya en el gnosticismo alejandrino y en épocas de la patrística cristiana, se trató de comprender al mito como alegorización también de ciertas realidades que, a la sazón, eran propias del alma; hoy diríamos propias de la psique. Con un segundo método interpretativo se trató de rastrear los antecedentes históricos de los albores de la civilización. Así, los dioses no eran sino vagos recuerdos en los que antiguos héroes habían sido elevados de su condición mortal. De acuerdo con esto, los acontecimientos que se relataban también dignificaban excesivamente hechos históricos que, en realidad, habían sido mucho más modestos. Esas dos vías que se usaron para comprender al mito (desde luego existieron otras), han llegado hasta nosotros. En ambos casos subyace la idea de la “deformación” de los hechos y del encanto que esa deformación produce en la mentalidad ingenua. Es cierto que los mitos fueron utilizados por los grandes trágicos griegos y que, en alguna medida, el género teatral derivó de la representación de los acontecimientos míticos, pero en ese caso el encanto sobre el espectador era de tipo estético y conmovía por su calidad artística y no porque se creyera en esas representaciones. Es en el orfismo, el pitagorismo y las corrientes neoplatónicas, donde el mito cobra un nuevo sentido: se le atribuye un cierto poder de transformación en el espíritu de quien se pone en contacto con él. Así, representando escenas míticas los órficos pretendían lograr una “catarsis”, una limpieza interior que les permitía ulteriormente ascender a comprensiones mayores en el orden de las ideas y las emociones. Como puede verse, todas estas interpretaciones han llegado a nosotros y forman parte de las ideas que tanto el público en general como los especialistas manejan sin mayores cuestionamientos. A decir verdad, el mito griego se oscureció durante mucho tiempo en Occidente hasta que con los humanistas en el Renacimiento, y luego en la época de las revoluciones europeas, echó a caminar de nuevo. La admiración por los clásicos hizo que los estudiosos volvieran a la fuente helénica. Las artes fueron tocadas por ella y así el mito griego ha continuado actuando. Transformándose una vez más, se ha incrustado en la base de las nuevas disciplinas que estudian los comportamientos humanos. Particularmente la Psicología profunda que nace en Austria, todavía impregnada de Neoclasicismo declinante, es tributaria de aquellas antiguas corrientes, aunque experimente ya la atracción del irracionalismo romántico. No es extraño que los temas de Edipo, Electra, etc., hayan sido tomados de los trágicos griegos y que con ellos se hayan dado explicaciones en torno al funcionamiento mental instrumentándose, además, técnicas catárticas de recreación dramática en la línea de la concepción órfica.&lt;br /&gt;
Por otra parte, no está de más diferenciar al mito de la leyenda, la saga, el cuento y la fábula. En el caso de la leyenda, efectivamente, la historia se halla deformada por la tradición. La literatura épica es muy rica en ejemplos de este tipo. Con respecto al cuento, autores como de Vries, consideran que se aparta de la leyenda e introduce en su seno elementos folklóricos con los que se matiza el relato. Ahora bien, la saga se acerca al cuento llegando casi siempre a un desenlace trágico, mientras que el cuento deriva en una conclusión feliz.&lt;br /&gt;
De todas maneras, tanto en la saga pesimista como en el cuento optimista se introducen a menudo elementos míticos desacralizados. Un género muy diferente es el de la fábula que oculta una posición moral bajo el ropaje de la ficción. Estas distinciones elementales sirven a nuestros efectos para considerar las diferencias que existen con el mito según nosotros lo venimos considerando, viendo en él la presencia de los dioses y de sus acciones aunque éstas se realicen por medio de hombres, héroes o semidioses. Así, cuando hablamos de mitos nos referimos también a un ámbito tocado por la presencia divina en la que se cree y que contamina a todos sus elementos constituyentes. Muy distinto es referirse a esos mismos dioses pero en una atmósfera desacralizada, en un ámbito donde la creencia se ha convertido en, por ejemplo, delectación estética. Esto hace a una gran diferencia en la presentación de las mitologías en boga (que describen a las creencias antiguas de manera externalizada y formal), con la exposición sacralizada, desde “adentro” de la atmósfera en que el mito fue creado. En nuestro trabajo hemos adherido a la segunda actitud. De ella deriva el respeto por los textos originales que en caso de lagunas o exigencia de comprensión hemos completado, pero destacando siempre en letra diferente y con las llamadas del caso aquello que no corresponde al escrito original. En verdad, en el presente libro hay mucho de esto y si se lo pudiera interpretar como una recreación paralela digo que el lector siempre tiene a la vista el material básico, diferenciado del texto de nuestra autoría.&lt;br /&gt;
Continuando con las diferenciaciones, es conveniente explicar que no nos hemos inmiscuido en la religión viva que sin duda acompañó a los mitos, ni tampoco en los aspectos ritualísticos o ceremoniales. No hemos entrado en el Cristianismo, el Islam o el Budismo, bastándonos presentar algunos profundos mitos del Judaísmo, del Hinduismo y del Zoroastrismo para comprender la poderosa influencia que sus imágenes han tenido en aquellos. De este modo, creo que se ha hecho plena la idea de mito raíz y universal.&lt;br /&gt;
Pero ya contemporáneamente y en el lenguaje común, la palabra “mito” señala dos realidades distintas. Por una parte, la de los relatos fantásticos sobre las divinidades de diferentes culturas y, por otra, aquellas cosas que se creen con fuerza pero que en realidad son falsas. Claramente, ambos significados tienen en común la idea de que ciertas creencias tienen fuerte arraigo y que la demostración racional en contra de ellas se abre paso con dificultad. Así, nos sorprende el hecho de que pensadores esclarecidos de la antigüedad hayan podido creer en cuestiones que nuestros niños escuchan como cuentos a la hora de dormir. Las creencias en la tierra plana o en el geocentrismo hacen brotar una sonrisa piadosa mientras comprendemos que tales teorías no eran sino mitos explicativos de una realidad sobre la que el pensamiento científico no había dicho su última palabra. Y así, cuando consideramos hoy algunas de las cosas que creíamos hace pocos años, no nos queda sino sonrojarnos por nuestra ingenuidad, al tiempo que somos capturados por nuevos mitos sin recordar que nos está ocurriendo el mismo fenómeno padecido anteriormente.&lt;br /&gt;
En estos momentos de vertiginosa transformación de nuestro mundo hemos asistido, correspondientemente, al desplazamiento de algunas creencias que sobre el individuo y la sociedad se tenían por verdades netas hace menos de un lustro. Digo “creencias” en lugar de teorías o doctrinas, porque me interesa destacar el núcleo de los antepredicativos, de los prejuicios que operan antes de la formulación de esquemas más o menos científicos. Así como a las novedades tecnológicas se las acompaña con expresiones tales como “¡fabuloso!” o “¡increíble!”, que equivalen a un aplauso oral, también nos estamos acostumbrando a escuchar el difundido “¡increíble!” asociado a los cambios políticos, a las caídas de ideologías completas, a las conductas de líderes y formadores de opinión, a los comportamientos de las sociedades. Pero este segundo “¡increíble!” no coincide exactamente con el estado de ánimo que se manifiesta ante el prodigio técnico sino que refleja sorpresa y desazón ante fenómenos que no se creían posibles. Así, simplemente, gran parte de nuestros contemporáneos creía que las cosas eran de otro modo y que el futuro llevaba otra dirección.&lt;br /&gt;
Debemos, pues, reconocer que ha existido un importante consumo de mitos y que eso ha tenido consecuencias en las actitudes vitales, en el modo de encarar la existencia. Debo advertir que no entiendo a los mitos como falsedades absolutas sino, opuestamente, como verdades psicológicas que coinciden o no con la percepción del mundo en que nos toca vivir. Y hay algo más, esas creencias no son solamente esquemas pasivos sino tensiones y climas emotivos que, plasmándose en imágenes, se convierten en fuerzas orientadoras de la actividad individual o colectiva. Independientemente del carácter ético o ejemplificador que a veces les acompaña, ciertas creencias poseen una gran fuerza referencial por su misma naturaleza. No se nos escapa que la creencia referida a los dioses presenta importantes diferencias con las fuertes creencias desacralizadas, pero aun salvando las distancias reconocemos, en ambas, estructuras comunes.&lt;br /&gt;
Las débiles creencias con las que nos movemos en la vida diaria, son fácilmente reemplazables a poco de comprobar que nuestra percepción de los hechos fue equivocada. En cambio, cuando hablamos de fuertes creencias sobre las que montamos nuestra interpretación global de las cosas, nuestros gustos y rechazos más generales, nuestra irracional escala de valores, estamos tocando la estructura del mito que no estamos dispuestos a discutir en profundidad porque nos compromete totalmente. Es más, cuando uno de estos mitos cae, sobreviene una profunda crisis en la que nos sentimos como hojas arrastradas por el viento. Estos mitos privados o colectivos orientan nuestra conducta y de su acción profunda solo podemos advertir ciertas imágenes que nos guían en una determinada dirección.&lt;br /&gt;
Cada momento histórico cuenta con creencias básicas fuertes, con una estructura mítica colectiva, sacralizada o no, que sirve a la cohesión de los conjuntos humanos, que les da identidad y participación en un ámbito común. Discutir los mitos básicos de época significa exponerse a una reacción irracional de diferente intensidad conforme sea la potencia de la crítica y el arraigo de la creencia afectada. Pero, lógicamente, las generaciones se suceden y los momentos históricos cambian y así, lo que en un tiempo anterior era repelido, comienza a ser aceptado con naturalidad como si fuera la verdad más plena. Discutir en el momento actual el gran mito del dinero implica suscitar una reacción que impide el diálogo. Rápidamente nuestro interlocutor se defiende afirmando, por ejemplo: “¡cómo que el dinero es un mito, si es necesario para vivir!”; o bien: “un mito es algo falso, algo que no se ve; en cambio el dinero es una realidad tangible mediante la cual se mueven las cosas”, etcétera. De nada valdrá que expliquemos la diferencia entre lo tangible del dinero y lo intangible que se cree puede lograr el dinero; no servirá que observemos la distancia entre un signo representativo del valor que se atribuye a las cosas y la carga psicológica que ese signo tiene. Ya nos habremos convertido en sospechosos. Inmediatamente nuestro oponente comienza a observarnos con una mirada fría que pasea por nuestra vestimenta, exorcizando la herejía mientras calcula los precios de nuestra ropa que, indudablemente, ha costado dinero... reflexiona en torno a nuestro peso y las calorías diarias que consumimos, piensa en el lugar en que vivimos y así siguiendo. En ese momento podríamos ablandar nuestro discurso diciendo algo así: “En verdad hay que distinguir entre el dinero que se necesita para vivir y el dinero innecesario” ...pero esa concesión ha llegado a destiempo. Después de todo, allí están los bancos, las instituciones de crédito, la moneda en sus diferentes formas. Es decir, distintas “realidades” que atestiguan una eficacia que aparentemente nosotros negamos. Bien vistas las cosas, en esta ficción pintoresca, no hemos negando la eficacia instrumental del dinero, es más, lo hemos dotando de un gran poder psicológico al comprender que a ese objeto se le atribuye más magia que la que realmente tiene. Él nos dará la felicidad y de alguna manera la inmortalidad, en la medida que impida que nos preocupemos por el problema de la muerte. Este mito desacralizado muchas veces operó cerca de los dioses. Así, todos sabemos que la palabra “moneda” deriva de Juno Moneta, Juno Avisadora, al lado de cuyo templo los romanos acuñaban, precisamente, la moneda. A Juno Moneta se pedía abundancia de bienes, pero para los creyentes era más importante Juno que el dinero de cuya buena voluntad éste derivaba. Los verdaderos creyentes hoy piden a su dios diferentes bienes y, por tanto, también dinero. Pero si verdaderamente creen en su divinidad ésta se mantiene en la cúspide de su escala de valores. El dinero como fetiche ha sufrido transformaciones. Por lo menos en Occidente, durante mucho tiempo tuvo como respaldo al oro, ese metal misterioso, escaso y atractivo por sus especiales cualidades. La Alquimia Medieval se ocupó en producirlo artificialmente. Era un oro todavía sacralizado al que se atribuía el poder de multiplicarse sin límite, que servía como medicamento universal y que daba la longevidad además de la riqueza. También ese oro movió afanosas búsquedas en las tierras de América. No me refiero solamente a la llamada “fiebre del oro” que impulsó a aventureros y colonizadores en Estados Unidos, más bien hablo de El dorado que buscaban algunos conquistadores y que también estuvo asociado con mitos menores como la fuente de juventud.&lt;br /&gt;
Pero un mito de fuerte arraigo, hace girar en torno a su núcleo a los mitos menores. Así, en el ejemplo que nos ocupa, numerosos objetos están nimbados por cargas transferidas del núcleo central. El automóvil que nos presta utilidad, es también un símbolo del dinero, del “status” que nos abre las puertas a más dinero. Sobre este particular, Greeley dice: “Basta con visitar el salón anual del automóvil para reconocer una manifestación religiosa profundamente ritualizada. Los colores, las luces, la música, la reverencia de los adoradores, la presencia de las sacerdotisas del templo (las modelos), la pompa y el lujo, el derroche de dinero, la masa compacta (todo esto constituiría en otra civilización un oficio auténticamente litúrgico). El culto del automóvil sagrado tiene sus fieles y sus iniciados. El gnóstico no esperaba con más impaciencia la revelación oracular que el adorador del automóvil los primeros rumores sobre los nuevos modelos. Es en ese momento del ciclo periódico anual cuando los pontífices del culto (los vendedores de automóviles), cobran una importancia nueva, al mismo tiempo que una multitud ansiosa espera impacientemente el advenimiento de una nueva forma de salvación”. Por supuesto no estoy de acuerdo con la dimensión que ese autor atribuye a la devoción hacia el fetiche-automóvil. Pero de todas maneras tiene la virtud de acercarse a la comprensión del tema mítico en un objeto contemporáneo. En verdad se trata de un mito desacralizado y, por tanto, tal vez pueda verse en él una estructura similar a la del mito sagrado, pero justamente sin su característica fundamental de fuerza autónoma, pensante e independiente. Si el autor tiene en cuenta los ritos de la periodicidad anual, también vale su descripción para las celebraciones de los cumpleaños, Año Nuevo, entrega del Oscar o ritos civiles semejantes que no implican una atmósfera religiosa como ocurre en los mitos sacralizados. Establecer las diferencias entre mito y ceremonial hubiera sido de importancia, aunque tal cosa escaparía de nuestros objetivos inmediatos. También hubiera sido de interés establecer separaciones entre el universo de las voluntades míticas y el de las fuerzas mágicas en los que la oración es reemplazada por el rito de encantamiento, pero también este tema está más allá del presente estudio.&lt;br /&gt;
Cuando consideramos uno de los mitos desacralizados centrales de esta época (me refiero al dinero), lo tuvimos en cuenta como núcleo de un sistema de ideación. Me imagino que los oyentes no habrán imaginado una figura semejante a la que propone el modelo atómico de Bohr en la que el núcleo es la masa central alrededor del cual giran los electrones. En verdad el núcleo de un sistema de ideación tiñe con sus peculiares características a gran parte de la vida de las personas. La conducta, las aspiraciones y los principales temores están relacionados con ese tema. La cosa va más lejos aún: toda una interpretación del mundo y de los hechos conectan con el núcleo. En nuestro ejemplo, la historia de la humanidad tomará un carácter económico y esta historia se detendrá paradisíacamente cuando cesen los conflictos que discuten la supremacía del dinero.&lt;br /&gt;
En fin, hemos tomado como referencia uno de los mitos desacralizados centrales para aproximarnos al posible funcionamiento de los mitos sagrados de que habla nuestro libro.&lt;br /&gt;
Hay, de todas maneras, grandes distancias entre un sistema mítico y otro porque lo numinoso, lo divino, falta completamente en uno de ellos y eso pone diferencias difíciles de eludir. Sea como fuere, las cosas están cambiando a gran velocidad en el mundo de hoy y así, me parece ver que se ha cerrado un momento histórico y se está abriendo otro. Un momento en el que una nueva escala de valores y una nueva sensibilidad parecen asomar. Sin embargo, no puedo asegurar que nuevamente los dioses se están acercando al hombre. Los teólogos contemporáneos sufren la angustia de la ausencia de Dios, tal como la experimentara Buber. Una angustia que no pudo superar Nietzsche luego de la muerte divina. Ocurre que demasiado antropomorfismo personal ha habido en los mitos antiguos y tal vez aquello que llamamos “Dios” se exprese sin voz a través del [[Destino]] de la humanidad.&lt;br /&gt;
Si se me preguntara cabalmente si espero el surgimiento de nuevos mitos diría que eso, precisamente, está ocurriendo. Sólo pido que esas fuerzas tremendas que desencadena la Historia sean para generar una civilización planetaria y verdaderamente humana, en la que la desigualdad y la intolerancia sean abolidas para siempre. Entonces, como dice un viejo libro, “las armas serán convertidas en herramientas de labranza”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Ediciones =&lt;br /&gt;
Publicado por primera vez en 1990 por [[Virtual Ediciones]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tiene tres ediciones en italiano, en papel en 2000 y 2010 y e-book en 2017 por [[Multimage]],&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
una edición en francés por [[Editions Références]] en 2005,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
una en inglés por [[Latitude Press]] en 2003 (al interior del [[Obras Completas Volumen I|Volumen I de las Obras Completas]]), una en catalán por [[Ediciones León Alado]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Edición en español 2014 de [[Ediciones León Alado]]  ISBN: 9788494302008&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Traducciones =&lt;br /&gt;
Ha sido traducido en  [http://www.silo.net/system/documents/127/original/Mitos_ca.rtf catalán], [http://www.silo.net/system/documents/67/original/Mitos_fr.rtf francés], [http://www.silo.net/system/documents/66/original/Mitos_en.rtf inglés], [http://www.silo.net/system/documents/68/original/Mitos_it.rtf italiano].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= descargar el libro =&lt;br /&gt;
[http://www.silo.net/system/documents/65/original/Mitos_es.rtf descargar el original] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[it:Miti-Radice Universali]]&lt;br /&gt;
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		<author><name>IHPS</name></author>
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		<title>Tradiciones de Confucio y el Extremo Oriente Contemporáneo</title>
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		<updated>2022-12-20T20:48:52Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Ponencia de Leonid Vasiliev en el Instituto de América Latina de Moscú en el marco de los seminarios &amp;quot;Diálogo entre las Culturas&amp;quot; llevados a cabo entre 1993 y 1994 por el [[Centro Mundial de Estudios Humanistas]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Transcripción=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablando de la civilización china clásica que influye de un modo tan marcado&lt;br /&gt;
sobre la sociedad del Lejano Oriente de hoy, es necesario observar que&lt;br /&gt;
precisamente el humanismo formaba su base. Hay que destacar que no fue&lt;br /&gt;
aquel mismo humanismo con el cual nosotros tenemos el caso en Europa a&lt;br /&gt;
partir de la época del resurgimiento. El humanismo europeo fué herencia de la&lt;br /&gt;
gran edad antigua, su fundamento fué la libertad de la personalidad, su&lt;br /&gt;
ideología tiene por origen la obra de Sócrates, y sus logros más grandes los&lt;br /&gt;
presenta de un modo sobresaliente Batkin&amp;lt;ref&amp;gt; Batkin es un estudioso contemporáneo ruso cuya especialidad es el estudio de la ideología del Renacimiento. También es una personalidad cultural y política, líder del ala&lt;br /&gt;
radical del campo democrático desde el punto de vista espiritual, no político.&amp;lt;/ref&amp;gt;, eso me libera de la necesidad de tratar este problema en detalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El humanismo de China antigua fue distinto, era un medio para crear una&lt;br /&gt;
sociedad armónica. El estado organizado de modo paternalista. En este sentido&lt;br /&gt;
el hombre de China antigua fue orientado no tanto hacia la personalidad,&lt;br /&gt;
aunque se le concedía gran importancia ante todo en el aspecto de su auto-&lt;br /&gt;
perfeccionamiento ético. Recordemos el ideal de Chun-Tzu, más bien este&lt;br /&gt;
humanismo fue orientado al socium. El pensamiento de China antigua era sin&lt;br /&gt;
duda alguna un pensamiento autoritario, porque se apoyaba por entero en el&lt;br /&gt;
prestigio, engrandecido artificialmente con objetivos didácticos, de grandes&lt;br /&gt;
sabios de la antigüedad, a partir de Yao, Shung y Yui. Se trata de la autoridad&lt;br /&gt;
del supremo ideal, de la autoridad del dogma inconmovible, lo que&lt;br /&gt;
correspondía a la mentalidad de los antiguos chinos que no tenían sistema&lt;br /&gt;
religioso desarrollado, y que llenaban ese vacío esencial con construcciones&lt;br /&gt;
eticas. Estas grandiosas construcciones están ligadas al nombre de un sabio&lt;br /&gt;
muy grande y de la persona más grande para los chinos, el padre de la nación,&lt;br /&gt;
el venerado maestro Confucio. Confucio ( 551-479 a.C.) fue el profeta menos&lt;br /&gt;
religioso de entre todos los profetas más ilustres de la Antigüedad, a partir de&lt;br /&gt;
Zaratustra y hasta Mahoma. Confucio no recibía la profecía religiosa como tal,&lt;br /&gt;
tuvo una actitud escéptica con respecto a todos los dioses y de todas las&lt;br /&gt;
deidades destacaba sólo al gran Cielo, que interpretaba como al Cosmos que&lt;br /&gt;
regula todo. A Confucio no le interesaban los problemas de la mística y de la&lt;br /&gt;
naturfilosofía, de la vida y de la muerte. Pero Confucio era un gran moralista y&lt;br /&gt;
su moral no era propia de los lineamientos éticos de propagadores de tal o cual&lt;br /&gt;
religión. La moral de Confucio fue autosuficiente y eficiente de por sí. Cabe&lt;br /&gt;
observar que esta era una tradición en la China del período de Chou, desde los&lt;br /&gt;
fines del siglo XI antes de nuestra era, cuando un sabio, Tchou-gun, expuso su&lt;br /&gt;
brillante idea sobre el mandato del Cielo: que el Cielo da, a aquellos que tienen&lt;br /&gt;
mucha bondad, -&amp;quot;Te&amp;quot;-, virtud y poder, y los quita a aquellos que han perdido su&lt;br /&gt;
propia &amp;quot;Te&amp;quot;. El Cielo entrega el derecho al poder en el imperio a aquellos que&lt;br /&gt;
poseen mayor cantidad de este principio &amp;quot;Te&amp;quot;. Esta idea acerca del dominio del&lt;br /&gt;
Cielo orientó a los habitantes del reino de Tchou, por largos siglos. De este&lt;br /&gt;
modo, quinientos años antes de Confucio, fué evidente para el pensamiento antiguo chino que el mundo es movido por la voluntad suprema del Cielo, que&lt;br /&gt;
se manifiesta en que da el poder a los dignos, a los sabios y a los buenos. El&lt;br /&gt;
principio del predominio ético estaba en la base de la idea acerca del mandato&lt;br /&gt;
del Cielo. Por eso a Confucio le tocó elaborar y detallar normas de ética,&lt;br /&gt;
vinculando estas normas éticas con el ser humano, con el auto-&lt;br /&gt;
perfeccionamiento de los seres humanos, lo que da a la doctrina de Confucio y&lt;br /&gt;
a toda la tradición confuciana china, un tinte marcadamente humanista. A&lt;br /&gt;
Confucio le gustaba hablar de su respeto hacia las tradiciones de la&lt;br /&gt;
antigüedad, de su veneración de lo antiguo, de su respeto a Tchou-gun y otros&lt;br /&gt;
sabios antiguos. El consideraba, en general, que no había creado ninguna&lt;br /&gt;
sabiduría sino que transmitía la sabiduría de los profetas antiguos. Esto no era&lt;br /&gt;
cosa de un propagador, sino el afán de subrayar la continuidad de una tradición&lt;br /&gt;
cultural. Sin embargo, en realidad Confucio creo algo nuevo; una doctrina&lt;br /&gt;
orientada a la educación de las nuevas generaciones en el espíritu de&lt;br /&gt;
veneración de los antepasados . Aunque esto tiene una importancia primordial,&lt;br /&gt;
y encarna en la tradición china de un culto muy desarrollado a los antepasados&lt;br /&gt;
y de reverencia a “Hsiao”&amp;lt;ref&amp;gt;Hsiao: piedad filial, que exige a los más jóvenes entregar todo en nombre del bien de la vieja generación, para sepultar dignamente a padres y abuelos observando debidamente el prolongado rito fúnebre .&amp;lt;/ref&amp;gt; , esta doctrina más bien fue orientada al mantenimiento y reproducción de aquella tradición y de aquellos principios generales de la vida que fueron detallados precisamente por Confucio. Tengo en cuenta el cultivo de un sentimiento muy agudo del deber, el afán de vivir&lt;br /&gt;
justamente, auto-perfeccionarse constantemente, observar concienzudamente&lt;br /&gt;
las normas establecidas y observar sobre todo el ceremonial que establece una&lt;br /&gt;
disciplina para el ser humano y garantiza la sociedad contra estremecimientos,&lt;br /&gt;
crea en el mundo un confort espiritual y la estabilidad conservadora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Apoyándose en la &amp;quot;regla de oro&amp;quot; de la ética humana universal, “No trates a los&lt;br /&gt;
demás en una forma en la que no quisieras que los demás te trataran”,&lt;br /&gt;
Confucio trataba de formar en sus discípulos, y a través de ellos en todas las&lt;br /&gt;
generaciones siguientes, un espíritu de alta prudencia. Para esto fue creado un&lt;br /&gt;
ideario artificial abstracto de una persona noble, Chun-Tzu, persona ideal. Este&lt;br /&gt;
modelo de ser humano altamente moral y altamente bueno, que no piensa&lt;br /&gt;
cotidianamente en su provecho personal sino en el deber supremo, que se&lt;br /&gt;
consagra a la educación de la humanidad, a la educación de los seres&lt;br /&gt;
humanos en el espíritu de la justicia y que da a todos el ejemplo impecable del&lt;br /&gt;
auto-perfeccionamiento constante, del conocimiento y de la reflexión en cuanto&lt;br /&gt;
a nuevos conocimientos, del saber actuar en cualquier situación sin perder su&lt;br /&gt;
dignidad, sin que los ideales sean traicionados. Para corresponder a su alto&lt;br /&gt;
[[destino]], todos debían orientarse en la imitación de este modelo construído&lt;br /&gt;
artificialmente. Este método, en sí mismo no puede ser considerado como algo&lt;br /&gt;
específico, como una excepción, sino que por el contrario, es más bien una&lt;br /&gt;
norma para cualquier doctrina religiosa. Pero la diferencia consiste en que el&lt;br /&gt;
objeto de veneración y orientación no es el Buda o Cristo, no son monjes,&lt;br /&gt;
santos, sufíes extravagantes, no son dioses o héroes legendarios. El objeto de&lt;br /&gt;
veneración es una persona común, que vive junto con nosotros y que se&lt;br /&gt;
distingue de las demás sólo por las altas normas morales que ella observa en&lt;br /&gt;
su vida cotidiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe también otra distinción muy importante : el modelo ideal del ser humano,&lt;br /&gt;
no fue creado en nombre del ser humano como tal, porque este no estaba en el&lt;br /&gt;
centro de la concepción de Confucio. El centro de esta construcción era la&lt;br /&gt;
sociedad armónica, era el Estado bien organizado y bien ordenado, el Estado&lt;br /&gt;
dirigido por un gobernante digno y sabio y por funcionarios justos y humanos.&lt;br /&gt;
Crear tal sociedad y tal Estado fué el supremo objetivo de Confucio. El ser&lt;br /&gt;
humano bien educado era el medio para lograr este objetivo supremo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el transcurso del tiempo, la doctrina de Confucio, al superar a numerosos&lt;br /&gt;
rivales y al observar todo lo útil que era posible asimilar de los rivales, sin&lt;br /&gt;
cambiar los propios principios, se convirtió en la ideología oficial del imperio. En&lt;br /&gt;
el imperio no se ponía un acento especial en el humanismo. Era más bien un&lt;br /&gt;
sistema burocrático fuertemente centralizado, en el cual el ser humano que se&lt;br /&gt;
encontraba abajo era tan solo objeto de acciones administrativas. Sin embargo&lt;br /&gt;
las ideas de Confucio no desaparecieron en este sistema. Al ser&lt;br /&gt;
transformadas, siguieron ejerciendo su influencia, y más aún, se transformaron&lt;br /&gt;
en un dogma bastante rígido, que todos debían observar y los más dignos y&lt;br /&gt;
más inteligentes estudiar concienzudamente y realizar constantemente en su&lt;br /&gt;
vida. Esto no significó que los habitantes del imperio se hubieran transformados&lt;br /&gt;
en autómatas. La vida es la vida, y no siempre y no todos pueden ser&lt;br /&gt;
encajados en las normas rígidas del dogma. Sin embargo, los motivos&lt;br /&gt;
generales de la conducta fueron establecidos por la doctrina de Confucio, eran&lt;br /&gt;
enseñados a cada uno en el imperio, eran bebidas, por decirlo así, junto con la&lt;br /&gt;
leche de la madre. Esto dió sus resultados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El humanismo de Confucio, como hemos señalado, no tiene nada que ver ni&lt;br /&gt;
con la libertad de conducta ni con la libertad de opción ni con normas&lt;br /&gt;
democráticas, con la expresión de la voluntad del pueblo. Por el contrario, la&lt;br /&gt;
doctrina de Confucio fué inscrita en una construcción burocrática imperial,&lt;br /&gt;
rígidamente paternalizada. En los marcos de esta construcción, los mayores&lt;br /&gt;
son venerados y desempeñan la función de dirigentes y los menores (no tanto&lt;br /&gt;
por su edad, aunque esta tenía importancia, sino en cuanto a su posición&lt;br /&gt;
social), cumplen con la función de gobernados y dirigidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada cual debía vivir del modo en que Confucio enseñaba. Cada cual debía&lt;br /&gt;
perfeccionarse constantemente para llegar a la norma. Esta rígida norma de&lt;br /&gt;
Confucio resultó ser obligatoria para todos, sobre todo en su conducta social.&lt;br /&gt;
Es natural que esta norma imprimiera su sello en cada uno y las creencias&lt;br /&gt;
religiosas posteriores no pudieron cambiar eso. Desde los comienzos de&lt;br /&gt;
nuestra era, en China han aparecido y actuado activamente religiones&lt;br /&gt;
propiamente dichas, tales como el Taoísmo y el Budismo. Pero los fieles del&lt;br /&gt;
Taoísmo y del Budismo en China, (al igual que en Corea y Vietnam, y en grado&lt;br /&gt;
menor y parcial en el Japón), eran a la vez, y yo diría que ante todo, seguidores&lt;br /&gt;
de Confucio. Seguidores de Confucio no por la fé o por sus predilecciones&lt;br /&gt;
religiosas, sino seguidores de Confucio por educación y por conducta, por&lt;br /&gt;
paradigma del pensamiento y del discurso, por modo de vida cotidiana, por&lt;br /&gt;
estereotipos de comportamiento vital. De este modo la doctrina de Confucio&lt;br /&gt;
con su principio del primado de una moral humanista en aras de la armonía y el&lt;br /&gt;
orden, se convirtió en el principio de la vida en la mayoría de los países del&lt;br /&gt;
Lejano Oriente y ante todo en China. Cuando en el siglo pasado China, en el&lt;br /&gt;
curso de las guerras del opio, fue abierta al mercado mundial y se convirtió en&lt;br /&gt;
objeto de la expansión capitalista colonial, esto se reflejó inmediatamente en la&lt;br /&gt;
vida del Lejano Oriente. Al igual que otros países de esa región y de todo el&lt;br /&gt;
mundo colonial, China se adaptaba a esa situación y resistía, pero esta&lt;br /&gt;
resistencia, esta adaptación a las nuevas circunstancias mantenía su fidelidad&lt;br /&gt;
a la doctrina de Confucio, lo que dió sus resultados. Por primera vez el Japón&lt;br /&gt;
sorprendió a todo el mundo, aunque no esté claro para todos que el fenómeno&lt;br /&gt;
de este país no está tanto basado en su situación especial como estado&lt;br /&gt;
insular, -aunque este rasgo también desempeña un papel importante-, cuanto&lt;br /&gt;
que por genotipo de cultura el Japón es una rama de la misma civilización de&lt;br /&gt;
Confucio. Esto se hizo más evidente en nuestros días, después de la segunda&lt;br /&gt;
guerra mundial, cuando el modelo japonés comenzó a realizarse con éxito en&lt;br /&gt;
Corea del Sur, en Taiwan, en Singapur, en Hong-Kong y en una serie de otros&lt;br /&gt;
países donde existen colonias de emigrantes chinos, que ocupan por regla&lt;br /&gt;
general posiciones dirigentes en la economía de estos países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora quisiera hacer algunos comentarios sobre China continental, que se ha&lt;br /&gt;
convertido en víctima del gigantesco experimento marxista, Corea del norte&lt;br /&gt;
queda aparte, aunque en grado menor esto es aplicable también a ese país.&lt;br /&gt;
Debemos observar que la influencia y la herencia de la tradición de Confucio,&lt;br /&gt;
se percibe también durante este experimento, aunque se manifieste de otro&lt;br /&gt;
modo y con otras particularidades. La costumbre de observar una disciplina&lt;br /&gt;
rigurosa, de obedecer impecablemente órdenes de los mayores, el afán de&lt;br /&gt;
lograr un ideal abstracto, el derecho del pueblo a levantarse contra el mal&lt;br /&gt;
gobernante para entregarle el poder a quien posee &amp;quot;Te&amp;quot;, se manifestaron en&lt;br /&gt;
China contemporánea&amp;lt;ref&amp;gt;En nuestros días, &amp;quot;Te&amp;quot; corresponde más al concepto de carisma y sin duda Mao era&lt;br /&gt;
portador de carisma&amp;lt;/ref&amp;gt;. La renuncia al provecho bajo, entendiendo por tal&lt;br /&gt;
provecho al mercado capitalista y a la propiedad privada, en aras de ideales&lt;br /&gt;
supremos y de un futuro luminoso y una estructura burocrática e ideológica&lt;br /&gt;
muy rigurosa, que todos nosotros conocemos: arriba está el emperador o el&lt;br /&gt;
presidente, sus ayudantes -los marxistas o los seguidores de Confucio-,&lt;br /&gt;
ideológicamente educados; abajo está la masa ignorante Todo esto&lt;br /&gt;
desempeñó un papel en el hecho que China aceptara tan fácilmente al&lt;br /&gt;
marxismo. Pero después de varios decenios de experimentos que no daban&lt;br /&gt;
sus frutos y que llevaron al país a un atolladero sin salida, se manifestó la&lt;br /&gt;
practicidad de los chinos, una practicidad natural, fruto de una educación de&lt;br /&gt;
siglos, a través de los cuales los chinos se han acostumbrado no a depositar&lt;br /&gt;
sus esperanzas en Dios, sino a razonar objetivamente y emprender los pasos&lt;br /&gt;
prácticos correspondientes. Sin hacer mucho ruido, apoyándose en su antigua&lt;br /&gt;
tradición, con su búsqueda del auto-perfeccionamiento constante, del mejor&lt;br /&gt;
orden y de la suprema armonía, con su amor al trabajo, a la justicia, con la&lt;br /&gt;
emulación como acicate para alcanzar el éxito, después de la muerte de Mao la&lt;br /&gt;
gigantesca China comenzó a salir gradualmente del atolladero marxista -&lt;br /&gt;
maoísta. Marchando por el camino mercantil, ya probado con éxito por otros&lt;br /&gt;
países del lejano oriente, de esta civilización que tiene por fundamento la&lt;br /&gt;
doctrina de Confucio, China Continental al igual que sus vecinos, comenzó a&lt;br /&gt;
hacer trabajar aquellas partes de la gran tradición humanista, que hace&lt;br /&gt;
hincapié en el ser humano, y en este sentido podemos decir que estas&lt;br /&gt;
intenciones humanistas en cierto grado desempeñan el papel análogo al papel&lt;br /&gt;
desempeñado por el protestantismo en la historia de la Europa capitalista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El modo de vida puritano, la actitud ascética en la vida cotidiana, el colosal&lt;br /&gt;
amor al trabajo, el saber delimitarse con lo poco, con afán de aspirar&lt;br /&gt;
constantemente a lo mayor, lo máximo, (esto es manifestación de auto-&lt;br /&gt;
perfeccionamiento y es la base del sistema competitivo de exámenes en la&lt;br /&gt;
escuela de Confucio). La costumbre de hacer negocios de un modo honesto,&lt;br /&gt;
ser socio seguro, y orientación hacia justicia, hacia la bondad, cantada por&lt;br /&gt;
Confucio y que son asimiladas por los chinos. Todo esto comenzó a&lt;br /&gt;
desempeñar un papel en China continental, el mismo papel que había&lt;br /&gt;
desempeñado hasta ahora en tales países de la civilización de Confucio, como&lt;br /&gt;
Japón y Singapur. Desde luego, el humanismo chino como antes, está alejado&lt;br /&gt;
del humanismo europeo, y una orientación hacia el ser humano y sus mejores&lt;br /&gt;
cualidades y potencias, no han cambiado el espíritu general y orientación&lt;br /&gt;
general de la tradición.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy en día esto desempeña un papel positivo en la marcha de China por el&lt;br /&gt;
camino del mercado porque le ayuda a marchar por ese camino, y no tanto sin&lt;br /&gt;
prisa, (precisamente ellos sí tienen prisa), bajo la dirección de los jefes&lt;br /&gt;
comunistas que se transforman lentamente, en los marcos de la estructura&lt;br /&gt;
burocrática y en general con sus garras de hierro. China continental hoy día es&lt;br /&gt;
objeto de envidia para muchos de nuestros &amp;quot;patriotas&amp;quot; descontentos por motivo&lt;br /&gt;
de la realización de las reformas en nuestro país. Podemos comprenderlos:&lt;br /&gt;
marchábamos juntos uno al lado del otro, estábamos adelante, enseñábamos a&lt;br /&gt;
ellos, ellos aprendían de nosotros, aunque no siempre y en no todo, a veces&lt;br /&gt;
rechazan nuestra ayuda, nuestra experiencia, y ahora todo se ve de un modo&lt;br /&gt;
tan extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su país todo transcurre bien; en nuestro país, muchos diarios escriben que&lt;br /&gt;
tendríamos que hacer todo como ellos y tendríamos otro resultado. Pero yo&lt;br /&gt;
quiero responder que para esto es necesario antes comportarse como chinos,&lt;br /&gt;
en nuestro país no tenemos chinos, nuestras tradiciones civilizadas y&lt;br /&gt;
semicivilizadas no tienen nada de común con las tradiciones chinas. Sin hablar&lt;br /&gt;
de que en China a pesar del experimento maoísta, se ha conservado el&lt;br /&gt;
campesinado, se conserva aún el amor hacia el trabajo. El campesinado no ha&lt;br /&gt;
sido desplazado; el campesinado que no gusta del poder, y que&lt;br /&gt;
momentáneamente se orienta hacia el mercado y sus normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestro país no tenemos tal campesinado. En China el complejo militar&lt;br /&gt;
industrial aunque era bastante desarrollado, no puede compararse con el&lt;br /&gt;
nuestro, porque en nuestro país, para la guerra trabaja no menos del 70% de la&lt;br /&gt;
industria, y mayor cantidad de profesionales, incluyendo a los científicos. Por&lt;br /&gt;
fin, en nuestro país no tenemos tradición humanista china: no existe respeto&lt;br /&gt;
hacia el ser humano, hacia su trabajo, hacia los resultados de su trabajo, al&lt;br /&gt;
respeto de su propiedad, de sus capacidades, al respeto de su preparación&lt;br /&gt;
profesional y sus posibilidades, hacia su éxito en el camino del auto-&lt;br /&gt;
perfeccionamiento constante. Existe un rasgo más, el chino es empresario&lt;br /&gt;
natural, es muy buen comerciante, que sabe utilizar bien la estructura de&lt;br /&gt;
mercado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la historia del imperio chino, con su estructura burocrática, rígida, no habían&lt;br /&gt;
posibilidades para cultivar estas propiedades. El comerciante, en general&lt;br /&gt;
hombre rico en China, siempre era oprimido por las autoridades. Pero cuando&lt;br /&gt;
esta gente escapaba del control rígido del estado burocrático, estas&lt;br /&gt;
capacidades comenzaban a realizarse y a manifestarse activamente. Esto lo&lt;br /&gt;
vemos ante todo con el ejemplo de los jua-sia. En nuestros días esto se&lt;br /&gt;
manifiesta muy bien en Rusia o en Kasajstan, donde la actividad de los&lt;br /&gt;
comerciantes chinos, al igual que de los vietnamitas se desataca muy&lt;br /&gt;
ostensiblemente, en el fondo, de la masa esencial de nuestra población que no&lt;br /&gt;
sabe negociar y que apenas comienza a aprender este arte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos observar con motivo de esto, que el éxito del Japón en el desarrollo&lt;br /&gt;
de la economía de mercado, está ligado parcialmente con el hecho de que en&lt;br /&gt;
Japón no existía nunca el Imperio en el sentido chino de esta palabra. Existía el&lt;br /&gt;
emperador, pero no existía la estructura burocrática. En el Japón actuaba la&lt;br /&gt;
estructura feudal con sus príncipes y sus caballeros que por demás eran&lt;br /&gt;
patrones de las ciudades y contribuían al desarrollo del comercio, en general, al&lt;br /&gt;
desarrollo del mercado. Al concluir yo quisiera señalar que no todo lo expuesto&lt;br /&gt;
en mi informe tiene relación directa con las ideas humanistas y la tradición del&lt;br /&gt;
humanismo, aunque se trate de un humanismo muy diferente del humanismo&lt;br /&gt;
europeo, en la comprensión clásica china. A pesar de todo eso, yo considero&lt;br /&gt;
que el impulso humanista colocado por Confucio desempeñó un papel enorme,&lt;br /&gt;
posiblemente decisivo, no solo en la historia de la cultura China, no sólo en la&lt;br /&gt;
historia de China en general, sino también en nuestros días, cuando China y&lt;br /&gt;
toda la civilización del lejano oriente, fiel a las tradiciones de Confucio&lt;br /&gt;
manifiestan éxitos en la adaptación a las nuevas condiciones, a la economía de&lt;br /&gt;
mercado, basado en el tipo europeo y no confuciano de la propiedad privada.&lt;br /&gt;
Pero también tomo en cuenta la actitud tradicional china, la actitud hacia el&lt;br /&gt;
hombre, hacia sus deberes con respecto a la vida que le rodea, hacia sus&lt;br /&gt;
posibilidades, deber, capacidad, cualidades morales y normas humanistas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:::::::::::::::::::::::''Instituto de América Latina - Moscú 18/02/94''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:artículos]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Propiedad_del_trabajador&amp;diff=39198</id>
		<title>Propiedad del trabajador</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Propiedad_del_trabajador&amp;diff=39198"/>
		<updated>2022-12-20T20:47:28Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Forma de [[propiedad]] en la que el trabajador de una empresa participa no solamente del salario sino de las utilidades y sobre todo de la [[Administración|gestión]]. Esto admite gradaciones que van desde la tenencia de acciones minoritarias hasta las mayoritarias y, en el mejor de los casos, a la tenencia total del paquete accionario y a la decisión total en el manejo de la empresa. Desde las primeras épocas del cooperativismo, la '''p. del t.''' ha tenido avances y retrocesos pasando por la intermediación de la [[burocracia]] estatal o las formas más diversas de encubrimiento de la propiedad real que, en la práctica, se ha conservado en manos de grupos capitalistas. El factor jurídico-político es decisivo a la hora de llevar a la práctica la '''p. del t.''' porque la posibilidad de su desarrollo depende del alcance de las leyes vigentes. En un sistema político-social de corte humanista, el objetivo primario es incentivar y extender a la totalidad de la población la '''p. del t.''' La evolución o [[revolución]] política humanista tiende a la estructuración de una sociedad en la que predomine la '''p. del t'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema se inscribe en uno más amplio, el de las nuevas formas de relaciones de producción, técnicas y sociales, que comienzan a desarrollarse en la [[economía]] mundial y se correponden con la elevación del rol y del poder de los trabajadores en el proceso de producción, combinando los ideales de justicia social con la promesa de eficiencia económica (Ver. [[Humanista]], [[Documento del Nuevo Humanismo|documento]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un reciente estudio del C.E.N.D.A. (Centro de Estudios Nacionales para un Desarrollo Alternativo), de 1996, sus autores, Manuel Riesco, Paola Parra y Manuel Loyola, establecen antecedentes y comparaciones de la '''p. del t.''' en diferentes lugares del mundo. En una parte del informe dicen:  “La '''p. del t.''' en las empresas es un fenómeno que ha adquirido importancia en el mundo durante las últimas décadas. En pocos años decenas de millones de trabajadores han adquirido porcentajes significativos de la propiedad de decenas de miles de empresas alrededor del mundo, en las más diversas regiones y países. El proceso tiene diversas fuentes, siendo una de las más significativas aquella que tiene lugar en los EE.UU., donde la '''p. del t.''' se ha transformado en un importante medio de financiamiento de empresas privadas, en un período de fuertes reestructuraciones y ha contado con estímulo estatal mediante mecanismos de subsidio a través de excención tributaria. Esta experiencia tiende a crecer y consolidarse, formando parte de la tendencia general a otorgar mayor poder a los trabajadores como forma de mejorar la posición competitiva de las empresas. Otro fenómeno que ha tenido incidencia en el aumento experimentado por la '''p. del t.''' ha sido la oleada de privatizaciones que ha barrido la mayor parte del mundo. La mayoría de los países que han llevado adelante programas masivos de privatización han utilizado la '''p. del t.''' como un medio para neutralizar la fuerte oposición que dichos procesos han encontrado de parte de trabajadores de las empresas afectadas. Como resultado del proceso anterior, los trabajadores han adquirido, en algunos casos y transitoriamente, niveles muy elevados de propiedad de sus empresas. Es así como en Rusia, por ejemplo, el 91% de las empresas privatizadas son de propiedad mayoritaria de sus trabajadores y ejecutivos, los que tienen una porción minoritaria del 9% restante.  Rápidamente, sin embargo, se ha verificado que los trabajadores pierden su propiedad sobre las empresas privatizadas y al cabo de pocos años éstas quedan en poder de grupos capitalistas, los cuales no pocas veces corresponden a los ex-ejecutivos de las mismas empresas”.  Ésta es, por tanto, una de las formas de pervertir el sentido de la '''p. del t.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En China, la experiencia ha motivado interés no solamente en el gobierno, sino también en los sindicatos, representados por la F.S.T.CH., que la ha adoptado como la estrategia preferida para la reforma de 400.000 empresas estatales (E.E.) y otros 400.000 colectivos urbanos afiliados, especialmente 20.000 E.E. y 100.000 colectivos urbanos que están bajo control directo de la F.S.T.CH.  El [[destino]] global del proceso de reforma en China parece bastante claro, aunque sus formas no están aún definidas. Dada la simple magnitud de la [[economía]] China, el impacto sobre la experiencia mundial de '''p. del t.''' parece probable que será muy grande.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Reino Unido, en el curso de solo tres años (1978-1981) el porcentaje del producto nacional bruto representado por el sector de propiedad estatal de la industria cayó de un 11% a un 2%. Sin embargo, estas privatizaciones no correspondieron plenamente al traslado de la propiedad estatal a manos de los trabajadores, lo que en este caso significó un aumento de la propiedad capitalista sobre la '''p. del t.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los EE.UU., 1995 fue un año importante en el crecimiento de la '''p. del t.''' La formación de nuevos planes de propiedad accionaria de trabajadores logró su más alto nivel desde fines de los años 80, antes de la reciente crisis. En su conjunto, considerando solo los diversos planes de propiedad directa, es decir, excluyendo las inversiones de los fondos de pensiones, los trabajadores estadounidenses son actualmente propietarios de unos 500.000.000.000 de dólares, sobre el 6% del patrimonio total de empresas de ese país. Las empresas con propiedad significativa de sus trabajadores superan las 10.000. La mayor de ellas cuenta con más de 190.000 trabajadores y entre las 10 mayores suman 780.000 trabajadores. Las compañías más grandes donde los trabajadores poseen más de un 51% de las acciones son: Publix Supermakets (95.000 trabajadores); United Airlines (75.000); Science Applications (17.000); Avis, car rental (12.500) y Amstead Industries (8.000). Los trabajadores involucrados en diferentes planes de propiedad son alrededor de 15 millones . La cantidad es significativa si recordamos que los trabajadores de la industria manufacturera en los EEUU son alrededor de 20 millones. Estas cifras han venido experimentando un crecimiento rápido a lo largo de los últimos veinte años, a partir de la promulgación, en 1974, de la legislación que reglamenta y estimula los planes de propiedad accionaria de los trabajadores (E.S.O.P.).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice el estudio del C.E.N.D.A.: “En Jamaica, la legislación inspirada en las E.S.O.P. estadounidenses constituye uno de los casos más modernos y completos del mundo. Dicha legislación, aprobada en Abril de 1995, está orientada hacia el sector privado, aunque no deja de lado su uso potencial para privatizar funciones gubernamentales. Los objetivos del gobierno son lograr en menos de un año que entre un 3% a 5% de los trabajadores se enrolen en las E.S.O.P. La ley estimula la participación de los trabajadores de distintas maneras. Pueden comprar acciones descontándolas de sus propios impuestos o la compañía puede comprar por ellos, con facilidades dadas mediante varios mecanismos. Se ofrecen diversos incentivos tributarios a las empresas que establecen E.S.O.P. Por ejemplo, si la compañía presta dinero a sus trabajadores para compra de acciones a un interés menor que el mercado, puede luego descontar de impuestos anualmente el equivalente a las amortizaciones del préstamo. Si los trabajadores participan en el directorio, el plazo de amortización para efectos de descontarlo de impuestos puede reducirse a dos años. Si la fuente de los recursos es un préstamo externo, la compañía puede deducir de impuestos un 25% de las amortizaciones del mismo y un 100% de los intereses. Si una empresa hace donaciones a sus trabajadores para adquirir acciones de ella misma, esa compañía puede deducir de sus impuestos el 100% de la donación tanto de las amortizaciones como de los intereses de dicho préstamo. Finalmente, el E.S.O.P. mismo puede pedir dinero prestado para comprar acciones, con garantía dada por la empresa, al igual que en el sistema estadounidense. En todo caso, las acciones se mantienen en un fondo fiduciario (trust) en beneficio exclusivo de sus participantes. Las reglas de asignación y adquisición (vesting) gradual de derechos individuales plenos sobre las acciones son similares a las estadounidenses. El énfasis de la ley consiste en estimular la propiedad accionaria laboral de largo plazo, lo que se expresa en una serie de estímulos a ello, pero existen también disposiciones que permiten a los empleados vender parte de sus acciones, hasta un cierto límite, a partir del tercer año y obligan a la compañía a recomprarlas. De este modo, el E.S.O.P. jamaicano se visualiza como un fondo de retiro al mismo tiempo que un mecanismo de ahorro. Los dividendos percibidos por los trabajadores están libres de impuestos. Existe también una opción que permite, al cabo de tres años, diversificar hasta el 50% de las acciones en otros instrumentos financieros. La ley es altamente participativa y las acciones del E.S.O.P. tienen plenos derechos, debiendo los administradores del fondo fiduciario (trustees) votar según las instrucciones de los trabajadores. Un directorio de al menos tres administradores (trustees) dirige el plan, siendo elegido uno de ellos por los empleados, otro por la empresa y el tercero de común acuerdo. Las acciones pueden ser vendidas a otros trabajadores de la empresa, luego de adquiridos derechos individuales plenos (fully vested), previa apobación de los administradores del plan. Pueden participar en el plan empleados de jornada parcial, temporeros y aun personas externas a la empresa que ‘mantienen una relación económica significativa’ con ella, por ejemplo, proveedores. El principal objetivo de la ley es promover una distribución más equitativa del ingreso, además de desarrollar el mercado accionario.  La ley ha sido apoyada por los sindicatos, quienes han decidido incorporar la demanda de conformar las E.S.O.P. en sus próximas negociaciones colectivas. El programa E.S.O.P. jamaicano recibió apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (B.I.D.)”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En España, las cooperativas Mondragón del País Vasco constituyen uno de los casos de p. del t. más exitosos del mundo. Sobre esta experiencia comenta el informe del C.E.N.D.A.: “El grupo Mondragón comprende más de 100 cooperativas. Hoy es uno de los doce mayores grupos empresariales de España, dando trabajo a más de 26.000 personas. En 1984 el patrimonio de Mondragón alcanzó los 8.900.000.000 de dólares, con ganancias consolidadas de más de 270.000.000 de dólares. El grupo comprende más de 80 cooperativas industriales, una de crédito, dos de distribución y tres agrícolas. También hay 5 centros de estudio, 4 universitarios y una secundaria politécnica; 3 centros de investigación y 6 cooperativas de servicios, tales como aseo, consultoría, seguridad social, diseño y seguros. En España, Mondragón es líder en prácticamente todos los sectores en que opera: artefactos domésticos; componentes automotrices; máquinas-herramientas; controles numéricos computacionales; estructuras para la construcción. Por otra parte, sus ventas tienen una elevada proporción exportable de hasta un 60% en algunos productos.  Sus exportaciones se dirigen principalmente a los países de la Unión Europea, no obstante también son importantes los mercados de E.E.U.U., China, Hong Kong y América Latina.  En este terreno su estrategia de internacionalización ha aprovechado las facilidades para la inversión en el extranjero. De esta manera se ha instalado, por ejemplo en Marruecos, con una fábrica de refrigeradores; en México y Holanda con artefactos domésticos; en Tailandia semiconductores; en el Reino Unido ensamble y mantenimiento de elevadores; en Francia servicios de informática y en China construcción de vagones. Las empresas son administradas democráticamente sobre la base de un trabajador un voto. Están divididas en tres grupos: financiero, industrial y comercial. Cada uno de ellos opera independientemente sobre la base de una estrategia común. De 103 cooperativas Mondragón formadas entre 1956 y 1986, solo 5 fracasaron en ese período. De éstas, tres fueron a la quiebra, una se disolvió y las otras dos optaron por transformarse en empresas capitalistas convencionales (Tseo 1995). El grupo principal de cooperativas radica en el corazón del País Vasco, donde han existido cooperativas en funcionamiento al menos desde 1870, lo que ciertamente es relevante en el éxito de la experiencia”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*'''Menciones''' : [[Alienación]]; Economía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*'''Referencias''' : Centro de Estudios Nacionales para un Desarrollo Alternativo; Riesco, Parra; [[Documento del Nuevo Humanismo|Documento Humanista]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría:Diccionario del Nuevo Humanismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Discusiones_Historiol%C3%B3gicas&amp;diff=39197</id>
		<title>Discusiones Historiológicas</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Discusiones_Historiol%C3%B3gicas&amp;diff=39197"/>
		<updated>2022-12-20T20:47:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Libro de Silo incluido en [[Contribuciones al Pensamiento|Contribuciones al pensamiento]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Explicación =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En '''Discusiones Historiológicas''' se pasa revista a las distintas concepciones que el autor engloba bajo la designación de “Historia sin temporalidad”. ¿Pero por qué es que se ha dado cuenta, hasta hoy, de la historia humana considerando al hombre como epifenómeno o “simple polea de transmisión en la que cumple con la función de paciente de factores extrínsecos”? ¿Qué ha motivado la falta de explicación suficiente sobre la temporalidad y de qué naturaleza es ésta? El autor explica que la historiología solo devendrá en ciencia en la medida que pueda responder a esas preguntas y aclare los pre-requisitos necesarios a todo discurso histórico, a saber: ¿de qué historicidad y de qué temporalidad estamos hablando? En la introducción a esta obra se dice: “Hemos fijado como objetivo de nuestro trabajo dilucidar lo requisitos previos necesarios para la fundamentación de la historiología. Está claro que un saber fechado sobre los acontecimientos históricos no basta como para efectuar reclamos acerca de su cientificidad...”. La historiología no puede prescindir de la comprensión de la estructura de la vida humana ya que el historiólogo, aún cuando quisiera hacer simple historia natural, se vería compelido a estructurarla desde una óptica y una interpretación humana. Pero, precisamente, la vida humana es historicidad, temporalidad, y en la comprensión de esa temporalidad está la clave de toda construcción histórica. ¿Pero cómo es que se suceden los acontecimientos humanos, cómo es que devienen unos en otros? Son las generaciones con su acumulación temporal los agentes de todo proceso histórico y aunque éstas coexistan en un mismo momento, su paisaje de formación, desarrollo y lucha es diferente, ya que unas han nacido antes que otras. Aparentemente viven el mismo tiempo histórico como lo hacen el niño y el anciano pero aún coexistiendo representan paisajes y acumulaciones temporales diferentes. Por otra parte, las generaciones nacen unas de otras en un &amp;quot;continuum&amp;quot; biológico pero lo que las caracteriza es su constitución social y temporal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Véase la Aproximación al libro [[Contribuciones al Pensamiento#Aproximación a Contribuciones al Pensamiento|Contribuciones al Pensamiento]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Ediciones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Publicado por primera vez en 1990&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Traducciones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ha sido traducido en francés, inglés, italiano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Texto completo =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Introducción ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos fijado como objetivo de nuestro trabajo dilucidar los requisitos previos necesarios para la fundamentación de la Historiología. Está claro que un saber fechado sobre los acontecimientos históricos no basta como para efectuar reclamos acerca de su cientificidad. Tampoco basta con acompañar a la investigación con los recursos que hoy otorgan nuevas técnicas. La Historiología no devendrá en ciencia por el solo hecho de quererlo, o de hacer ingeniosos aportes, o de obtener logros informativos suficientes, sino por sortear las dificultades que presenta un preguntar por la justificación de sus premisas iniciales. Este escrito no trata siquiera acerca del modelo ideal o deseable de construcción histórica, sino de la posibilidad del construir histórico coherente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego, en el presente opúsculo no se entiende a la “Historia” en el sentido que clásicamente se dio a ese término. Recordemos que en su Historia animalium, Aristóteles, describió a la Historia como una actividad de búsqueda de la información. Tal actividad, con el tiempo, quedó convertida en simple relato de acontecimientos sucesivos. Y así la Historia (o Historiografía), terminó siendo un conocimiento de “hechos” ordenados cronológicamente siempre dependiente de materiales informativos disponibles que en ocasiones fueron escasos o, a veces, superabundantes. Pero lo más desconcertante aconteció cuando se presentó a todas esas piezas obtenidas por investigación, como la realidad histórica misma dando por supuesto que el historiador no establecía un orden, no priorizaba la información y no estructuraba su relato sobre la base de selección y expurgación de las fuentes utilizadas De ese modo se llegó a creer que la tarea historiológica no era interpretativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los defensores de tal actitud, hoy reconocen algunas dificultades técnicas y metodológicas pero insisten en que su trabajo es válido por cuanto su intención está dedicada al respeto por la verdad histórica (en el sentido del no falseamiento de los hechos) y a la vigilancia por evitar todo forzamiento metafísico a priori.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De lo anterior resulta que la Historiografía ha devenido en una suerte de eticismo larvado, justificado como rigor científico, que parte de considerar a los fenómenos históricos vistos desde “afuera” atropellándose el hecho del “mirar” del historiador y, por consiguiente, del distorsionar del historiador.&lt;br /&gt;
Queda claro que no tendremos en cuenta la postura comentada. Para nosotros será de mayor interés una interpretación de la Historia, o bien una filosofía de la Historia que vaya más allá del pulcro relato (o de la simple “crónica” según ironizara B. Croce). En todo caso, no nos preocupará que tal filosofía tenga por base una sociología, una teología o hasta una psicología con tal de que sea mínimamente consciente de la construcción intelectual que acompaña al quehacer historiográfico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar: usaremos a menudo el término “Historiología” en lugar de “Historiografía” o “Historia” ya que éstos dos últimos han sido utilizados por tantos autores y con implicaciones tan diversas que sus significados resultan hoy equívocos. En cuanto al primero, al término “Historiología”, lo tomaremos en el sentido en que lo acuñara Ortega. &amp;lt;ref&amp;gt;“Esta palabra –historiología– se usa aquí, según creo, por vez primera...” Y más adelante: “Es inaceptable en la historiografía y filología actuales el desnivel existente entre la precisión, usada al obtener o manejar los datos y la imprecisión, más aún, la miseria intelectual en el uso de las ideas constructivas. Contra este estado de las cosas en el reino de la historia se levanta la historiología. Va movida por el convencimiento de que la historia, como toda ciencia empírica, tiene que ser ante todo una construcción y no un ‘agregado’ –para usar el vocablo que Hegel lanza una vez y otra contra los historiadores de su tiempo–. La razón que éstos podían tener contra Hegel –oponiéndose a que el cuerpo histórico fuese construido directamente por la filosofía– no justifica la tendencia, cada vez más acusada en aquel siglo, de contentarse con una aglutinación de datos. 	Con la centésima parte de los que hace tiempo están ya recogidos y pulimentados bastaba para elaborar algo de un porte científico mucho más auténtico y substancioso que cuanto, en efecto, nos presentan los libros de historia”. La Filosofía de la Historia de Hegel y la Historiología. J. Ortega y Gasset, Revista de Occidente, febrero 1928. Inserto en Kant - Hegel - Scheler, Madrid, Alianza, 1982, pp. 61 y 72.&amp;lt;/ref&amp;gt; Por otra parte, el vocablo “historia” (con minúscula), habrá de referirse al hecho histórico y no a la ciencia en cuestión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Capítulo I. Lo pasado visto desde el presente ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La deformación de la historia mediata ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conviene, preparatoriamente, despejar algunos defectos que no contribuyen al esclarecimiento de los problemas fundamentales de la Historiología. Estos defectos son numerosos, pero la consideración de algunos de ellos ayudará a la eliminación de un modo de tratamiento de los temas, un modo que lleva al oscurecimiento histórico concreto resaltado no por la ausencia del dato, sino por la interferencia particular del historiador frente al dato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si ya en el Padre de la Historia queda claro el interés por destacar diferencias entre su pueblo y los bárbaros, &amp;lt;ref&amp;gt;Herodoto (484-420 a.C.), Historias.&amp;lt;/ref&amp;gt; en Tito Livio el relato se transforma en el contraste de las excelencias de la antigua república con la época del imperio que le toca vivir. &amp;lt;ref&amp;gt;Tito Livio (59 a.C.-17 d.C.), Historia de Roma (conocida luego como las Décadas).&amp;lt;/ref&amp;gt; Esa forma intencionada de presentar hechos y costumbres, no es ajena a los historiadores de Oriente y Occidente que desde el origen mismo del relato escrito construyen desde su paisaje epocal, una particular Historia. Muchos de ellos, comprometidos con su tiempo no manipulan maliciosamente los hechos sino que, al contrario, consideran que su trabajo consiste en devolver la “verdad histórica” que ha sido reprimida o escamoteada por los poderosos. &amp;lt;ref&amp;gt;A modo de ejemplo, la siguiente cita: “Comenzaré este trabajo del consulado de Sergio Galba la segunda vez, y de Tito Vinio; porque muchos escritores han dado cuenta de las cosas de aquellos primeros siglos, de setecientos y veinte años después de la fundación de Roma, mientras se podían escribir los sucesos del pueblo romano con igual elocuencia y libertad: más después de la jornada de Accio, y que por la paz universal se redujo a uno solo el imperio del mundo, faltaron aquellos floridos ingenios, y con ello la verdad, ofendida en muchas maneras”. Historias, Cayo Cornelio Tácito, del manuscrito Mediceus II, de la Real Biblioteca Laurenziana. Trad. C. Coloma. Madrid, Librería de los sucesores de Hernando, 1913, p.1&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay muchas maneras de introducir el propio paisaje actual en la descripción de lo pretérito. A veces, a través de una leyenda o con la excusa de una producción literaria se hace historia o se pretende influir en ella. Uno de los casos más claros de lo que mencionamos se encuentra en La Eneida de Virgilio. &amp;lt;ref&amp;gt;Virgilio vivió entre el 70 y el 19 a.C. El poeta comienza su obra maestra una vez que Octavio César, luego de la batalla de Accio, consolida el imperio. Para ese entonces, Virgilio era una celebridad reconocida por sus producciones: las Bucólicas y las Geórgicas. Pero es a partir de su nuevo trabajo cuando cuenta con todos los favores del emperador. Desde luego que no se trata de un palaciego como Teócrito o de un mercenario como Píndaro pero, de todas maneras, es alguien estimulado en la dirección de los intereses oficiales. 	Virgilio pone en la epopeya de Eneas la genealogía de Roma. La historia, se retrotrae al fin de la guerra de Troya. Los dioses profetizan a Eneas que de él saldrá una progenie que gobernará al mundo. En el escudo que Vulcano forja al héroe aparecen los cuadros históricos de lo que vendrá, llegando hasta la figura central de César Augusto, un emperador que traerá la Paz Universal. 	En Virgilio, el sentido de la Historia es divino porque son los dioses quienes enderezan las acciones humanas hacia sus propios designios (tal como sucede en su fuente de inspiración homérica), pero ello no impide que se interprete tal [[Destino]] desde los designios terrenos del poeta o de su protector... En el S.XIV vendrá La Divina Comedia en la que otro vate retomará el hilo de Virgilio y pondrá a éste como guía en sus incursiones por territorios misteriosos, con lo que la autoridad de ese modelo quedará reforzada considerablemente.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La literatura religiosa muestra a menudo deformaciones de interpolación, expurgación y traducción. Cuando esos errores han sido producidos intencionalmente caemos en el caso de la alteración de situaciones pretéritas justificada por el “celo” que impone el propio paisaje del historiador. Cuando los errores simplemente se han deslizado por algún otro motivo, quedamos de igual manera a expensas de hechos que solamente las técnicas historiológicas deben dilucidar. &amp;lt;ref&amp;gt;He aquí un caso. En la Encíclica Divino Afflante Spiritu dada por Pío XII se habla de “las dificultades del texto que no han sido resueltas todavía”, con referencia al Libro de Daniel. En efecto, aún cuando estas dificultades no se enumeren, podemos resaltar algunas por nuestra cuenta. El libro se ha conservado en tres lenguas: hebrea, aramea y griega. Las partes hebreas y arameas entran en el canon judío de las Escrituras. La parte griega ha sido reconocida por la Iglesia Católica que, con la versión de los LXX, fue recibida de los apóstoles como parte de sus Escrituras. Los judíos no cuentan, a su vez, a Daniel entre los profetas sino entre los hagiógrafos. Por otra parte, algunos cristianos inspirados por las Escrituras editadas por las Sociedades Bíblicas Unidas (en base a la versión de Casiodoro de Reina de 1569), se encuentran con un Daniel bastante modificado respecto del mismo de los católicos, por ejemplo el de la versión de Eloíno Nácar Fúster y A. Colunga. Y eso no parece un simple error ya que la versión de C. de Reina fue revisada por Cipriano de Valera (1602), sobreviniendo luego las revisiones de 1862, 1908 y 1960. En la versión católica aparecen largos tramos inexistentes en la protestante, como los Deuterocanónicos (Gr. 3, 24-90) y el Apéndice (Gr. 13-14). Pero las dificultades mayores no están en lo comentado hasta ahora, sino en el texto mismo que hace remontar la historia de Daniel llevado al palacio real de Babilonia después del año tercero de Joaquín (esto es el 605 a.C.). Y eso sucedió en deportación anterior a las dos que conocemos históricamente ocurridas en 598 y 587 a.C. 	Destaca en una nota a La Biblia (ed.23. Paulinas), el erudito M. Revuelta Sañudo: “Las referencias históricas de los primeros seis capítulos no concuerdan con lo que de ellos nos dice la historia. Según el texto Baltasar es hijo y sucesor inmediato de Nabucodonosor, y último rey de la dinastía. En realidad Nabucodonosor tuvo como sucesor a su hijo Evil-Merodac (Avil-Marduk, 562-560) y como cuarto sucesor, no dinástico, a Nabonid (Nabu-na’id 556-539), el cual asoció al trono a su hijo Baltasar (Bel-Shazar). Babilonia cayó definitivamente a manos de Ciro, no de Darío el Medo, desconocido por la historia”. Este defecto histórico no puede interpretarse como un forzamiento de mala fe pero es un elemento más que se va acumulando en la deformación del texto. 	Por otra parte, en la visión profética de Daniel se relata la sucesión de reinos que bajo alegorías corresponde a los cuernos de la Bestia y que no son sino los reinos de Alejandro Magno; Seleuco I Nicator; Antíoco Soter; Antíoco II Calínico; Seleuco III Cerauno; Antíoco II el Grande; Seleuco IV Filopater; Heliodoro y Demetrio I Soter. Mientras se interpretan libremente estas alegorías, se puede pensar que el espíritu profético de Daniel se anticipa unas cuantas centurias, pero ya cuando se lee la explicación aparecen giros correspondientes a más de trescientos años después. Así dice: “El carnero de dos cuernos que has visto son los reyes de Media y Persia; el macho cabrío es el rey de Grecia, y el gran cuerno de entre sus ojos es el rey primero, al romperse y salir en su lugar otros cuernos, cuatro reyes se alzarán en la nación, más no de tanta fuerza como aquel”. Obviamente, se está refiriendo a la lucha del imperio persa contra Macedonia (334-331 a.C.) y la fracción del nuevo imperio a la muerte de Alejandro. Daniel aparece profetizando acontecimientos que ocurren 250 años después, cuando en realidad las interpolaciones son probablemente del S.I. a.C. bajo influencia de los Macabeos o bien, algo más adelante, bajo influjo cristiano. En 11, 1-5 se lee: “...Habrá todavía tres reyes en Persia y el cuarto acumulará más riquezas que los otros; cuando por sus riquezas sea poderoso, se levantará contra el reino de Grecia. Pero se alzará en éste un rey valeroso que dominará con gran poder y hará cuanto quiera. Y cuando esté en la altura se romperá su reino y será dividido hacia los cuatro vientos; no será de sus descendientes, ni ya tan poderoso como fue, pues será dividido y pasará a otros distintos a ellos”. En efecto, fue dividido a la muerte de Alejandro (323 a.C.) entre sus generales (no su descendencia) en cuatro reinos: Egipto, Siria, Asia Menor y Macedonia. En tanto, en Macabeos, se da cuenta de esos hechos históricos sin artificiosidades. Pero Macabeos, escrito en hebreo fue redactado probablemente entre 100 y 60 a.C. Por último, las diferencias de sentido dadas a las diversas traducciones son notables como en el caso de la judía y la católica que en Daniel 12-4, la primera dice: “Pasarán muchos y aumentará la sabiduría” (del texto hebreo revisado por M. H. Leteris. Traducida al castellano por A. Usque. Ed. Estrellas, Bs. As., 1945) y la segunda lo presenta así: “Muchos se extraviarán y aumentará la iniquidad”. La deformación histórica de Daniel termina dando gran autoridad profética a ese libro y, por ello, Juan de Patmos retoma su sistema de alegorización en el Apocalipsis (particularmente en 17, 1-16), con lo que se refuerza el antiguo modelo y se prestigia a la nueva obra.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe, además, la manipulación del texto-fuente en el que se apoya posteriormente el comentario histórico, todo ello realizado con la intención de imponer una determinada tesis. Imposturas sistemáticas de este tipo, han cobrado relevancia en la producción de la noticia cotidiana actual. &amp;lt;ref&amp;gt;La actividad de sistemática manipulación de la información cotidiana ha sido tratada no solamente por estudiosos del tema y por historiógrafos sino también por escritores de ficción entre los cuales G. Orwell en su 1984, da algunas de las más acabadas descripciones.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, el exceso de simplificación y la estereotipia, no es de los defectos menores y cuenta con la ventaja del ahorro de esfuerzo al dar una interpretación global y definitiva sobre los hechos, peraltando o descalificando de acuerdo a un modelo más o menos aceptado. Lo grave de este procedimiento es que permite construir “historias” sustituyendo los datos por “habladurías” o informaciones de segunda mano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay, pues, numerosas deformaciones pero seguramente la menos evidente (y la más decisiva) es aquella que está puesta no en la pluma del historiador sino en la cabeza del que lee al historiador y lo acepta o descarta conforme la descripción se ajuste a sus particulares creencias e intereses, o a las creencias e intereses de un grupo, pueblo o cultura en un preciso momento histórico. Esta suerte de “censura” personal o colectiva no puede ser discutida porque está tomada como la realidad misma y son solamente los acontecimientos en su choque con lo que se cree que es la realidad, los que finalmente barren con los prejuicios hasta ese momento aceptados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego, cuando hablamos de “creencias” nos estamos refiriendo a esas suertes de formulaciones antepredicativas de Husserl que son usadas tanto en la vida cotidiana como en Ciencia. Por tanto, es indiferente que una creencia tenga raíz mítica o científica ya que en todos los casos se trata de antepredicativos implantados antes de cualquier juicio racional. &amp;lt;ref&amp;gt;Nuestro punto de vista según el cual se aprehende al hecho histórico no como este es, sino como se lo quiere entender está justificado por lo expuesto y no se apoya en la perspectiva kantiana, negadora del conocimiento de la cosa en sí, o en un relativismo escéptico respecto del objeto de conocimiento histórico. En este mismo sentido hemos dicho en otro lugar: “Desde luego que se continuará entendiendo el proceso histórico como el desarrollo de una forma que, en suma, no será sino la forma mental de quienes así ven las cosas. Y no importa a qué tipo de dogma se apele, porque el trasfondo que dicte tal adhesión siempre será aquello que se quiera ver”. El paisaje humano (inserto en Humanizar la Tierra). Silo, Buenos Aires, Planeta, 1989, pág. 107.&amp;lt;/ref&amp;gt; Historiadores y hasta arqueólogos de distintas épocas cuentan con amargura las dificultades que tuvieron que sortear para obtener datos que estaban prácticamente eliminados porque se los consideraba irrelevantes y fueron, precisamente, los hechos abandonados o descalificados por el “buen sentido” los que provocaron un vuelco fundamental en la Historiología. &amp;lt;ref&amp;gt;Recordemos, como ejemplo, el caso de Schliemann y sus dolorosos descubrimientos.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos visto cuatro defectos en el tratamiento del hecho histórico que quisiéramos mencionar sumariamente para, en lo posible, no volver a ellos y descartar toda obra que esté inmersa en esa particular manera de encarar los temas. La forma intencionada de introducir el propio momento en que vive el historiador tanto en el relato como en el mito, en la religión y la literatura, es un caso; otro es el de la manipulación de las fuentes; otro el de la simplificación y la estereotipia y, finalmente, el de la “censura” por antepredicativos epocales. No obstante, si alguien hiciera explícitos o manifestara la ineludibilidad de tales errores podría ser considerado con interés por cuanto su presentación se ha hecho reflexiva y puede asistirse racionalmente a su desarrollo. Afortunadamente, este caso es frecuente y nos permite una discusión fecunda. &amp;lt;ref&amp;gt;Muchos historiadores han razonado en otros campos como Worringer, con su Abstraction und Einfühlung, aplicada al estudio del estilo en el arte. Como tal estudio debe apelar, indefectiblemente, a una concepción del hecho histórico, este autor psicologiza a la historia del arte (y psicologiza a las interpretaciones históricas de lo artístico), haciendo una violenta pero consciente declaración sobre su propio punto de vista. “He aquí la consecuencia de un error profundamente arraigado sobre la esencia del arte en general. Este error tiene su expresión en la creencia, sancionada por muchos siglos, de que la historia del arte es la historia de la capacidad artística, y que el fin evidente y constante de esa capacidad es la reproducción artística de los modelos naturales. De esta manera, la creciente verdad y naturalidad de lo representado fue estimada como progreso artístico. Nunca se planteó la cuestión de la voluntad artística, porque esa voluntad parecía fija e indiscutible. Sólo la capacidad fue problema de valoración; nunca, empero, la voluntad. Creyóse, pues, realmente, que la humanidad había necesitado milenios para aprender a dibujar con exactitud, esto es, con verdad natural; creyóse, realmente, que la producción artística queda en cada momento determinada por un progreso o un retroceso en la capacidad. Pasó inadvertido el conocimiento –tan cercano sin embargo y hasta tan obligado para el investigador que quiera comprender muchas situaciones en la historia del arte– de que esa capacidad es sólo un aspecto secundario que recibe propiamente su determinación y su regla de la voluntad, factor superior y único determinante. Mas la actual investigación en la esfera del arte no puede ya –como hemos dicho– prescindir de ese conocimiento. Para ella ha de ser axiomática la máxima siguiente: se ha podido todo lo que se ha querido, y lo que no se ha podido es porque no estaba en la dirección de la voluntad artística. La voluntad, que antes pasaba por indiscutible, se convierte ahora en el problema mismo de la investigación, y la capacidad queda excluida como criterio de valor.” La esencia del estilo gótico. G. Worringer, Revista de Occidente Argentina, Buenos Aires, 1948, pp. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La deformación de la historia inmediata ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquier autobiografía, cualquier relato sobre la propia vida (que aparece como lo más indubitable, inmediato y conocido para uno mismo), sufre innegables distorsiones y alejamientos de los hechos que ocurrieron. Estamos dejando de lado toda traza de mala fe, si esto es posible, suponiendo que el mencionado relato es para uno mismo, no para un público externo. Bien podríamos apoyarnos en un “diario” personal y al releerlo constatar que: &lt;br /&gt;
: 1.- los “hechos” escritos casi en el mismo momento de ocurrir fueron enfatizados en ciertos nudos significantes para aquel momento pero irrelevantes para el momento actual (el autor podría ahora pensar que debería haber consignado otros aspectos y que de reescribir su “diario” lo haría de manera muy diferente); &lt;br /&gt;
: 2.- que la descripción tiene carácter de reelaboración de lo ocurrido como estructuración de una perspectiva temporal diferente a la actual; &lt;br /&gt;
: 3.- que las valorizaciones de los hechos corresponden a una escala muy diferente a la de este momento; &lt;br /&gt;
: 4.- que variados y, a veces, compulsivos fenómenos psicológicos apoyados en el pretexto del relato, han teñido fuertemente las descripciones al punto de avergonzar hoy al lector por el autor que éste fue (por la candidez, o la perspicacia forzada, o la alabanza desmedida, o la crítica injustificada, etc.). Y así hay una quinta y sexta y séptima consideración que hacer respecto a la deformación del hecho histórico personal, ¿qué no habrá de ocurrir entonces a la hora de describir hechos históricos (no vividos por nosotros), previamente interpretados por otros? De esta suerte, la reflexión histórica se hace desde la perspectiva del momento histórico del que reflexiona y con ello se vuelve al suceso modificándolo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la línea de pensamiento desarrollada más arriba parece destacarse un cierto escepticismo respecto a la fidelidad de la descripción histórica. Sin embargo, la intención no está puesta en ese punto por cuanto ya hemos admitido, desde el comienzo de este escrito, la construcción intelectual que opera en la tarea de historiar. Lo que nos mueve a poner las cosas de este modo, es la necesidad de advertir que la propia temporalidad y perspectiva del historiador son temas ineludibles de la consideración historiológica. Porque ¿cómo es que se produce tal distancia entre el hecho y su mención?, ¿cómo es que la mención misma varía con el transcurrir?, ¿cómo es que transcurren los hechos fuera de la conciencia? y ¿qué grado de relación existe entre la temporalidad vivencial y la temporalidad del mundo sobre el que opinamos y sustentamos nuestros puntos de vista? Estas son algunas de las preguntas que deben ser contestadas si es que se quiere fundamentar cabalmente no ya una historiología consagrada como ciencia, sino la posibilidad de que ésta exista como tal. Se podrá argumentar que la Historiología (o Historiografía) ya existe de hecho. Sin duda, pero tal cual están las cosas, esta posee más las características de un saber que de una ciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Capítulo II. Lo pasado visto sin el fundamento temporal ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Concepciones de la historia ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde hace pocos siglos ha comenzado a buscarse una razón o un sistema de leyes que explique el desarrollo de los hechos históricos pero sin dar cuenta de la naturaleza de los hechos mismos. Para estos autores ya no se trata simplemente de relatar acontecimientos sino de establecer un ritmo o una forma que pueda ser aplicada a ellos. Mucho se ha discutido también sobre el sujeto histórico y una vez aislado se ha pretendido colocar en él al motor de los hechos. Se trate del ser humano, de la Naturaleza o de Dios, nadie nos ha explicado qué es esto del cambio o del movimiento histórico. La cuestión se ha eludido frecuentemente dando por sentado que así como el espacio, el tiempo no puede ser visto en sí mismo sino con relación a una cierta sustancialidad y se ha ido, sin más, a la sustancialidad en cuestión. De todo ello ha resultado una especie de “rompecabezas” preparado por un niño, en el que las piezas que no encajaban se forzaron para que entraran en el juego. En los numerosos sistemas en que aparece un rudimento de Historiología todo el esfuerzo parece apuntar a justificar la fechabilidad, el momento de calendario aceptado, desmenuzando cómo ocurrieron, por qué ocurrieron, o cómo deberían haber ocurrido las cosas, sin considerar qué es esto del “ocurrir”, cómo es posible, en general, que algo ocurra. A esta forma de proceder en materia historiológica, la hemos llamado “historia sin temporalidad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He aquí algunos de los casos que presentan esas características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Que Vico &amp;lt;ref&amp;gt;G. Vico (1668-1744).&amp;lt;/ref&amp;gt; aportara un nuevo punto de vista al tratamiento de la historia y que pase por ser, en alguna medida, el iniciador de lo que posteriormente fue conocido como “Historiografía”, nada dice respecto del fundamento de esa ciencia en él. En efecto, si bien destaca la diferencia entre “conciencia de la existencia” y “ciencia de la existencia”, y en su reacción contra Descartes enarbola el conocimiento histórico, no llega por esto a explicar el hecho histórico en cuanto tal. Sin duda, su gran aporte radica en tratar de establecer: &lt;br /&gt;
: 1.- una idea general sobre la forma del desarrollo histórico; &lt;br /&gt;
: 2.- un conjunto de axiomas y 3.- un método (“metafísico” y filológico). &amp;lt;ref&amp;gt;Esta es la temática de la parte primera, segunda y cuarta de su Principi di scienza nuova d’intorno alla natura delle nazioni, per li quali si ritrovano altri principi del diritto naturale delle genti.&amp;lt;/ref&amp;gt; Por otra parte, define: “Esta ciencia debe ser una demostración, por así decirlo, del hecho histórico de la providencia, pues debe ser una historia de las órdenes que ella ha dado a la gran ciudad del género humano, sin previsión ni decisión humana alguna y muy frecuentemente contra los mismos propósitos de los hombres. Por tanto, aunque este mundo haya sido creado en un tiempo particular, sin embargo, las leyes que la providencia ha puesto en él son universales y eternas”. &amp;lt;ref&amp;gt;Ciencia nueva. G. Vico, Buenos Aires, Aguilar, 1981, p. 186.&amp;lt;/ref&amp;gt; Con lo cual Vico establece que “Esta Ciencia debe ser una teología civil razonada de la providencia divina”, &amp;lt;ref&amp;gt;Op.cit., p. 186, par. 342.&amp;lt;/ref&amp;gt; y no una ciencia del hecho histórico en cuanto tal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vico, afectado por Platón y el agustinismo (en su concepción de una historia que participa de lo eterno), anticipa numerosos temas del romanticismo. &amp;lt;ref&amp;gt;La filosofia de G.B.V. e l’etá barocca. L. Giusso.&amp;lt;/ref&amp;gt; Desconociendo la capacidad ordenadora del pensar “claro y distinto” trata de penetrar el aparente caos de la historia. Su interpretación cíclica como curso y recurso sobre la base de una ley de desarrollo de tres edades: divina (en la que priman los sentidos); heroica (fantasía) y humana (razón), va a influir poderosamente en la formación de la filosofía de la historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se ha destacado suficientemente el nexo que une a Vico con Herder &amp;lt;ref&amp;gt;J. Herder (1744-1803).&amp;lt;/ref&amp;gt; pero si en éste reconocemos el nacimiento de la filosofía de la historia &amp;lt;ref&amp;gt;En realidad se trata de una concepción “biocultural” de la historia, pero no por ello menos filosófica que cualquier otra. En cuanto a designación, es Voltaire uno de los primeros en hablar de “filosofía de la historia”.&amp;lt;/ref&amp;gt; y no simplemente la recopilación histórica propia de la Ilustración, debemos conceder a aquél o la anticipación o la influencia directa en el surgimiento de esta disciplina. Herder dirá: “...por qué si todo tiene en el mundo su filosofía y su ciencia, lo que nos alcanza más directamente, la historia de la humanidad, ¿no ha de tener también una filosofía y una ciencia?”. Por otra parte, las tres leyes del desarrollo que establece Herder no coinciden con las enunciadas por Vico, pero la idea de la evolución humana (partiendo de su género de vida y su medio natural) en la que ésta recorre distintas etapas hasta llegar a una sociedad basada en la razón y la justicia nos hace recordar la voz del pensador napolitano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya en Comte &amp;lt;ref&amp;gt;A. Comte (1798-1857).&amp;lt;/ref&amp;gt; la filosofía de la historia adquiere dimensión social y explica el hecho humano. Su ley de los tres estadios (teológico, metafísico y positivo) hace resonar aún la concepción de Vico. Comte no se preocupa especialmente por aclarar la naturaleza de esos “estadios” pero, una vez establecidos, le son de especial utilidad para comprender la marcha de la Humanidad y su dirección, es decir, el sentido de la Historia: “On peut assurer aujourd’hui que la doctrine que aura suffisamment expliqué l’ansemble du passé obtiendra inévitablement, par suite de cette seule épreuve, la présidence mentale de l’avenir”. &amp;lt;ref&amp;gt;A. Comte, Discours sur l’esprit positif, Schleicher, par. 73. Inexistente en par. 73 de la edición francesa de la Sociedad Positivista Internacional.&amp;lt;/ref&amp;gt;  Está claro que la Historia servirá como herramienta para la acción dentro del esquema del [[destino]] práctico del conocimiento, dentro del “voir pour prévoir”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La historia como forma ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como en Comte, aparece en Spengler &amp;lt;ref&amp;gt;O. Spengler (1880-1936).&amp;lt;/ref&amp;gt; un no disimulado interés práctico por la previsión histórica. Por lo pronto le parece posible tal previsión. Así: “En este libro se acomete por vez primera el intento de predecir la historia. Trátase de vislumbrar el [[destino]] de una cultura, la única de la tierra que se halla hoy en camino de la plenitud: la cultura de América y de Europa occidental. Trátase, digo, de perseguirla en aquellos estadios de su desarrollo que todavía no han transcurrido”. &amp;lt;ref&amp;gt;La decadencia de Occidente, O. Spengler, Madrid, Espasa-Calpe, 1976, I. Introducción.&amp;lt;/ref&amp;gt; En cuanto al interés práctico, pretende que las nuevas generaciones se dediquen a ciertas actividades como la ingeniería, la arquitectura, la medicina, abandonando toda filosofía o pensar abstracto que ya entra en su “etapa declinante”. Y tiene otros intereses, además, al indicar un tipo de política (tanto en sentido específico como lato) que debe corresponderse con el momento preciso e inmediatamente posterior de la cultura en que él escribe. &amp;lt;ref&amp;gt;Años decisivos. O. Spengler, Espasa-Calpe, Madrid, 1982.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para Comte todavía podía ser comprendida la historia a escala humana. Su ley de los tres estadios era válida tanto para la humanidad como para el individuo en su desarrollo. Ya para Spengler la historia se deshumaniza y se convierte en protoforma biográfica universal que sólo tiene que ver con el hombre biológico (como con el animal y la planta), en tanto a éste le sucede el nacimiento, la juventud, la madurez y la muerte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La visión spengleriana de la “civilización” como último momento de la cultura, no ha impedido que Toynbee &amp;lt;ref&amp;gt;A. Toynbee (1899-1975).&amp;lt;/ref&amp;gt; tome a la civilización como unidad de investigación. En efecto, ya en la introducción de su Estudio de la historia Toynbee discute el problema de la unidad mínima histórica y descarta la “historia nacional” como aislada e irreal ya que esta se corresponde con múltiples entidades que abarcan una región más amplia. Importa para él, sobre todo, el estudio comparativo entre civilizaciones. Pero el concepto de “sociedad” es utilizado frecuentemente en reemplazo de “civilización”. Lo más interesante (para nuestros fines) está en la interpretación del proceso histórico. El sujeto de la historia ya no es un ser biológico que está marcado por el [[destino]], sino una entidad guiada por impulsos o detenimientos entre lo abierto y lo cerrado. Una suerte de reto-respuesta da cuenta del movimiento social. Pero, ni el impulso es considerado en estricto sentido bergsoniano ni la concepción del reto-respuesta es una simple traspolación de la idea de estímulo-respuesta, de reflejo, como en Pavlov. Por último, a su entender, las grandes religiones trascienden la desintegración de las civilizaciones y son las que nos permiten intuir un “plan” y un “propósito” en la historia. En todo caso, la acomodación de su modelo a una cierta forma histórica lo mantiene afuera de la comprensión de la temporalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Capítulo III. Historia y temporalidad ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Temporalidad y proceso ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya Hegel nos había enseñado a distinguir (en el tercer libro, segunda sección de su Ciencia de la Lógica) entre procesos mecánicos, químicos y vitales. Así, “el resultado del proceso mecánico, ya no se halla preexistente a sí mismo; su fin no se halla en su comienzo, como acontece con la finalidad. El producto es una determinación puesta en el objeto como de modo extrínseco”. Su proceso es, además, externidad que no altera su mismidad y que no se explica por ella. Más adelante nos dirá: “El propio quimismo es la propia negación de la objetividad indiferente y de la exterioridad de la determinación; está, por ende, todavía afectado por la independencia inmediata del objeto y por la exterioridad. En consecuencia, no es todavía, por sí, aquella totalidad de la autodeterminación, que resulta de él, y en la que más bien él se elimina”. En el proceso vital aparecerá la finalidad en tanto el individuo viviente se pone en tensión contra su presuposición originaria y se coloca como sujeto en sí y por sí, frente al presupuesto mundo objetivo... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasará un tiempo luego de la muerte de Hegel hasta que aquel esbozo de vitalidad se convierta en tema central de un nuevo punto de vista, el de la filosofía de la vida de W. Dilthey. Este no entiende por “vida” solamente a la vida psíquica sino a una unidad que se encuentra en permanente cambio de estado y en el que la conciencia es un momento de la identidad subjetiva de esa estructura en proceso que se constituye en relación con el mundo exterior. La forma de correlación entre la identidad subjetiva y el mundo es el tiempo. El transcurrir aparece como vivencia y tiene carácter teleológico: es un proceso con dirección. Dilthey intuye claramente pero no pretende realizar una construcción científica. Para él, al fin de cuentas, toda verdad se reduce a la objetividad y, como anota Zubiri, “...aplicado esto a cualquier verdad, todo, hasta el principio de contradicción sería un simple hecho”. De este modo, las brillantes intuiciones de la filosofía de la vida influirán poderosamente en el nuevo pensar, pero serán renuentes a buscar fundamento de carácter científico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dilthey nos explicará la historia desde “adentro” y desde donde ésta se da, en la vida, pero no se detendrá a precisar la naturaleza misma del devenir. Es aquí donde encontramos a la Fenomenología que promete, luego de fatigosos rodeos, enfrentarnos a los problemas de fondo de la Historiología. Seguramente, la dificultad de la Fenomenología en justificar la existencia de otro “yo” distinto al propio y de mostrar, en general, la existencia de un mundo diferente al “mundo” obtenido luego de la epojé, hace que la problemática se extienda a la historicidad en cuanto externa a lo vivencial. Es tema remanido que el solipsismo fenomenológico hace de la subjetividad una mónada “sin puertas ni ventanas”, siguiendo aquella figura cara a Leibniz. ¿Pero son, en verdad, así las cosas? Si este fuera el caso, la posibilidad de dotar a la Historiología de principios indubitables como los que obtiene la Filosofía en tanto ciencia estricta, se vería seriamente comprometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque está claro que la Historiología no puede tomar burdamente principios rectores de las ciencias de la naturaleza, ni de las matemáticas e incorporarlos sin más a su propio acerbo. Acá estamos hablando de la justificación en tanto ciencia y, si es el caso, se debe asistir a su surgimiento sin apelar tampoco a la simple “evidencia” de la existencia del hecho histórico para luego derivar de él la ciencia histórica. A nadie se le puede escapar la diferencia que existe entre la ocupación sobre una región de hechos y el hacer ciencia sobre tal región. Tal cual Husserl comenta en su discusión con Dilthey: “...no se trata de dudar de la verdad de hecho, se trata de saber si puede ser justificada tomándola como universalidad de principio”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gran problema que rodea a la Historiología está en que mientras no se comprenda la naturaleza del tiempo y de la historicidad, la noción de proceso aparecerá injertada en sus explicaciones y no las explicaciones serán derivadas de tal noción. Por ello insistimos en que un pensar estricto debe hacerse cargo del problema. Pero la filosofía ha tenido que renunciar una y otra vez a explicar esto mientras trató de ser ciencia positiva, como en Comte; ciencia de la lógica, como en Hegel; crítica del lenguaje, como en Wittgenstein o ciencia del cálculo proposicional, como en Russell. Y por ello, cuando la Fenomenología, efectivamente, aparece cumpliendo con los requisitos de una ciencia estricta, nos preguntamos si no está en ella la posibilidad de la fundamentación de la Historiología. Para que esto ocurra debemos despejar algunas dificultades.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Centrando el tema: ¿la insuficiente respuesta sobre la historicidad en Husserl, está dada por un incompleto desarrollo de este punto en particular, o es la Fenomenología la que está impedida de hacer ciencia de la intersubjetividad, de la mundanidad y, en definitiva, de los hechos temporales externos a la subjetividad? &amp;lt;ref&amp;gt;En una nota a las Meditaciones cartesianas, M. Presas hace las siguientes observaciones: “La Quinta meditación responde a la objeción de solipsismo trascendental y puede ser considerada –según opina Ricoeur– como el equivalente y el sustituto de la ontología de Descartes que introduce en su III Meditation por medio de la idea de lo infinito y por el reconocimiento del ser en la presencia misma de esta idea. Mientras que Descartes trasciende el cogito gracias a este recurso a Dios, Husserl trasciende el ego por el alter ego; así, pues, busca en una filosofía de la intersubjetividad el fundamento superior de la objetividad que Descartes buscaba en la veracitas divina. Cf. Paul Ricoeur, Étude sur les Meditations cartésiennes de Husserl, en Revue Philosophique de Louvain, 53 (1954), p. 77. El problema de la intersubjetividad ya se le había planteado a Husserl con motivo de la introducción de la reducción. Unos cinco años después extiende la reducción a la intersubjetividad, en las lecciones sobre Grundprobleme der Phänomenologie, dictadas en el semestre de invierno de 1910/11 en Gotinga. En varias ocasiones alude Husserl a estas lecciones publicadas ahora en el tomo XIII de la Husserliana, sobre todo cf. Formale und transzendentale Logik, p. 215, nota. Allí anuncia la breve exposición de las investigaciones que aparecerán en las Meditaciones cartesianas; pero señala que hay muchas y difíciles investigaciones especiales, explícitas, que espera publicar el próximo año. Como es sabido, Husserl no llegó a publicar estas investigaciones explícitas sobre temas especiales de la intersubjetividad...”. Meditaciones cartesianas. E. Husserl, Madrid, ediciones Paulinas, 1979, nota p. 150.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Husserl dice en Meditaciones cartesianas: “Si pudiera mostrar que todo lo constituido como propiedad, y por tanto también el mundo reducido, pertenece a la esencia concreta del sujeto constituyente como determinación interior inseparable, entonces, en la autoexplicitación del yo se encontraría su mundo propio como en el interior y, por otra parte, recorriendo este mundo directamente, el yo se encontraría a sí mismo como miembro de las exterioridades del mundo, y distinguiría entre él mismo y el mundo exterior”. Lo cual invalida en gran medida lo establecido en la Ideas relativas a una Fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, en el sentido de que la constitución del yo, como “yo y mundo circundante” pertenece al campo de la actitud natural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una gran distancia entre la tesis de 1913 (Ideas) y la de 1929 (Quinta meditación cartesiana). Esta última es la que nos acerca al concepto de “apertura”, de ser-abierto-al-mundo como esencialidad del yo. Ahí se encuentra el hilo conductor que permitirá a otros pensadores encontrarse con el ser-ahí, sin tratarse de un “yo” fenomenológico aislado que no podría constituirse sino en su existencia o, como diría Dilthey, “en su vida”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Daremos un rodeo, antes de reencontrar a Husserl.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Abenhazan &amp;lt;ref&amp;gt;Cit. art. “Cuidado”. Diccionario de Filosofía, J. Ferrater Mora, Madrid, Alianza, 1984.&amp;lt;/ref&amp;gt; explica que el hacer humano se efectúa para “despreocuparse”, muestra que el “ponerse antes” está en la raíz del hacer. Si sobre la base de ese pensar se montara una Historiología “vista desde afuera” seguramente se trataría de explicar los hechos históricos por distintos modos del hacer con referencia a esa suerte de des-pre-ocupación. Si, en cambio, alguien tratara de organizar la mentada Historiología “vista desde adentro”, procuraría dar razón del hecho humano histórico desde la raíz del “ponerse antes”. Resultarían pues, dos tipos bien diferentes de exposición, de búsqueda y de verificación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo caso se acercaría a una explicitación de las características esenciales del hecho histórico, en tanto producido por el ser humano y el primero quedaría en explicación psicologista y mecánica de la historia sin entenderse cómo el simple “despreocuparse” puede engendrar procesos y ser, él mismo, proceso. Pues bien, esta forma de entender las cosas ha primado hasta el momento actual en diversas filosofías de la historia. Esto, no las ha alejado demasiado de lo que ya Hegel nos participara cuando estudiaba los procesos mecánicos y químicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es claro que semejantes posturas resultan admisibles hasta antes de Hegel, pero a partir de sus explicaciones insistir en ello denota, cuando menos, cortedad intelectual difícilmente compensada por la simple erudición histórica. Abenhazan destaca el hacer como un alejamiento de lo que nosotros podemos llamar el “ponerse antes” o el “pre-ser-se-ya-en (el mundo) como ser-cabe” heideggeriano. Toca la estructura fundamental humana en tanto la existencia es proyección y en esta proyección el existente juega su [[destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si ponemos las cosas del modo antedicho nos remitimos a una exégesis de la temporalidad por cuanto la comprensión que se tenga de ella permitirá entender el pro-yecto, el “ponerse antes”. Tal exégesis no es accesoria sino ineludible. No habrá forma de saber cómo la temporalidad ocurre en los hechos, cómo a éstos se los puede temporizar en una concepción histórica si no se da razón de la intrínseca temporalidad de quienes los producen. Así se convendrá acordar: o la historia es un ocurrir que ubica al ser humano en calidad de epifenómeno y, en tal caso, sólo podemos hablar de historia natural (por lo demás, injustificada sin construcción humana), o hacemos historia humana (por lo demás, justificadora de cualquier construcción).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Particularmente, adherimos a lo segundo. Veremos pues, qué se nos ha dicho de significativo sobre el tema de la temporalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hegel nos ha ilustrado sobre la dialéctica del movimiento pero no en cuanto a la temporalidad. A esta la define como la “abstracción del consumir” y la ubica al lado del lugar y del movimiento, siguiendo la tradición de Aristóteles (particularmente en la Enciclopedia de las ciencias filosóficas, cap.: “Filosofía de la naturaleza”).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos dirá que el ser del tiempo es el ahora pero en tanto ya no es o todavía no es y, por consiguiente, como un no-ser. Si a la temporalidad se la despoja de su “ahora”, desde luego que se la convierte en “abstracción del consumir” pero subsiste el problema del “consumir” en tanto este transcurre. Por otra parte, no puede aprehenderse cómo de la posición lineal (según nos explica más adelante) de infinitos ahoras, puede obtenerse la secuencia temporal. “La negatividad que se refiere como punto al espacio y en éste desarrolla sus determinaciones como línea y superficie, existe en el ser-fuera-de-sí igualmente para sí, poniendo sus determinaciones en esto para sí al par que en la esfera del ser-fuera-de-sí, mostrándose indiferente al quieto uno-junto-a-otro. Así puesta para sí, es la negatividad del tiempo” (citado por Heidegger en El Ser y el Tiempo, par. 82).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Heidegger dirá que tanto la concepción ingenua del tiempo como la hegeliana, que comparte la misma percepción, ocurre por la nivelación y encubrimiento que oculta la historicidad del ser-ahí para quien el transcurrir no es, en el fondo, un simple alineamiento horizontal de “ahoras”. Se trata, en realidad, del fenómeno del apartar la mirada del “fin del ser en el mundo” por medio de un tiempo infinito que, para el caso, podría no ser y con ello no afectar el fin del ser-ahí. &amp;lt;ref&amp;gt;“Es la tesis capital de la exégesis vulgar del tiempo, la tesis de que el tiempo es ‘infinito’, lo que hace patente de la manera más perentoria la nivelación y encubrimiento del tiempo mundano, y con él de la temporalidad en general, que entraña semejante interpretación. El tiempo (para esta interpretación), se da inmediatamente como ininterrumpida secuencia de ahoras. Todo ahora es también ya ‘hace un instante’ o un ‘dentro de un instante’. Si la caracterización del tiempo se atiene primaria y exclusivamente a esta secuencia, no cabe, radicalmente, encontrar en ella en cuanto tal ningún principio ni fin. Cada último ahora es en cuanto ahora siempre un ya un ‘dentro de un instante ya no’, o sea, tiempo en el sentido del ‘ya no ahora’, del pasado; cada primer ahora es un ‘hace un instante aún no’, esto es, tiempo en el sentido del ‘aún no ahora’, del ‘porvenir’. El tiempo es, de consiguiente, y ‘por ambos lados’, sin fin. Esta tesis acerca del tiempo sólo resulta posible sobre la base del orientarse por el ‘en sí’ flotando en el vacío de un transcurso de ahoras ‘ante los ojos’, en que el pleno fenómeno del ahora es encubierto por lo que respecta a la fechabilidad, mundanidad, distensividad y localización en la forma peculiar del ‘ser ahí’ y rebajado al nivel de un fragmento irreconocible. Si dirigiendo la atención al ‘ser ante los ojos’ y el ‘no ser ante los ojos’, ‘uno piensa’ la secuencia de los ahoras ‘hasta el fin’, no cabe encontrar nunca un fin. De aquí, de que este pensar el tiempo hasta el fin tiene que pensar siempre más tiempo, se infiere que el tiempo es infinito.” El ser y el tiempo. M. Heidegger, México, F. C. E., 1980, p. 457.&amp;lt;/ref&amp;gt; De este modo, ha resultado hasta hoy inaccesible la temporalidad, ocultada por la concepción vulgar del tiempo que lo caracteriza como un “uno tras otro” irreversible. “¿Por qué es el tiempo irreversible? De suyo y justo cuando se atiende exclusivamente al flujo de los ahoras, no se divisa por qué la secuencia de éstos no habría de empezar de nuevo en la dirección inversa. La imposibilidad de la inversión tiene su fundamento en el proceder el tiempo público de la temporalidad, cuya temporación, primariamente advenidera, ‘marcha’ extáticamente a su fin de tal forma que ya ‘es’ en el fin”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que solamente partiendo de la temporalidad del “ser ahí” se puede comprender cómo es inherente a ella el tiempo mundano. Y la temporalidad del “ser ahí” es una estructura en la que coexisten (pero no uno junto al otro como agregados) los tiempos pasados y futuros y éstos últimos como proyectos, o más radicalmente, como “protensiones” (conforme enseñara Husserl) necesarias a la intencionalidad. En realidad, el primado del futuro explica el pre-ser-se-en-el-mundo como raíz ontológica del “ser ahí”... Esto, desde luego, es de enormes consecuencias y afecta nuestra pesquisa historiológica. En boca del mismo Heidegger: “La proposición ‘el ser ahí es histórico’ se revela como una proposición ontológico-existenciaria fundamental. Está muy lejos de expresar una mera comprobación óntica del hecho de que el ‘ser ahí’ tiene lugar en una ‘historia del mundo’. La historicidad del ‘ser ahí’ es el fundamento de un posible comprender historiográfico, el cual trae a su vez consigo la posibilidad de un desarrollo intencionado de la historiografía como ciencia”. Con esto último, nos encontramos en el plano de los pre-requisitos que necesariamente deben ser develados para justificar el surgimiento de la ciencia histórica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el fondo, hemos vuelto a Husserl desde Heidegger. &amp;lt;ref&amp;gt;A pesar de la declaración de Husserl: “...nada tengo que ver con la sagacidad heideggeriana, con esa genial falta de cientificidad”. Cit. por Iso Kern, tomo XV de las Husserlianas, XX ss.&amp;lt;/ref&amp;gt; No respecto a la discusión en torno a si la filosofía debe o no ser ciencia, sino en cuanto a que el análisis existencial basado en la Fenomenología permite la fundamentación de la ciencia historiológica. De cualquier manera las acusaciones de solipsismo que cayeron sobre la Fenomenología, ya en manos de Heidegger resultan inconsistentes y así la estructuralidad temporal del “ser ahí” confirma, desde otra perspectiva, el inmenso valor de la teoría de Husserl.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Horizonte y paisaje temporal ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es necesario discutir aquí que la configuración de cualquier situación se efectúa por representación de hechos pasados y de hechos más o menos posibles a futuro de suerte que, cotejados con los fenómenos actuales, permiten estructurar lo que se da en llamar la “situación presente”. Este inevitable proceso de representación frente a los hechos hace que estos, en ningún caso, puedan tener en sí la estructura que se les atribuye. Por ello cuando hablamos de “paisaje” nos estamos refiriendo a situaciones que siempre implican hechos ponderados por la “mirada” del observador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, si el estudioso de la historia fija su horizonte temporal en el pasado, no por esto llega a un escenario histórico en sí, sino que lo configura de acuerdo a su especial paisaje porque su actual estudio sobre el pasado se articula como todo estudio de situación (en lo que a representación se refiere). Esto nos hace reflexionar sobre algunos lamentables intentos en los que el historiador trata de “introducirse” en el escenario escogido a fin de revivir los hechos pasados sin advertir que tal “introducción” es, al fin de cuentas, la introducción de su propio paisaje actual. A la luz de estas consideraciones advertimos que un capítulo importante de la Historiología debe estar dedicado al estudio del paisaje de los historiadores ya que a través de su transformación puede vislumbrarse también el cambio histórico. En tal sentido, aquellos tratadistas nos ilustran mejor sobre la época que les tocó vivir que sobre el horizonte histórico que escogieron para su estudio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría objetarse a lo anterior el hecho de que el estudio de los paisajes de los historiadores se efectúa también desde un paisaje. Esto es así, en efecto, pero esa suerte de metapaisaje permite establecer comparaciones entre elementos homogeneizados en tanto se los hace pertenecer a una misma categoría.&lt;br /&gt;
Un examen primario de la anterior proposición podría dar como resultado que se la asimilara a cualquier otra visión historiológica. Si un supuesto historiólogo adhiriera a la “voluntad de poderío” como motor de la historia, podría inferir (de acuerdo a lo dicho) que los historiadores de diferentes épocas son los representantes del desarrollo de tal voluntad, o bien, si compartiera la idea de “clase social” en tanto productora de la movilidad histórica, situaría a los historiadores como representantes de una clase y así siguiendo. Tales historiólogos se verían a sí mismos, a su vez, como adalides conscientes de la mencionada “voluntad” o “clase” y ello les permitiría aplicar su propia impronta a la categoría “paisaje”. Podrían intentar estudiar, por ejemplo, el paisaje de la voluntad de poderío en los distintos historiadores. Sin embargo, ese intento sería solamente un proceder basado en una expresión y no en un significado ya que la patencia del concepto “paisaje” requiere de la comprensión de la temporalidad que no deriva de la teoría de la voluntad. En este tema, sorprende cómo muchos historiólogos han podido apropiarse de explicaciones de la temporalidad ajenas a su esquema interpretativo, sin necesidad de aclarar (desde su teoría) cómo es que se configura la representación del mundo en general y del mundo histórico en particular. La aclaración previa que mencionamos es condicionante del ulterior desarrollo de las ideas y no un paso más del que se pueda prescindir alegremente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este asunto es uno de los requisitos previos necesarios al discurso historiológico y no se lo puede descartar rotulándolo de cuestión “psicológica” o “fenomenológica” (es decir: “bizantina”). Oponiéndonos a esos antepredicativos de los que derivan designaciones como las mencionadas afirmamos, con mayor audacia aún, que la categoría “paisaje” es aplicable no solamente a la Historiología sino a toda visión del mundo, por cuanto permite destacar la mirada de quien observa al mundo. Se trata, pues, de un concepto necesario para la Ciencia en general. &amp;lt;ref&amp;gt;Tan necesario es el concepto de “paisaje” que aparece como obvio en las declaraciones de los físicos contemporáneos. Así, Schrödinger, como eximio representante de éstos nos dice: “¿Qué es la materia? ¿Cómo es nuestro esquema mental de la materia? La primera pregunta es ridícula. (¿Cómo vamos a decir qué es la materia –o, por precisar, qué es la electricidad– si se trata de fenómenos observables una sola vez?). La segunda trasluce ya un cambio radical de actitud: la materia es una imagen de nuestra mente –por lo tanto la mente es anterior a la materia (a pesar de la curiosa dependencia empírica de nuestros procesos mentales a los datos físicos de determinada porción de materia: a nuestro propio cerebro)–. En la segunda mitad del siglo XIX, la materia parecía ser algo permanente, perfectamente alcanzable. Habría una porción de materia que jamás había sido creada (al menos, que lo supieran los físicos) y que nunca podría ser destruida. Se podía agarrar con la seguridad de que no se esfumaría entre los dedos. Además, los físicos afirmaban que esta materia estaba por entero sujeta a leyes en lo que se refiere a su comportamiento y a su movimiento. Se movía con arreglo a las fuerzas con que actúan sobre ella, según sus posiciones relativas, las partes de la materia que la circundan. Se podía predecir el comportamiento, estaba rígidamente predeterminado para todo el futuro por las condiciones iniciales. Todo esto era muy cómodo, al menos en ciencia física, mientras se tratara de materia externa inanimada. Pero si lo aplicamos a la materia que constituye nuestro cuerpo, o la que constituye el de nuestros amigos, o incluso el de nuestro gato o nuestro perro, se plantea la consabida dificultad en lo que respecta a la aparente libertad de los seres vivos para mover sus miembros a voluntad. Hablaremos de ello más adelante. De momento trataré de explicar el cambio radical en las ideas que sobre la materia ha tenido lugar durante el último medio siglo. Se dio paulatina e inadvertidamente, sin que nadie lo deseara. Creíamos seguir moviéndonos dentro del antiguo marco ‘materialista’ de ideas, cuando en realidad, nos habíamos salido ya de él”. Ciencia y humanismo. E. Schrödinger, Barcelona, Tusquets, 1985, pp. 21 y 22.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien la mirada del observador, en este caso la mirada del historiólogo, se modifica al ponerse frente un nuevo objeto, el paisaje con que aquél cuenta contribuye a direccionar su mirada. Si se opusiera a esto la idea de una mirada libre orientada sin supuestos hacia el hecho histórico que irrumpe (algo así como la mirada que es atraída reflejamente por un estímulo súbito de la vida cotidiana), se debería considerar que ya la puesta en situación frente al fenómeno emergente cae dentro de la configuración de un paisaje. Seguir sosteniendo que el observador para hacer ciencia debe ser pasivo, no aporta gran cosa al conocimiento salvo la comprensión de que tal postura es el traslado de una concepción en la que el sujeto es simple reflejo de estímulos externos. A su vez, tal obediencia a las “condiciones objetivas” muestra la devoción que profesó cierta antropología por la Naturaleza, en la que el hombre era un simple momento de ésta y por tanto, él mismo, un ser natural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ciertamente, en otras épocas se preguntó y respondió por la naturaleza del ser humano sin advertir que aquello que lo definía era, precisamente, su historicidad y por tanto su actividad transformadora del mundo y transformadora de sí mismo. &amp;lt;ref&amp;gt;Ningún ser natural, ningún animal por grande que haya sido su fuerza de trabajo y por social que sea su orden o familia, ha producido cambios tan hondos como los realizados por el ser humano. Sin embargo, esta evidencia pareció no contar durante mucho tiempo. Si hoy, en parte, como resultado de la revolución tecnológica y de las modificaciones operadas en el modo de producción, información y comunicación, se reconoce tal actividad es evidente que para muchos esto se hace a regañadientes oscureciéndolo con los “peligros” que el avance engendra para la vida. Así, se ha trasladado la ya insostenible pasividad de la conciencia a la conciencia culposa por haberse transgredido un supuesto orden natural.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos de reconocer, por otra parte, que así como desde un paisaje se puede incursionar en escenarios puestos por diferentes horizontes temporales (es decir, la ocurrencia habitual del historiador que estudia un hecho), también sucede que en un mismo horizonte temporal, en un mismo momento histórico, concurren los puntos de vista de quienes son contemporáneos y por tanto coexisten, pero lo hacen desde paisajes de formación distintos en razón de acumulaciones temporales no homogéneas. Este descubrimiento, levanta la obviedad que se ha padecido hasta hace muy poco tiempo, destacando la enorme distancia en la perspectiva que sostienen las generaciones. Estas, aunque ocupen el mismo escenario histórico, lo hacen desde diverso nivel situacional y experiencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el tema de las generaciones fue tratado por varios autores (Dromel, Lorenz, Petersen, Wechssler, Pinder, Drerup, Mannheim, etc.), debemos a Ortega el haber establecido, en su teoría de las generaciones, el punto de apoyo para comprender el movimiento intrínseco del proceso histórico. &amp;lt;ref&amp;gt;Cómo ha sido posible que semejante concepción haya pasado casi inadvertida para el mundo de la historiología es uno de esos grandes misterios, o más bien tragedias, que se explican por la acción de antepredicativos epocales presionando en el ambiente cultural. En la época del predominio ideológico alemán, francés y anglosajón, el pensamiento de Ortega fue asociado a una España que, a diferencia de hoy, marchaba a contramano del proceso histórico. Para colmo de males, algunos de sus comentaristas hicieron de aquella obra fecunda, una exégesis pequeña e interesada. Desde otro ángulo, Ortega pagó caro el esfuerzo de traducir a lenguaje accesible, casi periodístico, importantes temas de filosofía. Esto jamás le fue perdonado por los mandarines de la pedantería académica de las últimas décadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Si es que se va a dar razón del devenir de los hechos, habrá que hacer un esfuerzo similar al que en su momento ejercitó Aristóteles cuando gracias a los conceptos de potencia y acto trató de explicar el movimiento. La argumentación apoyada en la percepción sensorial no era suficiente para justificar el movimiento, como no es hoy suficiente la explicación del devenir histórico por factores aplicados al ser humano en una relación en la que éste responde como simple paciente o, en todo caso, polea de transmisión de un agente que permanece externalizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La historia humana ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos visto que la constitución abierta del ser humano se refiere al mundo, en sentido no simplemente óntico sino ontológico. Además, hemos considerado que en esa constitución abierta prima el futuro como pro-yecto y como finalidad. Esa constitución, proyectada y abierta, estructura el momento en que se encuentra de manera que, inevitablemente, lo “apaisaja” como situación actual por “entrecruzamiento” de retenciones y protensiones temporales de ninguna manera dispuestas como lineales “ahoras”, sino como actualizaciones de tiempos diferentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agregaremos: la referencia en situación es el propio cuerpo. En él se relaciona su momento subjetivo con la objetividad y por él puede comprenderse como “interioridad” o “exterioridad” según la dirección que dé a su intención, a su “mirada”. Frente a este cuerpo está todo-lo-que-no-es-él, reconocido como no dependiente inmediatamente de la propia intencionalidad pero susceptible de ser actuado por intermediación del propio cuerpo. Así, el mundo en general y otros cuerpos humanos ante los que el propio cuerpo tiene alcance y registra su acción, ponen las condiciones en las que la constitución humana configura su situación. Estos condicionantes determinan la situación y se presentan como posibles a futuro y en la relación futura con el propio cuerpo. De esta manera, la situación presente puede ser comprendida como modificable en el futuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mundo es experimentado como externo al cuerpo, pero el cuerpo es visto también como parte del mundo ya que actúa en éste y de éste recibe su acción. De tal manera, la corporeidad es también una configuración temporal, una historia viviente lanzada a la acción, a la posibilidad futura. El cuerpo deviene prótesis de la intención, responde al colocar-delante-propio-de-la-intención, en sentido temporal y en sentido espacial. Temporalmente, en tanto puede actualizar a futuro lo posible de la intención; espacialmente, en tanto representación e imagen de la intención. &amp;lt;ref&amp;gt;Ver del mismo autor [[Psicología de la Imagen|Psicología de la imagen]].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El [[destino]] del cuerpo es el mundo y, en tanto parte del mundo, su [[destino]] es transformarse. En este acontecer, los objetos son ampliaciones de las posibilidades corporales y los cuerpos ajenos aparecen como multiplicaciones de esas posibilidades, en cuanto son gobernados por intenciones que se reconocen similares a las que manejan al propio cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué necesitaría esa constitución humana transformar el mundo y transformarse a sí misma? Por la situación de finitud y carencia temporoespacial en que se halla y que registra, de acuerdo a distintos condicionamientos, como dolor (físico) y sufrimiento (mental). Así, la superación del dolor no es simplemente una respuesta animal, sino una configuración temporal en la que prima el futuro y que se convierte en un impulso fundamental de la vida aunque ésta no se encuentre urgida en un instante dado. Por ello, aparte de la respuesta inmediata, refleja y natural, la respuesta diferida y la construcción para evitar el dolor están impulsadas por el sufrimiento ante el peligro y son re-presentadas como posibilidades futuras o actualidades en las que el dolor está presente en otros seres humanos. La superación del dolor, aparece pues, como un proyecto básico que guía a la acción. Es esa intención la que ha posibilitado la comunicación entre cuerpos e intenciones diversas en lo que llamamos la “constitución social”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La constitución social es tan histórica como la vida humana, es configurante de la vida humana. Su transformación es continua pero de un modo diferente a la de la naturaleza. En esta no ocurren los cambios merced a intenciones. Ella se presenta como un “recurso” para superar el dolor y el sufrimiento y como un “peligro” para la constitución humana, por ello el [[destino]] de la misma naturaleza es ser humanizada, intencionada. Y el cuerpo, en tanto naturaleza, en tanto peligro y limitación, lleva el mismo designio: ser intencionalmente transformado, no sólo en posición sino en disponibilidad motriz; no sólo en exterioridad sino en interioridad; no sólo en confrontación sino en adaptación... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mundo natural va retrocediendo, en tanto naturaleza, en la medida en que se amplía el horizonte humano. La producción social se continúa y amplía, pero esta continuidad puede ocurrir no solamente por la presencia de objetos sociales que, por sí, aún siendo portadores de intenciones humanas, no han podido (hasta ahora) seguir ampliándose. La continuidad está dada por las generaciones humanas que no están puestas “unas al lado de otras” sino que se interactúan y transforman. Estas generaciones que permiten continuidad y desarrollo son estructuras dinámicas, son el tiempo social en movimiento, sin el cual una sociedad caería en estado natural y perdería su condición de sociedad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocurre, por otra parte, que en todo momento histórico coexisten generaciones de distinto nivel temporal, de distinta retención y protensión y que, por tanto, configuran paisajes de situación diferentes. El cuerpo y el comportamiento de niños y ancianos delata, para las generaciones activas, una presencia de la que se viene y a la que se va y, a su vez, para los extremos de esa triple relación, ubicaciones de temporalidad también extremas. Pero esto no permanece jamás detenido porque mientras las generaciones activas se ancianizan y los ancianos mueren, los niños van transformándose y comienzan a ocupar posiciones activas. Entre tanto, nuevos nacimientos reconstituyen continuamente a la sociedad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, por abstracción, se “detiene” el incesante fluir, puede hablarse de un “momento histórico” en el que todos los miembros emplazados en el mismo escenario social pueden ser considerados contemporáneos, vivientes de un mismo tiempo (en cuanto a fechabilidad se refiere), pero observan una coetaneidad no homogénea (en lo que hace a su temporalidad interna: memoria, proyecto y paisaje de situación). En realidad, la dialéctica generacional se establece entre “franjas” más contiguas que tratan de ocupar la actividad central (el presente social) de acuerdo a sus intereses y creencias. En cuanto a las ideas que las generaciones en dialéctica ponen de manifiesto, éstas toman forma y fundamento desde los antepredicativos básicos de su propia formación, lo que incluye un interno registro de futuro posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Que con el “retículo” o “átomo” mínimo del momento histórico se puedan comprender procesos más vastos (por así decir: “dinámicas” moleculares de la vida histórica) es, a todas luces, posible. Desde luego, habría que desarrollar una completa teoría de la historia. Tal emprendimiento nada tiene que ver con los límites fijados a este pequeño trabajo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Los pre-requisitos de la Historiología ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No somos nosotros quienes debamos decidir en cuanto a las características que debe tener la Historiología como ciencia. Ello es tarea de los historiólogos y de los epistemólogos. Nuestra preocupación ha estado puesta en hacer surgir las preguntas necesarias para la comprensión fundamental del fenómeno histórico visto “desde adentro”, sin lo cual la Historiología podría llegar a ser ciencia de la historia en sentido formal pero no ciencia de la temporalidad humana en sentido profundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Habiendo comprendido la estructura temporoespacial de la vida humana y su dinámica social generacional, estamos en condiciones de decir ahora que sin la captación de esos conceptos no existirá una Historiología coherente. Son precisamente esos conceptos, los que se convierten en requisitos previos necesarios de la futura ciencia de la historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Consideremos unas últimas ideas. El descubrimiento de la vida humana como apertura ha roto las viejas barreras que existían entre una “interioridad” y una “exterioridad” aceptadas por las filosofías anteriores. Las filosofías anteriores tampoco han dado cuenta suficiente sobre cómo el ser humano aprehende la espacialidad y cómo es posible que actúe en ella. Porque haber determinado que el tiempo y el espacio son categorías del conocimiento, o cosas semejantes, nada nos dice de la constitución temporoespacial del mundo y, particularmente, del ser humano. Por esto ha quedado esta brecha abierta, infranqueable hasta ahora, entre la filosofía y las ciencias físico matemáticas. Estas últimas han terminado dando su especial parecer respecto a la extensión y duración del ser humano y de sus procesos internos y externos. Las deficiencias de la anterior filosofía han permitido, sin embargo, esa fructífera independencia de las ciencias físico matemáticas. Ello ha traído algunas dificultades para la comprensión del ser humano y su sentido y por tanto para la comprensión del sentido del mundo y así, la Historiología primitiva se ha debatido en la oscuridad de sus conceptos fundamentales. Hoy, habiendo comprendido cómo es la estructural constitución de la vida humana y cómo la temporalidad y la espacialidad son en esa constitución, estamos en condiciones de saber cómo actuar hacia el futuro saliendo de un “natural” ser-arrojado-al-mundo, saliendo de una pre-historia del ser natural y generando intencionalmente una historia mundial, en tanto el mundo se va convirtiendo en pró-tesis de la sociedad humana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Descargar el libro =&lt;br /&gt;
Se puede descargar el original desde [http://www.silo.net/system/documents/60/original/Contribuciones_es.rtf http://www.silo.net]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas a &amp;quot;Discusiones Historiológicas&amp;quot; =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[it:Contributi al Pensiero]]&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fuente primaria‏‎]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=El_Paisaje_Interno_(texto_completo)&amp;diff=39196</id>
		<title>El Paisaje Interno (texto completo)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=El_Paisaje_Interno_(texto_completo)&amp;diff=39196"/>
		<updated>2022-12-20T20:45:41Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;A continuación se reproduce el texto completo de El Paisaje Interno en su versión oficial, que se puede encontrar en [http://www.silo.net www.silo.net]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''I. LA PREGUNTA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. He aquí mi pregunta: ¿a medida que la vida pasa, crece en ti la felicidad o el sufrimiento? No pidas que defina estas palabras. Responde de acuerdo a lo que sientes... &lt;br /&gt;
: 2. Aún cuando sabio y poderoso, si no crece en ti y en quienes te rodean la felicidad y la libertad, rechazaré tu ejemplo.&lt;br /&gt;
: 3. Acepta en cambio mi propuesta: sigue el modelo de aquello que nace, no de lo que camina hacia la muerte. Salta por encima de tu sufrimiento y entonces no crecerá el abismo sino la vida que hay en ti.&lt;br /&gt;
: 4. No hay pasión, ni idea, ni acto humano que se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser tratado: el abismo y aquello que lo sobrepasa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''II. LA REALIDAD''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Qué quieres tú? Si dices que lo más importante es el amor o la seguridad, entonces hablas de estados de ánimo, de algo que no ves.&lt;br /&gt;
: 2. Si dices que lo más importante es el dinero, el poder, el reconocimiento social, la causa justa, Dios o la eternidad; entonces hablas de algo que ves o que imaginas.&lt;br /&gt;
: 3. Nos pondremos de acuerdo, cuando digas: “¡Quiero la causa justa porque rechazo el sufrimiento!”; “...quiero esto porque me tranquiliza; no quiero aquello porque me desconcierta o me violenta”.&lt;br /&gt;
: 4. ¿Será entonces que toda aspiración, toda intención, toda afirmación y toda negación, tienen por centro tu estado de ánimo? Podrías replicar que aunque triste o alegre, un número es siempre el mismo y que el sol es el sol, aunque no exista el ser humano.&lt;br /&gt;
: 5. Yo te diré que un número es distinto a sí mismo según tengas que dar o recibir, y que el sol ocupa más lugar en los seres humanos que en los cielos.&lt;br /&gt;
: 6. El fulgor de una brizna encendida, o de una estrella, danza para tu ojo. Así, no hay luz sin ojo y si otro fuera el ojo distinto efecto tendría ese fulgor.&lt;br /&gt;
: 7. Por tanto, que tu corazón afirme: “¡Amo ese fulgor que veo!”, pero que nunca diga, “¡ni el sol, ni la brizna, ni la estrella, tienen que ver conmigo!”.&lt;br /&gt;
: 8. ¿De qué realidad hablas al pez y al reptil, al gran animal, al insecto pequeño, al ave, al niño, al anciano, al que duerme y al que frío o afiebrado vigila en su cálculo o su espanto?&lt;br /&gt;
: 9. Digo que el eco de lo real murmura o retumba según el oído que percibe; que si otro fuera el oído, otro canto tendría lo que llamas “realidad”.&lt;br /&gt;
: 10. Por tanto, que tu corazón afirme: “¡Quiero la realidad que construyo!”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''III. EL PAISAJE EXTERNO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mira cómo, lentamente, camina esa pareja. Mientras él enlaza su cintura ella reclina su cabeza sobre el hombro amistoso. Y avanzan en el otoño de las hojas crepitantes... en la expiración del amarillo, del rojo y del violeta. Jóvenes y hermosos avanzan, sin embargo, hacia la tarde de la niebla plomo. Una llovizna fría y los juegos de los niños, sin niños, en jardines desiertos.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Para unos, esto reaviva suaves y tal vez, amables nostalgias. Para otros, libera sueños. Para algunos más, promesas que serán cumplidas en los días radiantes que vendrán. Así, frente a un mismo mar, este se angustia y aquél, reconfortado, se expande. Y mil más, sobrecogidos, contemplan los peñones helados; mientras otros tantos, admiran esos cristales tallados a escala gigantesca. Unos deprimidos, otros exaltados, frente al mismo paisaje.&lt;br /&gt;
: 2. Si un mismo paisaje es diferente para dos personas, ¿en dónde está la diferencia?&lt;br /&gt;
: 3. Ha de suceder con aquello que se ve y aquello que se escucha. Toma como ejemplo la palabra “futuro”. Este se crispa, aquél permanece indiferente y un tercero sacrificaría su “hoy” por ella.&lt;br /&gt;
: 4. Toma como ejemplo la música. Toma como ejemplo las palabras con significado social o religioso.&lt;br /&gt;
: 5. A veces ocurre que un paisaje es reprobado o aceptado por las multitudes y los pueblos. Sin embargo, esa reprobación o aceptación, ¿está en el paisaje o en el seno de las multitudes y los pueblos?&lt;br /&gt;
: 6. Entre la sospecha y la esperanza tu vida se orienta hacia paisajes que coinciden con algo que hay en ti.&lt;br /&gt;
: 7. Todo este mundo que no has elegido sino que te ha sido dado para que humanices, es el paisaje que más crece cuanto crece la vida. Por tanto, que tu corazón nunca diga: “¡Ni el otoño, ni el mar, ni los montes helados tienen que ver conmigo!”, sino que afirme: “¡Quiero la realidad que construyo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''IV. EL PAISAJE HUMANO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Si una estrella lejana está ligada a ti, ¿qué debo pensar de un paisaje viviente en el que los venados eluden los árboles añosos y los animales más salvajes lamen a sus crías suavemente? ¿Qué debo pensar del paisaje humano en el que conviviendo la opulencia y la miseria unos niños ríen y otros no encuentran fuerzas para expresar su llanto?''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Porque si dices: “Hemos llegado a otros planetas”, debes declarar también: “Hemos masacrado y esclavizado a pueblos enteros, hemos atestado las cárceles con gentes que pedían libertad, hemos mentido desde el amanecer hasta la noche... hemos falseado nuestro pensamiento, nuestro afecto, nuestra acción. Hemos atentado contra la vida a cada paso porque hemos creado sufrimiento”.&lt;br /&gt;
: 2. En este paisaje humano, conozco mi camino. ¿Qué pasará si nos cruzamos en dirección opuesta? Yo renuncio a todo bando que proclame un ideal más alto que la vida y a toda causa que, para imponerse, genere sufrimiento. Así es que, antes de acusarme por no formar parte de facciones, examina tus manos. No sea que en ellas descubras la sangre de los cómplices. Si crees que es valiente comprometerte con aquéllas ¿qué dirás de ése al que todos los bandos asesinos acusan de no comprometerse? Quiero una causa digna del paisaje humano: la que se compromete a superar el dolor y el sufrimiento.&lt;br /&gt;
: 3. Niego todo derecho a la acusación que provenga de un bando en cuya historia (cercana o lejana), figure la supresión de la vida.&lt;br /&gt;
: 4. Niego todo derecho a la sospecha que provenga de aquellos que ocultan sus sospechosos rostros.&lt;br /&gt;
: 5. Niego todo derecho a bloquear los nuevos caminos que necesita recorrer el ser humano, aunque se ponga como máximo argumento a la urgencia actual.&lt;br /&gt;
: 6. Ni aún lo peor del criminal me es extraño. Y si lo reconozco en el paisaje, lo reconozco en mí. Así es que quiero superar aquello que en mí y en todo hombre lucha por suprimir la vida. ¡Quiero superar el abismo!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todo mundo al que aspiras, toda justicia que reclamas, todo amor que buscas, todo ser humano que quisieras seguir o destruir, también están en ti. Todo lo que cambie en ti, cambiará tu orientación en el paisaje en que vives. De modo que si necesitas algo nuevo, deberás superar lo viejo que domina en tu interior. ¿Y cómo harás esto? Comenzarás por advertir que aunque cambies de lugar, llevas contigo tu paisaje interno.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''V. EL PAISAJE INTERNO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Tú buscas lo que crees que te hará feliz. Eso que crees, sin embargo, no coincide con lo que otro busca. Podría suceder que tú y aquél anhelaran cosas opuestas y que llegaran a creer que la felicidad del uno se opone a la del otro; o bien, que anhelaran la misma cosa y al ser ésta única o escasa, llegaran a creer del mismo modo, que la felicidad del uno se opone a la del otro.&lt;br /&gt;
: 2. Tal parece que se podría disputar tanto por un mismo objeto, como por objetos opuestos entre sí. ¡Extraña lógica la de las creencias capaz de mover un similar comportamiento respecto de un objeto y de su opuesto!&lt;br /&gt;
: 3. Ha de estar en la médula de lo que crees la clave de lo que haces. Tan poderosa es la fascinación de lo que crees que afirmas su realidad aunque sólo exista en tu cabeza.&lt;br /&gt;
: 4. Pero volviendo al punto: tú buscas lo que crees que te hará feliz. Aquello que crees de las cosas no está en ellas sino en tu paisaje interno. Cuando tú y yo miramos esa flor podemos coincidir en muchas cosas. Pero cuando dices que ella te dará la felicidad suprema me dificultas toda comprensión porque ya no hablas de la flor, sino de lo que crees que ella hará en ti. Hablas de un paisaje interno que tal vez no coincida con el mío. Bastará con que des un paso más para que trates de imponerme tu paisaje. Mide las consecuencias que se pueden derivar de ese hecho.&lt;br /&gt;
: 5. Es claro que tu paisaje interno no es sólo lo que crees acerca de las cosas sino también lo que recuerdas, lo que sientes y lo que imaginas sobre ti y los demás; sobre los hechos, los valores y el mundo en general. Tal vez debamos comprender esto: paisaje externo es lo que percibimos de las cosas, paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''VI. CENTRO Y REFLEJO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Paisaje externo es lo que percibimos de las cosas, paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad.” Y es por esta visión que nos orientamos en una dirección u otra.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Pero está claro que, según avanzas, se modifica tu visión.&lt;br /&gt;
: 2. No hay aprendizaje, por pequeño que sea, que se cumpla sólo al contemplar. Aprendes porque algo haces con lo que contemplas y cuanto más haces más aprendes, ya que según avanzas se modifica tu visión.&lt;br /&gt;
: 3. ¿Qué has aprendido sobre el mundo? Has aprendido lo que has hecho. ¿Qué quieres del mundo? Quieres según lo que te haya sucedido. ¿Qué no quieres del mundo? No quieres de acuerdo a lo que te ocurrió.&lt;br /&gt;
: 4. Escúchame, jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo: puedes llegar a tu paisaje más profundo por tres distintas sendas. ¿Y qué encontrarás en su interior? Emplázate en el centro de tu paisaje interno y verás que toda dirección multiplica ese centro.&lt;br /&gt;
: 5. Rodeado por una muralla triangular de espejos tu paisaje se refleja infinitamente en infinitos matices. Y allí todo movimiento se convierte y recompone una y otra vez conforme orientes tu visión por el camino de imágenes que hayas elegido. Puedes llegar a ver delante tuyo tus propias espaldas y al mover una mano a la derecha ésta responderá a la izquierda.&lt;br /&gt;
: 6. Si ambicionas algo en el espejo del futuro verás que corre en dirección opuesta en el espejo del hoy o del pasado.&lt;br /&gt;
: 7. Jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo, ¿qué cosa es tu cuerpo sino el tiempo mismo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''VII. DOLOR, SUFRIMIENTO Y SENTIDO DE LA VIDA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. El hambre, la sed, la enfermedad y toda injuria corporal, son el dolor. El temor, la frustración, la desesperanza y toda injuria mental, son sufrimiento. El dolor físico retrocederá en la medida en que avancen la sociedad y la ciencia. El sufrimiento mental retrocederá en la medida en que avance la fe en la vida, esto es: en la medida en que la vida cobre un sentido.&lt;br /&gt;
: 2. Si acaso te imaginas como un bólido fugaz que ha perdido su brillo al tocar esta tierra, aceptarás al dolor y al sufrimiento como la naturaleza misma de las cosas. Pero si crees que has sido arrojado al mundo para cumplir con la misión de humanizarlo, agradecerás a los que te precedieron y construyeron trabajosamente tu peldaño para continuar en el ascenso.&lt;br /&gt;
: 3. Nombrador de mil nombres, hacedor de sentido, transformador del mundo... tus padres y los padres de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido iluminas la tierra. Cuando pierdes tu sentido la tierra se oscurece y el abismo se abre.&lt;br /&gt;
: 4. Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: ¡humanizar la Tierra! ¿Qué es humanizar la Tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes.&lt;br /&gt;
: 5. No puedo pedirte que vayas más allá pero tampoco será ultrajante que yo afirme: “¡Ama la realidad que construyes y ni aún la muerte detendrá tu vuelo!”.&lt;br /&gt;
: 6. No cumplirás con tu misión si no pones tus fuerzas en vencer el dolor y el sufrimiento en aquellos que te rodean. Y si logras que ellos, a su vez, emprendan la tarea de humanizar al mundo, abrirás su [[destino]] hacia una vida nueva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''VIII. EL JINETE Y SU SOMBRA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando el sol arreboló el camino, la silueta se alargó entre piedras y severos matorrales. Y el jinete fue enlenteciendo la marcha hasta que se detuvo muy cerca de un fuego joven. Y un hombre viejo, que con sus manos acariciaba las llamas, saludó al jinete. Este desmontó y ambos hablaron. Luego el jinete continuó su camino.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando la sombra cayó bajo los cascos del caballo, el jinete se detuvo un instante e intercambió palabras con un hombre que lo detuvo a la vera del camino.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando la sombra se alargó a espaldas del jinete, éste ya no aminoró el paso. Y un joven que quiso detenerlo alcanzó a gritar: “¡Vas en dirección opuesta!”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Pero la noche desmontó al jinete y éste sólo vio la sombra en su alma. Entonces, suspirando para sí y las estrellas, dijo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En un mismo día un viejo me habló de la soledad, la enfermedad y la muerte; un hombre, acerca de cómo son las cosas y las realidades de la vida. Finalmente, un joven ni siquiera me habló sino que gritando quiso desviar mi camino en dirección desconocida. El viejo sentía temor a perder sus cosas y su vida; el hombre, temor por no alcanzar a tomar lo que creía que eran sus cosas y su vida. Y el joven, temor a no poder escapar de sus cosas y su vida.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Extraños encuentros éstos en los que el anciano sufre por el corto futuro y se refugia en su largo pasado. El hombre sufre por su situación actual buscando abrigo en lo que pasó o habrá de suceder, según se lo ajuste por el frente o por atrás. Y el joven sufre porque un corto pasado muerde sus talones impulsando su fuga hacia el largo futuro. Sin embargo, reconozco en el rostro de los tres mi propio rostro y me parece advertir que todo ser humano, sea cual fuere su edad, puede transitar por esos tiempos y ver en ellos fantasmas que no existen. ¿O existe hoy aquella ofensa de mi juventud? ¿O existe hoy mi vejez? ¿O anida hoy, en esta oscuridad, mi muerte?''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todo sufrimiento se desliza por recuerdo, por imaginación, o por aquello que se percibe. Pero gracias a esas tres vías existe el pensamiento y el afecto y el quehacer humano. Ha de ser, entonces, que si esas vías son necesarias también son conductos de destrucción si las contamina el sufrimiento.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''¿Pero no será el sufrimiento el aviso que nos da la vida cuando su correntada es invertida? La vida puede ser invertida por algo (para mí desconocido), que se hace con ella. Así pues ese anciano, ese hombre y ese joven, algo han hecho con sus vidas para que ellas se inviertan”.&lt;br /&gt;
Entonces el jinete que meditaba en la oscuridad de la noche se durmió. Y al dormirse soñó y en su sueño se iluminó el paisaje. Allí estaba en el centro de un espacio triangular, amurallado por espejos. Los espejos reflejaban su imagen, multiplicándola. Según escogiera una dirección, se veía como anciano; al tomar otra, su rostro era de hombre o, finalmente, de muchacho... Pero él se sentía como un niño, en el centro de sí mismo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Entonces sucedió que todo comenzó a oscurecerse y cuando no pudo reconocer más que una pesada oscuridad, despertó. Abrió los ojos y vio la luz del sol. Luego montó en su cabalgadura y al ver que la sombra se alargaba, dijo para sí: “Es la contradicción la que invierte la vida y genera sufrimiento... El sol se opone para que el día sea noche pero el día será según lo que yo haga con él”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''IX. CONTRADICCIÓN Y UNIDAD''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. La contradicción invierte la vida. Es la inversión de esa corriente creciente de la vida la que se experimenta como sufrimiento. Por ello el sufrimiento es la señal que advierte sobre la necesidad de cambio en la dirección de las fuerzas que se oponen.&lt;br /&gt;
: 2. Aquel que se encuentra detenido en la marcha por su repetida frustración está aparentemente detenido porque, en verdad, regresa. Y una vez y otra vez, los fracasos pasados cierran su futuro. Quien se siente frustrado ve el futuro como repetición de su pasado al tiempo que experimenta la necesidad de separarse de él.&lt;br /&gt;
: 3. Quien presa del resentimiento acomete el futuro, ¿qué no hará por vengar en intrincado desquite, su pasado?&lt;br /&gt;
: 4. Y en la frustración y en el resentimiento se violenta el futuro para que curve su lomo en sufriente regreso.&lt;br /&gt;
: 5. A veces, los sabios recomendaron el amor como escudo protector de los sufrientes embates... Pero la palabra “amor”, engañosa palabra, ¿significa para ti el desquite del pasado o una original, límpida y desconocida aventura lanzada al porvenir?&lt;br /&gt;
: 6. Así como he visto a lo solemne cubrir grotescamente lo ridículo, así como he visto a la vacua seriedad enlutar lo grácil del talento, he reconocido en muchos amores la autoafirmación vindicativa.&lt;br /&gt;
: 7. ¿Qué imagen tienes de los sabios? ¿Verdad que los concibes como seres solemnes, de ademanes pausados... como quienes han sufrido enormemente y en función de ese mérito te invitan desde las alturas con suaves frases en las que se repite la palabra “amor”?&lt;br /&gt;
: 8. Yo, en todo verdadero sabio he visto un niño que corretea en el mundo de las ideas y las cosas, que crea generosas y brillantes burbujas a las que él mismo hace estallar. En los chispeantes ojos de todo verdadero sabio he visto “danzar hacia el futuro los pies ligeros de la alegría”. Y muy pocas veces he escuchado de su boca la palabra “amor”... porque un sabio verdadero nunca jura en vano.&lt;br /&gt;
: 9. No creas que por la venganza purificas tu pasado sufriente, ni tampoco por usar el “amor” como poderosa palabra, o como recurso de una nueva trampa.&lt;br /&gt;
: 10. Verdaderamente amarás cuando construyas con la mira puesta en el futuro. Y si recuerdas lo que fue un gran amor sólo habrás de acompañarlo con suave y silenciosa nostalgia, agradeciendo la enseñanza que ha llegado hasta tu día actual.&lt;br /&gt;
: 11. Así es que no romperás tu sufrimiento pasado falseando o envileciendo el futuro. Lo harás cambiando la dirección de las fuerzas que provocan contradicción en ti.&lt;br /&gt;
: 12. Creo que sabrás distinguir entre lo que es dificultad (bienvenida sea, ya que puedes saltar sobre ella) y lo que es contradicción (solitario laberinto sin punto de salida).&lt;br /&gt;
: 13. Todo acto contradictorio que por cualquier circunstancia hayas efectuado en tu vida, tiene un inequívoco sabor de violencia interna y de traición a ti mismo. Y no importará por qué motivos te encontraste en esa situación, sino cómo organizaste tu realidad, tu paisaje, en ese preciso instante. Algo se fracturó y cambió tu rumbo. Ello te predispuso a una nueva fractura. Así es que todo acto contradictorio te orienta a su repetición, del modo en que todo acto de unidad, también busca reflotar más adelante.&lt;br /&gt;
: 14. En los actos cotidianos se vencen dificultades, se logran pequeños objetivos, o se cosechan minúsculos fracasos. Son actos que complacen o desagradan pero que acompañan el vivir diario, como los andamios de una gran construcción. Ellos no son la construcción pero son necesarios para que ésta se efectúe. Tal vez estos andamios sean de un material u otro, no importará eso, mientras sean idóneos para su objetivo.&lt;br /&gt;
: 15. En cuanto a la construcción en sí, donde pongas material defectuoso multiplicarás el defecto y donde lo pongas sólido, proyectarás la solidez.&lt;br /&gt;
: 16. Los actos contradictorios o unitivos hacen a la esencial construcción de tu vida. En el momento en que te encuentres enfrentado a ellos no debes equivocarte, porque si lo haces comprometerás tu futuro e invertirás la corriente de tu vida... ¿Cómo saldrás del sufrimiento luego?&lt;br /&gt;
: 17. Pero sucede que en estos momentos son numerosos ya tus actos contradictorios. ¿Si desde los cimientos todo está falseado qué queda por hacer? ¿Desmontar acaso toda tu vida para empezar de nuevo? Permíteme decirte que no creo que toda tu construcción sea falsa. Por consiguiente, abandona ideas drásticas que puedan acarrearte males mayores que los que hoy padeces.&lt;br /&gt;
: 18.  Una vida nueva no se basa en la destrucción de los “pecados” anteriores sino en su reconocimiento, de modo que resulte clara en adelante la inconveniencia de aquellos errores.&lt;br /&gt;
: 19. Una vida comienza cuando comienzan a multiplicarse los actos unitivos de manera que su excelencia vaya compensando (hasta finalmente desequilibrar favorablemente), la relación de fuerzas anterior.&lt;br /&gt;
: 20. Debes ser muy claro en esto: tú no estás en guerra contigo mismo. Empezarás a tratarte como un amigo con el que hay que reconciliarse, porque la misma vida y la ignorancia te alejaron de él.&lt;br /&gt;
: 21. Necesitarás una primera decisión para reconciliarte comprendiendo tus contradicciones anteriores. Luego, una nueva decisión para querer vencer tus contradicciones. Por último, la decisión de construir tu vida con actos de unidad rechazando los materiales que tanto perjuicio han atraído sobre tu cabeza.&lt;br /&gt;
: 22. Es conveniente, en efecto, que aclares en tu pasado y en tu situación actual los actos contradictorios que verdaderamente te aprisionan. Para reconocerlos te basarás en los sufrimientos acompañados de violencia interna y del sentimiento de traición a ti mismo. Ellos tienen netas señales.&lt;br /&gt;
: 23. No estoy diciendo que debas mortificarte en exhaustivos recuentos sobre el pasado y el momento actual. Recomiendo, simplemente, que consideres todo aquello que cambió tu rumbo en dirección desafortunada y que te mantiene ligado con fuertes ataduras. No te engañes una vez más al decirte que aquellos son “problemas superados”. No está superado, ni comprendido adecuadamente, aquello que no se ha cotejado a una nueva fuerza que compense y sobrepase su influencia.&lt;br /&gt;
: 24. Todas estas sugerencias tendrán valor si estás dispuesto a crear un nuevo paisaje en tu mundo interno. Pero nada podrás hacer por ti, pensando sólo en ti. Si quieres avanzar tendrás algún día que admitir que tu misión es humanizar el mundo que te rodea.&lt;br /&gt;
: 25. Si quieres construir una nueva vida libre de contradicciones, superadora creciente del sufrimiento, tendrás en cuenta dos falsos argumentos: el primero se ofrece como la necesidad de solucionar los íntimos problemas antes de acometer ninguna acción constructiva en el mundo. El segundo aparece como un total olvido de sí mismo, como un declamativo “compromiso con el mundo”.&lt;br /&gt;
: 26. Si quieres crecer ayudarás a crecer a quienes te rodean. Y esto que afirmo, estés o no de acuerdo conmigo, no admite otra salida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''X. LA ACCIÓN VÁLIDA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Toda inversión en la correntada creciente de la vida, se experimenta como sufrimiento. Por ello, no solo la contradicción es fuente de injuria mental. Pero mientras numerosas formas de sufrimiento pueden ser sobrepasadas por imperio de las circunstancias, la contradicción permanece tejiendo su oscura red de sombras.&lt;br /&gt;
: 2. ¿Quién no ha sufrido la pérdida de afectos, de imágenes, de objetos? ¿Quién no ha temido, quién no ha desesperado, quién no ha compadecido y quién no se ha agitado en irritada rebelión contra los hombres, la naturaleza o los fatales desenlaces no queridos? Sin embargo, aquello que se temió en la oscuridad se esfumó con el día y mucho de lo perdido fue olvidado. Pero aquella íntima traición a sí mismo perdura en el pasado y envenena el futuro.&lt;br /&gt;
: 3. Lo más importante de la vida humana se construye con materiales de unidad o contradicción. Y ésa es la profunda memoria que continúa proyectando la existencia más allá de todo aparente límite, o que la desintegra en el preciso umbral. ¡Quepa a todo ser humano en su revisión final, la rememoración de su unidad interna!&lt;br /&gt;
: 4. ¿Y cuál es el sabor del acto de unidad? Para reconocerlo te basarás en la profunda paz que acompañada de una suave alegría te pone en acuerdo contigo mismo. Este acto tiene por señal a la verdad más íntegra porque en él se unifican en estrecha amistad el pensamiento, el sentimiento y el hacer en el mundo. ¡Indudable acción válida que se afirmaría mil veces más si se vivieran otras tantas vidas!&lt;br /&gt;
: 5. Todo fenómeno que hace retroceder el sufrimiento en otros se registra en quien lo produce como un acto válido, como un acto de unidad.&lt;br /&gt;
: 6. Entre dos tendencias se limita el hacer: allí el abismo que crece en la contradicción y, por encima, el vuelo que permite sobrepasarlo en acto válido.&lt;br /&gt;
: 7. Y la cuerda de la vida toma su singular modulación, en tanto se afloje o tense, hasta alcanzar la nota a que se aspira. Debe haber una nota y un ajuste y un especial procedimiento, de manera que la vibración ruede y luego se multiplique de modo conveniente.&lt;br /&gt;
: 8. La moral de los pueblos balbuceó con el hombre a medida que este se irguió en el paisaje. Y la moral señaló el “si” y el “no” de la acción, reivindicando lo “bueno”, persiguiendo a lo “malo”. ¿Seguirá lo bueno siendo bueno en este paisaje tan diverso? Si un inmutable Dios así lo afirma, ¡sea! Pero si Dios ha desaparecido para muchos ¿a quién queda ya juzgar? Porque la ley cambia con la opinión de los tiempos.&lt;br /&gt;
: 9. Este es el punto: ¿aquellos principios de acción válida que permitan a todo ser humano vivir en unidad interna serán fijas imágenes que habrán de obedecerse, o corresponderán a lo que se experimente cuando se los rechace o se los cumpla?&lt;br /&gt;
: 10. No discutiremos aquí la naturaleza de los principios de acción válida. En todo caso, tendremos en cuenta la necesidad de su existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XI. PROYECCIÓN DEL PAISAJE INTERNO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hemos hablado del paisaje, del sufrimiento, de la contradicción y de aquellos actos que dan unidad a la corriente de la vida. Pudiera creerse que todo ello permanece encerrado en el interior de cada ser humano o, en todo caso, que se exterioriza como acción individual sin otra consecuencia. Pues bien, las cosas son del modo opuesto.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Toda contradicción invierte la vida, comprometiendo el futuro de quien la padece y de aquellos que están en contacto con ese agente transmisor de infortunio. Toda contradicción personal contamina el paisaje humano inmediato como invisible enfermedad que se detecta solo en los efectos.&lt;br /&gt;
: 2. Antiguamente se culpaba a demonios y brujos por toda plaga que azotaba a las regiones. Pero, con el tiempo, el avance de la ciencia hizo más por los acusadores y acusados que el milenario clamor irresponsable. ¿En qué bando hubieras comprometido tu opinión? Tanto del lado de los puros como del lado de los réprobos, hubieras enzarzado sólo tu torpeza.&lt;br /&gt;
: 3. Aún hoy, cuando buscas a los culpables de tus desgracias, te sumas a la larga cadena de la superstición. Reflexiona, por tanto, antes de levantar tu dedo porque tal vez el [[accidente]] o, en otros casos, la proyección de tus contradicciones provocaron los tristes desenlaces.&lt;br /&gt;
: 4. Que tus hijos se orienten en dirección opuesta a tus designios tiene que ver más contigo que con tu vecino y, por cierto, que con un terremoto acontecido en otra latitud del mundo.&lt;br /&gt;
: 5. Así es que si tu influencia llega a un pueblo cuida muy bien de sobrepasar tu contradicción a fin de no envenenar con ella el aire que todos los demás respiren. Tú serás responsable por ti y por aquellos que reúnas a tu alrededor.&lt;br /&gt;
: 6. Por todo esto, si tu misión consiste en humanizar la Tierra, fortalece tus manos de noble labrador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XII. COMPENSACIÓN, REFLEJO Y FUTURO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Es que acaso la vida es sólo acción y reacción? El hambre ensueña con la saciedad, lo aprisionado con lo suelto, el dolor busca el placer y el placer se hastía de sí mismo.&lt;br /&gt;
: 2. Si la vida es sólo persecución de seguridad para quien teme al futuro, afirmación de sí para el desorientado, anhelo de venganza para la frustración pasada... ¿qué libertad, responsabilidad y compromiso, podrá sostenerse como invicta bandera?&lt;br /&gt;
: 3. ¿Y si la vida es sólo el espejo que refleja un paisaje, cómo podrá cambiar aquello que refleja?&lt;br /&gt;
: 4. Entre la fría mecánica de péndulos, o la fantasmal óptica de sólo espejos, ¿qué afirmas tú que afirme sin negar? ¿Qué afirmas sin regreso, o sin aritmética repetición?&lt;br /&gt;
: 5. Si afirmas aquello que se busca a sí mismo, eso cuya naturaleza es transformarse, que no tiene saciedad y que por esencia está abierto al futuro, entonces amas la realidad que construyes. Esa es pues tu vida: ¡la realidad que construyes!&lt;br /&gt;
: 6. Y habrá acción y reacción y también reflejo y accidente, pero si has abierto el futuro no habrá algo que te detenga.&lt;br /&gt;
: 7. Que por tu boca hable la vida y ella diga: “¡No existe algo que pueda detenerme!”.&lt;br /&gt;
: 8. Inútil y malvada profecía que anuncia la hecatombe del mundo. Yo afirmo que el ser humano habrá no solamente de seguir viviendo sino que crecerá sin límite. Y también digo que los negadores de la vida desean robar toda esperanza, palpitante corazón del acto humano.&lt;br /&gt;
: 9. Quiera tu futura alegría que en los momentos más sombríos recuerdes esta frase: “¡la vida busca el crecimiento, no la compensación de la nada!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= ''' XIII. LOS SENTIDOS PROVISIONALES''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Cuando movido por la pendular compensación busco sentidos que justifiquen mi existencia, me dirijo hacia lo que necesito o creo necesitar. En todo caso ¿si no consigo aquello, o bien si lo consigo, qué pasará con mi sentido (en cuanto movimiento en una dirección)?&lt;br /&gt;
: 2. Estos sentidos provisionales, necesarios para el desarrollo de la actividad humana, no fundamentan mi existencia. Por otra parte, si me afirmo en una particular situación ¿qué sucederá cuando el [[accidente]] la desarticule?&lt;br /&gt;
: 3. A menos que se quiera reducir la existencia al agotamiento o la frustración, será menester descubrir un sentido que ni aún la muerte (si fuera el accidente), pueda agotar o frustrar.&lt;br /&gt;
: 4. No podrás justificar la existencia si pones como su fin el absurdo de la muerte. Hasta ahora fuimos compañeros de lucha. Ni tú, ni yo, quisimos doblegarnos ante dios alguno. Así quisiera recordarte siempre. ¿Por qué, entonces, me abandonas cuando voy a desobedecer a la muerte inexorable? ¿Cómo es que hemos dicho: “¡ni aún los dioses están por encima de la vida!” y ahora te arrodillas ante la negación de la vida? Tú haz como quieras, pero yo no bajaré la cabeza ante ningún ídolo aunque se presente “justificado” por la fe en la razón.&lt;br /&gt;
: 5. Si la razón debe estar en función de la vida, que sirva para hacernos saltar sobre la muerte. Que la razón, entonces, elabore un sentido exento de toda frustración, de todo accidente, de todo agotamiento.&lt;br /&gt;
: 6. No aceptaré a mi lado al que proyecte una trascendencia por temor sino a quien se alce en rebelión contra la fatalidad de la muerte.&lt;br /&gt;
: 7. Por ello quiero a los santos que no temen sino que verdaderamente aman. Quiero a los que con su ciencia y su razón vencen a diario el dolor y el sufrimiento. Y, en verdad, no veo diferencia entre el santo y el que alienta la vida con su ciencia. ¿Qué mejores ejemplos, qué guías superiores a esos guías? &lt;br /&gt;
: 8. Un sentido que quiera ir más lejos que lo provisional, no admitirá la muerte como el fin de la vida sino que afirmará la trascendencia como máxima desobediencia al aparente [[Destino]]. Y aquel que afirme que sus acciones desencadenan acontecimientos que se continúan en otros, tiene tomado entre sus manos parte del hilo de la eternidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= ''' XIV. LA FE''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Siempre que escucho la palabra “fe”, una sospecha brinca en mi interior.&lt;br /&gt;
: 2. Cada vez que alguien habla de la “fe”, me pregunto a qué sirve eso que se anuncia.&lt;br /&gt;
: 3. He visto la diferencia que hay entre fe ingenua (también conocida como “credulidad”) y aquella otra violenta e injustificada que da lugar al fanatismo. Ninguna de las dos es aceptable ya que mientras una abre la puerta al accidente, la otra impone su paisaje afiebrado.&lt;br /&gt;
: 4. Pero algo importante ha de tener esa tremenda fuerza capaz de movilizar la mejor causa. ¡Que la fe sea una creencia cuyo fundamento esté puesto en su utilidad para la vida!&lt;br /&gt;
: 5. Si se afirma que la fe y la ciencia se oponen, replicaré que he de aceptar la ciencia en tanto no se oponga a la vida.&lt;br /&gt;
: 6. Nada impide que la fe y la ciencia, si tienen la misma dirección, produzcan el avance auxiliando el entusiasmo al sostenido esfuerzo.&lt;br /&gt;
: 7. Y quien quiera humanizar, que ayude a levantar los ánimos señalando la posibilidad futura. ¿Sirve acaso a la vida la derrota anticipada del escéptico? ¿Podría la ciencia haberse sostenido sin la fe?&lt;br /&gt;
: 8. He aquí un tipo de fe que va contra la vida, esta fe que afirma: “¡la ciencia destruirá a nuestro mundo!” Cuánto mejor será poner fe en humanizar la ciencia cada día y actuar para que triunfe la dirección con la que fue dotada ya desde su nacimiento.&lt;br /&gt;
: 9. Si una fe abre el futuro y da sentido a la vida, orientándola desde el sufrimiento y la contradicción hacia toda acción válida, entonces su utilidad es manifiesta.&lt;br /&gt;
: 10. Esa fe, así como aquella que se deposita en uno mismo, en los demás y en el mundo que nos rodea, es útil a la vida.&lt;br /&gt;
: 11. Al decir: “¡la fe es útil!”, seguramente habrás de molestar algún oído particularmente sensible, pero eso no debe preocuparte ya que ese músico, si se examina un poco, reconocerá cuán útil es también para él la fe aunque provenga de un instrumento distinto al que tú tocas.&lt;br /&gt;
: 12. Si logras fe en ti mismo y en lo mejor de quienes te rodean, fe en nuestro mundo y en la vida siempre abierta al futuro, empequeñecerá todo problema que hasta hoy te pareció invencible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XV. DAR Y RECIBIR''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Veamos qué relación estableces con tu paisaje externo. Tal vez consideres a los objetos, las personas, los valores, los afectos, como cosas expuestas ante ti para que elijas y devores de acuerdo a tus especiales apetencias. Esa visión centrípeta del mundo probablemente marque tu contradicción desde el pensamiento hasta los músculos.&lt;br /&gt;
: 2. Si tal es el caso, con seguridad que todo lo que se refiere a ti será muy apreciado: tanto tus placeres, como tu sufrimiento. Es difícil que quieras sobrepasar tus íntimos problemas ya que en ellos reconoces un tono que, por sobre todas las cosas, es tuyo. Desde el pensamiento hasta los músculos, todo está educado para contraer, no para soltar. Y, de este modo, aún cuando procedes con generosidad, el cálculo motiva tu desprendimiento.&lt;br /&gt;
: 3. Todo entra. Nada sale. Entonces, todo se intoxica desde tus pensamientos a tus músculos.&lt;br /&gt;
: 4. E intoxicas a cuantos te rodean. ¿Cómo podrías luego reprochar su “ingratitud” para contigo?&lt;br /&gt;
: 5. Si hablamos del “dar” y de la “ayuda”, tú pensarás sobre lo que te pueden dar, o acerca de cómo te deben ayudar. Pero he aquí que la mejor ayuda que pudieran darte consiste en enseñarte a relajar tu contracción.&lt;br /&gt;
: 6. Digo que tu egoísmo no es un pecado sino tu fundamental error de cálculo porque has creído, ingenuamente, que recibir es más que dar.&lt;br /&gt;
: 7. Recuerda los mejores momentos de tu vida y comprenderás que siempre estuvieron relacionados con un dar desprendido. Esta sola reflexión debería ser suficiente para cambiar la dirección de tu existencia... Pero no será suficiente.&lt;br /&gt;
: 8. Es de esperar que esté hablando para otro, no para ti, ya que habrás comprendido frases como: “humanizar la Tierra”, “abrir el futuro”, “sobrepasar el sufrimiento en el mundo que te rodea” y otras cuantas más que tienen como base la capacidad de dar.&lt;br /&gt;
: 9. “Amar la realidad que se construye” no es poner como clave del mundo la solución a los propios problemas.&lt;br /&gt;
: 10. Terminemos esto: ¿quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a quienes te rodean.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XVI. LOS MODELOS DE VIDA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. En tu paisaje interno hay una mujer o un hombre ideal que buscas en el paisaje externo a través de tantas relaciones, sin poder jamás tocar. Salvo el corto período en que el amor completo deslumbra con su chispa, esos pedernales no coinciden en un punto preciso.&lt;br /&gt;
: 2. Cada cual y a su modo, lanza su vida hacia el paisaje externo buscando completar sus modelos ocultos.&lt;br /&gt;
: 3. Pero el paisaje externo va imponiendo leyes propias y cuando pasa un tiempo, lo que fue el más acariciado ensueño resulta en una imagen por la que se experimenta ahora vergüenza o, cuando menos, un desvaído recuerdo. No obstante, existen profundos modelos que duermen en el interior de la especie humana esperando su momento oportuno. Esos modelos son la traducción de los impulsos que entrega el propio cuerpo al espacio de representación.&lt;br /&gt;
: 4. No discutiremos ahora el origen ni la consistencia de tales modelos; ni tampoco hablaremos de la complejidad del mundo en que se encuentran. Habremos simplemente de anotar su existencia, destacando que su función es compensar necesidades y aspiraciones que, a su vez, motivan la actividad hacia el paisaje externo.&lt;br /&gt;
: 5. Las culturas y los pueblos dan su singular respuesta al paisaje externo siempre teñida por modelos internos que el propio cuerpo y la historia han ido definiendo.&lt;br /&gt;
: 6. Es sabio quien conoce sus modelos profundos y más sabio es aún quien puede ponerlos al servicio de las mejores causas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XVII. EL GUIA INTERNO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Quién es tan admirado por ti que quisieras haber sido él?&lt;br /&gt;
: 2. Preguntaré más suavemente. ¿Quién te es ejemplar, de tal manera que desees incorporar en ti algunas de sus particulares virtudes?&lt;br /&gt;
: 3. ¿Acaso alguna vez, en tu pesar o confusión, has apelado al recuerdo de alguien que, existente o no, acudió como reconfortante imagen?&lt;br /&gt;
: 4. Estoy hablando de particulares modelos a los que podemos llamar “guías” internos, que a veces coinciden con personas externas.&lt;br /&gt;
: 5. Esos modelos que quisiste seguir desde pequeño fueron cambiando solamente en la capa más externa de tu diario sentir.&lt;br /&gt;
: 6. He visto cómo los niños juegan y hablan con sus imaginarios compañeros y sus guías. También he visto a las gentes de distintas edades, conectar con ellos en oraciones hechas con sincera unción.&lt;br /&gt;
: 7. Cuanto más fuertemente se hicieron las llamadas, desde más lejos acudieron estos guías que trajeron la mejor señal. Por ello supe que los guías más profundos son los más poderosos. Sin embargo, solamente una gran necesidad puede despertarlos de su letargo milenario.&lt;br /&gt;
: 8. Un modelo de ese tipo “posee” tres importantes atributos: fuerza, sabiduría y bondad.&lt;br /&gt;
: 9. Si quieres saber más de ti mismo observa qué características tienen aquellos hombres o mujeres que admiras. Y repara en que las cualidades que más aprecias de ellos obran en la configuración de tus guías internos. Considera que, aunque tu referencia inicial haya desaparecido con el tiempo, en tu interior quedará una “huella” que seguirá motivándote hacia el paisaje externo.&lt;br /&gt;
: 10. Y si quieres saber cómo se interpenetran las culturas estudia además del modo de producción de objetos, el modo de difusión de los modelos. &lt;br /&gt;
: 11. Importa pues que dirijas tu atención a las mejores cualidades de las demás personas porque impulsarás hacia el mundo lo que hayas terminado de configurar en ti.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XVIII. EL CAMBIO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Miremos hacia atrás por un instante.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Consideramos al ser humano en total ligazón e influencia con el mundo. Dijimos que su acción se manifiesta en el paisaje externo de acuerdo a cómo se va formando su paisaje interno. Esa acción es variada pero lo que define a una vida es su actividad contradictoria o unitiva. Por otra parte, la contradicción invierte a la vida y produce sufrimiento contaminando con él al mundo. Los actos de unidad abren el futuro haciendo retroceder el sufrimiento en uno mismo y en el mundo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Humanizar la Tierra” es lo mismo que “dar” en actos unitivos. No puede tener sentido más que provisional todo objetivo que concluya en el recibir. Su [[destino]] es conducir a la contradicción.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Existe una gran energía que puede ser movilizada al servicio de la vida: es la fe. También, en el paisaje interno, se mueven otras fuerzas que motivan la actividad hacia el paisaje externo: son los “modelos”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Definitivamente, la pregunta es ésta: ¿quieres superar el abismo?&lt;br /&gt;
: 2. Tal vez quieras hacerlo. ¿Pero cómo tomarás una nueva dirección si el alud ya ha sido desprendido y en su arrastre suma lo que encuentra?&lt;br /&gt;
: 3. Cualquiera sea tu decisión resta saber con qué medios y energía contarás para poder ejecutar el cambio.&lt;br /&gt;
: 4. Aunque tu elección sea muy tuya quisiera indicarte que cambiar la dirección de tu vida no es cosa que puedas realizar solamente con recursos de trabajo interno sino actuando decididamente en el mundo, modificando conductas.&lt;br /&gt;
: 5. Suma a la tarea tu medio inmediato, ese que influye decisivamente sobre ti y sobre el cual tú influyes. ¿Y cómo lo harás? No hay otro medio que éste: despertar la fe en que la conversión de la vida invertida es posible.&lt;br /&gt;
: 6. Este es el punto en que te dejo. Si te dispones a modificar tu vida transformarás al mundo y no triunfará el abismo sino aquello que lo sobrepase. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fuente primaria‏‎]]&lt;br /&gt;
[[it: Il Paesaggio Interno]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<title>El Humanismo en el Pensamiento Clásico Musulmán</title>
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		<updated>2022-12-20T20:44:59Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Ponencia de Artur Sagadeev en el Instituto de América Latina de Moscú en el marco de los seminarios &amp;quot;Diálogo entre las Culturas&amp;quot; llevados a cabo entre 1993 y 1994 por el [[Centro Mundial de Estudios Humanistas]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Transcripción=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La época de la cultura musulmana clásica coincide con el período de dominio&lt;br /&gt;
del teocentrismo de las religiones abrahámicas en las civilizaciones del&lt;br /&gt;
Mediterráneo, con el periodo que muchos, siguiendo a los humanistas del&lt;br /&gt;
[[Renacimiento]], caracterizaron, y algunos continúan caracterizando, como la&lt;br /&gt;
época del medioevo sombrío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el teocentrismo de las religiones abrahámicas no estaba en&lt;br /&gt;
contraposición absoluta con la orientación antropocéntrica del [[humanismo]]. Las&lt;br /&gt;
religiones de revelación divina se abrían ante el ser humano y le transmitían en&lt;br /&gt;
la forma de metáforas de imágenes, en forma simbólica, normas de las&lt;br /&gt;
relaciones inter-humanas, valores e ideales a los cuales aspiraba la sociedad&lt;br /&gt;
humana. De este modo, el mismo ser humano tenía que descifrar [[Símbolo|símbolos]] y&lt;br /&gt;
metáforas de estas religiones en correspondencia con el ritmo de su auto-&lt;br /&gt;
conciencia en continuo desarrollo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grado de humanización del ser humano dependía, por eso, del mismo ser&lt;br /&gt;
humano, de las condiciones creadas por él para descubrir las potencias&lt;br /&gt;
humanistas de la cultura formadas en el seno de tal o cual religión. Dependía&lt;br /&gt;
del grado de correspondencia de estas condiciones con los intereses y&lt;br /&gt;
preocupaciones cambiantes del mismo ser humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El rasgo característico del Islam consistía en que esta religión no preveía&lt;br /&gt;
ningún intermediario entre Dios y el [[Ser humano|Ser Humano]]. El Islam no conoció ni iglesia,&lt;br /&gt;
ni clero jerárquica y territorialmente estructurado, ni algunos órganos&lt;br /&gt;
institucionales que promulgaran decisiones obligatorias para toda la&lt;br /&gt;
comunidad, con respecto a las cuestiones en litigio sobre principios&lt;br /&gt;
fundamentales del ser o sobre el lugar del ser humano en el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tales cuestiones las podían resolver los musulmanes por cuenta propia, a&lt;br /&gt;
condición, claro está, de que sus decisiones no fueran contrarias a la letra de&lt;br /&gt;
los textos sagrados. En la práctica esto significaba la posibilidad de una&lt;br /&gt;
interpretación simbólico-alegórica de estos textos. Y precisamente a ese&lt;br /&gt;
método recurrieron los representantes de tres corrientes principales del&lt;br /&gt;
pensamiento musulmán medieval: Ilm-Al-Kalam, teología filosófica; filosofía, o&lt;br /&gt;
ciencia orientada a modelos helénicos del filosofar; y sufismo, el misticismo&lt;br /&gt;
musulmán.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La infraestructura del humanismo en el mundo musulmán, era determinada por&lt;br /&gt;
el desarrollo de las ciudades y de la cultura de las ciudades. Por las cifras&lt;br /&gt;
siguientes es posible juzgar acerca del grado de urbanización de este mundo:&lt;br /&gt;
en las tres ciudades mas grandes de Savad -o sea, Mesopotamia del sur-; y en&lt;br /&gt;
las dos ciudades mas grandes de Egipto, vivía cerca del 20% de toda la&lt;br /&gt;
población. Por el porcentaje de habitantes de ciudades con una población&lt;br /&gt;
mayor a cien mil cada una, la Mesopotamia y Egipto en los siglos VIII y X&lt;br /&gt;
superaron a países de la Europa occidental del siglo XIX, tales como los Países&lt;br /&gt;
Bajos, Inglaterra, el País de Gales o Francia. Según cálculos muy cuidadosos,&lt;br /&gt;
Bagdad contaba en aquel tiempo con 400.000 habitantes y la población de&lt;br /&gt;
ciudades como Fustat (que después fue El Cairo), Córdoba, Alejandría, Kufa y&lt;br /&gt;
Basra, era de cien mil a doscientos cincuenta mil cada una. La concentración&lt;br /&gt;
en las ciudades de grandes recursos, provenientes del comercio y de los&lt;br /&gt;
impuestos, determino el surgimiento de una capa bastante numerosa de la&lt;br /&gt;
intelectualidad medieval, una dinamización de la vida espiritual, la prosperidad&lt;br /&gt;
de la ciencia, la literatura y el arte. En el centro de atención de todo, estaba el&lt;br /&gt;
ser humano, como género humano y como personalidad única. Hay que&lt;br /&gt;
señalar que el mundo musulmán medieval no conoció una división de la cultura&lt;br /&gt;
en cultura urbana y cultura opuesta a los habitantes de las ciudades por sus&lt;br /&gt;
orientaciones axiológicas, tales como la que representaron en Europa los&lt;br /&gt;
habitantes de los monasterios y los de los castillos feudales. Los portadores de&lt;br /&gt;
la educación teológica y los grupos sociales análogos a los feudales de Europa,&lt;br /&gt;
en el mundo musulmán vivían en las ciudades y experimentaron la influencia&lt;br /&gt;
poderosa de la cultura formada en el seno de los habitantes urbanos&lt;br /&gt;
adinerados de las ciudades musulmanas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el carácter de las orientaciones axiológicas de los habitantes adinerados&lt;br /&gt;
de las ciudades musulmanas, podemos juzgar por el grupo de referencia que&lt;br /&gt;
ellos querían imitar, como encarnación de los rasgos obligatorios de una&lt;br /&gt;
personalidad ilustre y bien educada. Este grupo de referencia lo formaban los&lt;br /&gt;
Adibes, gente de amplios intereses humanitarios, gente de conocimientos y alta&lt;br /&gt;
moral. El Adab, o sea el conjunto de cualidades propias del Adib, suponía&lt;br /&gt;
ideales de la conducta ciudadana, cortesana, refinamiento, humor, y era por su&lt;br /&gt;
función intelectual y moral sinónimo de la palabra griega “paideia” y de la&lt;br /&gt;
palabra latina “humanitas”. Los Adibes encarnaban ideales del humanismo, y&lt;br /&gt;
eran a la vez divulgadores de ideas humanistas que a veces tenían forma de&lt;br /&gt;
sentencias lapidarias: &amp;quot;El hombre es problema para el hombre”; “Quien cruza&lt;br /&gt;
nuestro mar, para aquél no existe otra orilla que no sea él mismo&amp;quot;. La&lt;br /&gt;
insistencia en el [[destino]] terrenal del ser humano, es típica para el Adib, y lo&lt;br /&gt;
conducía a veces al escepticismo religioso, a la aparición entre sus portadores&lt;br /&gt;
de la gente de moda que hacia ostentación de su ateísmo. Adab significaba&lt;br /&gt;
inicialmente la etiqueta propia de los beduinos, pero adquirió su perfección&lt;br /&gt;
humanista gracias a que el Califato, por primera vez desde Alejandro Magno se&lt;br /&gt;
convirtió en el centro de interrelacion de diferentes tradiciones culturales y de la&lt;br /&gt;
existencia de diferentes grupos confesionales, que unía el Mediterráneo con el&lt;br /&gt;
mundo iraniano- indio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el periodo de prosperidad de la cultura musulmana medieval, el Adab, por&lt;br /&gt;
un lado se coronaba con la exigencia de conocer la filosofía helénica antigua y&lt;br /&gt;
por el otro absorbió programas de educación elaborados por científicos griegos.&lt;br /&gt;
Para la realización de estos programas, los musulmanes disponían de enormes&lt;br /&gt;
posibilidades. Baste decir que según el calculo de los especialistas solo en&lt;br /&gt;
Córdoba se concentraban mas libros que en toda Europa, fuera de Al-&lt;br /&gt;
Andalous. La transformación del Califato en centro de influencias recíprocas&lt;br /&gt;
con otras culturas, en la mezcla de diferentes grupos étnicos, contribuía a la&lt;br /&gt;
formación de otro rasgo más del humanismo: el universalismo, como idea de la&lt;br /&gt;
unidad del género humano. En la vida real, a la formación de esta idea le&lt;br /&gt;
correspondió el hecho de que las tierras habitadas por musulmanes se&lt;br /&gt;
extendían del río Volga en el norte hasta Madagascar en el sur y de la costa&lt;br /&gt;
atlántica de África en el occidente hasta la costa pacifica de Asia en el oriente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque con el transcurso del tiempo el imperio musulmán se desintegro, y los&lt;br /&gt;
pequeños estados formados en sus escombros eran comparados con las&lt;br /&gt;
posesiones de los sucesores de Alejandro Magno, los fieles al Islam vivían&lt;br /&gt;
unidos por una sola religión, una sola lengua literaria común, una sola ley, una&lt;br /&gt;
sola cultura y en la vida cotidiana ellos se comunicaban e intercambiaban con&lt;br /&gt;
valores culturales de diferentes y muy diversos grupos confesiones. El espíritu&lt;br /&gt;
del universalismo dominaba en los círculos científicos, en las reuniones&lt;br /&gt;
(&amp;quot;Madjalis&amp;quot;) que unían a musulmanes, cristianos, judíos y ateos que compartían&lt;br /&gt;
intereses intelectuales comunes y que llegaban de diversos rincones del mundo&lt;br /&gt;
musulmán. Los unía la &amp;quot;ideología de la amistad&amp;quot; que había unido antes a las&lt;br /&gt;
escuelas filosóficas de la Antigüedad, como por ejemplo a estoicos, epicúreos,&lt;br /&gt;
neoplatónicos, etc., y en el Renacimiento italiano al circulo de [[Marsilio Ficino]].&lt;br /&gt;
En el plano teórico, los principios del universalismo ya eran elaborados en los&lt;br /&gt;
marcos de Kalam, y después se convirtieron en la base de la concepción del&lt;br /&gt;
mundo, tanto de los filósofos racionalistas cuanto de los místicos sufíes. En las&lt;br /&gt;
discusiones organizadas por los teólogos Mutakallimies (los Maestros del&lt;br /&gt;
Islam), cuyos participes eran representantes de diferentes confesiones, era&lt;br /&gt;
norma fundamentar la autenticidad de sus tesis, no con referencias a textos&lt;br /&gt;
sagrados, porque estas referencias no tenían base para los representantes de&lt;br /&gt;
otras religiones, sino apoyándose exclusivamente en la razón humana. La&lt;br /&gt;
razón humana, y no la arbitrariedad divina, así enseñaban los Mutakallimies&lt;br /&gt;
quienes afirmaban que el libre albedrío sirve como criterio para distinguir entre&lt;br /&gt;
el bien y el mal. El culto de la razón propio de los Mutakallimies, que se erige&lt;br /&gt;
por encima de las diferencias confesionales, promovía de su seno a&lt;br /&gt;
pensadores tan importantes como Ibn -Ar- Ribandi, quien negaba el valor de&lt;br /&gt;
todas las religiones basadas en la revelación divina. Ibn ar -Ribandi decía que&lt;br /&gt;
si las doctrinas dadas por los profetas a los seres humanos contradecían a la&lt;br /&gt;
razón humana, había que rechazar estas doctrinas y que si estas doctrinas&lt;br /&gt;
correspondían a la razón, eran superfluas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En grado aun mayor, el universalismo que se apoya en la idea de la unidad de&lt;br /&gt;
verdad que se revela ante la razón humana, fué propio a los filósofos. Los&lt;br /&gt;
filósofos estaban seguros de que su ciencia, basada en los juicios&lt;br /&gt;
demostrativos, es un conjunto de conocimientos propio a todos los pueblos&lt;br /&gt;
divididos por las religiones que operan con imágenes poéticas y retóricas. Al&lt;br /&gt;
igual que los estóicos, los filósofos musulmanes consideraban que la&lt;br /&gt;
humanidad se divide en una minoría razonable, los selectos, y una mayoría&lt;br /&gt;
irracional, la masa. La élite intelectual, en la que encuentra su encarnación&lt;br /&gt;
suprema &amp;quot;el humanismo&amp;quot; o la naturaleza humana, asegura según ellos la&lt;br /&gt;
continuidad y el progreso de la razón humana propia a toda la humanidad. En&lt;br /&gt;
la realización de esta misión, los filósofos, los selectos, ven su felicidad,&lt;br /&gt;
aunque puedan ser felices todos los seres humanos, cada uno en lo suyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El universalismo, pero ya basado en la experiencia mística, fue propio también&lt;br /&gt;
del sufismo. La experiencia mística de los sufíes suponía un movimiento por el&lt;br /&gt;
camino de la religión hacia la verdad. Pero cuando la verdad era alcanzada, las&lt;br /&gt;
diferencias entre las religiones perdían toda importancia para ellos. Estas&lt;br /&gt;
diferencias para los sufíes eran puramente nominales, porque detrás del&lt;br /&gt;
cascarón externo de los textos sagrados, según su convicción, está el sentido&lt;br /&gt;
interno profundo que tiene importancia universal. Dios, en las diferentes&lt;br /&gt;
religiones, se manifiesta en forma diferente, - como un camaleón -, en las&lt;br /&gt;
teofanías, apariciones de Dios, pero en realidad es el único para todos. Según&lt;br /&gt;
la opinión de algunos sufíes, los creyentes se distinguen de los no-creyentes&lt;br /&gt;
solo por su nombre. La orientación humanista del sufismo que se refleja en su&lt;br /&gt;
tradición poética riquísima, que en el plano teórico encontró su expresión en la&lt;br /&gt;
concepción del &amp;quot;hombre perfecto&amp;quot;, prototipo del macroantropos, -Universo-, y&lt;br /&gt;
del hombre microcosmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Semejantes ideas eran presentadas por los filósofos. La diferencia entre&lt;br /&gt;
filósofos y sufíes consistía en que los primeros tenían una concepción del&lt;br /&gt;
mundo basada en la razón, y los segundos en el amor. Pero el amor hacia el&lt;br /&gt;
ser humano y hacia la humanidad era compartida por unos y otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El representante mas grande del sufismo especulativo, Ibn-Arabi, se&lt;br /&gt;
pronunciaba contra la utilización de la religión para justificar la violencia de&lt;br /&gt;
unos hombres contra otros. Ibn-Arabi proponía a sus lectores ser semejantes a&lt;br /&gt;
Dios en su bondad. Yakia Ibn Adi, jefe de la escuela de los aristotélicos de&lt;br /&gt;
Bagdad, que pertenecía confesionalmente a los jacobitas, pero que en filosofía&lt;br /&gt;
era ex-discípulo del musulmán Al- Farabi, y era maestro de muchos otros&lt;br /&gt;
filósofos, entre los cuales había musulmanes, nestorianos, jacobitas y judíos,&lt;br /&gt;
expresó una idea semejante con estas palabras: &amp;quot;Todos los seres humanos&lt;br /&gt;
son algo único, manifestado a través de varios individuos. Debido a que sus&lt;br /&gt;
almas representan algo único, el amor surge gracias al alma. Por esto todos&lt;br /&gt;
deben alimentar el amor de unos hacia otros. En cuanto a los hombres&lt;br /&gt;
bondadosos, hay que amarlos por sus bondades, y en cuanto a los villanos,&lt;br /&gt;
hay que expresarles compasión debido a sus pecados. La persona que aspira&lt;br /&gt;
a la perfección, tiene que amar a todos los seres humanos y alimentar hacia&lt;br /&gt;
ellos un espíritu compasivo. Esto es especialmente necesario cuando se trata&lt;br /&gt;
del rey o gobernante, porque el rey no es rey si no alimenta hacia sus súbditos&lt;br /&gt;
amor y compasión&amp;quot;. Del mismo modo, el filosofo Al-Amiri al tratar la diferencia&lt;br /&gt;
entre sentimientos naturales y no naturales, toma como modelo del sentimiento&lt;br /&gt;
natural el amor del gobernante hacia sus súbditos, el amor de los padres hacia&lt;br /&gt;
sus hijos, el amor del marido hacia su mujer, el amor del ser humano hacia sus&lt;br /&gt;
conciudadanos, a toda la humanidad, y a todos los seres vivos en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los filósofos y los Adibes fué divulgado el criterio de la superioridad del&lt;br /&gt;
amor hacia el ser humano no motivado religiosamente, y de la conducta moral&lt;br /&gt;
en general, con respecto a la caridad y moral dictadas por las ideas de&lt;br /&gt;
recompensas y castigos del mas allá. El conocido Adib y filósofo Al-Tauhidi en&lt;br /&gt;
una carta dirigida a otro celebre Adib y filosofo, Miskaweij, decía: &amp;quot;¿ Qué&lt;br /&gt;
empuja al Zindika (ateo) y al Dajrit (materialista) a hacer el bien, escoger&lt;br /&gt;
acciones buenas, manifestar honestidad, no desviarse de la verdad, ser&lt;br /&gt;
caritativo con respecto a los que sufren, ayudar al que lo pide, prestar apoyo a&lt;br /&gt;
todos los que se dirigen a él con sus preocupaciones y quejas? Pues el hombre&lt;br /&gt;
procede así sin esperar recompensas extra-terrenales, y tampoco esperando el&lt;br /&gt;
castigo por no haber procedido así&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los juicios de pensadores musulmanes medievales sobre humanismo y&lt;br /&gt;
moral, vemos una protesta interna contra la interpretación por parte de&lt;br /&gt;
fanáticos religiosos de la &amp;quot;jihad&amp;quot; como una &amp;quot;guerra sagrada&amp;quot; que los&lt;br /&gt;
musulmanes deben sostener contra los infieles en todo tiempo y lugar. En&lt;br /&gt;
España, donde los musulmanes fueron envueltos en una prolongada guerra&lt;br /&gt;
contra los cristianos que tomaron banderas de reconquista, el gran comentador&lt;br /&gt;
Ibn-Rushd, -Averroes- rechazaba esta interpretación del concepto de Jihad. El&lt;br /&gt;
decía: &amp;quot;La paz siempre es preferible. La guerra es necesaria solo en casos&lt;br /&gt;
excepcionales, porque en la Jihad sufren más que nadie los propios&lt;br /&gt;
musulmanes&amp;quot;. Con motivo de esto cabe observar que &amp;quot;Jihad&amp;quot; en aquel tiempo&lt;br /&gt;
no significaba solo una guerra sagrada. Podemos para eso referirnos a las&lt;br /&gt;
palabras que son atribuidas a Mahoma: &amp;quot;Hemos regresado de la Jihad&lt;br /&gt;
pequeña, para emprender la Jihad grande&amp;quot;. En esta frase, Jihad pequeña era&lt;br /&gt;
interpretada como la lucha contra los infieles, y Jihad grande como la lucha&lt;br /&gt;
contra las propias inclinaciones viciosas en el camino del perfeccionamiento&lt;br /&gt;
espiritual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero los temas del humanismo, de la misericordia, los encontramos también en&lt;br /&gt;
la concepción clásica de la jihad como la lucha contra los infieles. Todas las&lt;br /&gt;
escuelas del derecho musulmán están de acuerdo en que durante la guerra no&lt;br /&gt;
se puede asesinar a mujeres y a niños, si estos no luchan contra los&lt;br /&gt;
musulmanes con armas en la mano. Los teólogos musulmanes consideraban&lt;br /&gt;
como un acto merecedor de castigo, el asesinato de prisioneros o su&lt;br /&gt;
mutilación. Durante los actos de guerra, a los musulmanes se les recomendaba&lt;br /&gt;
garantizar la vida, libertad y bienes a aquellos representantes de la parte hostil&lt;br /&gt;
que se encontraran en tierras del Islam en misión diplomática o comercial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego, las ideas e ideales examinados antes permanecieron como tales,&lt;br /&gt;
pero ¿donde y cuando las teorías humanistas coinciden por entero con la&lt;br /&gt;
práctica? Las doctrinas humanistas creadas por los representantes de la&lt;br /&gt;
cultura musulmana clásica ejercieron una influencia bienhechora en el&lt;br /&gt;
pensamiento europeo de la Edad Media, del Renacimiento y de los tiempos&lt;br /&gt;
modernos. Basta decir que, es precisamente a estas doctrinas a las que los&lt;br /&gt;
investigadores contemporáneos consideran las fuentes de la concepción de&lt;br /&gt;
una humanidad única que progresa en su desarrollo moral e intelectual,&lt;br /&gt;
concepción que elaboraron los filósofos europeos desde los tiempos del&lt;br /&gt;
averroismo medieval hasta los tiempos modernos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:::::::::::::::::::::::''Instituto de América Latina - Moscú 24/11/93''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:artículos]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
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		<title>Ser humano</title>
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		<updated>2022-12-20T20:44:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;La referencia del '''s. h.''' en situación es el propio cuerpo. En él se relaciona su momento subjetivo con la objetividad y por él puede comprenderse como “interioridad” o “exterioridad” según la dirección que dé a su intención, a su “mirada”. Frente al '''s. h.''' se encuentra todo lo que no es él y que no responde a sus intenciones. Así, el mundo en general y otros cuerpos humanos ante los que el propio cuerpo tiene alcance y registra su acción, ponen las condiciones en las que se constituye el '''s. h.''' Estos condicionantes se presentan también como posibles a futuro y en la relación futura con el propio cuerpo. De esta manera, la situación presente puede ser comprendida como modificable en el futuro. El mundo es experimentado como externo al cuerpo, pero el cuerpo es visto también como parte del mundo ya que actúa en éste y de éste recibe su acción. La corporeidad es también algo que cambia y, en este sentido, es una configuración temporal, una historia viviente lanzada a la acción, a la posibilidad futura. El cuerpo, para la conciencia humana, deviene prótesis de la intención, responde a la intención, en sentido temporal y en sentido espacial. Temporalmente, en tanto puede actualizar a futuro lo posible de la intención; espacialmente, en tanto representación e imagen de la intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este acontecer, los objetos son ampliaciones de las posibilidades corporales y los cuerpos ajenos aparecen como multiplicaciones de esas posibilidades, en cuanto son gobernados por intenciones que se reconocen similares a las que manejan al propio cuerpo. Pero, ¿por qué necesitaría el '''s. h.''' transformar el mundo y transformarse a sí mismo? Por la situación de finitud y carencia temporoespacial en que se halla y que registra, de acuerdo con distintos condicionamientos, como dolor (físico) y sufrimiento (mental). Así, la superación del dolor no es simplemente una respuesta animal, sino una configuración temporal en la que prima el futuro y que se convierte en un impulso fundamental de la vida aunque ésta no se encuentre urgida en un instante dado. Por ello, aparte de la respuesta inmediata, refleja y natural, la respuesta diferida y la construcción para evitar el dolor están impulsadas por el sufrimiento ante el peligro y son re-presentadas como posibilidades futuras, o actualidades en las que el dolor está presente en otros seres humanos. La superación del dolor aparece, pues, como un proyecto básico que guía a la acción. Es esa intención la que ha posibilitado la comunicación entre cuerpos e intenciones diversas en lo que llamamos la “constitución social”. La constitución social es tan histórica como la vida humana, es configurante de la vida humana. Su transformación es continua, pero de un modo diferente al de la naturaleza. En ésta no ocurren los cambios merced a intenciones. Ella se presenta como un “recurso” para superar el dolor y el sufrimiento y como un “peligro” para la constitución humana, por ello el [[destino]] de la misma naturaleza es ser humanizada, intencionada. Y el cuerpo, en tanto naturaleza, en tanto peligro y limitación, lleva el mismo designio: ser intencionalmente transformado, no sólo en posición sino en disponibilidad motriz; no sólo en exterioridad sino en interioridad; no sólo en confrontación sino en adaptación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una conferencia de divulgación dada el 23 de mayo del 91, Silo explicó sus ideas más generales sobre el '''s. h.''' del siguiente modo: “... Cuando me observo, no desde el punto de vista fisiológico sino existencial, me encuentro puesto en un mundo dado, no construido ni elegido por mí. Me encuentro en situación respecto a fenómenos que empezando por mi propio cuerpo son ineludibles. El cuerpo como constituyente fundamental de mi existencia es, además, un fenómeno homogéneo con el mundo natural en el que actúa y sobre el cual actúa el mundo. Pero la naturalidad del cuerpo tiene para mí diferencias importantes con el resto de los fenómenos, a saber: '''1.''' el registro inmediato que poseo de él; '''2.''' el registro que mediante él tengo de los fenómenos externos y '''3.''' la disponibilidad de alguna de sus operaciones merced a mi intención inmediata. Pero ocurre que el mundo se me presenta no solamente como un conglomerado de objetos naturales sino como una articulación de otros seres humanos y de objetos y signos producidos o modificados por ellos. La intención que advierto en mí aparece como un elemento interpretativo fundamental del comportamiento de los otros y así como constituyo al mundo social por comprensión de intenciones, soy constituido por él. Desde luego, estamos hablando de intenciones que se manifiestan en la acción corporal. Es gracias a las expresiones corporales o a la percepción de la situación en que se encuentra el otro, que puedo comprender sus significados, su intención. Por otra parte, los objetos naturales y humanos se me aparecen como placenteros o dolorosos y trato de ubicarme frente a ellos modificando mi situación. De este modo, no estoy cerrado al mundo de lo natural y de los otros seres humanos sino que, precisamente, mi característica es la ‘apertura’. Mi conciencia se ha configurado intersubjetivamente: usa códigos de razonamiento, modelos emotivos, esquemas de acción que registro como ‘míos’, pero que también reconozco en otros. Y, desde luego, está mi cuerpo abierto al mundo en cuanto a éste lo percibo y sobre él actúo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mundo natural, a diferencia del humano, se me aparece sin intención. Ciertamente, puedo imaginar que las piedras, las plantas y las estrellas poseen intención, pero no veo cómo llegar a un efectivo diálogo con ellas. Aun los animales en los que a veces capto la chispa de la inteligencia, se me aparecen impenetrables y en lenta modificación desde adentro de su naturaleza. Veo sociedades de insectos totalmente estructuradas, mamíferos superiores usando rudimentos técnicos, pero repitiendo sus códigos en lenta modificación genética, como si fueran siempre los primeros representantes de sus respectivas especies. Y cuando compruebo las virtudes de los vegetales y los animales modificados y domesticados por el '''s. h.''', observo la intención de éste abriéndose paso y humanizando al mundo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me es insuficiente la definición del '''s. h.''' por su sociabilidad, ya que esto no hace a la distinción con numerosas especies; tampoco su fuerza de trabajo es lo característico, cotejada con la de animales más poderosos; ni siquiera el lenguaje lo define en su esencia, porque sabemos de códigos y formas de comunicación entre diversos animales. En cambio, al encontrarse cada nuevo '''s. h.''' con un mundo modificado por otros y ser constituido por ese mundo intencionado, descubro su capacidad de acumulación e incorporación a lo temporal; descubro su dimensión histórico-social, no simplemente social. Vistas así las cosas, puedo intentar una definición diciendo: El '''s. h.''' ‘es el ser histórico cuyo modo de acción social transforma a su propia naturaleza’. Si admito lo anterior, habré de aceptar que ese ser puede transformar intencionalmente su constitución física. Y así está ocurriendo. Comenzó con la utilización de instrumentos que puestos adelante de su cuerpo como ‘prótesis’ externas le permitieron alargar su mano, perfeccionar sus sentidos y aumentar su fuerza y calidad de trabajo. Naturalmente no estaba dotado para los medios líquido y aéreo y sin embargo creó condiciones para desplazarse en ellos, hasta comenzar a emigrar de su medio natural, el planeta Tierra. Hoy, además, está internándose en su propio cuerpo cambiando sus órganos; interviniendo en su química cerebral; fecundando ‘in vitro’ y manipulando sus genes. Si con la idea de ‘naturaleza’ se ha querido señalar lo permanente, tal idea es hoy inadecuada aun si se la quiere aplicar a lo más objetal del '''s. h.''', es decir, a su cuerpo. Y en lo que hace a una ‘moral natural’, a un ‘derecho natural’ o a instituciones ‘naturales’, encontramos, opuestamente, que en esos campos todo es histórico-social y nada allí existe por naturaleza...” Y luego de negar la supuesta “naturaleza humana”, concluye con una breve discusión en torno a la “pasividad” de la conciencia: “Contigua a la concepción de la naturaleza humana, ha estado operando otra que nos habló de la pasividad de la conciencia. Esta ideología consideró al hombre como una entidad que obraba en respuesta a los estímulos del mundo natural. Lo que comenzó en burdo sensualismo, poco a poco fue desplazado por corrientes historicistas que conservaron en su seno la misma idea en torno a la pasividad. Y aun cuando privilegiaron la actividad y la transformación del mundo por sobre la interpretación de sus hechos, concibieron a dicha actividad como resultante de condiciones externas a la conciencia... Pero aquellos antiguos prejuicios en torno a la naturaleza humana y a la pasividad de la conciencia hoy se imponen, transformados en neoevolucionismo, con criterios tales como la selección natural que se establece en la lucha por la supervivencia del más apto. Tal concepción zoológica, en su versión más reciente, al ser trasplantada al mundo humano tratará de superar las anteriores dialécticas de razas o de clases con una dialéctica establecida según leyes económicas ‘naturales’ que autorregulan toda la actividad social. Así, una vez más, el '''s. h.''' concreto queda sumergido y objetivizado... Hemos mencionado a las concepciones que para explicar al '''s. h.''' comienzan desde generalidades teóricas y sostienen la existencia de una naturaleza humana y de una conciencia pasiva. En sentido opuesto, nosotros sostenemos la necesidad de arranque desde la particularidad humana; sostenemos el fenómeno histórico-social y no natural del '''s. h.''' y también afirmamos la actividad de su conciencia transformadora del mundo, de acuerdo con su intención. Vimos a su vida en situación y a su cuerpo como objeto natural percibido inmediatamente y sometido también inmediatamente a numerosos dictados de su intención. Por consiguiente, se imponen las siguientes preguntas: ¿cómo es que la conciencia es activa, es decir, cómo es que puede intencionar sobre el cuerpo y a través de él transformar al mundo? En segundo lugar, ¿cómo es que la constitución humana es histórico-social? Estas preguntas deben ser respondidas desde la existencia particular para no recaer en generalidades teóricas desde las cuales se derive luego un sistema de interpretación que niegue ser una interpretación. Para responder a la primera pregunta tendrá que aprehenderse con evidencia inmediata cómo la intención actúa sobre el cuerpo y, para responder a la segunda, habrá que partir de la evidencia de la temporalidad y de la intersubjetividad en el '''s. h.''' y no de leyes generales de la Historia y de la sociedad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, [[Silo]] desarrolla esos dos temas en sus &amp;quot;[[Contribuciones al Pensamiento]]&amp;quot;.  La intención actuando sobre el cuerpo a través de la imagen constituirá el núcleo de las explicaciones de su &amp;quot;[[Psicología de la Imagen]]&amp;quot;.  Posteriormente, acometerá el problema de la temporalidad en sus &amp;quot;[[Discusiones Historiológicas]]&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*'''Menciones''' : [[Actitud humanista]]; [[Alienación]]; [[Anarquismo]]; [[Antihumanismo filosófico]]; [[Ateísmo]]; [[Casta]]; [[Chovinismo]]; [[Ciencia]]; [[Colectivismo]]; [[Consumismo]]; [[Cosmopolitismo]]; [[Darwinismo social]]; [[Desocupación]]; [[Despotismo]]; [[Dictadura]]; [[Dignidad]]; [[Dogmatismo]]; [[Ecología]]; [[Ecologismo]]; [[Economía]]; [[Educación]]; [[Emancipación]]; [[Esclavitud]]; [[Estructura]]; [[Estructuralismo]]; [[Existencialismo]]; [[Feudalismo]]; [[Fraternidad]]; [[Grupo social]]; [[Humanismo]]; [[Humanismo antropocéntrico]]; [[Humanismo cristiano]]; [[Humanismo existencialista]]; [[Humanismo filosófico]]; [[Humanismo histórico, desarrollo del|Desarrollo del humanismo histórico]]; [[Humanismo prerrenacentista]]; [[Documento del Nuevo Humanismo|Documento humanista]]; [[Humanitarismo]]; [[Igualdad]]; [[Ilustración]]; [[Individualismo]]; [[Iniciativa]]; [[Intención]]; [[Juego]]; [[Justicia]]; [[Libertad]]; [[Materialismo]]; [[Opción]]; [[Opresión]]; [[Paisaje de formación]]; [[Paisaje humano]]; [[Personalismo]]; [[Renacimiento]]; [[Sociedad post-industrial]]; [[Sufrimiento]]; [[Tesis]]; [[Tiempo]]; [[Tolstoísmo]]; [[Totalitarismo]]; [[Utopía]]; [[Violencia]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*'''Referencias''' : [https://es.wikipedia.org/wiki/Silo_%28Mario_Rodr%C3%ADguez%29 Silo]: [http://www.silo.net/es/collected_works/contributions_to_thought Contribuciones al pensamiento], [[Psicología de la imagen]], [[Discusiones historiológicas]], [[Acerca de lo humano]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría:Diccionario del Nuevo Humanismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=M%C3%A9todo_Estructural_Din%C3%A1mico&amp;diff=39193</id>
		<title>Método Estructural Dinámico</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=M%C3%A9todo_Estructural_Din%C3%A1mico&amp;diff=39193"/>
		<updated>2022-12-20T20:43:09Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Método utilizado en el Nuevo Humanismo para estudiar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También libro [[Método Estructural Dinámico. Teoría y práctica]] de [[Pompei, Jorge|Jorge Pompei]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Método &amp;lt;ref&amp;gt;Texto extraído del libro &amp;quot;Siloísmo&amp;quot; de la colección H. Van Doren (1972)&amp;lt;/ref&amp;gt; permite de una manera ordenada y simple encarar y comprender cabalmente problemas, al par que actúa como herramienta de transformación del que investiga y del mundo que le rodea. El método procede siempre en tres etapas2. En la primera etapa se estudian los elementos que componen al objeto que nos interesa. En la segunda etapa se estudian las relaciones inmediatas que el objeto tiene con otros (estática). En la tercera etapa se pone al objeto en proceso, en movimiento, comprendiendo de donde procede y a donde va (dinámica). Estos tres tiempos son de: diferenciación, complementación y síntesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para manejar las tres etapas del Método basta tener en cuenta las leyes universales:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1ª Ley de estructura:&lt;br /&gt;
&amp;quot;Nada existe aislado, sino en relación dinámica con otros seres dentro de ámbitos condicionantes&amp;quot;. Esta ley indica que no son válidos los estudios que se hagan de un objeto aislado si no se lo relaciona con otros objetos que están en el mismo medio y si no se tiene en cuenta que tanto ese objeto de estudio como los otros que se relacionan con él están en movimiento. Lo dicho vale tanto para comprender la realidad como para actuar sobre ella.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2ª Ley de concomitancia:&lt;br /&gt;
&amp;quot;Todo proceso está determinado por relaciones de simultaneidad con procesos del mismo ámbito y no por causas lineales del movimiento anterior del que procede&amp;quot;. Esta ley está relacionada con la anterior. Veamos un ejemplo: en un momento dado en una sociedad surgen expresiones revolucionarias y simultáneamente expresiones artísticas y culturales que no dependen de esas expresiones revolucionarias. No obstante, las unas y las otras reflejan el mismo momento que se expresa de diverso modo. Estas expresiones actúan unas sobre otras pero no debe pensarse que algunas sean &amp;quot;causas&amp;quot; y otras &amp;quot;efectos&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3ª Ley de ciclo:&lt;br /&gt;
&amp;quot;Todo en el Universo está en evolución y va desde lo más simple a lo más complejo y organizado, según tiempos y ritmos cíclicos&amp;quot;. Los procesos evolutivos no se desarrollan en línea recta ni con tiempos o aceleraciones constantes, sino que surgen, crecen, se desarrollan, declinan y se desorganizan, pero al desorganizarse dan nacimiento a nuevas formas que repiten el mismo proceso. No obstante, los procesos no están desconectados sino que los elementos progresivos del paso anterior continúan en el posterior. De este modo, los ciclos no son círculos cerrados sino que tendrían &amp;quot;forma&amp;quot; de espiral1. Ejemplo:&lt;br /&gt;
Todas las civilizaciones han seguido el proceso de surgimiento, crecimiento, desarrollo, declinación y desorganización, pero la experiencia acumulada más evolucionada siempre pasó a otra civilización que desarrolló aún más los momentos anteriores. De otro modo, la humanidad siempre estaría recomenzando desde el mismo punto y el hombre sería el cavernícola que siempre estaría naciendo y muriendo sin descubrir el fuego.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4ª Ley de superación de lo viejo por lo nuevo:&lt;br /&gt;
&amp;quot;La continua evolución del Universo muestra el ritmo de diferencias, combinaciones y síntesis de cada vez mayor complejidad. Nuevas síntesis asumen las diferencias anteriores y eliminan materia y energía cualitativamente no aceptables para pasos más complejos&amp;quot;. Esta ley está conectada con la anterior y explica que una estructura se desintegra porque no puede hacer frente a las nuevas situaciones que le impone el desarrollo, en cambio los elementos más nuevos y de mayor vigor se desarrollan desde su interior hasta desplazar al sistema más viejo. Este nuevo sistema es siempre más complejo y evolucionado que el anterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el investigador estuviera preocupado por estudiar el proceso productivo de una fábrica por ejemplo, debería: &lt;br /&gt;
1º: Comprender como está compuesta desde el punto de vista productivo; &lt;br /&gt;
2º: Relacionar la fábrica con el sistema general productivo de esa zona, región o país, es decir, con las otras fábricas y con la base productiva. &lt;br /&gt;
3º: Finalmente, poner a esa fábrica en &amp;quot;movimiento&amp;quot;, es decir, cómo se originó, cómo se desarrolla y hacia donde se encamina, teniendo siempre en cuenta las leyes universales explicadas anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ejemplo que nos ocupa, si bien la fábrica aparece como nuestra preocupación principal no podemos desconectarla del sistema general en el que está inmersa. Así si bien es un caso particular, su [[destino]] está ligado al de todo el sistema productivo de esa sociedad o &amp;quot;sistema&amp;quot; al que pertenece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos ahora que la investigación se refiriera a un determinado proceso histórico o al estudio del hombre. Los pasos metódicos serían iguales pero cambiando lógicamente, los objetos. Por otra parte, debe tenerse en cuenta la amplitud del estudio, es decir, podemos realizar los tres pasos con la fábrica, pero luego podemos reducir la amplitud y estudiar alguna parte de la fábrica o a la inversa, aumentando la amplitud estudiar a todas las fábricas de ese ramo productivo y considerarlas a todas como un solo objeto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo último que explicamos referido a la &amp;quot;amplitud&amp;quot; se parece a la visión más amplia o estrecha que se tiene de objetos o territorios vistos en distintos mapas, en distintas escalas. Es evidente que una misma ciudad en una escala, aparece llenando todo el mapa, pero en otra escala aparece como un punto entre otros puntos (otras ciudades) en un gran mapa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Método referido a la acción concreta permite no solo entender problemas sino que da las pautas del accionar. Si nos referimos a la revolución social, el método nos permite comprender las fisuras del sistema al tiempo que nos aclara cómo profundizarlas y hacia donde se puede orientar la acción revolucionaria. Las leyes por otra parte, nos dan los grandes esquemas de interpretación que deben ser aplicados al mismo campo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vale lo dicho para el terreno de la cultura y para el hombre mismo como sujeto de transformación que puede perfeccionarse, evolucionar e incluso revolucionarse psíquicamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
[[categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[categoría: Centro Mundial de Estudios Humanistas]]&lt;br /&gt;
[[categoría: términos]]&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: términos originales]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Partido_Humanista&amp;diff=39192</id>
		<title>Partido Humanista</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Partido_Humanista&amp;diff=39192"/>
		<updated>2022-12-20T20:42:50Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[File:ph.jpg|thumb|200px|rigth|]]&lt;br /&gt;
El Partido Humanista es un organismo que forma parte del Movimiento Humanista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Partido Humanista fue creado a mediados de 1984 a partir de la Secretaría de Asuntos Sociales de La Comunidad para el Desarrollo Humano y realizó su primer Congreso Internacional en Florencia en 1989.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Ideas básicas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los planteos del Partido Humanista (1) parten de la necesidad de libertad que experimentamos los seres humanos y sus propuestas apuntan a la transformación y superación social de la violencia que, en sus distintas formas, genera sufrimiento y contradicción en individuos y pueblos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ser humano tiene la capacidad de transformar al mundo y a sí mismo, gracias a la intencionalidad de su conciencia, avanzando y acumulando sus logros históricamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos en un medio social e histórico que impone las condiciones entre las que se desarrolla nuestra existencia y ante las que, necesariamente, debemos elegir. A su vez, esto genera nuevas condiciones que se experimentan con coherencia o contradicción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La contradicción tiene su correlato personal en el registro de sufrimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La contradicción social es producto de la violencia. Esta violencia se manifiesta en la acción de despojar de intención (y, por cierto, de libertad) al ser humano o a conjuntos humanos. La apropiación del todo social por una parte del mismo es violencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sufrimiento personal y social debe ser superado modificando las situaciones de apropiación ilegítima y violenta que han producido contradicción en el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el proceso de humanización creciente, el ser humano enfrenta su intencionalidad a lo natural y a lo social para transformar las condiciones que traen dolor y sufrimiento para sí y para otros seres humanos, con los cuales puede identificarse. Esta lucha da continuidad al proceso histórico y sentido al ser humano, ya que afirma su intencionalidad frente al sin-sentido y la opresión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta intención que se rebela frente a la enfermedad, la desigualdad y la injusticia, contempla la rebelión frente a la muerte como máxima desobediencia frente al aparente [[destino]] natural, dando coherencia a la vida humana y permitiendo proyectar su libertad más allá de todo límite.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Propuestas de acción política=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Partido Humanista propugna el sostenimiento (o el logro, si es el caso) del régimen democrático como forma de transición de la democracia formal a la democracia real, en la que se garantice la real separación de poderes, el respeto a las minorías y la democracia directa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, rechaza la violación de los derechos humanos, el empleo de la violencia como método de solución de conflictos y la concentración del poder.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con respecto a la metodología de acción, el Humanismo se rige por la acción no-violenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al mismo tiempo denuncia toda forma de violencia física, económica, racial, religiosa, sexual, psicológica y moral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aspiramos a una nación humana universal, en la que convergerá creativamente la enorme diversidad humana de etnias, lenguas y costumbres, de localidades, regiones y autonomías, de ideas y aspiraciones, de creencias, ateísmo y religiosidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Coherentemente con esta aspiración, el Partido se dota de una organización federativa mundial, que le permite articular posicionamientos y campañas de amplitud internacional, manteniendo la autonomía y creatividad en los distintos niveles de acción hasta llegar a la base social, donde arraiga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de nuestras propuestas de ámbito mundial resaltamos por su urgencia la tarea de alertar, generar conciencia en toda la humanidad y reclamar el Desarme nuclear total, el retiro inmediato de las tropas invasoras de los territorios ocupados, la reducción progresiva y proporcional del armamento convencional, la firma de tratados de no agresión entre países y la renuncia de los gobiernos a utilizar las guerras como medio para resolver conflictos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Partido Humanista denuncia la catástrofe ecológica y a sus promotores, a saber: el gran capital y la cadena de industrias y empresas destructivas, parientes próximas del complejo militar-industrial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Señalamos a la violencia económica, especialmente la debida a la concentración del capital financiero especulador, como causa del sufrimiento de los pueblos. En ese sentido propiciamos reformas impositivas que incentiven la distribución progresiva de la riqueza y nuevos modelos cooperativos de autogestión y cogestión que den coherencia a la relación capital - trabajo, aumentando la productividad y evitando la deriva de recursos al circuito especulativo. Por otro lado, la puesta en marcha de una banca pública exenta de interés, ayudará a la consecución de estos objetivos evitando la ilegítima concentración de recursos y poder en manos de la banca actual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Distintas formas de discriminación se imbrican con la explotación económica y adquieren carácter de violencia. El Partido destaca la violencia que se ejerce puntualmente contra las mujeres y los jóvenes, históricamente discriminados, junto a la que se ejerce sobre otros grupos humanos excluidos por razones económicas, raciales, culturales o religiosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Propugnamos la descentralización del poder político hasta la base social, extremando garantías de respeto a las minorías y efectivizando el principio de igualdad de derechos y oportunidades para todos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El acceso universal a la Educación a todos los niveles y a la Salud , gratuitas y de calidad, son prioridades del Partido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Partido sostiene el principio de opción como expresión política concreta de la libertad y, por tanto, lucha contra toda forma de autoritarismo y monopolio económico, organizativo e ideológico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Consideramos que toda política coherente debe asumir dos condiciones básicas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Renovación permanente de las instituciones jurídicas y políticas, basada en la idea de superación de lo viejo por lo nuevo, y &lt;br /&gt;
•  Transparencia de los procedimientos políticos usados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Materiales de referencia=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Materiales oficiales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Declaración de Principios , aprobada por el Primer Congreso de la Internacional Humanista (IH) (Florencia, 1989).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Tesis (ampliación de los Principios), aprobadas por el Primer Congreso de la IH (Florencia, 1989).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Bases de acción política, aprobadas por el Primer Congreso de la IH y actualizadas con las propuestas de acción política del presente documento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948 por las Naciones Unidas, adoptada por el Partido Humanista en el Primer Congreso de la IH (Florencia, 1989).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  [[Documento del Movimiento Humanista|Documento Humanista]], adoptado por el Partido Humanista en el Segundo Congreso de la IH (Moscú, 1993)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Recomendaciones de la mesa coordinadora al Primer Congreso de la IH (Florencia, 1989)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Manual de formación personal para miembros del Movimiento Humanista (Centro de Estudios Parque Punta de Vacas, 2009). Disponible en www.silo.net&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Materiales recomendados==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Libro del Partido Humanista (Recopilación de documentos, 2000).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  [[Cartas a Mis Amigos]], Silo. Obras Completas, Vol. I, Plaza y Valdés, 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Libros Naranja (análisis y propuestas de acción de los partidos nacionales).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  &amp;quot;[[Más allá del Capitalismo, Economía Mixta]]&amp;quot;, [[Sullings, Guillermo|Guillermo Sullings]], Editorial Magenta, 2000 .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  [[El Fin de la Prehistoria]] , [[Hirsch, Tomás|Tomas Hirsch]], Tabla Rasa ediciones, 2007.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Lineamientos organizativos=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ideas generales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro partido se define como Partido Humanista Internacional, porque el proceso va fundamentalmente hacia la mundialización, más allá de la etapa intermedia de regionalización. Este partido internacional debe tener una estrategia mundial, plasmada en objetivos, planificaciones, campañas y posicionamientos, a escala internacional. En ese sentido los partidos nacionales, dentro de su amplio grado de autonomía para desenvolverse en cada país, serán parte de una Federación Internacional de Partidos Humanistas, participando en las planificaciones y acciones conjuntas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se asegurará la participación de todos los miembros del partido en la toma de decisiones, mediante la práctica de la democracia directa en todos los niveles .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los frentes de acción orientados hacia conflictos sociales, que trabajen insertos en la orgánica del partido, contribuirán a su crecimiento. En tal sentido, será fundamental contar con una organización dinámica, abierta, participativa y motivadora, que facilite la inclusión de mucha gente, sobre todo de los jóvenes, las mujeres, los cuadros técnicos y los líderes sociales, en el marco de un proyecto político de alto nivel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sostenimiento económico de las actividades conjuntas debe surgir del aporte de sus miembros .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El núcleo organizativo básico del organismo serán los Equipos de Base que operen en un determinado barrio, municipio , centro educacional o ámbito laboral. Es a partir de esa base que el partido puede organizarse y desarrollarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Partido Humanista se organizará en todo nivel de acuerdo a estos criterios, con la correspondiente adecuación a las normas legales de cada país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Participación: Miembros plenos y adherentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un miembro pleno es aquel que genuinamente se interesa por el trabajo en el partido, conoce y está de acuerdo con sus tesis y bases de acción política, participa en alguna actividad o función, y difunde las propuestas e ideas del partido. Es un militante que vela por el desarrollo del partido y contribuye a su financiamiento aportando la cuota anual establecida en cada país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un miembro adherente no asume compromisos, participa ocasionalmente y recibe información.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Solamente los miembros plenos tienen derecho a participar en los procesos electorales internos, tanto para elegir como para ser elegido, y a participar en las consultas que se hagan al Partido para la toma de decisiones relevantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los equipos de base==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son la estructura básica del partido. Sus miembros se aplican en un frente de acción, operando sobre algún conflicto, en el nivel vecinal o municipal, universidades, ámbitos laborales, etc.; y a través de ese trabajo contactan con la gente, suman adherentes, movilizan, esclarecen, debaten, exigen a las autoridades y promueven acciones concretas. También trabajan en funciones necesarias para el conjunto, y se ocupan de lograr y mantener el nivel de adhesiones y afiliaciones necesarias para sostener la personería jurídica en el distrito en el que trabajan. En períodos electorales elaboran propuestas locales, se ocupan de la conformación de candidaturas y realizan propaganda partidaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos equipos pueden conformarse a partir de la iniciativa de una o más personas, por lo que la referencia de ese equipo comienza siendo quien lo formó, pero a partir de cierto desarrollo debe también someterse a votación la elección del enlace de ese equipo ante otras instancias del partido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguien pone en marcha varios equipos, o de un equipo original se multiplican otros nuevos, posiblemente podrá existir cierta referenciación de los mismos con quien ayudó a ponerlos en marcha, pero no habrá una relación orgánica con más de un equipo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada equipo estará conformado por un cierto número de miembros plenos, que serán aquellos afiliados al partido que efectúen el aporte de su cuota anual, y los mismos tendrán derecho a elegir mediante voto directo no solamente al enlace de ese equipo, sino también a las diversas funciones en el nivel nacional e internacional, y decidir también mediante el voto acerca de temas relevantes para el partido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada equipo podrá tener además una gran cantidad de adherentes y colaboradores (afiliados o no), como consecuencia de su permanente acción en el medio, pero solamente los miembros plenos podrán participar en las decisiones del partido y en las funciones que se estimen necesarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Equipo de coordinación nacional==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tendrá a su cargo la planificación e impulso de las estrategias políticas nacionales, como así también la coordinación de la realización de las actividades internacionales en cada país. Se ocupará de dar un marco estratégico común para todos los frentes de acción del partido, generando ámbitos de intercambio y coordinación de los mismos para potenciar su crecimiento y multiplicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cubrirá todas las funciones en el ámbito nacional (Secretaría General, Organización, Relaciones, Prensa, Capacitación, Difusión, Legales, etc.), con personas que hayan sido elegidas por el voto directo de los miembros plenos. Para tener un funcionamiento más dinámico será recomendable que entre todas las funciones haya una tríada de coordinación, que pueda además resolver ciertos temas, sin burocracias deliberativas. Realizará el análisis de la situación nacional y elaborará posicionamientos en ese nivel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Administrará los fondos que correspondan al nivel nacional, de acuerdo a prioridades y criterios acordados en el marco de una planificación general por los dos años que dure su gestión. Informará ampliamente sobre el destino de esos fondos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llevará las relaciones con otros partidos a nivel nacional, eventuales relaciones con el gobierno u otras organizaciones. Estará en permanente contacto con la orgánica del partido internacional, para la aplicación de estrategias mundiales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Instancias intermedias dentro de un país==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En principio no se crearán internamente otras instancias organizativas, ya que todo se planificará e implementará a través de los equipos de base, en coordinación con la planificación del equipo nacional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si debido a requisitos legales y divisiones administrativas de cada país fuera necesario tener niveles intermedios de organización (municipales, departamentales, provinciales, regionales, estaduales, etc.), estos niveles intermedios serán, desde el punto de vista interno, funciones ad-hoc para dar respuesta a tales particularidades, pero no conformarán de por sí niveles decisorios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cada país se podrá evaluar si, por un gran crecimiento cuantitativo y geográfico del partido, se tornan necesarios los niveles decisorios intermedios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Orgánica Internacional==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Partido Humanista Internacional estará constituido bajo la forma de Federación de Partidos Humanistas. Estará coordinado por un Equipo Internacional, elegido por el voto directo de los miembros plenos de todos los países miembros, asegurando la participación de las minorías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde esta orgánica internacional se hará circular la información a nivel mundial, se promoverán campañas sobre temáticas mundiales, se planificará el desarrollo del partido en regiones o países donde no esté, y se podrá definir el apoyo a algún país en determinadas coyunturas. También se realizará el análisis de la situación mundial y se elaborarán posicionamientos para el ámbito internacional, que en muchos casos también servirán a los ámbitos nacionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Independientemente de los requisitos legales en cada país para la obtención de personería jurídica, se podrán incluir en la federación aquellos partidos nacionales que cuenten con ciertas condiciones mínimas de organización, a establecer por la Junta Promotora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de los partidos humanistas nacionales que integren orgánicamente la federación, se le dará especial importancia al ámbito de la Internacional Humanista , como espacio (no orgánico) de convergencia de otros partidos, organizaciones y personas que adhieran a los planteos humanistas. Ese espacio de convergencia, impulsado desde el Partido Humanista Internacional, pero abierto a una amplia participación, podrá organizar foros internacionales, encuentros y todo tipo de intercambios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Enlace entre los tres niveles==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el esquema internacional de una Federación de Partidos Humanistas, cada partido nacional será autónomo en su planificación nacional, pero en coincidencia con una estrategia mundial. Y a su vez el esquema nacional será el de equipos de base con autonomía para la implementación de actividades, pero coordinándose en un ámbito y en una planificación nacional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elección directa de las funciones en los tres niveles, por parte de los miembros plenos, asegurará que la dirección general sea la que la mayoría de los miembros apoye.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los partidos de cada país estarán articulados con la orgánica internacional a través de su enlace en la Orgánica Internacional. Los Equipos de Base estarán articulados con el Equipo Nacional a través del enlace de cada Equipo de Base.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Financiamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El partido debe financiarse para el sostenimiento de sus actividades en todos sus niveles con el aporte de todos sus miembros plenos. Para ello se realizará una colecta anual en la que cada miembro deberá aportar un monto acorde al sueldo promedio del país en el que vive, quedando a cargo del Equipo promotor de cada país la determinación de dicho monto. Los fondos reunidos se distribuirán entre el nivel de la base, el nivel nacional y el nivel internacional, en una proporción que establecerá el Equipo Promotor Mundial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para reunir fondos para otras eventualidades, se podrán hacer en cada lugar campañas informales, en las que también podrán participar adherentes. En esos casos en cada lugar se establecerá el monto de esa campaña (nunca mayor al de la campaña anual), y los fondos se aplicarán localmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pago de la cuota anual será requisito para que el afiliado tenga derecho a votar y participar en las decisiones del partido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En aquellos países en los que el partido perciba fondos por parte del Estado, dichos fondos no se destinarán al funcionamiento interno del partido, para no crear dependencia del Estado. En cada país se evaluará, de acuerdo a la legislación vigente, si tales recursos externos se pueden destinar en un todo a difusión o a campañas electorales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Equipos Promotores elaborarán los procedimientos adecuados para asegurar el correcto uso de los fondos en base a presupuestos previos y la circulación de la información de lo que se hace con ellos, y rendición de cuentas anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Frentes y alianzas electorales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Será importante para el desarrollo y posicionamiento de los Partidos Humanistas, fortalecer la identidad de los mismos. No obstante, si en algún caso se considerase la posibilidad de realizar una alianza electoral, la decisión deberá estar sujeta al apoyo de la mayoría de los miembros plenos, por lo que deberá ser refrendada en una elección directa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todos modos, cualquier alianza electoral siempre deberá estar encuadrada dentro de ciertos parámetros ideológicos y de principios afines al Humanismo Universalista. Cualquier excepción a esto que pudiera afectar al conjunto, podrá ser impugnada por el nivel superior. Es decir que, una alianza municipal, provincial o departamental, con una fuerza que se opone a nuestros principios, podrá ser revisada e impugnada por el Equipo Nacional. Y lo mismo ocurriría con una alianza en un nivel nacional, que podrá ser evaluada e impugnada por el Equipo Internacional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Candidatos electos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de la planificación de los partidos, las campañas electorales cobran vital importancia, ya que es a través de ellas como se puede acceder a un mayor posicionamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el caso de lograr que un candidato humanista resulte electo, debiera existir un plan acordado previamente sobre cómo se va a trabajar en conjunto en torno a la gestión de ese candidato electo. Y tanto la actividad del candidato electo, como la actividad de los equipos que trabajen con él, debieran realizarse de acuerdo a ese plan, con la necesaria autonomía operativa que se requiere en la acción coti diana .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Equipos Promotores podrán evaluar si se incluye algún requisito de antigüedad en la afiliación para poder presentarse como candidato en determinados niveles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El principal interés de estos candidatos electos deberá ser el de producir efectos demostración y el de mostrar conductas ejemplares, a diferencia de la mediocridad y el oportunismo que reina en la política tradicional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Procedimientos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto para la elección de funciones en diferentes niveles del partido, como para la toma de decisiones relevantes que comprometen al conjunto, se utilizarán mecanismos de democracia directa, empleando también la tecnología informática en los casos en que se pueda asegurar la viabilidad de participación de todos los miembros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todos los cargos serán electivos y renovables. Los Equipos Promotores podrán evaluar posibles limitaciones a la reelección en los cargos. En la Orgánica Internacional y Nacional, los cargos se renovarán cada dos años, y en los Equipos de Base todos los años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todos los cargos serán elegidos por el voto directo de los miembros plenos. El enlace de un Equipo de Base será elegido por todos los miembros plenos de ese equipo. Los cargos del Equipo Nacional deberán ser elegidos por todos los miembros plenos de cada país. Las funciones ad-hoc , necesarias para atender requerimientos legales o electorales de divisiones geográficas en los países, debieran ser elegidas por los miembros plenos del nivel que corresponda. Los cargos del Equipo Internacional deben ser elegidos por los miembros plenos de todos los países. Y debieran elegirse del mismo modo los voceros y candidatos para elecciones de cargos públicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Equipos Promotores elaborarán los detalles del procedimiento eleccionario para asegurar la transparencia en los mismos, la participación efectiva de los miembros plenos y la inclusión de las minorías en la distribución de cargos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El armado de la estructura partidaria integral será desde la base hacia arriba y no a la inversa. Primero se irán conformando los Equipos promotores de base y luego éstos se irán articulando hasta conformar los Equipos promotores nacionales. Una vez realizado esto, se efectuarán las elecciones internas en las que se elegirán todos los cargos en todos los niveles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Enlaces=&lt;br /&gt;
Sitio internacional http://www.internationalhumanistparty.org/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: organismos del Movimiento Humanista]]&lt;br /&gt;
[[categoría: Movimiento Humanista]]&lt;br /&gt;
[[categoría: work in progress]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Movimiento_humanista&amp;diff=39191</id>
		<title>Movimiento humanista</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Movimiento_humanista&amp;diff=39191"/>
		<updated>2022-12-20T20:41:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;= Definición del Diccionario del Nuevo Humanismo=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llámase así al conjunto de personas que participan de las propuestas del ''[[Nuevo Humanismo]]''. Estas propuestas, en el sentido más amplio, se encuentran plasmadas en el Documento del '''[[Movimiento humanista]]'''  ([[Humanista]], [[Documento del Nuevo Humanismo|documento]]). El '''M.h.''' no es una institución aun cuando dé lugar a numerosas agrupaciones y organizaciones. El '''M.h.''' no pretende hegemonizar a las distintas corrientes humanistas y humanitaristas ([[Humanitarismo]]), diferenciándose muy claramente de todas ellas. En todo caso, establece relaciones puntuales con todas las agrupaciones progresistas en base a criterios de no [[discriminación]], reciprocidad y convergencia de la diversidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Definición  del [http://www.humanistmovement.net sitio oficial del Movimiento Humanista]=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...&amp;quot; ¿ Qué es hoy el Movimiento Humanista? ¿Acaso un refugio frente a esta crisis general del sistema en que vivimos? ¿Será, tal vez, una crítica sostenida a un mundo que se deshumaniza día a día? ¿Será un nuevo lenguaje y un nuevo paradigma, una nueva interpretación del mundo y un nuevo paisaje? ¿Representará una corriente ideológica o política; una nueva estética, una nueva escala de valores? ¿Consistirá en una nueva espiritualidad, en una acción destinada a rescatar lo subjetivo y lo diverso en la acción concreta? ¿El Movimiento será la expresión de una lucha a favor de los desposeídos, de los abandonados y los perseguidos, será la manifestación de los que sienten la monstruosidad de que los seres humanos no tengan los mismos derechos ni las mismas oportunidades?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Movimiento es todo eso y mucho más. Es la expresión práctica del ideal de Humanizar la Tierra y es la aspiración de dirigirse hacia una Nación Humana Universal. Es el germen de una nueva cultura en esta civilización que se hace planetaria y que tendrá que cambiar su rumbo, admitiendo y valorando las diversidades y dando a todo ser humano, por la dignidad que se merece, por el simple hecho de nacer, iguales derechos e idénticas oportunidades.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Movimiento Humanista es la manifestación externa de los profundos cambios que se están operando en el interior del ser humano y que son la historia misma: trágica, desconcertante, pero siempre en crecimiento. Es una débil voz adelantada que anuncia los tiempos que están más allá del ser humano que hemos conocido. Es una poesía y un arco de colores diversos. Es un David frente a un insolente Goliat. Es la suavidad del agua frente a la dureza de la roca. Es la fuerza de lo débil: una paradoja y un [[Destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amigos míos, aun cuando no logremos inmediatamente los resultados que esperamos, esta semilla ya existe y espera la llegada de los tiempos venideros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para todos, de corazón a corazón, el deseo fervoroso del cambio social que se avecina y la esperanza del silencioso cambio que más allá de toda compulsión, más allá de toda impaciencia, más allá de toda aspiración violenta, más allá de toda culpa y de todo sentimiento de fracaso, ya anida en la íntima profundidad de muchos humanistas &amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Extracto de la charla de Silo el 4 de enero de 1998 en el Estadio de Obras Sanitarias de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Movimiento Humanista es el conjunto de personas que participan de las propuestas del [[Nuevo Humanismo]], también conocido como [[Humanismo Universalista]]. Estas propuestas, en el sentido más amplio, se encuentran plasmadas en el [[Documento del Movimiento Humanista]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta corriente de pensamiento, que se encuentra expuesta en la obra de [[Silo]] y en la de los diversos autores que en ella se inspiraron, implica también un sentimiento y una forma de vivir, se plasma en múltiples campos del quehacer humano, dando origen a diversos organismos y frentes de acción. Todos ellos se aplican en sus campos específicos de actividad con un objetivo en común: humanizar la Tierra. Asimismo tienen en común la metodología de la No-violencia Activa y la propuesta del cambio personal en función de la transformación social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El MH surgió el 4 de Mayo de 1969, con una exposición pública de su fundador, [[Silo]], conocida como &amp;quot;[[La Curación del Sufrimiento]]&amp;quot;, en un paraje de la Cordillera de los Andes llamado Punta de Vacas, cerca de la frontera entre Argentina y Chile.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El MH no es una institución aun cuando dé lugar a numerosas agrupaciones y organizaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los organismos surgidos hasta hoy del MH son el [[Partido Humanista]], [[La Comunidad para el Desarrollo Humano]], la [[Convergencia de las Culturas]], [[Mundo sin Guerras y sin Violencia]], y el [[Centro Mundial de Estudios Humanistas]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien estos organismos tienen formas organizativas específicas que les permiten llevar adelante sus actividades, el MH en sí mismo no tiene ningún tipo de organización y constituye el ámbito de convergencia e intercambio de los miembros de los distintos organismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las actividades que desarrollan las personas que participan del MH dependen de la libre iniciativa de cada uno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Materiales de referencia=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  [[Documento del Movimiento Humanista]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  [[Manual de formación personal para miembros del Movimiento Humanista]]. Centro de Estudios Parque Punta de Vacas, 2009.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  Obras completas , [[Silo]], Volúmenes [[Obras Completas Volumen I|I]] y [[Obras Completas Volumen II|II]]. Plaza y Valdés, 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  [[Apuntes de psicología|Apuntes de Psicología]], Silo. Ulrica ediciones, 2006.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•  El Humanismo (extracto de la producción audiovisual &amp;quot;[[Comentarios de Silo]]&amp;quot; - 2008)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
--------------&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*'''Menciones''' : [[Movimiento humanista]].&lt;br /&gt;
*'''Referencias''': [[Documento del Nuevo Humanismo|Documento humanista]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría:Diccionario del Nuevo Humanismo]]&lt;br /&gt;
[[categoría:work in progress]]&lt;br /&gt;
[[categoría:Movimiento Humanista]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Aportes_a_la_Cultura_Humanista&amp;diff=39190</id>
		<title>Aportes a la Cultura Humanista</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Aportes_a_la_Cultura_Humanista&amp;diff=39190"/>
		<updated>2022-12-20T20:41:06Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Publicación del anuario 1995 del [[Centro Mundial de Estudios Humanistas]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Anuario-1995-300x468.jpg|200px|right|]]&lt;br /&gt;
=Descripción=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los ocho trabajos que forman parte de esta publicación del Centro Mundial de Estudios Humanista fueron producidos durante el año 1995. &lt;br /&gt;
Algunos ensayos prometidos en el Anuario anterior no han podido ser incluidos en éste por problemas técnicos que nuestra editorial aún no ha resuelto. Se trata de estudios en los cuales los caracteres chinos (“El carácter &lt;br /&gt;
específico de la civilización china en el espejo de la lengua”, de A. Karapetiants), y los rusos (“La vergüenza moral como un fenómeno histórico-cultural”, de J. Nazaretian), son de suma importancia para la correcta interpretación de los textos. &lt;br /&gt;
A diferencia del Anuario 1994, en éste se encontrará una sola conferencia, dictada en Buenos Aires. Los otros textos fueron escritos en Moscú, Las Palmas de Gran Canaria y Bogotá. &lt;br /&gt;
Los trabajos de B. Koval; la conferencia de Silo, y el ensayo de J. Montero Anzola, se refieren a diversos aspectos de la filosofía de la cultura humanista. &lt;br /&gt;
En  cambio, los que debemos a  J.F. Fuentes Martín, L.Pushkarev y S.Semenov, se desarrollan en el contexto de la historia de las culturas comparadas, relacionadas con el Nuevo Humanismo Universalista. &lt;br /&gt;
El CMEH confía en que este Anuario 1995 contribuya a la discusión de las ideas del Humanismo y que tal discusión sirva de estímulo para la producción del volumen correspondiente al año 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Contenido=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==&amp;lt;small&amp;gt;NOTA DEL CENTRO MUNDIAL DE ESTUDIOS HUMANISTAS&amp;lt;/small&amp;gt;==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida del ser humano y de la sociedad transcurren en el tiempo y en el espacio. La vida está entrelazada con los procesos generales del desarrollo de la naturaleza y del mundo.  Cada instante, cada día y año, éstos plantean nuevos problemas que se deben resolver para mantener la existencia. La adaptación a los retos del tiempo se realiza en lucha intensa con las tradiciones y hábitos del pasado, en busca de nuevas ideas y formas de conducta de acuerdo con circunstancias cambiantes.  &lt;br /&gt;
A veces se aprovecha la experiencia acumulada, a veces no se la tiene en cuenta. En todo caso, esa experiencia no puede ser absolutizada y convertida en dogma, porque esto último marca el fin de toda creación y todo desarrollo. &lt;br /&gt;
Existen dos variantes del desarrollo. &lt;br /&gt;
La primera consiste en cambiar las circunstancias externas en sentido favorable; esto, por regla general, es harto &lt;br /&gt;
difícil y en muchos casos imposible.  &lt;br /&gt;
La segunda exige del cambio en uno mismo. Ello tampoco es fácil. La verdad de las cosas es que el cambio se da en   estructura, pero esto no implica claras intenciones sino que, frecuentemente, obedece a procesos mecánicos ante los que el ser humano se encuentra impotente. El Nuevo Humanismo privilegia la transformación como dirección y  finalidad consciente. En todo caso, propicia la simultaneidad del cambio.   &lt;br /&gt;
Pero la vida humana se desarrolla entre diferentes orientaciones valorativas. En la moral, sobre todo religiosa, se trata de la opción entre bien y mal, bondad y pecado. En la estética se elige entre la belleza y la fealdad. En la política se opta entre la libertad y su ausencia, entre no violencia y violencia, entre democracia y autoritarismo.  En la política exterior se escoge entre la paz y la guerra. En la ciencia se distingue entre la verdad y el error.    En las relaciones interpersonales se escoge entre el amor y el odio, entre la solidaridad y el egoísmo. Esta enumeración de los contrarios no tiene comienzo ni fin, pero ella indica que ante las nuevas circunstancias, la vida del ser humano se realiza a veces como compromiso, a veces como negación de dos o más variantes de conducta. &lt;br /&gt;
La orientación humanista en todas sus manifestaciones, tanto laicas como religiosas, ha hecho su opción a favor de la paz, la belleza, la no violencia, la verdad  y  la  solidaridad. Sin embargo, la vida es tal que para lograr  estos objetivos se suelen utilizar métodos amorales y violentos. Sucede, a menudo, que los objetivos enunciados no tienen nada en común con las intenciones reales y sirven de pantalla para encubrir la agresión y la dominación.    Es bastante difícil comprender la dialéctica del fin y de los medios, pero en esto consiste el saber orientarse correctamente en las circunstancias cambiantes y encontrar soluciones auténticas.  Cuanto mayor es el nivel de la relación entre la moral y la práctica, cuanto más grande es el contenido humanista de la intención y más corresponde a su objetivo, tanto más alguien puede ser considerado como ser humano. Sin embargo, esta línea de conducta no asegura automáticamente el éxito, ni garantiza la adaptación a la nueva situación. Cada uno tiene que  escoger tal o cual conducta por cuenta propia. La vida de la Grecia Antigua o la de la Edad Media, no tiene parangón con la vida de hoy. La existencia pasada es irrepetible, al igual que el tiempo que se ha ido. En cada instante, el tiempo dicta su propia lógica y plantea nuevos problemas. Hoy, su número y agudeza son mucho mayores que antes. La vida es cada vez más compleja y trágica.  En los últimos años, en todo el mundo se revelan dos peligros, viejos pero cada vez mas agobiantes: el terror y el nacionalismo; la violencia y el etnoegoísmo xenófobo.  Y estos fenómenos se entrelazan, amenazando la vida de la humanidad. &lt;br /&gt;
¿Cómo entender todo esto?  ¿Qué  [[destino]]  tendrá  nuestra  civilización?  ¿Cómo debe responder a los retos de nuestra época el pensamiento humanista?  ¿En qué consiste la misión del Movimiento Humanista mundial?  &lt;br /&gt;
He aquí los problemas que están en el centro de nuestra atención. &lt;br /&gt;
En parte, algunos de estos problemas se reflejan en este segundo volumen de nuestro Anuario, a la luz del estudio de la experiencia histórica y la apreciación de una serie de fenómenos contemporáneos. Este trabajo puede resultar adecuado para comprender los problemas actuales y sus posibles tendencias. Al respecto, pretendemos pasar por encima de los pesimismos afirmando la capacidad de los seres humanos de determinar su suerte por cuenta propia. El humanismo no es religión, ni moral, sino una intención recta de movilizar el potencial creador del ser humano como  artífice y no aplastarlo como esclavo del dios o del [[destino]]. &lt;br /&gt;
En los materiales de este Anuario, se reconocerán algunos momentos de la historia del pensamiento humanista en Rusia y el carácter contradictorio de la doctrina y práctica del anarquismo ruso. También se apreciará, desde nuevos puntos de vista, los motivos humanistas de la obra de José Martí (Cuba), de Nicolai Berdiáev (Rusia), de &lt;br /&gt;
José Carlos Mariátegui (Perú) y de Jean-Paul Sartre (Francia). La  comparación de esas concepciones permitirá &lt;br /&gt;
apreciar la riqueza y variedad de las ideas humanistas que ejercen influencia moral e intelectual sobre distintas corrientes del pensamiento social. Por otra parte, también se entregan los estudios efectuados sobre alguna  civilización particular, sobre las civilizaciones de frontera y sobre el papel de las ideas filosóficas y religiosas. &lt;br /&gt;
El pensamiento humanista se desarrolla y se enriquece, generando y absorbiendo nuevas concepciones e ideas.  &lt;br /&gt;
Uno de los testimonios de este proceso es el presente volumen de nuestro Anuario.  Por otra parte, el Centro &lt;br /&gt;
Mundial de Estudios Humanistas, que presenta al lector el segundo volumen de su Anuario, continúa trabajando para   &lt;br /&gt;
editar La Enciclopedia del Nuevo Humanismo. El colectivo de los autores espera publicarla a fines de 1996 o a &lt;br /&gt;
comienzos de 1997, al tiempo que prepara su versión electrónica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::::::::::::::::::::::::''Moscú.  Febrero de 1996. ''   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==''&amp;lt;small&amp;gt;EL ANARQUISMO RUSO Y SU TRAGEDIA&amp;lt;/small&amp;gt;''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==''&amp;lt;small&amp;gt;ENSAYO SOBRE HUMANISTAS ILUSTRES&amp;lt;/small&amp;gt;''==&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
::'''''Introducción'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''1. ¿Humanismo o Anticristianismo? (Discusión acerca de Friedrich Nietzche)'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''2. El &amp;quot;Espíritu libre&amp;quot; de Nikolai Berdiáev'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''3. José Martí: &amp;quot;No se teme a la muerte. Horrible es vivir muerto'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''4. Tres enfoques de José Carlos Mariátegui'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''5. La &amp;quot;Universalidad Única de Jean-Paul Sartre'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''Conclusión'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==''&amp;lt;small&amp;gt;EL TEMA DE DIOS&amp;lt;/small&amp;gt;''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==''&amp;lt;small&amp;gt;EL HUMANISMO COMO PROBLEMA FILOSÓFICO&amp;lt;/small&amp;gt;''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''1. El Humanismo, un problema que da qué pensar.'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''2. En torno al Humanismo: Sartre y Heidegger'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''2.1 Sartre''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''2.2 Heidegger''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''2.3 El problema del ser y el nihilismo en Heidegger''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''2.4 Historia y evento; la necesidad de dar sentido a las acciones humanas''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''3. La carta sobre el humanismo de Heidegger y el humanismo universalista'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''''4. La reorientación de la subjetividad'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==''&amp;lt;small&amp;gt;EL HUMANISMO EN LA CULTURA GUANCHE&amp;lt;/small&amp;gt;''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''Explicación'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''Choque entre dos mundos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''La Europa medieval y sus intenciones''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''El guanche y su mundo''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''Consideraciones''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''El entorno social del guanche'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''Momentos y actitudes humanistas de los aborígenes canarios'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''Consideraciones''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''Los guanches y el enemigo''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''La mujer en el universo guanche''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::''Conclusiones''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''Concepto de deuda histórica'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::'''Reflexiones finales'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==''&amp;lt;small&amp;gt;EL HUMANISMO DE LA ILUSTRACIÓN DE RUSIA. LOS PENSAMIENTOS SOBRE LA PAZ (SIGLOS XVII-XVIII)&amp;lt;/small&amp;gt;''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==''&amp;lt;small&amp;gt;TENDENCIAS HUMANISTAS EN LA CIVILIZACIÓN EURASIÁTICA NORDESTINA (RUSIA)&amp;lt;/small&amp;gt;''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==''&amp;lt;small&amp;gt;CIVILIZACIONES DE FRONTERA COMO PUENTES HACIA LA HUMANIDAD UNA Y MULTIPLE&amp;lt;/small&amp;gt;''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Ediciones=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Virtual Ediciones]], 1996&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Enlaces=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[http://www.cmehumanistas.org/files/Anuario%20CMEH%201995.pdf Descargar desde el sitio de CMEH]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;br /&gt;
&amp;lt;!--&lt;br /&gt;
--&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=La_Tradici%C3%B3n_Humanista_en_la_Cultura_Musulmana&amp;diff=39189</id>
		<title>La Tradición Humanista en la Cultura Musulmana</title>
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		<updated>2022-12-20T20:40:17Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Ponencia de Marietta Stepaniants en el Instituto de América Latina de Moscú en el marco de los seminarios &amp;quot;Diálogo entre las Culturas&amp;quot; llevados a cabo entre 1993 y 1994 por el [[Centro Mundial de Estudios Humanistas]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Transcripción=&lt;br /&gt;
Antes de afirmar o negar la presencia o ausencia de las tradiciones humanistas&lt;br /&gt;
en la cultura musulmana, a mi me gustaría determinar la noción misma de&lt;br /&gt;
humanismo. Parece justo ver esta noción como un fenómeno determinado&lt;br /&gt;
históricamente y relacionado con los cambios radicales que se operaban en la&lt;br /&gt;
sociedad europea ante de la llegada de los nuevos tiempos. Para la nueva&lt;br /&gt;
época, es característica la revisión del estatus mismo del hombre en el universo,&lt;br /&gt;
y en la conciencia social en particular.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es sabido que el humanismo como corriente filosófica y literaria surgió en Italia&lt;br /&gt;
en la segunda mitad del siglo XIV y se convirtió en la característica fundamental&lt;br /&gt;
de la cultura del Renacimiento. Para el humanismo es característica la&lt;br /&gt;
oposición a la concepción medieval del mundo con su teocentrismo, y la&lt;br /&gt;
reorientación hacia los valores humanos y la dignidad del hombre, la visión del&lt;br /&gt;
hombre como la medida principal de todas las cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El núcleo de la concepción del mundo humanista lo constituye el&lt;br /&gt;
reconocimiento de que el hombre es, en sus múltiples manifestaciones, libre.&lt;br /&gt;
Esta libertad se contrapone a la autoridad y a la dominación del Estado, a los&lt;br /&gt;
institutos religiosos, al sistema social feudal, a la jerarquía social tradicional,&lt;br /&gt;
etc. El Humanismo prepara la transformación del hombre. Es posible que una&lt;br /&gt;
de las ilustraciones más claras del credo humanista sea la frase del filósofo&lt;br /&gt;
humanista italiano Giovanni Pico de la Mirándola, cuando en su “Discurso sobre&lt;br /&gt;
la dignidad humana” afirma que Dios al crear al hombre le dijo: &amp;quot;Te pongo en el&lt;br /&gt;
centro del mundo, para que desde allí te sea más fácil observar todo cuanto&lt;br /&gt;
haya en el mundo. Yo no te hice ni una creatura divina ni una creatura terrenal,&lt;br /&gt;
ni mortal ni inmortal, para que tu mismo, libre e ilustre maestro, puedas&lt;br /&gt;
formarte la imagen que prefieras&amp;quot;. Es obvio que este reconocimiento infinito del&lt;br /&gt;
carácter valioso del hombre y de su libertad podría surgir solamente en el nivel&lt;br /&gt;
más alto de civilización y de desarrollo humano. Eso no significa que el&lt;br /&gt;
humanismo sea solo un fenómeno perteneciente a la cultura occidental. Los&lt;br /&gt;
elementos humanistas son propios de la herencia espiritual de todos los&lt;br /&gt;
pueblos, prácticamente a lo largo de toda la historia de la humanidad. Se trata,&lt;br /&gt;
en este caso, de la existencia en cada cultura de las tendencias que se&lt;br /&gt;
contraponen a la opresión y sojuzgamiento del hombre y que defienden su&lt;br /&gt;
grado de independencia, de la libertad de su voluntad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la sociedad musulmana, predominó durante siglos una visión fatalista&lt;br /&gt;
acerca de la predeterminación del [[destino]] del hombre y su dependencia, -asi&lt;br /&gt;
como de todo lo que existe en el mundo-, de la voluntad de Alá. La&lt;br /&gt;
predeterminación del [[destino]] y del comportamiento del hombre, está afirmada&lt;br /&gt;
en numerosos versos del Corán, aun cuando existan otros que pueden ser&lt;br /&gt;
interpretados como textos que niegan la ciega fatalidad. Precisamente la idea&lt;br /&gt;
fatalista fue puesta en la de la concepción teológica musulmana. Su expresión&lt;br /&gt;
plena y clara se ve en los libros de Al-Gazaly quien afirma que &amp;quot;El sol, la luna y&lt;br /&gt;
las estrellas, la lluvia, las nubes y la tierra, todos los animales y objetos&lt;br /&gt;
inanimados, están subordinados a otra fuerza, como la pluma en manos de un&lt;br /&gt;
escritor. No se puede creer que el gobernante que puso su firma es el creador&lt;br /&gt;
de ésta firma, la verdad consiste en que su verdadero creador es el Supremo.&lt;br /&gt;
Como dice el Todopoderoso: &amp;quot;No eras tú cuando tiraste, sino Alá es el que tiró&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya en los tiempos de los primeros califas, en el mundo musulmán surgieron&lt;br /&gt;
discusiones y luchas alrededor del dogma sobre la predestinación. La&lt;br /&gt;
contradicción interna de éste dogma consistía en su incompatibilidad con el&lt;br /&gt;
principio de la responsabilidad del hombre por su comportamiento. El fatalismo&lt;br /&gt;
absoluto fue puesto en duda por los primeros musulmanes &amp;quot;pensantes&amp;quot; o&lt;br /&gt;
&amp;quot;descontentos&amp;quot;, por los Kadaritas, (proviene de la palabra árabe “Kadar”,&lt;br /&gt;
[[destino]], fatalidad). Los Kadaritas defendían la libertad de la voluntad del&lt;br /&gt;
hombre y su responsabilidad por sus acciones, frente a Alá. También los&lt;br /&gt;
teólogos musulmanes llamados “Mu ́tazilies” defendían la doctrina de la libertad&lt;br /&gt;
de la voluntad. En esencia, la polémica entre los adictos del fatalismo absoluto&lt;br /&gt;
y los adictos de la libertad de la voluntad, se observa en la teología musulmana&lt;br /&gt;
a lo largo de toda la historia de la musulmanidad. Se puede afirmar que la&lt;br /&gt;
visión humanista no pudo desarrollarse completamente, lo cual se explica&lt;br /&gt;
fácilmente al tomar en consideración las limitaciones que pone la ideología&lt;br /&gt;
religiosa como tal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las más grandes posibilidades de expresar la visión humanista se dieron en el&lt;br /&gt;
misticismo musulmán, el sufismo, y especialmente en la obra del gran Jeque&lt;br /&gt;
Ibn Arabi, en el siglo XIII. Según la interpretación sufí, el género humano es la&lt;br /&gt;
forma de ser más perfecta del universo. Todo tipo de otras formas de ser son&lt;br /&gt;
reflejo de los atributos infinitos del Absoluto. El hombre sintetiza todo lo que&lt;br /&gt;
existe, todas las realidades del mundo. El ser humano es un microcosmos y&lt;br /&gt;
medida de todo el universo y de todo el macrocosmos. Más aún, el ser humano&lt;br /&gt;
es un eslabón mediador entre Dios y el mundo que garantiza la unidad entre el&lt;br /&gt;
ser cósmico y el ser fenomenal. Ibn Arabi compara al hombre con un diamante&lt;br /&gt;
en la sortija, él es un signo, una marca que Dios pone en sus tesoros. Por eso&lt;br /&gt;
el hombre se llama ministro o califa de Dios en la Tierra, y debe guardar sus&lt;br /&gt;
creaciones como se guarda el tesoro escondido. Citando el Corán, que dice:&lt;br /&gt;
“Por cierto que ofrecimos lo confiado a los cielos, a la tierra y a las montañas;&lt;br /&gt;
mas rehusaron encargarse de ello y temieron recibirlo; pero el hombre se&lt;br /&gt;
encargo de ello”. Los sufíes interpretan este verso como la afirmación de que el&lt;br /&gt;
[[destino]] del hombre es ser &amp;quot; recipiente de lo divino&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para justificar su predestinación suprema, el hombre debe auto-perfeccionarse&lt;br /&gt;
porque su corazón es semejante al espejo donde se refleja la cara de Dios.&lt;br /&gt;
Para ver en él al creador hay que labrar bien éste espejo, para que “el reflejo&lt;br /&gt;
corresponda a lo reflejado”. Eso quiere decir que el sentido de la existencia&lt;br /&gt;
humana consiste en cumplir el deber supremo que exige la perfección&lt;br /&gt;
constante. Para eso no es suficiente seguir las normas prescritas por la&lt;br /&gt;
sociedad. La ley es &amp;quot;orientación&amp;quot; en el mundo del ser fenoménico. Para el que&lt;br /&gt;
piso el Camino que lleva al templo del ser verdadero, el papel de los &amp;quot;faros&amp;quot; lo&lt;br /&gt;
cumplen los maestros santos. El maestro supremo en la jerarquía sufí es Al -&lt;br /&gt;
Insan Al - Kamil. En la doctrina de Ibn Arabi, &amp;quot;El Hombre Perfecto&amp;quot; tiene&lt;br /&gt;
mayormente o puede tener exclusivamente la función metafísica concursiva del&lt;br /&gt;
principio que resuelve el problema de lo único y lo múltiple, de lo general y de lo&lt;br /&gt;
particular, del ser y del fenómeno. En las doctrinas de los sufíes más tardíos,&lt;br /&gt;
aparecen en primer plano las funciones religiosas concursivas del Hombre&lt;br /&gt;
Perfecto que desempeña el papel de mediador entre Dios y el hombre. La&lt;br /&gt;
posibilidad de la interpretación metafísica y religiosa de Al -Insan Al - Kamil&lt;br /&gt;
permitía formar el principio de la perfección moral en relación con el nivel&lt;br /&gt;
intelectual del adepto. Para la mayoría de los adeptos al sufismo, que fueron&lt;br /&gt;
personas simples, habitualmente ignorantes, como orientación en éste proceso&lt;br /&gt;
le servían los maestros santos. Su vida, su comportamiento servían de lección&lt;br /&gt;
visible que se percibía como un modelo que debía ser imitado. Ellos imitaban a&lt;br /&gt;
menudo ciegamente, irracionalmente, lo que los convertía en un arma en&lt;br /&gt;
manos de los poderosos y los dominantes, que sabían subordinar a su voluntad&lt;br /&gt;
a los débiles y poco experimentados. Junto con eso la interpretación metafísica&lt;br /&gt;
de Al- Insal-Al-Camil contenía un potencial humanista bastante grande. Se&lt;br /&gt;
suponía que el hombre mismo puede ser la medida de la moral, ser indicador&lt;br /&gt;
de lo bueno y de lo malo, capaz de perfeccionarse en el camino del auto-&lt;br /&gt;
conocimiento, en el camino de la búsqueda de su verdadero &amp;quot;yo&amp;quot;, &amp;quot;El objetivo y&lt;br /&gt;
el sentido del Camino es encontrar en sí mismo lo infinito&amp;quot;, ( Al Fal Farit).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El concepto del “Hombre Perfecto” no corresponde a la doctrina tradicional&lt;br /&gt;
islámica, por lo menos en dos aspectos: 1o) La idea de que el hombre es el&lt;br /&gt;
recipiente de lo divino y la posibilidad de volver a su verdadero Yo a través de&lt;br /&gt;
la unidad con el Dios trae como consecuencia de que la naturaleza del hombre&lt;br /&gt;
es inmanente a la naturaleza del Dios, lo que es incompatible con la tesis&lt;br /&gt;
teística sobre el carácter trascendental absoluto de Dios. 2o) El mismo&lt;br /&gt;
planteamiento de una posibilidad de alcanzar el nivel de Al- Insan -Al -Kamil&lt;br /&gt;
contiene el reto a la idea de fatalismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El reconocimiento de la predeterminación absoluta de las acciones del hombre,&lt;br /&gt;
haría completamente inútil el camino de perfección, al que llamaban los sufíes,&lt;br /&gt;
en lo cual consistía la base de su doctrina y práctica. De aquí surgía la&lt;br /&gt;
tendencia de unir a Dios omnipotente y la libertad de la voluntad del hombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según Ibn Arabi la omnipotencia de Dios se expresaba en que él siempre&lt;br /&gt;
había sido &amp;quot;el que daba&amp;quot;: &amp;quot;El es el tesorero de todas las posibilidades&amp;quot;. Pero el&lt;br /&gt;
Gran Jeque está lejos de reconocer solamente la necesidad y excluir la&lt;br /&gt;
posibilidad. El llama &amp;quot;intelectualmente débiles&amp;quot; a los sabios que negaban la&lt;br /&gt;
posibilidad como tal y admitían en calidad de categoría lógica y ontológica&lt;br /&gt;
solamente la necesidad absoluta. El motivo de Ibn Arabi para reconocer la&lt;br /&gt;
libertad de la voluntad del hombre era que este último representa &amp;quot; el recipiente&lt;br /&gt;
de las posibilidades donadas por Dios y que él debe realizar y es capaz de&lt;br /&gt;
realizar independientemente&amp;quot;. &amp;quot;De Dios desciende el fluido del ser sobre tí y tu&lt;br /&gt;
solución proviene solamente de tí, por eso puedes elogiar y reprobar solamente&lt;br /&gt;
a tí mismo&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La libertad de la voluntad se caracteriza como la bondad de Dios. ¿En qué&lt;br /&gt;
consiste entonces el sentido de limitar momentáneamente la potencia de Dios?&lt;br /&gt;
¿Para someter al hombre a &amp;quot;la prueba&amp;quot;? ¿Para qué necesita el creador tentar&lt;br /&gt;
al hombre?, ¿Porque El no puede entregarle solamente la bondad?: Para&lt;br /&gt;
revelar la verdadera bondad del hombre, porque como dice el poeta y sufí Yalal&lt;br /&gt;
Ad Din Rumi &amp;quot;la virginidad no vale nada si están ausentes las tentaciones del&lt;br /&gt;
vicio&amp;quot;. Pero eso no es lo principal. Lo malo y lo bueno son necesarios para&lt;br /&gt;
mostrar el carácter omnipresente del ser absoluto. Dios es todo y eso quiere&lt;br /&gt;
decir &amp;quot;que El se manifiesta en las calidades imperfectas y en las calidades&lt;br /&gt;
dignas de aprobación&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La idea de que Dios para &amp;quot;ser reconocido&amp;quot; se manifiesta en las formas&lt;br /&gt;
contrastantes, porque la luz enceguecedora divina para ser vista debe tener&lt;br /&gt;
oscuridad, es muy congruente con las ideas de los neoplatónicos. Estos&lt;br /&gt;
afirmaban que para juzgar sobre las cosas estropeadas, primero hay que tener&lt;br /&gt;
algo que pueda estropearse y para juzgar sobre lo malo, es necesario saber&lt;br /&gt;
qué es bueno. El mal y el bien serian como las revelaciones objetivas de los&lt;br /&gt;
atributos divinos, de la merced y de la venganza. Su esencia consiste en el&lt;br /&gt;
deseo del supremo de manifestarse, o sea que ellos están en algún sentido&lt;br /&gt;
determinados. Detenerse aquí, significa no solamente reconocer el carácter&lt;br /&gt;
natural de la presencia en el mundo de lo malo y de lo bueno, sino también&lt;br /&gt;
hacer constar que es un sin sentido la superación del mal. No quedaría lugar&lt;br /&gt;
para nada más que la resignación ante la existencia del mal y esto significaría&lt;br /&gt;
el reconocimiento de la inutilidad de las aspiraciones y esfuerzos sublimes que&lt;br /&gt;
están dirigidos a la perfección personal y al progreso social. Comprendiendo a&lt;br /&gt;
que lleva tal planteo, los sufíes tratan de explicar que aunque el mal y el bien&lt;br /&gt;
son objetivos, el hombre es libre para optar entre ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yalal Ad Din Rumi compara la libertad de la voluntad con &amp;quot;el capital&amp;quot; que sirve&lt;br /&gt;
muy bien y traen beneficio a quienes saben manejarlo, mientras que a los&lt;br /&gt;
derrochadores y a los que abusan de él les espera el castigo del día del juicio&lt;br /&gt;
final. El mismo Rumi reconocía que la discusión entre los adictos al&lt;br /&gt;
determinismo divino y sus oponentes no puede resolverse por vía racional y por&lt;br /&gt;
eso hay que transferirlo del campo racional a la esfera donde &amp;quot;reina el&lt;br /&gt;
corazón&amp;quot;. El hombre entregado por completo al amor a Dios se hace parte del&lt;br /&gt;
&amp;quot;océano&amp;quot; que es la realidad absoluta. Cada acción que comete este hombre, no&lt;br /&gt;
es su acción, sino la acción de este océano. El amor sin reserva a Dios cambia&lt;br /&gt;
de tal manera al hombre, que para él pierde sentido la misma cuestión de la&lt;br /&gt;
libertad de la voluntad. El se siente en unidad total con el ser absoluto,&lt;br /&gt;
entonces surge en el naturalmente la sensación que se expresa en la frase &amp;quot;Yo&lt;br /&gt;
soy Dios&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mansur Al Khalad se permitió esta expresión insolente, por la que fue&lt;br /&gt;
ejecutado en el año 992. El llegó a esta conclusión: &amp;quot;Su espíritu es mi espíritu y&lt;br /&gt;
mi espíritu es Su espíritu, El quiere lo que quiero yo y yo quiero lo que quiere&lt;br /&gt;
El&amp;quot;. Rumi interpreta esta expresión de Khalad ,&amp;quot;Yo soy Dios&amp;quot;, como testimonio&lt;br /&gt;
de su resignación grandiosa y no como soberbia. El hombre que dice &amp;quot;Yo soy&lt;br /&gt;
sirviente de Dios&amp;quot; confirma de esa manera que existen &amp;quot;yo&amp;quot; y Dios. Aquel que&lt;br /&gt;
afirma &amp;quot;yo soy Dios&amp;quot; dice con eso &amp;quot;yo no existo y existe solamente Dios&amp;quot;. En&lt;br /&gt;
una palabra: la libertad de la voluntad según el sufismo significa la voluntad no&lt;br /&gt;
condicionada por el medio que está relacionado con la acción del individuo, El&lt;br /&gt;
reconocimiento de la omnipotencia divina resulta de esa manera un postulado&lt;br /&gt;
formal, mientras que el criterio de la moral coincide con el juicio personal del&lt;br /&gt;
hombre sobre lo que es bondad. Mientras tanto la voluntad libre, según los&lt;br /&gt;
sufíes, también es limitada y condicional porque ellos creen que solamente los&lt;br /&gt;
escogidos son capaces de juzgar independientemente, de optar. La mayoría,&lt;br /&gt;
mientras tanto, debe subordinarse a los maestros santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las tendencias humanista contenidas en las tendencias mencionadas, teología&lt;br /&gt;
y sufismo, no tuvieron desarrollo pleno, tal que permitiera afirmar que en la vida&lt;br /&gt;
espiritual de los musulmanes existe el humanismo como fenómeno&lt;br /&gt;
independiente. Sin embargo, apoyándose especialmente en estas tendencias,&lt;br /&gt;
los reformadores musulmanes de los siglos XIX y XX trataron y siguen&lt;br /&gt;
intentando hasta hoy día de realizar, según las palabras de Muhamad Ikbal, &amp;quot;la&lt;br /&gt;
reconstrucción religiosa del pensamiento en el Islam&amp;quot; dirigida a la verdadera&lt;br /&gt;
afirmación de los ideales humanistas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:::::::::::::::::::::::''Instituto de América Latina - Moscú 24/11/93''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:artículos]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Luz_y_tiempo_%E2%80%93_Representaciones_del_Universo,_espacio-temporalidad_y_sustrato_de_creencias_en_la_conciencia_humana&amp;diff=39188</id>
		<title>Luz y tiempo – Representaciones del Universo, espacio-temporalidad y sustrato de creencias en la conciencia humana</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Luz_y_tiempo_%E2%80%93_Representaciones_del_Universo,_espacio-temporalidad_y_sustrato_de_creencias_en_la_conciencia_humana&amp;diff=39188"/>
		<updated>2022-12-20T20:38:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Libro de [[Novotny, Hugo|Hugo Novotny]] publicado en 2018&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:luzytiempo.jpg|right|300px|]]&lt;br /&gt;
=Explicación=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguna vez se creyó que la Tierra era plana y fija en el centro del Universo. Luego aprendimos que era redonda, el Sol en el centro universal y nosotros girando a su alrededor. Hoy sabemos, tal como lo anticipara el monje y astrónomo Giordano Bruno al costo de su vida, que nuestro Sol es una estrella más entre miles de millones en la Vía Láctea; y ésta, una galaxia más entre cien mil millones. ¿Al cambiar nuestra representación del Universo, cambian también nuestras creencias, la forma en que pensamos, vivimos y nos relacionamos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy la Cosmología nos dice que una fuerza impulsa la expansión acelerada del Universo. ¿Y habrá una intención que anima su evolución, la nuestra, la de todo lo existente? ¿Qué consecuencias podrían tener semejantes descubrimientos en nuestra vida personal, social, espiritual?&lt;br /&gt;
Sin duda la Ciencia avanza aceleradamente. ¿Pero progresan en la misma proporción nuestra visión del mundo, nuestra espiritualidad y nuestro comportamiento?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Luz y tiempo, el autor nos enfrenta a estas preguntas cardinales y plantea sus propias hipótesis de respuesta, llevándonos a profundizar la reflexión sobre el mundo en que vivimos y nosotros mismos. Nos invita a viajar, a volar hacia lo profundo del Universo y hacia lo profundo de la mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En opinión de [[Baudoin, Claudie |Claudie Baudoin]], prologuista de la obra: “Este viaje tridimensional con [[destino]] a la Luz, nos eleva y nos arranca de nuestras creencias básicas. Uno vuelve más humilde y a la vez engrandecido, por haber sobrepasado todos los horizontes; por haber alcanzado a oír la música de las esferas; por haber percibido, en un breve instante, sus inéditos matices.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Bibliografía y traducciones=&lt;br /&gt;
El libro tiene una primera edición en Argentina por [[Editorial Hypatia]] (2018) y una traducción en francés publicada por [[Editions Références]] en 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=La_Curaci%C3%B3n_del_Sufrimiento&amp;diff=39187</id>
		<title>La Curación del Sufrimiento</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=La_Curaci%C3%B3n_del_Sufrimiento&amp;diff=39187"/>
		<updated>2022-12-20T20:37:36Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[file:Arenga 1969.jpeg|250px|right|]]Primera arenga de [[Silo]] en Punta de Vacas, (Mendoza, Argentina) el 4 de mayo de 1969.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su texto revisado se encuentra en [[Habla Silo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Descripción=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es la primera intervención pública de Silo. En un envoltorio más o menos poético se explica que el conocimiento más importante para la vida (la &amp;quot;real sabiduría&amp;quot;), no coincide con el conocimiento de libros, de leyes universales, etc., sino que es una cuestión de experiencia personal, íntima. El conocimiento más importante para la vida está referido a la comprensión del sufrimiento y su superación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Texto completo=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''''La curación del sufrimiento'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Si has venido a escuchar a un hombre de quien se supone se transmite la sabiduría, has equivocado el camino porque la real sabiduría no se transmite por medio de libros ni de arengas; la real sabiduría está en el fondo de tu conciencia como el amor verdadero está en el fondo de tu corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si has venido empujado por los calumniadores y los hipócritas a escuchar a este hombre a fin de que lo que escuchas te sirva luego como argumento en contra de él, has equivocado el camino porque este hombre no está aquí para pedirte nada, ni para usarte, porque no te necesita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escuchas a un hombre desconocedor de las leyes que rigen el Universo, desconocedor de las leyes de la Historia, ignorante de las relaciones que rigen a los pueblos. Este hombre se dirige a tu conciencia a mucha distancia de las ciudades y de sus enfermas ambiciones. Allí en las ciudades, donde cada día es un afán truncado por la muerte, donde al amor sucede el odio, donde al perdón sucede la venganza; allí en las ciudades de los hombres ricos y pobres; allí en los inmensos campos de los hombres, se ha posado un manto de sufrimiento y de tristeza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sufres cuando el dolor muerde tu cuerpo. Sufres cuando el hambre se apodera de tu cuerpo. Pero no solo sufres por el dolor inmediato de tu cuerpo, por el hambre de tu cuerpo. Sufres, también, por las consecuencias de las enfermedades de tu cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debes distinguir dos tipos de sufrimiento. Hay un sufrimiento que se produce en tí merced a la enfermedad (y ese sufrimiento puede retroceder gracias al avance de la ciencia, así como el hambre puede retroceder pero gracias al imperio de la justicia). Hay otro tipo de sufrimiento que no depende de la enfermedad de tu cuerpo sino que deriva de ella: si estás impedido, si no puedes ver o si no oyes, sufres; pero aunque este sufrimiento derive del cuerpo o de las enfermedades de tu cuerpo, tal sufrimiento es de tu mente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un tipo de sufrimiento que no puede retroceder frente al avance de la ciencia ni frente al avance de la justicia. Ese tipo de sufrimiento, que es estrictamente de tu mente, retrocede frente a la fe, frente a la alegría de vivir, frente al amor. Debes saber que este sufrimiento está siempre basado en la violencia que hay en tu propia conciencia. Sufres porque temes perder lo que tienes, o por lo que ya has perdido, o por lo que desesperas alcanzar. Sufres porque no tienes, o porque sientes temor en general... He ahí los grandes enemigos del hombre: el temor a la enfermedad, el temor a la pobreza, el temor a la muerte, el temor a la soledad. Todos estos son sufrimientos propios de tu mente; todos ellos delatan la violencia interna, la violencia que hay en tu mente. Fíjate que esa violencia siempre deriva del deseo. Cuanto más violento es un hombre, más groseros son sus deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quisiera proponerte una historia que sucedió hace mucho tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existió un viajero que tuvo que hacer una larga travesía. Entonces, ató su animal a un carro y emprendió una larga marcha hacia un largo [[destino]] y con un límite fijo de tiempo. Al animal lo llamo “Necesidad”, al carro “Deseo”, a una rueda la llamó “Placer” y a la otra “Dolor”. Así pues, el viajero llevaba su carro a derecha e izquierda, pero siempre hacia su [[destino]]. Cuanto más velozmente andaba el carro, más rápidamente se movían las ruedas del Placer y el Dolor, conectadas como estaban por el mismo eje y transportando como estaban al carro del Deseo. Como el viaje era muy largo, nuestro viajero se aburría. Decidió entonces decorarlo, ornamentarlo con muchas bellezas, y así lo fue haciendo. Pero cuanto más embelleció el carro del Deseo más pesado se hizo para la Necesidad. De tal manera que en las curvas y en las cuestas empinadas, el pobre animal desfallecía no pudiendo arrastrar el carro del Deseo. En los caminos arenosos las ruedas del Placer y el Sufrimiento se incrustaban en el piso. Así, desesperó un día el viajero porque era muy largo el camino y estaba muy lejos su [[destino]]. Decidió meditar sobre el problema esa noche y, al hacerlo, escuchó el relincho de su viejo amigo. Comprendiendo el mensaje, a la mañana siguiente desbarató la ornamentación del carro, lo alivió de sus pesos y muy temprano llevó al trote a su animal avanzando hacia su [[destino]]. No obstante, había perdido un tiempo que ya era irrecuperable. A la noche siguiente volvió a meditar y comprendió, por un nuevo aviso de su amigo, que tenía ahora que acometer una tarea doblemente difícil, porque significaba su desprendimiento. Muy de madrugada sacrificó el carro del Deseo. Es cierto que al hacerlo perdió la rueda del Placer, pero con ella perdió también la rueda del Sufrimiento. Montó sobre el animal de la Necesidad, sobre sus lomos, y comenzó al galope por las verdes praderas hasta llegar a su [[destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fíjate cómo el deseo puede arrinconarte. Hay deseos de distinta calidad. Hay deseos más groseros y hay deseos más elevados. ¡Eleva el deseo, supera el deseo, purifica el deseo!, que habrás seguramente de sacrificar con eso la rueda del placer pero también la rueda del sufrimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La violencia en el hombre, movida por los deseos, no queda solamente como enfermedad en su conciencia, sino que actúa en el mundo de los otros hombres ejercitándose con el resto de la gente. No creas que hablo de violencia refiriéndome solamente al hecho armado de la guerra, en donde unos hombres destrozan a otros hombres. Esa es una forma de violencia física. Hay una violencia económica: la violencia económica es aquella que te hace explotar a otro; la violencia económica se da cuando robas a otro, cuando ya no eres hermano del otro, sino que eres ave de rapiña para tu hermano. Hay, además, una violencia racial: ¿crees que no ejercitas la violencia cuando persigues a otro que es de una raza diferente a la tuya, crees que no ejerces violencia cuando lo difamas, por ser de una raza diferente a la tuya? Hay una violencia religiosa: ¿crees que no ejercitas la violencia cuando nos das trabajo, o cierras las puertas, o despides a alguien, por no ser de tu misma religión? ¿Crees que no es violencia cercar a aquel que no comulga con tus principios por medio de la difamación; cercarlo en su familia, cercarlo entre su gente querida, porque no comulga con tu religión? Hay otras formas de violencia que son las impuestas por la moral filistea. Tú quieres imponer tu forma de vida a otro, tú debes imponer tu vocación a otro... ¿pero quién te ha dicho que eres un ejemplo que debe seguirse? ¿Quién te ha dicho que puedes imponer una forma de vida porque a ti te place? ¿Dónde está el molde y dónde está el tipo para que tú lo impongas?... He aquí otra forma de violencia. Únicamente puedes acabar con la violencia en ti y en los demás y en el mundo que te rodea, por la fe interna y la meditación interna. No hay falsas puertas para acabar con la violencia. ¡Este mundo está por estallar y no hay forma de acabar con la violencia! ¡No busques falsas puertas!. No hay política que pueda solucionar este afán de violencia enloquecido. No hay partido ni movimiento en el planeta que pueda acabar con la violencia. No hay falsas salidas para la violencia en el mundo... Me dicen que la gente joven en distintas latitudes está buscando falsas puertas para salir de la violencia y el sufrimiento interno. Busca la droga como solución. No busques falsas puertas para acabar con la violencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hermano mío: cumple con mandatos simples, como son simples estas piedras y esta nieve y este sol que nos bendice. Lleva la paz en ti y llévala a los demás. Hermano mío: allá en la historia está el ser humano mostrando el rostro del sufrimiento, mira ese rostro del sufrimiento... pero recuerda que es necesario seguir adelante y que es necesario aprender a reír y que es necesario aprender a amar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A ti, hermano mío, arrojo esta esperanza, esta esperanza de alegría, esta esperanza de amor para que eleves tu corazón y eleves tu espíritu, y para que no olvides elevar tu cuerpo.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
::::::::::::::::::::'''Punta de Vacas, Mendoza, Argentina'''&lt;br /&gt;
:::::::::::::::::::::::::::''4 de mayo de 1969''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Enlaces=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
descargar el texto en español desde http://www.silo.net : http://www.silo.net/system/documents/1/original/1969.rtf&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[categoría: siloismo]]&lt;br /&gt;
[[categoría: discursos de Silo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Apuntes_de_Psicolog%C3%ADa&amp;diff=39186</id>
		<title>Apuntes de Psicología</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Apuntes_de_Psicolog%C3%ADa&amp;diff=39186"/>
		<updated>2022-12-20T20:34:56Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; '''Esta página informa sobre el libro, si deseas leer su contenido es [[Apuntes de Psicología (texto completo)|aquí(leer)]]'''&lt;br /&gt;
[[File:Apuntes Psicologia Ulrica2010 portada.jpg|160px|right|Edición Argentina 2010.]]Libro de Silo incluido en el [[Obras Completas Volumén II|Volumen II de las Obras Completas]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Explicación =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Apuntes de psicología&amp;quot; consta de 4 partes. Estos escritos corresponden a conferencias dadas por Silo en 1975 en Corfú, 1976 y 1978, en Las Palmas de Gran Canaria, y mayo de 2006, en Parque La Reja, Buenos Aires. En &amp;quot;Psicología I&amp;quot; se estudia al psiquismo en general como función de la vida, en su relación con el medio y en su expresión humana. Se pasa luego a exponer las características de los &amp;quot;aparatos&amp;quot; del psiquismo en los sentidos, la memoria y la conciencia. También se expone la teoría de los impulsos y del comportamiento. En &amp;quot;Psicología II&amp;quot; se estudian las tres vías de la experiencia humana: sensación, imagen y recuerdo y se ilustra la producción y transformación de impulsos al tiempo que se los ordena en una presentación morfológica de signos, símbolos y alegorías. En &amp;quot;Psicología III&amp;quot; se estudia el sistema de operativa capaz de intervenir en la producción y transformación de los impulsos. Finalmente, se establecen distinciones entre la conciencia y el &amp;quot;yo&amp;quot; contrastando los estados de reversibilidad con los estados alterados de conciencia. En &amp;quot;Psicología IV&amp;quot; se estudia sumariamente el desdoblamiento de los impulsos; luego se estudian las diferencias entre la conciencia, la atención y el &amp;quot;yo&amp;quot;; se estudia también la espacialidad y temporalidad de los fenómenos de conciencia; para finalmente definir e incursionar en las estructuras de conciencia. Hay por último una incursión en los niveles profundos de las estructuras de conciencia y es con estos parágrafos finales con los que se termina cerrando esta psicología, que empezó en la analítica de los impulsos mas elementales, para terminar en la síntesis de las estructuras de conciencia mas complejas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Ediciones =&lt;br /&gt;
Primera edición: agosto  2006&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Editorial: Ulrica Ediciones, Rosario, Santa Fe, Argentina, 2006 ISBN 10: 9872141428 / ISBN 13: 9789872141424&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Editorial: Ulrica Ediciones, Rosario, Santa Fe, Argentina, 2010 ISBN: 978-987-21414-2-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Editorial: VIRTUAL EDICIONES, Chile Año 2015   ISBN: 9789567483303&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Editorial: KIPUS, Bolivia  ISBN: 9789995469122&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ediciones León Alado, España, 2014  ISBN: 9788494200885&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Apuntes_de_Psicologia_LeonA.jpg|Edición España 2014&lt;br /&gt;
Apuntes psicologia ch.png|Edición Chile 2015&lt;br /&gt;
Apuntes de Psicologia Bolivia.jpg|Edición Bolivia&lt;br /&gt;
Apuntes Psicologia Ulrica portada.jpg|Edición Argentina 2006&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
= Conferencia del autor =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el [https://www.youtube.com/watch?v=yyM1Ds7qjoE primer vídeo] se puede presenciar la conferencia completa que Silo dio en el Parque La Reja en 2006 y que fue la base del texto &amp;quot;[[Apuntes de Psicología#Psicolog.C3.ADa_IV|Psicología IV]]&amp;quot;, que se puede leer íntegro más abajo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Ap_PsicoIV.jpg|380px|thumb|''(En [https://www.youtube.com/watch?v=yyM1Ds7qjoE este vídeo] se puede ver a Silo en la Conferencia de Psicología IV que dio en Parque La Reja, Buenos Aires.)''|centro]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el [https://www.youtube.com/watch?v=UTF-gw8mxBo segundo vídeo] se puede ver la presentación del libro que hizo en la Feria del Libro de Rosario (Argentina), el 31 de agosto de 2006.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Ap_psico_rosario.jpg|380px|thumb|''(En [https://www.youtube.com/watch?v=UTF-gw8mxBo este otro vídeo] se puede ver la presntación de Psicología IV en la Feria del Libro de Rosario.)''|centro]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Traducciones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ha sido traducido al ruso, francés, italiano, alemán&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Apuntes_psicologia_ruso.png|155px|border|Versión en ruso.]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Notes_de_Psychologie.png|155px|border|Versión en francés.]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Appunti_di_Psicologia_ita.png|151px|border|Versión en italiano.]]&lt;br /&gt;
[[File:Notizen-zur-psychologie aleman portada295.jpg|155px|border|Versión en alemán.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Leer el libro: [[Apuntes de Psicología (texto completo)]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;!--&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Introducción ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos «Apuntes de psicología» del pensador latinoamericano Mario Rodríguez Cobos, Silo, son recopilaciones de conferencias dadas por él en 1975 en la isla griega de Corfú; en 1976 y 1978, en las Palmas de Canarias de España y en 2006 en Parque La Reja de Buenos Aires.&lt;br /&gt;
En «Psicología I» se estudia al psiquismo en general como función de la vida, en su relación con el medio y en su expresión humana. Se pasa luego a exponer las características de los “aparatos” del psiquismo en los sentidos, la memoria y la conciencia. También se expone la teoría de los impulsos y del comportamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En «Psicología II» se estudian las tres vías de la experiencia hu mana: sensación, imagen y recuerdo. Inmediatamente se da cuenta de las respuestas que el psiquismo da a los estímulos externos al cuerpo y a los estímulos del intracuerpo. Los niveles de trabajo de la conciencia y los mecanismos del comportamiento son revisados a la luz de la teoría del espacio de representación. Finalmente, se va ilustrando la producción y transformación de impulsos siguiendo el recorrido de las sensaciones, las imágenes y los recuerdos al tiempo que se los ordena en una presentación morfológica de signos, símbolos y alegorías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En «Psicología III» se estudia el sistema de operativa capaz de intervenir en la producción y transformación de los impulsos. Un esquema simplificado del trabajo integrado del psiquismo contribuye a la comprensión de los temas de operativa. Finalmente, se establecen distinciones entre la conciencia y el “yo” contrastando los estados de reversibilidad con los estados alterados de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En «Psicología IV» se estudia sumariamente el desdoblamiento de los impulsos; luego se estudian las diferencias entre la conciencia, la atención y el “yo”; se estudia también la espacialidad y temporalidad de los fenómenos de conciencia; para finalmente definir e incursionar en las estructuras de conciencia. Estructuras como la “conciencia inspirada” se pasean por los distintos quehaceres humanos: como la “conciencia inspirada” en la filosofía, la ciencia, el arte y la mística. Hay por ultimo una incursión en los niveles profundos de las estructuras de conciencia y es con estos parágrafos finales con los que se termina cerrando esta psicología, que empezó en la analítica de los impulsos más elementales, para terminar en la síntesis de las estructuras de conciencia más complejas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos escritos, sumados a «Psicología de la imagen» -que constituye la primera parte del libro «Contribuciones al pensamiento»- y a «Experiencias guiadas», ambos publicados en Obras Completas I del mismo autor, se pueden considerar como los escritos raíces de una Psicología del Nuevo Humanismo.&lt;br /&gt;
Siguiendo estos desarrollos ya se han publicado «Autoliberación» de Luis A. Ammann y «Morfología. Símbolos, signos y alegorías» de José Caballero y seguramente veremos a futuro otros estudios que amplíen y enriquezcan estos planteos iniciales.&lt;br /&gt;
No sería tampoco de extrañar que más adelante algunos psicólogos prácticos desarrollen una nueva psicoterapia que tome como base estas descripciones del psiquismo humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Los editores'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Psicología I ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Resumen realizado por los asistentes a las conferencias dadas por Silo a mediados de noviembre de 1975 en Corfú, Grecia.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El «Apéndice sobre las bases fisiológicas del psiquismo» se agregó a fines del mismo año.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El psiquismo ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Como función de la vida'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida desde sus comienzos se ha manifestado en numerosas formas. Muchas son las especies que han desaparecido por no adaptarse al medio, a las nuevas circunstancias. Los seres vivos tienen necesidades que van a satisfacer en su medio ambiente. Esta situación en el medio ecológico se da en continuo movimiento y cambio. La relación es inestable y desequilibrada, provocando en el organismo respuestas que tienden a compensar ese desequilibrio y así poder mantener la estructura, que de otro modo desaparecería bruscamente. Así, ve­mos a la naturaleza viviente desplegarse con variedad de formas en un medio ambiente de numerosas características, distintas y cambiantes, y en su base mecanismos simples de compensación frente al desequilibrio que hace peligrar la permanencia de la estructura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La adaptación al cambio externo implica también un cambio interno en el organismo para su supervivencia. Cuando este cambio interno no se produce en los seres vivos, éstos van desapareciendo y la vida elige otras vías para seguir su expansión creciente. Siempre en lo vital estará presente el mecanis­mo de responder compensatoriamente al desequilibrio, que se­gún el desarrollo de cada especie, tendrá mayor o menor complejidad. Esta tarea de compensar al medio externo, y también a las carencias internas, se va a comprender como adaptación (y específicamente como adaptación creciente), como única manera de permanecer en la dinámica de la inestabilidad en movimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida animal, particularmente, se va a desarrollar según funciones de nutrición, reproducción y locomoción. Desde luego que también en la vida vegetal y aún en los seres unicelulares existen estas funciones, pero claramente en los animales estas funciones relacionan constantemente el organismo con su medio manteniendo la estabilidad interna de la estructura, lo que se va a expresar más especializadamente como tendencias vegetativas, como “instintos” de conservación y de reproducción. El primero mantiene la estructura individual y el segundo de la especie. En esta preparación de los organismos para conservarse como individuos y perpetuarse como especie, se expresa la inercia (diríamos la “memoria”), que tiende a asegurar la permanencia y continuidad a pesar de las variaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los animales, las funciones de nutrición y reproducción van a necesitar de la locomoción para poder desenvolverse. Ésta permite el desplazamiento en el espacio para la consecución de alimentos; internamente hay también una movilidad, un transporte de sustancias para ser asimiladas por los organismos. La reproducción va a ser interna en el individuo y externa en la multiplicación de individuos. La primera se verifica como generación y regeneración de tejidos, la segunda, como producción de individuos dentro de la misma especie. Ambas van a hacer uso de la locomoción para cumplir su cometido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tendencia hacia el ambiente en la búsqueda de fuentes de abastecimiento, hacia la huida o encubrimiento frente al peligro, dan dirección y movilidad a los seres vivos. Estas tendencias particulares en cada especie forman un equipo de tropismos. El tropismo más sencillo consiste en dar respuesta frente al estímulo. Esta mínima operación de responder a un elemento ajeno al organismo que provoca un desequilibrio en la estructura, para compensar y restablecer la estabilidad, va a manifestarse luego de manera diversa y compleja. Todas las operaciones van a dejar “huellas” que para las nuevas respuestas serán vías de preferencia (en un tiempo 2 se opera sobre la base de las condiciones obtenidas en un tiempo 1). Esta posibilidad de grabación es de suma importancia para la permanencia de la estructura en un medio externo cambiante y un medio interno variable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tendiendo el organismo hacia el medio ambiente para adaptarse a éste y sobrevivir, deberá hacerlo venciendo resistencias. En el medio hay posibilidades pero también hay inconvenientes, y para sobrepasar dificultades y vencer resistencias hay que invertir energía, hay que hacer un trabajo que demanda energía. Esta energía disponible estará ocupada en ese trabajo de vencer resistencias ambientales. Hasta tanto no se superen esas dificultades y se termine el trabajo, no habrá nuevamente energía disponible. Las grabaciones de huellas (memoria) permitirán responder sobre la base de experiencias anteriores, lo que dejará energía libre dispo­nible para nuevos pasos evolutivos. Sin disponibilidad energética no es posible hacer trabajos más complejos de adaptación creciente. Por otra parte, las condiciones ambientales se presentan al organismo en desarrollo como alternativas de elección y son también las huellas las que permiten decidir ante las diferentes alternativas de adaptación. Además, esta adap­tación se efectúa buscando la menor resistencia frente a distintas alternativas y con el menor esfuerzo. Este menor esfuerzo implica menos gasto de energía. Así es que concomitantemente a vencer resistencias se trata de hacerlo con el mínimo de energía posible, para que la energía libre disponible se pueda invertir en nuevos pasos de evolución. En todo momento evolutivo hay transformación, tanto del medio como del ser vivo. He aquí una paradoja interesante: la estructura para conservar su unidad, debe transformar al medio y transformarse también a sí misma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sería erróneo pensar que las estructuras vivas cambian y transforman sólo al medio ambiente, ya que este medio se complica crecientemente y no es posible adaptarse manteniendo la individualidad tal como ha sido creada en su comienzo. Este es el caso del hombre, cuyo medio, con el paso del tiempo, deja de ser sólo natural para ser además social y técnico. Las complejas relaciones entre los grupos sociales y la experiencia social e histórica acumulada, ponen un ambiente y una situación en la que va a ser necesaria la transformación interna del hombre. Tras este rodeo en el que la vida aparece organizándose con funciones, tropismos y memoria para compensar un medio variable, y así adaptarse crecientemente, vemos que es necesaria también una coordinación (por mínima que fuere) entre estos factores, y para la orientación oportuna hacia las condiciones favorables de desarrollo. Al aparecer esta mí­nima coordinación, surge el psiquismo como función de la vida en adaptación creciente, en evolución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La función del psiquismo consiste en coordinar todas las operaciones de compensación de la inestabilidad del ser vivo con su medio. Sin coordinación, los organismos responderían parcialmente sin completar las distintas partes compositivas, sin mantener las relaciones necesarias y, por último, sin conservar la estructura en el proceso dinámico de adaptación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''En relación con el medio'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este psiquismo que coordina las funciones vitales se vale de los sentidos y de la memoria para la percepción de las variaciones del medio. Estos sentidos, que de muy simples se han ido complejificando con el paso del tiempo (como todas las partes de los organismos) van dando información del ambiente, que va a ser estructurada en orientación adaptativa. Por su parte, el ambiente es muy variado, y para el organismo son necesarias ciertas condiciones ambientales mínimas para el desarrollo. Allí donde esas condiciones físicas se dan, surge la vida, y una vez surgidos los primeros organismos las condiciones se van transformando de un modo cada vez más favorable para la vida. Pero de comienzo, los organismos necesitan de condiciones ambientales óptimas para el desarrollo. Las variaciones en la troposfera llegan a todos los organismos. Así, tanto el ciclaje diario y el ciclaje estacional, como la temperatura general, las radiacio­nes y la luz solar, son condiciones influyentes en el desarrollo de la vida. También lo es la composición de la Tierra, que en su riqueza, ofrece materia prima que será fuente de energía y de trabajo para los seres vivos. Los accidentes que puedan ocurrir en todo el planeta son también circunstancias decisivas para el desarrollo orgánico. Desde las glaciaciones, los hundimientos, los sismos y erupciones volcánicas, hasta la erosión del viento y del agua, son factores determinantes. Será distinta la vida en los desiertos, en las alturas montañosas, en los polos o en el borde del mar. Son grandes números de organismos y de diversas especies los que van apareciendo y desapareciendo de la superficie terrestre una vez llegada la vida desde los mares. Muchos individuos encuentran dificultades insalvables, y por ello perecen; también sucede con especies completas; especies que no pudieron autotransformarse ni transformar las nuevas situaciones que iban surgiendo en el proceso evolutivo. Sin embargo la vida, abarcando con grandes números y diversidad muchas posibilidades, va abriéndose paso continuamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando diversas especies aparecen en un mismo espacio, surgen distintas relaciones entre ellas, aparte de las que existen dentro de la misma especie. Hay relaciones simbióticas, de asociación, parásitas, saprófitas, etcétera. Todas estas relaciones posibles pueden simplificarse en tres grandes tipos: relaciones de dominio, relaciones de intercambio y relaciones de destrucción. Los organismos mantienen entre sí estas relaciones, sobreviviendo unos y desapareciendo otros. Se trata de organismos en los que las funciones se van regulando por un psiquismo, que cuenta con sentidos para percibir al medio interno y al medio externo, y con una memoria, que no es sólo memoria genética de transmisión de caracteres de la especie (los instintos de reproducción y conservación), sino también grabaciones individuales de reflejos nuevos que permiten la decisión frente a alternativas. La memoria cumple también con otra función: el registro del tiempo; la memoria permite dar con­tinuidad frente al transcurrir. El primer circuito de reflejo corto (estímulo-respuesta) admite variaciones en su complejidad, especializándose así los sistemas nervioso y hormonal. Por otra parte, la posibilidad de adquirir nuevos reflejos da origen al aprendizaje y domesticación, especializando también mecanismos múltiples de respuesta, observándose entonces un comportamiento variable, una conducta variable en el ambiente, en el mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras muchos intentos de la naturaleza, los mamíferos comenzaron su desarrollo, produciendo casos diferentes y cuantiosos; estos mamíferos dieron lugar a distintas ramas, entre ellas la de los homínidas de data reciente. A partir de éstos, el psiquismo comienza un desarrollo específico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''En el ser humano'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un salto notable se produce cuando comienza entre los homínidas la codificación de signos (sonidos y gestos). Luego los signos codificados se fijan con más permanencia (signos y símbolos grabados). Estos signos mejoran la comunicación que relaciona a los individuos entre sí y relata cuestiones de importancia para ellos referidas al ámbito en que viven. La memoria se amplía y no es ya sólo transmisión genética y memoria individual, sino que gracias a la codificación de señales, los datos pueden almacenarse y trasmitirse sígnicamente, creciendo la información y la experiencia social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posteriormente, se da un segundo salto de importancia: los datos de memoria se independizan del aparato genético y del individuo, apareciendo la memoria dispersa, que va prosperando desde los primeros signos en muros y tablillas de arcilla hasta alfabetos que posibilitan textos, bibliotecas, centros de enseñanza, etcétera. El aspecto más relevante que ha operado ahí, es que el psiquismo sale de sí, se plasma en el mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La locomoción va parejamente ampliándose, gracias a la inventiva que crea aparatos naturalmente inexistentes por una parte, y domestica vegetales y animales por otra, permitiendo el traslado por agua, estepa, montaña y bosque. Desde las poblaciones nómadas hasta la locomoción y la comunicación que en nuestros días alcanza un notable desarrollo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La nutrición se perfecciona desde la primitiva recolección, caza y pesca hasta la domesticación del vegetal de los primeros agricultores. Sigue desarrollándose con la domesticación de animales y con progresivos sistemas de almacenamiento, conservación y síntesis de nuevos alimentos, y su consecuente distribución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reproducción va organizando los primeros grupos sociales de horda, tribu y familia, que con la instalación en lugares fijos va dando lugar a poblaciones rudimentarias. Estas, más tarde, adquieren compleja forma de organización social con la participación concomitante de distintas generaciones en un mismo momento histórico y geográfico. La reproducción va sufriendo importantes transformaciones hasta el momento actual en el que se vislumbran ya técnicas de producción, modificación, conservación y mutación de embriones y genes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El psiquismo se ha ido haciendo complejo, al par que refleja sus anteriores etapas. Especializa también aparatos de respuestas como son los centros neurohormonales que desde una original función vegetativa fue desarrollándose hasta un intelecto de complejidad creciente. Según el grado de trabajo interno y externo, la conciencia ha ganado niveles desde el sueño profundo al semisueño y, ulteriormente, a una vigilia cada vez más lúcida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El psiquismo aparece como el coordinador de la estructura ser vivo-medio: es decir, de la estructura conciencia-mundo. El resultado de tal coordinación es el equilibrio inestable en que esta estructura va a trabajar y procesar. La información externa va a llegar al aparato especializado que trabajará en distintas franjas de captación. Estos aparatos son los sentidos externos. La información del medio interno, del intracuerpo, llegará a los aparatos de captación que son los sentidos internos. Las huellas de esta información interna y externa y también las huellas de las operaciones mismas de la conciencia en sus distintos niveles de trabajo, van a recibirse en el aparato de memoria. Así, el psiquismo va a coordinar datos sensoriales y grabaciones de memoria. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, el psiquismo en esta etapa de su desarrollo cuenta con aparatos de respuesta al mundo, respuestas muy elaboradas y de distinto tipo (como son las respuestas intelectuales, emotivas o motrices). Estos aparatos son los centros. En el centro vegetativo están las bases orgánicas de las funciones vitales del metabolismo, reproducción y locomoción (aún cuando ésta se ha especializado en el centro motriz), así como también los instintos de conservación y de reproducción. El psiquismo va a coordinar estos aparatos y también las funciones e instintos vitales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, en el ser humano se da un sistema de relación con el medio al que no se puede considerar como un aparato con localizaciones neurofisiológicas, y al que llamamos “comportamiento”. Un caso particular del comportamiento psicológico en la relación interpersonal y social es el de la “personalidad”. La estructura de personalidad va sirviendo a la adaptación teniendo que ajustarse continuamente a situaciones distintas y variables del medio interpersonal; esta capacidad de adecuación acertada, exige de una compleja dinámica situacional que el psiquismo también deberá coordinar manteniendo la unidad de la estructura completa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, el proceso biológico por el que atraviesa una persona —desde el nacimiento y la niñez, pasando por la adolescencia y la juventud, hasta la madurez y la vejez—, va modificando marcadamente la estructura interna que atraviesa etapas vitales de distintas necesidades y relaciones ambientales (al comienzo dependencia del ambiente, luego ins­talación y expansión en el mismo tendiendo a conservar la posición para, finalmente, alejarse). También este proceso va necesitando de una precisa coordinación. A efectos de lograr una visión integrada del trabajo del psiquismo humano, presentaremos sus distintas funciones que se podrían llegar a localizar fisiológicamente. &amp;lt;ref&amp;gt;Esta frase es la que justifica que se haya agregado, al final de este resumen, el «Apéndice» sobre las bases fisiológicas del psiquismo. El autor expresó textualmente: “A efectos de lograr una visón integrada del trabajo del psiquismo humano, presentaremos sus distintas funciones ''en una metáfora de ‘aparatos’'' que se podrían llegar a localizar fisiológicamente”&amp;lt;/ref&amp;gt; También tendremos en cuenta el sistema de impulsos capaz de generar, trasladar y transformar información entre los aparatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Aparatos del psiquismo ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;Una aplicación de estos estudios sobre aparatos del psiquismo, conciencia, impulsos y comportamiento, se encontrará en L. Ammann., Autoliberación, Buenos Aires, Ed. Planeta, 1991.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por aparatos se entiende a las especializaciones sensoriales y de memoria que trabajan integradamente en la conciencia mediante impulsos. Estos, a su vez, sufren numerosas transformaciones según el ámbito psíquico en que actúan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Sentidos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sentidos tienen por función recibir y suministrar datos a la conciencia y a la memoria, siendo organizados de distinta manera según necesidades y tendencias del psiquismo. &lt;br /&gt;
El aparato de sentidos encuentra su origen en un tacto primitivo que progresivamente se ha ido especializando. Se puede diferenciar entre sentidos externos, según detecten información del medio externo, y sentidos internos, según capten información del interior del cuerpo. De acuerdo a su tipo de actividad pueden ordenarse como: sentidos químicos (gusto y olfato); sentidos mecánicos (el tacto propiamente dicho y los sentidos internos de cenestesia y kinestesia) y los sentidos físicos (oído y vista). En los sentidos internos, el cenestésico proporciona la información del intracuerpo; hay quimioceptores, termoceptores, baroceptores y otros; también la detección del dolor juega un papel importante. El trabajo de los centros es detectado cenestésicamente, como así también los distintos niveles del trabajo de la conciencia. En vigilia, la información cenestésica tiene un mínimo de registros por cuanto es el momento de los sentidos externos y todo el psiquismo está moviéndose en relación con ese mundo externo. Cuando la vigilia disminuye en su potencial, la cenestesia aumenta la emisión de impulsos, de los que se tiene un registro deformado, actuando como materia prima para las traducciones que se harán en semisueño y sueño. El sentido kinestésico suministra datos del movimiento y de la postura corporal, del equilibrio y desequilibrio físico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Características comunes de los sentidos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* a) Todos efectúan, en sí mismos, actividades de abstracción y estructuración de estímulos, según sus aptitudes. La percepción es producida por el dato más la actividad del sentido; &lt;br /&gt;
* b) todos están en continuo movimiento barriendo franjas;&lt;br /&gt;
* c) todos trabajan con memoria propia que permite el recono­cimiento del estímulo; &lt;br /&gt;
* d) todos trabajan en “franjas” de acuerdo a un tono particular que les es propio y que debe ser alterado por el estímulo: para esto es necesario que el estímulo aparezca entre umbrales sensoriales (un umbral mínimo por debajo del cual no se percibe y un umbral de máxima tolerancia que cuando es sobrepasado produce irritación sensorial o saturación). En caso de que exista “fondo de ruido” (proveniente del mismo sentido o de otros sentidos, de la conciencia o de la memoria), el estímulo debe aumentar su intensidad para que sea registrable, sin sobrepasar el umbral máximo para que no haya saturación y bloqueo sensorial. Cuando tal cosa sucede, es imprescindible hacer desaparecer el ruido de fondo para que la señal llegue al sentido; &lt;br /&gt;
* e) todos trabajan entre estos umbrales y límites de tolerancia que admiten variaciones según educación y necesidades metabólicas (que es donde se encuentra la raíz filogenética de la existencia sensorial). Esta característica de variabilidad es importante para distinguir errores sensoriales; &lt;br /&gt;
* f) todos traducen las percepciones a un mismo sistema de impulsos electroquímicos que son los que se distribuirán por vía nerviosa al cerebro; &lt;br /&gt;
* g) todos tienen localizaciones terminales nerviosas (precisas o difundidas) siempre conectadas al sistema nervioso central y periférico o autónomo, desde donde opera el apara­to de coordinación; &lt;br /&gt;
* h) todos se encuentran vinculados con el aparato de memoria general del organismo; &lt;br /&gt;
* i) todos presentan registros propios, dados por la variación del tono al presentarse el estímulo y en el hecho mismo de la percepción; &lt;br /&gt;
* j) todos pueden cometer errores en la percepción. Estos errores pueden provenir del bloqueo del sentido (por irritación sensorial por ejemplo), por falla o deficiencia del sentido (miopías, sorderas, etcétera). También por falta de intervención de otro u otros sentidos que ayudan a dar parámetros a la percepción (se oye algo como “lejos” y al verlo, está “cerca”, por ejemplo). Existen errores de creación artificial, por condiciones mecánicas, tal es el caso de “ver luz” al hacer presión en los globos oculares; o la sensación de que el cuerpo se agranda, al haber una temperatura externa similar a la de la piel. A estos errores de los sentidos se los denomina, genéricamente, “ilusión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La memoria tiene por función grabar y retener datos provenientes de los sentidos y/o de la conciencia; también suministra datos al coordinador cuando es necesario (el acto de recordar). A mayor cantidad de datos de memoria, más opciones en las respuestas. En las respuestas con antecedentes se ahorra energía, quedando un plus en disponibilidad. El trabajo de la memoria da referencias a la conciencia para su ubicación y continuidad en el tiempo. Los rudimentos de memoria aparecen en la inercia propia de los trabajos de cada sentido, ampliándose a todo el psiquismo como memoria general. El átomo mínimo teórico de memoria es la reminiscencia, pero lo registrable es que en memoria se reciben, procesan y ordenan datos provenientes de los sentidos y del coordinador en forma de grabaciones estructuradas. El ordenamiento se hace por franjas o zonas temáticas y según una cronología propia. De esto se deduce que el átomo real sería: dato + actividad del aparato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Formas de grabación'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los datos son grabados por la memoria de distintas formas: por ‘shock’, es decir, por un estímulo que impresiona fuertemente; por entrada simultánea a través de distintos sentidos; por presentación del mismo dato de diferentes maneras; y por repetición. El dato es bien grabado en contexto y también cuando sobresale por falta o unidad de contexto. La calidad de la grabación aumenta cuando los estímulos son distinguibles y esto se produce en ausencia de fondo de ruido por nitidez de las señales. Cuando hay saturación por reiteración, se produce bloqueo, y cuando hay habituación se produce disminución en la grabación del estímulo. Cuando hay ausencia de estímulos externos, el primer estímulo que aparece es grabado fuertemente. También cuando la memoria no está entregando información al coordinador hay mayor disponibilidad para grabar. Serán bien grabados los datos recibidos en relación con la franja temática en la que está trabajando el coordinador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Recuerdo y olvido'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El recuerdo, o más precisamente la evocación, surge cuando la memoria entrega a la conciencia datos ya grabados. Esta evocación es producida intencionalmente por la conciencia, lo que la distingue de otro tipo de rememoración que se impone a la conciencia, como cuando ciertos recuerdos la invaden coincidiendo en ocasiones con búsquedas o con contradicciones psicológicas que aparecen sin participación del coordinador. Hay grados de evocación, según el dato se haya registrado con mayor o menor intensidad; cuando los datos pasan levemente el umbral de registro, la evocación será también leve e incluso hay casos en que no se recuerda, pero al volver a percibir el dato se lo reconoce. A partir de estos umbrales mínimos de evocación aparecen gradaciones más intensas hasta llegar al recuerdo automático, o veloz reconocimiento, que es por ejemplo el caso del lenguaje. El reconocimiento se produce cuando al recibir un dato y ser cotejado con anteriores, aparece como ya registrado siendo entonces reconocido. Sin reconocimiento, el psiquismo experimentaría un estar siempre por primera vez ante los fenómenos, a pesar de que estos se repitieran. El olvido es la imposibilidad para traer a la conciencia datos ya grabados. Esto ocurre por un bloqueo en la reminiscencia que impide la reaparición de la información. Hay, por otra parte, una suerte de olvido funcional que impide la aparición continua de recuerdos, gracias a mecanismos de interregulación que operan inhibiendo un aparato mientras funciona otro. Así, no hay recuerdo continuo cuando el coordinador está percibiendo, o está coordinando respuestas, o bien está evocando una franja particular. La gradación en la intensidad de la grabación y la evocación, se vincula con los campos de presencia y copresencia del coordinador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Niveles de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Distintos niveles surgen a partir de la permanencia y duración de las grabaciones. En la adquisición de la memoria individual, las primeras huellas quedan como sustrato para las posteriores, poniendo el ámbito en el que las nuevas grabaciones son cotejadas con las primeras. Por otra parte, las nuevas grabaciones son recibidas sobre la base de la disponibilidad energética y de trabajo que dejan las primeras, siendo éstas las bases para el reconocimiento. Hay un primer nivel de sustrato, o memoria antigua, que se va enriqueciendo a lo largo del tiempo. Hay un segundo nivel, o memoria mediata, que surge en la dinámica del trabajo psíquico, con grabaciones recientes que en ocasiones pasan al nivel de memoria antigua. Hay un tercer nivel, o memoria inmediata, que corresponde a las grabaciones actuales. Es un nivel de trabajo constantemente abierto a la llegada de información. En ese nivel hay selección, descarte y almacenamiento de datos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Memoria y aprendizaje'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la grabación y en la memorización de la huella mnémica, la emoción tiene un papel muy importante. Resulta evidente que se memoriza y evoca mejor en climas amables y agradables, y esta característica es definitiva en las tareas de aprendizaje y enseñanza, en donde los datos se relacionan con un contexto situacional emotivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Circuito de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las vías de entrada de los impulsos mnémicos son: los sentidos internos, los sentidos externos y las actividades del coordinador. Por estas vías corren los impulsos constituyentes de la información registrable que pasa a almacenarse en memoria. Por su parte, los estímulos que llegan siguen una doble vía: una que va al coordinador y otra que va a memoria. Es suficiente que los estímulos sobrepasen levemente los umbrales sensoriales para que sean registrables, y es suficiente una mínima actividad en los distintos niveles de conciencia para que haya grabación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Relación entre memoria y coordinador'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el circuito entre sentidos y coordinador la memoria actúa como conectiva, como puente, compensando en ocasiones la falta de datos sensoriales, ya sea por evocación, ya sea por recuerdo involuntario (como si se tratara de “metabolizar” reservas). En el caso del sueño profundo, en donde no hay entrada de datos externos, llegan a la conciencia los datos cenestésicos combinados con los datos de memoria. Así, los datos mnémicos no aparecen evocados intencionalmente, pero de cualquier modo el coordinador está realizando un trabajo, está ordenando datos, está analizando, está haciendo operaciones con participación de memoria. En el nivel de sueño profundo hay reordenamiento de la materia prima vigílica (inmediata, reciente, o antigua) que ha llegado desordenadamente a la memoria. En el nivel de vigilia, el coordinador puede dirigirse a la memoria mediante la evocación (mecanismos de reversibilidad), formalizando en la conciencia objetos que no entran por los sentidos en ese momento, aunque lo hayan hecho anteriormente. De lo dicho se desprende que la memoria puede suministrar datos a requerimiento del coordinador, o estimularlo sin su participación, como por ejemplo, cuando faltan estímulos sensoriales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Errores de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El más general es el falso reconocimiento, que surge cuando un dato nuevo es relacionado incorrectamente con uno ante­rior. Una variante (o recuerdo equívoco) es suplantar por otro un dato que no aparece en memoria. Las amnesias se re­gistran como una imposibilidad total para evocar datos o secuencias com­pletas de datos. Inversamente, en la hipermnesia hay su­pera­bundancia de recuerdos. Por otra parte, toda grabación está asociada a otras contiguas. No hay pues recuerdo aislado, sino que el coordinador selecciona entre los recuerdos a aque­llos que le son necesarios. De modo que otro caso de error es el que se produce cuando recuerdos contiguos se ubi­­can como centrales. En la conducta pueden influir directamente datos de memoria que no pasan por coordinador y que motivan comportamientos inadecuados a la situación, a pesar de que pueda haber registro de es­­tas conductas inadecuadas. Otro caso de error es el “déjà vu”, cuando se experimenta frente a una situación totalmente nue­va la sensación de lo ya vivido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Conciencia ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede definirse a la conciencia como el sistema de coordinación y registro que efectúa el psiquismo humano. De acuerdo a esto, no se considera consciente a ningún fenómeno que no sea registrado, ni tampoco ninguna operación del psiquismo en la que no participen tareas de coordinación. Esto es posible porque las posibilidades de registro y coordinación tienen un espectro muy amplio, apareciendo las mayores dificultades al considerar los umbrales, los límites de registro y coordinación. Esto nos lleva a una corta consideración: se suele vincular “conciencia” con “actividad vigílica”, quedando el resto fuera de la conciencia, lo que ha hecho surgir concepciones mal fundamentadas como la del “inconsciente”. Esto ha sido así por cuanto no se han estudiado suficientemente los diferentes niveles de trabajo de la conciencia y tampoco se ha observado la estructura de presencia y copresencia con la que trabaja el mecanismo atencional. Hay otras concepciones en las que a la conciencia se la ve como pasiva, siendo que la conciencia trabaja estruc­tu­ran­do activamente, coordinando las necesidades y tendencias del psiquismo con los aportes sensoriales y de memoria, mientras que orienta las variaciones constantes de la re­lación del cuerpo y el psiquismo, es decir, de la estructura psi­cofísica con el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Consideramos mecanismos fundamentales a los de re­ver­si­bilidad que permiten a la conciencia orientarse, por medio de la atención, hacia las fuentes de información sensorial (aper­cepción) y mnémica (evocación). Cuando la atención está dirigida sobre la evocación puede, además, descubrir o resaltar fenómenos que no se advirtieron en el momento de ser grabados. A este reconocimiento se lo considera de apercepción en la evo­cación. La actuación de los mecanismos de re­versibilidad está directamente relacionada con el nivel de trabajo de la conciencia. A medida que se desciende en niveles de conciencia, disminuye el trabajo de estos mecanismos, y viceversa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Estructura de la conciencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su estructura mínima es la relación acto-objeto, ligada por los mecanismos de intencionalidad de la conciencia. Esta ligazón entre actos y objetos es permanente aún cuando existan actos lanzados en busca de objetos que en ese instante no se precisan. Es esta situación la que da dinámica a la con­cien­cia. Los objetos de conciencia (percepciones, recuerdos, re­presentaciones, abstracciones, etcétera), aparecen como los co­rrelatos intencionales de los actos de conciencia. La intencionalidad siempre está lanzada hacia el futuro, lo que se registra como tensión de búsqueda, y también hacia el pasado en la evocación. Así, los tiempos de conciencia se entrecru­zan en el instante presente. La conciencia futuriza y recuerda, pe­ro en el momento de la implesión trabaja en presente. En el caso de búsqueda de un recuerdo, cuando el objeto evocado aparece, “se hace presente” y hasta tanto esto no suceda, la conciencia no completa su acto. La acción com­pletiva, se registra como distensión. Cuando los actos en­cuentran su objeto, queda energía libre que es utilizada por la conciencia para nuevos traba­jos. Estas operaciones descriptas son características del nivel vi­gílico, ya que en otros niveles (como en el sueño, por ejemplo) la estructura del tiempo es distinta. Así, el tiempo psicológico depende del nivel de trabajo del psiquismo. El tiempo de trabajo del coordinador en vigilia es el presente, desde donde pueden efectuarse múltiples juegos temporales de pro­tensiones y retenciones, pero siempre entrecruzándose en el instante presente. La eficacia de los mecanismos de reversibilidad y el tiempo presente son características vigílicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Atención, presencia y copresencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atención es una aptitud de la conciencia que permite ob­ser­­var los fenómenos internos y externos. Así, cuando un es­­tí­mulo supera el umbral, despierta el interés de la conciencia que­d­ando en un campo central de presencia al cual se di­­rige la atención. Sucede lo mismo cuando la conciencia es la que se dirige a un determinado estímulo o dato por propio interés. Cuan­do la atención trabaja, hay objetos que apa­re­­cen como cen­trales y objetos que aparecen en la periferia, de modo co­pre­sente. Esta presencia y copresencia aten­cio­nal, se da tanto con los objetos externos como con los objetos internos. Al aten­der a un objeto se hace presente un aspec­to evidente y lo no evidente opera de modo copresente. “Se cuen­­ta con” esa par­te aunque no se la atienda. Esto es porque la conciencia tra­baja con más de lo que necesita atender, sobrepasa al objeto observado. La conciencia dirige actos a los objetos, pe­ro también hay otros actos copresentes que no se relacionan con el tema u objeto atendido presente­men­te. En los distintos niveles de conciencia se experimenta lo mismo; por ejemplo en vigilia hay copresencia de ensueños y en los sueños puede haber actos eminentemente vi­gí­li­­cos como el razonamiento. Así, la presencia se da en un cam­­­po de copresencia. En el conocimiento por ejemplo la ma­­sa de información copresente importa cuando es necesa­rio con­centrarse en un tema específico. El conocimiento se en­­­tiende en este horizonte de copresencia, por lo que al am­­­pliarlo, se amplía también la capacidad de relacionar. Pre­sen­cia y copresencia configuran la imagen del mundo que tie­ne un individuo. Aparte de conceptos e ideas, la con­cien­cia cuenta con elementos no pensados, copresentes, que son las opi­­nio­nes, creencias, supuestos, a los que rara vez se atiende. Cuan­do es­­te sustrato con el que se cuenta, varía o cae, es la imagen del mundo la que cambia o se transforma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Abstracción y asociación'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La capacidad de abstracción de la conciencia aumenta en el nivel vigílico y disminuye en los niveles inferiores, aumentando entonces los mecanismos asociativos. En vigilia trabajan tan­to los mecanismos de abstracción como los de asociación en su base. Consecuencia de los primeros es la “idea­­­ción” y de los segundos la “imaginación”. La ideación consiste en la for­mu­­lación de abstracciones que podemos definir como “conceptos”. Es­tos son reducciones de los objetos a sus caracteres esenciales (por ejem­­plo, de un campo se pue­­de abs­traer su forma triangular y calcular su área geo­mé­trica). La conceptualización no trabaja con elementos aislados, sino con conjuntos de elementos, y es a partir de esas concep­tua­liza­cio­nes que se pueden establecer clasificaciones (por ejemplo, se hace la abs­tracción “árbol”, pero resulta que hay distintos tipos de árboles, por lo que aparecen tam­­­bién clasificaciones en categorías, clases, géneros, etcé­te­ra). De acuerdo a esto, la ideación se da sobre la base de con­­­cep­tua­li­za­ciones y clasificaciones gracias a los mecanismos abstractivos de la conciencia. &lt;br /&gt;
La imaginación surge con el trabajo de los mecanismos de asociación: por contraste (blanco-negro); por contigüidad (puente-río): y por similitud (rojo-sangre). Pueden distin­guir­­­se dos tipos de imaginación: la imaginación divagatoria y la imaginación plástica o dirigida. La primera se caracteriza por la asociación libre, sin guía, en la que las imágenes se sueltan y se imponen a la conciencia (en sueños y ensueños, por ejemplo). En la ima­­ginación plástica o dirigida, hay una cierta libertad operativa, ad­­mi­­­tién­­dose una dirección en tor­no a un plan de inventiva en el cual es de in­terés for­malizar algo inexistente aún. Según que los impulsos que lle­­gan a la conciencia sean trabajados por uno u otro de los me­ca­nis­mos se­­ña­lados (abstracción, clasificación, divagación o imaginación di­ri­gida), se obtendrán distintas traducciones formalizando múltiples re­presenta­ciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Niveles de conciencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conciencia puede encontrarse sumida en pleno sueño, en se­misueño, o en vigilia, pero también en momentos interme­dios o de transición. Hay gra­daciones entre los niveles de con­ciencia, no diferencias tajantes. Hablar de niveles, es ha­blar de diferentes operaciones y del registro de esas operacio­nes. Es gracias a ese registro que puede distinguirse entre dis­tin­tos niveles de conciencia, y no se puede tener regis­tro de los niveles como si éstos fueran ámbitos vacíos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Características de los niveles'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede afirmar que los distintos niveles de conciencia cumplen con la función de compensar estructuradamente al mundo (entendiendo por “mundo” a la masa de percepciones, re­presentaciones, etcétera, que tienen su origen en los estí­mu­los del medio externo e interno). No se trata simplemente de que se den respuestas, sino que se dan respuestas com­pen­satorias estructurales. Esas respuestas son compensaciones para restable­cer el equilibrio, en esa relación inestable que es la relación conciencia–mun­do o psiquismo-medio. Cuando va quedando energía libre del trabajo que se hace en el funcionamiento vegetativo, los niveles van ascendiendo porque van recibiendo la energía que los abastece. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Sueño profundo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este nivel, el trabajo de los sentidos externos es mínimo, no hay otra infor­mación del medio externo que aquella que supera el umbral que pone el mismo sueño. El trabajo del sen­tido cenestésico es predominante, aportando impulsos que son traducidos y transformados por el trabajo de los me­canismos asociativos dando lugar al surgimiento de las imá­genes oníricas. Las características sustantivas de las imágenes en este nivel son su gran poder de sugestionabilidad. El tiem­po psicológico y el espacio se en­­cuentran modificados con respecto a la vigilia, y la estructura acto-ob­jeto aparece fre­cuentemente sin correspondencia entre sus elementos. Del mis­mo modo, “climas” emotivos e imágenes se suelen indepen­dizar entre sí. Es típica la desaparición de los mecanis­mos críticos y autocríticos que a partir de este nivel van a ir au­mentando en su trabajo a medida que aumenta el nivel de conciencia. La inercia de los niveles y el ámbito for­mal pro­pio que colocan, hacen que la movilidad y el pasaje de uno a otro se hagan paulatinamente; (así, la salida y la entrada al sue­ño se harán pasando por el semisueño ). El tono de este nivel es igual que el de los demás: puede ir de un estado activo a otro pasivo y también pueden presentarse estados de alteración. El sueño pasivo es sin imágenes, mientras que el activo es con imágenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Semisueño'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este nivel, que antecede a la vigilia, los sentidos externos comienzan a enviar información a la conciencia, información que no es totalmente es­tructurada porque hay también interferencia de ensoñación y presencia de sensaciones internas. Los contenidos del sueño pierden poder sugestivo cuando siguen apareciendo, debido a la semi-percepción vigílica que da nuevos parámetros. La sugestionabilidad sigue actuando sobre todo en el ca­­­­so de algunas imágenes muy vívidas (llamadas “hipnagógicas”), que tie­­­­­nen gran fuerza. Por otra parte el sistema de ensueños frecuentes, que pue­­­de menguar en vigilia y desaparecer en el sueño, reaparece. Es en es­te nivel donde el núcleo de ensueño y los ensueños se­cun­­darios son más fácilmente registrables, por lo menos en sus climas y tensiones básicos. El modo de ensoñación propio de este nivel se suele trasladar por iner­­cia a la vigilia, pro­porcionando la materia prima para la divagación, aun­­que en ésta también aparezcan elementos de percepción vigílica. El coor­­dinador en este ámbito puede ya realizar algunas operaciones. Mencio­ne­mos también que este nivel es su­mamente inestable y por ello de fácil desequilibrio y alteración. También encontramos los estados de se­mi­sueño pasivo y activo; el primero de ellos ofrece un pasaje fácil al sue­­ño; el otro lo ofrece a la vigilia. Es conveniente hacer otra dis­­tinción: hay un se­misueño activo por alteración y otro más calmado y atento. El se­misue­ño al­terado, es la base de las ten­siones y climas que con fuerza e in­sistencia pueden llegar a la vigilia ocasionando “ruidos” y mo­dificando la conducta, haciéndola inadecuada a la situación am­biental. El rastreo de los climas y tensiones vigílicas puede ha­cerse en el semisue­ño activo al­te­rado. Los distintos estados, ac­tivos y pasivos, están dados por el tono e intensidad energé­tico propio de cada nivel. Los tonos dan la in­tensidad gradual que pueden tener tanto los climas emotivos, como las tensiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Vigilia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí los sentidos externos aportan un mayor caudal de información, regulando por inhibición a los sentidos internos y posibilitando que el coordinador se oriente al mundo en el trabajo del psiquismo de compensación al medio. Funcionan aquí los mecanismos de abstracción y los mecanismos críticos y autocríticos, llegando a altos grados de manifestación e intervención en las tareas de coordinación y registro. Los mecanismos de reversibilidad, de los que en los niveles anteriores se tenía mínima manifestación, pueden aquí operar ampliamente permitiendo al coordinador equilibrar a los medios interno y externo. La sugestionabilidad en los contenidos vigílicos disminuye al aumentar los puntos de referencia. Hay un tono de vigilia activa que puede ser atenta, con máximo manejo de la apercepción, o bien un tono de vigilia alterada. En este último caso aparece la divagación silenciosa y los ensueños más o menos fijados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Relación entre niveles'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La relación entre niveles produce en general alteraciones recíprocas. Pueden citarse cuatro factores que inciden en esa re­lación: la inercia, el ruido, el efecto “rebote” y el “arrastre”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Inercia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada nivel de conciencia tiende a mantener su nivel propio de trabajo manteniendo su actividad luego de finalizado su ciclo. Esto lleva a que el pasaje de un nivel a otro se haga con lentitud disminuyendo el primero al manifestarse el nuevo nivel (como en el caso de contenidos de semisueño que se imponen en vigilia). Los casos que a continuación se mencionan son consecuencias de esta inercia de cada ni­vel a mantener y extender su tipo de articulación característica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Ruido'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La inercia del nivel anterior aparece como fondo de ruido en el trabajo del nivel posterior; contenidos de la infravigilia irrumpen interfiriendo en el trabajo vigílico y a la inversa. Co­mo ruido podemos también distinguir: climas emotivos, tensiones, y contenidos no correspondientes al trabajo del coordinador en ese momento. En un ejemplo: si es el caso de realizar un trabajo intelectual, una cierta emoción deberá acompañar a ese trabajo (gusto por hacerlo), habrá una tensión producida por el trabajo mismo y se mentará con contenidos oportunos a las operaciones en marcha, pero si hay climas de otro tipo, si las tensiones no provienen del trabajo y los contenidos son alegorizantes, es obvio que inter­ferirán en la actividad introduciendo ruido, lo cual habrá de alterar la coordinación y consumirá la energía disponible. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Efecto rebote'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este fenómeno surge como respuesta de un nivel en el que se han introducido contenidos de un nivel distinto, superando las defensas de inercia. Contenidos propios del nivel inva­dido, aparecerán más tarde en el nivel desde el que se produjo la introducción. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Arrastre'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenidos, climas y tonos propios de un nivel se trasladan y permanecen en otro nivel como arrastre. Esto será más re­­levante en el caso de climas, ten­siones o contenidos fijados en el psiquismo que son arrastrados por mu­­cho tiempo y que se representan en los distintos niveles. Por la importan­cia psicológica que pueden tener estos factores en la adaptación creciente y en la evolución del psiquismo, pueden ser considerados especialmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tonos, climas, tensiones y contenidos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A los tonos se los considera en cuanto intensidad energética. Las operaciones en cada nivel pueden ser efectuadas con mayor o menor intensidad (con mayor o menor tono). Hay vivencias que pueden manifestarse con mayor o menor inten­si­dad de acuerdo al tono predominante y en ocasiones ser alteradas por éste, convirtiéndose en factor de ruido. &lt;br /&gt;
Los climas son estados de ánimo que por su variabilidad apa­recen intermitentemente y pueden cubrir a la con­cien­cia du­rante un cierto tiempo, tiñendo todas las actividades del coor­dinador. En ocasiones los climas corresponden a las ope­ra­ciones que se efectúan, y acompañan conco­mi­tan­­te­men­te al coordinador sin perturbarlo, facilitándole en este caso su trabajo. Cuando esto no sucede así, oca­sio­nan ruido. Estos climas pueden fijarse en el psiquismo y perturbar a la estructura completa, impidiendo la movilidad y facilidad de desplazamiento de los climas oportunos. Los climas fijados circulan por los distintos niveles y así pueden pasar de la vigilia al sueño, continuar allí y volver a la vigilia durante lar­go tiempo, restando libertad operativa al coordinador. Otro tipo de clima es el situa­cio­nal, que aparece entor­pecien­do las respuestas adecuadas a una situación determinada.&lt;br /&gt;
Las tensiones tienen una raíz más física, más corporal, ya que es el sis­­tema muscular el que interviene, siendo en la musculatura donde se tie­ne el registro más directo de ellas. La vinculación con el psiquismo no siem­pre es directa ya que al relax muscular no le acompaña directamente un relax men­tal, sino que la conciencia puede continuar con tensiones y al­teración mientras que el cuerpo ya ha conseguido relajarse. Esta diferencia entre tensiones psíquicas y físicas permite distinciones operativas más precisas. Las tensiones psíquicas están vinculadas a las expectativas excesivas en las que el psiquismo es llevado a una búsqueda, a una “espera de al­go” que ocasiona fuertes tensiones.&lt;br /&gt;
Los contenidos mentales aparecen como objetos formales de conciencia, son formas compensatorias que la conciencia or­ganiza para responder al mundo. Aparece así la correspon­den­cia o no, entre las actividades o necesidades del psiquismo y los contenidos que aparecen en el coordina­dor. Si se está efectuando una operación matemática será oportuna allí la re­presentación numérica, pero una figura alegórica resultará inoportuna y actuará como ruido y como foco de distracción. Todos los factores de rui­do, además de entorpecer el tra­bajo suelen provocar desorientación y dispersión de energía. Los contenidos de conciencia, mientras actúan en su nivel de formación, tienen una significación de importancia pa­ra el coor­dinador, pero al salirse de su nivel formal característico entorpecen las tareas de coordinación. &lt;br /&gt;
También resultan de gran utilidad los registros de los estados calmos en vigilia, ya que logran restablecer la normalidad del flujo de conciencia. En el caso de los climas que se fijan, hay una operatoria para transferir estos climas desde sus imágenes correspondientes a otras de menor importancia para la conciencia. De ese modo, los climas pueden ir perdiendo fijeza, disminuyendo la perturbación vigílica. En síntesis: los cuatro tipos de vivencias mencionados más arriba en tanto tienen adecuación a las operaciones del coordinador son factores favorables; cuando son ina­decuados por no corresponder a dichas operaciones, resultan factores de ruido y distracción, alterando al psiquismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Errores del coordinador'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay que distinguir entre los errores propios de la conciencia y los errores de relación entre conciencia, sentidos y memoria. A estos últimos los de­­sig­namos genéricamente “dis­fun­cio­nes”. La alucinación es el error tí­pico del coordinador. Se produce cuando fenómenos que no han llegado di­rec­ta­mente por vía de los sentidos son experimentados como si operaran en el mundo externo con todas las características de la per­cepción sen­sorial. Se trata de configuraciones que hace la conciencia sobre la ba­se de memoria. Estas alucinaciones pueden surgir en situaciones de gran agotamiento, por carencia de sustancias necesarias al metabolismo ce­­rebral, por anoxia, por carencia de estímulos (como en situacio­nes de supresión sensorial), por acción de drogas, en el de­li­rium tremens propio del alcoholismo, y también en situa­cio­nes de peligro de muerte. Son fre­cuentes en casos de debilidad física y en casos de “conciencia emocionada”, en los que el coordinador pierde su facultad de desplazarse en el tiempo. Como disfunciones con los sentidos pueden mencionarse la incapacidad de relacionar datos provenientes de distintas vías sensoriales (son los casos conocidos como “desintegración eidética”). Las dis­fun­cio­nes con la memoria se registran como olvidos y bloqueos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Circuito integrado entre sentidos, memoria y coordinador'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las conectivas entre sentidos, memoria y conciencia, revelan as­­pec­tos de importancia del funcionamiento del psiquismo. Estos cir­cuitos co­nec­ti­vos trabajan en una compleja autorre­gu­­lación . Así, cuando el coordinador hace apercepción de la per­­cep­ción queda inhibida la evocación e, in­­versamente, la aper­­cepción de memoria inhibe la percepción. Cuando es­tán actuando los sentidos externos se frena la entrada de es­tímulos in­­ternos y viceversa. La mayor interregulación aparece en los cambios de nivel de trabajo, en donde al ir aumen­tando el sueño (o disminuyendo la vigilia), se bloquean los me­­canismos de reversibilidad, soltándose entonces con fuerza los mecanismos asociativos; por su parte, los mecanismos crí­ticos al par que comienzan su trabajo inhiben a los mecanismos asociativos, al aumentar la vigilia. Entre los sentidos también hay interregulación automática: cuando la vista amplía su umbral medio dismi­nuyen el tacto, el olfato y el oí­do, sucediendo esto entre todos los sen­tidos (por ejemplo, se suele cerrar los ojos para oír mejor). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Impulsos ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;Una exposición sobre el tema de los impulsos se encontrará en J. Caballero, Morfología (símbolos, signos y alegorías), Madrid, Ed. Antares, 1997.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos que llegan al coordinador, provenientes de los sentidos y de la memoria, son transformados en representaciones, procesándose estas estructuras de percepción y evocación a fin de elaborar respuestas eficaces en el trabajo de equilibrar a los medios interno y externo. Así, por ejem­plo, mientras un ensueño es una elaboración-respuesta al medio interno, un desplazamiento motriz es un movimiento-respuesta al medio externo, o en el caso de las representaciones, una ideación llevada a ni­veles sígnicos es otro tipo de representación-respuesta al medio externo. Por otra parte, cualquier representación que se ponga en el campo de presencia del coordinador suscita cadenas asociativas entre el objeto y su co­presencia. Así, mientras el objeto es apresado con precisión de detalle en el campo de presencia, en el campo de copresencia aparecen re­la­ciones de otros objetos no presentes pero vinculados con él. Se ad­­­vierte la importancia que tienen los campos de presencia y co­pre­sen­cia en la traduc­ción de impulsos, como en el caso de la traducción ale­­­górica en la que mu­cha materia prima proviene de datos llegados a la copresencia vigílica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es importante un estudio de los impulsos por el particular trabajo que el coordinador realiza con las representaciones. Dos son las vías posibles: la abstractiva, que opera reduciendo la multiplicidad fenoménica a sus caracteres esenciales, y la asociativa, que estructura las representaciones sobre la base de similitud, contigüidad y contraste.&lt;br /&gt;
Sobre la base de estas vías de abstracción y de asociación, se estructuran formas, que son nexos entre la conciencia que las constituye y aquellos fenómenos del mundo objetal a los cuales están referidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Morfología de los impulsos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este nivel expositivo, entendemos a las “formas” como fenómenos de per­cepción o de representación. La morfología de los impulsos estudia a las formas como estructuras traducidas y transformadas por el aparato psicofísico en su trabajo de respuesta a los estímulos. &lt;br /&gt;
De un mismo objeto puede tenerse distintas formas según los canales de sensación usados, según la perspectiva con res­­pecto a dicho objeto y según el tipo de es­truc­tu­­ra­ción que efec­túe la conciencia. Los distintos niveles de conciencia ponen, cada uno, su propio ámbito formal. Ca­da nivel pro­cede como estructura de ámbito característico, liga­do a for­mas tam­bién características. Las formas que emergen en la con­­­ciencia son reales compensaciones estructuradoras fren­te al estímu­lo. La forma es el ob­jeto del acto de com­pen­­sa­ción estructuradora. El es­­tímulo se convierte en forma cuando la conciencia lo estructura des­de su nivel de trabajo. Así, un mismo estímulo se tra­duce en for­mas dis­­tintas según res­pues­­tas estructuradoras de dis­­­tin­tos niveles de con­cien­cia. Los diferentes niveles cumplen con la función de compensar es­­­tructuradamente al mundo. &lt;br /&gt;
El color tiene gran importancia psicológica pero aun cuando sirve a la ponderación de las formas, no modifica su esencia. &lt;br /&gt;
Para comprender el origen y significado de las formas se debe distinguir entre sensación, percepción y representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Funciones de la representación interna'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Fijar la percepción como memoria. &lt;br /&gt;
: 2. Transformar lo percibido de acuerdo a necesidades de la conciencia. &lt;br /&gt;
: 3. Traducir impulsos internos a niveles perceptibles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Funciones de la representación externa'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Abstraer lo esencial para ordenar (símbolo). &lt;br /&gt;
: 2. Expresar convencionalmente abstracciones para poder operar en el mundo (signo). &lt;br /&gt;
: 3. Concretar lo abstracto para recordar (alegoría). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Características del signo, la alegoría y el símbolo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo es convencional, operativo, asociativo, a veces figurativo, a veces no figurativo. La alegoría es centrífuga, mul­­tiplicativa, asociativa, epocal y figurativa. El símbolo es centrípeto, sintético, no asociativo, no epocal y no figurativo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Simbólica ====&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El símbolo como acto visual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El símbolo en el espacio y como percepción visual nos hace re­flexionar acerca del movimiento del ojo. Una visión de un pun­to sin referencias permite el movimiento del ojo en todas las direcciones. La línea horizontal lleva al ojo en esa dirección sin esfuerzo. La línea vertical provoca tensión, fatiga y ador­mecimiento. &lt;br /&gt;
La comprensión del símbolo, (inicialmente una configuración y movimiento visual), permite considerar seriamente a la acción que aquel efectúa desde el mundo externo sobre el psiquismo (cuando el símbolo se presenta como percepción desde un objeto cultural), y permite pesquisar el trabajo de la representación (cuando la imagen se expresa como símbolo en una producción personal interna, o se proyecta en una producción cultural externa).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El símbolo como resultado de la transformación de lo percibido'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí surge la función compensatoria del símbolo como referencial y ordenador del espacio. El símbolo contribuye a la fijación del centro en el campo abierto y al detenimiento del tiempo. Los monumentos símbolo dan unidad psicológica y política a los pueblos. También está el sím­­bolo que responde a producciones no colectivas, en el que se observa la función compensatoria de la conciencia frente a los datos de la realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El símbolo como traducción de los impulsos internos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El simbolismo en el sueño y en la producción artística, generalmente responde a impulsos cenestésicos traducidos a niveles de representación visual. Otro caso de manifestación simbólica como traducción de impulsos internos es el de ciertos gestos, conocidos en Oriente como “mudras”. Algunas actitudes corporales generales y sus significados son conocidos en todo el mundo y corresponden a las distinciones hechas en cuanto a los símbolos de punta y círculo (por ejemplo, el cuerpo erguido y los brazos abiertos expresan, simbólicamente, situaciones mentales opuestas a las del cuerpo encerrado sobre sí mismo como en la posición fetal). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Sígnica ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo cumple con la función de expresar convencionalmente abstracciones para operar en el mundo, unificando en un mismo nivel de len­guaje, fenómenos de naturaleza di­ferente. Ex­presión y significado son una estructura. Cuando el significado de una expresión es descono­cido, el signo pierde valor ope­rativo. Las expresiones equívocas o mul­­tívocas son aquellas que admiten varios significados y su compren­sión surge por contexto. El contexto uniforma el nivel de lenguaje. Pe­ro los contextos suelen estar puestos fuera del ámbito de un ni­vel de lenguaje dado, surgiendo las expresiones sin­ca­te­go­re­má­­ticas u ocasionales (por ejemplo, ante una misma llamada a la puerta, al pre­­­­guntarse “¿quién llama?”, distintas per­sonas res­ponden: “yo”, en­­­ten­diéndose en cada caso de quién se trata por la voz, la hora, la cir­­­­­cunstancia de espera de una visita, et­cétera. Es de­cir, por contextos que es­tán fuera del nivel de len­guaje en el que se ex­presa siempre: “yo”). En cuanto al sig­­no como tal, éste puede ser la expresión de un sig­ni­fi­ca­do, o cumplir con la función de señalar a otra entidad por carácter asociativo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Diferencias entre signos y categorías sígnicas'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las conectivas entre signos son formalizaciones de relaciones siendo ellas, a su vez, signos. Cuando los signos pierden su significado por traslado cultural, suelen ser considerados como símbolos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La función sígnica de símbolos y alegorías'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando a un símbolo se le da valor convencional y se lo to­ma en sentido operativo, se lo convierte en signo. Las alegorías también cumplen con funciones sígnicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Alegórica ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alegorías son narraciones transformadas plásticamente en las que se fija lo diverso o se multiplica por alusión, pero también en donde se concreta lo abstracto. El carácter mul­ti­plicativo de lo alegórico tiene que ver con el proceso asociativo de la conciencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Leyes asociativas de lo alegórico'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La similitud guía a la conciencia cuando ésta busca lo pareci­do a un ob­­jeto dado. La contigüidad cuando busca lo propio, o lo que está, estuvo o estará en contacto con un objeto da­do. El contraste cuando busca aquello que se opone o que está en relación dialéctica con un objeto dado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Lo situacional de lo alegórico'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo alegórico es dinámico y relata situaciones referidas a la mente individual (sueños, cuentos, arte, patología, mística), al psiquismo colectivo (cuentos, arte, folklore, mitos y religiones) y al hombre de distintas épocas frente a la naturaleza y a la historia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Funciones y tipos de alegorías'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Relata situaciones compensando dificultades de abarcamiento total. Al apresar situaciones alegóricamente, se puede operar sobre las situaciones reales de modo indirecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El “clima” de lo alegórico y el sistema de ideación'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo alegórico, el factor emotivo no es dependiente de la representación. El clima forma parte del sistema de ideación y es el que delata el significado para la conciencia. Lo alegórico no respeta el tiempo lineal ni la estructuración del espacio del estado vigílico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El sistema de tensión y la alegoría como descarga'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La risa, el llanto, el acto amoroso y la confrontación agresiva son medios de descarga de tensiones internas. Determinadas alegorías cumplen con la función de provocar esas descargas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Composición de lo alegórico'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continentes (guardan, protegen o encierran aquello que está en su interior); contenidos (aquellos que están incluidos en un ámbito); conectivas (entidades que facilitan o impiden la conexión entre contenidos, ámbitos, o entre ámbitos y contenidos); atributos (manifiestos cuando se destacan, tácitos cuando están encubiertos). En lo alegórico se destacan los niveles (importancias, jerarquías), las texturas (calidad y significado de la calidad de un objeto), y los momentos de proceso (edades). Las alegorías se presentan a la conciencia con dinámica y gran capacidad de transformismo, inversión, expansión o re­ducción. &lt;br /&gt;
Para hacer una interpretación completa de un sistema alegórico es con­­veniente observar un plan de trabajo que comience por separar los com­ponentes simbólicos y sígnicos. Posteriormente, se debe tratar de com­­­­prender la función con que cumple cada uno de los elementos con­side­ra­dos y el origen de la materia prima alegórica (si se trata de objetos cul­tu­­ra­les, de recuerdos entremezclados, de ensueños, o de imágenes oní­ricas). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Comportamiento ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos visto al psiquismo como coordinador de relaciones entre medios diferentes: el medio interno del cuerpo y el medio externo o ambiental. De ambos medios el psiquismo obtiene información por los sentidos, almacena experiencia por memoria y procede al ajuste por centros. A este ajuste entre medios lo llamamos “comportamiento”, considerándolo como un caso particular de expresión del psiquismo. Sus mecanismos de base son los instintos de conservación individual y de la especie y las tendencias intencionales.&lt;br /&gt;
El comportamiento se estructura sobre la base de cualidades innatas propias de la estructura biológica a que pertenece el individuo y a cualidades adquiridas codificadas sobre la base de las experiencias de acierto o error, con sus registros de placer o displacer. Las cualidades innatas ponen la condición biológica al coordinador, que cuenta con ellas y no puede aislarlas sin perjuicio. Esta base biológica tiene una inercia que se expresa conservando y logrando con­diciones aptas para su expansión. Las cualidades adquiri­das surgen del aprendizaje individual en el desplazamiento de la estructura psicofísica por el espacio y el tiempo. El apren­di­zaje va modificando el comportamiento con relación a las ex­­periencias de acierto y error. Estos ensayos van dando pau­tas para la mejor adaptación del individuo, que se logra con las menores resistencias en el medio, el menor esfuerzo en el trabajo y el menor desgaste energético. Esta forma de adap­tación posibilita un plus energético (energía libre) que pue­de ser utilizado en nuevos pasos de adaptación creciente. &lt;br /&gt;
En todo proceso de adaptación la estructura psicofísica se orien­ta por los indicadores de placer y displacer. El displacer se conforma como se­ñal de lo que es peligroso para la vida, de lo que es tóxico, represivo o, en general, perjudicial para la estructura psicofísica. El placer, a la par que estimula y mo­tiva al psiquismo, traza las direcciones óptimas a seguir. Por otra parte, el comportamiento encuentra límites en las po­si­bi­li­­da­des del psiquismo, en las posibilidades del cuerpo y en las posibilidades que presentan las distintas circunstancias. Los lí­mites del psiquismo van am­pliándose sobre la base de las cua­lidades adquiridas, pero los lí­mites cor­porales no pue­­den am­pliarse en la misma proporción, e incluso la li­­mita­ción aumenta con la edad. Esto no significa que el cuerpo no tenga to­­das las facultades para actuar eficazmente en el me­­dio, sino que el cuer­­po pone límites y condiciones que el psi­­­quismo no puede dejar de la­­do sin perjudicarse a sí mismo. En las relaciones entre psiquismo, cuerpo y medio, el cuerpo efec­tuará sus operaciones objetales con mayor o me­­­nor acierto. En el primer caso habrá adaptación, en el segundo ina­dapta­ción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Los centros como especializaciones de respuestas de relación ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El simple mecanismo original de estímulo-respuesta aparece altamente complejo en la estructura humana, siendo característica de ésta la “respuesta diferida” que se diferencia de la “respuesta refleja” por la intervención de los circuitos de coor­dinación y por la posibilidad de canalizar la respuesta por distintos centros de actividad neuroendócrina. Los centros trabajan estructurados entre sí y con registros propios, a la par del registro general que tiene el coordinador por la in­for­mación que llega desde los sentidos internos en el momento de accionar en el medio, y también por las conexiones entre centros y coordinador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro vegetativo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada ser vivo, sobre la base del “plan” de su cuerpo, de sus có­digos ge­néticos, asimila substancias del medio externo y ge­­nera la energía psi­­co­física necesaria para la conservación y desarrollo de la vida. En el ser hu­mano, el centro vegetativo dis­tribuye la energía dando instrucciones desde sus numero­sas localizaciones nerviosas y glandulares. Es pues el centro básico del psiquismo. Desde él actúan los instintos de con­servación individual y de la especie, regulando el sueño, el hambre y el sexo. Bá­sicamente, las señales que dan instrucción (información) a es­te centro se registran cenes­té­si­ca­men­te, pero también señales que provienen de los sentidos externos tienen capacidad para movilizarlo o inhibirlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro sexual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el recolector y distribuidor energético que opera por con­cen­tración y di­fusión alternada movilizando la energía psi­cofísica en forma localizada o difundida. Su trabajo es volun­ta­rio e involuntario. De la tensión en este cen­tro se tiene regis­tro cenestésico, como así también de la distribución de energía al resto de los centros. La disminución de la tensión se produce por descargas propias de este centro y por descargas a través de los de­­­más centros. También puede conectar tensiones del cuerpo y de los otros centros. La estructura vegetativo sexual es la base filogenética a par­tir de la cual se han ido organizando los demás centros en el proceso evolutivo de adaptación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro motriz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Actúa como regulador de los reflejos externos, condicionados e incondicionados, y de los hábitos de movimiento. Permite el desplazamiento del cuerpo en el espacio. Trabaja con tensiones y relajaciones musculares activadas por señales nerviosas y químicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro emotivo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el regulador y sintetizador de respuestas situacionales, mediante un trabajo de adhesión o rechazo. Cuando el centro emotivo da respuestas desbordantes, se producen alteraciones en la sincronización de los otros centros por bloqueos parciales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro intelectual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Responde sobre la base de mecanismos de abstracción, clasificación y asociación. Trabaja por selección o confusión en una gama que va desde las ideas a las distintas formas de imaginación, dirigida o divagatoria, pudiendo elaborar distintas formas simbólicas, sígnicas y alegóricas. Cuando las respuestas incorrectas de este centro se desbordan de su ámbito producen confusión en el resto de la estructura y por tanto en el comportamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Estructuralidad del trabajo de los centros'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe diferente velocidad en el dictado de respuestas al medio, siendo aquella proporcional a la complejidad del centro. Mientras el intelecto elabora una respuesta lenta, la emoción y la motricidad lo hacen con más velocidad y el centro vegetativo (en algunas de sus expresiones como el reflejo corto), muestra la mayor velocidad de repuesta. El trabajo de los cen­­­­tros es estructural, lo que se verifica por las concomitancias en los otros cen­tros cuando uno está actuando como pri­­ma­rio. Ejemplificando: la actividad intelectual es acompañada por un tono emotivo (“gusto por estudiar”), que ayuda a mantener el interés mientras el nivel de trabajo de la mo­tri­ci­dad se reduce al mínimo. Si se trata de la recomposición ve­ge­tativa (por enfermedad, por ejemplo), toda la energía es ocupada en ese trabajo y la actividad de los otros centros se reduce al mínimo. &lt;br /&gt;
Los centros pueden trabajar desincronizadamente ocasionándose errores en la respuesta. Del trabajo estructural de los centros se tiene registro cenestésico y percepción psicológica y, por ello, en las experiencias de mucho conflicto interno el trabajo de los centros se experimenta como contradicción entre el pensar, el sentir y el actuar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Caracterología'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las múltiples tendencias de las personas, sus diferentes conformaciones físicas y la diversidad de acciones con las que responden al mundo, hacen muy difícil la tarea de establecer clasificaciones de carácter sobre la base de rasgos comunes. Un estudio de este tipo debería tener en cuenta que la situación de los individuos en el medio es dinámica y va­riable; que a lo largo de la vida se va adquiriendo experiencia y se puede sufrir accidentes que produzcan profundas transformaciones de conducta. Una posible “caracterología” debería atender a lo innato combinado con lo adquirido. Las disposiciones innatas, también susceptibles de cambio, se reflejan en actitudes psíquicas y en formas corporales más o menos típicas. Por otra parte, esa tipicidad va a resultar del trabajo predominante de alguno de los centros sobre los otros, con su velocidad de resonancia y dirección de la energía característica, pero esto será modificable según la estructura de situación. Es decir que se podría establecer también una tipología situacional, ya que se descubren distintas respuestas en los mismos tipos básicos. Al tipo básico se le suman las formas culturales de la época, la situación social, el género de tareas cotidianas, etcétera, y todo aquello configura lo que llamamos “personalidad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Ciclaje del psiquismo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El psiquismo humano, de notable complejidad, tiene como antecedentes a otras formas orgánicas condicionadas por los macrociclos de la naturaleza como las estaciones y el pasaje del día a la noche. Numerosas variaciones modifican las condiciones internas y externas del psiquismo. Hay variaciones de temperatura, de luminosidad, y también variaciones climatológicas de cada estación. Todos los organismos sufren un mayor o menor determinismo de los ciclos naturales. El ser humano no está tan condicionado como las otras especies a la ciclicidad orgánica y su psiquismo logra modificaciones y una independencia cada vez mayor. Un caso muy claro se da en el ejercicio del sexo que, a diferencia de las otras especies, se independiza de los ciclos estacionales. &lt;br /&gt;
En los mecanismos de conciencia hay distintos ritmos como muestran diversas descargas bioeléctricas reflejadas en el electroencefalógrafo. Los centros tienen su ritmo particular y los niveles de conciencia evidencian sus ciclos de trabajo. Cuando la vigilia cumple con su tiempo de tra­­bajo diario, “baja” su actividad y se comienza a entrar en el período de sue­ño. Así, el período de sueño compensa al período de trabajo vigílico. En la mecánica de los distintos niveles de conciencia operan los ciclajes del metabolismo y los ritmos vegetativos en general. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciclo mayor del ser humano está dado por el tiempo vi­tal, que se va completando al pasar por las distintas etapas exis­ten­ciales: nacimiento, niñez, adolescencia, juventud, pri­mera y segunda madurez, vejez, ancianidad y muerte. En ca­da eta­pa hay transformación del psiquismo según las nece­si­da­des orgánicas, según los intereses, según las posibilidades que ofrece el medio, etcétera. Finalmente, los ciclos y rit­­mos psicosomá­ti­cos muestran modificaciones importantes de acuerdo a los cambios de di­­rec­ción que se producen en los momentos de surgimiento y desgaste de ca­da etapa vital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Las respuestas al mundo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conciencia frente al mundo tiende a compensarlo estruc­tu­ra­damente me­diante un complejo sistema de respuestas. Al­gunas respuestas llegan al mundo objetal directamente (expresadas a través de los centros), pero otras quedan en la conciencia y llegan al mundo indirectamente por alguna manifestación de conducta. Estas compensaciones de la conciencia tienden a equilibrar el medio interno respecto del externo. Tal vinculación se establece por exigencias, encontrándose el individuo urgido a responder a un mundo complejo: natural, humano, social, cultural, técnico, etcéte­ra. Surge el “núcleo de ensueño” como una respuesta compensatoria im­­portante y los “ensueños secundarios” como respuestas par­ticulares a esas exigencias. Los ensueños son visualizables co­mo imágenes, no así el núcleo que se percibe como un cli­ma alusivo mientras se va conformando con el tiempo y va ga­nando en poder de dirección de las tendencias, de las as­pi­raciones personales. En la etapa de desgaste del núcleo de ensueño, cuando cesa de dirigir al psiquismo, se pueden observar las for­mas e imágenes que ha adoptado. Por esto, el núcleo es más fácil de re­gistrar tanto al comienzo como al fin de su proceso, no así en su etapa me­dia que es aquella en la cual más dirige la actividad psíquica. Se da la pa­­radoja de que el ser humano no percibe aquello que más determina su con­­ducta, al estar operando el núcleo como trasfondo que responde to­ta­li­zadoramente a las múltiples exigencias de la vida cotidiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El núcleo de ensueño rige las aspiraciones, ideales, e ilu­sio­nes que en ca­da etapa vital van cambiando. Tras estos cambios o variaciones en el nú­cleo, la existencia se orienta en otras direcciones y se producen con­co­mi­tantemente cambios en la personalidad. Este núcleo se desgasta indi­vi­­­dual­mente, como se desgastan los ensueños epocales que di­rigen la ac­­ti­vi­dad de toda una sociedad. Mientras que por una parte el núcleo da una respuesta general a las exigencias del medio, por otro compensa las deficiencias y carencias básicas de la personalidad, imprimiendo una determinada dirección a la conducta. Esta dirección puede ponderarse según se en­camine o no en la línea de la adaptación creciente. Los en­sue­ños y el núcleo imprimen a la conciencia su su­ges­tio­nabilidad produciendo ese característico bloqueo de la crítica y autocrítica propio de los niveles infravigílicos. Por esto es inútil toda confrontación u oposición directa a la sugestión del núcleo de ensueño ya que este termina reforzando su compulsión. La posibilidad de producir un cambio de di­rec­ción hacia una línea evolutiva, está en realizar modificacio­nes graduales. El núcleo puede regresar o puede fijarse. En el primer caso el psiquismo vue­lve a eta­pas anteriores, au­men­tando los desacuerdos entre procesos y situación en el medio. En el segundo caso, cuando el núcleo se fija, va des­vin­culando al individuo de su medio produciendo una conduc­ta que no se ajusta a la dinámica de los acontecimientos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El núcleo de ensueño lanza al ser humano en persecución de espejis­mos que al no cumplirse producen estados dolorosos (des-ilusiones), mien­­tras que los cumplimientos parciales producen situaciones placenteras. Así descubrimos que en la raíz del sufrimiento psicológico están los ensueños y su núcleo. Es en los grandes fracasos, al caer las ex­pec­ta­ti­vas y desvanecerse los espejismos, cuando surge la posibilidad de una nueva dirección de vida. En tal situación queda al descubierto ese “nudo de dolor”, ese nudo biográfico que durante tanto tiempo sufrió la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Personalidad'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sistemas de respuesta (no hay respuestas aisladas) van organizando una personalidad, mediadora con el ambiente, que para su mejor dinámica articula distintos roles como sis­temas codificados de respuesta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La personalidad cumple con una función precisa, que es la de buscar la menor resistencia en el medio. Esta organización de roles que ofrecen menor dificultad en la relación ambiental se va codificando de acuerdo al aprendizaje por acierto y error. La acumulación de conducta ordena un sistema de roles ligados a situaciones, en donde unos aparecen mientras otros se ocultan. Este caso es muy ilustrativo como sistema de adaptación. Con el tiempo se van organizando lo que podríamos llamar “círculos de personalidad”, en distintas capas de profundidad. Estos círculos se articulan de acuerdo a las indicaciones de los ensueños y a los medios ambientales de mayor frecuentación. Ahora bien, en este juego de roles que tratan de ofrecer menor resistencia al medio, éstos pueden ajustarse o no a un consenso convencionalmente aceptado, dando respuestas típicas o atípicas, respectivamente. Las respuestas típicas no sólo son codificadas por el individuo sino también por grupos sociales amplios, de tal manera que cuando en estos grupos surge una respuesta distinta a la habitual puede resultar desconcertante. Esto puede ocurrir sobre todo en situaciones nuevas, para las que no hay respuesta codificada. La respuesta que se da en esos casos puede re­­sultar oportuna o inoportuna. Así, apa­recen las respuestas atípicas sin coin­cidencia con la situación, pudién­dose ponderar el grado de ina­de­cua­­ción que manifiestan. Las respuestas tí­picas, si bien pueden ser ade­­cuadas en un medio que se mantiene sin mayores cambios, no lo son en un medio cambiante que en su dinámica mo­difica costumbres, va­­lores, etcétera. En ocasiones, la ti­pi­ci­dad de las respuestas es un blo­­queo para la adaptación al cambio. Hay otras manifestaciones atípicas que actúan como catarsis de tensiones, o manifestando emociones ne­­ga­ti­vas como catarsis de climas. Ambas respuestas atí­pi­cas surgen por presión de los impulsos internos que se expresan en si­tua­cio­nes no ne­cesariamente coincidentes. En este caso, las ten­­sio­nes y los climas operan como ruido situacional, irrum­piendo en el medio con brus­quedad. Desde el punto de vista de la adaptación creciente, los tipos de conducta que interesan son aquellos que cuentan con numerosas opcio­nes de respuesta, situación que permitirá un ahorro de energía utilizable para nuevos pasos de adaptación. Por tanto, habrá respuestas de adaptación creciente, pero también respuestas de adaptación decreciente y esto habrá de suceder tanto en las respuestas atípicas como en las típicas con sus distintos grados de oportunidad. Así, la conducta particular puede cumplir o no con una función adaptativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos ponderar los cambios de conducta como significativos o circunstanciales. Un cambio será significativo si la nueva orientación es hacia la línea evolutiva y será circunstancial cuando sólo haya reemplazo de roles, de ideología, ampliación de los círculos de personalidad, apogeo o decadencia de ensueños, etcétera. Nada de esto último es indicador de un cambio interno de importancia. Hay cambio significativo de conducta, desde un punto de vista más general, cuando se agota una instancia psíquica porque los contenidos vigentes en una instancia (con su temática y ar­gumentación características), se van desgastando hasta agotarse. El psi­quismo se orienta entonces hacia una nueva instancia como respuesta articulada en su relación con el mundo. &lt;br /&gt;
La conducta es un indicador de los cambios que interesan. Muchas de­ci­siones de cambio, o planes de cambio, que­dan encerrados en el psi­quis­mo y por esto no indican modifi­ca­ción, mientras que cuando se expresan en verdaderos cambios de conducta es porque ha ocurrido alguna mo­dificación en la estructura conciencia-mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Apéndice: Bases fisiológicas del psiquismo ===&lt;br /&gt;
--------------&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Sentidos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sentidos son los límites del sistema neuroendócrino aptos para enviar señales de información acerca del medio exter­no e interno a los centros de procesamiento, coordinación y respuesta. La especialización informativa es realizada por células (o equipos de células) conversoras de energía ambiental que tienen la propiedad de transformar impulsos heterogé­neos provenientes del exterior a ellas, en impulsos homogéneos comunes a todo tipo de sentido. La forma de energía que llega a los recepto­res es variada: mecánica (como presión o contacto), electromagnética (como luz o calor), química (como olor, sabor, contenido de oxígeno-an­hídrido carbónico en sangre). Estas formas de energía heterogénea, sufren ya en cada receptor sensorial un primer procesamiento y se convierten en impulso nervioso llegando a los centros de información como “bits” (señales) que difieren entre sí en cuanto a la frecuencia de señal y si­lencio. Las células receptoras son numerosas en su clase y actividad trans­formadora, reconociéndose por el momento alrededor de 30 tipos distintos, que se estructuran de modo particular dando lugar a los llamados “sentidos”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las variables energéticas del ambiente, no obstante, son mu­cho más numerosas que la cantidad de sentidos aptos para recogerlas, como sucede en el caso de la vista, receptor de sólo 1/70 partes del espectro electro­mag­­nético aceptado y que es reconocido como luz visible. Este caso mues­tra cómo los receptores son especializaciones de detección fe­no­mé­nica restringida, derivando de esto, enormes franjas de silencio para el equipo de percepción. Aquí admitimos otros seis casos más (oído, olfato, gusto, tacto, kinestesia y cenestesia) de lo cual resulta una enorme franja de silencio perceptual, si se suman las insuficiencias de cada sentido. Importa considerar a los receptores con respecto a la distancia de la fuente emisora (telerecepción, exterocepción, interocepción, etcétera); a la distribución de los receptores en el cuerpo; a las vías sensorias por las que se desplazan los impulsos homogéneos y a los centros de procesamiento y coordinación a los que estos impulsos homogéneos llegan. Allí se diferencian nuevamente resultando la “vivencia informativa”, que permite al aparato hacer distinciones perceptuales, para trabajar posteriormente con estructuras de interpretación y estructuras de respuesta adecuadas a la “porción” de mundo detectado. Llamamos “franja perceptible” a la forma particular de energía a la cual un receptor es más sensible. Ejemplificando: el estímulo adecuado para las células receptoras del ojo, es la luz; la presión es captada específicamente por otro tipo de re­cep­­tor­es, pero la presión sobre el globo ocular estimulará también a los re­ceptores luminosos. De esto resulta que existen franjas específicas para cada tipo de receptor y no específicas que en determinadas condiciones pueden ampliar o reducir sus umbrales considerablemente. Es ne­cesario distinguir además entre la franja (que se refiere a la cualidad del fenómeno) y los umbrales (que se refieren a la cantidad o intensidad) del fe­nómeno. Estos umbrales trabajan con captaciones mínimas y con máximos variables de tolerancia. Cada sentido ha sido organizado teniendo en cuenta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Órgano: incluye una mínima descripción anatómico-fisiológica del órgano o de los receptores según fuera el caso.&lt;br /&gt;
: 2. Mecánica: describe, simplificadamente, los posibles modos de operación de los receptores al transformar la energía proveniente del medio en impulso nervioso. &lt;br /&gt;
: 3. Vía nerviosa y localización: indica brevemente el camino que siguen esos impulsos hasta el punto de destino en la zona correspondiente de la corteza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo explicado, vale para los sentidos externos. En cuanto a los internos (ki­nestesia y cenestesia) hay pequeñas variaciones expositivas debido a las particularidades que presentan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Vista'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Los ojos son órganos complejos sensibles a la luz. Por su ubicación permiten al ser humano, una visión tri­di­men­­sional de los objetos. Desde luego que la visión tri­di­men­sional está integrada a un sistema de interpretación per­cep­tual bas­tan­te más complejo que el órgano mismo. Equipados con mús­culos rectos y oblicuos, poseen una amplitud de movimiento inferior a 180º. Desde hace tiempo se viene describien­do alegóricamente al ojo como una cámara fotográfica: un sis­­tema de “lentes” (córnea y cristalino), enfoca las imágenes sobre un estrato fotosensible (retina) ubicado en el fondo del ojo; párpados e iris contribuyen a la protección del sis­tema y a la re­gulación (a modo de diafragma en el segun­do ca­so) de la in­tensidad luminosa recibida por los receptores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Se acepta que la retina es una delgada película compuesta por varias capas de células nerviosas. La luz pasa a través de ellas hasta lle­gar a los fotorreceptores. A éstos los han agrupado en dos tipos principales: a) de cuerpos gruesos o “conos” que se encuentran concentrados sobre todo en el centro de la retina (fovea) y que informarían sobre colo­res, trabajando mejor a plena luz y b) de cuerpos finos llama­dos “bastonci­llos” concentrados máximamente en la periferia retinal, más numerosos que los conos y sensibles a la penumbra, informarían sobre claroscuros. Conos y bastoncillos contienen pigmentos que al absorber distintos tipos de luz resultarían alterados en su estructura molecular. Esta alteración estaría relacionada con el impulso nervioso que es enviado al cerebro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Ya transformado el impulso externo en impulso nervioso, viaja a través del nervio óptico pasando, luego de etapas intermedias, a la corteza occipital de ambos hemisferios cerebrales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Oído'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Las ondas sonoras, penetrando por los conductos del oído externo, golpean la membrana timpánica que retransmite las vibraciones a tres huecesillos localizados en el oído medio. Estos, trabajando a modo de palancas, amplifican las vibraciones recibidas de 10 a 15 veces, y las retransmiten a los líquidos de la cóclea, donde son convertidas en impulsos nerviosos (oído interno).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' La cóclea o caracol, está dividida internamente y a lo largo, por dos membranas, formándose tres túneles o escalas, que contienen distintos líquidos. La vibración transmitida en forma de presiones de distinta intensidad por los huecesillos, al provocar diversas flexiones en estas membranas, activará las células receptoras (células ciliadas) ubicadas sobre una de las membranas (la basilar). Esta activación sería la que da origen a diferencias de potencial eléctrico y a la estimulación de las terminaciones nerviosas que conducen los impulsos a la localización cerebral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Las terminaciones de las fibras nerviosas dis­tribuidas en la membrana basilar, forman la rama auditiva del nervio acús­tico que conduce los impulsos nerviosos a la parte superior del lóbulo tem­poral luego de pasar por etapas intermedias que incluyen bulbo raquídeo y tálamo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Olfato'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' La membrana olfatoria, de unos 5 cm2 de superficie, se encuentra ubicada en la parte superior de la cavidad nasal. Las moléculas productoras de olores, son transportadas por el aire que llega a través de las fosas nasales o de la faringe, disolviéndose en las secreciones de las células de sostén de la membrana. Entre estas células se distribuyen 10 a 20 millones de receptores, cada uno de los cua­les es una neurona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Las neuronas receptoras terminan en la parte superficial de la mucosa con terminaciones expandidas (bastones olfatorios) desde donde proyectan cilios de unos dos micrones de longitud. La manera como reaccionan las moléculas odoríferas con los receptores es desconocida, aunque existen numerosas hipótesis al respecto. El impulso nervioso generado, es transmitido por los receptores que terminan en el bulbo olfatorio situado sobre cada fosa nasal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' En cada uno de los bulbos olfatorios las terminaciones de las neuronas forman glomérulos, desde los que salen tres haces de fibras nerviosas que terminan en el bulbo olfatorio opuesto, en el sistema límbico y en el área olfatoria de la corteza límbica (allocortex) respectivamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Gusto'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Los órganos del gusto o botones gustativos son pequeños cuerpos formados por células de sostén y por células ciliares (receptoras). Se encuentran concentrados sobre todo en las paredes de las papilas gustativas en la superficie dorsal de la lengua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Los receptores del gusto (células ciliares), son qui­mio­rreceptores que responden a las substancias disueltas en los líquidos de la boca. Cómo es que las moléculas en solución interaccionan con las moléculas receptoras para producir el impulso nervioso, es un punto que se desconoce, aunque existen hipótesis al respecto. Hay cuatro sensaciones gustativas que se registran en distintas zonas de la lengua. Salado y dulce, en la punta; ácido en los bordes y amargo en la parte posterior. Los botones gustativos de cada una de estas áreas parecen no diferenciarse en su estructura celular, pero algunos de ellos y según la zona en que se encuentran, responderían sólo a los estímulos amargos, otros a los salados, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Los impulsos nerviosos parten de los botones gustativos a través de tres vías nerviosas que pasan por el bulbo raquídeo y el tálamo llegando al área de proyección gustativa de la corteza cerebral al pie de la circunvolución post rolándica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tacto'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Los receptores de este sentido, se encuentran distribuidos en distintas capas de la piel. Su concentración es mayor en algunas zonas del cuerpo y menor en otras, determinando distintos grados de sensibilidad. Estos receptores son especializaciones nerviosas que estarían capacitadas diferenciadamente para distinguir variaciones de temperatura, de presión, contacto y dolor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' A la variación de los estímulos acompaña una va­riación en la frecuencia de los impulsos nerviosos que los receptores envían de continuo a través de las fibras nerviosas. Esta variación en la frecuencia de los impulsos es el resul­ta­­do de un proceso electroquímico, poco elucidado, desencadenado por el estímulo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Las fibras procedentes de los re­ceptores ascienden por los haces medulares hasta el tálamo y de allí hasta la corteza sensitiva somática (circunvolución post-rolándica).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Kinestesia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' El sentido kinestésico, detecta posturas y movimientos corporales por medio de receptores especializados que serían capaces de discriminar entre variaciones de tono mus­cular (husos musculares); posición articular (corpúsculos articulares); tensión tendinosa, y aceleración lineal y angular de la cabeza y el cuerpo, incluyendo fenómenos producidos por la gravedad (receptores alojados en los canales semicirculares, sáculo y utrículo del oído interno).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Al producirse o suprimirse un movimiento, los receptores (propioceptores), registran variaciones en su tono. Mediante un oscuro sistema electroquímico, convierten el estímulo primario en variación de impulsos conducidos como in­formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Los nervios sensitivos transmiten los impulsos por vía espinal hasta el cerebelo y corteza; algunas ramas nerviosas derivan a la capa sensitiva y otras al área de localización motora de la corteza cerebral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Cenestesia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Algunas variaciones del medio interno, son recogi­das por un conjunto de receptores nerviosos denominados “interoceptores”. La información psíquica que proporcionan, normalmente se registra de un modo distorsionado (deformación y traducción de impulsos). Ahora bien, estos organúsculos (receptores) están relacionados con puntos de coordinación vegetativa automática (hipotálamo, tálamo y bulbo raquídeo), interviniendo básicamente en los ajustes respiratorios, cardiovasculares, de temperatura e incitando al cuerpo en general a satisfacer sus necesidades mediante traducciones de “hambre” (diferencia arteriovenosa en la glucosa sanguínea), “sed” (presión osmótica del plasma) y “dolor”. El dolor visceral como el somático profundo, inicia la contracción refleja de los músculos esqueléticos cercanos y estas contracciones a su vez generan dolor, formándose un círculo vicioso. Por otra parte, frecuentemente la excitación de una víscera produce dolor, no en ella sino en alguna otra estructura que puede estar a distancia. Este dolor “referido” tiene numerosas variantes o formas de irradiación. Las variaciones en la economía del sexo, son también registradas cenestésicamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Las fibras nerviosas sensitivas alcanzan el sistema nervioso central a través de vías simpáticas y parasimpáticas. La zona cortical de recepción, abarca prácticamente todo el arquicortex (corteza límbica) y parte del paleocortex, manteniendo conexiones especializadas con otras áreas. La teoría de la convergencia, trata de explicar el caso del “dolor referido” antes citado: existe convergencia de fibras aferentes viscerales y somáticas que actúan sobre las mis­mas neuronas espinotalámicas. Por cuanto el dolor somático es más común y ha “grabado” la citada vía, los impulsos provenientes de áreas viscerales son “proyectados” sobre áreas somáticas. En síntesis, se tratará de un error de interpretación de la señal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Memoria ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el terreno de la memoria, la investigación fisiológica ha te­nido avances importantes pero las experimentaciones no re­sul­tan aún totalmente relacionadas entre sí (año 1975). Por esto, no se puede presentar un panorama satisfactorio para acompañar a las explicaciones psicológicas. Pueden mencionarse como significativos los resultados obtenidos por la elec­tro­encefalografía; por la aplicación de electrodos en el cerebro; por las observaciones en hipocampo y por los trabajos de reflexología. Pero la naturaleza misma de la reminiscencia estable, permanece sin revelarse. Los progresos en el terreno de la genética son más importantes: descubriendo la participación del dna, en la memoria genética se investiga actualmente a ciertos aminoácidos básicos que intervienen en el fenómeno. A grandes rasgos y en el estado actual de las investigaciones, podemos establecer una clasificación de la memoria: la heredada o genética (por transmisión de caracteres de la misma especie, de progenitores a descendientes) y la individual o adquirida. En el primer tipo, ade­más de mantener a los individuos dentro de la misma especie, el código genético regula los cambios orgánicos de las distintas etapas vitales de los individuos. La memoria adquirida, por su parte, va dándose en capas de profundidad desde una más antigua a otra re­ciente y a la inmediata, según va pasando el tiempo. Mucho más no puede agregarse, salvo que su localización cerebral no es precisa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' La franja de grabación es idéntica a la de los sentidos (al cam­bio de tono sensorial, hay información que va a grabación) y a la de la actividad de la conciencia en sus niveles. Se acepta que todo lo que lle­ga a conciencia o ésta produce, se memoriza, aunque no todo sea evo­­cable. Teóricamente, sólo no habría grabación en el caso de sueño pro­­fundo pasivo (sin imágenes) con un mínimo de cenestesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Localizaciones nerviosas.'' Se acepta que no habría localización precisa, sino difundida por todo el sistema nervioso, en el que se mencionan niveles “bajos y altos” de ubicación de huellas mnémicas. Por los primeros se entienden médula y sistema límbico, por los segundos la corteza en sus áreas de asociación: frontal, temporal, y pario occipital. La estimulación de áreas temporales permite inferir que no se almacenan allí los recuerdos, sino que en este lóbulo funcionan “llaves” de liberación de memoria ubicada en cualquier parte del sn, trabajando normalmente por semejanza entre recuerdo e impulso sensorio, o corriente de pensamiento. Por otra parte, las áreas de lenguaje, visión y escritura, ha­rían grabación específica al par que trabajo específico. Experimentalmente se habría comprobado la imprescindibilidad de corteza para la memoria y la importancia del hipocampo para la “grabación”. Se sabe que a los daños de un hemisferio (del que quedan huellas), el otro va regenerando memoria aunque no completamente. Así, se supone que la me­moria es difusa y difundida por el encéfalo y tallo cerebral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Niveles de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según información heredada puede haber un nivel de memoria genética y según información adquirida, hay memoria adquirida que a su vez tiene tres niveles según momento de grabación y duración de la misma; estos son: de memoria inmediata, memoria reciente y memoria remota. La herencia tiene su base bioquímica en los cromosomas celulares que transmiten caracteres genéticos de progenitores a descendientes, mencionándose 22 aminoácidos básicos responsables del “código genético”. La memoria inmediata es susceptible de perderse fácilmente, no así la memoria reciente. La memoria remota persiste a daños severos del cerebro. Se ha observado en experiencias controladas con electroencefalógrafos que el hipocampo está implicado en memoria reciente; el hipotálamo en mantenimiento y retención de memoria, y los tejidos hipocampales de los lóbulos temporales en memoria duradera. Por otra parte, la terapia clínica relata casos de amnesia tales como la anterógrada (olvido posterior a un ‘shock’), la retrógrada (antes del ‘shock’) y su combinación retroanterógrada (olvido antes, durante y después del ‘shock’). En todo caso la memoria remota es difícilmente afectada, al menos en sus trazos generales. La recuperación de memoria es gradual, primero en imágenes aisladas que se van completando, hasta aparecer fi­nalmente los actos de reconocimiento con permanencia. La na­­turaleza del engrama estable se desconoce totalmente, pero su resistencia al electroshock y concusión, hace presumir su ba­­se en un cambio bioquímico en el núcleo celular, en el arn. El uso de drogas que facilitan la rememoración o grabación como cafeína, ni­cotina, anfetamina, o que inhiben memoria co­­­mo la puromicina, hacen ver la alteración química. La elec­tro­gra­­fía cerebral por último, rescata las ondas eléctricas del tra­­ba­­jo celular, evidenciándose la base elec­tro­quí­mica del fenóme­no. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Mecanismos de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ciertas conexiones neuronales, explicarían los niveles inmediatos y recientes por reverberación: el refuerzo de grabación, la asociación lateral y el olvido. Esto porque axones descendentes de las células piramidales mayores emiten cola­te­rales que retroalimentan con neuronas de asociación, a las den­dritas originales. Las colaterales recurrentes conectan además, con neuronas vecinas que asocian otra información y con una inhibitoria que vuelven a la neurona original. Estas fibras profundas reciben fibras talámicas específicas y no específicas, que terminan en la primera y cuarta capa de corteza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay indicios de la participación del hipocampo en la memoria reciente y cifrado de memoria, así es que en él podría haber una “recolección” que se distribuiría por la conexión anatómica del circuito cerrado que con tálamo y amígdala, incluye las áreas frontales de corteza. La información podría llegar aquí a seguir una distribución cortical y su almacenaje definitivo, teniendo en cuenta que el lóbulo frontal está mencionado como importante para tareas de abstracción y también relacionado con la conducta emotiva. Habría así, un “recolector”, “distribuidores” y “almacenado” en la información. Por su parte, el tálamo se conecta con la formación re­ticular. Por esta formación pasan vías no específicas y específicas (o vías clásicas) que llevan información a difundirse en la corteza. Este sería el circuito sensorio directo o memoria que estaría estrechamente ligado a los niveles de trabajo del sistema nervioso y podría explicar el me­­jor grabado de memoria en vigilia. La difusión que podría hacerse a tra­vés de tálamo (sistema reticular activador) sería una vía indirecta de base límbica, que daría el sustrato emotivo a toda actividad mnémica. La hipótesis en torno a la difusión específica que podría hacer la sustancia reticular, explicaría una distribución de estímulos muy variada. La interconexión entre lóbulos, explicaría las com­bi­naciones posibles de efectuarse (por ejemplo frontal con occipital y temporal, y como en temporal se relacionan tacto y vista, el fenómeno de estereognosis sería base de un tipo de rememoración al par que de traducción de impulsos). Un punto problemático es el cifrado y discriminación del dato: ¿es que a memoria llega imagen, o ésta se forma allí y se graba? Tal pregunta es difícil de responder en la actualidad. El “circuito interno” hace que se pien­se y se recuerden los pensamientos propios, o se recuer­den imágenes de sueños y ensueños. Estos impulsos se origi­na­rían en neocortex, por ejemplo, y por transmisión de axones (sustancia blanca) se relacionaría con otras áreas corticales; o podría también intervenir el tálamo y sustancia reticular. Como se verá más adelante (niveles de conciencia) la participación de ésta, es fundamental para activar y mantener la vigilia, nivel indispensable para el aprendizaje complejo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La reversibilidad en memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a la reversibilidad de los mecanismos, ésta no es muy clara, pero sí lo es la necesidad de nivel vigílico: aquí hay una sincronización en­tre el amplio grado de percepción ex­terna, que va disminuyendo hacia el sueño, en el que au­men­tan la percepción interna con imaginación trans­for­ma­do­ra de impulsos, con datos de memoria espontánea e involuntaria. Así es que la evocación sólo puede ser en vigilia. Podría suponerse que un dato al llegar a su punto de almacenaje, a la par que sería grabado, provocaría un recuerdo lo que explicaría el reconocimiento automático (es decir, reconocer todos aquellos objetos habituales súbitamente, por acon­di­­­cionamiento progresivo). La evocación, por último, iría trabajando por “vías preferenciales” es decir, por aquellas en que se va efectuando la huella.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Memoria y aprendizaje'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se sabe que para aprendizajes simples basta la médula para trabajar, pe­ro ya en los más complejos actúa lo subcortical, y para grandes áreas de almacenaje, la corteza. El aprendizaje es entendido como acondicionamiento, en el sentido que bajo ciertas condiciones repetitivas, el animal u hombre responde como se lo está acondicionando o enseñando. En el hombre no es tan simple por sus complejos mecanismos de entendimiento y comprensión, pero en todo caso aprender algo exige reiteración de hue­lla mné­mica para que ésta salga como respuesta. En los procesos de me­moria y aprendiza­je hay distintos casos, como el descifrado de señales para re­tener el concepto, o la asociación con imágenes similares, con­tiguas o contrastadas, simple reflejo motriz repetido y aso­cia­do a otros, admitiendo estas formas numerosas combinaciones. La mecánica básica es: relacionar un reflejo incon­di­cionado (hambre, por ejemplo) a un estímulo condicionante (luz, por ejemplo) de tal manera que al relacionar un estímulo artificial hay una respuesta acondicionada. Importa en este simple trabajo, que puede complejificarse, la brevedad o reiteración del acondicionamiento, la insistencia que lleva a saturación o bloqueo. Cuando los reflejos van dirigidos a algo específico, se habla de “reflejos discriminados”; cuando se condicionan a respuesta veloz, de “reflejo inmediato” y a respuesta lenta, de “reflejo retardado”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se sabe que hay más efectividad en el acondicionamiento cuando hay re­compensa o según alternativa premio-castigo, agrado-desagrado. Hay un “reflejo elusivo” que lleva a evitar las situaciones desagrada­bles y un estado de alerta o vigi­lancia que puede ser considerado como “reflejo de orientación”. Cuando el acondicionamiento va dedicado no sólo a responder sino a operar en el mundo, se menciona al “refle­jo ope­­rante”. En ge­neral, la habituación y los estímulos con­tra­­dic­torios van disminuyendo la respuesta refleja. Originalmente se pensó en la ba­se cortical para los re­­flejos, pero luego se vio que actuaba la gran ba­se de es­tructura sub­cor­tical, talámica e infratalámica (observaciones con eeg). Las experiencias con electroencefalógrafo también mos­tra­ron como ante la presencia de un objeto desconocido había detección de respuestas evocadas secunda­rias. Esto permitió inferir con evidencia también en memoria, la actividad constante y estructuradora de la conciencia. La relación entre aprendizaje y vigilia es básica para las grabaciones com­plejas pero es variable en otros aspectos, por ejemplo: un re­cuerdo súbito puede despertar al dur­mien­te, o un estímulo que auto­má­ticamente sería reconocido en vigilia no lo es en semisueño. Los da­tos sensoriales bruscos pueden despertar al dur­miente, pero también la desaparición de los estímulos habituales o la distinción de un estímulo particular entre otros. Estas relaciones variables han hecho pensar en un posible “analizador” de información ubicado en el ámbito de cor­teza, para hacer todas las distinciones del caso. Tal “analizador”, sería un factor de importancia en la coordinación del psiquismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Niveles de conciencia ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El aparato responsable de la dinámica de los niveles, es el encéfalo. Rea­­liza este trabajo, con diversos componentes. Destacamos aquí los más notables. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía sensitiva (clásica).'' Haz nervioso que asciende por el tronco llevan­do impulsos sensoriales directamente al cortex. En su ascenso desprende ramales al cerebelo y a la fra, que procesan esa información, distribuyéndola en el subcortex, antes de enviarla, vía tálamo, también al cortex.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Tronco cerebral.'' Conecta la médula espinal (recolector de im­pulsos de todo el organismo) con el encéfalo. A su vez, está co­nectado con el ce­rebelo. Contiene anatómicamente la for­­ma­ción reticular y funcionalmente los centros reguladores de fun­ciones vegetativas como el latir, la respiración y la digestión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Formación reticular activadora FRA.'' No constituye una uni­dad anatómica, sino que es una masa de tejidos formada por una fina red de fibras y neuronas de estructuras muy dis­tintas entre sí. Se ubican lon­gi­tu­di­nal­men­te en el centro del tronco y en el mesencéfalo. Todas las fibras provenientes de los sentidos pasan por ella que, a su vez, se conecta con todas las partes del subcortex (vía hipotálamo) y con el cortex (vía tálamo). En sí se analiza y evalúa la información sensorial. En conjunto con los otros cen­tros subcorticales transmite impulsos “inespecíficos” (sensoriales) que modifican la reac­­tividad de la corteza. Desde nuestro interés, aparece co­mo el centro de gravedad del circuito alternante de los niveles de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hipotálamo.'' Ubicado por encima del tronco, es un núcleo ner­vioso en­dócrino, conectado al cortex por el tálamo y a la hi­­pófisis por numerosos capilares sanguíneos y fibras nervio­sas. Con esta última forman una estructura de interes­ti­mu­la­ción neurohormonal, a través de la cual integra y coordina diversas funciones vegetativas autónomas en conjunto con to­do el sistema hormonal. En sí mismo, coordina la información (especialmente la cenestésica) entre las distintas zonas encefálicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hipófisis.'' Glándula endócrina compuesta por un lóbulo an­terior, una parte intermedia (ambas de tejido glandular) y un lóbulo posterior (de tejido nervioso), cada una de funciones distintas. Es estimulada y regulada por hormonas hipo­ta­lámicas. Por el hipotálamo (feed-back) se conecta con el en­­cé­falo y el sistema nervioso en general: por otra parte, por vía san­guínea regula y controla todo el sistema hormonal (y más específicamente estimula la tiroides, las gónadas y las suprarrenales, y funciones tales como el crecimiento, diuresis y vaso presión entre otras).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Tálamo.'' Transmisor de información proveniente del subcor­tex al cor­tex. Centro de control e integración de impulsos, y reelevador de la tensión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Sistema límbico.'' Antiguo sistema de regiones nerviosas ubi­cadas en el sub-cortex en el que se asientan funciones emo­cio­­nales y funciones vitales tales como la nutrición, la ve­getativa en general y en parte la sexual. Esta estructura de fun­­ciones emotivo-vegetativa explica la sico-somasis. Entre otras estructuras de importancia incluye el hipotálamo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Corteza o cortex.'' Capa encefálica más externa (2 mm. de espesor) o sustancia gris (cuerpos neuronales). Controla el centro límbico, la sensación y el movimiento en general (loca­li­­zación motriz) y es la base de las “funciones superiores o pen­­santes” (intelectual) dada por localizaciones mul­ti­rre­la­cio­­nadas de control y coordinación de respuesta, sobre la base del rescate de información sensorial actual y de memoria. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El subcortex comprende al sistema límbico, hipotálamo, tá­la­mo y me­sencéfalo. La sustancia blanca es una masa de fi­bras conectivas (axones) entre la sub corteza y la corteza (sustancia gris). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Funcionamiento de los niveles de conciencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sistema nervioso recibe la información acerca de los cambios en los medios externo e interno, a través de los órganos de los sen­tidos. Ante estos cambios, lleva a cabo ajustes por mecanismos efectores de respuesta que incluyen cambios en la secreción de hormonas y se expresan por acción de los centros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las diferentes vías sensitivas llevan impulsos desde los ór­ga­nos de los sentidos, mediante cadenas de neuronas, a si­tios particulares de interpretación y coordinación en la corteza cerebral. Además de estos sistemas con­ductores, existe otro sistema de ingreso, la formación reticular ac­ti­va­do­ra (FRA) transmisor-modulador de impulsos provenientes de todos los sentidos (conductor inespecífico) que está ubicada en el eje central del tron­co cerebral. Esta modulación de los im­pulsos sensoriales va a tener relación con nuestro tema: los niveles de conciencia. La primera evidencia de que el encéfalo (masa ce­rebral) regula la generación de impulsos sensoriales o su trans­misión en las vías específicas, fue la observación de que la estimulación de la FRA, inhibe la transmisión en diversos núcleos y vías nerviosas sensoriales. Esto de­mostró la existen­cia de mecanismos encefálicos capaces de aumentar o disminuir el volumen del aporte sensorial mediante efectos sobre sus vías o sobre los órganos de los sentidos mismos. Efectos adi­­cionales sobre el aporte sensorial fue­ron observados en ex­perimentos de estimulación eléc­tri­ca de la FRA, en los que se liberaba adrenalina, que ha­ce descender el umbral de los re­cep­tores y aumentaba la ca­­pacidad de transmisión nerviosa (en las sinapsis), mecanis­mo también presente en los estados de alerta o emergencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al mismo tiempo, experimentos más complejos evidenciaron una segunda función de la FRA, al observarse que su actividad mantenía el estado de vigilia, en tanto que su inhibición o destrucción producía indicadores de sueño y coma. Estando definida entonces la acción reguladora y moduladora de la FRA sobre el aporte y distribución de impulsos sensoriales en el encéfalo, queda también claro su rol central en la manutención de una actividad cerebral (cortical) característica del nivel vigílico, o su inhibición.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por último, se suma a esto una acción similar de la FRA sobre los impulsos de respuesta provenientes del encéfalo hacia el cuerpo, los que también pasan por ella, recibiendo una “acción facilitadora” o “supresora”, según el nivel. De este modo, se esclarece aún más su participación en el mantenimiento de la inercia de cada nivel y el rebote de estímulos que lo modificarían. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como resultante, la FRA aparece como ''el centro de gravedad'' en la re­gulación de los distintos niveles de conciencia, los que a su vez corresponden a grados de integración creciente de las funciones del sistema nervioso central que coordinan y regulan al sistema sensorial, al sistema autónomo y a los demás sistemas orgánicos en conjunto con el sistema glandular. Tales funciones se encuentran en el encéfalo, representadas por estructuras de complejidad creciente que van desde las pri­mitivas localizaciones vegetativas autónomas pasando por la emocional límbica hasta la intelectual en la corteza. Cada frac­ción o nivel integrado va correspondiendo a un nuevo nivel de conciencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como sabemos, estos niveles pueden ser en principio, de sueño, semisueño y vigilia. A través del EEG podemos tener registro de la actividad eléctrica que cada uno genera denomi­nán­dolas “delta”, “theta”, “alpha” y “beta”, respectivamente, según su intensidad y amplitud. Estos estados están sometidos a ciclos diarios (dependientes en gran medida de la luz) y bio­rritmos vegetativos, variando además con la edad. En sín­te­sis, que según la información sensorial sobre el medio, el es­­tado interno del organismo y el refuerzo hormonal, se dan dis­tintos niveles de actividad e integración de las funciones re­­ticulares para mantener un estado de vi­gilia alerta; de las fun­­ciones del circuito límbico-mesencefálico que intervienen en el mantenimiento de los equilibrios vegetativos (homeostáticos) y en la regulación de la conducta instintiva y emocional; y por último, de la corteza a cargo de las llamadas funciones su­periores del sistema ner­vioso tales como el aprendizaje y el lenguaje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Neurofisiológicamente, los niveles de conciencia corresponden a distintos niveles de trabajo del sistema nervioso central, los cuales están dados por la integración de funciones nerviosas cada vez más complejas que coordinan y regulan a los sis­temas nerviosos periférico y autónomo, y a los demás sistemas orgánicos en conjunto con el sistema glandular. En la dinámica de los niveles de conciencia este factor intermedio de amplitud de trabajo del sistema nervioso se conjuga con un factor externo dado por las características de los impulsos sensoriales y con un factor interno sintético dado por la “capacidad de transmisión” nerviosa. La actividad eléctrica del cerebro (reflejo de su nivel de trabajo) fluctúa entre 1 ciclo/seg. (estado delta) en el caso del sueño, hasta una frecuencia máxima no determinada, considerando en este caso un límite funcional de 30 ciclos/seg. (estado beta) que corresponde a la vigilia activa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja de trabajo.'' Cada nivel de trabajo (estados theta, delta, alfa y beta) corresponde al predominio o mayor por­­cen­­­taje presente de un tipo de frecuencia (onda) y mi­cro­vol­ta­je, sobre los demás. Por último, estos niveles están, en gene­ral, sujetos a los ciclajes diarios típicos de sueño, semisueño y vigilia. Vale destacar que con la edad, la onda dominante en reposo varía, acelerándose hasta alcanzar el patrón alfa en el adulto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Vías aferentes'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un estímulo sensorial genera impulsos que llegan a la corteza conjuntamente por la FRA y las vías sensoriales. Estos pro­cesan lentamente por la FRA (debido a sus múltiples relevos sinápticos), hasta alcanzar extensas zonas de la corteza, mientras que los que siguen a las segundas, se propagan con gran rapidez (dos a cuatro sinapsis solamente) hasta las áreas primarias específicas del cortex. Los estímulos que producen despertar en la corteza (de sincronización), producen frecuentemente hipersincronía en el sistema límbico (específicamente hipocampo). Está de más decir que la disminución de los estímulos sensoriales externos (oscuridad, silencio) predisponen al sueño; que los sistemas de tensiones y climas lo dificultan (adrenalina presente por ejemplo); que el bajo tono (cansancio por ejemplo) lo induce. En todo caso, los estímulos deben ser considerados (desde el punto de vista de los niveles de conciencia) cuantitativa y cualitativamente en su acción. Como características del impulso aferente sensorio, se considerarían: su naturaleza o especificidad (receptor); su frecuencia; su duración; su extensión; y su potencial de acción. Luego, los impulsos sensoriales que ascienden por las vías específicas alcanzan también la fra en su vía ascendente, que los modula y regula según el estado de actividad en que se encuentran. Por otra parte, llega información química general por vía sanguínea tanto a la fra como a las demás estructuras nerviosas y glandulares del encéfalo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) ''Sueño.'' Cuando la FRA está inhibida (concomitantemente con un to­no vegetativo general bajo, poca actividad transmisora neuronal, e impulsos de escasa intensidad y/o calidad), ejerce también una acción inhibidora sobre las estructuras encefálicas, especialmente la corteza. Además, la FRA actúa como su­presora o inhibidora de los impulsos sensoriales ascendentes (y en casos, de los órganos de los sentidos mismos), determinando un predominio de la información interna (cenestésica) por sobre la externa (proveniente del medio). &lt;br /&gt;
: ''Sueño pasivo.'' En este nivel, la actividad supresora de la FRA blo­quea las funciones corticales y límbicas, y disminuye las de las otras estructuras subcorticales, reduciendo el traba­jo encefálico a sus fun­ciones más primitivas. Esto corresponde a un nivel de sueño sin imá­­genes, con un patrón EEG del­ta, de baja frecuencia. En suma, este nivel integra el cir­cuito tronco-límbico en que los impulsos no exci­tan la corteza.&lt;br /&gt;
''Sueño activo.'' A intervalos regulares distanciados, se activa el circuito tálamo-cortical, que se suma al anterior produciéndose cortos períodos de sueño con ensueños, que producen husos de actividad (desincronizaciones) en las ondas delta y que externamente se reconocen por los movimientos oculares rápidos (MOR). &lt;br /&gt;
: b) ''Semisueño.'' Nivel progresivo intermedio en que se activa la FRA desinhibiendo las estructuras subcorticales e integran­do gradualmente al sistema límbico y a la corteza, efecto que es reforzado por la retroalimentación hipotálamo-cortical que se establece. Simultáneamente desbloquea las vías senso­ria­les específicas dándose un equilibrio inestable entre información externa e interna, e incrementando el trabajo encefálico, a partir del momento de pasaje o “despertar”. El patrón EEG es de alta fre­cuencia y de poco voltaje y se denomina theta. Se han integrado todas las estructuras encefálicas pero su nivel de actividad no es completo y la ca­pacidad transmisora nerviosa (sináptica) es aún relativa. &lt;br /&gt;
: c) Vigilia. La FRA integra y “facilita” los impulsos sensoriales y de asociación, manteniendo el estado de excitación de la corteza que predomina sobre las funciones subcorticales, así como los impulsos de los sentidos externos por sobre los inter­nos. La capacidad transmisora ha aumentado considerablemente. La actividad subcortical continúa, aunque atenuada, lo que explicará en parte la base de numerosos hechos psi­cológicos como los ensueños y el núcleo de ensueño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Transformación de los impulsos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El encéfalo presenta distintos niveles que ordenamos así: &lt;br /&gt;
: a) Centro de gravedad del circuito. La FRA, que modula y regula el aporte de impulsos sensoriales y de asociación, la excitabilidad de la corteza y los impulsos eferentes de respuesta, de un modo inespecífico. &lt;br /&gt;
: b) Coordinador de estímulos. La corteza que opera bá­si­ca­­m­­en­­te como localización de las funciones motriz e intelectual y la subcorteza que lo hace co­mo localización de las funciones vegetativa (instintiva) y emotiva (con­ductual), transforman los impulsos complejos específicos y los relaciona ela­borando im­­­pulsos efectores de respuesta, también específicos y complejos. &lt;br /&gt;
: c) Procesadores de estímulos. El tronco cerebral, cerebelo y me­sen­cé­falo son núcleos nerviosos de confluencia de impulsos que producen un primer procesamiento simple, elaborando respuestas autónomas reflejas también simples. Las demás estructuras nerviosas, aparecen básicamente, como vías conectivas conductoras de impulsos. Son: el tronco y me­sen­céfalo (en sus porciones fibrosas), el tálamo y la substancia blanca. Las vías específicas permiten, a nivel cortical, la percepción discriminativa sensorial (función intelectual propiamente tal), mientras que la FRA tiene fun­ciones relacionadas con los niveles de conciencia, en­tre ellos el “despertar”, sin las cuales resultaría imposible tal discriminación sensorial y la producción de respuestas efectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Vías eferentes'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos provenientes de los distintos puntos encefálicos pasan también por la fra en su parte descendente, que los regula y modula según el estado de actividad en que se encuentre. Otras vías eferentes estarán dadas por la hipófisis y el torrente sanguíneo y las fibras directas del hipotálamo como válvula de conexión del encéfalo con el sistema glandular y el organismo en general, para llevar a cabo las respuestas ordenadas en forma coordinada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Sueño. En ambos tipos de sueño (pasivo y activo) los impulsos efe­­rentes son inhibidos o suprimidos por la FRA, en especial cuando com­pro­meten funciones (motoras, por ejemplo) que modificarían el nivel. El encéfalo, desde la subcorteza, mantiene latentes las funciones vegetativas y básicas al ritmo mínimo que corresponde a tal momento de regeneración y recuperación energética. &lt;br /&gt;
: b) Semisueño. La variación eferente más notable en este caso, es la co­rres­pondiente al momento del despertar en que el encéfalo envía estímu­los que activan fuertemente todas las funciones orgánicas, incrementando el caudal nervioso que circula. Participan dos mecanismos químicos básicos que son la descarga masiva de adrenalina (que en retroalimentación activa el encéfalo completo en su capacidad de transmisión ner­viosa y a la FRA en particular) y el cambio en la proporción sodio-potasio. &lt;br /&gt;
: c) Vigilia. El “incendio de corteza” producido por la FRA en este ni­vel, su acción “facilitadora” y la integración de todas las funciones del sis­tema nervioso central, liberan estímulos en­cefálicos eferentes que por las vías descriptas mantendrán todas las funciones propias de este estado, ex­presándose en la forma conocida por todos los centros. Como caso par­­ticular, se observa que al concentrarse la atención sobre un objeto par­­­ticular, son puestos en marcha algunos de estos mecanismos modu­la­do­­res de la FRA. El resultado es que, en parte, el estrechamiento del cam­po de presencia en este caso, se debe a que se “apagan” algunos de los estímulos entrantes, antes de alcanzar la corteza. Como éste, hay mu­chos otros casos de control central encefálico del aporte sensorio (kines­tesia, por ejemplo). También dentro del sistema de alerta, existen áreas corticales que (transformando y coordinando impulsos de memoria) emiten impulsos de respuesta que provocan el despertar al desinhibir a la FRA, pero sin producir movimiento alguno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Aspecto químico de la mecánica de los niveles (neurohormonal)'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sistema endocrino regula y coordina las diversas funciones del organismo, por medio de las hormonas que las glándulas vierten al torrente sanguíneo. La participación glandular en el fe­nómeno de los niveles de conciencia está regulada desde el hipotálamo (neuro-glándula), localización encefálica del centro vegetativo. Éste actúa indirectamente vía hipófisis y en casos tales como los de alerta o emergencia, prescinde de ésta, enviando impulsos eferentes directamente a las glándulas comprometidas en la elaboración de respuestas requeridas por la si­tuación en el medio. El caso más significativo es el doble cir­cuito de seguridad que establece con las glándulas su­pra­rre­nales en la secreción de adrenalina. Como secundarios aparecen en el circuito la ti­roi­des (tiroxina) y las gónadas. Esta relación con el sistema hor­monal nos va a interesar en cuanto a su participación en la actividad encefálica determinante de los niveles de concien­cia. Consideramos entonces aquellas sustancias que actúan de un modo directo sobre las distintas estructuras encefálicas y/o la capacidad de transmisión de impulsos de las fibras conectivas. Atendiendo a estas sustancias en su acción como mediadores sinápticos, y su grado de concentración en las distintas estructuras encefálicas obtenemos otro punto de vista. Las modificaciones en el equilibrio sodio/potasio, el nivel de azúcar en la sangre (insulina), el metabolismo del calcio y las secreciones tiroidea y paratiroidea entre otras, aparecen como realimentadores químicos de mayor importancia en la dinámica de los niveles de conciencia. La caída de la glucosa, del calcio, del potasio y el agotamiento de la presencia de adrenalina, están todos relacionados con marcados desequilibrios funcionales dentro de cada nivel, y en casos ex­tremos producen estrés mental y emotivo. En contraste, su me­tabolismo equilibrado va a corresponder también a una ade­cua­da integración del trabajo de cada nivel. Por otra parte, y como aspectos secundarios, se observa que a cualquier incre­men­to de la presión sanguínea corresponde una mayor excitabi­lidad de la formación reticular y consecuentemente su función activadora. Simultáneamente, con­comitan también el aumento de nivel (activación reticular y en­cefálica general) y el concurso de oxígeno, que resulta máximo en el momento del despertar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Centros ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las “llaves de control” de tipo nervioso, se encuentran principalmente en lo que denominamos aparato cerebro-espinal, que está compuesto por la masa encefálica y la médula espinal. No se descuida la intervención endocrina, que en conexiones como hipotálamo-hipófisis, determinan una íntima relación entre ambos sistemas. No obstante, en este trabajo, se acentúa la acción de lo nervioso. Si vemos a los sentidos con la característica general de “traer” información de un medio (ya sea externo o interno), los centros resultan sistemas de respuesta estructurados, aunque predomine uno de ellos frente a un estímulo dado. Así, la íntima conexión emotivo-vegetativo-sexual, hará que, aunque actuando principalmente uno de ellos, se verán comprometidos también los otros. El aspecto endocrino actuará sobre todo en los sistemas de respuesta lenta, conservando su actividad de modo inercial y manteniendo además un nivel constante de actividad que se movilizará aumentando o disminuyendo según la oportunidad y el tipo de respuesta requerido y siempre relacionado con el sistema nervioso. Este último tendrá características de respuesta veloz y tenderá a romper el equilibrio o restablecerlo de modo veloz. Refiriéndonos ya a los “centros de control”, podemos dividirlos por localización en tres grupos. Los de lo­calización puramente cortical, los de localización subcortical y los mixtos. Así ubicamos al centro intelectual en la corteza; al vegetativo y al emotivo en la porción subcortical y al motriz y sexual en ambas. El orden de exposición, es el siguiente: vegetativo, sexual, motriz, emotivo e intelectual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro vegetativo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' Desde el punto de vista de su actividad, filiamos: regulación de temperatura, del reflejo de la sed y el hambre; reacciones de defensa y regeneración; regulación del sistema digestivo, respiratorio y circulatorio y actividad metabólica de la función locomoción y reproducción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Principalmente hipotálamo. Se compone de varios núcleos y es­tá ubicado en el troncoencéfalo, por debajo del tálamo. Muy cerca, y por debajo de él está la hipófisis, glándula con la que se conecta directamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformacion. Vías eferentes''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Vías aferentes: el hipotálamo recibe desde: la formación re­ticular, el hipocampo, la amígdala, el tálamo, el núcleo len­ti­cu­lar, el bulbo olfatorio y fibras nerviosas con impulsos sensorios. &lt;br /&gt;
: b) Transformación: como ejemplo tomamos el reflejo del ha­cer: cuando el hipotálamo registra por intermedio de los os­moceptores y quimioceptores, la reducción en la concentración de Cl Na. en la sangre produce un aumento de la hor­mona anti-diurética (had) que elaboran los núcleos su­pra­ópticos hipotalámicos y que también almacena la neu­ro­hi­pófisis. Al liberarse dicha hormona en el torrente sanguíneo, se producen reac­ciones en el riñón que contribuyen a la retención de aguas. Otro ejem­plo: al disminuir la con­cen­tra­ción de corticol y corticoesterona en el torrente san­guí­neo, el hipotálamo estimula la liberación de la acth de la ad­e­­­nohipófisis. A su vez, la acth estimula la glán­du­la su­pra­rre­nal en la li­­­­beración de aquellos gluco­corticoides. &lt;br /&gt;
: c) Vías eferentes: en complementación con la hipófisis y a tra­vés de ésta, por el torrente sanguíneo a la tiroides, corteza suprarrenal y gónadas. Por vía nerviosa a la médula su­pra­rrenal y por intermedio de las fibras hipotálamorre­ti­cu­la­res a la formación reticular del tegumento y de allí a los nú­cleos mo­tores del bulbo y a las neuronas motoras me­du­la­res. A la hipófisis desde los núcleos supraópticos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' Vemos al centro vegetativo básicamente como un regulador de las funciones vitales operando con mecanismos de equilibrio y ser­vo­re­gu­lación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro sexual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' En cuanto a su actividad, referimos el centro sexual al acto sexual en sí, correspondiéndolo como “carga y descarga”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Son puntos de importancia: las gónadas, el centro espinal, la es­­tructura hipotálamo-hipófisis y la localización cortical en el lóbulo occipital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformación. Vías eferentes.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Vías de origen táctil difundido, que comprende las zonas erógenas y el tacto en general; b) vías también táctiles pero de carácter concentrado y preciso del aparato genital; c) vía que comprende estímulos de tipo sensoperceptual, mnémicos y de asociación cortico-subcorticales-cenestésicos. Las dos pri­meras en parte conforman el reflejo corto espinal y además re­corren la médula pasando por el tálamo y la formación reticular para ir a la corteza. Vías aferentes de tipo endocrino: tienen que ver con la producción y mantenimiento de un nivel constante aunque cíclico de secreción de hormonas sexuales que movilizan según oportunidad. Aquí, la estructura hipo­tála­mo-hipófisis-gónadas (con participación de otras glándulas) como principales elementos secretores. &lt;br /&gt;
: b) Transformación: es de carácter complejo e intervienen: a) un reflejo medular corto; b) la actividad de motoneuronas me­­du­la­res que crean reflejos más largos, combinados con el anterior; c) los entrecruzamientos nerviosos de nivel subcortical; d) las proyecciones corticales y sus interconexiones.&lt;br /&gt;
: c) Vías eferentes: aquí se pueden considerar dos posibilidades: a) el acto sexual en sí; b) cuando se produce la fecundación y sigue el proceso de gestación. Aquí consideramos el primer caso. Procedentes de la interconexión córtico-sub­cor­ti­cal descienden, a través de la médula, haces del sistema autó­no­mo que van a excitar el aparato genital facilitando la rea­li­mentación estímulo-transformación-excitación, pro­du­cién­do­se simultáneamente un incremento de la actividad, hasta llegar a un umbral de tolerancia en que se produce la descarga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' Ubicamos al centro sexual operando en los mecanismos de la función reproducción. Esta actividad es en el individuo la expresión del instinto de conservación de la especie con sus mecanismos: acto sexual, fecundación, gestación y parto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro motriz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' La movilidad del individuo en el espacio, que consiste en movimientos voluntarios e involuntarios actuando el sistema óseo y el muscular coordinados por y con el sistema nervioso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' El centro motriz que coordina estas actividades se encuentra a nivel de: a) corteza, en los lóbulos pre-frontales de la corteza, cen­tro de los movimientos voluntarios; b) médula espinal, actuando co­mo centro de los movimientos in­vo­luntarios, arcos reflejos cortos y como la conectiva entre los receptores y la corteza; c) cerebelo, que coordina los movi­mientos (equilibrio).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformación. Vías eferentes''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un primer nivel estudiamos el sistema del reflejo corto. &lt;br /&gt;
: a) Vías aferentes: del receptor por la fibra sensitiva al ganglio pre-espinal que actúa como retensor, a la médula donde opera la primera transformación. &lt;br /&gt;
: b) Vías eferentes: de la médula al ganglio postespinal y por la fibra neuromotora al efector. En el segundo nivel, encontramos: del receptor por vía aferente a la médula, de ahí por las fibras neuromotoras (haces piramidales y extra­pira­mi­dales) a la corteza pasando por el cerebelo. En las localizaciones corticales sucede la segunda transformación y sale por las vías eferentes al hipotálamo conectado con la hi­pó­fi­sis, a la médula y de ahí al efector, en este caso los músculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' El centro motriz es un transformador de estímulos sensoriales eléctrico-nerviosos que da respuestas de movi­lidad al individuo para la adaptación a su medio y su super­vivencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro emotivo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' Corresponde a lo que habitualmente reconocemos como sentimientos, estados de ánimo, pasión (con su im­pli­can­cia motriz) e intuición. Interviene como el “gusto” o “dis­gusto” que puede acompañar una ac­tividad ­cualquiera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' La actividad principal la filiamos en el centro lím­bi­co, que se ubi­ca en el diencéfalo o rinencéfalo y que está com­puesto por: el sep­­tum (nú­cleos septales del hipotálamo), los núcleos anteriores del t­álamo, la cir­cun­vo­lu­ción del hi­po­­cam­po, la parte anterior del hipocampo y la amígdala.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformación. Vías eferentes''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Vías aferentes: las principales vías aferentes son: la vía ol­fativa que se conecta directamente con la amígdala y las fi­bras sensorias que llegan al centro límbico a través de la for­­­mación reticular. También fibras provenientes de la corteza, lóbulo frontal y temporal y el hipocampo, llegan a la amígda­la. Del bulbo olfatorio una de sus ramas va también al septum. &lt;br /&gt;
: b) Transformación: los estímulos aferentes (impulsos) producen modificaciones quimioeléctricas en el centro límbico que tienen como respuesta una inmediata modificación visce­ro­somática, (relación estructural con el hipotálamo), incluyen­do las áreas corticales. La actividad del centro límbico integra a su vez una expresión estructural emotivo-vegetativo-sexual. &lt;br /&gt;
: c) Vías eferentes: estas modificaciones se expresan no sólo internamen­te a nivel quimioeléctrico y hormonal, sino que también modifican la ac­­tividad conductual del sujeto. Un elemento que expresa claramente es­to es el motriz. Además, des­de el cen­tro límbico, se proyectan fibras por el hi­­potálamo que son enviadas a los centros autónomos bulbares y a la for­mación reticular del tallo cerebral y de aquí por las motoneuronas so­má­ti­cas, se inervan los órganos correspondientes como también los mús­culos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' A la actividad del centro emotivo se la puede definir como “sintética”. Integrando no sólo su área específica, con características neurohormonales propias, sino además elementos de lo vegetativo y del sexo. Su localización y cone­xión (tálamo-hipotálamo-formación reticular) nos permite com­pren­der su actividad difundida aún en casos de caracterís­ticas “no emotivas”, y su acción prolongada más allá del impulso inicial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro intelectual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' Las actividades de aprendizaje en general, la relación de datos, la elaboración de respuestas, (más allá de la res­puesta reactiva), la relación de estímulos de diversos orígenes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Localizamos este centro en la corteza cerebral, constituida por sustancia gris. Se divide habitualmente en tres capas de dentro hacia afuera: arquicortex (es la capa filo­genéticamente más antigua); paleocortex (es la capa intermedia); neocortex (es la capa más reciente). A su vez, superficialmente se divide en correspondencia con los cuatro lóbulos cerebrales: frontal, en la parte anterior; parietal, en la parte superior media; temporal, en la parte inferior media; y occipital, en la parte posterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformación. Vías eferentes''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Vías aferentes: las principales vías aferentes son las que componen las vías sensitivas y son aferentes de lo que se de­nomina corteza sensórea que predomina en el lóbulo pa­rie­tal y occipital y en menor grado en el temporal y frontal. Son aferentes: el tálamo, el hipocampo, el hipotálamo, la for­mación reticular y el cerebelo. &lt;br /&gt;
: b) Transformación: de este punto nos damos una idea al ver las inter­co­nexiones corticales. A grandes rasgos encontramos una de las funciones complejas en el lóbulo parietal con el caso de la estereognosis (reconocimiento táctil sin la visión), en que se requiere de una adecuada recepción del estímulo (transmisión); esta información es sintetizada y comparada con huellas mnémicas sensoriales similares anteriores para así reconocer el objeto dado. &lt;br /&gt;
: c) Vías eferentes: además de las conexiones intercorticales las vías eferentes se dirigen en general a la subcorteza y principalmente al núcleo caudado; a la protuberancia y cerebelo; al mesencéfalo; al tálamo; a la formación reticular y a los cuerpos mamilares (hipotálamo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' Advertimos en este centro una especialización máxima en el hom­­bre respecto al resto de los mamíferos y de otras especies. Su función prin­­cipal de asociación y elabo­­ración, junto con la característica de diferir su respuesta ante el estímulo, parecen dar una idea general de este centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Psicología II ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Este es un resumen realizado por los asistentes a las explicaciones que Silo dio en Las Palmas de Canarias, España, a mediados de agosto de 1976. Aquí se conservan algunos pasajes que respetan el estilo coloquial de los desarrollos y esto marca una importante diferencia con Psicología I. Por otra parte, en este trabajo se retoma la temática de aquellos apuntes reenfocándolos a la luz de las teorías de los impulsos y del espacio de representación.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Las tres vías de la experiencia humana: sensación, imagen y recuerdo ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La experiencia personal surge por la sensación, por la imaginación y por el recuerdo. Desde luego que también podemos reconocer sensaciones ilusorias, imágenes ilusorias y recuerdos ilusorios. Aún el yo se articula merced a la sensación, la imagen y el recuerdo. Y cuando el yo se percibe a sí mismo, también trabaja con estas vías, sean verdaderas o ilusorias. Se reconocen las mismas vías para toda operación posible de la mente. En estas vías cualquiera admite la existencia de errores, la existencia de ilusiones, pero es más difícil admitir la ilu­sión del yo, aunque tal cosa es también comprobable y ­demostrable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las tres vías del sufrimiento y aquello que registra el sufrimiento, son para nosotros temas de especial interés. Examinaremos pues la sensación, la imagen y el recuerdo y también aquello que registra y opera con ese material, a lo cual se le llama “conciencia” (o “coordinador”) y que a veces es identificado con el yo. Estudiaremos las tres vías por las que lle­­­­­ga el sufrimiento y estudiaremos también a la conciencia que re­gis­tra el sufrimiento.&lt;br /&gt;
Por vía de la sensación, de la imaginación y del recuerdo, se experimen­ta dolor. Hay “algo” que experimenta este dolor. Este “algo” que lo experimenta, es identificado como una entidad que, aparentemente, tiene unidad. Esta unidad que registra el dolor, está dada básicamente por una suerte de me­­moria. La experiencia del dolor es cotejada con experiencias anteriores. Sin memoria no hay cotejo, no hay compara­ción de experiencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las sensaciones dolorosas son cotejadas con sensaciones dolorosas anteriores. Pero algo más: las sensaciones dolorosas son proyectadas también, son consideradas en un tiempo que no es el actual, en un tiempo futuro. Si se recuerdan las sensaciones dolorosas o si se imaginan las sensaciones do­lorosas, de este recordar y de este imaginar también se tie­ne sensación. No podría la memoria provocar dolor, no po­dría la imaginación provocar dolor si de la memoria y de la imaginación no se tuviera también sensación. No sólo por la vía de la sensación primaria directa se tiene registro, sino que también por vía de la memoria se tiene registro, se tiene sen­sación. Y por vía de la imaginación se tiene sensación. La sen­sación entonces invade el campo de la memoria, invade el campo de la imaginación. La sensación cubre todas las posibilidades de esta estructura que experimenta el dolor. Todo está trabajando con sensación y con algo que experimenta, con algo que registra esta sensación. Se llame ya más detalladamente sensación propiamente tal, se llame memoria, se llame imaginación, siempre la sensación está a la base; la detección de un estímulo está a la base y algo que registra ese estímulo está en el otro punto, en el otro extremo de esa relación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre un estímulo y algo que registra ese estímulo, vamos a tener con­figurada esa primera estructura. Y parece que esa es­tructura va a mo­verse, tratando de evitar esos estímulos do­lo­rosos. Estímulos que llegan y que son detectados; estímulos que son almacenados; nuevas situaciones que se presentan y acción de esa estructura para evitar esos nuevos estímulos que están relacionados con datos anteriores. Estímulo que llega a un punto que recibe ese estímulo y desde ese punto, respuesta al es­tímulo. Si el estímulo que llega a ese punto es dolo­ro­so, la respuesta tiende a modificar ese estímulo. Si el estímulo que llega a ese punto no es doloroso sino que se experimenta como placentero, la respuesta tiende a hacer permanecer ese estímulo. Es como si el dolor quisiera el instante y el placer quisiera eternidad. Es como si hubiera, con esto del dolor y del placer, un problema de tiempos para aquel punto que lo registra. Se trate de estímulos dolorosos o placenteros esos estímulos se almacenan, se guar­dan en ese aparato regulador de tiempo que nosotros llamamos “memoria”. A estos estímulos que llegan, nosotros les llamamos “sensaciones”, pero esos estímulos que llegan, llegan no sólo de lo que podríamos lla­mar “mundo externo” al centro de registro, sino también llegan del mis­mo “mundo interno” al aparato de registro. Ya hemos visto que se puede recordar lo doloroso, se puede recordar lo placentero. Ya hemos visto que se puede imaginar lo doloroso, se puede imaginar lo placentero. Y esto de recordar y de imaginar, no está ligado a la sensación externa tan estrechamente como las otras sensaciones primarias directas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El esquema es simple: un estímulo que llega, una respuesta que se da. Pero no simplifiquemos tanto como para considerar a los estímulos que llegan como pertenecientes exclusivamente al mundo externo de esa estructura. Si también hay estímulos en el mundo interno de esa estructura, también debe haber respuestas en el mundo interno de esa estructura. La sensación en general, tiene que ver con el registro, con lo que llega a la estructura. La imaginación, en cambio, tiene que ver con lo que esa estructura hace para acercarse al estímulo si fuera placentero o alejarse del estímulo si fuera doloroso. Ya en esa imagen está planteada la actividad frente a los estímulos que llegan a esa estructura. En su momento, veremos más detenidamente esto de la función con que cumple la imagen.&lt;br /&gt;
La memoria, en la medida en que entrega datos placenteros o dolorosos, moviliza también a la imaginación y esta imaginación moviliza a esa estructura en una dirección o en otra. Estamos contando con un estímulo que llega, una estructura que recibe ese estímulo y una respuesta que da esa estructura. Este es un esquema muy simple: estímulo-aparato de recepción-centro de respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El centro de respuesta hace que frente al estímulo se movilice esa es­tructura, no en cualquier dirección sino en una direc­ción más o menos pre­cisa, y reconocemos distintas actividades para responder a esos estímu­los, distintas direcciones, dis­­­tintas posibilidades de respuesta. Distinguimos pues entre dis­tintos centros posibles para dar respuestas posibles a dis­tin­­to tipo de estimulación. Desde luego que todos estos centros de res­puesta van a estar movidos en su base por el dolor y por el placer, pero en la actividad se van a manifestar las respuestas de distinto modo según que actúe un centro u otro. A este mundo de estímulos que llega le vamos a llamar el “mundo de la sensación”. A esto que se expresa hacia el mun­do de la sensación le vamos a llamar “respuesta” (lo que responde al mun­do de la sensación, será llamado “centro de respuesta”). Como las respuestas son numerosas y diferenciadas y cada sistema de respuesta tiene su rango propio, vamos a distinguir diversos centros de respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A toda esta estructura que engloba el registro de la sensación y la respuesta a esas sensaciones que llegan, a toda esta estructura que se manifiesta la vamos a llamar “comportamiento”. Y vamos a observar que este comportamiento no se mani­fiesta de una manera constante, sino que sufre numerosas va­riaciones según el estado en que se encuentre esa estructura, según el momento en que se encuentre esa estructura. Hay mo­mentos en que esa estructura percibe con más nitidez el estímulo doloroso. Hay momentos en que parece no percibirlo en absoluto. Hay momentos en que esa estructura parece que estuviera desconectada de esas sensaciones, que no tuviera registro de las sensaciones dolorosas. Esto de registrar con mayor o menor intensidad las sensaciones que llegan y esto de lanzar respuestas con mayor o menor intensidad a esos estímulos que llegan, va a depender del estado general de la estructura. A ese estado lo llamaremos genéricamente “nivel de trabajo” de esa estructura. Este nivel, según se esté en un momento o en otro de su proceso, va a permitir que se den respuestas más aceleradas, más intensas, respuestas menos aceleradas, respuestas apagadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ponernos a revisar nuestros esquemas.&amp;lt;ref&amp;gt;Se refiere a las explicaciones dadas en Corfú en el año 1975 y que han sido publicadas como Psicología I.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se explica mucho cuando se dice que el ser humano hace determinadas cosas para satisfacer sus necesidades. El ser humano hace determinadas cosas para evitar el dolor. Lo que sucede es que tales necesidades si no son satisfechas provocan dolor. Pero no es que alguien se mueva por una idea abstracta de satisfacer sus necesidades. Si alguien se mueve es por el registro del dolor. Estas cosas suelen confundirse bastante y parece que estas necesidades primarias, si no se satisfacen, son las que dan mayor dolor. Es tan dolorosa la sensación de hambre como otros tipos de sensaciones que, si no se satisfacen, van provocando una tensión cada vez mayor. Por ejemplo, si a un ser humano se le violenta o quema alguna parte de su cuerpo, experimenta dolor y, por cierto, trata de dar respuestas a este dolor para que cese. Esta es una necesidad tan grande como la de alimentarse, como la de comer, esto de hacer algo para evitar que se intensifique la sensación dolorosa. En este caso, este ser humano va a tratar de huir de aquello que ponga en peligro la estructura de su cuerpo. A veces, alguien tiene registros dolorosos de hambre y no tiene hambre. Piensa en el hambre que podría tener, piensa en el hambre que podría tener otro y el hambre que podría tener otro le da a él un registro doloroso, pero ¿qué registro doloroso le da?, ¿acaso un registro doloroso físico? No exactamente. El puede recordar el hambre, él está hablando del dolor del hambre, pero él no registra el dolor del hambre, él registra otro tipo de dolor. Y ese registro que tiene del dolor, lo puede movilizar enormemente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por vía de la imagen, por vía del recuerdo, él puede experimentar también una gama importante de dolores y también de placeres. El sabe que alimentándose, satisfaciendo sus necesidades inmediatas, se produce esa particular distensión en su estructura. Y el sabe que es interesante repetir esa distensión cada vez que esa tensión aumenta. Se aficiona a determinadas formas de alimentación, se habitúa a ciertas experiencias relajadoras de tensiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio de los centros permite diferenciar actividades que el ser humano realiza, tratando primariamente de satisfacer sus necesidades. Por otra parte, los niveles de conciencia explican la variación de aquellas actividades conforme toda la estructura esté actuando vigílicamente, en semisueño, o en sueño.&lt;br /&gt;
Y vamos a observar en esta estructura, un comportamiento que es la forma en que ésta se va a expresar frente a los estímulos y según esté operando un determinado nivel de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La especialización de las respuestas frente a los estímulos externos e internos ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la idea de “centro” se engloba el trabajo de diferentes puntos físicos, a veces muy separados entre sí. Es decir, que un centro de respuesta resulta de una relación entre distintos puntos del cuerpo. Si hablamos del centro del movimiento advertimos que no está ubicado en un lugar físico preciso sino que corresponde a la acción de muchos puntos corporales. Y lo mismo va a pasar con operaciones más complejas que las simples operaciones de respuesta del cuerpo. Cuando se habla de las emociones en el ser humano, da la impresión de que hubiera un punto desde el cual se manejarán todas las emociones. Y eso no es así. Hay numerosos puntos que son los que al trabajar coordinadamente, provocan esa respuesta que vamos a llamar “emotiva”.&lt;br /&gt;
Así pues, los aparatos que controlan la salida de los impulsos hacia el mundo de la respuesta, son los que conocemos como “centros”. El mecanismo de estímulo y respuesta refleja se va complejificando hasta que la respuesta se hace diferida y van interviniendo circuitos de coordinación capaces de canalizar las respuestas, precisamente, por distintos centros. Así es que la respuesta diferida ha hecho numerosos recorridos antes de efectuarse hacia el mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diferenciamos entre un estímulo que puede llegar desde los sentidos a la conciencia, del impulso que puede llegar desde la memoria. En este segundo caso se verifican numerosas operaciones y de acuerdo al nivel de la señal elaborada en la conciencia, se selecciona la salida por un centro u otro. Ejemplificando. Damos un golpe en una parte de la pierna, en la rodilla, y la pierna se mueve sin necesidad de que ese estímulo pase por los complicados mecanismos de con ciencia que elaboran finalmente su señal en forma de imagen, imagen que va buscando el nivel correspondiente en el sistema de representación y de ahí actúa sobre el centro adecuado para volcar la respuesta al mundo. Es cierto que en la respuesta refleja, casi simultáneamente con ella, se configura una imagen, pero el estímulo ha pasado limpiamente desde el aparato de recepción al centro. Tomando ahora la señal que se desdobló como ima gen se puede seguir su transformación hasta llegar co mo im pulso a la memoria, allí archivarse y volver al mecanismo de coordinación en el que se elabora una nueva imagen y aunque el estímulo haya desaparecido ya (cuando se efectuó la respuesta refleja), desde la memoria se puede seguir enviando información, manteniendo una imagen que, a su vez, refuerza la actividad del centro de salida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros trabajan estructurados entre sí y con registros propios (al par del registro general que tiene el coordinador), por la información que llega desde los sentidos internos en el momento de accionar en el medio y también por las conexiones entre los centros y el coordinador. También se tiene conciencia de lo que va pasando con la actividad de los centros, por cuanto los centros al efectuar trabajos de respuesta también dan señal interna al aparato de sensación. Así pues, los centros pueden seguir dando señal de respuesta; pueden detener esa señal de respuesta; la señal en cuestión que llega a los centros puede correrse y buscar otro canal, etcétera, gracias a que en la misma salida hay una vuelta de la señal hacia un aparato interno que registra lo que está pasando con la respuesta. Así pues, si lanzo mi mano en una dirección, esta mano podría seguir de largo; podría no llegar al objeto; podría cometer numerosos errores si es que de este movimiento no fuera teniendo también sensación interna, al par que voy teniendo sensación por los otros sentidos que van registrando las diversas operaciones. Ahora, si tuviera que empujar delicadamente este libro que está delante de mí sobre la mesa tendría que regular el impulso de mi mano porque si me equivocara en esto, el libro podría caer al suelo. Es más, la resistencia que este libro me presenta me indica cuan ta presión tengo que ejercer y a esto lo voy sabiendo gracias a la res puesta. Es decir, la acción motriz que desarrollo sobre el libro encuentra una determinada resistencia de la cual tengo sensación interna, gracias a esa sensación interna voy regulando la actividad. Así es que se tiene sensación de la actividad de los centros de respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Los centros ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro vegetativo'' es la base del psiquismo en el que se activan los instintos de conservación individual y de la especie y que excitados por se ñales correspondientes de dolor y placer se movilizan en defensa y expansión de la estructura total. De tales instintos no tengo registro sino por determinadas señales. Tales instintos se manifiestan fuertemente en el momento en que se compromete una parte o la totalidad de la estructura. También el centro vegetativo se moviliza por imágenes, pero imágenes de registro cenestésico. Y estas imágenes vienen promovidas por el estado de sueño o de fatiga, por ejemplo. Se tiene registro cenestésico de este estado, se tiene registro cenestésico de lo que luego se va a convertir en sensación de hambre; se tiene registro del reflejo del sexo. El registro cenestésico aumenta en caso de enfermedad, pero también en caso de ausencia de sensaciones externas. Este centro da respuestas compensadoras, equi li bra doras, a esos impulsos cenestésicos que van llegando de distintas partes de la estructura. Aún cuando la señal sen so rial vaya al centro vegetativo y dé respuesta, esa se ñal puede actuar también sobre la memoria y de memoria llegar a coor dinación y tener conciencia de esas señales. Pero no es la conciencia de esas señales la que moviliza la res puesta del centro vegetativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro sexual'' es el colector y distribuidor energético principal que opera por concentración y difusión alternadas, con aptitud para movilizar la energía en forma localizada o en forma difundida. Su trabajo es voluntario y también involuntario. Y pasa un poco como con el centro vegetativo, del cual a su vez es una especialización, la especialización más inmediata. La tensión en este centro da fuertes registros cenestésicos y desde él se distribuye la energía al resto de los centros. La disminución de la ten sión en el centro sexual se produce por descargas propias de este centro, por descargas a través de los demás centros y por transmisión de señal a la conciencia que la convierte en imagen. También puede colectar tensiones del cuerpo y de los otros centros ya que está fuertemente ligado al aparato vegetativo, el cual toma las señales de todos los impulsos cenestésicos. La estructura vegetativo-sexual, es la base a par tir de la cual se organizan todos los centros y, por tanto, todo el sistema de respuestas. Y esto es así porque aquellos están ligados directamente a los instintos de conservación individual y de conservación de la especie. Esta base instintiva es la que nutre el funcionamiento de todos los otros sistemas de respuesta. Fallando esta base de respuestas sobre la que se asientan los otros aparatos de respuesta, se registrarán perturbaciones en toda la cadena de respuestas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro motriz'' actúa como regulador de los reflejos externos y de los hábitos del movimiento. Permite el desplazamiento del cuerpo en el espacio trabajando con tensiones y relajaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro emotivo'' es el regulador y sintetizador de respuestas situacionales mediante su trabajo de adhesión o rechazo. De ese trabajo del centro emotivo se registra esta particular aptitud del psiquismo para experimentar las sensaciones de acercarse a lo placentero o de alejarse de lo doloroso, sin que por esto el cuerpo necesariamente actúe. Y puede su ceder que no exista referencia objetal externa y sin embargo se experimente la emoción del rechazo o el estado de adherencia, porque se trataría de objetos de la propia representación que provocan (por el surgimiento de imágenes), disparos del centro emotivo. Ejemplificando, no habría que huir, ya que no existe peligro objetal, sin embargo se está huyendo del “peligro” de la propia representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro intelectual'' responde a impulsos de los mecanismos de conciencia conocidos como abstracción, clasificación, asociación, etcétera. Trabaja por selección o confusión de imágenes, en una gama que va desde las ideas a los distintos tipos de imaginación, dirigida o divagatoria, pudiendo elaborar for mas de respuesta como imágenes simbólicas, sígnicas y alegóricas. Aunque éstas parecen abstractas e “inmateriales” de ellas se tiene registro sensorial interno y se las puede recordar, seguir su transformación en una secuencia y registrar sensaciones de acierto o error.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen diferencias de velocidad en el dictado de respuestas al medio. Tal velocidad es proporcional a la complejidad del centro. Mientras el intelecto elabora una respuesta lenta, la emoción y la motricidad lo hacen con más velocidad, siendo la velocidad interna del funcionamiento vegetativo y del sexo, considerablemente mayor a la velocidad de los otros centros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''funcionamiento de los centros es estructural''. Esto se registra por las concomitancias en los otros centros cuando uno está actuando como primario. Al trabajo intelectual lo acompaña un tono emotivo, por ejemplo cierto agrado por el estudio que se está efectuando y que ayuda a mantenerse en el trabajo. Mientras, en este caso, la motricidad se reduce al mínimo. Así es que al trabajar el centro de respuesta inte lec tual, el mantenimiento de la carga lo hace la emotividad pero en desmedro del centro contiguo que es el motriz y que tiende a inmovilizarse a medida que se acentúa el interés intelectual. Si se tratara de la recomposición vegetativa por enfermedad, el sujeto experimentaría fatiga o debilidad y toda la energía iría a la recuperación del cuerpo. Tal centro trabajaría plenamente para dar respuestas internas equilibradoras y la actividad de los otros centros se reduciría al mínimo.&lt;br /&gt;
Los centros pueden trabajar en disfunción, lo que ocasiona también errores de respuesta. Las contradicciones en el trabajo entre centros surgen cuando las respuestas no se organizan estructuradamente y los centros disparan actividad en direcciones opuestas entre sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos centros que vamos separando para su mejor comprensión en realidad están trabajando en estructura circulando entre ellos energía psicofísica o, más simplemente, energía nerviosa. En general, cuando la actividad aumenta en unos cen tros, disminuye en otros. Es como si siempre trabajá ra mos con una determinada carga. Y entonces, con esa mis ma can tidad de carga, cuando unos trabajan más los otros tendrán que trabajar menos. Cuando alguien corre el centro motriz trabaja máximamente, pero el centro vegetativo debe regular funciones internas. La emotividad puede incluso ser el motivo de esa carrera, de esa persona que corre. Y el corredor, por último, puede estar haciendo operaciones intelectuales. Ejemplifiquemos: está corriendo porque alguien lo persigue y mientras corre está buscando por donde deslizarse con mayor facilidad, está buscando el modo de escapar de aquella cosa amenazante que va tras él. Así es que son muchas las co sas que se podrían hacer mientras se corre. Lo más ponderable, en este caso, es la actividad motriz. La energía en el inte lecto disminuye cada vez que el centro motriz se pone en marcha. En nuestro ejemplo, es bastante difícil andar corriendo mientras a uno le persiguen y hacer cálculos matemáticos simultáneamente. Algo pasa en el intelecto mientras se está movilizando el centro motriz, pero eso no quiere decir que desaparezca su actividad. En el sexo prácticamente esa energía está anulada y en la emotividad esa energía actúa pero de un mo  do variable de acuerdo a la incitación que ha puesto en marcha esa carrera. Si una persona efectúa complejas operaciones matemáticas, su centro vegetativo tenderá a aquietarse. O bien se aquieta el centro vegetativo o bien se dejan de hacer operaciones intelectuales.&lt;br /&gt;
Todas estas consideraciones tienen importancia práctica porque explican que la sobreactividad de un centro disminuye la actividad de los otros centros, particularmente de los centros que llamamos contiguos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos dado un orden a los centros hablando del intelectual, el emotivo, el motriz, el sexual y el vegetativo. Consideramos contiguos a los centros que en ese orden están lateralmente colocados frente al centro dado. Decíamos que la sobreactividad de un centro disminuye la actividad de los otros, particularmente la actividad de los centros contiguos. Esto último permite comprender, por ejemplo, que los bloqueos emotivos o las sobrecargas sexuales puedan modificarse desde una determinada actividad del centro motriz. Ese centro motriz actúa “catárticamente” (es la primera vez que vamos a usar esa palabra, que luego usaremos mucho), descargando tensiones. También explica que la actividad negativa del centro emotivo, por ejemplo la depresión (que no es una sobrecarga sino lo contrario), hace disminuir la carga intelectual y hace disminuir también la carga motriz. Y una carga positiva en el mismo centro, el en tusiasmo por ejemplo (a diferencia de la depresión), puede rebasar el centro emotivo y producir sobrecarga en los contiguos: sobrecarga intelectual y sobrecarga motriz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es claro que cuando un centro se desborda y da energía también a otros lo está haciendo en desmedro de algún otro centro, porque la economía energética del conjunto es más o me nos constante. Así que de pronto un centro se desborda, “se llena de entusiasmo”, empieza a lanzar energía a sus centros contiguos, pero alguien está perdiendo en eso. Al final termina por descargarse ese centro al cual se le está succionando toda la energía y de la cual usufructúan los demás. Ese centro termina por descargarse y esta descarga empieza a invadir a los otros centros hasta que, finalmente, todos ellos se descargan. En ese sentido, si tuviéramos que hablar de un centro que da energía a toda la maquinaria, hablaríamos del centro vegetativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El centro sexual es un colector importante de la energía psicofísica. El va a ponderar la actividad de todos los otros centros influyendo en ellos de un modo manifiesto o tácito. Por lo tanto, estará incluido hasta en las actividades superiores de la conciencia, en las actividades más abstractas. Y hará que esa conciencia busque en una u otra dirección abstracta pero experimentando un especial gusto o un especial disgusto por esas direcciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Independientemente de los estímulos que van llegando del mundo externo, los centros trabajan con un ciclaje característico. Cuando los estímulos llegan, el ritmo normal que tiene un centro se ve modificado pero luego retoma su nivel de trabajo con el ritmo que le es propio. Estos ciclos y ritmos son diferentes y producen ciertas repeticiones características. Re co  nocemos los ciclos respiratorios, los ciclos cir cu  la torios, los ciclos digestivos. Pertenecen al mismo centro, pero no es que el centro vegetativo tenga un solo ritmo sino que en ese centro se verifican distintas actividades y cada una de ellas tiene distinto ritmo. A ese tipo de ritmos, co mo los que hemos mencionado, se los conoce como ciclos cortos. Así mismo, existen ciclos diarios y otros de mayor amplitud. Hay ciclos de etapa biológica. El trabajo cotidiano, por ejemplo, está organizado de acuerdo a edades y es inadecuado poner a un niño de cinco años, o a un señor de 80, en actividades propias de personas jóvenes adultas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos agregar, por último, que la actividad de los centros se registra en ciertos puntos del cuerpo aunque esos puntos no sean los centros. El registro del centro vegetativo, por ejemplo, es un registro corporal interno, difuso. Cuando uno siente su cuerpo lo experimenta de modo difuso y no sólo en una parte o zona precisa. El registro del sexo se experimenta en el plexo sexual. El registro de algunas emociones se verifica en el plexo cardíaco y en la zona respiratoria. El trabajo intelectual se experimenta en la cabeza (“se piensa con la cabeza”, se dice). Y no se debe confundir aquello que moviliza las actividades, con el registro de esas actividades. Lo que moviliza actividades es llamado por nosotros “centro” y tiene su base neuroendocrina dispersa, mientras que el registro de las actividades de los centros se experimenta preferentemente en algunos puntos localizados del cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Niveles de trabajo de la conciencia. Ensueños y núcleo de ensueño ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recordando el esquema que planteamos anteriormente, no había más que una estructura, un sistema de estímulos y un centro que daba una respuesta a esos estímulos. Ese centro luego se especializaba en distintas franjas, eran franjas de actividades de respuesta frente a los estímulos. Y entonces distinguíamos distintos centros, pero sabíamos también que estos centros variaban en la respuesta no sólo por variación de estímulos, sino que variaban en la respuesta por el estado en el cual se encontraban ellos mismos. A ese estado en el que se encontraban los centros en un momento dado, le llamábamos nivel de trabajo. Ese nivel de trabajo, por lo tanto, iba modulando la actividad del centro en sus respuestas. Si el nivel de trabajo era alto, la respuesta hacia el mundo era más eficaz, más manifiesta. Si el nivel de trabajo era bajo, la respuesta hacia el mundo no era tan eficaz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta estructura encontramos el nivel de vigilia que favorece la actividad hacia el mundo externo. Por otra parte, encontramos al sueño como un nivel que aparentemente bloquea la respuesta al mundo externo, aún cuando los estímulos parecen llegar plenamente al durmiente. Y hay un nivel intermedio, el de semisueño, por el cual se transita al conectar y desconectar con el mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablamos de los niveles de trabajo y nos referimos a ellos como la movilidad interna que tiene la estructura de la conciencia para responder a los estímulos. Estos niveles tienen su propia dinámica y no se los puede considerar como simples compuertas que se cierran o abren. En realidad, mientras se está trabajando en un nivel, en los otros niveles sigue existiendo movilidad con energía más reducida. Es decir que si nos encontramos, por ejemplo, en el nivel vigílico, el nivel de sueño continúa trabajando aunque con actividad reducida. De esta suerte, existen fuertes presiones de los otros niveles frente al nivel que se expresa en ese momento. De este modo, son numerosos los fenómenos propios de la vigilia que están afectados por fenómenos de los otros niveles y son numerosos los fenómenos propios del sueño que están afectados por la actividad de los otros niveles. Esto de concebir a los niveles, no como compartimentos estancos sino como un conjunto de potenciales de trabajo que están en dinámica simultánea, tiene importancia para luego entender fenómenos que llamaremos de “rebotes” de contenidos, de “presión” de contenidos, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como existen localizaciones neuroendocrinas que regulan las actividades de respuesta del ser humano (y a los que englobamos con la designación de “centros”), también existen localizaciones que regulan a los niveles de trabajo de la conciencia. Efectivamente, ciertos puntos envían señales para que se efectúe la actividad vigílica , de semisueño, o de sueño. A su vez, esos puntos que envían señal, reciben instrucciones de diferentes partes del cuerpo antes de ponerse a disparar sus órdenes, con lo que resulta un circuito cerrado. En otras palabras: cuando el cuerpo necesita del reposo nocturno, suministra datos a ciertos puntos que comienzan a dar sus señales y entonces el nivel de conciencia baja... No queremos meternos en ninguna de las complicaciones fisiológicas o psicofisiológicas del caso, sino manejarnos en términos muy generales&amp;lt;ref&amp;gt;Ver el Apéndice sobre las bases fisiológicas del psiquismo en  Psicología I.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se van acumulando determinadas sustancias en el cuerpo, o cuando el trabajo cotidiano ha provocado fatiga en el cuerpo, estas sustancias y esta fatiga acumuladas dan señales, suministran señales a un punto que las colecta. Y este punto que colecta esas seña les comienza a emitir también sus mensajes con lo cual el nivel de conciencia baja. Va bajando este nivel hasta que el su je to ex perimenta sueño y entra en ese estado de sueño con lo que comienza la etapa reparadora del circuito. Por supuesto que no se trata sólo de reparar al cuerpo con esto de la “bajada” del nivel de conciencia. La baja del nivel de conciencia va a permitir que se produzcan numerosos fenómenos complejos y no sólo de reparación. Pero en principio, podemos verlo así. A su vez, cuando el descanso ha hecho su efecto reparador, estos puntos comienzan a enviar señales al punto de control que a su vez emite sus señales para ir provocando el despertar. También, estímulos externos o fuertes estímulos internos pueden disparar el fenómeno y producirse la subida de nivel aún cuando el sueño no haya cumplido con su efecto reparador. Esto es bien evidente. Nuestro sujeto está reparando, está descansando, pero una detonación al lado de sus oídos provoca el despertar. Así que los ciclos se van manifestando, los ritmos se van expresando en estos niveles y tienen su rítmica propia, pero cuando interviene un fenómeno que rompe los límites de umbral se produce el disparo desde ese centro de control interno y comienza el despertar fuera de ritmo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En el nivel de vigilia'' encontramos el mejor despliegue de las actividades humanas. Los mecanismos racionales trabajan plenamente y se tiene dirección y control de las actividades de la mente y del cuerpo en el mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En el nivel de sueño'', en cambio, los mecanismos racionales se ven muy disminuidos en su trabajo y el control de las actividades de la mente o del cuerpo es prácticamente nulo. En momentos, el sueño es netamente vegetativo y sin imágenes; en momentos el sueño es como si estuviera bajo el predominio total, absoluto, del centro vegetativo y trabajara so la men te esa estructura dando respuestas a estímulos internos. Ahí no hay imágenes que pueblen la pantalla de la con ciencia; se está en un estado tal que llegan datos internos y se “responde” a esos datos también internamente y todo esto lo va ha ciendo con su automatismo característico, el centro vegetativo. Pero luego comienza un ciclo de sueño con ensueños, con imágenes, que más adelante se vuelven a interrumpir comenzando otro período sin ellas. Esto sucede cada noche. De manera que aún en el nivel de sueño, sueño profundo, en con tra  mos un estado plenamente vegetativo, sin imágenes y un estado en donde las imágenes aparecen. Todo esto tiene sus ciclos y ritmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diferenciamos, por supuesto, entre niveles y estados. Las imágenes del sueño son muy veloces, tienen fuerte carga afectiva y sugestionan fuertemente a la conciencia. El material de estas imágenes está tomado de la vida diaria aunque articulado caprichosamente. Esto de “caprichosamente” se verá más adelante que no es tan así, ya que llegando al tema de las conformaciones alegóricas y de otro tipo en las producciones oníricas, veremos que esto está sometido a un conjunto de leyes bastante precisas. Pero por ahora decimos que las cosas se articulan caprichosamente. El sueño sirve para reparar al cuerpo y para ordenar toda la masa de información recibida durante el día. Además, sirve para descargar numerosas tensiones físicas y psíquicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ''semisueño'', se mezclan fenómenos de los otros dos niveles. Al semisueño se asciende del sueño y a él se llega antes del despertar completo. También en plena vigilia se desciende al semisueño en los estados de fatiga y se empiezan a verificar las mezclas de niveles. El nivel de semisueño es pródigo en fantaseos y largas cadenas de imágenes que cumplen con la función de descargar tensiones internas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El ensueño en vigilia no es un nivel sino un estado'', en el que imágenes propias del nivel de sueño o semisueño se abren paso presionando a la conciencia. Estos ensueños actúan, se manifiestan en la vigilia por presión de los otros niveles. Ello ocurre con la finalidad de aliviar tensiones. Pero también los ensueños en vigilia sirven para compensar dificultades de situación o necesidades que experimenta el sujeto. Esto, en su última raíz, está emparentado con el problema del dolor y ese es el indicador interno y el registro interno que se tiene cuando no se puede expresar el sujeto en el mundo y entonces aparecen imágenes compensatorias. Cuando hablamos de fantaseo o ensueño en vigilia no nos referimos al nivel de semisueño, ya que el sujeto puede seguir realizando sus actividades cotidianas mecánicamente, “soñando despierto”, por así decir. El sujeto no ha descendido al semisueño o al sueño profundo; el sujeto sigue con sus actividades cotidianas pero, sin embargo, los ensueños empiezan a rondar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observamos que la mente se traslada de un objeto a otro, instante tras instante. Que es muy difícil mantener una idea, un pensamiento, sin que se filtren elemento ajenos a ellos, es decir: otras imágenes, otras ideas, otros pensamientos. A estos contenidos erráticos de conciencia, los llamamos “ensueños”. Estos ensueños o divagaciones, dependen de las presiones de los otros niveles, también de estímulos externos tales como ruidos; olores; formas; colores, etcétera, y de estímulos corporales como tensión; calor; hambre; sed; incomodidad, etcétera. Todos estos estímulos internos y externos, todas estas presiones que están actuando en los otros niveles, se manifiestan formando imágenes y presionando al nivel vigílico. Los ensueños son inestables y cambiantes y constituyen impedimentos al trabajo de la atención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamamos “ensueños secundarios” a aquellos que se disparan co ti dia na mente y que tienen carácter situacional, es decir, pasajero. Un individuo que se encuentra en una situación, es sometido a un conjunto de presiones externas y surgen respuestas de ensueños secundarios; cambia a otra situación y surgen otras respuestas de ensueños secundarios. Consi de ra mos a estos como ensueños secundarios o situacionales porque se disparan en respuesta, en compensa ción de situaciones más o menos precisas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero existen otros ensueños de mayor fijeza o repetición que aún variando denotan un mismo clima mental, una misma “atmósfera” mental. Aquellas imágenes que surgieron por única vez en una situación dada y después desaparecieron son bien diferentes a estas otras imágenes que, aunque cambiemos de situación, aparecen repetitivamente. Estos ensueños que no son secundarios pueden cambiar también, a su modo. Pero tienen permanencia aunque sea en esto del clima mental, tienen un sabor similar. Como digresión, obsérvese que las palabras que estamos usando son netamente sensoriales. Hablamos de “clima”, como si fuera táctil la percepción de ese fenómeno. Hablamos de “sabor”, como si se pudiera degustar un ensueño... ya volveremos sobre estas particularidades más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces estos mismos ensueños aparecen en los fantaseos del se mi sueño y también en el sueño nocturno. El estudio de los ensueños secundarios y de los ensueños en los otros niveles, sirve para determinar cierto núcleo fijo de divagación que es un fuerte orientador de tendencias psíquicas. En otras palabras, que las tendencias vitales de una persona, aparte de las condiciones que imponen las circunstancias, están lanzadas a alcanzar esa imagen, ese ensueño fijo que las guía. Este núcleo fijo se va a manifestar como imagen; esta imagen va a tener la propiedad de orientar al cuerpo, de orientar las actividades en una dirección. La imagen apunta en una determinada dirección y allá va toda la estructura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''núcleo de ensueño'' orienta a numerosas tendencias de la vida humana en una dirección no advertida claramente desde la vigilia y muchas de las razones que una persona pudiera dar sobre algunas de sus actividades, en realidad están movidas por ese núcleo y no están movidas por esas “razones”; más bien estas razones son función de ese núcleo. Consecuentemente, los cambios en el núcleo provocan cambios en la orientación de algunas tendencias personales. Siempre esta persona sigue buscando cómo satisfacer sus necesidades, pero siempre este núcleo sigue ponderando la dirección. En otros casos, el núcleo queda fijado, queda adherido a una etapa de la vida, aunque las actividades generales se vayan modificando. A este núcleo de ensueño no se lo visualiza sino que se lo experimenta como clima mental. Las imágenes guían las actividades de la mente y podemos registrarlas pero este núcleo de ensueño no es una imagen; este núcleo de ensueño es el que va a determinar imágenes compensatorias. Así pues, el núcleo de ensueño no es una imagen sino que es ese clima mental que se experimenta. El núcleo va a motivar la producción de determinadas imágenes que, consecuentemente, van a llevar a una actividad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ejemplo de núcleo negativo es un permanente sentimiento de culpa, por ejemplo. Un señor tiene un permanente sen ti mien to de culpa. Él no ha hecho ninguna cosa reprobable, o sí, pero lo que él experimenta es este estado de culpa, él se siente culpable. Él no tiene ninguna imagen pero experimenta ese especial estado de conciencia. Tomemos, en otro ejemplo, el sentimiento trágico del futuro. Todo lo que va a pasar va a salir mal. ¿Por qué? No se sabe. Tomemos al sentimiento continuo de opresión. El sujeto está oprimido, dice que “no se encuentra consigo mismo” y siente que las cosas se le vienen encima... No hay por qué pensar, sin embargo, que todos los núcleos sean negativos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los núcleos permanecen fijados durante años, apareciendo los ensueños compensatorios de tales núcleos. Durante largo tiempo estos núcleos están operando. Y van dando lugar al nacimiento de ensueños compensatorios. Así, por ejemplo, si el núcleo que presiona constantemente es parecido al sentimiento de abandono, si este sujeto se encuentra abandonado, si este sujeto se encuentra desprotegido, si experimenta ese sentimiento de des pro tec ción y de abandono, es muy probable que surjan en sueños compensatorios de adquisición, de posesión y que estas imágenes guíen las actividades del sujeto. Seguramente, esto pasa no solamente en el ámbito individual sino en el ámbito social y en determinados mo mentos históricos. Seguramente, en épocas de fractura histórica au men tan estas imágenes de posesión desmedida, porque aumentan los climas de abandono, los climas de desposesión, las faltas de referencias internas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los ensueños secundarios dan respuestas compensatorias a estímulos, sean estímulos de situación o de presiones internas, porque su función es la de descargar las tensiones producidas por estas dificultades internas. Por tanto, los ensueños secundarios son muy variables pero se observan en ellos algunas constantes. Se puede advertir que estos ensueños giran en torno a un clima particular. Estos ensueños van variando según la situación, se van expresando de distinto modo, pero tienen algo en común. Y eso en común que tienen nos hace advertir la presencia de un clima particular que tiene que ver con cada uno de ellos. Ese clima común que tienen los ensueños secundarios delata al núcleo de gran fijeza que es el que no gira si tua cionalmente, sino que es el que permanece en las distintas situaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En uno de los ejemplos mencionados, el sujeto está en una situación que le es sumamente ingrata y piensa que todo le va a salir mal. Lo cambiamos a una situación que le es sumamente grata y sigue pensando que todo le va a salir mal. De manera que aún variando las situaciones, ese clima sigue presionando y sigue disparando imágenes. Cuando el núcleo de ensueño empieza a manifestarse como imagen fija, dicho núcleo comienza a variar por cuanto su tensión básica ya se orienta en el sentido de la descarga. Podemos usar una figura explicativa: al sol no se lo ve cuando está arriba, al sol se lo ve en el horizonte, a la salida y a la postura del mismo. Con el núcleo de ensueño sucede lo mismo: no se lo ve en plena actividad aún cuando sea más fuerte en su presión. Se lo ve cuando recién se origina o se lo ve cuando declina. El núcleo puede durar años o toda la vida, o modificarse por accidente. También al variar una etapa vital puede cambiar el núcleo. Si este núcleo, si ese clima fijo ha surgido es porque está relacionado con determinadas tensiones y al cambiar la etapa vital esas tensiones se modifican considerablemente. La orientación de la vida comienza a cambiar y la conducta experimenta mo di fi ca ciones importantes. La orientación de la vida cambia porque han cambiado esos ensueños que dan dirección hacia los objetos, y estos en sueños que dan dirección han cambiado porque ha cambiado el clima que los determina, y los climas han cambiado porque ha cambiado el sistema de tensiones internas, y el sistema de tensiones ha cambiado porque ha cambiado la etapa física del sujeto, o porque ha surgido un [[accidente]] que ha provocado también el cambio en el sistema de tensiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros que hemos examinado en algunos casos dan ór­denes a otros centros. Aquellos centros voluntarios, como el centro intelectual, da órdenes a las partes voluntarias de los otros centros, pero no a las partes involuntarias de los otros cen­tros y mucho menos a los centros instintivos, particu­lar­mente al centro vegetativo en su trabajo interno. Este centro in­telectual no da órdenes y si las da nadie le responde. No va­ría la presión sanguínea, ni varía la circulación, ni varían los to­nos profundos porque el intelecto dé órdenes. Es al revés la cosa. Las presiones internas que dan lugar al nacimiento del núcleo de ensueño, están ligadas al funciona­mien­to de los centros instintivos. Y por ello varían tales núcleos con los cambios de etapa fisiológica, del mismo modo que los accidentes físicos graves logran parecidos efectos. Así es que no cambian estos núcleos por órdenes recibidas desde el centro inte­lec­tual, por ejemplo, sino que cambian estos núcleos cuando cam­bia la actividad vegetativa, por lo cual es muy difícil modificar voluntariamente estos núcleos. Varían tales núcleos con los cambios de etapas fisiológicas. Hemos dicho, además, que los ‘shocks’ emotivos pueden también formar o modificar un núcleo de presión interna ya que la parte involuntaria del cen­tro emotivo, según explicáramos, da señales a todos los cen­tros modificándolos en su acción. Si el ‘shock’ emotivo es intenso puede modificar por mucho tiempo el funcionamiento del centro vegetativo. Ejemplos hay a mares. Ese ‘shock’ emotivo puede desa­tar, desde ese momento, un nuevo núcleo de presión apareciendo la compensación consecuente. También los ensueños secundarios habrán de mostrar el surgimiento de un nuevo tema permanen­te, no obstante su variabilidad, y las búsquedas o las intencio­nes vitales del sujeto se orientarán de otro modo, variando tam­bién su comportamiento en el mundo. El sujeto recibió un fuerte ‘shock’ y a partir de ese ‘shock’ cambió su vida. A par­tir de ese ‘shock’ cambiaron sus actividades y sus búsquedas vitales. Esos ‘shocks’ emotivos pueden actuar con tal fuerza que además provoquen alteraciones serias en algunos pun­tos del centro vegetativo ya que el centro emo­tivo, en su par­te involuntaria, actúa sobre el centro ve­ge­ta­tivo y lo modifica. ‘Shocks’ que llegan a esos niveles de profundidad emo­ti­va pueden provocar alteraciones serias en algunos puntos del centro vegetativo, apareciendo disfunciones y soma­tiza­cio­nes. Somatizaciones por acción emotiva, es decir, enfermedades físicas causadas por accidentes emotivos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resumiendo. Hemos hablado de los niveles de conciencia di­ciendo que existen puntos corporales desde los cuales se ma­­nejan estos niveles, así como hay otros puntos corporales que manejan los centros. Estos pun­tos corporales detectan se­ñales y dan señales a su vez para que el nivel de trabajo de esa estructura suba o baje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos dicho que en el nivel de vigilia las actividades intelectuales se despliegan enormemente. Que en el nivel de sueño estas actividades disminuyen considerablemente, aún cuan­do las imágenes aumenten en su poder. Y que en el ni­vel de se­misueño se encuentra esto mezclado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos diferenciado entre niveles de conciencia y estados en que se puede encontrar un determinado nivel. Hemos dicho que los ensueños que aparecen en el nivel vigílico son productos de tensiones situacionales o productos de las presiones de los otros niveles. Así es que los ensueños que aparecen en el nivel de vigilia no son indicativos de niveles, sino que re­flejan estados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos hablado también de que estos ensueños situaciona­les tienen entre sí algún tipo de relación. Una relación que no va por la imagen, sino que va por el clima. Esa relación de cli­ma que tienen los ensueños secundarios entre sí nos per­mite hablar de un núcleo de ensueño. Este núcleo de ensueño tie­ne gran fijeza y responde a tensiones profundas. El núcleo va­ría con di­ficultad a lo largo del tiempo, pero hay de­terminados ‘shocks’ emotivos profundos que lo pueden bom­bardear y también los cambios de etapa vital provocan modificaciones en él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el núcleo de ensueño el que orienta las tendencias de la vida humana. Los ensueños secundarios dan respuestas compensatorias a estímulos de situación y están invadidos por el clima del núcleo de ensueño. Las pre­­siones internas que dan lugar al nacimiento del núcleo de ensueño es­tán ligadas al funcionamiento de los centros instintivos. Así que estos nú­cleos están ligados fuertemente al centro vegetativo y al centro sexual. Son ellos los que en realidad motivan el surgimiento del núcleo de ensueño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Comportamiento. Paisaje de formación ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio de los centros, de los niveles de conciencia y del com­­portamiento en general, debe permitirnos articular una sín­tesis elemental del funcionamiento de la estructura psíquica humana. Debe permitirnos comprender, ele­men­tal­men­te también, estos mecanismos básicos que guían las activida­des del ser humano según sufrimiento o placer, y debe per­mi­tirnos comprender no sólo la captación real que esta es­truc­­tura humana hace de la realidad circundante, sino también la captación ilusoria que esta estructura hace de la reali­dad circundan­te y de la propia realidad. Esos son los puntos que importan pa­ra nosotros. Nuestro hilo conductor está lan­zado en di­rec­ción hacia la comprensión del sufrimiento, del placer y de los datos psicológicos que pudieran ser verda­de­ros o ilusorios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entremos en el tema del comportamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio del funcionamiento de los centros y el descu­bri­mien­to de sus ciclos y ritmos, permite entender velocidades y tipos de reacción frente al mundo en su aspecto más maquinal. Por otra parte, el examen de los ensueños y del núcleo de ensueño, nos pone en contacto con fuerzas inhibitorias o movilizadoras de ciertos comportamientos que se asumen fren­­te al mundo. Pero además del aspecto mecánico psíquico y corporal, ade­­más del aspecto mecánico del comportamiento, re­conocemos factores de tipo social, de tipo ambiental y de acu­mulación de experiencia a lo lar­go de la vida, que actúan con igual fuerza que los factores mecánicos en la formación de este comportamiento. Y esto es así porque aparte de las estimulaciones que pudieran llegar a la estructura psíquica (y a las cua­les ésta responde inmediatamente), hay otras es­ti­mu­la­ciones no ocasio­na­les que permanecen en la estructura y con­tinúan dando señal con relativa fijeza. Estamos hablando de este fenómeno de la retención de los instantes en que se producen los fenómenos. Estos fenómenos no se producen simplemente y desaparecen definitivamente. Todo fenómeno que se produce, que modifica la postura de esta estructura es, además, almacenado en ella. De mo­do que esta memoria con que cuenta esa estructura (me­mo­ria no sólo de los estímu­los sino memoria de las respuestas a los es­­tímulos, y memo­ria también de los niveles que trabajaron en el momento de los estímulos y de las respuestas), va a presionar, va a influir decisi­va­mente sobre los nuevos eventos que ocurran en el psiquismo. Así pues, no vamos a contar en cada fenómeno que se pro­duce con una si­tuación primera, sino que ''vamos a contar con el fenómeno y todo lo que le aconte­ció anteriormente''. Cuan­do hablamos del comportamiento, nos referimos a este factor de retención temporal que es de suma importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Un importante factor formador de conducta es la propia biografía'', que es todo lo que ha ido sucediendo al sujeto a lo largo de su vida. Esto pesa en la estructura humana tanto co­mo el acontecimiento que en ese momento se produce. Vis­tas así las cosas, en un comportamiento determinado frente al mundo está pesando tanto el estímulo que en ese instante se recibe, como todo aquello que forma parte del proce­so anterior de esa estructura. Normalmente se tiende a pensar que este es un sistema simple de estímulo y de respuesta pero si hablamos de estímulo, también lo que ha acontecido anteriormente es un estímulo actual. La memoria no es, en este sentido, simple acumulación de hechos pasados. La me­mo­ria, en es­­te sentido, es un sistema de estímulos actuantes des­de el pa­sado. La memoria es algo que no simplemente se ha acumulado en esa estructura, sino que está vivo, está vi­gente y está actuando con pareja intensidad a la de los es­tímulos pre­sen­tes. Estos acontecimientos podrán o no ser evo­cados en un determinado nivel de conciencia pero sean o no evocados, su acción es fatal en todo instante en que la es­tructura va recibiendo estimulaciones del mundo y se va com­­portando frente al mundo. Parece importante tener en cuen­ta lo biográfico, lo histórico en la vida humana y conside­rar­lo actuante de un modo presente, no simplemente de un modo acumulativo como si se tratara de un reservorio que abre sus compuertas únicamente cuando se recuerdan los acon­tecimientos pasados. Se recuerden o no se recuerden aque­llos acontecimientos, ellos fueron los formadores del comportamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablar de biografía es lo mismo que hablar de historia per­­­sonal. Pero esa historia personal, según la entendemos, es una his­to­ria viva y actuante. Esta historia personal nos lle­va a considerar un se­gundo aspecto y es el que aparece co­mo código frente a si­tua­ciones dadas. Es decir, los aconte­ci­mientos provenientes de un medio suscitan no una respuesta sino un sistema es­tructurado de respuesta. Y este sistema de respuesta sirve en momen­tos posteriores para efectuar com­portamientos similares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos códigos de situación, es decir, conductas fijas que el ser humano adquiere (probablemente para ahorrar energía y también probablemente como protección de su integridad), son el conjunto de roles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los ''roles'' son hábitos fijos de comportamiento que se van formando por la confrontación con distintos medios en que le toca a una persona vi­vir: un rol para el trabajo, un rol pa­ra la familia, un rol para las amistades, etcétera. Estos ro­les no están actuando solamente cuando surge la con­frontación con un medio dado. Estos roles están actuando también en todo momento aunque no estemos confrontados con la situación dada. Se ma­­nifiestan, se ponen en evi­den­cia, cuando el estímulo de situación entra en una determi­na­da franja del comportamiento humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Distinguimos los roles familiares, los roles laborales, distintos roles de si­tuación que una persona puede haber fijado, puede haber grabado. Y en­tonces es claro que cuando esa persona entra a su trabajo su comportamiento se adecua, to­­ma un rol propio de su trabajo y que es diferente al rol que to­ma frente a su familia. Pero hay también en el rol que to­ma en esa situación dada, muchos componentes propios de los roles de confrontación con otras situaciones. Es como si numerosos roles de otras situaciones se fil­traran en la situación que está grabada para responder en ese medio. A ve­ces esos otros roles no se filtran sólo por acción, no se manifiestan con sus caracterís­ti­cas por acción sino por inhibición. Por ejemplo, una persona ha grabado su rol de trabajo, ha grabado su rol de familia y ha grabado otros numerosos roles. Pero su rol de familia es inhibitorio, su rol de tra­bajo no tiene ningún motivo para ma­ni­festarse inhibitoriamente, y enton­ces sucede que aparecen estas infiltraciones propias de la relación fa­mi­liar en la relación de trabajo, surgiendo fenómenos inhibitorios que no han sido grabados en el rol de trabajo. Esto es sumamente frecuente y entonces se produce una especie de traspase de da­tos inhibitorios o ac­ti­va­do­res de roles que corresponden a distintas franjas de confrontación con el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como hemos estado hablando de un trabajo de centros de tipo di­ná­­mico y estructural y no hemos hablado de esos centros como si fue­ran compartimentos estancos y aisla­dos; así como hemos hablado de un trabajo de niveles su­ma­­men­­te dinámico, estructural, en donde esos niveles son mu­­­tua­mente actuantes, estamos hablando en el com­por­­ta­mien­to también de una estructura (en este caso de roles), en la que su­cede algo más que soltar una ficha de computadora fren­te a un estímulo dado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede advertir una dinámica continua en la estructura hu­­mana. Buscando algunos ejemplos, vemos que la gente muy jo­ven no tiene formada todavía esa capa protectora de roles. Esa gente joven se encuentra desprotegida en la confrontación con el mundo porque no ha grabado aún determinados códigos. Puede haber grabado el código básico de relación fa­miliar y unos pocos más. A medida que avanza en edad y a me­dida en que el medio va exigiendo una cantidad de compor­ta­mientos, van am­plián­dose estas capas de roles. Esto es lo que debería suceder. En realidad eso no sucede completamen­te porque hay numerosos fenómenos que impiden esta ganancia en seguridad en el manejo del me­dio. Se producen errores de rol. Tal es el caso de un indivi­duo que se comporta en un lugar con el rol de otras situacio­nes. Por ejemplo, en su trabajo se com­porta con roles familia­res. Entonces se relaciona con su je­fe del modo en que se re­la­ciona con su hermano y esto trae apa­rejado, lógicamente, numerosos problemas y confrontacio­nes. También puede ha­ber error de rol cuando la situación es nue­va y el sujeto no acierta a adaptarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio de la historia personal, el estudio de la biografía, y el estudio de estos códigos de comportamiento, de estos roles de comportamiento, aclaran algunos aspectos y arrojan luz sobre algunas inhibiciones en otros campos. Por ejem­plo, en el trabajo de los centros y también en la estructuración de los ensueños. De manera que estos centros y esos niveles de trabajo también son modificados en su acción por estas codificaciones que se van haciendo, por esta historia personal, por esta biografía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos afinar un poco más nuestro estudio sobre el com­por­tamiento haciendo ingresar unos conceptos que resultarán sencillos y operativos. Así pues, llamamos “paisaje de for­mación” al conjunto de grabaciones que configuran el substrato biográfico sobre el que van sedimentando há­bitos y rasgos bá­sicos de personalidad. La formación de ese paisaje co­mien­za en el nacimiento. Las grabaciones estruc­tu­ra­das básicas com­prometen no sólo a un sistema de recuerdos sino a tonos afectivos, a una forma característica de pensar, a una manera típica de actuar y, en definitiva, a un modo de experimentar el mundo y de actuar en él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La estructuración que progresivamente vamos haciendo del mundo que nos rodea está fuertemente influida por esa ba­se de re­cuerdos que com­prendió objetos tangibles, pero tam­bién in­tan­­gibles como valores, mo­tivaciones sociales y re­la­ciones ­in­ter­­personales. Podemos considerar a nuestra in­fan­cia como la etapa vital en la que el paisaje de formación se articuló plenamente. Recordamos a la familia funcionan­do de distinta manera que en el día de hoy; también se ha mo­dificado nuestra concepción de la amistad, del com­pa­ñe­ris­­mo y, en general, de las relaciones interpersonales. Los es­tamentos sociales tenían, en aquella época, una definición diferente y también ha variado lo que se debía hacer y lo que no (la normativa epocal), los ideales personales y gru­pa­les. En otras palabras: los objetos intangibles que constituyeron nuestro paisaje de formación, se han modificado. Sin embargo, el paisaje de formación se sigue ex­presando en nuestra conducta como un modo de ser y de movernos en­tre las personas y las cosas. Ese paisaje también es un to­no afectivo ge­neral y una “sensibilidad” de época no con­cor­dante con la actual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos considerar a la “mirada” propia y la de los otros, co­mo de­ter­minantes importantes de nuestro paisaje de for­ma­­ción. Son numerosos los factores que han actuado en no­sotros para ir produciendo un comportamiento personal a lo largo del tiempo, una codificación sobre la base de la cual damos respuestas y nos ajustamos al medio. La propia mi­rada sobre el mundo y las miradas ajenas sobre uno mismo, actuaban pues como reajustes de conducta y gracias a to­do esto se fue formando un com­portamiento. Hoy contamos con un enorme sistema de códigos acuñado en aquella eta­pa de for­mación y lo experimentamos como un “trasfondo” biográfico al cual responde nuestra conducta aplicándo­se a un mundo que, sin embargo, ha cambiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Numerosas conductas forman parte de nuestro comporta­mien­­to típico actual. A esas conductas podemos entenderlas como “tácticas” que utilizamos para desenvolvernos en el mun­do. Muchas de esas tácticas han resultado adecuadas hasta ahora, pero hay otras que reconocemos como ino­pe­ran­­tes y hasta como generadoras de conflicto. Y todo esto tie­ne no poca importancia al juzgar a nuestra propia vida en torno al te­ma de la adaptación creciente. A estas alturas se está en con­diciones de comprender las raíces de numerosas com­pulsiones asociadas a conductas iniciadas en el paisaje de formación. Pero la modificación de conductas ligadas a va­lores y a una determinada sensibilidad, difícilmente pueda realizarse sin tocar la estructura de relación global con el mun­do en que se vive actualmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El sistema de detección, registro y operación ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las tres vías experienciales que mencionáramos de comienzo (la sensación, la imagen y el recuerdo), deben ser estudiadas más cuida­do­samente.&lt;br /&gt;
Sin sensación, no hay dolor, no hay placer. La imaginación es necesario que sea registrada. Sin este registro no po­demos hablar de imaginación. Si registramos el trabajo de la imaginación es porque ésta llega al punto de registro co­mo sensación. El dolor también se abre paso a través de la me­moria. El registro de este dolor que se abre paso des­de la me­moria es posible gracias a que la memoria se expresa co­mo sensación. Se trate de imaginación o se trate de memo­ria, todo es detectado como sensación. El dolor no está en la imaginación, el dolor no está en la memoria, el dolor está en la sensación a la cual se reduce todo impulso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se tiene memoria de algo, porque se registra ese hecho; se imagina sobre algo, porque se registra ese hecho. De tal modo que es ese registro, esa sensación, la que nos da información sobre lo que se memoriza, sobre lo que se imagina. Es claro que para no confundir las cosas vamos a distinguir entre la sensación propiamente tal (aquella que proviene de los sentidos), de otras sensaciones (que no provienen de los sentidos), tales las que provienen de la memoria o las que provie­nen de la imaginación. A estas dos últimas no les vamos a llamar sensación para que no se nos confunda la descripción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero si vamos a reducir las cosas a sus últimos elementos, comprobamos que una imagen y un dato mnémico llegan a algo que las registra como sensación. Decimos que se registra la actividad de estos sentidos, decimos que se registra la ac­­tividad de la memoria, que se registra la actividad de la ima­­ginación. Al decir “registro”, hacemos distinciones entre una lle­gada por una vía o una llegada por otra vía. Y anotamos que hay “algo” que registra. Sin este “algo” que registra, no po­­demos hablar de lo registrado. Y lo que registra debe tener también su constitución. Seguramente tendremos también de él, sensación. Estamos hablando del registro de la en­tidad que registra y a esta entidad la llamamos “conciencia”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese aparato que registra está en movimiento y las actividades que él registra también son móviles. Sin embargo, tiene cierta unidad. A veces se identifica a este aparato con el yo. Pero el yo, a diferencia de la concien­cia, no parece estar constituido desde el comienzo sino que se va constitu­yen­do en el ser humano. Por otra parte, del yo no se puede hablar si no se fijan sus límites y parece que éstos están dados por la sensación del cuerpo. Este yo se debe ir constituyendo en el ser humano a medida que se constituye el conjunto de las sensaciones del cuerpo... por supuesto que la memoria está en el cuer­po, la imaginación está en el cuerpo, los sen­tidos están en el cuerpo y el aparato de registro de todo ello está en el cuerpo y está ligado a las sensaciones del cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como las sensaciones del cuerpo operan desde el nacimiento (y aún antes), ya desde el comienzo se va constituyendo esta sensación general del cuerpo a la cual algunos identifican con el yo, pero en realidad se está hablando de la conciencia como aparato de registro. Digamos que muy en la in­fan­cia, muy cerca del nacimiento, no funciona el yo. No se nace con un yo. La identificación con el propio yo se realiza a me­dida que las sensaciones del cuerpo se codifican gracias al aparato de memoria. No hay yo sin memoria, y esta memoria no puede funcionar si no hay datos. Estos datos co­mienzan a articularse a medida que la experiencia se desarrolla. Estamos diciendo que un niño no tiene yo. Un niño puede percibir un nosotros pero no sabe si su cuerpo comienza o termina en un objeto. Un niño no sa­be si él es yo o si su madre es yo. Este yo se va articulando por acumulación de experiencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decimos que todos los fenómenos y procesos psíquicos están en el cuerpo, pero ¿dónde está el cuerpo? El cuerpo para el yo que se ha constituido, está afuera de él y está adentro de él. ¿Cuáles son los límites del cuerpo? Los límites del cuerpo tienen que ver con la sensación. Pero si la sensación se extendiera más allá del cuerpo ¿cuáles serían entonces los límites del cuerpo?. Esto tiene cierta importancia, porque si distinguimos como límite del cuerpo el tacto externo, por ejemplo, el cuerpo termina donde termina el tacto externo. El cuerpo empieza allá donde se registran sensaciones sobre la piel. Pero podría suceder que no se tuviera límite táctil, que la temperatura de esa piel estuviera al mismo nivel térmico que el medio que rodea a esa piel, entonces no se sabría exactamente cuáles son los límites de ese cuerpo; has­ta donde llega ese cuerpo. Co­­nocemos muchas ilusiones sen­soriales y sabemos que cuando una per­so­na se tiende re­la­jadamente y la temperatura ambiente es una temperatu­ra muy aproximada a la temperatura de la piel, se ex­pe­ri­men­ta la sensación de que el cuerpo se agranda, no porque esté ocurriendo un fenómeno ex­traordinario, todo lo contrario, está sucediendo la ilusión de agrandamien­to del cuerpo por­que no hay límite del cuerpo y no lo hay porque la tem­pe­ra­tura de esa piel con ese medio es la misma. Así es que según se ponga límite a las sensaciones, se constituye la sen­sa­ción del propio cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decimos que una de las vías del dolor es la vía de la sensación. Y al hablar de sensación nos estamos refiriendo ya a esto que se percibe mediante ciertos aparatos de que dispone el cuerpo. Veamos. Tengo la sensación de un objeto externo. Pero también la sensación de un dolor interno. La sensa­ción de ese dolor interno ¿dónde está? Seguramente la regis­tro en ese aparato del que hablábamos al principio. Pero ¿dónde está la sensación? La sensación parece estar en el in­terior de mi cuerpo. Y cuando veo el objeto externo ¿dónde está la sensación? La sensación tam­bién está en el interior de mi cuerpo. Y ¿qué hace distinguir al objeto que está en el interior y al objeto que está en el exterior? No por cierto la sensación, ya que tanto la sensación de lo que ocurre afuera como de lo que ocurre adentro, es registrada en mi interior. No puedo registrar una sensación de lo que hay afuera, fuera de mi cuerpo. Tengo que registrar las sensaciones (se trate de objetos externos o de objetos internos), dentro de mi cuerpo. Pero digo sin embargo, que un objeto que percibo está afuera. ¿Y cómo digo de un objeto que percibo que “está afuera” y de otro que “está adentro” si de todos modos el registro siempre está adentro? Debe haber algún funcionamiento particular de la estructura que permita establecer esas distinciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
o recuerdo un trabajo que estuve efectuando ¿dónde registro el recuer­do de ese acontecimiento? Lo registro en mi in­terior. Imagino un trabajo que voy a efectuar inmediatamente o que voy a efectuar en el futuro ¿dón­de registro eso que voy a hacer? Lo registro en mi interior, por cierto. Pero los acontecimientos que aparecen en mi pantalla de represen­ta­ción apa­recen como “afuera”. Estoy recordando, percibiendo, o imaginando ac­tividades que parecen ocurrir afuera. La representación interna que ten­go de todo eso, se me pre­sen­ta como si ocurriera en el mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si ahora observo dónde registro estas imágenes (sean propias de la ima­ginación o sean propias de la memoria), veo que las registro en una suerte de “pantalla”, en una suerte de “espacio” de representación. Y es­te espacio de representa­ción está en mi interior. Si cierro los ojos y re­cuerdo algo, observo que es­to que recuerdo se da en una especie de pan­­ta­lla, en un es­pacio de representación. ¿Y qué estoy haciendo entonces con todo esto que pasa adentro, con respecto a los objetos y a los acontecimientos que suceden en el exterior? Seguramente estoy haciendo algo distinto de lo que su­cede en el exterior. Diré que lo “reflejo”, diré que lo “traduzco”, diré lo que quiera, pero en todos los casos estoy haciendo operaciones en mi interior que algo tienen que ver con fenómenos que no le son propios... Cómo funcione toda esta maquinaria, es cuestión de estudio detenido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿En qué se puede diferenciar una sensación que atribu­yo a un objeto del mundo externo y una sensación que atri­buyo a un objeto del mundo interno? ¿A las sensaciones en sí mismas, o a ciertos límites que el cuerpo pone a estos mundos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos reconocer que hay cierta relación entre las sen­sa­cion­es que tengo del mundo externo, los recuerdos que ten­­go del mundo externo y la imaginación que tengo del mun­do externo. No podemos decir livianamente que todo aquello sea ilu­sión. No es ilusión por la simple razón de que si pienso en un objeto y luego me movilizo hacia ese objeto y tengo la sensación de ese objeto, hay algo que concuerda entre lo que he recordado del objeto, entre lo que he imaginado del objeto y lo que ahora percibo del objeto. Es evidente que yo puedo memorizar ese objeto, luego abrir los ojos y encon­trarme con el objeto. Formas más, formas menos, colores más o me­nos, distancias más o menos, pero puedo encon­trar­me con todo aquello. Es más, puedo decirle a alguien que hay un objeto allá y este alguien representar o encontrar el objeto. Es decir, hay alguna cosa que concuerda, deformada o no. Pero está claro también que podría ser, por ejemplo, daltónico y percibir ese objeto que es de un color como si fuera de otro. Así es que si bien hay acuerdo entre todas estas funciones, también puede haber acuerdo de ilusiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para nosotros es importante comprender cómo es posible que concuerden funciones tan heterogéneas porque de algún modo concuerdan y lo hacen gracias a ese aparato coor­di­nador y procesador de todos esos diferentes datos. Es evidente que estas señales están coordinadas entre sí y hay una conciencia que las coordina. Entre las funciones de la conciencia aparece el yo que registro como el punto de decisión de mis actividades en el mundo externo y de ciertas actividades que regulo voluntariamente en mi mundo interno. El yo está en el cuerpo. Pero ¿cómo está en el cuerpo ese yo? ¿Está en el cuerpo como una localización física, o este yo se ha ido constituyendo por una masa de experien­cia, una suma de experiencia?; ¿o tal vez este yo es una es­truc­­tu­ra que se articula por las distintas señales que llegan a un determinado punto? Puede ser que este yo que coordi­­na em­piece a coor­di­nar después de contar con una masa informativa crítica, porque si esta masa no se ha formado aún, el yo no aparece y el mismo cuerpo es confundido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a estudiar por partes cómo es esto de las sensaciones que se registran en el exterior del cuerpo y en el interior del cuerpo.-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos un esquema en donde aparece esta estructura a la que llegan impulsos y de la que salen respuestas. Estos impulsos que llegan, lo hacen a un determinado aparato que los detecta. Este aparato detector de im­pulsos, es el apa­rato de sen­tidos. Este aparato censa datos del mundo externo y también del interno. Los datos llegan a este aparato, pero además percibo que estos datos pueden ser reac­tua­lizados aún cuando no estén llegando en este momento. Digo entonces que esos datos que llegan a ese punto de re­gistro, también simultáneamente llegan a un aparato que los almacena. Esos datos son almacenados. Se trate de datos del medio ex­terno o se trate del medio interno, estos datos que llegan son almacenados. Allí donde tenga registro de esos datos, simultáneamente he sufrido la grabación de los mismos y esto me pone en condiciones de extraer aho­ra datos anteriores. Todo esto ocurre ante sentidos que tienen distintas lo­calizaciones físicas y que están en continuo movimiento pero que tienen relaciones entre sí y que no están absoluta­men­te compartimentados. Así es que cuando uno detecta al­go, a los otros sentidos les ocurren modificaciones. Si se per­cibe a través o por medio de los ojos es gracias a que el sen­tido del ojo está en movimiento (no simplemente en movimiento físico externo muscular para localizar la fuente de luz), está en actividad. El ojo no se pone en actividad simplemente al recibir la luz. El sentido del ojo está en movimiento, está en actividad y se produce en él una variación cuando llega un impulso. Todos los otros sentidos también están en actividad y cuando el ojo percibe un fe­nómeno externo a él, en los otros sentidos se produce también variación en su movimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto que está pasando en los sentidos externos, está pasan­do también en los sentidos internos. Los sentidos internos están en actividad también, de manera que puede muy bien suceder que alguien esté percibiendo con el ojo un objeto y que también esté percibiendo internamente un dolor de estómago. Y este percibir con el ojo el objeto, simultáneamente a percibir con sentidos internos el dolor de estómago, hace que esa in­for­mación vaya a memoria simultáneamente. Ejemplificando. Llego a una ciudad y todo me sale mal. Luego recuerdo esa ciudad ¿y qué digo de esa ciudad? Digo que “esa es una ciu­d­­ad desastrosa”. ¿Y por qué digo que esa es una ciudad desastrosa? Porque me ha ido mal en esa ciudad. ¿Y qué es eso de que “me ha ido mal?”. ¿Es simplemente por las percepciones que he te­nido?, ¿o una cantidad de situaciones en que he estado, una cantidad de re­gistros de otra naturaleza que no son los per­cep­tuales externos? Sin duda que han estado trabajando otros registros, otras sensaciones internas. Segu­ra­mente es lo que pasa con todo, no con aquella ciudad desagradable. Parece que cuando registro algo lo grabo y si lo registro simultáneamente con los datos de otros sentidos lo grabo también en simultaneidad. Parece que de continuo se es­tá recibiendo información de todos los sentidos y de continuo se está grabando toda esa in­for­mación. Y parece que se condiciona y se engancha esa in­formación de un sentido con la información de otro sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces, al captarse ciertas fragancias por el olfato, la me­mo­ria evoca situaciones visuales completas. ¿Y qué tiene que ver el olfato con todas esas situaciones visuales? Es obvio que están encadenados los sentidos entre sí. A veces, cuando un sentido se pone en marcha los otros bajan su nivel de ac­tividad. Cuando todos los sentidos están siendo bombardeados, hay problema para el registro. Pero cuando se pone atención (y ya veremos que es esto de la “atención”) sobre un sentido, los otros sentidos tienden a aquietarse. Es como si todos los sentidos estuvieran haciendo ruido en su barrido y estuvieran alertando a ese yo. Como si todos los sen­tidos estuvieran en búsqueda. Entonces, cuando una señal llega a un sen­tido, todos los otros tienden a aquietarse. Los sentidos aún cuando no per­ciban ningún dato externo están en movimiento y están produciendo su ruido, están dando información de ellos mismos. Hay un fondo de ruido que va bajando a medida que los sentidos se especializan en una determinada área de percepción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y la memoria qué hace? Toma datos de los sentidos y toma datos de las operaciones de aquel aparato de registros también. Yo recuerdo, por ejemplo, las operaciones mentales que he estado haciendo: primeramente tengo sensación de las mismas operaciones mentales, puedo hablar de mis operaciones mentales porque tengo sensación de ellas. Tengo sensación de mis operaciones, esas son sen­sacio­nes internas, tan sensaciones co­mo un dolor de estóma­go. Estamos tomando ciertas precauciones y estamos dis­cu­tien­do con determinadas posturas que circulan por ahí, posturas que suponen que las operaciones mentales nada tienen que ver con el cuerpo, porque el cuerpo tiene que ver con las operaciones del aparato di­gestivo, o con lo que los ojos perciben y cuando se habla de las cosas del “espíritu” a estas cosas no hay que relacionar­las con el cuerpo (?). Estamos discutiendo con los que suponen que hay un espíri­tu que na­da tiene que ver con el cuerpo. Y si hay un espíritu que na­­da tiene que ver con el cuer­­po y es él el que realiza estas operaciones, ¿quién registra esas opera­cio­nes?, ¿dónde se registran esas operaciones? y ¿cómo se evo­can luego esas operaciones? Si se habla de un espíritu será por­que tengo registro de ese espíritu y si tengo registro de ese espíritu es porque algo puede ser impresionado por ese espíritu. Y si no tengo sensación de ese espíritu no puedo hablar de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay otros que piensan que el aparato psíquico es una suma de sensaciones, como si no hubiera otros aparatos complicados y delicados que coor­dinaran estas sensaciones, que las hicieran funcionar en estructura. Con ellos también se ha discutido en su momento, con aquellos que creían que las actividades de la mente eran simple suma de sensaciones. Es muy distinto a decir que del trabajo de los sentidos, la memoria y la ima­ginación tengo sensaciones a decir que ellos sean sensación. Hay distinciones entre ellos y hay funciones muy diferentes con que cumplen los aparatos de sentido y los aparatos de representación. De manera que ese pen­samiento tosco, sensualista, no es exactamente del que par­ti­ci­pa­mos. Tampoco participamos de ese otro pensamiento enrarecido que habla del “espíritu” como si hubiera una entidad que no tuviera que ver con los registros ni con las sensaciones. Hay quienes hablan de la men­te, del dolor de la mente, porque el dolor del cuerpo nada tiene que ver con ellos. Y este dolor de la mente, ¿cómo es que se experimenta? Se ex­perimenta en el espíritu, dicen, así como las sensacio­nes artísticas se ex­perimentan en el espíritu. ¿Y quién es ese caballero (el “espíritu”) que realiza tantas ope­raciones fue­ra del cuerpo, y cómo tengo yo los datos de ese caballero?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por “aparatos” entendemos a la estructura de los sentidos, la estructura de memoria y la estructura de conciencia con sus distintos niveles. Estos aparatos trabajan inte­gra­da­mente y la conexión que hay entre ellos se efectúa me­dian­­te impulsos que, a su vez, van sufriendo distribuciones, traducciones y transformaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Sentidos, imaginación, memoria, conciencia ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El aparato de sentidos encuentra su origen en un tacto primitivo que se ha ido especializando. Los sentidos químicos (gusto y olfato) trabajan con partículas que producen ciertas transformaciones químicas y como resultado entregan el dato. El sentido mecánico (tacto) que funciona por presión y temperatura. Los sentidos internos de cenestesia y kinestesia, funcionan a veces químicamente y a veces mecánicamente. Se tiene el registro de lo que sucede en el intracuerpo también por presión, por temperatura y por transformaciones y reacciones químicas. A los sentidos del oído y la vista los conocemos como sentidos físicos. El oído funciona por percusión, la vista va recibiendo físicamente una acción vibratoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los sentidos internos, el cenestésico proporciona la infor­ma­ción del intracuerpo. Sabemos que hay numerosos or­ga­nús­culos, numerosos órganos pequeños del intracuerpo, que toman muestras químicas, muestras térmicas, muestras de presión. También la detección del dolor juega un papel importante. Casi todos los sentidos, cuando llegan a un cierto punto de tolerancia nos dan un registro de dolor. Podría pensarse que hay un aparatito especializado en la detección del dolor, pero la realidad es que todos los sentidos cuando llegan a cierto límite de tolerancia nos arrojan sensaciones dolorosas. Estas sensaciones son las que inmediatamente ponen en marcha una actividad de la estructura para provocar el rechazo, la eliminación de estas sensaciones intolerables. Así que la sensación que se capta en algún sentido está inmediatamente ligada a la actividad del rechazo de lo doloroso. El trabajo de los centros es detectado cenestésicamente, internamente, como así también los distintos niveles de trabajo de la conciencia. También se puede experimentar la sensación de sueño, la sensación de cansancio. La cenestesia es un sentido sumamente importante y al cual se le ha prestado muy poca atención. El se­ntido interno, luego se especializa y se diferencia entre ki­nes­tesia y cenestesia. Cuando la vigilia baja en su nivel de trabajo, cuando baja el nivel de conciencia, este sentido interno aumenta su emisión de impulsos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como los sentidos están trabajando en dinámica y en estructura, todos ellos están en búsqueda, y están haciendo un barrido y produciendo un fon­do de ruido en la información. Pero cuando una persona duerme y cie­rra los párpados, no es que desaparezca absolutamente el contacto con el mundo externo sino que baja considerablemente el fondo de ruido y al bajar la información del mundo externo aumenta relativamente la información de los sentidos internos. No podemos decir con exactitud si es que aumentan los im­pul­sos internos cuando baja el nivel de conciencia, o es que al bajar el nivel de conciencia baja también el trabajo de los sen­ti­dos externos, pero queda en evidencia el trabajo de los sen­tidos internos. Al bajar el nivel de conciencia se manifiestan los impulsos del mundo interno con mayor intensidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos sentidos internos no están localizados en la cara, como casi todos los otros, ni están localizados puntualmente, ni se los puede dirigir con precisión. Ellos están invadiendo todo y suministrando sus datos sin ninguna voluntariedad de nuestra parte. Uno puede, por ejemplo, cerrar los ojos y hacer desaparecer esa percepción que estaba llegando al ojo. Uno puede dirigir el ojo en una dirección u otra, pero uno no puede hacer lo mismo con los sentidos internos. Se puede atender mejor a determinadas sensaciones internas, pero es­tos aparatos sensoriales internos no tienen esa movilidad y no se la puede tapar. Así es que tienen un carácter de localización no puntual por una parte y no tie­nen movilidad tampoco, no se los puede dirigir como a los otros sentidos. Dentro de los sentidos internos distinguimos al sentido kinestésico, del cual decimos que suministra datos de movimientos, de posturas corporales, de equilibrio y desequilibrio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que acá tenemos esta suma de aparatos en dinámi­ca, que nos van suministrando datos del mundo externo y del mundo interno. Las huellas de esta información interna y ex­ter­na y también las huellas de las ope­raciones mismas de la conciencia en sus distintos niveles de trabajo, van a recibirse en el aparato de memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La estructura psíquica (la conciencia), va a coordinar datos de los sen­tidos y grabaciones de memoria.&lt;br /&gt;
Como hemos dicho antes, no simplemente llega el dato a un aparato que lo percibe y que está inactivo, sino que llega el dato a un aparato que está en movimiento. Este dato que lle­ga al aparato que está en movimiento configura la percep­ción. De manera que la sensación es un átomo teórico, pero en rea­lidad lo que se da es este dato que llega a un sentido que está en movimiento y que es configurado y estruc­tu­rado. A esto le llamamos “percepción” que es la sensación más la ac­tividad del sentido. El registro es entonces una es­truc­tu­ra­ción que hace el sentido con el dato y no el dato simplemente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Características comunes a todos los sentidos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Todos efectúan actividades de abstracción y de estruc­tu­ra­ción de estímu­los según sus aptitudes. Estamos diciendo que el sentido elimina muchos datos que llegan a él y configura otros datos que no llegan hasta él. Considerando algu­nos ejemplos sobre la percepción del ojo de la rana, recor­da­­rán que este animalito únicamente tenía la percepción de que había otro ser vivo delante de él cuando aparecía una for­­ma determinada (curva y abombada), y cuando esa forma tenía además movimientos; y que si no aparecía esa forma pero tenía movimiento, o a la inversa, no se producía registro en el aparato de detección de este animalito. Si recuerdan eso, com­pren­de­rán a qué nos estamos refiriendo cuan­do hablamos de abstracción que hace el sentido y, además, estructuración que hace el sentido. Y de esta es­truc­tu­ra­ción de distintos datos surge la percepción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: b) Todos los sentidos están en continuo movimiento. Son como radares que están barriendo distintas franjas, de lo cual también se tiene pruebas experimentales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: c) Todos trabajan en una franja de acuerdo a un tono particular que debe ser alterado por el estímulo. Es decir, todo sentido está en movimiento en un determinado tono. Cuando surge la percepción es porque se ha hecho variar el tono de ese sentido. Ustedes recuerdan los experimentos con el nervio óptico de la rana que siempre estaba ciclando a un pulso por segundo y cuando llegaba el estímulo nervioso empezaba a ciclar a mayor velocidad. El sentido estaba en mo­vimiento. Para que se produzca la percepción, es necesario que el estímulo aparezca entre umbrales sensoriales. El sentido está pulsando, pero si el estímulo que llega no tiene suficiente energía no es percibido. Si sobrepasa la potencia de tolerancia, no es percibido como sensación o percepción de ese propio sentido, sino como dolor. Estos umbrales tienen movilidad. Los umbrales también se expanden o se contraen. Así es que, normalmente, cuando ciertas actividades internas tales como la de la atención se refieren a un sentido, su umbral tiende a dilatarse y los umbrales de los otros sentidos tienden a contraerse. Cuando los sentidos internos trabajan plenamente ampliando sus franjas de percepción, los sentidos externos tienden a reducir sus franjas. Cuando la atención está puesta en los sentidos externos las franjas, los umbrales de percepción interna, tienden a contraerse. Así que, para que haya percepción, es necesario que el estímulo aparezca entre umbrales sensoriales. Un umbral mínimo por debajo del cual no se percibe y un umbral de máxima tolerancia que cuando es sobrepasado produce irritación sensorial o saturación, o lo que genéricamente designa­mos como “dolor”. En caso que exista fondo de ruido pro­ve­nien­te del mismo sentido o de otros sentidos; o que exista un fondo de ruido proveniente de memoria, que está suminis­tran­do datos mientras se está percibiendo; o que exista fondo de ruido porque conciencia en general está suministrando datos, el estímulo debe aumentar su intensidad para que sea registrado y sin sobrepasar el umbral máximo para que no haya saturación y bloqueo sensorial. Cuando un señor está divagando, soñando despierto y sus imá­genes están ocu­pando su campo de conciencia, el estímu­lo que aparece debe incrementar su actividad para que sea detectado. De todas maneras, cuando se está divagando o soñando despierto, la actividad cenestésica interna está aumentando. Por lo tanto están bajando las franjas de percepción externa. Es necesario entonces que aumentemos la actividad del mundo externo y, por ejemplo, decir: “¡despier­te, amigo!”. Cuando se sobre­pasa el umbral máximo, o hay blo­queo sensorial, es imprescindible hacer desaparecer el ruido de fondo para que la señal llegue al sentido. Otro caso es el establecido en la ley de disminución del estímulo constante por adaptación de um­­bral. Es decir, esta ropa que llevamos puesta encima, de co­mienzo nos da un registro de sensación táctil, pero pasa el tiempo y ya no sentimos esta ropa. No sólo porque nos hemos distraído del problema de la ropa y estamos en otra cosa, no sólo por eso, sino porque ese estímulo constante baja en intensidad. A medida que pasa el tiempo el estímulo constante baja para la percepción. Así que cuando un estímulo está dentro del umbral pero se hace constante, el umbral se acomoda a él para dejarlo en su límite y no seguir teniendo registro que perturbaría otras actividades del aparato. De manera que tenemos numerosos es­tí­mu­los, pero cuando los estímulos se hacen constantes los um­brales de los sentidos se acomodan para que desaparezca el fondo de ruido. Si no, nuestro bombardeo de percepcio­nes sería constante y contaríamos con un fondo de ruido tal que podría haber muy poca distinción entre las nuevas per­cep­ciones que apareciesen. Así es que la percepción se ve­rifica entre franjas, umbrales mínimos y máximos de to­le­ran­cia. Estos umbrales están en continua movilidad. Cuando exis­ten estímulos constantes que aparecen dentro de esas fran­jas, és­tas se acomodan para que disminuya la percepción de ese es­tímulo. A eso le llamamos ley de disminución del estímulo constante por adaptación de umbral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: d) Todos los sentidos trabajan entre umbrales y límites de tolerancia que admiten variaciones según educación y según necesidades me­ta­bó­li­cas (en realidad es allí donde se en­cuentra la raíz de la existencia sensorial). Las características de variabilidad son importantes para distinguir los errores sensoriales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: e) Todos los sentidos traducen las percepciones a un mismo sistema de im­pulsos. Estos impulsos son los que van a ser distribuidos de distintas maneras. No queremos meternos en la cuestión fisiológica pero anotemos que todos los sen­tidos traducen las percepciones a un mismo sistema de impulsos. A esto le llamamos homogeneidad de los impulsos de los distintos sentidos. Así es que por un lado veo, por otro lado oigo, por otro lado gusto, pero todo esto de oír, gustar, ver, etcéte­ra, todo esto es tra­du­cido a un mismo siste­ma de impulso homogéneo. Se trabaja con el mis­mo tipo de impulso. No van sonidos por el interior de la cabeza, ni van imá­genes visuales, ni tampoco van sensaciones gus­ta­ti­vas y olfatorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: f) Todos tienen localizaciones físicas, localizaciones terminales físi­cas, precisas o difundidas conectadas con un sistema que los coordina. Todos los sentidos tienen localizaciones terminales nerviosas, precisas o difundidas, siempre co­nec­tadas al sistema nervioso central y al sistema periférico o autónomo, desde donde opera el aparato de coordinación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: g) Todos los sentidos se encuentran vinculados con el aparato de memoria general del organismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: h) Todos los sentidos presentan registros propios, dados por la variación del tono al presentarse el estímulo.&lt;br /&gt;
Todos los sentidos pueden cometer errores en la percepción del dato. Estos errores pueden provenir del bloqueo del sen­tido, por ejemplo, por irritación sensorial. Irritamos a un sen­­tido, nos vamos al umbral de tolerancia y la percepción que tenemos sobre el dato que irrita al sentido es una percepción fuertemente modificada, que nada tiene que ver con el objeto. Así que estos errores pueden provenir del bloqueo del sentido por irritación sensorial, pero también por falla o deficiencia del sentido. Ustedes reconocen las miopías, las sorderas, etcétera. También por falta de intervención de otro u otros sentidos que ayudan a dar parámetros, que ayudan a dar refe­ren­cias a la percepción. Por ejemplo, se oye algo aparentemente lejano y al ver al objeto en cuestión, se lo empieza a escuchar de otro modo diferente. Este es un caso muy frecuente de ilusión auditiva. Se cree que el objeto está lejos, pero únicamente cuando se lo ve y se lo lo­caliza vi­sual­mente, se reacomoda la percepción. Como sabemos que to­­dos los sen­tidos están trabajando en estructura, entonces nor­malmente se están recibiendo datos, recibiendo in­for­ma­ción de los distintos sentidos. Y con ellos se van confi­gurando per­cepciones sobre el mundo que nos rodea. De ma­nera que en cuanto fallan los parámetros y tenemos sólo un dato sen­sorial, se produce en esos casos la ilusión en la per­cepción. Tam­bién existen errores de la sensación o de la per­cepción mo­tivados por agentes mecánicos. Tal es el caso de ver luz por presión de los globos oculares. En casi todos los sentidos hallamos ejemplos de ilusiones producidas por acción me­­cánica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Imaginación ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es muy difícil diferenciar entre el estímulo que proviniendo de un sentido llega a un aparato de registro, y la imagen que suscita, la imagen que despierta este estímulo. Es bastante difícil dis­tinguir entre el impulso del sentido y la imagen que corresponde a ese impulso. No podemos decir que la imagen y el impulso del sentido sean lo mismo. Tampoco podemos distinguir, psicológicamente, las velocidades que tiene el impulso interno y la velocidad que tiene la imagen. Es como si la imagen y el impulso fueran una misma cosa, cuando en realidad no lo son.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al considerar a la imagen es necesario tomar algunas pre­cau­­ciones. En primer lugar, debemos reconocer que las imá­ge­nes no sólo se corresponden con los estímulos sensoriales, sino que también se suscitan desde memoria y, en segundo lugar, debemos estar siempre alerta ante la interpretación ingenua que hace aparecer a la imagen como correspondiente únicamente al sentido visual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para algunos estudiosos primitivos de estos asuntos, la imagen ha cumplido con una función de segundo grado en la eco­no­mía del psiquismo. Para ellos, una imagen es una es­pecie de percepción degradada, una percepción de segunda clase. En otras palabras, que si un señor mira un objeto y lue­go cierra los ojos y evoca este objeto, observa que esta evo­cación que hace del objeto es de inferior calidad a la percepción. Con el ojo percibe mejor y más claramente un objeto que evocándolo. Ese recuerdo, por lo demás, está teñido por una cantidad de elementos extraños que influyen en la confusión que se hace del objeto. Entonces, esta representación que se tiene de la presentación del objeto, aparece como una degrada­ción, como una caída de la percepción. Com­pren­di­das así las co­sas, aquellos estudiosos dejaron a la imagen archivada en el inventario de las secundariedades de los fenómenos del psi­­quis­mo. Tampoco tuvieron mucha claridad en cuanto a que las imágenes no sólo correspondían al sentido visual sino que cada sentido era productor de imágenes co­rres­pondientes. Y se creyó, por último, que la imagen tenía que ver sólo con la memoria y no que estaba estrechamente li­gada al sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad la imagen cumple con numerosas funciones. Vamos a necesitar comprender la función de la imagen para luego entender que esta imagen movilizándose, va a actuar sobre los centros y va a llevar energía de un punto a otro, pro­­duciendo transformaciones de suma importancia para la eco­­nomía del psiquismo. Por lo pronto, si los sentidos aparecen para dar información sobre los fenómenos del mundo externo o interno, las imágenes que acompañan a las percepciones de los sentidos no están simplemente para repetir los datos de la información recibida sino para movilizar actividades con respecto al estímulo que llega. Pero observemos esto en un ejemplo cotidiano. Estoy en mi casa y suena el timbre. El timbre es un estímulo para mí que lo percibo. En­ton­ces, rápidamente salto de la silla en que estoy y voy a abrir la puerta. Al día siguiente suena el timbre y se trata del mismo estímulo, pero en lugar de saltar de la silla e ir a abrir la puerta me que­­do en la silla. En el primer caso, estaba yo contando con la espera de una carta que debía traer el cartero esa mañana. En el segundo caso estaba esperando que el vecino llamara a mi puerta para pedirme una cacerola. Si en mi presencia o en mi co­pre­­sen­cia estaba un dato o estaba otro, este estímulo en un caso o en otro, se ha limitado a mo­vilizar una determinada ima­gen. En el primer caso, el estí­mulo movilizó la imagen del cartero que estaba esperando. Claro, yo estaba en otra cosa y en ese momento no estaba esperando al cartero. Desde luego estaba en otra cosa, pero al llegar ese estímulo se movilizó el conjunto de imágenes con que yo de algún modo contaba. Al movilizarse estas imágenes, yo salté de esa silla y fui a la puerta. Pero en el se­gundo caso contaba con otro sistema de ideación y al surgir el estímulo no movilizó la imagen del cartero, movili­zó la imagen del vecino, entre otras cosas porque ya recibí la car­ta que esperaba el día anterior. De manera que al surgir esta segunda imagen, mi cuerpo se movilizó de otro modo, o no se movilizó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta cosa antigua, de que todo funciona tan simplemente por cuestiones de estímulos y respuestas que correspon­den a esos estímulos, no es así. Aún cuando en un circuito ele­mental como el del reflejo, en un arco reactivo corto llega el estímulo y sin ninguna voluntariedad sale la respuesta, aparte de ponerse en marcha una respuesta, inmediatamente se ha ge­nerado una imagen que está produciendo también su efecto. Así es que siempre va acompañando a la sensación, el surgimiento de una imagen. Y lo que moviliza en realidad las actividades no es la percepción, sino la imagen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo esta imagen tiene propiedades que hemos estudiado cuando hemos hablado de la “tonicidad muscular” en que los músculos se ponen en un determinado tono de actividad siguiendo a las imágenes visuales. Las imágenes visuales van en una determinada dirección y los músculos se acomodan en esa dirección. ¿Es acaso el estímulo el que está moviendo los músculos? De ninguna manera. Es la imagen la que está moviendo los músculos. Debemos reconocer que determinadas imágenes no sólo activan nuestra musculatura externa, sino también la musculatura interna y que nu­me­­ro­sos fenómenos fisiológicos se ponen en marcha. La imagen moviliza fenómenos internos, lo que produce activi­dad hacia el mundo externo, como si la función de la imagen fuera devolver energía al mundo externo del cual llegaron las sensaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sentidos internos tienen que recibir también información de lo que va pasando en las actividades de mi conciencia, porque si no tuviera esa información, yo no po­dría dar continuidad a esos procesos. Así es que los sentidos internos es­tán captando no sólo datos viscerales, datos del intracuerpo, sino que es­­­tán cap­tando también lo que pasa con mis actividades y con las operaciones de mi conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El “aparato” formador de imágenes funciona en distintos niveles de trabajo contribuyendo a modificar la actividad no sólo de esta conciencia, de este coordinador, sino de los apa­ra­tos mismos de información de la memoria y de la actividad de los centros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que llegan datos del funcionamiento de la con­cien­cia, a los sentidos internos. A su vez, la conciencia también puede actuar para orientar a los sentidos en una dirección o en otra y hacer que se atienda a una franja sensorial y se desatienda a otra. Esas, en realidad, son funciones de la con­ciencia más que funciones de los sentidos. Debemos estudiar eso cuando toquemos el tema de la estructuración que efec­túa la conciencia. Pero, de todos modos, es bueno advertir que los sentidos están movidos por la actividad de los fe­nó­me­nos que llegan hasta ellos y también están movidos por la dirección que imprime el aparato coordinador. Cuando los sentidos no se limitan sólo a recibir impresiones del mundo ex­terno o interno, sino que son intencionalmente direc­cio­na­dos, entonces estamos en pre­sencia del fenómeno de re­ver­si­bi­li­dad. Es muy distinto sentir ruido, porque ese ruido se produce sin la participación de mi intención, a ir a buscar un de­ter­minado ruido. Cuando estoy buscando con mis sentidos una determinada cosa, estoy dirigiendo la actividad del sentido a partir de los mecanismos del coordinador. Y también, apar­te de dirigir los sentidos, es muy distinto cuando sim­ple­men­te percibo un dato a cuando tengo conciencia de la percepción de ese dato. Yo escucho el timbre y eso no me sig­nifica gran cosa. Pero cuando escucho el timbre y este escuchar el timbre es para mí concientizado, en el sentido que lo aíslo de una masa indiferenciada de estímulos y le pres­to atención, entonces estoy trabajando no con la percepción de un estí­mu­lo indiferenciado, sino con la apercepción sobre ese estímulo. Hay un trabajo entonces que no es de simple detección y luego percepción, sino que hay un trabajo en donde le pongo atención a la percepción. A eso le llamo “aper­­cep­ción”. Es más, puedo disponer a todos mis sentidos en la di­rección de la apercepción. Observan que es muy diferente el li­mi­tarse a estar montado en una masa de percepciones, a estar en una actitud aperceptiva. En esta actitud todos los estímulos que van llegando son registrados con atención. Puedo estar en una actitud aburrida y de todos modos llegar los estímulos, o puedo estar en una actitud atenta a que salten los estímulos, co­mo el cazador espera que salte la liebre. Puedo estar muy atento esperando el surgimiento de de­terminados estímulos y aún cuando los estímulos no surjan, es­toy en actitud aperceptiva. Tener en cuenta el mecanismo de reversibilidad va a ser importante para comprender el pro­ble­ma de los niveles de trabajo de la conciencia y para precisar algunos fenómenos ilusorios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos tratando de destacar, entre otras cosas, que los sen­­tidos no están llevando sólo información del mundo externo, sino que los sentidos trabajan muy complejamente, que son dirigidos en algunas de sus partes por la actividad de la conciencia. No están influyendo sobre los sentidos simple­mente los fenómenos del mundo externo o los fenóme­nos internos viscerales, sino que la actividad de la conciencia va influyendo sobre el trabajo de los sentidos. De no ser esto así, no se explicaría que ciertas perturbaciones de la conciencia modificaran el registro que se tiene del mundo externo. Ejemplificando: diez personas distintas pueden, sobre un mismo objeto, tener una percepción distinta (aunque estén colocadas a la misma distancia, en las mismas condiciones luminosas, etcétera), porque hay determinados objetos que se prestan para que la conciencia proyecte so­bre ellos su trabajo. En realidad la conciencia no proyecta sobre los ob­jetos su tra­bajo; la conciencia proyecta sobre los sentidos su trabajo y en­­tonces modifica el sistema de percepción. La conciencia puede proyec­tar sus imágenes sobre el aparato de recepción, el aparato de recepción pue­de devolver esta estimulación interna y entonces se puede tener el re­gistro de que el fenómeno ha llegado desde el exterior. Si esto es así, en­ton­ces determinados funcionamientos de la conciencia pueden modificar la es­tructuración que hacen los sentidos de los datos del mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Memoria ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La memoria tampoco está trabajando aisladamente, como no están trabajando los sentidos, ni ninguno de los otros componentes del psiquismo. La me­moria está trabajando también en estructura. La memoria, hemos dicho en su momento, tiene por función grabar y retener datos provenientes de los sentidos, datos provenientes de la conciencia; y tam­bién la memoria tiene por fun­­ción suministrar datos a la con­ciencia cuando la conciencia tie­ne necesidad de esos datos. El trabajo de la memoria da re­fe­rencia a la conciencia para su ubicación temporal entre los fe­nó­menos. Sin este apa­rato de memoria, la conciencia se en­con­tra­ría con serios problemas para ubicar a los fenómenos en el tiempo. No sabría si este fenómeno se pro­dujo antes o des­pués y no po­dría articular al mundo en una sucesión tem­poral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es gracias a que existen distintas franjas de memoria y es gracias a que existen también umbrales de memoria que la conciencia puede ubicarse en el tiempo. Seguramente también es gracias a memoria que la conciencia puede ubicarse en el espacio, ya que de ninguna manera el espacio mental está desvinculado de los tiempos de conciencia, tiempos que son suministrados por fenómenos que provienen de memoria. Así es que esas dos categorías de tiempo espacio funcionan en conciencia gracias al suministro de datos que da memoria. Y a esto se lo puede ver más despacio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como se habla de un átomo teórico de sensación, también se menciona un átomo teórico de reminiscencia. Pero esto es teórico porque no existen en los fenómenos que se experimentan. Lo registrable es que en memoria se reciben, se procesan y se ordenan datos provenientes de los sentidos y de la conciencia, en forma de grabaciones estructuradas. La me­moria va recibiendo datos de los sentidos, va recibiendo datos de las operaciones de la conciencia, pero además va ordenando estos datos y los va estructurando; va haciendo un trabajo muy complejo de compilación y de ordenamiento de los datos. Cuando baja el nivel de conciencia, la memoria se pone a ordenar todos los datos que en otro nivel de conciencia fueron archivados. En un nivel la memoria está trabajando, registrando, archivando, todos los datos cotidianos, los datos del día que van llegando. Y en otro nivel de trabajo la memoria empieza a catalogar y a ordenar esos datos que se recibieron en vigilia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sueño, que es otro nivel de conciencia, nos vamos a encontrar con que la memoria está procesando datos. Y el orde­namiento que se hace en memoria de los datos que se han recibido, no es el mismo ordenamiento que se hace cuando los datos se van recibiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, en este momento estoy recibiendo información por los sentidos y esta información que recibo va archivándose en memoria. Pero resulta que cuando baja mi nivel de conciencia y voy al sueño me encuentro también con esos datos del mundo cotidiano, del mundo de la vigilia. Aparece toda esa materia prima que he recibido durante el día y he grabado, pero esta materia prima no se articula del mismo modo en mi sistema de representación interna. Lo que tuvo una secuencia du­ran­te el día, al bajar el nivel de conciencia va siguiendo otro orden. Y entonces lo que pasó al final, ahora sucede al principio; elementos recientes se ligan con elementos muy antiguos de mi memoria y ahí se va haciendo toda una estructuración in­terna con la materia prima que se recibe del día y con los da­tos anteriores de distintas franjas de memoria que corresponden a una memoria antigua, a una memoria más o menos me­­diata. La memoria es un “aparato” que cumple con distintas funciones según el nivel de trabajo en que se encuentre la estructura de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los datos son grabados por memoria, de distintas maneras:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1) Un fuerte estímulo graba en memoria con fuerza; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 2) También se graba con fuerza por entrada simultánea a través de distintos sentidos; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 3) Se graba también cuando un mismo dato sobre un fe­nó­­­me­no es presentado de distintas maneras. Si presento el ob­jeto, lo grabo de un modo, si lo presento de otra manera lo grabo de otro modo. Mi conciencia lo está estructurando, lo es­tá articulando; pero aparte de eso he tenido una impresión A y una impresión B. Se lo graba porque hay una repeti­ción y además porque se están grabando los datos que está estructurando conciencia sobre el objeto en cuestión; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 4) También se graba por repetición propiamente dicha; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 5) Los datos son mejor grabados en contexto que individualmente; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 6) También son grabados mejor cuando sobresalen o resaltan por falta de contexto. Eso que resalta, eso que no puede ser, predispone a una mayor atención y por consiguiente se graba también con mayor fuerza; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 7) La calidad de la grabación aumenta cuando los estímulos son distinguibles y esto se produce en ausencia de fondo de ruido por nitidez de las señales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay saturación por reiteración se produce bloqueo. Los publicistas han exagerado un poco la ley de repetición. Por repetición se incorpora un dato pero también por repetición se produce fatiga de sentidos. Además, vale para memoria lo que vale para los sentidos en general. Es decir, aquella ley del estímulo decreciente a medida que el estímulo permanece. Si mantenemos un continuo goteo de agua, esta repetición del goteo de agua no logra que se grabe el goteo de agua. Lo que se logra es que se cierre el umbral de grabación, así como se cie­rra el umbral de percepción también y entonces el dato de­ja de influir. Cuando una campaña publicitaria se hace exce­si­vamente reiterativa e insiste desconside­ra­da­men­te, apoyán­do­se en esa ley de la grabación por repetición, produce satura­ción en memoria y el dato ya no entra, produce irritación sen­so­rial y saturación en me­mo­ria. En algunos animalitos se traba­ja con esto de la reiteración del estímulo y en lugar de grabarse fuertemente el estímulo y corresponder una respuesta adecuada a ese estímulo, resulta que el animalito se nos duerme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay ausencia de estímulos externos, el primer estímulo que aparece es grabado fuertemente. También cuando la memoria no está entregando información a la conciencia, hay mayor disponibilidad para grabar. Y la memoria suelta in­­formación, compensatoriamente, cuando no están llegando datos a la conciencia. Imaginemos un caso. Un señor se encie­rra en una cueva adonde no llegan estímulos del mundo ex­ter­no. No llega luz, no llega sonido, no hay ráfagas de viento que im­­presionen su sensibilidad táctil... hay una sensación de tem­pe­ratura más o menos constante. Los datos externos se reducen. Entonces memoria comienza a soltar sus datos al­ma­ce­nados. Este es un curioso funcionamiento de la me­moria. Se encierra una persona en una cárcel, o se mete una per­­­sona en una cueva y entonces, como no hay sentidos ex­ter­nos tra­ba­jando y como no hay datos externos, de todos modos me­mo­ria va suministrando datos al coordinador. Si eliminamos los datos sensoriales externos, inmediatamente memoria co­mien­­za a compensar suministrando información. Memoria lo ha­ce así porque de todos modos conciencia necesita de todo esos datos para ubi­carse en el tiempo, en el espacio, y cuan­­do conciencia no tie­ne referencias de datos que la estimulen, pier­de su es­truc­tu­ralidad. Y el yo, aquel que había surgido por su­ma de es­tímulos y suma de trabajos de aparatos, se en­­cuentra con que ahora no tiene estímulos y no tiene da­tos que provengan de los aparatos. El yo pier­de su estruc­tu­ra­li­dad y experimenta la sensación de que se desin­tegra, de que pier­de cohesión in­terna. Entonces apela a referen­cias de da­tos, aun­que estos provengan solamente de memoria y esto mantiene la precaria unidad del yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El recuerdo, o más precisamente la evocación, surge cuando la memoria entrega a la conciencia datos ya grabados. Esta evocación es producida intencionalmente por la conciencia, lo que la distingue de otro tipo de rememoración que se impo­ne a la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haciendo un símil, para que todos estos mecanismos resulten más o menos simétricos con esto que sucedía con los sentidos y la conciencia: acá llegan los estímulos de memoria a conciencia y decimos “rememoración”; cuando conciencia iba hacia los estímulos hablábamos de “apercepción”; y cuando conciencia va hacia los datos de memoria es decir, va ubicando el dato que le interesa, entonces hablamos de “evocación”. Se evoca cuando la atención se dirige a una determinada franja de recuerdos almacenados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabemos que llegan a conciencia datos de los sentidos exter­nos y también de los sentidos internos. Va llegando esta in­for­ma­ción simultánea a la conciencia. Quiere decir que cuando evoco, cuando voy a memoria a buscar el dato externo, muy frecuentemente este dato que traigo de me­moria, viene mezclado con los otros datos con que fue acompañada la per­cepción. En otras palabras, que si estoy ahora re­cibiendo información ex­terna y eso va a memoria, también estoy recibiendo información interna que va a memoria. Cuando yo evoque aquello que sucedió, no se me va a pre­sentar en conciencia solamente el dato externo sino también el dato interno que acompañó aquel momento. Esto, es de suma importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Consideren lo que pasa cuando recuerdo. Observo el obje­to, cierro los pár­pados, recuerdo el objeto. Según mi educa­ción visual sea buena, regular o mala, la reproducción de aquella impresión será más o menos fiel. ¿Re­cuerdo solamen­te el objeto o hay unas cuantas otras cosas que recuerdo? Fíjense bien. No estamos hablando de las cadenas de ideas, de las aso­­ciaciones que suscita el recuerdo de ese objeto, que también las hay, recuerdo el objeto y también surgen otras cuantas cosas. Vamos al recuerdo del objeto mismo. Observo el objeto, cierro los párpados; se reproduce desde memoria el ob­jeto: aparece una imagen del objeto. Pero esta imagen que aparece del objeto, además de tener otros componentes visuales ya que estoy trabajando con el ojo, tiene componentes para mí, en mi registro interno, de tonos musculares y un cierto sabor, un cierto clima que nada tiene que ver con la percepción. De manera que estoy recordando de ese objeto no sólo la grabación que el objeto me propone, sino la grabación de mi estado en el momento en que se produjo. Desde luego que esto tiene grandes consecuencias. Porque si esto fuera simplemente un archivador de datos sensoriales la cosa estaría fácil; pero resulta que la información que voy recibiendo del mundo externo va siendo aso­ciada al estado en que se encontraba esa estructura en el momento de la grabación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y decimos más. Decimos que puede haber evocación y los da­tos que están almacenados en memoria pueden llegar a conciencia, gracias a que los datos de los fenómenos son grabados acompañando a los datos de la estructura. Porque la evocación, si se fijan bien, va a trabajar no buscando imágenes, va a trabajar buscando estados. Y se identifican las imágenes que corresponden a una situación u otra, no por la imagen en sí, sino por el estado que le corresponde. Observen qué hacen cuando recuerdan: ahora quieren recordar la casa de ustedes. ¿Cómo hacen para recordar tal casa? Fíjense qué hacen. ¿No experimentan una suerte de sensación interna? Y esa sensación, antes de que surja la imagen de la casa de ustedes, esa sensación interna, ¿es una sensación de imágenes? No, es una sensación cenestésica. Esa sensación cenestésica está buscando entre distintos estados internos, el clima general que corresponde a las grabaciones de imágenes visuales de la casa de ustedes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando ustedes van a evocar una imagen horrorosa, ¿la van a buscar entre las distintas máscaras de monstruos para encontrar la precisa, o la van a buscar en el clima que corresponde en ese nivel particular de la me­­moria que impresiona como horroroso? No van buscando entre imágenes, van buscando entre masas de estímulos internos que acompañan a las grabaciones dadas. Cuando la imagen es evocada finalmente por la conciencia, se está en disposición de que la imagen efectúe ope­raciones, provoque descargas, movilice mus­cu­lar­mente o mo­vilice un aparato para que éste se ponga a trabajar con esa imagen, y entonces aparezcan operaciones intelectuales, o movilice emociones, etcétera. Cuando la imagen ha saltado entonces en la pantalla de representación, ya se está en dis­posición para actuar. Pero el sistema de evocación no trabaja entre imá­genes sino que trabaja buscando entre estados. Acercándonos con todo esto a la fisiología, es como si dijéramos que no se graban imágenes visuales en las neuronas, no quedan las imágenes pequeñas, microscópicas, adentro de las neu­ro­nas. Sino que más bien hay correntadas electroquímicas que no son imágenes y cuando se produce el fe­nómeno de evocación, no se van buscando esas imágenes mi­croscópicas hasta dar con ellas, sino que se van buscando ni­veles electroquímicos que me dan el registro que corres­pon­de a ese nivel dentro del cual se articula posteriormente la ima­­gen. No se evoca pues por imágenes, sino por los estados que acompañaron a la percepción sensorial de aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pongamos un ejemplo que siempre utilizamos: salgo de un lugar y me doy cuenta en un momento que he olvidado algo. ¿Qué registran ustedes, una imagen, o registran una curiosa sen­sación? Una imagen no, por cierto, porque si no sabrían qué se han olvidado. Tienen el registro de una curiosa sensación de algo que han olvidado. ¿Y qué hacen inmediatamente? Empiezan a buscar imágenes, aparece una y dicen: “ésta no”; aparece otra y dicen: “ésta no”. Van trabajando por des­car­te de imágenes. ¿Qué los guía en esta búsqueda?, ¿los guía la imagen? No los guía la imagen, los guía el estado que hace surgir a las distintas imágenes y cuando la imagen incorrecta surge, ustedes dicen “no, esto no me olvidé porque lo llevo puesto”. Y así van ustedes guiándose por los estados internos hasta que, finalmente, se produce el encuentro del objeto y us­tedes experimentan la sensación de encuentro. Y dicen: “¡eso es lo que olvidé!”. En todo ese trabajo ustedes han estado bus­cando entre estados y esos estados han ido haciendo saltar las imágenes y ustedes han ido produciendo ese reconocimiento. Es muy distinto el estado del acto en busca de un ob­jeto al estado del acto del encuentro (de la implesión) del ob­jeto. Son muy distintos los registros que se tienen. Pero en todos los casos estamos hablando de estados, que son acompañados a gran velocidad por las imágenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un ejemplo que pusimos anteriormente, de aquella “ciudad desa­gra­dable” que recuerdo, puedo decir que la reconozco no sólo porque apa­recen sus imágenes, sino porque aparece el estado en que yo me en­contraba en el momento en que grabé los datos de la ciudad. Y esa ciudad será desagradable o será una ciudad amable, o será una ciudad de tales y cuales características, no por la evocación de imágenes simples que tenga, sino por los estados que se suscitaron en el momento en que los grabé. Observen ustedes una fotografía de otra época. Una especie de cristalización de los tiempos pasados. Ustedes ven esa fotografía e inmediatamente esa fotografía que suscita el hecho feliz de aquel momento, despierta en ustedes la sensación nostálgica de algo que está presente, claro, pero que está perdido. Y hay un cotejo, una confrontación entre esto que está presente y aquello que se perdió; este estado que ha tenido que ver con las grabaciones de aquel momento y el estado actual en que estoy grabando tal dato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Habíamos dicho que el recuerdo, más precisamente la evocación, surge cuando la memoria entrega a la conciencia datos ya grabados. Esta evocación es producida intencionadamente por la conciencia, lo que la distingue de otro tipo de rememoración que se impone a la conciencia, como cuando ciertos recuerdos invaden a la conciencia, coincidiendo en ocasiones con búsquedas o con contradicciones psicológicas que aparecen sin participación de la propia conciencia. Hay di­ferencia entre esto de buscar un dato en memoria, a esto otro de que surjan espontáneamente da­tos de memoria e invadan a la conciencia con mayor o menor fuerza según la carga que tengan. Hay estados de memoria que llegan a la con­cien­cia, sueltan imágenes y estas imágenes se imponen obsesivamente. Esa imagen que llega de memoria o que suelta memoria, que invade a la conciencia y se impone obsesivamente, ¿es por la imagen en sí, es por el re­cuerdo en sí, o es por el es­tado que acompaña a esa imagen? Sin duda que es por el es­tado que acompaña a esa ima­­gen. Y esa imagen obsesiva que corresponde a una situa­ción que tuve hace mucho tiempo, esta imagen que se me im­pone tiene fuerte carga (vamos a decir después) “cli­má­ti­ca”. De manera que viene asociada a un estado, al estado en que se grabó aquel fenómeno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay grados de evocación, distintos grados de evocación, se­gún que el dato se haya registrado con mayor o menor inten­sidad. Cuando los datos rozan levemente el umbral de registro, la evocación será también leve. Incluso hay casos en que no se recuerda pero al volver a percibir el dato se lo re-conoce. Y hay datos que están trabajando en el umbral de percepción, que para nosotros en este caso es también umbral de me­moria. Esto que se puso de moda en su momento, esto de la acción “subliminal” o la propaganda subliminal, esto que parecía que era un fenómeno interesante y que después resultó un fiasco, era un mecanismo simple, bastante elemental, en don­de se lanzaba un estímulo en el um­bral de percepción. El sujeto no terminaba de registrar el da­to, pero el dato de todos modos en­traba. Y sa­bemos que el dato entraba porque luego ese dato apa­recía, por ejemplo, en los sueños del sujeto. Y además, por­que el sujeto en cierto estado po­día rememorar aquello que en su momento parecía que no había percibido, que no había visto. Así que hay una cantidad de datos que de todos mo­dos pegan en el umbral de percepción, no son registrados en ese momen­to por conciencia, pero van a memoria. Y esos datos, si van a memoria, van también relacionados con el esta­do par­ticular que les acompañaba. Es más, para que esos datos pudieran influir publicitariamente era necesario asociar al disparo del objeto subliminal, una determinada emoción. Si se quería publicitar una bebida, no era cuestión solamente de colocar la bebida en un fotograma de cada 16 cuadros del film publicitario (sabemos que si colocamos en cada 16 cuadros del film ese objeto, vamos a ver la película pero no vamos a ver pasar el disparo subliminal, que está trabajando justo en la franja de percepción). Si elegíamos determinadas partes del film (las partes que tenían mayor calidez emotiva) y en esas partes colocábamos el producto en cuestión, entonces al evocar el sujeto aquella película actuaba sobre él con mayor intensidad el fenómeno grabado subliminalmente. Esa era la idea, funcionaba muy elementalmente. Y no parece que haya incrementado la venta de productos tratados con ese sistema publicitario. Pero aún hay gente que sigue creyen­do en el “poder de aquella arma secreta terrible”. En lo que estamos no es en el problema de la propaganda subliminal. Estamos en el problema de la imagen o del fenómeno que apenas toca el umbral y se graba, pero está gra­bándose simultáneamente un estado. A partir de los umbrales mínimos de evocación, apare­cen gradaciones más intensas hasta llegar al recuerdo automá­ti­co, que es de veloz reconocimiento. Tomemos el caso del len­guaje. Uno cuando está hablando y tiene muy incorporado un determinado lenguaje, no está recordando las palabras que tiene que articular para que salga la voz. Eso pasa en los momentos de aprendizaje, cuando se está aprendiendo otro idioma, pero no en el momento en que se ha incorporado automá­ti­camente el sistema de lenguaje. Ahí se está trabajan­do con ideas, ahí se está trabajando con emociones y entonces memoria va suministrando datos de acuerdo a los estados que se van suscitando en quien quiere desarrollar sus ideas. ¡Qué curioso sería que la memoria fuera simplemente grabación de datos sensoriales! Para poder hablar, ten­dríamos que reproducir todo aquello que se produjo en el momento en que aprendimos a hablar, por lo menos tendríamos que reproducir todo el sis­­tema sígnico. Pero cuando estoy hablando no estoy buscando el sistema síg­nico, lo que estoy buscando es mis ideas, mis emociones y se van soltando las articulaciones sígnicas, esas imágenes sígnicas que voy lanzando luego en el lenguaje. Está actuando el recuer­do au­tomático, un recuerdo de veloz reconocimiento. Y el re­co­nocimiento de un objeto se produce cuan­do es cotejada esa percepción con datos percibidos anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin reconocimiento el psiquismo experimentaría un estar siempre por primera vez ante los fenómenos, a pesar de que estos se repitieran. Sería siempre el mismo fenómeno y no podría haber reconocimiento y así no podría avanzar el psi­quis­mo, pese a lo que opinan algunas corrientes a la moda. Opinan que es un “interesante progreso psicológico” el hecho de que la conciencia trabaje sin memoria. Trabajando sin memoria, estos predicadores no podrían ni siquiera explicar ese sistema a otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El olvido en cambio, es la imposibilidad para traer a la con­­­ciencia los datos ya grabados. Es muy curioso cómo a ve­­ces se olvidan franjas completas de situaciones, o de con­cep­tos, o de fenómenos. En algunos casos aquello que pudiera suscitar un determinado clima es borrado y por lo tanto son borrados todos los fenómenos grabados en memoria que tiene algo que ver con aquél estado. Se borran franjas enteras porque podrían suscitar esa imagen asociada a climas dolorosos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En general, el olvido es la imposibilidad para traer a la conciencia datos ya grabados. Esto ocurre por un bloqueo en la reminiscencia que im­pide la reaparición de la información. Pero hay también suertes de ol­vidos funcionales que impiden la apa­rición continua de recuerdos gracias a mecanismos de interregulación que operan inhibiendo un aparato mien­tras funciona otro. Esto quiere decir que afortunadamente no se está re­­­cor­dan­do de continuo todo; que afortunadamente se puede re­cordar si­tuando los objetos y los fenómenos en distintos momentos, en distintos tiem­pos. Afortunadamente, no se recuerda de continuo porque entonces se vería muy perturbada la recepción de los datos del mundo externo. Con tal fondo de ruido de recuerdo continuo, es claro que tendríamos problemas al observar los fenómenos nuevos. Y es claro que nuestras operaciones intelectuales se verían fuertemente perturbadas también si estuviéramos sometidos al bombardeo continuo de memoria. Incluso veremos cómo el olvido, o la amnesia, o el blo­queo, también operan no por defecto, sino cumpliendo con una función importante para la economía del psiquismo. No será que esta estructura esté mal armada, sino que esté cumpliendo con alguna función aún en los errores que comete.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos observar distintos niveles de memoria. En la ad­qui­sición de la memoria individual, en los primeros momentos en que se empieza a per­cibir y ya se empieza a grabar, se forma una suerte de “substrato”, para darle un nombre; una especie de substrato antiguo de memoria, un subs­trato profun­do de memoria. Sobre esta base de memoria, que es la base de datos con que va a trabajar la conciencia, se va estructurando el sistema de relaciones que luego efectúa la conciencia. Es la memoria más antigua desde el punto de vista del fundamento de las operaciones que se realizan. Sobre esta memoria más antigua se van “depositando” todas las grabaciones que se siguen registrando a lo largo de la vida, este es un segundo nivel de memoria. Y hay un tercer nivel de memoria que es la memoria inmediata, de los datos inmediatos con los que vamos trabajando. Normalmente, la memoria profunda queda archivada fuertemente sin producirse en su substrato operaciones de importancia. Mientras que en la memoria reciente, es necesario todo un trabajo de ordenamiento, clasificación y archivo de datos. También se establecen entre esos niveles (el nivel más reciente, el nivel inmediato, y el nivel mediato), suertes de “diferencias de potencial”, diríamos, en donde los nuevos datos van ingresando y también van modificando a la memoria me­dia­ta. Si es­co­lar­men­te quisiéramos hacer una clasificación hablaríamos de una memoria an­tigua, una memoria mediata y una memoria inmediata. Y es a la memo­ria inmediata a la que le daríamos el mayor trabajo de clasificación que a los otros tipos de memoria. Aunque no se trabaje fuertemente con los da­tos más antiguos, estos están muy arraigados. Es co­mo si crearan un camp­o dentro del cual caen los nuevos. Por esto tenemos serias dificultades para realizar trabajos con la memoria antigua. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos hacer trabajos con la memoria inmediata, actuar indirectamente sobre la memoria mediata pero nos cuesta enormemente modificar huellas profundas del substrato. Ese es el trasfondo que quedó y ese trasfondo, fuer­te­mente grabado, es el que está influyendo sobre los nuevos potenciales que van llegando al archivador. Así que en realidad están influyendo esas tensiones internas de la memoria, esas suertes de climas internos de la memoria, sobre los nuevos datos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En toda grabación y también en la memorización de lo grabado, el trabajo de las emociones tiene un papel muy importante. Así es que emociones dolorosas o estados dolorosos que acompañan a una grabación, luego nos dan un registro di­ferente al de las grabaciones que se efectuaron en estados emotivos de agrado. Así pues, cuando se evoca una determi­na­da grabación sensorial externa, también van a surgir los esta­dos internos que le acompañaron. Si a ese dato externo le acom­­paña un sistema de emociones de defensa, un sistema de emociones dolorosas, la evocación de aquello que se grabó va a venir teñida con todo ese sistema de ideación do­loroso que acompañó a la grabación del dato externo. Y esto tiene im­portantes consecuencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una suerte de memoria de tipo situacional también. Uno graba a una persona en una determinada situación. Al poco tiempo ve a esa misma persona pero en una situación que no tiene nada que ver. Entonces uno en­cuentra a esa persona, la registra como conocida, pero no la reconoce ple­namente; no coinciden las imágenes porque no coincide aquella ima­gen­ de la persona con la situación en la que fue grabada. En realidad, todo tipo de grabación es situacional y podemos hablar de una suerte de memoria situacional en donde el objeto va siendo grabado por los contextos. Mo­dificando luego el contexto en que está ese objeto, encontramos una suerte de sabor conocido en ese objeto pero no podemos reconocerlo por­que los parámetros de referencia han variado. Entonces tenemos dificultades en el reconocimiento por la variación del contexto al confrontar aquella imagen con la nueva. En los mecanismos de evocación, en la re­me­moración en general, hay problemas porque a veces no se sabe co­mo localizar al objeto si no se encuentra todo aquello que le acompañó. Lo que hemos dicho de la evocación, con respecto a que no se buscan imágenes sino que se buscan ciertos tonos, también vale en este caso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las vías de entrada de los impulsos mnémicos (de los impulsos de memoria), son los sentidos internos, los sentidos externos y las actividades del aparato de coordinación. Por su parte, los estímulos que llegan siguen una doble vía: una vía que va directamente al aparato de registro y una vía que va al aparato de memoria. Es suficiente con que los estímulos sobre­pa­sen levemente los umbrales sensoriales para que sean re­gis­trables. Y es suficiente una mínima actividad en los distintos niveles de conciencia para que haya grabación. Por otra parte, al actualizarse memoria por la traducción de impulso a imagen y de imagen a centro, como del funcionamiento del centro a su vez hay registro, se refuerza memoria. Estamos diciendo esto: si un impulso de memoria llega a conciencia y en conciencia este impulso se convierte en imagen, esta imagen actúa sobre los centros y estos dan la señal hacia afuera. Al efec­tuarse esta señal hacia afuera, de to­dos modos se registra la actividad del centro en sentidos inter­nos. Por consiguiente, ¿cómo se aprende realmente? ¿Se apren­de realmente por el dato que llega a los sentidos y se archiva en memoria o se apren­de cuando se efectúa? Un poco por las dos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la educación escolar se ha supuesto que una fuente emisora dé señal, una fuente receptora tome la señal y en eso con­sista el aprendizaje. Parece que las cosas no funcionan tan así. Parece que se aprende cuando el dato que sale de me­moria llega a conciencia, se traduce en imagen, moviliza cen­tro y va como respuesta (se trate de respuesta intelectual o emotiva o motriz). Cuando este impulso convertido en imagen moviliza centro y centro efectúa, de esa acción del centro se tiene a la vez registro interno. Cuando se establece todo esta realimentación, este feed-back, es cuando la grabación se acentúa. En otras palabras: se aprende haciendo y no simplemente registrando. Si ustedes trabajan con un niño dándole explicaciones y el niño simplemente está en actitud receptiva, su situación de aprendizaje será muy diferente a que al niño le suministran datos y le pidan que con esos datos estructure relaciones y explique él lo que aprendió. Como a la vez hay un circuito entre el que enseña y el que aprende, las mismas operaciones del que aprende, el pre­guntar del que aprende sobre el que enseña, hace que el que enseña tenga que efectuar trabajos y relaciones incluso no pensadas por él. De tal manera que en este sistema de relación todos aprenden. Es un sistema de relaciones entre ambos interlocutores en donde, claro, el esquema de causa y efecto no funciona. Funciona una continua reacomodación en estructura, donde al dato se lo va viendo desde distintos puntos y donde no está solamente la actitud activa del que suministra dato y pasiva del que recibe el dato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el circuito entre sentidos y coordinador la memoria actúa como una suerte de conectiva, como un puente, compensando en ocasiones la falta de datos sensoriales, ya sea por evocación, ya por recuerdo involuntario. Y en el caso del sueño profundo, en donde no hay entrada de datos externos, están llegando a conciencia datos cenestésicos combinados con datos de memoria. En este caso los datos mnémicos no aparecen evocados intencionalmente, pero de cualquier modo el coordinador está realizando un trabajo, está ordenando datos, está analizando, está haciendo operaciones con participación de memoria; aún en el estado de sueño profundo, se están realizando todas estas operaciones. Conciencia está haciendo esto. Como ustedes saben, nosotros no identificamos conciencia con vigilia. Conciencia para nosotros es algo mucho más vasto, por eso hablamos de niveles de conciencia. Bien, la conciencia, en su nivel de sueño está abocada a ese trabajo mecánico de clasificación y de ordenamiento de los datos. En el nivel de sueño profundo hay reordenamiento de la materia prima vigílica, es decir, de la memoria reciente. Por eso es que los sueños de ese día tienen que ver preferentemente con la materia prima que se ha recibido durante el día. Desde luego que ahí se establecen largas cadenas asociativas y el dato de ese día, la materia prima de ese día a su vez, engancha y conecta con datos anteriores, pero es básicamente la materia prima del día (la memoria reciente), la que está trabajando en la formación del ensueño del sueño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El coordinador puede dirigirse a la memoria mediante la evocación. A esta evocación le llamamos nosotros “mecanismo de reversibilidad”. Exige una actividad del coordinador en la búsqueda de las fuentes. Existe también una cantidad numerosa de errores de memoria. El error más general de la memoria es el del falso reconocimiento, que surge cuando un dato nuevo es relacionado incorrectamente con uno anterior. Esta situación en que ahora estoy, es sumamente similar a otra situación en que estuve antes, sólo que el objeto que tengo ahora no lo he visto antes. Como existen grabaciones de tipo situacional, yo ahora experimento la sensación de ya haber visto ese objeto, y no es que haya visto ese objeto nunca, sino que reconozco situaciones similares a la que estoy ahora y que ya han sucedido en otro momento. Entonces emplazo a ese nuevo objeto dentro de esa memoria situacional y me aparece como reconocido. A veces sucede lo inverso. Es que un objeto que reconozco suscita una situación que no he vivido jamás pero que me parece haber vivido. Una variante de esto, la variante llamada de “recuerdo equívoco”, es la de suplantar por otro a un dato que no aparece en memoria, como si se llenara el vacío de información.&lt;br /&gt;
Genéricamente se le llama amnesia a un registro de imposibilidad total para evocar datos o secuencias completas de datos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay distintas clasificaciones de estas amnesias, de estos olvidos. Puede haber amnesias no sólo referidas a un deter­minado objeto, o a objetos que se encadenan con él con­ti­gua­mente, contradictoriamente o similarmente. También pueden ope­rar amnesias donde lo que se borra no es determinado objeto sino una de­ter­minada situación y que está actuando en los distintos niveles de memoria. Ejemplificando esto: no me olvido lo que sucedió solamente hace cinco días, sino que olvido en distintas etapas de mi vida algunas situaciones que están relacionadas entre sí. Entonces, el olvido no solamente es lineal en una franja temporal, sino que a veces es selectivo de una determinada si­tua­ción que se repite en distintas etapas vitales. Toda aquella franja queda borrada, aparentemente, porque en realidad es muy difícil que algo se borre de memoria. Lo que sucede normalmente es que el dato no puede ser evocado porque no se tiene registro de tal sensación, porque esa sensa­ción del registro que corresponde a esa franja fue influida por otros tipos de sensaciones, entre otras, las sensaciones dolorosas. Las sensaciones dolorosas que acompañan a las grabaciones de determinados fenómenos son las que tienden a desaparecer en la evocación. Como estas sen­saciones dolorosas son rechazadas por toda la estructura, entonces es rechazado todo lo que le acompaña. Es básicamente el mecanismo de dolor en la gra­bación de un dato, el que a la corta o a la larga va a hacer evanescer el dato, va a hacer desaparecer el dato, por lo menos en su aspecto evo­­ca­tivo. De todas maneras, aquello que fue grabado con dolor, o es olvidado, o es evo­ca­do nuevamente en conciencia; pero transformados los contenidos laterales que le acompañaron. Hay grabaciones “a fuego”, dirían algunos, que son grabaciones dolorosas. Pero en estas grabaciones dolorosas, si se las examina bien, se verá que numerosos fenómenos que le acompañan han sido transformados fuertemente. Toda grabación está asociada a otras contiguas. No hay pues recuerdo aislado sino que el coordinador selecciona entre los recuerdos, aquellos que le son necesarios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Refiriéndose al problema de la grabación de lo doloroso y lo placentero, se pregunta esto: ¿qué pasa cuando un estí­mulo sensorial es grabado placenteramente pero, por otras circunstancias, esto provoca dolor moral o dolor intelectual? Supongan a una persona que por su forma­ción moral tie­ne problemas con determinados datos sensoriales de tipo pla­centero. Ahí hay dolor y placer mezclado. Resulta que es­ta persona re­gistra placer físico y ese registro de placer fí­sico a la vez le crea pro­blema de valoración moral. ¿Cómo va a evocar entonces ese registro? Lo más probable es que en el futuro no quiera ni acordarse de lo que pasó. Pero tam­bién es probable que surja una especie de estado ob­se­sivo con respecto a aquella situación. Y entonces nos va­­­mos a en­contrar con esa buena persona que por un lado re­prime la evocación de los registros placenteros y por otro lado surgen los registros placenteros y se imponen a su conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Conciencia ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entendemos a la conciencia como el sistema de coordinación y registro que efectúa el psiquismo humano. A veces hablamos de “conciencia”, a ve­ces de “coordinador” y a veces de “registrador”. Lo que pasa es que aún tratándose de la misma entidad, está cumpliendo con funciones distintas pero no se trata de entidades diferentes. Muy distinto es esto a lo que llamamos yo. A ese yo no lo identificamos con conciencia. Considere­mos a los niveles de conciencia como distintos ámbitos de trabajo de la con­­ciencia e identifiquemos al yo con aquello que observa los procesos psí­­quicos, no necesariamente vigílicos, que se van desarrollando. En vigilia voy registrando y voy haciendo numerosas operaciones. Si alguien me pregunta “¿quién es usted?”, voy a decir: yo y le voy a agregar a eso un documento de identidad, un número, un nombre, o cosas por el estilo. Y me da la impresión de que ese yo, registrará desde adentro las mismas ope­raciones, observará las operaciones de la conciencia. Por lo pronto ya te­nemos una distinción entre las operaciones que efectúa la conciencia y este observador que se refiere a esas operaciones de la conciencia. Y si me fijo cómo voy observando las cosas, veo que voy observando las co­sas “desde adentro”. Y si observo mis propios mecanismos, veo que mis mecanismos están vistos “desde afuera”. Si ahora bajo el nivel de con­ciencia y me voy al sueño, ¿cómo me veo yo? Yo voy caminando por la calle, en un sueño; yo veo autos que pasan, gente que pasa ¿desde dón­de veo a la gente que pasa, a los autos que pasan? ¿Desde dentro de mí? (Como ahora que los veo a ustedes y sé que están afuera de mí, y por lo tanto los veo desde adentro de mi). ¿Así me veo yo? No, yo me veo desde afuera. Si observo cómo veo desde el nivel de sueño, me veo a mí mismo viendo los autos que pasan, a la gente que pasa, y yo me observo desde afuera. Háganlo de otro modo, prueben con la memoria. Ustedes ahora se recuerdan en una situación cuando eran niños. Bien. ¿Qué es lo que ven en esa escena?, ¿ven ustedes desde adentro, como ven ahora las cosas que los rodean, ven desde adentro (siendo niños) las cosas que los rodean? Se ven desde afuera. En ese sentido, ¿dónde está el yo? ¿El yo está adentro del sistema de estructuración que hace la conciencia y percibe las cosas, o el yo está afuera? La impresión que se tiene es que en algunos casos está adentro y en otros casos está afuera, por una parte. Y por otra parte, se ve que al observar las mismas operaciones de la conciencia es separado el observador de estas operaciones. En todos los casos, el yo aparece como separado, esté adentro o esté afuera. Lo que sí sabemos es que no está incluido en las operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este yo entonces, ¿cómo es que lo identifico con la conciencia, si todos los registros que tengo son de separación, entre yo y conciencia? Si observo todos los registros que tengo del yo, voy a ver que todos estos registros son de separación entre esto que llamo “conciencia y operaciones de la conciencia”, y esto que llamo “yo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se constituye este yo, por qué surge este yo y por qué cometo el error de asociar el yo a la conciencia? Primeramente, no consideramos consciente a ningún fenómeno que no sea registrado, ni tampoco a ninguna operación del psi­quismo en la que no participen tareas de coordinación. Cuando hablamos de registro, hablamos de registro en distintos niveles. Porque no identificamos conciencia con vigilia. Conciencia es algo más amplio. Se suele vincular conciencia con actividad vigílica, quedando el resto fuera de la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a los mecanismos fundamentales de conciencia, entendemos por tales a los mecanismos de reversibilidad que son las facultades que tiene la conciencia para dirigirse, por medio de la atención, a sus fuentes de información. Si se dirige hacia la fuente sensorial, hablamos de “aper­cep­ción”; si se dirige hacia la fuente de memoria, hablamos de “evocación”. Puede existir también la “apercepción en la evocación” cuando se apercibe un dato que se grabó en el umbral de registro. Ese es el caso de la grabación sub­liminal de la cual no se cae en cuenta en el momento en que se produce y que luego, sin embargo, puede ser evocada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamo “percepción” al simple registro del dato sensorial. Aquí estamos juntos, se escucha un ruido, percibo el ruido. Mi interés luego podrá dirigirse a la fuente de ruido, pero el he­cho es que el dato se impuso a mi registro. A esto lo voy a con­siderar percepción. Por supuesto que es sumamente complejo, ha habido estructuración y todo aquello. Llamo, en cambio, “apercepción” a la búsqueda del dato sensorial. Así es que percibo cuando se impone el dato, apercibo cuando busco el dato. Llamo “recuerdo” a esto que no viniendo de los sentidos sino que viniendo de memoria, llega a la conciencia. Llamo “evocación” a esta actividad de la conciencia que se dirige a buscar los datos de memoria. Pero también hay otros casos que nos complican un poco: la “apercepción en la evocación”, por ejem­plo, en la que parecen mezclarse los actos de los dos aparatos. Este es el caso en que el dato ha sido grabado en el umbral sensorial y en ese mo­mento no tengo conciencia vigílica de lo que ha pasado con ese dato, pero ese dato se ha registrado en memoria. Y entonces, más adelante, en un trabajo de evocación, ese dato se evidencia. Ejem­plificando. Veo nume­ro­sas personas en la ca­lle, voy pasando mi mirada automáticamente delante de ellas y luego, recordando lo que pasó, digo: “¡Pero si pasó un amigo frente a mí y no lo saludé!”. Ahí estoy trabajando con apercepción en la evocación. Es decir, me estoy fijando en lo que pasó en memoria, es­toy evocando, y al evocar surge aquello que fue grabado pero de lo cual no tuve debida cuenta en el momento en que se produjo. Entonces, de to­das las sensaciones de registro que tengo ahora en el hecho de evocar, selecciono y voy a una de aquellas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La actuación de los mecanismos de reversibilidad está di­rec­tamente r­e­­la­cionada con el nivel de trabajo de la con­­cien­cia. Y decimos que a me­­dida que se desciende en los niveles de conciencia, disminuye el tra­ba­jo de esos me­canis­mos y a la inversa. Esto va a tener para nosotros una gran importancia práctica en trabajos posteriores. A me­dida que disminuye el nivel de trabajo de la conciencia, los mecanismos de reversibilidad se van bloqueando, van dis­minuyendo sus actividades. Y a medida que subimos el nivel de trabajo de la conciencia la rever­si­bi­li­dad (la dirección de la conciencia sobre sus propios mecanis­mos), se ele­va en su trabajo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una estructuración mínima sobre la base de la cual fun­cio­nan todos los mecanismos de conciencia, que es esta de acto-objeto. Así como funcionan estímulos-registros, así también funcionan actos-objetos en conciencia, ligados por este mecanismo de estructuralidad de la conciencia; este mecanismo intencional de la conciencia. Siempre los actos están referidos a objetos, se trate de objetos tangibles, intangibles o me­ramente psíquicos.&lt;br /&gt;
Así como los sentidos y memoria están siempre trabajando, así conciencia está continuamente lanzando actos dirigiéndose hacia objetos. Esta ligazón entre un acto y un objeto no es permanente, ya que existen actos lanzados en busca de su objeto, y es precisamente esta situación la que le da dinámica a la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos psicólogos pensaron que era característica fundamental de la conciencia que el acto de conciencia estuviera ligado al objeto. Que no podía haber acto sin objeto y no podía haber objeto sin acto. Desde luego ellos no descartaron que el objeto al cual se refiere la conciencia pueda cambiar. Si eso no fuera así, la conciencia se vería en serias dificultades para transitar de un objeto a otro, porque en el mo­men­to de tránsito nos encontraríamos con que ese acto se en­cuentra sin el mismo objeto. Es gracias a que puede trabajar este acto en busca de objetos que la conciencia puede trasladarse de unos a otros. En rigor, aquellos psicólogos descubrieron una gran verdad y es que siempre el acto de conciencia se refiere a un objeto y que aunque el objeto cambie, la conciencia se dirige “hacia”. La conciencia, por tanto, es intencional y se comporta como una estructura acto-objeto. De tal manera que los objetos de conciencia, se trate de percepciones que llegan a conciencia, de recuerdos, de representaciones, de abstracciones, etcétera, aparecen todos ellos, como objetos de los actos de conciencia. Y ahora pues, puedo buscar un determinado re­cuerdo: ese es un objeto. Ahora puedo buscar una determinada percepción: ese es un objeto. Ahora puedo hacer una abstracción: ese es un ob­jeto. Pero las operaciones que realizo son de distinta naturaleza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay dis­tintos tipos de actos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Esta intencionalidad de la conciencia (este dirigirse los actos de con­cien­­cia hacia determinados objetos), siempre está lanzada hacia el futuro, hacia cosas que deben aparecer. Es muy importante esta actividad de fu­tu­rición del acto de conciencia. La intencionalidad siempre está lanzada hacia el futuro, lo que se registra como tensión de búsqueda.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si voy a recordar lo que sucedió hace media hora me estoy dis­poniendo a lanzar mi acto de conciencia hacia el futuro. En este momento “to­davía no” encuentro lo que pasó hace diez mi­nutos, pero lo estoy bus­cando; seguramente en el futuro encontraré lo que estoy buscando; ahora, finalmente, di con lo que estaba buscando. Inevitablemente, la con­ciencia se va mo­viendo en futuro y así trabaja revirtiendo sobre los acon­te­ci­mientos pasados. Inevitablemente, el tiempo de conciencia es de fu­turición: va hacia lo que va a sucederle a la conciencia, aun en el caso del recuerdo. Así es que estas personas que se van hacia el pasado y se que­dan arraigadas en el pasado y se quedan fijadas en el pasado, y parece que su dinámica de conciencia quedara cristalizada, aún para estas personas, la dinámica de conciencia sigue actuando. En todos los casos voy ha­ciendo registros de cosas pasadas pero la dirección de mi conciencia siem­pre es buscando, siempre es ava­nzan­do, aunque sea tratando de traer los acontecimientos que ya pasaron hace mucho tiempo. La estructuración de los tiempos de conciencia es distinta según varíe el ni­vel de trabajo de la conciencia. En sucesión los datos se van almacenan­do de un modo particular y luego puedo ir evocando el orden sucesivo pero esto no funciona así en otros niveles de trabajo de la conciencia. La su­cesión del transcurrir se modifica según los niveles de conciencia. Enton­ces las cosas anteriores pueden aparecer como posteriores, las posteriores como anterio­res y ahí se produce esa mezcla particular que ocurre en los sueños.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hay dos características importantes en la estructuración que hace la con­ciencia según el nivel de trabajo que esté operando: el ordenamiento de los tiempos, por una par­te, y la variación de la reversibilidad por la otra.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La eficacia de los mecanismos de reversibilidad y el ordenamiento de los objetos en los tiempos de conciencia, son características netamente vigílicas. Podemos hablar de otra suerte de mecanismo, o de otra suerte de función de la conciencia tal como la atención que es una aptitud de la concien­cia que permite observar a los fenómenos internos y externos. Cuando un estímulo supera el umbral, despierta el interés de la conciencia quedando en un campo central al cual se dirige la atención. Es decir, la atención funciona por intereses, por algo que de algún modo impresiona a la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Surge un estímulo que pasa umbral y entonces, no habiendo otras cosas que tratar, mi atención se dirige hacia el estímulo que lo solicita. Es decir, esta atención siempre es guiada por intereses, que son registros. El objeto puede quedar en un campo central, en cuyo caso lo estoy considerando plenamente a él. Si considero plenamente a ese objeto, los objetos que lo rodean pierden interés, en el sentido de que mi atención abarca al objeto y secundariamente, su campo se amplía a otros. Pero mi atención está dirigida hacia un objeto. A eso le llamo campo de presencia: a todo aque­llo que aparece en mi atención de un modo soberano. Y todo lo que no aparece ligado estrictamente a ese objeto, se va diluyendo en mi atención. Es como si me desinteresara de otras cosas que rodean al objeto. A este desinterés objetal gradual lo considero ingresando en el campo de co­­presencia, pero esa copresencia es también actuante y acompaña a la pre­­sencia del objeto central. Por tanto, no vayamos a confun­dir los campos de presencia y copresencia con la vieja representa­ción del “foco aten­cional” que se suponía resaltaba el objeto al cual se atendía y des­di­bu­jaba gradualmente a los otros ob­jetos, quedando estos en situación de inac­tividad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos campos de copresencia, aunque aparezcan como fenó­menos estrictamente del mecanismo de conciencia, tienen que ver con la memoria. En un primer momento estoy observando un objeto. Este objeto está ro­deado de otros. El objeto que atiendo es el más importante, pero también hay otros. Estas operaciones tienen que ver con la atención y tie­nen que ver con la percepción. Si yo evoco el objeto central que observé anteriormente, entonces entrará en mi campo de presencia; pero también ahora puedo evocar y poner en mi campo de presencia, a los objetos que fueron secundarios en el momento de la percepción. De manera que en la evo­cación puedo desplazar mi campo de presencia a las co­pre­sencias. Aquello que era lo secundario puede convertirse en la evocación, en lo primario. Yo puedo hacer todo esto porque de todos modos ha habido registro del objeto presente y de los objetos copresentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y estas copresencias en memoria van a cumplir con funciones muy importantes porque van a permitir que yo ligue una cantidad de objetos que no están presentes en un momento de grabación pero que han sido grabados antes. Y esto me va a permitir decir: “¡ah, esto se parece a tal cosa que vi antes!; ¡ah, esto se parece a tal otra cosa!; ¡ah, esto se diferencia de aquello!; ¡ah, esto se relaciona con aquello!”. Es porque a medida que voy percibiendo, también está trabajando memoria y copresentemente están trabajando numerosos datos frente a lo que veo. Este trabajo de presencias y copresencias permite estructurar los datos nuevos que van llegando, aunque sea por las percepciones. Si no existiera la presión de esos datos de copresencia, no podría estructurar los datos nuevos que llegan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que decimos muy simplemente que cuando la atención trabaja hay objetos que aparecen como centrales y objetos que aparecen en la periferia, objetos que aparecen co­pre­sen­te­mente. Esta presencia y copresencia atencional, se da tanto con los objetos externos como con los objetos internos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atender a un objeto se hace presente un aspecto evidente y lo no evidente opera de modo copresente. Este objeto que estoy viendo está presente sólo en lo que alcanzo a percibir de él, lo demás está “tapado”. Pero eso que está tapado actúa de modo copresente. Yo no me imagino que es sólo una línea que tengo delante o sólo un plano o dos planos que simplemente percibo. Yo me doy cuenta de que se trata de un cuerpo. Todo esto está trabajando copresentemente. Y todo esto es más que la percepción que tengo. Cada vez que percibo, percibo el objeto más lo que le acompaña. Esto lo hace la conciencia sobre la percepción. Y siempre estoy percibiendo, estoy estructurando más de lo que percibo. A veces lo hago bien, a veces no tan bien. Esto de inferir más de un objeto de lo que de él se percibe es característico de la conciencia. La conciencia trabaja con más de lo que necesita atender, sobrepasa al objeto observado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los distintos niveles de conciencia se experimenta lo mismo. Por ejemplo, en vigilia hay copresencia de ensueño y en los sueños puede haber vigilia copresente. ¿Quién no ha tenido la sensación mientras duerme, de que está despierto? ¿Quién no ha tenido la sensación de saber, mientras duerme, que está soñando? ¿Quién no ha tenido la sensación en vigilia, de estar más o menos dormido al advertir la fuerza de una secuencia de ensueños? Los niveles están trabajando copresentemente y a veces se tiene registro de este hecho. A veces afloran contenidos de distintos niveles a la vigilia, y entonces cobro conciencia de la presión de estos con­tenidos. Mi vigilia es invadida por un estado, mi nivel de con­­ciencia vigílico es invadido por un estado que no le corresponde al mundo de la percepción; por objetos que nada tienen que ver con los objetos que percibo cotidianamente. Los estados que surgen en mi vigilia, me ponen en presencia de que es­tán operando otros niveles simultáneamente al nivel de vigilia. Esto también es copresencia del trabajo de los otros niveles, si­multáneamente al trabajo de un determinado nivel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay también en esta conciencia singular, algunos mecanismos abs­trac­tivos y asociativos. La capacidad de abstraer de la conciencia au­men­ta también en el nivel vigílico. Decimos que, en general, en vigilia au­­­menta la reversibilidad, aumenta el manejo de la atención, aumenta el orden de los acontecimientos en el tiempo y también aumenta el trabajo abstractivo de la conciencia. En semisueño y en sueño, van bajando en su nivel de trabajo todos los mecanismos que hemos descripto antes y va bajando la capacidad de abstracción también. A medida que se baja de nivel, baja la capacidad de abstracción, se puede abstraer menos. Menos operaciones matemáticas se hacen cuando uno tiene sueño y pocas operaciones matemáticas cuando uno duerme. Pero a medida que se baja de nivel de conciencia aumenta la capacidad asociativa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la base de la vigilia está también la asociación, pero se especializa la vigilia en los mecanismos abstractivos. Hablando de la imaginación, decimos que su trabajo se manifiesta poniendo en marcha los mecanismos asociativos. Comprobamos que hay una imaginación espontánea, por así decir, simplemente asociativa y una imaginación dirigida. Es muy distinto esto de asociar cosas desordenadamente a poner en relación distintas ocurrencias como puede hacer, por ejemplo, un novelista. El escribe: “capítulo primero”, “capítulo segundo”, y va ordenando la imaginación. Es bien distinta la imaginación espontánea, desordenada y asociativa, de la imaginación que ordena todo lo asociativo que ha ido ocurriendo. A ésta se le suele llamar “imaginación dirigida”. El arte trabaja mucho con este tipo de imaginación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay importantes distinciones entre las operaciones abs­trac­ti­vas y las operaciones imaginativas. Las abstractivas tienen una mayor lógica, ordenan el mundo de los datos. Mientras que la imaginación no se ocupa de ordenar, sino que va traba­jan­do con imágenes que funcionan según asociaciones y que van de lo igual a lo igual, o de lo parecido a lo parecido. Esa es una vía, a la cual llamamos de “similitud”. Similitud es, por ejem­plo, esta asociación “rojo-sangre”. Por “contigüidad”, o proximidad, se puede asociar “puente-río”. Y por “contraste” se puede asociar “blanco-negro”, “alto-bajo”, y así siguiendo. La imaginación divagatoria se caracteriza por la asociación libre, sin guía, en la que las imágenes se sueltan y se imponen a la conciencia so­bre todo en sueños y ensueños. En la imaginación dirigida, en cambio, hay una cierta libertad operativa de la conciencia en su nivel vigílico, admitiéndose una dirección en torno a un plan de inventiva en el que es de interés formalizar algo inexistente aún. Alguien sigue un plan y se dice: “voy a escribir sobre tal cosa” y suelta la imaginación pero va llevando, más o menos, el plan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según que los impulsos que llegan a la conciencia sean traba­ja­dos por uno u otro de los mecanismos señalados, es decir, por los mecanismos de abs­tracción o por los mecanismos de aso­ciación, se obtendrán distintas tra­ducciones que se formalizarán en representaciones distintas. Nor­mal­men­te, los trabajos abstractos tienen que ver poco con la imagen. En cam­bio, cuando se sueltan los mecanismos asociativos, la base del trabajo es la imagen. Esto de la imagen nos lleva a cuestio­nes de suma importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Espacio de representación&amp;lt;ref&amp;gt;Sobre el espacio de representación, ver «Psicología de la imagen», en Contribuciones al pensamiento, México, D.F., Plaza y Valdés, 1990.&amp;lt;/ref&amp;gt; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos psicólogos creyeron ver en la imagen una mala “copia” de la per­cepción y, en suma, un error de la conciencia. Para nosotros, la imagen cumple con numerosas funciones. Y una de las más importantes funciones de la imagen es la de llevar impulsos al aparato de respuesta. Así es que cuando surge una imagen, tiende a movilizarse una respuesta. Cuando surge una abstracción no necesariamente se moviliza una respuesta. Con esto de las “cosas que me imagino”, está pasando que voy llevando impulsos desde la representación al apa­ra­to de respuesta. Veremos esto mediante el ejemplo de la “to­nicidad muscular”. Si imagino un objeto a la derecha de mi cuer­po, poco a poco este tiende a enderezarse en esa dirección. Si lo imagino a la izquierda, sucede lo mismo hacia esa otra dirección. Más fácilmente se mueve la mano en dirección al objeto que se piensa; más difícilmente en la dirección opuesta. La imagen está predisponiendo el trabajo del centro motriz en una dirección u otra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desarrollemos esto. Una persona experimenta hambre en su casa y va inmediatamente a la nevera. Cualquiera diría que frente al estímulo, obra esa respuesta. ¡Así de fácil! ¿Pero, cómo es esto que al “estímulo-hambre” corresponda la “respuesta-ir a la nevera?”. ¿Por qué, por ejemplo, cuando a una persona le da hambre, no va al baño? ¿Cómo hace ella para que aparezca la nevera y no aparezca el baño? Es que seguramente ha pasado algo muy veloz que él ni siquiera alcanzó a visualizar pero que actuó. Es de suma importancia comprender la función con que cumple la imagen porque ésta es la que prepara el tono corporal y finalmente mueve al cuerpo en una dirección. Al decir que “la imagen lleva cargas psíquicas a niveles físicos” estamos a mucha distancia de lo que pensaban los psicólogos que suponían a la imagen como una percepción degradada. Relacionemos el trabajo de las imágenes con el de los glóbulos rojos. Estos glóbulos de la sangre llegan hasta los pulmones y se cargan de oxígeno; desde allí se trasladan por el torrente a descargar el oxígeno en distintos puntos del cuerpo; cuando lo hacen, se cargan de gases viciados y entonces vuelven a los pulmones para desechar su carga en ellos. Así también, estas conectivas del trabajo psíquico (las imágenes), toman cargas de un lado; las llevan a otro; las descargan; vuelven a tomar cargas y así van haciendo ese traslado de energía psicofísica. Las imágenes van trasladando impulsos que en ocasiones son tensiones, que en ocasiones son irritaciones, en ocasiones son datos de percepción, en ocasiones son datos de memoria. Se van traduciendo estos impulsos en imágenes que al manifestarse se lanzan hacia los cen­tros de respuesta. Entonces los centros se mueven, o de­fen­­diendo al cuerpo y provocando huida, o acercándose hacia las cosas placenteras. Y es gracias a estas imágenes que los registros de lo placentero y de lo doloroso pueden conver­tir­se en actividad del cuerpo. Pero también sucede esto con lo placentero y lo doloroso en las actividades mismas de la men­te. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunas imágenes están cumpliendo con la función de des­cargar tensiones en la representación por la función de evocar objetos o situaciones placenteras que sirvan a la economía del psi­quismo. Estas imágenes siempre tienden a abrirse paso y al hacerlo van encontrando resistencias. Hay, precisamente, ciertas imágenes que se imponen obsesivamente porque no se pueden abrir paso. Desde luego que existen procedi­mientos para permitir que la imagen se abra paso y se ma­ni­fies­te hacia el centro en cuestión. Y eso nos hace ver claramen­te la fun­ción catártica de la imagen. La imagen se convierte luego en palabras, por ejemplo, y por las palabras algunas tensiones se descargan o se siguen transformando en su desplazamiento hacia los centros. Por lo demás, vamos a encontrar no sólo la función “catártica” (el traslado de carga de la imagen), sino también la función “transferencial” que tiene la ima­gen cuando se va desprendiendo del campo de impulsos que la motivó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Preguntemos: ¿cómo es posible que, en el nivel de sueño, las imágenes que son tan poderosas no muevan al cuerpo? Deberían, por tonicidad, mover al cuerpo más que en vigilia. Si a medida que baja el nivel hay más imágenes, entonces du­rante el sueño debería moverse más el cuerpo. Sin embargo, lo normal es que, en el sueño, el cuerpo no se mueva si­guien­do las imágenes. Ahí opera un mecanismo de bloqueo que fisiológicamente puede ser rastreado; un mecanismo que actúa, cuando baja el nivel de conciencia, cortando la conexión con el trabajo del centro motriz. Entonces, las imágenes surgen y no pasa la descarga movilizando al cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hablamos de imágenes, no estamos hablando solamente de las imágenes visuales. Cada sentido produce su tipo de imagen y gracias a eso se puede tener representación de fenómenos olfatorios, de fenómenos gustativos, auditivos, etcétera. Normalmente, sobre todo en este tipo de cultura y con en este tipo de educación, las imágenes están asociadas a lo visual. Pero ustedes pueden comprobar, en ustedes mismos, que pue­den también representar olores, o pueden recordar voces sin que esto ne­ce­sariamente dependa de la representación visual. Eso que recuerdan en cuanto a olfato, o sonido, se da en “alguna parte” de la representación. Desde luego que ustedes van a distinguir, en cuanto a ubicación del fenómeno de representación auditiva, entre el sonido que llega desde afuera y el sonido que ustedes representan o imaginan. Este último no sólo está “aden­tro” (y eso ya les marca un espacio de representación), sino que ese “aden­tro” está ubicado en algún “lugar”. Este lugar no necesariamente es visto, pero es experimentado y es sentido. Ustedes ahora están en un concierto, tienen a la orquesta adelante. Ustedes cierran los ojos, están muy atentos a lo que va pasando con los instrumentos. Ustedes escuchan un instrumento a la izquierda. Escuchan luego un instrumento a la derecha. Si se fijan en sus propios ojos van a ver que cuando escuchan a la izquierda, los ojos se mueven hacia la izquierda y cuando escuchan al instrumento de la derecha, los ojos se mueven hacia la dere­cha. De esta manera ustedes van siguiendo no exactamente a la música, sino a las fuentes productoras del sonido también con el movimiento de los ojos. De ahí infieren ustedes (en un ca­so más de la tonicidad), que allá donde va la atención sobre el fenómeno, aunque no sea visual, también los ojos van si­guiendo a esa fuente. De tal manera que, aunque el ojo nada ten­ga que ver con la música y el ojo nada tenga que ver con el so­nido, el ojo va siguiendo en el espacio a los estímulos que van llegando al oído. Es más, se dice de un sonido que es “alto” o que es “bajo” porque también (si observan lo que su­cede con la representación de esos sonidos y observan el re­gistro del movimiento del ojo), comprobarán que a medida que se agu­zan los sonidos, el ojo tiende a moverse hacia arriba. A medida que los so­nidos se hacen graves el ojo tiende a moverse hacia abajo. Aparente­men­te, el ojo y el oído no tienen conexión. Pero como ''todos los sentidos pro­ducen su representación y esta representación está dada en un espacio mental, este espacio pone un ámbito en el que se emplazan las representaciones que han provenido de distintas fuentes perceptuales. Este espacio no es sino el conjunto de representaciones internas del propio sis­tema cenestésico''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De tal modo que el espacio mental es una suerte de pan­talla que reproduce los impulsos de la propia cenestesia. Así es que to­do fenómeno de percepción que llega al aparato de coordinación, se em­plaza en algún punto de la pantalla de re­presentación. Se trate de un so­nido, se trate de un olor o se trate de un objeto que entra por vía visual, en todos los casos se emplaza en algún punto del espacio de representación. Este espacio no solamente tiene gradación en dos planos, sino que tie­ne profundidad, tiene volumen y reproduce, apro­­xi­ma­damen­te, al propio cuerpo. Se trata de un “cuerpo” de representación, o si se quiere, de un “trasfondo re­fe­­ren­cial espacial”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si se recuerda aquella orquesta del ejemplo, tal vez se recuerde también la música y la ubicación “espacial” en la que se emplazaban los dis­tintos instrumentos y los distintos sonidos. Se podrá comprobar también que en los actos de recordar se verifica el movimiento del ojo en bus­ca de la fuente productora de “sonido”, localizando los “lugares” de don­de proviene dicho “sonido”. Cuando se recuerdan sonidos “lejanos y adelante”, se los emplaza en una profundidad del espacio diferente a la de los recuerdos de los sonidos ubicados “cerca y adelante”, y esa gradación de distancias internas está acompañada por la acomodación del ojo como si éste percibiera fenómenos del mundo externo. Estos “lejos” y “cer­ca”, com­binados con las posiciones “adelante” y “atrás, “a derecha e izquierda”, “arriba” y “abajo”, nos muestran claramente la volumetría del espacio de representación. Si este espacio tiene por lo menos tres di­mensiones, entonces todo fenómeno (aún táctil, gustativo u olfatorio), tendrá posibilidades de emplazarse en lo alto, en lo ancho y en lo profundo. Esta profundidad del espacio de representación es la que permite ubi­car a los fenómenos, si han partido del mundo interno o si han partido del mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí es necesario precisar que ''la “barrera” separadora del mundo “in­terno” y “externo” es el tacto'', desdoblado co­rres­pondientemente como tacto interno y externo. Una importante ubicación de la “barrera táctil” está en el rostro que es, precisamente, donde se encuentran concentrados en poco espacio la mayor parte de los sentidos externos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe pues, un sistema de gradación en el espacio de representación que permite ubicar los fenómenos desde la fuente de donde provienen y ade­más distinguir, en alguna medida, entre el mundo de la cenestesia y el mun­do de los sentidos externos. Gracias a que existe ese espacio de representación, un sistema de impulsos llega a conciencia y se traduce en ima­gen, esta imagen se traduce nuevamente disparando actividad sobre un centro y éste se activa en dirección a alguna franja y profundidad del men­cionado espacio. Por otra parte, del trabajo del centro también se tie­ne percepción, ésta genera su imagen correspondiente y así, en un circuito de retroalimentación, se va ajustando la actividad general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si la representación interna se emplaza en el nivel de los fenó­menos cenestésicos, estas imágenes que se convierten en respuestas van a movilizar fenómenos en niveles cenestésicos. Si la representación se dispara en las gradaciones propias de las actividades externas, entonces movilizarán centros en dirección externa. Desde luego que pueden existir numerosos errores en el emplazamiento de una imagen en un nivel de representación y entonces sería de interés contar con procedimientos que permitieran desplazar la imagen (que es la base de la respuesta) hacia el punto adecuado del espacio de representación interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El espacio de representación va tomando distintas características según actúe un nivel de conciencia u otro''. Cuando surge un fenómeno en el es­pacio de representación, en vigilia, es distinto a cuando surge en el ni­vel de sueño. Cuando ustedes se ven a ustedes mismos en un sueño, ustedes se emplazan en algún punto del espacio de representación diferente a cuando recuerdan un fenómeno. En el primer caso se ven incluidos, como imagen, dentro de ese espacio pero se obser­van desde un punto de mira externo (se ven a ustedes mismos desde “afuera”). En el segundo caso, reconocen al fenómeno adentro del espacio de representación y lo observan desde ustedes mismos (o sea que su punto de mira está “afuera”, igual que en el caso anterior, pero ustedes no se ven a sí mismos desde un punto de mira externo sino que ven al objeto desde ustedes mismos como si miraran desde sus ojos, reconociendo al objeto incluido en el espacio de representación). Si ustedes tienen el punto de mira “afuera”, el espacio interno aparece como continente y la imagen de sí mismo aparece contenida dentro de ese espacio. En este caso las consecuencias de la traducción de imagen a movimiento van a ser diferentes a si ustedes están “afuera” como punto de mira y como imagen (ya que ven desde ustedes y por tanto son continentes y el objeto observado es contenido).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero sucede en los sueños. Ustedes se ven a ustedes mismos dentro del espacio de representación. ¿Qué movilizan entonces? Movilizan la imagen de ustedes mismos. Pero es bien diferente a si ustedes no se ven a ustedes mismos sino que ven al fenómeno incluido en tal espacio. Así que si bien existen explicaciones fisiológicas de la desconexión de la motricidad que se produce en la bajada de los niveles de concien­cia, desde luego que existen registros psicológicos que permi­ten com­prender que, precisamente en los sueños, se paraliza la movilización de imágenes hacia el mundo porque el registro que el sujeto tiene de sí mismo es observado desde un punto externo y, por tanto, resulta incluido en el espacio interno. Debemos subrayar nuevamente que los registros que estamos mencionando sobre la propia imagen y el punto de observación, no necesariamente deben ser considerados como imágenes visuales. En ciegos de nacimiento y según ellos explican, no aparecen representaciones visuales y recuerdan, sin nin­guna duda muy bien, fenómenos auditivos, fenómenos gus­ta­­tivos y de otra naturaleza. No necesitan de la imagen vi­sual. De todas maneras, en ellos las representaciones de los otros sentidos apa­re­cen ubicadas espacialmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conviene ahora hacer algunas observaciones sobre la estructuración de la conciencia y el espacio de representación y sobre algunos errores que sobrevienen en su funcionamiento. Según que los impulsos que llegan a la conciencia sean trabajados por uno u otro de los mecanismos de abstracción, clasificación, divagación o imaginación dirigida, se obtendrán distintas traducciones formalizando múltiples representaciones. En cuanto a los errores de trabajo de la conciencia los podemos considerar diferentes a los ''errores que se dan en la relación entre conciencia, sentidos y memoria. a los que llamamos genéricamente, “disfunciones”. La alucinación, por ejemplo, no es una disfunción sino un error del coordinador''. Se produce cuando aparecen representaciones que son “proyectadas” y percibidas “fuera” de la conciencia y se las experimenta como reales objetos o situaciones emplazados en el mundo externo con las características propias de los fenómenos que se perciben sensorialmente. En ese sentido, ''todos los fenómenos que se producen en los niveles de sueño y en los niveles de semisueño activo, son fenómenos alucinatorios por el registro de realidad fuertemente sugestiva que se presenta al observador cuyo punto de mira está “afuera” de la escena de modo parecido a como lo está en vigilia''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alucinaciones (en vigilia), son configuraciones que hace la conciencia sobre la base de memoria. ''Suelen surgir en si­tuaciones de gran agotamiento, por carencia de estímulos, en determinadas enfermedades y en situaciones de peligro de muerte. Son frecuentes en caso de debilidad física y en casos de conciencia emocionada (que trataremos más adelante), en los que el coordinador pierde su facultad de desplazarse en el tiempo y en el espacio''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como disfunciones de la conciencia con los sentidos, puede mencionarse la incapacidad de relacionar datos coherentemente al confundir datos provenientes de una vía que se atribuyen a otra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las disfunciones de la conciencia con memoria son numerosas y ocurren en los distintos niveles de conciencia. Se puede afirmar que los dis­tintos niveles cumplen con la función de compensar a la masa de información dando, ocasionalmente, respuestas estructuradoras o bien respuestas com­pensatorias. Esto nos hace pensar que si un fenómeno cae en el campo de un ni­vel de conciencia, inmediatamente tiende a ser es­tructurado, relacionado con otros. Desde ese nivel también se genera in­mediatamente una respuesta compensatoria. Se trata de niveles que están sometidos a desequilibrios sucesivos por la irrupción de nuevos fenómenos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el nivel de sueño profundo el trabajo de los sentidos ex­t­ernos es mínimo. No hay otra información del medio exter­no que aquella que supera el umbral que pone el mismo sue­ño. El trabajo del sentido cenes­tésico es predominante, apor­tando im­pulsos que son traducidos y transformados por el trabajo de los mecanismos asociativos, dando lugar al sur­­gi­miento de las imágenes oníricas, las imágenes del sueño. Las carac­­te­rísticas de las imágenes en este nivel son su gran poder de su­­ges­ti­bi­lidad, su gran capacidad hipnótica. El tiempo psicológico y el espacio se encuentran modificados con res­pecto a la vigilia. La estructuración acto-objeto aparece frecuentemente sin correspondencia entre sus ele­men­tos. Se busca un determinado objeto y surge otro que completa la búsqueda de un modo extraordinario. Así mismo, climas y situaciones se suelen independizar mutuamente. De manera que los actos de con­ciencia en los distintos niveles no coinciden con los objetos de concien­cia como ocurre en vigilia. Por lo demás, las cargas que acompañan a las representaciones del nivel de sueño profundo se independizan de los objetos que en vigilia mantendrían una ligazón más estrecha. Es típica la desaparición de la crítica y autocrítica en el sueño, pero a me­dida que va subiendo el nivel de conciencia aquellos mecanismos incrementan su trabajo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La inercia de los niveles y el ámbito en que los fenómenos se colocan, hacen que la movilidad y el pasaje de un nivel a otro se haga paulatinamente, más o menos lentamente, que tenga una cierta continuidad. Así, la salida y entrada al sueño se harán pasando por el semisueño y es un caso muy extraordinario el pasaje directo de la vigilia al sueño, sin tener registros mínimos del pasaje por niveles intermedios. Cuando se parte del nivel de sueño y el sujeto despierta con alteración, en esta vigilia está operando la inercia de la etapa anterior de semisueño que arrastra contenidos del momento anterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el nivel de semisueño que antecede a la vigilia, los sentidos externos comienzan a enviar información a la conciencia, información que no es totalmente estructurada porque hay también interferencia de ensoñaciones y presencia de fuertes registros cenestésicos. Los contenidos del sueño pierden poder sugestivo aun cuando siguen apareciendo, debido a una suerte de semi percepción vigílica que ya da nuevos parámetros, da nuevas referencias. La sugestionabilidad sigue actuando, sobre todo en el caso de algunas imágenes muy vívidas a las que llamamos “imágenes hipnagógicas”. Por otra parte, el sis­te­ma de ensueños intermitentes reaparece. Es en este nivel don­de el núcleo de ensueño y los ensueños secundarios son más fácilmente registrables, por lo menos en sus climas y en sus tensiones básicas. El nivel de semisueño tiene diferentes características según actúe en presueño (arrastrando contenidos de vigilia), o en post sueño (arrastrando contenidos oníricos). También se puede observar el caso de un estado alterado de conciencia que ocurre solamente en determinadas condiciones. El modo de ensoñación propio de este nivel (seguimos hablando de semisueño), se suele trasladar por inercia a la vigilia, proporcionando la materia prima para la divagación, aunque en ésta también aparezcan elementos de percepción vigílica. Seguramente en el traslado de un nivel a otro se va modificando el espacio de representación y se va modificando el emplazamiento que el sujeto hace de sí mismo en este espacio. El coordinador en ese ámbito puede ya realizar algunas operaciones coherentes. Mencionamos también que este nivel es sumamente inestable y por ello de fácil desequilibrio y alteración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También encontramos los estados de semisueño pasivo y activo. El pasivo ofrece un pasaje fácil al sueño, como si el sujeto se dejara “caer” simplemente y va correspondiendo con un sistema de relajación progresivo. Hablamos, en cambio, de semisueño activo cuando el semisueño se está disponiendo en dirección a la vigilia. Este estado puede convertirse en “alterado” cuando se pasa a una “falsa vigilia” porque se ha conectado el sistema de relaciones con el mundo externo pero sin abandonar el sistema de ideación del semisueño.&lt;br /&gt;
En vigilia los sentidos externos aportan un mayor caudal de información regulando, por inhibición, a los sentidos internos y posibilitando que el coordinador se oriente al mundo en el trabajo compensatorio del psi­quis­mo. Funcionan aquí los mecanismos de abstracción, los mecanismos de crítica y autocrítica, llegando a altos grados de manifestación e in­ter­ven­ción en las tareas de coordinar y registrar. Los mecanismos de re­ver­si­bi­li­dad, de los que en los niveles anteriores se tenía mínima manifestación, pueden aquí operar ampliamente. La sugestión de los contenidos infravigílicos disminuye al crecer el sistema de referencia basado en los datos externos. Hay un tono de vigilia activa, que puede ser atenta, con máximo manejo de la apercepción y hay también un tono de vigilia al­t­e­rada. La vigilia pasiva también puede ser atenta o alterada. En este úl­timo caso aparece la divagación silenciosa y los ensueños más o menos fijados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen numerosas relaciones entre niveles que producen al­te­ra­ciones recí­procas. No es posible que un nivel actúe sobre otro, que haya traslado de car­ga de un nivel sobre otro, sin que ese nivel se vea afectado. Todo nivel que actúa sobre otro se ve él, a su vez, afectado. Pueden citarse por lo me­nos cuatro factores que inciden en la relación entre niveles. A uno le lla­m­amos “inercia”, a otro le llamamos “ruido”, a otro “rebote” y a otro “arras­tre”. Hablemos un poco de la inercia. Cada nivel de con­ciencia trata de mantener su nivel propio de trabajo, manteniendo su actividad hasta finalizar su ciclo. Ya hablamos en su momento de que todo esto estaba sometido a ciclaje, en general. Y es claro, la vigilia trata de mantenerse en vigilia, durante un ciclo, durante un tiempo más o menos adecuado. Es el tiempo en que las personas realizan sus actividades cotidianas. Cuando au­menta la fatiga (no solamente muscular sino profunda), entonces está cayendo ya el ciclo de la vigilia. Pero entre tan­to, en plena vigilia este estado trata de mantenerse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los casos que a continuación se mencionan son consecuencias de la inercia estructural de cada nivel que tiende a mantener y extender su tipo de articulación característica. El caso de “ruido” se verifica cuando la iner­cia del nivel anterior aparece como fondo de perturbación en el trabajo del nivel superior. La inercia del semisueño aparece como fondo de perturba­ción en este estado de vigilia al cual ha llegado el sujeto al des­pertarse. Como ruido, podemos distinguir a los climas emo­ti­vos, a las tensiones y a los contenidos no correspondientes con el trabajo del coordinador en ese momento. El “efecto re­bote” surge como respuesta de un nivel en el que se han intro­ducido contenidos de otro nivel superando las defensas de la inercia, o al llegar a las defensas de la inercia. De tal ma­nera que puede existir un contenido que se va trasladando y llegando a un determinado nivel encuentra fuertes resistencias, encuentra “defensas del nivel”. Decimos que el contenido “rebota”, vuelve a su campo original. En ocasiones, contenidos, climas y tonos propios de un nivel, se tras­ladan y per­ma­ne­cen en otro nivel como “arrastre”. No permanece el ni­vel de con­ciencia anterior, sino que aquello que fue visualizado en un ni­­vel, al cambiar de nivel permanece como arrastre. Aquellos que se despiertan alterados por el sueño anterior, ya están en ple­na vigilia y mantienen las imágenes del sueño o el cli­ma en que sucedió aquél sueño; lo mantienen como arrastre en vigilia y por un buen tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen importantes casos de climas, tensiones o contenidos fi­jados en el psiquismo que son arrastrados por mucho tiempo y se presentan en los distintos niveles. Estos son casos de arrastre no de un nivel sobre otro, sino de un contenido fijado que aparece en los distintos niveles de conciencia y que puede aparecer con imágenes diferentes pero con el mismo clima que le es carac­te­rístico. Estamos hablando de arrastre en sentido muy genérico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos hacer algunas distinciones entre tonos, climas, ten­siones y contenidos. A los “tonos” se los considera en cuanto a intensidad energética. Las operaciones en cada nivel pueden ser efectuadas con mayor o menor intensidad, con mayor o menor tono. Y en ocasiones, un tono puede convertirse en un factor de ruido. Demasiado volumen en una actividad, se desproporciona del contexto de las otras actividades. A los “climas” siempre se les ha llamado (por lo menos en esta lengua que hablamos acá), “estados de ánimo”. Los climas, por su variabilidad, aparecen intermitentemente y pueden cubrir la conciencia durante un cierto tiempo, tiñendo todas sus acti­vi­dades. Debemos diferenciar a estos estados de ánimo que tienen fuerte carga emotiva, de las operaciones emotivas que acompañan a todo el funcionar del psiquismo. Si el estado de ánimo, el trasfondo emotivo, es de disgusto en general, caiga un objeto u otro en ese campo, tomará esas características de disgusto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los climas pueden fijarse en el psiquismo y perturbar a la estructura completa, impidiendo la movilidad y el desplazamiento hacia otros climas oportunos. Estos climas fijados circulan por los distintos niveles y así pueden pasar de la vigilia al sueño, continuar allí, volver a la vigilia y así siguiendo, durante largo tiempo. Todo esto es distinto al clima si­tua­cio­nal que aparece en situaciones precisas. Las “tensiones” tienen una raíz más física, más corporal. Desde luego que todo es corporal, pero estas tensiones tienen una raíz más “corporal” en el registro que se tiene de ellas ya que las perci­bi­mos directamente en la musculatura. Los climas, en cambio, se re­gis­tran difusamente. La vinculación de estas tensiones con el psi­quis­mo no siempre es directa ya que al relax muscular no le acompaña di­rec­­tamente un relax mental, sino que la con­­cien­cia puede continuar con ten­siones y alteraciones mientras que el cuerpo ya ha conseguido relajarse. Esto tiene alguna importancia al considerar los sistemas de descargas de tensio­nes. Se suele creer que a una descarga física, muscular, co­rres­ponde siempre una distensión mental. Y esto a veces no es así. A veces se produce una curiosa contradicción en el su­jeto que experimenta físicamente esa descarga de tensiones y, no obstante, sigue registrando tensiones indefinidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Deberíamos tener en cuenta cómo se integra este circuito entre sentidos, memoria, coordinador, niveles y centros.'' Las conectivas entre sentidos, memoria, conciencia y centros, revelan aspectos de importancia del funcionamiento del psiquismo. Estos circuitos conectivos trabajan en in­te­rre­gu­lación. Están regulados entre sí, ajustados entre sí en continua dinámica, llevando así a todo el psiquismo a una compleja autorregulación. Cuando el coordinador hace apercepción de la percepción, por ejemplo, queda inhibida la evocación. El coordinador ahora está atento a un objeto de percepción, y en tanto y en cuanto está atento a ese objeto, los datos que me­cánicamente suministra memoria quedan bloqueados. Se dirá que de todos modos la memoria suministra información para que se pueda reconocer el dato que viene de la percepción. Pero la evidencia de las operaciones de la memoria desaparece, entonces queda abierta la puerta de entrada a la per­cepción y la atención se dirige hacia ella. Inversamente, la apercepción de memoria inhibe la percepción. Fíjense hasta en la mirada de un sujeto cuando evoca; tiende a cerrar los párpados, tiende a disminuir la actividad de los sentidos externos. Y en cambio fíjense en lo que sucede en las mentes perturbadas, cuando se mezclan estos procesos que deberían estar interregulados y compensados. Al contrario, el sujeto está sumido en un mundo evocatorio y su mirada se hace fija, vidriosa y abierta dando a entender una suerte de actividad alucinatoria, en donde aquello que está sucediendo con su evocación, es trasladado al mundo objetal cubriéndolo, como si se recibiera información externa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando están actuando los sentidos externos se frena la en­trada de estímulos internos y viceversa. La mayor in­te­rre­gu­lación aparece en los cambios de nivel de trabajo cuando al ir bajando al sueño se bloquean los mecanismos de re­versibilidad. Vamos bajando de nivel de conciencia, van blo­queán­dose los mecanismos de reversibilidad, soltándose entonces con fuerza los mecanismos de asociación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los sentidos también hay interregulación automática. Cuando la vista amplía su umbral medio, disminuye el tac­to, el olfato y el oído, sucediendo de igual modo entre los demás sentidos. Se ocluyen los ojos para oír mejor, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En cuanto al espacio de representación'' en el que se dan las imágenes provenientes de distintos sentidos, ocurren fenómenos muy interesantes. A medida que se desciende de nivel de conciencia, el espacio de representación aumenta en dimensión, se hace “volumétrico”. Esto sucede así por cuanto a medida que se desciende de nivel de conciencia disminuye el registro de los sentidos externos y aumenta el registro cenestésico interno. Así es que: a medida que se desciende de nivel, al aumentar el regis­tro de las señales de todo el intra­cuer­­po, aumenta también la traducción de la configuración de vo­lumen del espacio mental. Este cobra dimen­sión y amplitud. A medida que se sube de nivel de conciencia las señales pro­­ve­nientes de la cenestesia se apagan, disminuyen y comienzan las con­frontaciones con los datos de las operaciones mentales y con los datos que provienen de sentidos externos. Así es que, ''subida de nivel de concien­cia significa “aplanamiento del espacio de representación”, falta de regis­tro de las otras configuraciones que se hacen en los niveles más profundos''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que el espacio de representación está actuan­do en plena vigilia, pero este espacio, en lugar de cobrar volumen se “aplana” marcando las diferencias en la representación de los fenómenos internos y de los fenómenos externos. De todas maneras, también tiene su profundidad. Cuando en plena vigilia me represento a un fenómeno que está detrás de mí, lo represento en una suerte de espacio mental, que en este caso incluye la parte de atrás de mi cabeza, aunque ahí no haya ojos. Como los ojos y los otros sen­tidos externos están emplazados en la superficie externa y anterior del cuerpo, cuando ocurre un tipo de representación como la que hemos mencionado (ver lo que está detrás de mí), tengo referencias como para marcar diferencias entre los fenómenos externos de percepción y los internos de representación. Eso no sucede cuando se des­ciende de nivel y se observa al fenómeno en cualquier dirección, porque los registros cenestésicos provienen de todas las direcciones. Y entonces, puedo verme a mí mismo como sucede en los sueños, desde afuera, como si es­­tu­viera percibiéndome desde los registros que tengo en dis­tin­tas partes del espacio de representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al observar las representaciones en un espacio distinto al vigílico (en el nivel de sueño), tales contenidos aparecen estando afuera del observador ya que éste se encuentra (como punto de mira) emplazado en los límites del espacio de representación haciendo de “continente” de los objetos que se re­pre­­sen­tan. Pero ocurre que uno mismo (como representación) puede estar colocado dentro de ese espacio y ser observado desde los límites del continente. Desde luego que ese “uno mismo” puede ser representado de distintas ma­neras: como imagen visual, o como suma de registros no visuales. En el nivel vigílico se observa el mundo externo como no incluido en el espacio de representación y “uno mis­mo” queda identificado con el punto de mira que apa­re­ce en el otro extremo de la relación estando excluido del mundo del que provienen las percepciones, salvo en los casos alucinatorios en vigilia en los que el espacio de re­pre­­sen­tación se modifica y los contenidos internos son “pro­­yec­tados” al mundo externo y tomados, en consecuencia, como percepciones provenientes de los sentidos externos. Y si esto sucede es, a su vez, porque los mecanismos de reversibilidad se han bloqueado alterándose el nivel de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Impulsos: traducción y transformación ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Morfología de los impulsos: signos, símbolos y alegorías ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos que llegan al coordinador, provenientes de los sentidos y de la memoria, son transformados en representaciones, en imágenes. La conciencia procesa esas estructuras de percepción y reminiscencia a fin de elaborar respuestas eficaces en su trabajo de equilibrar a los medios externo e interno. Mientras un ensueño es una imagen-respuesta al medio interno de la conciencia, un desplazamiento motriz es un movimiento-respuesta al medio externo del psiquismo y ese desplazamiento está llevado también por imágenes. En el caso de las ideaciones intelectuales llevadas a niveles sígnicos, contamos con otro tipo de imagen-respuesta que va a cumplir con funciones de comunicación, tal es el caso del lenguaje. Pero también sabemos que hay determinados signos e ideas puras, abstractas, que vuelven sobre el interior del psiquismo.&lt;br /&gt;
Por otra parte, cualquier representación que surja en el cam­po de presencia del coordinador suscita cadenas aso­ciativas entre el objeto presentado y su copresencia. Así, mientras el objeto es apresado con precisión de detalle en el campo de presencia, en el campo de copresencia aparecen relaciones con objetos que no están presentes pero que están vinculados con él, jugando la memoria un papel fun­damental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de los impulsos tiene importancia por la particular forma que el coordinador tiene de trabajar las representaciones haciéndolo por dos vías. Por la vía abstractiva, opera reduciendo la multiplicidad fenoménica a sus caracteres esenciales. Se trate de fenómenos del mundo externo o interno existe actividad abstractiva, por una parte y actividad aso­cia­tiva, por otra. Las representaciones se estructuran sobre la base de similitud, contigüidad, contraste y otras formas menores, estableciéndose distintos ordenamientos según el nivel en que operan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Partiendo de estas dos vías de abstracción y de asociación, la conciencia organiza imágenes dentro de un espacio de representación. Estas imágenes son nexos entre la concien­cia que las forma y los fenómenos del mundo objetal (interno o externo) a los cuales están referidos. No habría comunicación entre el mundo objetal y la conciencia si no existieran estos fenómenos que han partido como impulsos de algunas de las vías, que producen estas imágenes, que se emplazan en el nivel que corresponde en el espacio de representa­ción y que efectúan su disparo de señal sobre el centro corres­pon­diente para que la señal transformada se manifieste al mundo externo o interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos se verán fuertemente traducidos y transformados antes de llegar a la conciencia; antes de llegar a esos aparatos abstractivos y asociativos según las condiciones sensoriales previas y, posteriormente, según el trabajo de los niveles de conciencia. Estamos diciendo que los impulsos que parten del aparato sensorial y llegan a conciencia, y en conciencia abren la vía abstractiva o abren la vía asociativa, estos im­pulsos ya antes de llegar a conciencia, pueden estar transfor­mados o traducidos. Al estar transformados o traducidos abren las distintas vías con información que no es la que corresponde exactamente al dato que llegó al sentido. Otro tanto va a suceder con datos que provenientes de memoria, abren las vías aso­ciativas o abstractivas en conciencia pero que antes de llegar a ella han sufrido traducciones y transformaciones.&lt;br /&gt;
Destaquemos una vez más que de cada sentido brotan impulsos que se traducen luego como imágenes correspondientes, aunque tales imágenes no son visuales (salvo, por supuesto, las de la vista). Todos los sentidos hacen su disparo senso­rial que se va a traducir en imagen correspondiente al sentido: imágenes auditivas, imágenes táctiles, cenestésicas, etcétera. De ese modo, los impulsos cenestésicos producirán imágenes, pero los fenómenos de traducción y transformación complicarán las cosas, a tal punto que aparecerán imágenes correspondientes a un sentido cuando en realidad tales imágenes han provenido de los impulsos de otro sentido. Así es que, por ejemplo, un dato cenestésico interno llega a concien­cia y abre una vía asociativa o abstractiva, pero este dato al llegar a conciencia aparece o se configura como imagen visual cuan­do en realidad su fuente primera ha sido cenestésica. La ce­nestesia no informa con datos visuales, pero sin embargo se ha producido una traducción del impulso y ha llegado a conciencia. El dato primariamente fue cenestésico pero ahora aparece una representación visual, auditiva, o de otro tipo. Es muy difícil seguir al impulso en cuestión, precisamente por estas trans­formaciones que operan en el camino. Esto ha impedido, a gentes ocupadas en estos temas, comprender cómo es el fun­cionamiento del aparato psíquico, cómo es la movilidad que tie­ne un impulso, cómo es su transformación, cómo es su traducción y cómo su última expresión tan alejada de las condiciones que lo originaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El problema del dolor adquiere otra valoración'' al comprenderse aquello que produce dolor en un punto, que puede ser ilusoriamente transformado, traducido y experimentar nuevas deformaciones en la evocación. En cuanto al sufrimiento, no ya al dolor, valen las mismas consideraciones ya que al transformarse los impulsos en imágenes no correspondientes, se movilizarán respuestas que tampoco corresponderán a los impulsos iniciales de sufrimiento. Así es que el problema del dolor y del sufrimiento, considerados simplemente como sensaciones, tiene su mecánica, pero como los impulsos llegan deformados y transformados en representación, es necesario apelar al trabajo de la imaginación para comprenderlos en su totalidad. Por consiguiente, no basta con explicar el dolor sola­men­te como sensación. Es necesario comprender que esta sen­sación dolorosa o sufriente, se transforma y traduce por la ima­ginación y también por los datos que provienen de memoria. El dolor y el sufrimiento terminan fuertemente deformados, traducidos y transformados por la imaginación en general. Así es que numerosos sufrimientos no existen en ninguna par­te, salvo en las imágenes traducidas y transformadas por la mente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de los impulsos producidos en conciencia de modo característico, luego de haber tomado vías particulares que conocemos como abstractivas y asociativas. Estos impulsos en conciencia podrían abrir otros canales, pero nos van a importar solamente estos dos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al llegar a conciencia los impulsos, se estructuran de un modo característico dependiendo esa estructuración, entre otras cosas, del nivel de trabajo en que se halla conciencia en esos momentos. Las imágenes que luego se van a producir han sido estructuradas de un modo característico. A esas estructuraciones que se hacen con los impulsos, en general les llamamos “forma”. Si se piensa en las formas como entidades separadas del proceso psicológico se las puede llegar a considerar con existencia en sí, creyéndose que las representaciones vienen a llenar esas formas. Hubo algunos antiguos que pensaron así, que tales formas existían y que entonces los procesos internos venían a llenar esas formas. Las formas, en realidad, son ámbitos mentales de registro interno que permiten estructurar a distintos fenómenos. Cuando hablamos de la “forma” de un fenómeno interno de conciencia, estamos mencionando la estructura particular que tiene ese fenómeno. No hablamos de “formas” independientes sino que hablamos de cómo se estructuran esos fenómenos. El lenguaje común menciona esto de modo simple: “las cosas están organizadas de una forma especial”, dice la gente. “Las cosas se hacen de determinada forma, de determinada manera”. A eso nos estamos refiriendo cuando hablamos de forma. Y podemos identificar a las formas con las imágenes, una vez que estas imágenes ya han partido de las vías asociativas o abstractivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos hablar de formas como estructuras de percepción, por ejemplo. Cada sentido tiene su forma de estructurar esos datos. La conciencia va a estructurar luego esos datos con formas características correspondientes a las distintas vías. De un mismo objeto, por ejemplo, pueden tenerse distintas formas según los canales de sensación usados, según la perspectiva con respecto a dicho objeto y según el tipo de estructuración que efectúe la conciencia. Todas esas formas que se tienen de un mismo objeto pueden hacernos aparecer al objeto como siendo diferente a él mismo, como si se tratara de diferentes objetos, según que a este objeto se lo perciba por el oído, por ejemplo, o se lo perciba por el ojo. Aparentemente, son objetos distintos porque la estructuración que se hace de los datos que provienen de ese objeto, es distinta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el aprendizaje hay un cierto problema porque hay que hacer corresponder, a medida que se está obteniendo una imagen total del objeto, formas perceptuales diferentes. Así, me sorprendo al escuchar el sonido de un objeto que no coincide con la imagen (auditiva) que me parecía debía corresponder. A ese objeto le he sostenido en mis manos y he advertido su peso, lo he observado con la vista pero ese objeto cae al suelo y tiene un sonido que no se me hubiera ocurrido representar. ¿Cómo hago entonces, con datos estructurados de tan distinta manera, con datos sensoriales auditivos, táctiles, olfatorios, etcétera, para hacerlos corresponder en mi estructura de conciencia? Esto es posible porque todo este sistema de percepción diverso se estructura dentro de una forma de percepción que está ligada a registros internos. Cuando reconozco un objeto digo que éste puede usar distintas señales, distintos signos que son codificaciones de registro. Cuando tengo de un objeto un registro codificado y este objeto aparece delante de mi percepción, lo puedo considerar completo aunque tenga de él solamente una franja de su totalidad. Los signos despiertan en mí, registros codificados. No son signos solamente los signos del lenguaje. Escucho una palabra y, considerada conceptualmente, puedo decir de ella que se trata de una expresión que tiene un significado. Pero considerada desde la estructura de la conciencia, esta palabra que llega es un impulso cuyo registro, para mí, está codificado. Así es que una palabra pone en movimiento diversas actividades de mi mente, porque suelta el registro que le corresponde; otra palabra, suelta otro tipo de re­gistro y así siguiendo. Pero sucede que estas expresiones que llegan a mí, son estructuradas con una determinada forma. Muchas palabras van articulando frases, van articulando oraciones, van articulando conjuntos y estos conjuntos, a veces, también funcionan como signos co­di­fi­cados. Ya no se va a tratar de que a la palabra “casa” la con­­­sidere signo porque está codificada como registro en mí. Ahora se trata de que todo un conjunto de palabras está codi­fi­cado de un modo estructurado. De manera que estas estruc­tu­ras, estas formas de organizar el lenguaje, también aparecen como codificadas en mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los distintos niveles de conciencia ponen cada uno su propio ámbito formal.'' Esto quiere decir que los distintos niveles de conciencia estructuran los datos que llegan a mi conciencia de modo distinto, de forma distinta. Cada nivel procede como la estructura de ámbito más general y está ligado (ese nivel), a formas características. Las formas que emergen en la conciencia van a depender, en gran medida, de ese nivel que está poniendo su ámbito estructurador. El estímulo se va a convertir en forma, es decir, el estímulo se va a convertir en imagen cuando la conciencia lo estructure desde su nivel de trabajo. Así, un mismo estímulo se traducirá en formas distintas, en imágenes distintas. Y estas imágenes se pueden trasladar en la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como el signo codificado en mí aparece nuevamente, lo reconozco y aparece con una forma característica ubicado en mi espacio de representación. Mi conciencia puede perfectamente trasladar la imagen que ha provenido de un sentido a imágenes que corresponden a otros sentidos, porque a los efectos del reconocimiento una sola característica o una franja de percepción puede ser suficiente para estructurar el todo objetal. Así, podría suceder que un dato proveniente del ojo fuera trasladado internamente a dato proveniente del oído. Es decir, podría operarse en conciencia la traducción de un dato perceptual, como si ese dato hubiera provenido de otro sentido. Así, aunque ese signo despierte imágenes diferentes, ellas se corresponden entre sí en cuanto a la ubicación que tienen en el espacio de representación y en cuanto a la función con que van a cumplir luego como imagen al dar sus disparos al centro correspondiente. Para el caso, que escuche yo el crepitar del fuego muy próximo a mí; que vea el fuego, muy próximo a mí; que huela el fuego, muy próximo a mí; en todos los ca­sos estas percepciones que llegan a mí por canales diferentes se estructuran en una representación global característica y todas las percepciones son permutables, reemplazables unas por otras. Reemplazables y por lo tanto traducibles. Están emplazadas en el mismo nivel de representación, preparadas para dar el mismo tipo de disparo de peligro. Así es que escuche, huela, o vea el fuego, esas percepciones iniciales pueden ser traducidas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desplazamiento de los datos per­cep­tua­les externos ponen en movimiento mi registro interno. Si obser­vo una línea en el espacio, y esta línea es seguida por mi ojo en una dirección, también en mi registro interno voy a notar ese desplazamiento. De esta manera lo que va pasando con el ojo, va pasando en mi espacio interno de representación. De modo que no va a ser indiferente el tipo de imagen que aparece afuera por cuanto la imagen correspondiente va a seguir determinados movimientos, se va a emplazar en distintos puntos y profundidades de mi espacio interno. Así pues, bastaría con estudiar lo que hace el ojo siguiendo a determinados fenómenos de percepción, para comprender lo que va pasando internamente en mi sistema de registro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Signos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe lo que convencionalmente se llama “símbolo” y lo que se llama “alegoría”, aunque no se haya definido con mucha precisión a cada una de esas representaciones. Internamente, ''un símbolo es una imagen que surge del canal abstractivo y una alegoría es una imagen que surge del canal asociativo.'' Ambos tienen diferencias en la estructuración y en su forma general. Las imágenes que han partido de la vía abs­trac­tiva son reductivas, están desposeídas de caracteres se­cun­darios, sintetizan una cantidad de características o abstraen lo más esencial de todas las características presentes; mientras que las imágenes que corresponden a la vía asociativa, son imágenes multiplicativas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También existen representaciones que cumplen con la función de codificar registros. A ellos les llamamos “signos”. En ese sentido, la palabra por ejemplo, es un signo que está codi­fi­cado, que suscita un tipo de registro en mí y que despierta ade­más, una gama de fenómenos y procesos. Si a una persona se le dice: “incendio”, probablemente no perciba más que la palabra incendio, pero como ese registro está codificado, se despierta en su interior un complejo sistema de reacciones. Y con cada palabra que se lanza, con cada signo, se evoca esa codificación y las codificaciones que le son inmediatas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los signos, por cierto, provienen de distintas vías. Por ejemplo, puedo yo establecer un sistema de relación sígnica con otra persona moviendo los brazos, gesticulando de un determinado modo. Si yo gesticulo de un modo frente a una persona, esta persona recibe ese dato que está codificado internamente. ¿Y qué pasa con la codificación interna de ese dato? Pasa que suscita en su interior el mismo proceso que ha dado lugar a la imagen en el otro que ha lanzado el signo. De tal manera que se produce un fenómeno de desdoblamiento, en donde finalmente llegamos al mismo registro. De no llegar al mismo registro, no habría posibilidad de comunicación entre las personas. Y si alguien me indica algo con un gesto, debo tener de ese gesto el mismo tipo de registro interno que tiene la otra persona, porque de otra manera no podría comprender el significado que tiene para ella tal operación. Es gracias a los registros codificados que se pueden establecer relaciones entre personas. Se tra­te de palabras, se trate de gestos, se trate de miradas, se tra­te de posturas corporales generales, en todos los casos estamos hablando de signos que establecen comunicación porque se tiene de ellos la misma codificación de registro. Basta un gesto para soltar todo un sistema complejo de registros codificados. Con un solo gesto, por ejemplo se puede inquietar mucho a otra persona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos hablar de una ''sígnica'' y estudiarla en el mundo de la comunicación entre las personas. Expresión y significado forman una estructura y son inseparables. Cuando el significado de una expresión es desconocido pierde su operatividad. Las expresiones que admiten diferentes significados se comprenden por el contexto. Un signo puede ser la expresión de un significado o señalar por carácter asociativo. Los códigos de señalización están realizados con signos que indican objetos, fenómenos o actividades. Es claro que tanto el símbolo como la alegoría pueden cumplir con funciones sígnicas. En el primer caso, un triángulo invertido puesto en un cartel a la vera de un camino, puede señalar la acción de una institución vial. En el segundo, un rayo dibujado en un cartel que cuelga de un alambrado, puede indicar “peligro: electricidad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro interés está puesto en los signos internos, o en aquellos signos en cuanto disparan registros codificados en el interior de uno mismo. Así como el gesto es lanzado hacia afuera como signo que el otro interpreta, así también numerosos signos, símbolos y alegorías pueden ser emplazados en el mundo externo y ser interpretados por otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Símbolos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Un punto'', en el espacio externo, va a funcionar del mismo modo que el punto en el espacio de representación interno. Comprobamos que la percepción de un punto sin referencias hace mover los ojos en todas las direcciones por cuanto el ojo va a buscar parámetros perceptuales para encuadrarlo. Lo mismo va a suceder con un punto de representación. Frente a un punto imaginado se van a buscar parámetros, referencias, aunque sea con los bordes del espacio de representación. El punto va a subir, va a bajar, va a ponerse en un costa­do o en otro, se puede hacer el esfuerzo por mantener ese pun­to pero se va a notar como si el “ojo interno” buscara re­­fe­rencias dentro del espacio mental. Así pues, un punto sin referencias hace mover los ojos en todas las direcciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La línea horizontal'' lleva al ojo en esa dirección, en la dirección horizontal, sin mayor esfuerzo. Pero la línea vertical provoca un cierto tipo de tensión. En el espacio de representación se presentan mayores dificultades para desplazar la imagen por “alturas” y “profundidades” que en sentido horizontal. Internamente, se podría seguir un movimiento “horizontal” constante que terminara volviendo a la posición original, mientras que resultaría más difícil “subir” y, circularmente, lle­gar desde “abajo” al punto de origen. Así también, el ojo, puede desplazarse con mayor facilidad en sentido horizontal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Dos líneas que se cruzan'', llevan al ojo a dirigirse hacia el centro y quedar encuadrado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La curva'' lleva al ojo a incluir espacio. Provoca la sensación de límite entre lo interno y lo externo a ella, deslizando el ojo hacia lo incluido en el arco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El cruce de curvas'' fija al ojo haciendo surgir nuevamente al punto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El cruce de curva y recta'' fija el punto central y rompe el aislamiento entre los espacios incluidos y excluidos en el arco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las rectas quebradas'', rompen la inercia del desplazamiento del ojo y exigen un aumento de la tensión en el mirar. Igual sucede con los arcos discontinuos. Si en el espacio de representación se observa una línea horizontal y a esta línea horizontal se la quiebra y hace descender, la inercia que llevaba ese fenómeno se rompe, se “frena”, produciéndose un aumento de la tensión. Si se hace eso con la horizontal pero quebrándola hacia arriba, en lugar de hacia abajo, se va a pro­ducir otro tipo de fenómeno. Pero en todo caso se va a romper la inercia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La repetición de iguales segmentos de rectas o curvas discontinuas'', coloca nuevamente al movimiento del ojo en un sistema de inercia. Por lo tanto disminuye la tensión del acto de mirar y se produce la distensión. Es decir, el placer del ritmo que se registra en las curvas que se repiten o las rectas en segmentos que se repiten y que tan importante ha sido a los efectos de la decoración. También en el caso del oído se verifica con facilidad el efecto del ritmo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando rectas y curvas terminan conectándose en circuito, ''surge el símbolo del encuadre y del campo. En el espacio de representación, el encuadre mayor está dado por los límites de dicho espacio interno pero que, desde luego, es variable. Pero en todo caso, sus límites son el encuadre mayor. Lo que sucede adentro de ese encuadre está en el campo de representación. Tomando, por ejemplo, un cuadrado y colocando un punto dentro de su campo, se va a notar un sistema de tensiones diferentes, según el punto esté próximo a una recta discontinua (un ángulo del cuadrado), o según esté equidistante a todos los ángulos. En el segundo caso se comprueba una especie de equilibrio. Se puede sacar ese punto del cuadrado y colocarlo afuera de él, comprobándose una tendencia del ojo a incluirlo en el campo del cuadrado. Seguramente, en la representación interna ocurrirá otro tanto''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando rectas y curvas se separan del circuito'' surge un símbolo de expansión (si aquellas tienen una dirección de apertura), o surge un símbolo de contracción (si tienen dirección de cierre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Una figura geométrica elemental'' actúa como referencial de centros manifiestos. Existe diferencia entre centro manifiesto (donde se cruzan líneas) y centro tácito (donde se dirige el ojo sin dirección de líneas). Dado un cuadrado, en el cruce de sus diagonales (aunque dichas líneas no estén dibujadas), surge el centro tácito, pero este se hace manifiesto en cuanto se coloque allí un punto. Los centros manifiestos, por tan­to, surgen cuando se cortan curvas o rectas y la visión se es­tanca. Los centros tácitos son aquellos que aparecen como si estuvieran puestos, que operan como si existiera el fenóme­no. No existe tal fenómeno, pero sí existe el registro de estan­ca­miento del ojo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En el círculo, no hay centros manifiestos.'' Hay solamente centro tácito, lo que provoca movimientos del ojo hacia el centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El punto es el centro manifiesto por excelencia.'' Como no hay encuadre ni centro tácito, este centro se desplaza en cualquier dirección.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El vacío es el centro tácito por excelencia.'' Como no hay encuadre ni centro manifiesto, este centro provoca un movimiento general hacia él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando un símbolo incluye a otro en su campo'', el segundo es el centro manifiesto. Los centros manifiestos atraen el ojo hacia ellos. Un centro manifiesto puesto en el espacio de representación, atrae a todas las tensiones del psiquismo hacia él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Dos centros de tensión'' provocan vacío en el centro tácito, desplazando la visión hacia ambos polos y luego hacia el centro del vacío, creándose tensiones intermitentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En el campo de un símbolo de encuadre, todos los símbolos están en relación'' y colocando uno de los símbolos fuera del encuadre se establece una tensión entre él y el conjunto incluido. Con el espacio de representación, como inclusor mayor, sucede eso mismo. Todas las imágenes tienden a ser incluidas presentemente en este espacio y aquellas imágenes copresentes tenderán a expresarse en ese espacio. Otro tanto ocurre entre niveles en su relación de imágenes. Y podría haber en el espacio de representación, una determinada imagen (una imagen obse­siva, por ejemplo), que impidiera el acercamiento de otras representaciones. Por lo demás, esto sucede cuando la atención está activa sobre un contenido impidiendo la interferencia de otros. Pero po­dría existir un gran vacío, que permitiera manifestar con facilidad contenidos profundos que llegaran a su campo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los símbolos externos al encuadre'' tienen relación entre sí, sólo por su referencia al encuadre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los signos, alegorías y símbolos pueden servirse mutuamente de encuadre o servir de enlace entre encuadres.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las curvas'' concentran la visión hacia el centro y las puntas dispersan la atención fuera del campo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El color'' no modifica la esencia del símbolo, aunque lo pondera como fenómeno psicológico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La acción de forma del símbolo se verifica en la medida en que se registre dicho símbolo'', es decir que si alguien es­­tá­ colocado en el interior de una habitación y no sabe que és­ta es cúbica, esférica, o piramidal la acción de forma no se verifica. Pero si alguien sabe o cree (por ejemplo experimentalmente, con los ojos vendados) que está incluido en una habitación piramidal, entonces va a experimentar registros muy diferentes a si cree que está en una habitación esférica. El fenómeno de la “acción de forma” se verifica no por la forma en sí, sino por la representación que corresponde a la forma. Estos símbolos que operen como continentes, van a producir numerosas tensiones en otros contenidos; a algunos les van a dar dinámica, a otros los van a incluir, a otros los van a excluir, etcétera. En suma, se va a establecer un sistema de relaciones específicas entre los contenidos de acuerdo al tipo de continentes simbólicos que se configuren.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Alegorías ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alegorías son aglutinaciones de contenidos diversos en una sola representación. Por los orígenes de cada componente, a las alegorías se las suele comprender como representaciones de seres “imaginarios” o fabulosos, por ejemplo, una esfinge. Estas imágenes, aunque fijas en una representación, cumplen con una función “narrativa”. Si a alguien se le mencionara “la justicia” podría resultarle una expresión de la cual no tuviera registro, o podría tener varios significados que se presentaran en cadenas asociativas. Si éste fuera el caso, “la justicia” podría representársele como una escena en la que diversas personas cumplen con actividades judiciales, o bien podría aparecerle una señora con los ojos vendados, una balanza en una mano y una espada en la otra. Esta alegoría habría sintetizado lo diverso, presentando una suerte de narración en una sola imagen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alegorías, en el espacio de representación, tienen una curiosa aptitud para moverse, para modificarse, para transformarse. Mientras los símbolos son imágenes fijas, las alegorías son imágenes que se van transformando, que van realizando una secuencia de operaciones. Basta que se suelte una imagen de esa naturaleza para que ella cobre vida propia y se ponga a hacer operaciones divagatoriamente, mientras que un símbolo colocado en el espacio de representación, va contra la corriente de la dinámica de la conciencia y representa un esfuerzo tratar de mantenerlo sin divagaciones que lo trans­for­marían haciéndole perder sus propiedades.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una alegoría se la puede sacar de la interioridad y colocarla afuera, por ejemplo como estatua en una plaza. Las alegorías son narraciones transformadas en las que se fija lo diver­so, o se multiplica por alusión, pero también en donde se con­cre­ta lo abstracto. El carácter multiplicativo de lo alegórico, cla­ramente está ligado a los procesos asociativos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para comprender lo alegórico es conveniente revisar las características de la asociación de ideas. En un primer caso, se dice que la ''similitud'' guía a la mente cuando ésta busca lo parecido a un objeto dado. La ''contigüidad'', cuando busca lo propio, o lo que está, estuvo, o estará en contacto con un objeto dado. El ''contraste'', cuando busca aquello que se opone o que está en relación dialéctica con un objeto dado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observamos que lo alegórico es fuertemente situacional. Es dinámico y relata situaciones referidas a la mente individual como pasa en los sueños, en algunas divagaciones perso­na­les, en la patología y en la mística. Pero también sucede es­to con el psiquismo colectivo como ocurre con el cuento, el ar­te, el folclore, el mito y la religión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alegorías cumplen con distintas funciones. Relatan situaciones compensando dificultades de abarcamiento total. Cuando surge un fenómeno y no se lo comprende convenientemente se lo alegoriza y se cuenta un cuento, en lugar de hacer una des­­cripción precisa. Si no se sabe bien qué sucede con el true­­­­­no, es probable que se cuente un cuento acerca de alguien que anda corriendo por los cielos y si no se entiende có­mo funciona el psiquismo entonces vienen los cuentos o los mi­tos a explicar lo que va pasando en el interior de uno mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al apresar situaciones alegóricamente se puede operar sobre las situaciones reales de modo indirecto, por lo menos así cree el alegorizante.&lt;br /&gt;
En lo alegórico, el factor emotivo no es dependiente de la re­presentación. En los sueños surgen alegorías que si se corres­pon­dieran exactamente con la vida cotidiana provocarían disparos de emociones típicas. Sin embargo, en el sueño se provocan disparos de emociones que no tienen que ver con las representaciones actuantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un ejemplo: el soñante se ve atado a las vías del tren; el tren se acerca con velocidad y estruendo, pero el soñante en lugar de experimentar desesperación comienza a reírse de tal modo que hasta se despierta sorprendido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede alegorizar un estado interno y se puede decir: “es como si me sintiera cayendo por un tubo”, por ejemplo. La sensación interna que se experimenta y que se registra es de una cierta desesperación, de un cierto vacío, etcétera, pero se puede alegorizar como la “caída por un tubo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para entender un sistema alegórico es necesario tener en cuenta el clima que acompaña a la alegoría, porque es éste el que va a delatar el significado. Y, cuando no hay acuerdo entre imagen y clima, debemos orientarnos por éste y no por la imagen para comprender los significados profundos. Cuando el clima está perfectamente enlazado a la imagen correspondiente no hay problema en seguir la imagen, que es más fácil de seguir. Pero si hubiera discordancia, nos inclinaríamos siempre a favor del clima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las imágenes alegóricas tienden a trasladar energía hacia los centros para efectuar respuesta. Desde luego, existe un sistema de tensión y un sistema de descarga de estas tensiones. Y lo alegórico va haciendo esa “conectiva de glóbulo rojo” que va llevando cargas por el torrente, en este caso por el circuito de la conciencia. Cuando sucede una traslación de estas cargas, de la alegoría que actúa sobre un centro, se produce una manifestación energética. Tales manifestaciones ­energéticas se pueden apreciar con fuerza en la risa, el llanto, el acto amoroso, la confrontación agresiva, etcétera. Estos son los medios más adecuados para el alivio de la tensión interna y, cuando estas alegorías surgen, tienden normalmente a cumplir con esa función de descarga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Considerando la ''composición de lo alegórico'', se puede hacer una suerte de inventario de los recursos con que cuenta. Así, podemos hablar de los “continentes”, por ejemplo. Los continentes guardan, protegen, o encierran aquello que está en su interior. Los “contenidos”, en cambio, son aquellos elementos que están incluidos en un ámbito. Las “conectivas” son entidades que facilitan o impiden la conexión entre contenidos, entre ámbitos, o entre ámbitos y contenidos. Los “atributos”, que pueden ser manifiestos o tácitos (cuando están encubiertos), se refieren a las propiedades que poseen los elementos alegóricos o la alegoría total. También destacamos a los “niveles”, a las “texturas”, a los “elementos” y a los “momentos de proceso”. Estos momentos de proceso se alegorizan como edades, por ejemplo. Por último, debemos mencionar los “transformismos” y las “inversiones”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al interesarnos por una alegoría, al tratar de comprender una alegoría, tratamos de establecer ciertas ''reglas de interpretación'' que nos ayuden a comprender qué significa esa alegoría y con qué función está cumpliendo en la economía del psiquismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Cuando queremos hacer una interpretación alegórica, re­du­cimos lo alegórico a símbolo para comprender el sistema de tensiones en que se emplaza esa alegoría. El continente de una alegoría, es el símbolo. Así es que si en un sistema alegórico aparecen varias personas discutiendo en una plaza (cua­dra­da u oval, por ejemplo), ésta es el continente mayor (con su especial sistema de tensiones de acuerdo a la conformación simbólica), y en su interior están las personas discutiendo (contenidos de ese símbolo). La reducción simbólica considera a la plaza como continente que impone su sistema de tensiones (por ejemplo tensión bifocal si la plaza es oval), a la situación en la que se desenvuelven conflictivamente los contenidos (personas discutiendo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 2. Tratamos de comprender la materia prima de lo alegórico, es decir, de qué canales proviene el impulso principal. Pro­viene de sentidos (y de cuál o cuáles), o de memoria; proviene de una mezcla de sentidos y memoria; proviene de un estado característico de conciencia que tiende a hacer esas articulaciones particulares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 3. Tratamos de interpretar de acuerdo a leyes asociativas según patrones comúnmente aceptados. Así es que cuando vamos a interpretar a estas asociaciones, debemos preguntarnos a nosotros mismos qué significa esa alegoría, qué quiere decir para nosotros. Y si queremos interpretar una alegoría que está puesta en el mundo externo, como un cuadro por ejemplo, deberíamos preguntarle al productor qué cosa significan para él dichas alegorías. Pero podrían mediar muchos cientos de años entre nosotros y el alegorizante y, con nuestros significados epocales o culturales, difícilmente llegaríamos a interpretar lo que significó para la economía del psiquismo del alegorizante. Pero podríamos llegar a intuir o a tener información de los significados propios de aquella época. Decimos pues, que siempre es bueno interpretar de acuerdo a leyes asociativas y según los patrones comúnmente aceptados. Y si se estudia una alegoría social se debe investigar el significado consultando a las personas que son o han sido agentes de tal sistema alegórico. Serán esas personas las que esclarecerán sobre el significado y no nosotros, ya que no somos o no hemos sido agentes de ese sistema alegórico y que, por tanto, “infiltraríamos” nuestros contenidos (personales o culturales) deformando los significados. Ejemplificando. Alguien me habla de un cuadro en el que figura una anciana. Si al preguntar a mi interlocutor qué significa para él la anciana de la pintura, él me responde que significa “la bondad”, entonces yo tendré que aceptarlo y no será legítimo dar otra interpretación infiltrando mis propios contenidos y mi sistema de tensiones. Si le pido a alguien que me cuente acerca de la alegoría de la anciana bondadosa, tendré que atenerme a lo que se me diga porque de otro modo yo, dictatorial e ile­gí­ti­ma­mente, ignoro la interpretación del otro y prefiero explicarlo todo por lo que a mí me sucede. Así es que si el alegorizante me habla de “la bondad”, no tengo por qué interpretar a dicha “bondad” como un contenido sexual reprimido y deformado. Mi interlocutor no vive en una sociedad reprimida sexualmente al estilo de la Viena del siglo xix y no participa de la atmósfera neoclásica de los culteranos que leían las tragedias de Sófocles, él vive en el siglo xx, en Río de Janeiro y, en todo caso, participa de una atmósfera cultural neopagana. Así es que la mejor solución será atenerme a la interpretación que me da el alegorizante que vive y respira el clima cultural de la ciudad de Río de Janeiro. Bien sabemos a dónde han ido a parar las interpretaciones de ciertas corrientes psicológi­cas y antropológicas que han substituido los relatos e interpretaciones de las personas directamente involucradas por las especiales devociones del investigador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 4. Tratamos de comprender el argumento. Distinguimos en­tre ar­gu­mento y temas. Un argumento es el cuento, pero dentro del cuento hay temas particulares. A veces los temas permanecen y el argumento varía, o bien los temas cambian pero siem­pre es el mismo argumento. Esto ocurre por ejemplo en un sueño o en una secuencia de sueños.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 5. Cuando hay coincidencia entre clima e imagen, se sigue la imagen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 6. Cuando no coinciden clima e imagen, el hilo conductor es el clima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 7. Consideramos al núcleo de ensueño, que aparece ale­go­ri­zado como imagen o como clima continuo (fijado), a través de distintas alegorizaciones y a lo largo del tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 8. Todo aquello que cumple con una función, es ella misma y no otra. Si en un sueño se mata con una palabra, esa palabra es una arma. Si con una palabra se resucita a alguien o se cura a alguien, esa palabra es un instrumento para resucitar o para curar, no otra cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 9. Se trata de interpretar el color, reconociendo que en las representaciones alegóricas el espacio de representación va desde lo oscuro a lo claro de tal modo que, a medida que las representaciones suben el espacio mismo se aclara y a medida que bajan el espacio se oscurece. En todos los planos del espacio de representación pueden aparecer distintos colores y con diferente gradación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 10. Cuando se comprende la composición de los distintos elementos que configuran un sistema alegórico; cuando se en­tien­de la relación entre los componentes y cuando se puede hacer una síntesis sobre la función con que cumplen los elementos y sus relaciones, se puede considerar resuelto un nivel de interpretación. Desde luego, se podría profundizar en nuevos niveles de interpretación si fuera necesario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 11. Para entender el proceso y desenvolvimiento de un sistema alegórico, se han de lograr varias síntesis interpretativas a lo largo del tiempo. Así es que puede no ser suficiente una interpretación completa en un momento dado, si no se puede entrever el proceso o las tendencias hacia donde podría derivar el sistema alegórico en cuestión. Tal vez se requiera contar con varias interpretaciones a lo largo del tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Operativa ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este espacio mental que corresponde exactamente al cuerpo, es registrable por mí como suma de sensaciones cenestésicas.&lt;br /&gt;
Este “segundo cuerpo” es un cuerpo de sensación, de memoria y de imaginación. No tiene existencia en sí, aunque en ocasiones algunos hayan pretendido darle entidad separada del cuerpo. Es un “cuerpo” que se forma por la suma de las sensaciones que provienen del cuerpo físico, pero según que la energía de la representación vaya a un punto o a otro, moviliza una parte del cuerpo u otra. Así es que, si una imagen se concentra en un nivel del espacio de representación, más interno o externo, a una altura u otra, se ponen en marcha los centros del caso movilizando energía hacia el punto corporal correspondiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas imágenes que surgen lo hacen, por ejemplo, por una determinada tensión corporal y entonces nos vamos a buscar la tensión en el cuerpo, en el punto que corresponda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Pero qué sucede cuando no hay esa tensión en el cuerpo, y sin embargo en la pantalla de representación aparece un fenómeno de alegorización? Puede ser que no esté presente en el cuerpo tal tensión. Pero puede ser que una señal que partiendo de memoria actúe sobre conciencia y en conciencia destelle como imagen, revele que el impulso de memoria influyó en alguna parte del cuerpo. Se produjo en ese momento una contracción y ella lanzó el impulso que, registrado en conciencia, apareció en pantalla como alegorización y ello nos da a entender que el fenómeno está lanzando su pulso desde un punto del cuerpo. Estos fenómenos pertenecen al pasado, no están presentes, no hay una tensión permanente actuando, y sin embargo esta tensión (que no es una tensión en sí, sino que es un impulso grabado en memoria), pone en marcha una tensión con el registro cenestésico correspondiente y luego va a terminar apareciendo como imagen. Según se evoque en el sistema de registro un determinado bit, una determinada señal y esta señal sea soltada al mecanismo de conciencia, podrán aparecer concomitantemente fenómenos de contracción del cuerpo, o fenómenos irritativos del cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy pesquisando fenómenos que no existen actualmente. Fenómenos que puedo registrarlos en mi propio cuerpo en la medida en que son evocados, pero que no existen constantemente en el cuerpo sino que existen en memoria y al ser evocados, se expresan en el cuerpo. De manera que este espacio de representación tiene carácter de intermediario entre unos mecanismos y otros porque está conformado por la suma de sensaciones cenestésicas. En él se manifiestan fenómenos transformados de sensaciones externas o internas y en él se expresan fenómenos ya producidos hace mucho tiempo y que están emplazados en memoria. También en él aparecen fenómenos que no existen en ese momento en el cuerpo, pero que siendo productos del trabajo imaginario del mismo coordinador, terminan actuando sobre el cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es oportuno ahora, hacer una revisión de actividades que se orientan hacia la modificación de ciertos comportamientos psíquicos.&lt;br /&gt;
El conjunto de técnicas que llamamos “operativa” nos permite operar sobre los fenómenos, modificar fenómenos. Englo­ba­mos en operativa a diversas técnicas: técnicas que llamamos de ''catarsis'', técnicas que llamamos de ''transferencias'' y diversas formas de ''auto-transferencias''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En épocas recientes se volvió a usar la palabra “catarsis”. Apa­recía de nuevo ese señor que se ponía en presencia de quien tenía problemas psíquicos y le decía nuevamente, como miles de años atrás: “vea mi amigo, suelte su lengua y explique los problemas que usted tiene”. Y entonces la gente soltaba su lengua, explicaba sus problemas y se producía una suerte de lavado interno (o de “vómito” interno). A esa técnica la llamaban “catarsis”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra técnica de operativa fue llamada también “transferencia”. Se tomaba a una persona que ya había producido su catarsis y que ya había aliviado sus tensiones para entrar en un trabajo un poco más complejo. Ese trabajo consistía en hacer “transitar” a esa persona por diferentes estados internos. Al transitar por esos estados, aquella persona que ya no sufría importantes tensiones podía moverse en su paisaje interno desplazando, “transfiriendo”, problemas o dificultades. El sujeto transfería imaginariamente contenidos oprimentes hacia otras imágenes que no tenían carga afectiva, ni representaban un compromiso biográfico...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anteriormente hablamos de los registros de las tensiones en el simple hecho del atender. Ustedes lo reconocen bien. Pueden atender con tensión o sin ella; hay diferencia. Ustedes pueden a veces soltar esta tensión y atender. Normalmente creen que cuando sueltan la tensión para atender se desinteresan del tema. No sucede así. Sin embargo, ustedes han asociado desde hace mucho tiempo, cierta tensión muscular con el hecho de atender y creen que atienden cuando están tensos. Pero la atención nada tiene que ver con esto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ¿qué pasa con las tensiones en general, no sólo con las tensiones de la atención? A las tensiones en general las ubicamos en distintas partes del cuerpo, en los músculos especialmente. Estamos hablando de las tensiones musculares externas. Tenso un músculo voluntariamente y tengo un registro de esa tensión. Tenso voluntariamente los músculos faciales, tengo un registro de esa tensión. Tenso distintos músculos de mi cuerpo y tengo registro de esa tensión. Me voy familiarizando con esa técnica de la tensión artificial. Me interesa mucho poder obtener la mayor cantidad de registros posibles, tensando los distintos músculos de mi cuerpo. Y también me interesa ir diso­cian­do esas tensiones que antes logré. He observado que al ten­sar un punto se tensan otros. Luego trato de distender el pun­to, pero a veces no se distienden los otros músculos que acompañaron a la tensión. Si se trabaja con ciertas partes del cuerpo se comprueba que al querer tensar un punto se tensan ese punto y otros y luego, al distender ese punto, se distiende ese punto pero no los otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto sucede no solamente por estos trabajos voluntarios, eso sucede en la vida cotidiana. De tal manera que frente a un problema de confrontación cotidiano, por ejemplo, un sistema de músculos se pone tenso; desaparece la confrontación con el objeto, los músculos en cuestión se distienden, pero no los otros que le acompañaron en el momento de la tensión. Un poco más de tiempo y termina todo distendido. Pero a veces sucede que pasa bastante más tiempo y no se distienden los otros puntos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Quién de ustedes no reconoce tensiones musculares más o menos permanentes? Hay quienes registran esas tensiones a veces en el cuello, a veces en otra parte de su cuerpo. Ahora mismo, si ustedes se fijan, pueden descubrir tensiones innecesarias que están operando en diversas partes del cuerpo. Ustedes a eso lo pueden registrar. Y como ven, eso que registran en distintas partes de su cuerpo, no está cumpliendo con ninguna función.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien. Distinguimos entre tensiones musculares externas de tipo situacional y las tensiones musculares externas de tipo continuo. En las ''tensiones situacionales'' el sujeto tensa determinadas partes de su cuerpo y al desaparecer la dificultad (en nuestro ejemplo, la confrontación), desaparece también la tensión. Esas tensiones situacionales, seguramente cumplen con funciones muy importantes y se comprende que no pretendamos acabar con ellas. Están las otras, las continuas, no las situacionales. Y estas continuas tienen la circunstancia agravante que si se produce un determinado fenómeno de confrontación, además, aumentan. Luego bajan, nuevamente, pero conservando el nivel de tensión continua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puedo, con ciertos procedimientos, distender las tensiones continuas pero esto no garantiza que no permanezcan en mi in­terior distintos sistemas de tensiones. Puedo trabajar con toda la musculatura externa, puedo hacer cuanto ejercicio quiera y sin embargo, internamente, las tensiones siguen actuando. ¿De qué naturaleza son estas tensiones internas? En ocasiones son de tipo ''muscular profundo'' y en ocasiones registro a estas tensiones como ''irritaciones profundas'', como irri­taciones viscerales que dan impulsos y que van configurando un sistema de tensión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hablamos de estas tensiones profundas, estamos hablando de tensiones que no son muy diferentes a las externas, pero que tienen un componente emotivo importante. Podríamos considerar a estos dos fenómenos como gradaciones de un mismo tipo de operación. Hablamos ahora de estas ''tensiones internas teñidas emotivamente y a ellas las definimos como climas, no muy diferentes a las tensiones en general pero con un fuerte componente emotivo''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué sucede con algunos fenómenos como los de depresión y las tensiones? Una persona se siente aburrida (el aburrimiento es pariente de la depresión), le da lo mismo una cosa que otra, no tiene especiales preferencias, diríamos que está sin tensión. A lo mejor ella se registra a sí misma como falta de vitalidad pero detrás de eso es muy posible que exista un fuerte componente emotivo. En la situación en que se encuentra esa persona, notamos que hay fuertes correntadas emotivas de tipo negativo y pensamos que si aparecen esas correntadas emotivas es porque aún no existiendo tensión muscular externa hay tensiones internas que pueden ser tensiones musculares internas o, en otras ocasiones, fenómenos de irritación interna. A veces sucede que no existe un sistema de tensiones continuo o de irritación continuo, sino que por la confrontación con una situación dada se sueltan fenómenos mnémicos, fenómenos de memoria que hacen su disparo interno y surge ese registro de falta de vitalidad o aburrimiento, u opresión interna, o sensación de encerramiento, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las tensiones musculares externas normalmente las podemos manejar voluntariamente; a los climas, en cambio, no los podemos manejar voluntariamente porque tienen otra característica: siguen al sujeto aún cuando haya salido de la situación que lo motivó. Recordarán ustedes los fenómenos de arrastre, estos que siguen al sujeto aunque la situación haya pasado. Estos climas siguen tanto al sujeto que puede éste cambiar toda su situación, transitar a lo largo de los años por dis­tintas situaciones y continuar con ese clima que lo persigue. Esas tensiones internas son traducidas de modo difuso y to­talizador. Este punto explica también las características de la emoción en general que trabaja totalizando, sintetizando; no trabaja refiriéndose a un punto particular de una tensión del cuerpo, no se refiere tampoco a un punto de dolor en el intracuerpo, que puede ser localizado muy bien, se refiere más bien a un estado de invasión de la conciencia. Se trata entonces de impulsos cenestésicos no puntuales, eso está claro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el mecanismo de traducción de impulsos aporta imágenes que se corresponden con ese clima difuso, hablamos de correspondencia de ''clima'' y ''tema'' (hay un tema que tiene correspondencia con ese clima). Entonces es muy probable que esa persona que experimenta determinado clima, diga que “se siente encerrada”, por ejemplo. Eso del “ence­rra­miento” es un tipo de representación visual, que coincide con el registro emotivo y hay algunos más exagerados que no só­lo hablan de “encerramiento”, así en general, sino que expli­can que se sienten encerrados en una determinada caja con ta­les y cuales características. Esto, en vigilia, no les es muy cla­ro pero en cuanto disminuye un poco su nivel de conciencia, sí aparece esa caja adentro de la cual ellos se encuentran. Por supuesto, cuando los mecanismos de traducción trabajan fuer­te, cuando los registros cenestésicos son más intensos y cuando la vía alegórica se pone en marcha, es más fácil rastrear estos fenómenos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces aparecen imágenes que ''no se corresponden con los climas.'' Por último, existen casos en que se registra el ''clima sin imágenes''. En realidad hay imagen cenestésica en todos los casos y el emplazamiento de esta imagen difusa general en el espacio de representación perturba las actividades de to­­dos los centros, porque es desde ese espacio de representa­ción desde donde las imágenes disparan su actividad hacia los centros.&lt;br /&gt;
A los climas se los baja de potencial por descargas catár­ti­cas, por abreacciones motrices que son manifestaciones de esa ener­gía hacia afuera del cuerpo, pero si bien ocurre en esas ocasiones una disminución de la tensión no por ello acontece su desplaza­miento, su eliminación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las técnicas que corresponden a la transformación y desplazamiento de climas, son las técnicas transferenciales''. Su objetivo no está puesto en la bajada del potencial de una tensión interna sino en el traslado de la carga de una imagen a otra imagen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es completo decir que los climas se generan solamente por traducción de señales de contracciones involuntarias profundas y que tales contracciones, captadas por cenestesia, se transforman en imágenes difusas que ocupan el espacio de representación. Decir esto no es completo. En primer lugar, porque el registro puede ser no puntual sino general, como en el caso de las emociones violentas. Y estos estados corresponden a descargas que circulan por todo el organismo y no se refiere a la puntualidad de una tensión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto al origen de estos fenómenos, puede estar en sentidos internos o actuar desde memoria, o actuar desde conciencia. Cuando el impulso corresponde a un fenómeno netamente corporal, cenestesia toma este dato y envía la señal correspondiente que aparece como imagen difusa, es decir no visualizable (como imagen cenestésica, no como imagen visual). Cenestesia entonces envía la señal correspondiente y aparece la imagen difusa, que de todas maneras se da en el espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay quienes dicen que cuando se encolerizan “ven todo rojo”, o que se modifica su espacio de representación y ven al objeto que les provoca cólera, “más pequeño”; otros dicen que lo ven “más resaltado”, etcétera. No estamos hablando del impulso localizado sino del estado difundido, emotivo, que de todos modos ha partido del registro cenestésico y se ha traducido en imagen cenestésica no visualizable. A veces tiene también traducciones visualizables, pero no es el caso. Tal emplazamiento de imagen no visualizable se da en el espacio de representación y moviliza a los centros instintivos básicamente. De todo eso que sucedió, se hace registro en memoria. Si, en cambio, el primer impulso proviene de sentidos externos y al final del circuito de impulso también se movilizan los centros instintivos, esto se graba en memoria asociado a la situación externa. Esto motiva una grabación en donde el impulso externo, el impulso que provino desde el exterior ahora queda ligado a un estado corporal interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volviendo al primer caso, el de la partida de impulso interno por desarreglo vegetativo, por ejemplo. También en este caso hay grabación situacional asociada, si los sentidos externos están por su parte trabajando. Pero si eso se produjera cuando los sentidos externos no trabajan o trabajan muy levemente (como en el nivel de sueño), la grabación situacional podría referirse únicamente a datos de memoria ya que se actualizaría en ese momento, quedando a su vez en memoria al final del circuito una extraña asociación de fenómenos de un tiempo 2 (es decir, el registro cenestésico), con fenómenos de un tiempo 1 (es decir, el dato de memoria).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos visto casos en que la partida del impulso es del ''in­tra­cuerpo'', y se asocia a situaciones de percepción externa. Y casos del mismo impulso pero asociado a ''memoria'' porque los sentidos externos no están trabajando en ese momento. También hemos visto el caso del impulso ''que parte de sentidos externos y termina movilizando registros internos ce­nes­tésicos'', siendo posible a partir de ese momento que la si­­tuación externa y el registro interno queden grabados en memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, ''memoria'' puede entregar impulsos y al movilizar registros desatar cadenas asociativas de imágenes (no sólo visuales sino de cualquier otro sentido, incluyendo la cenestesia), que a su vez despiertan nuevas entregas de datos, configurándose un estado emotivo climático pero que ahora se asocia a una nueva situación que se está percibiendo por sentidos externos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por último, ''conciencia'' misma en su elaboración de imágenes puede poner en marcha todo lo anterior y además agregar su propia actividad, grabándose al final en memoria situaciones externas asociadas a elementos imaginarios. De todas maneras, el encadenamiento sentidos-memoria-conciencia es indisoluble, no lineal y por supuesto estructural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así pues si el primer disparo es doloroso físico, la configuración final puede ser de sufrimiento moral y estar presentes allí verdaderos registros cenestésicos fuertemente grabados en memoria, pero asociados simplemente a la imaginación. El dolor físico, a menudo termina en sufrimiento moral articulado con elementos ilusorios pero registrables. Este hecho nos enseña que lo ilusorio aunque no tenga existencia “real” es registrable por diversas concomitancias que tienen indudable realidad psíquica. No se explica mucho al decir de un fenómeno que es “ilusorio”, ni se explica mucho más al decir que las ilusiones se registran, como se registran las percepciones llamadas “no ilusorias”. El sufrimiento ilusorio tiene su real registro para la conciencia. Allí es donde la transferencia tiene su mejor campo de trabajo, en el sufrimiento ilusorio. Diferen­te es lo que sucede con los impulsos dolorosos básicos, traducidos o transformados, a los que se puede desproveer de otros com­ponentes ilusorios sin que por ello desaparezca el dolor fí­sico. Pero este no es tema propio de la transferencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede disociar el encadenamiento automático del sufrimiento. A eso apunta primariamente la transferencia. Vemos a ''la transferencia como una de las tantas herramientas de operativa, destinada básicamente a desarticular el sufrimiento, a liberar a la conciencia de contenidos opresivos''. Así como la catarsis libera cargas y produce alivios proviso­rios, aunque a veces necesarios, la transferencia apunta al traslado de esas cargas de un modo permanente, por lo menos en lo que hace a un problema específico dado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos ahora, algunos aspectos del funcionamiento compensatorio de los aparatos del psiquismo. Los umbrales de los dis­tintos sentidos varían en estructura y los umbrales de sentidos internos varían compensatoriamente con respecto a los um­brales de los sentidos externos. Los fenómenos del umbral cenestésico, al disminuir los impulsos de los sentidos externos, entran en la percepción y comienzan a dar señal. Estamos diciendo que cuando disminuye el impulso externo, aquellos otros fenómenos internos que estaban trabajando a nivel de umbral, y que no registrábamos, aparecen de modo registrable. Por tanto, puede percibirse en la caída de nivel de conciencia el surgimiento de fenómenos del intracuerpo que en vigilia no aparecían. Al desaparecer el ruido de los sen­­tidos externos, éstos se hacen manifiestos. En la caída de ni­vel aparecen los impulsos internos que dan señal a concien­cia tomando canales asociativos. Cuando se despierta esta vía asociativa los fenómenos de traducción operan con gran fuerza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volvamos a los problemas de los fenómenos de traducción y de transformación de impulsos. De un objeto que percibo visualmente, reconozco otras características no visuales que puedo percibir según la situación. Estas diferentes percepciones de un mismo objeto se han ido asociando en mi memoria a lo largo de mi experiencia vital. Tengo un registro articulado de percepciones. Estamos considerando ahora algo más que la estructuración que hace la percepción de un sentido singular. Estamos considerando la estructuración que se realiza frente a un objeto por la suma de datos de sentidos diferentes que a lo largo del tiempo se fueron incorporando a memoria. Cuento con la articulación de diferentes características de cada objeto, de tal modo que tomando una de ellas se sueltan las otras características asociadas a él. Ese es ya el mecanismo básico de la traducción de impulsos. ¿Y qué es lo que se traduce? Veamos un ejemplo. Un impulso auditivo despierta registros mnémicos, registros en los que los impulsos visuales de su momento estaban asociados a impulsos auditivos. Ahora llega solamente el impulso externo auditivo y aparece en mi espacio de representación el registro visual. Esto es frecuente en vigilia. Y es gracias a ese mecanismo de asociación de sentidos, a esta estructuración de los sentidos, que podemos configurar franjas importantes del mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como el espacio de representación se va articulando desde la primera infancia en adelante, así también el mundo objetal se va articulando desde la primera infancia en adelante. En esa etapa de aprendizaje, los niños no parecen articular coherentemente los distintos registros que tienen de un mismo objeto. Como hemos comentado en su momento, los niños no distinguen bien entre su propio cuerpo y el cuerpo de su madre. Además, no relacionan bien el tipo de estímulo que llega a un sentido con la función con que puede cumplir ese objeto. Confunden además el aparato de registro, de tal modo que muchas veces vemos a los niños llevando un objeto que quieren comer al oído, a la oreja, y vemos que hacen distintos tipos de intercambios; no articulan todo ese sistema de percepción, no lo articulan más o menos coherentemente. Tampoco su espacio de representación está coherentemente articulado. Un edificio que está lejos, desde luego que es percibido mas pequeño que cuando está cerca, pero tienden sus manos hacia él para capturar una chimenea o a lo mejor una ventana y comerla. Hay niños que hacen eso con la luna que, como ustedes saben, está fuera del alcance de la mano, o estaba fuera del “alcance de la mano”... La visión este­reos­có­pica, que nos da profundidad y permite articular distintas distancias en el espacio, se va configurando lentamente en el niño. También el espacio de representación interno va cobrando volumen. Es claro que no se nace con la misma articulación objetal de los adultos sino que los datos que van aportando los sentidos permiten luego que el aparato psíquico vaya haciendo su trabajo, basándose siempre en memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos estudiando estos primeros fenómenos de ''traducción de impulsos''. Por ejemplo, un fenómeno que incide sobre un sentido suelta una cadena en donde aparecen las imágenes correspondientes a otros sentidos pero relacionados con el mismo objeto. ¿Qué sucede en esos extraños casos de aso­ciación de las características de un objeto que se colocan en otro objeto? Ahí ya hay una traducción mucho más interesante. Porque ahora un señor escucha el sonido de una campana y no evoca la imagen de la campana sino la imagen de un familiar. Ahora no se está relacionando al objeto que se oye con el objeto que en su momento se vio o con el objeto que en su momento se olió, sino que ahora se está asociando a ese objeto con otros fenómenos, con otras imágenes que acompañaron a la grabación de un momento pero que no se refieren al objeto en cuestión, sino a otro tipo de objeto. Primariamente se asocian, de un objeto dado, sus distintas características perceptuales. Pero hablamos de algo más, de un objeto al que se le asocian no sólo sus distintas características sino todos aquellos fenómenos que estuvieron en relación con él. Y estos fenómenos comprometen a otros objetos, comprometen a otras personas, comprometen a situaciones completas. Entonces hablamos del fenómeno de la traducción de impulsos que se refiere no sólo a las características de un mismo objeto, sino a las de otros objetos y estructuras de situación que se asociaron al objeto dado. Parece entonces, que ''la estructuración se hace relacionando percepciones distintas sobre un mismo objeto y de acuerdo a contextos situacionales''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algo más. Sucede que como hay impulso interno, si ese im­pulso interno tiene suficiente potencial de señal como para lle­gar al umbral de registro, al percibir el sonido de la campana el sujeto experimenta una curiosa emoción. Ya no está traduciendo impulsos o asociando impulsos entre las distintas características de ese objeto y otros que le acompañan, o entre estructuras de percepción completas, sino algo más: está traduciendo entre estructuras de percepción completas y estructuras del registro que le acompañó en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si vemos que se puede traducir el impulso que corresponde a un sentido y trasladarlo a otro, ¿por qué no habríamos de poder traducir también impulsos que son registrados por sentidos externos y que contiguamente evocan impulsos que han sido grabados desde sentidos internos? No hay mayor dificultad en esto. Sucede que el fenómeno es un tanto asombroso y tiene características enrarecidas a medida que se baja de nivel de conciencia. Pero su mecánica no es muy extraña.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recordemos que la memoria estudiada por capas como memoria antigua, memoria mediata y memoria reciente, está en movilidad. La materia prima más próxima es la del día y ahí tenemos los datos más frescos. Pero hay numerosos fenómenos asociados que se refieren a memoria antigua y estos nos ponen en dificultades, por cuanto al registro de un objeto que puede estar asociado con fenómenos recientes, le acompañan traductivamente fenómenos de memoria antigua. Esto es muy extraordinario y sucede particularmente con cierto tipo de sentidos. Por su estructuración, el sentido olfatorio es el más rico en este tipo de producciones. El sentido del olfato suele despertar cadenas asociativas muy grandes de tipo situa­cio­nal y muchas de ellas muy antiguas. Ustedes conocen ese ejemplo: se percibe la calidad de cierto olor y se sueltan imá­genes completas de la infancia. ¿Y cómo se sueltan esas imá­genes? ¿Ustedes se acuerdan del mismo olor, simplemente del mismo olor, de hace 20 años? No, ustedes se acuerdan de toda una antigua situación que ha sido disparada por la percepción actual de ese olor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La traducción de impulsos, que apareció primariamente como simple y de fácil pesquisa, termina complejificada. Franjas diversas de memoria, estructuraciones de percepción apa­ren­temente incoherentes, registros internos que se asocian con fenómenos percibidos externamente, producciones imaginarias que interfieren a la vez en el registro externo y se asocian a él, operaciones de memoria que traduciéndose van tomando en un nivel de conciencia las vías asociativas, todo ello di­ficulta la comprensión del esquema general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta ahora hemos visto a los impulsos asociándose y tra­du­ciéndose unos en otros. Pero hay también fenómenos muy curiosos que son los fenómenos de transformación. La ima­gen que estaba estructurada de un modo, al poco tiempo co­mienza a tomar otras configuraciones. Este proceso que ocurre en las vías asociativas, en las que los impulsos asociados que surgen en el espacio de representación cobran vida propia y empiezan a deformarse, a transformarse, nos muestran una movilidad sobre otra movilidad. Y con estos problemas nos encontramos en las técnicas transferenciales. Debemos darle fijeza a todo esto, contar con algún tipo de leyes generales que nos permitan operar en este caos móvil. Necesitamos algunas leyes operativas, algo que responda siempre, en las mismas condiciones, dando los mismos resultados. Y esto existe porque, afortunadamente, el cuerpo tiene cierta fijeza. Es gracias a que el cuerpo tiene cierta permanencia, que nosotros vamos a poder operar. Pero si esto sucediera en el mundo psíquico, exclusivamente, no habría forma posible de operar; no habría ninguna referencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La referencia objetal corpórea es la que nos va a permitir decir que aunque un dolor en una zona del cuerpo se traduzca de distintos modos, evoque distintas contigüidades de imágenes, haga mezclas de memoria y de tiempos, ese fenómeno se va a detectar en una determinada zona del espacio de representación. Y vamos a poder comprender muchos otros fenómenos curiosos y muchas funciones, gracias a la fijeza del cuerpo. Este cuerpo es un viejo amigo, un buen compañero que nos da referencias para movernos en el psiquismo. No tenemos otro modo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos qué sucede con el espacio de representación y los fenómenos que a partir de él se disparan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagino una línea horizontal delante de mis ojos. Cierro los ojos, ¿dónde la imagino? Bueno, la imagino adelante y afuera. Imagino ahora a mi estómago, ¿dónde lo imagino? Abajo y adentro. Imagino ahora aquella línea en el lugar en que se encuentra el estómago y esto me crea un problema de ubicación. Imagino ahora el estómago adelante y afuera y esto también me crea un problema de ubicación. Cuando imagino el estómago abajo y adentro, no sólo imagino el estómago sino que tengo un registro cenestésico del mismo y esto es un segundo componente de la representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora puedo imaginar el estómago adelante, arriba y afuera, pero no tengo el mismo registro cenestésico. De modo que cuando la imagen se emplaza en el lugar que corresponde, tiene el componente cenestésico de registro, que nos da una referencia importante. Si ustedes hacen un pequeño esfuerzo, van a poder imaginar también el estómago arriba y afuera. ¿Pero como lo van a imaginar? Tal vez como un dibujo, como lo han visto en los libros. Pero si lo imaginan en cambio abajo y adentro, ¿lo ima­ginan como qué?, ¿como el dibujo? De ninguna manera. ¿Tienen una imagen visual? De ninguna manera. Podrían tenerla asociada por el fenómeno de traducción, pero ¿qué es eso de imaginarlo en el espacio de representación, abajo y adentro? Es trabajar con otro tipo de imagen, con una imagen cenestésica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que según se emplace la imagen en el espacio de re­presentación en un punto o en otro y con un nivel de profun­di­dad u otro nivel de profundidad, no sólo se tiene el registro de tal imagen sino la representación cenestésica que corresponde a tal espacio y a tal profundidad. Cuando los objetos emplazados en el espacio de representación están observados “desde el fondo” de ese espacio, decimos que estamos trabajando con la articulación vigílica. Es decir, vemos los fenómenos externos a nosotros (o llamados “externos” a nosotros), como afuera de nuestra cabeza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo ahora puedo imaginar objetos lejanos que están afuera de mi cabeza. ¿Desde dónde registro estas imágenes? Desde adentro de mi cabeza, esa es la sensación que tengo. Sin em­bar­go, no digo que estos objetos estén adentro de mi cabeza. Si ahora a este objeto que imagino afuera lo coloco imagi­na­ria­mente adentro de mi cabeza, tengo un registro cenestésico, aparte de esa imagen que he emplazado en el interior de mi cabeza.&lt;br /&gt;
Según el nivel de profundidad en el espacio de representación, llegamos a tener un tipo de registro externo, o un tipo de registro cenestésico. Esto tiene bastante importancia para comprender el fenómeno transferencial posterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puedo imaginar, desde el fondo de esta especie de pantalla, los fenómenos que están afuera de mi cabeza y también, al imaginar fenómenos que están adentro de mi cabeza, tener un emplazamiento dentro de ese espacio mental. Puedo hacer un esfuerzo mayor e imaginar ese objeto adentro de mi cabeza como visto al mismo tiempo y desde distintas partes. Es posible ver al objeto desde distintos puntos como si “el que representa” estuviera alrededor del objeto, pero normalmente se representa al objeto desde un cierto “fondo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay bastantes inconvenientes con el espacio mental emplazado desde la cabeza hacia atrás, no desde la cabeza hacia adelante. Casi todos los sentidos externos están ubicados en la zona delantera de la cabeza y así se percibe el mundo y así se articula el espacio mental que le corresponde, pero desde las orejas ha­cia atrás la percepción y la representación se dificultan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Atrás de ustedes están las cortinas de esta sala y sin verlas pue­den imaginarlas. Pero cuando en el espacio de representación se observan las cortinas que están atrás se puede pre­gun­tar: ¿desde dónde ven esas cortinas? Las ven desde la mis­ma pantalla, sólo que en ésta se ha producido una suerte de inversión. No se ponen detrás de las cortinas, se ponen en el mismo lugar de emplazamiento interno y ahora les parecen las cortinas estar afuera de ustedes, pero atrás. Esto nos crea pro­blemas, pero de todos modos seguimos emplazados en el trans­fondo del espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese espacio de representación crea algunos problemas “topográficos”. Yo imagino ahora, fenómenos que están lejos de esta sala, fuera de esta sala. No puedo pretender que mi con­ciencia esté afuera de esta sala. Sin embargo, incluyo en mi espacio de representación a esos objetos. Esos objetos están emplazados en el interior de mi espacio de representación. ¿Dónde está entonces el espacio de representación, si se refiere a objetos que están afuera? Este fenómeno ilusorio es sumamente interesante, por cuanto puede extenderse la representación de los objetos afuera del espacio inmediato a la percepción de mis sentidos, pero nunca afuera de mi espacio de representación. Y resulta que mi espacio de representación, precisamente, es interno y no es externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si uno se fija mal en esto, cree que el espacio de representación se extiende desde el cuerpo hacia afuera. En realidad el espacio de representación se extiende hacia el interior del cuerpo. Esta “pantalla” se configura gracias a la suma de impulsos cenestésicos que dan referencias continuas. Esta pantalla es interna y no es que en esta pantalla destellen los fenómenos que imagino afuera, en todo caso los voy imaginando adentro pero en distintos niveles de profundidad de esa pantalla interna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando decimos que las imágenes que surgen en distintos puntos del espacio de representación actúan sobre centros, queda claro que no podrían actuar sobre centros si la pantalla estuviera emplazada hacia afuera. Las imágenes actúan sobre los centros porque estos impulsos van hacia adentro aún cuando el sujeto crea que esos fenómenos se emplazan afuera. Y aquí es bueno aclarar que no estoy negando la existencia de los fenómenos externos sino que estoy cuestionando su configuración, por cuanto se me presentan (dichos fenómenos) ante los filtros de la percepción y se articulan en la pantalla de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que cae el nivel de conciencia se modifica la estructuración del espacio de representación y aquellos fenómenos que antes eran vistos desde adentro creyéndolos afuera, en la caída de nivel de conciencia están vistos afuera creyéndolos adentro, o bien, están vistos adentro creyéndolos afuera. Aquel fondo de pantalla en el que yo estaba emplazado cuando me refería a fenómenos externos imaginados ¿donde está ahora en mis sueños cuando “yo” mismo me veo puesto afuera de “aquello” que ve? Y me veo desde arriba, de abajo, a distancia, más cerca, etcétera.&lt;br /&gt;
Resulta que ahora el espacio de representación verdaderamente toma características internas en sus límites. El espacio de representación se hace interno en la caída de nivel de conciencia porque han desaparecido los estímulos de los sentidos externos y se ha reforzado el trabajo de los sentidos internos. Al reforzarse los impulsos cenestésicos, el espacio de representación interno ha tomado plenitud y ahora tenemos a estos fenómenos ocurriendo en el “interior” del espacio de representación como tal. Aparecen imágenes en las que el espacio de representación toma caracte­rís­ticas resaltadas de acuerdo al barrido que van haciendo los impulsos de la cenestesia. En los sueños, el espacio de re­pre­sen­tación aparece con límites semejantes a paredes o como con­tinentes de todo tipo, y en ocasiones aparece como la pro­pia cabeza dentro de la cual se dan los restantes fenómenos oníricos. El mayor de los continentes en la caída de nivel de conciencia es, precisamente, el límite del espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros instintivos (el vegetativo y el sexual), se movilizan fuertemente en la caída de nivel de conciencia aunque existan algunas concomitancias de tipo emotivo y también algunas intelectuales y casi ninguna concomitancia motriz. Cuando el emplazamiento de los fenómenos ocurre en el espacio de representación correspondiente al nivel de conciencia bajo, el disparo mayor de las imágenes va al centro vegetativo y al sexo, que son los centros más internos y que trabajan con registros de sensaciones cenestésicas, mientras que los otros centros suelen estar muy ligados a impulsos que vienen de los sentidos externos. Por otra parte, imágenes que en la vida cotidiana no movilizan cargas ni descargas importantes en los centros mencionados, pueden resultar de gran potencia en la caída de nivel de conciencia. A su vez, del trabajo de esos dos centros se configuran fuertes imágenes internas, ya que del trabajo de los centros se tiene percepción que se convierte en imagen. Este fenómeno es reversible y así como el espacio de representación se configura por los impulsos cenes­té­si­cos, así también cualquier imagen que se emplaza en un deter­mi­­n­a­do nivel del espacio de representación en su capa interna, actúa sobre el nivel corporal que le corresponde.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reconsideremos ahora lo dicho en torno a las asociaciones objetales de distintos sentidos; en torno a las traducciones de los impulsos con respecto a un mismo objeto; a las asociaciones objetales entre objetos y situaciones, y a las traducciones de los impulsos de un objeto con respecto a otros objetos que le rodean. Las asociaciones objetales referidas a situaciones externas y a situaciones internas (es decir a impulsos cenestésicos), son registros complejos que van siendo grabados en memoria. Estas grabaciones existen siempre como trasfondo de todo fenómeno de representación (es decir de imagen) y están ligadas a precisas zonas y profundidades del espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contamos ya con algunos elementos como para comprender qué es lo que sucede con el tránsito de las imágenes en el espacio de representación en niveles de sueño y de semisueño. Com­prendemos ya los primeros pasos de lo que vamos a llamar “técnicas de transferencia”. Dichas técnicas van a ser efec­ti­­vas, van a poder cumplir con sus objetivos, si efectivamente estos fenómenos que aparecen en la pantalla de representación en los bajos niveles de conciencia (al transformarse), mo­vi­­li­zan distintas partes del cuerpo, distintas tensiones en el cuer­po, o desplazan fenómenos mnémicos que producen tensiones expresadas en imágenes correspondientes. Actuando sobre estas imágenes, modificamos el sistema de asociaciones que han motivado aquellas tensiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nuestro problema va a estar, en estas técnicas transferenciales, en asociar o disociar los climas de las imágenes. Es decir, separar los climas de los temas.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces se nos van a presentar situaciones en las que tenga­mos que asociar a un clima una imagen, porque sin esta ima­gen nos encontramos solamente con imágenes cenestésicas pero no visualizables y al no ser visualizables no podemos tras­ladarlas en distintas alturas y distintos niveles en el espacio de representación. Entonces nos veremos obligados con de­­terminados climas a asociarles determinadas imágenes para luego movilizar estas imágenes en el espacio de representación y con ello “arrastrar” a los climas. De no proceder así, ese clima difuso se distribuirá de tal modo en el espacio de re­­­presentación que no podremos operar con él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y a veces, por otro peculiar funcionamiento de los fenómenos en los niveles de sueño, nos encontramos con imágenes visuales a las cuales hay adheridas cargas que no corresponden exactamente con ellas y entonces trataremos de ''disociar estas cargas y transferirles otras cargas correspondientes''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que tendremos que resolver numerosos problemas en la transferencia de cargas, en la transferencia de imágenes, en el desplazamiento de imágenes y en la transformación de imágenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
----------------------&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Psicología III ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presente escrito es un resumen realizado por los asistentes a las explicaciones que Silo dio en Las Palmas de Canarias, España, a principios de agosto de 1978.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Catarsis, transferencias y autotransferencias. La acción en el mundo como forma transferencial ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos considerar dos circuitos de impulsos que terminan por dar registro interno. Un circuito corresponde a la percepción, representación, nueva toma de la representación y sensación interna. Y otro circuito nos muestra que de toda acción que lanzo hacia el mundo, tengo también sensación interna. Esa toma de realimentación, es la que nos permite aprender haciendo cosas. Si no hubiera en mí una toma de realimentación de los movimientos que estoy haciendo, jamás podría perfeccionarlos. Yo aprendo a escribir en mi teclado por repetición. Es decir, voy grabando actos entre acierto y error. Pero puedo grabar actos únicamente si los realizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde mi hacer, tengo registro. Hay un prejuicio grande, que a veces ha invadido el campo de la pedagogía, y es el prejuicio según el cual las cosas se aprenden simplemente por pensarlas. Desde luego, algo se aprende porque también del pensar se tiene recepción del dato. Sin embargo, la mecánica de los centros nos dice que estos se movilizan cuando hacia ellos llegan imágenes, y la movilización de los centros es una sobrecarga que dispara su actividad al mundo. De este disparo de actividad hay una toma de realimentación que va a memoria y va a conciencia por otro lado. Esta toma de reali­men­ta­ción es la que nos permite decir, por ejemplo, “me equivoqué de tecla”. Así voy registrando la sensación del acierto y del error, así voy perfeccionando el registro del acierto, y ahí se va fluidificando y automatizando la correcta acción del escri­bir a máquina, por ejemplo. Estamos hablando de un segun­do circuito que me entrega el registro de la acción que produzco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otra ocasión&amp;lt;ref&amp;gt;Se refiere al punto 8 de Psicología II.&amp;lt;/ref&amp;gt; vimos las diferencias existentes entre los actos llamados “catárticos” y los actos “transferenciales”. Los pri­meros se referían, básicamente, a las descargas de ten­siones. Los segundos permitían trasladar cargas internas, in­tegrar contenidos y ampliar las posibilidades de desarrollo de la energía psíquica. Es bien sabido que allí donde hay “islas” de con­tenidos mentales, de contenidos que no se co­mu­­nican entre sí, ocurren dificultades para la conciencia. Si, por ejemplo, se piensa en una dirección, se siente en otra y fi­nalmente se actúa en otra diferente, ocurre un registro de “de­sencaje”, un registro que no es pleno. Parece que úni­ca­­men­te cuando tendemos puentes entre los contenidos internos el funcionamiento psíquico se integra y podemos avanzar unos pasos más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conocemos los trabajos transferenciales entre las técnicas de operativa. Movilizando determinadas imágenes y haciendo re­corridos con dichas imágenes hasta los puntos de resisten­cia, po­demos vencer a estas últimas. Al vencer esas resisten­cias provocamos distensiones y transferimos las cargas a nuevos con­tenidos. Esas cargas transferidas (trabajadas en elabo­ra­­ciones post-transferenciales), permiten a un sujeto integrar al­gunas re­giones de su paisaje interno, de su mundo interno. Co­no­ce­mos esas técnicas transferenciales y otras como las au­to­­trans­fe­renciales, en las que no se requiere la acción de un guía ex­terno, sino que internamente uno mismo se puede ir guian­do con determinadas imágenes anteriormente codificadas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabemos que la acción, y no sólo el trabajo de las imágenes que hemos venido mencionando, puede operar fenómenos transferenciales y fenómenos autotransferenciales. No será lo mismo un tipo de acción que otra. Habrá acciones que permitan integrar contenidos internos y habrá acciones tremendamente desintegradoras. Determinadas acciones producen tal carga de pesar, tal arrepentimiento y división interna, tal profundo desasosiego, que jamás se quisiera volver a repetirlas. Y no obstante ya han quedado, tales acciones, fuertemente adheridas al pasado. Aunque no se volviera en el futuro a repetir tal acción, aquella seguiría presionando desde el pasado sin resolverse, sin permitir que la conciencia traslade, transfiera, integre sus contenidos y permita al sujeto esa sensación de crecimiento interno tan estimulante y liberadora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está claro que no es indiferente la acción que se realiza en el mundo. Hay acciones de las que se tiene registro de unidad y acciones que dan registro de desintegración. Si se estudia esto de la acción en el mundo, a la luz de lo que sabemos sobre los procedimientos catárticos y transferenciales, quedará mucho más claro el tema de la integración y desarrollo de los contenidos de conciencia. Ya volveremos sobre esto, luego de dar un vistazo al esquema general de nuestra psicología.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Esquema del trabajo integrado del psiquismo ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros ''presentamos al psiquismo humano como una suer­te de circuito integrado de aparatos y de impulsos'' en donde algunos aparatos, llamados “sentidos externos”, son los receptores de los impulsos del mundo externo. También hay aparatos que reciben impulsos del mundo interno, del intra­cuerpo, a los que llamamos “sentidos internos”. Estos sentidos internos, muy numerosos, son para nosotros de gran im­por­tancia y debemos destacar que han sido muy descuidados por la psicología ingenua. También observamos que hay otros aparatos, como los de memoria, que toman toda señal que llega desde el exterior o desde el interior del sujeto. Hay otros aparatos que son los que regulan los niveles de conciencia y, por último, aparatos de respuesta. Todos estos aparatos en su trabajo van utilizando la dirección, a veces, de un sistema central al que llamamos “conciencia”. Conciencia relaciona y coordina el funcionamiento de los aparatos pero puede hacerlo merced a un sistema de impulsos. Los impulsos vienen y van de un aparato a otro. Impulsos que recorren el circuito a enormes velocidades, impulsos que se traducen, se deforman, se transforman, y en cada caso van dando lugar a producciones altamente diferenciadas de fenómenos de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los sentidos, que están continuamente tomando muestras de lo que sucede en el medio externo e interno, están siem­pre en actividad''. No hay sentido que esté quieto. Aún cuan­do una persona duerme y tiene los párpados cerrados, el ojo está tomando muestras de ese telón oscuro; el oído está recibiendo impulsos del mundo externo y así sucede con los clá­sicos y escolares cinco sentidos. Pero también los sentidos inter­nos están tomando muestras de lo que va sucediendo en el intra­cuerpo. Sentidos que toman datos del ph de la sangre, de la alcalinidad, de la salinidad, de la acidez; sentidos que to­­man datos de la presión arterial, que toman datos del azúcar en sangre, que toman datos de la temperatura. Los ter­mo­cep­tores, baroceptores y otros, continuamente están reci­bien­do información de lo que sucede en el interior del cuerpo, mien­tras simultáneamente los sentidos externos también toman información de lo que sucede en el exterior del cuerpo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Toda señal que van recibiendo los introceptores pasa a memoria y llega a conciencia.'' Mejor dicho, estas señales del intracuerpo se desdoblan y todo lo que se va tomando de muestra, va llegando simultáneamente a memoria y a conciencia (a los distintos niveles de conciencia que se regulan por la ca­lidad e intensidad de estos impulsos). Hay impulsos muy débiles, subliminales, en el límite de la percepción. Hay impulsos en cambio, que se hacen intolerables porque precisamente llegan al umbral de tolerancia por encima del cual aquellos im­pulsos pierden la calidad de simples percepciones de un sen­tido dado para convertirse en una percepción homogénea, ven­ga del sentido que venga, entregando una percepción dolo­ro­sa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen otros impulsos que deberían llegar a memoria, a conciencia, y sin embargo no llegan porque hubo un corte en un sentido externo o interno. También sucede que otros impul­sos no llegan a conciencia, no porque exista un corte en el re­cep­tor, sino porque algún fenómeno desafortunado ha produ­ci­do un bloqueo en algún punto del circuito. Podemos ilustrar algunos casos de ceguera, conocidos como “somatizaciones”. Se revisa el ojo, se revisa el nervio óptico, se revisa la localización occipital, etcétera. Todo funciona bien en el circuito y sin embargo el sujeto está ciego y lo está a partir no de un problema orgánico sino de un problema psíquico que se le presentó. Otro sujeto queda mudo, o sordo, y sin embargo todo funciona bien en el circuito en lo que hace a sus conexiones y localizaciones... pero algo bloqueó el recorrido de los impulsos. Lo mismo sucede con los impulsos que provienen del intracuerpo y esto no es tan reconocido pero es de suma importancia porque sucede que existen numerosas “anestesias”, por así llamarlas, de impulsos del intracuerpo. Las más frecuentes son las anestesias que corresponden a los impulsos del sexo, de modo que es mucha la gente que por algún tipo de problema psíquico no detecta adecuadamente las señales que provienen de ese punto. Al haberse producido un blo­queo y no detectarse esas señales, lo que normalmente de­bería llegar a conciencia (sea en su campo atencional más no­torio, o sea en niveles subliminales), sufre fuertes distorsiones o no llega. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando un impulso proveniente de sentidos externos o internos no llega a conciencia, ésta hace un trabajo como si tratara de recomponer esa ausencia “pidiendo prestados” impulsos a memoria, compensando la falta del estímulo que necesitaría para su elaboración. Cuando por alguna falla sensorial externa o interna, o simplemente por bloqueo, algún impulso no llega desde el mundo externo o interno, entonces me­moria lanza su tren de impulsos tratando de compensar. Si esto no sucede, conciencia se encarga de tomar registro de ella misma. Un trabajo extraño que hace la conciencia que es como si una filmadora de video se colocase frente a un espejo y uno ve ahora en pantalla un espejo dentro de un espejo, y así siguiendo, en un proceso multiplicativo de imágenes, donde conciencia reelabora sus propios contenidos, y se tortura tratando de sacar impulsos de donde no hay. Esos fenómenos obsesivos, son un poco la filmadora del video frente a un espejo. Así como conciencia compensa tomando impulsos de otro punto, así también cuando los impulsos del exterior o del intracuerpo son muy fuertes, también conciencia se defiende desconectando al sentido, como si tuviera sus válvulas de segu­ridad. Por lo demás, sabemos que los sentidos están en con­tinuo movimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando uno duerme, por ejemplo, los sen­tidos correspondientes al ruido externo bajan su umbral. Entonces muchas cosas que serían percibidas en vigilia, al cerrar­se el umbral no entran, pero de todos modos se están captando señales. Y normalmente los sentidos están bajando y subiendo su umbral de acuerdo al fondo de ruido que nos está rodeando en ese momento. Claro, este es el normal trabajo de los sentidos, pero cuando las señales son irritativas y los senti­dos no pueden eliminar el impulso por baja de umbral, concien­cia tiende a desconectar el sentido globalmente. Imaginemos el caso de una persona sometida a sostenidas irritaciones sensoriales externas. Si aumenta el ruido ciudadano, si aumenta la estimulación visual, si aumenta todo ese fárrago de noticias del mundo externo, entonces en esa persona se puede producir una suerte de reacción. El sujeto tiende a desconectar sus sentidos externos y “caerse para adentro”. Empieza a estar a merced de los impulsos del intracuerpo, a desconectar su mundo externo en un proceso de enrarecimiento de la conciencia. Pero la cosa no es tan dramática, se trata de una entrada dentro de sí mismo al intentar eludir el ruido externo. En este caso, el sujeto que deseaba disminuír el ruido sensorial, se va a encontrar nada menos que con la amplificación de los impulsos del intracuerpo, porque así como existe una regulación de límites en cada uno de los sentidos externos e internos, así también el sistema de sentidos internos compensa al sistema de sentidos externos. Podemos decir que, en general, cuando baja el nivel de conciencia (hacia el sueño), los sentidos externos bajan en sus umbrales aumentando el umbral de percepción de los sentidos internos. Inversamente, cuando sube el nivel de conciencia (hacia el despertar), en el su­jeto comienza a bajar el umbral de percepción de los senti­dos internos y se abre el umbral de percepción externa. Pero ocurre que aún en vigilia, en el ejemplo anterior, los umbrales de sentidos externos pueden reducirse y el sujeto entrar en situación de “fuga” frente a la irritación que le produce el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siguiendo con la descripción de los grandes bloques de aparatos. Observamos los trabajos que efectúa la memoria al recibir impulsos. ''Memoria siempre toma datos y así se ha formado un substrato básico desde la primera infancia. En base a ese substrato se organizarán todos los datos de memoria que se vayan acumulando.'' Parece que son los primeros momentos de la vida los que determinan en gran medida los procesos posteriores. Pero la memoria antigua va quedando cada vez más alejada de la disponibilidad vigílica de la conciencia. Sobre el substrato se van acumulando los datos más recientes hasta llegar a los datos inmediatos del día. Imaginen ustedes las dificultades que hay en esto de rescatar contenidos de memoria muy antiguos que están en la base de la con­ciencia. Es difícil llegar hasta allá. Hay que enviar “sondas”. Para colmo, esas sondas que se lanzan son a veces recha­zadas por resistencias. Entonces, deben utilizarse técnicas bastante complejas para que estas sondas puedan llegar a tomar su muestra de memoria, con la intención de reacomodar esos con­tenidos que en algunos casos desafortunados estaban mal en­cajados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hay otros aparatos, como los centros, que hacen un tra­ba­jo bastante más simple. Los centros trabajan con imágenes.'' Las imágenes son impulsos que proviniendo de conciencia, se disparan hacia los centros correspondientes y estos centros mueven el cuerpo en dirección al mundo. Ustedes co­nocen el funcionamiento del centro intelectual, emotivo, motriz, sexual, vegetativo, y saben que para movilizar a cualquiera de ellos será necesario que se disparen imágenes adecuadas. Podría suceder también que la carga, la intensidad del disparo, fuera insuficiente. En tal caso, el centro en cuestión se movería con debilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También podría suceder que la carga fuera excesiva y entonces en el centro se provocaría un movimiento desproporcionado. Por otra parte, esos centros que también están en continuo movimiento y que trabajan en estructura, al movilizar cargas hacia el mundo toman energía de los centros contiguos. Una persona tiene algunos problemas que se reflejan en su motricidad intelectual, pero sus problemas son de naturaleza afectiva. Así, las imágenes propias de la motricidad del intelecto están contribuyendo a que se reordenen contenidos, pero no se arregla el problema emotivo por esa reelaboración de imágenes desenfrenadas o por un “rumiar” imágenes fantásticas. Si esa persona, en lugar de aban­donarse a sus ensoñaciones se pusiera en pie y empezara a mover el cuerpo trabajando con su motricidad, succionaría las cargas negativas del centro emotivo y la cosa cambiaría. Pero, normalmente, se pretende manejar todos los centros desde el centro intelectual y esto trae numerosos problemas porque a los centros, como hemos estudiado en su momento, se los maneja desde “abajo” (desde donde hay más energía y velocidad) y no desde “arriba” (desde donde se invierte la ener­gía psíquica en tareas intelectuales). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, que todos los cen­tros trabajan en estructura, que todos los centros al lanzar su energía hacia el mundo succionan energía de los otros centros. A veces, un centro se sobrecarga y al rebasar su potencial también energiza a los otros centros. Estos rebasamientos no siempre son negativos porque si bien en un tipo de re­ba­sa­mien­to uno se puede encolerizar y desatar acciones reprobales, en otro tipo de rebasamiento uno se puede entusiasmar, se pue­de alegrar y esa sobrecarga energética del centro emotivo puede terminar distribuida muy positivamente por todos los otros centros. A veces, en cambio, se produce una gran carencia, un gran vacío, una gran succión del centro emotivo. El sujeto empieza a trabajar en negativo con el centro emotivo. En una imagen, es como si en el centro emotivo se hubiera producido un “hoyo negro” que concentra materia, que contrae el espacio y absorbe todo hacia él. Nuestro sujeto se de­prime; sus ideas se obscurecen y también va bajando su po­tencial motriz e incluso vegetativo. Dramatizando un poco, agre­gamos que hasta sus defensas vegetativas disminuyen y en­tonces una cantidad de respuestas que su organismo da nor­mal­­mente se encuentran ahora atenuadas; su organismo es ahora más proclive a la enfermedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todos los aparatos trabajan con mayor o menor intensidad de acuerdo al nivel de conciencia''. Si nuestro sujeto está vi­­gílico, está despierto, pasan cosas muy diferentes a si está dur­­miendo. Claro que hay muchos estados y niveles intermedios. Hay por allí un nivel intermedio de semisueño que resulta de una mezcolanza entre la vigilia y el sueño. Hay también diferentes niveles dentro del sueño mismo. No es lo mismo un sueño paradojal, un sueño con imágenes, que un sueño profundo, vegetativo. En este sueño profundo vegetativo la conciencia no toma datos, por lo menos en su campo central; es un sueño que se parece a la muerte, que puede durar bastante tiempo y si uno al despertar no pasó por el sueño para­dojal, tiene la sensación de contracción del tiempo. Es como si no hubiese pasado el tiempo porque el tiempo de conciencia es relativo a la existencia de los fenómenos que en ella existen, de modo que no habiendo fenómenos no hay tiempo para la conciencia. En ese sueño donde no hay imágenes las cosas van demasiado rápido. Pero esto no es completamente así, porque cuando uno se acuesta a dormir y duerme unas cuantas horas, lo que ha sucedido en realidad es que ha habido muchos momentos de ciclos. Así ha pasado uno por el sue­ño paradojal, luego por sueño profundo, luego por el para­do­jal, luego por el profundo y así siguiendo. Si despertamos al sujeto cuando está en sueño profundo sin imágenes (que podemos comprobar desde afuera gracias al EEG o al MOR), es posible que no recuerde nada de los trenes de imágenes que aparecieron en la etapa de sueño paradojal (en la que se obser­va desde afuera el movimiento ocular rápido bajo los párpados del durmiente); mientras que si lo despertamos en el momento en que está soñando con imágenes, es posible que recuerde su sueño. Por otra parte, al que despertó le parece que el tiempo se le hubiera acortado porque no recordó todo lo que sucedió en distintos ciclos de sueño profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los niveles bajos de conciencia, como en los niveles de sueño paradojal, es donde los impulsos del intracuerpo trabajan con mayor soltura. Y es donde trabaja también memoria con mucha actividad. Sucede que cuando uno duerme, el circuito se recompone: aprovecha no sólo para eliminar toxinas sino para transferir cargas, cargas de contenidos de conciencia, de cosas que durante el día no se asimilaron bien. El trabajo del sueño es intenso. El cuerpo está quieto, pero hay trabajos intensos de conciencia. Se reordenan contenidos echando para atrás la filmación y nuevamente para adelante, clasificando y ordenando de otro modo los datos perceptuales del día. Durante el día se va acumulando un desorden perceptual muy grande porque los estímulos son variados y discordantes. En el sueño en cambio, se produce un orden muy extraordinario. Se clasifican las cosas de un modo muy correcto. Por supuesto que a nosotros nos da la impresión de que esto es al revés, de que lo que percibimos durante el día es muy ordenado y que en el sueño hay un gran desorden. En realidad las cosas pueden estar muy bien ordenadas, pero las percepciones que tenemos de las cosas son enormemente fortuitas, son muy aleatorias, mientras que el sueño en su mecánica va reelaborando y colocando los datos en sus “ficheros”. El sueño no sólo hace esa tarea extraordinaria sino que, además, trata de recomponer situaciones psíquicas que no se han solu­cio­nado. El sueño trata de lanzar cargas de un lado para otro, de producir descargas catárticas porque hay sobretensiones. En el sueño se solucionan muchos problemas de carga, se producen distensiones profundas. Pero también en el sueño se producen fenómenos transferenciales de cargas que se van dispersando de unos contenidos a otros y de estos a terceros en un franco proceso de desplazamiento energético. Muchas veces las personas han experimentado, después de un bello sueño, la sensación de que algo “encajó” bien, como si se hu­biera producido una transferencia empírica, como si el sueño hubiera hecho su transferencia. Pero también están los sueños “pesados” y uno se despierta con la sensación de que no está bien digerido un proceso interno. El sueño está haciendo su intento de reelaborar contenidos, pero no lo logra y, entonces, el sujeto sale de ese nivel con una muy mala sensación. Desde luego que el sueño está siempre al servicio de la recomposición del psiquismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La conciencia y el yo ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la conciencia mientras los distintos aparatos trabajan incansablemente? ''La conciencia cuenta con una especie de “director” de sus diversas funciones y actividades que es conocido como el “yo”''. Veámoslo así: de algún mo­do me reconozco a mí mismo y esto es gracias a la memoria. Mi yo se basa en la memoria y en el reconocimiento de ciertos impulsos internos. Tengo noción de mi mismo, porque reconozco algunos de mis impulsos internos que están siempre ligados a un tono afectivo característico. No sólo me reconozco como yo mismo por mi biografía y mis datos de memoria; me reconozco por mi particular forma de sentir, por mi particular forma de comprender. ¿Y si quitáramos los sentidos donde estaría el yo? El yo no es una unidad indivisible sino que resulta de la suma y estructuración de los datos de los sentidos y de los datos de memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un pensador, hace unos cientos de años, observó que podía pensar sobre su mismo pensamiento. Entonces descubrió una actividad interesante del yo. No se trataba de recordar cosas, ni se trataba de que los sentidos dieran información. Es más: ese señor que advertía ese problema, muy cautelosamente trató de separar los datos de los sentidos y los datos de memoria; trató de hacer una reducción y quedarse con el pensamiento de su pensar y esto tuvo enormes consecuencia para el desarrollo de la filosofía. Pero ahora estamos preocupados por entender ''el funcionamiento psicológico del yo''. Nos preguntamos: “¿el yo, entonces, puede funcionar aunque saquemos los datos de la memoria y los datos de los sentidos?”. Veamos el punto con cuidado. El conjunto de actos por los cuales la conciencia se piensa a sí misma depende de registros sensoriales internos, los sentidos internos dan información de lo que sucede en la actividad de la conciencia. Ese registro de la propia identidad de la conciencia está dado por los datos de sentidos y los datos de memoria, más una peculiar configuración que otorgan a la conciencia la ilusión de identidad y permanencia no obstante los continuos cambios que en ella se verifican. ''Esa configuración ilusoria de identidad y permanencia es el yo''. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comentemos algunas pruebas realizadas en cámara de silen­cio. Alguien se ha colocado allí y ha puesto su cuerpo en in­mer­sión, digamos a unos 36 grados centígrados (es decir, se ha colo­ca­do en un baño donde la temperatura del medio es igual a la tem­peratura de la piel). El recinto está climatizado para lograr que los puntos del cuerpo que emergen estén humedecidos y a la misma temperatura del líquido. Se ha suprimido todo soni­do ambiental; todo rastro olfatorio; luminoso, etcétera. El sujeto comienza a flotar en la obscuridad y al poco tiempo empieza a experimentar algunos fenómenos extraordinarios: una mano parece alargarse notablemente y su cuerpo ha perdido límites. Pero algo curioso se produce cuando disminuimos ligeramente la temperatura ambiente del recinto. Cuando dis­mi­nuimos en un par de grados la temperatura del medio externo respecto de la temperatura del líquido, el sujeto siente que se “sale” por la cabeza y por el pecho. En determinados momentos, el sujeto comienza a experimentar que su yo no está en su cuerpo, sino fuera de él. Y este enrarecimiento extraordinario de la ubicación espacial de su yo es debido, precisamente, a la modificación de los impulsos de la piel en unos puntos precisos (de la cara y del pecho), siendo que el resto de ellos está totalmente indiferenciado. Pero si se vuelve a uniformar la temperatura del líquido con la del recinto, comienzan a ocurrir otros fenómenos. Al faltar datos sensoriales externos, memoria empieza a arrojar trenes de datos compensando esa ausencia, y se pueden empezar a recoger datos muy antiguos de memoria. Lo más notable es que esos da­tos de memoria a veces no aparecen como nor­mal­mente sucede cuando uno recuerda imágenes de su vida, sino que aparecen “fuera” de la cabeza. Como si esos recuerdos “se vieran allá, afuera de uno mismo”, como alucinaciones proyectadas en una pan­talla externa. Es claro, no se tiene mucha noción de dónde ter­mina el cuerpo; entonces tampoco se tiene mucha referencia de dónde están emplazadas las imágenes. Las funciones del yo se sienten fuertemente alteradas. Se produce una suerte de alteración de las funciones del yo, por el simple expediente de la supresión sensorial externa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Reversibilidad y fenómenos alterados de conciencia ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este esquema que estamos redescribiendo, ''el aparato de conciencia trabaja con mecanismos de reversibilidad''. Es decir que así como percibo un sonido, mecánicamente, invo­lun­tariamente, también puedo poner atención en la fuente del estímulo, en cuyo caso mi conciencia tiende a llevar la actividad hacia la fuente sensorial. No es lo mismo percibir que aper­cibir. Apercibir es atención más percepción. No es lo mis­mo memorizar, es decir esto que ahora cruza por mi mente y llega desde mi memoria (en donde conciencia pasivamente recepciona el dato), que rememorar, en donde mi conciencia va a la fuente de memoria, trabajando por singulares pro­ce­di­mien­tos de selección y descarte. Así pues la conciencia dispone de mecanismos de reversibilidad que trabajan de acuerdo al estado de lucidez en que se encuentre la conciencia en ese momento. Sabemos que disminuyendo el nivel, cada vez es más difícil ir a las fuentes de los estímulos voluntariamente. Los impulsos se imponen, los recuerdos se imponen y todo eso con gran fuerza sugestiva va controlando a la conciencia mien­tras ésta, indefensa, se limita a recibir los impulsos. Baja el nivel de conciencia, disminuye la crítica, disminuye la auto­crí­tica, disminuye la reversibilidad con todas sus consecuencias. No sólo sucede esto en las caídas de nivel de conciencia, sino también en los estados alterados de conciencia. Es claro que no confundimos niveles con estados. Podemos estar, por ejemplo, en el nivel de conciencia vigílico, pero en es­tado pasivo, en estado atento, en estado alterado, etcétera. Cada nivel de conciencia admite distintos estados. Son diferentes, en el nivel de sueño paradojal, los estados de sueño tranquilo, de sueño alterado y de sueño sonambúlico. ''Puede también caer la reversibilidad en alguno de los aparatos de conciencia por estados alterados y no porque haya bajado el nivel''. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría suceder que una persona estuviera vigílica y sin embargo, por una especial circunstancia, padeciera fuertes alucinaciones. Observaría fenómenos que para ella serían del mundo externo, cuando en realidad estaría proyectando “externamente” algunas de sus representaciones internas. Estaría fuertemente sugestionado por esos contenidos, por esas alucinaciones, del mismo modo que está una persona en pleno sueño fuertemente sugestionada por sus contenidos oníricos. Sin embargo nuestro sujeto estaría despierto, no durmiendo. También por una fiebre muy alta, por acción de drogas o de alcohol, sin haber perdido el nivel de conciencia vigílico se encontraría en un estado alterado de conciencia, con la consiguiente aparición de fenómenos anormales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los estados alterados no son tan globales, sino que pueden afectar a determinados aspectos de la reversibilidad''. Po­demos decir que una persona cualquiera, en plena vigilia, pue­de tener bloqueado algún aparato de reversibilidad. Todo fun­ciona bien, sus actividades diarias son normales, es una per­sona corriente. Todo anda a las mil maravillas... salvo en un punto. Cuando se toca ese punto, el sujeto pierde todo control. Hay un punto de bloqueo de su reversibilidad. Cuando se toca ese punto, disminuye el sentido crítico y autocrítico, disminuye el control de sí mismo y extraños fenómenos in­ternos se apoderan de su conciencia. Pero esto no es tan dra­­mático y nos sucede a todos. En mayor o menor medida, todos tenemos nuestros problemas con algún aspecto de los me­canismos de reversibilidad. No disponemos tan a gusto de to­dos nuestros mecanismos. Puede suceder entonces, que nuestro famoso yo director de orquesta, no lo sea tanto cuando son afectados algunos aspectos de la reversibilidad en el momento en que ocurren disfunciones entre los distintos apara­tos del psiquismo. El ejemplo de la cámara de silencio es muy interesante, en él comprendemos que no se trata de un caí­da del nivel de conciencia, sino de la supresión de impulsos que deberían llegar a conciencia, y allí la misma noción del yo se altera, se pierde. También se pierden franjas de re­ver­sibilidad, de sentido crítico y ocurren alucinaciones com­pen­satorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cámara de silencio nos muestra el caso de la supresión de los estímulos externos y pocas veces ocurren allí fenómenos de interés si no se han eliminado todas las referencias sensoriales. Ocurre a veces, la falta o insuficiencia de impulsos provenientes de sentidos internos. A estos fenómenos los lla­mamos genéricamente, “anestesias”. Por algún bloqueo, las señales que deberían llegar no lo hacen. El sujeto se enrarece, su yo se distorsiona, se bloquean algunos aspectos de su re­ver­sibilidad. Así es que ''el yo puede verse alterado por exceso de estímulos o por carencia de ellos. Pero en todo caso, si nuestro yo director se desintegra, las actividades de reversibilidad desaparecen''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, ''el yo dirige las operaciones utilizando un “espacio” y según se emplace este yo en ese “espacio”, la di­rec­ción de los impulsos cambiará. Hablamos del “espacio de representación” (diferente al espacio de percepción)''&amp;lt;ref&amp;gt;Para ampliar este punto se puede consultar la conferencia titulada “Sobre el acertijo de la percepción”, en Habla Silo, Virtual ediciones, 1996.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este espacio de representación, del cual toma también muestras el yo, se van emplazando impulsos e imágenes. Según que una imagen se lance a una profundidad o a un nivel del espacio de representación, sale una respuesta diferente al mundo. Si para mover mi mano la imagino visualmente como si la viera desde afuera, la imagino desplazándose hacia un objeto que quiero coger, no por eso mi mano realmente se desplazará. Esta imagen visual externa no corresponde al tipo de imagen que debe ser disparada para que la mano se mueva. Para que esto ocurra es necesario que yo utilice otros tipos de imágenes: una imagen cenestésica (basada en la sensación interna) y una imagen kinestésica (basada en el registro muscular y de posición que va teniendo mi mano al moverse). Podría suceder que de pronto me equivocara en el tipo y emplazamiento de la imagen hacia el mundo. Podría yo haber sufrido un cierto “trauma”, como les gustaba decir en otras épocas, y entonces al querer incorporarme de la silla en que me encuentro, me equivocara en el emplazamiento de la imagen en el espacio de representación, o bien confundiera el tipo de imagen. ¿Qué me estaría pasando? Yo estaría dando señales, me estaría viendo a mi mismo levantarme de la silla, pero podría suceder que no estuviera disparando las correctas imágenes cenestésicas y kinestésicas que son las que mueven a mi cuerpo. Si me equivocara en el tipo de imagen o en el emplazamiento de la misma, mi cuerpo podría no responder y quedar paralizado. Podría a la inversa, suceder que esta per­sona que está paralizada desde aquel famoso “trauma” y que no puede emplazar correctamente su imagen, recibiera el fuerte impacto emotivo de un chamán curandero o de una ima­gen religiosa y como resultado de ese fenómeno de fe (de fuerte registro emotivo cenestésico), reconectara el correc­to em­plazamiento o discriminara correctamente la imagen (ce­nes­­tésica) del caso. Y resultaría bastante vistoso el hecho de que alguien frente a esos extraños estímulos externos, rompiera su parálisis y saliera caminando. Podría suceder, si se pu­­­diera reconectar correctamente la imagen. Y así como existen mu­­chas somatizaciones, pueden existir también muchas des so­ma­ti­zaciones de acuerdo a los juegos de imágenes que ve­ni­mos comentando. Empíricamente, esto ha pasado muchas veces y están debidamente registrados numerosos y diversos casos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este asunto de las imágenes no es una cuestión menor. Ahí está nuestro yo disparando imágenes y cada vez que una imagen va, un centro se moviliza, y una respuesta sale al mundo. El centro moviliza una actividad, sea hacia el mundo externo o sea hacia el intracuerpo. El centro vegetativo, por ejemplo, moviliza actividades de disparo hacia adentro del cuerpo y no hacia la motricidad externa. Pero lo interesante de este mecanismo es que una vez que el centro moviliza una actividad los sentidos internos toman muestra de esa actividad que se disparó al intracuerpo o al mundo externo. Entonces, si muevo el brazo tengo noción de que lo hago. La noción que tengo de mi movimiento no está dada por una idea sino por registros cenestésicos propios del intracuerpo y por registros kinestési­cos de posición entregados por distintos tipos de intro­cep­to­res. Sucede que, según muevo el brazo, tengo registro de mi mo­­vimiento. Gracias a esto es que puedo ir corrigiendo mis mo­­vimientos hasta dar con el objeto justo. Puedo irlo corrigien­do con mayor facilidad que un niño, porque el niño todavía no tiene la memoria, la experiencia motriz para realizar movimientos tan manejados. Puedo ir corrigiendo mi movimiento porque de cada movimiento que hago voy teniendo las corres­pondientes señales. Por supuesto que esto va a gran velocidad­ y de cada movimiento que produzco tengo señal de lo que va sucediendo en un circuito continuo de realimenta­ción, que permite corregir y además aprender los movimientos. Así pues, de toda acción que moviliza un centro al mundo, tengo una toma de realimentación que vuelve al circuito. Y esta toma de realimentación que vuelve al circuito, moviliza a su vez distintas funciones de los otros aparatos de conciencia. Sabemos que hay formas de memoria motriz, por ejemplo, algunas personas cuando estudian lo hacen mejor caminando que sentadas. En otro ejemplo, alguien interrumpe su diálogo con otra persona con la que departía mientras caminaba porque ha olvidado lo que estaba por decir. Sin embargo, al volver al lugar en que perdió el hilo de su discurso, puede recuperarlo completamente. Y, para terminar con esto, ustedes saben que cuando han olvidado algo, si repiten los movimientos corporales previos al momento del olvido, pueden retomar la secuencia olvidada. En realidad, hay una realimentación compleja del acto que sale: se toman muestras del registro interno, se reinyecta en el circuito, va hacia memoria, circula, se aso­cia, se transforma y se traduce. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para muchos, sobre todo para la psicología clásica, la cosa ter­mina cuando se realiza un acto. Y parece que la cosa recién comienza cuando uno realiza un acto, porque este acto se reinyecta y esa reinyección despierta una larga cadena de pro­cesos internos. Así vamos con nuestros aparatos, conectán­dolos entre sí por medio de complejos sistemas de impulsos. Estos impulsos se deforman, se transforman y se sustituyen unos por otros. Así pues, y según los ejemplos que se han da­do en su momento, esta hormiga que recorre mi brazo es rá­pi­damente reconocida. Pero esta hormiga que recorre mi brazo cuando duermo, no es fácilmente reconocida, sino que ese impulso se deforma, se transforma y a veces se traduce, suscitando numerosas cadenas asociativas según la línea mental que esté trabajando en ese momento. Complicando un poco más las cosas: cuando mi brazo está mal emplazado, me doy cuenta de eso y me muevo. Pero cuando estoy durmiendo y mi brazo está mal emplazado, esa suma de impulsos que llegan es tomada por la conciencia, traducida, deformada y asociada de modo singular. Allí sucede que imagino un ejército de avispas que atacan mi brazo y entonces esas imágenes llevarán carga hacia el brazo y el brazo se moverá en un acto de defensa (que logrará una reacomodación) y seguiré durmiendo. Esas imágenes servirán, precisamente, para que el sueño se continúe. Estarán al servicio, esas traducciones y deformaciones de impulsos, de la inercia del nivel. Estas imágenes del sueño estarán sirviendo a la defensa de su mismo nivel. Hay muchísimos estímulos internos que dan señal durante el sueño. Entonces, en el momento del sueño paradojal, estos impulsos aparecen como imagen. Sucede que hay una tensión visceral profunda, por ejemplo. ¿Qué sucederá? Lo del brazo, pero adentro. Esa tensión visceral profunda envía señal y esta se traduce como imagen. Supongamos algo más fácil: una irri­tación visceral envía la señal que se traduce como imagen. El soñante ahora se ve adentro de un incendio y si la señal es demasiado intensa el “incendio” terminará rompiendo la inercia del nivel, entonces el sujeto se despertará y tomará algún digestivo o algo por el estilo. Pero de no ser así, se mantendrá la inercia del nivel y se asociarán al incendio otros elementos que contribuirán a ir diluyendo la situación porque la misma imagen puede trabajar disparándose hacia dentro y pro­vo­can­do­ distensiones. En los sueños, continuamente, se están re­­ci­bien­do impulsos de distintas tensiones internas, se están traduciendo las imágenes correspondientes y éstas imágenes que movilizan centros, también movilizan al centro vegetativo que da res­puestas de distensión interna. De manera que las tensiones pro­fundas van dando sus señales y las imágenes van rebotando hacia adentro, provocando las distensiones equivalentes a las tensiones que han sido disparadas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el sujeto era niño, recibió un fuerte ‘shock’. Quedó fuer­temente impresionado por una escena. Se contrajeron mu­chos de sus músculos externos. También se contrajeron algunas zonas musculares más profundas. Y cada vez que recuerda aquella escena, se produce el mismo tipo de contracción. Ahora sucede que esa escena está asociada (por similitud, contigüidad, contraste, etcétera) con otras imágenes que aparentemente no tienen nada que ver. Entonces, al evocar esas imágenes, saltan las primigenias y se producen las contracciones. Sucede por último, con el paso del tiempo, que ya se ha perdido en memoria antigua la imagen primera que era la que producía la tensión. Y ahora, inexplicablemente, al recibir un impulso y soltarse una imagen, se producen esas contracciones. Sucede que frente a ciertos objetos, o situaciones, o per­sonas, se despiertan en el sujeto fuertes contracciones y un extraño temor, al que no se le encuentra relación con aquello que pasó en su infancia. Se ha borrado una parte y han quedado las otras imágenes. Cada vez que en sus sueños se suel­tan imágenes que ponen en marcha esas contracciones y de ellas se toman muestras que vuelven a traducirse en imágenes, se está realizando en la conciencia un intento por distender y por transferir las cargas que están fijadas a una situación no resuelta. En el sueño se está tratando de resolver con el dis­paro de imágenes, las tensiones opresivas y además se está tra­tando de desplazar las cargas de ciertos contenidos a otros de menor potencial a fin de que se separe, o se redistribuya la carga dolorosa primitiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Teniendo en cuenta el trabajo empírico catártico y transferencial que se realiza durante el sueño, las técnicas de operativa pueden seguir el proceso de tomar impulsos y disparar imágenes a los puntos de resistencia''. Pero es necesario hacer aquí unas breves digresiones en torno a la clasificación de las técnicas de operativa, a los procedimientos generales y al objetivo de tales trabajos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Agrupamos a las distintas técnicas de operativa &amp;lt;ref&amp;gt;Consultar L. Ammann, Autoliberación, Buenos Aires, Ed. Planeta, 1991. (Segunda parte: operativa).&amp;lt;/ref&amp;gt; del siguiente modo. 1. Técnicas catárticas: sondeo catártico, catarsis de realimentación, catarsis de climas y catarsis de imágenes. 2. Técnicas transferenciales: experiencias guiadas; &amp;lt;ref&amp;gt;4. Para comprender y utilizar esta técnica, ver Experiencias Guiadas, Barcelona, Plaza &amp;amp; Janes, 1989 y es­pecialmente la conferencia de presentación de este libro en Habla Silo, Virtual ediciones, 1996.&amp;lt;/ref&amp;gt; transferencias y transferencias exploratorias. 3. Técnicas autotransferenciales.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En las transferencias se emplaza al sujeto en un particular nivel y estado de conciencia,'' en un nivel de semisueño activo en el que va bajando y subiendo por su paisaje interno; va avanzando o retrocediendo; va expandiendo o va contrayendo y al hacerlo así, nuestro sujeto va encontrando resistencias en determinados puntos. Esas resistencias que encuentra son para quien guía la transferencia, indicadores importantes de bloqueo, fijación, o contracción. El guía va a procurar que las imágenes del sujeto lleguen suavemente a esas resistencias y las superen. Y decimos que cuando se puede superar una resistencia, se produce una distensión o se produce una transferencia de carga. A veces estas resistencias son muy grandes y no se las puede acometer de frente porque se producen reacciones, o rebotes y el sujeto no se va a sentir animado a nuevos trabajos si ha sufrido algún fracaso al tratar de vencer sus dificultades. Así pues con las resistencias grandes, el guía no avanza frontalmente sino que más bien retrocede y “haciendo rodeos” llega nuevamente a ellas pero conciliando contenidos internos y no actuando con violencia. El guía va orientándose por las resistencias siempre con el procedimiento de imágenes. Trabaja en el nivel de semisueño por parte del sujeto para que este pueda presentar un conjunto de alegorías conocidas y manejables. Trabajando con alegorías en el nivel de semisueño activo, el guía puede movilizar imágenes, vencer resistencias y liberar sobrecargas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El objetivo final de los trabajos de operativa es el de integrar contenidos que estan separados, de manera que esta incoherencia vital que uno percibe en sí mismo pueda ser superada.'' Estos mosaicos de contenidos que no encajan bien; estos sistemas de ideación en donde uno reconoce tendencias contradictorias; estos deseos que uno quisiera no desear; estas cosas que han pasado y que uno no quisiera repetir; esa complicación enorme de contenidos no integrados; esa contradicción continua, es lo que se pretende ir superando con el apoyo de las técnicas transferenciales de integración de contenidos. Y conociendo bien las técnicas transferenciales interesa incursionar en diversos tipos de trabajos auto­trans­­ferenciales, en los que ya se prescinde de un guía externo utilizando un sistema de imágenes codificado para orientar el propio proceso. En las autotransferencias se rescatan contenidos biográficos que no están conciliados y se pueden trabajar temores y sufrimientos imaginarios ubicados en un pre­sen­­te o en un futuro psicológico. Los sufrimientos que se intro­du­cen en conciencia por sus distintos tiempos y por sus dis­tin­tas vías, pueden ser modificados mediante la utilización de imá­genes autotransferenciales disparadas al nivel y ámbito adecuados del espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos orientado nuestros trabajos en dirección a la superación del sufrimiento. También hemos dicho que el ser humano sufre por lo que cree que pasó en su vida, por lo que cree que pasa, y por lo que cree que pasará. Y sabemos que ese su­frimiento que el ser humano tiene por lo que cree, es un su­frimiento real aunque no sea real lo que cree. Trabajando sobre sí mismo, se puede llegar a esas creencias dolorosas reorientando la dirección de la energía psíquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El sistema de representación en los estados alterados de conciencia ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En los desplazamientos por el espacio de representación, llegamos a sus límites.'' A medida que las representaciones descienden, el espacio tiende a obscurecerse e, inversamente, hacia arriba va aumentando la claridad. Estas diferencias de luminosidad entre “profundidades” y “alturas”, seguramente tienen que ver con la información de memoria que desde la primera infancia va asociando la grabación de luminosidad a los espacios altos. También se puede comprobar la luminosidad mayor que tiene cualquier imagen visual emplazada a nivel de los ojos, mientras que su definición disminuye a medida que se la ubique fuera de ese nivel. Lógicamente, el campo de visión se abre con más facilidad al frente y hacia arriba de los ojos (hacia la cúspide de la cabeza) que al frente y hacia abajo (hacia el tronco, las piernas y los pies). No obstante lo dicho, algunos pintores de zonas frías y brumosas nos muestran en los planos bajos de sus lienzos una especial iluminación en las que a menudo están los campos nevados, así como una creciente obscuridad hacia los espacios altos que suelen aparecer cubiertos de nubes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las profundidades o en las alturas, aparecen objetos más o menos luminosos, pero al representar tales objetos no se mo­difica el tono general de luz que pueda existir en los distintos niveles del espacio de representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte y solamente en determinadas condiciones de alteración de conciencia, se produce un curioso fenómeno que irrumpe iluminando todo el espacio de representación. Este fenómeno acompaña a las fuertes conmociones psíquicas que entregan un registro emotivo cenestésico muy profundo. Esta luz que ilumina todo el espacio de representación se hace presente de tal manera que aunque el sujeto suba o baje el espacio permanece iluminado, no dependiendo esto de un objeto particular­men­te luminoso, sino que todo el “ambiente” aparece ahora afectado. Es como si se pusiera la pantalla de tv a má­ximo brillo. En tal caso, no se trata de unos objetos más iluminados que otros sino del brillo general. En algunos procesos transferenciales, y luego de registrar este fenómeno, algunos sujetos salen a vigilia con una aparente modificación de la percepción del mundo externo. Así, los objetos resultan más brillantes, más netos y con más volumen, según las des­crip­­ciones que se suelen ha­cer en estos casos. Al producirse este curioso fenómeno de ilu­minación del espacio, algo ha pa­sa­do con el sistema de es­truc­tura­ción de la conciencia que ahora interpreta de un modo diferente la percep­ción externa habitual. No es que se “hayan depurado las puertas de la percepción”, sino que se ha modificado la representación que acompaña a la percepción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De un modo empírico y por medio de diversas prácticas místicas, los devotos de algunas religiones tratan de ponerse en contacto con un fenómeno trascendente a la percepción y que parece irrumpir en la conciencia como “luz”. Por diferentes procedimientos ascéticos o rituales, por medio del ayuno, de la oración, o de la repetición, se pretende lograr el contacto con una suerte de fuente de luz. En los procesos transferenciales y en los procesos autotransferenciales, sea por [[accidente]] en el primer caso, o de modo dirigido en el segundo, se tiene experiencia de estos curiosos acontecimientos psíquicos. Se sabe que estos se pueden producir cuando el sujeto ha recibido una fuerte conmoción psíquica, es decir que su estado es aproximadamente un estado alterado de conciencia. La literatura religiosa universal está plagada de numerosos relatos acerca de estos fenómenos. También es interesante advertir que esta luz en ocasiones se “comunica” y hasta “dialoga” con el sujeto, tal cual está ocurriendo en estos tiempos con las luces que se ven en los cielos y que llegando a los temerosos observadores les dan sus “mensajes de otros mundos”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay otros muchos casos de variaciones de color, calidad e intensidad lumínica, como sucede con ciertos alucinógenos, pero esos casos no tienen que ver con lo comentado anteriormente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según se describe en muchos textos, algunas personas que aparentemente murieron y volvieron a la vida, tuvieron la experiencia de abandonar su cuerpo e ir orientándose hacia una luz cada vez más viva, sin poder relatar bien si es que ellos avanzaban hacia la luz o si ésta avanzaba hacia ellos. El hecho es que los protagonistas se van encontrando con semejante luz que tiene la propiedad de comunicarse y hasta de dar indicaciones. Pero para poder contar estas historias habrá que recibir un golpe eléctrico en el corazón, o algo por el estilo, y entonces nuestros héroes se sentirán retrocediendo y alejándose de la famosa luz con la que estaban por tomar un interesante contacto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay numerosas explicaciones acerca de estos fenómenos, explicaciones por el lado de la anoxia, de la acumulación de dióxido de carbono, de la alteración de ciertas enzimas cerebrales. Pero a nosotros, como de costumbre, no nos interesan tanto las explicaciones, que hoy son unas y mañana otras, sino más bien nos interesa el sistema de registro, el emplazamiento afectivo que padece el sujeto y esa suerte de gran “sentido” que parece irrumpir sorpresivamente. Aquellos que creen haber vuelto de la muerte, experimentan un gran cambio por el hecho de haber registrado un “contacto” con un fenómeno extraordinario que de pronto emerge y del que no se alcanza a comprender si es un fenómeno de percepción o de represen­tación, pero que parece de gran importancia ya que tiene aptitud para cambiar súbitamente el sentido de la vida humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es sabido, por lo demás, que ''los estados alterados de conciencia pueden darse en distintos niveles y, por supuesto, en el nivel vigílico.'' Cuando uno se encoleriza, se produce en vigilia un estado alterado. Cuando uno de pronto siente euforia y una gran alegría, también está rozando un estado alterado de conciencia. Pero cuando se habla de “estado alterado”, se suele pensar en algo infravigílico. Sin embargo, los estados alterados son frecuentes, suceden en distinto grado y con distinta calidad. Los estados alterados siempre implican el bloqueo de la reversibilidad en alguno de sus aspectos. Hay estados alterados de conciencia aún en vigilia, como son los estados producidos por la sugestionabilidad. Todo el mundo está más o menos sugestionado por los objetos que muestra la publicidad o que magnifican los comentaristas mediáticos. Mucha gente en el mundo cree en las bondades de los artículos que repetidamente se van proponiendo en las diversas campañas. Estos artículos pueden ser objetos de consumo, valores, puntos de vista sobre diferentes tópicos, et­cétera. La disminución de la reversibilidad en los estados alte­rados de conciencia, está presente en cada uno de nosotros y a cada momento. En casos más profundos de susceptibi­li­dad, nos encontramos ya con el trance hipnótico. El trance hip­nótico trabaja en el nivel de conciencia vigílica, aunque el crea­dor de la palabra “hipnosis” haya pensado que era una suer­­te de sueño. El sujeto hipnotizado camina, va, viene, anda con los ojos abiertos, efectúa operaciones, y también durante el efec­to post-hipnótico el sujeto sigue actuando en vigilia pero cum­plien­do con el mandato que se le dio en el momento de la sesión hip­nótica. Se trata de un fuerte estado alterado de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están los estados alterados patológicos en los que se disocian importantes funciones de la conciencia. También hay estados no patológicos en los que provisoriamente se pueden escindir, dividir las funciones. Por ejemplo, en ciertas sesiones espíritas alguien puede estar conversando y al mismo tiempo, su mano se pone a escribir automáticamente y comienza a pasar “mensajes” sin que el sujeto advierta lo que está ocurriendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con los casos de división de las funciones y de escisiones de personalidad, se podría organizar un listado muy extenso de los estados alterados. Muchos estados alterados acompañan a fenómenos de defensa que se ponen en marcha cuando ocurren disparos adrenalínicos frente a un peligro y esto produce modificaciones serias en la economía normal de la conciencia. Y, desde luego, así como hay fenómenos muy útiles en la alteración de conciencia, hay también fenómenos muy negativos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por acción química (gases, drogas y alcohol), por acción mecánica (giros, respiraciones forzadas, opresión de arterias) y por acción de supresión sensorial, se pueden producir estados alterados de conciencia. También por procedimientos rituales y por una puesta en situación gracias a especiales condiciones musicales, bailes y operaciones devocionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen los llamados “''estados crepusculares de conciencia''”, en los que hay bloqueo de la reversibilidad general y un posterior registro de desintegración interna. Distinguimos también algunos estados que pueden ser ocasionales y que bien podrían ser llamados “''estados superiores de conciencia''”. Estos pueden ser clasificados como: “éxtasis”, “arrebato” y “re­conocimiento”. Los ''estados de éxtasis'', suelen estar acom­pa­ñados por suaves concomitancias motrices y por una cierta agitación general. ''Los de arrebato'', son más bien de fuertes e inefables registros emotivos. ''Los de reconocimiento'', pueden ser caracterizados como fenómenos intelectuales, en el sentido que el sujeto cree, en un instante, “comprenderlo todo”; en un instante cree no tener diferencias entre lo que él es y lo que es el mundo, como si el yo hubiera desaparecido. ¿A quién no le pasó alguna vez que de pronto experimentó una alegría enorme sin motivo, una alegría súbita, creciente y extraña? ¿A quién no le ocurrió, sin causa evidente, una caída en cuenta de profundo sentido en la que se hizo evidente que “así son las cosas”? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También se puede penetrar en un curioso estado de con­cien­cia alterada por “suspensión del yo”. Esto se presenta como una situación paradojal, porque para silenciar al yo es necesario vigilar su actividad de modo voluntario lo que requiere una importante acción de reversibilidad que robustece, nuevamente, aquello que se quiere anular. Así es que la suspensión se logra únicamente por caminos indirectos, desplazando progresivamente al yo de su ubicación central de objeto de meditación. Este yo, suma de sensación y de memoria comienza de pronto a silenciarse, a desestructurarse. Tal cosa es posible porque la memoria puede dejar de entregar datos, y los sentidos (por lo menos externos) pueden también dejar de entregar datos. &lt;br /&gt;
''La conciencia entonces, está en condicio­nes de encontrarse sin la presencia de ese yo, en una suer­te de vacío. En tal situación, es experimentable una actividad mental muy diferente a la habitual.''&lt;br /&gt;
Así como la conciencia se nutre de los impulsos que llegan del intracuerpo, del exterior del cuerpo y de la memoria, también se nutre de impulsos de respuestas que da al mundo (externo e interno) y que realimentan nuevamente la entrada al circuito. Y, por esta vía secundaria, detectamos fenómenos que se producen cuando '''la conciencia es capaz de internalizarse hacia “lo profundo” del espacio de representación'''. &lt;br /&gt;
“Lo profundo” (también llamado “sí mismo” en alguna corriente psicológica contemporánea), no es exactamente un contenido de conciencia. La conciencia puede llegar a “lo profundo” por un especial trabajo de internalización. En esta internalización irrumpe aquello que siempre está escondido, cubierto por el “ruido” de la conciencia. Es en “lo profundo” donde se encuentran las experiencias de los espacios y de los tiempos sagrados. En otras palabras, en “lo profundo” se encuentra la raíz de toda mística y de todo sentimiento religioso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Psicología IV ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conferencia dada por Silo en Parque La Reja, Buenos Aires, a mediados de mayo de 2006.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Impulsos y desdoblamiento de impulsos ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se afirmó en Psicología III &amp;lt;ref&amp;gt;Se refiere a las explicaciones dadas en Canarias en el año 1978 y que han sido publicadas como Psicología III.&amp;lt;/ref&amp;gt; que el trabajo de un impulso en cualquier circuito termina por dar registro interno al sujeto. Uno de los circuitos comprende la percepción, la representación, la nueva toma de la representación y la sensación interna en general. Otro circuito nos muestra el recorrido de impulsos que terminan en las acciones lanzadas hacia el mundo externo, de las cuales el sujeto tiene también sensación interna. Esta toma de realimentación es la que permite aprender de las propias acciones por perfeccionamiento de la acción anterior o por descarte del error cometido. Todo esto quedó claro con el ejemplo de aprendizaje en el uso de un teclado &amp;lt;ref&amp;gt;Op.cit., Catarsis, transferencias y autotransferencias. La acción en el mundo como forma transferencial.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, todo impulso que termina en el intracuerpo o en el exterior del cuerpo, da registros de distintos emplazamientos en el espacio de representación, pudiendo señalarse que los impulsos del intracuerpo se emplazan en el límite táctil-cenestésico hacia &amp;quot;dentro&amp;quot; y los impulsos que terminan en acciones en el mundo externo se registran en el límite táctil- kinestésico hacia &amp;quot;fuera&amp;quot; del cuerpo. Cualquiera sea la dirección del impulso que necesariamente cuenta con un correlato de información o sensación interna, siempre modificará el estado general del circuito. Con respecto a esta aptitud transformadora de los impulsos, podemos considerar dos tipos: &lt;br /&gt;
: 1.- aquellos capaces de liberar tensiones o hacer descarga de energía psicofísica, a los que llamaremos &amp;quot;catárticos&amp;quot; &lt;br /&gt;
: 2.- los que permiten trasladar cargas internas, integrar contenidos y ampliar las posibilidades de desarrollo de la energía psicofísica, a los que llamaremos &amp;quot;transferenciales&amp;quot;. &lt;br /&gt;
Por tanto, todo impulso, independientemente de su dirección, tendrá una aptitud predominantemente catártica o transferencial. Además, en todo impulso existirá una cuota de gratificación o malestar, de agrado o desagrado, que permitirá al sujeto hacer selección de sus actos de conciencia o de sus acciones corporales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos se &amp;quot;desdoblan&amp;quot; a través de realimentaciones diversas como las que permiten cotejar registros de percepciones con registros de representaciones y a las que necesariamente acompañan &amp;quot;retenciones&amp;quot; o memorizaciones de las mismas. Existen otros desdoblamientos que &amp;quot;enfocan&amp;quot;, más o menos voluntariamente, a las percepciones y a las representaciones. Estos desdoblamientos han sido designados como &amp;quot;apercepciones&amp;quot;, es decir, como selección y dirección de la conciencia hacia las fuentes de percepción y como &amp;quot;evocaciones&amp;quot;, es decir, como selección y dirección de la conciencia hacia las fuentes de retención. La voluntaria e involuntaria dirección y selección de la conciencia hacia sus distintas fuentes constituye la función que genéricamente ha sido llamada &amp;quot;atención&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La conciencia, la atención y el &amp;quot;yo&amp;quot; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamamos &amp;quot;conciencia&amp;quot; al aparato que coordina y estructura las sensaciones, las imágenes y los recuerdos del psiquismo humano. Por otra parte, no se puede ubicar a la conciencia en un lugar preciso del sistema nervioso central, o en algún punto y profundidad cortical o subcortical. Tampoco es el caso de confundir puntos de trabajo especializado, tales los casos de los “centros”, con estructuras de funcionamiento que se verifican en la totalidad del sistema nervioso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para una mayor claridad expositiva, designamos como &amp;quot;fenómenos conscientes&amp;quot; a todos los que ocurren en los diferentes niveles y estados de vigilia, semisueño y sueño, incluidos los subliminales (que suceden en el límite del registro de lo percibido, de lo representado y de lo recordado). Desde luego, al hablar de lo &amp;quot;subliminal&amp;quot;, no nos estamos refiriendo a un supuesto &amp;quot;subconsciente&amp;quot; o &amp;quot;inconsciente&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A menudo se confunde la conciencia con el &amp;quot;yo&amp;quot; cuando en realidad éste no tiene una base corporal como ocurre con aquélla a la que se puede ubicar como &amp;quot;aparato&amp;quot; registrador y coordinador del psiquismo humano. En su momento dijimos: &amp;quot;... Ese registro de la propia identidad de la conciencia está dado por los datos de sentidos y los datos de memoria más una peculiar configuración que otorga a la conciencia la ilusión de permanencia no obstante los continuos cambios que en ella se verifican. ''Esa configuración ilusoria de identidad y permanencia es el yo&amp;quot;'' &amp;lt;ref&amp;gt;Op. cit., La conciencia y el yo.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los estados alterados de conciencia se comprueba frecuentemente que ésta se mantiene en vigilia al tiempo que determinados impulsos que deberían llegar a su registro han sido bloqueados, sufriendo la noción del yo una alteración o extrañamiento; se pierde reversibilidad, sentido crítico y a veces, las imágenes descontextualizadas toman &amp;quot;realidad&amp;quot; externa alucinatoria. En esa situación, el yo es registrado como emplazándose en zonas límites externas del espacio de representación y a cierta &amp;quot;distancia&amp;quot; del yo habitual. El sujeto se puede experimentar registrando y sintiendo fenómenos que provienen del mundo externo cuando en rigor, los fenómenos mencionados no son de percepción sino de representación. A estos fenómenos en los que la representación sustituye a la percepción y, por tanto, se los sitúa en un &amp;quot;espacio externo&amp;quot; hacia cuyo límite se desplaza el yo, solemos llamarlos &amp;quot;proyecciones&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Espacialidad y temporalidad de los fenómenos de conciencia &amp;lt;ref&amp;gt;Ver: Espacio de representación, en Psicología II. Silo. O.C. vol II. Madrid, Ediciones Humanistas, 2002.&amp;lt;/ref&amp;gt; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En vigilia activa, el yo se ubica en las zonas más externas del espacio de representación, “perdido” en los límites del tacto externo, pero si hago apercepción de algo que veo, el registro del yo sufre un corrimiento. En ese momento puedo decirme a mí mismo: “Veo desde mí al objeto externo y me registro adentro de mi cuerpo”. Aunque estoy conectado con el mundo externo por medio de los sentidos, existe una división de espacios y es en el interno donde me emplazo yo. Si posteriormente apercibo mi respiración, podré decirme a mí mismo: “Experimento desde mí el movimiento de los pulmones, estoy adentro de mi cuerpo pero no adentro de mis pulmones”. Está claro que experimento una distancia entre el yo y los pulmones, no solamente porque al yo lo registro en la cabeza que está alejada de la caja torácica sino porque en todos los casos de percepción interna (como ocurre con un dolor de muelas o un dolor de cabeza), los fenómenos estarán siempre a “distancia” de mí como observador. Pero aquí no nos interesa esta “distancia” entre el observador y lo observado, sino la “distancia” desde el yo hacia el mundo externo y desde el yo hacia el mundo interno. Por cierto que podemos destacar matices muy sutiles en la variabilidad de las posiciones “espaciales” del yo, pero acá estamos resaltando las ubicaciones diametrales del yo en cada caso mencionado. Y, en esta descripción, podemos decir que el yo se puede ubicar en la interioridad del espacio de representación pero en los límites táctiles kinestésicos que dan noción del mundo externo y, opuestamente, en los límites táctiles cenestésicos que dan noción del mundo interno &amp;lt;ref&amp;gt;Ver: Psicología de la imagen, en Contribuciones al Pensamiento. Silo. O.C. vol I. Madrid, Ediciones Humanistas, 1998.&amp;lt;/ref&amp;gt;. En todo caso, podemos usar la figura de una película bicóncava (como límite entre mundos), que se dilata o contrae y con ello focaliza o difumina el registro de los objetos externos o internos. La atención se dirige, más o menos intencionadamente, hacia los sentidos externos o internos en la vigilia y pierde el manejo de su dirección en el semisueño, el sueño y aun en la vigilia de los estados alterados, ya que en todos esos niveles y estados la reversibilidad es afectada por fenómenos y registros que se imponen a la conciencia. ''Es muy evidente que en la constitución del yo intervienen no solamente la memoria, la percepción y la representación, sino la posición de la atención en el espacio de representación. No se está hablando, por consiguiente, de un yo substancial sino de un epifenómeno de la actividad de la conciencia.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este &amp;quot;yo-atención&amp;quot; parece cumplir con la función de coordinar las actividades de la conciencia con el propio cuerpo y con el mundo en general. Los registros del transcurrir y de la posición de los fenómenos mentales se imbrican en esta coordinación a la que se independiza de la misma coordinación. Y así, la metáfora del &amp;quot;yo&amp;quot; termina por cobrar identidad y “substancialidad” independizándose de la estructura de funciones de la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, los reiterados registros y reconocimientos de la acción de la atención se van configurando en el ser humano muy tempranamente, a medida que el niño dispone de direcciones más o menos voluntarias hacia el mundo externo y el intracuerpo. Gradualmente, con el manejo del cuerpo y de ciertas funciones internas, se va robusteciendo la presencia puntual y también una copresencia en la que el registro del propio yo se constituye en concentrador y trasfondo de todas las actividades mentales. Estamos en presencia de esa gran ilusión de la conciencia a la que llamamos &amp;quot;Yo&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos considerar ahora al emplazamiento del yo en los distintos niveles de conciencia. En vigilia el yo ocupa una posición central dada por la disponibilidad de la atención y de la reversibilidad. Esto varía considerablemente en el semisueño, cuando los impulsos que provienen de los sentidos externos tienden a debilitarse o fluctuar entre el mundo externo y una cenestesia generalizada. Durante el sueño con imágenes, el yo se internaliza. Es, por último, durante el sueño vegetativo cuando el registro del yo se esfuma &amp;lt;ref&amp;gt;En el &amp;quot;sueño paradojal&amp;quot; o con imágenes, el registro del yo se &amp;quot;aleja&amp;quot; del mundo externo y se diluye en imágenes inconexas hasta desaparecer en una situación que difícilmente está en gobierno del soñante. En cuanto al sueño vegetativo profundo la detección electroencefalográfica muestra una total ausencia de imágenes. Tampoco se verifica el MOR (movimiento ocular rápido), coincidiendo esto con una amnesia posterior de los hechos psíquicos ocurridos en un total olvido del yo. N. del R.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las transformaciones de los impulsos en los ensueños vigílicos aparecen en las secuencias de asociaciones libres con numerosas traducciones alegóricas, simbólicas y sígnicas, que conforman el especial lenguaje de imágenes de la cenestesia. Por cierto, nos estamos refiriendo a las secuencias imaginarias sin control, propias de las vías asociativas y no a las construcciones imaginarias que siguen un desarrollo más o menos premeditado &amp;lt;ref&amp;gt;Ver la conferencia sobre las Experiencias Guiadas dadas en el Ateneo de Madrid en 1989. Habla Silo. Presentación de Libros. Experiencias Guiadas. Silo. O.C. vol I. Madrid, Ediciones Humanistas, 1998.&amp;lt;/ref&amp;gt;, o a las traducciones de los impulsos canalizados en las vías abstractivas que también se manifiestan como imágenes simbólicas y sígnicas. Los impulsos, transformándose en distintos niveles, también hacen variar el registro del yo en la profundidad o superficialidad del espacio de representación. Usando una figura, podemos señalar que los fenómenos psíquicos se registran siempre entre coordenadas “espaciales” ''x e y'', pero también con respecto a ''z'', siendo “z” la profundidad del registro en el espacio de representación. Desde luego, el registro de cualquier fenómeno se experimenta en la tridimensionalidad del espacio de representación (en cuanto a altura vertical, lateralidad horizontal y profundidad de los impulsos, conforme mayor externalidad o mayor interioridad), cosa que podemos comprobar al apercibir o representar impulsos provenientes del mundo externo, del intracuerpo, o de la memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin complicarnos con descripciones propias de la Fenomenología, debemos considerar ahora algunos tópicos estudiados exhaustivamente por ella &amp;lt;ref&amp;gt;Para una mejor comprensión de este apartado, consultar Meditaciones Cartesianas, Segunda Meditación. 19. Actualidad y potencialidad de la vida intencional. Husserl E. Madrid. Ediciones Paulinas. 1979. También consultar: El Ser y el Tiempo. Segunda Sección. IV Temporalidad y cotidianidad. 70. La temporalidad de la espacialidad peculiar al “ser ahí”. Heidegger M. México. Fondo de Cultura Económica, 1980.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
Así, decimos que en vigilia ''los campos de presencia y copresencia'' permiten ubicar los fenómenos en sucesión temporal, estableciéndose la relación de hechos desde el momento actual en el que estoy emplazado, con los momentos anteriores de los que proviene el ''fluir'' de mi conciencia y con los posteriores hacia los que se lanza ese fluir. En todo caso, el instante presente es la barrera de la temporalidad y si bien no puedo dar razón de él porque al pensarlo sólo cuento con la ''retención'' de lo ocurrido en la dinámica de mi conciencia, su aparente &amp;quot;fijeza&amp;quot; me permite ir hacia el &amp;quot;atrás&amp;quot; de los fenómenos que ya no son, o hacia el &amp;quot;adelante&amp;quot; de los fenómenos que todavía no son. Es en el ''horizonte de la temporalidad'' de la conciencia donde se inscribe todo acontecimiento. Y en el horizonte restringido que fija la presencia de ''actos y objetos'', siempre estará actuando un campo de copresencia en el que se conectarán todos ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A diferencia de lo que ocurre en el transcurrir del mundo físico, los hechos de conciencia no respetan la sucesión cronológica sino que regresan, perduran, se actualizan, se modifican y se futurizan, alterando al instante presente. El “instante presente” se estructura por el entrecruzamiento de la retención y de la protensión. Ejemplificando: un acontecimiento doloroso imaginado a futuro, puede actuar sobre el presente del sujeto desviando la tendencia que llevaba su cuerpo en dirección a un objeto previamente querido. Así, las leyes que se cumplen en la espacio-temporalidad del mundo físico sufren un desvío considerable en los objetos y los actos mentales. Esta independencia del psiquismo, por “desviación” de las leyes físicas, hace recordar la idea de “''clinamen''” que presentara Epicuro para introducir la libertad en un mundo dominado por el mecanicismo &amp;lt;ref&amp;gt;Al parecer, Epicuro defendió la Teoría de Demócrito según la cual los átomos se mueven formando el mundo físico, pero agregó frente a la objeción de Aristóteles, que los átomos sufren desvíos, inclinaciones, que les permiten encontrarse. La doctrina correspondiente a la idea del “clinamen”, parece haber sido formulada completamente trescientos años después de Epicuro. Ver: Lucrecio De rerum natura, II, 289- 93.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dando por comprendida la estructuralidad de la conciencia en la relación entre los “aparatos” y las diferentes vías por las que circula el impulso, podemos considerar a éste en sus distintas transformaciones como el “átomo” básico de la actividad psíquica. Sin embargo, tal átomo no se presenta aislado sino en “trenes de impulsos”, en configuraciones que dan lugar a la percepción, al recuerdo y a la representación. De este modo, la inserción de lo psíquico en la espacialidad externa comienza por los impulsos que, convertidos en protensiones de imágenes kinestésicas, se desplazan hacia el exterior de la tridimensionalidad del espacio de representación moviendo al cuerpo. Es claro que las imágenes cenestésicas y las correspondientes a los sentidos externos actúan de modo auxiliar (como &amp;quot;señales compuestas&amp;quot;), en todo fenómeno en el que se va seleccionando y regulando la dirección e intensidad motriz. En definitiva, en ese fluir de impulsos relativos al tiempo y al espacio de conciencia, ocurren los primeros eventos que terminarán modificando al mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es ociosa aquí una reflexión general sobre los hechos en los que el psiquismo actúa desde y hacia su externidad. Para comenzar, observamos que los objetos materiales se presentan como espacialidad a la captación “táctil” de los sentidos externos que diferencian el corpúsculo, la onda, la molécula, la presión, la termicidad, etc. Para terminar, decimos que estas “impresiones”, o impulsos externos al psiquismo, ponen en marcha un sistema de interpretación y respuesta que no puede operar sino en un espacio interno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos afirmando del modo más amplio que por variación de impulsos entre “espacios”, el psiquismo es penetrado y penetra al mundo. No estamos hablando de circuitos cerrados entre estímulos y respuestas, sino de un sistema abierto y creciente que capta y actúa por acumulación y protensión temporal. Por otra parte, ''esta “apertura” entre espacios no ocurre por franquear las barreras de una mónada &amp;lt;ref&amp;gt;Desde Pitágoras se había concebido a la mónada como la primera unidad o unidad fundamental de la que derivan los números. A lo largo del tiempo, la idea de mónada fue sufriendo importantes cambios hasta que en el Renacimiento y con Giordano Bruno en De monade, los átomos constitutivos de la realidad son vivientes y animados. En el S. XVIII Leibniz en los Principios de la Naturaleza, caracterizó a las mónadas como “átomos” sin comienzo ni fin que se combinan sin interpenetrarse y que poseen fuerza propia. Contemporáneamente, Kant en su Monadologia Physica, describió a la mónada como punto indivisible, a diferencia del espacio que es infinitamente divisible.&amp;lt;/ref&amp;gt; sino porque la conciencia, ya en su origen, se constituye desde, en y para el mundo''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Estructuras de conciencia ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los diferentes modos de estar el ser humano en el mundo &amp;lt;ref&amp;gt;Entendiendo “mundo” como la síntesis mundo interno-externo.&amp;lt;/ref&amp;gt;, las diferentes posiciones de su experimentar y hacer, responden a estructuraciones completas de conciencia. Así: la &amp;quot;conciencia desdichada&amp;quot;, la &amp;quot;conciencia angustiada&amp;quot;, la conciencia emocionada&amp;quot;, la &amp;quot;conciencia asqueada&amp;quot;, la &amp;quot;conciencia nauseada&amp;quot;, la &amp;quot;conciencia inspirada&amp;quot;, son casos relevantes que han sido descritos convenientemente &amp;lt;ref&amp;gt;En la Fenomenología del Espíritu, Hegel llama &amp;quot;alienación&amp;quot; a la &amp;quot;conciencia desdichada&amp;quot;, que se registra como un desgarramiento de la conciencia consigo misma al encontrarse separada y desposeída de la realidad a la cual pertenece. En el Concepto de la Angustia, Kierkegaard, estudia a la &amp;quot;conciencia angustiada&amp;quot; que se manifiesta con respecto a su objeto que es la &amp;quot;nada&amp;quot;. Muchos “filósofos de la existencia&amp;quot; recurren al método fenomenológico para describir los actos y los objetos de síntesis de conciencia. Sartre en Esbozo de una teoría de las emociones, describe a la &amp;quot;conciencia emocionada&amp;quot; y Kolnai en El Asco, describe a la &amp;quot;conciencia asqueada&amp;quot;.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Es aquí pertinente anotar que tales descripciones se pueden aplicar a lo personal, a lo grupal y a lo social. Por ejemplo, para describir una estructura de conciencia en pánico, se debe arrancar de una situación colectiva, como se reconoce en los orígenes (legendarios e históricos) de la palabra &amp;quot;pánico&amp;quot; que designa un especial estado de conciencia. Con el paso del tiempo, el vocablo “pánico” se usó cada vez más frecuentemente para explicar una alteración de conciencia individual &amp;lt;ref&amp;gt;Pan era una divinidad pre-helénica benéfica para los campos, los pastores y los rebaños. Una leyenda lo hace aparecer en la batalla de Maratón, sembrando el “terror pánico” entre los persas y ayudando a los atenienses, que a partir de ese momento propagan su culto en toda Grecia. El adjetivo “pánico” se refiere a esa divinidad en general, pero “pánico” se usó para señalar el estado de conciencia que denota un peligro inminente y que es colectivo y contagioso. Actualmente, la Psiquiatría ha acuñado el “síndrome de pánico”, debilitando el significado colectivo inicial.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, los casos anteriormente citados pueden ser entendidos individualmente o en un conjunto (en atención a la intersubjetividad constitutiva de la conciencia). Siempre que ocurran variaciones en esas estructuraciones globales, ocurrirán también variaciones en los fenómenos concurrentes, tal es el caso del yo. Así, en plena vigilia pero en estados de conciencia diferentes, registramos al yo ubicado en distintas profundidades del espacio de representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para comprender lo anterior, debemos apelar a las diferencias entre niveles y estados de conciencia. Los niveles clásicos de vigilia, semisueño, sueño profundo paradojal y sueño profundo vegetativo, no ofrecen dificultades de comprensión. Pero en cada uno de esos niveles tenemos la posibilidad de reconocer posiciones variables de los fenómenos psíquicos. Poniendo ejemplos extremos: decimos que cuando el yo mantiene contacto sensorial con el mundo externo pero se encuentra perdido en sus representaciones o evocaciones, o se tiene en cuenta a sí mismo sin intereses relevantes sobre su acción en el mundo, estamos en presencia de una ''conciencia vigílica en estado de ensimismamiento''. El cuerpo actúa externamente en una suerte de “irrealidad” que, profundizándose, puede llegar a la desconexión y la inmovilidad. Se trata de un “corrimiento” del yo hacia una presencia constante de los registros de evocación, representación o percepción táctil-cenestésica y, por tanto, la distancia se “alarga” entre el yo y el objeto externo. En el caso opuesto, el yo perdido en el mundo externo, se desplaza hacia los registros táctil kinestésicos sin crítica ni reversibilidad sobre los actos que realiza. Estamos ante un caso de ''conciencia vigílica en estado de alteración'' como puede ocurrir en la llamada “emoción violenta”. En este caso, la importancia que cobra el objeto externo es decisiva, acortándose la distancia entre el yo y el objeto percibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Estructuras, estados y casos no habituales ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamamos “no habituales” a los comportamientos que muestran anormalidades respecto a parámetros del individuo o del grupo que se esté considerando. Es claro que si la población de un país o un grupo humano enloquecen, no dejamos de considerar a esos casos dentro de los comportamientos “no habituales” por el hecho de contar con numerosos representantes. En todo caso, ese conjunto humano debe ser comparado con situaciones estables en las que ha vivido y en las que la reversibilidad, el sentido crítico y el control de sus actos, tiene características previsibles. Por otra parte, hay casos “no habituales” que son fugaces y otros que parecen arraigarse o aun desplegarse a medida que pasa el tiempo. No es de nuestro interés tipificar esas conductas sociales desde el punto de vista del Derecho, de la Economía, o de la Psiquiatría. Tal vez encontraríamos más motivos de reflexión sobre estos casos en la Antropología y en la Historia...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si nuestro interés por los comportamientos “no habituales” nos lleva al campo de lo personal, o a lo sumo de lo interpersonal inmediato, seguirán siendo válidos los criterios de reversibilidad, sentido crítico y control de los propios actos en relación con esa historia personal o interpersonal. Aquí también es aplicable lo comentado anteriormente con respecto a los casos “no habituales” fugaces y los que parecen arraigarse o aún desplegarse en su anormalidad a medida que pasa el tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llevemos pues nuestro estudio sobre los comportamientos “no habituales” fuera del terreno de la patología para concentrarnos, dentro de nuestra Psicología, en dos grandes grupos de estados y casos a los que hemos llamado el grupo de la “conciencia perturbada” y el grupo de la “conciencia inspirada”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La “conciencia perturbada” ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen diametrales posiciones del yo entre estados alterados que van desde la actividad cotidiana a la emoción violenta y estados ensimismados que van desde la calma reflexiva hasta la desconexión con el mundo externo. Hay, sin embargo, otros estados alterados en los que las representaciones se externalizan proyectivamente, de tal modo que realimentan a la conciencia como “percepciones” provenientes del mundo externo y otros, de ensimismamiento, en los que la percepción del mundo externo se internaliza introyectivamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos escuchado y leído historias e informes seriamente controlados, sobre las alucinaciones que padecen quienes se encuentran en situaciones de compromiso en las altas montañas, en las soledades polares, en los desiertos y en los mares. El estado físico de fatiga, anoxia y sed; el estado psíquico de abandono en la monotonía del silencio y la soledad; las condiciones ambientales térmicas extremas, son elementos que han llegado a conformar casos de alteraciones alucinatorias y mucho más frecuentemente, casos de alteraciones ilusorias puntuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, del lado del ensimismamiento introyectivo, la sensación externa llega a la conciencia pero la representación correspondiente opera desconectada del contexto general perceptivo realimentando a la conciencia que interpreta y registra el fenómeno como interioridad “significativa”, como representación que parece “dirigirse” a la interioridad del sujeto de modo directo. En un ejemplo: las luces coloreadas de los semáforos de una gran ciudad, comienzan de pronto, a los ojos de un angustiado peatón, a “enviar” misteriosos códigos y claves. El sujeto, a partir de ese momento, se considera como la única persona capaz de “recibir” y comprender el significado de esos mensajes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los estados alterados proyectados y los estados ensimismados introyectados corresponden a transitorias o permanentes perturbaciones de la conciencia vigílica'' que mencionamos acá como casos de emplazamientos diametrales en la ubicación del yo. Por lo demás, debemos mencionar también a los ''estados de alteración y ensimismamiento en el nivel de sueño con imágenes y en el semisueño''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Psicología III pasamos revista a numerosos casos de perturbaciones transitorias de conciencia &amp;lt;ref&amp;gt;Psicología III. El sistema de representación en los estados alterados de conciencia.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se mencionó la situación de alguien que proyecta sus representaciones internas y queda fuertemente sugestionado por ellas, de modo parecido a lo que ocurre en pleno sueño cuando se padece la sugestión de las imágenes oníricas. Se trata de alucinaciones que también ocurren por estados febriles intensos; por acción química (gases, drogas y alcohol); por acción mecánica (giros, respiraciones forzadas, opresión de arterias); por supresión de sentidos externos (cámara de silencio) y por supresión de sentidos internos (ingravidez en cosmonautas).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos considerar también las perturbaciones accidentales cotidianas. Estas se manifiestan en los cambios de humor súbito, tales como los accesos de cólera y las explosiones de entusiasmo que en mayor o menor medida, nos permiten experimentar el desplazamiento del yo hacia la periferia mientras cae la reversibilidad y el estado se hace más alterado. Observamos lo contrario frente a un peligro súbito, ante el cual el sujeto se contrae o huye tratando de poner distancia entre él y el objeto amenazante. En todo caso, el desplazamiento del yo es hacia la interioridad. También podemos comprobar, en la misma dirección, ciertas conductas infantiles curiosas. En efecto, los niños suelen utilizar juguetes monstruosos con los que “frenan” o “combaten” a otros monstruos que están al acecho, o se acercan en la noche... Y, cuando esa tecnología no da resultado, siempre queda el recurso de las sábanas que ocultan el cuerpo ante las atroces amenazas. Es claro, en estos casos, que el yo se ensimisma e introyecta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La “conciencia inspirada” ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conciencia inspirada es una estructura global, capaz de lograr intuiciones inmediatas de la realidad. Por otra parte, es apta para organizar conjuntos de experiencias y para priorizar expresiones que se suelen transmitir a través de la Filosofía, la Ciencia, el Arte y la Mística.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En orden a nuestro desarrollo, podemos preguntar y responder un tanto escolarmente: ¿Es la conciencia inspirada un estado de ensimismamiento o de alteración? ¿Es la conciencia inspirada un estado perturbado, una ruptura de la normalidad, una extrema introyección, o una extrema proyección? Sin duda que la conciencia inspirada es más que un estado, es una estructura global que pasa por diferentes estados y que se puede manifestar en distintos niveles. Además, la conciencia inspirada perturba el funcionamiento de la conciencia habitual y rompe la mecánica de los niveles. Por último, es más que una extrema introyección o una extrema proyección ya que alternativamente se sirve de ellas, en atención a su propósito. Esto último es evidente cuando la conciencia inspirada responde a una intención presente o, en algunos casos, cuando responde a una intención no presente pero que actúa copresentemente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Filosofía no son de importancia los sueños inspiradores, ni las inspiraciones súbitas, sino la intuición directa que aplican algunos pensadores para aprehender las realidades inmediatas del pensamiento sin intermediación del pensar deductivo o discursivo. No se trata de las corrientes &amp;quot;intuicionistas&amp;quot; en Lógica y en Matemáticas, sino de pensadores que privilegian la intuición directa como en el caso de Platón con las Ideas, de Descartes con el pensar claro y distinto, descartando el engaño de los sentidos y de Husserl con las descripciones de las noesis, &amp;quot;en la suspensión del juicio” (epojé) &amp;lt;ref&amp;gt;Platón y Aristóteles conocieron las diferencias entre el pensar intuitivo y el discursivo, privilegiando Platón el primer tipo. Para él, las Ideas de lo Bueno y lo Bello son de contemplación directa y son reales, mientras que las cosas buenas o bellas derivan de aquellas Ideas y no poseen la misma realidad inmediata. En Descartes reconocemos ese gran aporte del pensamiento que piensa sobre sí mismo sin intermediación y en Husserl el contacto directo con las noesis, los actos del pensar y los noemas, los objetos ligados intencionalmente a los actos del pensar.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la historia de la Ciencia se rescatan ejemplos de inspiraciones súbitas que permitieron avances importantes. El caso más conocido, aunque dudoso, es el de la famosa “caída de la manzana de Newton” &amp;lt;ref&amp;gt;Isaac Newton, en 1666 en Woolsthorpe, U.K.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Si así hubiera ocurrido, deberíamos reconocer que la súbita inspiración fue motivada por una lenta pero intensa búsqueda orientada hacia el sistema cósmico y la gravedad de los cuerpos. A modo de ejemplo, podemos tener en cuenta otro caso como el ocurrido al químico Kekulé &amp;lt;ref&amp;gt;Augusto Kekulé en 1865 en Bonn, Alemania, estableció la teoría de la cuadrivalencia del carbono y la fórmula hexagonal del benceno.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Éste soñó una noche con varias serpientes entrelazadas que le sirvieron de inspiración para desarrollar las notaciones de la química orgánica. Sin duda que su preocupación constante por formular los enlaces entre substancias siguió actuando aun en el nivel de sueño paradojal, para tomar la vía de la representación alegórica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Arte hay muchos ejemplos de sueños inspiradores. Tal el caso de Mary Shelley &amp;lt;ref&amp;gt;Mary Godwin. La historia está en las notas que escribió Polidori en su diario el 18 de Junio de 1816 en villa Diodati, al lado del lago Leman, Suiza.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Ésta había declarado ante sus amigos, que sentía esa “...vacía incapacidad de invención que es la mayor desdicha del autor”, pero esa noche vio en sus sueños al horrendo ser que motivó su novela de “Frankenstein o el Prometeo moderno”. Otro tanto ocurrió con el sueño de R. L. Stevenson &amp;lt;ref&amp;gt;R.L. Balfour. En las islas Samoa en 1886.&amp;lt;/ref&amp;gt; que puso en marcha su relato fantástico “El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde”. Por cierto que las inspiraciones vigílicas de escritores y poetas son las más abundantemente conocidas del campo de las artes. Sin embargo, por otros medios hemos llegado a conocer inspiraciones de pintores como Kandinsky &amp;lt;ref&amp;gt;Vasili Kandinsky, en 1911 en Moscú.&amp;lt;/ref&amp;gt; que en &amp;quot;Lo espiritual en el arte&amp;quot;, describe la necesidad interior que se expresa como inspiración en la obra artística. &lt;br /&gt;
Artistas plásticos, literatos, músicos, danzarines y actores, han buscado la inspiración tratando de colocarse en ambientes físicos y mentales no habituales. Los diferentes estilos artísticos, que responden a las condiciones epocales, no son simplemente modas o modos de generar, captar e interpretar la obra artística, sino maneras de &amp;quot;disponerse&amp;quot; para recibir y dar impactos sensoriales. Esta &amp;quot;disposición&amp;quot; es la que modula la sensibilidad individual o colectiva y es, por tanto, el predialogal &amp;lt;ref&amp;gt;O.C. I Habla Silo. Conferencia sobre Las condiciones del diálogo, dada en la Academia de Ciencias de Moscú en 1999.&amp;lt;/ref&amp;gt; que permite establecer la comunicación estética. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Mística encontramos vastos campos de inspiración. Debemos señalar que cuando hablamos de &amp;quot;mística&amp;quot; en general, estamos considerando fenómenos psíquicos de &amp;quot;experiencia de lo sagrado&amp;quot; en sus diversas profundidades y expresiones. Existe una copiosa literatura que da cuenta de los sueños &amp;lt;ref&amp;gt;IV Brihadaranyaka Upanishad. ¨Cuando el espíritu humano se ha retirado al reposo, retiene consigo los materiales de este mundo en que están contenidas las cosas todas, y entonces crea y destruye su propia gloria e irradiación, pues el espíritu brilla con su propia luz”.&amp;lt;/ref&amp;gt;, las “visiones” del semisueño &amp;lt;ref&amp;gt;La Biblia, Da-niyye-l.X, 7 Versión castellana Dujovne, Kostantinovsky. “Y yo, Da-niyye-l, solo vi la visión; pues no la vieron los hombres que conmigo estaban, sino que cayó sobre ellos un terror grande, de modo que huyeron a esconderse”.&amp;lt;/ref&amp;gt;, y las intuiciones vigílicas &amp;lt;ref&amp;gt;El Avesta. Los Gathas. Yasna XLV, 2-3. &amp;quot;Proclamaré esta primera enseñanza al Mundo. Enseñanza que me reveló el Omnisciente Ahura Mazda. Hablaré de los dos primeros Espíritus del mundo, de los cuales el más bondadoso dijo así al dañino: Ni nuestros pensamientos, ni nuestros mandamientos, ni nuestra inteligencia, ni nuestras creencias, ni nuestras obras, ni nuestra conciencia, ni nuestras almas están de acuerdo en nada&amp;quot;.&amp;lt;/ref&amp;gt; de los personajes referenciales de religiones, sectas y grupos místicos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Abundan, además, los estados anormales y los ''casos extraordinarios de experiencias de lo sagrado que podemos tipificar como Éxtasis o sea, situaciones mentales en que el sujeto queda absorto, deslumbrado dentro de sí y suspendido; como Arrebato, por la agitación emotiva y motriz incontrolable, en la que el sujeto se siente transportado, llevado fuera de sí a otros paisajes mentales, a otros tiempos y espacios; por último, como &amp;quot;Reconocimiento&amp;quot; en que el sujeto cree comprenderlo todo en un instante''. En este punto estamos considerando a la conciencia inspirada en su experiencia de lo sagrado que varía en su modo de estar frente al fenómeno extraordinario, aunque por extensión se han atribuido también esos funcionamientos mentales a los raptos del poeta o del músico, casos en que &amp;quot;lo sagrado&amp;quot; puede no estar presente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos mencionado estructuras de conciencia a las que llamamos &amp;quot;conciencia inspirada&amp;quot; y las hemos mostrado en grandes campos conocidos como la Filosofía, la Ciencia, el Arte y la Mística. Pero en la vida cotidiana, la conciencia inspirada actúa con frecuencia en las intuiciones o en las inspiraciones de la vigilia, del semisueño y el sueño paradojal. Ejemplos cotidianos de inspiración son los del &amp;quot;pálpito&amp;quot;, del enamoramiento, de la comprensión súbita de situaciones complejas y de resolución instantánea de problemas que perturbaron durante mucho tiempo al sujeto. Estos casos no garantizan el acierto, la verdad, o la coincidencia del fenómeno respecto a su objeto, pero los registros de &amp;quot;certeza&amp;quot; que los acompañan, son de gran importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Fenómenos accidentales y fenómenos deseados ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conciencia puede estructurarse en distintas formas variando por acción de estímulos puntuales (internos y externos), o por situaciones complejas que operan de modo no querido, de modo accidental. La conciencia es &amp;quot;tomada&amp;quot; &amp;lt;ref&amp;gt;Se entiende &amp;quot;tomada&amp;quot; como no dirigida ni manejada por el sujeto.&amp;lt;/ref&amp;gt; en una situación en que la reversibilidad y la autocrítica quedan prácticamente anuladas. &lt;br /&gt;
En el caso que nos ocupa, la &amp;quot;inspiración&amp;quot; irrumpe en mecanismos y niveles, actuando a veces, de un modo menos evidente como &amp;quot;trasfondo&amp;quot; de conciencia. Por otra parte, también la angustia, la náusea, el asco y otras configuraciones pueden manifestarse súbitamente o mantenerse como trasfondo mental más o menos prolongado. Ejemplificando: cuando accidentalmente, levanto una piedra y en ella descubro el bullir de minúsculos insectos que pueden pegarse a mi mano, que me pueden invadir, experimento repulsión hacia esa vida informe que me acomete. También registro una sorda aversión cuando percibo algo pegajoso, húmedo y tibio que avanza hacia mí. Pero la reacción inmediata va más allá del reflejo motriz que responde a lo peligroso, ya que me compromete visceralmente provocando un rechazo que puede terminar en el reflejo de asco, en la arcada, en la salivación excesiva de mi boca y en el extraordinario registro de la distancia que se ha &amp;quot;acortado&amp;quot; entre yo y el objeto, o entre yo y la situación asquerosa. Ese acortamiento del espacio en la representación, pone al objeto en un tipo de existencia que le permite &amp;quot;tocarme&amp;quot; e &amp;quot;introducirse&amp;quot; en mí, suscitando la arcada como rito de expulsión desde mi intracuerpo. Es tan poco real el &amp;quot;acercamiento&amp;quot; mencionado, como el reflejo de arcada que le corresponde. Por eso, la relación entre el objeto asqueroso y la respuesta de la arcada toman características propias fuera de los objetos reales en juego. Se convierten en un ritual en el que objeto y acto forman una estructura particular, la estructura del asco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También ocurre esa configuración accidental de conciencia ante un objeto moral o estéticamente repugnante, como es el caso de una novela plagada de ingeniosidad artificiosa, de juegos de palabras, de sensiblería tibia, dulzona y cargada de vitalidad difusa. Todo eso termina provocando la defensa visceral que evita una &amp;quot;invasión&amp;quot; profunda de mi cuerpo. Estas estructuras de conciencia comprometen mi unidad, afectando no solamente ideas, emociones, o reacciones motrices, sino mi totalidad somática. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo oportuno hacer aquí una pequeña digresión. Es posible considerar configuraciones de conciencia avanzadas en las que todo tipo de violencia provocará repugnancia con los correlatos somáticos del caso. Tal estructuración de conciencia no violenta podría llegar a instalarse en las sociedades como una conquista cultural profunda. Esto iría más allá de las ideas o de las emociones que débilmente se manifiestan en las sociedades actuales, para comenzar a formar parte del entramado psicosomático y psicosocial del ser humano. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volviendo a nuestro cauce. Hemos reconocido estructuras de conciencia que se configuran accidentalmente. También observamos que ocurren configuraciones que responden a deseos, o a planes de quien se &amp;quot;pone&amp;quot; en una particular situación mental para hacer surgir el fenómeno. Desde luego, tal cosa a veces funciona y a veces no, como ocurre con el deseo de inspiración artística, o con el deseo de enamoramiento. La conciencia inspirada, o mejor aún, la conciencia dispuesta a lograr inspiración se muestra en la Filosofía, en la Ciencia, en el Arte, y también en la vida cotidiana con ejemplos variados y sugestivos. Sin embargo, es en la Mística especialmente donde la búsqueda de inspiración ha hecho surgir prácticas y sistemas psicológicos que han tenido y tienen desparejo nivel de desarrollo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reconocemos a las técnicas de “trance” &amp;lt;ref&amp;gt;En la Psicología oficial se considera al trance como “un estado de disociación de la conciencia, caracterizado por la suspensión de todo movimiento voluntario y la existencia de ciertas actividades automáticas”. ''Diccionario Enciclopédico de la Psique. B.Szekely. Ed.Claridad. Buenos Aires, 1975.''&amp;lt;/ref&amp;gt; como pertenecientes a la arqueología de la inspiración mística. Así, al trance lo encontramos en las formas más antiguas de la magia y la religión. Para provocarlo, los pueblos han apelado a la preparación de bebidas &amp;lt;ref&amp;gt;El Soma (para los indios) y el Haoma (para los iranios), ha sido la bebida embriagadora más antigua. En los Himnos Védicos, en 730 (2), se lee: “Tú eres el cantor, tú eres el poeta, tú eres el dulce jugo nacido de la planta. En la embriaguez, tú eres el dador de todos los bienes”.&amp;lt;/ref&amp;gt; de vegetales más o menos tóxicos y a la aspiración de humos y vapores &amp;lt;ref&amp;gt;En Delfos la sacerdotisa de Apolo (Pitia o Pitonisa), se sentaba en un trípode colocado junto a la grieta de una roca de la que salía un vapor intoxicante y comenzaba a profetizar con palabras incoherentes. En los días anteriores, la Pitia se había sometido al ayuno y a la masticación de hojas de laurel.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Otras técnicas más elaboradas, en el sentido de permitir al sujeto controlar y hacer progresar su experiencia mística, se han ido depurando a lo largo del tiempo. Las danzas rituales, las ceremonias repetitivas y agotadoras, los ayunos, las oraciones, los ejercicios de concentración y meditación han tenido considerable evolución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== El desplazamiento del yo. La suspensión del yo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sibila de Cumas, no queriendo ser tomada por la terrible inspiración se desespera y retorciéndose, grita: “¡Ya viene, ya viene el dios!”. Y al dios Apolo le cuesta poco bajar desde su bosquecillo sagrado hasta el antro profundo, en donde se apodera de la profetiza &amp;lt;ref&amp;gt;Virgilio, que hace una descripción fantástica de la anécdota de Cumas, seguramente cuenta con información más que suficiente sobre el proceder de las sibilas a lo largo de la historia de Grecia y Roma. De todos modos, en el Libro VI de la Eneida, dice la Sibila: &amp;quot;¡He ahí, he ahí el dios!. Apenas pronunció estas palabras a la entrada de la cueva, inmutósele el rostro y perdió el color y se le erizaron los cabellos; jadeando y sin aliento, hinchado el pecho, lleno de sacro furor, parece que va creciendo y que su voz no resuena como la de los demás mortales porque la inspira el numen ya más cercano&amp;quot;.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
En este caso y en diferentes culturas, la entrada al trance ocurre por interiorización del yo y por una exaltación emotiva en la que está copresente la imagen de un dios, o de una fuerza, o de un espíritu, que toma y suplanta la personalidad humana. En los casos de trance, el sujeto se pone a disposición de esa inspiración que le permite captar realidades y ejercitar poderes desconocidos para él en la vida cotidiana &amp;lt;ref&amp;gt;El chamanismo y las técnicas del éxtasis, M. Eliade, F.C.E. Madrid, 2001 El autor pasa revista, entre otras materias, a las distintas formas de trance chamánico en el Asia Central y Septentrional; en el Tibet y China; en los antiguos Indoeuropeos; en Norteamérica y Suramérica; en el Sureste asiático y en Oceanía.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Sin embargo, leemos a menudo que el sujeto hace resistencia y hasta lucha con un espíritu o un dios tratando de evitar el arrebato en unas convulsiones que hacen recordar a la epilepsia, pero eso es parte de un ritual que afirma el poder de la entidad que doblega la voluntad normal &amp;lt;ref&amp;gt;Los antiguos llamaron a la epilepsia, la &amp;quot;enfermedad divina&amp;quot;. En las convulsiones de ese mal, creyeron ver una lucha en la que el sujeto se defendía de la alteración que llegaba hasta él. Los dioses anunciaban su llegada dándole al sujeto un &amp;quot;aura&amp;quot; que lo prevenía. Después del &amp;quot;ataque&amp;quot;, se suponía que el sujeto quedaba inspirado para profetizar. No en vano se pretendió que Alejandro, César y hasta Napoleón hubieran padecido el &amp;quot;mal divino&amp;quot; porque, después de todo, eran hombres de lucha.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Centroamérica, el culto del Vudú haitiano &amp;lt;ref&amp;gt;Derivado de Togo y Benín.&amp;lt;/ref&amp;gt; nos permite comprender técnicas de trance que se realizan con danzas apoyadas con pócimas producidas en base a un pez tóxico &amp;lt;ref&amp;gt;De la mort a la vie: essai sur le phenomène de la zombification en Haiti R. Toussaint.Ed. Ife. Ontario, 1993.&amp;lt;/ref&amp;gt;. En Brasil, la Macumba &amp;lt;ref&amp;gt;Derivada del pueblo Yoruba de Togo, Benin y Nigeria, pero también de influencias senegalesas y de África Occidental en general.&amp;lt;/ref&amp;gt; nos muestra otras variantes místicas del trance logradas mediante danzas y apoyadas con una bebida alcohólica y tabaco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No todos los casos de trance son tan vistosos como los citados. Algunas técnicas indias, las de los &amp;quot;yantras&amp;quot;, permiten llegar al trance por interiorización de triángulos cada vez más pequeños en una figura geométrica compleja que ocasionalmente, termina en un punto central. También, en la técnica de los &amp;quot;mantrams&amp;quot;, por repetición de un sonido profundo que el sujeto va profiriendo, se llega al ensimismamiento. En esas contemplaciones visuales o auditivas, muchos practicantes occidentales no tienen éxito porque no se preparan afectivamente limitándose a repetir figuras o sonidos sin interiorizarlos con la fuerza emotiva o devocional que se requiere para que la representación cenestésica acompañe al estrechamiento de la atención. Estos ejercicios se repiten tantas veces como sea necesario hasta que el practicante experimente la sustitución de su personalidad y la inspiración se haga plena. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desplazamiento del yo y la sustitución por otras entidades pueden ser verificados en los cultos mencionados y hasta en las más recientes corrientes Espíritas. En estas, el &amp;quot;médium&amp;quot; en trance es tomado por una entidad espiritual que sustituye a su personalidad habitual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No ocurre algo tan diferente con el trance hipnótico cuando el sujeto interioriza profundamente las sugestiones del operador, llevando la representación de la voz al &amp;quot;lugar&amp;quot; que normalmente ocupa el yo habitual. Desde luego, para ser &amp;quot;tomado&amp;quot; por el operador, el sujeto debe ponerse en un estado receptivo de &amp;quot;fe&amp;quot; y seguir sin dudar las instrucciones recibidas &amp;lt;ref&amp;gt;Es claro que desde el &amp;quot;magnetismo animal&amp;quot; de Mesmer y Pueysegur hasta la hipnosis moderna que se inicia con J. Braid, se ha podido ir eliminando una parafernalia totalmente accesoria.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este punto muestra una característica importante de la conciencia. Estamos diciendo que mientras se realiza una operación vigílica atenta, aparecen ensueños que a veces pasan inadvertidos o terminan por desviar la dirección de los actos mentales que se llevaban a cabo. El campo de copresencia actúa siempre aunque los objetos de conciencia presentes se muestren en el foco atencional. La gran cantidad de actos automáticos que se realizan en vigilia muestra esta aptitud de la conciencia para realizar diferentes trabajos simultáneos. Ciertamente, la disociación puede alcanzar cotas patológicas pero también se puede manifestar con fuerza en casi todos los fenómenos de inspiración. Por otra parte, el desplazamiento del yo puede no ser completo en el trance espírita o la hipnosis, como se comprueba en la llamada “escritura automática” que se efectúa sin tropiezos aunque la atención del sujeto esté puesta en el diálogo o en otras actividades. Con frecuencia, encontramos esta disociación en la “criptografía” en que la mano dibuja mientras el sujeto desarrolla una conversación telefónica muy concentrada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avanzando hacia el ensimismamiento, podemos llegar a un punto en que los automatismos queden superados y ya no se trate de desplazamientos ni sustituciones del yo. Tenemos a mano el ejemplo que nos da la práctica de la “oración del corazón” realizada por los monjes ortodoxos del monte Athos &amp;lt;ref&amp;gt;La tradición de la “oración del corazón” arranca en el S. XIV en el Monte Athos griego. En 1782 se expandió fuera de los monasterios con la publicación de la Philocalie, del monje griego Nicodemo el Hagiorita, siendo editada en ruso poco después por Paisij Velitchkovsky.&amp;lt;/ref&amp;gt;. La recomendación de Evagrio Póntico &amp;lt;ref&amp;gt;Evagrio Póntico, de los “Padres del Desierto”, escribió sus apotegmas en el S. IV. Es considerado uno de los precursores de las prácticas del Monte Athos.&amp;lt;/ref&amp;gt;, resulta muy adecuada para eludir la representaciones (por lo menos las de los sentidos externos): “No imagines la divinidad en ti cuando oras, ni dejes que tu inteligencia acepte la impresión de una forma cualquiera; mantente inmaterial y tú comprenderás”. En grandes trazos, la oración funciona así: el practicante en retiro silencioso se concentra en su corazón y tomando una frase corta inhala suavemente llevando la frase con el aire hasta el corazón. Cuando ha terminado la inhalación, “presiona” para que llegue más adentro. Después va exhalando muy suavemente el aire viciado sin perder la atención en el corazón. Esta práctica era repetida por los monjes muchas veces al día hasta que aparecían algunos indicadores de progreso como la “iluminación” (del espacio de representación). Siendo precisos, hemos de admitir el pasaje por el estado de trance en algún momento de las repeticiones de las oraciones usadas. El pasaje por el trance no es muy diferente al que se produce en los trabajos con los yantras o mantrams, pero como en la práctica de la “oración del corazón”, no se tiene la intención de ser “tomado” por entidades que reemplacen la propia personalidad, el practicante termina superando el trance y “suspendiendo” la actividad del yo. En este sentido, en las prácticas del Yoga se puede pasar también por distintos tipos y niveles de trance, pero se debe tener en cuenta lo que nos dice Patanjali &amp;lt;ref&amp;gt;Los Aforismos del Yoga o Yoga- Sutra, recopilados por Patanjali en el siglo II, es el primer libro de Yoga que se conserva íntegro en sus 195 breves y magistrales sentencias.&amp;lt;/ref&amp;gt; en el Sutra II del Libro I: “El yoga aspira a la liberación de las perturbaciones de la mente”, La dirección que lleva ese sistema de prácticas va hacia la superación del yo habitual, de los trances y de las disociaciones. En el ensimismamiento avanzado, fuera de todo trance y en plena vigilia se produce esa &amp;quot;suspensión del yo&amp;quot; de la que tenemos indicadores suficientes. Es evidente que ya desde el principio de su práctica, el sujeto se orienta hacia la desaparición de sus &amp;quot;ruidos&amp;quot; de conciencia amortiguando las percepciones externas, las representaciones, los recuerdos y las expectativas. Algunas prácticas del yoga &amp;lt;ref&amp;gt;Técnicas del Yoga y también El Yoga. Inmortalidad y libertad de M. Eliade.&amp;lt;/ref&amp;gt; permiten aquietar la mente y colocar al yo en estado de suspensión durante un breve lapso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== El acceso a los niveles profundos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin duda que la sustitución del yo por una fuerza, un espíritu, un dios, o la personalidad de un hechicero o hipnotizador, ha sido algo corriente en la historia. También ha sido algo conocido aunque no tan corriente, el hecho de suspender el yo evitando toda sustitución, como hemos visto en algún tipo de yoga y en algunas prácticas místicas avanzadas. Ahora bien, si alguien pudiera suspender y luego hacer desaparecer a su yo, perdería todo control estructural de la temporalidad y espacialidad de sus procesos mentales. Se encontraría en una situación anterior a la del aprendizaje de sus primeros pasos infantiles. No podría comunicar entre sí, ni coordinar sus mecanismos de conciencia; no podría apelar a su memoria; no podría relacionarse con el mundo y no podría avanzar en su aprendizaje. No estaríamos en presencia simplemente de un yo disociado en algunos aspectos, como pudiera ocurrir en ciertas afecciones mentales, sino que nos encontraríamos con alguien en un estado parecido al de sueño vegetativo. Por consiguiente, no son posibles esas futilidades de “suprimir el yo”, o de “suprimir el ego” en la vida cotidiana. Sin embargo, es posible llegar a la situación mental de supresión del yo, no en la vida cotidiana pero si en determinadas condiciones que parten de la suspensión del yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La entrada a los estados profundos ocurre desde la suspensión del yo. Ya desde esa suspensión, se producen registros significativos de &amp;quot;conciencia lúcida&amp;quot; y comprensión de las propias limitaciones mentales, lo que constituye un gran avance. En ese tránsito se debe tener en cuenta algunas condiciones ineludibles: &lt;br /&gt;
: 1.- que el practicante tenga claro el Propósito de lo que desea lograr como objetivo final de su trabajo; &lt;br /&gt;
: 2.- que cuente con suficiente energía psicofísica para mantener su atención ensimismada y concentrada en la suspensión del yo y &lt;br /&gt;
: 3.- que pueda continuar sin solución de continuidad en la profundización del estado de suspensión hasta que desaparezcan las referencias espaciales y temporales. &lt;br /&gt;
Con respecto al Propósito, se debe considerar a éste como la dirección de todo el proceso pero sin que ocupe el foco atencional. Estamos diciendo que el Propósito debe ser &amp;quot;grabado&amp;quot; con suficiente carga afectiva, como para operar copresentemente mientras la atención está ocupada en la suspensión del yo y en los pasos posteriores. Esta preparación condiciona todo el trabajo posterior. En cuanto a la energía psicofísica necesaria para el mantenimiento de la atención en un interesante nivel de concentración, el principal impulso proviene del interés que forma parte del Propósito. Al comprobar la falta de potencia y permanencia, se debe revisar la preparación que se ha hecho del Propósito. Se requiere una conciencia despejada de fatiga y una mínima educación de la reducción del foco atencional sobre un solo objeto. Continuar en la profundización de la suspensión hasta lograr el registro de &amp;quot;vacío&amp;quot;, significa que nada debe aparecer como representación, ni como registro de sensaciones internas. No puede, ni debe, haber registro de esa situación mental. Y el regreso a la situación mental de suspensión o a la vigilia habitual, se produce por los impulsos que delatan la posición y las incomodidades del cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada se puede decir de ese “vacío”. El rescate de los significados inspiradores, de los sentidos profundos que están más allá de los mecanismos y las configuraciones de conciencia, se hace desde mi yo cuando éste retoma su trabajo vigílico normal. Estamos hablando de “traducciones” de impulsos profundos, que llegan a mi intracuerpo durante el sueño profundo, o de impulsos que llegan a mi conciencia en un tipo de percepción diferente a las conocidas en el momento de “regreso” a la vigilia normal. No podemos hablar de ese mundo porque no tenemos registro durante la eliminación del yo, solamente contamos con las “reminiscencias” de ese mundo, como nos comentara Platón en sus mitos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Apéndice =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Descargar el libro Apuntes de Psicología =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede descargar el original desde [http://www.silo.net/system/documents/60/original/Contribuciones_es.rtf http://www.silo.net]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas a &amp;quot;Psicología de la Imagen&amp;quot; =--&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;br /&gt;
[[it:Appunti di Psicologia]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Apuntes_de_Psicolog%C3%ADa_(texto_completo)&amp;diff=39185</id>
		<title>Apuntes de Psicología (texto completo)</title>
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		<updated>2022-12-20T20:34:27Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
A continuación se reproduce el texto completo de Apuntes de Psicología en su versión oficial, que se puede encontrar en [http://silo.net/es/collected_works/psychology_notes www.silo.net]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Introducción ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos «Apuntes de psicología» del pensador latinoamericano Mario Rodríguez Cobos, Silo, son recopilaciones de conferencias dadas por él en 1975 en la isla griega de Corfú; en 1976 y 1978, en las Palmas de Canarias de España y en 2006 en Parque La Reja de Buenos Aires.&lt;br /&gt;
En «Psicología I» se estudia al psiquismo en general como función de la vida, en su relación con el medio y en su expresión humana. Se pasa luego a exponer las características de los “aparatos” del psiquismo en los sentidos, la memoria y la conciencia. También se expone la teoría de los impulsos y del comportamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En «Psicología II» se estudian las tres vías de la experiencia hu mana: sensación, imagen y recuerdo. Inmediatamente se da cuenta de las respuestas que el psiquismo da a los estímulos externos al cuerpo y a los estímulos del intracuerpo. Los niveles de trabajo de la conciencia y los mecanismos del comportamiento son revisados a la luz de la teoría del espacio de representación. Finalmente, se va ilustrando la producción y transformación de impulsos siguiendo el recorrido de las sensaciones, las imágenes y los recuerdos al tiempo que se los ordena en una presentación morfológica de signos, símbolos y alegorías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En «Psicología III» se estudia el sistema de operativa capaz de intervenir en la producción y transformación de los impulsos. Un esquema simplificado del trabajo integrado del psiquismo contribuye a la comprensión de los temas de operativa. Finalmente, se establecen distinciones entre la conciencia y el “yo” contrastando los estados de reversibilidad con los estados alterados de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En «Psicología IV» se estudia sumariamente el desdoblamiento de los impulsos; luego se estudian las diferencias entre la conciencia, la atención y el “yo”; se estudia también la espacialidad y temporalidad de los fenómenos de conciencia; para finalmente definir e incursionar en las estructuras de conciencia. Estructuras como la “conciencia inspirada” se pasean por los distintos quehaceres humanos: como la “conciencia inspirada” en la filosofía, la ciencia, el arte y la mística. Hay por ultimo una incursión en los niveles profundos de las estructuras de conciencia y es con estos parágrafos finales con los que se termina cerrando esta psicología, que empezó en la analítica de los impulsos más elementales, para terminar en la síntesis de las estructuras de conciencia más complejas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos escritos, sumados a «Psicología de la imagen» -que constituye la primera parte del libro «Contribuciones al pensamiento»- y a «Experiencias guiadas», ambos publicados en Obras Completas I del mismo autor, se pueden considerar como los escritos raíces de una Psicología del Nuevo Humanismo.&lt;br /&gt;
Siguiendo estos desarrollos ya se han publicado «Autoliberación» de Luis A. Ammann y «Morfología. Símbolos, signos y alegorías» de José Caballero y seguramente veremos a futuro otros estudios que amplíen y enriquezcan estos planteos iniciales.&lt;br /&gt;
No sería tampoco de extrañar que más adelante algunos psicólogos prácticos desarrollen una nueva psicoterapia que tome como base estas descripciones del psiquismo humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Los editores'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Psicología I ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Resumen realizado por los asistentes a las conferencias dadas por Silo a mediados de noviembre de 1975 en Corfú, Grecia.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El «Apéndice sobre las bases fisiológicas del psiquismo» se agregó a fines del mismo año.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El psiquismo ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Como función de la vida'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida desde sus comienzos se ha manifestado en numerosas formas. Muchas son las especies que han desaparecido por no adaptarse al medio, a las nuevas circunstancias. Los seres vivos tienen necesidades que van a satisfacer en su medio ambiente. Esta situación en el medio ecológico se da en continuo movimiento y cambio. La relación es inestable y desequilibrada, provocando en el organismo respuestas que tienden a compensar ese desequilibrio y así poder mantener la estructura, que de otro modo desaparecería bruscamente. Así, ve­mos a la naturaleza viviente desplegarse con variedad de formas en un medio ambiente de numerosas características, distintas y cambiantes, y en su base mecanismos simples de compensación frente al desequilibrio que hace peligrar la permanencia de la estructura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La adaptación al cambio externo implica también un cambio interno en el organismo para su supervivencia. Cuando este cambio interno no se produce en los seres vivos, éstos van desapareciendo y la vida elige otras vías para seguir su expansión creciente. Siempre en lo vital estará presente el mecanis­mo de responder compensatoriamente al desequilibrio, que se­gún el desarrollo de cada especie, tendrá mayor o menor complejidad. Esta tarea de compensar al medio externo, y también a las carencias internas, se va a comprender como adaptación (y específicamente como adaptación creciente), como única manera de permanecer en la dinámica de la inestabilidad en movimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida animal, particularmente, se va a desarrollar según funciones de nutrición, reproducción y locomoción. Desde luego que también en la vida vegetal y aún en los seres unicelulares existen estas funciones, pero claramente en los animales estas funciones relacionan constantemente el organismo con su medio manteniendo la estabilidad interna de la estructura, lo que se va a expresar más especializadamente como tendencias vegetativas, como “instintos” de conservación y de reproducción. El primero mantiene la estructura individual y el segundo de la especie. En esta preparación de los organismos para conservarse como individuos y perpetuarse como especie, se expresa la inercia (diríamos la “memoria”), que tiende a asegurar la permanencia y continuidad a pesar de las variaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los animales, las funciones de nutrición y reproducción van a necesitar de la locomoción para poder desenvolverse. Ésta permite el desplazamiento en el espacio para la consecución de alimentos; internamente hay también una movilidad, un transporte de sustancias para ser asimiladas por los organismos. La reproducción va a ser interna en el individuo y externa en la multiplicación de individuos. La primera se verifica como generación y regeneración de tejidos, la segunda, como producción de individuos dentro de la misma especie. Ambas van a hacer uso de la locomoción para cumplir su cometido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tendencia hacia el ambiente en la búsqueda de fuentes de abastecimiento, hacia la huida o encubrimiento frente al peligro, dan dirección y movilidad a los seres vivos. Estas tendencias particulares en cada especie forman un equipo de tropismos. El tropismo más sencillo consiste en dar respuesta frente al estímulo. Esta mínima operación de responder a un elemento ajeno al organismo que provoca un desequilibrio en la estructura, para compensar y restablecer la estabilidad, va a manifestarse luego de manera diversa y compleja. Todas las operaciones van a dejar “huellas” que para las nuevas respuestas serán vías de preferencia (en un tiempo 2 se opera sobre la base de las condiciones obtenidas en un tiempo 1). Esta posibilidad de grabación es de suma importancia para la permanencia de la estructura en un medio externo cambiante y un medio interno variable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tendiendo el organismo hacia el medio ambiente para adaptarse a éste y sobrevivir, deberá hacerlo venciendo resistencias. En el medio hay posibilidades pero también hay inconvenientes, y para sobrepasar dificultades y vencer resistencias hay que invertir energía, hay que hacer un trabajo que demanda energía. Esta energía disponible estará ocupada en ese trabajo de vencer resistencias ambientales. Hasta tanto no se superen esas dificultades y se termine el trabajo, no habrá nuevamente energía disponible. Las grabaciones de huellas (memoria) permitirán responder sobre la base de experiencias anteriores, lo que dejará energía libre dispo­nible para nuevos pasos evolutivos. Sin disponibilidad energética no es posible hacer trabajos más complejos de adaptación creciente. Por otra parte, las condiciones ambientales se presentan al organismo en desarrollo como alternativas de elección y son también las huellas las que permiten decidir ante las diferentes alternativas de adaptación. Además, esta adap­tación se efectúa buscando la menor resistencia frente a distintas alternativas y con el menor esfuerzo. Este menor esfuerzo implica menos gasto de energía. Así es que concomitantemente a vencer resistencias se trata de hacerlo con el mínimo de energía posible, para que la energía libre disponible se pueda invertir en nuevos pasos de evolución. En todo momento evolutivo hay transformación, tanto del medio como del ser vivo. He aquí una paradoja interesante: la estructura para conservar su unidad, debe transformar al medio y transformarse también a sí misma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sería erróneo pensar que las estructuras vivas cambian y transforman sólo al medio ambiente, ya que este medio se complica crecientemente y no es posible adaptarse manteniendo la individualidad tal como ha sido creada en su comienzo. Este es el caso del hombre, cuyo medio, con el paso del tiempo, deja de ser sólo natural para ser además social y técnico. Las complejas relaciones entre los grupos sociales y la experiencia social e histórica acumulada, ponen un ambiente y una situación en la que va a ser necesaria la transformación interna del hombre. Tras este rodeo en el que la vida aparece organizándose con funciones, tropismos y memoria para compensar un medio variable, y así adaptarse crecientemente, vemos que es necesaria también una coordinación (por mínima que fuere) entre estos factores, y para la orientación oportuna hacia las condiciones favorables de desarrollo. Al aparecer esta mí­nima coordinación, surge el psiquismo como función de la vida en adaptación creciente, en evolución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La función del psiquismo consiste en coordinar todas las operaciones de compensación de la inestabilidad del ser vivo con su medio. Sin coordinación, los organismos responderían parcialmente sin completar las distintas partes compositivas, sin mantener las relaciones necesarias y, por último, sin conservar la estructura en el proceso dinámico de adaptación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''En relación con el medio'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este psiquismo que coordina las funciones vitales se vale de los sentidos y de la memoria para la percepción de las variaciones del medio. Estos sentidos, que de muy simples se han ido complejificando con el paso del tiempo (como todas las partes de los organismos) van dando información del ambiente, que va a ser estructurada en orientación adaptativa. Por su parte, el ambiente es muy variado, y para el organismo son necesarias ciertas condiciones ambientales mínimas para el desarrollo. Allí donde esas condiciones físicas se dan, surge la vida, y una vez surgidos los primeros organismos las condiciones se van transformando de un modo cada vez más favorable para la vida. Pero de comienzo, los organismos necesitan de condiciones ambientales óptimas para el desarrollo. Las variaciones en la troposfera llegan a todos los organismos. Así, tanto el ciclaje diario y el ciclaje estacional, como la temperatura general, las radiacio­nes y la luz solar, son condiciones influyentes en el desarrollo de la vida. También lo es la composición de la Tierra, que en su riqueza, ofrece materia prima que será fuente de energía y de trabajo para los seres vivos. Los accidentes que puedan ocurrir en todo el planeta son también circunstancias decisivas para el desarrollo orgánico. Desde las glaciaciones, los hundimientos, los sismos y erupciones volcánicas, hasta la erosión del viento y del agua, son factores determinantes. Será distinta la vida en los desiertos, en las alturas montañosas, en los polos o en el borde del mar. Son grandes números de organismos y de diversas especies los que van apareciendo y desapareciendo de la superficie terrestre una vez llegada la vida desde los mares. Muchos individuos encuentran dificultades insalvables, y por ello perecen; también sucede con especies completas; especies que no pudieron autotransformarse ni transformar las nuevas situaciones que iban surgiendo en el proceso evolutivo. Sin embargo la vida, abarcando con grandes números y diversidad muchas posibilidades, va abriéndose paso continuamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando diversas especies aparecen en un mismo espacio, surgen distintas relaciones entre ellas, aparte de las que existen dentro de la misma especie. Hay relaciones simbióticas, de asociación, parásitas, saprófitas, etcétera. Todas estas relaciones posibles pueden simplificarse en tres grandes tipos: relaciones de dominio, relaciones de intercambio y relaciones de destrucción. Los organismos mantienen entre sí estas relaciones, sobreviviendo unos y desapareciendo otros. Se trata de organismos en los que las funciones se van regulando por un psiquismo, que cuenta con sentidos para percibir al medio interno y al medio externo, y con una memoria, que no es sólo memoria genética de transmisión de caracteres de la especie (los instintos de reproducción y conservación), sino también grabaciones individuales de reflejos nuevos que permiten la decisión frente a alternativas. La memoria cumple también con otra función: el registro del tiempo; la memoria permite dar con­tinuidad frente al transcurrir. El primer circuito de reflejo corto (estímulo-respuesta) admite variaciones en su complejidad, especializándose así los sistemas nervioso y hormonal. Por otra parte, la posibilidad de adquirir nuevos reflejos da origen al aprendizaje y domesticación, especializando también mecanismos múltiples de respuesta, observándose entonces un comportamiento variable, una conducta variable en el ambiente, en el mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras muchos intentos de la naturaleza, los mamíferos comenzaron su desarrollo, produciendo casos diferentes y cuantiosos; estos mamíferos dieron lugar a distintas ramas, entre ellas la de los homínidas de data reciente. A partir de éstos, el psiquismo comienza un desarrollo específico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''En el ser humano'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un salto notable se produce cuando comienza entre los homínidas la codificación de signos (sonidos y gestos). Luego los signos codificados se fijan con más permanencia (signos y símbolos grabados). Estos signos mejoran la comunicación que relaciona a los individuos entre sí y relata cuestiones de importancia para ellos referidas al ámbito en que viven. La memoria se amplía y no es ya sólo transmisión genética y memoria individual, sino que gracias a la codificación de señales, los datos pueden almacenarse y trasmitirse sígnicamente, creciendo la información y la experiencia social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posteriormente, se da un segundo salto de importancia: los datos de memoria se independizan del aparato genético y del individuo, apareciendo la memoria dispersa, que va prosperando desde los primeros signos en muros y tablillas de arcilla hasta alfabetos que posibilitan textos, bibliotecas, centros de enseñanza, etcétera. El aspecto más relevante que ha operado ahí, es que el psiquismo sale de sí, se plasma en el mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La locomoción va parejamente ampliándose, gracias a la inventiva que crea aparatos naturalmente inexistentes por una parte, y domestica vegetales y animales por otra, permitiendo el traslado por agua, estepa, montaña y bosque. Desde las poblaciones nómadas hasta la locomoción y la comunicación que en nuestros días alcanza un notable desarrollo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La nutrición se perfecciona desde la primitiva recolección, caza y pesca hasta la domesticación del vegetal de los primeros agricultores. Sigue desarrollándose con la domesticación de animales y con progresivos sistemas de almacenamiento, conservación y síntesis de nuevos alimentos, y su consecuente distribución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reproducción va organizando los primeros grupos sociales de horda, tribu y familia, que con la instalación en lugares fijos va dando lugar a poblaciones rudimentarias. Estas, más tarde, adquieren compleja forma de organización social con la participación concomitante de distintas generaciones en un mismo momento histórico y geográfico. La reproducción va sufriendo importantes transformaciones hasta el momento actual en el que se vislumbran ya técnicas de producción, modificación, conservación y mutación de embriones y genes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El psiquismo se ha ido haciendo complejo, al par que refleja sus anteriores etapas. Especializa también aparatos de respuestas como son los centros neurohormonales que desde una original función vegetativa fue desarrollándose hasta un intelecto de complejidad creciente. Según el grado de trabajo interno y externo, la conciencia ha ganado niveles desde el sueño profundo al semisueño y, ulteriormente, a una vigilia cada vez más lúcida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El psiquismo aparece como el coordinador de la estructura ser vivo-medio: es decir, de la estructura conciencia-mundo. El resultado de tal coordinación es el equilibrio inestable en que esta estructura va a trabajar y procesar. La información externa va a llegar al aparato especializado que trabajará en distintas franjas de captación. Estos aparatos son los sentidos externos. La información del medio interno, del intracuerpo, llegará a los aparatos de captación que son los sentidos internos. Las huellas de esta información interna y externa y también las huellas de las operaciones mismas de la conciencia en sus distintos niveles de trabajo, van a recibirse en el aparato de memoria. Así, el psiquismo va a coordinar datos sensoriales y grabaciones de memoria. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, el psiquismo en esta etapa de su desarrollo cuenta con aparatos de respuesta al mundo, respuestas muy elaboradas y de distinto tipo (como son las respuestas intelectuales, emotivas o motrices). Estos aparatos son los centros. En el centro vegetativo están las bases orgánicas de las funciones vitales del metabolismo, reproducción y locomoción (aún cuando ésta se ha especializado en el centro motriz), así como también los instintos de conservación y de reproducción. El psiquismo va a coordinar estos aparatos y también las funciones e instintos vitales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, en el ser humano se da un sistema de relación con el medio al que no se puede considerar como un aparato con localizaciones neurofisiológicas, y al que llamamos “comportamiento”. Un caso particular del comportamiento psicológico en la relación interpersonal y social es el de la “personalidad”. La estructura de personalidad va sirviendo a la adaptación teniendo que ajustarse continuamente a situaciones distintas y variables del medio interpersonal; esta capacidad de adecuación acertada, exige de una compleja dinámica situacional que el psiquismo también deberá coordinar manteniendo la unidad de la estructura completa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, el proceso biológico por el que atraviesa una persona —desde el nacimiento y la niñez, pasando por la adolescencia y la juventud, hasta la madurez y la vejez—, va modificando marcadamente la estructura interna que atraviesa etapas vitales de distintas necesidades y relaciones ambientales (al comienzo dependencia del ambiente, luego ins­talación y expansión en el mismo tendiendo a conservar la posición para, finalmente, alejarse). También este proceso va necesitando de una precisa coordinación. A efectos de lograr una visión integrada del trabajo del psiquismo humano, presentaremos sus distintas funciones que se podrían llegar a localizar fisiológicamente. &amp;lt;ref&amp;gt;Esta frase es la que justifica que se haya agregado, al final de este resumen, el «Apéndice» sobre las bases fisiológicas del psiquismo. El autor expresó textualmente: “A efectos de lograr una visón integrada del trabajo del psiquismo humano, presentaremos sus distintas funciones ''en una metáfora de ‘aparatos’'' que se podrían llegar a localizar fisiológicamente”&amp;lt;/ref&amp;gt; También tendremos en cuenta el sistema de impulsos capaz de generar, trasladar y transformar información entre los aparatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Aparatos del psiquismo ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;Una aplicación de estos estudios sobre aparatos del psiquismo, conciencia, impulsos y comportamiento, se encontrará en L. Ammann., Autoliberación, Buenos Aires, Ed. Planeta, 1991.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por aparatos se entiende a las especializaciones sensoriales y de memoria que trabajan integradamente en la conciencia mediante impulsos. Estos, a su vez, sufren numerosas transformaciones según el ámbito psíquico en que actúan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Sentidos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sentidos tienen por función recibir y suministrar datos a la conciencia y a la memoria, siendo organizados de distinta manera según necesidades y tendencias del psiquismo. &lt;br /&gt;
El aparato de sentidos encuentra su origen en un tacto primitivo que progresivamente se ha ido especializando. Se puede diferenciar entre sentidos externos, según detecten información del medio externo, y sentidos internos, según capten información del interior del cuerpo. De acuerdo a su tipo de actividad pueden ordenarse como: sentidos químicos (gusto y olfato); sentidos mecánicos (el tacto propiamente dicho y los sentidos internos de cenestesia y kinestesia) y los sentidos físicos (oído y vista). En los sentidos internos, el cenestésico proporciona la información del intracuerpo; hay quimioceptores, termoceptores, baroceptores y otros; también la detección del dolor juega un papel importante. El trabajo de los centros es detectado cenestésicamente, como así también los distintos niveles del trabajo de la conciencia. En vigilia, la información cenestésica tiene un mínimo de registros por cuanto es el momento de los sentidos externos y todo el psiquismo está moviéndose en relación con ese mundo externo. Cuando la vigilia disminuye en su potencial, la cenestesia aumenta la emisión de impulsos, de los que se tiene un registro deformado, actuando como materia prima para las traducciones que se harán en semisueño y sueño. El sentido kinestésico suministra datos del movimiento y de la postura corporal, del equilibrio y desequilibrio físico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Características comunes de los sentidos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* a) Todos efectúan, en sí mismos, actividades de abstracción y estructuración de estímulos, según sus aptitudes. La percepción es producida por el dato más la actividad del sentido; &lt;br /&gt;
* b) todos están en continuo movimiento barriendo franjas;&lt;br /&gt;
* c) todos trabajan con memoria propia que permite el recono­cimiento del estímulo; &lt;br /&gt;
* d) todos trabajan en “franjas” de acuerdo a un tono particular que les es propio y que debe ser alterado por el estímulo: para esto es necesario que el estímulo aparezca entre umbrales sensoriales (un umbral mínimo por debajo del cual no se percibe y un umbral de máxima tolerancia que cuando es sobrepasado produce irritación sensorial o saturación). En caso de que exista “fondo de ruido” (proveniente del mismo sentido o de otros sentidos, de la conciencia o de la memoria), el estímulo debe aumentar su intensidad para que sea registrable, sin sobrepasar el umbral máximo para que no haya saturación y bloqueo sensorial. Cuando tal cosa sucede, es imprescindible hacer desaparecer el ruido de fondo para que la señal llegue al sentido; &lt;br /&gt;
* e) todos trabajan entre estos umbrales y límites de tolerancia que admiten variaciones según educación y necesidades metabólicas (que es donde se encuentra la raíz filogenética de la existencia sensorial). Esta característica de variabilidad es importante para distinguir errores sensoriales; &lt;br /&gt;
* f) todos traducen las percepciones a un mismo sistema de impulsos electroquímicos que son los que se distribuirán por vía nerviosa al cerebro; &lt;br /&gt;
* g) todos tienen localizaciones terminales nerviosas (precisas o difundidas) siempre conectadas al sistema nervioso central y periférico o autónomo, desde donde opera el apara­to de coordinación; &lt;br /&gt;
* h) todos se encuentran vinculados con el aparato de memoria general del organismo; &lt;br /&gt;
* i) todos presentan registros propios, dados por la variación del tono al presentarse el estímulo y en el hecho mismo de la percepción; &lt;br /&gt;
* j) todos pueden cometer errores en la percepción. Estos errores pueden provenir del bloqueo del sentido (por irritación sensorial por ejemplo), por falla o deficiencia del sentido (miopías, sorderas, etcétera). También por falta de intervención de otro u otros sentidos que ayudan a dar parámetros a la percepción (se oye algo como “lejos” y al verlo, está “cerca”, por ejemplo). Existen errores de creación artificial, por condiciones mecánicas, tal es el caso de “ver luz” al hacer presión en los globos oculares; o la sensación de que el cuerpo se agranda, al haber una temperatura externa similar a la de la piel. A estos errores de los sentidos se los denomina, genéricamente, “ilusión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La memoria tiene por función grabar y retener datos provenientes de los sentidos y/o de la conciencia; también suministra datos al coordinador cuando es necesario (el acto de recordar). A mayor cantidad de datos de memoria, más opciones en las respuestas. En las respuestas con antecedentes se ahorra energía, quedando un plus en disponibilidad. El trabajo de la memoria da referencias a la conciencia para su ubicación y continuidad en el tiempo. Los rudimentos de memoria aparecen en la inercia propia de los trabajos de cada sentido, ampliándose a todo el psiquismo como memoria general. El átomo mínimo teórico de memoria es la reminiscencia, pero lo registrable es que en memoria se reciben, procesan y ordenan datos provenientes de los sentidos y del coordinador en forma de grabaciones estructuradas. El ordenamiento se hace por franjas o zonas temáticas y según una cronología propia. De esto se deduce que el átomo real sería: dato + actividad del aparato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Formas de grabación'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los datos son grabados por la memoria de distintas formas: por ‘shock’, es decir, por un estímulo que impresiona fuertemente; por entrada simultánea a través de distintos sentidos; por presentación del mismo dato de diferentes maneras; y por repetición. El dato es bien grabado en contexto y también cuando sobresale por falta o unidad de contexto. La calidad de la grabación aumenta cuando los estímulos son distinguibles y esto se produce en ausencia de fondo de ruido por nitidez de las señales. Cuando hay saturación por reiteración, se produce bloqueo, y cuando hay habituación se produce disminución en la grabación del estímulo. Cuando hay ausencia de estímulos externos, el primer estímulo que aparece es grabado fuertemente. También cuando la memoria no está entregando información al coordinador hay mayor disponibilidad para grabar. Serán bien grabados los datos recibidos en relación con la franja temática en la que está trabajando el coordinador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Recuerdo y olvido'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El recuerdo, o más precisamente la evocación, surge cuando la memoria entrega a la conciencia datos ya grabados. Esta evocación es producida intencionalmente por la conciencia, lo que la distingue de otro tipo de rememoración que se impone a la conciencia, como cuando ciertos recuerdos la invaden coincidiendo en ocasiones con búsquedas o con contradicciones psicológicas que aparecen sin participación del coordinador. Hay grados de evocación, según el dato se haya registrado con mayor o menor intensidad; cuando los datos pasan levemente el umbral de registro, la evocación será también leve e incluso hay casos en que no se recuerda, pero al volver a percibir el dato se lo reconoce. A partir de estos umbrales mínimos de evocación aparecen gradaciones más intensas hasta llegar al recuerdo automático, o veloz reconocimiento, que es por ejemplo el caso del lenguaje. El reconocimiento se produce cuando al recibir un dato y ser cotejado con anteriores, aparece como ya registrado siendo entonces reconocido. Sin reconocimiento, el psiquismo experimentaría un estar siempre por primera vez ante los fenómenos, a pesar de que estos se repitieran. El olvido es la imposibilidad para traer a la conciencia datos ya grabados. Esto ocurre por un bloqueo en la reminiscencia que impide la reaparición de la información. Hay, por otra parte, una suerte de olvido funcional que impide la aparición continua de recuerdos, gracias a mecanismos de interregulación que operan inhibiendo un aparato mientras funciona otro. Así, no hay recuerdo continuo cuando el coordinador está percibiendo, o está coordinando respuestas, o bien está evocando una franja particular. La gradación en la intensidad de la grabación y la evocación, se vincula con los campos de presencia y copresencia del coordinador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Niveles de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Distintos niveles surgen a partir de la permanencia y duración de las grabaciones. En la adquisición de la memoria individual, las primeras huellas quedan como sustrato para las posteriores, poniendo el ámbito en el que las nuevas grabaciones son cotejadas con las primeras. Por otra parte, las nuevas grabaciones son recibidas sobre la base de la disponibilidad energética y de trabajo que dejan las primeras, siendo éstas las bases para el reconocimiento. Hay un primer nivel de sustrato, o memoria antigua, que se va enriqueciendo a lo largo del tiempo. Hay un segundo nivel, o memoria mediata, que surge en la dinámica del trabajo psíquico, con grabaciones recientes que en ocasiones pasan al nivel de memoria antigua. Hay un tercer nivel, o memoria inmediata, que corresponde a las grabaciones actuales. Es un nivel de trabajo constantemente abierto a la llegada de información. En ese nivel hay selección, descarte y almacenamiento de datos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Memoria y aprendizaje'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la grabación y en la memorización de la huella mnémica, la emoción tiene un papel muy importante. Resulta evidente que se memoriza y evoca mejor en climas amables y agradables, y esta característica es definitiva en las tareas de aprendizaje y enseñanza, en donde los datos se relacionan con un contexto situacional emotivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Circuito de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las vías de entrada de los impulsos mnémicos son: los sentidos internos, los sentidos externos y las actividades del coordinador. Por estas vías corren los impulsos constituyentes de la información registrable que pasa a almacenarse en memoria. Por su parte, los estímulos que llegan siguen una doble vía: una que va al coordinador y otra que va a memoria. Es suficiente que los estímulos sobrepasen levemente los umbrales sensoriales para que sean registrables, y es suficiente una mínima actividad en los distintos niveles de conciencia para que haya grabación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Relación entre memoria y coordinador'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el circuito entre sentidos y coordinador la memoria actúa como conectiva, como puente, compensando en ocasiones la falta de datos sensoriales, ya sea por evocación, ya sea por recuerdo involuntario (como si se tratara de “metabolizar” reservas). En el caso del sueño profundo, en donde no hay entrada de datos externos, llegan a la conciencia los datos cenestésicos combinados con los datos de memoria. Así, los datos mnémicos no aparecen evocados intencionalmente, pero de cualquier modo el coordinador está realizando un trabajo, está ordenando datos, está analizando, está haciendo operaciones con participación de memoria. En el nivel de sueño profundo hay reordenamiento de la materia prima vigílica (inmediata, reciente, o antigua) que ha llegado desordenadamente a la memoria. En el nivel de vigilia, el coordinador puede dirigirse a la memoria mediante la evocación (mecanismos de reversibilidad), formalizando en la conciencia objetos que no entran por los sentidos en ese momento, aunque lo hayan hecho anteriormente. De lo dicho se desprende que la memoria puede suministrar datos a requerimiento del coordinador, o estimularlo sin su participación, como por ejemplo, cuando faltan estímulos sensoriales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Errores de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El más general es el falso reconocimiento, que surge cuando un dato nuevo es relacionado incorrectamente con uno ante­rior. Una variante (o recuerdo equívoco) es suplantar por otro un dato que no aparece en memoria. Las amnesias se re­gistran como una imposibilidad total para evocar datos o secuencias com­pletas de datos. Inversamente, en la hipermnesia hay su­pera­bundancia de recuerdos. Por otra parte, toda grabación está asociada a otras contiguas. No hay pues recuerdo aislado, sino que el coordinador selecciona entre los recuerdos a aque­llos que le son necesarios. De modo que otro caso de error es el que se produce cuando recuerdos contiguos se ubi­­can como centrales. En la conducta pueden influir directamente datos de memoria que no pasan por coordinador y que motivan comportamientos inadecuados a la situación, a pesar de que pueda haber registro de es­­tas conductas inadecuadas. Otro caso de error es el “déjà vu”, cuando se experimenta frente a una situación totalmente nue­va la sensación de lo ya vivido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Conciencia ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede definirse a la conciencia como el sistema de coordinación y registro que efectúa el psiquismo humano. De acuerdo a esto, no se considera consciente a ningún fenómeno que no sea registrado, ni tampoco ninguna operación del psiquismo en la que no participen tareas de coordinación. Esto es posible porque las posibilidades de registro y coordinación tienen un espectro muy amplio, apareciendo las mayores dificultades al considerar los umbrales, los límites de registro y coordinación. Esto nos lleva a una corta consideración: se suele vincular “conciencia” con “actividad vigílica”, quedando el resto fuera de la conciencia, lo que ha hecho surgir concepciones mal fundamentadas como la del “inconsciente”. Esto ha sido así por cuanto no se han estudiado suficientemente los diferentes niveles de trabajo de la conciencia y tampoco se ha observado la estructura de presencia y copresencia con la que trabaja el mecanismo atencional. Hay otras concepciones en las que a la conciencia se la ve como pasiva, siendo que la conciencia trabaja estruc­tu­ran­do activamente, coordinando las necesidades y tendencias del psiquismo con los aportes sensoriales y de memoria, mientras que orienta las variaciones constantes de la re­lación del cuerpo y el psiquismo, es decir, de la estructura psi­cofísica con el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Consideramos mecanismos fundamentales a los de re­ver­si­bilidad que permiten a la conciencia orientarse, por medio de la atención, hacia las fuentes de información sensorial (aper­cepción) y mnémica (evocación). Cuando la atención está dirigida sobre la evocación puede, además, descubrir o resaltar fenómenos que no se advirtieron en el momento de ser grabados. A este reconocimiento se lo considera de apercepción en la evo­cación. La actuación de los mecanismos de re­versibilidad está directamente relacionada con el nivel de trabajo de la conciencia. A medida que se desciende en niveles de conciencia, disminuye el trabajo de estos mecanismos, y viceversa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Estructura de la conciencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su estructura mínima es la relación acto-objeto, ligada por los mecanismos de intencionalidad de la conciencia. Esta ligazón entre actos y objetos es permanente aún cuando existan actos lanzados en busca de objetos que en ese instante no se precisan. Es esta situación la que da dinámica a la con­cien­cia. Los objetos de conciencia (percepciones, recuerdos, re­presentaciones, abstracciones, etcétera), aparecen como los co­rrelatos intencionales de los actos de conciencia. La intencionalidad siempre está lanzada hacia el futuro, lo que se registra como tensión de búsqueda, y también hacia el pasado en la evocación. Así, los tiempos de conciencia se entrecru­zan en el instante presente. La conciencia futuriza y recuerda, pe­ro en el momento de la implesión trabaja en presente. En el caso de búsqueda de un recuerdo, cuando el objeto evocado aparece, “se hace presente” y hasta tanto esto no suceda, la conciencia no completa su acto. La acción com­pletiva, se registra como distensión. Cuando los actos en­cuentran su objeto, queda energía libre que es utilizada por la conciencia para nuevos traba­jos. Estas operaciones descriptas son características del nivel vi­gílico, ya que en otros niveles (como en el sueño, por ejemplo) la estructura del tiempo es distinta. Así, el tiempo psicológico depende del nivel de trabajo del psiquismo. El tiempo de trabajo del coordinador en vigilia es el presente, desde donde pueden efectuarse múltiples juegos temporales de pro­tensiones y retenciones, pero siempre entrecruzándose en el instante presente. La eficacia de los mecanismos de reversibilidad y el tiempo presente son características vigílicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Atención, presencia y copresencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atención es una aptitud de la conciencia que permite ob­ser­­var los fenómenos internos y externos. Así, cuando un es­­tí­mulo supera el umbral, despierta el interés de la conciencia que­d­ando en un campo central de presencia al cual se di­­rige la atención. Sucede lo mismo cuando la conciencia es la que se dirige a un determinado estímulo o dato por propio interés. Cuan­do la atención trabaja, hay objetos que apa­re­­cen como cen­trales y objetos que aparecen en la periferia, de modo co­pre­sente. Esta presencia y copresencia aten­cio­nal, se da tanto con los objetos externos como con los objetos internos. Al aten­der a un objeto se hace presente un aspec­to evidente y lo no evidente opera de modo copresente. “Se cuen­­ta con” esa par­te aunque no se la atienda. Esto es porque la conciencia tra­baja con más de lo que necesita atender, sobrepasa al objeto observado. La conciencia dirige actos a los objetos, pe­ro también hay otros actos copresentes que no se relacionan con el tema u objeto atendido presente­men­te. En los distintos niveles de conciencia se experimenta lo mismo; por ejemplo en vigilia hay copresencia de ensueños y en los sueños puede haber actos eminentemente vi­gí­li­­cos como el razonamiento. Así, la presencia se da en un cam­­­po de copresencia. En el conocimiento por ejemplo la ma­­sa de información copresente importa cuando es necesa­rio con­centrarse en un tema específico. El conocimiento se en­­­tiende en este horizonte de copresencia, por lo que al am­­­pliarlo, se amplía también la capacidad de relacionar. Pre­sen­cia y copresencia configuran la imagen del mundo que tie­ne un individuo. Aparte de conceptos e ideas, la con­cien­cia cuenta con elementos no pensados, copresentes, que son las opi­­nio­nes, creencias, supuestos, a los que rara vez se atiende. Cuan­do es­­te sustrato con el que se cuenta, varía o cae, es la imagen del mundo la que cambia o se transforma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Abstracción y asociación'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La capacidad de abstracción de la conciencia aumenta en el nivel vigílico y disminuye en los niveles inferiores, aumentando entonces los mecanismos asociativos. En vigilia trabajan tan­to los mecanismos de abstracción como los de asociación en su base. Consecuencia de los primeros es la “idea­­­ción” y de los segundos la “imaginación”. La ideación consiste en la for­mu­­lación de abstracciones que podemos definir como “conceptos”. Es­tos son reducciones de los objetos a sus caracteres esenciales (por ejem­­plo, de un campo se pue­­de abs­traer su forma triangular y calcular su área geo­mé­trica). La conceptualización no trabaja con elementos aislados, sino con conjuntos de elementos, y es a partir de esas concep­tua­liza­cio­nes que se pueden establecer clasificaciones (por ejemplo, se hace la abs­tracción “árbol”, pero resulta que hay distintos tipos de árboles, por lo que aparecen tam­­­bién clasificaciones en categorías, clases, géneros, etcé­te­ra). De acuerdo a esto, la ideación se da sobre la base de con­­­cep­tua­li­za­ciones y clasificaciones gracias a los mecanismos abstractivos de la conciencia. &lt;br /&gt;
La imaginación surge con el trabajo de los mecanismos de asociación: por contraste (blanco-negro); por contigüidad (puente-río): y por similitud (rojo-sangre). Pueden distin­guir­­­se dos tipos de imaginación: la imaginación divagatoria y la imaginación plástica o dirigida. La primera se caracteriza por la asociación libre, sin guía, en la que las imágenes se sueltan y se imponen a la conciencia (en sueños y ensueños, por ejemplo). En la ima­­ginación plástica o dirigida, hay una cierta libertad operativa, ad­­mi­­­tién­­dose una dirección en tor­no a un plan de inventiva en el cual es de in­terés for­malizar algo inexistente aún. Según que los impulsos que lle­­gan a la conciencia sean trabajados por uno u otro de los me­ca­nis­mos se­­ña­lados (abstracción, clasificación, divagación o imaginación di­ri­gida), se obtendrán distintas traducciones formalizando múltiples re­presenta­ciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Niveles de conciencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conciencia puede encontrarse sumida en pleno sueño, en se­misueño, o en vigilia, pero también en momentos interme­dios o de transición. Hay gra­daciones entre los niveles de con­ciencia, no diferencias tajantes. Hablar de niveles, es ha­blar de diferentes operaciones y del registro de esas operacio­nes. Es gracias a ese registro que puede distinguirse entre dis­tin­tos niveles de conciencia, y no se puede tener regis­tro de los niveles como si éstos fueran ámbitos vacíos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Características de los niveles'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede afirmar que los distintos niveles de conciencia cumplen con la función de compensar estructuradamente al mundo (entendiendo por “mundo” a la masa de percepciones, re­presentaciones, etcétera, que tienen su origen en los estí­mu­los del medio externo e interno). No se trata simplemente de que se den respuestas, sino que se dan respuestas com­pen­satorias estructurales. Esas respuestas son compensaciones para restable­cer el equilibrio, en esa relación inestable que es la relación conciencia–mun­do o psiquismo-medio. Cuando va quedando energía libre del trabajo que se hace en el funcionamiento vegetativo, los niveles van ascendiendo porque van recibiendo la energía que los abastece. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Sueño profundo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este nivel, el trabajo de los sentidos externos es mínimo, no hay otra infor­mación del medio externo que aquella que supera el umbral que pone el mismo sueño. El trabajo del sen­tido cenestésico es predominante, aportando impulsos que son traducidos y transformados por el trabajo de los me­canismos asociativos dando lugar al surgimiento de las imá­genes oníricas. Las características sustantivas de las imágenes en este nivel son su gran poder de sugestionabilidad. El tiem­po psicológico y el espacio se en­­cuentran modificados con respecto a la vigilia, y la estructura acto-ob­jeto aparece fre­cuentemente sin correspondencia entre sus elementos. Del mis­mo modo, “climas” emotivos e imágenes se suelen indepen­dizar entre sí. Es típica la desaparición de los mecanis­mos críticos y autocríticos que a partir de este nivel van a ir au­mentando en su trabajo a medida que aumenta el nivel de conciencia. La inercia de los niveles y el ámbito for­mal pro­pio que colocan, hacen que la movilidad y el pasaje de uno a otro se hagan paulatinamente; (así, la salida y la entrada al sue­ño se harán pasando por el semisueño ). El tono de este nivel es igual que el de los demás: puede ir de un estado activo a otro pasivo y también pueden presentarse estados de alteración. El sueño pasivo es sin imágenes, mientras que el activo es con imágenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Semisueño'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este nivel, que antecede a la vigilia, los sentidos externos comienzan a enviar información a la conciencia, información que no es totalmente es­tructurada porque hay también interferencia de ensoñación y presencia de sensaciones internas. Los contenidos del sueño pierden poder sugestivo cuando siguen apareciendo, debido a la semi-percepción vigílica que da nuevos parámetros. La sugestionabilidad sigue actuando sobre todo en el ca­­­­so de algunas imágenes muy vívidas (llamadas “hipnagógicas”), que tie­­­­­nen gran fuerza. Por otra parte el sistema de ensueños frecuentes, que pue­­­de menguar en vigilia y desaparecer en el sueño, reaparece. Es en es­te nivel donde el núcleo de ensueño y los ensueños se­cun­­darios son más fácilmente registrables, por lo menos en sus climas y tensiones básicos. El modo de ensoñación propio de este nivel se suele trasladar por iner­­cia a la vigilia, pro­porcionando la materia prima para la divagación, aun­­que en ésta también aparezcan elementos de percepción vigílica. El coor­­dinador en este ámbito puede ya realizar algunas operaciones. Mencio­ne­mos también que este nivel es su­mamente inestable y por ello de fácil desequilibrio y alteración. También encontramos los estados de se­mi­sueño pasivo y activo; el primero de ellos ofrece un pasaje fácil al sue­­ño; el otro lo ofrece a la vigilia. Es conveniente hacer otra dis­­tinción: hay un se­misueño activo por alteración y otro más calmado y atento. El se­misue­ño al­terado, es la base de las ten­siones y climas que con fuerza e in­sistencia pueden llegar a la vigilia ocasionando “ruidos” y mo­dificando la conducta, haciéndola inadecuada a la situación am­biental. El rastreo de los climas y tensiones vigílicas puede ha­cerse en el semisue­ño activo al­te­rado. Los distintos estados, ac­tivos y pasivos, están dados por el tono e intensidad energé­tico propio de cada nivel. Los tonos dan la in­tensidad gradual que pueden tener tanto los climas emotivos, como las tensiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Vigilia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí los sentidos externos aportan un mayor caudal de información, regulando por inhibición a los sentidos internos y posibilitando que el coordinador se oriente al mundo en el trabajo del psiquismo de compensación al medio. Funcionan aquí los mecanismos de abstracción y los mecanismos críticos y autocríticos, llegando a altos grados de manifestación e intervención en las tareas de coordinación y registro. Los mecanismos de reversibilidad, de los que en los niveles anteriores se tenía mínima manifestación, pueden aquí operar ampliamente permitiendo al coordinador equilibrar a los medios interno y externo. La sugestionabilidad en los contenidos vigílicos disminuye al aumentar los puntos de referencia. Hay un tono de vigilia activa que puede ser atenta, con máximo manejo de la apercepción, o bien un tono de vigilia alterada. En este último caso aparece la divagación silenciosa y los ensueños más o menos fijados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Relación entre niveles'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La relación entre niveles produce en general alteraciones recíprocas. Pueden citarse cuatro factores que inciden en esa re­lación: la inercia, el ruido, el efecto “rebote” y el “arrastre”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Inercia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada nivel de conciencia tiende a mantener su nivel propio de trabajo manteniendo su actividad luego de finalizado su ciclo. Esto lleva a que el pasaje de un nivel a otro se haga con lentitud disminuyendo el primero al manifestarse el nuevo nivel (como en el caso de contenidos de semisueño que se imponen en vigilia). Los casos que a continuación se mencionan son consecuencias de esta inercia de cada ni­vel a mantener y extender su tipo de articulación característica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Ruido'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La inercia del nivel anterior aparece como fondo de ruido en el trabajo del nivel posterior; contenidos de la infravigilia irrumpen interfiriendo en el trabajo vigílico y a la inversa. Co­mo ruido podemos también distinguir: climas emotivos, tensiones, y contenidos no correspondientes al trabajo del coordinador en ese momento. En un ejemplo: si es el caso de realizar un trabajo intelectual, una cierta emoción deberá acompañar a ese trabajo (gusto por hacerlo), habrá una tensión producida por el trabajo mismo y se mentará con contenidos oportunos a las operaciones en marcha, pero si hay climas de otro tipo, si las tensiones no provienen del trabajo y los contenidos son alegorizantes, es obvio que inter­ferirán en la actividad introduciendo ruido, lo cual habrá de alterar la coordinación y consumirá la energía disponible. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Efecto rebote'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este fenómeno surge como respuesta de un nivel en el que se han introducido contenidos de un nivel distinto, superando las defensas de inercia. Contenidos propios del nivel inva­dido, aparecerán más tarde en el nivel desde el que se produjo la introducción. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Arrastre'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenidos, climas y tonos propios de un nivel se trasladan y permanecen en otro nivel como arrastre. Esto será más re­­levante en el caso de climas, ten­siones o contenidos fijados en el psiquismo que son arrastrados por mu­­cho tiempo y que se representan en los distintos niveles. Por la importan­cia psicológica que pueden tener estos factores en la adaptación creciente y en la evolución del psiquismo, pueden ser considerados especialmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tonos, climas, tensiones y contenidos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A los tonos se los considera en cuanto intensidad energética. Las operaciones en cada nivel pueden ser efectuadas con mayor o menor intensidad (con mayor o menor tono). Hay vivencias que pueden manifestarse con mayor o menor inten­si­dad de acuerdo al tono predominante y en ocasiones ser alteradas por éste, convirtiéndose en factor de ruido. &lt;br /&gt;
Los climas son estados de ánimo que por su variabilidad apa­recen intermitentemente y pueden cubrir a la con­cien­cia du­rante un cierto tiempo, tiñendo todas las actividades del coor­dinador. En ocasiones los climas corresponden a las ope­ra­ciones que se efectúan, y acompañan conco­mi­tan­­te­men­te al coordinador sin perturbarlo, facilitándole en este caso su trabajo. Cuando esto no sucede así, oca­sio­nan ruido. Estos climas pueden fijarse en el psiquismo y perturbar a la estructura completa, impidiendo la movilidad y facilidad de desplazamiento de los climas oportunos. Los climas fijados circulan por los distintos niveles y así pueden pasar de la vigilia al sueño, continuar allí y volver a la vigilia durante lar­go tiempo, restando libertad operativa al coordinador. Otro tipo de clima es el situa­cio­nal, que aparece entor­pecien­do las respuestas adecuadas a una situación determinada.&lt;br /&gt;
Las tensiones tienen una raíz más física, más corporal, ya que es el sis­­tema muscular el que interviene, siendo en la musculatura donde se tie­ne el registro más directo de ellas. La vinculación con el psiquismo no siem­pre es directa ya que al relax muscular no le acompaña directamente un relax men­tal, sino que la conciencia puede continuar con tensiones y al­teración mientras que el cuerpo ya ha conseguido relajarse. Esta diferencia entre tensiones psíquicas y físicas permite distinciones operativas más precisas. Las tensiones psíquicas están vinculadas a las expectativas excesivas en las que el psiquismo es llevado a una búsqueda, a una “espera de al­go” que ocasiona fuertes tensiones.&lt;br /&gt;
Los contenidos mentales aparecen como objetos formales de conciencia, son formas compensatorias que la conciencia or­ganiza para responder al mundo. Aparece así la correspon­den­cia o no, entre las actividades o necesidades del psiquismo y los contenidos que aparecen en el coordina­dor. Si se está efectuando una operación matemática será oportuna allí la re­presentación numérica, pero una figura alegórica resultará inoportuna y actuará como ruido y como foco de distracción. Todos los factores de rui­do, además de entorpecer el tra­bajo suelen provocar desorientación y dispersión de energía. Los contenidos de conciencia, mientras actúan en su nivel de formación, tienen una significación de importancia pa­ra el coor­dinador, pero al salirse de su nivel formal característico entorpecen las tareas de coordinación. &lt;br /&gt;
También resultan de gran utilidad los registros de los estados calmos en vigilia, ya que logran restablecer la normalidad del flujo de conciencia. En el caso de los climas que se fijan, hay una operatoria para transferir estos climas desde sus imágenes correspondientes a otras de menor importancia para la conciencia. De ese modo, los climas pueden ir perdiendo fijeza, disminuyendo la perturbación vigílica. En síntesis: los cuatro tipos de vivencias mencionados más arriba en tanto tienen adecuación a las operaciones del coordinador son factores favorables; cuando son ina­decuados por no corresponder a dichas operaciones, resultan factores de ruido y distracción, alterando al psiquismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Errores del coordinador'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay que distinguir entre los errores propios de la conciencia y los errores de relación entre conciencia, sentidos y memoria. A estos últimos los de­­sig­namos genéricamente “dis­fun­cio­nes”. La alucinación es el error tí­pico del coordinador. Se produce cuando fenómenos que no han llegado di­rec­ta­mente por vía de los sentidos son experimentados como si operaran en el mundo externo con todas las características de la per­cepción sen­sorial. Se trata de configuraciones que hace la conciencia sobre la ba­se de memoria. Estas alucinaciones pueden surgir en situaciones de gran agotamiento, por carencia de sustancias necesarias al metabolismo ce­­rebral, por anoxia, por carencia de estímulos (como en situacio­nes de supresión sensorial), por acción de drogas, en el de­li­rium tremens propio del alcoholismo, y también en situa­cio­nes de peligro de muerte. Son fre­cuentes en casos de debilidad física y en casos de “conciencia emocionada”, en los que el coordinador pierde su facultad de desplazarse en el tiempo. Como disfunciones con los sentidos pueden mencionarse la incapacidad de relacionar datos provenientes de distintas vías sensoriales (son los casos conocidos como “desintegración eidética”). Las dis­fun­cio­nes con la memoria se registran como olvidos y bloqueos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Circuito integrado entre sentidos, memoria y coordinador'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las conectivas entre sentidos, memoria y conciencia, revelan as­­pec­tos de importancia del funcionamiento del psiquismo. Estos cir­cuitos co­nec­ti­vos trabajan en una compleja autorre­gu­­lación . Así, cuando el coordinador hace apercepción de la per­­cep­ción queda inhibida la evocación e, in­­versamente, la aper­­cepción de memoria inhibe la percepción. Cuando es­tán actuando los sentidos externos se frena la entrada de es­tímulos in­­ternos y viceversa. La mayor interregulación aparece en los cambios de nivel de trabajo, en donde al ir aumen­tando el sueño (o disminuyendo la vigilia), se bloquean los me­­canismos de reversibilidad, soltándose entonces con fuerza los mecanismos asociativos; por su parte, los mecanismos crí­ticos al par que comienzan su trabajo inhiben a los mecanismos asociativos, al aumentar la vigilia. Entre los sentidos también hay interregulación automática: cuando la vista amplía su umbral medio dismi­nuyen el tacto, el olfato y el oí­do, sucediendo esto entre todos los sen­tidos (por ejemplo, se suele cerrar los ojos para oír mejor). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Impulsos ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;Una exposición sobre el tema de los impulsos se encontrará en J. Caballero, Morfología (símbolos, signos y alegorías), Madrid, Ed. Antares, 1997.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos que llegan al coordinador, provenientes de los sentidos y de la memoria, son transformados en representaciones, procesándose estas estructuras de percepción y evocación a fin de elaborar respuestas eficaces en el trabajo de equilibrar a los medios interno y externo. Así, por ejem­plo, mientras un ensueño es una elaboración-respuesta al medio interno, un desplazamiento motriz es un movimiento-respuesta al medio externo, o en el caso de las representaciones, una ideación llevada a ni­veles sígnicos es otro tipo de representación-respuesta al medio externo. Por otra parte, cualquier representación que se ponga en el campo de presencia del coordinador suscita cadenas asociativas entre el objeto y su co­presencia. Así, mientras el objeto es apresado con precisión de detalle en el campo de presencia, en el campo de copresencia aparecen re­la­ciones de otros objetos no presentes pero vinculados con él. Se ad­­­vierte la importancia que tienen los campos de presencia y co­pre­sen­cia en la traduc­ción de impulsos, como en el caso de la traducción ale­­­górica en la que mu­cha materia prima proviene de datos llegados a la copresencia vigílica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es importante un estudio de los impulsos por el particular trabajo que el coordinador realiza con las representaciones. Dos son las vías posibles: la abstractiva, que opera reduciendo la multiplicidad fenoménica a sus caracteres esenciales, y la asociativa, que estructura las representaciones sobre la base de similitud, contigüidad y contraste.&lt;br /&gt;
Sobre la base de estas vías de abstracción y de asociación, se estructuran formas, que son nexos entre la conciencia que las constituye y aquellos fenómenos del mundo objetal a los cuales están referidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Morfología de los impulsos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este nivel expositivo, entendemos a las “formas” como fenómenos de per­cepción o de representación. La morfología de los impulsos estudia a las formas como estructuras traducidas y transformadas por el aparato psicofísico en su trabajo de respuesta a los estímulos. &lt;br /&gt;
De un mismo objeto puede tenerse distintas formas según los canales de sensación usados, según la perspectiva con res­­pecto a dicho objeto y según el tipo de es­truc­tu­­ra­ción que efec­túe la conciencia. Los distintos niveles de conciencia ponen, cada uno, su propio ámbito formal. Ca­da nivel pro­cede como estructura de ámbito característico, liga­do a for­mas tam­bién características. Las formas que emergen en la con­­­ciencia son reales compensaciones estructuradoras fren­te al estímu­lo. La forma es el ob­jeto del acto de com­pen­­sa­ción estructuradora. El es­­tímulo se convierte en forma cuando la conciencia lo estructura des­de su nivel de trabajo. Así, un mismo estímulo se tra­duce en for­mas dis­­tintas según res­pues­­tas estructuradoras de dis­­­tin­tos niveles de con­cien­cia. Los diferentes niveles cumplen con la función de compensar es­­­tructuradamente al mundo. &lt;br /&gt;
El color tiene gran importancia psicológica pero aun cuando sirve a la ponderación de las formas, no modifica su esencia. &lt;br /&gt;
Para comprender el origen y significado de las formas se debe distinguir entre sensación, percepción y representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Funciones de la representación interna'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Fijar la percepción como memoria. &lt;br /&gt;
: 2. Transformar lo percibido de acuerdo a necesidades de la conciencia. &lt;br /&gt;
: 3. Traducir impulsos internos a niveles perceptibles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Funciones de la representación externa'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Abstraer lo esencial para ordenar (símbolo). &lt;br /&gt;
: 2. Expresar convencionalmente abstracciones para poder operar en el mundo (signo). &lt;br /&gt;
: 3. Concretar lo abstracto para recordar (alegoría). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Características del signo, la alegoría y el símbolo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo es convencional, operativo, asociativo, a veces figurativo, a veces no figurativo. La alegoría es centrífuga, mul­­tiplicativa, asociativa, epocal y figurativa. El símbolo es centrípeto, sintético, no asociativo, no epocal y no figurativo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Simbólica ====&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El símbolo como acto visual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El símbolo en el espacio y como percepción visual nos hace re­flexionar acerca del movimiento del ojo. Una visión de un pun­to sin referencias permite el movimiento del ojo en todas las direcciones. La línea horizontal lleva al ojo en esa dirección sin esfuerzo. La línea vertical provoca tensión, fatiga y ador­mecimiento. &lt;br /&gt;
La comprensión del símbolo, (inicialmente una configuración y movimiento visual), permite considerar seriamente a la acción que aquel efectúa desde el mundo externo sobre el psiquismo (cuando el símbolo se presenta como percepción desde un objeto cultural), y permite pesquisar el trabajo de la representación (cuando la imagen se expresa como símbolo en una producción personal interna, o se proyecta en una producción cultural externa).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El símbolo como resultado de la transformación de lo percibido'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí surge la función compensatoria del símbolo como referencial y ordenador del espacio. El símbolo contribuye a la fijación del centro en el campo abierto y al detenimiento del tiempo. Los monumentos símbolo dan unidad psicológica y política a los pueblos. También está el sím­­bolo que responde a producciones no colectivas, en el que se observa la función compensatoria de la conciencia frente a los datos de la realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El símbolo como traducción de los impulsos internos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El simbolismo en el sueño y en la producción artística, generalmente responde a impulsos cenestésicos traducidos a niveles de representación visual. Otro caso de manifestación simbólica como traducción de impulsos internos es el de ciertos gestos, conocidos en Oriente como “mudras”. Algunas actitudes corporales generales y sus significados son conocidos en todo el mundo y corresponden a las distinciones hechas en cuanto a los símbolos de punta y círculo (por ejemplo, el cuerpo erguido y los brazos abiertos expresan, simbólicamente, situaciones mentales opuestas a las del cuerpo encerrado sobre sí mismo como en la posición fetal). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Sígnica ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El signo cumple con la función de expresar convencionalmente abstracciones para operar en el mundo, unificando en un mismo nivel de len­guaje, fenómenos de naturaleza di­ferente. Ex­presión y significado son una estructura. Cuando el significado de una expresión es descono­cido, el signo pierde valor ope­rativo. Las expresiones equívocas o mul­­tívocas son aquellas que admiten varios significados y su compren­sión surge por contexto. El contexto uniforma el nivel de lenguaje. Pe­ro los contextos suelen estar puestos fuera del ámbito de un ni­vel de lenguaje dado, surgiendo las expresiones sin­ca­te­go­re­má­­ticas u ocasionales (por ejemplo, ante una misma llamada a la puerta, al pre­­­­guntarse “¿quién llama?”, distintas per­sonas res­ponden: “yo”, en­­­ten­diéndose en cada caso de quién se trata por la voz, la hora, la cir­­­­­cunstancia de espera de una visita, et­cétera. Es de­cir, por contextos que es­tán fuera del nivel de len­guaje en el que se ex­presa siempre: “yo”). En cuanto al sig­­no como tal, éste puede ser la expresión de un sig­ni­fi­ca­do, o cumplir con la función de señalar a otra entidad por carácter asociativo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Diferencias entre signos y categorías sígnicas'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las conectivas entre signos son formalizaciones de relaciones siendo ellas, a su vez, signos. Cuando los signos pierden su significado por traslado cultural, suelen ser considerados como símbolos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La función sígnica de símbolos y alegorías'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando a un símbolo se le da valor convencional y se lo to­ma en sentido operativo, se lo convierte en signo. Las alegorías también cumplen con funciones sígnicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Alegórica ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alegorías son narraciones transformadas plásticamente en las que se fija lo diverso o se multiplica por alusión, pero también en donde se concreta lo abstracto. El carácter mul­ti­plicativo de lo alegórico tiene que ver con el proceso asociativo de la conciencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Leyes asociativas de lo alegórico'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La similitud guía a la conciencia cuando ésta busca lo pareci­do a un ob­­jeto dado. La contigüidad cuando busca lo propio, o lo que está, estuvo o estará en contacto con un objeto da­do. El contraste cuando busca aquello que se opone o que está en relación dialéctica con un objeto dado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Lo situacional de lo alegórico'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo alegórico es dinámico y relata situaciones referidas a la mente individual (sueños, cuentos, arte, patología, mística), al psiquismo colectivo (cuentos, arte, folklore, mitos y religiones) y al hombre de distintas épocas frente a la naturaleza y a la historia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Funciones y tipos de alegorías'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Relata situaciones compensando dificultades de abarcamiento total. Al apresar situaciones alegóricamente, se puede operar sobre las situaciones reales de modo indirecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El “clima” de lo alegórico y el sistema de ideación'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo alegórico, el factor emotivo no es dependiente de la representación. El clima forma parte del sistema de ideación y es el que delata el significado para la conciencia. Lo alegórico no respeta el tiempo lineal ni la estructuración del espacio del estado vigílico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El sistema de tensión y la alegoría como descarga'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La risa, el llanto, el acto amoroso y la confrontación agresiva son medios de descarga de tensiones internas. Determinadas alegorías cumplen con la función de provocar esas descargas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Composición de lo alegórico'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continentes (guardan, protegen o encierran aquello que está en su interior); contenidos (aquellos que están incluidos en un ámbito); conectivas (entidades que facilitan o impiden la conexión entre contenidos, ámbitos, o entre ámbitos y contenidos); atributos (manifiestos cuando se destacan, tácitos cuando están encubiertos). En lo alegórico se destacan los niveles (importancias, jerarquías), las texturas (calidad y significado de la calidad de un objeto), y los momentos de proceso (edades). Las alegorías se presentan a la conciencia con dinámica y gran capacidad de transformismo, inversión, expansión o re­ducción. &lt;br /&gt;
Para hacer una interpretación completa de un sistema alegórico es con­­veniente observar un plan de trabajo que comience por separar los com­ponentes simbólicos y sígnicos. Posteriormente, se debe tratar de com­­­­prender la función con que cumple cada uno de los elementos con­side­ra­dos y el origen de la materia prima alegórica (si se trata de objetos cul­tu­­ra­les, de recuerdos entremezclados, de ensueños, o de imágenes oní­ricas). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Comportamiento ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos visto al psiquismo como coordinador de relaciones entre medios diferentes: el medio interno del cuerpo y el medio externo o ambiental. De ambos medios el psiquismo obtiene información por los sentidos, almacena experiencia por memoria y procede al ajuste por centros. A este ajuste entre medios lo llamamos “comportamiento”, considerándolo como un caso particular de expresión del psiquismo. Sus mecanismos de base son los instintos de conservación individual y de la especie y las tendencias intencionales.&lt;br /&gt;
El comportamiento se estructura sobre la base de cualidades innatas propias de la estructura biológica a que pertenece el individuo y a cualidades adquiridas codificadas sobre la base de las experiencias de acierto o error, con sus registros de placer o displacer. Las cualidades innatas ponen la condición biológica al coordinador, que cuenta con ellas y no puede aislarlas sin perjuicio. Esta base biológica tiene una inercia que se expresa conservando y logrando con­diciones aptas para su expansión. Las cualidades adquiri­das surgen del aprendizaje individual en el desplazamiento de la estructura psicofísica por el espacio y el tiempo. El apren­di­zaje va modificando el comportamiento con relación a las ex­­periencias de acierto y error. Estos ensayos van dando pau­tas para la mejor adaptación del individuo, que se logra con las menores resistencias en el medio, el menor esfuerzo en el trabajo y el menor desgaste energético. Esta forma de adap­tación posibilita un plus energético (energía libre) que pue­de ser utilizado en nuevos pasos de adaptación creciente. &lt;br /&gt;
En todo proceso de adaptación la estructura psicofísica se orien­ta por los indicadores de placer y displacer. El displacer se conforma como se­ñal de lo que es peligroso para la vida, de lo que es tóxico, represivo o, en general, perjudicial para la estructura psicofísica. El placer, a la par que estimula y mo­tiva al psiquismo, traza las direcciones óptimas a seguir. Por otra parte, el comportamiento encuentra límites en las po­si­bi­li­­da­des del psiquismo, en las posibilidades del cuerpo y en las posibilidades que presentan las distintas circunstancias. Los lí­mites del psiquismo van am­pliándose sobre la base de las cua­lidades adquiridas, pero los lí­mites cor­porales no pue­­den am­pliarse en la misma proporción, e incluso la li­­mita­ción aumenta con la edad. Esto no significa que el cuerpo no tenga to­­das las facultades para actuar eficazmente en el me­­dio, sino que el cuer­­po pone límites y condiciones que el psi­­­quismo no puede dejar de la­­do sin perjudicarse a sí mismo. En las relaciones entre psiquismo, cuerpo y medio, el cuerpo efec­tuará sus operaciones objetales con mayor o me­­­nor acierto. En el primer caso habrá adaptación, en el segundo ina­dapta­ción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Los centros como especializaciones de respuestas de relación ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El simple mecanismo original de estímulo-respuesta aparece altamente complejo en la estructura humana, siendo característica de ésta la “respuesta diferida” que se diferencia de la “respuesta refleja” por la intervención de los circuitos de coor­dinación y por la posibilidad de canalizar la respuesta por distintos centros de actividad neuroendócrina. Los centros trabajan estructurados entre sí y con registros propios, a la par del registro general que tiene el coordinador por la in­for­mación que llega desde los sentidos internos en el momento de accionar en el medio, y también por las conexiones entre centros y coordinador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro vegetativo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada ser vivo, sobre la base del “plan” de su cuerpo, de sus có­digos ge­néticos, asimila substancias del medio externo y ge­­nera la energía psi­­co­física necesaria para la conservación y desarrollo de la vida. En el ser hu­mano, el centro vegetativo dis­tribuye la energía dando instrucciones desde sus numero­sas localizaciones nerviosas y glandulares. Es pues el centro básico del psiquismo. Desde él actúan los instintos de con­servación individual y de la especie, regulando el sueño, el hambre y el sexo. Bá­sicamente, las señales que dan instrucción (información) a es­te centro se registran cenes­té­si­ca­men­te, pero también señales que provienen de los sentidos externos tienen capacidad para movilizarlo o inhibirlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro sexual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el recolector y distribuidor energético que opera por con­cen­tración y di­fusión alternada movilizando la energía psi­cofísica en forma localizada o difundida. Su trabajo es volun­ta­rio e involuntario. De la tensión en este cen­tro se tiene regis­tro cenestésico, como así también de la distribución de energía al resto de los centros. La disminución de la tensión se produce por descargas propias de este centro y por descargas a través de los de­­­más centros. También puede conectar tensiones del cuerpo y de los otros centros. La estructura vegetativo sexual es la base filogenética a par­tir de la cual se han ido organizando los demás centros en el proceso evolutivo de adaptación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro motriz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Actúa como regulador de los reflejos externos, condicionados e incondicionados, y de los hábitos de movimiento. Permite el desplazamiento del cuerpo en el espacio. Trabaja con tensiones y relajaciones musculares activadas por señales nerviosas y químicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro emotivo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el regulador y sintetizador de respuestas situacionales, mediante un trabajo de adhesión o rechazo. Cuando el centro emotivo da respuestas desbordantes, se producen alteraciones en la sincronización de los otros centros por bloqueos parciales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El centro intelectual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Responde sobre la base de mecanismos de abstracción, clasificación y asociación. Trabaja por selección o confusión en una gama que va desde las ideas a las distintas formas de imaginación, dirigida o divagatoria, pudiendo elaborar distintas formas simbólicas, sígnicas y alegóricas. Cuando las respuestas incorrectas de este centro se desbordan de su ámbito producen confusión en el resto de la estructura y por tanto en el comportamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Estructuralidad del trabajo de los centros'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe diferente velocidad en el dictado de respuestas al medio, siendo aquella proporcional a la complejidad del centro. Mientras el intelecto elabora una respuesta lenta, la emoción y la motricidad lo hacen con más velocidad y el centro vegetativo (en algunas de sus expresiones como el reflejo corto), muestra la mayor velocidad de repuesta. El trabajo de los cen­­­­tros es estructural, lo que se verifica por las concomitancias en los otros cen­tros cuando uno está actuando como pri­­ma­rio. Ejemplificando: la actividad intelectual es acompañada por un tono emotivo (“gusto por estudiar”), que ayuda a mantener el interés mientras el nivel de trabajo de la mo­tri­ci­dad se reduce al mínimo. Si se trata de la recomposición ve­ge­tativa (por enfermedad, por ejemplo), toda la energía es ocupada en ese trabajo y la actividad de los otros centros se reduce al mínimo. &lt;br /&gt;
Los centros pueden trabajar desincronizadamente ocasionándose errores en la respuesta. Del trabajo estructural de los centros se tiene registro cenestésico y percepción psicológica y, por ello, en las experiencias de mucho conflicto interno el trabajo de los centros se experimenta como contradicción entre el pensar, el sentir y el actuar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Caracterología'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las múltiples tendencias de las personas, sus diferentes conformaciones físicas y la diversidad de acciones con las que responden al mundo, hacen muy difícil la tarea de establecer clasificaciones de carácter sobre la base de rasgos comunes. Un estudio de este tipo debería tener en cuenta que la situación de los individuos en el medio es dinámica y va­riable; que a lo largo de la vida se va adquiriendo experiencia y se puede sufrir accidentes que produzcan profundas transformaciones de conducta. Una posible “caracterología” debería atender a lo innato combinado con lo adquirido. Las disposiciones innatas, también susceptibles de cambio, se reflejan en actitudes psíquicas y en formas corporales más o menos típicas. Por otra parte, esa tipicidad va a resultar del trabajo predominante de alguno de los centros sobre los otros, con su velocidad de resonancia y dirección de la energía característica, pero esto será modificable según la estructura de situación. Es decir que se podría establecer también una tipología situacional, ya que se descubren distintas respuestas en los mismos tipos básicos. Al tipo básico se le suman las formas culturales de la época, la situación social, el género de tareas cotidianas, etcétera, y todo aquello configura lo que llamamos “personalidad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Ciclaje del psiquismo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El psiquismo humano, de notable complejidad, tiene como antecedentes a otras formas orgánicas condicionadas por los macrociclos de la naturaleza como las estaciones y el pasaje del día a la noche. Numerosas variaciones modifican las condiciones internas y externas del psiquismo. Hay variaciones de temperatura, de luminosidad, y también variaciones climatológicas de cada estación. Todos los organismos sufren un mayor o menor determinismo de los ciclos naturales. El ser humano no está tan condicionado como las otras especies a la ciclicidad orgánica y su psiquismo logra modificaciones y una independencia cada vez mayor. Un caso muy claro se da en el ejercicio del sexo que, a diferencia de las otras especies, se independiza de los ciclos estacionales. &lt;br /&gt;
En los mecanismos de conciencia hay distintos ritmos como muestran diversas descargas bioeléctricas reflejadas en el electroencefalógrafo. Los centros tienen su ritmo particular y los niveles de conciencia evidencian sus ciclos de trabajo. Cuando la vigilia cumple con su tiempo de tra­­bajo diario, “baja” su actividad y se comienza a entrar en el período de sue­ño. Así, el período de sueño compensa al período de trabajo vigílico. En la mecánica de los distintos niveles de conciencia operan los ciclajes del metabolismo y los ritmos vegetativos en general. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciclo mayor del ser humano está dado por el tiempo vi­tal, que se va completando al pasar por las distintas etapas exis­ten­ciales: nacimiento, niñez, adolescencia, juventud, pri­mera y segunda madurez, vejez, ancianidad y muerte. En ca­da eta­pa hay transformación del psiquismo según las nece­si­da­des orgánicas, según los intereses, según las posibilidades que ofrece el medio, etcétera. Finalmente, los ciclos y rit­­mos psicosomá­ti­cos muestran modificaciones importantes de acuerdo a los cambios de di­­rec­ción que se producen en los momentos de surgimiento y desgaste de ca­da etapa vital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Las respuestas al mundo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conciencia frente al mundo tiende a compensarlo estruc­tu­ra­damente me­diante un complejo sistema de respuestas. Al­gunas respuestas llegan al mundo objetal directamente (expresadas a través de los centros), pero otras quedan en la conciencia y llegan al mundo indirectamente por alguna manifestación de conducta. Estas compensaciones de la conciencia tienden a equilibrar el medio interno respecto del externo. Tal vinculación se establece por exigencias, encontrándose el individuo urgido a responder a un mundo complejo: natural, humano, social, cultural, técnico, etcéte­ra. Surge el “núcleo de ensueño” como una respuesta compensatoria im­­portante y los “ensueños secundarios” como respuestas par­ticulares a esas exigencias. Los ensueños son visualizables co­mo imágenes, no así el núcleo que se percibe como un cli­ma alusivo mientras se va conformando con el tiempo y va ga­nando en poder de dirección de las tendencias, de las as­pi­raciones personales. En la etapa de desgaste del núcleo de ensueño, cuando cesa de dirigir al psiquismo, se pueden observar las for­mas e imágenes que ha adoptado. Por esto, el núcleo es más fácil de re­gistrar tanto al comienzo como al fin de su proceso, no así en su etapa me­dia que es aquella en la cual más dirige la actividad psíquica. Se da la pa­­radoja de que el ser humano no percibe aquello que más determina su con­­ducta, al estar operando el núcleo como trasfondo que responde to­ta­li­zadoramente a las múltiples exigencias de la vida cotidiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El núcleo de ensueño rige las aspiraciones, ideales, e ilu­sio­nes que en ca­da etapa vital van cambiando. Tras estos cambios o variaciones en el nú­cleo, la existencia se orienta en otras direcciones y se producen con­co­mi­tantemente cambios en la personalidad. Este núcleo se desgasta indi­vi­­­dual­mente, como se desgastan los ensueños epocales que di­rigen la ac­­ti­vi­dad de toda una sociedad. Mientras que por una parte el núcleo da una respuesta general a las exigencias del medio, por otro compensa las deficiencias y carencias básicas de la personalidad, imprimiendo una determinada dirección a la conducta. Esta dirección puede ponderarse según se en­camine o no en la línea de la adaptación creciente. Los en­sue­ños y el núcleo imprimen a la conciencia su su­ges­tio­nabilidad produciendo ese característico bloqueo de la crítica y autocrítica propio de los niveles infravigílicos. Por esto es inútil toda confrontación u oposición directa a la sugestión del núcleo de ensueño ya que este termina reforzando su compulsión. La posibilidad de producir un cambio de di­rec­ción hacia una línea evolutiva, está en realizar modificacio­nes graduales. El núcleo puede regresar o puede fijarse. En el primer caso el psiquismo vue­lve a eta­pas anteriores, au­men­tando los desacuerdos entre procesos y situación en el medio. En el segundo caso, cuando el núcleo se fija, va des­vin­culando al individuo de su medio produciendo una conduc­ta que no se ajusta a la dinámica de los acontecimientos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El núcleo de ensueño lanza al ser humano en persecución de espejis­mos que al no cumplirse producen estados dolorosos (des-ilusiones), mien­­tras que los cumplimientos parciales producen situaciones placenteras. Así descubrimos que en la raíz del sufrimiento psicológico están los ensueños y su núcleo. Es en los grandes fracasos, al caer las ex­pec­ta­ti­vas y desvanecerse los espejismos, cuando surge la posibilidad de una nueva dirección de vida. En tal situación queda al descubierto ese “nudo de dolor”, ese nudo biográfico que durante tanto tiempo sufrió la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Personalidad'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sistemas de respuesta (no hay respuestas aisladas) van organizando una personalidad, mediadora con el ambiente, que para su mejor dinámica articula distintos roles como sis­temas codificados de respuesta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La personalidad cumple con una función precisa, que es la de buscar la menor resistencia en el medio. Esta organización de roles que ofrecen menor dificultad en la relación ambiental se va codificando de acuerdo al aprendizaje por acierto y error. La acumulación de conducta ordena un sistema de roles ligados a situaciones, en donde unos aparecen mientras otros se ocultan. Este caso es muy ilustrativo como sistema de adaptación. Con el tiempo se van organizando lo que podríamos llamar “círculos de personalidad”, en distintas capas de profundidad. Estos círculos se articulan de acuerdo a las indicaciones de los ensueños y a los medios ambientales de mayor frecuentación. Ahora bien, en este juego de roles que tratan de ofrecer menor resistencia al medio, éstos pueden ajustarse o no a un consenso convencionalmente aceptado, dando respuestas típicas o atípicas, respectivamente. Las respuestas típicas no sólo son codificadas por el individuo sino también por grupos sociales amplios, de tal manera que cuando en estos grupos surge una respuesta distinta a la habitual puede resultar desconcertante. Esto puede ocurrir sobre todo en situaciones nuevas, para las que no hay respuesta codificada. La respuesta que se da en esos casos puede re­­sultar oportuna o inoportuna. Así, apa­recen las respuestas atípicas sin coin­cidencia con la situación, pudién­dose ponderar el grado de ina­de­cua­­ción que manifiestan. Las respuestas tí­picas, si bien pueden ser ade­­cuadas en un medio que se mantiene sin mayores cambios, no lo son en un medio cambiante que en su dinámica mo­difica costumbres, va­­lores, etcétera. En ocasiones, la ti­pi­ci­dad de las respuestas es un blo­­queo para la adaptación al cambio. Hay otras manifestaciones atípicas que actúan como catarsis de tensiones, o manifestando emociones ne­­ga­ti­vas como catarsis de climas. Ambas respuestas atí­pi­cas surgen por presión de los impulsos internos que se expresan en si­tua­cio­nes no ne­cesariamente coincidentes. En este caso, las ten­­sio­nes y los climas operan como ruido situacional, irrum­piendo en el medio con brus­quedad. Desde el punto de vista de la adaptación creciente, los tipos de conducta que interesan son aquellos que cuentan con numerosas opcio­nes de respuesta, situación que permitirá un ahorro de energía utilizable para nuevos pasos de adaptación. Por tanto, habrá respuestas de adaptación creciente, pero también respuestas de adaptación decreciente y esto habrá de suceder tanto en las respuestas atípicas como en las típicas con sus distintos grados de oportunidad. Así, la conducta particular puede cumplir o no con una función adaptativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos ponderar los cambios de conducta como significativos o circunstanciales. Un cambio será significativo si la nueva orientación es hacia la línea evolutiva y será circunstancial cuando sólo haya reemplazo de roles, de ideología, ampliación de los círculos de personalidad, apogeo o decadencia de ensueños, etcétera. Nada de esto último es indicador de un cambio interno de importancia. Hay cambio significativo de conducta, desde un punto de vista más general, cuando se agota una instancia psíquica porque los contenidos vigentes en una instancia (con su temática y ar­gumentación características), se van desgastando hasta agotarse. El psi­quismo se orienta entonces hacia una nueva instancia como respuesta articulada en su relación con el mundo. &lt;br /&gt;
La conducta es un indicador de los cambios que interesan. Muchas de­ci­siones de cambio, o planes de cambio, que­dan encerrados en el psi­quis­mo y por esto no indican modifi­ca­ción, mientras que cuando se expresan en verdaderos cambios de conducta es porque ha ocurrido alguna mo­dificación en la estructura conciencia-mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Apéndice: Bases fisiológicas del psiquismo ===&lt;br /&gt;
--------------&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Sentidos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sentidos son los límites del sistema neuroendócrino aptos para enviar señales de información acerca del medio exter­no e interno a los centros de procesamiento, coordinación y respuesta. La especialización informativa es realizada por células (o equipos de células) conversoras de energía ambiental que tienen la propiedad de transformar impulsos heterogé­neos provenientes del exterior a ellas, en impulsos homogéneos comunes a todo tipo de sentido. La forma de energía que llega a los recepto­res es variada: mecánica (como presión o contacto), electromagnética (como luz o calor), química (como olor, sabor, contenido de oxígeno-an­hídrido carbónico en sangre). Estas formas de energía heterogénea, sufren ya en cada receptor sensorial un primer procesamiento y se convierten en impulso nervioso llegando a los centros de información como “bits” (señales) que difieren entre sí en cuanto a la frecuencia de señal y si­lencio. Las células receptoras son numerosas en su clase y actividad trans­formadora, reconociéndose por el momento alrededor de 30 tipos distintos, que se estructuran de modo particular dando lugar a los llamados “sentidos”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las variables energéticas del ambiente, no obstante, son mu­cho más numerosas que la cantidad de sentidos aptos para recogerlas, como sucede en el caso de la vista, receptor de sólo 1/70 partes del espectro electro­mag­­nético aceptado y que es reconocido como luz visible. Este caso mues­tra cómo los receptores son especializaciones de detección fe­no­mé­nica restringida, derivando de esto, enormes franjas de silencio para el equipo de percepción. Aquí admitimos otros seis casos más (oído, olfato, gusto, tacto, kinestesia y cenestesia) de lo cual resulta una enorme franja de silencio perceptual, si se suman las insuficiencias de cada sentido. Importa considerar a los receptores con respecto a la distancia de la fuente emisora (telerecepción, exterocepción, interocepción, etcétera); a la distribución de los receptores en el cuerpo; a las vías sensorias por las que se desplazan los impulsos homogéneos y a los centros de procesamiento y coordinación a los que estos impulsos homogéneos llegan. Allí se diferencian nuevamente resultando la “vivencia informativa”, que permite al aparato hacer distinciones perceptuales, para trabajar posteriormente con estructuras de interpretación y estructuras de respuesta adecuadas a la “porción” de mundo detectado. Llamamos “franja perceptible” a la forma particular de energía a la cual un receptor es más sensible. Ejemplificando: el estímulo adecuado para las células receptoras del ojo, es la luz; la presión es captada específicamente por otro tipo de re­cep­­tor­es, pero la presión sobre el globo ocular estimulará también a los re­ceptores luminosos. De esto resulta que existen franjas específicas para cada tipo de receptor y no específicas que en determinadas condiciones pueden ampliar o reducir sus umbrales considerablemente. Es ne­cesario distinguir además entre la franja (que se refiere a la cualidad del fenómeno) y los umbrales (que se refieren a la cantidad o intensidad) del fe­nómeno. Estos umbrales trabajan con captaciones mínimas y con máximos variables de tolerancia. Cada sentido ha sido organizado teniendo en cuenta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Órgano: incluye una mínima descripción anatómico-fisiológica del órgano o de los receptores según fuera el caso.&lt;br /&gt;
: 2. Mecánica: describe, simplificadamente, los posibles modos de operación de los receptores al transformar la energía proveniente del medio en impulso nervioso. &lt;br /&gt;
: 3. Vía nerviosa y localización: indica brevemente el camino que siguen esos impulsos hasta el punto de destino en la zona correspondiente de la corteza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo explicado, vale para los sentidos externos. En cuanto a los internos (ki­nestesia y cenestesia) hay pequeñas variaciones expositivas debido a las particularidades que presentan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Vista'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Los ojos son órganos complejos sensibles a la luz. Por su ubicación permiten al ser humano, una visión tri­di­men­­sional de los objetos. Desde luego que la visión tri­di­men­sional está integrada a un sistema de interpretación per­cep­tual bas­tan­te más complejo que el órgano mismo. Equipados con mús­culos rectos y oblicuos, poseen una amplitud de movimiento inferior a 180º. Desde hace tiempo se viene describien­do alegóricamente al ojo como una cámara fotográfica: un sis­­tema de “lentes” (córnea y cristalino), enfoca las imágenes sobre un estrato fotosensible (retina) ubicado en el fondo del ojo; párpados e iris contribuyen a la protección del sis­tema y a la re­gulación (a modo de diafragma en el segun­do ca­so) de la in­tensidad luminosa recibida por los receptores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Se acepta que la retina es una delgada película compuesta por varias capas de células nerviosas. La luz pasa a través de ellas hasta lle­gar a los fotorreceptores. A éstos los han agrupado en dos tipos principales: a) de cuerpos gruesos o “conos” que se encuentran concentrados sobre todo en el centro de la retina (fovea) y que informarían sobre colo­res, trabajando mejor a plena luz y b) de cuerpos finos llama­dos “bastonci­llos” concentrados máximamente en la periferia retinal, más numerosos que los conos y sensibles a la penumbra, informarían sobre claroscuros. Conos y bastoncillos contienen pigmentos que al absorber distintos tipos de luz resultarían alterados en su estructura molecular. Esta alteración estaría relacionada con el impulso nervioso que es enviado al cerebro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Ya transformado el impulso externo en impulso nervioso, viaja a través del nervio óptico pasando, luego de etapas intermedias, a la corteza occipital de ambos hemisferios cerebrales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Oído'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Las ondas sonoras, penetrando por los conductos del oído externo, golpean la membrana timpánica que retransmite las vibraciones a tres huecesillos localizados en el oído medio. Estos, trabajando a modo de palancas, amplifican las vibraciones recibidas de 10 a 15 veces, y las retransmiten a los líquidos de la cóclea, donde son convertidas en impulsos nerviosos (oído interno).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' La cóclea o caracol, está dividida internamente y a lo largo, por dos membranas, formándose tres túneles o escalas, que contienen distintos líquidos. La vibración transmitida en forma de presiones de distinta intensidad por los huecesillos, al provocar diversas flexiones en estas membranas, activará las células receptoras (células ciliadas) ubicadas sobre una de las membranas (la basilar). Esta activación sería la que da origen a diferencias de potencial eléctrico y a la estimulación de las terminaciones nerviosas que conducen los impulsos a la localización cerebral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Las terminaciones de las fibras nerviosas dis­tribuidas en la membrana basilar, forman la rama auditiva del nervio acús­tico que conduce los impulsos nerviosos a la parte superior del lóbulo tem­poral luego de pasar por etapas intermedias que incluyen bulbo raquídeo y tálamo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Olfato'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' La membrana olfatoria, de unos 5 cm2 de superficie, se encuentra ubicada en la parte superior de la cavidad nasal. Las moléculas productoras de olores, son transportadas por el aire que llega a través de las fosas nasales o de la faringe, disolviéndose en las secreciones de las células de sostén de la membrana. Entre estas células se distribuyen 10 a 20 millones de receptores, cada uno de los cua­les es una neurona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Las neuronas receptoras terminan en la parte superficial de la mucosa con terminaciones expandidas (bastones olfatorios) desde donde proyectan cilios de unos dos micrones de longitud. La manera como reaccionan las moléculas odoríferas con los receptores es desconocida, aunque existen numerosas hipótesis al respecto. El impulso nervioso generado, es transmitido por los receptores que terminan en el bulbo olfatorio situado sobre cada fosa nasal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' En cada uno de los bulbos olfatorios las terminaciones de las neuronas forman glomérulos, desde los que salen tres haces de fibras nerviosas que terminan en el bulbo olfatorio opuesto, en el sistema límbico y en el área olfatoria de la corteza límbica (allocortex) respectivamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Gusto'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Los órganos del gusto o botones gustativos son pequeños cuerpos formados por células de sostén y por células ciliares (receptoras). Se encuentran concentrados sobre todo en las paredes de las papilas gustativas en la superficie dorsal de la lengua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Los receptores del gusto (células ciliares), son qui­mio­rreceptores que responden a las substancias disueltas en los líquidos de la boca. Cómo es que las moléculas en solución interaccionan con las moléculas receptoras para producir el impulso nervioso, es un punto que se desconoce, aunque existen hipótesis al respecto. Hay cuatro sensaciones gustativas que se registran en distintas zonas de la lengua. Salado y dulce, en la punta; ácido en los bordes y amargo en la parte posterior. Los botones gustativos de cada una de estas áreas parecen no diferenciarse en su estructura celular, pero algunos de ellos y según la zona en que se encuentran, responderían sólo a los estímulos amargos, otros a los salados, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Los impulsos nerviosos parten de los botones gustativos a través de tres vías nerviosas que pasan por el bulbo raquídeo y el tálamo llegando al área de proyección gustativa de la corteza cerebral al pie de la circunvolución post rolándica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tacto'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Los receptores de este sentido, se encuentran distribuidos en distintas capas de la piel. Su concentración es mayor en algunas zonas del cuerpo y menor en otras, determinando distintos grados de sensibilidad. Estos receptores son especializaciones nerviosas que estarían capacitadas diferenciadamente para distinguir variaciones de temperatura, de presión, contacto y dolor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' A la variación de los estímulos acompaña una va­riación en la frecuencia de los impulsos nerviosos que los receptores envían de continuo a través de las fibras nerviosas. Esta variación en la frecuencia de los impulsos es el resul­ta­­do de un proceso electroquímico, poco elucidado, desencadenado por el estímulo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Las fibras procedentes de los re­ceptores ascienden por los haces medulares hasta el tálamo y de allí hasta la corteza sensitiva somática (circunvolución post-rolándica).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Kinestesia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' El sentido kinestésico, detecta posturas y movimientos corporales por medio de receptores especializados que serían capaces de discriminar entre variaciones de tono mus­cular (husos musculares); posición articular (corpúsculos articulares); tensión tendinosa, y aceleración lineal y angular de la cabeza y el cuerpo, incluyendo fenómenos producidos por la gravedad (receptores alojados en los canales semicirculares, sáculo y utrículo del oído interno).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Al producirse o suprimirse un movimiento, los receptores (propioceptores), registran variaciones en su tono. Mediante un oscuro sistema electroquímico, convierten el estímulo primario en variación de impulsos conducidos como in­formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Los nervios sensitivos transmiten los impulsos por vía espinal hasta el cerebelo y corteza; algunas ramas nerviosas derivan a la capa sensitiva y otras al área de localización motora de la corteza cerebral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Cenestesia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mecánica.'' Algunas variaciones del medio interno, son recogi­das por un conjunto de receptores nerviosos denominados “interoceptores”. La información psíquica que proporcionan, normalmente se registra de un modo distorsionado (deformación y traducción de impulsos). Ahora bien, estos organúsculos (receptores) están relacionados con puntos de coordinación vegetativa automática (hipotálamo, tálamo y bulbo raquídeo), interviniendo básicamente en los ajustes respiratorios, cardiovasculares, de temperatura e incitando al cuerpo en general a satisfacer sus necesidades mediante traducciones de “hambre” (diferencia arteriovenosa en la glucosa sanguínea), “sed” (presión osmótica del plasma) y “dolor”. El dolor visceral como el somático profundo, inicia la contracción refleja de los músculos esqueléticos cercanos y estas contracciones a su vez generan dolor, formándose un círculo vicioso. Por otra parte, frecuentemente la excitación de una víscera produce dolor, no en ella sino en alguna otra estructura que puede estar a distancia. Este dolor “referido” tiene numerosas variantes o formas de irradiación. Las variaciones en la economía del sexo, son también registradas cenestésicamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía nerviosa y localización.'' Las fibras nerviosas sensitivas alcanzan el sistema nervioso central a través de vías simpáticas y parasimpáticas. La zona cortical de recepción, abarca prácticamente todo el arquicortex (corteza límbica) y parte del paleocortex, manteniendo conexiones especializadas con otras áreas. La teoría de la convergencia, trata de explicar el caso del “dolor referido” antes citado: existe convergencia de fibras aferentes viscerales y somáticas que actúan sobre las mis­mas neuronas espinotalámicas. Por cuanto el dolor somático es más común y ha “grabado” la citada vía, los impulsos provenientes de áreas viscerales son “proyectados” sobre áreas somáticas. En síntesis, se tratará de un error de interpretación de la señal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Memoria ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el terreno de la memoria, la investigación fisiológica ha te­nido avances importantes pero las experimentaciones no re­sul­tan aún totalmente relacionadas entre sí (año 1975). Por esto, no se puede presentar un panorama satisfactorio para acompañar a las explicaciones psicológicas. Pueden mencionarse como significativos los resultados obtenidos por la elec­tro­encefalografía; por la aplicación de electrodos en el cerebro; por las observaciones en hipocampo y por los trabajos de reflexología. Pero la naturaleza misma de la reminiscencia estable, permanece sin revelarse. Los progresos en el terreno de la genética son más importantes: descubriendo la participación del dna, en la memoria genética se investiga actualmente a ciertos aminoácidos básicos que intervienen en el fenómeno. A grandes rasgos y en el estado actual de las investigaciones, podemos establecer una clasificación de la memoria: la heredada o genética (por transmisión de caracteres de la misma especie, de progenitores a descendientes) y la individual o adquirida. En el primer tipo, ade­más de mantener a los individuos dentro de la misma especie, el código genético regula los cambios orgánicos de las distintas etapas vitales de los individuos. La memoria adquirida, por su parte, va dándose en capas de profundidad desde una más antigua a otra re­ciente y a la inmediata, según va pasando el tiempo. Mucho más no puede agregarse, salvo que su localización cerebral no es precisa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' La franja de grabación es idéntica a la de los sentidos (al cam­bio de tono sensorial, hay información que va a grabación) y a la de la actividad de la conciencia en sus niveles. Se acepta que todo lo que lle­ga a conciencia o ésta produce, se memoriza, aunque no todo sea evo­­cable. Teóricamente, sólo no habría grabación en el caso de sueño pro­­fundo pasivo (sin imágenes) con un mínimo de cenestesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Localizaciones nerviosas.'' Se acepta que no habría localización precisa, sino difundida por todo el sistema nervioso, en el que se mencionan niveles “bajos y altos” de ubicación de huellas mnémicas. Por los primeros se entienden médula y sistema límbico, por los segundos la corteza en sus áreas de asociación: frontal, temporal, y pario occipital. La estimulación de áreas temporales permite inferir que no se almacenan allí los recuerdos, sino que en este lóbulo funcionan “llaves” de liberación de memoria ubicada en cualquier parte del sn, trabajando normalmente por semejanza entre recuerdo e impulso sensorio, o corriente de pensamiento. Por otra parte, las áreas de lenguaje, visión y escritura, ha­rían grabación específica al par que trabajo específico. Experimentalmente se habría comprobado la imprescindibilidad de corteza para la memoria y la importancia del hipocampo para la “grabación”. Se sabe que a los daños de un hemisferio (del que quedan huellas), el otro va regenerando memoria aunque no completamente. Así, se supone que la me­moria es difusa y difundida por el encéfalo y tallo cerebral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Niveles de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según información heredada puede haber un nivel de memoria genética y según información adquirida, hay memoria adquirida que a su vez tiene tres niveles según momento de grabación y duración de la misma; estos son: de memoria inmediata, memoria reciente y memoria remota. La herencia tiene su base bioquímica en los cromosomas celulares que transmiten caracteres genéticos de progenitores a descendientes, mencionándose 22 aminoácidos básicos responsables del “código genético”. La memoria inmediata es susceptible de perderse fácilmente, no así la memoria reciente. La memoria remota persiste a daños severos del cerebro. Se ha observado en experiencias controladas con electroencefalógrafos que el hipocampo está implicado en memoria reciente; el hipotálamo en mantenimiento y retención de memoria, y los tejidos hipocampales de los lóbulos temporales en memoria duradera. Por otra parte, la terapia clínica relata casos de amnesia tales como la anterógrada (olvido posterior a un ‘shock’), la retrógrada (antes del ‘shock’) y su combinación retroanterógrada (olvido antes, durante y después del ‘shock’). En todo caso la memoria remota es difícilmente afectada, al menos en sus trazos generales. La recuperación de memoria es gradual, primero en imágenes aisladas que se van completando, hasta aparecer fi­nalmente los actos de reconocimiento con permanencia. La na­­turaleza del engrama estable se desconoce totalmente, pero su resistencia al electroshock y concusión, hace presumir su ba­­se en un cambio bioquímico en el núcleo celular, en el arn. El uso de drogas que facilitan la rememoración o grabación como cafeína, ni­cotina, anfetamina, o que inhiben memoria co­­­mo la puromicina, hacen ver la alteración química. La elec­tro­gra­­fía cerebral por último, rescata las ondas eléctricas del tra­­ba­­jo celular, evidenciándose la base elec­tro­quí­mica del fenóme­no. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Mecanismos de memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ciertas conexiones neuronales, explicarían los niveles inmediatos y recientes por reverberación: el refuerzo de grabación, la asociación lateral y el olvido. Esto porque axones descendentes de las células piramidales mayores emiten cola­te­rales que retroalimentan con neuronas de asociación, a las den­dritas originales. Las colaterales recurrentes conectan además, con neuronas vecinas que asocian otra información y con una inhibitoria que vuelven a la neurona original. Estas fibras profundas reciben fibras talámicas específicas y no específicas, que terminan en la primera y cuarta capa de corteza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay indicios de la participación del hipocampo en la memoria reciente y cifrado de memoria, así es que en él podría haber una “recolección” que se distribuiría por la conexión anatómica del circuito cerrado que con tálamo y amígdala, incluye las áreas frontales de corteza. La información podría llegar aquí a seguir una distribución cortical y su almacenaje definitivo, teniendo en cuenta que el lóbulo frontal está mencionado como importante para tareas de abstracción y también relacionado con la conducta emotiva. Habría así, un “recolector”, “distribuidores” y “almacenado” en la información. Por su parte, el tálamo se conecta con la formación re­ticular. Por esta formación pasan vías no específicas y específicas (o vías clásicas) que llevan información a difundirse en la corteza. Este sería el circuito sensorio directo o memoria que estaría estrechamente ligado a los niveles de trabajo del sistema nervioso y podría explicar el me­­jor grabado de memoria en vigilia. La difusión que podría hacerse a tra­vés de tálamo (sistema reticular activador) sería una vía indirecta de base límbica, que daría el sustrato emotivo a toda actividad mnémica. La hipótesis en torno a la difusión específica que podría hacer la sustancia reticular, explicaría una distribución de estímulos muy variada. La interconexión entre lóbulos, explicaría las com­bi­naciones posibles de efectuarse (por ejemplo frontal con occipital y temporal, y como en temporal se relacionan tacto y vista, el fenómeno de estereognosis sería base de un tipo de rememoración al par que de traducción de impulsos). Un punto problemático es el cifrado y discriminación del dato: ¿es que a memoria llega imagen, o ésta se forma allí y se graba? Tal pregunta es difícil de responder en la actualidad. El “circuito interno” hace que se pien­se y se recuerden los pensamientos propios, o se recuer­den imágenes de sueños y ensueños. Estos impulsos se origi­na­rían en neocortex, por ejemplo, y por transmisión de axones (sustancia blanca) se relacionaría con otras áreas corticales; o podría también intervenir el tálamo y sustancia reticular. Como se verá más adelante (niveles de conciencia) la participación de ésta, es fundamental para activar y mantener la vigilia, nivel indispensable para el aprendizaje complejo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La reversibilidad en memoria'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a la reversibilidad de los mecanismos, ésta no es muy clara, pero sí lo es la necesidad de nivel vigílico: aquí hay una sincronización en­tre el amplio grado de percepción ex­terna, que va disminuyendo hacia el sueño, en el que au­men­tan la percepción interna con imaginación trans­for­ma­do­ra de impulsos, con datos de memoria espontánea e involuntaria. Así es que la evocación sólo puede ser en vigilia. Podría suponerse que un dato al llegar a su punto de almacenaje, a la par que sería grabado, provocaría un recuerdo lo que explicaría el reconocimiento automático (es decir, reconocer todos aquellos objetos habituales súbitamente, por acon­di­­­cionamiento progresivo). La evocación, por último, iría trabajando por “vías preferenciales” es decir, por aquellas en que se va efectuando la huella.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Memoria y aprendizaje'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se sabe que para aprendizajes simples basta la médula para trabajar, pe­ro ya en los más complejos actúa lo subcortical, y para grandes áreas de almacenaje, la corteza. El aprendizaje es entendido como acondicionamiento, en el sentido que bajo ciertas condiciones repetitivas, el animal u hombre responde como se lo está acondicionando o enseñando. En el hombre no es tan simple por sus complejos mecanismos de entendimiento y comprensión, pero en todo caso aprender algo exige reiteración de hue­lla mné­mica para que ésta salga como respuesta. En los procesos de me­moria y aprendiza­je hay distintos casos, como el descifrado de señales para re­tener el concepto, o la asociación con imágenes similares, con­tiguas o contrastadas, simple reflejo motriz repetido y aso­cia­do a otros, admitiendo estas formas numerosas combinaciones. La mecánica básica es: relacionar un reflejo incon­di­cionado (hambre, por ejemplo) a un estímulo condicionante (luz, por ejemplo) de tal manera que al relacionar un estímulo artificial hay una respuesta acondicionada. Importa en este simple trabajo, que puede complejificarse, la brevedad o reiteración del acondicionamiento, la insistencia que lleva a saturación o bloqueo. Cuando los reflejos van dirigidos a algo específico, se habla de “reflejos discriminados”; cuando se condicionan a respuesta veloz, de “reflejo inmediato” y a respuesta lenta, de “reflejo retardado”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se sabe que hay más efectividad en el acondicionamiento cuando hay re­compensa o según alternativa premio-castigo, agrado-desagrado. Hay un “reflejo elusivo” que lleva a evitar las situaciones desagrada­bles y un estado de alerta o vigi­lancia que puede ser considerado como “reflejo de orientación”. Cuando el acondicionamiento va dedicado no sólo a responder sino a operar en el mundo, se menciona al “refle­jo ope­­rante”. En ge­neral, la habituación y los estímulos con­tra­­dic­torios van disminuyendo la respuesta refleja. Originalmente se pensó en la ba­se cortical para los re­­flejos, pero luego se vio que actuaba la gran ba­se de es­tructura sub­cor­tical, talámica e infratalámica (observaciones con eeg). Las experiencias con electroencefalógrafo también mos­tra­ron como ante la presencia de un objeto desconocido había detección de respuestas evocadas secunda­rias. Esto permitió inferir con evidencia también en memoria, la actividad constante y estructuradora de la conciencia. La relación entre aprendizaje y vigilia es básica para las grabaciones com­plejas pero es variable en otros aspectos, por ejemplo: un re­cuerdo súbito puede despertar al dur­mien­te, o un estímulo que auto­má­ticamente sería reconocido en vigilia no lo es en semisueño. Los da­tos sensoriales bruscos pueden despertar al dur­miente, pero también la desaparición de los estímulos habituales o la distinción de un estímulo particular entre otros. Estas relaciones variables han hecho pensar en un posible “analizador” de información ubicado en el ámbito de cor­teza, para hacer todas las distinciones del caso. Tal “analizador”, sería un factor de importancia en la coordinación del psiquismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Niveles de conciencia ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El aparato responsable de la dinámica de los niveles, es el encéfalo. Rea­­liza este trabajo, con diversos componentes. Destacamos aquí los más notables. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vía sensitiva (clásica).'' Haz nervioso que asciende por el tronco llevan­do impulsos sensoriales directamente al cortex. En su ascenso desprende ramales al cerebelo y a la fra, que procesan esa información, distribuyéndola en el subcortex, antes de enviarla, vía tálamo, también al cortex.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Tronco cerebral.'' Conecta la médula espinal (recolector de im­pulsos de todo el organismo) con el encéfalo. A su vez, está co­nectado con el ce­rebelo. Contiene anatómicamente la for­­ma­ción reticular y funcionalmente los centros reguladores de fun­ciones vegetativas como el latir, la respiración y la digestión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Formación reticular activadora FRA.'' No constituye una uni­dad anatómica, sino que es una masa de tejidos formada por una fina red de fibras y neuronas de estructuras muy dis­tintas entre sí. Se ubican lon­gi­tu­di­nal­men­te en el centro del tronco y en el mesencéfalo. Todas las fibras provenientes de los sentidos pasan por ella que, a su vez, se conecta con todas las partes del subcortex (vía hipotálamo) y con el cortex (vía tálamo). En sí se analiza y evalúa la información sensorial. En conjunto con los otros cen­tros subcorticales transmite impulsos “inespecíficos” (sensoriales) que modifican la reac­­tividad de la corteza. Desde nuestro interés, aparece co­mo el centro de gravedad del circuito alternante de los niveles de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hipotálamo.'' Ubicado por encima del tronco, es un núcleo ner­vioso en­dócrino, conectado al cortex por el tálamo y a la hi­­pófisis por numerosos capilares sanguíneos y fibras nervio­sas. Con esta última forman una estructura de interes­ti­mu­la­ción neurohormonal, a través de la cual integra y coordina diversas funciones vegetativas autónomas en conjunto con to­do el sistema hormonal. En sí mismo, coordina la información (especialmente la cenestésica) entre las distintas zonas encefálicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hipófisis.'' Glándula endócrina compuesta por un lóbulo an­terior, una parte intermedia (ambas de tejido glandular) y un lóbulo posterior (de tejido nervioso), cada una de funciones distintas. Es estimulada y regulada por hormonas hipo­ta­lámicas. Por el hipotálamo (feed-back) se conecta con el en­­cé­falo y el sistema nervioso en general: por otra parte, por vía san­guínea regula y controla todo el sistema hormonal (y más específicamente estimula la tiroides, las gónadas y las suprarrenales, y funciones tales como el crecimiento, diuresis y vaso presión entre otras).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Tálamo.'' Transmisor de información proveniente del subcor­tex al cor­tex. Centro de control e integración de impulsos, y reelevador de la tensión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Sistema límbico.'' Antiguo sistema de regiones nerviosas ubi­cadas en el sub-cortex en el que se asientan funciones emo­cio­­nales y funciones vitales tales como la nutrición, la ve­getativa en general y en parte la sexual. Esta estructura de fun­­ciones emotivo-vegetativa explica la sico-somasis. Entre otras estructuras de importancia incluye el hipotálamo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Corteza o cortex.'' Capa encefálica más externa (2 mm. de espesor) o sustancia gris (cuerpos neuronales). Controla el centro límbico, la sensación y el movimiento en general (loca­li­­zación motriz) y es la base de las “funciones superiores o pen­­santes” (intelectual) dada por localizaciones mul­ti­rre­la­cio­­nadas de control y coordinación de respuesta, sobre la base del rescate de información sensorial actual y de memoria. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El subcortex comprende al sistema límbico, hipotálamo, tá­la­mo y me­sencéfalo. La sustancia blanca es una masa de fi­bras conectivas (axones) entre la sub corteza y la corteza (sustancia gris). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Funcionamiento de los niveles de conciencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sistema nervioso recibe la información acerca de los cambios en los medios externo e interno, a través de los órganos de los sen­tidos. Ante estos cambios, lleva a cabo ajustes por mecanismos efectores de respuesta que incluyen cambios en la secreción de hormonas y se expresan por acción de los centros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las diferentes vías sensitivas llevan impulsos desde los ór­ga­nos de los sentidos, mediante cadenas de neuronas, a si­tios particulares de interpretación y coordinación en la corteza cerebral. Además de estos sistemas con­ductores, existe otro sistema de ingreso, la formación reticular ac­ti­va­do­ra (FRA) transmisor-modulador de impulsos provenientes de todos los sentidos (conductor inespecífico) que está ubicada en el eje central del tron­co cerebral. Esta modulación de los im­pulsos sensoriales va a tener relación con nuestro tema: los niveles de conciencia. La primera evidencia de que el encéfalo (masa ce­rebral) regula la generación de impulsos sensoriales o su trans­misión en las vías específicas, fue la observación de que la estimulación de la FRA, inhibe la transmisión en diversos núcleos y vías nerviosas sensoriales. Esto de­mostró la existen­cia de mecanismos encefálicos capaces de aumentar o disminuir el volumen del aporte sensorial mediante efectos sobre sus vías o sobre los órganos de los sentidos mismos. Efectos adi­­cionales sobre el aporte sensorial fue­ron observados en ex­perimentos de estimulación eléc­tri­ca de la FRA, en los que se liberaba adrenalina, que ha­ce descender el umbral de los re­cep­tores y aumentaba la ca­­pacidad de transmisión nerviosa (en las sinapsis), mecanis­mo también presente en los estados de alerta o emergencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al mismo tiempo, experimentos más complejos evidenciaron una segunda función de la FRA, al observarse que su actividad mantenía el estado de vigilia, en tanto que su inhibición o destrucción producía indicadores de sueño y coma. Estando definida entonces la acción reguladora y moduladora de la FRA sobre el aporte y distribución de impulsos sensoriales en el encéfalo, queda también claro su rol central en la manutención de una actividad cerebral (cortical) característica del nivel vigílico, o su inhibición.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por último, se suma a esto una acción similar de la FRA sobre los impulsos de respuesta provenientes del encéfalo hacia el cuerpo, los que también pasan por ella, recibiendo una “acción facilitadora” o “supresora”, según el nivel. De este modo, se esclarece aún más su participación en el mantenimiento de la inercia de cada nivel y el rebote de estímulos que lo modificarían. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como resultante, la FRA aparece como ''el centro de gravedad'' en la re­gulación de los distintos niveles de conciencia, los que a su vez corresponden a grados de integración creciente de las funciones del sistema nervioso central que coordinan y regulan al sistema sensorial, al sistema autónomo y a los demás sistemas orgánicos en conjunto con el sistema glandular. Tales funciones se encuentran en el encéfalo, representadas por estructuras de complejidad creciente que van desde las pri­mitivas localizaciones vegetativas autónomas pasando por la emocional límbica hasta la intelectual en la corteza. Cada frac­ción o nivel integrado va correspondiendo a un nuevo nivel de conciencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como sabemos, estos niveles pueden ser en principio, de sueño, semisueño y vigilia. A través del EEG podemos tener registro de la actividad eléctrica que cada uno genera denomi­nán­dolas “delta”, “theta”, “alpha” y “beta”, respectivamente, según su intensidad y amplitud. Estos estados están sometidos a ciclos diarios (dependientes en gran medida de la luz) y bio­rritmos vegetativos, variando además con la edad. En sín­te­sis, que según la información sensorial sobre el medio, el es­­tado interno del organismo y el refuerzo hormonal, se dan dis­tintos niveles de actividad e integración de las funciones re­­ticulares para mantener un estado de vi­gilia alerta; de las fun­­ciones del circuito límbico-mesencefálico que intervienen en el mantenimiento de los equilibrios vegetativos (homeostáticos) y en la regulación de la conducta instintiva y emocional; y por último, de la corteza a cargo de las llamadas funciones su­periores del sistema ner­vioso tales como el aprendizaje y el lenguaje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Neurofisiológicamente, los niveles de conciencia corresponden a distintos niveles de trabajo del sistema nervioso central, los cuales están dados por la integración de funciones nerviosas cada vez más complejas que coordinan y regulan a los sis­temas nerviosos periférico y autónomo, y a los demás sistemas orgánicos en conjunto con el sistema glandular. En la dinámica de los niveles de conciencia este factor intermedio de amplitud de trabajo del sistema nervioso se conjuga con un factor externo dado por las características de los impulsos sensoriales y con un factor interno sintético dado por la “capacidad de transmisión” nerviosa. La actividad eléctrica del cerebro (reflejo de su nivel de trabajo) fluctúa entre 1 ciclo/seg. (estado delta) en el caso del sueño, hasta una frecuencia máxima no determinada, considerando en este caso un límite funcional de 30 ciclos/seg. (estado beta) que corresponde a la vigilia activa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja de trabajo.'' Cada nivel de trabajo (estados theta, delta, alfa y beta) corresponde al predominio o mayor por­­cen­­­taje presente de un tipo de frecuencia (onda) y mi­cro­vol­ta­je, sobre los demás. Por último, estos niveles están, en gene­ral, sujetos a los ciclajes diarios típicos de sueño, semisueño y vigilia. Vale destacar que con la edad, la onda dominante en reposo varía, acelerándose hasta alcanzar el patrón alfa en el adulto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Vías aferentes'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un estímulo sensorial genera impulsos que llegan a la corteza conjuntamente por la FRA y las vías sensoriales. Estos pro­cesan lentamente por la FRA (debido a sus múltiples relevos sinápticos), hasta alcanzar extensas zonas de la corteza, mientras que los que siguen a las segundas, se propagan con gran rapidez (dos a cuatro sinapsis solamente) hasta las áreas primarias específicas del cortex. Los estímulos que producen despertar en la corteza (de sincronización), producen frecuentemente hipersincronía en el sistema límbico (específicamente hipocampo). Está de más decir que la disminución de los estímulos sensoriales externos (oscuridad, silencio) predisponen al sueño; que los sistemas de tensiones y climas lo dificultan (adrenalina presente por ejemplo); que el bajo tono (cansancio por ejemplo) lo induce. En todo caso, los estímulos deben ser considerados (desde el punto de vista de los niveles de conciencia) cuantitativa y cualitativamente en su acción. Como características del impulso aferente sensorio, se considerarían: su naturaleza o especificidad (receptor); su frecuencia; su duración; su extensión; y su potencial de acción. Luego, los impulsos sensoriales que ascienden por las vías específicas alcanzan también la fra en su vía ascendente, que los modula y regula según el estado de actividad en que se encuentran. Por otra parte, llega información química general por vía sanguínea tanto a la fra como a las demás estructuras nerviosas y glandulares del encéfalo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) ''Sueño.'' Cuando la FRA está inhibida (concomitantemente con un to­no vegetativo general bajo, poca actividad transmisora neuronal, e impulsos de escasa intensidad y/o calidad), ejerce también una acción inhibidora sobre las estructuras encefálicas, especialmente la corteza. Además, la FRA actúa como su­presora o inhibidora de los impulsos sensoriales ascendentes (y en casos, de los órganos de los sentidos mismos), determinando un predominio de la información interna (cenestésica) por sobre la externa (proveniente del medio). &lt;br /&gt;
: ''Sueño pasivo.'' En este nivel, la actividad supresora de la FRA blo­quea las funciones corticales y límbicas, y disminuye las de las otras estructuras subcorticales, reduciendo el traba­jo encefálico a sus fun­ciones más primitivas. Esto corresponde a un nivel de sueño sin imá­­genes, con un patrón EEG del­ta, de baja frecuencia. En suma, este nivel integra el cir­cuito tronco-límbico en que los impulsos no exci­tan la corteza.&lt;br /&gt;
''Sueño activo.'' A intervalos regulares distanciados, se activa el circuito tálamo-cortical, que se suma al anterior produciéndose cortos períodos de sueño con ensueños, que producen husos de actividad (desincronizaciones) en las ondas delta y que externamente se reconocen por los movimientos oculares rápidos (MOR). &lt;br /&gt;
: b) ''Semisueño.'' Nivel progresivo intermedio en que se activa la FRA desinhibiendo las estructuras subcorticales e integran­do gradualmente al sistema límbico y a la corteza, efecto que es reforzado por la retroalimentación hipotálamo-cortical que se establece. Simultáneamente desbloquea las vías senso­ria­les específicas dándose un equilibrio inestable entre información externa e interna, e incrementando el trabajo encefálico, a partir del momento de pasaje o “despertar”. El patrón EEG es de alta fre­cuencia y de poco voltaje y se denomina theta. Se han integrado todas las estructuras encefálicas pero su nivel de actividad no es completo y la ca­pacidad transmisora nerviosa (sináptica) es aún relativa. &lt;br /&gt;
: c) Vigilia. La FRA integra y “facilita” los impulsos sensoriales y de asociación, manteniendo el estado de excitación de la corteza que predomina sobre las funciones subcorticales, así como los impulsos de los sentidos externos por sobre los inter­nos. La capacidad transmisora ha aumentado considerablemente. La actividad subcortical continúa, aunque atenuada, lo que explicará en parte la base de numerosos hechos psi­cológicos como los ensueños y el núcleo de ensueño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Transformación de los impulsos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El encéfalo presenta distintos niveles que ordenamos así: &lt;br /&gt;
: a) Centro de gravedad del circuito. La FRA, que modula y regula el aporte de impulsos sensoriales y de asociación, la excitabilidad de la corteza y los impulsos eferentes de respuesta, de un modo inespecífico. &lt;br /&gt;
: b) Coordinador de estímulos. La corteza que opera bá­si­ca­­m­­en­­te como localización de las funciones motriz e intelectual y la subcorteza que lo hace co­mo localización de las funciones vegetativa (instintiva) y emotiva (con­ductual), transforman los impulsos complejos específicos y los relaciona ela­borando im­­­pulsos efectores de respuesta, también específicos y complejos. &lt;br /&gt;
: c) Procesadores de estímulos. El tronco cerebral, cerebelo y me­sen­cé­falo son núcleos nerviosos de confluencia de impulsos que producen un primer procesamiento simple, elaborando respuestas autónomas reflejas también simples. Las demás estructuras nerviosas, aparecen básicamente, como vías conectivas conductoras de impulsos. Son: el tronco y me­sen­céfalo (en sus porciones fibrosas), el tálamo y la substancia blanca. Las vías específicas permiten, a nivel cortical, la percepción discriminativa sensorial (función intelectual propiamente tal), mientras que la FRA tiene fun­ciones relacionadas con los niveles de conciencia, en­tre ellos el “despertar”, sin las cuales resultaría imposible tal discriminación sensorial y la producción de respuestas efectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Vías eferentes'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos provenientes de los distintos puntos encefálicos pasan también por la fra en su parte descendente, que los regula y modula según el estado de actividad en que se encuentre. Otras vías eferentes estarán dadas por la hipófisis y el torrente sanguíneo y las fibras directas del hipotálamo como válvula de conexión del encéfalo con el sistema glandular y el organismo en general, para llevar a cabo las respuestas ordenadas en forma coordinada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Sueño. En ambos tipos de sueño (pasivo y activo) los impulsos efe­­rentes son inhibidos o suprimidos por la FRA, en especial cuando com­pro­meten funciones (motoras, por ejemplo) que modificarían el nivel. El encéfalo, desde la subcorteza, mantiene latentes las funciones vegetativas y básicas al ritmo mínimo que corresponde a tal momento de regeneración y recuperación energética. &lt;br /&gt;
: b) Semisueño. La variación eferente más notable en este caso, es la co­rres­pondiente al momento del despertar en que el encéfalo envía estímu­los que activan fuertemente todas las funciones orgánicas, incrementando el caudal nervioso que circula. Participan dos mecanismos químicos básicos que son la descarga masiva de adrenalina (que en retroalimentación activa el encéfalo completo en su capacidad de transmisión ner­viosa y a la FRA en particular) y el cambio en la proporción sodio-potasio. &lt;br /&gt;
: c) Vigilia. El “incendio de corteza” producido por la FRA en este ni­vel, su acción “facilitadora” y la integración de todas las funciones del sis­tema nervioso central, liberan estímulos en­cefálicos eferentes que por las vías descriptas mantendrán todas las funciones propias de este estado, ex­presándose en la forma conocida por todos los centros. Como caso par­­ticular, se observa que al concentrarse la atención sobre un objeto par­­­ticular, son puestos en marcha algunos de estos mecanismos modu­la­do­­res de la FRA. El resultado es que, en parte, el estrechamiento del cam­po de presencia en este caso, se debe a que se “apagan” algunos de los estímulos entrantes, antes de alcanzar la corteza. Como éste, hay mu­chos otros casos de control central encefálico del aporte sensorio (kines­tesia, por ejemplo). También dentro del sistema de alerta, existen áreas corticales que (transformando y coordinando impulsos de memoria) emiten impulsos de respuesta que provocan el despertar al desinhibir a la FRA, pero sin producir movimiento alguno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Aspecto químico de la mecánica de los niveles (neurohormonal)'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sistema endocrino regula y coordina las diversas funciones del organismo, por medio de las hormonas que las glándulas vierten al torrente sanguíneo. La participación glandular en el fe­nómeno de los niveles de conciencia está regulada desde el hipotálamo (neuro-glándula), localización encefálica del centro vegetativo. Éste actúa indirectamente vía hipófisis y en casos tales como los de alerta o emergencia, prescinde de ésta, enviando impulsos eferentes directamente a las glándulas comprometidas en la elaboración de respuestas requeridas por la si­tuación en el medio. El caso más significativo es el doble cir­cuito de seguridad que establece con las glándulas su­pra­rre­nales en la secreción de adrenalina. Como secundarios aparecen en el circuito la ti­roi­des (tiroxina) y las gónadas. Esta relación con el sistema hor­monal nos va a interesar en cuanto a su participación en la actividad encefálica determinante de los niveles de concien­cia. Consideramos entonces aquellas sustancias que actúan de un modo directo sobre las distintas estructuras encefálicas y/o la capacidad de transmisión de impulsos de las fibras conectivas. Atendiendo a estas sustancias en su acción como mediadores sinápticos, y su grado de concentración en las distintas estructuras encefálicas obtenemos otro punto de vista. Las modificaciones en el equilibrio sodio/potasio, el nivel de azúcar en la sangre (insulina), el metabolismo del calcio y las secreciones tiroidea y paratiroidea entre otras, aparecen como realimentadores químicos de mayor importancia en la dinámica de los niveles de conciencia. La caída de la glucosa, del calcio, del potasio y el agotamiento de la presencia de adrenalina, están todos relacionados con marcados desequilibrios funcionales dentro de cada nivel, y en casos ex­tremos producen estrés mental y emotivo. En contraste, su me­tabolismo equilibrado va a corresponder también a una ade­cua­da integración del trabajo de cada nivel. Por otra parte, y como aspectos secundarios, se observa que a cualquier incre­men­to de la presión sanguínea corresponde una mayor excitabi­lidad de la formación reticular y consecuentemente su función activadora. Simultáneamente, con­comitan también el aumento de nivel (activación reticular y en­cefálica general) y el concurso de oxígeno, que resulta máximo en el momento del despertar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Centros ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las “llaves de control” de tipo nervioso, se encuentran principalmente en lo que denominamos aparato cerebro-espinal, que está compuesto por la masa encefálica y la médula espinal. No se descuida la intervención endocrina, que en conexiones como hipotálamo-hipófisis, determinan una íntima relación entre ambos sistemas. No obstante, en este trabajo, se acentúa la acción de lo nervioso. Si vemos a los sentidos con la característica general de “traer” información de un medio (ya sea externo o interno), los centros resultan sistemas de respuesta estructurados, aunque predomine uno de ellos frente a un estímulo dado. Así, la íntima conexión emotivo-vegetativo-sexual, hará que, aunque actuando principalmente uno de ellos, se verán comprometidos también los otros. El aspecto endocrino actuará sobre todo en los sistemas de respuesta lenta, conservando su actividad de modo inercial y manteniendo además un nivel constante de actividad que se movilizará aumentando o disminuyendo según la oportunidad y el tipo de respuesta requerido y siempre relacionado con el sistema nervioso. Este último tendrá características de respuesta veloz y tenderá a romper el equilibrio o restablecerlo de modo veloz. Refiriéndonos ya a los “centros de control”, podemos dividirlos por localización en tres grupos. Los de lo­calización puramente cortical, los de localización subcortical y los mixtos. Así ubicamos al centro intelectual en la corteza; al vegetativo y al emotivo en la porción subcortical y al motriz y sexual en ambas. El orden de exposición, es el siguiente: vegetativo, sexual, motriz, emotivo e intelectual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro vegetativo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' Desde el punto de vista de su actividad, filiamos: regulación de temperatura, del reflejo de la sed y el hambre; reacciones de defensa y regeneración; regulación del sistema digestivo, respiratorio y circulatorio y actividad metabólica de la función locomoción y reproducción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Principalmente hipotálamo. Se compone de varios núcleos y es­tá ubicado en el troncoencéfalo, por debajo del tálamo. Muy cerca, y por debajo de él está la hipófisis, glándula con la que se conecta directamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformacion. Vías eferentes''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Vías aferentes: el hipotálamo recibe desde: la formación re­ticular, el hipocampo, la amígdala, el tálamo, el núcleo len­ti­cu­lar, el bulbo olfatorio y fibras nerviosas con impulsos sensorios. &lt;br /&gt;
: b) Transformación: como ejemplo tomamos el reflejo del ha­cer: cuando el hipotálamo registra por intermedio de los os­moceptores y quimioceptores, la reducción en la concentración de Cl Na. en la sangre produce un aumento de la hor­mona anti-diurética (had) que elaboran los núcleos su­pra­ópticos hipotalámicos y que también almacena la neu­ro­hi­pófisis. Al liberarse dicha hormona en el torrente sanguíneo, se producen reac­ciones en el riñón que contribuyen a la retención de aguas. Otro ejem­plo: al disminuir la con­cen­tra­ción de corticol y corticoesterona en el torrente san­guí­neo, el hipotálamo estimula la liberación de la acth de la ad­e­­­nohipófisis. A su vez, la acth estimula la glán­du­la su­pra­rre­nal en la li­­­­beración de aquellos gluco­corticoides. &lt;br /&gt;
: c) Vías eferentes: en complementación con la hipófisis y a tra­vés de ésta, por el torrente sanguíneo a la tiroides, corteza suprarrenal y gónadas. Por vía nerviosa a la médula su­pra­rrenal y por intermedio de las fibras hipotálamorre­ti­cu­la­res a la formación reticular del tegumento y de allí a los nú­cleos mo­tores del bulbo y a las neuronas motoras me­du­la­res. A la hipófisis desde los núcleos supraópticos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' Vemos al centro vegetativo básicamente como un regulador de las funciones vitales operando con mecanismos de equilibrio y ser­vo­re­gu­lación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro sexual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' En cuanto a su actividad, referimos el centro sexual al acto sexual en sí, correspondiéndolo como “carga y descarga”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Son puntos de importancia: las gónadas, el centro espinal, la es­­tructura hipotálamo-hipófisis y la localización cortical en el lóbulo occipital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformación. Vías eferentes.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Vías de origen táctil difundido, que comprende las zonas erógenas y el tacto en general; b) vías también táctiles pero de carácter concentrado y preciso del aparato genital; c) vía que comprende estímulos de tipo sensoperceptual, mnémicos y de asociación cortico-subcorticales-cenestésicos. Las dos pri­meras en parte conforman el reflejo corto espinal y además re­corren la médula pasando por el tálamo y la formación reticular para ir a la corteza. Vías aferentes de tipo endocrino: tienen que ver con la producción y mantenimiento de un nivel constante aunque cíclico de secreción de hormonas sexuales que movilizan según oportunidad. Aquí, la estructura hipo­tála­mo-hipófisis-gónadas (con participación de otras glándulas) como principales elementos secretores. &lt;br /&gt;
: b) Transformación: es de carácter complejo e intervienen: a) un reflejo medular corto; b) la actividad de motoneuronas me­­du­la­res que crean reflejos más largos, combinados con el anterior; c) los entrecruzamientos nerviosos de nivel subcortical; d) las proyecciones corticales y sus interconexiones.&lt;br /&gt;
: c) Vías eferentes: aquí se pueden considerar dos posibilidades: a) el acto sexual en sí; b) cuando se produce la fecundación y sigue el proceso de gestación. Aquí consideramos el primer caso. Procedentes de la interconexión córtico-sub­cor­ti­cal descienden, a través de la médula, haces del sistema autó­no­mo que van a excitar el aparato genital facilitando la rea­li­mentación estímulo-transformación-excitación, pro­du­cién­do­se simultáneamente un incremento de la actividad, hasta llegar a un umbral de tolerancia en que se produce la descarga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' Ubicamos al centro sexual operando en los mecanismos de la función reproducción. Esta actividad es en el individuo la expresión del instinto de conservación de la especie con sus mecanismos: acto sexual, fecundación, gestación y parto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro motriz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' La movilidad del individuo en el espacio, que consiste en movimientos voluntarios e involuntarios actuando el sistema óseo y el muscular coordinados por y con el sistema nervioso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' El centro motriz que coordina estas actividades se encuentra a nivel de: a) corteza, en los lóbulos pre-frontales de la corteza, cen­tro de los movimientos voluntarios; b) médula espinal, actuando co­mo centro de los movimientos in­vo­luntarios, arcos reflejos cortos y como la conectiva entre los receptores y la corteza; c) cerebelo, que coordina los movi­mientos (equilibrio).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformación. Vías eferentes''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un primer nivel estudiamos el sistema del reflejo corto. &lt;br /&gt;
: a) Vías aferentes: del receptor por la fibra sensitiva al ganglio pre-espinal que actúa como retensor, a la médula donde opera la primera transformación. &lt;br /&gt;
: b) Vías eferentes: de la médula al ganglio postespinal y por la fibra neuromotora al efector. En el segundo nivel, encontramos: del receptor por vía aferente a la médula, de ahí por las fibras neuromotoras (haces piramidales y extra­pira­mi­dales) a la corteza pasando por el cerebelo. En las localizaciones corticales sucede la segunda transformación y sale por las vías eferentes al hipotálamo conectado con la hi­pó­fi­sis, a la médula y de ahí al efector, en este caso los músculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' El centro motriz es un transformador de estímulos sensoriales eléctrico-nerviosos que da respuestas de movi­lidad al individuo para la adaptación a su medio y su super­vivencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro emotivo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' Corresponde a lo que habitualmente reconocemos como sentimientos, estados de ánimo, pasión (con su im­pli­can­cia motriz) e intuición. Interviene como el “gusto” o “dis­gusto” que puede acompañar una ac­tividad ­cualquiera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' La actividad principal la filiamos en el centro lím­bi­co, que se ubi­ca en el diencéfalo o rinencéfalo y que está com­puesto por: el sep­­tum (nú­cleos septales del hipotálamo), los núcleos anteriores del t­álamo, la cir­cun­vo­lu­ción del hi­po­­cam­po, la parte anterior del hipocampo y la amígdala.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformación. Vías eferentes''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Vías aferentes: las principales vías aferentes son: la vía ol­fativa que se conecta directamente con la amígdala y las fi­bras sensorias que llegan al centro límbico a través de la for­­­mación reticular. También fibras provenientes de la corteza, lóbulo frontal y temporal y el hipocampo, llegan a la amígda­la. Del bulbo olfatorio una de sus ramas va también al septum. &lt;br /&gt;
: b) Transformación: los estímulos aferentes (impulsos) producen modificaciones quimioeléctricas en el centro límbico que tienen como respuesta una inmediata modificación visce­ro­somática, (relación estructural con el hipotálamo), incluyen­do las áreas corticales. La actividad del centro límbico integra a su vez una expresión estructural emotivo-vegetativo-sexual. &lt;br /&gt;
: c) Vías eferentes: estas modificaciones se expresan no sólo internamen­te a nivel quimioeléctrico y hormonal, sino que también modifican la ac­­tividad conductual del sujeto. Un elemento que expresa claramente es­to es el motriz. Además, des­de el cen­tro límbico, se proyectan fibras por el hi­­potálamo que son enviadas a los centros autónomos bulbares y a la for­mación reticular del tallo cerebral y de aquí por las motoneuronas so­má­ti­cas, se inervan los órganos correspondientes como también los mús­culos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' A la actividad del centro emotivo se la puede definir como “sintética”. Integrando no sólo su área específica, con características neurohormonales propias, sino además elementos de lo vegetativo y del sexo. Su localización y cone­xión (tálamo-hipotálamo-formación reticular) nos permite com­pren­der su actividad difundida aún en casos de caracterís­ticas “no emotivas”, y su acción prolongada más allá del impulso inicial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Centro intelectual'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Franja.'' Las actividades de aprendizaje en general, la relación de datos, la elaboración de respuestas, (más allá de la res­puesta reactiva), la relación de estímulos de diversos orígenes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Órgano.'' Localizamos este centro en la corteza cerebral, constituida por sustancia gris. Se divide habitualmente en tres capas de dentro hacia afuera: arquicortex (es la capa filo­genéticamente más antigua); paleocortex (es la capa intermedia); neocortex (es la capa más reciente). A su vez, superficialmente se divide en correspondencia con los cuatro lóbulos cerebrales: frontal, en la parte anterior; parietal, en la parte superior media; temporal, en la parte inferior media; y occipital, en la parte posterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vías aferentes. Transformación. Vías eferentes''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Vías aferentes: las principales vías aferentes son las que componen las vías sensitivas y son aferentes de lo que se de­nomina corteza sensórea que predomina en el lóbulo pa­rie­tal y occipital y en menor grado en el temporal y frontal. Son aferentes: el tálamo, el hipocampo, el hipotálamo, la for­mación reticular y el cerebelo. &lt;br /&gt;
: b) Transformación: de este punto nos damos una idea al ver las inter­co­nexiones corticales. A grandes rasgos encontramos una de las funciones complejas en el lóbulo parietal con el caso de la estereognosis (reconocimiento táctil sin la visión), en que se requiere de una adecuada recepción del estímulo (transmisión); esta información es sintetizada y comparada con huellas mnémicas sensoriales similares anteriores para así reconocer el objeto dado. &lt;br /&gt;
: c) Vías eferentes: además de las conexiones intercorticales las vías eferentes se dirigen en general a la subcorteza y principalmente al núcleo caudado; a la protuberancia y cerebelo; al mesencéfalo; al tálamo; a la formación reticular y a los cuerpos mamilares (hipotálamo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Síntesis.'' Advertimos en este centro una especialización máxima en el hom­­bre respecto al resto de los mamíferos y de otras especies. Su función prin­­cipal de asociación y elabo­­ración, junto con la característica de diferir su respuesta ante el estímulo, parecen dar una idea general de este centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Psicología II ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Este es un resumen realizado por los asistentes a las explicaciones que Silo dio en Las Palmas de Canarias, España, a mediados de agosto de 1976. Aquí se conservan algunos pasajes que respetan el estilo coloquial de los desarrollos y esto marca una importante diferencia con Psicología I. Por otra parte, en este trabajo se retoma la temática de aquellos apuntes reenfocándolos a la luz de las teorías de los impulsos y del espacio de representación.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Las tres vías de la experiencia humana: sensación, imagen y recuerdo ===&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#FFFFFF&amp;quot;&amp;gt;'''.'''&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La experiencia personal surge por la sensación, por la imaginación y por el recuerdo. Desde luego que también podemos reconocer sensaciones ilusorias, imágenes ilusorias y recuerdos ilusorios. Aún el yo se articula merced a la sensación, la imagen y el recuerdo. Y cuando el yo se percibe a sí mismo, también trabaja con estas vías, sean verdaderas o ilusorias. Se reconocen las mismas vías para toda operación posible de la mente. En estas vías cualquiera admite la existencia de errores, la existencia de ilusiones, pero es más difícil admitir la ilu­sión del yo, aunque tal cosa es también comprobable y ­demostrable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las tres vías del sufrimiento y aquello que registra el sufrimiento, son para nosotros temas de especial interés. Examinaremos pues la sensación, la imagen y el recuerdo y también aquello que registra y opera con ese material, a lo cual se le llama “conciencia” (o “coordinador”) y que a veces es identificado con el yo. Estudiaremos las tres vías por las que lle­­­­­ga el sufrimiento y estudiaremos también a la conciencia que re­gis­tra el sufrimiento.&lt;br /&gt;
Por vía de la sensación, de la imaginación y del recuerdo, se experimen­ta dolor. Hay “algo” que experimenta este dolor. Este “algo” que lo experimenta, es identificado como una entidad que, aparentemente, tiene unidad. Esta unidad que registra el dolor, está dada básicamente por una suerte de me­­moria. La experiencia del dolor es cotejada con experiencias anteriores. Sin memoria no hay cotejo, no hay compara­ción de experiencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las sensaciones dolorosas son cotejadas con sensaciones dolorosas anteriores. Pero algo más: las sensaciones dolorosas son proyectadas también, son consideradas en un tiempo que no es el actual, en un tiempo futuro. Si se recuerdan las sensaciones dolorosas o si se imaginan las sensaciones do­lorosas, de este recordar y de este imaginar también se tie­ne sensación. No podría la memoria provocar dolor, no po­dría la imaginación provocar dolor si de la memoria y de la imaginación no se tuviera también sensación. No sólo por la vía de la sensación primaria directa se tiene registro, sino que también por vía de la memoria se tiene registro, se tiene sen­sación. Y por vía de la imaginación se tiene sensación. La sen­sación entonces invade el campo de la memoria, invade el campo de la imaginación. La sensación cubre todas las posibilidades de esta estructura que experimenta el dolor. Todo está trabajando con sensación y con algo que experimenta, con algo que registra esta sensación. Se llame ya más detalladamente sensación propiamente tal, se llame memoria, se llame imaginación, siempre la sensación está a la base; la detección de un estímulo está a la base y algo que registra ese estímulo está en el otro punto, en el otro extremo de esa relación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre un estímulo y algo que registra ese estímulo, vamos a tener con­figurada esa primera estructura. Y parece que esa es­tructura va a mo­verse, tratando de evitar esos estímulos do­lo­rosos. Estímulos que llegan y que son detectados; estímulos que son almacenados; nuevas situaciones que se presentan y acción de esa estructura para evitar esos nuevos estímulos que están relacionados con datos anteriores. Estímulo que llega a un punto que recibe ese estímulo y desde ese punto, respuesta al es­tímulo. Si el estímulo que llega a ese punto es dolo­ro­so, la respuesta tiende a modificar ese estímulo. Si el estímulo que llega a ese punto no es doloroso sino que se experimenta como placentero, la respuesta tiende a hacer permanecer ese estímulo. Es como si el dolor quisiera el instante y el placer quisiera eternidad. Es como si hubiera, con esto del dolor y del placer, un problema de tiempos para aquel punto que lo registra. Se trate de estímulos dolorosos o placenteros esos estímulos se almacenan, se guar­dan en ese aparato regulador de tiempo que nosotros llamamos “memoria”. A estos estímulos que llegan, nosotros les llamamos “sensaciones”, pero esos estímulos que llegan, llegan no sólo de lo que podríamos lla­mar “mundo externo” al centro de registro, sino también llegan del mis­mo “mundo interno” al aparato de registro. Ya hemos visto que se puede recordar lo doloroso, se puede recordar lo placentero. Ya hemos visto que se puede imaginar lo doloroso, se puede imaginar lo placentero. Y esto de recordar y de imaginar, no está ligado a la sensación externa tan estrechamente como las otras sensaciones primarias directas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El esquema es simple: un estímulo que llega, una respuesta que se da. Pero no simplifiquemos tanto como para considerar a los estímulos que llegan como pertenecientes exclusivamente al mundo externo de esa estructura. Si también hay estímulos en el mundo interno de esa estructura, también debe haber respuestas en el mundo interno de esa estructura. La sensación en general, tiene que ver con el registro, con lo que llega a la estructura. La imaginación, en cambio, tiene que ver con lo que esa estructura hace para acercarse al estímulo si fuera placentero o alejarse del estímulo si fuera doloroso. Ya en esa imagen está planteada la actividad frente a los estímulos que llegan a esa estructura. En su momento, veremos más detenidamente esto de la función con que cumple la imagen.&lt;br /&gt;
La memoria, en la medida en que entrega datos placenteros o dolorosos, moviliza también a la imaginación y esta imaginación moviliza a esa estructura en una dirección o en otra. Estamos contando con un estímulo que llega, una estructura que recibe ese estímulo y una respuesta que da esa estructura. Este es un esquema muy simple: estímulo-aparato de recepción-centro de respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El centro de respuesta hace que frente al estímulo se movilice esa es­tructura, no en cualquier dirección sino en una direc­ción más o menos pre­cisa, y reconocemos distintas actividades para responder a esos estímu­los, distintas direcciones, dis­­­tintas posibilidades de respuesta. Distinguimos pues entre dis­tintos centros posibles para dar respuestas posibles a dis­tin­­to tipo de estimulación. Desde luego que todos estos centros de res­puesta van a estar movidos en su base por el dolor y por el placer, pero en la actividad se van a manifestar las respuestas de distinto modo según que actúe un centro u otro. A este mundo de estímulos que llega le vamos a llamar el “mundo de la sensación”. A esto que se expresa hacia el mun­do de la sensación le vamos a llamar “respuesta” (lo que responde al mun­do de la sensación, será llamado “centro de respuesta”). Como las respuestas son numerosas y diferenciadas y cada sistema de respuesta tiene su rango propio, vamos a distinguir diversos centros de respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A toda esta estructura que engloba el registro de la sensación y la respuesta a esas sensaciones que llegan, a toda esta estructura que se manifiesta la vamos a llamar “comportamiento”. Y vamos a observar que este comportamiento no se mani­fiesta de una manera constante, sino que sufre numerosas va­riaciones según el estado en que se encuentre esa estructura, según el momento en que se encuentre esa estructura. Hay mo­mentos en que esa estructura percibe con más nitidez el estímulo doloroso. Hay momentos en que parece no percibirlo en absoluto. Hay momentos en que esa estructura parece que estuviera desconectada de esas sensaciones, que no tuviera registro de las sensaciones dolorosas. Esto de registrar con mayor o menor intensidad las sensaciones que llegan y esto de lanzar respuestas con mayor o menor intensidad a esos estímulos que llegan, va a depender del estado general de la estructura. A ese estado lo llamaremos genéricamente “nivel de trabajo” de esa estructura. Este nivel, según se esté en un momento o en otro de su proceso, va a permitir que se den respuestas más aceleradas, más intensas, respuestas menos aceleradas, respuestas apagadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ponernos a revisar nuestros esquemas.&amp;lt;ref&amp;gt;Se refiere a las explicaciones dadas en Corfú en el año 1975 y que han sido publicadas como Psicología I.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se explica mucho cuando se dice que el ser humano hace determinadas cosas para satisfacer sus necesidades. El ser humano hace determinadas cosas para evitar el dolor. Lo que sucede es que tales necesidades si no son satisfechas provocan dolor. Pero no es que alguien se mueva por una idea abstracta de satisfacer sus necesidades. Si alguien se mueve es por el registro del dolor. Estas cosas suelen confundirse bastante y parece que estas necesidades primarias, si no se satisfacen, son las que dan mayor dolor. Es tan dolorosa la sensación de hambre como otros tipos de sensaciones que, si no se satisfacen, van provocando una tensión cada vez mayor. Por ejemplo, si a un ser humano se le violenta o quema alguna parte de su cuerpo, experimenta dolor y, por cierto, trata de dar respuestas a este dolor para que cese. Esta es una necesidad tan grande como la de alimentarse, como la de comer, esto de hacer algo para evitar que se intensifique la sensación dolorosa. En este caso, este ser humano va a tratar de huir de aquello que ponga en peligro la estructura de su cuerpo. A veces, alguien tiene registros dolorosos de hambre y no tiene hambre. Piensa en el hambre que podría tener, piensa en el hambre que podría tener otro y el hambre que podría tener otro le da a él un registro doloroso, pero ¿qué registro doloroso le da?, ¿acaso un registro doloroso físico? No exactamente. El puede recordar el hambre, él está hablando del dolor del hambre, pero él no registra el dolor del hambre, él registra otro tipo de dolor. Y ese registro que tiene del dolor, lo puede movilizar enormemente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por vía de la imagen, por vía del recuerdo, él puede experimentar también una gama importante de dolores y también de placeres. El sabe que alimentándose, satisfaciendo sus necesidades inmediatas, se produce esa particular distensión en su estructura. Y el sabe que es interesante repetir esa distensión cada vez que esa tensión aumenta. Se aficiona a determinadas formas de alimentación, se habitúa a ciertas experiencias relajadoras de tensiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio de los centros permite diferenciar actividades que el ser humano realiza, tratando primariamente de satisfacer sus necesidades. Por otra parte, los niveles de conciencia explican la variación de aquellas actividades conforme toda la estructura esté actuando vigílicamente, en semisueño, o en sueño.&lt;br /&gt;
Y vamos a observar en esta estructura, un comportamiento que es la forma en que ésta se va a expresar frente a los estímulos y según esté operando un determinado nivel de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La especialización de las respuestas frente a los estímulos externos e internos ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la idea de “centro” se engloba el trabajo de diferentes puntos físicos, a veces muy separados entre sí. Es decir, que un centro de respuesta resulta de una relación entre distintos puntos del cuerpo. Si hablamos del centro del movimiento advertimos que no está ubicado en un lugar físico preciso sino que corresponde a la acción de muchos puntos corporales. Y lo mismo va a pasar con operaciones más complejas que las simples operaciones de respuesta del cuerpo. Cuando se habla de las emociones en el ser humano, da la impresión de que hubiera un punto desde el cual se manejarán todas las emociones. Y eso no es así. Hay numerosos puntos que son los que al trabajar coordinadamente, provocan esa respuesta que vamos a llamar “emotiva”.&lt;br /&gt;
Así pues, los aparatos que controlan la salida de los impulsos hacia el mundo de la respuesta, son los que conocemos como “centros”. El mecanismo de estímulo y respuesta refleja se va complejificando hasta que la respuesta se hace diferida y van interviniendo circuitos de coordinación capaces de canalizar las respuestas, precisamente, por distintos centros. Así es que la respuesta diferida ha hecho numerosos recorridos antes de efectuarse hacia el mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diferenciamos entre un estímulo que puede llegar desde los sentidos a la conciencia, del impulso que puede llegar desde la memoria. En este segundo caso se verifican numerosas operaciones y de acuerdo al nivel de la señal elaborada en la conciencia, se selecciona la salida por un centro u otro. Ejemplificando. Damos un golpe en una parte de la pierna, en la rodilla, y la pierna se mueve sin necesidad de que ese estímulo pase por los complicados mecanismos de con ciencia que elaboran finalmente su señal en forma de imagen, imagen que va buscando el nivel correspondiente en el sistema de representación y de ahí actúa sobre el centro adecuado para volcar la respuesta al mundo. Es cierto que en la respuesta refleja, casi simultáneamente con ella, se configura una imagen, pero el estímulo ha pasado limpiamente desde el aparato de recepción al centro. Tomando ahora la señal que se desdobló como ima gen se puede seguir su transformación hasta llegar co mo im pulso a la memoria, allí archivarse y volver al mecanismo de coordinación en el que se elabora una nueva imagen y aunque el estímulo haya desaparecido ya (cuando se efectuó la respuesta refleja), desde la memoria se puede seguir enviando información, manteniendo una imagen que, a su vez, refuerza la actividad del centro de salida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros trabajan estructurados entre sí y con registros propios (al par del registro general que tiene el coordinador), por la información que llega desde los sentidos internos en el momento de accionar en el medio y también por las conexiones entre los centros y el coordinador. También se tiene conciencia de lo que va pasando con la actividad de los centros, por cuanto los centros al efectuar trabajos de respuesta también dan señal interna al aparato de sensación. Así pues, los centros pueden seguir dando señal de respuesta; pueden detener esa señal de respuesta; la señal en cuestión que llega a los centros puede correrse y buscar otro canal, etcétera, gracias a que en la misma salida hay una vuelta de la señal hacia un aparato interno que registra lo que está pasando con la respuesta. Así pues, si lanzo mi mano en una dirección, esta mano podría seguir de largo; podría no llegar al objeto; podría cometer numerosos errores si es que de este movimiento no fuera teniendo también sensación interna, al par que voy teniendo sensación por los otros sentidos que van registrando las diversas operaciones. Ahora, si tuviera que empujar delicadamente este libro que está delante de mí sobre la mesa tendría que regular el impulso de mi mano porque si me equivocara en esto, el libro podría caer al suelo. Es más, la resistencia que este libro me presenta me indica cuan ta presión tengo que ejercer y a esto lo voy sabiendo gracias a la res puesta. Es decir, la acción motriz que desarrollo sobre el libro encuentra una determinada resistencia de la cual tengo sensación interna, gracias a esa sensación interna voy regulando la actividad. Así es que se tiene sensación de la actividad de los centros de respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Los centros ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro vegetativo'' es la base del psiquismo en el que se activan los instintos de conservación individual y de la especie y que excitados por se ñales correspondientes de dolor y placer se movilizan en defensa y expansión de la estructura total. De tales instintos no tengo registro sino por determinadas señales. Tales instintos se manifiestan fuertemente en el momento en que se compromete una parte o la totalidad de la estructura. También el centro vegetativo se moviliza por imágenes, pero imágenes de registro cenestésico. Y estas imágenes vienen promovidas por el estado de sueño o de fatiga, por ejemplo. Se tiene registro cenestésico de este estado, se tiene registro cenestésico de lo que luego se va a convertir en sensación de hambre; se tiene registro del reflejo del sexo. El registro cenestésico aumenta en caso de enfermedad, pero también en caso de ausencia de sensaciones externas. Este centro da respuestas compensadoras, equi li bra doras, a esos impulsos cenestésicos que van llegando de distintas partes de la estructura. Aún cuando la señal sen so rial vaya al centro vegetativo y dé respuesta, esa se ñal puede actuar también sobre la memoria y de memoria llegar a coor dinación y tener conciencia de esas señales. Pero no es la conciencia de esas señales la que moviliza la res puesta del centro vegetativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro sexual'' es el colector y distribuidor energético principal que opera por concentración y difusión alternadas, con aptitud para movilizar la energía en forma localizada o en forma difundida. Su trabajo es voluntario y también involuntario. Y pasa un poco como con el centro vegetativo, del cual a su vez es una especialización, la especialización más inmediata. La tensión en este centro da fuertes registros cenestésicos y desde él se distribuye la energía al resto de los centros. La disminución de la ten sión en el centro sexual se produce por descargas propias de este centro, por descargas a través de los demás centros y por transmisión de señal a la conciencia que la convierte en imagen. También puede colectar tensiones del cuerpo y de los otros centros ya que está fuertemente ligado al aparato vegetativo, el cual toma las señales de todos los impulsos cenestésicos. La estructura vegetativo-sexual, es la base a par tir de la cual se organizan todos los centros y, por tanto, todo el sistema de respuestas. Y esto es así porque aquellos están ligados directamente a los instintos de conservación individual y de conservación de la especie. Esta base instintiva es la que nutre el funcionamiento de todos los otros sistemas de respuesta. Fallando esta base de respuestas sobre la que se asientan los otros aparatos de respuesta, se registrarán perturbaciones en toda la cadena de respuestas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro motriz'' actúa como regulador de los reflejos externos y de los hábitos del movimiento. Permite el desplazamiento del cuerpo en el espacio trabajando con tensiones y relajaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro emotivo'' es el regulador y sintetizador de respuestas situacionales mediante su trabajo de adhesión o rechazo. De ese trabajo del centro emotivo se registra esta particular aptitud del psiquismo para experimentar las sensaciones de acercarse a lo placentero o de alejarse de lo doloroso, sin que por esto el cuerpo necesariamente actúe. Y puede su ceder que no exista referencia objetal externa y sin embargo se experimente la emoción del rechazo o el estado de adherencia, porque se trataría de objetos de la propia representación que provocan (por el surgimiento de imágenes), disparos del centro emotivo. Ejemplificando, no habría que huir, ya que no existe peligro objetal, sin embargo se está huyendo del “peligro” de la propia representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''centro intelectual'' responde a impulsos de los mecanismos de conciencia conocidos como abstracción, clasificación, asociación, etcétera. Trabaja por selección o confusión de imágenes, en una gama que va desde las ideas a los distintos tipos de imaginación, dirigida o divagatoria, pudiendo elaborar for mas de respuesta como imágenes simbólicas, sígnicas y alegóricas. Aunque éstas parecen abstractas e “inmateriales” de ellas se tiene registro sensorial interno y se las puede recordar, seguir su transformación en una secuencia y registrar sensaciones de acierto o error.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen diferencias de velocidad en el dictado de respuestas al medio. Tal velocidad es proporcional a la complejidad del centro. Mientras el intelecto elabora una respuesta lenta, la emoción y la motricidad lo hacen con más velocidad, siendo la velocidad interna del funcionamiento vegetativo y del sexo, considerablemente mayor a la velocidad de los otros centros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''funcionamiento de los centros es estructural''. Esto se registra por las concomitancias en los otros centros cuando uno está actuando como primario. Al trabajo intelectual lo acompaña un tono emotivo, por ejemplo cierto agrado por el estudio que se está efectuando y que ayuda a mantenerse en el trabajo. Mientras, en este caso, la motricidad se reduce al mínimo. Así es que al trabajar el centro de respuesta inte lec tual, el mantenimiento de la carga lo hace la emotividad pero en desmedro del centro contiguo que es el motriz y que tiende a inmovilizarse a medida que se acentúa el interés intelectual. Si se tratara de la recomposición vegetativa por enfermedad, el sujeto experimentaría fatiga o debilidad y toda la energía iría a la recuperación del cuerpo. Tal centro trabajaría plenamente para dar respuestas internas equilibradoras y la actividad de los otros centros se reduciría al mínimo.&lt;br /&gt;
Los centros pueden trabajar en disfunción, lo que ocasiona también errores de respuesta. Las contradicciones en el trabajo entre centros surgen cuando las respuestas no se organizan estructuradamente y los centros disparan actividad en direcciones opuestas entre sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos centros que vamos separando para su mejor comprensión en realidad están trabajando en estructura circulando entre ellos energía psicofísica o, más simplemente, energía nerviosa. En general, cuando la actividad aumenta en unos cen tros, disminuye en otros. Es como si siempre trabajá ra mos con una determinada carga. Y entonces, con esa mis ma can tidad de carga, cuando unos trabajan más los otros tendrán que trabajar menos. Cuando alguien corre el centro motriz trabaja máximamente, pero el centro vegetativo debe regular funciones internas. La emotividad puede incluso ser el motivo de esa carrera, de esa persona que corre. Y el corredor, por último, puede estar haciendo operaciones intelectuales. Ejemplifiquemos: está corriendo porque alguien lo persigue y mientras corre está buscando por donde deslizarse con mayor facilidad, está buscando el modo de escapar de aquella cosa amenazante que va tras él. Así es que son muchas las co sas que se podrían hacer mientras se corre. Lo más ponderable, en este caso, es la actividad motriz. La energía en el inte lecto disminuye cada vez que el centro motriz se pone en marcha. En nuestro ejemplo, es bastante difícil andar corriendo mientras a uno le persiguen y hacer cálculos matemáticos simultáneamente. Algo pasa en el intelecto mientras se está movilizando el centro motriz, pero eso no quiere decir que desaparezca su actividad. En el sexo prácticamente esa energía está anulada y en la emotividad esa energía actúa pero de un mo  do variable de acuerdo a la incitación que ha puesto en marcha esa carrera. Si una persona efectúa complejas operaciones matemáticas, su centro vegetativo tenderá a aquietarse. O bien se aquieta el centro vegetativo o bien se dejan de hacer operaciones intelectuales.&lt;br /&gt;
Todas estas consideraciones tienen importancia práctica porque explican que la sobreactividad de un centro disminuye la actividad de los otros centros, particularmente de los centros que llamamos contiguos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos dado un orden a los centros hablando del intelectual, el emotivo, el motriz, el sexual y el vegetativo. Consideramos contiguos a los centros que en ese orden están lateralmente colocados frente al centro dado. Decíamos que la sobreactividad de un centro disminuye la actividad de los otros, particularmente la actividad de los centros contiguos. Esto último permite comprender, por ejemplo, que los bloqueos emotivos o las sobrecargas sexuales puedan modificarse desde una determinada actividad del centro motriz. Ese centro motriz actúa “catárticamente” (es la primera vez que vamos a usar esa palabra, que luego usaremos mucho), descargando tensiones. También explica que la actividad negativa del centro emotivo, por ejemplo la depresión (que no es una sobrecarga sino lo contrario), hace disminuir la carga intelectual y hace disminuir también la carga motriz. Y una carga positiva en el mismo centro, el en tusiasmo por ejemplo (a diferencia de la depresión), puede rebasar el centro emotivo y producir sobrecarga en los contiguos: sobrecarga intelectual y sobrecarga motriz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es claro que cuando un centro se desborda y da energía también a otros lo está haciendo en desmedro de algún otro centro, porque la economía energética del conjunto es más o me nos constante. Así que de pronto un centro se desborda, “se llena de entusiasmo”, empieza a lanzar energía a sus centros contiguos, pero alguien está perdiendo en eso. Al final termina por descargarse ese centro al cual se le está succionando toda la energía y de la cual usufructúan los demás. Ese centro termina por descargarse y esta descarga empieza a invadir a los otros centros hasta que, finalmente, todos ellos se descargan. En ese sentido, si tuviéramos que hablar de un centro que da energía a toda la maquinaria, hablaríamos del centro vegetativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El centro sexual es un colector importante de la energía psicofísica. El va a ponderar la actividad de todos los otros centros influyendo en ellos de un modo manifiesto o tácito. Por lo tanto, estará incluido hasta en las actividades superiores de la conciencia, en las actividades más abstractas. Y hará que esa conciencia busque en una u otra dirección abstracta pero experimentando un especial gusto o un especial disgusto por esas direcciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Independientemente de los estímulos que van llegando del mundo externo, los centros trabajan con un ciclaje característico. Cuando los estímulos llegan, el ritmo normal que tiene un centro se ve modificado pero luego retoma su nivel de trabajo con el ritmo que le es propio. Estos ciclos y ritmos son diferentes y producen ciertas repeticiones características. Re co  nocemos los ciclos respiratorios, los ciclos cir cu  la torios, los ciclos digestivos. Pertenecen al mismo centro, pero no es que el centro vegetativo tenga un solo ritmo sino que en ese centro se verifican distintas actividades y cada una de ellas tiene distinto ritmo. A ese tipo de ritmos, co mo los que hemos mencionado, se los conoce como ciclos cortos. Así mismo, existen ciclos diarios y otros de mayor amplitud. Hay ciclos de etapa biológica. El trabajo cotidiano, por ejemplo, está organizado de acuerdo a edades y es inadecuado poner a un niño de cinco años, o a un señor de 80, en actividades propias de personas jóvenes adultas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos agregar, por último, que la actividad de los centros se registra en ciertos puntos del cuerpo aunque esos puntos no sean los centros. El registro del centro vegetativo, por ejemplo, es un registro corporal interno, difuso. Cuando uno siente su cuerpo lo experimenta de modo difuso y no sólo en una parte o zona precisa. El registro del sexo se experimenta en el plexo sexual. El registro de algunas emociones se verifica en el plexo cardíaco y en la zona respiratoria. El trabajo intelectual se experimenta en la cabeza (“se piensa con la cabeza”, se dice). Y no se debe confundir aquello que moviliza las actividades, con el registro de esas actividades. Lo que moviliza actividades es llamado por nosotros “centro” y tiene su base neuroendocrina dispersa, mientras que el registro de las actividades de los centros se experimenta preferentemente en algunos puntos localizados del cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Niveles de trabajo de la conciencia. Ensueños y núcleo de ensueño ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recordando el esquema que planteamos anteriormente, no había más que una estructura, un sistema de estímulos y un centro que daba una respuesta a esos estímulos. Ese centro luego se especializaba en distintas franjas, eran franjas de actividades de respuesta frente a los estímulos. Y entonces distinguíamos distintos centros, pero sabíamos también que estos centros variaban en la respuesta no sólo por variación de estímulos, sino que variaban en la respuesta por el estado en el cual se encontraban ellos mismos. A ese estado en el que se encontraban los centros en un momento dado, le llamábamos nivel de trabajo. Ese nivel de trabajo, por lo tanto, iba modulando la actividad del centro en sus respuestas. Si el nivel de trabajo era alto, la respuesta hacia el mundo era más eficaz, más manifiesta. Si el nivel de trabajo era bajo, la respuesta hacia el mundo no era tan eficaz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta estructura encontramos el nivel de vigilia que favorece la actividad hacia el mundo externo. Por otra parte, encontramos al sueño como un nivel que aparentemente bloquea la respuesta al mundo externo, aún cuando los estímulos parecen llegar plenamente al durmiente. Y hay un nivel intermedio, el de semisueño, por el cual se transita al conectar y desconectar con el mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablamos de los niveles de trabajo y nos referimos a ellos como la movilidad interna que tiene la estructura de la conciencia para responder a los estímulos. Estos niveles tienen su propia dinámica y no se los puede considerar como simples compuertas que se cierran o abren. En realidad, mientras se está trabajando en un nivel, en los otros niveles sigue existiendo movilidad con energía más reducida. Es decir que si nos encontramos, por ejemplo, en el nivel vigílico, el nivel de sueño continúa trabajando aunque con actividad reducida. De esta suerte, existen fuertes presiones de los otros niveles frente al nivel que se expresa en ese momento. De este modo, son numerosos los fenómenos propios de la vigilia que están afectados por fenómenos de los otros niveles y son numerosos los fenómenos propios del sueño que están afectados por la actividad de los otros niveles. Esto de concebir a los niveles, no como compartimentos estancos sino como un conjunto de potenciales de trabajo que están en dinámica simultánea, tiene importancia para luego entender fenómenos que llamaremos de “rebotes” de contenidos, de “presión” de contenidos, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como existen localizaciones neuroendocrinas que regulan las actividades de respuesta del ser humano (y a los que englobamos con la designación de “centros”), también existen localizaciones que regulan a los niveles de trabajo de la conciencia. Efectivamente, ciertos puntos envían señales para que se efectúe la actividad vigílica , de semisueño, o de sueño. A su vez, esos puntos que envían señal, reciben instrucciones de diferentes partes del cuerpo antes de ponerse a disparar sus órdenes, con lo que resulta un circuito cerrado. En otras palabras: cuando el cuerpo necesita del reposo nocturno, suministra datos a ciertos puntos que comienzan a dar sus señales y entonces el nivel de conciencia baja... No queremos meternos en ninguna de las complicaciones fisiológicas o psicofisiológicas del caso, sino manejarnos en términos muy generales&amp;lt;ref&amp;gt;Ver el Apéndice sobre las bases fisiológicas del psiquismo en  Psicología I.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se van acumulando determinadas sustancias en el cuerpo, o cuando el trabajo cotidiano ha provocado fatiga en el cuerpo, estas sustancias y esta fatiga acumuladas dan señales, suministran señales a un punto que las colecta. Y este punto que colecta esas seña les comienza a emitir también sus mensajes con lo cual el nivel de conciencia baja. Va bajando este nivel hasta que el su je to ex perimenta sueño y entra en ese estado de sueño con lo que comienza la etapa reparadora del circuito. Por supuesto que no se trata sólo de reparar al cuerpo con esto de la “bajada” del nivel de conciencia. La baja del nivel de conciencia va a permitir que se produzcan numerosos fenómenos complejos y no sólo de reparación. Pero en principio, podemos verlo así. A su vez, cuando el descanso ha hecho su efecto reparador, estos puntos comienzan a enviar señales al punto de control que a su vez emite sus señales para ir provocando el despertar. También, estímulos externos o fuertes estímulos internos pueden disparar el fenómeno y producirse la subida de nivel aún cuando el sueño no haya cumplido con su efecto reparador. Esto es bien evidente. Nuestro sujeto está reparando, está descansando, pero una detonación al lado de sus oídos provoca el despertar. Así que los ciclos se van manifestando, los ritmos se van expresando en estos niveles y tienen su rítmica propia, pero cuando interviene un fenómeno que rompe los límites de umbral se produce el disparo desde ese centro de control interno y comienza el despertar fuera de ritmo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En el nivel de vigilia'' encontramos el mejor despliegue de las actividades humanas. Los mecanismos racionales trabajan plenamente y se tiene dirección y control de las actividades de la mente y del cuerpo en el mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En el nivel de sueño'', en cambio, los mecanismos racionales se ven muy disminuidos en su trabajo y el control de las actividades de la mente o del cuerpo es prácticamente nulo. En momentos, el sueño es netamente vegetativo y sin imágenes; en momentos el sueño es como si estuviera bajo el predominio total, absoluto, del centro vegetativo y trabajara so la men te esa estructura dando respuestas a estímulos internos. Ahí no hay imágenes que pueblen la pantalla de la con ciencia; se está en un estado tal que llegan datos internos y se “responde” a esos datos también internamente y todo esto lo va ha ciendo con su automatismo característico, el centro vegetativo. Pero luego comienza un ciclo de sueño con ensueños, con imágenes, que más adelante se vuelven a interrumpir comenzando otro período sin ellas. Esto sucede cada noche. De manera que aún en el nivel de sueño, sueño profundo, en con tra  mos un estado plenamente vegetativo, sin imágenes y un estado en donde las imágenes aparecen. Todo esto tiene sus ciclos y ritmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diferenciamos, por supuesto, entre niveles y estados. Las imágenes del sueño son muy veloces, tienen fuerte carga afectiva y sugestionan fuertemente a la conciencia. El material de estas imágenes está tomado de la vida diaria aunque articulado caprichosamente. Esto de “caprichosamente” se verá más adelante que no es tan así, ya que llegando al tema de las conformaciones alegóricas y de otro tipo en las producciones oníricas, veremos que esto está sometido a un conjunto de leyes bastante precisas. Pero por ahora decimos que las cosas se articulan caprichosamente. El sueño sirve para reparar al cuerpo y para ordenar toda la masa de información recibida durante el día. Además, sirve para descargar numerosas tensiones físicas y psíquicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ''semisueño'', se mezclan fenómenos de los otros dos niveles. Al semisueño se asciende del sueño y a él se llega antes del despertar completo. También en plena vigilia se desciende al semisueño en los estados de fatiga y se empiezan a verificar las mezclas de niveles. El nivel de semisueño es pródigo en fantaseos y largas cadenas de imágenes que cumplen con la función de descargar tensiones internas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El ensueño en vigilia no es un nivel sino un estado'', en el que imágenes propias del nivel de sueño o semisueño se abren paso presionando a la conciencia. Estos ensueños actúan, se manifiestan en la vigilia por presión de los otros niveles. Ello ocurre con la finalidad de aliviar tensiones. Pero también los ensueños en vigilia sirven para compensar dificultades de situación o necesidades que experimenta el sujeto. Esto, en su última raíz, está emparentado con el problema del dolor y ese es el indicador interno y el registro interno que se tiene cuando no se puede expresar el sujeto en el mundo y entonces aparecen imágenes compensatorias. Cuando hablamos de fantaseo o ensueño en vigilia no nos referimos al nivel de semisueño, ya que el sujeto puede seguir realizando sus actividades cotidianas mecánicamente, “soñando despierto”, por así decir. El sujeto no ha descendido al semisueño o al sueño profundo; el sujeto sigue con sus actividades cotidianas pero, sin embargo, los ensueños empiezan a rondar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observamos que la mente se traslada de un objeto a otro, instante tras instante. Que es muy difícil mantener una idea, un pensamiento, sin que se filtren elemento ajenos a ellos, es decir: otras imágenes, otras ideas, otros pensamientos. A estos contenidos erráticos de conciencia, los llamamos “ensueños”. Estos ensueños o divagaciones, dependen de las presiones de los otros niveles, también de estímulos externos tales como ruidos; olores; formas; colores, etcétera, y de estímulos corporales como tensión; calor; hambre; sed; incomodidad, etcétera. Todos estos estímulos internos y externos, todas estas presiones que están actuando en los otros niveles, se manifiestan formando imágenes y presionando al nivel vigílico. Los ensueños son inestables y cambiantes y constituyen impedimentos al trabajo de la atención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamamos “ensueños secundarios” a aquellos que se disparan co ti dia na mente y que tienen carácter situacional, es decir, pasajero. Un individuo que se encuentra en una situación, es sometido a un conjunto de presiones externas y surgen respuestas de ensueños secundarios; cambia a otra situación y surgen otras respuestas de ensueños secundarios. Consi de ra mos a estos como ensueños secundarios o situacionales porque se disparan en respuesta, en compensa ción de situaciones más o menos precisas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero existen otros ensueños de mayor fijeza o repetición que aún variando denotan un mismo clima mental, una misma “atmósfera” mental. Aquellas imágenes que surgieron por única vez en una situación dada y después desaparecieron son bien diferentes a estas otras imágenes que, aunque cambiemos de situación, aparecen repetitivamente. Estos ensueños que no son secundarios pueden cambiar también, a su modo. Pero tienen permanencia aunque sea en esto del clima mental, tienen un sabor similar. Como digresión, obsérvese que las palabras que estamos usando son netamente sensoriales. Hablamos de “clima”, como si fuera táctil la percepción de ese fenómeno. Hablamos de “sabor”, como si se pudiera degustar un ensueño... ya volveremos sobre estas particularidades más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces estos mismos ensueños aparecen en los fantaseos del se mi sueño y también en el sueño nocturno. El estudio de los ensueños secundarios y de los ensueños en los otros niveles, sirve para determinar cierto núcleo fijo de divagación que es un fuerte orientador de tendencias psíquicas. En otras palabras, que las tendencias vitales de una persona, aparte de las condiciones que imponen las circunstancias, están lanzadas a alcanzar esa imagen, ese ensueño fijo que las guía. Este núcleo fijo se va a manifestar como imagen; esta imagen va a tener la propiedad de orientar al cuerpo, de orientar las actividades en una dirección. La imagen apunta en una determinada dirección y allá va toda la estructura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ''núcleo de ensueño'' orienta a numerosas tendencias de la vida humana en una dirección no advertida claramente desde la vigilia y muchas de las razones que una persona pudiera dar sobre algunas de sus actividades, en realidad están movidas por ese núcleo y no están movidas por esas “razones”; más bien estas razones son función de ese núcleo. Consecuentemente, los cambios en el núcleo provocan cambios en la orientación de algunas tendencias personales. Siempre esta persona sigue buscando cómo satisfacer sus necesidades, pero siempre este núcleo sigue ponderando la dirección. En otros casos, el núcleo queda fijado, queda adherido a una etapa de la vida, aunque las actividades generales se vayan modificando. A este núcleo de ensueño no se lo visualiza sino que se lo experimenta como clima mental. Las imágenes guían las actividades de la mente y podemos registrarlas pero este núcleo de ensueño no es una imagen; este núcleo de ensueño es el que va a determinar imágenes compensatorias. Así pues, el núcleo de ensueño no es una imagen sino que es ese clima mental que se experimenta. El núcleo va a motivar la producción de determinadas imágenes que, consecuentemente, van a llevar a una actividad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ejemplo de núcleo negativo es un permanente sentimiento de culpa, por ejemplo. Un señor tiene un permanente sen ti mien to de culpa. Él no ha hecho ninguna cosa reprobable, o sí, pero lo que él experimenta es este estado de culpa, él se siente culpable. Él no tiene ninguna imagen pero experimenta ese especial estado de conciencia. Tomemos, en otro ejemplo, el sentimiento trágico del futuro. Todo lo que va a pasar va a salir mal. ¿Por qué? No se sabe. Tomemos al sentimiento continuo de opresión. El sujeto está oprimido, dice que “no se encuentra consigo mismo” y siente que las cosas se le vienen encima... No hay por qué pensar, sin embargo, que todos los núcleos sean negativos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los núcleos permanecen fijados durante años, apareciendo los ensueños compensatorios de tales núcleos. Durante largo tiempo estos núcleos están operando. Y van dando lugar al nacimiento de ensueños compensatorios. Así, por ejemplo, si el núcleo que presiona constantemente es parecido al sentimiento de abandono, si este sujeto se encuentra abandonado, si este sujeto se encuentra desprotegido, si experimenta ese sentimiento de des pro tec ción y de abandono, es muy probable que surjan en sueños compensatorios de adquisición, de posesión y que estas imágenes guíen las actividades del sujeto. Seguramente, esto pasa no solamente en el ámbito individual sino en el ámbito social y en determinados mo mentos históricos. Seguramente, en épocas de fractura histórica au men tan estas imágenes de posesión desmedida, porque aumentan los climas de abandono, los climas de desposesión, las faltas de referencias internas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los ensueños secundarios dan respuestas compensatorias a estímulos, sean estímulos de situación o de presiones internas, porque su función es la de descargar las tensiones producidas por estas dificultades internas. Por tanto, los ensueños secundarios son muy variables pero se observan en ellos algunas constantes. Se puede advertir que estos ensueños giran en torno a un clima particular. Estos ensueños van variando según la situación, se van expresando de distinto modo, pero tienen algo en común. Y eso en común que tienen nos hace advertir la presencia de un clima particular que tiene que ver con cada uno de ellos. Ese clima común que tienen los ensueños secundarios delata al núcleo de gran fijeza que es el que no gira si tua cionalmente, sino que es el que permanece en las distintas situaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En uno de los ejemplos mencionados, el sujeto está en una situación que le es sumamente ingrata y piensa que todo le va a salir mal. Lo cambiamos a una situación que le es sumamente grata y sigue pensando que todo le va a salir mal. De manera que aún variando las situaciones, ese clima sigue presionando y sigue disparando imágenes. Cuando el núcleo de ensueño empieza a manifestarse como imagen fija, dicho núcleo comienza a variar por cuanto su tensión básica ya se orienta en el sentido de la descarga. Podemos usar una figura explicativa: al sol no se lo ve cuando está arriba, al sol se lo ve en el horizonte, a la salida y a la postura del mismo. Con el núcleo de ensueño sucede lo mismo: no se lo ve en plena actividad aún cuando sea más fuerte en su presión. Se lo ve cuando recién se origina o se lo ve cuando declina. El núcleo puede durar años o toda la vida, o modificarse por accidente. También al variar una etapa vital puede cambiar el núcleo. Si este núcleo, si ese clima fijo ha surgido es porque está relacionado con determinadas tensiones y al cambiar la etapa vital esas tensiones se modifican considerablemente. La orientación de la vida comienza a cambiar y la conducta experimenta mo di fi ca ciones importantes. La orientación de la vida cambia porque han cambiado esos ensueños que dan dirección hacia los objetos, y estos en sueños que dan dirección han cambiado porque ha cambiado el clima que los determina, y los climas han cambiado porque ha cambiado el sistema de tensiones internas, y el sistema de tensiones ha cambiado porque ha cambiado la etapa física del sujeto, o porque ha surgido un [[accidente]] que ha provocado también el cambio en el sistema de tensiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros que hemos examinado en algunos casos dan ór­denes a otros centros. Aquellos centros voluntarios, como el centro intelectual, da órdenes a las partes voluntarias de los otros centros, pero no a las partes involuntarias de los otros cen­tros y mucho menos a los centros instintivos, particu­lar­mente al centro vegetativo en su trabajo interno. Este centro in­telectual no da órdenes y si las da nadie le responde. No va­ría la presión sanguínea, ni varía la circulación, ni varían los to­nos profundos porque el intelecto dé órdenes. Es al revés la cosa. Las presiones internas que dan lugar al nacimiento del núcleo de ensueño, están ligadas al funciona­mien­to de los centros instintivos. Y por ello varían tales núcleos con los cambios de etapa fisiológica, del mismo modo que los accidentes físicos graves logran parecidos efectos. Así es que no cambian estos núcleos por órdenes recibidas desde el centro inte­lec­tual, por ejemplo, sino que cambian estos núcleos cuando cam­bia la actividad vegetativa, por lo cual es muy difícil modificar voluntariamente estos núcleos. Varían tales núcleos con los cambios de etapas fisiológicas. Hemos dicho, además, que los ‘shocks’ emotivos pueden también formar o modificar un núcleo de presión interna ya que la parte involuntaria del cen­tro emotivo, según explicáramos, da señales a todos los cen­tros modificándolos en su acción. Si el ‘shock’ emotivo es intenso puede modificar por mucho tiempo el funcionamiento del centro vegetativo. Ejemplos hay a mares. Ese ‘shock’ emotivo puede desa­tar, desde ese momento, un nuevo núcleo de presión apareciendo la compensación consecuente. También los ensueños secundarios habrán de mostrar el surgimiento de un nuevo tema permanen­te, no obstante su variabilidad, y las búsquedas o las intencio­nes vitales del sujeto se orientarán de otro modo, variando tam­bién su comportamiento en el mundo. El sujeto recibió un fuerte ‘shock’ y a partir de ese ‘shock’ cambió su vida. A par­tir de ese ‘shock’ cambiaron sus actividades y sus búsquedas vitales. Esos ‘shocks’ emotivos pueden actuar con tal fuerza que además provoquen alteraciones serias en algunos pun­tos del centro vegetativo ya que el centro emo­tivo, en su par­te involuntaria, actúa sobre el centro ve­ge­ta­tivo y lo modifica. ‘Shocks’ que llegan a esos niveles de profundidad emo­ti­va pueden provocar alteraciones serias en algunos puntos del centro vegetativo, apareciendo disfunciones y soma­tiza­cio­nes. Somatizaciones por acción emotiva, es decir, enfermedades físicas causadas por accidentes emotivos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resumiendo. Hemos hablado de los niveles de conciencia di­ciendo que existen puntos corporales desde los cuales se ma­­nejan estos niveles, así como hay otros puntos corporales que manejan los centros. Estos pun­tos corporales detectan se­ñales y dan señales a su vez para que el nivel de trabajo de esa estructura suba o baje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos dicho que en el nivel de vigilia las actividades intelectuales se despliegan enormemente. Que en el nivel de sueño estas actividades disminuyen considerablemente, aún cuan­do las imágenes aumenten en su poder. Y que en el ni­vel de se­misueño se encuentra esto mezclado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos diferenciado entre niveles de conciencia y estados en que se puede encontrar un determinado nivel. Hemos dicho que los ensueños que aparecen en el nivel vigílico son productos de tensiones situacionales o productos de las presiones de los otros niveles. Así es que los ensueños que aparecen en el nivel de vigilia no son indicativos de niveles, sino que re­flejan estados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos hablado también de que estos ensueños situaciona­les tienen entre sí algún tipo de relación. Una relación que no va por la imagen, sino que va por el clima. Esa relación de cli­ma que tienen los ensueños secundarios entre sí nos per­mite hablar de un núcleo de ensueño. Este núcleo de ensueño tie­ne gran fijeza y responde a tensiones profundas. El núcleo va­ría con di­ficultad a lo largo del tiempo, pero hay de­terminados ‘shocks’ emotivos profundos que lo pueden bom­bardear y también los cambios de etapa vital provocan modificaciones en él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el núcleo de ensueño el que orienta las tendencias de la vida humana. Los ensueños secundarios dan respuestas compensatorias a estímulos de situación y están invadidos por el clima del núcleo de ensueño. Las pre­­siones internas que dan lugar al nacimiento del núcleo de ensueño es­tán ligadas al funcionamiento de los centros instintivos. Así que estos nú­cleos están ligados fuertemente al centro vegetativo y al centro sexual. Son ellos los que en realidad motivan el surgimiento del núcleo de ensueño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Comportamiento. Paisaje de formación ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio de los centros, de los niveles de conciencia y del com­­portamiento en general, debe permitirnos articular una sín­tesis elemental del funcionamiento de la estructura psíquica humana. Debe permitirnos comprender, ele­men­tal­men­te también, estos mecanismos básicos que guían las activida­des del ser humano según sufrimiento o placer, y debe per­mi­tirnos comprender no sólo la captación real que esta es­truc­­tura humana hace de la realidad circundante, sino también la captación ilusoria que esta estructura hace de la reali­dad circundan­te y de la propia realidad. Esos son los puntos que importan pa­ra nosotros. Nuestro hilo conductor está lan­zado en di­rec­ción hacia la comprensión del sufrimiento, del placer y de los datos psicológicos que pudieran ser verda­de­ros o ilusorios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entremos en el tema del comportamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio del funcionamiento de los centros y el descu­bri­mien­to de sus ciclos y ritmos, permite entender velocidades y tipos de reacción frente al mundo en su aspecto más maquinal. Por otra parte, el examen de los ensueños y del núcleo de ensueño, nos pone en contacto con fuerzas inhibitorias o movilizadoras de ciertos comportamientos que se asumen fren­­te al mundo. Pero además del aspecto mecánico psíquico y corporal, ade­­más del aspecto mecánico del comportamiento, re­conocemos factores de tipo social, de tipo ambiental y de acu­mulación de experiencia a lo lar­go de la vida, que actúan con igual fuerza que los factores mecánicos en la formación de este comportamiento. Y esto es así porque aparte de las estimulaciones que pudieran llegar a la estructura psíquica (y a las cua­les ésta responde inmediatamente), hay otras es­ti­mu­la­ciones no ocasio­na­les que permanecen en la estructura y con­tinúan dando señal con relativa fijeza. Estamos hablando de este fenómeno de la retención de los instantes en que se producen los fenómenos. Estos fenómenos no se producen simplemente y desaparecen definitivamente. Todo fenómeno que se produce, que modifica la postura de esta estructura es, además, almacenado en ella. De mo­do que esta memoria con que cuenta esa estructura (me­mo­ria no sólo de los estímu­los sino memoria de las respuestas a los es­­tímulos, y memo­ria también de los niveles que trabajaron en el momento de los estímulos y de las respuestas), va a presionar, va a influir decisi­va­mente sobre los nuevos eventos que ocurran en el psiquismo. Así pues, no vamos a contar en cada fenómeno que se pro­duce con una si­tuación primera, sino que ''vamos a contar con el fenómeno y todo lo que le aconte­ció anteriormente''. Cuan­do hablamos del comportamiento, nos referimos a este factor de retención temporal que es de suma importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Un importante factor formador de conducta es la propia biografía'', que es todo lo que ha ido sucediendo al sujeto a lo largo de su vida. Esto pesa en la estructura humana tanto co­mo el acontecimiento que en ese momento se produce. Vis­tas así las cosas, en un comportamiento determinado frente al mundo está pesando tanto el estímulo que en ese instante se recibe, como todo aquello que forma parte del proce­so anterior de esa estructura. Normalmente se tiende a pensar que este es un sistema simple de estímulo y de respuesta pero si hablamos de estímulo, también lo que ha acontecido anteriormente es un estímulo actual. La memoria no es, en este sentido, simple acumulación de hechos pasados. La me­mo­ria, en es­­te sentido, es un sistema de estímulos actuantes des­de el pa­sado. La memoria es algo que no simplemente se ha acumulado en esa estructura, sino que está vivo, está vi­gente y está actuando con pareja intensidad a la de los es­tímulos pre­sen­tes. Estos acontecimientos podrán o no ser evo­cados en un determinado nivel de conciencia pero sean o no evocados, su acción es fatal en todo instante en que la es­tructura va recibiendo estimulaciones del mundo y se va com­­portando frente al mundo. Parece importante tener en cuen­ta lo biográfico, lo histórico en la vida humana y conside­rar­lo actuante de un modo presente, no simplemente de un modo acumulativo como si se tratara de un reservorio que abre sus compuertas únicamente cuando se recuerdan los acon­tecimientos pasados. Se recuerden o no se recuerden aque­llos acontecimientos, ellos fueron los formadores del comportamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablar de biografía es lo mismo que hablar de historia per­­­sonal. Pero esa historia personal, según la entendemos, es una his­to­ria viva y actuante. Esta historia personal nos lle­va a considerar un se­gundo aspecto y es el que aparece co­mo código frente a si­tua­ciones dadas. Es decir, los aconte­ci­mientos provenientes de un medio suscitan no una respuesta sino un sistema es­tructurado de respuesta. Y este sistema de respuesta sirve en momen­tos posteriores para efectuar com­portamientos similares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos códigos de situación, es decir, conductas fijas que el ser humano adquiere (probablemente para ahorrar energía y también probablemente como protección de su integridad), son el conjunto de roles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los ''roles'' son hábitos fijos de comportamiento que se van formando por la confrontación con distintos medios en que le toca a una persona vi­vir: un rol para el trabajo, un rol pa­ra la familia, un rol para las amistades, etcétera. Estos ro­les no están actuando solamente cuando surge la con­frontación con un medio dado. Estos roles están actuando también en todo momento aunque no estemos confrontados con la situación dada. Se ma­­nifiestan, se ponen en evi­den­cia, cuando el estímulo de situación entra en una determi­na­da franja del comportamiento humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Distinguimos los roles familiares, los roles laborales, distintos roles de si­tuación que una persona puede haber fijado, puede haber grabado. Y en­tonces es claro que cuando esa persona entra a su trabajo su comportamiento se adecua, to­­ma un rol propio de su trabajo y que es diferente al rol que to­ma frente a su familia. Pero hay también en el rol que to­ma en esa situación dada, muchos componentes propios de los roles de confrontación con otras situaciones. Es como si numerosos roles de otras situaciones se fil­traran en la situación que está grabada para responder en ese medio. A ve­ces esos otros roles no se filtran sólo por acción, no se manifiestan con sus caracterís­ti­cas por acción sino por inhibición. Por ejemplo, una persona ha grabado su rol de trabajo, ha grabado su rol de familia y ha grabado otros numerosos roles. Pero su rol de familia es inhibitorio, su rol de tra­bajo no tiene ningún motivo para ma­ni­festarse inhibitoriamente, y enton­ces sucede que aparecen estas infiltraciones propias de la relación fa­mi­liar en la relación de trabajo, surgiendo fenómenos inhibitorios que no han sido grabados en el rol de trabajo. Esto es sumamente frecuente y entonces se produce una especie de traspase de da­tos inhibitorios o ac­ti­va­do­res de roles que corresponden a distintas franjas de confrontación con el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como hemos estado hablando de un trabajo de centros de tipo di­ná­­mico y estructural y no hemos hablado de esos centros como si fue­ran compartimentos estancos y aisla­dos; así como hemos hablado de un trabajo de niveles su­ma­­men­­te dinámico, estructural, en donde esos niveles son mu­­­tua­mente actuantes, estamos hablando en el com­por­­ta­mien­to también de una estructura (en este caso de roles), en la que su­cede algo más que soltar una ficha de computadora fren­te a un estímulo dado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede advertir una dinámica continua en la estructura hu­­mana. Buscando algunos ejemplos, vemos que la gente muy jo­ven no tiene formada todavía esa capa protectora de roles. Esa gente joven se encuentra desprotegida en la confrontación con el mundo porque no ha grabado aún determinados códigos. Puede haber grabado el código básico de relación fa­miliar y unos pocos más. A medida que avanza en edad y a me­dida en que el medio va exigiendo una cantidad de compor­ta­mientos, van am­plián­dose estas capas de roles. Esto es lo que debería suceder. En realidad eso no sucede completamen­te porque hay numerosos fenómenos que impiden esta ganancia en seguridad en el manejo del me­dio. Se producen errores de rol. Tal es el caso de un indivi­duo que se comporta en un lugar con el rol de otras situacio­nes. Por ejemplo, en su trabajo se com­porta con roles familia­res. Entonces se relaciona con su je­fe del modo en que se re­la­ciona con su hermano y esto trae apa­rejado, lógicamente, numerosos problemas y confrontacio­nes. También puede ha­ber error de rol cuando la situación es nue­va y el sujeto no acierta a adaptarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio de la historia personal, el estudio de la biografía, y el estudio de estos códigos de comportamiento, de estos roles de comportamiento, aclaran algunos aspectos y arrojan luz sobre algunas inhibiciones en otros campos. Por ejem­plo, en el trabajo de los centros y también en la estructuración de los ensueños. De manera que estos centros y esos niveles de trabajo también son modificados en su acción por estas codificaciones que se van haciendo, por esta historia personal, por esta biografía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos afinar un poco más nuestro estudio sobre el com­por­tamiento haciendo ingresar unos conceptos que resultarán sencillos y operativos. Así pues, llamamos “paisaje de for­mación” al conjunto de grabaciones que configuran el substrato biográfico sobre el que van sedimentando há­bitos y rasgos bá­sicos de personalidad. La formación de ese paisaje co­mien­za en el nacimiento. Las grabaciones estruc­tu­ra­das básicas com­prometen no sólo a un sistema de recuerdos sino a tonos afectivos, a una forma característica de pensar, a una manera típica de actuar y, en definitiva, a un modo de experimentar el mundo y de actuar en él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La estructuración que progresivamente vamos haciendo del mundo que nos rodea está fuertemente influida por esa ba­se de re­cuerdos que com­prendió objetos tangibles, pero tam­bién in­tan­­gibles como valores, mo­tivaciones sociales y re­la­ciones ­in­ter­­personales. Podemos considerar a nuestra in­fan­cia como la etapa vital en la que el paisaje de formación se articuló plenamente. Recordamos a la familia funcionan­do de distinta manera que en el día de hoy; también se ha mo­dificado nuestra concepción de la amistad, del com­pa­ñe­ris­­mo y, en general, de las relaciones interpersonales. Los es­tamentos sociales tenían, en aquella época, una definición diferente y también ha variado lo que se debía hacer y lo que no (la normativa epocal), los ideales personales y gru­pa­les. En otras palabras: los objetos intangibles que constituyeron nuestro paisaje de formación, se han modificado. Sin embargo, el paisaje de formación se sigue ex­presando en nuestra conducta como un modo de ser y de movernos en­tre las personas y las cosas. Ese paisaje también es un to­no afectivo ge­neral y una “sensibilidad” de época no con­cor­dante con la actual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos considerar a la “mirada” propia y la de los otros, co­mo de­ter­minantes importantes de nuestro paisaje de for­ma­­ción. Son numerosos los factores que han actuado en no­sotros para ir produciendo un comportamiento personal a lo largo del tiempo, una codificación sobre la base de la cual damos respuestas y nos ajustamos al medio. La propia mi­rada sobre el mundo y las miradas ajenas sobre uno mismo, actuaban pues como reajustes de conducta y gracias a to­do esto se fue formando un com­portamiento. Hoy contamos con un enorme sistema de códigos acuñado en aquella eta­pa de for­mación y lo experimentamos como un “trasfondo” biográfico al cual responde nuestra conducta aplicándo­se a un mundo que, sin embargo, ha cambiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Numerosas conductas forman parte de nuestro comporta­mien­­to típico actual. A esas conductas podemos entenderlas como “tácticas” que utilizamos para desenvolvernos en el mun­do. Muchas de esas tácticas han resultado adecuadas hasta ahora, pero hay otras que reconocemos como ino­pe­ran­­tes y hasta como generadoras de conflicto. Y todo esto tie­ne no poca importancia al juzgar a nuestra propia vida en torno al te­ma de la adaptación creciente. A estas alturas se está en con­diciones de comprender las raíces de numerosas com­pulsiones asociadas a conductas iniciadas en el paisaje de formación. Pero la modificación de conductas ligadas a va­lores y a una determinada sensibilidad, difícilmente pueda realizarse sin tocar la estructura de relación global con el mun­do en que se vive actualmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El sistema de detección, registro y operación ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las tres vías experienciales que mencionáramos de comienzo (la sensación, la imagen y el recuerdo), deben ser estudiadas más cuida­do­samente.&lt;br /&gt;
Sin sensación, no hay dolor, no hay placer. La imaginación es necesario que sea registrada. Sin este registro no po­demos hablar de imaginación. Si registramos el trabajo de la imaginación es porque ésta llega al punto de registro co­mo sensación. El dolor también se abre paso a través de la me­moria. El registro de este dolor que se abre paso des­de la me­moria es posible gracias a que la memoria se expresa co­mo sensación. Se trate de imaginación o se trate de memo­ria, todo es detectado como sensación. El dolor no está en la imaginación, el dolor no está en la memoria, el dolor está en la sensación a la cual se reduce todo impulso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se tiene memoria de algo, porque se registra ese hecho; se imagina sobre algo, porque se registra ese hecho. De tal modo que es ese registro, esa sensación, la que nos da información sobre lo que se memoriza, sobre lo que se imagina. Es claro que para no confundir las cosas vamos a distinguir entre la sensación propiamente tal (aquella que proviene de los sentidos), de otras sensaciones (que no provienen de los sentidos), tales las que provienen de la memoria o las que provie­nen de la imaginación. A estas dos últimas no les vamos a llamar sensación para que no se nos confunda la descripción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero si vamos a reducir las cosas a sus últimos elementos, comprobamos que una imagen y un dato mnémico llegan a algo que las registra como sensación. Decimos que se registra la actividad de estos sentidos, decimos que se registra la ac­­tividad de la memoria, que se registra la actividad de la ima­­ginación. Al decir “registro”, hacemos distinciones entre una lle­gada por una vía o una llegada por otra vía. Y anotamos que hay “algo” que registra. Sin este “algo” que registra, no po­­demos hablar de lo registrado. Y lo que registra debe tener también su constitución. Seguramente tendremos también de él, sensación. Estamos hablando del registro de la en­tidad que registra y a esta entidad la llamamos “conciencia”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese aparato que registra está en movimiento y las actividades que él registra también son móviles. Sin embargo, tiene cierta unidad. A veces se identifica a este aparato con el yo. Pero el yo, a diferencia de la concien­cia, no parece estar constituido desde el comienzo sino que se va constitu­yen­do en el ser humano. Por otra parte, del yo no se puede hablar si no se fijan sus límites y parece que éstos están dados por la sensación del cuerpo. Este yo se debe ir constituyendo en el ser humano a medida que se constituye el conjunto de las sensaciones del cuerpo... por supuesto que la memoria está en el cuer­po, la imaginación está en el cuerpo, los sen­tidos están en el cuerpo y el aparato de registro de todo ello está en el cuerpo y está ligado a las sensaciones del cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como las sensaciones del cuerpo operan desde el nacimiento (y aún antes), ya desde el comienzo se va constituyendo esta sensación general del cuerpo a la cual algunos identifican con el yo, pero en realidad se está hablando de la conciencia como aparato de registro. Digamos que muy en la in­fan­cia, muy cerca del nacimiento, no funciona el yo. No se nace con un yo. La identificación con el propio yo se realiza a me­dida que las sensaciones del cuerpo se codifican gracias al aparato de memoria. No hay yo sin memoria, y esta memoria no puede funcionar si no hay datos. Estos datos co­mienzan a articularse a medida que la experiencia se desarrolla. Estamos diciendo que un niño no tiene yo. Un niño puede percibir un nosotros pero no sabe si su cuerpo comienza o termina en un objeto. Un niño no sa­be si él es yo o si su madre es yo. Este yo se va articulando por acumulación de experiencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decimos que todos los fenómenos y procesos psíquicos están en el cuerpo, pero ¿dónde está el cuerpo? El cuerpo para el yo que se ha constituido, está afuera de él y está adentro de él. ¿Cuáles son los límites del cuerpo? Los límites del cuerpo tienen que ver con la sensación. Pero si la sensación se extendiera más allá del cuerpo ¿cuáles serían entonces los límites del cuerpo?. Esto tiene cierta importancia, porque si distinguimos como límite del cuerpo el tacto externo, por ejemplo, el cuerpo termina donde termina el tacto externo. El cuerpo empieza allá donde se registran sensaciones sobre la piel. Pero podría suceder que no se tuviera límite táctil, que la temperatura de esa piel estuviera al mismo nivel térmico que el medio que rodea a esa piel, entonces no se sabría exactamente cuáles son los límites de ese cuerpo; has­ta donde llega ese cuerpo. Co­­nocemos muchas ilusiones sen­soriales y sabemos que cuando una per­so­na se tiende re­la­jadamente y la temperatura ambiente es una temperatu­ra muy aproximada a la temperatura de la piel, se ex­pe­ri­men­ta la sensación de que el cuerpo se agranda, no porque esté ocurriendo un fenómeno ex­traordinario, todo lo contrario, está sucediendo la ilusión de agrandamien­to del cuerpo por­que no hay límite del cuerpo y no lo hay porque la tem­pe­ra­tura de esa piel con ese medio es la misma. Así es que según se ponga límite a las sensaciones, se constituye la sen­sa­ción del propio cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decimos que una de las vías del dolor es la vía de la sensación. Y al hablar de sensación nos estamos refiriendo ya a esto que se percibe mediante ciertos aparatos de que dispone el cuerpo. Veamos. Tengo la sensación de un objeto externo. Pero también la sensación de un dolor interno. La sensa­ción de ese dolor interno ¿dónde está? Seguramente la regis­tro en ese aparato del que hablábamos al principio. Pero ¿dónde está la sensación? La sensación parece estar en el in­terior de mi cuerpo. Y cuando veo el objeto externo ¿dónde está la sensación? La sensación tam­bién está en el interior de mi cuerpo. Y ¿qué hace distinguir al objeto que está en el interior y al objeto que está en el exterior? No por cierto la sensación, ya que tanto la sensación de lo que ocurre afuera como de lo que ocurre adentro, es registrada en mi interior. No puedo registrar una sensación de lo que hay afuera, fuera de mi cuerpo. Tengo que registrar las sensaciones (se trate de objetos externos o de objetos internos), dentro de mi cuerpo. Pero digo sin embargo, que un objeto que percibo está afuera. ¿Y cómo digo de un objeto que percibo que “está afuera” y de otro que “está adentro” si de todos modos el registro siempre está adentro? Debe haber algún funcionamiento particular de la estructura que permita establecer esas distinciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
o recuerdo un trabajo que estuve efectuando ¿dónde registro el recuer­do de ese acontecimiento? Lo registro en mi in­terior. Imagino un trabajo que voy a efectuar inmediatamente o que voy a efectuar en el futuro ¿dón­de registro eso que voy a hacer? Lo registro en mi interior, por cierto. Pero los acontecimientos que aparecen en mi pantalla de represen­ta­ción apa­recen como “afuera”. Estoy recordando, percibiendo, o imaginando ac­tividades que parecen ocurrir afuera. La representación interna que ten­go de todo eso, se me pre­sen­ta como si ocurriera en el mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si ahora observo dónde registro estas imágenes (sean propias de la ima­ginación o sean propias de la memoria), veo que las registro en una suerte de “pantalla”, en una suerte de “espacio” de representación. Y es­te espacio de representa­ción está en mi interior. Si cierro los ojos y re­cuerdo algo, observo que es­to que recuerdo se da en una especie de pan­­ta­lla, en un es­pacio de representación. ¿Y qué estoy haciendo entonces con todo esto que pasa adentro, con respecto a los objetos y a los acontecimientos que suceden en el exterior? Seguramente estoy haciendo algo distinto de lo que su­cede en el exterior. Diré que lo “reflejo”, diré que lo “traduzco”, diré lo que quiera, pero en todos los casos estoy haciendo operaciones en mi interior que algo tienen que ver con fenómenos que no le son propios... Cómo funcione toda esta maquinaria, es cuestión de estudio detenido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿En qué se puede diferenciar una sensación que atribu­yo a un objeto del mundo externo y una sensación que atri­buyo a un objeto del mundo interno? ¿A las sensaciones en sí mismas, o a ciertos límites que el cuerpo pone a estos mundos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos reconocer que hay cierta relación entre las sen­sa­cion­es que tengo del mundo externo, los recuerdos que ten­­go del mundo externo y la imaginación que tengo del mun­do externo. No podemos decir livianamente que todo aquello sea ilu­sión. No es ilusión por la simple razón de que si pienso en un objeto y luego me movilizo hacia ese objeto y tengo la sensación de ese objeto, hay algo que concuerda entre lo que he recordado del objeto, entre lo que he imaginado del objeto y lo que ahora percibo del objeto. Es evidente que yo puedo memorizar ese objeto, luego abrir los ojos y encon­trarme con el objeto. Formas más, formas menos, colores más o me­nos, distancias más o menos, pero puedo encon­trar­me con todo aquello. Es más, puedo decirle a alguien que hay un objeto allá y este alguien representar o encontrar el objeto. Es decir, hay alguna cosa que concuerda, deformada o no. Pero está claro también que podría ser, por ejemplo, daltónico y percibir ese objeto que es de un color como si fuera de otro. Así es que si bien hay acuerdo entre todas estas funciones, también puede haber acuerdo de ilusiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para nosotros es importante comprender cómo es posible que concuerden funciones tan heterogéneas porque de algún modo concuerdan y lo hacen gracias a ese aparato coor­di­nador y procesador de todos esos diferentes datos. Es evidente que estas señales están coordinadas entre sí y hay una conciencia que las coordina. Entre las funciones de la conciencia aparece el yo que registro como el punto de decisión de mis actividades en el mundo externo y de ciertas actividades que regulo voluntariamente en mi mundo interno. El yo está en el cuerpo. Pero ¿cómo está en el cuerpo ese yo? ¿Está en el cuerpo como una localización física, o este yo se ha ido constituyendo por una masa de experien­cia, una suma de experiencia?; ¿o tal vez este yo es una es­truc­­tu­ra que se articula por las distintas señales que llegan a un determinado punto? Puede ser que este yo que coordi­­na em­piece a coor­di­nar después de contar con una masa informativa crítica, porque si esta masa no se ha formado aún, el yo no aparece y el mismo cuerpo es confundido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a estudiar por partes cómo es esto de las sensaciones que se registran en el exterior del cuerpo y en el interior del cuerpo.-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos un esquema en donde aparece esta estructura a la que llegan impulsos y de la que salen respuestas. Estos impulsos que llegan, lo hacen a un determinado aparato que los detecta. Este aparato detector de im­pulsos, es el apa­rato de sen­tidos. Este aparato censa datos del mundo externo y también del interno. Los datos llegan a este aparato, pero además percibo que estos datos pueden ser reac­tua­lizados aún cuando no estén llegando en este momento. Digo entonces que esos datos que llegan a ese punto de re­gistro, también simultáneamente llegan a un aparato que los almacena. Esos datos son almacenados. Se trate de datos del medio ex­terno o se trate del medio interno, estos datos que llegan son almacenados. Allí donde tenga registro de esos datos, simultáneamente he sufrido la grabación de los mismos y esto me pone en condiciones de extraer aho­ra datos anteriores. Todo esto ocurre ante sentidos que tienen distintas lo­calizaciones físicas y que están en continuo movimiento pero que tienen relaciones entre sí y que no están absoluta­men­te compartimentados. Así es que cuando uno detecta al­go, a los otros sentidos les ocurren modificaciones. Si se per­cibe a través o por medio de los ojos es gracias a que el sen­tido del ojo está en movimiento (no simplemente en movimiento físico externo muscular para localizar la fuente de luz), está en actividad. El ojo no se pone en actividad simplemente al recibir la luz. El sentido del ojo está en movimiento, está en actividad y se produce en él una variación cuando llega un impulso. Todos los otros sentidos también están en actividad y cuando el ojo percibe un fe­nómeno externo a él, en los otros sentidos se produce también variación en su movimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto que está pasando en los sentidos externos, está pasan­do también en los sentidos internos. Los sentidos internos están en actividad también, de manera que puede muy bien suceder que alguien esté percibiendo con el ojo un objeto y que también esté percibiendo internamente un dolor de estómago. Y este percibir con el ojo el objeto, simultáneamente a percibir con sentidos internos el dolor de estómago, hace que esa in­for­mación vaya a memoria simultáneamente. Ejemplificando. Llego a una ciudad y todo me sale mal. Luego recuerdo esa ciudad ¿y qué digo de esa ciudad? Digo que “esa es una ciu­d­­ad desastrosa”. ¿Y por qué digo que esa es una ciudad desastrosa? Porque me ha ido mal en esa ciudad. ¿Y qué es eso de que “me ha ido mal?”. ¿Es simplemente por las percepciones que he te­nido?, ¿o una cantidad de situaciones en que he estado, una cantidad de re­gistros de otra naturaleza que no son los per­cep­tuales externos? Sin duda que han estado trabajando otros registros, otras sensaciones internas. Segu­ra­mente es lo que pasa con todo, no con aquella ciudad desagradable. Parece que cuando registro algo lo grabo y si lo registro simultáneamente con los datos de otros sentidos lo grabo también en simultaneidad. Parece que de continuo se es­tá recibiendo información de todos los sentidos y de continuo se está grabando toda esa in­for­mación. Y parece que se condiciona y se engancha esa in­formación de un sentido con la información de otro sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces, al captarse ciertas fragancias por el olfato, la me­mo­ria evoca situaciones visuales completas. ¿Y qué tiene que ver el olfato con todas esas situaciones visuales? Es obvio que están encadenados los sentidos entre sí. A veces, cuando un sentido se pone en marcha los otros bajan su nivel de ac­tividad. Cuando todos los sentidos están siendo bombardeados, hay problema para el registro. Pero cuando se pone atención (y ya veremos que es esto de la “atención”) sobre un sentido, los otros sentidos tienden a aquietarse. Es como si todos los sentidos estuvieran haciendo ruido en su barrido y estuvieran alertando a ese yo. Como si todos los sen­tidos estuvieran en búsqueda. Entonces, cuando una señal llega a un sen­tido, todos los otros tienden a aquietarse. Los sentidos aún cuando no per­ciban ningún dato externo están en movimiento y están produciendo su ruido, están dando información de ellos mismos. Hay un fondo de ruido que va bajando a medida que los sentidos se especializan en una determinada área de percepción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y la memoria qué hace? Toma datos de los sentidos y toma datos de las operaciones de aquel aparato de registros también. Yo recuerdo, por ejemplo, las operaciones mentales que he estado haciendo: primeramente tengo sensación de las mismas operaciones mentales, puedo hablar de mis operaciones mentales porque tengo sensación de ellas. Tengo sensación de mis operaciones, esas son sen­sacio­nes internas, tan sensaciones co­mo un dolor de estóma­go. Estamos tomando ciertas precauciones y estamos dis­cu­tien­do con determinadas posturas que circulan por ahí, posturas que suponen que las operaciones mentales nada tienen que ver con el cuerpo, porque el cuerpo tiene que ver con las operaciones del aparato di­gestivo, o con lo que los ojos perciben y cuando se habla de las cosas del “espíritu” a estas cosas no hay que relacionar­las con el cuerpo (?). Estamos discutiendo con los que suponen que hay un espíri­tu que na­da tiene que ver con el cuerpo. Y si hay un espíritu que na­­da tiene que ver con el cuer­­po y es él el que realiza estas operaciones, ¿quién registra esas opera­cio­nes?, ¿dónde se registran esas operaciones? y ¿cómo se evo­can luego esas operaciones? Si se habla de un espíritu será por­que tengo registro de ese espíritu y si tengo registro de ese espíritu es porque algo puede ser impresionado por ese espíritu. Y si no tengo sensación de ese espíritu no puedo hablar de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay otros que piensan que el aparato psíquico es una suma de sensaciones, como si no hubiera otros aparatos complicados y delicados que coor­dinaran estas sensaciones, que las hicieran funcionar en estructura. Con ellos también se ha discutido en su momento, con aquellos que creían que las actividades de la mente eran simple suma de sensaciones. Es muy distinto a decir que del trabajo de los sentidos, la memoria y la ima­ginación tengo sensaciones a decir que ellos sean sensación. Hay distinciones entre ellos y hay funciones muy diferentes con que cumplen los aparatos de sentido y los aparatos de representación. De manera que ese pen­samiento tosco, sensualista, no es exactamente del que par­ti­ci­pa­mos. Tampoco participamos de ese otro pensamiento enrarecido que habla del “espíritu” como si hubiera una entidad que no tuviera que ver con los registros ni con las sensaciones. Hay quienes hablan de la men­te, del dolor de la mente, porque el dolor del cuerpo nada tiene que ver con ellos. Y este dolor de la mente, ¿cómo es que se experimenta? Se ex­perimenta en el espíritu, dicen, así como las sensacio­nes artísticas se ex­perimentan en el espíritu. ¿Y quién es ese caballero (el “espíritu”) que realiza tantas ope­raciones fue­ra del cuerpo, y cómo tengo yo los datos de ese caballero?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por “aparatos” entendemos a la estructura de los sentidos, la estructura de memoria y la estructura de conciencia con sus distintos niveles. Estos aparatos trabajan inte­gra­da­mente y la conexión que hay entre ellos se efectúa me­dian­­te impulsos que, a su vez, van sufriendo distribuciones, traducciones y transformaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Sentidos, imaginación, memoria, conciencia ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El aparato de sentidos encuentra su origen en un tacto primitivo que se ha ido especializando. Los sentidos químicos (gusto y olfato) trabajan con partículas que producen ciertas transformaciones químicas y como resultado entregan el dato. El sentido mecánico (tacto) que funciona por presión y temperatura. Los sentidos internos de cenestesia y kinestesia, funcionan a veces químicamente y a veces mecánicamente. Se tiene el registro de lo que sucede en el intracuerpo también por presión, por temperatura y por transformaciones y reacciones químicas. A los sentidos del oído y la vista los conocemos como sentidos físicos. El oído funciona por percusión, la vista va recibiendo físicamente una acción vibratoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los sentidos internos, el cenestésico proporciona la infor­ma­ción del intracuerpo. Sabemos que hay numerosos or­ga­nús­culos, numerosos órganos pequeños del intracuerpo, que toman muestras químicas, muestras térmicas, muestras de presión. También la detección del dolor juega un papel importante. Casi todos los sentidos, cuando llegan a un cierto punto de tolerancia nos dan un registro de dolor. Podría pensarse que hay un aparatito especializado en la detección del dolor, pero la realidad es que todos los sentidos cuando llegan a cierto límite de tolerancia nos arrojan sensaciones dolorosas. Estas sensaciones son las que inmediatamente ponen en marcha una actividad de la estructura para provocar el rechazo, la eliminación de estas sensaciones intolerables. Así que la sensación que se capta en algún sentido está inmediatamente ligada a la actividad del rechazo de lo doloroso. El trabajo de los centros es detectado cenestésicamente, internamente, como así también los distintos niveles de trabajo de la conciencia. También se puede experimentar la sensación de sueño, la sensación de cansancio. La cenestesia es un sentido sumamente importante y al cual se le ha prestado muy poca atención. El se­ntido interno, luego se especializa y se diferencia entre ki­nes­tesia y cenestesia. Cuando la vigilia baja en su nivel de trabajo, cuando baja el nivel de conciencia, este sentido interno aumenta su emisión de impulsos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como los sentidos están trabajando en dinámica y en estructura, todos ellos están en búsqueda, y están haciendo un barrido y produciendo un fon­do de ruido en la información. Pero cuando una persona duerme y cie­rra los párpados, no es que desaparezca absolutamente el contacto con el mundo externo sino que baja considerablemente el fondo de ruido y al bajar la información del mundo externo aumenta relativamente la información de los sentidos internos. No podemos decir con exactitud si es que aumentan los im­pul­sos internos cuando baja el nivel de conciencia, o es que al bajar el nivel de conciencia baja también el trabajo de los sen­ti­dos externos, pero queda en evidencia el trabajo de los sen­tidos internos. Al bajar el nivel de conciencia se manifiestan los impulsos del mundo interno con mayor intensidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos sentidos internos no están localizados en la cara, como casi todos los otros, ni están localizados puntualmente, ni se los puede dirigir con precisión. Ellos están invadiendo todo y suministrando sus datos sin ninguna voluntariedad de nuestra parte. Uno puede, por ejemplo, cerrar los ojos y hacer desaparecer esa percepción que estaba llegando al ojo. Uno puede dirigir el ojo en una dirección u otra, pero uno no puede hacer lo mismo con los sentidos internos. Se puede atender mejor a determinadas sensaciones internas, pero es­tos aparatos sensoriales internos no tienen esa movilidad y no se la puede tapar. Así es que tienen un carácter de localización no puntual por una parte y no tie­nen movilidad tampoco, no se los puede dirigir como a los otros sentidos. Dentro de los sentidos internos distinguimos al sentido kinestésico, del cual decimos que suministra datos de movimientos, de posturas corporales, de equilibrio y desequilibrio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que acá tenemos esta suma de aparatos en dinámi­ca, que nos van suministrando datos del mundo externo y del mundo interno. Las huellas de esta información interna y ex­ter­na y también las huellas de las ope­raciones mismas de la conciencia en sus distintos niveles de trabajo, van a recibirse en el aparato de memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La estructura psíquica (la conciencia), va a coordinar datos de los sen­tidos y grabaciones de memoria.&lt;br /&gt;
Como hemos dicho antes, no simplemente llega el dato a un aparato que lo percibe y que está inactivo, sino que llega el dato a un aparato que está en movimiento. Este dato que lle­ga al aparato que está en movimiento configura la percep­ción. De manera que la sensación es un átomo teórico, pero en rea­lidad lo que se da es este dato que llega a un sentido que está en movimiento y que es configurado y estruc­tu­rado. A esto le llamamos “percepción” que es la sensación más la ac­tividad del sentido. El registro es entonces una es­truc­tu­ra­ción que hace el sentido con el dato y no el dato simplemente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Características comunes a todos los sentidos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: a) Todos efectúan actividades de abstracción y de estruc­tu­ra­ción de estímu­los según sus aptitudes. Estamos diciendo que el sentido elimina muchos datos que llegan a él y configura otros datos que no llegan hasta él. Considerando algu­nos ejemplos sobre la percepción del ojo de la rana, recor­da­­rán que este animalito únicamente tenía la percepción de que había otro ser vivo delante de él cuando aparecía una for­­ma determinada (curva y abombada), y cuando esa forma tenía además movimientos; y que si no aparecía esa forma pero tenía movimiento, o a la inversa, no se producía registro en el aparato de detección de este animalito. Si recuerdan eso, com­pren­de­rán a qué nos estamos refiriendo cuan­do hablamos de abstracción que hace el sentido y, además, estructuración que hace el sentido. Y de esta es­truc­tu­ra­ción de distintos datos surge la percepción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: b) Todos los sentidos están en continuo movimiento. Son como radares que están barriendo distintas franjas, de lo cual también se tiene pruebas experimentales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: c) Todos trabajan en una franja de acuerdo a un tono particular que debe ser alterado por el estímulo. Es decir, todo sentido está en movimiento en un determinado tono. Cuando surge la percepción es porque se ha hecho variar el tono de ese sentido. Ustedes recuerdan los experimentos con el nervio óptico de la rana que siempre estaba ciclando a un pulso por segundo y cuando llegaba el estímulo nervioso empezaba a ciclar a mayor velocidad. El sentido estaba en mo­vimiento. Para que se produzca la percepción, es necesario que el estímulo aparezca entre umbrales sensoriales. El sentido está pulsando, pero si el estímulo que llega no tiene suficiente energía no es percibido. Si sobrepasa la potencia de tolerancia, no es percibido como sensación o percepción de ese propio sentido, sino como dolor. Estos umbrales tienen movilidad. Los umbrales también se expanden o se contraen. Así es que, normalmente, cuando ciertas actividades internas tales como la de la atención se refieren a un sentido, su umbral tiende a dilatarse y los umbrales de los otros sentidos tienden a contraerse. Cuando los sentidos internos trabajan plenamente ampliando sus franjas de percepción, los sentidos externos tienden a reducir sus franjas. Cuando la atención está puesta en los sentidos externos las franjas, los umbrales de percepción interna, tienden a contraerse. Así que, para que haya percepción, es necesario que el estímulo aparezca entre umbrales sensoriales. Un umbral mínimo por debajo del cual no se percibe y un umbral de máxima tolerancia que cuando es sobrepasado produce irritación sensorial o saturación, o lo que genéricamente designa­mos como “dolor”. En caso que exista fondo de ruido pro­ve­nien­te del mismo sentido o de otros sentidos; o que exista un fondo de ruido proveniente de memoria, que está suminis­tran­do datos mientras se está percibiendo; o que exista fondo de ruido porque conciencia en general está suministrando datos, el estímulo debe aumentar su intensidad para que sea registrado y sin sobrepasar el umbral máximo para que no haya saturación y bloqueo sensorial. Cuando un señor está divagando, soñando despierto y sus imá­genes están ocu­pando su campo de conciencia, el estímu­lo que aparece debe incrementar su actividad para que sea detectado. De todas maneras, cuando se está divagando o soñando despierto, la actividad cenestésica interna está aumentando. Por lo tanto están bajando las franjas de percepción externa. Es necesario entonces que aumentemos la actividad del mundo externo y, por ejemplo, decir: “¡despier­te, amigo!”. Cuando se sobre­pasa el umbral máximo, o hay blo­queo sensorial, es imprescindible hacer desaparecer el ruido de fondo para que la señal llegue al sentido. Otro caso es el establecido en la ley de disminución del estímulo constante por adaptación de um­­bral. Es decir, esta ropa que llevamos puesta encima, de co­mienzo nos da un registro de sensación táctil, pero pasa el tiempo y ya no sentimos esta ropa. No sólo porque nos hemos distraído del problema de la ropa y estamos en otra cosa, no sólo por eso, sino porque ese estímulo constante baja en intensidad. A medida que pasa el tiempo el estímulo constante baja para la percepción. Así que cuando un estímulo está dentro del umbral pero se hace constante, el umbral se acomoda a él para dejarlo en su límite y no seguir teniendo registro que perturbaría otras actividades del aparato. De manera que tenemos numerosos es­tí­mu­los, pero cuando los estímulos se hacen constantes los um­brales de los sentidos se acomodan para que desaparezca el fondo de ruido. Si no, nuestro bombardeo de percepcio­nes sería constante y contaríamos con un fondo de ruido tal que podría haber muy poca distinción entre las nuevas per­cep­ciones que apareciesen. Así es que la percepción se ve­rifica entre franjas, umbrales mínimos y máximos de to­le­ran­cia. Estos umbrales están en continua movilidad. Cuando exis­ten estímulos constantes que aparecen dentro de esas fran­jas, és­tas se acomodan para que disminuya la percepción de ese es­tímulo. A eso le llamamos ley de disminución del estímulo constante por adaptación de umbral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: d) Todos los sentidos trabajan entre umbrales y límites de tolerancia que admiten variaciones según educación y según necesidades me­ta­bó­li­cas (en realidad es allí donde se en­cuentra la raíz de la existencia sensorial). Las características de variabilidad son importantes para distinguir los errores sensoriales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: e) Todos los sentidos traducen las percepciones a un mismo sistema de im­pulsos. Estos impulsos son los que van a ser distribuidos de distintas maneras. No queremos meternos en la cuestión fisiológica pero anotemos que todos los sen­tidos traducen las percepciones a un mismo sistema de impulsos. A esto le llamamos homogeneidad de los impulsos de los distintos sentidos. Así es que por un lado veo, por otro lado oigo, por otro lado gusto, pero todo esto de oír, gustar, ver, etcéte­ra, todo esto es tra­du­cido a un mismo siste­ma de impulso homogéneo. Se trabaja con el mis­mo tipo de impulso. No van sonidos por el interior de la cabeza, ni van imá­genes visuales, ni tampoco van sensaciones gus­ta­ti­vas y olfatorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: f) Todos tienen localizaciones físicas, localizaciones terminales físi­cas, precisas o difundidas conectadas con un sistema que los coordina. Todos los sentidos tienen localizaciones terminales nerviosas, precisas o difundidas, siempre co­nec­tadas al sistema nervioso central y al sistema periférico o autónomo, desde donde opera el aparato de coordinación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: g) Todos los sentidos se encuentran vinculados con el aparato de memoria general del organismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: h) Todos los sentidos presentan registros propios, dados por la variación del tono al presentarse el estímulo.&lt;br /&gt;
Todos los sentidos pueden cometer errores en la percepción del dato. Estos errores pueden provenir del bloqueo del sen­tido, por ejemplo, por irritación sensorial. Irritamos a un sen­­tido, nos vamos al umbral de tolerancia y la percepción que tenemos sobre el dato que irrita al sentido es una percepción fuertemente modificada, que nada tiene que ver con el objeto. Así que estos errores pueden provenir del bloqueo del sentido por irritación sensorial, pero también por falla o deficiencia del sentido. Ustedes reconocen las miopías, las sorderas, etcétera. También por falta de intervención de otro u otros sentidos que ayudan a dar parámetros, que ayudan a dar refe­ren­cias a la percepción. Por ejemplo, se oye algo aparentemente lejano y al ver al objeto en cuestión, se lo empieza a escuchar de otro modo diferente. Este es un caso muy frecuente de ilusión auditiva. Se cree que el objeto está lejos, pero únicamente cuando se lo ve y se lo lo­caliza vi­sual­mente, se reacomoda la percepción. Como sabemos que to­­dos los sen­tidos están trabajando en estructura, entonces nor­malmente se están recibiendo datos, recibiendo in­for­ma­ción de los distintos sentidos. Y con ellos se van confi­gurando per­cepciones sobre el mundo que nos rodea. De ma­nera que en cuanto fallan los parámetros y tenemos sólo un dato sen­sorial, se produce en esos casos la ilusión en la per­cepción. Tam­bién existen errores de la sensación o de la per­cepción mo­tivados por agentes mecánicos. Tal es el caso de ver luz por presión de los globos oculares. En casi todos los sentidos hallamos ejemplos de ilusiones producidas por acción me­­cánica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Imaginación ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es muy difícil diferenciar entre el estímulo que proviniendo de un sentido llega a un aparato de registro, y la imagen que suscita, la imagen que despierta este estímulo. Es bastante difícil dis­tinguir entre el impulso del sentido y la imagen que corresponde a ese impulso. No podemos decir que la imagen y el impulso del sentido sean lo mismo. Tampoco podemos distinguir, psicológicamente, las velocidades que tiene el impulso interno y la velocidad que tiene la imagen. Es como si la imagen y el impulso fueran una misma cosa, cuando en realidad no lo son.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al considerar a la imagen es necesario tomar algunas pre­cau­­ciones. En primer lugar, debemos reconocer que las imá­ge­nes no sólo se corresponden con los estímulos sensoriales, sino que también se suscitan desde memoria y, en segundo lugar, debemos estar siempre alerta ante la interpretación ingenua que hace aparecer a la imagen como correspondiente únicamente al sentido visual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para algunos estudiosos primitivos de estos asuntos, la imagen ha cumplido con una función de segundo grado en la eco­no­mía del psiquismo. Para ellos, una imagen es una es­pecie de percepción degradada, una percepción de segunda clase. En otras palabras, que si un señor mira un objeto y lue­go cierra los ojos y evoca este objeto, observa que esta evo­cación que hace del objeto es de inferior calidad a la percepción. Con el ojo percibe mejor y más claramente un objeto que evocándolo. Ese recuerdo, por lo demás, está teñido por una cantidad de elementos extraños que influyen en la confusión que se hace del objeto. Entonces, esta representación que se tiene de la presentación del objeto, aparece como una degrada­ción, como una caída de la percepción. Com­pren­di­das así las co­sas, aquellos estudiosos dejaron a la imagen archivada en el inventario de las secundariedades de los fenómenos del psi­­quis­mo. Tampoco tuvieron mucha claridad en cuanto a que las imágenes no sólo correspondían al sentido visual sino que cada sentido era productor de imágenes co­rres­pondientes. Y se creyó, por último, que la imagen tenía que ver sólo con la memoria y no que estaba estrechamente li­gada al sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad la imagen cumple con numerosas funciones. Vamos a necesitar comprender la función de la imagen para luego entender que esta imagen movilizándose, va a actuar sobre los centros y va a llevar energía de un punto a otro, pro­­duciendo transformaciones de suma importancia para la eco­­nomía del psiquismo. Por lo pronto, si los sentidos aparecen para dar información sobre los fenómenos del mundo externo o interno, las imágenes que acompañan a las percepciones de los sentidos no están simplemente para repetir los datos de la información recibida sino para movilizar actividades con respecto al estímulo que llega. Pero observemos esto en un ejemplo cotidiano. Estoy en mi casa y suena el timbre. El timbre es un estímulo para mí que lo percibo. En­ton­ces, rápidamente salto de la silla en que estoy y voy a abrir la puerta. Al día siguiente suena el timbre y se trata del mismo estímulo, pero en lugar de saltar de la silla e ir a abrir la puerta me que­­do en la silla. En el primer caso, estaba yo contando con la espera de una carta que debía traer el cartero esa mañana. En el segundo caso estaba esperando que el vecino llamara a mi puerta para pedirme una cacerola. Si en mi presencia o en mi co­pre­­sen­cia estaba un dato o estaba otro, este estímulo en un caso o en otro, se ha limitado a mo­vilizar una determinada ima­gen. En el primer caso, el estí­mulo movilizó la imagen del cartero que estaba esperando. Claro, yo estaba en otra cosa y en ese momento no estaba esperando al cartero. Desde luego estaba en otra cosa, pero al llegar ese estímulo se movilizó el conjunto de imágenes con que yo de algún modo contaba. Al movilizarse estas imágenes, yo salté de esa silla y fui a la puerta. Pero en el se­gundo caso contaba con otro sistema de ideación y al surgir el estímulo no movilizó la imagen del cartero, movili­zó la imagen del vecino, entre otras cosas porque ya recibí la car­ta que esperaba el día anterior. De manera que al surgir esta segunda imagen, mi cuerpo se movilizó de otro modo, o no se movilizó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta cosa antigua, de que todo funciona tan simplemente por cuestiones de estímulos y respuestas que correspon­den a esos estímulos, no es así. Aún cuando en un circuito ele­mental como el del reflejo, en un arco reactivo corto llega el estímulo y sin ninguna voluntariedad sale la respuesta, aparte de ponerse en marcha una respuesta, inmediatamente se ha ge­nerado una imagen que está produciendo también su efecto. Así es que siempre va acompañando a la sensación, el surgimiento de una imagen. Y lo que moviliza en realidad las actividades no es la percepción, sino la imagen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo esta imagen tiene propiedades que hemos estudiado cuando hemos hablado de la “tonicidad muscular” en que los músculos se ponen en un determinado tono de actividad siguiendo a las imágenes visuales. Las imágenes visuales van en una determinada dirección y los músculos se acomodan en esa dirección. ¿Es acaso el estímulo el que está moviendo los músculos? De ninguna manera. Es la imagen la que está moviendo los músculos. Debemos reconocer que determinadas imágenes no sólo activan nuestra musculatura externa, sino también la musculatura interna y que nu­me­­ro­sos fenómenos fisiológicos se ponen en marcha. La imagen moviliza fenómenos internos, lo que produce activi­dad hacia el mundo externo, como si la función de la imagen fuera devolver energía al mundo externo del cual llegaron las sensaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sentidos internos tienen que recibir también información de lo que va pasando en las actividades de mi conciencia, porque si no tuviera esa información, yo no po­dría dar continuidad a esos procesos. Así es que los sentidos internos es­tán captando no sólo datos viscerales, datos del intracuerpo, sino que es­­­tán cap­tando también lo que pasa con mis actividades y con las operaciones de mi conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El “aparato” formador de imágenes funciona en distintos niveles de trabajo contribuyendo a modificar la actividad no sólo de esta conciencia, de este coordinador, sino de los apa­ra­tos mismos de información de la memoria y de la actividad de los centros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que llegan datos del funcionamiento de la con­cien­cia, a los sentidos internos. A su vez, la conciencia también puede actuar para orientar a los sentidos en una dirección o en otra y hacer que se atienda a una franja sensorial y se desatienda a otra. Esas, en realidad, son funciones de la con­ciencia más que funciones de los sentidos. Debemos estudiar eso cuando toquemos el tema de la estructuración que efec­túa la conciencia. Pero, de todos modos, es bueno advertir que los sentidos están movidos por la actividad de los fe­nó­me­nos que llegan hasta ellos y también están movidos por la dirección que imprime el aparato coordinador. Cuando los sentidos no se limitan sólo a recibir impresiones del mundo ex­terno o interno, sino que son intencionalmente direc­cio­na­dos, entonces estamos en pre­sencia del fenómeno de re­ver­si­bi­li­dad. Es muy distinto sentir ruido, porque ese ruido se produce sin la participación de mi intención, a ir a buscar un de­ter­minado ruido. Cuando estoy buscando con mis sentidos una determinada cosa, estoy dirigiendo la actividad del sentido a partir de los mecanismos del coordinador. Y también, apar­te de dirigir los sentidos, es muy distinto cuando sim­ple­men­te percibo un dato a cuando tengo conciencia de la percepción de ese dato. Yo escucho el timbre y eso no me sig­nifica gran cosa. Pero cuando escucho el timbre y este escuchar el timbre es para mí concientizado, en el sentido que lo aíslo de una masa indiferenciada de estímulos y le pres­to atención, entonces estoy trabajando no con la percepción de un estí­mu­lo indiferenciado, sino con la apercepción sobre ese estímulo. Hay un trabajo entonces que no es de simple detección y luego percepción, sino que hay un trabajo en donde le pongo atención a la percepción. A eso le llamo “aper­­cep­ción”. Es más, puedo disponer a todos mis sentidos en la di­rección de la apercepción. Observan que es muy diferente el li­mi­tarse a estar montado en una masa de percepciones, a estar en una actitud aperceptiva. En esta actitud todos los estímulos que van llegando son registrados con atención. Puedo estar en una actitud aburrida y de todos modos llegar los estímulos, o puedo estar en una actitud atenta a que salten los estímulos, co­mo el cazador espera que salte la liebre. Puedo estar muy atento esperando el surgimiento de de­terminados estímulos y aún cuando los estímulos no surjan, es­toy en actitud aperceptiva. Tener en cuenta el mecanismo de reversibilidad va a ser importante para comprender el pro­ble­ma de los niveles de trabajo de la conciencia y para precisar algunos fenómenos ilusorios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos tratando de destacar, entre otras cosas, que los sen­­tidos no están llevando sólo información del mundo externo, sino que los sentidos trabajan muy complejamente, que son dirigidos en algunas de sus partes por la actividad de la conciencia. No están influyendo sobre los sentidos simple­mente los fenómenos del mundo externo o los fenóme­nos internos viscerales, sino que la actividad de la conciencia va influyendo sobre el trabajo de los sentidos. De no ser esto así, no se explicaría que ciertas perturbaciones de la conciencia modificaran el registro que se tiene del mundo externo. Ejemplificando: diez personas distintas pueden, sobre un mismo objeto, tener una percepción distinta (aunque estén colocadas a la misma distancia, en las mismas condiciones luminosas, etcétera), porque hay determinados objetos que se prestan para que la conciencia proyecte so­bre ellos su trabajo. En realidad la conciencia no proyecta sobre los ob­jetos su tra­bajo; la conciencia proyecta sobre los sentidos su trabajo y en­­tonces modifica el sistema de percepción. La conciencia puede proyec­tar sus imágenes sobre el aparato de recepción, el aparato de recepción pue­de devolver esta estimulación interna y entonces se puede tener el re­gistro de que el fenómeno ha llegado desde el exterior. Si esto es así, en­ton­ces determinados funcionamientos de la conciencia pueden modificar la es­tructuración que hacen los sentidos de los datos del mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Memoria ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La memoria tampoco está trabajando aisladamente, como no están trabajando los sentidos, ni ninguno de los otros componentes del psiquismo. La me­moria está trabajando también en estructura. La memoria, hemos dicho en su momento, tiene por función grabar y retener datos provenientes de los sentidos, datos provenientes de la conciencia; y tam­bién la memoria tiene por fun­­ción suministrar datos a la con­ciencia cuando la conciencia tie­ne necesidad de esos datos. El trabajo de la memoria da re­fe­rencia a la conciencia para su ubicación temporal entre los fe­nó­menos. Sin este apa­rato de memoria, la conciencia se en­con­tra­ría con serios problemas para ubicar a los fenómenos en el tiempo. No sabría si este fenómeno se pro­dujo antes o des­pués y no po­dría articular al mundo en una sucesión tem­poral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es gracias a que existen distintas franjas de memoria y es gracias a que existen también umbrales de memoria que la conciencia puede ubicarse en el tiempo. Seguramente también es gracias a memoria que la conciencia puede ubicarse en el espacio, ya que de ninguna manera el espacio mental está desvinculado de los tiempos de conciencia, tiempos que son suministrados por fenómenos que provienen de memoria. Así es que esas dos categorías de tiempo espacio funcionan en conciencia gracias al suministro de datos que da memoria. Y a esto se lo puede ver más despacio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como se habla de un átomo teórico de sensación, también se menciona un átomo teórico de reminiscencia. Pero esto es teórico porque no existen en los fenómenos que se experimentan. Lo registrable es que en memoria se reciben, se procesan y se ordenan datos provenientes de los sentidos y de la conciencia, en forma de grabaciones estructuradas. La me­moria va recibiendo datos de los sentidos, va recibiendo datos de las operaciones de la conciencia, pero además va ordenando estos datos y los va estructurando; va haciendo un trabajo muy complejo de compilación y de ordenamiento de los datos. Cuando baja el nivel de conciencia, la memoria se pone a ordenar todos los datos que en otro nivel de conciencia fueron archivados. En un nivel la memoria está trabajando, registrando, archivando, todos los datos cotidianos, los datos del día que van llegando. Y en otro nivel de trabajo la memoria empieza a catalogar y a ordenar esos datos que se recibieron en vigilia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sueño, que es otro nivel de conciencia, nos vamos a encontrar con que la memoria está procesando datos. Y el orde­namiento que se hace en memoria de los datos que se han recibido, no es el mismo ordenamiento que se hace cuando los datos se van recibiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, en este momento estoy recibiendo información por los sentidos y esta información que recibo va archivándose en memoria. Pero resulta que cuando baja mi nivel de conciencia y voy al sueño me encuentro también con esos datos del mundo cotidiano, del mundo de la vigilia. Aparece toda esa materia prima que he recibido durante el día y he grabado, pero esta materia prima no se articula del mismo modo en mi sistema de representación interna. Lo que tuvo una secuencia du­ran­te el día, al bajar el nivel de conciencia va siguiendo otro orden. Y entonces lo que pasó al final, ahora sucede al principio; elementos recientes se ligan con elementos muy antiguos de mi memoria y ahí se va haciendo toda una estructuración in­terna con la materia prima que se recibe del día y con los da­tos anteriores de distintas franjas de memoria que corresponden a una memoria antigua, a una memoria más o menos me­­diata. La memoria es un “aparato” que cumple con distintas funciones según el nivel de trabajo en que se encuentre la estructura de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los datos son grabados por memoria, de distintas maneras:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1) Un fuerte estímulo graba en memoria con fuerza; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 2) También se graba con fuerza por entrada simultánea a través de distintos sentidos; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 3) Se graba también cuando un mismo dato sobre un fe­nó­­­me­no es presentado de distintas maneras. Si presento el ob­jeto, lo grabo de un modo, si lo presento de otra manera lo grabo de otro modo. Mi conciencia lo está estructurando, lo es­tá articulando; pero aparte de eso he tenido una impresión A y una impresión B. Se lo graba porque hay una repeti­ción y además porque se están grabando los datos que está estructurando conciencia sobre el objeto en cuestión; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 4) También se graba por repetición propiamente dicha; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 5) Los datos son mejor grabados en contexto que individualmente; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 6) También son grabados mejor cuando sobresalen o resaltan por falta de contexto. Eso que resalta, eso que no puede ser, predispone a una mayor atención y por consiguiente se graba también con mayor fuerza; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 7) La calidad de la grabación aumenta cuando los estímulos son distinguibles y esto se produce en ausencia de fondo de ruido por nitidez de las señales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay saturación por reiteración se produce bloqueo. Los publicistas han exagerado un poco la ley de repetición. Por repetición se incorpora un dato pero también por repetición se produce fatiga de sentidos. Además, vale para memoria lo que vale para los sentidos en general. Es decir, aquella ley del estímulo decreciente a medida que el estímulo permanece. Si mantenemos un continuo goteo de agua, esta repetición del goteo de agua no logra que se grabe el goteo de agua. Lo que se logra es que se cierre el umbral de grabación, así como se cie­rra el umbral de percepción también y entonces el dato de­ja de influir. Cuando una campaña publicitaria se hace exce­si­vamente reiterativa e insiste desconside­ra­da­men­te, apoyán­do­se en esa ley de la grabación por repetición, produce satura­ción en memoria y el dato ya no entra, produce irritación sen­so­rial y saturación en me­mo­ria. En algunos animalitos se traba­ja con esto de la reiteración del estímulo y en lugar de grabarse fuertemente el estímulo y corresponder una respuesta adecuada a ese estímulo, resulta que el animalito se nos duerme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay ausencia de estímulos externos, el primer estímulo que aparece es grabado fuertemente. También cuando la memoria no está entregando información a la conciencia, hay mayor disponibilidad para grabar. Y la memoria suelta in­­formación, compensatoriamente, cuando no están llegando datos a la conciencia. Imaginemos un caso. Un señor se encie­rra en una cueva adonde no llegan estímulos del mundo ex­ter­no. No llega luz, no llega sonido, no hay ráfagas de viento que im­­presionen su sensibilidad táctil... hay una sensación de tem­pe­ratura más o menos constante. Los datos externos se reducen. Entonces memoria comienza a soltar sus datos al­ma­ce­nados. Este es un curioso funcionamiento de la me­moria. Se encierra una persona en una cárcel, o se mete una per­­­sona en una cueva y entonces, como no hay sentidos ex­ter­nos tra­ba­jando y como no hay datos externos, de todos modos me­mo­ria va suministrando datos al coordinador. Si eliminamos los datos sensoriales externos, inmediatamente memoria co­mien­­za a compensar suministrando información. Memoria lo ha­ce así porque de todos modos conciencia necesita de todo esos datos para ubi­carse en el tiempo, en el espacio, y cuan­­do conciencia no tie­ne referencias de datos que la estimulen, pier­de su es­truc­tu­ralidad. Y el yo, aquel que había surgido por su­ma de es­tímulos y suma de trabajos de aparatos, se en­­cuentra con que ahora no tiene estímulos y no tiene da­tos que provengan de los aparatos. El yo pier­de su estruc­tu­ra­li­dad y experimenta la sensación de que se desin­tegra, de que pier­de cohesión in­terna. Entonces apela a referen­cias de da­tos, aun­que estos provengan solamente de memoria y esto mantiene la precaria unidad del yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El recuerdo, o más precisamente la evocación, surge cuando la memoria entrega a la conciencia datos ya grabados. Esta evocación es producida intencionalmente por la conciencia, lo que la distingue de otro tipo de rememoración que se impo­ne a la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haciendo un símil, para que todos estos mecanismos resulten más o menos simétricos con esto que sucedía con los sentidos y la conciencia: acá llegan los estímulos de memoria a conciencia y decimos “rememoración”; cuando conciencia iba hacia los estímulos hablábamos de “apercepción”; y cuando conciencia va hacia los datos de memoria es decir, va ubicando el dato que le interesa, entonces hablamos de “evocación”. Se evoca cuando la atención se dirige a una determinada franja de recuerdos almacenados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabemos que llegan a conciencia datos de los sentidos exter­nos y también de los sentidos internos. Va llegando esta in­for­ma­ción simultánea a la conciencia. Quiere decir que cuando evoco, cuando voy a memoria a buscar el dato externo, muy frecuentemente este dato que traigo de me­moria, viene mezclado con los otros datos con que fue acompañada la per­cepción. En otras palabras, que si estoy ahora re­cibiendo información ex­terna y eso va a memoria, también estoy recibiendo información interna que va a memoria. Cuando yo evoque aquello que sucedió, no se me va a pre­sentar en conciencia solamente el dato externo sino también el dato interno que acompañó aquel momento. Esto, es de suma importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Consideren lo que pasa cuando recuerdo. Observo el obje­to, cierro los pár­pados, recuerdo el objeto. Según mi educa­ción visual sea buena, regular o mala, la reproducción de aquella impresión será más o menos fiel. ¿Re­cuerdo solamen­te el objeto o hay unas cuantas otras cosas que recuerdo? Fíjense bien. No estamos hablando de las cadenas de ideas, de las aso­­ciaciones que suscita el recuerdo de ese objeto, que también las hay, recuerdo el objeto y también surgen otras cuantas cosas. Vamos al recuerdo del objeto mismo. Observo el objeto, cierro los párpados; se reproduce desde memoria el ob­jeto: aparece una imagen del objeto. Pero esta imagen que aparece del objeto, además de tener otros componentes visuales ya que estoy trabajando con el ojo, tiene componentes para mí, en mi registro interno, de tonos musculares y un cierto sabor, un cierto clima que nada tiene que ver con la percepción. De manera que estoy recordando de ese objeto no sólo la grabación que el objeto me propone, sino la grabación de mi estado en el momento en que se produjo. Desde luego que esto tiene grandes consecuencias. Porque si esto fuera simplemente un archivador de datos sensoriales la cosa estaría fácil; pero resulta que la información que voy recibiendo del mundo externo va siendo aso­ciada al estado en que se encontraba esa estructura en el momento de la grabación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y decimos más. Decimos que puede haber evocación y los da­tos que están almacenados en memoria pueden llegar a conciencia, gracias a que los datos de los fenómenos son grabados acompañando a los datos de la estructura. Porque la evocación, si se fijan bien, va a trabajar no buscando imágenes, va a trabajar buscando estados. Y se identifican las imágenes que corresponden a una situación u otra, no por la imagen en sí, sino por el estado que le corresponde. Observen qué hacen cuando recuerdan: ahora quieren recordar la casa de ustedes. ¿Cómo hacen para recordar tal casa? Fíjense qué hacen. ¿No experimentan una suerte de sensación interna? Y esa sensación, antes de que surja la imagen de la casa de ustedes, esa sensación interna, ¿es una sensación de imágenes? No, es una sensación cenestésica. Esa sensación cenestésica está buscando entre distintos estados internos, el clima general que corresponde a las grabaciones de imágenes visuales de la casa de ustedes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando ustedes van a evocar una imagen horrorosa, ¿la van a buscar entre las distintas máscaras de monstruos para encontrar la precisa, o la van a buscar en el clima que corresponde en ese nivel particular de la me­­moria que impresiona como horroroso? No van buscando entre imágenes, van buscando entre masas de estímulos internos que acompañan a las grabaciones dadas. Cuando la imagen es evocada finalmente por la conciencia, se está en disposición de que la imagen efectúe ope­raciones, provoque descargas, movilice mus­cu­lar­mente o mo­vilice un aparato para que éste se ponga a trabajar con esa imagen, y entonces aparezcan operaciones intelectuales, o movilice emociones, etcétera. Cuando la imagen ha saltado entonces en la pantalla de representación, ya se está en dis­posición para actuar. Pero el sistema de evocación no trabaja entre imá­genes sino que trabaja buscando entre estados. Acercándonos con todo esto a la fisiología, es como si dijéramos que no se graban imágenes visuales en las neuronas, no quedan las imágenes pequeñas, microscópicas, adentro de las neu­ro­nas. Sino que más bien hay correntadas electroquímicas que no son imágenes y cuando se produce el fe­nómeno de evocación, no se van buscando esas imágenes mi­croscópicas hasta dar con ellas, sino que se van buscando ni­veles electroquímicos que me dan el registro que corres­pon­de a ese nivel dentro del cual se articula posteriormente la ima­­gen. No se evoca pues por imágenes, sino por los estados que acompañaron a la percepción sensorial de aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pongamos un ejemplo que siempre utilizamos: salgo de un lugar y me doy cuenta en un momento que he olvidado algo. ¿Qué registran ustedes, una imagen, o registran una curiosa sen­sación? Una imagen no, por cierto, porque si no sabrían qué se han olvidado. Tienen el registro de una curiosa sensación de algo que han olvidado. ¿Y qué hacen inmediatamente? Empiezan a buscar imágenes, aparece una y dicen: “ésta no”; aparece otra y dicen: “ésta no”. Van trabajando por des­car­te de imágenes. ¿Qué los guía en esta búsqueda?, ¿los guía la imagen? No los guía la imagen, los guía el estado que hace surgir a las distintas imágenes y cuando la imagen incorrecta surge, ustedes dicen “no, esto no me olvidé porque lo llevo puesto”. Y así van ustedes guiándose por los estados internos hasta que, finalmente, se produce el encuentro del objeto y us­tedes experimentan la sensación de encuentro. Y dicen: “¡eso es lo que olvidé!”. En todo ese trabajo ustedes han estado bus­cando entre estados y esos estados han ido haciendo saltar las imágenes y ustedes han ido produciendo ese reconocimiento. Es muy distinto el estado del acto en busca de un ob­jeto al estado del acto del encuentro (de la implesión) del ob­jeto. Son muy distintos los registros que se tienen. Pero en todos los casos estamos hablando de estados, que son acompañados a gran velocidad por las imágenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un ejemplo que pusimos anteriormente, de aquella “ciudad desa­gra­dable” que recuerdo, puedo decir que la reconozco no sólo porque apa­recen sus imágenes, sino porque aparece el estado en que yo me en­contraba en el momento en que grabé los datos de la ciudad. Y esa ciudad será desagradable o será una ciudad amable, o será una ciudad de tales y cuales características, no por la evocación de imágenes simples que tenga, sino por los estados que se suscitaron en el momento en que los grabé. Observen ustedes una fotografía de otra época. Una especie de cristalización de los tiempos pasados. Ustedes ven esa fotografía e inmediatamente esa fotografía que suscita el hecho feliz de aquel momento, despierta en ustedes la sensación nostálgica de algo que está presente, claro, pero que está perdido. Y hay un cotejo, una confrontación entre esto que está presente y aquello que se perdió; este estado que ha tenido que ver con las grabaciones de aquel momento y el estado actual en que estoy grabando tal dato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Habíamos dicho que el recuerdo, más precisamente la evocación, surge cuando la memoria entrega a la conciencia datos ya grabados. Esta evocación es producida intencionadamente por la conciencia, lo que la distingue de otro tipo de rememoración que se impone a la conciencia, como cuando ciertos recuerdos invaden a la conciencia, coincidiendo en ocasiones con búsquedas o con contradicciones psicológicas que aparecen sin participación de la propia conciencia. Hay di­ferencia entre esto de buscar un dato en memoria, a esto otro de que surjan espontáneamente da­tos de memoria e invadan a la conciencia con mayor o menor fuerza según la carga que tengan. Hay estados de memoria que llegan a la con­cien­cia, sueltan imágenes y estas imágenes se imponen obsesivamente. Esa imagen que llega de memoria o que suelta memoria, que invade a la conciencia y se impone obsesivamente, ¿es por la imagen en sí, es por el re­cuerdo en sí, o es por el es­tado que acompaña a esa imagen? Sin duda que es por el es­tado que acompaña a esa ima­­gen. Y esa imagen obsesiva que corresponde a una situa­ción que tuve hace mucho tiempo, esta imagen que se me im­pone tiene fuerte carga (vamos a decir después) “cli­má­ti­ca”. De manera que viene asociada a un estado, al estado en que se grabó aquel fenómeno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay grados de evocación, distintos grados de evocación, se­gún que el dato se haya registrado con mayor o menor inten­sidad. Cuando los datos rozan levemente el umbral de registro, la evocación será también leve. Incluso hay casos en que no se recuerda pero al volver a percibir el dato se lo re-conoce. Y hay datos que están trabajando en el umbral de percepción, que para nosotros en este caso es también umbral de me­moria. Esto que se puso de moda en su momento, esto de la acción “subliminal” o la propaganda subliminal, esto que parecía que era un fenómeno interesante y que después resultó un fiasco, era un mecanismo simple, bastante elemental, en don­de se lanzaba un estímulo en el um­bral de percepción. El sujeto no terminaba de registrar el da­to, pero el dato de todos modos en­traba. Y sa­bemos que el dato entraba porque luego ese dato apa­recía, por ejemplo, en los sueños del sujeto. Y además, por­que el sujeto en cierto estado po­día rememorar aquello que en su momento parecía que no había percibido, que no había visto. Así que hay una cantidad de datos que de todos mo­dos pegan en el umbral de percepción, no son registrados en ese momen­to por conciencia, pero van a memoria. Y esos datos, si van a memoria, van también relacionados con el esta­do par­ticular que les acompañaba. Es más, para que esos datos pudieran influir publicitariamente era necesario asociar al disparo del objeto subliminal, una determinada emoción. Si se quería publicitar una bebida, no era cuestión solamente de colocar la bebida en un fotograma de cada 16 cuadros del film publicitario (sabemos que si colocamos en cada 16 cuadros del film ese objeto, vamos a ver la película pero no vamos a ver pasar el disparo subliminal, que está trabajando justo en la franja de percepción). Si elegíamos determinadas partes del film (las partes que tenían mayor calidez emotiva) y en esas partes colocábamos el producto en cuestión, entonces al evocar el sujeto aquella película actuaba sobre él con mayor intensidad el fenómeno grabado subliminalmente. Esa era la idea, funcionaba muy elementalmente. Y no parece que haya incrementado la venta de productos tratados con ese sistema publicitario. Pero aún hay gente que sigue creyen­do en el “poder de aquella arma secreta terrible”. En lo que estamos no es en el problema de la propaganda subliminal. Estamos en el problema de la imagen o del fenómeno que apenas toca el umbral y se graba, pero está gra­bándose simultáneamente un estado. A partir de los umbrales mínimos de evocación, apare­cen gradaciones más intensas hasta llegar al recuerdo automá­ti­co, que es de veloz reconocimiento. Tomemos el caso del len­guaje. Uno cuando está hablando y tiene muy incorporado un determinado lenguaje, no está recordando las palabras que tiene que articular para que salga la voz. Eso pasa en los momentos de aprendizaje, cuando se está aprendiendo otro idioma, pero no en el momento en que se ha incorporado automá­ti­camente el sistema de lenguaje. Ahí se está trabajan­do con ideas, ahí se está trabajando con emociones y entonces memoria va suministrando datos de acuerdo a los estados que se van suscitando en quien quiere desarrollar sus ideas. ¡Qué curioso sería que la memoria fuera simplemente grabación de datos sensoriales! Para poder hablar, ten­dríamos que reproducir todo aquello que se produjo en el momento en que aprendimos a hablar, por lo menos tendríamos que reproducir todo el sis­­tema sígnico. Pero cuando estoy hablando no estoy buscando el sistema síg­nico, lo que estoy buscando es mis ideas, mis emociones y se van soltando las articulaciones sígnicas, esas imágenes sígnicas que voy lanzando luego en el lenguaje. Está actuando el recuer­do au­tomático, un recuerdo de veloz reconocimiento. Y el re­co­nocimiento de un objeto se produce cuan­do es cotejada esa percepción con datos percibidos anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin reconocimiento el psiquismo experimentaría un estar siempre por primera vez ante los fenómenos, a pesar de que estos se repitieran. Sería siempre el mismo fenómeno y no podría haber reconocimiento y así no podría avanzar el psi­quis­mo, pese a lo que opinan algunas corrientes a la moda. Opinan que es un “interesante progreso psicológico” el hecho de que la conciencia trabaje sin memoria. Trabajando sin memoria, estos predicadores no podrían ni siquiera explicar ese sistema a otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El olvido en cambio, es la imposibilidad para traer a la con­­­ciencia los datos ya grabados. Es muy curioso cómo a ve­­ces se olvidan franjas completas de situaciones, o de con­cep­tos, o de fenómenos. En algunos casos aquello que pudiera suscitar un determinado clima es borrado y por lo tanto son borrados todos los fenómenos grabados en memoria que tiene algo que ver con aquél estado. Se borran franjas enteras porque podrían suscitar esa imagen asociada a climas dolorosos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En general, el olvido es la imposibilidad para traer a la conciencia datos ya grabados. Esto ocurre por un bloqueo en la reminiscencia que im­pide la reaparición de la información. Pero hay también suertes de ol­vidos funcionales que impiden la apa­rición continua de recuerdos gracias a mecanismos de interregulación que operan inhibiendo un aparato mien­tras funciona otro. Esto quiere decir que afortunadamente no se está re­­­cor­dan­do de continuo todo; que afortunadamente se puede re­cordar si­tuando los objetos y los fenómenos en distintos momentos, en distintos tiem­pos. Afortunadamente, no se recuerda de continuo porque entonces se vería muy perturbada la recepción de los datos del mundo externo. Con tal fondo de ruido de recuerdo continuo, es claro que tendríamos problemas al observar los fenómenos nuevos. Y es claro que nuestras operaciones intelectuales se verían fuertemente perturbadas también si estuviéramos sometidos al bombardeo continuo de memoria. Incluso veremos cómo el olvido, o la amnesia, o el blo­queo, también operan no por defecto, sino cumpliendo con una función importante para la economía del psiquismo. No será que esta estructura esté mal armada, sino que esté cumpliendo con alguna función aún en los errores que comete.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos observar distintos niveles de memoria. En la ad­qui­sición de la memoria individual, en los primeros momentos en que se empieza a per­cibir y ya se empieza a grabar, se forma una suerte de “substrato”, para darle un nombre; una especie de substrato antiguo de memoria, un subs­trato profun­do de memoria. Sobre esta base de memoria, que es la base de datos con que va a trabajar la conciencia, se va estructurando el sistema de relaciones que luego efectúa la conciencia. Es la memoria más antigua desde el punto de vista del fundamento de las operaciones que se realizan. Sobre esta memoria más antigua se van “depositando” todas las grabaciones que se siguen registrando a lo largo de la vida, este es un segundo nivel de memoria. Y hay un tercer nivel de memoria que es la memoria inmediata, de los datos inmediatos con los que vamos trabajando. Normalmente, la memoria profunda queda archivada fuertemente sin producirse en su substrato operaciones de importancia. Mientras que en la memoria reciente, es necesario todo un trabajo de ordenamiento, clasificación y archivo de datos. También se establecen entre esos niveles (el nivel más reciente, el nivel inmediato, y el nivel mediato), suertes de “diferencias de potencial”, diríamos, en donde los nuevos datos van ingresando y también van modificando a la memoria me­dia­ta. Si es­co­lar­men­te quisiéramos hacer una clasificación hablaríamos de una memoria an­tigua, una memoria mediata y una memoria inmediata. Y es a la memo­ria inmediata a la que le daríamos el mayor trabajo de clasificación que a los otros tipos de memoria. Aunque no se trabaje fuertemente con los da­tos más antiguos, estos están muy arraigados. Es co­mo si crearan un camp­o dentro del cual caen los nuevos. Por esto tenemos serias dificultades para realizar trabajos con la memoria antigua. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos hacer trabajos con la memoria inmediata, actuar indirectamente sobre la memoria mediata pero nos cuesta enormemente modificar huellas profundas del substrato. Ese es el trasfondo que quedó y ese trasfondo, fuer­te­mente grabado, es el que está influyendo sobre los nuevos potenciales que van llegando al archivador. Así que en realidad están influyendo esas tensiones internas de la memoria, esas suertes de climas internos de la memoria, sobre los nuevos datos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En toda grabación y también en la memorización de lo grabado, el trabajo de las emociones tiene un papel muy importante. Así es que emociones dolorosas o estados dolorosos que acompañan a una grabación, luego nos dan un registro di­ferente al de las grabaciones que se efectuaron en estados emotivos de agrado. Así pues, cuando se evoca una determi­na­da grabación sensorial externa, también van a surgir los esta­dos internos que le acompañaron. Si a ese dato externo le acom­­paña un sistema de emociones de defensa, un sistema de emociones dolorosas, la evocación de aquello que se grabó va a venir teñida con todo ese sistema de ideación do­loroso que acompañó a la grabación del dato externo. Y esto tiene im­portantes consecuencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una suerte de memoria de tipo situacional también. Uno graba a una persona en una determinada situación. Al poco tiempo ve a esa misma persona pero en una situación que no tiene nada que ver. Entonces uno en­cuentra a esa persona, la registra como conocida, pero no la reconoce ple­namente; no coinciden las imágenes porque no coincide aquella ima­gen­ de la persona con la situación en la que fue grabada. En realidad, todo tipo de grabación es situacional y podemos hablar de una suerte de memoria situacional en donde el objeto va siendo grabado por los contextos. Mo­dificando luego el contexto en que está ese objeto, encontramos una suerte de sabor conocido en ese objeto pero no podemos reconocerlo por­que los parámetros de referencia han variado. Entonces tenemos dificultades en el reconocimiento por la variación del contexto al confrontar aquella imagen con la nueva. En los mecanismos de evocación, en la re­me­moración en general, hay problemas porque a veces no se sabe co­mo localizar al objeto si no se encuentra todo aquello que le acompañó. Lo que hemos dicho de la evocación, con respecto a que no se buscan imágenes sino que se buscan ciertos tonos, también vale en este caso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las vías de entrada de los impulsos mnémicos (de los impulsos de memoria), son los sentidos internos, los sentidos externos y las actividades del aparato de coordinación. Por su parte, los estímulos que llegan siguen una doble vía: una vía que va directamente al aparato de registro y una vía que va al aparato de memoria. Es suficiente con que los estímulos sobre­pa­sen levemente los umbrales sensoriales para que sean re­gis­trables. Y es suficiente una mínima actividad en los distintos niveles de conciencia para que haya grabación. Por otra parte, al actualizarse memoria por la traducción de impulso a imagen y de imagen a centro, como del funcionamiento del centro a su vez hay registro, se refuerza memoria. Estamos diciendo esto: si un impulso de memoria llega a conciencia y en conciencia este impulso se convierte en imagen, esta imagen actúa sobre los centros y estos dan la señal hacia afuera. Al efec­tuarse esta señal hacia afuera, de to­dos modos se registra la actividad del centro en sentidos inter­nos. Por consiguiente, ¿cómo se aprende realmente? ¿Se apren­de realmente por el dato que llega a los sentidos y se archiva en memoria o se apren­de cuando se efectúa? Un poco por las dos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la educación escolar se ha supuesto que una fuente emisora dé señal, una fuente receptora tome la señal y en eso con­sista el aprendizaje. Parece que las cosas no funcionan tan así. Parece que se aprende cuando el dato que sale de me­moria llega a conciencia, se traduce en imagen, moviliza cen­tro y va como respuesta (se trate de respuesta intelectual o emotiva o motriz). Cuando este impulso convertido en imagen moviliza centro y centro efectúa, de esa acción del centro se tiene a la vez registro interno. Cuando se establece todo esta realimentación, este feed-back, es cuando la grabación se acentúa. En otras palabras: se aprende haciendo y no simplemente registrando. Si ustedes trabajan con un niño dándole explicaciones y el niño simplemente está en actitud receptiva, su situación de aprendizaje será muy diferente a que al niño le suministran datos y le pidan que con esos datos estructure relaciones y explique él lo que aprendió. Como a la vez hay un circuito entre el que enseña y el que aprende, las mismas operaciones del que aprende, el pre­guntar del que aprende sobre el que enseña, hace que el que enseña tenga que efectuar trabajos y relaciones incluso no pensadas por él. De tal manera que en este sistema de relación todos aprenden. Es un sistema de relaciones entre ambos interlocutores en donde, claro, el esquema de causa y efecto no funciona. Funciona una continua reacomodación en estructura, donde al dato se lo va viendo desde distintos puntos y donde no está solamente la actitud activa del que suministra dato y pasiva del que recibe el dato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el circuito entre sentidos y coordinador la memoria actúa como una suerte de conectiva, como un puente, compensando en ocasiones la falta de datos sensoriales, ya sea por evocación, ya por recuerdo involuntario. Y en el caso del sueño profundo, en donde no hay entrada de datos externos, están llegando a conciencia datos cenestésicos combinados con datos de memoria. En este caso los datos mnémicos no aparecen evocados intencionalmente, pero de cualquier modo el coordinador está realizando un trabajo, está ordenando datos, está analizando, está haciendo operaciones con participación de memoria; aún en el estado de sueño profundo, se están realizando todas estas operaciones. Conciencia está haciendo esto. Como ustedes saben, nosotros no identificamos conciencia con vigilia. Conciencia para nosotros es algo mucho más vasto, por eso hablamos de niveles de conciencia. Bien, la conciencia, en su nivel de sueño está abocada a ese trabajo mecánico de clasificación y de ordenamiento de los datos. En el nivel de sueño profundo hay reordenamiento de la materia prima vigílica, es decir, de la memoria reciente. Por eso es que los sueños de ese día tienen que ver preferentemente con la materia prima que se ha recibido durante el día. Desde luego que ahí se establecen largas cadenas asociativas y el dato de ese día, la materia prima de ese día a su vez, engancha y conecta con datos anteriores, pero es básicamente la materia prima del día (la memoria reciente), la que está trabajando en la formación del ensueño del sueño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El coordinador puede dirigirse a la memoria mediante la evocación. A esta evocación le llamamos nosotros “mecanismo de reversibilidad”. Exige una actividad del coordinador en la búsqueda de las fuentes. Existe también una cantidad numerosa de errores de memoria. El error más general de la memoria es el del falso reconocimiento, que surge cuando un dato nuevo es relacionado incorrectamente con uno anterior. Esta situación en que ahora estoy, es sumamente similar a otra situación en que estuve antes, sólo que el objeto que tengo ahora no lo he visto antes. Como existen grabaciones de tipo situacional, yo ahora experimento la sensación de ya haber visto ese objeto, y no es que haya visto ese objeto nunca, sino que reconozco situaciones similares a la que estoy ahora y que ya han sucedido en otro momento. Entonces emplazo a ese nuevo objeto dentro de esa memoria situacional y me aparece como reconocido. A veces sucede lo inverso. Es que un objeto que reconozco suscita una situación que no he vivido jamás pero que me parece haber vivido. Una variante de esto, la variante llamada de “recuerdo equívoco”, es la de suplantar por otro a un dato que no aparece en memoria, como si se llenara el vacío de información.&lt;br /&gt;
Genéricamente se le llama amnesia a un registro de imposibilidad total para evocar datos o secuencias completas de datos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay distintas clasificaciones de estas amnesias, de estos olvidos. Puede haber amnesias no sólo referidas a un deter­minado objeto, o a objetos que se encadenan con él con­ti­gua­mente, contradictoriamente o similarmente. También pueden ope­rar amnesias donde lo que se borra no es determinado objeto sino una de­ter­minada situación y que está actuando en los distintos niveles de memoria. Ejemplificando esto: no me olvido lo que sucedió solamente hace cinco días, sino que olvido en distintas etapas de mi vida algunas situaciones que están relacionadas entre sí. Entonces, el olvido no solamente es lineal en una franja temporal, sino que a veces es selectivo de una determinada si­tua­ción que se repite en distintas etapas vitales. Toda aquella franja queda borrada, aparentemente, porque en realidad es muy difícil que algo se borre de memoria. Lo que sucede normalmente es que el dato no puede ser evocado porque no se tiene registro de tal sensación, porque esa sensa­ción del registro que corresponde a esa franja fue influida por otros tipos de sensaciones, entre otras, las sensaciones dolorosas. Las sensaciones dolorosas que acompañan a las grabaciones de determinados fenómenos son las que tienden a desaparecer en la evocación. Como estas sen­saciones dolorosas son rechazadas por toda la estructura, entonces es rechazado todo lo que le acompaña. Es básicamente el mecanismo de dolor en la gra­bación de un dato, el que a la corta o a la larga va a hacer evanescer el dato, va a hacer desaparecer el dato, por lo menos en su aspecto evo­­ca­tivo. De todas maneras, aquello que fue grabado con dolor, o es olvidado, o es evo­ca­do nuevamente en conciencia; pero transformados los contenidos laterales que le acompañaron. Hay grabaciones “a fuego”, dirían algunos, que son grabaciones dolorosas. Pero en estas grabaciones dolorosas, si se las examina bien, se verá que numerosos fenómenos que le acompañan han sido transformados fuertemente. Toda grabación está asociada a otras contiguas. No hay pues recuerdo aislado sino que el coordinador selecciona entre los recuerdos, aquellos que le son necesarios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Refiriéndose al problema de la grabación de lo doloroso y lo placentero, se pregunta esto: ¿qué pasa cuando un estí­mulo sensorial es grabado placenteramente pero, por otras circunstancias, esto provoca dolor moral o dolor intelectual? Supongan a una persona que por su forma­ción moral tie­ne problemas con determinados datos sensoriales de tipo pla­centero. Ahí hay dolor y placer mezclado. Resulta que es­ta persona re­gistra placer físico y ese registro de placer fí­sico a la vez le crea pro­blema de valoración moral. ¿Cómo va a evocar entonces ese registro? Lo más probable es que en el futuro no quiera ni acordarse de lo que pasó. Pero tam­bién es probable que surja una especie de estado ob­se­sivo con respecto a aquella situación. Y entonces nos va­­­mos a en­contrar con esa buena persona que por un lado re­prime la evocación de los registros placenteros y por otro lado surgen los registros placenteros y se imponen a su conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Conciencia ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entendemos a la conciencia como el sistema de coordinación y registro que efectúa el psiquismo humano. A veces hablamos de “conciencia”, a ve­ces de “coordinador” y a veces de “registrador”. Lo que pasa es que aún tratándose de la misma entidad, está cumpliendo con funciones distintas pero no se trata de entidades diferentes. Muy distinto es esto a lo que llamamos yo. A ese yo no lo identificamos con conciencia. Considere­mos a los niveles de conciencia como distintos ámbitos de trabajo de la con­­ciencia e identifiquemos al yo con aquello que observa los procesos psí­­quicos, no necesariamente vigílicos, que se van desarrollando. En vigilia voy registrando y voy haciendo numerosas operaciones. Si alguien me pregunta “¿quién es usted?”, voy a decir: yo y le voy a agregar a eso un documento de identidad, un número, un nombre, o cosas por el estilo. Y me da la impresión de que ese yo, registrará desde adentro las mismas ope­raciones, observará las operaciones de la conciencia. Por lo pronto ya te­nemos una distinción entre las operaciones que efectúa la conciencia y este observador que se refiere a esas operaciones de la conciencia. Y si me fijo cómo voy observando las cosas, veo que voy observando las co­sas “desde adentro”. Y si observo mis propios mecanismos, veo que mis mecanismos están vistos “desde afuera”. Si ahora bajo el nivel de con­ciencia y me voy al sueño, ¿cómo me veo yo? Yo voy caminando por la calle, en un sueño; yo veo autos que pasan, gente que pasa ¿desde dón­de veo a la gente que pasa, a los autos que pasan? ¿Desde dentro de mí? (Como ahora que los veo a ustedes y sé que están afuera de mí, y por lo tanto los veo desde adentro de mi). ¿Así me veo yo? No, yo me veo desde afuera. Si observo cómo veo desde el nivel de sueño, me veo a mí mismo viendo los autos que pasan, a la gente que pasa, y yo me observo desde afuera. Háganlo de otro modo, prueben con la memoria. Ustedes ahora se recuerdan en una situación cuando eran niños. Bien. ¿Qué es lo que ven en esa escena?, ¿ven ustedes desde adentro, como ven ahora las cosas que los rodean, ven desde adentro (siendo niños) las cosas que los rodean? Se ven desde afuera. En ese sentido, ¿dónde está el yo? ¿El yo está adentro del sistema de estructuración que hace la conciencia y percibe las cosas, o el yo está afuera? La impresión que se tiene es que en algunos casos está adentro y en otros casos está afuera, por una parte. Y por otra parte, se ve que al observar las mismas operaciones de la conciencia es separado el observador de estas operaciones. En todos los casos, el yo aparece como separado, esté adentro o esté afuera. Lo que sí sabemos es que no está incluido en las operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este yo entonces, ¿cómo es que lo identifico con la conciencia, si todos los registros que tengo son de separación, entre yo y conciencia? Si observo todos los registros que tengo del yo, voy a ver que todos estos registros son de separación entre esto que llamo “conciencia y operaciones de la conciencia”, y esto que llamo “yo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se constituye este yo, por qué surge este yo y por qué cometo el error de asociar el yo a la conciencia? Primeramente, no consideramos consciente a ningún fenómeno que no sea registrado, ni tampoco a ninguna operación del psi­quismo en la que no participen tareas de coordinación. Cuando hablamos de registro, hablamos de registro en distintos niveles. Porque no identificamos conciencia con vigilia. Conciencia es algo más amplio. Se suele vincular conciencia con actividad vigílica, quedando el resto fuera de la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a los mecanismos fundamentales de conciencia, entendemos por tales a los mecanismos de reversibilidad que son las facultades que tiene la conciencia para dirigirse, por medio de la atención, a sus fuentes de información. Si se dirige hacia la fuente sensorial, hablamos de “aper­cep­ción”; si se dirige hacia la fuente de memoria, hablamos de “evocación”. Puede existir también la “apercepción en la evocación” cuando se apercibe un dato que se grabó en el umbral de registro. Ese es el caso de la grabación sub­liminal de la cual no se cae en cuenta en el momento en que se produce y que luego, sin embargo, puede ser evocada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamo “percepción” al simple registro del dato sensorial. Aquí estamos juntos, se escucha un ruido, percibo el ruido. Mi interés luego podrá dirigirse a la fuente de ruido, pero el he­cho es que el dato se impuso a mi registro. A esto lo voy a con­siderar percepción. Por supuesto que es sumamente complejo, ha habido estructuración y todo aquello. Llamo, en cambio, “apercepción” a la búsqueda del dato sensorial. Así es que percibo cuando se impone el dato, apercibo cuando busco el dato. Llamo “recuerdo” a esto que no viniendo de los sentidos sino que viniendo de memoria, llega a la conciencia. Llamo “evocación” a esta actividad de la conciencia que se dirige a buscar los datos de memoria. Pero también hay otros casos que nos complican un poco: la “apercepción en la evocación”, por ejem­plo, en la que parecen mezclarse los actos de los dos aparatos. Este es el caso en que el dato ha sido grabado en el umbral sensorial y en ese mo­mento no tengo conciencia vigílica de lo que ha pasado con ese dato, pero ese dato se ha registrado en memoria. Y entonces, más adelante, en un trabajo de evocación, ese dato se evidencia. Ejem­plificando. Veo nume­ro­sas personas en la ca­lle, voy pasando mi mirada automáticamente delante de ellas y luego, recordando lo que pasó, digo: “¡Pero si pasó un amigo frente a mí y no lo saludé!”. Ahí estoy trabajando con apercepción en la evocación. Es decir, me estoy fijando en lo que pasó en memoria, es­toy evocando, y al evocar surge aquello que fue grabado pero de lo cual no tuve debida cuenta en el momento en que se produjo. Entonces, de to­das las sensaciones de registro que tengo ahora en el hecho de evocar, selecciono y voy a una de aquellas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La actuación de los mecanismos de reversibilidad está di­rec­tamente r­e­­la­cionada con el nivel de trabajo de la con­­cien­cia. Y decimos que a me­­dida que se desciende en los niveles de conciencia, disminuye el tra­ba­jo de esos me­canis­mos y a la inversa. Esto va a tener para nosotros una gran importancia práctica en trabajos posteriores. A me­dida que disminuye el nivel de trabajo de la conciencia, los mecanismos de reversibilidad se van bloqueando, van dis­minuyendo sus actividades. Y a medida que subimos el nivel de trabajo de la conciencia la rever­si­bi­li­dad (la dirección de la conciencia sobre sus propios mecanis­mos), se ele­va en su trabajo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una estructuración mínima sobre la base de la cual fun­cio­nan todos los mecanismos de conciencia, que es esta de acto-objeto. Así como funcionan estímulos-registros, así también funcionan actos-objetos en conciencia, ligados por este mecanismo de estructuralidad de la conciencia; este mecanismo intencional de la conciencia. Siempre los actos están referidos a objetos, se trate de objetos tangibles, intangibles o me­ramente psíquicos.&lt;br /&gt;
Así como los sentidos y memoria están siempre trabajando, así conciencia está continuamente lanzando actos dirigiéndose hacia objetos. Esta ligazón entre un acto y un objeto no es permanente, ya que existen actos lanzados en busca de su objeto, y es precisamente esta situación la que le da dinámica a la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos psicólogos pensaron que era característica fundamental de la conciencia que el acto de conciencia estuviera ligado al objeto. Que no podía haber acto sin objeto y no podía haber objeto sin acto. Desde luego ellos no descartaron que el objeto al cual se refiere la conciencia pueda cambiar. Si eso no fuera así, la conciencia se vería en serias dificultades para transitar de un objeto a otro, porque en el mo­men­to de tránsito nos encontraríamos con que ese acto se en­cuentra sin el mismo objeto. Es gracias a que puede trabajar este acto en busca de objetos que la conciencia puede trasladarse de unos a otros. En rigor, aquellos psicólogos descubrieron una gran verdad y es que siempre el acto de conciencia se refiere a un objeto y que aunque el objeto cambie, la conciencia se dirige “hacia”. La conciencia, por tanto, es intencional y se comporta como una estructura acto-objeto. De tal manera que los objetos de conciencia, se trate de percepciones que llegan a conciencia, de recuerdos, de representaciones, de abstracciones, etcétera, aparecen todos ellos, como objetos de los actos de conciencia. Y ahora pues, puedo buscar un determinado re­cuerdo: ese es un objeto. Ahora puedo buscar una determinada percepción: ese es un objeto. Ahora puedo hacer una abstracción: ese es un ob­jeto. Pero las operaciones que realizo son de distinta naturaleza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay dis­tintos tipos de actos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Esta intencionalidad de la conciencia (este dirigirse los actos de con­cien­­cia hacia determinados objetos), siempre está lanzada hacia el futuro, hacia cosas que deben aparecer. Es muy importante esta actividad de fu­tu­rición del acto de conciencia. La intencionalidad siempre está lanzada hacia el futuro, lo que se registra como tensión de búsqueda.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si voy a recordar lo que sucedió hace media hora me estoy dis­poniendo a lanzar mi acto de conciencia hacia el futuro. En este momento “to­davía no” encuentro lo que pasó hace diez mi­nutos, pero lo estoy bus­cando; seguramente en el futuro encontraré lo que estoy buscando; ahora, finalmente, di con lo que estaba buscando. Inevitablemente, la con­ciencia se va mo­viendo en futuro y así trabaja revirtiendo sobre los acon­te­ci­mientos pasados. Inevitablemente, el tiempo de conciencia es de fu­turición: va hacia lo que va a sucederle a la conciencia, aun en el caso del recuerdo. Así es que estas personas que se van hacia el pasado y se que­dan arraigadas en el pasado y se quedan fijadas en el pasado, y parece que su dinámica de conciencia quedara cristalizada, aún para estas personas, la dinámica de conciencia sigue actuando. En todos los casos voy ha­ciendo registros de cosas pasadas pero la dirección de mi conciencia siem­pre es buscando, siempre es ava­nzan­do, aunque sea tratando de traer los acontecimientos que ya pasaron hace mucho tiempo. La estructuración de los tiempos de conciencia es distinta según varíe el ni­vel de trabajo de la conciencia. En sucesión los datos se van almacenan­do de un modo particular y luego puedo ir evocando el orden sucesivo pero esto no funciona así en otros niveles de trabajo de la conciencia. La su­cesión del transcurrir se modifica según los niveles de conciencia. Enton­ces las cosas anteriores pueden aparecer como posteriores, las posteriores como anterio­res y ahí se produce esa mezcla particular que ocurre en los sueños.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hay dos características importantes en la estructuración que hace la con­ciencia según el nivel de trabajo que esté operando: el ordenamiento de los tiempos, por una par­te, y la variación de la reversibilidad por la otra.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La eficacia de los mecanismos de reversibilidad y el ordenamiento de los objetos en los tiempos de conciencia, son características netamente vigílicas. Podemos hablar de otra suerte de mecanismo, o de otra suerte de función de la conciencia tal como la atención que es una aptitud de la concien­cia que permite observar a los fenómenos internos y externos. Cuando un estímulo supera el umbral, despierta el interés de la conciencia quedando en un campo central al cual se dirige la atención. Es decir, la atención funciona por intereses, por algo que de algún modo impresiona a la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Surge un estímulo que pasa umbral y entonces, no habiendo otras cosas que tratar, mi atención se dirige hacia el estímulo que lo solicita. Es decir, esta atención siempre es guiada por intereses, que son registros. El objeto puede quedar en un campo central, en cuyo caso lo estoy considerando plenamente a él. Si considero plenamente a ese objeto, los objetos que lo rodean pierden interés, en el sentido de que mi atención abarca al objeto y secundariamente, su campo se amplía a otros. Pero mi atención está dirigida hacia un objeto. A eso le llamo campo de presencia: a todo aque­llo que aparece en mi atención de un modo soberano. Y todo lo que no aparece ligado estrictamente a ese objeto, se va diluyendo en mi atención. Es como si me desinteresara de otras cosas que rodean al objeto. A este desinterés objetal gradual lo considero ingresando en el campo de co­­presencia, pero esa copresencia es también actuante y acompaña a la pre­­sencia del objeto central. Por tanto, no vayamos a confun­dir los campos de presencia y copresencia con la vieja representa­ción del “foco aten­cional” que se suponía resaltaba el objeto al cual se atendía y des­di­bu­jaba gradualmente a los otros ob­jetos, quedando estos en situación de inac­tividad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos campos de copresencia, aunque aparezcan como fenó­menos estrictamente del mecanismo de conciencia, tienen que ver con la memoria. En un primer momento estoy observando un objeto. Este objeto está ro­deado de otros. El objeto que atiendo es el más importante, pero también hay otros. Estas operaciones tienen que ver con la atención y tie­nen que ver con la percepción. Si yo evoco el objeto central que observé anteriormente, entonces entrará en mi campo de presencia; pero también ahora puedo evocar y poner en mi campo de presencia, a los objetos que fueron secundarios en el momento de la percepción. De manera que en la evo­cación puedo desplazar mi campo de presencia a las co­pre­sencias. Aquello que era lo secundario puede convertirse en la evocación, en lo primario. Yo puedo hacer todo esto porque de todos modos ha habido registro del objeto presente y de los objetos copresentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y estas copresencias en memoria van a cumplir con funciones muy importantes porque van a permitir que yo ligue una cantidad de objetos que no están presentes en un momento de grabación pero que han sido grabados antes. Y esto me va a permitir decir: “¡ah, esto se parece a tal cosa que vi antes!; ¡ah, esto se parece a tal otra cosa!; ¡ah, esto se diferencia de aquello!; ¡ah, esto se relaciona con aquello!”. Es porque a medida que voy percibiendo, también está trabajando memoria y copresentemente están trabajando numerosos datos frente a lo que veo. Este trabajo de presencias y copresencias permite estructurar los datos nuevos que van llegando, aunque sea por las percepciones. Si no existiera la presión de esos datos de copresencia, no podría estructurar los datos nuevos que llegan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que decimos muy simplemente que cuando la atención trabaja hay objetos que aparecen como centrales y objetos que aparecen en la periferia, objetos que aparecen co­pre­sen­te­mente. Esta presencia y copresencia atencional, se da tanto con los objetos externos como con los objetos internos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atender a un objeto se hace presente un aspecto evidente y lo no evidente opera de modo copresente. Este objeto que estoy viendo está presente sólo en lo que alcanzo a percibir de él, lo demás está “tapado”. Pero eso que está tapado actúa de modo copresente. Yo no me imagino que es sólo una línea que tengo delante o sólo un plano o dos planos que simplemente percibo. Yo me doy cuenta de que se trata de un cuerpo. Todo esto está trabajando copresentemente. Y todo esto es más que la percepción que tengo. Cada vez que percibo, percibo el objeto más lo que le acompaña. Esto lo hace la conciencia sobre la percepción. Y siempre estoy percibiendo, estoy estructurando más de lo que percibo. A veces lo hago bien, a veces no tan bien. Esto de inferir más de un objeto de lo que de él se percibe es característico de la conciencia. La conciencia trabaja con más de lo que necesita atender, sobrepasa al objeto observado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los distintos niveles de conciencia se experimenta lo mismo. Por ejemplo, en vigilia hay copresencia de ensueño y en los sueños puede haber vigilia copresente. ¿Quién no ha tenido la sensación mientras duerme, de que está despierto? ¿Quién no ha tenido la sensación de saber, mientras duerme, que está soñando? ¿Quién no ha tenido la sensación en vigilia, de estar más o menos dormido al advertir la fuerza de una secuencia de ensueños? Los niveles están trabajando copresentemente y a veces se tiene registro de este hecho. A veces afloran contenidos de distintos niveles a la vigilia, y entonces cobro conciencia de la presión de estos con­tenidos. Mi vigilia es invadida por un estado, mi nivel de con­­ciencia vigílico es invadido por un estado que no le corresponde al mundo de la percepción; por objetos que nada tienen que ver con los objetos que percibo cotidianamente. Los estados que surgen en mi vigilia, me ponen en presencia de que es­tán operando otros niveles simultáneamente al nivel de vigilia. Esto también es copresencia del trabajo de los otros niveles, si­multáneamente al trabajo de un determinado nivel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay también en esta conciencia singular, algunos mecanismos abs­trac­tivos y asociativos. La capacidad de abstraer de la conciencia au­men­ta también en el nivel vigílico. Decimos que, en general, en vigilia au­­­menta la reversibilidad, aumenta el manejo de la atención, aumenta el orden de los acontecimientos en el tiempo y también aumenta el trabajo abstractivo de la conciencia. En semisueño y en sueño, van bajando en su nivel de trabajo todos los mecanismos que hemos descripto antes y va bajando la capacidad de abstracción también. A medida que se baja de nivel, baja la capacidad de abstracción, se puede abstraer menos. Menos operaciones matemáticas se hacen cuando uno tiene sueño y pocas operaciones matemáticas cuando uno duerme. Pero a medida que se baja de nivel de conciencia aumenta la capacidad asociativa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la base de la vigilia está también la asociación, pero se especializa la vigilia en los mecanismos abstractivos. Hablando de la imaginación, decimos que su trabajo se manifiesta poniendo en marcha los mecanismos asociativos. Comprobamos que hay una imaginación espontánea, por así decir, simplemente asociativa y una imaginación dirigida. Es muy distinto esto de asociar cosas desordenadamente a poner en relación distintas ocurrencias como puede hacer, por ejemplo, un novelista. El escribe: “capítulo primero”, “capítulo segundo”, y va ordenando la imaginación. Es bien distinta la imaginación espontánea, desordenada y asociativa, de la imaginación que ordena todo lo asociativo que ha ido ocurriendo. A ésta se le suele llamar “imaginación dirigida”. El arte trabaja mucho con este tipo de imaginación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay importantes distinciones entre las operaciones abs­trac­ti­vas y las operaciones imaginativas. Las abstractivas tienen una mayor lógica, ordenan el mundo de los datos. Mientras que la imaginación no se ocupa de ordenar, sino que va traba­jan­do con imágenes que funcionan según asociaciones y que van de lo igual a lo igual, o de lo parecido a lo parecido. Esa es una vía, a la cual llamamos de “similitud”. Similitud es, por ejem­plo, esta asociación “rojo-sangre”. Por “contigüidad”, o proximidad, se puede asociar “puente-río”. Y por “contraste” se puede asociar “blanco-negro”, “alto-bajo”, y así siguiendo. La imaginación divagatoria se caracteriza por la asociación libre, sin guía, en la que las imágenes se sueltan y se imponen a la conciencia so­bre todo en sueños y ensueños. En la imaginación dirigida, en cambio, hay una cierta libertad operativa de la conciencia en su nivel vigílico, admitiéndose una dirección en torno a un plan de inventiva en el que es de interés formalizar algo inexistente aún. Alguien sigue un plan y se dice: “voy a escribir sobre tal cosa” y suelta la imaginación pero va llevando, más o menos, el plan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según que los impulsos que llegan a la conciencia sean traba­ja­dos por uno u otro de los mecanismos señalados, es decir, por los mecanismos de abs­tracción o por los mecanismos de aso­ciación, se obtendrán distintas tra­ducciones que se formalizarán en representaciones distintas. Nor­mal­men­te, los trabajos abstractos tienen que ver poco con la imagen. En cam­bio, cuando se sueltan los mecanismos asociativos, la base del trabajo es la imagen. Esto de la imagen nos lleva a cuestio­nes de suma importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Espacio de representación&amp;lt;ref&amp;gt;Sobre el espacio de representación, ver «Psicología de la imagen», en Contribuciones al pensamiento, México, D.F., Plaza y Valdés, 1990.&amp;lt;/ref&amp;gt; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos psicólogos creyeron ver en la imagen una mala “copia” de la per­cepción y, en suma, un error de la conciencia. Para nosotros, la imagen cumple con numerosas funciones. Y una de las más importantes funciones de la imagen es la de llevar impulsos al aparato de respuesta. Así es que cuando surge una imagen, tiende a movilizarse una respuesta. Cuando surge una abstracción no necesariamente se moviliza una respuesta. Con esto de las “cosas que me imagino”, está pasando que voy llevando impulsos desde la representación al apa­ra­to de respuesta. Veremos esto mediante el ejemplo de la “to­nicidad muscular”. Si imagino un objeto a la derecha de mi cuer­po, poco a poco este tiende a enderezarse en esa dirección. Si lo imagino a la izquierda, sucede lo mismo hacia esa otra dirección. Más fácilmente se mueve la mano en dirección al objeto que se piensa; más difícilmente en la dirección opuesta. La imagen está predisponiendo el trabajo del centro motriz en una dirección u otra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desarrollemos esto. Una persona experimenta hambre en su casa y va inmediatamente a la nevera. Cualquiera diría que frente al estímulo, obra esa respuesta. ¡Así de fácil! ¿Pero, cómo es esto que al “estímulo-hambre” corresponda la “respuesta-ir a la nevera?”. ¿Por qué, por ejemplo, cuando a una persona le da hambre, no va al baño? ¿Cómo hace ella para que aparezca la nevera y no aparezca el baño? Es que seguramente ha pasado algo muy veloz que él ni siquiera alcanzó a visualizar pero que actuó. Es de suma importancia comprender la función con que cumple la imagen porque ésta es la que prepara el tono corporal y finalmente mueve al cuerpo en una dirección. Al decir que “la imagen lleva cargas psíquicas a niveles físicos” estamos a mucha distancia de lo que pensaban los psicólogos que suponían a la imagen como una percepción degradada. Relacionemos el trabajo de las imágenes con el de los glóbulos rojos. Estos glóbulos de la sangre llegan hasta los pulmones y se cargan de oxígeno; desde allí se trasladan por el torrente a descargar el oxígeno en distintos puntos del cuerpo; cuando lo hacen, se cargan de gases viciados y entonces vuelven a los pulmones para desechar su carga en ellos. Así también, estas conectivas del trabajo psíquico (las imágenes), toman cargas de un lado; las llevan a otro; las descargan; vuelven a tomar cargas y así van haciendo ese traslado de energía psicofísica. Las imágenes van trasladando impulsos que en ocasiones son tensiones, que en ocasiones son irritaciones, en ocasiones son datos de percepción, en ocasiones son datos de memoria. Se van traduciendo estos impulsos en imágenes que al manifestarse se lanzan hacia los cen­tros de respuesta. Entonces los centros se mueven, o de­fen­­diendo al cuerpo y provocando huida, o acercándose hacia las cosas placenteras. Y es gracias a estas imágenes que los registros de lo placentero y de lo doloroso pueden conver­tir­se en actividad del cuerpo. Pero también sucede esto con lo placentero y lo doloroso en las actividades mismas de la men­te. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunas imágenes están cumpliendo con la función de des­cargar tensiones en la representación por la función de evocar objetos o situaciones placenteras que sirvan a la economía del psi­quismo. Estas imágenes siempre tienden a abrirse paso y al hacerlo van encontrando resistencias. Hay, precisamente, ciertas imágenes que se imponen obsesivamente porque no se pueden abrir paso. Desde luego que existen procedi­mientos para permitir que la imagen se abra paso y se ma­ni­fies­te hacia el centro en cuestión. Y eso nos hace ver claramen­te la fun­ción catártica de la imagen. La imagen se convierte luego en palabras, por ejemplo, y por las palabras algunas tensiones se descargan o se siguen transformando en su desplazamiento hacia los centros. Por lo demás, vamos a encontrar no sólo la función “catártica” (el traslado de carga de la imagen), sino también la función “transferencial” que tiene la ima­gen cuando se va desprendiendo del campo de impulsos que la motivó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Preguntemos: ¿cómo es posible que, en el nivel de sueño, las imágenes que son tan poderosas no muevan al cuerpo? Deberían, por tonicidad, mover al cuerpo más que en vigilia. Si a medida que baja el nivel hay más imágenes, entonces du­rante el sueño debería moverse más el cuerpo. Sin embargo, lo normal es que, en el sueño, el cuerpo no se mueva si­guien­do las imágenes. Ahí opera un mecanismo de bloqueo que fisiológicamente puede ser rastreado; un mecanismo que actúa, cuando baja el nivel de conciencia, cortando la conexión con el trabajo del centro motriz. Entonces, las imágenes surgen y no pasa la descarga movilizando al cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hablamos de imágenes, no estamos hablando solamente de las imágenes visuales. Cada sentido produce su tipo de imagen y gracias a eso se puede tener representación de fenómenos olfatorios, de fenómenos gustativos, auditivos, etcétera. Normalmente, sobre todo en este tipo de cultura y con en este tipo de educación, las imágenes están asociadas a lo visual. Pero ustedes pueden comprobar, en ustedes mismos, que pue­den también representar olores, o pueden recordar voces sin que esto ne­ce­sariamente dependa de la representación visual. Eso que recuerdan en cuanto a olfato, o sonido, se da en “alguna parte” de la representación. Desde luego que ustedes van a distinguir, en cuanto a ubicación del fenómeno de representación auditiva, entre el sonido que llega desde afuera y el sonido que ustedes representan o imaginan. Este último no sólo está “aden­tro” (y eso ya les marca un espacio de representación), sino que ese “aden­tro” está ubicado en algún “lugar”. Este lugar no necesariamente es visto, pero es experimentado y es sentido. Ustedes ahora están en un concierto, tienen a la orquesta adelante. Ustedes cierran los ojos, están muy atentos a lo que va pasando con los instrumentos. Ustedes escuchan un instrumento a la izquierda. Escuchan luego un instrumento a la derecha. Si se fijan en sus propios ojos van a ver que cuando escuchan a la izquierda, los ojos se mueven hacia la izquierda y cuando escuchan al instrumento de la derecha, los ojos se mueven hacia la dere­cha. De esta manera ustedes van siguiendo no exactamente a la música, sino a las fuentes productoras del sonido también con el movimiento de los ojos. De ahí infieren ustedes (en un ca­so más de la tonicidad), que allá donde va la atención sobre el fenómeno, aunque no sea visual, también los ojos van si­guiendo a esa fuente. De tal manera que, aunque el ojo nada ten­ga que ver con la música y el ojo nada tenga que ver con el so­nido, el ojo va siguiendo en el espacio a los estímulos que van llegando al oído. Es más, se dice de un sonido que es “alto” o que es “bajo” porque también (si observan lo que su­cede con la representación de esos sonidos y observan el re­gistro del movimiento del ojo), comprobarán que a medida que se agu­zan los sonidos, el ojo tiende a moverse hacia arriba. A medida que los so­nidos se hacen graves el ojo tiende a moverse hacia abajo. Aparente­men­te, el ojo y el oído no tienen conexión. Pero como ''todos los sentidos pro­ducen su representación y esta representación está dada en un espacio mental, este espacio pone un ámbito en el que se emplazan las representaciones que han provenido de distintas fuentes perceptuales. Este espacio no es sino el conjunto de representaciones internas del propio sis­tema cenestésico''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De tal modo que el espacio mental es una suerte de pan­talla que reproduce los impulsos de la propia cenestesia. Así es que to­do fenómeno de percepción que llega al aparato de coordinación, se em­plaza en algún punto de la pantalla de re­presentación. Se trate de un so­nido, se trate de un olor o se trate de un objeto que entra por vía visual, en todos los casos se emplaza en algún punto del espacio de representación. Este espacio no solamente tiene gradación en dos planos, sino que tie­ne profundidad, tiene volumen y reproduce, apro­­xi­ma­damen­te, al propio cuerpo. Se trata de un “cuerpo” de representación, o si se quiere, de un “trasfondo re­fe­­ren­cial espacial”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si se recuerda aquella orquesta del ejemplo, tal vez se recuerde también la música y la ubicación “espacial” en la que se emplazaban los dis­tintos instrumentos y los distintos sonidos. Se podrá comprobar también que en los actos de recordar se verifica el movimiento del ojo en bus­ca de la fuente productora de “sonido”, localizando los “lugares” de don­de proviene dicho “sonido”. Cuando se recuerdan sonidos “lejanos y adelante”, se los emplaza en una profundidad del espacio diferente a la de los recuerdos de los sonidos ubicados “cerca y adelante”, y esa gradación de distancias internas está acompañada por la acomodación del ojo como si éste percibiera fenómenos del mundo externo. Estos “lejos” y “cer­ca”, com­binados con las posiciones “adelante” y “atrás, “a derecha e izquierda”, “arriba” y “abajo”, nos muestran claramente la volumetría del espacio de representación. Si este espacio tiene por lo menos tres di­mensiones, entonces todo fenómeno (aún táctil, gustativo u olfatorio), tendrá posibilidades de emplazarse en lo alto, en lo ancho y en lo profundo. Esta profundidad del espacio de representación es la que permite ubi­car a los fenómenos, si han partido del mundo interno o si han partido del mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí es necesario precisar que ''la “barrera” separadora del mundo “in­terno” y “externo” es el tacto'', desdoblado co­rres­pondientemente como tacto interno y externo. Una importante ubicación de la “barrera táctil” está en el rostro que es, precisamente, donde se encuentran concentrados en poco espacio la mayor parte de los sentidos externos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe pues, un sistema de gradación en el espacio de representación que permite ubicar los fenómenos desde la fuente de donde provienen y ade­más distinguir, en alguna medida, entre el mundo de la cenestesia y el mun­do de los sentidos externos. Gracias a que existe ese espacio de representación, un sistema de impulsos llega a conciencia y se traduce en ima­gen, esta imagen se traduce nuevamente disparando actividad sobre un centro y éste se activa en dirección a alguna franja y profundidad del men­cionado espacio. Por otra parte, del trabajo del centro también se tie­ne percepción, ésta genera su imagen correspondiente y así, en un circuito de retroalimentación, se va ajustando la actividad general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si la representación interna se emplaza en el nivel de los fenó­menos cenestésicos, estas imágenes que se convierten en respuestas van a movilizar fenómenos en niveles cenestésicos. Si la representación se dispara en las gradaciones propias de las actividades externas, entonces movilizarán centros en dirección externa. Desde luego que pueden existir numerosos errores en el emplazamiento de una imagen en un nivel de representación y entonces sería de interés contar con procedimientos que permitieran desplazar la imagen (que es la base de la respuesta) hacia el punto adecuado del espacio de representación interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El espacio de representación va tomando distintas características según actúe un nivel de conciencia u otro''. Cuando surge un fenómeno en el es­pacio de representación, en vigilia, es distinto a cuando surge en el ni­vel de sueño. Cuando ustedes se ven a ustedes mismos en un sueño, ustedes se emplazan en algún punto del espacio de representación diferente a cuando recuerdan un fenómeno. En el primer caso se ven incluidos, como imagen, dentro de ese espacio pero se obser­van desde un punto de mira externo (se ven a ustedes mismos desde “afuera”). En el segundo caso, reconocen al fenómeno adentro del espacio de representación y lo observan desde ustedes mismos (o sea que su punto de mira está “afuera”, igual que en el caso anterior, pero ustedes no se ven a sí mismos desde un punto de mira externo sino que ven al objeto desde ustedes mismos como si miraran desde sus ojos, reconociendo al objeto incluido en el espacio de representación). Si ustedes tienen el punto de mira “afuera”, el espacio interno aparece como continente y la imagen de sí mismo aparece contenida dentro de ese espacio. En este caso las consecuencias de la traducción de imagen a movimiento van a ser diferentes a si ustedes están “afuera” como punto de mira y como imagen (ya que ven desde ustedes y por tanto son continentes y el objeto observado es contenido).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero sucede en los sueños. Ustedes se ven a ustedes mismos dentro del espacio de representación. ¿Qué movilizan entonces? Movilizan la imagen de ustedes mismos. Pero es bien diferente a si ustedes no se ven a ustedes mismos sino que ven al fenómeno incluido en tal espacio. Así que si bien existen explicaciones fisiológicas de la desconexión de la motricidad que se produce en la bajada de los niveles de concien­cia, desde luego que existen registros psicológicos que permi­ten com­prender que, precisamente en los sueños, se paraliza la movilización de imágenes hacia el mundo porque el registro que el sujeto tiene de sí mismo es observado desde un punto externo y, por tanto, resulta incluido en el espacio interno. Debemos subrayar nuevamente que los registros que estamos mencionando sobre la propia imagen y el punto de observación, no necesariamente deben ser considerados como imágenes visuales. En ciegos de nacimiento y según ellos explican, no aparecen representaciones visuales y recuerdan, sin nin­guna duda muy bien, fenómenos auditivos, fenómenos gus­ta­­tivos y de otra naturaleza. No necesitan de la imagen vi­sual. De todas maneras, en ellos las representaciones de los otros sentidos apa­re­cen ubicadas espacialmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conviene ahora hacer algunas observaciones sobre la estructuración de la conciencia y el espacio de representación y sobre algunos errores que sobrevienen en su funcionamiento. Según que los impulsos que llegan a la conciencia sean trabajados por uno u otro de los mecanismos de abstracción, clasificación, divagación o imaginación dirigida, se obtendrán distintas traducciones formalizando múltiples representaciones. En cuanto a los errores de trabajo de la conciencia los podemos considerar diferentes a los ''errores que se dan en la relación entre conciencia, sentidos y memoria. a los que llamamos genéricamente, “disfunciones”. La alucinación, por ejemplo, no es una disfunción sino un error del coordinador''. Se produce cuando aparecen representaciones que son “proyectadas” y percibidas “fuera” de la conciencia y se las experimenta como reales objetos o situaciones emplazados en el mundo externo con las características propias de los fenómenos que se perciben sensorialmente. En ese sentido, ''todos los fenómenos que se producen en los niveles de sueño y en los niveles de semisueño activo, son fenómenos alucinatorios por el registro de realidad fuertemente sugestiva que se presenta al observador cuyo punto de mira está “afuera” de la escena de modo parecido a como lo está en vigilia''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alucinaciones (en vigilia), son configuraciones que hace la conciencia sobre la base de memoria. ''Suelen surgir en si­tuaciones de gran agotamiento, por carencia de estímulos, en determinadas enfermedades y en situaciones de peligro de muerte. Son frecuentes en caso de debilidad física y en casos de conciencia emocionada (que trataremos más adelante), en los que el coordinador pierde su facultad de desplazarse en el tiempo y en el espacio''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como disfunciones de la conciencia con los sentidos, puede mencionarse la incapacidad de relacionar datos coherentemente al confundir datos provenientes de una vía que se atribuyen a otra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las disfunciones de la conciencia con memoria son numerosas y ocurren en los distintos niveles de conciencia. Se puede afirmar que los dis­tintos niveles cumplen con la función de compensar a la masa de información dando, ocasionalmente, respuestas estructuradoras o bien respuestas com­pensatorias. Esto nos hace pensar que si un fenómeno cae en el campo de un ni­vel de conciencia, inmediatamente tiende a ser es­tructurado, relacionado con otros. Desde ese nivel también se genera in­mediatamente una respuesta compensatoria. Se trata de niveles que están sometidos a desequilibrios sucesivos por la irrupción de nuevos fenómenos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el nivel de sueño profundo el trabajo de los sentidos ex­t­ernos es mínimo. No hay otra información del medio exter­no que aquella que supera el umbral que pone el mismo sue­ño. El trabajo del sentido cenes­tésico es predominante, apor­tando im­pulsos que son traducidos y transformados por el trabajo de los mecanismos asociativos, dando lugar al sur­­gi­miento de las imágenes oníricas, las imágenes del sueño. Las carac­­te­rísticas de las imágenes en este nivel son su gran poder de su­­ges­ti­bi­lidad, su gran capacidad hipnótica. El tiempo psicológico y el espacio se encuentran modificados con res­pecto a la vigilia. La estructuración acto-objeto aparece frecuentemente sin correspondencia entre sus ele­men­tos. Se busca un determinado objeto y surge otro que completa la búsqueda de un modo extraordinario. Así mismo, climas y situaciones se suelen independizar mutuamente. De manera que los actos de con­ciencia en los distintos niveles no coinciden con los objetos de concien­cia como ocurre en vigilia. Por lo demás, las cargas que acompañan a las representaciones del nivel de sueño profundo se independizan de los objetos que en vigilia mantendrían una ligazón más estrecha. Es típica la desaparición de la crítica y autocrítica en el sueño, pero a me­dida que va subiendo el nivel de conciencia aquellos mecanismos incrementan su trabajo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La inercia de los niveles y el ámbito en que los fenómenos se colocan, hacen que la movilidad y el pasaje de un nivel a otro se haga paulatinamente, más o menos lentamente, que tenga una cierta continuidad. Así, la salida y entrada al sueño se harán pasando por el semisueño y es un caso muy extraordinario el pasaje directo de la vigilia al sueño, sin tener registros mínimos del pasaje por niveles intermedios. Cuando se parte del nivel de sueño y el sujeto despierta con alteración, en esta vigilia está operando la inercia de la etapa anterior de semisueño que arrastra contenidos del momento anterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el nivel de semisueño que antecede a la vigilia, los sentidos externos comienzan a enviar información a la conciencia, información que no es totalmente estructurada porque hay también interferencia de ensoñaciones y presencia de fuertes registros cenestésicos. Los contenidos del sueño pierden poder sugestivo aun cuando siguen apareciendo, debido a una suerte de semi percepción vigílica que ya da nuevos parámetros, da nuevas referencias. La sugestionabilidad sigue actuando, sobre todo en el caso de algunas imágenes muy vívidas a las que llamamos “imágenes hipnagógicas”. Por otra parte, el sis­te­ma de ensueños intermitentes reaparece. Es en este nivel don­de el núcleo de ensueño y los ensueños secundarios son más fácilmente registrables, por lo menos en sus climas y en sus tensiones básicas. El nivel de semisueño tiene diferentes características según actúe en presueño (arrastrando contenidos de vigilia), o en post sueño (arrastrando contenidos oníricos). También se puede observar el caso de un estado alterado de conciencia que ocurre solamente en determinadas condiciones. El modo de ensoñación propio de este nivel (seguimos hablando de semisueño), se suele trasladar por inercia a la vigilia, proporcionando la materia prima para la divagación, aunque en ésta también aparezcan elementos de percepción vigílica. Seguramente en el traslado de un nivel a otro se va modificando el espacio de representación y se va modificando el emplazamiento que el sujeto hace de sí mismo en este espacio. El coordinador en ese ámbito puede ya realizar algunas operaciones coherentes. Mencionamos también que este nivel es sumamente inestable y por ello de fácil desequilibrio y alteración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También encontramos los estados de semisueño pasivo y activo. El pasivo ofrece un pasaje fácil al sueño, como si el sujeto se dejara “caer” simplemente y va correspondiendo con un sistema de relajación progresivo. Hablamos, en cambio, de semisueño activo cuando el semisueño se está disponiendo en dirección a la vigilia. Este estado puede convertirse en “alterado” cuando se pasa a una “falsa vigilia” porque se ha conectado el sistema de relaciones con el mundo externo pero sin abandonar el sistema de ideación del semisueño.&lt;br /&gt;
En vigilia los sentidos externos aportan un mayor caudal de información regulando, por inhibición, a los sentidos internos y posibilitando que el coordinador se oriente al mundo en el trabajo compensatorio del psi­quis­mo. Funcionan aquí los mecanismos de abstracción, los mecanismos de crítica y autocrítica, llegando a altos grados de manifestación e in­ter­ven­ción en las tareas de coordinar y registrar. Los mecanismos de re­ver­si­bi­li­dad, de los que en los niveles anteriores se tenía mínima manifestación, pueden aquí operar ampliamente. La sugestión de los contenidos infravigílicos disminuye al crecer el sistema de referencia basado en los datos externos. Hay un tono de vigilia activa, que puede ser atenta, con máximo manejo de la apercepción y hay también un tono de vigilia al­t­e­rada. La vigilia pasiva también puede ser atenta o alterada. En este úl­timo caso aparece la divagación silenciosa y los ensueños más o menos fijados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen numerosas relaciones entre niveles que producen al­te­ra­ciones recí­procas. No es posible que un nivel actúe sobre otro, que haya traslado de car­ga de un nivel sobre otro, sin que ese nivel se vea afectado. Todo nivel que actúa sobre otro se ve él, a su vez, afectado. Pueden citarse por lo me­nos cuatro factores que inciden en la relación entre niveles. A uno le lla­m­amos “inercia”, a otro le llamamos “ruido”, a otro “rebote” y a otro “arras­tre”. Hablemos un poco de la inercia. Cada nivel de con­ciencia trata de mantener su nivel propio de trabajo, manteniendo su actividad hasta finalizar su ciclo. Ya hablamos en su momento de que todo esto estaba sometido a ciclaje, en general. Y es claro, la vigilia trata de mantenerse en vigilia, durante un ciclo, durante un tiempo más o menos adecuado. Es el tiempo en que las personas realizan sus actividades cotidianas. Cuando au­menta la fatiga (no solamente muscular sino profunda), entonces está cayendo ya el ciclo de la vigilia. Pero entre tan­to, en plena vigilia este estado trata de mantenerse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los casos que a continuación se mencionan son consecuencias de la inercia estructural de cada nivel que tiende a mantener y extender su tipo de articulación característica. El caso de “ruido” se verifica cuando la iner­cia del nivel anterior aparece como fondo de perturbación en el trabajo del nivel superior. La inercia del semisueño aparece como fondo de perturba­ción en este estado de vigilia al cual ha llegado el sujeto al des­pertarse. Como ruido, podemos distinguir a los climas emo­ti­vos, a las tensiones y a los contenidos no correspondientes con el trabajo del coordinador en ese momento. El “efecto re­bote” surge como respuesta de un nivel en el que se han intro­ducido contenidos de otro nivel superando las defensas de la inercia, o al llegar a las defensas de la inercia. De tal ma­nera que puede existir un contenido que se va trasladando y llegando a un determinado nivel encuentra fuertes resistencias, encuentra “defensas del nivel”. Decimos que el contenido “rebota”, vuelve a su campo original. En ocasiones, contenidos, climas y tonos propios de un nivel, se tras­ladan y per­ma­ne­cen en otro nivel como “arrastre”. No permanece el ni­vel de con­ciencia anterior, sino que aquello que fue visualizado en un ni­­vel, al cambiar de nivel permanece como arrastre. Aquellos que se despiertan alterados por el sueño anterior, ya están en ple­na vigilia y mantienen las imágenes del sueño o el cli­ma en que sucedió aquél sueño; lo mantienen como arrastre en vigilia y por un buen tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen importantes casos de climas, tensiones o contenidos fi­jados en el psiquismo que son arrastrados por mucho tiempo y se presentan en los distintos niveles. Estos son casos de arrastre no de un nivel sobre otro, sino de un contenido fijado que aparece en los distintos niveles de conciencia y que puede aparecer con imágenes diferentes pero con el mismo clima que le es carac­te­rístico. Estamos hablando de arrastre en sentido muy genérico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos hacer algunas distinciones entre tonos, climas, ten­siones y contenidos. A los “tonos” se los considera en cuanto a intensidad energética. Las operaciones en cada nivel pueden ser efectuadas con mayor o menor intensidad, con mayor o menor tono. Y en ocasiones, un tono puede convertirse en un factor de ruido. Demasiado volumen en una actividad, se desproporciona del contexto de las otras actividades. A los “climas” siempre se les ha llamado (por lo menos en esta lengua que hablamos acá), “estados de ánimo”. Los climas, por su variabilidad, aparecen intermitentemente y pueden cubrir la conciencia durante un cierto tiempo, tiñendo todas sus acti­vi­dades. Debemos diferenciar a estos estados de ánimo que tienen fuerte carga emotiva, de las operaciones emotivas que acompañan a todo el funcionar del psiquismo. Si el estado de ánimo, el trasfondo emotivo, es de disgusto en general, caiga un objeto u otro en ese campo, tomará esas características de disgusto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los climas pueden fijarse en el psiquismo y perturbar a la estructura completa, impidiendo la movilidad y el desplazamiento hacia otros climas oportunos. Estos climas fijados circulan por los distintos niveles y así pueden pasar de la vigilia al sueño, continuar allí, volver a la vigilia y así siguiendo, durante largo tiempo. Todo esto es distinto al clima si­tua­cio­nal que aparece en situaciones precisas. Las “tensiones” tienen una raíz más física, más corporal. Desde luego que todo es corporal, pero estas tensiones tienen una raíz más “corporal” en el registro que se tiene de ellas ya que las perci­bi­mos directamente en la musculatura. Los climas, en cambio, se re­gis­tran difusamente. La vinculación de estas tensiones con el psi­quis­mo no siempre es directa ya que al relax muscular no le acompaña di­rec­­tamente un relax mental, sino que la con­­cien­cia puede continuar con ten­siones y alteraciones mientras que el cuerpo ya ha conseguido relajarse. Esto tiene alguna importancia al considerar los sistemas de descargas de tensio­nes. Se suele creer que a una descarga física, muscular, co­rres­ponde siempre una distensión mental. Y esto a veces no es así. A veces se produce una curiosa contradicción en el su­jeto que experimenta físicamente esa descarga de tensiones y, no obstante, sigue registrando tensiones indefinidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Deberíamos tener en cuenta cómo se integra este circuito entre sentidos, memoria, coordinador, niveles y centros.'' Las conectivas entre sentidos, memoria, conciencia y centros, revelan aspectos de importancia del funcionamiento del psiquismo. Estos circuitos conectivos trabajan en in­te­rre­gu­lación. Están regulados entre sí, ajustados entre sí en continua dinámica, llevando así a todo el psiquismo a una compleja autorregulación. Cuando el coordinador hace apercepción de la percepción, por ejemplo, queda inhibida la evocación. El coordinador ahora está atento a un objeto de percepción, y en tanto y en cuanto está atento a ese objeto, los datos que me­cánicamente suministra memoria quedan bloqueados. Se dirá que de todos modos la memoria suministra información para que se pueda reconocer el dato que viene de la percepción. Pero la evidencia de las operaciones de la memoria desaparece, entonces queda abierta la puerta de entrada a la per­cepción y la atención se dirige hacia ella. Inversamente, la apercepción de memoria inhibe la percepción. Fíjense hasta en la mirada de un sujeto cuando evoca; tiende a cerrar los párpados, tiende a disminuir la actividad de los sentidos externos. Y en cambio fíjense en lo que sucede en las mentes perturbadas, cuando se mezclan estos procesos que deberían estar interregulados y compensados. Al contrario, el sujeto está sumido en un mundo evocatorio y su mirada se hace fija, vidriosa y abierta dando a entender una suerte de actividad alucinatoria, en donde aquello que está sucediendo con su evocación, es trasladado al mundo objetal cubriéndolo, como si se recibiera información externa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando están actuando los sentidos externos se frena la en­trada de estímulos internos y viceversa. La mayor in­te­rre­gu­lación aparece en los cambios de nivel de trabajo cuando al ir bajando al sueño se bloquean los mecanismos de re­versibilidad. Vamos bajando de nivel de conciencia, van blo­queán­dose los mecanismos de reversibilidad, soltándose entonces con fuerza los mecanismos de asociación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los sentidos también hay interregulación automática. Cuando la vista amplía su umbral medio, disminuye el tac­to, el olfato y el oído, sucediendo de igual modo entre los demás sentidos. Se ocluyen los ojos para oír mejor, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En cuanto al espacio de representación'' en el que se dan las imágenes provenientes de distintos sentidos, ocurren fenómenos muy interesantes. A medida que se desciende de nivel de conciencia, el espacio de representación aumenta en dimensión, se hace “volumétrico”. Esto sucede así por cuanto a medida que se desciende de nivel de conciencia disminuye el registro de los sentidos externos y aumenta el registro cenestésico interno. Así es que: a medida que se desciende de nivel, al aumentar el regis­tro de las señales de todo el intra­cuer­­po, aumenta también la traducción de la configuración de vo­lumen del espacio mental. Este cobra dimen­sión y amplitud. A medida que se sube de nivel de conciencia las señales pro­­ve­nientes de la cenestesia se apagan, disminuyen y comienzan las con­frontaciones con los datos de las operaciones mentales y con los datos que provienen de sentidos externos. Así es que, ''subida de nivel de concien­cia significa “aplanamiento del espacio de representación”, falta de regis­tro de las otras configuraciones que se hacen en los niveles más profundos''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que el espacio de representación está actuan­do en plena vigilia, pero este espacio, en lugar de cobrar volumen se “aplana” marcando las diferencias en la representación de los fenómenos internos y de los fenómenos externos. De todas maneras, también tiene su profundidad. Cuando en plena vigilia me represento a un fenómeno que está detrás de mí, lo represento en una suerte de espacio mental, que en este caso incluye la parte de atrás de mi cabeza, aunque ahí no haya ojos. Como los ojos y los otros sen­tidos externos están emplazados en la superficie externa y anterior del cuerpo, cuando ocurre un tipo de representación como la que hemos mencionado (ver lo que está detrás de mí), tengo referencias como para marcar diferencias entre los fenómenos externos de percepción y los internos de representación. Eso no sucede cuando se des­ciende de nivel y se observa al fenómeno en cualquier dirección, porque los registros cenestésicos provienen de todas las direcciones. Y entonces, puedo verme a mí mismo como sucede en los sueños, desde afuera, como si es­­tu­viera percibiéndome desde los registros que tengo en dis­tin­tas partes del espacio de representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al observar las representaciones en un espacio distinto al vigílico (en el nivel de sueño), tales contenidos aparecen estando afuera del observador ya que éste se encuentra (como punto de mira) emplazado en los límites del espacio de representación haciendo de “continente” de los objetos que se re­pre­­sen­tan. Pero ocurre que uno mismo (como representación) puede estar colocado dentro de ese espacio y ser observado desde los límites del continente. Desde luego que ese “uno mismo” puede ser representado de distintas ma­neras: como imagen visual, o como suma de registros no visuales. En el nivel vigílico se observa el mundo externo como no incluido en el espacio de representación y “uno mis­mo” queda identificado con el punto de mira que apa­re­ce en el otro extremo de la relación estando excluido del mundo del que provienen las percepciones, salvo en los casos alucinatorios en vigilia en los que el espacio de re­pre­­sen­tación se modifica y los contenidos internos son “pro­­yec­tados” al mundo externo y tomados, en consecuencia, como percepciones provenientes de los sentidos externos. Y si esto sucede es, a su vez, porque los mecanismos de reversibilidad se han bloqueado alterándose el nivel de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Impulsos: traducción y transformación ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Morfología de los impulsos: signos, símbolos y alegorías ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos que llegan al coordinador, provenientes de los sentidos y de la memoria, son transformados en representaciones, en imágenes. La conciencia procesa esas estructuras de percepción y reminiscencia a fin de elaborar respuestas eficaces en su trabajo de equilibrar a los medios externo e interno. Mientras un ensueño es una imagen-respuesta al medio interno de la conciencia, un desplazamiento motriz es un movimiento-respuesta al medio externo del psiquismo y ese desplazamiento está llevado también por imágenes. En el caso de las ideaciones intelectuales llevadas a niveles sígnicos, contamos con otro tipo de imagen-respuesta que va a cumplir con funciones de comunicación, tal es el caso del lenguaje. Pero también sabemos que hay determinados signos e ideas puras, abstractas, que vuelven sobre el interior del psiquismo.&lt;br /&gt;
Por otra parte, cualquier representación que surja en el cam­po de presencia del coordinador suscita cadenas aso­ciativas entre el objeto presentado y su copresencia. Así, mientras el objeto es apresado con precisión de detalle en el campo de presencia, en el campo de copresencia aparecen relaciones con objetos que no están presentes pero que están vinculados con él, jugando la memoria un papel fun­damental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de los impulsos tiene importancia por la particular forma que el coordinador tiene de trabajar las representaciones haciéndolo por dos vías. Por la vía abstractiva, opera reduciendo la multiplicidad fenoménica a sus caracteres esenciales. Se trate de fenómenos del mundo externo o interno existe actividad abstractiva, por una parte y actividad aso­cia­tiva, por otra. Las representaciones se estructuran sobre la base de similitud, contigüidad, contraste y otras formas menores, estableciéndose distintos ordenamientos según el nivel en que operan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Partiendo de estas dos vías de abstracción y de asociación, la conciencia organiza imágenes dentro de un espacio de representación. Estas imágenes son nexos entre la concien­cia que las forma y los fenómenos del mundo objetal (interno o externo) a los cuales están referidos. No habría comunicación entre el mundo objetal y la conciencia si no existieran estos fenómenos que han partido como impulsos de algunas de las vías, que producen estas imágenes, que se emplazan en el nivel que corresponde en el espacio de representa­ción y que efectúan su disparo de señal sobre el centro corres­pon­diente para que la señal transformada se manifieste al mundo externo o interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos se verán fuertemente traducidos y transformados antes de llegar a la conciencia; antes de llegar a esos aparatos abstractivos y asociativos según las condiciones sensoriales previas y, posteriormente, según el trabajo de los niveles de conciencia. Estamos diciendo que los impulsos que parten del aparato sensorial y llegan a conciencia, y en conciencia abren la vía abstractiva o abren la vía asociativa, estos im­pulsos ya antes de llegar a conciencia, pueden estar transfor­mados o traducidos. Al estar transformados o traducidos abren las distintas vías con información que no es la que corresponde exactamente al dato que llegó al sentido. Otro tanto va a suceder con datos que provenientes de memoria, abren las vías aso­ciativas o abstractivas en conciencia pero que antes de llegar a ella han sufrido traducciones y transformaciones.&lt;br /&gt;
Destaquemos una vez más que de cada sentido brotan impulsos que se traducen luego como imágenes correspondientes, aunque tales imágenes no son visuales (salvo, por supuesto, las de la vista). Todos los sentidos hacen su disparo senso­rial que se va a traducir en imagen correspondiente al sentido: imágenes auditivas, imágenes táctiles, cenestésicas, etcétera. De ese modo, los impulsos cenestésicos producirán imágenes, pero los fenómenos de traducción y transformación complicarán las cosas, a tal punto que aparecerán imágenes correspondientes a un sentido cuando en realidad tales imágenes han provenido de los impulsos de otro sentido. Así es que, por ejemplo, un dato cenestésico interno llega a concien­cia y abre una vía asociativa o abstractiva, pero este dato al llegar a conciencia aparece o se configura como imagen visual cuan­do en realidad su fuente primera ha sido cenestésica. La ce­nestesia no informa con datos visuales, pero sin embargo se ha producido una traducción del impulso y ha llegado a conciencia. El dato primariamente fue cenestésico pero ahora aparece una representación visual, auditiva, o de otro tipo. Es muy difícil seguir al impulso en cuestión, precisamente por estas trans­formaciones que operan en el camino. Esto ha impedido, a gentes ocupadas en estos temas, comprender cómo es el fun­cionamiento del aparato psíquico, cómo es la movilidad que tie­ne un impulso, cómo es su transformación, cómo es su traducción y cómo su última expresión tan alejada de las condiciones que lo originaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El problema del dolor adquiere otra valoración'' al comprenderse aquello que produce dolor en un punto, que puede ser ilusoriamente transformado, traducido y experimentar nuevas deformaciones en la evocación. En cuanto al sufrimiento, no ya al dolor, valen las mismas consideraciones ya que al transformarse los impulsos en imágenes no correspondientes, se movilizarán respuestas que tampoco corresponderán a los impulsos iniciales de sufrimiento. Así es que el problema del dolor y del sufrimiento, considerados simplemente como sensaciones, tiene su mecánica, pero como los impulsos llegan deformados y transformados en representación, es necesario apelar al trabajo de la imaginación para comprenderlos en su totalidad. Por consiguiente, no basta con explicar el dolor sola­men­te como sensación. Es necesario comprender que esta sen­sación dolorosa o sufriente, se transforma y traduce por la ima­ginación y también por los datos que provienen de memoria. El dolor y el sufrimiento terminan fuertemente deformados, traducidos y transformados por la imaginación en general. Así es que numerosos sufrimientos no existen en ninguna par­te, salvo en las imágenes traducidas y transformadas por la mente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de los impulsos producidos en conciencia de modo característico, luego de haber tomado vías particulares que conocemos como abstractivas y asociativas. Estos impulsos en conciencia podrían abrir otros canales, pero nos van a importar solamente estos dos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al llegar a conciencia los impulsos, se estructuran de un modo característico dependiendo esa estructuración, entre otras cosas, del nivel de trabajo en que se halla conciencia en esos momentos. Las imágenes que luego se van a producir han sido estructuradas de un modo característico. A esas estructuraciones que se hacen con los impulsos, en general les llamamos “forma”. Si se piensa en las formas como entidades separadas del proceso psicológico se las puede llegar a considerar con existencia en sí, creyéndose que las representaciones vienen a llenar esas formas. Hubo algunos antiguos que pensaron así, que tales formas existían y que entonces los procesos internos venían a llenar esas formas. Las formas, en realidad, son ámbitos mentales de registro interno que permiten estructurar a distintos fenómenos. Cuando hablamos de la “forma” de un fenómeno interno de conciencia, estamos mencionando la estructura particular que tiene ese fenómeno. No hablamos de “formas” independientes sino que hablamos de cómo se estructuran esos fenómenos. El lenguaje común menciona esto de modo simple: “las cosas están organizadas de una forma especial”, dice la gente. “Las cosas se hacen de determinada forma, de determinada manera”. A eso nos estamos refiriendo cuando hablamos de forma. Y podemos identificar a las formas con las imágenes, una vez que estas imágenes ya han partido de las vías asociativas o abstractivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos hablar de formas como estructuras de percepción, por ejemplo. Cada sentido tiene su forma de estructurar esos datos. La conciencia va a estructurar luego esos datos con formas características correspondientes a las distintas vías. De un mismo objeto, por ejemplo, pueden tenerse distintas formas según los canales de sensación usados, según la perspectiva con respecto a dicho objeto y según el tipo de estructuración que efectúe la conciencia. Todas esas formas que se tienen de un mismo objeto pueden hacernos aparecer al objeto como siendo diferente a él mismo, como si se tratara de diferentes objetos, según que a este objeto se lo perciba por el oído, por ejemplo, o se lo perciba por el ojo. Aparentemente, son objetos distintos porque la estructuración que se hace de los datos que provienen de ese objeto, es distinta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el aprendizaje hay un cierto problema porque hay que hacer corresponder, a medida que se está obteniendo una imagen total del objeto, formas perceptuales diferentes. Así, me sorprendo al escuchar el sonido de un objeto que no coincide con la imagen (auditiva) que me parecía debía corresponder. A ese objeto le he sostenido en mis manos y he advertido su peso, lo he observado con la vista pero ese objeto cae al suelo y tiene un sonido que no se me hubiera ocurrido representar. ¿Cómo hago entonces, con datos estructurados de tan distinta manera, con datos sensoriales auditivos, táctiles, olfatorios, etcétera, para hacerlos corresponder en mi estructura de conciencia? Esto es posible porque todo este sistema de percepción diverso se estructura dentro de una forma de percepción que está ligada a registros internos. Cuando reconozco un objeto digo que éste puede usar distintas señales, distintos signos que son codificaciones de registro. Cuando tengo de un objeto un registro codificado y este objeto aparece delante de mi percepción, lo puedo considerar completo aunque tenga de él solamente una franja de su totalidad. Los signos despiertan en mí, registros codificados. No son signos solamente los signos del lenguaje. Escucho una palabra y, considerada conceptualmente, puedo decir de ella que se trata de una expresión que tiene un significado. Pero considerada desde la estructura de la conciencia, esta palabra que llega es un impulso cuyo registro, para mí, está codificado. Así es que una palabra pone en movimiento diversas actividades de mi mente, porque suelta el registro que le corresponde; otra palabra, suelta otro tipo de re­gistro y así siguiendo. Pero sucede que estas expresiones que llegan a mí, son estructuradas con una determinada forma. Muchas palabras van articulando frases, van articulando oraciones, van articulando conjuntos y estos conjuntos, a veces, también funcionan como signos co­di­fi­cados. Ya no se va a tratar de que a la palabra “casa” la con­­­sidere signo porque está codificada como registro en mí. Ahora se trata de que todo un conjunto de palabras está codi­fi­cado de un modo estructurado. De manera que estas estruc­tu­ras, estas formas de organizar el lenguaje, también aparecen como codificadas en mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los distintos niveles de conciencia ponen cada uno su propio ámbito formal.'' Esto quiere decir que los distintos niveles de conciencia estructuran los datos que llegan a mi conciencia de modo distinto, de forma distinta. Cada nivel procede como la estructura de ámbito más general y está ligado (ese nivel), a formas características. Las formas que emergen en la conciencia van a depender, en gran medida, de ese nivel que está poniendo su ámbito estructurador. El estímulo se va a convertir en forma, es decir, el estímulo se va a convertir en imagen cuando la conciencia lo estructure desde su nivel de trabajo. Así, un mismo estímulo se traducirá en formas distintas, en imágenes distintas. Y estas imágenes se pueden trasladar en la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como el signo codificado en mí aparece nuevamente, lo reconozco y aparece con una forma característica ubicado en mi espacio de representación. Mi conciencia puede perfectamente trasladar la imagen que ha provenido de un sentido a imágenes que corresponden a otros sentidos, porque a los efectos del reconocimiento una sola característica o una franja de percepción puede ser suficiente para estructurar el todo objetal. Así, podría suceder que un dato proveniente del ojo fuera trasladado internamente a dato proveniente del oído. Es decir, podría operarse en conciencia la traducción de un dato perceptual, como si ese dato hubiera provenido de otro sentido. Así, aunque ese signo despierte imágenes diferentes, ellas se corresponden entre sí en cuanto a la ubicación que tienen en el espacio de representación y en cuanto a la función con que van a cumplir luego como imagen al dar sus disparos al centro correspondiente. Para el caso, que escuche yo el crepitar del fuego muy próximo a mí; que vea el fuego, muy próximo a mí; que huela el fuego, muy próximo a mí; en todos los ca­sos estas percepciones que llegan a mí por canales diferentes se estructuran en una representación global característica y todas las percepciones son permutables, reemplazables unas por otras. Reemplazables y por lo tanto traducibles. Están emplazadas en el mismo nivel de representación, preparadas para dar el mismo tipo de disparo de peligro. Así es que escuche, huela, o vea el fuego, esas percepciones iniciales pueden ser traducidas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desplazamiento de los datos per­cep­tua­les externos ponen en movimiento mi registro interno. Si obser­vo una línea en el espacio, y esta línea es seguida por mi ojo en una dirección, también en mi registro interno voy a notar ese desplazamiento. De esta manera lo que va pasando con el ojo, va pasando en mi espacio interno de representación. De modo que no va a ser indiferente el tipo de imagen que aparece afuera por cuanto la imagen correspondiente va a seguir determinados movimientos, se va a emplazar en distintos puntos y profundidades de mi espacio interno. Así pues, bastaría con estudiar lo que hace el ojo siguiendo a determinados fenómenos de percepción, para comprender lo que va pasando internamente en mi sistema de registro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Signos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe lo que convencionalmente se llama “símbolo” y lo que se llama “alegoría”, aunque no se haya definido con mucha precisión a cada una de esas representaciones. Internamente, ''un símbolo es una imagen que surge del canal abstractivo y una alegoría es una imagen que surge del canal asociativo.'' Ambos tienen diferencias en la estructuración y en su forma general. Las imágenes que han partido de la vía abs­trac­tiva son reductivas, están desposeídas de caracteres se­cun­darios, sintetizan una cantidad de características o abstraen lo más esencial de todas las características presentes; mientras que las imágenes que corresponden a la vía asociativa, son imágenes multiplicativas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También existen representaciones que cumplen con la función de codificar registros. A ellos les llamamos “signos”. En ese sentido, la palabra por ejemplo, es un signo que está codi­fi­cado, que suscita un tipo de registro en mí y que despierta ade­más, una gama de fenómenos y procesos. Si a una persona se le dice: “incendio”, probablemente no perciba más que la palabra incendio, pero como ese registro está codificado, se despierta en su interior un complejo sistema de reacciones. Y con cada palabra que se lanza, con cada signo, se evoca esa codificación y las codificaciones que le son inmediatas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los signos, por cierto, provienen de distintas vías. Por ejemplo, puedo yo establecer un sistema de relación sígnica con otra persona moviendo los brazos, gesticulando de un determinado modo. Si yo gesticulo de un modo frente a una persona, esta persona recibe ese dato que está codificado internamente. ¿Y qué pasa con la codificación interna de ese dato? Pasa que suscita en su interior el mismo proceso que ha dado lugar a la imagen en el otro que ha lanzado el signo. De tal manera que se produce un fenómeno de desdoblamiento, en donde finalmente llegamos al mismo registro. De no llegar al mismo registro, no habría posibilidad de comunicación entre las personas. Y si alguien me indica algo con un gesto, debo tener de ese gesto el mismo tipo de registro interno que tiene la otra persona, porque de otra manera no podría comprender el significado que tiene para ella tal operación. Es gracias a los registros codificados que se pueden establecer relaciones entre personas. Se tra­te de palabras, se trate de gestos, se trate de miradas, se tra­te de posturas corporales generales, en todos los casos estamos hablando de signos que establecen comunicación porque se tiene de ellos la misma codificación de registro. Basta un gesto para soltar todo un sistema complejo de registros codificados. Con un solo gesto, por ejemplo se puede inquietar mucho a otra persona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos hablar de una ''sígnica'' y estudiarla en el mundo de la comunicación entre las personas. Expresión y significado forman una estructura y son inseparables. Cuando el significado de una expresión es desconocido pierde su operatividad. Las expresiones que admiten diferentes significados se comprenden por el contexto. Un signo puede ser la expresión de un significado o señalar por carácter asociativo. Los códigos de señalización están realizados con signos que indican objetos, fenómenos o actividades. Es claro que tanto el símbolo como la alegoría pueden cumplir con funciones sígnicas. En el primer caso, un triángulo invertido puesto en un cartel a la vera de un camino, puede señalar la acción de una institución vial. En el segundo, un rayo dibujado en un cartel que cuelga de un alambrado, puede indicar “peligro: electricidad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro interés está puesto en los signos internos, o en aquellos signos en cuanto disparan registros codificados en el interior de uno mismo. Así como el gesto es lanzado hacia afuera como signo que el otro interpreta, así también numerosos signos, símbolos y alegorías pueden ser emplazados en el mundo externo y ser interpretados por otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Símbolos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Un punto'', en el espacio externo, va a funcionar del mismo modo que el punto en el espacio de representación interno. Comprobamos que la percepción de un punto sin referencias hace mover los ojos en todas las direcciones por cuanto el ojo va a buscar parámetros perceptuales para encuadrarlo. Lo mismo va a suceder con un punto de representación. Frente a un punto imaginado se van a buscar parámetros, referencias, aunque sea con los bordes del espacio de representación. El punto va a subir, va a bajar, va a ponerse en un costa­do o en otro, se puede hacer el esfuerzo por mantener ese pun­to pero se va a notar como si el “ojo interno” buscara re­­fe­rencias dentro del espacio mental. Así pues, un punto sin referencias hace mover los ojos en todas las direcciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La línea horizontal'' lleva al ojo en esa dirección, en la dirección horizontal, sin mayor esfuerzo. Pero la línea vertical provoca un cierto tipo de tensión. En el espacio de representación se presentan mayores dificultades para desplazar la imagen por “alturas” y “profundidades” que en sentido horizontal. Internamente, se podría seguir un movimiento “horizontal” constante que terminara volviendo a la posición original, mientras que resultaría más difícil “subir” y, circularmente, lle­gar desde “abajo” al punto de origen. Así también, el ojo, puede desplazarse con mayor facilidad en sentido horizontal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Dos líneas que se cruzan'', llevan al ojo a dirigirse hacia el centro y quedar encuadrado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La curva'' lleva al ojo a incluir espacio. Provoca la sensación de límite entre lo interno y lo externo a ella, deslizando el ojo hacia lo incluido en el arco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El cruce de curvas'' fija al ojo haciendo surgir nuevamente al punto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El cruce de curva y recta'' fija el punto central y rompe el aislamiento entre los espacios incluidos y excluidos en el arco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las rectas quebradas'', rompen la inercia del desplazamiento del ojo y exigen un aumento de la tensión en el mirar. Igual sucede con los arcos discontinuos. Si en el espacio de representación se observa una línea horizontal y a esta línea horizontal se la quiebra y hace descender, la inercia que llevaba ese fenómeno se rompe, se “frena”, produciéndose un aumento de la tensión. Si se hace eso con la horizontal pero quebrándola hacia arriba, en lugar de hacia abajo, se va a pro­ducir otro tipo de fenómeno. Pero en todo caso se va a romper la inercia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La repetición de iguales segmentos de rectas o curvas discontinuas'', coloca nuevamente al movimiento del ojo en un sistema de inercia. Por lo tanto disminuye la tensión del acto de mirar y se produce la distensión. Es decir, el placer del ritmo que se registra en las curvas que se repiten o las rectas en segmentos que se repiten y que tan importante ha sido a los efectos de la decoración. También en el caso del oído se verifica con facilidad el efecto del ritmo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando rectas y curvas terminan conectándose en circuito, ''surge el símbolo del encuadre y del campo. En el espacio de representación, el encuadre mayor está dado por los límites de dicho espacio interno pero que, desde luego, es variable. Pero en todo caso, sus límites son el encuadre mayor. Lo que sucede adentro de ese encuadre está en el campo de representación. Tomando, por ejemplo, un cuadrado y colocando un punto dentro de su campo, se va a notar un sistema de tensiones diferentes, según el punto esté próximo a una recta discontinua (un ángulo del cuadrado), o según esté equidistante a todos los ángulos. En el segundo caso se comprueba una especie de equilibrio. Se puede sacar ese punto del cuadrado y colocarlo afuera de él, comprobándose una tendencia del ojo a incluirlo en el campo del cuadrado. Seguramente, en la representación interna ocurrirá otro tanto''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando rectas y curvas se separan del circuito'' surge un símbolo de expansión (si aquellas tienen una dirección de apertura), o surge un símbolo de contracción (si tienen dirección de cierre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Una figura geométrica elemental'' actúa como referencial de centros manifiestos. Existe diferencia entre centro manifiesto (donde se cruzan líneas) y centro tácito (donde se dirige el ojo sin dirección de líneas). Dado un cuadrado, en el cruce de sus diagonales (aunque dichas líneas no estén dibujadas), surge el centro tácito, pero este se hace manifiesto en cuanto se coloque allí un punto. Los centros manifiestos, por tan­to, surgen cuando se cortan curvas o rectas y la visión se es­tanca. Los centros tácitos son aquellos que aparecen como si estuvieran puestos, que operan como si existiera el fenóme­no. No existe tal fenómeno, pero sí existe el registro de estan­ca­miento del ojo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En el círculo, no hay centros manifiestos.'' Hay solamente centro tácito, lo que provoca movimientos del ojo hacia el centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El punto es el centro manifiesto por excelencia.'' Como no hay encuadre ni centro tácito, este centro se desplaza en cualquier dirección.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El vacío es el centro tácito por excelencia.'' Como no hay encuadre ni centro manifiesto, este centro provoca un movimiento general hacia él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando un símbolo incluye a otro en su campo'', el segundo es el centro manifiesto. Los centros manifiestos atraen el ojo hacia ellos. Un centro manifiesto puesto en el espacio de representación, atrae a todas las tensiones del psiquismo hacia él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Dos centros de tensión'' provocan vacío en el centro tácito, desplazando la visión hacia ambos polos y luego hacia el centro del vacío, creándose tensiones intermitentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En el campo de un símbolo de encuadre, todos los símbolos están en relación'' y colocando uno de los símbolos fuera del encuadre se establece una tensión entre él y el conjunto incluido. Con el espacio de representación, como inclusor mayor, sucede eso mismo. Todas las imágenes tienden a ser incluidas presentemente en este espacio y aquellas imágenes copresentes tenderán a expresarse en ese espacio. Otro tanto ocurre entre niveles en su relación de imágenes. Y podría haber en el espacio de representación, una determinada imagen (una imagen obse­siva, por ejemplo), que impidiera el acercamiento de otras representaciones. Por lo demás, esto sucede cuando la atención está activa sobre un contenido impidiendo la interferencia de otros. Pero po­dría existir un gran vacío, que permitiera manifestar con facilidad contenidos profundos que llegaran a su campo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los símbolos externos al encuadre'' tienen relación entre sí, sólo por su referencia al encuadre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los signos, alegorías y símbolos pueden servirse mutuamente de encuadre o servir de enlace entre encuadres.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las curvas'' concentran la visión hacia el centro y las puntas dispersan la atención fuera del campo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El color'' no modifica la esencia del símbolo, aunque lo pondera como fenómeno psicológico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La acción de forma del símbolo se verifica en la medida en que se registre dicho símbolo'', es decir que si alguien es­­tá­ colocado en el interior de una habitación y no sabe que és­ta es cúbica, esférica, o piramidal la acción de forma no se verifica. Pero si alguien sabe o cree (por ejemplo experimentalmente, con los ojos vendados) que está incluido en una habitación piramidal, entonces va a experimentar registros muy diferentes a si cree que está en una habitación esférica. El fenómeno de la “acción de forma” se verifica no por la forma en sí, sino por la representación que corresponde a la forma. Estos símbolos que operen como continentes, van a producir numerosas tensiones en otros contenidos; a algunos les van a dar dinámica, a otros los van a incluir, a otros los van a excluir, etcétera. En suma, se va a establecer un sistema de relaciones específicas entre los contenidos de acuerdo al tipo de continentes simbólicos que se configuren.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Alegorías ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alegorías son aglutinaciones de contenidos diversos en una sola representación. Por los orígenes de cada componente, a las alegorías se las suele comprender como representaciones de seres “imaginarios” o fabulosos, por ejemplo, una esfinge. Estas imágenes, aunque fijas en una representación, cumplen con una función “narrativa”. Si a alguien se le mencionara “la justicia” podría resultarle una expresión de la cual no tuviera registro, o podría tener varios significados que se presentaran en cadenas asociativas. Si éste fuera el caso, “la justicia” podría representársele como una escena en la que diversas personas cumplen con actividades judiciales, o bien podría aparecerle una señora con los ojos vendados, una balanza en una mano y una espada en la otra. Esta alegoría habría sintetizado lo diverso, presentando una suerte de narración en una sola imagen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alegorías, en el espacio de representación, tienen una curiosa aptitud para moverse, para modificarse, para transformarse. Mientras los símbolos son imágenes fijas, las alegorías son imágenes que se van transformando, que van realizando una secuencia de operaciones. Basta que se suelte una imagen de esa naturaleza para que ella cobre vida propia y se ponga a hacer operaciones divagatoriamente, mientras que un símbolo colocado en el espacio de representación, va contra la corriente de la dinámica de la conciencia y representa un esfuerzo tratar de mantenerlo sin divagaciones que lo trans­for­marían haciéndole perder sus propiedades.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una alegoría se la puede sacar de la interioridad y colocarla afuera, por ejemplo como estatua en una plaza. Las alegorías son narraciones transformadas en las que se fija lo diver­so, o se multiplica por alusión, pero también en donde se con­cre­ta lo abstracto. El carácter multiplicativo de lo alegórico, cla­ramente está ligado a los procesos asociativos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para comprender lo alegórico es conveniente revisar las características de la asociación de ideas. En un primer caso, se dice que la ''similitud'' guía a la mente cuando ésta busca lo parecido a un objeto dado. La ''contigüidad'', cuando busca lo propio, o lo que está, estuvo, o estará en contacto con un objeto dado. El ''contraste'', cuando busca aquello que se opone o que está en relación dialéctica con un objeto dado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observamos que lo alegórico es fuertemente situacional. Es dinámico y relata situaciones referidas a la mente individual como pasa en los sueños, en algunas divagaciones perso­na­les, en la patología y en la mística. Pero también sucede es­to con el psiquismo colectivo como ocurre con el cuento, el ar­te, el folclore, el mito y la religión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las alegorías cumplen con distintas funciones. Relatan situaciones compensando dificultades de abarcamiento total. Cuando surge un fenómeno y no se lo comprende convenientemente se lo alegoriza y se cuenta un cuento, en lugar de hacer una des­­cripción precisa. Si no se sabe bien qué sucede con el true­­­­­no, es probable que se cuente un cuento acerca de alguien que anda corriendo por los cielos y si no se entiende có­mo funciona el psiquismo entonces vienen los cuentos o los mi­tos a explicar lo que va pasando en el interior de uno mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al apresar situaciones alegóricamente se puede operar sobre las situaciones reales de modo indirecto, por lo menos así cree el alegorizante.&lt;br /&gt;
En lo alegórico, el factor emotivo no es dependiente de la re­presentación. En los sueños surgen alegorías que si se corres­pon­dieran exactamente con la vida cotidiana provocarían disparos de emociones típicas. Sin embargo, en el sueño se provocan disparos de emociones que no tienen que ver con las representaciones actuantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un ejemplo: el soñante se ve atado a las vías del tren; el tren se acerca con velocidad y estruendo, pero el soñante en lugar de experimentar desesperación comienza a reírse de tal modo que hasta se despierta sorprendido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede alegorizar un estado interno y se puede decir: “es como si me sintiera cayendo por un tubo”, por ejemplo. La sensación interna que se experimenta y que se registra es de una cierta desesperación, de un cierto vacío, etcétera, pero se puede alegorizar como la “caída por un tubo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para entender un sistema alegórico es necesario tener en cuenta el clima que acompaña a la alegoría, porque es éste el que va a delatar el significado. Y, cuando no hay acuerdo entre imagen y clima, debemos orientarnos por éste y no por la imagen para comprender los significados profundos. Cuando el clima está perfectamente enlazado a la imagen correspondiente no hay problema en seguir la imagen, que es más fácil de seguir. Pero si hubiera discordancia, nos inclinaríamos siempre a favor del clima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las imágenes alegóricas tienden a trasladar energía hacia los centros para efectuar respuesta. Desde luego, existe un sistema de tensión y un sistema de descarga de estas tensiones. Y lo alegórico va haciendo esa “conectiva de glóbulo rojo” que va llevando cargas por el torrente, en este caso por el circuito de la conciencia. Cuando sucede una traslación de estas cargas, de la alegoría que actúa sobre un centro, se produce una manifestación energética. Tales manifestaciones ­energéticas se pueden apreciar con fuerza en la risa, el llanto, el acto amoroso, la confrontación agresiva, etcétera. Estos son los medios más adecuados para el alivio de la tensión interna y, cuando estas alegorías surgen, tienden normalmente a cumplir con esa función de descarga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Considerando la ''composición de lo alegórico'', se puede hacer una suerte de inventario de los recursos con que cuenta. Así, podemos hablar de los “continentes”, por ejemplo. Los continentes guardan, protegen, o encierran aquello que está en su interior. Los “contenidos”, en cambio, son aquellos elementos que están incluidos en un ámbito. Las “conectivas” son entidades que facilitan o impiden la conexión entre contenidos, entre ámbitos, o entre ámbitos y contenidos. Los “atributos”, que pueden ser manifiestos o tácitos (cuando están encubiertos), se refieren a las propiedades que poseen los elementos alegóricos o la alegoría total. También destacamos a los “niveles”, a las “texturas”, a los “elementos” y a los “momentos de proceso”. Estos momentos de proceso se alegorizan como edades, por ejemplo. Por último, debemos mencionar los “transformismos” y las “inversiones”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al interesarnos por una alegoría, al tratar de comprender una alegoría, tratamos de establecer ciertas ''reglas de interpretación'' que nos ayuden a comprender qué significa esa alegoría y con qué función está cumpliendo en la economía del psiquismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Cuando queremos hacer una interpretación alegórica, re­du­cimos lo alegórico a símbolo para comprender el sistema de tensiones en que se emplaza esa alegoría. El continente de una alegoría, es el símbolo. Así es que si en un sistema alegórico aparecen varias personas discutiendo en una plaza (cua­dra­da u oval, por ejemplo), ésta es el continente mayor (con su especial sistema de tensiones de acuerdo a la conformación simbólica), y en su interior están las personas discutiendo (contenidos de ese símbolo). La reducción simbólica considera a la plaza como continente que impone su sistema de tensiones (por ejemplo tensión bifocal si la plaza es oval), a la situación en la que se desenvuelven conflictivamente los contenidos (personas discutiendo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 2. Tratamos de comprender la materia prima de lo alegórico, es decir, de qué canales proviene el impulso principal. Pro­viene de sentidos (y de cuál o cuáles), o de memoria; proviene de una mezcla de sentidos y memoria; proviene de un estado característico de conciencia que tiende a hacer esas articulaciones particulares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 3. Tratamos de interpretar de acuerdo a leyes asociativas según patrones comúnmente aceptados. Así es que cuando vamos a interpretar a estas asociaciones, debemos preguntarnos a nosotros mismos qué significa esa alegoría, qué quiere decir para nosotros. Y si queremos interpretar una alegoría que está puesta en el mundo externo, como un cuadro por ejemplo, deberíamos preguntarle al productor qué cosa significan para él dichas alegorías. Pero podrían mediar muchos cientos de años entre nosotros y el alegorizante y, con nuestros significados epocales o culturales, difícilmente llegaríamos a interpretar lo que significó para la economía del psiquismo del alegorizante. Pero podríamos llegar a intuir o a tener información de los significados propios de aquella época. Decimos pues, que siempre es bueno interpretar de acuerdo a leyes asociativas y según los patrones comúnmente aceptados. Y si se estudia una alegoría social se debe investigar el significado consultando a las personas que son o han sido agentes de tal sistema alegórico. Serán esas personas las que esclarecerán sobre el significado y no nosotros, ya que no somos o no hemos sido agentes de ese sistema alegórico y que, por tanto, “infiltraríamos” nuestros contenidos (personales o culturales) deformando los significados. Ejemplificando. Alguien me habla de un cuadro en el que figura una anciana. Si al preguntar a mi interlocutor qué significa para él la anciana de la pintura, él me responde que significa “la bondad”, entonces yo tendré que aceptarlo y no será legítimo dar otra interpretación infiltrando mis propios contenidos y mi sistema de tensiones. Si le pido a alguien que me cuente acerca de la alegoría de la anciana bondadosa, tendré que atenerme a lo que se me diga porque de otro modo yo, dictatorial e ile­gí­ti­ma­mente, ignoro la interpretación del otro y prefiero explicarlo todo por lo que a mí me sucede. Así es que si el alegorizante me habla de “la bondad”, no tengo por qué interpretar a dicha “bondad” como un contenido sexual reprimido y deformado. Mi interlocutor no vive en una sociedad reprimida sexualmente al estilo de la Viena del siglo xix y no participa de la atmósfera neoclásica de los culteranos que leían las tragedias de Sófocles, él vive en el siglo xx, en Río de Janeiro y, en todo caso, participa de una atmósfera cultural neopagana. Así es que la mejor solución será atenerme a la interpretación que me da el alegorizante que vive y respira el clima cultural de la ciudad de Río de Janeiro. Bien sabemos a dónde han ido a parar las interpretaciones de ciertas corrientes psicológi­cas y antropológicas que han substituido los relatos e interpretaciones de las personas directamente involucradas por las especiales devociones del investigador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 4. Tratamos de comprender el argumento. Distinguimos en­tre ar­gu­mento y temas. Un argumento es el cuento, pero dentro del cuento hay temas particulares. A veces los temas permanecen y el argumento varía, o bien los temas cambian pero siem­pre es el mismo argumento. Esto ocurre por ejemplo en un sueño o en una secuencia de sueños.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 5. Cuando hay coincidencia entre clima e imagen, se sigue la imagen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 6. Cuando no coinciden clima e imagen, el hilo conductor es el clima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 7. Consideramos al núcleo de ensueño, que aparece ale­go­ri­zado como imagen o como clima continuo (fijado), a través de distintas alegorizaciones y a lo largo del tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 8. Todo aquello que cumple con una función, es ella misma y no otra. Si en un sueño se mata con una palabra, esa palabra es una arma. Si con una palabra se resucita a alguien o se cura a alguien, esa palabra es un instrumento para resucitar o para curar, no otra cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 9. Se trata de interpretar el color, reconociendo que en las representaciones alegóricas el espacio de representación va desde lo oscuro a lo claro de tal modo que, a medida que las representaciones suben el espacio mismo se aclara y a medida que bajan el espacio se oscurece. En todos los planos del espacio de representación pueden aparecer distintos colores y con diferente gradación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 10. Cuando se comprende la composición de los distintos elementos que configuran un sistema alegórico; cuando se en­tien­de la relación entre los componentes y cuando se puede hacer una síntesis sobre la función con que cumplen los elementos y sus relaciones, se puede considerar resuelto un nivel de interpretación. Desde luego, se podría profundizar en nuevos niveles de interpretación si fuera necesario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 11. Para entender el proceso y desenvolvimiento de un sistema alegórico, se han de lograr varias síntesis interpretativas a lo largo del tiempo. Así es que puede no ser suficiente una interpretación completa en un momento dado, si no se puede entrever el proceso o las tendencias hacia donde podría derivar el sistema alegórico en cuestión. Tal vez se requiera contar con varias interpretaciones a lo largo del tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Operativa ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este espacio mental que corresponde exactamente al cuerpo, es registrable por mí como suma de sensaciones cenestésicas.&lt;br /&gt;
Este “segundo cuerpo” es un cuerpo de sensación, de memoria y de imaginación. No tiene existencia en sí, aunque en ocasiones algunos hayan pretendido darle entidad separada del cuerpo. Es un “cuerpo” que se forma por la suma de las sensaciones que provienen del cuerpo físico, pero según que la energía de la representación vaya a un punto o a otro, moviliza una parte del cuerpo u otra. Así es que, si una imagen se concentra en un nivel del espacio de representación, más interno o externo, a una altura u otra, se ponen en marcha los centros del caso movilizando energía hacia el punto corporal correspondiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas imágenes que surgen lo hacen, por ejemplo, por una determinada tensión corporal y entonces nos vamos a buscar la tensión en el cuerpo, en el punto que corresponda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Pero qué sucede cuando no hay esa tensión en el cuerpo, y sin embargo en la pantalla de representación aparece un fenómeno de alegorización? Puede ser que no esté presente en el cuerpo tal tensión. Pero puede ser que una señal que partiendo de memoria actúe sobre conciencia y en conciencia destelle como imagen, revele que el impulso de memoria influyó en alguna parte del cuerpo. Se produjo en ese momento una contracción y ella lanzó el impulso que, registrado en conciencia, apareció en pantalla como alegorización y ello nos da a entender que el fenómeno está lanzando su pulso desde un punto del cuerpo. Estos fenómenos pertenecen al pasado, no están presentes, no hay una tensión permanente actuando, y sin embargo esta tensión (que no es una tensión en sí, sino que es un impulso grabado en memoria), pone en marcha una tensión con el registro cenestésico correspondiente y luego va a terminar apareciendo como imagen. Según se evoque en el sistema de registro un determinado bit, una determinada señal y esta señal sea soltada al mecanismo de conciencia, podrán aparecer concomitantemente fenómenos de contracción del cuerpo, o fenómenos irritativos del cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy pesquisando fenómenos que no existen actualmente. Fenómenos que puedo registrarlos en mi propio cuerpo en la medida en que son evocados, pero que no existen constantemente en el cuerpo sino que existen en memoria y al ser evocados, se expresan en el cuerpo. De manera que este espacio de representación tiene carácter de intermediario entre unos mecanismos y otros porque está conformado por la suma de sensaciones cenestésicas. En él se manifiestan fenómenos transformados de sensaciones externas o internas y en él se expresan fenómenos ya producidos hace mucho tiempo y que están emplazados en memoria. También en él aparecen fenómenos que no existen en ese momento en el cuerpo, pero que siendo productos del trabajo imaginario del mismo coordinador, terminan actuando sobre el cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es oportuno ahora, hacer una revisión de actividades que se orientan hacia la modificación de ciertos comportamientos psíquicos.&lt;br /&gt;
El conjunto de técnicas que llamamos “operativa” nos permite operar sobre los fenómenos, modificar fenómenos. Englo­ba­mos en operativa a diversas técnicas: técnicas que llamamos de ''catarsis'', técnicas que llamamos de ''transferencias'' y diversas formas de ''auto-transferencias''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En épocas recientes se volvió a usar la palabra “catarsis”. Apa­recía de nuevo ese señor que se ponía en presencia de quien tenía problemas psíquicos y le decía nuevamente, como miles de años atrás: “vea mi amigo, suelte su lengua y explique los problemas que usted tiene”. Y entonces la gente soltaba su lengua, explicaba sus problemas y se producía una suerte de lavado interno (o de “vómito” interno). A esa técnica la llamaban “catarsis”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra técnica de operativa fue llamada también “transferencia”. Se tomaba a una persona que ya había producido su catarsis y que ya había aliviado sus tensiones para entrar en un trabajo un poco más complejo. Ese trabajo consistía en hacer “transitar” a esa persona por diferentes estados internos. Al transitar por esos estados, aquella persona que ya no sufría importantes tensiones podía moverse en su paisaje interno desplazando, “transfiriendo”, problemas o dificultades. El sujeto transfería imaginariamente contenidos oprimentes hacia otras imágenes que no tenían carga afectiva, ni representaban un compromiso biográfico...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anteriormente hablamos de los registros de las tensiones en el simple hecho del atender. Ustedes lo reconocen bien. Pueden atender con tensión o sin ella; hay diferencia. Ustedes pueden a veces soltar esta tensión y atender. Normalmente creen que cuando sueltan la tensión para atender se desinteresan del tema. No sucede así. Sin embargo, ustedes han asociado desde hace mucho tiempo, cierta tensión muscular con el hecho de atender y creen que atienden cuando están tensos. Pero la atención nada tiene que ver con esto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ¿qué pasa con las tensiones en general, no sólo con las tensiones de la atención? A las tensiones en general las ubicamos en distintas partes del cuerpo, en los músculos especialmente. Estamos hablando de las tensiones musculares externas. Tenso un músculo voluntariamente y tengo un registro de esa tensión. Tenso voluntariamente los músculos faciales, tengo un registro de esa tensión. Tenso distintos músculos de mi cuerpo y tengo registro de esa tensión. Me voy familiarizando con esa técnica de la tensión artificial. Me interesa mucho poder obtener la mayor cantidad de registros posibles, tensando los distintos músculos de mi cuerpo. Y también me interesa ir diso­cian­do esas tensiones que antes logré. He observado que al ten­sar un punto se tensan otros. Luego trato de distender el pun­to, pero a veces no se distienden los otros músculos que acompañaron a la tensión. Si se trabaja con ciertas partes del cuerpo se comprueba que al querer tensar un punto se tensan ese punto y otros y luego, al distender ese punto, se distiende ese punto pero no los otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto sucede no solamente por estos trabajos voluntarios, eso sucede en la vida cotidiana. De tal manera que frente a un problema de confrontación cotidiano, por ejemplo, un sistema de músculos se pone tenso; desaparece la confrontación con el objeto, los músculos en cuestión se distienden, pero no los otros que le acompañaron en el momento de la tensión. Un poco más de tiempo y termina todo distendido. Pero a veces sucede que pasa bastante más tiempo y no se distienden los otros puntos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Quién de ustedes no reconoce tensiones musculares más o menos permanentes? Hay quienes registran esas tensiones a veces en el cuello, a veces en otra parte de su cuerpo. Ahora mismo, si ustedes se fijan, pueden descubrir tensiones innecesarias que están operando en diversas partes del cuerpo. Ustedes a eso lo pueden registrar. Y como ven, eso que registran en distintas partes de su cuerpo, no está cumpliendo con ninguna función.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien. Distinguimos entre tensiones musculares externas de tipo situacional y las tensiones musculares externas de tipo continuo. En las ''tensiones situacionales'' el sujeto tensa determinadas partes de su cuerpo y al desaparecer la dificultad (en nuestro ejemplo, la confrontación), desaparece también la tensión. Esas tensiones situacionales, seguramente cumplen con funciones muy importantes y se comprende que no pretendamos acabar con ellas. Están las otras, las continuas, no las situacionales. Y estas continuas tienen la circunstancia agravante que si se produce un determinado fenómeno de confrontación, además, aumentan. Luego bajan, nuevamente, pero conservando el nivel de tensión continua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puedo, con ciertos procedimientos, distender las tensiones continuas pero esto no garantiza que no permanezcan en mi in­terior distintos sistemas de tensiones. Puedo trabajar con toda la musculatura externa, puedo hacer cuanto ejercicio quiera y sin embargo, internamente, las tensiones siguen actuando. ¿De qué naturaleza son estas tensiones internas? En ocasiones son de tipo ''muscular profundo'' y en ocasiones registro a estas tensiones como ''irritaciones profundas'', como irri­taciones viscerales que dan impulsos y que van configurando un sistema de tensión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hablamos de estas tensiones profundas, estamos hablando de tensiones que no son muy diferentes a las externas, pero que tienen un componente emotivo importante. Podríamos considerar a estos dos fenómenos como gradaciones de un mismo tipo de operación. Hablamos ahora de estas ''tensiones internas teñidas emotivamente y a ellas las definimos como climas, no muy diferentes a las tensiones en general pero con un fuerte componente emotivo''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué sucede con algunos fenómenos como los de depresión y las tensiones? Una persona se siente aburrida (el aburrimiento es pariente de la depresión), le da lo mismo una cosa que otra, no tiene especiales preferencias, diríamos que está sin tensión. A lo mejor ella se registra a sí misma como falta de vitalidad pero detrás de eso es muy posible que exista un fuerte componente emotivo. En la situación en que se encuentra esa persona, notamos que hay fuertes correntadas emotivas de tipo negativo y pensamos que si aparecen esas correntadas emotivas es porque aún no existiendo tensión muscular externa hay tensiones internas que pueden ser tensiones musculares internas o, en otras ocasiones, fenómenos de irritación interna. A veces sucede que no existe un sistema de tensiones continuo o de irritación continuo, sino que por la confrontación con una situación dada se sueltan fenómenos mnémicos, fenómenos de memoria que hacen su disparo interno y surge ese registro de falta de vitalidad o aburrimiento, u opresión interna, o sensación de encerramiento, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las tensiones musculares externas normalmente las podemos manejar voluntariamente; a los climas, en cambio, no los podemos manejar voluntariamente porque tienen otra característica: siguen al sujeto aún cuando haya salido de la situación que lo motivó. Recordarán ustedes los fenómenos de arrastre, estos que siguen al sujeto aunque la situación haya pasado. Estos climas siguen tanto al sujeto que puede éste cambiar toda su situación, transitar a lo largo de los años por dis­tintas situaciones y continuar con ese clima que lo persigue. Esas tensiones internas son traducidas de modo difuso y to­talizador. Este punto explica también las características de la emoción en general que trabaja totalizando, sintetizando; no trabaja refiriéndose a un punto particular de una tensión del cuerpo, no se refiere tampoco a un punto de dolor en el intracuerpo, que puede ser localizado muy bien, se refiere más bien a un estado de invasión de la conciencia. Se trata entonces de impulsos cenestésicos no puntuales, eso está claro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el mecanismo de traducción de impulsos aporta imágenes que se corresponden con ese clima difuso, hablamos de correspondencia de ''clima'' y ''tema'' (hay un tema que tiene correspondencia con ese clima). Entonces es muy probable que esa persona que experimenta determinado clima, diga que “se siente encerrada”, por ejemplo. Eso del “ence­rra­miento” es un tipo de representación visual, que coincide con el registro emotivo y hay algunos más exagerados que no só­lo hablan de “encerramiento”, así en general, sino que expli­can que se sienten encerrados en una determinada caja con ta­les y cuales características. Esto, en vigilia, no les es muy cla­ro pero en cuanto disminuye un poco su nivel de conciencia, sí aparece esa caja adentro de la cual ellos se encuentran. Por supuesto, cuando los mecanismos de traducción trabajan fuer­te, cuando los registros cenestésicos son más intensos y cuando la vía alegórica se pone en marcha, es más fácil rastrear estos fenómenos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces aparecen imágenes que ''no se corresponden con los climas.'' Por último, existen casos en que se registra el ''clima sin imágenes''. En realidad hay imagen cenestésica en todos los casos y el emplazamiento de esta imagen difusa general en el espacio de representación perturba las actividades de to­­dos los centros, porque es desde ese espacio de representa­ción desde donde las imágenes disparan su actividad hacia los centros.&lt;br /&gt;
A los climas se los baja de potencial por descargas catár­ti­cas, por abreacciones motrices que son manifestaciones de esa ener­gía hacia afuera del cuerpo, pero si bien ocurre en esas ocasiones una disminución de la tensión no por ello acontece su desplaza­miento, su eliminación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las técnicas que corresponden a la transformación y desplazamiento de climas, son las técnicas transferenciales''. Su objetivo no está puesto en la bajada del potencial de una tensión interna sino en el traslado de la carga de una imagen a otra imagen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es completo decir que los climas se generan solamente por traducción de señales de contracciones involuntarias profundas y que tales contracciones, captadas por cenestesia, se transforman en imágenes difusas que ocupan el espacio de representación. Decir esto no es completo. En primer lugar, porque el registro puede ser no puntual sino general, como en el caso de las emociones violentas. Y estos estados corresponden a descargas que circulan por todo el organismo y no se refiere a la puntualidad de una tensión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto al origen de estos fenómenos, puede estar en sentidos internos o actuar desde memoria, o actuar desde conciencia. Cuando el impulso corresponde a un fenómeno netamente corporal, cenestesia toma este dato y envía la señal correspondiente que aparece como imagen difusa, es decir no visualizable (como imagen cenestésica, no como imagen visual). Cenestesia entonces envía la señal correspondiente y aparece la imagen difusa, que de todas maneras se da en el espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay quienes dicen que cuando se encolerizan “ven todo rojo”, o que se modifica su espacio de representación y ven al objeto que les provoca cólera, “más pequeño”; otros dicen que lo ven “más resaltado”, etcétera. No estamos hablando del impulso localizado sino del estado difundido, emotivo, que de todos modos ha partido del registro cenestésico y se ha traducido en imagen cenestésica no visualizable. A veces tiene también traducciones visualizables, pero no es el caso. Tal emplazamiento de imagen no visualizable se da en el espacio de representación y moviliza a los centros instintivos básicamente. De todo eso que sucedió, se hace registro en memoria. Si, en cambio, el primer impulso proviene de sentidos externos y al final del circuito de impulso también se movilizan los centros instintivos, esto se graba en memoria asociado a la situación externa. Esto motiva una grabación en donde el impulso externo, el impulso que provino desde el exterior ahora queda ligado a un estado corporal interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volviendo al primer caso, el de la partida de impulso interno por desarreglo vegetativo, por ejemplo. También en este caso hay grabación situacional asociada, si los sentidos externos están por su parte trabajando. Pero si eso se produjera cuando los sentidos externos no trabajan o trabajan muy levemente (como en el nivel de sueño), la grabación situacional podría referirse únicamente a datos de memoria ya que se actualizaría en ese momento, quedando a su vez en memoria al final del circuito una extraña asociación de fenómenos de un tiempo 2 (es decir, el registro cenestésico), con fenómenos de un tiempo 1 (es decir, el dato de memoria).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos visto casos en que la partida del impulso es del ''in­tra­cuerpo'', y se asocia a situaciones de percepción externa. Y casos del mismo impulso pero asociado a ''memoria'' porque los sentidos externos no están trabajando en ese momento. También hemos visto el caso del impulso ''que parte de sentidos externos y termina movilizando registros internos ce­nes­tésicos'', siendo posible a partir de ese momento que la si­­tuación externa y el registro interno queden grabados en memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, ''memoria'' puede entregar impulsos y al movilizar registros desatar cadenas asociativas de imágenes (no sólo visuales sino de cualquier otro sentido, incluyendo la cenestesia), que a su vez despiertan nuevas entregas de datos, configurándose un estado emotivo climático pero que ahora se asocia a una nueva situación que se está percibiendo por sentidos externos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por último, ''conciencia'' misma en su elaboración de imágenes puede poner en marcha todo lo anterior y además agregar su propia actividad, grabándose al final en memoria situaciones externas asociadas a elementos imaginarios. De todas maneras, el encadenamiento sentidos-memoria-conciencia es indisoluble, no lineal y por supuesto estructural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así pues si el primer disparo es doloroso físico, la configuración final puede ser de sufrimiento moral y estar presentes allí verdaderos registros cenestésicos fuertemente grabados en memoria, pero asociados simplemente a la imaginación. El dolor físico, a menudo termina en sufrimiento moral articulado con elementos ilusorios pero registrables. Este hecho nos enseña que lo ilusorio aunque no tenga existencia “real” es registrable por diversas concomitancias que tienen indudable realidad psíquica. No se explica mucho al decir de un fenómeno que es “ilusorio”, ni se explica mucho más al decir que las ilusiones se registran, como se registran las percepciones llamadas “no ilusorias”. El sufrimiento ilusorio tiene su real registro para la conciencia. Allí es donde la transferencia tiene su mejor campo de trabajo, en el sufrimiento ilusorio. Diferen­te es lo que sucede con los impulsos dolorosos básicos, traducidos o transformados, a los que se puede desproveer de otros com­ponentes ilusorios sin que por ello desaparezca el dolor fí­sico. Pero este no es tema propio de la transferencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede disociar el encadenamiento automático del sufrimiento. A eso apunta primariamente la transferencia. Vemos a ''la transferencia como una de las tantas herramientas de operativa, destinada básicamente a desarticular el sufrimiento, a liberar a la conciencia de contenidos opresivos''. Así como la catarsis libera cargas y produce alivios proviso­rios, aunque a veces necesarios, la transferencia apunta al traslado de esas cargas de un modo permanente, por lo menos en lo que hace a un problema específico dado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos ahora, algunos aspectos del funcionamiento compensatorio de los aparatos del psiquismo. Los umbrales de los dis­tintos sentidos varían en estructura y los umbrales de sentidos internos varían compensatoriamente con respecto a los um­brales de los sentidos externos. Los fenómenos del umbral cenestésico, al disminuir los impulsos de los sentidos externos, entran en la percepción y comienzan a dar señal. Estamos diciendo que cuando disminuye el impulso externo, aquellos otros fenómenos internos que estaban trabajando a nivel de umbral, y que no registrábamos, aparecen de modo registrable. Por tanto, puede percibirse en la caída de nivel de conciencia el surgimiento de fenómenos del intracuerpo que en vigilia no aparecían. Al desaparecer el ruido de los sen­­tidos externos, éstos se hacen manifiestos. En la caída de ni­vel aparecen los impulsos internos que dan señal a concien­cia tomando canales asociativos. Cuando se despierta esta vía asociativa los fenómenos de traducción operan con gran fuerza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volvamos a los problemas de los fenómenos de traducción y de transformación de impulsos. De un objeto que percibo visualmente, reconozco otras características no visuales que puedo percibir según la situación. Estas diferentes percepciones de un mismo objeto se han ido asociando en mi memoria a lo largo de mi experiencia vital. Tengo un registro articulado de percepciones. Estamos considerando ahora algo más que la estructuración que hace la percepción de un sentido singular. Estamos considerando la estructuración que se realiza frente a un objeto por la suma de datos de sentidos diferentes que a lo largo del tiempo se fueron incorporando a memoria. Cuento con la articulación de diferentes características de cada objeto, de tal modo que tomando una de ellas se sueltan las otras características asociadas a él. Ese es ya el mecanismo básico de la traducción de impulsos. ¿Y qué es lo que se traduce? Veamos un ejemplo. Un impulso auditivo despierta registros mnémicos, registros en los que los impulsos visuales de su momento estaban asociados a impulsos auditivos. Ahora llega solamente el impulso externo auditivo y aparece en mi espacio de representación el registro visual. Esto es frecuente en vigilia. Y es gracias a ese mecanismo de asociación de sentidos, a esta estructuración de los sentidos, que podemos configurar franjas importantes del mundo externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como el espacio de representación se va articulando desde la primera infancia en adelante, así también el mundo objetal se va articulando desde la primera infancia en adelante. En esa etapa de aprendizaje, los niños no parecen articular coherentemente los distintos registros que tienen de un mismo objeto. Como hemos comentado en su momento, los niños no distinguen bien entre su propio cuerpo y el cuerpo de su madre. Además, no relacionan bien el tipo de estímulo que llega a un sentido con la función con que puede cumplir ese objeto. Confunden además el aparato de registro, de tal modo que muchas veces vemos a los niños llevando un objeto que quieren comer al oído, a la oreja, y vemos que hacen distintos tipos de intercambios; no articulan todo ese sistema de percepción, no lo articulan más o menos coherentemente. Tampoco su espacio de representación está coherentemente articulado. Un edificio que está lejos, desde luego que es percibido mas pequeño que cuando está cerca, pero tienden sus manos hacia él para capturar una chimenea o a lo mejor una ventana y comerla. Hay niños que hacen eso con la luna que, como ustedes saben, está fuera del alcance de la mano, o estaba fuera del “alcance de la mano”... La visión este­reos­có­pica, que nos da profundidad y permite articular distintas distancias en el espacio, se va configurando lentamente en el niño. También el espacio de representación interno va cobrando volumen. Es claro que no se nace con la misma articulación objetal de los adultos sino que los datos que van aportando los sentidos permiten luego que el aparato psíquico vaya haciendo su trabajo, basándose siempre en memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos estudiando estos primeros fenómenos de ''traducción de impulsos''. Por ejemplo, un fenómeno que incide sobre un sentido suelta una cadena en donde aparecen las imágenes correspondientes a otros sentidos pero relacionados con el mismo objeto. ¿Qué sucede en esos extraños casos de aso­ciación de las características de un objeto que se colocan en otro objeto? Ahí ya hay una traducción mucho más interesante. Porque ahora un señor escucha el sonido de una campana y no evoca la imagen de la campana sino la imagen de un familiar. Ahora no se está relacionando al objeto que se oye con el objeto que en su momento se vio o con el objeto que en su momento se olió, sino que ahora se está asociando a ese objeto con otros fenómenos, con otras imágenes que acompañaron a la grabación de un momento pero que no se refieren al objeto en cuestión, sino a otro tipo de objeto. Primariamente se asocian, de un objeto dado, sus distintas características perceptuales. Pero hablamos de algo más, de un objeto al que se le asocian no sólo sus distintas características sino todos aquellos fenómenos que estuvieron en relación con él. Y estos fenómenos comprometen a otros objetos, comprometen a otras personas, comprometen a situaciones completas. Entonces hablamos del fenómeno de la traducción de impulsos que se refiere no sólo a las características de un mismo objeto, sino a las de otros objetos y estructuras de situación que se asociaron al objeto dado. Parece entonces, que ''la estructuración se hace relacionando percepciones distintas sobre un mismo objeto y de acuerdo a contextos situacionales''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algo más. Sucede que como hay impulso interno, si ese im­pulso interno tiene suficiente potencial de señal como para lle­gar al umbral de registro, al percibir el sonido de la campana el sujeto experimenta una curiosa emoción. Ya no está traduciendo impulsos o asociando impulsos entre las distintas características de ese objeto y otros que le acompañan, o entre estructuras de percepción completas, sino algo más: está traduciendo entre estructuras de percepción completas y estructuras del registro que le acompañó en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si vemos que se puede traducir el impulso que corresponde a un sentido y trasladarlo a otro, ¿por qué no habríamos de poder traducir también impulsos que son registrados por sentidos externos y que contiguamente evocan impulsos que han sido grabados desde sentidos internos? No hay mayor dificultad en esto. Sucede que el fenómeno es un tanto asombroso y tiene características enrarecidas a medida que se baja de nivel de conciencia. Pero su mecánica no es muy extraña.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recordemos que la memoria estudiada por capas como memoria antigua, memoria mediata y memoria reciente, está en movilidad. La materia prima más próxima es la del día y ahí tenemos los datos más frescos. Pero hay numerosos fenómenos asociados que se refieren a memoria antigua y estos nos ponen en dificultades, por cuanto al registro de un objeto que puede estar asociado con fenómenos recientes, le acompañan traductivamente fenómenos de memoria antigua. Esto es muy extraordinario y sucede particularmente con cierto tipo de sentidos. Por su estructuración, el sentido olfatorio es el más rico en este tipo de producciones. El sentido del olfato suele despertar cadenas asociativas muy grandes de tipo situa­cio­nal y muchas de ellas muy antiguas. Ustedes conocen ese ejemplo: se percibe la calidad de cierto olor y se sueltan imá­genes completas de la infancia. ¿Y cómo se sueltan esas imá­genes? ¿Ustedes se acuerdan del mismo olor, simplemente del mismo olor, de hace 20 años? No, ustedes se acuerdan de toda una antigua situación que ha sido disparada por la percepción actual de ese olor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La traducción de impulsos, que apareció primariamente como simple y de fácil pesquisa, termina complejificada. Franjas diversas de memoria, estructuraciones de percepción apa­ren­temente incoherentes, registros internos que se asocian con fenómenos percibidos externamente, producciones imaginarias que interfieren a la vez en el registro externo y se asocian a él, operaciones de memoria que traduciéndose van tomando en un nivel de conciencia las vías asociativas, todo ello di­ficulta la comprensión del esquema general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta ahora hemos visto a los impulsos asociándose y tra­du­ciéndose unos en otros. Pero hay también fenómenos muy curiosos que son los fenómenos de transformación. La ima­gen que estaba estructurada de un modo, al poco tiempo co­mienza a tomar otras configuraciones. Este proceso que ocurre en las vías asociativas, en las que los impulsos asociados que surgen en el espacio de representación cobran vida propia y empiezan a deformarse, a transformarse, nos muestran una movilidad sobre otra movilidad. Y con estos problemas nos encontramos en las técnicas transferenciales. Debemos darle fijeza a todo esto, contar con algún tipo de leyes generales que nos permitan operar en este caos móvil. Necesitamos algunas leyes operativas, algo que responda siempre, en las mismas condiciones, dando los mismos resultados. Y esto existe porque, afortunadamente, el cuerpo tiene cierta fijeza. Es gracias a que el cuerpo tiene cierta permanencia, que nosotros vamos a poder operar. Pero si esto sucediera en el mundo psíquico, exclusivamente, no habría forma posible de operar; no habría ninguna referencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La referencia objetal corpórea es la que nos va a permitir decir que aunque un dolor en una zona del cuerpo se traduzca de distintos modos, evoque distintas contigüidades de imágenes, haga mezclas de memoria y de tiempos, ese fenómeno se va a detectar en una determinada zona del espacio de representación. Y vamos a poder comprender muchos otros fenómenos curiosos y muchas funciones, gracias a la fijeza del cuerpo. Este cuerpo es un viejo amigo, un buen compañero que nos da referencias para movernos en el psiquismo. No tenemos otro modo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos qué sucede con el espacio de representación y los fenómenos que a partir de él se disparan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagino una línea horizontal delante de mis ojos. Cierro los ojos, ¿dónde la imagino? Bueno, la imagino adelante y afuera. Imagino ahora a mi estómago, ¿dónde lo imagino? Abajo y adentro. Imagino ahora aquella línea en el lugar en que se encuentra el estómago y esto me crea un problema de ubicación. Imagino ahora el estómago adelante y afuera y esto también me crea un problema de ubicación. Cuando imagino el estómago abajo y adentro, no sólo imagino el estómago sino que tengo un registro cenestésico del mismo y esto es un segundo componente de la representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora puedo imaginar el estómago adelante, arriba y afuera, pero no tengo el mismo registro cenestésico. De modo que cuando la imagen se emplaza en el lugar que corresponde, tiene el componente cenestésico de registro, que nos da una referencia importante. Si ustedes hacen un pequeño esfuerzo, van a poder imaginar también el estómago arriba y afuera. ¿Pero como lo van a imaginar? Tal vez como un dibujo, como lo han visto en los libros. Pero si lo imaginan en cambio abajo y adentro, ¿lo ima­ginan como qué?, ¿como el dibujo? De ninguna manera. ¿Tienen una imagen visual? De ninguna manera. Podrían tenerla asociada por el fenómeno de traducción, pero ¿qué es eso de imaginarlo en el espacio de representación, abajo y adentro? Es trabajar con otro tipo de imagen, con una imagen cenestésica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que según se emplace la imagen en el espacio de re­presentación en un punto o en otro y con un nivel de profun­di­dad u otro nivel de profundidad, no sólo se tiene el registro de tal imagen sino la representación cenestésica que corresponde a tal espacio y a tal profundidad. Cuando los objetos emplazados en el espacio de representación están observados “desde el fondo” de ese espacio, decimos que estamos trabajando con la articulación vigílica. Es decir, vemos los fenómenos externos a nosotros (o llamados “externos” a nosotros), como afuera de nuestra cabeza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo ahora puedo imaginar objetos lejanos que están afuera de mi cabeza. ¿Desde dónde registro estas imágenes? Desde adentro de mi cabeza, esa es la sensación que tengo. Sin em­bar­go, no digo que estos objetos estén adentro de mi cabeza. Si ahora a este objeto que imagino afuera lo coloco imagi­na­ria­mente adentro de mi cabeza, tengo un registro cenestésico, aparte de esa imagen que he emplazado en el interior de mi cabeza.&lt;br /&gt;
Según el nivel de profundidad en el espacio de representación, llegamos a tener un tipo de registro externo, o un tipo de registro cenestésico. Esto tiene bastante importancia para comprender el fenómeno transferencial posterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puedo imaginar, desde el fondo de esta especie de pantalla, los fenómenos que están afuera de mi cabeza y también, al imaginar fenómenos que están adentro de mi cabeza, tener un emplazamiento dentro de ese espacio mental. Puedo hacer un esfuerzo mayor e imaginar ese objeto adentro de mi cabeza como visto al mismo tiempo y desde distintas partes. Es posible ver al objeto desde distintos puntos como si “el que representa” estuviera alrededor del objeto, pero normalmente se representa al objeto desde un cierto “fondo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay bastantes inconvenientes con el espacio mental emplazado desde la cabeza hacia atrás, no desde la cabeza hacia adelante. Casi todos los sentidos externos están ubicados en la zona delantera de la cabeza y así se percibe el mundo y así se articula el espacio mental que le corresponde, pero desde las orejas ha­cia atrás la percepción y la representación se dificultan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Atrás de ustedes están las cortinas de esta sala y sin verlas pue­den imaginarlas. Pero cuando en el espacio de representación se observan las cortinas que están atrás se puede pre­gun­tar: ¿desde dónde ven esas cortinas? Las ven desde la mis­ma pantalla, sólo que en ésta se ha producido una suerte de inversión. No se ponen detrás de las cortinas, se ponen en el mismo lugar de emplazamiento interno y ahora les parecen las cortinas estar afuera de ustedes, pero atrás. Esto nos crea pro­blemas, pero de todos modos seguimos emplazados en el trans­fondo del espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese espacio de representación crea algunos problemas “topográficos”. Yo imagino ahora, fenómenos que están lejos de esta sala, fuera de esta sala. No puedo pretender que mi con­ciencia esté afuera de esta sala. Sin embargo, incluyo en mi espacio de representación a esos objetos. Esos objetos están emplazados en el interior de mi espacio de representación. ¿Dónde está entonces el espacio de representación, si se refiere a objetos que están afuera? Este fenómeno ilusorio es sumamente interesante, por cuanto puede extenderse la representación de los objetos afuera del espacio inmediato a la percepción de mis sentidos, pero nunca afuera de mi espacio de representación. Y resulta que mi espacio de representación, precisamente, es interno y no es externo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si uno se fija mal en esto, cree que el espacio de representación se extiende desde el cuerpo hacia afuera. En realidad el espacio de representación se extiende hacia el interior del cuerpo. Esta “pantalla” se configura gracias a la suma de impulsos cenestésicos que dan referencias continuas. Esta pantalla es interna y no es que en esta pantalla destellen los fenómenos que imagino afuera, en todo caso los voy imaginando adentro pero en distintos niveles de profundidad de esa pantalla interna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando decimos que las imágenes que surgen en distintos puntos del espacio de representación actúan sobre centros, queda claro que no podrían actuar sobre centros si la pantalla estuviera emplazada hacia afuera. Las imágenes actúan sobre los centros porque estos impulsos van hacia adentro aún cuando el sujeto crea que esos fenómenos se emplazan afuera. Y aquí es bueno aclarar que no estoy negando la existencia de los fenómenos externos sino que estoy cuestionando su configuración, por cuanto se me presentan (dichos fenómenos) ante los filtros de la percepción y se articulan en la pantalla de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que cae el nivel de conciencia se modifica la estructuración del espacio de representación y aquellos fenómenos que antes eran vistos desde adentro creyéndolos afuera, en la caída de nivel de conciencia están vistos afuera creyéndolos adentro, o bien, están vistos adentro creyéndolos afuera. Aquel fondo de pantalla en el que yo estaba emplazado cuando me refería a fenómenos externos imaginados ¿donde está ahora en mis sueños cuando “yo” mismo me veo puesto afuera de “aquello” que ve? Y me veo desde arriba, de abajo, a distancia, más cerca, etcétera.&lt;br /&gt;
Resulta que ahora el espacio de representación verdaderamente toma características internas en sus límites. El espacio de representación se hace interno en la caída de nivel de conciencia porque han desaparecido los estímulos de los sentidos externos y se ha reforzado el trabajo de los sentidos internos. Al reforzarse los impulsos cenestésicos, el espacio de representación interno ha tomado plenitud y ahora tenemos a estos fenómenos ocurriendo en el “interior” del espacio de representación como tal. Aparecen imágenes en las que el espacio de representación toma caracte­rís­ticas resaltadas de acuerdo al barrido que van haciendo los impulsos de la cenestesia. En los sueños, el espacio de re­pre­sen­tación aparece con límites semejantes a paredes o como con­tinentes de todo tipo, y en ocasiones aparece como la pro­pia cabeza dentro de la cual se dan los restantes fenómenos oníricos. El mayor de los continentes en la caída de nivel de conciencia es, precisamente, el límite del espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros instintivos (el vegetativo y el sexual), se movilizan fuertemente en la caída de nivel de conciencia aunque existan algunas concomitancias de tipo emotivo y también algunas intelectuales y casi ninguna concomitancia motriz. Cuando el emplazamiento de los fenómenos ocurre en el espacio de representación correspondiente al nivel de conciencia bajo, el disparo mayor de las imágenes va al centro vegetativo y al sexo, que son los centros más internos y que trabajan con registros de sensaciones cenestésicas, mientras que los otros centros suelen estar muy ligados a impulsos que vienen de los sentidos externos. Por otra parte, imágenes que en la vida cotidiana no movilizan cargas ni descargas importantes en los centros mencionados, pueden resultar de gran potencia en la caída de nivel de conciencia. A su vez, del trabajo de esos dos centros se configuran fuertes imágenes internas, ya que del trabajo de los centros se tiene percepción que se convierte en imagen. Este fenómeno es reversible y así como el espacio de representación se configura por los impulsos cenes­té­si­cos, así también cualquier imagen que se emplaza en un deter­mi­­n­a­do nivel del espacio de representación en su capa interna, actúa sobre el nivel corporal que le corresponde.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reconsideremos ahora lo dicho en torno a las asociaciones objetales de distintos sentidos; en torno a las traducciones de los impulsos con respecto a un mismo objeto; a las asociaciones objetales entre objetos y situaciones, y a las traducciones de los impulsos de un objeto con respecto a otros objetos que le rodean. Las asociaciones objetales referidas a situaciones externas y a situaciones internas (es decir a impulsos cenestésicos), son registros complejos que van siendo grabados en memoria. Estas grabaciones existen siempre como trasfondo de todo fenómeno de representación (es decir de imagen) y están ligadas a precisas zonas y profundidades del espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contamos ya con algunos elementos como para comprender qué es lo que sucede con el tránsito de las imágenes en el espacio de representación en niveles de sueño y de semisueño. Com­prendemos ya los primeros pasos de lo que vamos a llamar “técnicas de transferencia”. Dichas técnicas van a ser efec­ti­­vas, van a poder cumplir con sus objetivos, si efectivamente estos fenómenos que aparecen en la pantalla de representación en los bajos niveles de conciencia (al transformarse), mo­vi­­li­zan distintas partes del cuerpo, distintas tensiones en el cuer­po, o desplazan fenómenos mnémicos que producen tensiones expresadas en imágenes correspondientes. Actuando sobre estas imágenes, modificamos el sistema de asociaciones que han motivado aquellas tensiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nuestro problema va a estar, en estas técnicas transferenciales, en asociar o disociar los climas de las imágenes. Es decir, separar los climas de los temas.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces se nos van a presentar situaciones en las que tenga­mos que asociar a un clima una imagen, porque sin esta ima­gen nos encontramos solamente con imágenes cenestésicas pero no visualizables y al no ser visualizables no podemos tras­ladarlas en distintas alturas y distintos niveles en el espacio de representación. Entonces nos veremos obligados con de­­terminados climas a asociarles determinadas imágenes para luego movilizar estas imágenes en el espacio de representación y con ello “arrastrar” a los climas. De no proceder así, ese clima difuso se distribuirá de tal modo en el espacio de re­­­presentación que no podremos operar con él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y a veces, por otro peculiar funcionamiento de los fenómenos en los niveles de sueño, nos encontramos con imágenes visuales a las cuales hay adheridas cargas que no corresponden exactamente con ellas y entonces trataremos de ''disociar estas cargas y transferirles otras cargas correspondientes''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que tendremos que resolver numerosos problemas en la transferencia de cargas, en la transferencia de imágenes, en el desplazamiento de imágenes y en la transformación de imágenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
----------------------&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Psicología III ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presente escrito es un resumen realizado por los asistentes a las explicaciones que Silo dio en Las Palmas de Canarias, España, a principios de agosto de 1978.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Catarsis, transferencias y autotransferencias. La acción en el mundo como forma transferencial ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos considerar dos circuitos de impulsos que terminan por dar registro interno. Un circuito corresponde a la percepción, representación, nueva toma de la representación y sensación interna. Y otro circuito nos muestra que de toda acción que lanzo hacia el mundo, tengo también sensación interna. Esa toma de realimentación, es la que nos permite aprender haciendo cosas. Si no hubiera en mí una toma de realimentación de los movimientos que estoy haciendo, jamás podría perfeccionarlos. Yo aprendo a escribir en mi teclado por repetición. Es decir, voy grabando actos entre acierto y error. Pero puedo grabar actos únicamente si los realizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde mi hacer, tengo registro. Hay un prejuicio grande, que a veces ha invadido el campo de la pedagogía, y es el prejuicio según el cual las cosas se aprenden simplemente por pensarlas. Desde luego, algo se aprende porque también del pensar se tiene recepción del dato. Sin embargo, la mecánica de los centros nos dice que estos se movilizan cuando hacia ellos llegan imágenes, y la movilización de los centros es una sobrecarga que dispara su actividad al mundo. De este disparo de actividad hay una toma de realimentación que va a memoria y va a conciencia por otro lado. Esta toma de reali­men­ta­ción es la que nos permite decir, por ejemplo, “me equivoqué de tecla”. Así voy registrando la sensación del acierto y del error, así voy perfeccionando el registro del acierto, y ahí se va fluidificando y automatizando la correcta acción del escri­bir a máquina, por ejemplo. Estamos hablando de un segun­do circuito que me entrega el registro de la acción que produzco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otra ocasión&amp;lt;ref&amp;gt;Se refiere al punto 8 de Psicología II.&amp;lt;/ref&amp;gt; vimos las diferencias existentes entre los actos llamados “catárticos” y los actos “transferenciales”. Los pri­meros se referían, básicamente, a las descargas de ten­siones. Los segundos permitían trasladar cargas internas, in­tegrar contenidos y ampliar las posibilidades de desarrollo de la energía psíquica. Es bien sabido que allí donde hay “islas” de con­tenidos mentales, de contenidos que no se co­mu­­nican entre sí, ocurren dificultades para la conciencia. Si, por ejemplo, se piensa en una dirección, se siente en otra y fi­nalmente se actúa en otra diferente, ocurre un registro de “de­sencaje”, un registro que no es pleno. Parece que úni­ca­­men­te cuando tendemos puentes entre los contenidos internos el funcionamiento psíquico se integra y podemos avanzar unos pasos más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conocemos los trabajos transferenciales entre las técnicas de operativa. Movilizando determinadas imágenes y haciendo re­corridos con dichas imágenes hasta los puntos de resisten­cia, po­demos vencer a estas últimas. Al vencer esas resisten­cias provocamos distensiones y transferimos las cargas a nuevos con­tenidos. Esas cargas transferidas (trabajadas en elabo­ra­­ciones post-transferenciales), permiten a un sujeto integrar al­gunas re­giones de su paisaje interno, de su mundo interno. Co­no­ce­mos esas técnicas transferenciales y otras como las au­to­­trans­fe­renciales, en las que no se requiere la acción de un guía ex­terno, sino que internamente uno mismo se puede ir guian­do con determinadas imágenes anteriormente codificadas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabemos que la acción, y no sólo el trabajo de las imágenes que hemos venido mencionando, puede operar fenómenos transferenciales y fenómenos autotransferenciales. No será lo mismo un tipo de acción que otra. Habrá acciones que permitan integrar contenidos internos y habrá acciones tremendamente desintegradoras. Determinadas acciones producen tal carga de pesar, tal arrepentimiento y división interna, tal profundo desasosiego, que jamás se quisiera volver a repetirlas. Y no obstante ya han quedado, tales acciones, fuertemente adheridas al pasado. Aunque no se volviera en el futuro a repetir tal acción, aquella seguiría presionando desde el pasado sin resolverse, sin permitir que la conciencia traslade, transfiera, integre sus contenidos y permita al sujeto esa sensación de crecimiento interno tan estimulante y liberadora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está claro que no es indiferente la acción que se realiza en el mundo. Hay acciones de las que se tiene registro de unidad y acciones que dan registro de desintegración. Si se estudia esto de la acción en el mundo, a la luz de lo que sabemos sobre los procedimientos catárticos y transferenciales, quedará mucho más claro el tema de la integración y desarrollo de los contenidos de conciencia. Ya volveremos sobre esto, luego de dar un vistazo al esquema general de nuestra psicología.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Esquema del trabajo integrado del psiquismo ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros ''presentamos al psiquismo humano como una suer­te de circuito integrado de aparatos y de impulsos'' en donde algunos aparatos, llamados “sentidos externos”, son los receptores de los impulsos del mundo externo. También hay aparatos que reciben impulsos del mundo interno, del intra­cuerpo, a los que llamamos “sentidos internos”. Estos sentidos internos, muy numerosos, son para nosotros de gran im­por­tancia y debemos destacar que han sido muy descuidados por la psicología ingenua. También observamos que hay otros aparatos, como los de memoria, que toman toda señal que llega desde el exterior o desde el interior del sujeto. Hay otros aparatos que son los que regulan los niveles de conciencia y, por último, aparatos de respuesta. Todos estos aparatos en su trabajo van utilizando la dirección, a veces, de un sistema central al que llamamos “conciencia”. Conciencia relaciona y coordina el funcionamiento de los aparatos pero puede hacerlo merced a un sistema de impulsos. Los impulsos vienen y van de un aparato a otro. Impulsos que recorren el circuito a enormes velocidades, impulsos que se traducen, se deforman, se transforman, y en cada caso van dando lugar a producciones altamente diferenciadas de fenómenos de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los sentidos, que están continuamente tomando muestras de lo que sucede en el medio externo e interno, están siem­pre en actividad''. No hay sentido que esté quieto. Aún cuan­do una persona duerme y tiene los párpados cerrados, el ojo está tomando muestras de ese telón oscuro; el oído está recibiendo impulsos del mundo externo y así sucede con los clá­sicos y escolares cinco sentidos. Pero también los sentidos inter­nos están tomando muestras de lo que va sucediendo en el intra­cuerpo. Sentidos que toman datos del ph de la sangre, de la alcalinidad, de la salinidad, de la acidez; sentidos que to­­man datos de la presión arterial, que toman datos del azúcar en sangre, que toman datos de la temperatura. Los ter­mo­cep­tores, baroceptores y otros, continuamente están reci­bien­do información de lo que sucede en el interior del cuerpo, mien­tras simultáneamente los sentidos externos también toman información de lo que sucede en el exterior del cuerpo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Toda señal que van recibiendo los introceptores pasa a memoria y llega a conciencia.'' Mejor dicho, estas señales del intracuerpo se desdoblan y todo lo que se va tomando de muestra, va llegando simultáneamente a memoria y a conciencia (a los distintos niveles de conciencia que se regulan por la ca­lidad e intensidad de estos impulsos). Hay impulsos muy débiles, subliminales, en el límite de la percepción. Hay impulsos en cambio, que se hacen intolerables porque precisamente llegan al umbral de tolerancia por encima del cual aquellos im­pulsos pierden la calidad de simples percepciones de un sen­tido dado para convertirse en una percepción homogénea, ven­ga del sentido que venga, entregando una percepción dolo­ro­sa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen otros impulsos que deberían llegar a memoria, a conciencia, y sin embargo no llegan porque hubo un corte en un sentido externo o interno. También sucede que otros impul­sos no llegan a conciencia, no porque exista un corte en el re­cep­tor, sino porque algún fenómeno desafortunado ha produ­ci­do un bloqueo en algún punto del circuito. Podemos ilustrar algunos casos de ceguera, conocidos como “somatizaciones”. Se revisa el ojo, se revisa el nervio óptico, se revisa la localización occipital, etcétera. Todo funciona bien en el circuito y sin embargo el sujeto está ciego y lo está a partir no de un problema orgánico sino de un problema psíquico que se le presentó. Otro sujeto queda mudo, o sordo, y sin embargo todo funciona bien en el circuito en lo que hace a sus conexiones y localizaciones... pero algo bloqueó el recorrido de los impulsos. Lo mismo sucede con los impulsos que provienen del intracuerpo y esto no es tan reconocido pero es de suma importancia porque sucede que existen numerosas “anestesias”, por así llamarlas, de impulsos del intracuerpo. Las más frecuentes son las anestesias que corresponden a los impulsos del sexo, de modo que es mucha la gente que por algún tipo de problema psíquico no detecta adecuadamente las señales que provienen de ese punto. Al haberse producido un blo­queo y no detectarse esas señales, lo que normalmente de­bería llegar a conciencia (sea en su campo atencional más no­torio, o sea en niveles subliminales), sufre fuertes distorsiones o no llega. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando un impulso proveniente de sentidos externos o internos no llega a conciencia, ésta hace un trabajo como si tratara de recomponer esa ausencia “pidiendo prestados” impulsos a memoria, compensando la falta del estímulo que necesitaría para su elaboración. Cuando por alguna falla sensorial externa o interna, o simplemente por bloqueo, algún impulso no llega desde el mundo externo o interno, entonces me­moria lanza su tren de impulsos tratando de compensar. Si esto no sucede, conciencia se encarga de tomar registro de ella misma. Un trabajo extraño que hace la conciencia que es como si una filmadora de video se colocase frente a un espejo y uno ve ahora en pantalla un espejo dentro de un espejo, y así siguiendo, en un proceso multiplicativo de imágenes, donde conciencia reelabora sus propios contenidos, y se tortura tratando de sacar impulsos de donde no hay. Esos fenómenos obsesivos, son un poco la filmadora del video frente a un espejo. Así como conciencia compensa tomando impulsos de otro punto, así también cuando los impulsos del exterior o del intracuerpo son muy fuertes, también conciencia se defiende desconectando al sentido, como si tuviera sus válvulas de segu­ridad. Por lo demás, sabemos que los sentidos están en con­tinuo movimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando uno duerme, por ejemplo, los sen­tidos correspondientes al ruido externo bajan su umbral. Entonces muchas cosas que serían percibidas en vigilia, al cerrar­se el umbral no entran, pero de todos modos se están captando señales. Y normalmente los sentidos están bajando y subiendo su umbral de acuerdo al fondo de ruido que nos está rodeando en ese momento. Claro, este es el normal trabajo de los sentidos, pero cuando las señales son irritativas y los senti­dos no pueden eliminar el impulso por baja de umbral, concien­cia tiende a desconectar el sentido globalmente. Imaginemos el caso de una persona sometida a sostenidas irritaciones sensoriales externas. Si aumenta el ruido ciudadano, si aumenta la estimulación visual, si aumenta todo ese fárrago de noticias del mundo externo, entonces en esa persona se puede producir una suerte de reacción. El sujeto tiende a desconectar sus sentidos externos y “caerse para adentro”. Empieza a estar a merced de los impulsos del intracuerpo, a desconectar su mundo externo en un proceso de enrarecimiento de la conciencia. Pero la cosa no es tan dramática, se trata de una entrada dentro de sí mismo al intentar eludir el ruido externo. En este caso, el sujeto que deseaba disminuír el ruido sensorial, se va a encontrar nada menos que con la amplificación de los impulsos del intracuerpo, porque así como existe una regulación de límites en cada uno de los sentidos externos e internos, así también el sistema de sentidos internos compensa al sistema de sentidos externos. Podemos decir que, en general, cuando baja el nivel de conciencia (hacia el sueño), los sentidos externos bajan en sus umbrales aumentando el umbral de percepción de los sentidos internos. Inversamente, cuando sube el nivel de conciencia (hacia el despertar), en el su­jeto comienza a bajar el umbral de percepción de los senti­dos internos y se abre el umbral de percepción externa. Pero ocurre que aún en vigilia, en el ejemplo anterior, los umbrales de sentidos externos pueden reducirse y el sujeto entrar en situación de “fuga” frente a la irritación que le produce el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siguiendo con la descripción de los grandes bloques de aparatos. Observamos los trabajos que efectúa la memoria al recibir impulsos. ''Memoria siempre toma datos y así se ha formado un substrato básico desde la primera infancia. En base a ese substrato se organizarán todos los datos de memoria que se vayan acumulando.'' Parece que son los primeros momentos de la vida los que determinan en gran medida los procesos posteriores. Pero la memoria antigua va quedando cada vez más alejada de la disponibilidad vigílica de la conciencia. Sobre el substrato se van acumulando los datos más recientes hasta llegar a los datos inmediatos del día. Imaginen ustedes las dificultades que hay en esto de rescatar contenidos de memoria muy antiguos que están en la base de la con­ciencia. Es difícil llegar hasta allá. Hay que enviar “sondas”. Para colmo, esas sondas que se lanzan son a veces recha­zadas por resistencias. Entonces, deben utilizarse técnicas bastante complejas para que estas sondas puedan llegar a tomar su muestra de memoria, con la intención de reacomodar esos con­tenidos que en algunos casos desafortunados estaban mal en­cajados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hay otros aparatos, como los centros, que hacen un tra­ba­jo bastante más simple. Los centros trabajan con imágenes.'' Las imágenes son impulsos que proviniendo de conciencia, se disparan hacia los centros correspondientes y estos centros mueven el cuerpo en dirección al mundo. Ustedes co­nocen el funcionamiento del centro intelectual, emotivo, motriz, sexual, vegetativo, y saben que para movilizar a cualquiera de ellos será necesario que se disparen imágenes adecuadas. Podría suceder también que la carga, la intensidad del disparo, fuera insuficiente. En tal caso, el centro en cuestión se movería con debilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También podría suceder que la carga fuera excesiva y entonces en el centro se provocaría un movimiento desproporcionado. Por otra parte, esos centros que también están en continuo movimiento y que trabajan en estructura, al movilizar cargas hacia el mundo toman energía de los centros contiguos. Una persona tiene algunos problemas que se reflejan en su motricidad intelectual, pero sus problemas son de naturaleza afectiva. Así, las imágenes propias de la motricidad del intelecto están contribuyendo a que se reordenen contenidos, pero no se arregla el problema emotivo por esa reelaboración de imágenes desenfrenadas o por un “rumiar” imágenes fantásticas. Si esa persona, en lugar de aban­donarse a sus ensoñaciones se pusiera en pie y empezara a mover el cuerpo trabajando con su motricidad, succionaría las cargas negativas del centro emotivo y la cosa cambiaría. Pero, normalmente, se pretende manejar todos los centros desde el centro intelectual y esto trae numerosos problemas porque a los centros, como hemos estudiado en su momento, se los maneja desde “abajo” (desde donde hay más energía y velocidad) y no desde “arriba” (desde donde se invierte la ener­gía psíquica en tareas intelectuales). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, que todos los cen­tros trabajan en estructura, que todos los centros al lanzar su energía hacia el mundo succionan energía de los otros centros. A veces, un centro se sobrecarga y al rebasar su potencial también energiza a los otros centros. Estos rebasamientos no siempre son negativos porque si bien en un tipo de re­ba­sa­mien­to uno se puede encolerizar y desatar acciones reprobales, en otro tipo de rebasamiento uno se puede entusiasmar, se pue­de alegrar y esa sobrecarga energética del centro emotivo puede terminar distribuida muy positivamente por todos los otros centros. A veces, en cambio, se produce una gran carencia, un gran vacío, una gran succión del centro emotivo. El sujeto empieza a trabajar en negativo con el centro emotivo. En una imagen, es como si en el centro emotivo se hubiera producido un “hoyo negro” que concentra materia, que contrae el espacio y absorbe todo hacia él. Nuestro sujeto se de­prime; sus ideas se obscurecen y también va bajando su po­tencial motriz e incluso vegetativo. Dramatizando un poco, agre­gamos que hasta sus defensas vegetativas disminuyen y en­tonces una cantidad de respuestas que su organismo da nor­mal­­mente se encuentran ahora atenuadas; su organismo es ahora más proclive a la enfermedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todos los aparatos trabajan con mayor o menor intensidad de acuerdo al nivel de conciencia''. Si nuestro sujeto está vi­­gílico, está despierto, pasan cosas muy diferentes a si está dur­­miendo. Claro que hay muchos estados y niveles intermedios. Hay por allí un nivel intermedio de semisueño que resulta de una mezcolanza entre la vigilia y el sueño. Hay también diferentes niveles dentro del sueño mismo. No es lo mismo un sueño paradojal, un sueño con imágenes, que un sueño profundo, vegetativo. En este sueño profundo vegetativo la conciencia no toma datos, por lo menos en su campo central; es un sueño que se parece a la muerte, que puede durar bastante tiempo y si uno al despertar no pasó por el sueño para­dojal, tiene la sensación de contracción del tiempo. Es como si no hubiese pasado el tiempo porque el tiempo de conciencia es relativo a la existencia de los fenómenos que en ella existen, de modo que no habiendo fenómenos no hay tiempo para la conciencia. En ese sueño donde no hay imágenes las cosas van demasiado rápido. Pero esto no es completamente así, porque cuando uno se acuesta a dormir y duerme unas cuantas horas, lo que ha sucedido en realidad es que ha habido muchos momentos de ciclos. Así ha pasado uno por el sue­ño paradojal, luego por sueño profundo, luego por el para­do­jal, luego por el profundo y así siguiendo. Si despertamos al sujeto cuando está en sueño profundo sin imágenes (que podemos comprobar desde afuera gracias al EEG o al MOR), es posible que no recuerde nada de los trenes de imágenes que aparecieron en la etapa de sueño paradojal (en la que se obser­va desde afuera el movimiento ocular rápido bajo los párpados del durmiente); mientras que si lo despertamos en el momento en que está soñando con imágenes, es posible que recuerde su sueño. Por otra parte, al que despertó le parece que el tiempo se le hubiera acortado porque no recordó todo lo que sucedió en distintos ciclos de sueño profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los niveles bajos de conciencia, como en los niveles de sueño paradojal, es donde los impulsos del intracuerpo trabajan con mayor soltura. Y es donde trabaja también memoria con mucha actividad. Sucede que cuando uno duerme, el circuito se recompone: aprovecha no sólo para eliminar toxinas sino para transferir cargas, cargas de contenidos de conciencia, de cosas que durante el día no se asimilaron bien. El trabajo del sueño es intenso. El cuerpo está quieto, pero hay trabajos intensos de conciencia. Se reordenan contenidos echando para atrás la filmación y nuevamente para adelante, clasificando y ordenando de otro modo los datos perceptuales del día. Durante el día se va acumulando un desorden perceptual muy grande porque los estímulos son variados y discordantes. En el sueño en cambio, se produce un orden muy extraordinario. Se clasifican las cosas de un modo muy correcto. Por supuesto que a nosotros nos da la impresión de que esto es al revés, de que lo que percibimos durante el día es muy ordenado y que en el sueño hay un gran desorden. En realidad las cosas pueden estar muy bien ordenadas, pero las percepciones que tenemos de las cosas son enormemente fortuitas, son muy aleatorias, mientras que el sueño en su mecánica va reelaborando y colocando los datos en sus “ficheros”. El sueño no sólo hace esa tarea extraordinaria sino que, además, trata de recomponer situaciones psíquicas que no se han solu­cio­nado. El sueño trata de lanzar cargas de un lado para otro, de producir descargas catárticas porque hay sobretensiones. En el sueño se solucionan muchos problemas de carga, se producen distensiones profundas. Pero también en el sueño se producen fenómenos transferenciales de cargas que se van dispersando de unos contenidos a otros y de estos a terceros en un franco proceso de desplazamiento energético. Muchas veces las personas han experimentado, después de un bello sueño, la sensación de que algo “encajó” bien, como si se hu­biera producido una transferencia empírica, como si el sueño hubiera hecho su transferencia. Pero también están los sueños “pesados” y uno se despierta con la sensación de que no está bien digerido un proceso interno. El sueño está haciendo su intento de reelaborar contenidos, pero no lo logra y, entonces, el sujeto sale de ese nivel con una muy mala sensación. Desde luego que el sueño está siempre al servicio de la recomposición del psiquismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La conciencia y el yo ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la conciencia mientras los distintos aparatos trabajan incansablemente? ''La conciencia cuenta con una especie de “director” de sus diversas funciones y actividades que es conocido como el “yo”''. Veámoslo así: de algún mo­do me reconozco a mí mismo y esto es gracias a la memoria. Mi yo se basa en la memoria y en el reconocimiento de ciertos impulsos internos. Tengo noción de mi mismo, porque reconozco algunos de mis impulsos internos que están siempre ligados a un tono afectivo característico. No sólo me reconozco como yo mismo por mi biografía y mis datos de memoria; me reconozco por mi particular forma de sentir, por mi particular forma de comprender. ¿Y si quitáramos los sentidos donde estaría el yo? El yo no es una unidad indivisible sino que resulta de la suma y estructuración de los datos de los sentidos y de los datos de memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un pensador, hace unos cientos de años, observó que podía pensar sobre su mismo pensamiento. Entonces descubrió una actividad interesante del yo. No se trataba de recordar cosas, ni se trataba de que los sentidos dieran información. Es más: ese señor que advertía ese problema, muy cautelosamente trató de separar los datos de los sentidos y los datos de memoria; trató de hacer una reducción y quedarse con el pensamiento de su pensar y esto tuvo enormes consecuencia para el desarrollo de la filosofía. Pero ahora estamos preocupados por entender ''el funcionamiento psicológico del yo''. Nos preguntamos: “¿el yo, entonces, puede funcionar aunque saquemos los datos de la memoria y los datos de los sentidos?”. Veamos el punto con cuidado. El conjunto de actos por los cuales la conciencia se piensa a sí misma depende de registros sensoriales internos, los sentidos internos dan información de lo que sucede en la actividad de la conciencia. Ese registro de la propia identidad de la conciencia está dado por los datos de sentidos y los datos de memoria, más una peculiar configuración que otorgan a la conciencia la ilusión de identidad y permanencia no obstante los continuos cambios que en ella se verifican. ''Esa configuración ilusoria de identidad y permanencia es el yo''. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comentemos algunas pruebas realizadas en cámara de silen­cio. Alguien se ha colocado allí y ha puesto su cuerpo en in­mer­sión, digamos a unos 36 grados centígrados (es decir, se ha colo­ca­do en un baño donde la temperatura del medio es igual a la tem­peratura de la piel). El recinto está climatizado para lograr que los puntos del cuerpo que emergen estén humedecidos y a la misma temperatura del líquido. Se ha suprimido todo soni­do ambiental; todo rastro olfatorio; luminoso, etcétera. El sujeto comienza a flotar en la obscuridad y al poco tiempo empieza a experimentar algunos fenómenos extraordinarios: una mano parece alargarse notablemente y su cuerpo ha perdido límites. Pero algo curioso se produce cuando disminuimos ligeramente la temperatura ambiente del recinto. Cuando dis­mi­nuimos en un par de grados la temperatura del medio externo respecto de la temperatura del líquido, el sujeto siente que se “sale” por la cabeza y por el pecho. En determinados momentos, el sujeto comienza a experimentar que su yo no está en su cuerpo, sino fuera de él. Y este enrarecimiento extraordinario de la ubicación espacial de su yo es debido, precisamente, a la modificación de los impulsos de la piel en unos puntos precisos (de la cara y del pecho), siendo que el resto de ellos está totalmente indiferenciado. Pero si se vuelve a uniformar la temperatura del líquido con la del recinto, comienzan a ocurrir otros fenómenos. Al faltar datos sensoriales externos, memoria empieza a arrojar trenes de datos compensando esa ausencia, y se pueden empezar a recoger datos muy antiguos de memoria. Lo más notable es que esos da­tos de memoria a veces no aparecen como nor­mal­mente sucede cuando uno recuerda imágenes de su vida, sino que aparecen “fuera” de la cabeza. Como si esos recuerdos “se vieran allá, afuera de uno mismo”, como alucinaciones proyectadas en una pan­talla externa. Es claro, no se tiene mucha noción de dónde ter­mina el cuerpo; entonces tampoco se tiene mucha referencia de dónde están emplazadas las imágenes. Las funciones del yo se sienten fuertemente alteradas. Se produce una suerte de alteración de las funciones del yo, por el simple expediente de la supresión sensorial externa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Reversibilidad y fenómenos alterados de conciencia ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este esquema que estamos redescribiendo, ''el aparato de conciencia trabaja con mecanismos de reversibilidad''. Es decir que así como percibo un sonido, mecánicamente, invo­lun­tariamente, también puedo poner atención en la fuente del estímulo, en cuyo caso mi conciencia tiende a llevar la actividad hacia la fuente sensorial. No es lo mismo percibir que aper­cibir. Apercibir es atención más percepción. No es lo mis­mo memorizar, es decir esto que ahora cruza por mi mente y llega desde mi memoria (en donde conciencia pasivamente recepciona el dato), que rememorar, en donde mi conciencia va a la fuente de memoria, trabajando por singulares pro­ce­di­mien­tos de selección y descarte. Así pues la conciencia dispone de mecanismos de reversibilidad que trabajan de acuerdo al estado de lucidez en que se encuentre la conciencia en ese momento. Sabemos que disminuyendo el nivel, cada vez es más difícil ir a las fuentes de los estímulos voluntariamente. Los impulsos se imponen, los recuerdos se imponen y todo eso con gran fuerza sugestiva va controlando a la conciencia mien­tras ésta, indefensa, se limita a recibir los impulsos. Baja el nivel de conciencia, disminuye la crítica, disminuye la auto­crí­tica, disminuye la reversibilidad con todas sus consecuencias. No sólo sucede esto en las caídas de nivel de conciencia, sino también en los estados alterados de conciencia. Es claro que no confundimos niveles con estados. Podemos estar, por ejemplo, en el nivel de conciencia vigílico, pero en es­tado pasivo, en estado atento, en estado alterado, etcétera. Cada nivel de conciencia admite distintos estados. Son diferentes, en el nivel de sueño paradojal, los estados de sueño tranquilo, de sueño alterado y de sueño sonambúlico. ''Puede también caer la reversibilidad en alguno de los aparatos de conciencia por estados alterados y no porque haya bajado el nivel''. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría suceder que una persona estuviera vigílica y sin embargo, por una especial circunstancia, padeciera fuertes alucinaciones. Observaría fenómenos que para ella serían del mundo externo, cuando en realidad estaría proyectando “externamente” algunas de sus representaciones internas. Estaría fuertemente sugestionado por esos contenidos, por esas alucinaciones, del mismo modo que está una persona en pleno sueño fuertemente sugestionada por sus contenidos oníricos. Sin embargo nuestro sujeto estaría despierto, no durmiendo. También por una fiebre muy alta, por acción de drogas o de alcohol, sin haber perdido el nivel de conciencia vigílico se encontraría en un estado alterado de conciencia, con la consiguiente aparición de fenómenos anormales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los estados alterados no son tan globales, sino que pueden afectar a determinados aspectos de la reversibilidad''. Po­demos decir que una persona cualquiera, en plena vigilia, pue­de tener bloqueado algún aparato de reversibilidad. Todo fun­ciona bien, sus actividades diarias son normales, es una per­sona corriente. Todo anda a las mil maravillas... salvo en un punto. Cuando se toca ese punto, el sujeto pierde todo control. Hay un punto de bloqueo de su reversibilidad. Cuando se toca ese punto, disminuye el sentido crítico y autocrítico, disminuye el control de sí mismo y extraños fenómenos in­ternos se apoderan de su conciencia. Pero esto no es tan dra­­mático y nos sucede a todos. En mayor o menor medida, todos tenemos nuestros problemas con algún aspecto de los me­canismos de reversibilidad. No disponemos tan a gusto de to­dos nuestros mecanismos. Puede suceder entonces, que nuestro famoso yo director de orquesta, no lo sea tanto cuando son afectados algunos aspectos de la reversibilidad en el momento en que ocurren disfunciones entre los distintos apara­tos del psiquismo. El ejemplo de la cámara de silencio es muy interesante, en él comprendemos que no se trata de un caí­da del nivel de conciencia, sino de la supresión de impulsos que deberían llegar a conciencia, y allí la misma noción del yo se altera, se pierde. También se pierden franjas de re­ver­sibilidad, de sentido crítico y ocurren alucinaciones com­pen­satorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cámara de silencio nos muestra el caso de la supresión de los estímulos externos y pocas veces ocurren allí fenómenos de interés si no se han eliminado todas las referencias sensoriales. Ocurre a veces, la falta o insuficiencia de impulsos provenientes de sentidos internos. A estos fenómenos los lla­mamos genéricamente, “anestesias”. Por algún bloqueo, las señales que deberían llegar no lo hacen. El sujeto se enrarece, su yo se distorsiona, se bloquean algunos aspectos de su re­ver­sibilidad. Así es que ''el yo puede verse alterado por exceso de estímulos o por carencia de ellos. Pero en todo caso, si nuestro yo director se desintegra, las actividades de reversibilidad desaparecen''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, ''el yo dirige las operaciones utilizando un “espacio” y según se emplace este yo en ese “espacio”, la di­rec­ción de los impulsos cambiará. Hablamos del “espacio de representación” (diferente al espacio de percepción)''&amp;lt;ref&amp;gt;Para ampliar este punto se puede consultar la conferencia titulada “Sobre el acertijo de la percepción”, en Habla Silo, Virtual ediciones, 1996.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este espacio de representación, del cual toma también muestras el yo, se van emplazando impulsos e imágenes. Según que una imagen se lance a una profundidad o a un nivel del espacio de representación, sale una respuesta diferente al mundo. Si para mover mi mano la imagino visualmente como si la viera desde afuera, la imagino desplazándose hacia un objeto que quiero coger, no por eso mi mano realmente se desplazará. Esta imagen visual externa no corresponde al tipo de imagen que debe ser disparada para que la mano se mueva. Para que esto ocurra es necesario que yo utilice otros tipos de imágenes: una imagen cenestésica (basada en la sensación interna) y una imagen kinestésica (basada en el registro muscular y de posición que va teniendo mi mano al moverse). Podría suceder que de pronto me equivocara en el tipo y emplazamiento de la imagen hacia el mundo. Podría yo haber sufrido un cierto “trauma”, como les gustaba decir en otras épocas, y entonces al querer incorporarme de la silla en que me encuentro, me equivocara en el emplazamiento de la imagen en el espacio de representación, o bien confundiera el tipo de imagen. ¿Qué me estaría pasando? Yo estaría dando señales, me estaría viendo a mi mismo levantarme de la silla, pero podría suceder que no estuviera disparando las correctas imágenes cenestésicas y kinestésicas que son las que mueven a mi cuerpo. Si me equivocara en el tipo de imagen o en el emplazamiento de la misma, mi cuerpo podría no responder y quedar paralizado. Podría a la inversa, suceder que esta per­sona que está paralizada desde aquel famoso “trauma” y que no puede emplazar correctamente su imagen, recibiera el fuerte impacto emotivo de un chamán curandero o de una ima­gen religiosa y como resultado de ese fenómeno de fe (de fuerte registro emotivo cenestésico), reconectara el correc­to em­plazamiento o discriminara correctamente la imagen (ce­nes­­tésica) del caso. Y resultaría bastante vistoso el hecho de que alguien frente a esos extraños estímulos externos, rompiera su parálisis y saliera caminando. Podría suceder, si se pu­­­diera reconectar correctamente la imagen. Y así como existen mu­­chas somatizaciones, pueden existir también muchas des so­ma­ti­zaciones de acuerdo a los juegos de imágenes que ve­ni­mos comentando. Empíricamente, esto ha pasado muchas veces y están debidamente registrados numerosos y diversos casos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este asunto de las imágenes no es una cuestión menor. Ahí está nuestro yo disparando imágenes y cada vez que una imagen va, un centro se moviliza, y una respuesta sale al mundo. El centro moviliza una actividad, sea hacia el mundo externo o sea hacia el intracuerpo. El centro vegetativo, por ejemplo, moviliza actividades de disparo hacia adentro del cuerpo y no hacia la motricidad externa. Pero lo interesante de este mecanismo es que una vez que el centro moviliza una actividad los sentidos internos toman muestra de esa actividad que se disparó al intracuerpo o al mundo externo. Entonces, si muevo el brazo tengo noción de que lo hago. La noción que tengo de mi movimiento no está dada por una idea sino por registros cenestésicos propios del intracuerpo y por registros kinestési­cos de posición entregados por distintos tipos de intro­cep­to­res. Sucede que, según muevo el brazo, tengo registro de mi mo­­vimiento. Gracias a esto es que puedo ir corrigiendo mis mo­­vimientos hasta dar con el objeto justo. Puedo irlo corrigien­do con mayor facilidad que un niño, porque el niño todavía no tiene la memoria, la experiencia motriz para realizar movimientos tan manejados. Puedo ir corrigiendo mi movimiento porque de cada movimiento que hago voy teniendo las corres­pondientes señales. Por supuesto que esto va a gran velocidad­ y de cada movimiento que produzco tengo señal de lo que va sucediendo en un circuito continuo de realimenta­ción, que permite corregir y además aprender los movimientos. Así pues, de toda acción que moviliza un centro al mundo, tengo una toma de realimentación que vuelve al circuito. Y esta toma de realimentación que vuelve al circuito, moviliza a su vez distintas funciones de los otros aparatos de conciencia. Sabemos que hay formas de memoria motriz, por ejemplo, algunas personas cuando estudian lo hacen mejor caminando que sentadas. En otro ejemplo, alguien interrumpe su diálogo con otra persona con la que departía mientras caminaba porque ha olvidado lo que estaba por decir. Sin embargo, al volver al lugar en que perdió el hilo de su discurso, puede recuperarlo completamente. Y, para terminar con esto, ustedes saben que cuando han olvidado algo, si repiten los movimientos corporales previos al momento del olvido, pueden retomar la secuencia olvidada. En realidad, hay una realimentación compleja del acto que sale: se toman muestras del registro interno, se reinyecta en el circuito, va hacia memoria, circula, se aso­cia, se transforma y se traduce. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para muchos, sobre todo para la psicología clásica, la cosa ter­mina cuando se realiza un acto. Y parece que la cosa recién comienza cuando uno realiza un acto, porque este acto se reinyecta y esa reinyección despierta una larga cadena de pro­cesos internos. Así vamos con nuestros aparatos, conectán­dolos entre sí por medio de complejos sistemas de impulsos. Estos impulsos se deforman, se transforman y se sustituyen unos por otros. Así pues, y según los ejemplos que se han da­do en su momento, esta hormiga que recorre mi brazo es rá­pi­damente reconocida. Pero esta hormiga que recorre mi brazo cuando duermo, no es fácilmente reconocida, sino que ese impulso se deforma, se transforma y a veces se traduce, suscitando numerosas cadenas asociativas según la línea mental que esté trabajando en ese momento. Complicando un poco más las cosas: cuando mi brazo está mal emplazado, me doy cuenta de eso y me muevo. Pero cuando estoy durmiendo y mi brazo está mal emplazado, esa suma de impulsos que llegan es tomada por la conciencia, traducida, deformada y asociada de modo singular. Allí sucede que imagino un ejército de avispas que atacan mi brazo y entonces esas imágenes llevarán carga hacia el brazo y el brazo se moverá en un acto de defensa (que logrará una reacomodación) y seguiré durmiendo. Esas imágenes servirán, precisamente, para que el sueño se continúe. Estarán al servicio, esas traducciones y deformaciones de impulsos, de la inercia del nivel. Estas imágenes del sueño estarán sirviendo a la defensa de su mismo nivel. Hay muchísimos estímulos internos que dan señal durante el sueño. Entonces, en el momento del sueño paradojal, estos impulsos aparecen como imagen. Sucede que hay una tensión visceral profunda, por ejemplo. ¿Qué sucederá? Lo del brazo, pero adentro. Esa tensión visceral profunda envía señal y esta se traduce como imagen. Supongamos algo más fácil: una irri­tación visceral envía la señal que se traduce como imagen. El soñante ahora se ve adentro de un incendio y si la señal es demasiado intensa el “incendio” terminará rompiendo la inercia del nivel, entonces el sujeto se despertará y tomará algún digestivo o algo por el estilo. Pero de no ser así, se mantendrá la inercia del nivel y se asociarán al incendio otros elementos que contribuirán a ir diluyendo la situación porque la misma imagen puede trabajar disparándose hacia dentro y pro­vo­can­do­ distensiones. En los sueños, continuamente, se están re­­ci­bien­do impulsos de distintas tensiones internas, se están traduciendo las imágenes correspondientes y éstas imágenes que movilizan centros, también movilizan al centro vegetativo que da res­puestas de distensión interna. De manera que las tensiones pro­fundas van dando sus señales y las imágenes van rebotando hacia adentro, provocando las distensiones equivalentes a las tensiones que han sido disparadas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el sujeto era niño, recibió un fuerte ‘shock’. Quedó fuer­temente impresionado por una escena. Se contrajeron mu­chos de sus músculos externos. También se contrajeron algunas zonas musculares más profundas. Y cada vez que recuerda aquella escena, se produce el mismo tipo de contracción. Ahora sucede que esa escena está asociada (por similitud, contigüidad, contraste, etcétera) con otras imágenes que aparentemente no tienen nada que ver. Entonces, al evocar esas imágenes, saltan las primigenias y se producen las contracciones. Sucede por último, con el paso del tiempo, que ya se ha perdido en memoria antigua la imagen primera que era la que producía la tensión. Y ahora, inexplicablemente, al recibir un impulso y soltarse una imagen, se producen esas contracciones. Sucede que frente a ciertos objetos, o situaciones, o per­sonas, se despiertan en el sujeto fuertes contracciones y un extraño temor, al que no se le encuentra relación con aquello que pasó en su infancia. Se ha borrado una parte y han quedado las otras imágenes. Cada vez que en sus sueños se suel­tan imágenes que ponen en marcha esas contracciones y de ellas se toman muestras que vuelven a traducirse en imágenes, se está realizando en la conciencia un intento por distender y por transferir las cargas que están fijadas a una situación no resuelta. En el sueño se está tratando de resolver con el dis­paro de imágenes, las tensiones opresivas y además se está tra­tando de desplazar las cargas de ciertos contenidos a otros de menor potencial a fin de que se separe, o se redistribuya la carga dolorosa primitiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Teniendo en cuenta el trabajo empírico catártico y transferencial que se realiza durante el sueño, las técnicas de operativa pueden seguir el proceso de tomar impulsos y disparar imágenes a los puntos de resistencia''. Pero es necesario hacer aquí unas breves digresiones en torno a la clasificación de las técnicas de operativa, a los procedimientos generales y al objetivo de tales trabajos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Agrupamos a las distintas técnicas de operativa &amp;lt;ref&amp;gt;Consultar L. Ammann, Autoliberación, Buenos Aires, Ed. Planeta, 1991. (Segunda parte: operativa).&amp;lt;/ref&amp;gt; del siguiente modo. 1. Técnicas catárticas: sondeo catártico, catarsis de realimentación, catarsis de climas y catarsis de imágenes. 2. Técnicas transferenciales: experiencias guiadas; &amp;lt;ref&amp;gt;4. Para comprender y utilizar esta técnica, ver Experiencias Guiadas, Barcelona, Plaza &amp;amp; Janes, 1989 y es­pecialmente la conferencia de presentación de este libro en Habla Silo, Virtual ediciones, 1996.&amp;lt;/ref&amp;gt; transferencias y transferencias exploratorias. 3. Técnicas autotransferenciales.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En las transferencias se emplaza al sujeto en un particular nivel y estado de conciencia,'' en un nivel de semisueño activo en el que va bajando y subiendo por su paisaje interno; va avanzando o retrocediendo; va expandiendo o va contrayendo y al hacerlo así, nuestro sujeto va encontrando resistencias en determinados puntos. Esas resistencias que encuentra son para quien guía la transferencia, indicadores importantes de bloqueo, fijación, o contracción. El guía va a procurar que las imágenes del sujeto lleguen suavemente a esas resistencias y las superen. Y decimos que cuando se puede superar una resistencia, se produce una distensión o se produce una transferencia de carga. A veces estas resistencias son muy grandes y no se las puede acometer de frente porque se producen reacciones, o rebotes y el sujeto no se va a sentir animado a nuevos trabajos si ha sufrido algún fracaso al tratar de vencer sus dificultades. Así pues con las resistencias grandes, el guía no avanza frontalmente sino que más bien retrocede y “haciendo rodeos” llega nuevamente a ellas pero conciliando contenidos internos y no actuando con violencia. El guía va orientándose por las resistencias siempre con el procedimiento de imágenes. Trabaja en el nivel de semisueño por parte del sujeto para que este pueda presentar un conjunto de alegorías conocidas y manejables. Trabajando con alegorías en el nivel de semisueño activo, el guía puede movilizar imágenes, vencer resistencias y liberar sobrecargas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El objetivo final de los trabajos de operativa es el de integrar contenidos que estan separados, de manera que esta incoherencia vital que uno percibe en sí mismo pueda ser superada.'' Estos mosaicos de contenidos que no encajan bien; estos sistemas de ideación en donde uno reconoce tendencias contradictorias; estos deseos que uno quisiera no desear; estas cosas que han pasado y que uno no quisiera repetir; esa complicación enorme de contenidos no integrados; esa contradicción continua, es lo que se pretende ir superando con el apoyo de las técnicas transferenciales de integración de contenidos. Y conociendo bien las técnicas transferenciales interesa incursionar en diversos tipos de trabajos auto­trans­­ferenciales, en los que ya se prescinde de un guía externo utilizando un sistema de imágenes codificado para orientar el propio proceso. En las autotransferencias se rescatan contenidos biográficos que no están conciliados y se pueden trabajar temores y sufrimientos imaginarios ubicados en un pre­sen­­te o en un futuro psicológico. Los sufrimientos que se intro­du­cen en conciencia por sus distintos tiempos y por sus dis­tin­tas vías, pueden ser modificados mediante la utilización de imá­genes autotransferenciales disparadas al nivel y ámbito adecuados del espacio de representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos orientado nuestros trabajos en dirección a la superación del sufrimiento. También hemos dicho que el ser humano sufre por lo que cree que pasó en su vida, por lo que cree que pasa, y por lo que cree que pasará. Y sabemos que ese su­frimiento que el ser humano tiene por lo que cree, es un su­frimiento real aunque no sea real lo que cree. Trabajando sobre sí mismo, se puede llegar a esas creencias dolorosas reorientando la dirección de la energía psíquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El sistema de representación en los estados alterados de conciencia ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En los desplazamientos por el espacio de representación, llegamos a sus límites.'' A medida que las representaciones descienden, el espacio tiende a obscurecerse e, inversamente, hacia arriba va aumentando la claridad. Estas diferencias de luminosidad entre “profundidades” y “alturas”, seguramente tienen que ver con la información de memoria que desde la primera infancia va asociando la grabación de luminosidad a los espacios altos. También se puede comprobar la luminosidad mayor que tiene cualquier imagen visual emplazada a nivel de los ojos, mientras que su definición disminuye a medida que se la ubique fuera de ese nivel. Lógicamente, el campo de visión se abre con más facilidad al frente y hacia arriba de los ojos (hacia la cúspide de la cabeza) que al frente y hacia abajo (hacia el tronco, las piernas y los pies). No obstante lo dicho, algunos pintores de zonas frías y brumosas nos muestran en los planos bajos de sus lienzos una especial iluminación en las que a menudo están los campos nevados, así como una creciente obscuridad hacia los espacios altos que suelen aparecer cubiertos de nubes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las profundidades o en las alturas, aparecen objetos más o menos luminosos, pero al representar tales objetos no se mo­difica el tono general de luz que pueda existir en los distintos niveles del espacio de representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte y solamente en determinadas condiciones de alteración de conciencia, se produce un curioso fenómeno que irrumpe iluminando todo el espacio de representación. Este fenómeno acompaña a las fuertes conmociones psíquicas que entregan un registro emotivo cenestésico muy profundo. Esta luz que ilumina todo el espacio de representación se hace presente de tal manera que aunque el sujeto suba o baje el espacio permanece iluminado, no dependiendo esto de un objeto particular­men­te luminoso, sino que todo el “ambiente” aparece ahora afectado. Es como si se pusiera la pantalla de tv a má­ximo brillo. En tal caso, no se trata de unos objetos más iluminados que otros sino del brillo general. En algunos procesos transferenciales, y luego de registrar este fenómeno, algunos sujetos salen a vigilia con una aparente modificación de la percepción del mundo externo. Así, los objetos resultan más brillantes, más netos y con más volumen, según las des­crip­­ciones que se suelen ha­cer en estos casos. Al producirse este curioso fenómeno de ilu­minación del espacio, algo ha pa­sa­do con el sistema de es­truc­tura­ción de la conciencia que ahora interpreta de un modo diferente la percep­ción externa habitual. No es que se “hayan depurado las puertas de la percepción”, sino que se ha modificado la representación que acompaña a la percepción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De un modo empírico y por medio de diversas prácticas místicas, los devotos de algunas religiones tratan de ponerse en contacto con un fenómeno trascendente a la percepción y que parece irrumpir en la conciencia como “luz”. Por diferentes procedimientos ascéticos o rituales, por medio del ayuno, de la oración, o de la repetición, se pretende lograr el contacto con una suerte de fuente de luz. En los procesos transferenciales y en los procesos autotransferenciales, sea por [[accidente]] en el primer caso, o de modo dirigido en el segundo, se tiene experiencia de estos curiosos acontecimientos psíquicos. Se sabe que estos se pueden producir cuando el sujeto ha recibido una fuerte conmoción psíquica, es decir que su estado es aproximadamente un estado alterado de conciencia. La literatura religiosa universal está plagada de numerosos relatos acerca de estos fenómenos. También es interesante advertir que esta luz en ocasiones se “comunica” y hasta “dialoga” con el sujeto, tal cual está ocurriendo en estos tiempos con las luces que se ven en los cielos y que llegando a los temerosos observadores les dan sus “mensajes de otros mundos”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay otros muchos casos de variaciones de color, calidad e intensidad lumínica, como sucede con ciertos alucinógenos, pero esos casos no tienen que ver con lo comentado anteriormente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según se describe en muchos textos, algunas personas que aparentemente murieron y volvieron a la vida, tuvieron la experiencia de abandonar su cuerpo e ir orientándose hacia una luz cada vez más viva, sin poder relatar bien si es que ellos avanzaban hacia la luz o si ésta avanzaba hacia ellos. El hecho es que los protagonistas se van encontrando con semejante luz que tiene la propiedad de comunicarse y hasta de dar indicaciones. Pero para poder contar estas historias habrá que recibir un golpe eléctrico en el corazón, o algo por el estilo, y entonces nuestros héroes se sentirán retrocediendo y alejándose de la famosa luz con la que estaban por tomar un interesante contacto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay numerosas explicaciones acerca de estos fenómenos, explicaciones por el lado de la anoxia, de la acumulación de dióxido de carbono, de la alteración de ciertas enzimas cerebrales. Pero a nosotros, como de costumbre, no nos interesan tanto las explicaciones, que hoy son unas y mañana otras, sino más bien nos interesa el sistema de registro, el emplazamiento afectivo que padece el sujeto y esa suerte de gran “sentido” que parece irrumpir sorpresivamente. Aquellos que creen haber vuelto de la muerte, experimentan un gran cambio por el hecho de haber registrado un “contacto” con un fenómeno extraordinario que de pronto emerge y del que no se alcanza a comprender si es un fenómeno de percepción o de represen­tación, pero que parece de gran importancia ya que tiene aptitud para cambiar súbitamente el sentido de la vida humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es sabido, por lo demás, que ''los estados alterados de conciencia pueden darse en distintos niveles y, por supuesto, en el nivel vigílico.'' Cuando uno se encoleriza, se produce en vigilia un estado alterado. Cuando uno de pronto siente euforia y una gran alegría, también está rozando un estado alterado de conciencia. Pero cuando se habla de “estado alterado”, se suele pensar en algo infravigílico. Sin embargo, los estados alterados son frecuentes, suceden en distinto grado y con distinta calidad. Los estados alterados siempre implican el bloqueo de la reversibilidad en alguno de sus aspectos. Hay estados alterados de conciencia aún en vigilia, como son los estados producidos por la sugestionabilidad. Todo el mundo está más o menos sugestionado por los objetos que muestra la publicidad o que magnifican los comentaristas mediáticos. Mucha gente en el mundo cree en las bondades de los artículos que repetidamente se van proponiendo en las diversas campañas. Estos artículos pueden ser objetos de consumo, valores, puntos de vista sobre diferentes tópicos, et­cétera. La disminución de la reversibilidad en los estados alte­rados de conciencia, está presente en cada uno de nosotros y a cada momento. En casos más profundos de susceptibi­li­dad, nos encontramos ya con el trance hipnótico. El trance hip­nótico trabaja en el nivel de conciencia vigílica, aunque el crea­dor de la palabra “hipnosis” haya pensado que era una suer­­te de sueño. El sujeto hipnotizado camina, va, viene, anda con los ojos abiertos, efectúa operaciones, y también durante el efec­to post-hipnótico el sujeto sigue actuando en vigilia pero cum­plien­do con el mandato que se le dio en el momento de la sesión hip­nótica. Se trata de un fuerte estado alterado de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están los estados alterados patológicos en los que se disocian importantes funciones de la conciencia. También hay estados no patológicos en los que provisoriamente se pueden escindir, dividir las funciones. Por ejemplo, en ciertas sesiones espíritas alguien puede estar conversando y al mismo tiempo, su mano se pone a escribir automáticamente y comienza a pasar “mensajes” sin que el sujeto advierta lo que está ocurriendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con los casos de división de las funciones y de escisiones de personalidad, se podría organizar un listado muy extenso de los estados alterados. Muchos estados alterados acompañan a fenómenos de defensa que se ponen en marcha cuando ocurren disparos adrenalínicos frente a un peligro y esto produce modificaciones serias en la economía normal de la conciencia. Y, desde luego, así como hay fenómenos muy útiles en la alteración de conciencia, hay también fenómenos muy negativos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por acción química (gases, drogas y alcohol), por acción mecánica (giros, respiraciones forzadas, opresión de arterias) y por acción de supresión sensorial, se pueden producir estados alterados de conciencia. También por procedimientos rituales y por una puesta en situación gracias a especiales condiciones musicales, bailes y operaciones devocionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen los llamados “''estados crepusculares de conciencia''”, en los que hay bloqueo de la reversibilidad general y un posterior registro de desintegración interna. Distinguimos también algunos estados que pueden ser ocasionales y que bien podrían ser llamados “''estados superiores de conciencia''”. Estos pueden ser clasificados como: “éxtasis”, “arrebato” y “re­conocimiento”. Los ''estados de éxtasis'', suelen estar acom­pa­ñados por suaves concomitancias motrices y por una cierta agitación general. ''Los de arrebato'', son más bien de fuertes e inefables registros emotivos. ''Los de reconocimiento'', pueden ser caracterizados como fenómenos intelectuales, en el sentido que el sujeto cree, en un instante, “comprenderlo todo”; en un instante cree no tener diferencias entre lo que él es y lo que es el mundo, como si el yo hubiera desaparecido. ¿A quién no le pasó alguna vez que de pronto experimentó una alegría enorme sin motivo, una alegría súbita, creciente y extraña? ¿A quién no le ocurrió, sin causa evidente, una caída en cuenta de profundo sentido en la que se hizo evidente que “así son las cosas”? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También se puede penetrar en un curioso estado de con­cien­cia alterada por “suspensión del yo”. Esto se presenta como una situación paradojal, porque para silenciar al yo es necesario vigilar su actividad de modo voluntario lo que requiere una importante acción de reversibilidad que robustece, nuevamente, aquello que se quiere anular. Así es que la suspensión se logra únicamente por caminos indirectos, desplazando progresivamente al yo de su ubicación central de objeto de meditación. Este yo, suma de sensación y de memoria comienza de pronto a silenciarse, a desestructurarse. Tal cosa es posible porque la memoria puede dejar de entregar datos, y los sentidos (por lo menos externos) pueden también dejar de entregar datos. &lt;br /&gt;
''La conciencia entonces, está en condicio­nes de encontrarse sin la presencia de ese yo, en una suer­te de vacío. En tal situación, es experimentable una actividad mental muy diferente a la habitual.''&lt;br /&gt;
Así como la conciencia se nutre de los impulsos que llegan del intracuerpo, del exterior del cuerpo y de la memoria, también se nutre de impulsos de respuestas que da al mundo (externo e interno) y que realimentan nuevamente la entrada al circuito. Y, por esta vía secundaria, detectamos fenómenos que se producen cuando '''la conciencia es capaz de internalizarse hacia “lo profundo” del espacio de representación'''. &lt;br /&gt;
“Lo profundo” (también llamado “sí mismo” en alguna corriente psicológica contemporánea), no es exactamente un contenido de conciencia. La conciencia puede llegar a “lo profundo” por un especial trabajo de internalización. En esta internalización irrumpe aquello que siempre está escondido, cubierto por el “ruido” de la conciencia. Es en “lo profundo” donde se encuentran las experiencias de los espacios y de los tiempos sagrados. En otras palabras, en “lo profundo” se encuentra la raíz de toda mística y de todo sentimiento religioso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Psicología IV ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conferencia dada por Silo en Parque La Reja, Buenos Aires, a mediados de mayo de 2006.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Impulsos y desdoblamiento de impulsos ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se afirmó en Psicología III &amp;lt;ref&amp;gt;Se refiere a las explicaciones dadas en Canarias en el año 1978 y que han sido publicadas como Psicología III.&amp;lt;/ref&amp;gt; que el trabajo de un impulso en cualquier circuito termina por dar registro interno al sujeto. Uno de los circuitos comprende la percepción, la representación, la nueva toma de la representación y la sensación interna en general. Otro circuito nos muestra el recorrido de impulsos que terminan en las acciones lanzadas hacia el mundo externo, de las cuales el sujeto tiene también sensación interna. Esta toma de realimentación es la que permite aprender de las propias acciones por perfeccionamiento de la acción anterior o por descarte del error cometido. Todo esto quedó claro con el ejemplo de aprendizaje en el uso de un teclado &amp;lt;ref&amp;gt;Op.cit., Catarsis, transferencias y autotransferencias. La acción en el mundo como forma transferencial.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, todo impulso que termina en el intracuerpo o en el exterior del cuerpo, da registros de distintos emplazamientos en el espacio de representación, pudiendo señalarse que los impulsos del intracuerpo se emplazan en el límite táctil-cenestésico hacia &amp;quot;dentro&amp;quot; y los impulsos que terminan en acciones en el mundo externo se registran en el límite táctil- kinestésico hacia &amp;quot;fuera&amp;quot; del cuerpo. Cualquiera sea la dirección del impulso que necesariamente cuenta con un correlato de información o sensación interna, siempre modificará el estado general del circuito. Con respecto a esta aptitud transformadora de los impulsos, podemos considerar dos tipos: &lt;br /&gt;
: 1.- aquellos capaces de liberar tensiones o hacer descarga de energía psicofísica, a los que llamaremos &amp;quot;catárticos&amp;quot; &lt;br /&gt;
: 2.- los que permiten trasladar cargas internas, integrar contenidos y ampliar las posibilidades de desarrollo de la energía psicofísica, a los que llamaremos &amp;quot;transferenciales&amp;quot;. &lt;br /&gt;
Por tanto, todo impulso, independientemente de su dirección, tendrá una aptitud predominantemente catártica o transferencial. Además, en todo impulso existirá una cuota de gratificación o malestar, de agrado o desagrado, que permitirá al sujeto hacer selección de sus actos de conciencia o de sus acciones corporales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los impulsos se &amp;quot;desdoblan&amp;quot; a través de realimentaciones diversas como las que permiten cotejar registros de percepciones con registros de representaciones y a las que necesariamente acompañan &amp;quot;retenciones&amp;quot; o memorizaciones de las mismas. Existen otros desdoblamientos que &amp;quot;enfocan&amp;quot;, más o menos voluntariamente, a las percepciones y a las representaciones. Estos desdoblamientos han sido designados como &amp;quot;apercepciones&amp;quot;, es decir, como selección y dirección de la conciencia hacia las fuentes de percepción y como &amp;quot;evocaciones&amp;quot;, es decir, como selección y dirección de la conciencia hacia las fuentes de retención. La voluntaria e involuntaria dirección y selección de la conciencia hacia sus distintas fuentes constituye la función que genéricamente ha sido llamada &amp;quot;atención&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La conciencia, la atención y el &amp;quot;yo&amp;quot; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamamos &amp;quot;conciencia&amp;quot; al aparato que coordina y estructura las sensaciones, las imágenes y los recuerdos del psiquismo humano. Por otra parte, no se puede ubicar a la conciencia en un lugar preciso del sistema nervioso central, o en algún punto y profundidad cortical o subcortical. Tampoco es el caso de confundir puntos de trabajo especializado, tales los casos de los “centros”, con estructuras de funcionamiento que se verifican en la totalidad del sistema nervioso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para una mayor claridad expositiva, designamos como &amp;quot;fenómenos conscientes&amp;quot; a todos los que ocurren en los diferentes niveles y estados de vigilia, semisueño y sueño, incluidos los subliminales (que suceden en el límite del registro de lo percibido, de lo representado y de lo recordado). Desde luego, al hablar de lo &amp;quot;subliminal&amp;quot;, no nos estamos refiriendo a un supuesto &amp;quot;subconsciente&amp;quot; o &amp;quot;inconsciente&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A menudo se confunde la conciencia con el &amp;quot;yo&amp;quot; cuando en realidad éste no tiene una base corporal como ocurre con aquélla a la que se puede ubicar como &amp;quot;aparato&amp;quot; registrador y coordinador del psiquismo humano. En su momento dijimos: &amp;quot;... Ese registro de la propia identidad de la conciencia está dado por los datos de sentidos y los datos de memoria más una peculiar configuración que otorga a la conciencia la ilusión de permanencia no obstante los continuos cambios que en ella se verifican. ''Esa configuración ilusoria de identidad y permanencia es el yo&amp;quot;'' &amp;lt;ref&amp;gt;Op. cit., La conciencia y el yo.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los estados alterados de conciencia se comprueba frecuentemente que ésta se mantiene en vigilia al tiempo que determinados impulsos que deberían llegar a su registro han sido bloqueados, sufriendo la noción del yo una alteración o extrañamiento; se pierde reversibilidad, sentido crítico y a veces, las imágenes descontextualizadas toman &amp;quot;realidad&amp;quot; externa alucinatoria. En esa situación, el yo es registrado como emplazándose en zonas límites externas del espacio de representación y a cierta &amp;quot;distancia&amp;quot; del yo habitual. El sujeto se puede experimentar registrando y sintiendo fenómenos que provienen del mundo externo cuando en rigor, los fenómenos mencionados no son de percepción sino de representación. A estos fenómenos en los que la representación sustituye a la percepción y, por tanto, se los sitúa en un &amp;quot;espacio externo&amp;quot; hacia cuyo límite se desplaza el yo, solemos llamarlos &amp;quot;proyecciones&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Espacialidad y temporalidad de los fenómenos de conciencia &amp;lt;ref&amp;gt;Ver: Espacio de representación, en Psicología II. Silo. O.C. vol II. Madrid, Ediciones Humanistas, 2002.&amp;lt;/ref&amp;gt; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En vigilia activa, el yo se ubica en las zonas más externas del espacio de representación, “perdido” en los límites del tacto externo, pero si hago apercepción de algo que veo, el registro del yo sufre un corrimiento. En ese momento puedo decirme a mí mismo: “Veo desde mí al objeto externo y me registro adentro de mi cuerpo”. Aunque estoy conectado con el mundo externo por medio de los sentidos, existe una división de espacios y es en el interno donde me emplazo yo. Si posteriormente apercibo mi respiración, podré decirme a mí mismo: “Experimento desde mí el movimiento de los pulmones, estoy adentro de mi cuerpo pero no adentro de mis pulmones”. Está claro que experimento una distancia entre el yo y los pulmones, no solamente porque al yo lo registro en la cabeza que está alejada de la caja torácica sino porque en todos los casos de percepción interna (como ocurre con un dolor de muelas o un dolor de cabeza), los fenómenos estarán siempre a “distancia” de mí como observador. Pero aquí no nos interesa esta “distancia” entre el observador y lo observado, sino la “distancia” desde el yo hacia el mundo externo y desde el yo hacia el mundo interno. Por cierto que podemos destacar matices muy sutiles en la variabilidad de las posiciones “espaciales” del yo, pero acá estamos resaltando las ubicaciones diametrales del yo en cada caso mencionado. Y, en esta descripción, podemos decir que el yo se puede ubicar en la interioridad del espacio de representación pero en los límites táctiles kinestésicos que dan noción del mundo externo y, opuestamente, en los límites táctiles cenestésicos que dan noción del mundo interno &amp;lt;ref&amp;gt;Ver: Psicología de la imagen, en Contribuciones al Pensamiento. Silo. O.C. vol I. Madrid, Ediciones Humanistas, 1998.&amp;lt;/ref&amp;gt;. En todo caso, podemos usar la figura de una película bicóncava (como límite entre mundos), que se dilata o contrae y con ello focaliza o difumina el registro de los objetos externos o internos. La atención se dirige, más o menos intencionadamente, hacia los sentidos externos o internos en la vigilia y pierde el manejo de su dirección en el semisueño, el sueño y aun en la vigilia de los estados alterados, ya que en todos esos niveles y estados la reversibilidad es afectada por fenómenos y registros que se imponen a la conciencia. ''Es muy evidente que en la constitución del yo intervienen no solamente la memoria, la percepción y la representación, sino la posición de la atención en el espacio de representación. No se está hablando, por consiguiente, de un yo substancial sino de un epifenómeno de la actividad de la conciencia.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este &amp;quot;yo-atención&amp;quot; parece cumplir con la función de coordinar las actividades de la conciencia con el propio cuerpo y con el mundo en general. Los registros del transcurrir y de la posición de los fenómenos mentales se imbrican en esta coordinación a la que se independiza de la misma coordinación. Y así, la metáfora del &amp;quot;yo&amp;quot; termina por cobrar identidad y “substancialidad” independizándose de la estructura de funciones de la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, los reiterados registros y reconocimientos de la acción de la atención se van configurando en el ser humano muy tempranamente, a medida que el niño dispone de direcciones más o menos voluntarias hacia el mundo externo y el intracuerpo. Gradualmente, con el manejo del cuerpo y de ciertas funciones internas, se va robusteciendo la presencia puntual y también una copresencia en la que el registro del propio yo se constituye en concentrador y trasfondo de todas las actividades mentales. Estamos en presencia de esa gran ilusión de la conciencia a la que llamamos &amp;quot;Yo&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos considerar ahora al emplazamiento del yo en los distintos niveles de conciencia. En vigilia el yo ocupa una posición central dada por la disponibilidad de la atención y de la reversibilidad. Esto varía considerablemente en el semisueño, cuando los impulsos que provienen de los sentidos externos tienden a debilitarse o fluctuar entre el mundo externo y una cenestesia generalizada. Durante el sueño con imágenes, el yo se internaliza. Es, por último, durante el sueño vegetativo cuando el registro del yo se esfuma &amp;lt;ref&amp;gt;En el &amp;quot;sueño paradojal&amp;quot; o con imágenes, el registro del yo se &amp;quot;aleja&amp;quot; del mundo externo y se diluye en imágenes inconexas hasta desaparecer en una situación que difícilmente está en gobierno del soñante. En cuanto al sueño vegetativo profundo la detección electroencefalográfica muestra una total ausencia de imágenes. Tampoco se verifica el MOR (movimiento ocular rápido), coincidiendo esto con una amnesia posterior de los hechos psíquicos ocurridos en un total olvido del yo. N. del R.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las transformaciones de los impulsos en los ensueños vigílicos aparecen en las secuencias de asociaciones libres con numerosas traducciones alegóricas, simbólicas y sígnicas, que conforman el especial lenguaje de imágenes de la cenestesia. Por cierto, nos estamos refiriendo a las secuencias imaginarias sin control, propias de las vías asociativas y no a las construcciones imaginarias que siguen un desarrollo más o menos premeditado &amp;lt;ref&amp;gt;Ver la conferencia sobre las Experiencias Guiadas dadas en el Ateneo de Madrid en 1989. Habla Silo. Presentación de Libros. Experiencias Guiadas. Silo. O.C. vol I. Madrid, Ediciones Humanistas, 1998.&amp;lt;/ref&amp;gt;, o a las traducciones de los impulsos canalizados en las vías abstractivas que también se manifiestan como imágenes simbólicas y sígnicas. Los impulsos, transformándose en distintos niveles, también hacen variar el registro del yo en la profundidad o superficialidad del espacio de representación. Usando una figura, podemos señalar que los fenómenos psíquicos se registran siempre entre coordenadas “espaciales” ''x e y'', pero también con respecto a ''z'', siendo “z” la profundidad del registro en el espacio de representación. Desde luego, el registro de cualquier fenómeno se experimenta en la tridimensionalidad del espacio de representación (en cuanto a altura vertical, lateralidad horizontal y profundidad de los impulsos, conforme mayor externalidad o mayor interioridad), cosa que podemos comprobar al apercibir o representar impulsos provenientes del mundo externo, del intracuerpo, o de la memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin complicarnos con descripciones propias de la Fenomenología, debemos considerar ahora algunos tópicos estudiados exhaustivamente por ella &amp;lt;ref&amp;gt;Para una mejor comprensión de este apartado, consultar Meditaciones Cartesianas, Segunda Meditación. 19. Actualidad y potencialidad de la vida intencional. Husserl E. Madrid. Ediciones Paulinas. 1979. También consultar: El Ser y el Tiempo. Segunda Sección. IV Temporalidad y cotidianidad. 70. La temporalidad de la espacialidad peculiar al “ser ahí”. Heidegger M. México. Fondo de Cultura Económica, 1980.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
Así, decimos que en vigilia ''los campos de presencia y copresencia'' permiten ubicar los fenómenos en sucesión temporal, estableciéndose la relación de hechos desde el momento actual en el que estoy emplazado, con los momentos anteriores de los que proviene el ''fluir'' de mi conciencia y con los posteriores hacia los que se lanza ese fluir. En todo caso, el instante presente es la barrera de la temporalidad y si bien no puedo dar razón de él porque al pensarlo sólo cuento con la ''retención'' de lo ocurrido en la dinámica de mi conciencia, su aparente &amp;quot;fijeza&amp;quot; me permite ir hacia el &amp;quot;atrás&amp;quot; de los fenómenos que ya no son, o hacia el &amp;quot;adelante&amp;quot; de los fenómenos que todavía no son. Es en el ''horizonte de la temporalidad'' de la conciencia donde se inscribe todo acontecimiento. Y en el horizonte restringido que fija la presencia de ''actos y objetos'', siempre estará actuando un campo de copresencia en el que se conectarán todos ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A diferencia de lo que ocurre en el transcurrir del mundo físico, los hechos de conciencia no respetan la sucesión cronológica sino que regresan, perduran, se actualizan, se modifican y se futurizan, alterando al instante presente. El “instante presente” se estructura por el entrecruzamiento de la retención y de la protensión. Ejemplificando: un acontecimiento doloroso imaginado a futuro, puede actuar sobre el presente del sujeto desviando la tendencia que llevaba su cuerpo en dirección a un objeto previamente querido. Así, las leyes que se cumplen en la espacio-temporalidad del mundo físico sufren un desvío considerable en los objetos y los actos mentales. Esta independencia del psiquismo, por “desviación” de las leyes físicas, hace recordar la idea de “''clinamen''” que presentara Epicuro para introducir la libertad en un mundo dominado por el mecanicismo &amp;lt;ref&amp;gt;Al parecer, Epicuro defendió la Teoría de Demócrito según la cual los átomos se mueven formando el mundo físico, pero agregó frente a la objeción de Aristóteles, que los átomos sufren desvíos, inclinaciones, que les permiten encontrarse. La doctrina correspondiente a la idea del “clinamen”, parece haber sido formulada completamente trescientos años después de Epicuro. Ver: Lucrecio De rerum natura, II, 289- 93.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dando por comprendida la estructuralidad de la conciencia en la relación entre los “aparatos” y las diferentes vías por las que circula el impulso, podemos considerar a éste en sus distintas transformaciones como el “átomo” básico de la actividad psíquica. Sin embargo, tal átomo no se presenta aislado sino en “trenes de impulsos”, en configuraciones que dan lugar a la percepción, al recuerdo y a la representación. De este modo, la inserción de lo psíquico en la espacialidad externa comienza por los impulsos que, convertidos en protensiones de imágenes kinestésicas, se desplazan hacia el exterior de la tridimensionalidad del espacio de representación moviendo al cuerpo. Es claro que las imágenes cenestésicas y las correspondientes a los sentidos externos actúan de modo auxiliar (como &amp;quot;señales compuestas&amp;quot;), en todo fenómeno en el que se va seleccionando y regulando la dirección e intensidad motriz. En definitiva, en ese fluir de impulsos relativos al tiempo y al espacio de conciencia, ocurren los primeros eventos que terminarán modificando al mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es ociosa aquí una reflexión general sobre los hechos en los que el psiquismo actúa desde y hacia su externidad. Para comenzar, observamos que los objetos materiales se presentan como espacialidad a la captación “táctil” de los sentidos externos que diferencian el corpúsculo, la onda, la molécula, la presión, la termicidad, etc. Para terminar, decimos que estas “impresiones”, o impulsos externos al psiquismo, ponen en marcha un sistema de interpretación y respuesta que no puede operar sino en un espacio interno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos afirmando del modo más amplio que por variación de impulsos entre “espacios”, el psiquismo es penetrado y penetra al mundo. No estamos hablando de circuitos cerrados entre estímulos y respuestas, sino de un sistema abierto y creciente que capta y actúa por acumulación y protensión temporal. Por otra parte, ''esta “apertura” entre espacios no ocurre por franquear las barreras de una mónada &amp;lt;ref&amp;gt;Desde Pitágoras se había concebido a la mónada como la primera unidad o unidad fundamental de la que derivan los números. A lo largo del tiempo, la idea de mónada fue sufriendo importantes cambios hasta que en el Renacimiento y con Giordano Bruno en De monade, los átomos constitutivos de la realidad son vivientes y animados. En el S. XVIII Leibniz en los Principios de la Naturaleza, caracterizó a las mónadas como “átomos” sin comienzo ni fin que se combinan sin interpenetrarse y que poseen fuerza propia. Contemporáneamente, Kant en su Monadologia Physica, describió a la mónada como punto indivisible, a diferencia del espacio que es infinitamente divisible.&amp;lt;/ref&amp;gt; sino porque la conciencia, ya en su origen, se constituye desde, en y para el mundo''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Estructuras de conciencia ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los diferentes modos de estar el ser humano en el mundo &amp;lt;ref&amp;gt;Entendiendo “mundo” como la síntesis mundo interno-externo.&amp;lt;/ref&amp;gt;, las diferentes posiciones de su experimentar y hacer, responden a estructuraciones completas de conciencia. Así: la &amp;quot;conciencia desdichada&amp;quot;, la &amp;quot;conciencia angustiada&amp;quot;, la conciencia emocionada&amp;quot;, la &amp;quot;conciencia asqueada&amp;quot;, la &amp;quot;conciencia nauseada&amp;quot;, la &amp;quot;conciencia inspirada&amp;quot;, son casos relevantes que han sido descritos convenientemente &amp;lt;ref&amp;gt;En la Fenomenología del Espíritu, Hegel llama &amp;quot;alienación&amp;quot; a la &amp;quot;conciencia desdichada&amp;quot;, que se registra como un desgarramiento de la conciencia consigo misma al encontrarse separada y desposeída de la realidad a la cual pertenece. En el Concepto de la Angustia, Kierkegaard, estudia a la &amp;quot;conciencia angustiada&amp;quot; que se manifiesta con respecto a su objeto que es la &amp;quot;nada&amp;quot;. Muchos “filósofos de la existencia&amp;quot; recurren al método fenomenológico para describir los actos y los objetos de síntesis de conciencia. Sartre en Esbozo de una teoría de las emociones, describe a la &amp;quot;conciencia emocionada&amp;quot; y Kolnai en El Asco, describe a la &amp;quot;conciencia asqueada&amp;quot;.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Es aquí pertinente anotar que tales descripciones se pueden aplicar a lo personal, a lo grupal y a lo social. Por ejemplo, para describir una estructura de conciencia en pánico, se debe arrancar de una situación colectiva, como se reconoce en los orígenes (legendarios e históricos) de la palabra &amp;quot;pánico&amp;quot; que designa un especial estado de conciencia. Con el paso del tiempo, el vocablo “pánico” se usó cada vez más frecuentemente para explicar una alteración de conciencia individual &amp;lt;ref&amp;gt;Pan era una divinidad pre-helénica benéfica para los campos, los pastores y los rebaños. Una leyenda lo hace aparecer en la batalla de Maratón, sembrando el “terror pánico” entre los persas y ayudando a los atenienses, que a partir de ese momento propagan su culto en toda Grecia. El adjetivo “pánico” se refiere a esa divinidad en general, pero “pánico” se usó para señalar el estado de conciencia que denota un peligro inminente y que es colectivo y contagioso. Actualmente, la Psiquiatría ha acuñado el “síndrome de pánico”, debilitando el significado colectivo inicial.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, los casos anteriormente citados pueden ser entendidos individualmente o en un conjunto (en atención a la intersubjetividad constitutiva de la conciencia). Siempre que ocurran variaciones en esas estructuraciones globales, ocurrirán también variaciones en los fenómenos concurrentes, tal es el caso del yo. Así, en plena vigilia pero en estados de conciencia diferentes, registramos al yo ubicado en distintas profundidades del espacio de representación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para comprender lo anterior, debemos apelar a las diferencias entre niveles y estados de conciencia. Los niveles clásicos de vigilia, semisueño, sueño profundo paradojal y sueño profundo vegetativo, no ofrecen dificultades de comprensión. Pero en cada uno de esos niveles tenemos la posibilidad de reconocer posiciones variables de los fenómenos psíquicos. Poniendo ejemplos extremos: decimos que cuando el yo mantiene contacto sensorial con el mundo externo pero se encuentra perdido en sus representaciones o evocaciones, o se tiene en cuenta a sí mismo sin intereses relevantes sobre su acción en el mundo, estamos en presencia de una ''conciencia vigílica en estado de ensimismamiento''. El cuerpo actúa externamente en una suerte de “irrealidad” que, profundizándose, puede llegar a la desconexión y la inmovilidad. Se trata de un “corrimiento” del yo hacia una presencia constante de los registros de evocación, representación o percepción táctil-cenestésica y, por tanto, la distancia se “alarga” entre el yo y el objeto externo. En el caso opuesto, el yo perdido en el mundo externo, se desplaza hacia los registros táctil kinestésicos sin crítica ni reversibilidad sobre los actos que realiza. Estamos ante un caso de ''conciencia vigílica en estado de alteración'' como puede ocurrir en la llamada “emoción violenta”. En este caso, la importancia que cobra el objeto externo es decisiva, acortándose la distancia entre el yo y el objeto percibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Estructuras, estados y casos no habituales ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamamos “no habituales” a los comportamientos que muestran anormalidades respecto a parámetros del individuo o del grupo que se esté considerando. Es claro que si la población de un país o un grupo humano enloquecen, no dejamos de considerar a esos casos dentro de los comportamientos “no habituales” por el hecho de contar con numerosos representantes. En todo caso, ese conjunto humano debe ser comparado con situaciones estables en las que ha vivido y en las que la reversibilidad, el sentido crítico y el control de sus actos, tiene características previsibles. Por otra parte, hay casos “no habituales” que son fugaces y otros que parecen arraigarse o aun desplegarse a medida que pasa el tiempo. No es de nuestro interés tipificar esas conductas sociales desde el punto de vista del Derecho, de la Economía, o de la Psiquiatría. Tal vez encontraríamos más motivos de reflexión sobre estos casos en la Antropología y en la Historia...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si nuestro interés por los comportamientos “no habituales” nos lleva al campo de lo personal, o a lo sumo de lo interpersonal inmediato, seguirán siendo válidos los criterios de reversibilidad, sentido crítico y control de los propios actos en relación con esa historia personal o interpersonal. Aquí también es aplicable lo comentado anteriormente con respecto a los casos “no habituales” fugaces y los que parecen arraigarse o aún desplegarse en su anormalidad a medida que pasa el tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llevemos pues nuestro estudio sobre los comportamientos “no habituales” fuera del terreno de la patología para concentrarnos, dentro de nuestra Psicología, en dos grandes grupos de estados y casos a los que hemos llamado el grupo de la “conciencia perturbada” y el grupo de la “conciencia inspirada”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La “conciencia perturbada” ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen diametrales posiciones del yo entre estados alterados que van desde la actividad cotidiana a la emoción violenta y estados ensimismados que van desde la calma reflexiva hasta la desconexión con el mundo externo. Hay, sin embargo, otros estados alterados en los que las representaciones se externalizan proyectivamente, de tal modo que realimentan a la conciencia como “percepciones” provenientes del mundo externo y otros, de ensimismamiento, en los que la percepción del mundo externo se internaliza introyectivamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos escuchado y leído historias e informes seriamente controlados, sobre las alucinaciones que padecen quienes se encuentran en situaciones de compromiso en las altas montañas, en las soledades polares, en los desiertos y en los mares. El estado físico de fatiga, anoxia y sed; el estado psíquico de abandono en la monotonía del silencio y la soledad; las condiciones ambientales térmicas extremas, son elementos que han llegado a conformar casos de alteraciones alucinatorias y mucho más frecuentemente, casos de alteraciones ilusorias puntuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, del lado del ensimismamiento introyectivo, la sensación externa llega a la conciencia pero la representación correspondiente opera desconectada del contexto general perceptivo realimentando a la conciencia que interpreta y registra el fenómeno como interioridad “significativa”, como representación que parece “dirigirse” a la interioridad del sujeto de modo directo. En un ejemplo: las luces coloreadas de los semáforos de una gran ciudad, comienzan de pronto, a los ojos de un angustiado peatón, a “enviar” misteriosos códigos y claves. El sujeto, a partir de ese momento, se considera como la única persona capaz de “recibir” y comprender el significado de esos mensajes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los estados alterados proyectados y los estados ensimismados introyectados corresponden a transitorias o permanentes perturbaciones de la conciencia vigílica'' que mencionamos acá como casos de emplazamientos diametrales en la ubicación del yo. Por lo demás, debemos mencionar también a los ''estados de alteración y ensimismamiento en el nivel de sueño con imágenes y en el semisueño''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Psicología III pasamos revista a numerosos casos de perturbaciones transitorias de conciencia &amp;lt;ref&amp;gt;Psicología III. El sistema de representación en los estados alterados de conciencia.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se mencionó la situación de alguien que proyecta sus representaciones internas y queda fuertemente sugestionado por ellas, de modo parecido a lo que ocurre en pleno sueño cuando se padece la sugestión de las imágenes oníricas. Se trata de alucinaciones que también ocurren por estados febriles intensos; por acción química (gases, drogas y alcohol); por acción mecánica (giros, respiraciones forzadas, opresión de arterias); por supresión de sentidos externos (cámara de silencio) y por supresión de sentidos internos (ingravidez en cosmonautas).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos considerar también las perturbaciones accidentales cotidianas. Estas se manifiestan en los cambios de humor súbito, tales como los accesos de cólera y las explosiones de entusiasmo que en mayor o menor medida, nos permiten experimentar el desplazamiento del yo hacia la periferia mientras cae la reversibilidad y el estado se hace más alterado. Observamos lo contrario frente a un peligro súbito, ante el cual el sujeto se contrae o huye tratando de poner distancia entre él y el objeto amenazante. En todo caso, el desplazamiento del yo es hacia la interioridad. También podemos comprobar, en la misma dirección, ciertas conductas infantiles curiosas. En efecto, los niños suelen utilizar juguetes monstruosos con los que “frenan” o “combaten” a otros monstruos que están al acecho, o se acercan en la noche... Y, cuando esa tecnología no da resultado, siempre queda el recurso de las sábanas que ocultan el cuerpo ante las atroces amenazas. Es claro, en estos casos, que el yo se ensimisma e introyecta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== La “conciencia inspirada” ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conciencia inspirada es una estructura global, capaz de lograr intuiciones inmediatas de la realidad. Por otra parte, es apta para organizar conjuntos de experiencias y para priorizar expresiones que se suelen transmitir a través de la Filosofía, la Ciencia, el Arte y la Mística.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En orden a nuestro desarrollo, podemos preguntar y responder un tanto escolarmente: ¿Es la conciencia inspirada un estado de ensimismamiento o de alteración? ¿Es la conciencia inspirada un estado perturbado, una ruptura de la normalidad, una extrema introyección, o una extrema proyección? Sin duda que la conciencia inspirada es más que un estado, es una estructura global que pasa por diferentes estados y que se puede manifestar en distintos niveles. Además, la conciencia inspirada perturba el funcionamiento de la conciencia habitual y rompe la mecánica de los niveles. Por último, es más que una extrema introyección o una extrema proyección ya que alternativamente se sirve de ellas, en atención a su propósito. Esto último es evidente cuando la conciencia inspirada responde a una intención presente o, en algunos casos, cuando responde a una intención no presente pero que actúa copresentemente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Filosofía no son de importancia los sueños inspiradores, ni las inspiraciones súbitas, sino la intuición directa que aplican algunos pensadores para aprehender las realidades inmediatas del pensamiento sin intermediación del pensar deductivo o discursivo. No se trata de las corrientes &amp;quot;intuicionistas&amp;quot; en Lógica y en Matemáticas, sino de pensadores que privilegian la intuición directa como en el caso de Platón con las Ideas, de Descartes con el pensar claro y distinto, descartando el engaño de los sentidos y de Husserl con las descripciones de las noesis, &amp;quot;en la suspensión del juicio” (epojé) &amp;lt;ref&amp;gt;Platón y Aristóteles conocieron las diferencias entre el pensar intuitivo y el discursivo, privilegiando Platón el primer tipo. Para él, las Ideas de lo Bueno y lo Bello son de contemplación directa y son reales, mientras que las cosas buenas o bellas derivan de aquellas Ideas y no poseen la misma realidad inmediata. En Descartes reconocemos ese gran aporte del pensamiento que piensa sobre sí mismo sin intermediación y en Husserl el contacto directo con las noesis, los actos del pensar y los noemas, los objetos ligados intencionalmente a los actos del pensar.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la historia de la Ciencia se rescatan ejemplos de inspiraciones súbitas que permitieron avances importantes. El caso más conocido, aunque dudoso, es el de la famosa “caída de la manzana de Newton” &amp;lt;ref&amp;gt;Isaac Newton, en 1666 en Woolsthorpe, U.K.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Si así hubiera ocurrido, deberíamos reconocer que la súbita inspiración fue motivada por una lenta pero intensa búsqueda orientada hacia el sistema cósmico y la gravedad de los cuerpos. A modo de ejemplo, podemos tener en cuenta otro caso como el ocurrido al químico Kekulé &amp;lt;ref&amp;gt;Augusto Kekulé en 1865 en Bonn, Alemania, estableció la teoría de la cuadrivalencia del carbono y la fórmula hexagonal del benceno.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Éste soñó una noche con varias serpientes entrelazadas que le sirvieron de inspiración para desarrollar las notaciones de la química orgánica. Sin duda que su preocupación constante por formular los enlaces entre substancias siguió actuando aun en el nivel de sueño paradojal, para tomar la vía de la representación alegórica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Arte hay muchos ejemplos de sueños inspiradores. Tal el caso de Mary Shelley &amp;lt;ref&amp;gt;Mary Godwin. La historia está en las notas que escribió Polidori en su diario el 18 de Junio de 1816 en villa Diodati, al lado del lago Leman, Suiza.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Ésta había declarado ante sus amigos, que sentía esa “...vacía incapacidad de invención que es la mayor desdicha del autor”, pero esa noche vio en sus sueños al horrendo ser que motivó su novela de “Frankenstein o el Prometeo moderno”. Otro tanto ocurrió con el sueño de R. L. Stevenson &amp;lt;ref&amp;gt;R.L. Balfour. En las islas Samoa en 1886.&amp;lt;/ref&amp;gt; que puso en marcha su relato fantástico “El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde”. Por cierto que las inspiraciones vigílicas de escritores y poetas son las más abundantemente conocidas del campo de las artes. Sin embargo, por otros medios hemos llegado a conocer inspiraciones de pintores como Kandinsky &amp;lt;ref&amp;gt;Vasili Kandinsky, en 1911 en Moscú.&amp;lt;/ref&amp;gt; que en &amp;quot;Lo espiritual en el arte&amp;quot;, describe la necesidad interior que se expresa como inspiración en la obra artística. &lt;br /&gt;
Artistas plásticos, literatos, músicos, danzarines y actores, han buscado la inspiración tratando de colocarse en ambientes físicos y mentales no habituales. Los diferentes estilos artísticos, que responden a las condiciones epocales, no son simplemente modas o modos de generar, captar e interpretar la obra artística, sino maneras de &amp;quot;disponerse&amp;quot; para recibir y dar impactos sensoriales. Esta &amp;quot;disposición&amp;quot; es la que modula la sensibilidad individual o colectiva y es, por tanto, el predialogal &amp;lt;ref&amp;gt;O.C. I Habla Silo. Conferencia sobre Las condiciones del diálogo, dada en la Academia de Ciencias de Moscú en 1999.&amp;lt;/ref&amp;gt; que permite establecer la comunicación estética. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Mística encontramos vastos campos de inspiración. Debemos señalar que cuando hablamos de &amp;quot;mística&amp;quot; en general, estamos considerando fenómenos psíquicos de &amp;quot;experiencia de lo sagrado&amp;quot; en sus diversas profundidades y expresiones. Existe una copiosa literatura que da cuenta de los sueños &amp;lt;ref&amp;gt;IV Brihadaranyaka Upanishad. ¨Cuando el espíritu humano se ha retirado al reposo, retiene consigo los materiales de este mundo en que están contenidas las cosas todas, y entonces crea y destruye su propia gloria e irradiación, pues el espíritu brilla con su propia luz”.&amp;lt;/ref&amp;gt;, las “visiones” del semisueño &amp;lt;ref&amp;gt;La Biblia, Da-niyye-l.X, 7 Versión castellana Dujovne, Kostantinovsky. “Y yo, Da-niyye-l, solo vi la visión; pues no la vieron los hombres que conmigo estaban, sino que cayó sobre ellos un terror grande, de modo que huyeron a esconderse”.&amp;lt;/ref&amp;gt;, y las intuiciones vigílicas &amp;lt;ref&amp;gt;El Avesta. Los Gathas. Yasna XLV, 2-3. &amp;quot;Proclamaré esta primera enseñanza al Mundo. Enseñanza que me reveló el Omnisciente Ahura Mazda. Hablaré de los dos primeros Espíritus del mundo, de los cuales el más bondadoso dijo así al dañino: Ni nuestros pensamientos, ni nuestros mandamientos, ni nuestra inteligencia, ni nuestras creencias, ni nuestras obras, ni nuestra conciencia, ni nuestras almas están de acuerdo en nada&amp;quot;.&amp;lt;/ref&amp;gt; de los personajes referenciales de religiones, sectas y grupos místicos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Abundan, además, los estados anormales y los ''casos extraordinarios de experiencias de lo sagrado que podemos tipificar como Éxtasis o sea, situaciones mentales en que el sujeto queda absorto, deslumbrado dentro de sí y suspendido; como Arrebato, por la agitación emotiva y motriz incontrolable, en la que el sujeto se siente transportado, llevado fuera de sí a otros paisajes mentales, a otros tiempos y espacios; por último, como &amp;quot;Reconocimiento&amp;quot; en que el sujeto cree comprenderlo todo en un instante''. En este punto estamos considerando a la conciencia inspirada en su experiencia de lo sagrado que varía en su modo de estar frente al fenómeno extraordinario, aunque por extensión se han atribuido también esos funcionamientos mentales a los raptos del poeta o del músico, casos en que &amp;quot;lo sagrado&amp;quot; puede no estar presente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos mencionado estructuras de conciencia a las que llamamos &amp;quot;conciencia inspirada&amp;quot; y las hemos mostrado en grandes campos conocidos como la Filosofía, la Ciencia, el Arte y la Mística. Pero en la vida cotidiana, la conciencia inspirada actúa con frecuencia en las intuiciones o en las inspiraciones de la vigilia, del semisueño y el sueño paradojal. Ejemplos cotidianos de inspiración son los del &amp;quot;pálpito&amp;quot;, del enamoramiento, de la comprensión súbita de situaciones complejas y de resolución instantánea de problemas que perturbaron durante mucho tiempo al sujeto. Estos casos no garantizan el acierto, la verdad, o la coincidencia del fenómeno respecto a su objeto, pero los registros de &amp;quot;certeza&amp;quot; que los acompañan, son de gran importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Fenómenos accidentales y fenómenos deseados ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conciencia puede estructurarse en distintas formas variando por acción de estímulos puntuales (internos y externos), o por situaciones complejas que operan de modo no querido, de modo accidental. La conciencia es &amp;quot;tomada&amp;quot; &amp;lt;ref&amp;gt;Se entiende &amp;quot;tomada&amp;quot; como no dirigida ni manejada por el sujeto.&amp;lt;/ref&amp;gt; en una situación en que la reversibilidad y la autocrítica quedan prácticamente anuladas. &lt;br /&gt;
En el caso que nos ocupa, la &amp;quot;inspiración&amp;quot; irrumpe en mecanismos y niveles, actuando a veces, de un modo menos evidente como &amp;quot;trasfondo&amp;quot; de conciencia. Por otra parte, también la angustia, la náusea, el asco y otras configuraciones pueden manifestarse súbitamente o mantenerse como trasfondo mental más o menos prolongado. Ejemplificando: cuando accidentalmente, levanto una piedra y en ella descubro el bullir de minúsculos insectos que pueden pegarse a mi mano, que me pueden invadir, experimento repulsión hacia esa vida informe que me acomete. También registro una sorda aversión cuando percibo algo pegajoso, húmedo y tibio que avanza hacia mí. Pero la reacción inmediata va más allá del reflejo motriz que responde a lo peligroso, ya que me compromete visceralmente provocando un rechazo que puede terminar en el reflejo de asco, en la arcada, en la salivación excesiva de mi boca y en el extraordinario registro de la distancia que se ha &amp;quot;acortado&amp;quot; entre yo y el objeto, o entre yo y la situación asquerosa. Ese acortamiento del espacio en la representación, pone al objeto en un tipo de existencia que le permite &amp;quot;tocarme&amp;quot; e &amp;quot;introducirse&amp;quot; en mí, suscitando la arcada como rito de expulsión desde mi intracuerpo. Es tan poco real el &amp;quot;acercamiento&amp;quot; mencionado, como el reflejo de arcada que le corresponde. Por eso, la relación entre el objeto asqueroso y la respuesta de la arcada toman características propias fuera de los objetos reales en juego. Se convierten en un ritual en el que objeto y acto forman una estructura particular, la estructura del asco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También ocurre esa configuración accidental de conciencia ante un objeto moral o estéticamente repugnante, como es el caso de una novela plagada de ingeniosidad artificiosa, de juegos de palabras, de sensiblería tibia, dulzona y cargada de vitalidad difusa. Todo eso termina provocando la defensa visceral que evita una &amp;quot;invasión&amp;quot; profunda de mi cuerpo. Estas estructuras de conciencia comprometen mi unidad, afectando no solamente ideas, emociones, o reacciones motrices, sino mi totalidad somática. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo oportuno hacer aquí una pequeña digresión. Es posible considerar configuraciones de conciencia avanzadas en las que todo tipo de violencia provocará repugnancia con los correlatos somáticos del caso. Tal estructuración de conciencia no violenta podría llegar a instalarse en las sociedades como una conquista cultural profunda. Esto iría más allá de las ideas o de las emociones que débilmente se manifiestan en las sociedades actuales, para comenzar a formar parte del entramado psicosomático y psicosocial del ser humano. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volviendo a nuestro cauce. Hemos reconocido estructuras de conciencia que se configuran accidentalmente. También observamos que ocurren configuraciones que responden a deseos, o a planes de quien se &amp;quot;pone&amp;quot; en una particular situación mental para hacer surgir el fenómeno. Desde luego, tal cosa a veces funciona y a veces no, como ocurre con el deseo de inspiración artística, o con el deseo de enamoramiento. La conciencia inspirada, o mejor aún, la conciencia dispuesta a lograr inspiración se muestra en la Filosofía, en la Ciencia, en el Arte, y también en la vida cotidiana con ejemplos variados y sugestivos. Sin embargo, es en la Mística especialmente donde la búsqueda de inspiración ha hecho surgir prácticas y sistemas psicológicos que han tenido y tienen desparejo nivel de desarrollo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reconocemos a las técnicas de “trance” &amp;lt;ref&amp;gt;En la Psicología oficial se considera al trance como “un estado de disociación de la conciencia, caracterizado por la suspensión de todo movimiento voluntario y la existencia de ciertas actividades automáticas”. ''Diccionario Enciclopédico de la Psique. B.Szekely. Ed.Claridad. Buenos Aires, 1975.''&amp;lt;/ref&amp;gt; como pertenecientes a la arqueología de la inspiración mística. Así, al trance lo encontramos en las formas más antiguas de la magia y la religión. Para provocarlo, los pueblos han apelado a la preparación de bebidas &amp;lt;ref&amp;gt;El Soma (para los indios) y el Haoma (para los iranios), ha sido la bebida embriagadora más antigua. En los Himnos Védicos, en 730 (2), se lee: “Tú eres el cantor, tú eres el poeta, tú eres el dulce jugo nacido de la planta. En la embriaguez, tú eres el dador de todos los bienes”.&amp;lt;/ref&amp;gt; de vegetales más o menos tóxicos y a la aspiración de humos y vapores &amp;lt;ref&amp;gt;En Delfos la sacerdotisa de Apolo (Pitia o Pitonisa), se sentaba en un trípode colocado junto a la grieta de una roca de la que salía un vapor intoxicante y comenzaba a profetizar con palabras incoherentes. En los días anteriores, la Pitia se había sometido al ayuno y a la masticación de hojas de laurel.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Otras técnicas más elaboradas, en el sentido de permitir al sujeto controlar y hacer progresar su experiencia mística, se han ido depurando a lo largo del tiempo. Las danzas rituales, las ceremonias repetitivas y agotadoras, los ayunos, las oraciones, los ejercicios de concentración y meditación han tenido considerable evolución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== El desplazamiento del yo. La suspensión del yo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sibila de Cumas, no queriendo ser tomada por la terrible inspiración se desespera y retorciéndose, grita: “¡Ya viene, ya viene el dios!”. Y al dios Apolo le cuesta poco bajar desde su bosquecillo sagrado hasta el antro profundo, en donde se apodera de la profetiza &amp;lt;ref&amp;gt;Virgilio, que hace una descripción fantástica de la anécdota de Cumas, seguramente cuenta con información más que suficiente sobre el proceder de las sibilas a lo largo de la historia de Grecia y Roma. De todos modos, en el Libro VI de la Eneida, dice la Sibila: &amp;quot;¡He ahí, he ahí el dios!. Apenas pronunció estas palabras a la entrada de la cueva, inmutósele el rostro y perdió el color y se le erizaron los cabellos; jadeando y sin aliento, hinchado el pecho, lleno de sacro furor, parece que va creciendo y que su voz no resuena como la de los demás mortales porque la inspira el numen ya más cercano&amp;quot;.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
En este caso y en diferentes culturas, la entrada al trance ocurre por interiorización del yo y por una exaltación emotiva en la que está copresente la imagen de un dios, o de una fuerza, o de un espíritu, que toma y suplanta la personalidad humana. En los casos de trance, el sujeto se pone a disposición de esa inspiración que le permite captar realidades y ejercitar poderes desconocidos para él en la vida cotidiana &amp;lt;ref&amp;gt;El chamanismo y las técnicas del éxtasis, M. Eliade, F.C.E. Madrid, 2001 El autor pasa revista, entre otras materias, a las distintas formas de trance chamánico en el Asia Central y Septentrional; en el Tibet y China; en los antiguos Indoeuropeos; en Norteamérica y Suramérica; en el Sureste asiático y en Oceanía.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Sin embargo, leemos a menudo que el sujeto hace resistencia y hasta lucha con un espíritu o un dios tratando de evitar el arrebato en unas convulsiones que hacen recordar a la epilepsia, pero eso es parte de un ritual que afirma el poder de la entidad que doblega la voluntad normal &amp;lt;ref&amp;gt;Los antiguos llamaron a la epilepsia, la &amp;quot;enfermedad divina&amp;quot;. En las convulsiones de ese mal, creyeron ver una lucha en la que el sujeto se defendía de la alteración que llegaba hasta él. Los dioses anunciaban su llegada dándole al sujeto un &amp;quot;aura&amp;quot; que lo prevenía. Después del &amp;quot;ataque&amp;quot;, se suponía que el sujeto quedaba inspirado para profetizar. No en vano se pretendió que Alejandro, César y hasta Napoleón hubieran padecido el &amp;quot;mal divino&amp;quot; porque, después de todo, eran hombres de lucha.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Centroamérica, el culto del Vudú haitiano &amp;lt;ref&amp;gt;Derivado de Togo y Benín.&amp;lt;/ref&amp;gt; nos permite comprender técnicas de trance que se realizan con danzas apoyadas con pócimas producidas en base a un pez tóxico &amp;lt;ref&amp;gt;De la mort a la vie: essai sur le phenomène de la zombification en Haiti R. Toussaint.Ed. Ife. Ontario, 1993.&amp;lt;/ref&amp;gt;. En Brasil, la Macumba &amp;lt;ref&amp;gt;Derivada del pueblo Yoruba de Togo, Benin y Nigeria, pero también de influencias senegalesas y de África Occidental en general.&amp;lt;/ref&amp;gt; nos muestra otras variantes místicas del trance logradas mediante danzas y apoyadas con una bebida alcohólica y tabaco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No todos los casos de trance son tan vistosos como los citados. Algunas técnicas indias, las de los &amp;quot;yantras&amp;quot;, permiten llegar al trance por interiorización de triángulos cada vez más pequeños en una figura geométrica compleja que ocasionalmente, termina en un punto central. También, en la técnica de los &amp;quot;mantrams&amp;quot;, por repetición de un sonido profundo que el sujeto va profiriendo, se llega al ensimismamiento. En esas contemplaciones visuales o auditivas, muchos practicantes occidentales no tienen éxito porque no se preparan afectivamente limitándose a repetir figuras o sonidos sin interiorizarlos con la fuerza emotiva o devocional que se requiere para que la representación cenestésica acompañe al estrechamiento de la atención. Estos ejercicios se repiten tantas veces como sea necesario hasta que el practicante experimente la sustitución de su personalidad y la inspiración se haga plena. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desplazamiento del yo y la sustitución por otras entidades pueden ser verificados en los cultos mencionados y hasta en las más recientes corrientes Espíritas. En estas, el &amp;quot;médium&amp;quot; en trance es tomado por una entidad espiritual que sustituye a su personalidad habitual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No ocurre algo tan diferente con el trance hipnótico cuando el sujeto interioriza profundamente las sugestiones del operador, llevando la representación de la voz al &amp;quot;lugar&amp;quot; que normalmente ocupa el yo habitual. Desde luego, para ser &amp;quot;tomado&amp;quot; por el operador, el sujeto debe ponerse en un estado receptivo de &amp;quot;fe&amp;quot; y seguir sin dudar las instrucciones recibidas &amp;lt;ref&amp;gt;Es claro que desde el &amp;quot;magnetismo animal&amp;quot; de Mesmer y Pueysegur hasta la hipnosis moderna que se inicia con J. Braid, se ha podido ir eliminando una parafernalia totalmente accesoria.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este punto muestra una característica importante de la conciencia. Estamos diciendo que mientras se realiza una operación vigílica atenta, aparecen ensueños que a veces pasan inadvertidos o terminan por desviar la dirección de los actos mentales que se llevaban a cabo. El campo de copresencia actúa siempre aunque los objetos de conciencia presentes se muestren en el foco atencional. La gran cantidad de actos automáticos que se realizan en vigilia muestra esta aptitud de la conciencia para realizar diferentes trabajos simultáneos. Ciertamente, la disociación puede alcanzar cotas patológicas pero también se puede manifestar con fuerza en casi todos los fenómenos de inspiración. Por otra parte, el desplazamiento del yo puede no ser completo en el trance espírita o la hipnosis, como se comprueba en la llamada “escritura automática” que se efectúa sin tropiezos aunque la atención del sujeto esté puesta en el diálogo o en otras actividades. Con frecuencia, encontramos esta disociación en la “criptografía” en que la mano dibuja mientras el sujeto desarrolla una conversación telefónica muy concentrada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avanzando hacia el ensimismamiento, podemos llegar a un punto en que los automatismos queden superados y ya no se trate de desplazamientos ni sustituciones del yo. Tenemos a mano el ejemplo que nos da la práctica de la “oración del corazón” realizada por los monjes ortodoxos del monte Athos &amp;lt;ref&amp;gt;La tradición de la “oración del corazón” arranca en el S. XIV en el Monte Athos griego. En 1782 se expandió fuera de los monasterios con la publicación de la Philocalie, del monje griego Nicodemo el Hagiorita, siendo editada en ruso poco después por Paisij Velitchkovsky.&amp;lt;/ref&amp;gt;. La recomendación de Evagrio Póntico &amp;lt;ref&amp;gt;Evagrio Póntico, de los “Padres del Desierto”, escribió sus apotegmas en el S. IV. Es considerado uno de los precursores de las prácticas del Monte Athos.&amp;lt;/ref&amp;gt;, resulta muy adecuada para eludir la representaciones (por lo menos las de los sentidos externos): “No imagines la divinidad en ti cuando oras, ni dejes que tu inteligencia acepte la impresión de una forma cualquiera; mantente inmaterial y tú comprenderás”. En grandes trazos, la oración funciona así: el practicante en retiro silencioso se concentra en su corazón y tomando una frase corta inhala suavemente llevando la frase con el aire hasta el corazón. Cuando ha terminado la inhalación, “presiona” para que llegue más adentro. Después va exhalando muy suavemente el aire viciado sin perder la atención en el corazón. Esta práctica era repetida por los monjes muchas veces al día hasta que aparecían algunos indicadores de progreso como la “iluminación” (del espacio de representación). Siendo precisos, hemos de admitir el pasaje por el estado de trance en algún momento de las repeticiones de las oraciones usadas. El pasaje por el trance no es muy diferente al que se produce en los trabajos con los yantras o mantrams, pero como en la práctica de la “oración del corazón”, no se tiene la intención de ser “tomado” por entidades que reemplacen la propia personalidad, el practicante termina superando el trance y “suspendiendo” la actividad del yo. En este sentido, en las prácticas del Yoga se puede pasar también por distintos tipos y niveles de trance, pero se debe tener en cuenta lo que nos dice Patanjali &amp;lt;ref&amp;gt;Los Aforismos del Yoga o Yoga- Sutra, recopilados por Patanjali en el siglo II, es el primer libro de Yoga que se conserva íntegro en sus 195 breves y magistrales sentencias.&amp;lt;/ref&amp;gt; en el Sutra II del Libro I: “El yoga aspira a la liberación de las perturbaciones de la mente”, La dirección que lleva ese sistema de prácticas va hacia la superación del yo habitual, de los trances y de las disociaciones. En el ensimismamiento avanzado, fuera de todo trance y en plena vigilia se produce esa &amp;quot;suspensión del yo&amp;quot; de la que tenemos indicadores suficientes. Es evidente que ya desde el principio de su práctica, el sujeto se orienta hacia la desaparición de sus &amp;quot;ruidos&amp;quot; de conciencia amortiguando las percepciones externas, las representaciones, los recuerdos y las expectativas. Algunas prácticas del yoga &amp;lt;ref&amp;gt;Técnicas del Yoga y también El Yoga. Inmortalidad y libertad de M. Eliade.&amp;lt;/ref&amp;gt; permiten aquietar la mente y colocar al yo en estado de suspensión durante un breve lapso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== El acceso a los niveles profundos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin duda que la sustitución del yo por una fuerza, un espíritu, un dios, o la personalidad de un hechicero o hipnotizador, ha sido algo corriente en la historia. También ha sido algo conocido aunque no tan corriente, el hecho de suspender el yo evitando toda sustitución, como hemos visto en algún tipo de yoga y en algunas prácticas místicas avanzadas. Ahora bien, si alguien pudiera suspender y luego hacer desaparecer a su yo, perdería todo control estructural de la temporalidad y espacialidad de sus procesos mentales. Se encontraría en una situación anterior a la del aprendizaje de sus primeros pasos infantiles. No podría comunicar entre sí, ni coordinar sus mecanismos de conciencia; no podría apelar a su memoria; no podría relacionarse con el mundo y no podría avanzar en su aprendizaje. No estaríamos en presencia simplemente de un yo disociado en algunos aspectos, como pudiera ocurrir en ciertas afecciones mentales, sino que nos encontraríamos con alguien en un estado parecido al de sueño vegetativo. Por consiguiente, no son posibles esas futilidades de “suprimir el yo”, o de “suprimir el ego” en la vida cotidiana. Sin embargo, es posible llegar a la situación mental de supresión del yo, no en la vida cotidiana pero si en determinadas condiciones que parten de la suspensión del yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La entrada a los estados profundos ocurre desde la suspensión del yo. Ya desde esa suspensión, se producen registros significativos de &amp;quot;conciencia lúcida&amp;quot; y comprensión de las propias limitaciones mentales, lo que constituye un gran avance. En ese tránsito se debe tener en cuenta algunas condiciones ineludibles: &lt;br /&gt;
: 1.- que el practicante tenga claro el Propósito de lo que desea lograr como objetivo final de su trabajo; &lt;br /&gt;
: 2.- que cuente con suficiente energía psicofísica para mantener su atención ensimismada y concentrada en la suspensión del yo y &lt;br /&gt;
: 3.- que pueda continuar sin solución de continuidad en la profundización del estado de suspensión hasta que desaparezcan las referencias espaciales y temporales. &lt;br /&gt;
Con respecto al Propósito, se debe considerar a éste como la dirección de todo el proceso pero sin que ocupe el foco atencional. Estamos diciendo que el Propósito debe ser &amp;quot;grabado&amp;quot; con suficiente carga afectiva, como para operar copresentemente mientras la atención está ocupada en la suspensión del yo y en los pasos posteriores. Esta preparación condiciona todo el trabajo posterior. En cuanto a la energía psicofísica necesaria para el mantenimiento de la atención en un interesante nivel de concentración, el principal impulso proviene del interés que forma parte del Propósito. Al comprobar la falta de potencia y permanencia, se debe revisar la preparación que se ha hecho del Propósito. Se requiere una conciencia despejada de fatiga y una mínima educación de la reducción del foco atencional sobre un solo objeto. Continuar en la profundización de la suspensión hasta lograr el registro de &amp;quot;vacío&amp;quot;, significa que nada debe aparecer como representación, ni como registro de sensaciones internas. No puede, ni debe, haber registro de esa situación mental. Y el regreso a la situación mental de suspensión o a la vigilia habitual, se produce por los impulsos que delatan la posición y las incomodidades del cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada se puede decir de ese “vacío”. El rescate de los significados inspiradores, de los sentidos profundos que están más allá de los mecanismos y las configuraciones de conciencia, se hace desde mi yo cuando éste retoma su trabajo vigílico normal. Estamos hablando de “traducciones” de impulsos profundos, que llegan a mi intracuerpo durante el sueño profundo, o de impulsos que llegan a mi conciencia en un tipo de percepción diferente a las conocidas en el momento de “regreso” a la vigilia normal. No podemos hablar de ese mundo porque no tenemos registro durante la eliminación del yo, solamente contamos con las “reminiscencias” de ese mundo, como nos comentara Platón en sus mitos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Apéndice =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Descargar el libro Apuntes de Psicología =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede descargar el original desde [http://www.silo.net/system/documents/60/original/Contribuciones_es.rtf http://www.silo.net]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas a &amp;quot;Psicología de la Imagen&amp;quot; =&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fuente primaria‏‎]]&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;br /&gt;
[[categoría:work in progress]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Reconciliaci%C3%B3n&amp;diff=39184</id>
		<title>Reconciliación</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=Reconciliaci%C3%B3n&amp;diff=39184"/>
		<updated>2022-12-20T20:32:50Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;La reconciliación personal es un acto interno, unilateral, de conversión de imagenes del pasado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reconciliación social, al interior de una comunidad y de un pueblo, es asociada a la memoria. La experiencia de las &amp;quot;Comisiones Verdad y Reconciliación&amp;quot; de Africa del Sur es un buen modelo de referencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Materiales de profundizacion =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al interior del Humanismo Universalista se producieron varios materiales acerca del tema. Contamos en esta pagina recompilarlos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== [http://www.silo.net/system/documents/58/original/2007.doc Discurso de Silo] en ocasion de los Días de Inspiración Espiritual en Punta de Vacas el 5 de Mayo de 2007 ==&lt;br /&gt;
== &amp;quot;Reflexiones sobre la Reconciliación personal y social&amp;quot; de [[Sullings, Guillermo|Guillermo Sullings,]]  Julio 2007==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Introducción===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las siguientes consideraciones acerca del tema de la reconciliación, fueron inspiradas a partir de las palabras pronunciadas por Silo el 05/05/07 en Punta de Vacas. De ninguna manera pretenden ser una explicación sobre lo que allí se dijo, ni mucho menos. Se trata simplemente de algunas sencillas reflexiones personales sobre un tema que debiera cobrar especial importancia en el momento actual, tanto para los individuos como para las sociedades.&lt;br /&gt;
Vivimos en un mundo signado por las guerras y por la violencia de todo tipo, y no pareciera que esto vaya a detenerse, sino que por el contrario aumenta día tras día. De nada sirven las formales invocaciones a la paz de los hipócritas, comprometidos con los intereses de quienes promueven las guerras. De nada sirven las expresiones de repudio a la violencia por parte de los farsantes temerosos, incapaces de ceder un ápice de sus mezquinos intereses generadores de violencia. Y de nada servirá todo intento que, aunque motivado desde buenas intenciones, no comience por tratar de comprender la raíz del fenómeno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que tampoco se terminará con la guerra y la violencia, apelando a la misma violencia de las denominadas “guerras preventivas”, o mediante la represión social. Está suficientemente comprobado que ese tipo de respuestas, además de ser incoherentes, producen el efecto contrario. &lt;br /&gt;
Debe quedar clara la responsabilidad de quienes gobiernan, en la gestación de todo tipo de violencia, bélica y social. Debe quedar clara la responsabilidad de ciertas organizaciones, que pretenden hacerse del poder a través de la violencia. Pero también debe quedar clara la responsabilidad de las poblaciones, que a menudo alimentan esa misma violencia.&lt;br /&gt;
Son alimento para la violencia, el egoísmo y la indiferencia, el rencor y el resentimiento, el temor y la incomunicación, la intolerancia y la discriminación, la ambición y la injusticia. Tales lacras anidan en muchos seres humanos, provocando contradicción y violencia, y solamente se podrán desactivar comenzando a andar por el camino de la Reconciliación personal y social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Si es que buscamos la reconciliación sincera con nosotros mismos y con aquellos que nos han herido intensamente es porque queremos una transformación profunda de nuestra vida. Una transformación que nos saque del resentimiento en el que, en definitiva, nadie se reconcilia con nadie y ni siquiera consigo mismo. Cuando llegamos a comprender que en nuestro interior no habita un enemigo sino un ser lleno de esperanzas y fracasos, un ser en el que vemos en corta sucesión de imágenes, momentos hermosos de plenitud y momentos de frustración y resentimiento. Cuando llegamos a comprender que nuestro enemigo es un ser que también vivió con esperanzas y fracasos, un ser en el que hubo hermosos momentos de plenitud y momentos de frustración y resentimiento, estaremos poniendo una mirada humanizadora sobre la piel de la monstruosidad.”.''&lt;br /&gt;
 Silo, Punta de Vacas, 05/05/2007&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El resentimiento===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguramente que la riqueza de la Reconciliación nos permitiría avanzar sobre muchos de los aspectos negativos que han echado raíces en nuestro interior y en la sociedad; pero analizaremos en particular el aspecto del resentimiento, porque tiene una relación directa con gran parte de la contradicción y la violencia, y porque tal vez es una de las trampas de las que resulta más difícil escapar. Como dijimos anteriormente, analizaremos este tema en su manifestación individual y también en su manifestación colectiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Algunas referencias sobre el tema====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Max Scheler, filósofo de la corriente fenomenológica, definía al resentimiento como una autointoxicación psíquica, surgida a partir de la represión de las descargas emocionales. Según este pensador, el resentimiento se iría incubando paulatinamente, y reviviría una y otra vez con su carga emocional de hostilidad hacia otros. Luego Scheler, en un intento de trasladar ese comportamiento individual resentido a los fenómenos sociales, comienza por establecer algunas categorías de tipos humanos, “el distinguido” y “el vulgar”, este último más propenso caer en el resentimiento. Luego analiza lo que considera desviaciones de la moral a partir del resentimiento. Desde esa óptica se descalifica a la moderna filantropía, ya que tendría su origen en el resentimiento, siendo por tanto la manifestación de un sentimiento de lástima y sensiblería, y no de un verdadero amor al prójimo. Así también en la moral de las sociedades, la sobreestimación del “mérito del propio esfuerzo”, por encima de los “dones o virtudes naturales”, tendría para Scheler su raíz en el resentimiento de quienes no poseen tales dones. Llega a afirmar que aquellos que no tienen virtudes, niegan por envidia los valores que otros tienen, y hasta sugiere que ciertas ideologías igualitaristas tendrían su raíz en el resentimiento.&lt;br /&gt;
En esta interpretación social del resentimiento, Scheler se acerca más al análisis que hace Nietzsche, aunque a la vez toma distancia del mismo al reivindicar el origen de la moral cristiana, (a la que Nietzsche describe como producto del resentimiento en su “Genealogía de la moral”).&lt;br /&gt;
Scheler adjudica también al resentimiento la degradación de los “valores objetivos”, los que se habrían ido sustituyendo poco a poco por la universalidad de la opinión, donde lo objetivo se reduce a lo que pueda ser demostrable ante el más precario entendimiento, (“para que algo se considere objetivo, debe poder entrar por los sentidos y el intelecto del último imbécil”. La desaparición de la solidaridad, transformando a la comunidad en un conjunto de individuos aislados, ligados solamente por los contratos de la sociedad democrática, también sería consecuencia de la moral del resentimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nietzsche, por su parte,  es mucho más brutal descalificando los valores morales de la modernidad, los que para él comienzan a gestarse en el resentimiento de la cultura sacerdotal judía, y que luego continuarían con el cristianismo. Cuestiona la denominada “moral de la compasión”, y el reblandecimiento de los valores morales, como un freno para que la humanidad (o al menos algunos elegidos), alcancen su plena potencialidad y magnificencia. Desde esta óptica intenta rescatar los denominados “valores nobles” de las antiguas aristocracias, con el supuesto derecho natural para conquistar, depredar y avasallar a los más débiles, en una concepción crudamente darwiniana de la moral. Desde luego que no nos detendremos en este trabajo a analizar “La Genealogía de la moral”, sino tan solo en algunos de los aspectos referidos al resentimiento. Si logramos abstraernos del sesgo de intolerancia del autor, el que obviamente no compartimos, tal vez podamos de todos modos rescatar algunos conceptos, en lo que se refiere a la contaminación que puede producir el resentimiento en una sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que en numerosos pasajes de su obra, Nietzsche se refiere a la moral que descalifica, como a una moral externa que distorsiona las verdaderas virtudes, y se va internalizando como un narcótico que termina apagando la vitalidad y la voluntad. El concepto de “bueno”, comienza a aplicarse, desde esa mirada externa, a lo que resulta bueno o útil para otros, es una bondad timorata, temerosa de la mirada externa, o del castigo divino. La felicidad para los “hombres nobles y activos”, formaba parte de su misma naturaleza activa; mientras que para los “hombres del resentimiento” sólo quedaba la “felicidad de los impotentes”, en forma de narcosis, aturdimiento, quietud y relajamiento. Se estaba diciendo entonces que el resentimiento, sería el factor que llevaría a la gente débil y mediocre a degradar todo lo que parezca superior, como una manera de conformarse con su propio estado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro que en este caso Nietzsche, define la conducta reactiva del resentimiento por parte de “los débiles”, como una reacción frente a la superioridad de los “nobles”. Y si a tal concepción naturalista, le agregamos que considera a los débiles como los plebeyos, y algunas de las virtudes de los nobles serían su rapacidad y su codicia, (“el animal de rapiña, la magnífica bestia rubia”), entonces podríamos vernos tentados a descalificar de plano todo su análisis.  Sin embargo, si nos planteáramos la posibilidad de la existencia de una verdadera moral interna, en lugar de las moralinas externas; y si el parámetro de comparación para cada ser humano no fueran los otros, sino con su propia posibilidad evolutiva. Tal vez entonces podríamos observar cómo la contaminación del resentimiento, puede frenar las más elevadas aspiraciones (que están potencialmente en todo ser humano), y lo que es peor, puede anestesiarlo y encerrarlo en la trampa del nihilismo y del sopor existencial.&lt;br /&gt;
Otro concepto que plantea Nietzsche, con referencia al resentimiento, es el de la santificación de la venganza, dándole el nombre de justicia, “ ...este nuevo matiz de equidad científica a favor del odio, de la envidia, del despecho, de la sospecha, del rencor, de la venganza, brota del espíritu mismo del resentimiento...”. Desde luego que tampoco podemos coincidir aquí con el autor, cuando por momentos transforma su crítica de la justicia, en la reivindicación de la impunidad de los “depredadores”, para que no sean arteramente atrapados en las redes de “débiles corderos resentidos”. Sin embargo, cuando vemos que buena parte de lo que se llama justicia, no es más que una forma institucional de la venganza, que busca imponer un castigo proporcional al daño causado (“ojo por ojo, diente por diente”), encontramos allí los efectos del resentimiento. Cuando vemos a tantos pusilánimes apelando a la justicia, por temor a hablar con su vecino para resolver problemas insignificantes, no podemos dejar de detectar allí, señales del resentimiento. Cuando vemos como, a través de la historia, la “justicia” ha sido utilizada para otorgar poder a cobardes inquisidores de toda laya, que han canalizado su resentimiento contra quienes se atrevieron a volar con su pensamiento más alto que la mediocridad.  Cuando vemos que los llevaron a la hoguera, o a la cárcel, o con sicólogos adaptadores, o al circo mediático de “formadores de opinión” auto-erigidos en jueces públicos, cada caso según la época y lugar, también entonces podemos ver cierta contaminación del resentimiento en la justicia.&lt;br /&gt;
En definitiva, lo que Nietzsche llama “interiorización” del hombre, la inhibición de los instintos para poder adecuarse a la vida en sociedad, sería el origen de la “mala conciencia”, en la cual el resentimiento ocuparía un espacio fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros autores intentan definir al resentimiento y a clasificarlo por su origen. En general se coincide con que se trata de una reacción frustrada, que se instala en el siquismo como una emoción negativa y se conserva en el tiempo, mientras la persona lo cultiva y lo alimenta. Puede surgir por impotencia (al no poder dar respuesta ante la agresión externa), por envidia, o por frustración. También se habla de resentimientos de conjuntos sociales, que son transmitidos de generación en generación (entre naciones, etnias o razas, por ejemplo). Sin embargo, muchos de estos análisis resultan superficiales, y no profundizan, como lo hacen Scheler y Nietzsche,  en la característica que tiene el resentimiento para instalarse y retroalimentarse, gracias a que se termina metamorfoseando en moral y así convirtiendo los frutos del resentimiento en valores respetables de la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, más allá que, de acuerdo a lo planteado por ambos filósofos alemanes, la sociedad se terminara modelando a la medida de los resentidos, asegurando así la aceptación social de su conducta; cabría preguntarse por la tolerancia interna que requeriría  tan nociva emoción. Porque si se trata de una intoxicación sicológica como dice Scheler, sería de suponer que el siquismo debiera reaccionar rechazándola, como lo haría el cuerpo ante aquello que le causa malestar. Tal vez habría que plantearse si este tipo de intoxicación, no tiene internamente también su parte dulce, que la vuelve apetecible y neutraliza el rechazo a su toxicidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Krishnamurti, cuando se refiere al odio y al resentimiento, hace notar que solamente podremos avanzar y superarnos cuando hay algo que nos perturba, porque precisamente, deseamos librarnos de aquello que nos perturba. Afirma que la mayoría de las personas desean no ser perturbadas, prefieren dormir, apaciguarse, aislarse, recluirse. Valora la perturbación como una voz de alerta que impide que nos durmamos y podamos superarnos. Cabría entonces preguntarse cómo es posible que alguien se adormezca a pesar de la perturbación del resentimiento, al punto tal de adoptarlo y alimentarlo, y sobre todo cabría preguntarse como salir de semejante trampa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===La trampa del resentimiento===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Existen estados emocionales pasajeros y otros más duraderos. Por lo general, tanto la exaltada alegría al recibir una buena noticia, como el terrible pesar al recibir una muy mala, son emociones fuertes que se diluyen con cierta rapidez. Por el contrario, la nostalgia, la tristeza autocompasiva, el nihilismo y el resentimiento, pueden instalarse por períodos más prolongados, y a veces teñir toda nuestra conducta durante mucho tiempo, al punto tal de pasar a formar parte de nuestra personalidad. Hay entre estos últimos, algunos casos casi patológicos muy notorios, claramente observables; pero la mayoría, por ser más sutiles y generalizados, pasan a formar parte de las conductas socialmente aceptadas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Aquello que se perdió, y ya nunca volverá...”, pareciera justificar con lógica fatalista, la tristeza crónica de quien se empantana en ese sentimiento, tal vez en la búsqueda de la conmiseración de un interlocutor externo, real o imaginario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Aquello a lo que aspiraba y ya no podrá ser...”, inmutable realidad que pareciera justificar la desesperanza y el derrotismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El mundo me ha endurecido, con tanta injusticia y sufrimiento...”, motivos más que suficientes para alimentar la llama del rencor, el prejuicio y el nihilismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomándonos la libertad de incluir bajo el término resentimiento, no solo al rencor, sino a todos estos sentimientos negativos que se instalan y se re-sienten permanentemente, podemos decir que, precisamente una de las puertas de la trampa del resentimiento, es la lógica aparente de lo que se siente, justificándolo por lo que ha ocurrido en el pasado. Desde luego que es una lógica con gran dosis de autoengaño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dario Ergas, humanista chileno, en su libro “El Sentido del Sinsentido”, refiriéndose a la lógica del resentimiento dice: “¡Qué real se nos aparece el resentimiento! ¡Qué lógica tan irrefutable justifica nuestro discurso! ¡Qué evidente es la injusticia cometida con nosotros, la violencia a que fuimos sometidos, el miserable engaño con el que se nos encantó! ¡La muerte nos sorprendió como [[accidente]] sin misericordia! ¡Cuánta lógica hay en ese razonamiento por el cual estamos resentidos! Es hasta correcto. Extraño sería lo contrario. Es evidente que se me perjudicó. Es evidente que eso condicionó mi vida. Ni siquiera he tomado venganza, o tal vez si…Hay un solo detalle. Sufro.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguramente que es ese sufrimiento, (o la perturbación que mencionaba Krishnamurti), lo que debiera motivarnos a salir de ese estado. Pero no es tan sencillo al parecer. Porque cuando uno se quema con fuego, retira la mano y a futuro toma precauciones para no quemarse. Pero el resentimiento parece retenernos con un formidable magnetismo. Entonces, o bien estamos anestesiando ese sufrimiento por lo cual no se hace evidente, o bien lo sentimos pero no se lo adjudicamos al resentimiento. O tal vez ambas cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya que pusimos el ejemplo del dolor corporal, donde el reflejo hace que nos alejemos de la fuente del dolor, también tenemos ejemplos donde no está tan clara la fuente del dolor, y por lo tanto no nos alejamos de ella, y hasta a veces nos acercamos más. Cuando ingerimos ciertos alimentos sabrosos en exceso, es obvio que no nos causan malestar en la boca ni en la lengua como para rechazarlos, sino todo lo contrario. Claro que luego como consecuencia nos puede doler la cabeza por una afección hepática; y ese dolor sí que lo queremos rechazar infructuosamente, tomándonos la cabeza o maldiciendo. Y hasta que un médico no nos explica la relación entre lo que comemos y el dolor de cabeza, seguramente que no podremos resolver el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algo parecido ocurre con el resentimiento, no siempre se nos evidencia que cierto tipo de sufrimiento tiene su raíz en él. Y peor aún si ese sufrimiento producido por el resentimiento, se va anestesiando y metamorfoseando con conductas compensatorias, en las que el resentido encuentra un modo de autoafirmarse en roles en los que se siente seguro de sí mismo y superior a los demás, y hasta se siente valorado en cierto entorno social adecuado a sus roles.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Algunos seres brutales, al resentirse, se autoafirman en la “guapeza” y ostentan la violencia física como un factor de prestigio.&lt;br /&gt;
El débil resentido se autoafirma en sus “talentos” y degrada a los que “no están a su altura”, ejerciendo violencia sicológica.&lt;br /&gt;
El frustrado resentido se autoafirma en su nihilismo, asumiendo que todo aquel que cree en algo es un ingenuo, y así en un mundo de idiotas, él se siente exitoso por contraste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que, tal como expresa Dario Ergas, “…ese malestar sufriente se anestesia, pero también se anestesia el futuro y la motivación de hacer en el mundo”. Y eso en algún momento puede provocar una crisis, y allí puede haber una oportunidad de cambio.&lt;br /&gt;
Claro que para que exista esa posibilidad de cambio, habrá que comprender que la raíz de tal crisis está en el resentimiento, y a veces no es tan sencillo desmontar el andamiaje de las creencias. Como ya hemos visto, la trampa del resentimiento tiene una primer puerta que hay que atravesar para salir, que es la de la supuesta lógica entre “lo que los demás me hacen y lo que a mi me pasa”. Tal vez podríamos cuestionar la lógica del resentido, apelando a la inversa:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A quien justifica su odio porque todo el mundo está en su contra, habría que preguntarle si no será que desde la obnubilación de su odio, ve enemigos en todas partes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A quien justifica su nihilismo porque nada termina bien, habría que preguntarle si no será que desde el pantano de su impotencia, solamente se ven los problemas y nunca las soluciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A quien discrimina a otros porque los considera inferiores, habría que preguntarle si no será que desde el pedestal de su soberbia, no puede ver más que defectos en los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, aunque desarticuláramos la aparente y absurda lógica de quienes se aferran a tales estados resentidos, nos encontraríamos con una segunda puerta difícil de sortear, y es la de la adhesión a ese particular estado, el “gusto” por tal estado, como habíamos visto en el ejemplo que quienes se indigestaban con alimentos sabrosos. La única manera de salir es lograr experimentar que esta “intoxicación” que mencionaba Scheler, tiene olor, sabor y color de “sustancia tóxica”, para así poder rechazarla. Y para ello es necesario comprender que el veneno se vuelve contra uno mismo, y no contra ese enemigo internalizado. Porque en el resentido, hay cierto morboso placer en sentir que se daña a los supuestos culpables de sus frustraciones y pesares, al incubar resentimiento, sin darse cuenta que se trata de un boomerang arrojado al vacío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ácido del rencor no corroe a ese odiado enemigo, sino el interior de quien odia.&lt;br /&gt;
El nihilismo apaga las esperanzas del escéptico, pero no detiene a los supuestos culpables de sus frustraciones.&lt;br /&gt;
Se trata de comprender que el resentimiento es un acto de uno mismo contra uno mismo, que genera sufrimiento directo o indirecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, aunque se evidencie la ilógica del resentimiento, y aunque se comprenda el sufrimiento interno que genera, todavía queda una tercera puerta en esta trampa del resentimiento, y es la falta de voluntad y de fortaleza interna para salir de allí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque aunque se comprendiera que ya no existen verdaderas razones, ni motivaciones, para permanecer empantanado en esa trampa, si no hay una fuerte luz que nos atraiga al final del túnel, no habrá tampoco fuerzas para romper con el seductor magnetismo del abandono. Para los que tengan la resolución de salir de ese pantano, el resentimiento sólo será un escollo por sortear; pero para quienes desean permanecer allí, seguirá siendo el pretexto que justifica su abandono, culpando a los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Inevitablemente la salida del resentimiento y la búsqueda de una transformación interna, dependen de la decisión de de cada uno. Pero a su vez, las decisiones que cada uno toma, distintas podrían ser si al menos por un instante, se pudiera  experimentar que es posible vivir de otra manera. &lt;br /&gt;
Felizmente en lo individual, no es tan difícil llegar a experimentar algunos momentos de plenitud, aunque sean breves; pero por lo general se los considera como meros paréntesis dentro del sufrimiento cotidiano. Quizás habría que plantearse que esos momentos excepcionales, no están ocultos en lugares inaccesibles, sino a la mano de cualquiera, en las vivencias cotidianas, en tanto y en cuanto se depure a las mismas de todo resentimiento. &lt;br /&gt;
Del mismo modo las sociedades, cuando todo parece derrumbarse y sumergirse en el caos, para darse cuenta de que la salida de la crisis no es el suicidio colectivo, sino un salto cualitativo de la especie humana, a veces esas sociedades necesitan también una señal, una luz al final del túnel, y a veces necesitan recordar también, que en muchas civilizaciones ha habido momentos humanistas, momentos de convivencia y tolerancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las consecuencias sociales del resentimiento===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está claro que el odio, el rencor, la discriminación, y el rechazo sistemático a cualquier esperanza de cambio, como productos del resentimiento, no solamente vuelven miserable la vida de quien lo padece, sino que también generan violencia a su alrededor. Pero, como decíamos anteriormente, no estamos hablando de particulares patologías extremas de individuos excepcionales, sino del resentimiento habitual y generalizado que contamina a gran parte de los seres humanos, en mayor o menor medida. Esta generalización precisamente, hace que a través de la intersubjetividad, se vaya convalidando la ilusión de que tal estado es lógico y justificado; “mal de muchos, consuelo de tontos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la generalización a nivel social de ese estado, en el que se deshumaniza a otros, la consecuencia directa es la violencia social de todo tipo y las escaladas bélicas en todo el mundo. El hecho de que la irracionalidad de las guerras se pretenda explicar con argumentos lógicos, y eso sea aceptado por muchos ciudadanos, es un indicador de la irracionalidad colectiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta altura cabría preguntarse si los “nobles depredadores” de Nietzsche, no serán los que nuevamente se están erigiendo en triunfadores, aprovechando el resentimiento de la “plebe”, y utilizándolos como carne de cañón para sus monstruosos objetivos. Y cabría preguntarse entonces si esta generalización del resentimiento, no implica en cierto modo el “comportamiento natural” de un precario estadio evolutivo. Claro que en ese caso no sería este lastimoso estado patrimonio de una clase social, ni de una raza, ni de una religión, sino de toda la especie humana, hoy por hoy sumergida en el individualismo, la incomunicación, la injusticia, y la violencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque está tomado por el resentimiento aquel que hace estallar un explosivo en un centro comercial, como también lo está quien invade otras naciones a sangre y fuego.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Porque está tomado por el resentimiento aquel que asalta y mata, como aquel que se manifiesta pidiendo la pena de muerte.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Y también están tomados por el resentimiento millones de egoístas, capaces de indignarse y reclamar justicia (para sí mismos) porque les rayaron el auto, o porque el perro del vecino dejó sus heces en la vereda; mientras miran por TV sin inmutarse, las noticias sobre matanzas y miserias en todo el mundo. Porque el resentimiento es uno de los factores que va anestesiando la sensibilidad por lo humano, y va haciendo que cada cual se encierre en sus mezquinos intereses personales. Y si alguna vez alguien pretendiera cuestionar tal actitud egoísta, se encontraría con argumentos resentidos que intentarían justificarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa imposibilidad de ver al mundo y a las demás personas de un modo nuevo. Esa imposibilidad de poder ver en otros la misma humanidad sensible con la que alguna vez se ha visto a algún ser querido. Esa negación del futuro fundamentada en experiencias mal grabadas del pasado, mucho tiene que ver con lo tóxico del resentimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero si al menos alguna vez se ha logrado sentir lo humano en otros, aunque esa experiencia haya sido sepultada por la memoria resentida, es posible que a través de la Reconciliación, pueda emerger un ser maravilloso, que busca superarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y si alguna vez, al menos por un día, los conjuntos humanos se sintieran como lo que son, hermanos que tripulan hacia el futuro en este remoto planeta, podría hacerse evidente que esa es la verdadera realidad, y el que resto solo ha sido una pesadilla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===La Reconciliación===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
             &lt;br /&gt;
====Algunas referencias====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Al igual que con el resentimiento, son varias las interpretaciones que se hacen sobre la reconciliación. Sin embargo, en el caso del resentimiento, las variantes estaban más bien referidas a la amplitud del término, ya que para algunos era simplemente un sinónimo de rencor, o deseo de venganza reprimido, mientras que para otros era un sentimiento más generalizado que sobrepasaba la subjetividad, para convertirse en fenómeno social. En estas reflexiones que estamos haciendo, adoptamos este último criterio más amplio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el caso de la reconciliación, nos encontramos con puntos de vista muy diferentes. Hay quienes hablan de la reconciliación de cada uno con uno mismo o ante Dios, hay quienes hablan de la reconciliación como sinónimo de perdón a quien nos ha ofendido, y hay quienes hablan de la reconciliación como actitud recíproca entre enemigos para volver a convivir pacíficamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la religión católica, existe el denominado “Sacramento de la Reconciliación”, que consiste en la posibilidad de que sean perdonados los pecados de cada cual, a través de la potestad de Jesucristo, transmitida a los apóstoles y de allí a los sacerdotes. Los pasos de esta reconciliación implican: un examen de conciencia, sentir dolor por los pecados cometidos, proponerse la enmienda de los mismos, confesarlos ante un sacerdote, y finalmente cumplir la penitencia que este imponga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que esta “intermediación” sacerdotal para obtener el perdón de Dios por los pecados cometidos, se ha prestado durante siglos a todo tipo de situaciones pintorescas. Una de ellas era la posibilidad de otorgar indulgencias por parte de la Iglesia, a cambio de aportes económicos de los pecadores. Ya en el siglo XVI, Lutero fue uno de los principales enemigos de esta práctica comercial: “Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando” (tesis 27). Lutero proponía que mucho mejor era destinar el dinero a obras de caridad, antes que comprar indulgencias, y a la vez afirmaba que la verdadera contrición buscaba la pena y no la indulgencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dejando de lado las superficiales e ingenuas prácticas en las que pudo haber derivado este concepto de la reconciliación, lo que podemos ver es que de todos modos, en su concepción básica, condiciona esta reconciliación interna, a un gesto de arrepentimiento ante un juez externo (el intermediario sacerdotal o directamente la propia imagen de Dios), y al cumplimiento de una posterior pena. Este mecanismo de compensaciones ha derivado en todo tipo de flagelaciones para quienes creían que el sufrimiento era una vía de contacto con lo divino, y en todo tipo de hipocresías para quienes sólo rendían cuentas a Dios por sus acciones, o les bastaba con pagar la multa a los intermediarios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Desde luego que para los humanistas, nada tiene que ver la verdadera reconciliación, con el sentimiento de culpa, el castigo, o el temor a Dios. Y mucho menos con las hipócritas justificaciones de quienes violentan a otros sistemáticamente, y de tanto en tanto se toman un descanso, para negociar con Dios o sus intermediaros, una indulgencia que les otorgue “nuevos créditos” para seguir violentando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
“Reconciliar en uno mismo es proponerse no pasar por el mismo camino dos veces, sino disponerse a reparar doblemente los daños producidos” Silo, Punta de Vacas, 05/05/2007.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
La verdadera reconciliación interna, con relación al daño ocasionado a otros, no puede limitarse a supuestas penas compensatorias pactadas con determinada divinidad (o sus representantes), ni a un sospechoso arrepentimiento, más preocupado del temor a Dios que por el daño ocasionado al prójimo. Debe implicar necesariamente la comprensión de la humanidad del otro. Desde esa mirada humanizadora es que surgirá la necesidad de una acción coherente que tienda a reparar el daño ocasionado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Hay quienes, a diferencia de los ejemplos mencionados antes, no se refieren al tema desde el punto de vista de la reconciliación con los propios errores, sino más bien con respecto a los daños que otros nos han ocasionado. En muchos casos se mezclan los conceptos de reconciliación con los del perdón, y casi siempre se asume que, para que haya reconciliación, esta debe ser recíproca entre las partes enemistadas. En el caso de reconciliación entre conjuntos humanos, se suele condicionar la misma al gesto de buena voluntad por parte del otro bando, o a acciones de los gobiernos que tiendan a reestablecer condiciones de convivencia para ambas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que los temas más tratados, al referirse al rol de la reconciliación, son las situaciones de conflicto generadas por guerras entre naciones, guerras civiles, violaciones de derechos humanos y violencia social en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un seminario internacional, realizado en junio de 2007 en Bolivia, sobre el papel de los parlamentos para promover la reconciliación, la diputada boliviana del MAS Elizabeth Salguero Carrillo, decía “...si bien las maneras de promover la reconciliación son diferentes en cada país, tienen en común que no implican perdonar ni mucho menos olvidar. Se trata de analizar e investigar que hay en el fondo, por qué se dieron estas represiones, cuáles son las verdaderas causas de la pobreza y la injusticia. Además, en el camino de la democracia se debe reconocer la diversidad incluyente y equitativa...”; “....No es posible pensar en la reconciliación, si los que han violado los derechos humanos ni siquiera han sido juzgados...”.&lt;br /&gt;
Por su parte Agustín Morán (Le Heine), comenta en un trabajo sobre la reconciliación: “La fuerza de la reconciliación no sólo procede de la memoria, la voluntad sincera de paz de los contendientes y la generosidad de todas las víctimas. Procede, sobre todo, del reestablecimiento de los derechos y de la justicia, cuya vulneración generó el conflicto y su cadena de violencia. La reconciliación, tras el reestablecimiento de la justicia, será recíproca o no será.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, en Bogotá, en la Universidad de Los Andes, se efectuó un estudio de las situaciones post conflicto, dentro de la misma Colombia, y también en El Salvador, Argentina y Sudáfrica. Entre algunas de las conclusiones podemos citar las siguientes: “El perdón es una de las posibles respuestas de la víctima frente al daño sufrido. Es un proceso psicológico intrapersonal que, como tal, no equivale a condonar la pena por el crimen –esta decisión es eminentemente jurídica y establecida por los gobiernos-. Para perdonar, la víctima debe estar dispuesta y no ser forzada a hacerlo, conocer la verdad sobre lo ocurrido y sentir que, de alguna manera, se ha hecho justicia y no se van a repetir los hechos. Perdonar es más que aceptar, tolerar o excusar de forma incondicional una injusticia perpetrada”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y retomando lo que se dice sobre la reconciliación dentro de la Iglesia Católica, pero no ya refiriéndose a la reconciliación interna ante Dios, sino entre conjuntos humanos, encontramos las más diversas versiones, como versiones hay del cristianismo. A modo de ejemplo podemos referirnos por una parte a la de un teólogo de la liberación, como Jon Sobrino, y por otra parte a la de uno de sus mayores críticos, Joseph Ratzinger (hoy Benedicto XVI).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jon Sobrino, refiriéndose en particular a la situación de El Salvador, país en el que sobrevivió a la matanza de un grupo de jesuitas durante la guerra civil, afirma que el camino de la reconciliación requiere de tres pasos: verdad, justicia y perdón. Con respecto a la dificultad para llegar a la verdad, denuncia las obstrucciones que surgen a partir de los intereses de los victimarios, la oligarquía y los medios de comunicación, quienes pretenden que solamente haya olvido y perdón. Con respecto a la justicia, dice que se debe defender la vida del pobre, que se debe tomar partido por ellos; no se trataría entonces de una descomprometida imparcialidad entre los bandos, sino que implicaría una parcialidad a favor del oprimido. Con respecto  al perdón, lo plantea como un “olvido de uno mismo”, como un modo de evitar el egocentrismo que hace que cada cual se preocupe solamente de sus propios derechos; el perdón implicaría en este caso, ceder en cierto modo un derecho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte Ratzinger, quien critica a Sobrino, entre otras cosas, por presentar un perfil demasiado humano de Jesucristo, ha utilizado la palabra reconciliación en infinidad de oportunidades.  Ya en el papado de Juan Pablo II, cuando Ratzinger estaba a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe (nombre moderno del Santo Oficio, o Inquisición), promovía el diálogo entre las cúpulas religiosas, primero con los protestantes del cristianismo, y luego con los judíos; y más recientemente, luego de algunos “desaciertos diplomáticos”, se ha intentado el acercamiento con las cúpulas del Islam. Se supondría que a través de esta tarea diplomática, se podría lograr la reconciliación de al menos la mitad de la humanidad, abarcada por las tres religiones monoteístas que descienden del patriarca Abraham. Y como correlato a esta reconciliación cupular-religiosa, sobrevendría por añadidura la reconciliación en todos los otros campos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, en los documentos de “Memoria y Reconciliación”, confeccionados en ocasión del Jubileo del año 2000, por la Comisión Teológica que presidía Ratzinger, se pretende pedir perdón por las atrocidades cometidas en el pasado por la Iglesia (Inquisición, evangelización durante la conquista de América, etc.). En estos documentos plagados de eufemismos, se definen tales atrocidades como “la utilización de medios dudosos para conseguir fines buenos”. Es evidente que este es un modo meramente formal de abordar la reconciliación.&lt;br /&gt;
Desde luego que el tratamiento superficial y descomprometido del tema de la reconciliación, también forma parte de la diplomacia hipócrita de los políticos de esta época, que mientras avasallan la vida y los derechos de las poblaciones en todo el mundo, hacen continuos y fervorosos llamados por la paz y la justicia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pareciera ser que algunos, tanto en lo personal como en lo social, entienden la reconciliación como una suerte de “borrón y cuenta nueva”, que les permite pasar varias veces por el mismo camino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
“Nada bueno se logra personal o socialmente con el olvido o el perdón. ¡Ni olvido ni perdón! Porque la mente debe quedar fresca y atenta sin disimulos ni falsificaciones....”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“...No seremos nosotros quienes juzgaremos los errores propios o ajenos, para eso estará la retribución humana y la justicia humana y será la altura de los tiempos la que ejercerá su dominio, porque yo no quiero juzgarme ni juzgar...quiero comprender en profundidad para limpiar mi mente de todo resentimiento.” Silo, Punta de Vacas, 05/05/2007.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Coincidimos con quienes afirman que la reconciliación requiere de una buena memoria de lo que ha ocurrido, y no admite ni la falsificación, ni el olvido. Pero hay un punto en el que pocas veces se coincide, y es el de no condicionar la propia predisposición a la reconciliación, a las acciones del otro en igual sentido. Este planteo unilateral, o no-recíproco de la reconciliación, como lo formula Silo, no es el que acostumbramos a escuchar por parte de quienes seguramente tienen buenas razones para sentirse dañados. Tal vez porque no se alcanza a comprender, que una cosa es reclamar justicia, reclamar la verdad, y trabajar por ellas, y otra cosa es conservar dentro el veneno del resentimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El enfoque adecuado de la Reconciliación===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Un error muy común, en quienes se resisten a buscar una reconciliación interna con respecto a situaciones en las que se les ha provocado algún daño, es el de creer que tal reconciliación sería una suerte de favor o concesión hacia alguien que no merece tal gesto, es decir la persona que causó el daño. Es como si se tratara de un enemigo interno, a quien hemos condenado a resentimiento perpetuo, y no cabe amnistía alguna por la magnitud de su crimen. Aquí hay un doble error. En primer lugar, no se trata de que no se aplique la justicia humana (si el daño fuera tal que amerite su intervención); y si se tratase de una ofensa personal, tampoco se trata necesariamente de que nos amiguemos con quien nos ofendió o humilló (podría ser que sí, o podría ser que no, pero no es el punto, pues hasta podría tratarse de alguien a quien ya no volveremos a ver). Hay que comprender que la reconciliación es un acto de transformación interna. Otro error es creer que si mantenemos y alimentamos nuestro resentimiento, infringiremos su merecido castigo a quien nos ofendió, cuando en realidad nos estaremos castigando nosotros mismos al envenenarnos por dentro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
La reconciliación no implica olvidar el pasado, sino evitar que el pasado se nos imponga como si fuera el presente, oscureciendo y condicionando el futuro. &lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Es sobre todo un acto positivo hacia uno mismo, más allá de que pueda también tener consecuencias en otros.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
El resentido que busca reconciliarse, no debiera plantearse si ese acto significa “amigarse con”, sino que significa “curarse de”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Si efectivamente ese enemigo que nos produjo un daño alguna vez, hubiese querido perjudicarnos a perpetuidad, ¡Gran éxito ha tenido en su cometido, al habernos inyectado el virus del resentimiento, con el cual nos auto-flagelaremos durante el resto de nuestros días! &lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Esos enemigos, aunque tengan su existencia real como personas, en algún tiempo y espacio, en lo cotidiano tienen una existencia ilusoria en nuestra mente y corazón resentidos. Si tales enemigos internos pudieran tener voz propia, (en lugar de sonar como un disco rayado en el escenario interno, cual marionetas de nuestro rencor), seguramente sonreirían triunfantes al vernos hundidos en el resentimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vamos a darles el gusto de vernos rendidos, o nos pondremos de pie con el antídoto de la reconciliación?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguramente que elegiremos ponernos de pie. Solo que probablemente, a medida que comencemos a reconciliarnos, nuestros terribles enemigos internos no se arrodillarán para pedirnos perdón como sería nuestro deseo, sino que comenzarán a esfumarse y desvanecerse como las sombras ante la luz. Y las personas reales, representadas por nuestros fantasmas internos del resentimiento, continuarán haciendo su vida, con sus propios fracasos, y sus propias ilusiones, mientras nosotros emprendemos con frescura una vida nueva. Desde luego que también ellos podrían reconciliarse con sus propias acciones y sus propios rencores, pero ese ya es asunto suyo, y no somos responsables de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, que se esfumen los fantasmas internos asociados a hechos del pasado, no significa que borremos de nuestra memoria lo ocurrido, sino que ubiquemos cada recuerdo en su sitio, y que enriquezcamos nuestra memoria con una información más completa y equilibrada. Porque si bien en principio, esas cosas tan terribles que me han hecho existieron, tal vez no han sido tantas las veces que me han ocurrido. ¿Cuántos minutos en mi vida me han hecho daño y cuántos minutos de mi vida me han tratado bien, o al menos neutramente? ¿Por qué quedó vibrando solamente la campana negativa? ¿Y cuántas veces he sentido que me han defraudado, solo porque no han satisfecho mis expectativas?¿Y cuántas veces me he sentido ofendido, sólo porque no supieron de mi particular susceptibilidad sobre ciertos temas?  ¿Y cuántas veces he causado yo a otros, daños equivalentes?.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, esas personas que me causaron daño ¿Son seres malignos que se dedican a causar daño las 24 horas del día? ¿O acaso son seres con debilidades y fortalezas, con frustraciones y resentimientos, con temores y susceptibilidades, con afectos y rencores, como yo, como otros? &lt;br /&gt;
Reconciliar no significa olvidar, significa recordar mejor, pero recordar todo. Porque quienes tienen una visión negativa del mundo y de su vida, si realmente pusieran en los platillos de la balanza de los hechos concretos, sus desventuras y sus gratificaciones, tal vez se llevarían la sorpresa de que lo que ha hecho inclinar la balanza hacia lo negativo, ha sido el tremendo sobrepeso del resentimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reconciliar no significa cerrar los ojos para no ver lo negativo del presente, sino que significa abrirlos más, para ver también lo positivo, y no teñir la realidad con los prejuicios. Significa reencontrar el sabor de cada pequeña vivencia cotidiana y poder disfrutarla, quitándole el amargo condimento con el que la impregnó un resentimiento difuso y generalizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reconciliar no significa tener una mirada ingenua acerca del futuro, significa simplemente reconocer que aún no lo conocemos porque no llegó, y es tan posible que arribe con vivencias negativas como positivas. Y significa comprender que, predisponerse a que el futuro sea negativo, solo logrará amargarnos el presente, mientras que predisponerse a que sea positivo nos hará sentir como un niño en vísperas de su cumpleaños, en el que disfrutará con sus nuevos juguetes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El enfoque en la reconciliación social===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Ya hemos visto hasta qué punto la sumatoria de los comportamientos resentidos individuales, puede teñir el comportamiento de una sociedad, potenciando el rencor, la discriminación, el individualismo, la indiferencia y la violencia de todo tipo. Sin embargo, no podríamos pretender que una sociedad cambie, esperando que cada uno de los individuos que la componen se reconcilie y desintoxique, como si se tratara de una terapia individual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que, más allá de lo que pase en una sociedad, cada cual se debiera hacer cargo de sus propios resentimientos, y realizar su propio esfuerzo de reconciliación para disminuir la contradicción y el sufrimiento. Pero también será necesario realizar este esfuerzo a nivel social, si queremos terminar con el círculo vicioso de la violencia, y para ello será necesario convertir la reconciliación en un nuevo paradigma colectivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por una parte, si se quisiera alentar una campaña que promueva la reconciliación individual, (así como se promueve “la vida sana” o “el comportamiento solidario”), no se debiera caer en la inocua retórica de la moral externa, sino que habría que buscar la comprensión cabal del fenómeno, para que cada cual pueda ubicar la necesidad de reconciliación en el plano profundo de su sentido de vida, y no en la exterioridad de “parecer bueno para la mirada de otros”. Si esto se lograra, aunque estaríamos hablando de cambios de comportamiento individual, seguramente comenzaría a haber consecuencias a nivel social, al irse rompiendo algunos eslabones en la cadena de violencia y fragmentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, si se quisiera promover la reconciliación entre sectores sociales, etnias, razas o naciones, seguramente que no bastará con estériles (y a veces hipócritas), llamados a la reconciliación y la paz, por parte de las cúpulas políticas o religiosas, sino que habrá que trabajar arduamente en desmontar el andamiaje en el que se sustenta el resentimiento colectivo. El resentimiento colectivo no es la mera sumatoria de resentimientos individuales, sino que tiene que ver con sistemas de valores sociales instalados como verdad absoluta, tiene que ver con la memoria colectiva, y tiene que ver con la visión del mundo colectiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una sociedad que promueve el individualismo y la competencia salvaje, en la cual el que llega primero es el gran ganador, y el que llega segundo es el primer fracasado, predispone a ver al prójimo como un rival, y a veces como un enemigo. Sentirse un perdedor (porque los valores sociales así lo señalan), potencia el resentimiento y la frustración. Y si bien es claro que cada cual debe hacerse cargo de lo que siente, y no hacer responsables a los demás, es evidente que la dificultad es mayor cuando los paradigmas sociales bombardean permanentemente en sentido contrario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una sociedad que fomenta el consumismo y el prestigio del ascenso social, no solamente tiene nefastas consecuencias sobre la inequidad distributiva de la riqueza (otro factor que alimenta el resentimiento), sino que también segmenta y divide culturalmente, generando discriminación en ambos sentidos. Cuando millones de personas son bombardeadas por la publicidad de una tarjeta de crédito, mostrando bellos y bellas que disfrutan de una playa tropical, un lujoso automóvil y un hotel de cinco estrellas. Cuando eso ocurre, no solamente hay algunos miles de imbéciles que gastan fortunas para que su vida se parezca a esa publicidad; también hay otros miles endeudándose y trabajando de sol a sol para reunir el dinero que les permita “ser especiales por unos días”, para luego poder mostrarse en un video, para la envidia de sus amistades. Y también hay millones de frustrados, que se van resintiendo y acomplejando, por no poder cumplir un deseo creado por la publicidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay numerosos gobiernos que, mientras millones de personas mueren por falta de atención médica, se han preocupado solamente por legislar para que las propagandas de las tabacaleras incluyan la aclaración de que el tabaco es perjudicial para la salud. Pero ya que han incursionado en la regulación de las propagandas nocivas, habría que preguntarse si no deberían entonces obligar a que las publicidades consumistas de todo tipo, incluyan la siguiente aclaración: “la exacerbación del deseo incrementa la estupidez de quien lo persigue, y el resentimiento y la frustración de quien se resigna a no poder cumplirlo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decíamos antes que, además del sistema de valores que habría que desmontar, también se debiera revisar la conformación de la memoria colectiva. Existen muchos prejuicios y resentimientos que se van transmitiendo generacionalmente contra determinado pueblo, etnia, raza, o clase social, y que pretenden justificarse en conflictos del pasado, mediato o inmediato. Un funcionamiento similar al que vimos cuando analizamos el resentimiento individual, sólo que en este caso colectivo, se trata de una memoria social, que se transmite en forma verbal o escrita, o a través de los medios de comunicación. En este caso los resentimientos individuales se canalizan sobre un chivo expiatorio, se retroalimentan socialmente, y se convalidan por una supuesta “lógica objetiva” que supone que la memoria de todos es memoria verdadera. Hay innumerables casos en los que este tipo de resentimiento social ha sido cultivado y exacerbado por líderes sociales, religiosos o políticos, que llevaron a la guerra a sus pueblos, usándolos como carne de cañón para sus intereses. Pero también los pueblos son responsables por dejarse caer en el resentimiento y la violencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al igual que en el caso del resentimiento individual, no se trata de adulterar la memoria, acerca de los hechos concretos que han provocado fricciones y conflicto entre los bandos. Se trata de completar y equilibrar la memoria, quitándole el sesgo resentido, empezando a conocer integralmente al “bando opuesto”, en sus aspiraciones, sus virtudes, sus frustraciones y sus resentimientos. Se trata de poner en contexto los conflictos del pasado, conocer también los errores y debilidades del “propio bando”, profundizar en la memoria, superando la simplificación dada por los prejuicios y las consignas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como ya hemos visto, no se trata ni de olvido ni de perdón, ni se trata de ver como bueno lo que fue malo. Se trata de curarse del resentimiento, porque un pueblo resentido es un pueblo enfermo, y la locura colectiva siempre lleva a la catástrofe y al sufrimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ha sido un uso común, y una política de estado por parte de muchos gobiernos, el difundir una versión sesgada de la historia, como un modo de fomentar el nacionalismo. No solamente se han colocado en un pedestal inmaculado a los propios próceres, no solamente se han mitificado las propias epopeyas al mejor estilo hollywoodense, sino que también se ha demonizado a los rivales, como un modo de cohesionar al pueblo. No han encontrado nada mejor que tener un enemigo común para unir a una nación. Estamos hablando de la “historia oficial”, la que llega a la mayoría, la que se machaca permanentemente. Desde luego que siempre puede haber revisionismo histórico (cuando no persiguen al historiador revisionista por traidor a la patria), pero muchas veces tal revisionismo se ha dedicado más a desmitificar a los propios héroes, que a reivindicar a supuestos villanos ajenos. A veces los resultados de tal revisionismo, han quedado relegados a la penumbra de las versiones apócrifas, porque la censura les cerró el camino hacia la difusión masiva y la educación oficial, y otras veces los revisionistas han sido descalificados justamente, por querer transmitir versiones manipuladas de la historia, aunque en el sentido contrario de las versiones oficiales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como decíamos antes que la “lógica del resentimiento” en el individuo,  consistía en una pretendida justificación en base a experiencias reales, pero que tendenciosamente se cerraba a otros datos y otras experiencias de la realidad. Así también pasa a menudo con la historia. Las crónicas sobre hechos reales ubicados en sucesión de fechas, al igual que las estadísticas, suelen usarse para inducir a conclusiones falsas basadas en medias verdades. Tal como menciona Silo, en “Discusiones Historiológicas”, desde Herodoto en adelante, los historiadores han hilvanado los hechos históricos con el interés de resaltar lo que más se acomodara a sus intenciones, que eran previas a la búsqueda, selección y organización de la información obtenida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que el desarrollo de una verdadera ciencia, como la Historiología a la que Silo se refiere en la mencionada obra, requeriría de un arduo trabajo que contemple, además de la información de los hechos, la subjetividad del historiador y de los lectores, condicionados a su vez por el enfoque de la época desde la que se observa al pasado. Pero más allá del tiempo y del trabajo que tal tarea pudiera llevar, al menos se podría comenzar a trabajar para lograr una visión reconciliadora de los hechos históricos.&lt;br /&gt;
Un verdadero compromiso de los gobiernos hacia la reconciliación y la paz mundiales, debiera incluir una revisión de las versiones parciales y tendenciosas de la historia, y el compromiso de educar al pueblo en base a la verdad completa y contextualizada. Y tal compromiso se logrará cuando los pueblos comiencen a exigir a sus gobiernos que los eduquen con la verdad, y dejen de contarle fábulas y culebrones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando algunos pueblos se cansen de sufrir por la intoxicación de su propio resentimiento, se podrá poner en marcha la “rebelión de los sabios ignorantes”, los que aún sin saber toda la verdad, sabrán que se les está mintiendo, y no querrán seguir siendo manipulados. Pero para ello será necesario que los pueblos comiencen a rechazar sus propios sentimientos negativos, como quien rechaza una sustancia tóxica.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Habíamos dicho anteriormente que entre los factores que potenciaban el resentimiento social, estaban los sistemas de valores individualistas, la memoria colectiva parcializada, y la visión colectiva del mundo. Desde luego que el punto mencionado anteriormente, referido a la memoria colectiva, siempre ha influido fuertemente en la visión del mundo, sobre todo hasta antes del desarrollo de los medios masivos de comunicación. Para muchas personas su visión del mundo, se limitaba a lo que veían diariamente en su aldea, y a lo sumo al anecdotario de algún viajero; y con respecto a hechos del pasado, su visión estaba basada en relatos de los mayores, leyendas, mitos y la narración confusa de algunos hechos históricos. Pero en la época actual, la mayor parte de la información que recibe la gente a diario, proviene de los medios de comunicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que cada individuo sigue teniendo sus experiencias personales, que pueden ir un poco más allá de su ciudad, en la medida que haya podido viajar. Desde luego que cada individuo sigue siendo educado acerca de la historia (aunque sesgada y restringida), olvidándose luego de buena parte. Pero cada individuo hoy, más allá de sus experiencias personales, más allá de su limitada visión de la historia, hoy se siente relacionado con todo el mundo, a través de los medios de comunicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy en día la visión colectiva del mundo está totalmente influenciada por los medios de comunicación. Lo que las cámaras de TV enfocan, existe; el resto, sencillamente no existe. Lo que los medios dicen que ocurrió, ocurrió, y del modo en que lo muestran; el resto de los hechos, nunca ocurrieron, o no son relevantes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La desaparición de una criatura puede conmocionarnos…si los medios de comunicación instalan el tema, de lo contrario sólo conmocionará a sus familiares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un crimen que toma estado público puede provocar multitudinarias marchas de repudio…si los medios instalan el tema, de lo contrario sólo será un capítulo más de la crónica policial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un ejército invasor puede verse como una horda de salvajes asesinos, o como un grupo de valientes héroes cinematográficos, según como quieran los medios presentar el tema.	&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que cuando hablamos de lo que pueden hacer los medios con la cabeza de la gente y su visión del mundo, no estamos hablando de los medios en sí mismos, sino de los poderes que los manejan: el poder político y el poder económico. Es curioso observar aquellos países en los que el poder económico y el poder político no coinciden, porque las versiones de la realidad que presentan los medios que responden al gobierno, son totalmente diferentes a las que presentan los medios que responden al poder económico. No solamente porque varía la versión de los mismos hechos, sino que también se enfocan hechos diferentes. Y como muchos partidarios del gobierno miran solamente los medios oficiales, y los opositores solamente los medios privados, cada bando parece vivir un país diferente, potenciando la esquizofrenia y el resentimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que en la actualidad, mucho del resentimiento social y colectivo, tiene que ver con lo que se transmite y se resalta en los medios de comunicación. Como así también es evidente que si se pusiera la intención de reconciliar a las sociedades y a los pueblos, los medios de comunicación masivos podrían convertirse en una formidable herramienta para la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es sumamente importante el rol que cumple la industria del cine, en la formación de la visión colectiva del mundo; no en vano el maccarthismo en USA dedicó buena parte de sus esfuerzos para controlar la ideología de Hollywood. El espectador asume como ficticios los guiones y los personajes, pero su memoria absorbe como verdaderos ciertos valores, contextos, ambientaciones y clasificaciones de bandos buenos y malos. Los apuestos e inteligentes héroes siempre representan  al “bando bueno”; tanto ellos como sus aliados, son presentados en su dimensión humana, (quieren a su familia, son amigos leales, tienen buen humor, y hasta salvan la vida de perros vagabundos), y por lo tanto sus vidas son muy valiosas. Los del “bando malo”, en cambio, además de feos, estúpidos y con pésima puntería en los enfrentamientos armados, son presentados como simples máquinas, como una suerte de androides, capaces de caer muertos por docenas, sin que el espectador se conmueva, porque sus vidas no son tan valiosas como las del “bando bueno” Ellos no tienen familia, ni amigos, ni perros que los quieran. Estos seres “infrahumanos” de las películas, a veces fueron indios, a veces fueron alemanes o japoneses, luego soviéticos y vietnamitas y más recientemente musulmanes.  Y todo este modo de lavar el cerebro, aunque parezca demasiado grotesco, con la mayoría de la población funciona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando en la vida real, mueren personas del “bando bueno” o de “etnias respetables”, aparecen fotos de los familiares llorando, y todo tipo de imágenes y comentarios que buscan peraltar el valor de la vida de tales personas. Son muertes de alto impacto. Pero cuando mueren cientos de miles hambreados en África, o masacrados en Medio Oriente, sólo se trata de un número. Y nadie se sorprende de este modo diferente de presentar las cosas, porque Hollywood ya hizo su parte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando en la vida real, un presidente del “bando bueno”, envía sus tropas a invadir otros países, masacrando a otros pueblos, cuenta con el apoyo de una parte del pueblo, que ve en su ejército a una heroica vanguardia libertadora, propia de una epopeya cinematográfica. Y también cuenta con la indiferencia de muchos otros, que no evalúan como un hecho tan grave el genocidio de seres tan anónimos y tan lejanos. Hollywood, y los medios de comunicación, han hecho su parte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mucho tienen que ver los medios de comunicación masiva, en la formación de una visión colectiva del mundo resentida y discriminadora. Como también tienen influencia en todos los aspectos de la subjetividad humana. Pero en el caso que estamos analizando, lo relacionado al resentimiento y la reconciliación, será necesario que las poblaciones poco a poco se vayan dando cuenta de buena parte de la intoxicación llega por vía mediática, y comiencen a hacer el vacío a los hipnotizadores. Y será necesario que algún día, a través de la presión de las poblaciones, se comience a neutralizar el control que tienen sobre los medios de comunicación, tanto el poder económico en muchos casos, como los gobernantes en otros, para ponerlos al servicio de la humanización y la reconciliación social, y no al servicio de la fragmentación, el individualismo, y la intolerancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo empezar el proceso reconciliatorio===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto en lo individual como en lo social, se estará en condiciones de comenzar a reconciliarse, cuando se caiga en cuenta del sufrimiento que genera la intoxicación del resentimiento, y la larga cadena de violencia y contradicción que provoca. Desde luego que esta caída en cuenta no se dará desde aletargamiento del nihilismo, ni desde la ceguera del odio, sino en la convulsionada crisis que sobrevendrá, ante la falta de sentido y de futuro individual y social. Una crisis que ya ha comenzado y se seguirá profundizando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin la fuerza que nace de una gran necesidad de cambio, como consecuencia de una crisis, no se podrá comenzar el camino de la reconciliación. Posiblemente muchas personas, que han sentido los efectos de su propia crisis personal, puedan individualmente comenzar a transitar ese camino, pero no será un fenómeno social hasta la caída en cuenta de los grandes conjuntos humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando la crisis de las poblaciones avance, para que en medio del caos se logre vislumbrar como posible salida, el camino de la reconciliación, será necesario que esté bien señalizado. Será necesario que desde ahora, todos los que comprendan esta necesidad, comiencen a trabajar para marcar el acceso a ese camino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo individual, cada cual tendrá que comenzar a reconciliarse con aquellas experiencias del pasado en las que se ha sentido agraviado, traicionado o violentado, o en las que se ha sentido frustrado en sus expectativas. Pero no será suficiente con eso, porque como ya dijimos, el resentimiento es un tóxico que contamina todo, y si bien se pueden encontrar sus raíces en determinados hechos del pasado, suele ocurrir que luego se hayan ido tiñendo con el mismo color,  toda una cadena de experiencias, hasta configurar una visión resentida del mundo y de la vida. Será menester entonces, además de cerrar las hendijas por donde se colaron los oscuros vientos del resentimiento, quitar el polvo a cada una de nuestras vivencias que fueron opacadas por su influjo. Luego de ello, poco a poco, cada pequeña vivencia pasada y presente, volverá a cobrar el brillo propio, y nuestro futuro volverá a ser luminoso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo social, habrá que comprender hasta que punto el resentimiento nos arrincona y nos envuelve en una cadena de violencia. Habrá que comprender que no existen pueblos amigos y pueblos enemigos, razas superiores y razas inferiores, naciones justicieras y naciones villanas. No existen grupos sociales respetables y grupos sociales detestables, culturas admirables y culturas denigrables. En todo caso lo que existen son actos humanos unitivos y actos humanos contradictorios, actos solidarios y actos mezquinos, comportamientos sublimes y comportamientos perversos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Habrá que comprender, no solamente que la violencia engendra violencia, sino que además, la pasividad de quienes dicen no ser agresivos, puede transformarse en la hipócrita complicidad de quienes dejan el trabajo sucio a otros, o en la mezquina indiferencia del individualismo. Habrá que comprender que solamente el camino de la No-Violencia Activa, nos permitirá acabar con la violencia en el mundo. Y a partir de esa comprensión habrá que comenzar a exigir a los gobiernos que hagan lo que tienen que hacer para iniciar el camino de la reconciliación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Que se inicie el desarme nuclear total, por parte de todas las naciones que poseen ese tipo de armas.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Que las tropas invasoras se retiren de inmediato de los territorios invadidos, y que se reparen doblemente los daños humanos ocasionados.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Que se reduzcan aceleradamente los presupuestos bélicos, y que se destinen esos recursos para resolver las situaciones de extrema pobreza en el mundo.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Que deponga su accionar el terrorismo y quienes lo fomentan o protegen.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Que se retome la instancia del diálogo, para resolver los conflictos entre naciones, o entre facciones de un mismo país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Seguramente que muchos ciudadanos no se decidirán a exigir a sus gobernantes aquello que íntimamente consideran utópico. Pensarán que es más realista presionar a los gobernantes solamente cuando les aumentan los combustibles o los impuestos. Pensarán que “hacer lo correcto”, es apoyar alguna ONG que deriva algunos centavos para salvar la vida de algunos desnutridos, mientras sus gobiernos gastan fortunas en armamentos que arrasan con millones de vidas. Otros pensarán simplemente que este mundo es para unos pocos, que así han sido y serán siempre las cosas, aunque no nos guste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
¡Pues tenemos para los ciudadanos, una noticia mala y otra buena!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
La mala noticia es que deberán asumir la responsabilidad de la violencia en el mundo. &lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Y es una mala noticia, porque a partir de ahora no podrán culpar solamente a los poderosos del sufrimiento propio y ajeno.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
La buena noticia es que deberán asumir la responsabilidad de la violencia en el mundo.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Y es una buena noticia, porque a partir de ahora estará en sus manos terminar con la violencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
		&lt;br /&gt;
Y para terminar con la violencia, deberemos empezar a transitar el camino de la reconciliación, a partir de una necesidad de un profundo cambio en  nuestras vidas. &lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Tal vez la misma necesidad que algún día impulsó al primer homínido a ponerse de pie y poder mirar al cielo, para que luego se pusieran de pie algunos otros, y luego todos.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Tal vez la misma necesidad que algún día hizo que el primer hombre le perdiera el temor al fuego, para que luego perdieran el temor otros, y luego todos, hasta llegar a dominarlo.&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
Tal vez esa misma necesidad aún vive en el ser humano de hoy, que se debate en las redes de la contradicción, atrapado en el pantano del resentimiento y la violencia. Y tal vez pronto, subiendo trabajosamente por los peldaños de la reconciliación, comiencen a emerger algunos, y luego muchos, y finalmente todos, en un nuevo salto cualitativo que nos saque de la prehistoria humana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
	&lt;br /&gt;
[[Categoría: Términos originales]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[it:riconciliazione]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Experiencias_Guiadas&amp;diff=39183</id>
		<title>Experiencias Guiadas</title>
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		<updated>2022-12-20T20:32:22Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Libro de [[Silo]] incluido en el libro [[Obras Completas Volumen I]] terminado de escribir en 1988&lt;br /&gt;
[[Archivo:Experiencias-guiadas.jpg|200px|right|Portada de la edición de Plaza y Janés]]&lt;br /&gt;
= Explicación =&lt;br /&gt;
''Desde la introducción de [[Obras Completas Volumen I]]'':&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Experiencias Guiadas fue escrito en 1980 y corregido en 1988. Este libro está dividido en dos partes. La primera, titulada Narraciones, es un conjunto de trece cuentos y constituye el cuerpo más denso y complejo. La segunda, bajo el título de Juegos de Imágenes, consta de nueve descripciones más sencillas que las de la primera parte. A este material se lo puede considerar desde diferentes puntos de vista. El más superficial nos muestra una serie de relatos breves con final feliz. Otro enfoque revela a esta obra como una serie de prácticas psicológicas apoyadas en formas literarias. Todo el libro está escrito en primera persona pero se debe destacar que esa “primera persona” no es la que habitualmente apreciamos en otro tipo de escritos porque aquí no se trata de la primera persona del autor sino del lector. Siempre hay una especial ambientación que sirve en cada cuento como enmarque para que el lector llene la escena con su propia personalidad y sus propias ocurrencias. Colaborando con estos ejercicios aparece en los textos un asteriscado (*), que marca pausas y ayuda a introducir mentalmente las imágenes que convierten a un lector pasivo en actor y coautor de cada descripción. Esa originalidad permite, a su vez, que una persona lea en voz alta (marcando las interrupciones mencionadas) y que otras, escuchando, imaginen su propio “nudo” literario. Tal cosa que en estos escritos es la tónica, en otros más convencionales destruiría toda secuencia argumental. Debe anotarse que en toda pieza literaria el lector o el espectador (si se trata de representaciones teatrales, fílmicas o televisivas), puede identificarse más o menos plenamente con los personajes pero reconociendo en el momento o, posteriormente, diferencias entre el actor que aparece incluido en la obra y el observador que está “afuera” de la producción y no es otro que él mismo. En este libro ocurre lo contrario: el personaje es el observador, agente y paciente de acciones y emociones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Conferencia del Autor=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:ExperGuiadas - Ateneo Madrid.png|miniaturadeimagen|derecha|Ateneo de Madrid, 3 de noviembre de 1989.]]&lt;br /&gt;
[https://www.youtube.com/watch?v=RDzdVoBl7h0 Vídeo de la Conferencia del autor dada en el Ateneo de Madrid, 3 de noviembre de 1989.]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 2 de mayo de 1916, Ortega presentaba aquí, en Madrid y en el Ateneo, a Bergson. En esa oportunidad explicaba que esta sociedad, el Ateneo, era una institución de cultivo y de culto de las ideas. Siguiendo ese punto de vista, es que nosotros vamos a hablar aquí, en el Ateneo, no de literatura como aparentemente propone la naturaleza del libro que presentamos, no de cuentos o narraciones (que constituyen el material de este trabajo), sino de las ideas de las que parten esos cuentos y esas narraciones.&lt;br /&gt;
Desde luego, no estamos diciendo que cuando se trata un tema literario las ideas están ausentes sino que, generalmente, es el enfoque estético el que prima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces se examina el aspecto formal de la obra y, desde luego, su contenido. El autor pasa revista a sus vivencias y nos acerca a su biografía, a su sensibilidad y a su percepción del mundo. ¿En qué sentido, entonces, hablaremos de ideas? Lo haremos en tanto esta producción es la aplicación práctica de una teoría de la conciencia en la que la imagen, en cuanto fenómeno de representación, tiene especial relevancia. Es cierto que tendremos que decir unas cuantas cosas previas, sobre todo para quienes no han tenido en sus manos el libro que hoy comentamos, pero esas cosas no afectarán, seguramente, la transmisión de esa estructura de ideas, de esa teoría que hemos mencionado.&lt;br /&gt;
Así pues, veamos la noticia preliminar que puede darse de este trabajo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este libro fue escrito allá por 1980, corregido en 1988 y puesto a vuestra consideración hace muy pocos días... En este punto, quisiera leer al comentarista que nos dice lo siguiente:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El libro está dividido en dos partes. La primera, llamada Narraciones, es un conjunto de doce cuentos y constituye el cuerpo más denso y complejo. La segunda, bajo el título de Juegos de imágenes, consta de nueve descripciones más sencillas (pero también más ágiles) que las de la primera parte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A este material se lo puede considerar desde diferentes puntos de vista. El más superficial nos muestra una serie de relatos breves con final feliz. Éstos tienen el carácter liviano de los borradores que se realizan como práctica y sólo a modo de ‘divertimento’. Según esa apreciación, se trata de simples ejercicios literarios. Otro enfoque revela a esta obra como una serie de prácticas psicológicas apoyadas en formas literarias. Esto queda mejor aclarado –continúa diciendo el comentarista– en las notas ampliatorias y los comentarios que se insertan al final del libro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conocemos narraciones de todo tipo, escritas en primera persona. Esa ‘primera persona’, habitualmente, no es la del lector sino la del autor. En este libro se corrige tan antigua descortesía, haciendo que la ambientación de cada cuento sirva de enmarque para que el lector llene la escena con él mismo y sus propias ocurrencias. Colaborando con estos ejercicios literarios, aparece en los textos un asterisco que marca pausas y ayuda a introducir, mentalmente, las imágenes que convierten a un lector pasivo en actor y coautor de cada descripción. Esta originalidad permite, a su vez, que una persona lea en voz alta (marcando las interrupciones mencionadas) y que otras, escuchando, imaginen su propio ‘nudo’ literario. Tal cosa que en estos escritos es la tónica, en otros más convencionales destruiría toda secuencia argumental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debe anotarse que en toda pieza literaria, el lector o el espectador (si se trata de representaciones teatrales, fílmicas o televisivas), puede identificarse más o menos plenamente con los personajes, pero reconociendo en el momento, o posteriormente, diferencias entre el actor que aparece ‘incluido’ en la obra y el observador que está ‘afuera’ de la producción y no es otro que él mismo. En este libro ocurre lo contrario; el personaje es el observador, agente y paciente de acciones y emociones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulten o no de nuestro agrado estas Experiencias guiadas, habremos de reconocer, cuando menos, que estamos en presencia de una novedosa iniciativa literaria y que eso, indudablemente, no sucede todos los días”.&lt;br /&gt;
Y ahí concluye la nota explicativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bien, como se ha comentado se trata de pequeños cuentos en los que un asteriscado permite detener la secuencia a fin de colocar, en ese momento, la imagen que al lector le parezca adecuada. De esa manera se continúa el desarrollo, pero ya dinamizando el nuevo elemento introducido. Veamos un caso, que bien puede ser el de la primera narración titulada “El niño”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Estoy en un parque de diversiones. Es de noche. Veo por todas partes juegos mecánicos plenos de luz y movimiento... pero no hay nadie. Sin embargo, descubro cerca mío a un pequeño de unos diez años. Está de espaldas. Me acerco y cuando gira para mirarme, advierto que soy yo mismo cuando era niño.” ¡Asterisco! Es decir, interrupción para ponerme a mí mismo, en cuanto imagen, tal cual sugiere el escrito. La historia continúa... “Le pregunto qué hace allí y me dice algo con referencia a una injusticia que le han hecho. Se pone a llorar y lo consuelo prometiendo llevarlo a los juegos. Él insiste en la injusticia. Entonces, para entenderlo, comienzo a recordar cuál fue la injusticia que padecí a esa edad.” ¡Asterisco!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con lo dicho anteriormente, queda explicada la mecánica de lectura de las Experiencias guiadas. Por otra parte, existe un esquema de construcción al que se ajustan todas ellas. Primeramente hay una entrada en tema y una ambientación general; luego un aumento de la tensión “dramática”, por así decirlo; en tercer lugar, una representación vital problemática; cuarto, un desenlace como solución al problema; quinto, una disminución de la tensión general y sexto, una salida no abrupta de la experiencia, generalmente desandando algunas etapas ya vistas anteriormente en el relato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos de agregar algunas otras consideraciones respecto al armado del enmarque de situación, del contexto en el que se da la experiencia. Si es que necesitamos colocar al lector en un punto en el que toma contacto con él mismo, debemos distorsionar la estructura del tiempo y del espacio siguiendo la enseñanza que, sobre esto, nos dan los propios sueños. Debemos liberar la dinámica de imagen y quitar las racionalizaciones que impidan un fluido desarrollo. Si podemos, además, desestabilizar el registro corporal, la posición del cuerpo en el espacio, estaremos en condiciones de hacer aparecer preguntas referentes a cualquier momento de la vida del lector o, inclusive, a momentos futuros como posibilidad de acción a realizar. Vamos entonces a un ejemplo que ilustre sobre lo que estamos comentando. Para ello escogemos la experiencia titulada “La acción salvadora”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Nos desplazamos velozmente por una gran carretera. A mi lado conduce una persona que jamás he visto. En los asientos traseros, dos mujeres y un hombre también desconocidos. El coche corre rodeado por otros vehículos que se mueven imprudentemente, como si sus conductores estuviesen ebrios o enloquecidos. No estoy seguro si está amaneciendo o cae la noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pregunto a mi compañero acerca de lo que está sucediendo. Me mira furtivamente y responde en una lengua extraña: ‘¡Rex voluntas!’&lt;br /&gt;
Conecto la radio que me devuelve fuertes descargas y ruido de interferencia eléctrica. Sin embargo, alcanzo a escuchar una voz débil y metálica que monótonamente dice: ‘... rex voluntas... rex voluntas... rex voluntas...’&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desplazamiento de los vehículos se va haciendo lento mientras veo al costado de la ruta numerosos autos volcados y un incendio que se propaga entre ellos. Al detenernos, abandonamos el coche y corremos hacia los campos entre un mar de gente que se abalanza despavorida.&lt;br /&gt;
Miro hacia atrás y veo entre el humo y las llamas a muchos desgraciados que han quedado atrapados mortalmente, pero soy obligado a correr por la estampida humana que me lleva a empellones. En ese delirio intento, inútilmente, llegar a una mujer que protege a su niño mientras la turba le pasa por encima, cayendo muchos al suelo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En tanto se generaliza el desorden y la violencia, decido desplazarme en una leve diagonal que permita separarme del conjunto. Apunto hacia un lugar más alto. Muchos desvalidos se toman de mis ropas haciéndola jirones, pero compruebo que la densidad de gente va disminuyendo.&lt;br /&gt;
Un hombre se desprende del conjunto y se acerca corriendo. Está con las ropas destrozadas y cubierto de heridas. Al llegar, me aferra un brazo y gritando como un loco señala hacia abajo. No entiendo su lengua pero creo que requiere mi ayuda para salvar a alguien. Le digo que espere un poco porque en este momento es imposible... Sé que no me entiende. Su desesperación me hace pedazos. El hombre, entonces, trata de volver y en ese momento lo hago caer de bruces. Queda en el suelo gimiendo amargamente. Por mi parte comprendo que he salvado su vida y su conciencia, porque él trató de rescatar a alguien pero se lo impidieron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subo un poco más, llegando a un campo de cultivo. La tierra está floja, surcada por recientes pasadas de tractor. Escucho a la distancia disparos de armas y creo comprender lo que está sucediendo. Me alejo presuroso del lugar. Pasado un tiempo me detengo. Todo está en silencio. Miro en dirección a la ciudad y veo un siniestro resplandor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo a sentir que el suelo ondula bajo mis pies, y un bramido que llega de las profundidades me advierte sobre el inminente terremoto. Al poco tiempo he perdido el equilibrio. Quedo en el suelo, lateralmente encogido pero mirando al cielo, presa de un fuerte mareo.&lt;br /&gt;
El temblor ha cesado. Allí en el cielo está una luna enorme, como cubierta de sangre. Hace un calor insoportable y respiro el aire de una atmósfera cáustica. Entre tanto, sigo sin saber si amanece o cae la noche...&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Ya sentado, escucho un retumbar creciente. Al poco tiempo, cubriendo el cielo, pasan cientos de aeronaves como mortales insectos que se pierden hacia un ignorado destino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Descubro cerca a un gran perro que mirando hacia la luna comienza a aullar casi como un lobo. Lo llamo. El animal se acerca tímidamente. Llega a mi lado. Acaricio largamente su pelambre erizada. Noto un intermitente temblor en su cuerpo.&lt;br /&gt;
El perro se ha separado de mí y comienza a alejarse. Me pongo en pie y lo sigo. Así recorremos un espacio ya pedregoso hasta llegar a un riachuelo. El animal sediento se abalanza y comienza a beber agua con avidez, pero al momento retrocede y cae. Me acerco, lo toco y compruebo que está muerto.&lt;br /&gt;
Siento un nuevo sismo que amenaza con derribarme, pero pasa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Girando sobre mis talones diviso en el cielo, a lo lejos, cuatro formaciones de nubes que avanzan con sordo retumbar de truenos. La primera es blanca, la segunda roja, la tercera negra y la cuarta amarilla. Y esas nubes se asemejan a cuatro jinetes armados sobre cabalgaduras de tormenta, recorriendo los cielos y asolando toda vida en la Tierra. Corro tratando de escapar de las nubes. Comprendo que si me toca la lluvia quedaré contaminado. Sigo avanzando a la carrera, pero, de pronto, se alza enfrente una figura colosal. Es un gigante que me cierra el paso agitando amenazante una espada de fuego. Le grito que debo avanzar porque se acercan las nubes radiactivas. Él responde que es un robot puesto allí para impedir el paso de gente destructiva. Agrega que está armado con rayos y así me advierte que no me acerque. Veo que el coloso separa netamente dos espacios; aquel del que provengo, pedregoso y mortecino, de ese otro lleno de vegetación y vida. Entonces grito: ‘¡Tienes que dejarme pasar porque he realizado una buena acción!’.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es una buena acción? –pregunta el robot.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es una acción que construye, que colabora con la vida –respondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues bien –agrega–, ¿qué has hecho de interés?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He salvado a un ser humano de una muerte segura y, además, he salvado su conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Inmediatamente, el gigante se aparta y salto al terreno protegido en el momento en que caen las primeras gotas de lluvia...” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí el relato. En una nota se hace el siguiente comentario: “El enrarecimiento general del argumento se ha logrado destacando la indefinición del tiempo (‘no estoy seguro si está amaneciendo o cae la noche’); confrontando espacios (‘veo que el coloso separa netamente dos espacios; aquel del que provengo, pedregoso y mortecino, de ese otro lleno de vegetación y vida’); cortando la posibilidad de conexión con otras personas, o induciendo a una babélica confusión de lenguas (‘Pregunto a mi compañero acerca de lo que está sucediendo. Me mira furtivamente y responde en una lengua extraña: Rex voluntas’). Por último, dejando al protagonista a merced de fuerzas incontrolables (calor, terremotos, extraños fenómenos astronómicos, aguas y atmósfera contaminadas, clima de guerra, gigante armado, etc.)”. El cuerpo del sujeto es desestabilizado una y otra vez: empellones, andar sobre tierra floja recientemente arada, caída por acción del sismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En muchas experiencias se repite el esquema del enmarque comentado, pero con imágenes diferentes y enfatizando en el nudo particular que se quiere tratar. Por ejemplo, en la experiencia llamada “El gran error” todo gira alrededor de una suerte de malentendido encarándolo desde la confusión de las perspectivas. A su vez, como se trata de un hecho que hay que cambiar en el pasado, un hecho en nuestra vida que quisiéramos se hubiera presentado de otro modo, debemos producir alteraciones temporoespaciales que modifiquen la percepción de los fenómenos y terminen por modificar la perspectiva desde la que vemos nuestro pasado. Así, es posible no ya modificar los hechos que ocurrieron, pero sí el punto de vista sobre los mismos y, en ese caso, la integración de tales contenidos cambia considerablemente. Vamos a una parte de este cuento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Estoy de pie frente a una especie de tribunal. La sala, repleta de gente, permanece en silencio. Por todas partes veo rostros severos. Cortando la tremenda tensión acumulada en la concurrencia, el Secretario (ajustando sus gafas), toma un papel y anuncia solemnemente: ‘Este Tribunal condena al acusado a la pena de muerte’. Inmediatamente se produce un griterío. Hay quienes aplauden, otros abuchean. Alcanzo a ver a una mujer que cae desmayada. Luego, un funcionario logra imponer silencio. El Secretario me clava su turbia mirada al tiempo que pregunta: ‘¿Tiene algo que decir?’ Le respondo que sí. Entonces, todo el mundo vuelve a sus asientos. Inmediatamente pido un vaso con agua y luego de alguna agitación en la sala, alguien me lo acerca. Lo llevo a la boca y tomo un buche. Completo la acción con un sonora y prolongada gárgara. Después digo: ‘¡ya está!’. Alguien del Tribunal me increpa ásperamente: ¿cómo que ya está?. Le respondo que sí, que ya está. En todo caso, para conformarlo, le digo que el agua del lugar es muy buena, que quién lo hubiera dicho y dos o tres gentilezas por el estilo... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Secretario termina de leer el papel con estas palabras: ‘...por consiguiente, se cumplirá la sentencia hoy mismo, dejándolo en el desierto sin alimentos y sin agua. Sobre todo, sin agua. ¡He dicho!’. Le replico con fuerza: ‘¡Cómo que he dicho!’. El Secretario arqueando las cejas afirma: ‘¡Lo que he dicho, he dicho!’.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al poco tiempo me encuentro en medio del desierto viajando en un vehículo y escoltado por dos bomberos. Paramos y uno de ellos dice: ‘¡Baje!’. Entonces bajo. El vehículo gira y regresa por donde vino. Lo veo hacerse cada vez más pequeño a medida que se aleja entre las dunas.”&lt;br /&gt;
En el cuento sobrevienen luego algunos incidentes y, finalmente, ocurre esto:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Pasó la tormenta, el sol se ha puesto. En el crepúsculo veo ante mí una semiesfera blanquecina, grande como un edificio de varios pisos. Pienso que se trata de un espejismo. No obstante, me incorporo dirigiéndome hacia ella. A muy poca distancia advierto que la estructura es de un material terso, como plástico espejado, tal vez henchido con aire comprimido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me recibe un sujeto vestido a la usanza beduina. Entramos por un tubo alfombrado. Se corre una plancha al tiempo que me asalta el aire refrescante. Estamos en el interior de la estructura. Observo que todo está invertido. Se diría que el techo es un piso plano del que penden diversos objetos: mesas redondas elevadas con las patas hacia arriba; aguas que, cayendo en chorros, se curvan y vuelven a subir y formas humanas sentadas en lo alto. Al advertir mi extrañeza, el beduino me pasa unas gafas mientras dice: ‘¡póngaselas!’ Obedezco y se restablece la normalidad. Al frente veo una gran fuente que expele verticales chorros de agua. Hay mesas y diversos objetos exquisitamente combinados en color y forma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se me acerca gateando el Secretario. Dice que está terriblemente mareado. Entonces, le explico que está viendo la realidad al revés y que debe quitarse las gafas. Se las quita y se incorpora suspirando al tiempo que dice: ‘Ahora todo está bien, pero sucede que soy corto de vista’. Luego agrega que me andaba buscando para explicar que yo no soy la persona a la que se debía juzgar; que ha sido una lamentable confusión. Inmediatamente, sale por una puerta lateral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Caminando unos pasos me encuentro con un grupo de personas sentadas en círculo sobre unos almohadones. Son ancianos de ambos sexos con características raciales y atuendos diferentes. Todos ellos de hermosos rostros. Cada vez que uno abre su boca, brotan de ella sonidos como de engranajes lejanos, de máquinas gigantes, de relojes inmensos. Pero también escucho la intermitencia de los truenos, el crujido de las rocas, el desprendimiento de los témpanos, el rítmico rugido de volcanes, el breve impacto de la lluvia gentil, el sordo agitar de corazones; el motor, el músculo, la vida... todo ello armonizado y perfecto, como en una orquesta magistral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El beduino me da unos audífonos, diciendo: ‘Colóqueselos, son traductores’. Me los ajusto y escucho claramente una voz humana. Comprendo que es la misma sinfonía de uno de los ancianos traducida para mi torpe oído. Ahora, al abrir él la boca escucho: ‘... somos las horas, somos los minutos, somos los segundos, somos las distintas formas del tiempo. Como hubo un error contigo te daremos la oportunidad de recomenzar tu vida. ¿Dónde quieres empezar de nuevo? Tal vez en tu nacimiento... tal vez un instante antes del primer fracaso. Reflexiona.” ¡Asterisco!, etcétera, etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos agregar ahora algunas consideraciones con respecto al tipo de imágenes usadas, porque da la impresión que las descripciones cuentan con un fuerte componente visual y sucede que una buena parte de la población trabaja habitualmente con un tipo de representación auditiva, o kinestésica o cenestésica, o en todo caso mixta. Sobre este particular, quisiera leer algunos párrafos extraídos de una de mis producciones más recientes, del libro Psicología de la imagen. Allí se dice esto:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Los psicólogos de todas las épocas han articulado largos listados en torno a las sensaciones y percepciones y, actualmente, al descubrirse nuevos receptores nerviosos, se ha comenzado a hablar de termoceptores, baroceptores, detectores de acidez y alcalinidad interna, etc. A las sensaciones correspondientes a los sentidos externos, agregaremos aquellas que corresponden a sentidos difusos como las kinestésicas (de movimiento y posicionamiento corporal) y las cenestésicas (registro general del intracuerpo y de temperatura, dolor, etc., que aun explicadas en términos de sentido táctil interno no pueden reducirse a él).”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para nuestras explicaciones es suficiente con lo anotado más arriba sin pretender por esto agotar los posibles registros que corresponden a los sentidos internos y a las múltiples combinaciones perceptuales entre unos y otros. Importa, entonces, establecer un paralelismo entre representaciones y percepciones clasificadas genéricamente como ‘internas’ y ‘externas’. Es desafortunado que se haya limitado tan frecuentemente la representación a las imágenes visuales y que la espacialidad esté referida casi siempre a lo visual cuando las percepciones y representaciones auditivas denotan también a las fuentes de estímulo localizadas en algún ‘lugar’, así como ocurre con las táctiles, olfatorias, gustativas y, desde luego, con las referidas a la posición del cuerpo y los fenómenos del intracuerpo. Ya desde 1943 se había observado en laboratorio que distintos individuos propendían a otro tipo de imágenes no visuales. Esto llevó a G. Walter en 1967 a formular una clasificación en tipos imaginativos de distinta predominancia. Independientemente de lo acertado de esa presentación, comenzó a abrirse paso entre los psicólogos la idea de que el reconocimiento del propio cuerpo en el espacio o el recuerdo de un objeto, muchas veces no tomaba por base a la imagen visual. Es más, se empezó a considerar con más seriedad el caso de sujetos perfectamente normales, que describían su ‘ceguera’ en cuanto a la representación visual. Ya no se trataba, a partir de estas comprobaciones, de considerar a las imágenes visuales como núcleo del sistema de representación, arrojando a otras formas imaginativas al basurero de la “desintegración eidética” o al campo de la literatura en la que idiotas y retardados dicen cosas como uno de los personajes de El Sonido y la Furia, de Faulkner: ‘Yo no podía ver, pero mis manos la veían, y podía oír que iba anocheciendo, y mis manos veían la pantufla, pero yo no la podía ver, pero mis manos podían ver la pantufla, y allí estaba arrodillado, oyendo cómo anochecía.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siguiendo pues con nuestro estudio sobre las Experiencias guiadas, convengamos en que aun expuestas con predominancia visual cualquier persona puede adaptar a ellas su sistema de representación. Por otra parte, no faltan aquellas en las que claramente se trabaja sobre otro tipo de imagen. Éste es el caso de “El animal”, experiencia de la que paso a leer algún párrafo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Me encuentro en un lugar totalmente obscuro. Tanteando con el pie, siento el terreno casi vegetal. Sé que en alguna parte hay un abismo. Percibo muy cerca a ese animal que siempre me provocó la inconfundible sensación de asco y terror. Tal vez un animal, tal vez muchos... pero es seguro que algo se aproxima irremisiblemente. Un zumbido en mis oídos, a veces confundido con un viento lejano, contrasta el silencio definitivo. Mis ojos muy abiertos no ven, mi corazón se agita y si la respiración es fina como un hilo, la garganta oprime el paso de un sabor amargo... Algo se acerca, ¿pero qué hay atrás mío que me eriza y que enfría mis espaldas como un hielo? Mis piernas flaquean y si algo me atrapa o me roza con su aliento, o salta sobre mí desde atrás, no tendré defensa alguna. Estoy inmóvil... sólo espero.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos otro caso, pero ahora de diferentes tipos de imágenes y de traducción de un sistema de representación a otro. En esto puede ayudarnos una parte de la experiencia llamada “El festival”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Acostado en una cama, creo estar en la habitación de un hospital. Escucho apenas el goteo de un grifo de agua mal cerrado.. Intento mover los miembros y la cabeza pero no me responden. Con esfuerzo, mantengo los párpados abiertos. El techo es blanco y liso. Cada gota de agua que oigo caer, destella en su superficie como un trazo de luz. Una gota, una raya. Luego otra. Después muchas líneas. Más adelante, ondulaciones. El techo se va modificando siguiendo el ritmo de mi corazón. Puede ser un efecto de las arterias de mis ojos, al pasar los golpes de sangre. El ritmo va dibujando el rostro de una persona joven.” Y más adelante, en esta misma experiencia, se traspasa la percepción visual y se la incluye en un sistema de representación más complejo traducido a otras percepciones y, por ende, a otras representaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fijo la atención en una flor conectada a su rama por un delgado tallo de piel transparente en cuyo interior se va profundizando el verde reluciente. Estiro la mano pasando con suavidad un dedo por el tallo terso y fresco, apenas interrumpido por pequeñísimos abultamientos. Así, subiendo por entre hojas de esmeralda, llego a los pétalos que se abren en explosión multicolor. Pétalos como cristales de catedral solemne, pétalos como rubíes y como fuego de leños amanecidos en hoguera... Y en esa danza de matices, siento que la flor vive como si fuera parte mía. Y la flor, agitada por mi contacto, suelta una gota de rocío amodorrado, apenas prendida en una hoja final. La gota vibra en óvalo, luego se alarga y ya en el vacío se aplana para redondearse nuevamente, cayendo en un tiempo sin fin. Cayendo, cayendo, en el espacio sin límite... Por último, dando en el sombrero de un hongo rueda por él como pesado mercurio para deslizarse hasta sus bordes. Allí, en un espasmo de libertad se abalanza sobre un pequeño charco en el que levanta el tormentoso oleaje que baña a una isla de piedra-mármol. Adelante se desarrolla el festival y yo sé que la música me comunica con esa muchacha que mira sus vestidos y con el hombre joven que, acariciando un gato azul se respalda en el árbol. Sé que antes he vivido esto mismo y que he captado la rugosa silueta del árbol y las diferencias de volumen de los cuerpos. En las mariposas de terciopelo que vuelan a mi alrededor, reconozco la calidez de los labios, la fragilidad de los sueños felices.” Etcétera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero en las experiencias, las imágenes no solamente están emplazadas adelante del sujeto o a su alrededor sino en su interior. Es conveniente aquí reconocer que en determinados sueños el durmiente se ve a sí mismo en escena entre otros objetos, es decir que su mirada es “externa”. Pero también ocurre que, a veces, el soñante ve la escena desde sí mismo, casi como en vigilia. Su mirada se hace interna. En la representación cotidiana, ahora mismo, vemos las cosas externas como “externas”, es decir que nuestra mirada está “atrás” de un límite cenestésico-táctil dado por el registro de los propios ojos y de la cara y cabeza. De este modo puedo cerrar los ojos y representar lo que antes vi. Sin embargo, lo experimento como “afuera” aunque lo esté mirando no afuera como en la percepción, sino en realidad “adentro” de mi espacio de representación. De todas maneras, mi mirada está separada del objeto: lo veo afuera de mí aunque lo represente, por así decir, “adentro de mi cabeza”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando en la experiencia de “El niño”, me veo a mí mismo cuando era pequeño, veo en realidad al niño desde el registro mío actual en el cual me reconozco. Es decir, veo al niño afuera mío, desde mi mirada interna actual. Ahora bien, el niño (que soy yo antes), me habla ahora de una injusticia que le hicieron y, para saber de qué se trata hago un esfuerzo para recordar (yo actual, no el niño que veo) aquello que me pasó cuando era niño (ese-que-soy-yo-antes). Cuando hago esto, mi mirada va “adentro” mío, a mi propio recuerdo y el niño que veo está afuera de la dirección de mi recuerdo. De manera que al encontrarme a mí mismo en una escena infantil, ¿de qué manera me reconozco verdaderamente como yo-mismo? Sin duda que con una mirada externa a mí, pero interna con referencia a la externidad, en este caso, del niño del parque de diversiones.&lt;br /&gt;
Esto plantea interesantes cuestiones, pero para allanar el tema digamos que, en general, puedo hablar de representaciones puestas como “afuera” y de otras puestas como “adentro”, recordando que a esto del “afuera” y el “adentro”, simplemente lo estamos considerando desde la diferencia que pone el límite cenestésico-táctil de ojos, cara y cabeza. Comprendido esto, veamos algunos ejemplos de diferencias en los emplazamientos de las miradas y las escenas. En la experiencia llamada “El deshollinador”, se dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Pasado un tiempo, el deshollinador se levanta y toma un objeto alargado, ligeramente curvo. Se pone enfrente mío y dice: ‘¡Abra la boca!’ Le obedezco. Luego, siento que me introduce esa especie de larga pinza que me llega hasta el estómago. Sin embargo, advierto que puedo tolerarla... De pronto grita: ‘¡Lo atrapé!’, y comienza a retirar el objeto poco a poco. Al principio creo que me desgarra algo, pero luego siento que se produce en mí una sensación placentera como si desde las entrañas y los pulmones se fuera desprendiendo algo que estuvo malignamente adherido durante mucho tiempo.” Aquí está claro que estamos trabajando con registros cenestésicos, imágenes del intracuerpo, pero cuando lo imaginado “afuera” (al igual que lo percibido “afuera” en la vida cotidiana) produce acciones en el intracuerpo, el tipo de modificación de escena y mirada sigue la mecánica que vimos en el relato del niño, solamente que lo imaginado como “afuera” no es como el niño visualmente considerado sino que en el “afuera” pongo una suerte de registro cenestésico, no en cuanto que siento algo en mi interior y ahora ese sentir está afuera de mi cuerpo, sino en tanto lo sentido en mi interior es externo a mi mirada (o a un nuevo registro cenestésico que se internaliza más aún). Sin este mecanismo de cambio en la posición y perspectiva de la mirada y la escena no serían viables numerosos fenómenos de la vida diaria. ¿Cómo sería posible que un objeto externo me produjera repugnancia por el solo hecho de mirarlo? ¿Cómo podría “sentir” ese horror por el corte sufrido en la piel del otro? ¿Cómo podría solidarizarme con el dolor humano y con el sufrimiento y el placer de los demás?&lt;br /&gt;
Examinemos unos párrafos de la experiencia conocida como “La pareja ideal”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Caminando por un espacio abierto, destinado a exposiciones industriales, veo galpones y maquinaria. Hay muchos niños a los que se han destinado juegos mecánicos de alta tecnología. Me acerco hasta un gigante hecho de material sólido. Está de pie. Tiene una gran cabeza pintada en colores vivos. Una escalera llega hasta su boca. Por ella trepan los pequeños hasta la enorme cavidad y, cuando uno entra, ésta se cierra suavemente. Al poco tiempo, el niño sale expulsado por la parte trasera del gigante deslizándose por un tobogán que termina en la arena. Uno a uno van entrando y saliendo, acompañados por la música que brota del gigante: ‘Gargantúa se traga a los niños con mucho cuidado sin hacerles mal, ajajá, ajajá, con mucho cuidado sin hacerles mal’. Me decido a subir por la escalerilla y entrando en la enorme boca, encuentro a un recepcionista que me dice: ‘los niños siguen por el tobogán, los grandes por el ascensor’. El hombre continúa dando explicaciones mientras descendemos por un tubo transparente. En un momento le digo que ya debemos estar a nivel del suelo. El comenta que recién andamos por el esófago, ya que el resto del cuerpo está bajo tierra, a diferencia del gigante infantil que está integro en la superficie. Sí, hay dos Gargantúas en uno –me informa–, el de los niños y el de los grandes... Ya hemos pasado el diafragma, de manera que pronto hemos de llegar a un lugar muy simpático. Vea, ahora que se abre la puerta de nuestro ascensor se nos presenta el estómago... ¿quiere bajar aquí? Como usted ve, es un moderno restaurante en el que se sirven dietas de todas partes del mundo.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El planteamiento de las imágenes “externas” actuando sobre la representación interna tiene en la experiencia de “El minero” una mejor expresión. Así: “Grito con todas mis fuerzas y el suelo cede arrastrándome en su derrumbe... Un fuerte tirón en la cintura coincide con el súbito detenimiento de la caída. Quedo suspendido de la cuerda como un absurdo péndulo cubierto de fango. Mi carrera, pues, se ha detenido muy cerca de un piso alfombrado. Veo ahora, en el ambiente iluminado, una elegante sala en la que distingo una suerte de laboratorio y enormes bibliotecas. Pero la urgencia de la situación hace que me ocupe en cómo salir de ella. Así es que con la mano izquierda ajusto la soga tensa y con la otra suelto la hebilla que la sujeta a mi cintura. Luego, caigo suavemente sobre la alfombra. ‘¡Qué modales amigo!... ¡qué modales!’, dice una voz aflautada. Giro sobre mis pies y quedo paralizado. Tengo al frente un hombrecillo de, tal vez, sesenta centímetros de altura. Descartando sus orejas ligeramente puntiagudas, se diría que es muy proporcionado. Está vestido con alegres colores, pero con un inconfundible estilo de minero. Me siento entre ridículo y desolado cuando me ofrece un cóctel. De todas maneras, me reconforto bebiéndolo sin pestañear. El hombrecillo junta sus manos y las lleva adelante de la boca a modo de bocina. Luego, emite un sonido burlón. Le pregunto qué significa esa mofa y responde que gracias a ella mi digestión habrá de funcionar mejor en el futuro. El personaje sigue explicando que la cuerda que apretó mi cintura y abdomen en la caída han hecho muy buena labor. Para terminar su extraño comentario pregunta si tiene algún significado para mí la frase: ‘Usted está en las entrañas de la tierra’. Respondo que es una manera figurada de decir las cosas, pero él replica que, en este caso, se trata de una gran verdad. Entonces agrega: ‘Usted está en sus propias entrañas. Cuando algo anda mal en las vísceras las personas piensan cosas extraviadas. A su vez, los pensamientos negativos perjudican las vísceras. Así es que en adelante cuidará usted este asunto. Si no lo hace, me pondré a caminar y usted sentirá fuertes cosquilleos y todo tipo de molestias internas... Tengo algunos colegas que se ocupan de otras partes como los pulmones, el corazón, etcétera’. Dicho eso, el hombrecillo comienza a caminar por las paredes y el techo, al tiempo que registro tensiones en la zona abdominal, el hígado y los riñones. Luego me arroja un chorro de agua con una manguera de oro, limpiándome cuidadosamente el barro. Quedo seco al instante. Me tiendo en un amplio sofá y comienzo a relajarme. El hombrecito pasa rítmicamente una escobilla por mi abdomen y cintura, logrando yo una notable relajación en esas zonas. Comprendo que al aliviarse los malestares del estómago, hígado o riñones, cambian mis ideas y sentimientos. Percibo una vibración. Siento que me voy elevando. Estoy en el montacargas subiendo hacia la superficie de la tierra, hacia el mundo exterior”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta experiencia, el hombrecillo nos ha resultado un verdadero experto de la teoría de la imagen cenestésica. Desde luego, no nos ha dicho cómo es que pueda conectarse una imagen con el intracuerpo y actuar en él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anteriormente vimos, con alguna dificultad, que la percepción de objetos externos servía de base a la elaboración de la imagen y que ésta nos permitía presentar nuevamente lo presentado previamente a los sentidos. Vimos que en la representación se producían variaciones de emplazamiento, de perspectiva de la “mirada” del observador respecto a una escena dada y nos preguntábamos por la conexión entre lo percibido frente a un objeto desagradable y nuestras reacciones internas. Ahora estamos discurriendo acerca de sensaciones del intracuerpo que sirven de base a representaciones también “internas”. Así es que estamos llenos de preguntas sin respuestas exhaustivas y temo que así de trunco ha de quedar nuestro desarrollo. De todas formas, quisiera agregar algunas consideraciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En tanto se siga considerando a la imagen como una simple copia de la percepción, en tanto se siga creyendo que la conciencia en general mantiene una actitud pasiva frente al mundo respondiendo a él como reflejo, no podremos responder ni a las anteriores preguntas ni a otras, en verdad, fundamentales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para nosotros la imagen es una forma activa de ponerse la conciencia (como estructura) en-el-mundo. Ella puede actuar sobre el propio cuerpo y el cuerpo en-el-mundo dada la intencionalidad que se dirige fuera de sí y no responde simplemente a un para sí o a un en sí natural, reflejo y mecánico. La imagen actúa en una estructura espaciotemporal y en una “espacialidad” interna a la que llamamos, justamente, “espacio de representación”. Las diferentes y complejas funciones con las que cumple la imagen dependen, en general, de la posición que asume en dicha espacialidad. La justificación plena de esto que afirmamos exige la comprensión de nuestra teoría de la conciencia y, por ello, remitimos a nuestro trabajo sobre Psicología de la imagen. Pero si a través de estos “divertimentos literarios”, como dice nuestro comentarista, si a través de estas narraciones o cuentos, hemos podido hacer ver el aspecto aplicado de una concepción muy vasta, no hemos faltado a lo prometido al comienzo de nuestra explicación cuando dijimos que íbamos a ocuparnos de este escrito, de estas Experiencias guiadas, no desde el punto de vista literario sino desde las ideas que dan lugar a esta expresión literaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más, muchas gracias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Ediciones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Historial de publicaciones de esta obra en Castellano: Publicada en España por Ed. Plaza y Janes, 1989 y por  [[Ediciones León Alado]] 2014;  en México por Ed. [[Plaza y Valdés]], 1991;  en Argentina por Planeta, 1991 y por Leviatán en 2012&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se publicó tambien en: aleman en 1992 por Movimento Humanista; francés por Editions Références en 1997;  inglés en Estados Unidos por [[Latitude Press]] en 1993; italiano por [[Edicril]] en 1991,  [[Multimage]] 1996, 2006, 2016 (epub); islandés por Bokautgafan Hildur en 1990; ruso por Vesna en 2013. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Libro-silo-experiencias-guiadas.jpg|border|150px|Portada de la edición de Planeta]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Tapa-exp-guiadas.jpg|border|Editorial Leviatán, 2012. Portada de Rafa Edwards. ]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Experiencias_guiadas_es_es.jpg|150px|border|Ediciones León Alado, 2013. Ilustración de Carme Bagó.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Traducciones =&lt;br /&gt;
Ha sido traducido en alemán, catalán, checo, francés, hebreo, holandés, Hungaro, inglés, islandés, italiano, portugués, ruso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[Archivo:Portada_expgui_fr.jpg|137px|border|Versión francesa.]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:GuidedExperiencies.jpg|176px|border|Versión inglesa.]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Experiencies_guiades_ca_es.jpg|150px|border|Versión en catalán a cargo de Ediciones León Alado, 2013. Ilustración de Carme Bagó.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Texto completo =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El esquema constructivo de las Experiencias guiadas, es el siguiente: &lt;br /&gt;
: 1.- Entrada y ambientación; &lt;br /&gt;
: 2.- aumento de la tensión; &lt;br /&gt;
: 3.- representación de núcleos psicológicos problemáticos; &lt;br /&gt;
: 4.- desenlace (u opciones de solución a los núcleos-problema); &lt;br /&gt;
: 5.- disminución de la tensión y &lt;br /&gt;
: 6.- salida no abrupta, generalmente desandando etapas anteriores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto último permite obtener una suerte de síntesis de toda la Experiencia.&lt;br /&gt;
Los asteriscos (*) marcan intervalos oportunos para elaborar las propias imágenes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Primera parte: narraciones ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== I. EL NIÑO =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Voy caminando por el campo. Es de mañana, muy temprano. A medida que avanzo me siento seguro y alegre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alcanzo a divisar una construcción de aspecto antiguo. Parece hecha de piedra. También el techo, a dos aguas, es como de piedra. Grandes columnas de mármol resaltan en el frente. Llego al edificio y veo una puerta de metal, al parecer muy pesada. Desde un costado, sorpresivamente, salen dos animales feroces que se me abalanzan. Afortunadamente, quedan retenidos por sendas cadenas tensas, a muy corta distancia de mí. No tengo cómo llegar a la puerta sin que los animales me ataquen. Entonces, les arrojo un bulto que contiene comida. Las bestias lo engullen y quedan dormidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me acerco a la puerta. La examino. No veo cerrojo ni otro elemento a utilizar para abrirla. Sin embargo, empujo suavemente y la hoja se abre con un sonido metálico de siglos. Un ambiente muy largo y suavemente iluminado, queda al descubierto. No alcanzo a ver el fondo. A izquierda y derecha hay cuadros que llegan hasta el suelo. Son tan grandes como personas. Cada uno representa escenas diferentes. En el primero, a mi izquierda, figura un hombre sentado tras una mesa sobre la que hay barajas, dados y otros elementos de juego. Me quedo observando el extraño sombrero con que está cubierta la cabeza del jugador. Entonces, trato de acariciar la pintura en la parte del sombrero pero no siento resistencia al tacto, sino que el brazo entra en el cuadro. Introduzco una pierna y luego todo mi cuerpo en el interior del cuadro. El jugador levanta una mano y exclama: “¡Un momento, no puede pasar si no paga la entrada!” Busco entre mis ropas, extraigo una esferita de cristal y se la doy. El jugador hace un gesto afirmativo y paso por su lado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy en un parque de diversiones. Es de noche. Veo por todas partes juegos mecánicos plenos de luz y movimiento... pero no hay nadie. Sin embargo, descubro cerca mío a un chico de unos diez años. Está de espaldas. Me acerco y cuando gira para mirarme, advierto que soy yo mismo cuando era niño. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le pregunto qué hace allí y me dice algo referente a una injusticia que le han hecho. Se pone a llorar y lo consuelo prometiéndole llevarlo a los juegos. Él insiste en la injusticia. Entonces, para entenderlo, comienzo a recordar cuál fue la injusticia que padecí a esa edad. (*)&lt;br /&gt;
Ahora recuerdo y por algún motivo comprendo que es parecida a la injusticia que sufro en la vida actual. Me quedo pensando, pero el niño continúa con su llanto. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces digo: “Bueno, voy a arreglar esa injusticia que al parecer me hacen. Para eso, comenzaré a ser amigable con las personas que me crean esa situación”. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veo que el niño ríe. Lo acaricio y le digo que volveremos a vernos. Me saluda y se va muy contento. Salgo del parque, pasando al lado del jugador que me mira de soslayo. En ese momento toco su sombrero y el personaje guiña un ojo burlonamente. Emerjo del cuadro y me encuentro en el ambiente largo, nuevamente. Entonces, caminando con paso lento, salgo por la puerta. Afuera, los animales duermen. Paso entre ellos sin sobresalto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día espléndido me acoge. Regreso por el campo abierto con la sensación de haber comprendido una situación extraña cuyas raíces se hunden en un tiempo lejano. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;El cuadro por el que se penetra al parque de diversiones está inspirado en la primera carta del Taroquis. Se trata de la imagen de un jugador, a la que siempre ha sido asociada la inversión de la realidad, el escamoteo y el truco. Es pariente del prestidigitador y abre una veta de irracionalidad que permite entrar en esa dimensión de maravilla propicia para el recuerdo infantil.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== II. EL ENEMIGO =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy en el centro de la ciudad, en el momento de mayor actividad comercial. Vehículos y gentes se desplazan apresuradamente. También yo me muevo con urgencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De pronto, todo queda paralizado. Únicamente yo tengo movimiento. Entonces, examino a las personas. Me quedo observando a una mujer y luego a un hombre. Doy vueltas alrededor de ellos. Los estudio desde muy cerca. Luego subo al techo de un auto y desde allí miro alrededor comprobando, además, que todo está en silencio. Reflexiono un instante y compruebo que las personas, vehículos y todo tipo de objetos, están a mi disposición. Inmediatamente me pongo a hacer todo lo que quiero, de tal manera y tan frenéticamente que pasado un tiempo quedo agotado. Estoy descansando mientras se me ocurren nuevas actividades. Es así que vuelvo a hacer lo que se me antoja sin prejuicio alguno.&lt;br /&gt;
¡Pero a quién veo allí! Nada menos que a ese ejemplar con el que tengo varias cuentas pendientes. En efecto, creo que es quien más me ha perjudicado en toda mi vida... Como las cosas no pueden quedar así, toco de pronto a mi enemigo y veo que recobra alguno de sus movimientos. Me mira con horror y entiende la situación pero está paralizado e indefenso. Por consiguiente, comienzo a decirle todo lo que quiero, prometiéndole mi revancha de inmediato. Sé que siente todo, pero no puede responder, así es que comienzo por recordarle aquellas situaciones en las que me afectó tan negativamente. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estoy atareado con mi enemigo, aparecen caminando varias personas. Se detienen ante nosotros y empiezan a apremiar al sujeto. Este comienza a responder entre llantos que está arrepentido de lo que ha hecho. Pide perdón y se arrodilla mientras los recién llegados continúan interrogándolo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasado un tiempo, proclaman que una persona tan infame no puede seguir viviendo así es que lo condenan a muerte. Están por lincharlo, mientras la víctima pide clemencia. Entonces lo perdono. Todos acatan mi decisión. Luego el grupo se va muy conforme. Quedamos solos nuevamente. Aprovecho la situación para completar mi desquite, ante su desesperación creciente. De manera que termino por decir y hacer todo lo que me parece adecuado. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cielo se oscurece violentamente y empieza a llover con fuerza. Mientras busco refugio tras una vidriera, observo que la ciudad recobra su vida normal. Los peatones corren, los vehículos marchan con cuidado por entre cortinas de agua y ráfagas de viento huracanado. Fulgores eléctricos continuados y fuertes truenos enmarcan la escena mientras sigo mirando a través de los cristales. Me siento totalmente relajado, como vacío por dentro, mientras observo casi sin pensar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese momento aparece mi enemigo buscando protección de la tormenta. Se acerca y me dice: “¡qué suerte estar juntos en esta situación!” Me observa tímidamente. Lo reconforto con una suave palmada, mientras se encoge de hombros. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comienzo a revisar en mi interior, los problemas del otro. Veo sus dificultades, los fracasos de su vida, sus enormes frustraciones, su debilidad. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siento la soledad de ese ser humano que se cobija a mi lado húmedo y tembloroso. Lo veo sucio, en un abandono patético. (*)&lt;br /&gt;
Entonces, en un rapto de solidaridad, le digo que voy a ayudarlo. El no dice palabra alguna. Baja la cabeza y mira sus manos. Advierto que sus ojos se nublan. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ha cesado la lluvia. Salgo a la calle y aspiro profundamente el aire limpio. Inmediatamente me alejo del lugar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;La “parálisis” que domina una buena parte del relato, permite recrear situaciones en las que muchas emociones pierden carga por el hecho de enlentecer la dinámica de la imagen. Es así como se puede generar un clima de reconciliación, agregando que quien “perdona” se encuentra en situación de superioridad respecto del que en otro momento llevaba la iniciativa, o sea, del que era “ofensor”.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== III. EL GRAN ERROR =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy de pie frente a una especie de tribunal. La sala, repleta de gente, permanece en silencio. Por todas partes veo rostros severos. Cortando la tremenda tensión acumulada en la concurrencia, el Secretario (ajustando sus gafas), toma un papel y anuncia solemnemente: “Este Tribunal, condena al acusado a la pena de muerte”. Inmediatamente se produce un griterío. Hay quienes aplauden, otros abuchean. Alcanzo a ver a una mujer que cae desmayada. Luego, un funcionario logra imponer silencio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Secretario me clava su turbia mirada al tiempo que pregunta: “¿Tiene algo que decir?”. Le respondo que sí. Entonces, todo el mundo vuelve a sus asientos. Inmediatamente, pido un vaso con agua y luego de alguna agitación en la sala, alguien me lo acerca. Lo llevo a la boca y tomo un sorbo. Completo la acción con una sonora y prolongada gárgara. Después digo: “ya está!”. Alguien del tribunal me increpa ásperamente “–¡cómo que ya está!”. Le respondo que sí, que ya está. En todo caso, para conformarlo le digo que el agua del lugar es muy buena, que quién lo hubiera dicho, y dos o tres gentilezas por el estilo... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Secretario, termina de leer el papel con estas palabras: “...por consiguiente, se cumplirá la sentencia hoy mismo dejándolo en el desierto sin alimentos y sin agua. Sobre todo, sin agua. ¡He dicho!” Le pregunto con fuerza: “¿Cómo que... he dicho?”. El Secretario, arqueando las cejas afirma: “¡Lo que he dicho, he dicho!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al poco tiempo me encuentro en medio del desierto viajando en un vehículo, escoltado por dos bomberos. Paramos en un punto y uno de ellos dice: “¡Baje!”. Entonces, bajo. El vehículo gira y regresa por donde vino. Lo veo hacerse cada vez más pequeño, a medida que se aleja entre las dunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sol está declinando pero es intenso. Comienzo a sentir mucha sed. Me quito la camisa, colocándola sobre la cabeza. Investigo alrededor. Descubro cerca una hondonada al costado de unas dunas. Voy hacia ellas y termino sentándome en el delgado espacio de sombra que proyecta la ladera. El aire se agita vivamente levantando una nube de arena que oscurece al sol. Salgo de la hondonada temiendo ser sepultado si el fenómeno se acentúa. Las partículas arenosas pegan en mi torso descubierto, como ráfagas de metralla vidriosa. Al poco tiempo la fuerza del viento me ha derribado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasó la tormenta, el sol se ha puesto. En el crepúsculo veo ante mi una semiesfera blanquecina, grande como un edificio de varios pisos. Pienso que se trata de un espejismo. No obstante, me incorporo dirigiéndome hacia ella. A muy poca distancia, advierto que la estructura es de un material terso, como plástico espejado, tal vez henchida por aire comprimido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me recibe un sujeto vestido a la usanza beduina. Entramos por un tubo alfombrado. Se corre una plancha y al mismo tiempo me asalta el aire refrescante. Estamos en el interior de la estructura. Observo que todo está invertido. Se diría que el techo es un piso plano del que penden diversos objetos: mesas redondas elevadas con las patas hacia arriba; aguas que cayendo en chorros se curvan y vuelven a subir y formas humanas sentadas en lo alto. Al advertir mi extrañeza, el beduino me pasa unas gafas, mientras dice: “¡póngaselas!”. Obedezco y se restablece la normalidad. Al frente veo una gran fuente que expele verticales chorros de agua. Hay mesas y diversos objetos exquisitamente combinados en color y forma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se me acerca gateando el Secretario. Dice que está terriblemente mareado. Entonces le explico que está viendo la realidad al revés y que debe quitarse las gafas. Se las quita y se incorpora suspirando, al tiempo que dice: “En efecto, ahora todo está bien, sólo que soy corto de vista”. Luego agrega que me andaba buscando para explicar que yo no soy la persona a la que debía juzgar; que ha sido una lamentable confusión. Inmediatamente, sale por una puerta lateral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Caminando unos pasos, me encuentro con un grupo de personas sentadas sobre almohadones en círculo. Son ancianos de ambos sexos, con características raciales y atuendos diferentes. Todos ellos, de hermosos rostros. Cada vez que uno de ellos abre la boca, brotan sonidos como de engranajes lejanos, de máquinas gigantes, de relojes inmensos. Pero también escucho la intermitencia de los truenos, el crujido de las rocas, el desprendimiento de los témpanos, el rítmico rugido de volcanes, el breve impacto de la lluvia gentil, el sordo agitar de corazones; el motor, el músculo, la vida... pero todo ello armonizado y perfecto, como en una orquesta magistral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El beduino me da unos audífonos, diciendo: “Colóqueselos. Son traductores”. Me los pongo y escucho claramente una voz humana. Comprendo que es la misma sinfonía de uno de los ancianos, traducida para mi torpe oído. Ahora, al abrir él la boca, escucho: “...somos las horas, somos los minutos, somos los segundos... somos las distintas formas del tiempo. Como hubo un error contigo, te daremos la oportunidad de recomenzar tu vida. ¿Dónde quieres empezarla de nuevo? Tal vez desde el nacimiento... tal vez un instante antes del primer fracaso. Reflexiona”. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He tratado de encontrar el momento en el que perdí el control de mi vida. Se lo explico al anciano. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muy bien –dice él– y ¿cómo vas a hacer, si vuelves a ese momento, para tomar un rumbo diferente? Piensa que no recordarás lo que viene después. Queda otra alternativa, –agrega– puedes volver al momento del mayor error de tu vida y, sin cambiar los acontecimientos, cambiar sin embargo sus significados. De ese modo, puedes hacerte una vida nueva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el momento en que el anciano hace silencio, veo que todo a mi alrededor se invierte en luces y colores, como si se transformara en el negativo de una película... hasta que todo vuelve a la normalidad. Pero me encuentro en el momento del gran error de mi vida. (*)&lt;br /&gt;
Allí estoy impulsado a cometer el error. ¿Y por qué estoy obligado a hacerlo? (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No hay otros factores que influyen y no los quiero ver? El error fundamental, ¿a qué cosas se debe? ¿Qué tendría que hacer, en cambio? ¿Si no cometo ese error, cambiará el esquema de mi vida y esta será mejor o peor? (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Trato de comprender que las circunstancias que obran no pueden ser modificadas y acepto todo como si fuera un [[accidente]] de la naturaleza: como un terremoto, o un río que desbordando su lecho, arruina el trabajo y la vivienda de los pobladores. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me esfuerzo por aceptar que en los accidentes no hay culpables. Ni mi debilidad; ni mis excesos; ni las intenciones de otros, pueden ser modificadas en este caso. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sé que si ahora no me reconcilio, mi vida a futuro seguirá arrastrando la frustración. Entonces, con todo mi ser, perdono y me perdono. Admito aquello que ocurrió como algo incontrolable por mi y por otros. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escena comienza a deformarse invirtiéndose los claroscuros como en un negativo de fotografía. Al mismo tiempo, escucho la voz que me dice: “Si puedes reconciliarte con tu mayor error, tu frustración morirá y habrás podido cambiar tu Destino...”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy de pie en medio del desierto. Veo aproximarse un vehículo. Le grito: “¡Taxi!”. Al poco tiempo estoy sentado cómodamente en los asientos traseros. Miro al conductor que está vestido de bombero y le digo: “Lléveme a casa... no se apure, así tengo tiempo de cambiarme la ropa.” Pienso: “¿Quién no ha sufrido más de un [[accidente]] a lo largo de su vida?”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;La escena de los bomberos como agentes y ejecutores de la justicia, está inspirada en el Fahrenheit 451 de Bradbury. En este caso está tratada la imagen como contraste con la pena de muerte por sed en el desierto. La misma idea permite desarrollar el absurdo del juicio en el que el acusado en lugar de descargar su supuesta culpa, “carga” su boca con un sorbo de agua. Cuando el Secretario concluye diciendo: “¡Lo que he dicho, he dicho!”, no hace sino seguir las palabras de Pilato, rememorando aquél otro juicio surrealista. Los Ancianos que personifican las horas, están inspirados en el Apocalipsis de Lawrence. El tema de las gafas inversoras es muy conocido en Psicología experimental y ha sido citado, entre otros, por Merleau-Ponty en La estructura del comportamiento.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== IV. LA NOSTALGIA =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las luces coloreadas destellan al ritmo de la música. Tengo al frente a quien fue mi gran amor. Bailamos lentamente y cada flash me muestra un detalle de su rostro o de su cuerpo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué falló entre nosotros? Tal vez el dinero. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez aquellas otras relaciones. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez aspiraciones diferentes. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez el destino, o eso tan difícil de precisar entonces. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bailo lentamente, pero ahora con quién fue ese otro gran amor. Cada flash me muestra un detalle de su rostro o de su cuerpo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué falló entre nosotros? Tal vez el dinero. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez aquellas otras relaciones. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez aspiraciones diferentes. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez el destino, o eso tan difícil de precisar entonces. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo te perdono y me perdono, porque si el mundo baila alrededor y nosotros bailamos, qué podemos hacer por las férreas promesas que fueron mariposas de colores cambiantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Rescato lo bueno y lo bello del ayer contigo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y también contigo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con todos aquellos en los que encandilé mis ojos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ah, sí! La pena, la sospecha, el abandono, la infinita tristeza y las heridas del orgullo, son el pretexto. Qué pequeños resultan al lado de una frágil mirada. Porque los grandes males que recuerdo son errores de danza y no la danza misma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ti agradezco la sonrisa leve. Y de ti el murmullo. Y de todos aquellos, agradezco la esperanza de un amor eterno. Quedo en paz con el ayer presente. Mi corazón está abierto a los recuerdos de los bellos momentos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== V. LA PAREJA IDEAL =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Caminando por un espacio abierto, destinado a exposiciones industriales, veo galpones y maquinaria. Hay muchos niños a los que se ha destinado juegos mecánicos de alta tecnología.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me acerco hasta un gigante hecho de material sólido. Está de pie. Tiene una gran cabeza pintada en colores vivos. Una escalera llega hasta su boca. Por ella trepan los pequeños hasta la enorme cavidad y cuando uno entra, esta se cierra suavemente. Al poco tiempo, el niño sale expulsado por la parte trasera del gigante deslizándose por un tobogán que termina en la arena. Uno a uno van entrando y saliendo, acompañados por la música que brota del gigante:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¡Gargantúa se traga a los niños con mucho cuidado sin hacerles mal! ¡Ajajá, ajajá, con mucho cuidado, sin hacerles mal!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me decido a subir por la escalerilla y entrando en la enorme boca, encuentro a un recepcionista que me dice: “Los niños siguen por el tobogán, los grandes por el ascensor”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre continúa dando explicaciones, mientras descendemos por un tubo transparente. En un momento le digo que ya debemos estar a nivel del suelo. Él comenta que recién andamos por el esófago, ya que el resto del cuerpo está bajo tierra, a diferencia del gigante infantil que está íntegro en la superficie. “Sí, hay dos Gargantúas en uno –me informa– el de los niños y el de los grandes. Estamos a muchos metros bajo el suelo... Ya hemos pasado el diafragma, de manera que pronto llegaremos a un lugar muy simpático. Vea, ahora que se abre la puerta de nuestro ascensor, se nos presenta el estómago... ¿Quiere bajar aquí? Como usted ve, es un moderno restaurante en el que se sirven dietas de todas partes del mundo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le digo al recepcionista que tengo curiosidad por el resto del cuerpo. Entonces, seguimos descendiendo. “Ya estamos en el bajo vientre –anuncia mi interlocutor, mientras abre la puerta–. Tiene una decoración muy original. Las paredes de colores cambiantes son cavernas forradas delicadamente. El fuego central en medio del salón, es el generador que da energía a todo el gigante. Los asientos están para reposo del visitante. Las columnas distribuidas en distintos puntos permiten jugar a los escondites... uno puede aparecer y desaparecer tras ellas. Tiene más gracia si son varios los visitantes que participan. Bien, lo dejo aquí si es su deseo. Basta que se acerque hasta la entrada del ascensor para que la puerta se abra y pueda regresar a la superficie. Todo es automático... una maravilla, ¿no le parece?”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se cierra la hoja y quedo solo en el recinto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo estar dentro del mar. Un gran pez pasa a través mío y comprendo que los corales, las algas y las diversas especies vivas, son proyecciones tridimensionales que dan un increíble efecto de realidad. Me siento a observar sin apuros el distensador espectáculo. De pronto, veo que desde el fuego central sale una figura humana con el rostro cubierto. Se me acerca lentamente. Deteniéndose a corta distancia, dice: “Buenos días, soy una holografía. Hombres y mujeres tratan de encontrar en mí a su pareja ideal. Estoy programada para tomar el aspecto que usted busca, pero ¿cuál es ese aspecto? Yo no puedo hacer nada sin un pequeño esfuerzo de su parte. Pero si lo intenta, sus ondas encefálicas serán decodificadas, amplificadas, trasmitidas y recodificadas nuevamente en el ordenador central el cual, a su vez, hará las recomposiciones que me permitirán ir perfilando mi identidad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Y entonces, ¿qué hago?” –le pregunto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Le recomiendo –explica– que proceda en el siguiente orden. Piense en qué rasgos comunes han tenido todas las personas con las que se ligó afectivamente. No se refiera solamente al cuerpo o al rostro, sino también a caracteres. Por ejemplo: ¿eran protectoras, o por lo contrario, inspiraban en usted necesidad de darles protección?” (*) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Eran valientes, tímidas, ambiciosas, engañadoras, soñadoras; o crueles?” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Y ahora, ¿qué cosa igualmente desagradable, o reprochable, o negativa, han tenido en común?”. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Cuáles han sido sus rasgos positivos?” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿En qué se han parecido los comienzos de todas esas relaciones?” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿En qué se han parecido los finales?” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Procure recordar con qué personas se ha querido relacionar, sin que las cosas resultaran y por qué no resultaron.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Ahora, atención, empezaré a tomar las formas que usted ambiciona. Indíqueme y lo haré a la perfección. Estoy lista, así es que piense: ¿Cómo debo caminar? ¿Cómo estoy vestida? ¿Qué hago exactamente? ¿Cómo hablo? ¿En qué lugar estamos y qué hacemos?”&lt;br /&gt;
“¡Mira mi rostro, tal cual es!” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Mira en la profundidad de mis ojos, porque ya he dejado de ser una proyección para convertirme en algo real... mira en la profundidad de mis ojos y dime dulcemente qué ves en ellos.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me levanto para tocar la figura pero ella me elude, desapareciendo tras una columna. Cuando llego al lugar compruebo que se ha esfumado. Sin embargo, siento en mi hombro una mano que se apoya suavemente, al tiempo que alguien dice: “No mires hacia atrás. Debe bastarte con saber que estamos muy cerca el uno del otro y que, gracias a eso, pueden aclararse tus búsquedas”. En el momento en que termina la frase, me vuelvo para ver a quién está a mi lado, pero sólo percibo a una sombra que huye. Simultáneamente, el fuego central ruge y aumenta su brillo deslumbrándome.&lt;br /&gt;
Me doy cuenta que la escenografía y la proyección han creado el ambiente propicio para que brote la imagen ideal. Esa imagen que está en mí y que llegó a rozarme, pero que por una impaciencia incomprensible desapareció entre mis dedos. Sé que ha estado cerca mío y eso me basta. Sin embargo, compruebo que el ordenador central no pudo proyectar una imagen táctil como la que sentí sobre mi hombro... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llego a la entrada del ascensor. La puerta se abre y entonces escucho un canto infantil: “¡Gargantúa se traga a los grandes con mucho cuidado sin hacerles mal! ¡Ajajá, ajajá, con mucho cuidado, sin hacerles mal!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;La imagen del gigante está inspirada en el Gargantúa y Pantagruel de Rabelais. El canto rememora las fiestas del país vasco y las canciones con las que se paseaban “gigantes y cabezudos”. La imagen holográfica recuerda a las proyecciones de El fin de la infancia de Clarke. Toda la cuestión de la búsqueda y la alusión al “no mires hacia atrás”, se apoyan en la historia de Orfeo y Eurídice en el Hades.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== VI. EL RESENTIMIENTO =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es de noche. Estoy en una antigua ciudad surcada por canales de agua que pasan bajo los puentes de las calles. Acodado en una balaustrada, miro hacia abajo el lento desplazamiento de una líquida y turbia masa. A pesar de la bruma alcanzo a ver, sobre otro puente, un grupo de personas. Apenas escucho los instrumentos musicales, que acompañan voces tristemente desafinadas. Lejanas campanadas ruedan hasta mí, como pegajosas oleadas de lamento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo se ha ido, las campanas han callado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un pasaje diagonal, malsanas luces de colores fluorescentes apenas iluminan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emprendo mi camino internándome en la niebla. Luego de deambular entre callejuelas y puentes desemboco en un espacio abierto. Es una plaza cuadrada, al parecer vacía. El piso embaldosado me lleva hasta un extremo cubierto por las aguas quietas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La barca, semejante a una carroza, me espera adelante. Pero antes, debo avanzar por entre dos largas filas de mujeres. Vestidas con túnicas negras y sosteniendo antorchas, dicen en coro a mi paso: “¡Oh, Muerte!, cuyo ilimitado imperio, alcanza dondequiera a los que viven. De ti el plazo concedido a nuestra edad, depende. Tu sueño perenne aniquila a las multitudes, ya que nadie elude tu poderoso impulso. Tú, únicamente, tienes el juicio que absuelve, y no hay arte que pueda imponerse a tu arrebato, ni súplica que revoque tu designio”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subiendo a la carroza, recibo la ayuda del barquero que luego permanece en pie detrás de mí Me acomodo en un espacioso asiento. Advierto que nos elevamos hasta quedar ligeramente despegados del agua. Entonces, comenzamos a desplazarnos suspendidos sobre un mar abierto e inmóvil, como espejo sin fin que refleja a la luna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos llegado a la isla. La luz nocturna permite ver un largo camino bordeado de cipreses. La barca se posa en el agua, balanceándose un poco. Bajo de ella, mientras el barquero permanece impasible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avanzo rectamente entre los árboles que silban con el viento. Sé que mi paso es observado. Presiento que hay algo o alguien escondido más adelante. Me detengo. Tras un árbol, la sombra me llama con lentos ademanes. Voy hacia ella y casi al llegar, un hálito grave, un suspiro de muerte, pega en mi rostro: “¡Ayúdame! –murmura–, sé que has venido a libertarme de esta prisión confusa. Sólo tú puedes hacerlo... ¡Ayúdame!”&lt;br /&gt;
La sombra explica que es aquella persona con la que estoy profundamente resentido. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, como adivinando mi pensamiento, agrega: “No importa que aquel con quien estás ligado por el resentimiento más profundo haya muerto o esté con vida, ya que el dominio del oscuro recuerdo no respeta fronteras”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego continúa: “Tampoco hay diferencias en que el odio y el deseo de venganza, se anuden en tu corazón desde la niñez o desde el ayer reciente. Nuestro tiempo es inmóvil, por eso siempre acechamos para surgir deformados como distintos temores, cuando la oportunidad se hace propicia. Y esos temores, son nuestra revancha por el veneno que debemos probar cada vez”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras le pregunto qué debo hacer, un rayo de luna ilumina débilmente su cabeza cubierta por un manto. Luego, el espectro se deja ver con claridad y en él reconozco las facciones de quien abrió mi más grande herida. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le digo cosas que jamás hubiera comentado con nadie; le hablo con la mayor franqueza de que soy capaz. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me pide que considere nuevamente el problema y que le explique los detalles más importantes sin limitación, aunque mis expresiones sean injuriosas. Enfatiza en que no deje de mencionar ningún rencor que sienta, ya que de otro modo seguirá cautivo para siempre. Entonces, procedo de acuerdo a sus instrucciones. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Inmediatamente, me muestra una fuerte cadena que lo une a un ciprés. Yo, sin dudar, la rompo con un tirón seco. En consecuencia, el manto se desploma vacío y queda extendido en el suelo, al tiempo que una silueta se desvanece en el aire y la voz se aleja hacia las alturas, repitiendo palabras que he conocido antes: “¡Adiós de una vez! Ya la luciérnaga anuncia la proximidad del alba y empieza a palidecer su indeciso fulgor. Adiós, adiós, adiós. ¡Acuérdate de mí!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al comprender que pronto amanecerá, giro sobre mí para volver a la barca, pero antes recojo el manto que ha quedado a mis pies. Lo cruzo en mi hombro y apuro el paso de regreso. Mientras me acerco a la costa, varias sombras furtivas me preguntan si algún día volveré a liberar otros resentimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cerca del mar, veo un grupo de mujeres vestidas con túnicas blancas, sosteniendo sendas antorchas en alto. Llegando a la carroza, doy el manto al barquero. Este, a su vez, lo entrega a las mujeres. Una de ellas le pega fuego. El manto arde y se consume velozmente, sin dejar cenizas. En ese instante, siento un gran alivio, como si hubiera perdonado con sinceridad, un enorme agravio. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subo a la barca, que ahora tiene el aspecto de una moderna lancha deportiva. Mientras nos separamos de la costa sin encender aún el motor, escucho al coro de las mujeres que dice: “Tú tienes el poder de despertar al aletargado, uniendo el corazón a la cabeza, librando a la mente del vacío, alejando las tinieblas de la interna mirada y el olvido. Ve, bienaventurada potestad. Memoria verdadera, que enderezas la vida hacia el recto sentido”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El motor arranca en el instante en que empieza a levantarse el sol en el horizonte marino. Miro al joven lanchero de rostro fuerte y despejado, mientras acelera sonriente hacia el mar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora que nos acercamos a gran velocidad, vamos rebotando en el suave oleaje. Los rayos del sol, doran las soberbias cúpulas de la ciudad, mientras a su alrededor flamean palomas en alegres bandadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;El argumento está tratado dentro de un contexto clásico, aún cuando las escenas de la ciudad recuerdan a Venecia, o tal vez, Amsterdam. El recitado del primer coro es una modificación del Himno a Tanatos, que dice así: “Escúchame, ¡oh Tanatos!, cuyo ilimitado imperio alcanza dondequiera a todos los seres mortales! De ti el plazo a nuestra edad concedido, depende, que tu ausencia prolonga y tu presencia ultima. Tu sueño perenne aniquila a las multitudes vivas y de ellas el alma gravita por atracción, hacia el cuerpo que todos poseen, cualquiera sea su edad y su sexo, ya que ninguno escapa a tu poderoso impulso destructivo”. El recitado del coro segundo, se basa en el Himno a Mnemosina, que dice así: “Tú tienes el poder de despertar al aletargado uniendo el corazón a la cabeza, librando a la mente del vacío, vigorizándola y estimulándola, alejando las tinieblas de la mirada interna y el olvido”. En cuanto al diálogo con el espectro, al final éste dice: “¡Adiós de una vez! Ya la luciérnaga anuncia la proximidad del alba y empieza a palidecer su indeciso fulgor. ¡Adiós, adiós, adiós! ¡Acuérdate de mí!” Es textual del Acto I, Escena V del Hamlet de Shakespeare y se refiere a la sombra del padre que revela al príncipe quiénes fueron sus asesinos por medio del veneno. La barca, que también es una carroza fúnebre, recuerda la raíz de “carnaval” (carrus navalis). Esas carrozas negras, a veces decoradas con grandes ostras o conchas llevando el féretro en su interior y a menudo cubiertas de flores, rememoran el viaje acuático. Los juegos con flores y aguas de las Lupercales romanas tienen el mismo antecedente. Aquí se trata de disfraces y conversiones en donde al final del relato el sombrío Caronte, que regresa de la isla de los muertos, se convierte en el joven conductor de una lancha deportiva. Este cuento es de un complejo juego de imágenes en donde cada elemento admite un estudio particular: sea el mar inmóvil; la barca suspendida sobre el agua; el manto que arde; los coros; los cipreses (que ambientan a las islas griegas y a los cementerios), etc.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== VII. LA PROTECTORA DE LA VIDA =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Floto de espaldas en un lago. La temperatura es muy agradable. Sin esfuerzo, puedo mirar a ambos lados de mi cuerpo descubriendo que el agua cristalina me permite ver el fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cielo es de un azul luminoso. Muy cerca hay una playa de arenas suaves, casi blancas. Es un recodo sin oleaje, al que llegan las aguas del mar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siento que mi cuerpo flota blandamente y que se relaja cada vez más, procurándome una extraordinaria sensación de bienestar.&lt;br /&gt;
En un momento, decido invertir mi posición y, entonces, comienzo a nadar con mucha armonía hasta que gano la playa y salgo caminando lentamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El paisaje es tropical. Veo palmeras y cocoteros, al tiempo que percibo en mi piel el contacto del sol y la brisa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De pronto, a mi derecha, descubro una gruta. Cerca de ella, serpentea el agua transparente de un arroyo. Me acerco al tiempo que veo, dentro de la gruta, la figura de una mujer. Su cabeza está tocada con una corona de flores. Alcanzo a ver los hermosos ojos, pero no puedo definir su edad. En todo caso, tras ese rostro que irradia amabilidad y comprensión, intuyo una gran sabiduría. Me quedo contemplándola mientras la naturaleza hace silencio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Soy la protectora de la vida”, me dice. Le respondo tímidamente que no entiendo bien el significado de la frase. En ese momento, veo un cervatillo que lame su mano. Entonces, me invita a entrar a la gruta, indicándome luego que me siente en la arena frente a una lisa pared de roca. Ahora no puedo verla a ella, pero oigo que me dice: “respira suavemente y dime qué ves”. Comienzo a respirar lenta y profundamente. Al momento, aparece en la roca una clara imagen del mar. Aspiro y las olas llegan a las playas. Espiro y se retiran. Me dice: “Todo en tu cuerpo es ritmo y belleza. Tantas veces has renegado de tu cuerpo, sin comprender al maravilloso instrumento de que dispones para expresarte en el mundo” En ese momento, aparecen en la roca diversas escenas de mi vida en las que advierto vergüenza, temor y horror por aspectos de mi cuerpo. Las imágenes se suceden. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siento incomodidad al comprender que ella está viendo las escenas, pero me tranquilizo de inmediato. Luego agrega: “Aún en la enfermedad y la vejez, el cuerpo será el perro fiel que te acompañe hasta el último momento. No reniegues de él cuando no pueda responder a tu antojo. Mientras tanto, hazlo fuerte y saludable. Cuídalo para que esté a tu servicio y oriéntate solamente por las opiniones de los sabios. Yo que he pasado por todas las épocas, sé bien que la misma idea de belleza cambia. Si no consideras a tu cuerpo como al amigo más próximo, él entristece y enferma. Por tanto, habrás de aceptarlo plenamente. Él es el instrumento de que dispones para expresarte en el mundo... Quiero que veas ahora, qué parte de él es débil y menos saludable”. Al punto, aparece la imagen de esa zona de mi cuerpo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ella apoya su mano en ese punto y siento un calor vivificante. Registro oleadas de energía que se amplían en el punto y experimento una aceptación muy profunda de mi cuerpo tal cual es. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Cuida a tu cuerpo, siguiendo solamente las opiniones de los sabios y no lo mortifiques con malestares que solo están en tu imaginación. Ahora, vete pleno de vitalidad y en paz”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al salir de la gruta reconfortado y saludable, bebo el agua cristalina del arroyo que me vivifica plenamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sol y la brisa besan mi cuerpo. Camino por las arenas blancas hacia el lago y al llegar veo por un instante la silueta de la protectora de la vida que se refleja amablemente en las profundidades.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Voy entrando en las aguas. Mi cuerpo es un remanso sin límite. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;Está inspirado en la carta 21 del Tarot. En las cartas Taroquis, aparece la imagen más aproximada a la de esta experiencia, no así en la primera recopilación de Court de Gibelin o del Tarot de los Bohemios o, por último, del seudo Tarot egipcio. Sobre el Anima Mundi (llamada “el mundo” en el Tarot), hay un grabado muy ilustrativo en el libro de Fludd Utriusque Cosmi Maioris, publicado en 1617. Jung, se refiere también a éste personaje en sus Transformaciones y símbolos de la libido. A su vez, las religiones no dejan de tener en cuenta a éstas vírgenes de las grutas. En ese sentido, la protectora de la vida es una virgen de las grutas con elementos del paganismo griego, tales como la corona de flores y el cervatillo que lame su mano, recordando a Artemisa o su contrafigura romana, Diana. No sería difícil cambiar su corona por una de estrellas, o asentar sus pies sobre una media luna para estar en presencia de una virgen de las grutas, pero patrimonio ya de las nuevas religiones que desplazaron al paganismo. La ambientación del argumento es tropical y eso contribuye a resaltar la extrañeza de la situación. La calidad del agua que bebe el protagonista, trae a cuento al elixir de la juventud. Todos esos elementos, combinados, sirven al mismo objetivo de enaltecer la reconciliación con el propio cuerpo.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== VIII. LA ACCIÓN SALVADORA =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos desplazamos velozmente por una gran carretera. A mi lado conduce una persona que no he visto nunca. En los asientos traseros, dos mujeres y un hombre también desconocidos. El coche corre rodeado por otros vehículos que se mueven imprudentemente, como si sus conductores estuviesen ebrios o enloquecidos. No estoy seguro si está amaneciendo o cae la noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pregunto a mi compañero acerca de lo que está sucediendo. Me mira furtivamente y responde en una lengua extraña: “¡Rex voluntas!” Conecto la radio que me devuelve fuertes descargas y ruido de interferencia eléctrica. Sin embargo, alcanzo a escuchar una voz débil y metálica que repite monótonamente: “... rex voluntas... rex voluntas... rex voluntas...”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desplazamiento de los vehículos se va enlenteciendo, mientras veo al costado del camino numerosos autos volcados y un incendio que se propaga entre ellos. Al detenernos, todos abandonamos el coche y corremos hacia los campos entre un mar de gente que se abalanza despavorida.&lt;br /&gt;
Miro hacia atrás y veo, entre el humo y las llamas, a muchos desgraciados que han quedado atrapados mortalmente, pero soy obligado a correr por la estampida humana que me lleva a empellones. En ese delirio intento, inútilmente, llegar a una mujer que protege a su niño, mientras la turba le pasa por encima, cayendo muchos al suelo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En tanto se generaliza el desorden y la violencia, decido desplazarme en una leve línea diagonal que me permita separarme del conjunto. Apunto hacia un lugar más alto que obligue a frenar la carrera de los enloquecidos. Muchos desfallecientes se toman de mis ropas haciéndolas girones. Pero compruebo que la densidad de gente va disminuyendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He logrado zafarme y ahora sigo subiendo, ya casi sin aliento. Al detenerme un instante, advierto que la multitud sigue una dirección opuesta a la mía, pensando seguramente que al tomar un nivel descendente podrá salir más rápidamente de la situación. Compruebo con horror que aquel terreno se corta en un precipicio. Grito con todas mis fuerzas para advertir, aunque fuera a los más próximos, sobre la inminente catástrofe. Entonces, un hombre se desprende del conjunto y se acerca corriendo hasta mí. Está con las ropas destrozadas y cubierto de heridas. Sin embargo, me produce una gran alegría el que pueda salvarse. Al llegar, me aferra un brazo y gritando como un loco señala hacia abajo. No entiendo su lengua, pero creo que quiere mi ayuda para rescatar a alguien. Le digo que espere un poco, porque en este momento es imposible... Sé que no me entiende. Su desesperación me hace pedazos. El hombre, entonces, trata de volver y en ese momento lo hago caer de bruces. Queda en el suelo gimiendo amargamente. Por mi parte, comprendo que he salvado su vida y su conciencia, porque él trató de rescatar a alguien pero se lo impidieron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subo un poco más y llego a un campo de cultivo. La tierra está floja y surcada por recientes pasadas de tractor. Escucho a la distancia disparos de armas y creo comprender lo que está sucediendo. Me alejo presuroso del lugar. Pasado un tiempo me detengo. Todo está en silencio. Miro en dirección a la ciudad y veo un siniestro resplandor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo a sentir que el suelo ondula bajo mis pies y un bramido que llega de las profundidades me advierte sobre el inminente terremoto. Al poco tiempo, he perdido el equilibrio. Quedo en el suelo lateralmente encogido pero mirando al cielo, presa de un fuerte mareo.&lt;br /&gt;
El temblor ha cesado. Veo una luna enorme, como cubierta de sangre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace un calor insoportable y respiro el aire cáustico de la atmósfera. Entre tanto, sigo sin comprender si amanece o cae la noche... &lt;br /&gt;
Ya sentado, escucho un retumbar creciente. Al poco tiempo, cubriendo el cielo, pasan cientos de aeronaves como mortales insectos que se pierden hacia un ignorado destino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Descubro cerca un gran perro que mirando hacia la luna comienza a aullar, casi como un lobo. Lo llamo. El animal se acerca tímidamente. Llega a mi lado. Acaricio suavemente su pelambre erizada. Noto un intermitente temblor en su cuerpo. El perro se separa de mí y comienza a alejarse. Me pongo en pie y lo sigo. Así recorremos un espacio ya pedregoso hasta llegar a un riachuelo. El animal sediento se abalanza y comienza a beber agua con avidez, pero al momento retrocede y cae. Me acerco, lo toco y compruebo que está muerto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siento un nuevo sismo que amenaza con derribarme, pero pasa. Giro sobre mis talones y diviso en el cielo, a lo lejos, cuatro formaciones de nubes que avanzan con sordo retumbar de truenos. La primera es blanca, la segunda roja, la tercera negra y la cuarta amarilla. Y esas nubes se asemejan a cuatro jinetes armados sobre cabalgaduras de tormenta, recorriendo los cielos y asolando toda vida en la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Corro tratando de escapar de las nubes. Comprendo que si me toca la lluvia, quedaré contaminado. Sigo avanzando a la carrera pero, de pronto, se alza enfrente una figura colosal. Es un gigante que me cierra el paso. Agita amenazante una espada de fuego. Le grito que debo avanzar porque se acercan las nubes radioactivas. Él me responde que es un robot puesto allí para impedir el paso de gente destructiva. Agrega que está armado con rayos, así es que advierte que no me acerque. Veo que el coloso separa netamente dos espacios; aquél del que provengo, pedregoso y mortecino, de ese otro lleno de vegetación y vida. Entonces grito: “¡Tienes que dejarme pasar porque he realizado una buena acción!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es una buena acción? –pregunta el robot.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Es una acción que construye, que colabora con la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Pues bien –agrega– ¿qué has hecho de interés?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–He salvado a un ser humano de una muerte segura y, además, he salvado su conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Inmediatamente, el gigante se aparta y salto al terreno protegido, en el momento en que caen las primeras gotas de lluvia.&lt;br /&gt;
Tengo al frente una granja. Cerca, la casa de los campesinos. Por sus ventanas amarillea un luz suave. Justo ahora, advierto que comienza el día.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegando a la casa, un hombre rudo de aspecto bondadoso me invita a pasar. Adentro hay una familia numerosa preparándose para las actividades del día. Me sientan a la mesa en la que hay dispuesta una comida simple y reconfortante. Pronto me encuentro bebiendo agua pura, como de manantial. Unos niños corretean a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Esta vez –dice mi anfitrión– escapó usted. Pero cuando tenga nuevamente que pasar el límite de la muerte, ¿qué coherencia podrá exhibir?”&lt;br /&gt;
Le pido mayores aclaraciones porque sus palabras me resultan extrañas. Él me explica: “Pruebe recordar lo que podríamos llamar ‘buenas acciones’ (para darles un nombre), realizadas en su vida. Por supuesto que no estoy hablando de esas ‘buenas acciones’ que hace la gente esperando algún tipo de recompensa. Tiene que recordar solamente aquéllas que han dejado en usted la sensación de que lo hecho a otros, es lo mejor para los otros... así de fácil. Le doy tres minutos para que revise su vida y compruebe qué pobreza interior hay en usted, mi buen amigo. Y una última recomendación: si tiene hijos o seres muy queridos, no confunda lo que quiere para ellos con lo que es lo mejor para ellos”. Dicho lo cual, sale de la casa él y toda su gente. Quedo a solas meditando la sugerencia del campesino. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al poco tiempo, el hombre entra y me dice: “Ya ve qué vacío es usted por dentro y si no es vacío, es porque está confuso. O sea, en todos los casos, usted es vacío por dentro. Permítame una recomendación y acéptela porque es lo único que le servirá más adelante. Desde hoy, no deje pasar un solo día sin llenar su vida”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos despedimos. A la distancia escucho que me grita: “¡dígale a la gente eso que usted ya sabe!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me alejo de la granja en dirección a mi ciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto he aprendido hoy: cuando el ser humano sólo piensa en sus intereses y problemas personales, lleva la muerte en el alma y todo lo que toca muere con él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;El enrarecimiento general del argumento se ha logrado destacando la indefinición del tiempo (“no estoy seguro si está amaneciendo, o cae la noche”); confrontando espacios (“Veo que el coloso separa netamente dos espacios, aquél del que provengo pedregoso y mortecino, de ese otro lleno de vegetación y vida”); cortando la posibilidad de conexión con otras personas, o induciendo a una babélica confusión de lenguas (“Pregunto a mi compañero acerca de lo que está sucediendo. Me mira furtivamente y responde en una lengua extraña: ‘Rex voluntas’”). Por último, dejando al protagonista a merced de fuerzas incontrolables (calor, terremotos, extraños fenómenos astronómicos, aguas contaminadas, clima de guerra, gigante armado, etc.). Gracias a los recursos mencionados, el sujeto saliendo de ese tiempo-espacio caótico, puede reflexionar sobre aspectos menos catastróficos de su vida y hacer propuestas de cierta solidez a futuro. Las cuatro nubes amenazantes tienen por referencia el Apocalipsis de Juan de Patmos (6,2 a 6,9): “Y miré y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer. Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo, y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: Ven y mira. Y miré y he aquí, un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano... Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: Ven y mira. Miré y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía”.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== IX. LAS FALSAS ESPERANZAS =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He llegado al lugar que me recomendaron. Estoy frente a la casa del doctor. Una pequeña placa advierte: “Usted que entra, deje toda esperanza.”&lt;br /&gt;
Después de mi llamada, se abre la puerta y una enfermera me hace pasar. Señala una silla en la que me siento. Ella se sitúa tras una mesa, frente a mi. Toma un papel y después de colocarlo en su máquina de escribir, pregunta: –¿Nombre? –y yo respondo. –¿Edad?..., ¿profesión?..., ¿estado civil?... ¿grupo sanguíneo?... La mujer continúa llenando su ficha con mis antecedentes familiares de enfermedad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respondo por mi historia de enfermedades. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Inmediatamente, reconstruyo todos los accidentes sufridos desde mi infancia. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mirándome fijamente, pregunta con lentitud: “¿Antecedentes criminales?”. Por mi parte, respondo con cierta inquietud. Al decirme, “¿cuáles son sus esperanzas?”, interrumpo mi obediente sistema de respuestas y le pido aclaraciones. Sin inmutarse y mirándome como a un insecto, replica: “¡Esperanzas son esperanzas! Así es que empiece a contar y hágalo rápido, porque tengo que encontrarme con mi novio”. Me levanto de la silla y de un manotazo saco el papel de la máquina. Luego, lo rompo tirando los fragmentos en una papelera. Doy media vuelta y me dirijo a la puerta por la que entré Compruebo que no la puedo abrir. Con molestia evidente, grito a la enfermera que la abra. No me responde. Giro sobre mí y veo que la pieza está vacía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A grandes pasos llego a la otra puerta, comprendiendo que tras ella está el consultorio. Me digo que allí estará el doctor y que le presentaré mis quejas. Me digo que por allí escapó esa maravilla de enfermera. Abro y alcanzo a frenarme a escasos centímetros de una pared. “Tras la puerta una pared, muy bonita idea!”... Corro hacia la primera puerta, ahora se abre y choco nuevamente con el muro que me cierra el paso.&lt;br /&gt;
Escucho una voz de hombre que me dice por un altavoz: “¿Cuáles son sus esperanzas?”. Recomponiéndome, le espeto al doctor que somos gente adulta y que, lógicamente, mi mayor esperanza es salir de esta ridícula situación. Él dice: “La placa en la pared de entrada advierte al que llega que deje toda esperanza”. La situación se me aparece como una broma grotesca, de modo que me siento en la silla a esperar algún tipo de desenlace.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Comencemos de nuevo –dice la voz–. Usted recuerda que en su niñez, tenía muchas esperanzas. Con el tiempo, advirtió que jamás se iban a cumplir. Abandonó pues, esos lindos proyectos... Haga memoria.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Más adelante –continúa la voz– sucedió otro tanto y tuvo que resignarse a que sus deseos no se cumplieran... Recuerde.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Por fin, usted tiene varias esperanzas en este momento. No me refiero a la esperanza de salir del encierro ya que este truco de ambientación ha desaparecido. Estoy hablando de otra cosa. Estoy hablando de cuáles son sus esperanzas a futuro.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Y cuales de ellas, usted sabe secretamente, no se cumplirán jamás? Píenselo con sinceridad.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Sin esperanzas, no podemos vivir. Pero cuando sabemos que son falsas, no las podemos mantener indefinidamente ya que tarde o temprano todo terminará en una crisis de fracaso. Si pudiera profundizar en su interior, llegando a las esperanzas que reconoce no se cumplirán y si, además, hiciera el trabajo de dejarlas aquí para siempre, ganaría en sentido de realidad. Así es que trabajemos de nuevo el problema... Busque las más profundas esperanzas. Esas que según siente, nunca se realizarán. ¡Cuidado con equivocarse! Hay cosas que le parecen posibles, a esas no las toque. Tome sólo aquellas que no se cumplirán. Vamos, búsquelas con toda sinceridad, aunque le resulte un poco doloroso.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Al salir de la habitación, propóngase dejarlas aquí para siempre.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Y ahora, terminemos el trabajo. Estudie, en cambio, aquellas otras esperanzas importantes que considera posibles. Le daré una ayuda. Dirija su vida solo por lo que cree posible o que, auténticamente, siente que se cumplirá No importa que luego las cosas no resulten porque, después de todo, le dieron dirección a sus acciones.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“En fin, hemos terminado. Ahora salga por donde entró y hágalo rápido, porque tengo que verme con mi secretaria.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me levanto. Doy unos pasos, abro la puerta y salgo. Mirando la placa de la entrada, leo: “Usted que sale, deje aquí toda falsa esperanza”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;La Experiencia se inicia con elementos de La Divina Comedia, del Dante. Así, en el dintel de la famosa puerta, Dante y Virgilio, leen:  “Per me si va ne la cittá dolente,  per me si va ne l’eterno dolore,  per me si va tra la perduta gente.   Giustizia mosse il mio alto fattore: fecemi la divina potestate,  la somma sapienza e’l primo amore.   Dinanzi a me non fur cose create  se non eterne, e io eterna duro. Lasciate ogni speranza, voi ch’ entrate”.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== X. LA REPETICIÓN =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es de noche. Camino por un lugar débilmente iluminado. Es un callejón estrecho. No veo a nadie. En todo caso, la bruma difunde una luz distante. Mis pasos resuenan con un ominoso eco. Apuro el andar con la intención de llegar al próximo farol.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegando al punto, observo una silueta humana. La figura está a dos o tres metros de distancia. Es una anciana con el rostro semicubierto. De pronto, con una voz quebrada, me pregunta la hora. Miro el reloj y le respondo: “Son las tres de la mañana”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me alejo velozmente, internándome de nuevo en la bruma y la oscuridad, deseando llegar al próximo farol que diviso a la distancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí, nuevamente, está la mujer. Miro el reloj que marca las dos y treinta. Comienzo a correr hasta el farol siguiente y, mientras lo hago, volteo la cabeza hacia atrás. Efectivamente, me alejo de la silueta que permanece quieta a lo lejos. Llegando a la carrera al farol siguiente, percibo el bulto que me espera. Miro el reloj, son las dos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Corro ya sin control pasando faroles y ancianas hasta que, agotado, me detengo a mitad de camino. Miro el reloj y veo en su vidrio el rostro de la mujer. Comprendo que ha llegado el fin... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de todo, trato de entender la situación y me pregunto repetidamente: “¿de qué estoy huyendo?... ¿de qué estoy huyendo?”. La voz quebrada me responde: “Estoy atrás tuyo y adelante. Lo que ha sido, será. Pero eres muy afortunado porque has podido detenerte a pensar un momento. Si resuelves esto, podrás salir de tu propia trampa”. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me siento aturdido y fatigado. No obstante, pienso que hay una salida. Algo me hace recordar varias situaciones de fracaso en mi vida. Efectivamente, ahora evoco los primeros fracasos en mi niñez. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, los fracasos de juventud. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También, los fracasos más cercanos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Caigo en cuenta que en el futuro seguirán repitiéndose, fracasos tras fracasos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todas mis derrotas han tenido algo de parecido y es que las cosas que quise hacer, no estaban ordenadas. Eran confusos deseos que terminaban oponiéndose entre ellos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora mismo descubro que muchas cosas que deseo lograr en el futuro son contradictorias. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé que hacer con mi vida y, sin embargo, quiero muchas cosas confusamente. Sí, temo al futuro y no quisiera que se repitieran fracasos anteriores. Mi vida está paralizada en ese callejón de niebla, entre fulgores mortecinos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Inesperadamente, se enciende una luz en una ventana y desde ella alguien me grita: “¿Necesita algo?”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Sí –le respondo–, ¡necesito salir de aquí!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ah, no!... solo no se puede salir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Entonces, indíqueme cómo hago.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–No puedo. Además, si seguimos gritando, vamos a despertar a todos los vecinos. ¡Con el sueño de los vecinos no se juega! Buenas noches.&lt;br /&gt;
Se apaga la luz. Entonces, surge en mí el más fuerte deseo: salir de esta situación. Advierto que mi vida cambiará solamente si encuentro una salida. El callejón tiene aparentemente un sentido, pero no es sino una repetición, desde el nacimiento a la muerte. Un falso sentido. De farol en farol, hasta que en algún momento se acaben mis fuerzas para siempre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Advierto, a mi izquierda, un cartel indicador con flechas y letras. La flecha del callejón indica su nombre: “Repetición de la vida”. Otra, señala: “Anulación de la vida” y una tercera: “Construcción de la vida” Me quedo reflexionando un momento. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomo la dirección que muestra la tercera flecha. Mientras salgo del callejón a una avenida ancha y luminosa, experimento la sensación de que estoy por descubrir algo decisivo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== XI. EL VIAJE =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo subiendo a pie por el camino montañoso. Me detengo un instante y miro hacia atrás. A la distancia, veo la línea de un río y lo que podría ser una arboleda. Más lejos, un desierto rojizo que se pierde en la bruma del atardecer. Camino unos pasos más, mientras la senda se estrecha hasta quedar borrada. Sé que falta un último tramo, el más difícil, para llegar a la meseta. La nieve apenas molesta mi desplazamiento, así es que continúo el ascenso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He llegado a la pared de roca. La estudio cuidadosamente y descubro en su estructura una grieta por la que podría trepar. Comienzo a subir enganchando los borceguíes en las salientes Pego la espalda en un borde de la grieta, mientras hago palanca con un codo y el otro brazo. Subo. La grieta se ha estrechado. Miro hacia arriba y hacia abajo. Estoy a mitad de camino. Imposible desplazarme en ninguno de los dos sentidos. Cambio la posición, quedando pegado de frente a la resbaladiza superficie. Afirmo los pies y muy despacio, estiro un brazo hacia arriba. La roca me devuelve el jadeo húmedo de la respiración. Palpo sin saber si encontraré una pequeña fisura. Estiro el otro brazo suavemente. Siento que me balanceo. Mi cabeza comienza a separarse lentamente de la piedra. Luego, todo mi cuerpo. Estoy por caer de espaldas... Pero encuentro un pequeño hueco en el que aferro mis dedos. Ya afirmado, continúo el ascenso trepando sin dificultad en el asalto final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por fin llego arriba. Me incorporo y aparece ante mí una pradera interminable. Avanzo unos pasos. Luego, cambio de frente. Hacia el abismo es de noche; hacia la llanura, los últimos rayos del sol fugan en tonalidades múltiples. Estoy comparando ambos espacios cuando escucho un sonido agudo. Al mirar hacia lo alto veo un disco luminoso que, describiendo círculos a mi alrededor, comienza a descender.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se ha posado muy cerca. Movido por una llamada interior me acerco sin prevenciones. Penetro en su interior con la sensación de traspasar una cortina de aire tibio. Al momento, experimento que mi cuerpo se aliviana. Estoy en una burbuja transparente, achatada en su base.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como impulsados por un gran elástico, partimos rectamente. Creo que vamos en dirección a Beta Hydris o, tal vez, hacia NGC3621 (?).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alcanzo a ver, fugazmente, el atardecer en la pradera. Subimos a mayor velocidad, mientras el cielo se ennegrece y la Tierra se aleja. Siento que aumenta la velocidad. Las límpidas estrellas van virando de color hasta desaparecer en la oscuridad total.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al frente, veo un único punto de luz dorado que se agranda. Vamos hacia él. Ahora se destaca un gran aro que se continúa en larguísimo corredor transparente. En un momento, nos detenemos súbitamente. Hemos descendido en un lugar abierto. Atravieso la cortina de aire tibio y salgo del objeto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy entre paredes transparentes que, al atravesarlas, producen musicales cambios de color.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo avanzando hasta llegar a un plano en cuyo centro veo un gran objeto móvil, imposible de capturar con la mirada, porque al seguir una dirección cualquiera en su superficie ésta termina envuelta en el interior del cuerpo. Siento mareo y aparto la vista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encuentro una figura, al parecer, humana. No puedo ver su rostro. Me tiende una mano en la que veo una esfera radiante. Comienzo a acercarme y en un acto de plena aceptación, tomo la esfera y la apoyo en mi frente. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, en silencio total, percibo que algo nuevo comienza a vivir en mi interior. Ondulaciones sucesivas y una fuerza creciente bañan mi cuerpo, mientras brota en mi ser una profunda alegría. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sé que la figura me dice sin palabras: “Regresa al mundo con tu frente y tus manos luminosas”. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así pues, acepto mi destino. Luego, la burbuja y el aro y las estrellas y la pradera y la pared de roca. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por último, el camino y yo, humilde peregrino que regresa a su gente. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo que vuelvo luminoso a las horas, al día rutinario, al dolor del hombre, a su simple alegría. Yo que doy de mis manos lo que puedo, que recibo la ofensa y el saludo fraterno, canto al corazón que del abismo oscuro renace a la luz del ansiado Sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;El veloz desplazamiento de la burbuja, recuerda ese viaje tan espléndidamente narrado por Stapledon en Hacedor de estrellas. La descripción del efecto Doppler, en el cambio de coloración de las estrellas por acción de la velocidad, queda en la Experiencia Guiada disimulada con estas frases: “Siento que aumenta la velocidad. Las límpidas estrellas van virando de color hasta desaparecer en la oscuridad total”. He aquí una curiosa consideración: “Como impulsados por un gran elástico, partimos rectamente. Creo que vamos en dirección a Beta Hydris o, tal vez, hacia NGC 3621 (?)”. ¿Por qué se anotan esas direcciones cósmicas? Si en el momento de la descripción el sol se está poniendo (“Hacia el abismo es de noche; hacia la llanura, los últimos rayos del sol fugan en tonalidades múltiples”), bastará saber a qué hora local está ocurriendo el acontecimiento. Teniendo por antecedente que esta obra fue escrita a mediados de 1988 (es decir, como día central el 30 de junio) y que el lugar en que se redactó esta Experiencia está ubicado a 69 grados longitud oeste y 33 grados latitud sur, la hora local correspondió a las 19 (retrasada cuatro horas respecto de la GMT). En ese momento, el punto de elevación de 90 grados (es decir, el que estaba encima de la burbuja y hacia el cual ésta se dirigía rectamente), nos mostraba un cielo que entre la constelación austral de Crux y la de Corvus, próxima a Antliae, bien puede definir a varios objetos celestes. De entre ellos, los más destacados son justamente Beta Hydris y NGC 3621. Con todas las extrañezas que presentan las Experiencias guiadas, esa licencia astronómica no está fuera de lugar. Con respecto al cuerpo en movimiento, se dice: “Sigo avanzando hasta llegar a un plano en cuyo centro veo un gran objeto móvil, imposible de capturar con la mirada, porque al seguir una dirección cualquiera en su superficie, ésta termina envuelta en el interior del cuerpo. Siento mareo y aparto la vista”. Sin duda, la descripción recuerda algunas construcciones topográficas de la moderna Geometría y que se han plasmado en objetos “envolventes”. Con la puesta en movimiento de ese tipo de cuerpo, se produce un efecto desconcertante. Recordemos el grabado en madera (impreso en cuatro planchas), de la cinta de Moebius de Escher, para acercarnos a la idea central: ese trabajo, aunque estático, nos deja la sensación de superficie paradójica y de percepción paradójica. Hofstadter, en su Gödel, Escher, Bach, explica: “En el concepto de bucles extraños, va implícito el de infinito, pues ¿qué otra cosa es un bucle sino una manera de representar de manera finita un proceso interminable? Y el infinito representa un vasto papel en los dibujos de Escher. En ellos suelen verse copias de un tema determinado que se acoplan las unas en las otras, constituyendo así los análogos visuales de los cánones de Bach”. De acuerdo a esto, el objeto de la Experiencia Guiada sería un “bucle en movimiento”.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== XII. EL FESTIVAL =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acostado en una cama, creo estar en la habitación de un hospital. Escucho apenas el goteo de un grifo de agua mal cerrado. Intento mover los miembros y la cabeza, pero no me responden. Con esfuerzo mantengo los párpados abiertos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me parece que alguien ha dicho a mi lado, que afortunadamente salí de todo peligro... que ahora, todo es cuestión de descanso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Inexplicablemente, esas palabras confusas me traen un gran alivio. Siento al cuerpo adormecido y pesado, cada vez más flojo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El techo es blanco y liso, pero cada gota de agua que escucho caer destella en su superficie como un trazo de luz. Una gota, una raya. Luego otra. Después, muchas líneas. Más adelante, ondulaciones. El techo se va modificando, siguiendo el ritmo de mi corazón. Puede ser un efecto de las arterias de mis ojos, al pasar los golpes de sangre. El ritmo, va dibujando el rostro de una persona joven.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¡Eh, tú! –me dice– ¿por qué no vienes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Claro –pienso– ¿por qué no?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...Allí adelante se desarrolla el festival de música y el sonido de los instrumentos inunda de luz un enorme espacio tapizado de hierba verde y flores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy recostado en el prado, mirando hacia el escenario. A mi alrededor hay una enorme cantidad de gente, pero me agrada el hecho de ver que no está apiñada porque hay mucho espacio. A la distancia, alcanzo a ver antiguos amigos de la niñez. Siento que están realmente a gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fijo la atención en una flor, conectada a su rama por un delgado tallo de piel transparente en cuyo interior se va profundizando el verde reluciente. Estiro la mano, pasando suavemente un dedo por el tallo terso y fresco, apenas interrumpido por pequeñísimos abultamientos. Así, subiendo por entre hojas de esmeralda, llego a los pétalos que se abren en una explosión multicolor. Pétalos como cristales de catedral solemne, pétalos como rubíes y como fuego de leños amanecidos en hoguera... Y en esa danza de matices, siento que la flor vive como si fuera parte mía. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la flor, agitada por mi contacto, suelta una gota de rocío amodorrado apenas prendida en una hoja final. La gota vibra en óvalo, luego se alarga y ya en el vacío se aplana para redondearse nuevamente, cayendo en un tiempo sin fin. Cayendo, cayendo, en el espacio sin límite... Por último, dando en el sombrero de un hongo, rueda por él como pesado mercurio, para deslizarse hasta sus bordes. Allí, en un espasmo de libertad, se abalanza sobre un pequeño charco en el que levanta el tormentoso oleaje que baña a una isla de piedra-mármol. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alzo la mirada para ver a una abeja dorada que se acerca a libar en la flor. Y en ese violento espiral de vida contraigo mi mano irrespetuosa, alejándola de aquella perfección deslumbrante. Mi mano... La miro atónito, como si la viera por primera vez. Dándola vuelta, flexionando y estirando los dedos, veo las encrucijadas de la palma y en sus líneas comprendo que todos los caminos del mundo convergen allí. Siento que mi mano y sus profundas líneas no me pertenecen y agradezco en mi interior la desposesión de mi cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adelante se desarrolla el festival y yo sé que la música me comunica con esa muchacha que mira sus vestidos y con el hombre joven que, acariciando un gato azul, se respalda en el árbol. Sé que antes he vivido esto mismo y que he captado la rugosa silueta del árbol y las diferencias de volumen de los cuerpos. Otra vez ya, he advertido esas nubes ocre de forma blanda, pero como de cartón recortado en el celeste límpido del cielo. Y también he vivido esa sensación sin tiempo en que mis ojos parecen no existir, porque ven todo con transparencia como si no fueran ojos del mirar diario, aquellos que enturbian la realidad. Siento que todo vive y que todo está bien. Que la música y las cosas no tienen nombre y que nada, verdaderamente, puede designarlas. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las mariposas de terciopelo que vuelan a mi alrededor, reconozco la calidez de los labios y la fragilidad de los sueños felices. El gato azul se desplaza cerca mío. Caigo en cuenta de algo obvio: se mueve por sí solo, sin cables, sin control remoto. Lo hace por sí mismo y eso me deja atónito. En sus perfectos movimientos y tras los hermosos ojos amarillos, sé que hay una vida y que todo lo demás es un disfraz, como la corteza del árbol, como las mariposas, como la flor, como la gota mercurial, como las nubes recortadas, como la mano de los caminos convergentes. Por un momento, me parece comunicar con algo universal. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...Pero una voz suave, me interrumpe justo antes de pasar a otro estado de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Usted cree que así son las cosas? –me susurra la desconocida–. Le diré que no son de ese modo, ni del otro. Usted, pronto volverá a su mundo gris, sin profundidad, sin alegría, sin volumen. Y creerá que ha perdido la libertad. Por ahora no me entiende, ya que no tiene capacidad de pensar a su antojo. Su aparente estado de libertad es sólo producto de la química. Esto le sucede a miles de personas a las que aconsejo cada vez. Buenos días!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La amable señora ha desaparecido. Todo el paisaje empieza a girar en un espiral gris claro, hasta que aparece el techo ondulante. Oigo la gota de agua del grifo. Sé que estoy acostado en una habitación. Experimento que el embotamiento de los sentidos se diluye. Pruebo mover la cabeza y responde. Luego, los miembros. Me estiro y compruebo que estoy en perfectas condiciones. Salto de la cama reconfortado, como si hubiera descansado años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camino hasta la puerta de la habitación. La abro. Encuentro un pasillo. Camino velozmente en dirección a la salida del edificio. Llego hasta ella. Veo una gran puerta abierta, por la que pasa mucha gente en ambas direcciones. Bajo unos escalones y llego a la calle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es temprano. Miro la hora en el reloj de pared y comprendo que debo apurarme. Un gato asustado cruza por entre peatones y vehículos. Lo miro correr y, sin saber por qué, me digo a mí mismo: “Hay otra realidad que mis ojos no ven todos los días”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== XIII. LA MUERTE =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que estoy en un teatro. Todo está a oscuras. Poco a poco comienza a iluminarse la escena, pero he aquí que yo estoy en ella.&lt;br /&gt;
El ambiente es cinematográfico. Por allí luces de antorchas, en el fondo una gigantesca balanza de dos brazos. Creo que el techo, posiblemente abovedado, está a mucha altura porque no veo sus límites. Alcanzo a reconocer algunas paredes de roca, árboles y pantanos alrededor del centro de escena. Tal vez todo se continúe en una selva muy espesa. Por todas partes hay figuras humanas que se mueven furtivamente.&lt;br /&gt;
Súbitamente dos sujetos encapuchados aferran mis brazos. Entonces una voz grave me pregunta:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿De dónde vienes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé que responder así que explico que vengo de “adentro”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es “adentro”?, –dice la voz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ensayo una respuesta: “Como vivo en la ciudad, el campo es ‘afuera’. Para la gente del campo, la ciudad también es ‘afuera’. Yo vivo en la ciudad o sea ‘adentro’ y por eso digo que vengo de ‘adentro’ y ahora estoy ‘afuera’”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Eso es una estupidez, tú entras a nuestros dominios de manera que vienes de “afuera”. Este no es el campo sino que es tu “adentro”. ¿No pensaste acaso que esto era un teatro? Entraste al teatro que, a su vez, está en tu ciudad. La ciudad en que vives está afuera del teatro.&lt;br /&gt;
–No –respondo–, el teatro es parte de la ciudad en que vivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Escucha insolente –dice la voz–, terminemos con esta discusión ridícula. Para empezar te diré que ya no vives en la ciudad. Vivías en la ciudad, por lo tanto tu espacio de “adentro” o de “afuera” se quedó en el pasado. Así, estás en otro espacio-tiempo. En esta dimensión las cosas funcionan de otra manera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De inmediato, aparece al frente un vejete portando en su diestra un recipiente. Al llegar a mí introduce la otra mano en mi cuerpo como si este fuera de mantequilla. Primeramente extrae mi hígado y lo coloca en la vasija, luego procede con los riñones, el estómago, el corazón y, por último, saca sin profesionalismo todo lo que va encontrando hasta que termina desbordando el receptáculo. Por mi parte, no siento nada especial. El sujeto gira sobre sí mismo y llevando mis vísceras hasta la balanza, concluye depositándolas en uno de los platos que desciende hasta tocar el piso. Entonces pienso que estoy en una carnicería en la que se pesan trozos de animales ante la vista de los clientes. En efecto, una señora portando un cesto trata de apoderarse de mis entrañas, pero es rechazada por el vejete que le grita: “Pero ¿qué es esto? ¿Quién le ha autorizado a llevarse las piezas?” El personaje entonces, sube por una escalerilla hasta el plato en alto y allí deposita una pluma de búho en el plato vacío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La voz vuelve a dirigirse a mi con estas palabras: “Ahora que estás muerto y has descendido hasta el umbral del mundo de las sombras, te dirás: ‘están pesando mis vísceras’, y será cierto. Pesar tus vísceras es pesar tus acciones”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los encapuchados que me flanqueaban dejan mis brazos en libertad y comienzo a caminar lentamente pero sin dirección precisa. La voz continúa: “Las vísceras bajas están en el fuego infernal. Los cuidadores del fuego se muestran siempre activos e impiden que se acerquen aquellos a quienes deseas”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me doy cuenta que la voz va guiando mis pasos y que a cada insinuación cambia la escena. La voz dice: “Primeramente, pagarás a los cuidadores. Luego entrarás al fuego y recordarás los sufrimientos que causaste a otros en la cadena del amor. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Pedirás perdón a los maltratados por ti y saldrás purificado únicamente cuando te reconcilies. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Entonces, llama por su nombre a los perjudicados y ruégales que te permitan ver sus rostros. Si ellos acceden, escucha con cuidado sus consejos porque estos son tan suaves como brisas lejanas. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Agradece con sinceridad y parte siguiendo la antorcha de tu guía. El guía atravesará oscuros pasadizos y llegará contigo a una cámara en donde aguardan las sombras de aquellos que has violentado en tu existencia. Ellos, todos ellos, están en la misma situación sufriente en la que un día los dejaras. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Pídeles perdón, reconcíliate y bésalos uno por uno antes de partir. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Sigue al guía que bien sabe llevarte a tus lugares de naufragio, a los lugares de las cosas irreparablemente yertas. ¡Oh, mundo de las grandes pérdidas en el que sonrisas y encantos y esperanzas son tu peso y tu fracaso! Contempla tu larga cadena de fracasos y para ello, pide al guía que alumbre lentamente todas aquellas ilusiones. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Reconcíliate contigo mismo, perdónate a ti mismo y ríe. Entonces verás como del cuerno de los sueños surge un viento que lleva hacia la nada el polvo de tus ilusorios fracasos”. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De pronto, toda la escena cambia y me encuentro en otro ambiente en el que escucho: “Aún en el bosque oscuro y frío, sigues a tu guía. Las aves de malos presagios rozan tu cabeza. En los pantanos, lazos serpentinos te rodean. Haz que tu guía te lleve hacia la gruta. Allí no puedes avanzar a menos que pagues tu precio a las formas hostiles que defienden la entrada. Si, finalmente, logras penetrar pídele al guía que vaya iluminando a izquierda y a derecha. Ruégale que acerque su antorcha a los grandes cuerpos de mármol de aquellos que no has podido perdonar. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Perdónalos uno por uno y cuando tu sentimiento sea verdadero, las estatuas se irán convirtiendo en seres humanos que te sonreirán y extenderán hacia ti sus brazos en un himno de agradecimiento. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Sigue al guía fuera de la gruta y no mires atrás por ninguna circunstancia. Deja a tu guía y vuelve aquí, a donde se pesan las acciones de los muertos. Ahora mira el plato de balanza en el que están depositadas tus acciones y comprueba como éstas suben y son más livianas que una pluma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siento un quejido metálico al tiempo que veo elevarse el plato en el que está depositada la vasija.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la voz concluye: “Has perdonado a tu pasado. Demasiado tienes como para pretender más por ahora. Si tu ambición te llevara más lejos podría suceder que no volvieras a la región de los vivos. Demasiado tienes con la purificación de tu pasado. Yo te digo ahora: ‘Despierta y sal fuera de este lugar’”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las luces de la escena se van apagando lentamente, mientras siento que estoy afuera de aquel mundo y nuevamente adentro de éste. Pero también advierto que en este mundo contengo las experiencias de aquel otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Segunda parte: juegos de imágenes ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== I. EL ANIMAL =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me encuentro en un lugar totalmente oscuro. Tanteando con el pie, siento que el terreno es irregular, entre vegetal y pedregoso. Sé que en alguna parte hay un abismo. Percibo muy cerca a ese animal que siempre me provocó la inconfundible sensación de asco y terror. Tal vez un animal, tal vez muchos... pero es seguro que algo se aproxima irremisiblemente. Un zumbido en mis oídos, a veces confundido con un viento lejano, contrasta el silencio definitivo. Mis ojos muy abiertos no ven, mi corazón se agita y si la respiración es fina como un hilo, la garganta oprime el paso de un sabor amargo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algo se acerca, pero ¿qué hay atrás mío que me eriza y que enfría mis espaldas como un hielo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis piernas flaquean y si algo me atrapa o salta sobre mí desde atrás, no tendré defensa alguna. Estoy inmóvil... sólo espero. Pienso atropelladamente en el animal y en aquellas ocasiones en que estuvo cerca mío. Especialmente, en aquél momento. Revivo aquel momento. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué pasaba entonces? ¿Qué sucedía en mi vida entonces? Trato de recordar las frustraciones y los temores que me acompañaban cuando ocurrió aquello. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si, yo estaba en una encrucijada en mi vida y ella coincidió con el [[accidente]] del animal. Tengo necesidad imperiosa de encontrar la relación. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Advierto que puedo reflexionar con más calma. Admito que hay animales que suscitan una reacción de desagrado en casi todas las personas, pero también comprendo que no todos se descontrolan ante su presencia. Pienso en ese hecho. Cotejo el aspecto del peligroso ser, con la situación que vivía cuando ocurrió aquello. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, ya en calma, trato de sentir qué parte de mi cuerpo es la que protegería del peligroso animal. Luego relaciono esa parte con la situación difícil que vivía cuando ocurrió el accidente, tiempo atrás. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El animal provocó en mí la aparición de ese momento de mi vida que no está resuelto. Ese momento oscuro y doloroso que a veces no recuerdo es el punto que me debo aclarar. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veo hacia arriba un cielo nocturno límpido y adelante el arrebol de un nuevo amanecer. Muy rápidamente, el día trae consigo la vida definida. Aquí, en esta pradera suave camino con libertad sobre una alfombra de hierbas cubiertas de rocío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un vehículo se aproxima velozmente. Se detiene a mi lado y de él descienden dos personas vestidas de enfermeros. Me saludan cordialmente y explican que han capturado al animal que me provoca sobresalto. Comentan que cuando reciben un mensaje de miedo salen a la caza y, capturando al animal se lo muestran a la persona afectada para que lo estudie bien. Seguidamente, ponen ante mi al animal cuidadosamente resguardado. Se trata de un ejemplar indefenso. Aprovecho para examinarlo muy lentamente desde todos los ángulos y distancias. Los hombres lo acarician con suavidad y el animalito responde amigablemente. Luego, me invitan a que haga lo mismo. Siento una fuerte aprehensión, pero a la sacudida primera que experimento en la piel, sigue un nuevo intento y luego otro hasta que, finalmente, puedo acariciarlo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El responde pacíficamente y con movimientos sumamente perezosos. Luego se va reduciendo de tamaño, hasta desaparecer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras el vehículo parte, trato de recordar nuevamente la situación que vivía cuando (hace mucho tiempo) la presencia del animal me provocó terror. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Experimento un fuerte impulso y empiezo a correr deportivamente, aprovechando la mañana y su aire saludable. Me muevo rítmicamente y sin fatiga mientras respiro en profundidad. Acelero la velocidad sintiendo los músculos y el corazón trabajar como una máquina perfecta. Corriendo libremente recuerdo mi temor, pero siento que soy más fuerte y que pronto lo habré vencido para siempre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras el sol ilumina desde lo alto voy acercándome velozmente a mi ciudad, con los pulmones henchidos y los músculos moviéndose en armónica sincronización. Siento aquellas partes de mi cuerpo, en las que hacía presa el temor, fuertes e inatacables. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== II. EL TRINEO =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy en una gran explanada cubierta de nieve. A mi alrededor hay muchas personas practicando deportes de invierno. Me doy cuenta que hace frío, no obstante el espléndido sol, por el vapor que sale de mi boca. Siento, a veces, ráfagas heladas que golpean mi cara... pero me agrada mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercan varios amigos transportando un trineo. Me indican que me suba y lo maneje. Explican que su diseño es perfecto y que es imposible perder el control. Así es que sentándome en él, ajusto las correas y herrajes. Me coloco las gafas y pongo en marcha las turbinas que silban como pequeños jets. Oprimo suavemente el acelerador con el pie derecho y el trineo empieza a moverse. Aflojo el pie y aprieto el izquierdo. El aparato se detiene dócilmente. Luego, maniobro con el volante a derecha e izquierda sin esfuerzo alguno. Entonces, dos o tres amigos salen adelante mío, deslizándose en sus esquíes. “¡Vamos!”, gritan. Y se lanzan desde la explanada, zigzagueando en el descenso, por la magnífica ladera montañosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprieto el acelerador y comienzo a moverme con una suavidad perfecta. Empiezo el descenso tras los esquiadores. Veo el hermoso paisaje cubierto de nieve y coníferas. Más abajo, algunas casas de madera y allí, a lo lejos, un valle luminoso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acelero sin temor y paso a un esquiador, luego a otro y, finalmente, al tercero. Mis amigos saludan con gran algarabía. Enfilo hacia los pinos que aparecen en mi trayecto y los eludo con movimientos impecables. Entonces, me dispongo a dar más velocidad a la máquina. Aprieto a fondo el acelerador y siento la tremenda potencia de las turbinas. Veo pasar los pinos a mis costados, como sombras imprecisas, mientras la nieve queda atrás flotando en finísima nube blanca. El viento helado me estira la piel del rostro y tengo que esforzarme para mantener los labios apretados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veo un refugio de madera que se agranda velozmente y, a sus costados, sendos trampolines de nieve para práctica de salto gigante en esquí. No vacilo, apunto hacia el de la izquierda. En un instante estoy sobre él y en ese momento corto el contacto de los motores, para evitar un posible incendio en la caída... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He salido catapultado hacia arriba, en un vuelo estupendo. Sólo escucho el bramido del viento, mientras empiezo a caer cientos de metros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aproximándome a la nieve, compruebo que mi ángulo de caída va coincidiendo perfectamente con la inclinación de la ladera y así, toco el plano delicadamente. Enciendo las turbinas y sigo acelerando mientras me acerco al valle. He comenzado a frenar poco a poco. Levanto mis gafas y enfilo lentamente hacia el complejo hotelero desde el que salen numerosos funiculares, que llevan deportistas a los montes. Finalmente, entro en una explanada. Adelante y a la derecha, observo la boca negra de un túnel como de ferrocarril. Apunto despacio hacia él, sobrepasando unas charcas de nieve derretida. Al llegar a la boca, me cercioro: no hay vías de tren, ni huellas de vehículos. Sin embargo, pienso que podrían desplazarse por allí grandes camiones. Tal vez se trate del depósito de los quitanieves. Sea como fuere, entro lentamente en el túnel. Está débilmente iluminado. Enciendo el faro delantero y su fuerte haz me permite ver un camino recto por varios cientos de metros. Acelero. El sonido de los jets retumba y los ecos se entremezclan. Veo adelante que el túnel se curva y en lugar de frenar acelero, de manera que llegando al lugar me deslizo por la pared sin inconveniente. Ahora el camino desciende y, más adelante, se curva hacia arriba describiendo un espiral como si se tratara de un serpentín o un fantástico resorte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acelero, estoy bajando. Emprendo la subida y comprendo que en un momento estoy corriendo por el techo, para bajar nuevamente y volver a una línea recta. Freno suavemente y me dispongo a descender en una caída parecida a la de una montaña rusa. La pendiente es muy pronunciada. Comienzo la bajada pero voy frenando simultáneamente. La velocidad se va amortiguando. Veo que me estoy desplazando sobre un puente angosto que corta el vacío. A ambos lados hay una profunda oscuridad. Freno aún más y tomo la recta horizontal del puente que tiene el exacto ancho del trineo. Pero me siento seguro. El material es firme. Al mirar tan lejos como lo permite la luz del faro, mi camino aparece como un hilo tenso separado de todo techo, de todo fondo, de toda pared..., separado por distancias abismales. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Detengo el vehículo, interesado por el efecto de la situación. Empiezo a imaginar diversos peligros pero sin sobresalto: el puente cortándose y yo cayendo al vacío. Luego, una inmensa araña descendiendo por su grueso hilo de seda... bajando hasta mí, como si fuera yo una pequeña mosca. Por último, imagino un derrumbe colosal y largos tentáculos que suben desde las oscuras profundidades. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el decorado es propicio, compruebo que tengo suficiente fuerza interior como para vencer los temores. De manera que intento, una vez más, imaginar algo peligroso o abominable y me abandono a esos pensamientos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He superado el trance y me siento reconfortado por la prueba que me impuse, de manera que conecto las turbinas y acelero. Paso el puente y llego nuevamente a un túnel parecido al del comienzo. A marcha veloz, tomo una subida muy larga. Pienso que estoy llegando al nivel de salida. Veo la luz del día que va aumentando de diámetro. Ahora, en línea recta, salgo raudo a la explanada abierta del complejo hotelero. Voy muy despacio, eludiendo gente que camina a mi alrededor. Así continúo muy despacio, hasta llegar a un extremo del lugar que conecta con las canchas de esquí Bajo las gafas y comienzo a acelerar para llegar con suficiente velocidad a la ladera, que terminará en la cima desde la que comencé mi recorrida. Acelero, acelero, acelero... Estoy subiendo el plano inclinado a la increíble velocidad que tuve en la bajada. Veo acercarse el refugio de madera y los dos trampolines a sus costados, sólo que ahora se presenta una pared vertical que me separa de ellos. Giro a la izquierda y continúo el ascenso hasta pasar por un costado, a la altura de las rampas. Los pinos pasan a mi lado como sombras imprecisas, mientras la nieve queda atrás flotando en finísima nube blanca... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adelante veo a mis tres amigos parados, saludándome con sus bastones en alto. Giro en círculo cerrado alrededor de ellos, arrojándoles cortinas de nieve. Continúo el ascenso y llego a la cima del monte. Me detengo. Interrumpo el contacto de las turbinas. Levanto mis gafas. Suelto las hebillas de las correas y salgo del trineo. Estiro las piernas y luego todo el cuerpo, apenas entumecido. A mis pies y descendiendo por la magnífica ladera veo las coníferas y muy lejos, como un conjunto irregular, el complejo hotelero. Siento el aire purísimo y el efecto del sol de montaña curtiendo la piel de mi cara. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== III. EL DESHOLLINADOR =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy en una habitación sentado al lado de una persona que no conozco, pero que me es de una confianza absoluta. Tiene todas las características de un buen consejero: bondad, sabiduría y fuerza. Sin embargo, muchos le dan el pintoresco mote de “deshollinador”. Lo he venido a consultar sobre algunos problemas personales y, por su parte, ha respondido que mis tensiones internas son tan fuertes que lo más recomendable es hacer un ejercicio de “limpieza”. Su discreción es tan grande que al estar sentado a mi lado y no fijar la mirada en mi, puedo expresarme libremente. De esta manera, establecemos una muy buena relación. Me pide que me distienda completamente, aflojando los músculos. Me ayuda, apoyando sus manos en mi frente y en los distintos músculos de la cara. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me toma la cabeza y la mueve de izquierda a derecha; adelante y atrás, para que relaje el cuello y los hombros. Destaca como importante que los ojos y la mandíbula queden flojos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Indica posteriormente que suelte los músculos del tronco. Primeramente, los de adelante. Después, los de atrás. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se ha preocupado de las tensiones en brazos y piernas porque, según asegura, ellos se distienden solos como consecuencia de lo anterior. Me recomienda ahora que sienta a mi cuerpo blando, como de goma; “tibio” y pesado, hasta encontrar una sensación algodonosa y placentera. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dice: “Vamos derecho al grano. Revise hasta el último detalle ese problema que lo tiene a mal traer. Considere que no estoy aquí para juzgarlo. Yo soy un instrumento suyo y no a la inversa”. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Piense –continúa– en aquello que no le contaría a nadie por ningún motivo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuéntemelo –dice– detenidamente. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si lo desea, siga diciéndome todo lo que le haría bien transmitir. Dígalo sin preocuparse por las expresiones y suelte sus emociones libremente.” (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasado un tiempo, el deshollinador se levanta y toma un objeto alargado, ligeramente curvo. Se pone enfrente mío y dice: “¡Abra la boca!”. Le obedezco. Luego siento que me introduce una especie de pinza larga que me llega hasta el estómago. Sin embargo, advierto que puedo tolerarla... De pronto grita: “¡Lo atrapé!” y comienza a retirar el objeto, poco a poco. Al principio creo que me desgarra algo, pero luego siento que se produce en mí una agitación placentera, como si desde las entrañas y los pulmones se fuera desprendiendo algo que estuvo malignamente adherido durante mucho tiempo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Va retirando la pinza. Me asombro al sentir que apresado por ella, va saliendo de mi boca una forma dulzona, maloliente y viscosa, que se retuerce... Por último, el deshollinador coloca al desagradable ser en un frasco transparente mientras experimento un inmenso alivio, como una purificación interna de mi cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De pie, observo boquiabierto la repugnante “cosa” que se va diluyendo hasta quedar transformada en una gelatina informe. Al poco tiempo, es ya un líquido oscuro. Luego sigue aclarándose, para terminar por consumirse al escapar como gas a la atmósfera. En menos de un minuto, el frasco ha quedado perfectamente limpio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya ve –dice el deshollinador– por eso se llama “limpieza” a este procedimiento. En fin, hoy no ha estado mal. Un poco de problema cotidiano con algo de humillación; una dosis de traición y algún aderezo de conciencia culposa. Resultado: un pequeño monstruo que le impedía tener buenos sueños, buena digestión y buenas otras cosas. Si usted viera... a veces he sacado monstruos enormes. Bien, no se preocupe si conserva una sensación desagradable por un rato... Me despido de usted.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== IV. EL DESCENSO =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en un pequeño barco, mar adentro. Al comenzar a levar ancla notamos que ésta se ha trabado. Anuncio a mis compañeros que iré a ver qué pasa. Bajo por una escalerilla entrando en el agua calma. Al sumergirme veo un cardumen de pequeños peces, el casco del barco y la cadena del ancla. Nado hacia ella y aprovechándola, desciendo. Noto que puedo respirar sin dificultad de manera que continúo bajando por la cadena hasta llegar al fondo, ya poco iluminado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ancla está atascada en unos restos de metal. Me acerco, tirando fuertemente hacia arriba. El piso cede. He levantado una tapa que deja al descubierto cierto espacio cuadrado por el que me introduzco. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nado a mayor profundidad y al sentir una corriente submarina fría, sigo su dirección. Termino tocando una superficie lisa, cubierta a tramos por vegetales marinos. Asciendo sin alejarme de ella. A medida que refloto, percibo mayor claridad. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emerjo en un ojo de agua adentro de una caverna, difusamente iluminada. Subo a una especie de plataforma. Camino unos pasos y descubro escalinatas. Comienzo a bajar por ellas sigilosamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pequeño pasadizo se estrecha cada vez más, mientras sigo descendiendo por la escalera ahora muy resbaladiza. Veo teas encendidas con regularidad. Ahora, la bajada se ha tornado casi vertical. El ambiente es húmedo y sofocante. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una reja oxidada, a modo de puerta, me impide el paso. Empujo y se abre rechinando. La escalera ha terminado y ahora hay sólo una rampa embarrada por la que me desplazo con cuidado. El olor es pegajoso, casi sepulcral. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una ráfaga de aire amenaza apagar las antorchas. Al fondo, escucho el rugido de un mar embravecido azotando las rocas. Comienzo a experimentar dudas acerca de mi regreso. El viento silba con fuerza, apagando la tea más baja. Entonces, empiezo a subir frenando todo impulso de sobresalto. Lentamente, asciendo por la rampa barrosa. Llego a la puerta oxidada. Está cerrada... La abro nuevamente y continúo subiendo fatigosamente por las escaleras casi verticales, mientras las antorchas siguen apagándose a mis espaldas. La escalera de piedra está cada vez más resbaladiza de manera que doy cuidadosos pasos. He alcanzado la cueva. Llego a la plataforma y me sumerjo en el ojo de agua en el instante en que se apaga la última luz Desciendo hacia las profundidades, tocando la superficie lisa y vegetal. Todo está a oscuras. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al sentir una correntada fría, nado en dirección opuesta con gran dificultad. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Logro salir de la corriente. Ahora subo verticalmente, hasta que doy con un techo de piedra. Busco en todas las direcciones para encontrar la apertura cuadrada. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He llegado al lugar. Paso por el orificio. Ahora desengancho el ancla de su trampa y apoyo mis pies en ella mientras muevo la cadena para avisar a mis camaradas. Desde arriba están izando el ancla conmigo como pasajero. Lentamente se va iluminando el espacio acuático, mientras observo un fascinante arco iris de seres submarinos. Emerjo. Suelto la cadena y aferrándome a la escalerilla del barco, subo ante los vítores y bromas de mis amigos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== V. EL ASCENSO =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es de día. Entro en una casa. Comienzo lentamente a subir por unos escalones. Llego a un primer piso. Continúo subiendo. Estoy en la azotea. Observo una escalera de metal en espiral. No tiene barandas de protección. Debo ascender para llegar al tanque de agua. Lo hago con tranquilidad. Estoy sobre el tanque. Su base es pequeña. Toda la estructura se mueve por las ráfagas de viento. Estoy de pie. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me acerco al borde. Abajo veo la azotea de la casa. Me siento atraído por el vacío pero me repongo y continúo mirando. Luego, paseo la vista por el paisaje. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Arriba mío hay un helicóptero. Bajan desde él una escalerilla de soga. Los travesaños son de madera. Tomo la escalera y apoyo los pies en el último barrote. El aparato sube lentamente. Allí abajo queda el tanque de agua cada vez más diminuto. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subo por la escalera hasta llegar a la compuerta. Trato de abrirla pero está trancada. Miro hacia abajo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Han corrido la puerta de metal. Un joven piloto me tiende la mano. Entro. Subimos velozmente. Alguien anuncia que hay una falla en el motor. Al poco tiempo escucho un sonido de engranajes rotos. La hélice de sustentación se ha atascado. Empezamos a perder altura cada vez más rápidamente. Se distribuyen paracaídas. Los dos tripulantes saltan al vacío. Estoy en el borde de la compuerta, mientras la caída se hace vertiginosa. Me decido y salto. Voy cayendo de frente. La aceleración me impide respirar. Tiro de una anilla y el paracaídas se proyecta como una larga sábana hacia arriba. Siento un fuerte tirón y un rebote. He frenado la caída. Debo acertar al tanque de agua, de otro modo caeré sobre los cables de alta tensión o en los pinos cuyas puntas me esperan como afiladas agujas. Maniobro tirando del cordaje. Afortunadamente, el viento me ayuda. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Caigo sobre el tanque, rodando hasta el borde. El paracaídas me envuelve. Me desembarazo de él y veo como cae desordenadamente. Estoy nuevamente en pie. Muy lentamente, comienzo a bajar la escalera en espiral. Llego a la azotea, bajando luego hasta el primer piso. Continúo descendiendo hasta llegar a la habitación... lo hago sin apuro. Estoy en la planta baja de la casa. Voy hasta la puerta, la abro y salgo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== VI. LOS DISFRACES =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy sin ropas en un campo nudista. Me siento observado cuidadosamente por personas de distinto sexo y edad. Alguien me dice que la gente me estudia porque ha notado que tengo problemas. Recomienda que cubra mi cuerpo. Entonces me pongo una gorra y unos zapatos. Inmediatamente los nudistas se desentienden de mí Termino de vestirme y salgo del campo... debo llegar pronto a la fiesta. Entro en una casa y en el recibidor, un petimetre me dice que para entrar al salón debo vestirme adecuadamente, ya que se trata de una fiesta de disfraces. Señala a un lado y allí veo un vestuario repleto de ropas y máscaras insólitas. Empiezo a elegir detenidamente. Ante un conjunto de espejos que hacen ángulo entre sí, voy probando disfraces y caretas. Puedo verme desde distintos puntos. Me pruebo el modelo y la máscara que peor me quedan. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora he encontrado el mejor de los conjuntos y la mejor máscara. Observo desde todos los ángulos. Cualquier detalle imperfecto es modificado de inmediato hasta que todo encaja maravillosamente bien. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entro radiante al gran salón en el que se desarrolla la fiesta. Hay mucha gente, toda disfrazada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se produce un silencio y todos aplauden la perfección del modelo que llevo. Me hacen subir a una tarima y piden que baile y cante. Lo hago. (*)&lt;br /&gt;
Ahora el público solicita que me saque la máscara y que repita la operación. Al disponerme a hacerlo, noto que estoy vestido con aquél conjunto desagradable que me probé en primer lugar. Para colmo de males, estoy a cara descubierta. Me siento ridículo y monstruoso. No obstante, canto y bailo frente al público asimilando las mofas y los silbidos de reprobación. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un imprudente mosquetero, saltando a la tarima, me empuja injuriándome. Entonces, empiezo a convertirme en animal ante su desconcierto. Sigo cambiando, pero siempre conservando mi propio rostro: primero soy un perro, luego un pájaro, por último un gran sapo. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acerca hasta mí una torre de ajedrez y me dice: “¡Debería darle vergüenza... asustar a los niños de ese modo!” Entonces, vuelvo a mi estado normal vestido con la ropa de todos los días. Estoy reduciéndome lentamente. Ya tengo la estatura de un niño pequeño. Bajo de la tarima y veo a los disfrazados, enormes, que me contemplan desde arriba. Sigo achicándome. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una mujer aúlla diciendo que soy un insecto. Se dispone a aplastarme con el pie, pero me reduzco microscópicamente. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Rápidamente recupero la estatura de niño. Luego, mi apariencia normal. Después sigo creciendo ante la concurrencia que corre en todas las direcciones. Mi cabeza está tocando el techo. Observo todo desde arriba. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reconozco a la mujer que me quiso aplastar. La tomo con una mano y la deposito en la tarima, mientras ella chilla histéricamente. Volviendo a mi estatura normal, me dispongo a salir de la fiesta. Al llegar al recibidor, veo un espejo que deforma completamente mi aspecto. Entonces, fricciono la superficie hasta que me va devolviendo la hermosa imagen que siempre quise tener. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Saludo al lechuguino de la entrada y salgo de la casa tranquilamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;Son numerosos los elementos que recuerdan el Alicia en el país de las maravillas y el A través del espejo, de Carroll. Recordemos las expansiones y contracciones de este pasaje: “Está bien, lo comeré –dijo Alicia–. Si me hace más grande, podré alcanzar la llave; si me hace más chica, podré colarme por debajo de la puerta. ¡De un modo u otro entraré al jardín, pase lo que pase!... Comió un pedacito y se preguntó ansiosamente: ¿En qué sentido?, poniéndose la mano sobre la cabeza para percibir si se alargaba o se acortaba”. Y en este otro fragmento, los transformismos de espacio: “Supongamos que el cristal se volvió tan tenue como la gasa, de manera que podemos pasar a través de él. ¡Vaya!, ahora se está convirtiendo en una especie de niebla. Será bastante fácil atravesarlo...”. También en El Señor de los anillos de Tolkien, encontramos las modificaciones de las imágenes en el espejo mágico, como sucede en casi la mitología universal. En cuanto a la transformación del ser humano en animal, una línea sin interrupción conecta las más antiguas tradiciones con la Metamorfosis de Kafka. De manera que estos temas son ampliamente conocidos y aprovechados en la construcción de la Experiencia.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== VII. LAS NUBES =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En plena oscuridad, escucho una voz que dice: “Entonces no había lo existente ni lo no-existente; no había aire, ni cielo y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. No había seres humanos, ni un solo animal; pájaro, pez, cangrejo, madera, piedra, caverna, barranco, hierba, selva. No había galaxias ni átomos... tampoco había allí supermercados. Entonces, naciste tú y comenzó el sonido y la luz y el calor y el frío y lo áspero y lo suave”. La voz se silencia y advierto que me encuentro subiendo en una escalera mecánica, adentro de un enorme supermercado. He atravesado varios pisos y ahora veo que el techo del edificio se abre y la escalera sigue transportándome lenta y confortablemente, hacia un cielo despejado. Veo el edificio allí abajo, muy pequeño. La atmósfera es profundamente azul. Con gusto siento cómo la brisa hace ondear mis ropas, entonces aspiro el aire con placidez. Al cortar un suave estrato de vapor, me encuentro con un mar de nubes muy blancas. La escalera se curva aplanándose de modo que me permite caminar sobre ella como en una vereda. Desplazándome hacia adelante, compruebo que estoy avanzando en un piso de nubes. Mis pasos son muy armónicos. Puedo saltar largas distancias, ya que la gravedad es muy débil. Aprovecho para hacer piruetas, cayendo sobre mis espaldas y rebotando hacia arriba nuevamente, como si una gran cama elástica me impulsara cada vez. Los movimientos son lentos y mi libertad de acción es total. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escucho la voz de una antigua amiga que me saluda. Luego, la veo acercarse en una maravillosa carrera. Al chocar conmigo en un abrazo, rodamos y rebotamos una y otra vez haciendo todo tipo de figuras, riendo y cantando. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, nos sentamos y entonces ella saca de entre sus ropas una caña de pescar retráctil que va alargando. Prepara los aparejos, pero en lugar de anzuelos coloca un imán en forma de herradura. Luego comienza a maniobrar con el carrete y el imán va atravesando el suelo de nubes... Pasado un tiempo, la caña comienza a vibrar y ella grita: “¡Tenemos buena pesca!” Inmediatamente se pone a recoger los aparejos hasta que una gran bandeja va emergiendo adherida al imán. En ella hay todo tipo de alimento y bebida. El conjunto está cuidadosamente decorado. Mi amiga deposita la bandeja y nos disponemos para el gran festín. Todo lo que pruebo es de exquisito sabor. Lo más sorprendente es que los manjares no disminuyen. En todo caso, aparecen unos en reemplazo de otros con sólo desearlo, así es que me pongo a elegir aquellos que siempre quise comer y los consumo con gran fruición. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya satisfechos, nos estiramos de espaldas sobre el blando colchón de nubes, logrando una estupenda sensación de bienestar. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siento el cuerpo algodonoso y tibio, totalmente aflojado, mientras suaves pensamientos surcan mi mente. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Compruebo que no experimento prisa, ni inquietud, ni deseo alguno, como si contara con todo el tiempo del mundo para mí. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese estado de plenitud y bienestar, trato de pensar en los problemas que tenía en la vida diaria y experimento que puedo tratarlos sin tensión innecesaria, de manera que las soluciones se me aparecen desapasionadas y claras. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al tiempo, escucho a mi amiga que dice: “Tenemos que volver”. Me incorporo y, dando unos pasos, siento que estoy sobre la escalera mecánica. Suavemente, ésta se inclina hacia abajo penetrando el piso de nubes. Percibo un tenue vapor, mientras comienzo el descenso hacia la tierra. Estoy acercándome al edificio, por cuya parte superior entra la escalera mecánica. Voy descendiendo por los distintos pisos del supermercado. Veo por todas partes a la gente que preocupadamente escoge sus objetos de compra. Cierro los ojos y escucho una voz que dice: “Entonces no había ni temor, ni inquietud, ni deseo, porque el tiempo no existía”. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;Este trabajo toma el mismo nombre de la comedia que Aristófanes hizo representar en el 424 a.C. En toda la Experiencia hay un trasfondo alegre y burlón, en homenaje a la intención de la obra griega. La voz que se escucha al comienzo, contrae en una misma explicación, los “Génesis” de tres obras importantes. Así, el Cántico de la Creación del Rigveda, nos dice: “Entonces, no había lo existente ni lo no existente; no había reino del aire, ni del cielo, más allá de él”. En cuanto a “...las tinieblas estaban sobre la faz del abismo”, es textual del libro primero de Moisés (Génesis 1,2). Y lo referente a “no había seres humanos, ni un sólo animal, pájaro, pez, cangrejo, madera, piedra, caverna, barranco, hierba, selva”, corresponde al Popol-Vuh (libro del Consejo de los Indios Quichés, según el manuscrito de Chichicastenango). Aquello según lo cual “no había galaxias ni átomos”, nos ubica a la altura del periodismo actual, comentando la teoría del Big-Bang. Y, por último: “...tampoco había allí supermercados”, se trata de la explicación que diera una niña de cuatro años. La anécdota es ésta: –Dime Nancy, ¿cómo era todo antes de que empezara el mundo? “No había papá, ni mamá –repuso la pequeña– tampoco había allí supermercados.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== VIII. AVANCES Y RETROCESOS =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una habitación bien iluminada, camino unos pasos y abro una puerta. Avanzo despacio por un pasillo. Entro por otra puerta a la derecha y encuentro un nuevo pasillo. Avanzo. Una puerta a la izquierda. Entro y avanzo. Nueva puerta a la izquierda. Entro y avanzo. Nueva puerta a la izquierda, entro y avanzo. Retrocedo lentamente por el mismo camino hasta volver a la habitación inicial. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia la derecha del cuarto hay un gran ventanal que deja ver un jardín. Desplazo el cristal. Salgo afuera. En el suelo hay preparado un aparato que tensa un alambre de acero y lo suspende a poca distancia del suelo. Sigue líneas caprichosas. Subo al alambre haciendo equilibrio. Primeramente, doy un paso. Luego, otro. Me desplazo siguiendo curvas y líneas rectas. Lo hago sin dificultad. Ahora, de espaldas, efectúo el camino inverso hasta llegar al punto inicial. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bajo del alambre. Vuelvo a la habitación. Veo un espejo hecho a mi medida. Camino hacia él pausadamente, mientras observo que mi imagen viene, lógicamente, en mi dirección. Así, hasta tocar el vidrio. Luego, retrocedo de espaldas mirando cómo mi imagen se aleja. Me acerco nuevamente hasta tocar el vidrio, pero descubro que mi imagen retrocede y termina por desaparecer. Veo ahora que mi imagen viene caminando de espaldas. Se detiene antes de llegar al vidrio, gira sobre sus talones y avanza hacia mí. Salgo a un patio de grandes baldosas. En un lugar central, hay un sofá emplazado exactamente sobre una baldosa negra. Todas las otras son blancas. Me explican que el asiento tiene la virtud de desplazarse siempre en línea recta y en todas direcciones, pero sin cambiar de frente. Me acomodo en él y digo: “Tres baldosas adelante”. Entonces, el asiento se ubica donde he indicado. Cuatro a la derecha. Dos hacia atrás. Dos a la izquierda. Una hacia atrás. Dos a la izquierda, terminando en la baldosa negra. Ahora: tres atrás. Una a la derecha. Una atrás. Cuatro a la derecha. Cuatro hacia adelante. Cinco a la izquierda, llegando a destino. Por último: tres a la izquierda. Dos hacia atrás. Una hacia adelante. Dos a la derecha. Tres hacia atrás. Una a la derecha. Cuatro hacia adelante, concluyendo en la baldosa indicada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me levanto y salgo de la casa. Estoy parado en medio de una gran carretera. No se desplaza ningún vehículo. Veo acercarse derechamente hacia mí, una persona a la que quiero mucho. Ha llegado tan cerca que casi está tocándome. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora retrocede alejándose cada vez más, hasta desaparecer. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veo que se acerca una persona que me suscita profundo desagrado. Ha llegado muy cerca mío. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora retrocede alejándose cada vez más, hasta desaparecer. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estoy sentado aquí. Recuerdo una escena sumamente difícil en la que estoy frente a otras personas. Me voy alejando de esas personas. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo una escena en la que me veo participando con mucho agrado. Me voy alejando de la situación. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== IX. EL MINERO =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente alrededor mío. Todos estamos vestidos de mineros. Esperamos que suba el montacargas. Es muy temprano. Una llovizna suave cae del cielo plomizo. Diviso a lo lejos, la silueta negra de la fábrica que resplandece en sus altos hornos. Las chimeneas vomitan fuego. El humo se eleva en densas columnas. Distingo, entre el ritmo lento y distante de las máquinas, una aguda sirena que marca el cambio de turno de personal. Veo subir lentamente el montacargas que, con una fuerte vibración, termina por detenerse a mis pies. Avanzamos hasta emplazarnos sobre la plancha metálica. Se cierra una reja corrediza y comenzamos a descender lentamente, entre el murmullo de los comentarios. La luz del montacargas, me permite ver la pared rocosa que pasa muy cerca. A medida que descendemos, aumenta la temperatura y el aire se torna viciado.&lt;br /&gt;
Nos detenemos frente a una galería. Sale la mayoría de los ocupantes del montacargas. Se cierra nuevamente la reja. Hemos quedado cuatro o cinco mineros. Continuamos la marcha, hasta parar en otra galería. Desciende el resto de los ocupantes. Quedo solo y recomienzo la bajada. Finalmente, se detiene la plancha con estrépito. Empujo la reja y avanzo introduciéndome en un socavón apenas iluminado. Escucho el ruido del montacargas regresando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adelante, sobre unos rieles está la zorra de transporte. Me subo en ella y arranco el motor, desplazándome luego lentamente por el túnel. Detengo el carro al término de las vías. Bajo y comienzo a descargar herramientas. Enciendo la linterna de mi casco. Escucho ecos lejanos, como de trépanos y martillos hidráulicos... pero también percibo una débil voz humana que llama ahogadamente. ¡Yo sé que significa eso! Dejo las herramientas y me cruzo unas cuerdas en el hombro. Arrebato una piqueta y avanzo resueltamente por el túnel que se va estrechando. La luz eléctrica ha quedado atrás. Sólo me guío por el reflector del casco. Periódicamente me detengo para escuchar la dirección del lamento. Llego encogido al fondo del túnel. Adelante, en la excavación recientemente practicada, termina la galería. El material disperso me indica que el techo se ha desmoronado. Por entre rocas y vigas de madera quebradas, fluye agua. El piso está convertido en un lodazal, en el que se hunden mis botas. Remuevo varias piedras, ayudándome con la piqueta. En un momento, queda al descubierto un agujero horizontal. Mientras calculo cómo deslizarme por él, percibo netamente los quejidos, seguramente el minero atrapado está a pocos metros de distancia. Introduzco entre las rocas la piqueta y ato a su mango un extremo de la cuerda ajustando el otro alrededor de mi cintura. Ajusto mi atadura con una hebilla metálica. Me sumerjo en la cavidad dificultosamente. Arrastrándome sobre los codos avanzo en un descenso pronunciado. Veo, a la luz del casco, que el conducto se estrecha hasta quedar cerrado. El calor húmedo es sofocante, la respiración dificultosa. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde mis pies corre cieno espeso. Lentamente va cubriendo mis piernas y se desliza pegajosamente bajo el pecho. Advierto que mi estrecho recinto quedará cubierto de lodo en poco tiempo. Hago presión hacia arriba, pero mi espalda pega contra la roca viva. Intento retroceder... ya no es posible. La voz quejumbrosa está muy cerca. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grito con todas mis fuerzas y el suelo cede arrastrándome en su derrumbe... Un fuerte tirón en la cintura, coincide con el súbito detenimiento de la caída. Quedo suspendido de la cuerda como un absurdo péndulo de barro. Mi carrera se ha detenido muy cerca de un piso alfombrado. Veo ahora, en un ambiente fuertemente iluminado, una elegante sala en la que distingo una suerte de laboratorio y enormes bibliotecas. Pero la urgencia de la situación hace que me ocupe en cómo salir de ella. Con la mano izquierda ajusto la soga tensa y con la otra suelto la hebilla que la sujeta a mi cintura. Luego, caigo suavemente sobre la alfombra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Qué modales, amigo!, ¡qué modales! –dice una voz aflautada. Giro sobre mis pies y quedo paralizado. Tengo al frente un hombrecillo de, tal vez, sesenta centímetros de altura. Descartando sus orejas ligeramente puntiagudas, se diría que es muy proporcionado. Está vestido con alegres colores, pero con un inconfundible estilo de minero. Me siento entre ridículo y desolado, cuando me ofrece un cóctel. De todas maneras, me reconforto bebiéndolo sin pestañear.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombrecillo junta sus manos y las lleva adelante de la boca a modo de bocina. Luego, emite el quejido que simula a un pedido de socorro, ese quejido que tan bien recuerdo. Entonces, crece en mí una enorme indignación. Le pregunto qué significa esa burla y me responde que gracias a ella, mi digestión habrá de mejorar en el futuro. El personaje sigue explicando que la cuerda que apretó mi cintura y el abdomen en la caída, ha hecho muy buena labor; igualmente, el recorrido del túnel sobre mis codos. Para terminar sus extraños comentarios, me pregunta si tiene algún significado para mí, la frase: “Usted se encuentra en las entrañas de la tierra”. Respondo que esa es una manera figurada de decir las cosas, pero él replica que, en este caso, se trata de una gran verdad. Entonces, agrega: “Usted está en sus propias entrañas. Cuando algo anda mal en las vísceras, las personas piensan cosas extraviadas. A su vez, los pensamientos negativos perjudican las vísceras. Así es que en adelante, cuidará usted ese asunto. Si no lo hace, me pondré a caminar y usted sentirá fuertes cosquilleos y todo tipo de molestias internas... Tengo algunos colegas que se ocupan de otras partes como los pulmones, el corazón, etcétera” Dicho eso, el hombrecillo comienza a caminar por las paredes y el techo, al tiempo que registro tensiones en la zona abdominal, el hígado y los riñones. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, me arroja un chorro de agua con una manguera de oro, limpiándome el barro cuidadosamente. Quedo seco al instante. Me tiendo en un amplio sofá y comienzo a relajarme. El hombrecillo pasa una escobilla, rítmicamente, por mi abdomen y cintura, logrando en mí una notable relajación de esas zonas. Comprendo que al aliviarse los malestares del estómago, hígado o riñones, cambian mis ideas y sentimientos. (*)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Percibo una vibración al tiempo que me elevo suavemente. Estoy en el montacargas subiendo hacia la superficie de la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Nota al pie'' &amp;lt;ref&amp;gt;El hombrecillo de la mina es un gnomo, personaje de las profundidades muy difundido en leyendas y cuentos europeos. Según está tratado en esta Experiencia, el gnomo es una alegoría de los impulsos cenestésicos viscerales traducidos a imagen visual.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Descargar el libro =&lt;br /&gt;
Se puede descargar el original desde [http://silo.net/system/documents/48/original/Exper_es.rtf http://www.silo.net/]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas a Experiencias guiadas =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[it:Esperienze Guidate]]&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fuente primaria‏‎]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=La_Mirada_Interna&amp;diff=39182</id>
		<title>La Mirada Interna</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.humanipedia.org/index.php?title=La_Mirada_Interna&amp;diff=39182"/>
		<updated>2022-12-20T20:30:36Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; '''Esta página informa sobre el libro, para leer su contenido es [[La Mirada Interna (texto completo)|aquí(leer)]]'''&lt;br /&gt;
Libro de [[Silo]] incluido en [[El Mensaje de Silo]] y en [[Humanizar la Tierra]]. Se ha publicado también como libro separado. Su primera redacción y publicación es de 1972. Existe una versión firmada &amp;quot;Anónimo&amp;quot;.[[Archivo:Portada_de_1972.jpg|170px|right|Una de las primeras ediciones de La Mirada Interna ya con el nombre del autor. Editorial ATE, 1979.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Explicación =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Mirada Interna está dividida en veinte capítulos y cada uno de ellos en fragmentos. Se puede agrupar a los grandes motivos del libro de este modo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: A. Los dos primeros capítulos son introductorios y presentan la intención del que explica, la actitud del que atiende y la forma de llevar adelante esta relación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: B. Desde el capítulo III, hasta el XIII, se desarrollan los tópicos más generales, explicándolos en diez “días” de reflexión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: C. El capítulo XIII marca un cambio. De la exposición general, se pasa a considerar conductas y actitudes frente a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: D. Los capítulos siguientes consideran el trabajo interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El orden de los temas es el siguiente:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: I. LA MEDITACIÓN - Objeto del libro: conversión del sin-sentido en sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: II. DISPOSICIÓN PARA COMPRENDER - Posición mental que se pide para entender los temas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: III. EL SIN-SENTIDO - El sentido de la vida y la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: IV. LA DEPENDENCIA - La acción del medio sobre el ser humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: V. SOSPECHA DEL SENTIDO - Algunos fenómenos mentales no habituales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VI. SUEÑO Y DESPERTAR - Diferencias entre niveles de conciencia y percepción de la realidad (sueño, semisueño, vigilia con ensueño y vigilia plena). Sentidos externos, internos y memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VII. PRESENCIA DE LA FUERZA - Ascenso de la comprensión en vigilia. Energía o fuerza, que se radica y traslada en el cuerpo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VIII. CONTROL DE LA FUERZA - Profundidad y superficialidad de la energía, relacionada con los niveles de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: IX. MANIFESTACIONES DE LA ENERGÍA - Control y descontrol de la energía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: X. EVIDENCIA DEL SENTIDO - Contradicción interna, unidad y continuidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XI. EL CENTRO LUMINOSO - La energía, ligada a la alegorización interna del “centro luminoso”. Los fenómenos de integración interna “ascienden hacia la luz”. La disolución interna se registra como “alejamiento de la luz”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XII. LOS DESCUBRIMIENTOS - Circulación de la energía. Niveles. Naturaleza de la fuerza representada como “luz”. Los ejemplos de los pueblos respecto a estos temas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XIII. [[Principios de Acción Válida|LOS PRINCIPIOS]] - &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XIV. LA GUÍA DEL CAMINO INTERNO -&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XV. LA EXPERIENCIA DE PAZ Y EL PASAJE DE LA FUERZA -&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVI. PROYECCIÓN DE LA FUERZA -&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVII. PÉRDIDA Y REPRESIÓN DE LA FUERZA -&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVIII. ACCIÓN Y REACCIÓN DE LA FUERZA -&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XIX. LOS ESTADOS INTERNOS -&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XX. LA REALIDAD INTERIOR -&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Ediciones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin contar las ediciones incluidas en El Mensaje de Silo y en Humanizar la Tierra el libro ha tenido ediciones como libro separado: numerosas ediciones en español, dos ediciones en italiano (De Vecchi y Re Nudo)...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Versiones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La versión actual comun a los dos libros donde esta inserto es la que estableció el autor al momento de publicar la trilogía de Humanizar la Tierra (1989); versiones previas han circulado hasta esta fecha:&lt;br /&gt;
[[Archivo:La_MI_anonimo.jpg|145px|border|Versión anónima de año desconocido.]][[Archivo:Mirada-Interna_anonimo_73.jpg|131px|border|Versión chilena de 1973, autor anónimo.]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:La_MI_3ra_ed_feb_1974.jpg|300px|border|Versión de La Mirada Interna con autor anónimo (Febrero 1974).]][[Archivo:La_Mirada_anonima_marco_azul.jpg|138px|border|Otra versión anónima de La Mirada Interna.]][[Archivo:La_Mirada_anonima_fondo_rojo_y_sol.jpg|148px|border|Otra versión anónima de La Mirada Interna.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Traducciones =&lt;br /&gt;
El libro, en su versión actual, ha sido traducido en numerosos idiomas (ver [[El Mensaje de Silo]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:The_Look_Within_1976.jpg|170px|border|Versión en inglés anónima. Portada diseñada por Rafa Edwards en 1976.]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Mirada_Interna_cat.png|174px|border|Versión en catalán de Editorial ATE.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= [[La Mirada Interna (texto completo)|Texto Completo]] =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede leer en [[La Mirada Interna (texto completo)]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se encuentra disponible para descarga en: [http://www.silo.net www.silo.net]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;!-- ==== '''I. LA MEDITACIÓN''' ==== &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Aquí se cuenta cómo al sin-sentido de la vida se lo convierte en sentido y plenitud.&lt;br /&gt;
: 2. Aquí hay alegría, amor al cuerpo, a la naturaleza, a la humanidad y al espíritu.&lt;br /&gt;
: 3. Aquí se reniega de los sacrificios, del sentimiento de culpa y de las amenazas de ultratumba.&lt;br /&gt;
: 4. Aquí no se opone lo terreno a lo eterno.&lt;br /&gt;
: 5. Aquí se habla de la revelación interior a la que llega todo aquel que cuidadosamente medita en humilde búsqueda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''II. DISPOSICIÓN PARA COMPRENDER''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Sé cómo te sientes porque a tu estado puedo experimentarlo pero tú no sabes cómo se experimenta lo que digo. Por consiguiente, si te hablo con desinterés de aquello que hace feliz y libre al ser humano, vale la pena que intentes comprender.&lt;br /&gt;
: 2. No pienses que vas a comprender discutiendo conmigo. Si crees que contrariando esto tu entendimiento se aclara puedes hacerlo pero no es ése el camino que corresponde en este caso.&lt;br /&gt;
: 3. Si me preguntas cuál es la actitud que conviene, te diré que es la de meditar en profundidad y sin apuro lo que te explico aquí.&lt;br /&gt;
: 4. Si replicas que tienes cosas más urgentes en qué ocuparte, responderé que siendo tu deseo dormir o morir, no haré nada para oponerme.&lt;br /&gt;
: 5. No argumentes tampoco que te desagrada mi modo de presentar las cosas porque eso no dices de la cáscara cuando te agrada el fruto.&lt;br /&gt;
: 6. Expongo del modo que me parece conveniente no del que fuera deseable para quienes aspiran a cosas alejadas de la verdad interior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''III. EL SIN-SENTIDO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''En muchos días descubrí esta gran paradoja: aquellos que llevaron el fracaso en su corazón pudieron alumbrar el último triunfo, aquellos que se sintieron triunfadores quedaron en el camino como vegetales de vida difusa y apagada. En muchos días llegué yo a la luz desde las oscuridades más oscuras guiado no por enseñanza sino por meditación.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Así me dije el primer día:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. No hay sentido en la vida si todo termina con la muerte.&lt;br /&gt;
: 2. Toda justificación de las acciones, sean éstas despreciables o excelentes, es siempre un nuevo sueño que deja el vacío por delante.&lt;br /&gt;
: 3. Dios es algo no seguro.&lt;br /&gt;
: 4. La fe es algo tan variable como la razón y el sueño.&lt;br /&gt;
: 5. “Lo que uno debe hacer” puede discutirse totalmente y nada viene definitivamente en apoyo de las explicaciones.&lt;br /&gt;
: 6. “La responsabilidad” del que se compromete con algo no es mayor que la responsabilidad de aquel que no se compromete.&lt;br /&gt;
: 7. Me muevo según mis intereses y esto no me convierte en cobarde pero tampoco en héroe.&lt;br /&gt;
: 8. “Mis intereses” no justifican ni desacreditan nada.&lt;br /&gt;
: 9. “Mis razones” no son mejores ni peores que las razones de otros.&lt;br /&gt;
: 10. La crueldad me horroriza pero no por ello y en sí misma es peor o mejor que la bondad.&lt;br /&gt;
: 11. Lo dicho hoy, por mí o por otros, no vale mañana.&lt;br /&gt;
: 12. Morir no es mejor que vivir o no haber nacido, pero tampoco es peor.&lt;br /&gt;
: 13. Descubrí no por enseñanza, sino por experiencia y meditación, que no hay sentido en la vida si todo termina con la muerte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''IV. LA DEPENDENCIA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día segundo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Todo lo que hago, siento y pienso, no depende de mí.&lt;br /&gt;
: 2. Soy variable y dependo de la acción del medio. Cuando quiero cambiar al medio o a mi “yo”, es el medio el que me cambia. Entonces busco la ciudad o la naturaleza, la redención social o una nueva lucha que justifique mi existencia... En cada uno de esos casos el medio me lleva a decidir por una u otra actitud. De tal manera mis intereses y el medio aquí me dejan.&lt;br /&gt;
: 3. Digo entonces que no importa qué o quién decide. Digo en esas ocasiones que tengo que vivir, ya que estoy en situación de vivir. Digo todo esto pero no hay nada que lo justifique. Puedo decidirme, vacilar o permanecer. De todas maneras una cosa es mejor que otra, provisoriamente, pero no hay “mejor” ni “peor” en definitiva.&lt;br /&gt;
: 4. Si alguien me dice que aquél que no come muere le responderé que así es, en efecto, y que está obligado a comer aguijoneado por sus necesidades pero no agregaré a esto que su lucha por comer justifica su existencia. Tampoco diré que ello sea malo. Diré, con sencillez, que se trata de un hecho individual o colectivamente necesario para la subsistencia pero sin sentido en el momento en que se pierde la última batalla.&lt;br /&gt;
: 5. Diré, además, que me solidarizo con la lucha del pobre y del explotado y del perseguido. Diré que me siento “realizado” con tal identificación pero comprenderé que nada justifico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''V. SOSPECHA DEL SENTIDO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día tercero:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. A veces me he adelantado a hechos que luego sucedieron.&lt;br /&gt;
: 2. A veces he captado un pensamiento lejano.&lt;br /&gt;
: 3. A veces he descripto lugares que nunca visité.&lt;br /&gt;
: 4. A veces he contado con exactitud lo sucedido en mi ausencia.&lt;br /&gt;
: 5. A veces una alegría inmensa me ha sobrecogido.&lt;br /&gt;
: 6. A veces una comprensión total me ha invadido.&lt;br /&gt;
: 7. A veces una comunión perfecta con todo me ha extasiado.&lt;br /&gt;
: 8. A veces he roto mis ensueños y he visto la realidad de un modo nuevo.&lt;br /&gt;
: 9. A veces he reconocido como visto nuevamente algo que veía por primera vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''...Y todo ello me ha dado que pensar. Buena cuenta me doy que, sin esas experiencias, no podría haber salido del sin-sentido.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VI. SUEÑO Y DESPERTAR''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día cuarto:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. No puedo tomar por real lo que veo en mis sueños, tampoco lo que veo en semisueño, tampoco lo que veo despierto pero ensoñando.&lt;br /&gt;
: 2. Puedo tomar por real lo que veo despierto y sin ensueño. Ello no habla de lo que registran mis sentidos sino de las actividades de mi mente cuando se refieren a los “datos” pensados. Porque los datos ingenuos y dudosos los entregan los sentidos externos y también los internos y también la memoria. Lo válido es que mi mente lo sabe cuando está despierta y lo cree cuando está dormida. Rara vez percibo lo real de un modo nuevo y entonces comprendo que lo visto normalmente se parece al sueño o se parece al semisueño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hay una forma real de estar despierto: es la que me ha llevado a meditar profundamente sobre lo dicho hasta aquí y es, además, la que me abrió la puerta para descubrir el sentido de todo lo existente.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VII. PRESENCIA DE LA FUERZA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día quinto:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Cuando estaba realmente despierto iba escalando de comprensión en comprensión.&lt;br /&gt;
: 2. Cuando estaba realmente despierto y me faltaba vigor para continuar en el ascenso podía extraer la Fuerza de mí mismo. Ella estaba en todo mi cuerpo. Toda la energía estaba hasta en las más pequeñas células de mi cuerpo. Esta energía circulaba y era más veloz e intensa que la sangre.&lt;br /&gt;
: 3. Descubrí que la energía se concentraba en los puntos de mi cuerpo cuando éstos actuaban y se ausentaba cuando en ellos no había acción.&lt;br /&gt;
: 4. Durante las enfermedades la energía faltaba o se acumulaba exactamente en los puntos afectados. Pero si lograba restablecer su pasaje normal muchas enfermedades empezaban a retroceder.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Algunos pueblos conocieron esto y actuaron restableciendo la energía mediante diversos procedimientos hoy extraños a nosotros.''&lt;br /&gt;
''Algunos pueblos conocieron esto y actuaron comunicando esa energía a otros. Entonces se produjeron &amp;quot;iluminaciones&amp;quot; de comprensión y hasta &amp;quot;milagros&amp;quot; físicos.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VIII. CONTROL DE LA FUERZA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día sexto:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Hay una forma de dirigir y concentrar la Fuerza que circula por el cuerpo.&lt;br /&gt;
: 2. Hay puntos de control en el cuerpo. De ellos depende lo que conocemos como movimiento, emoción e idea. Cuando la energía actúa en esos puntos se producen las manifestaciones motrices, emotivas e intelectuales.&lt;br /&gt;
: 3. Según la energía actúe más interna o superficialmente en el cuerpo surge el sueño profundo, el semisueño, o el estado de despierto... Seguramente las aureolas que rodean el cuerpo o la cabeza de los santos (o de los grandes despiertos), en las pinturas de las religiones, aluden a ese fenómeno de la energía que, en ocasiones, se manifiesta más externamente.&lt;br /&gt;
: 4. Hay un punto de control del estar-despierto-verdadero y hay una forma de llevar la Fuerza hasta él.&lt;br /&gt;
: 5. Cuando se lleva la energía a ese lugar todos los otros puntos de control se mueven alteradamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Al entender esto y lanzar la Fuerza a ese punto superior, todo mi cuerpo sintió el impacto de una energía enorme y ella golpeó fuertemente en mi conciencia y ascendí de comprensión en comprensión. Pero también observé que podía bajar hacia las profundidades de la mente si perdía el control de la energía. Recordé entonces las leyendas sobre los “cielos” y los “infiernos” y vi la línea divisoria entre ambos estados mentales.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''IX. MANIFESTACIONES DE LA ENERGÍA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día séptimo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Esta energía en movimiento podía “independizarse” del cuerpo manteniendo su unidad.&lt;br /&gt;
: 2. Esta energía unida era una suerte de “doble cuerpo” que correspondía a la representación cenestésica del propio cuerpo en el interior del espacio de representación. De la existencia de este espacio, así como de las representaciones que correspondían a las sensaciones internas del cuerpo, las ciencias que trataban sobre los fenómenos mentales no daban noticia suficiente.&lt;br /&gt;
: 3. La energía desdoblada (es decir: imaginada como “afuera” del cuerpo o “separada” de su base material), se disolvía como imagen o se representaba correctamente dependiendo de la unidad interna que tuviera quien operaba así.&lt;br /&gt;
: 4. Pude comprobar que la “exteriorización” de esa energía que representaba al propio cuerpo como “afuera” del cuerpo, se producía ya desde los niveles más bajos de la mente. En esos casos sucedía que el atentado contra la unidad más primaria de la vida provocaba esa respuesta como salvaguardia de lo amenazado. Por ello, en el trance de algunos médiums cuyo nivel de conciencia era bajo y cuya unidad interna estaba en peligro, estas respuestas eran involuntarias y no reconocidas como producidas por ellos mismos sino atribuidas a otras entidades.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los “fantasmas” o “espíritus” de algunos pueblos o de algunos adivinos no eran sino los propios “dobles” (las propias representaciones), de aquellas personas que se sentían tomadas por ellos. Como su estado mental estaba oscurecido (en trance), por haber perdido control de la Fuerza, se sentían manejadas por seres extraños que a veces producían fenómenos notables. Sin duda que muchos “endemoniados” sufrieron tales efectos. Lo decisivo era, entonces, el control de la Fuerza.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Esto variaba por completo tanto mi concepción de la vida corriente como de la vida posterior a la muerte. Mediante estos pensamientos y experiencias fui perdiendo fe en la muerte y desde entonces no creo en ella, como no creo en el sin-sentido de la vida.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''X. EVIDENCIA DEL SENTIDO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día octavo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. La real importancia de la vida despierta se me hizo patente.&lt;br /&gt;
: 2. La real importancia de destruir las contradicciones internas me convenció.&lt;br /&gt;
: 3. La real importancia de manejar la Fuerza, a fin de lograr unidad y continuidad, me llenó de un alegre sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XI. EL CENTRO LUMINOSO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día noveno:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. En la Fuerza estaba la “luz” que provenía de un “centro”.&lt;br /&gt;
: 2. En la disolución de la energía había un alejamiento del centro y en su unificación y evolución, un correspondiente funcionamiento del centro luminoso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''No me extrañó encontrar en antiguos pueblos la devoción por el dios-Sol y vi que si algunos adoraron al astro porque daba vida a su tierra y a la naturaleza, otros advirtieron en ese cuerpo majestuoso el símbolo de una realidad mayor.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hubo quienes fueron más lejos aún y recibieron de ese centro incontables dones que a veces “descendieron” como lenguas de fuego sobre los inspirados, a veces como esferas luminosas, a veces como zarzas ardientes que se presentaron ante el temeroso creyente.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XII. LOS DESCUBRIMIENTOS''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El día décimo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Pocos pero importantes fueron mis descubrimientos, que resumo de este modo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. La Fuerza circula por el cuerpo involuntariamente pero puede ser orientada por un esfuerzo consciente. El logro de un cambio dirigido, en el nivel de conciencia, brinda al ser humano un importante atisbo de liberación de las condiciones “naturales” que parecen imponerse a la conciencia. &lt;br /&gt;
: 2. En el cuerpo existen puntos de control de sus diversas actividades.&lt;br /&gt;
: 3. Hay diferencias entre el estado de despierto-verdadero y otros niveles de conciencia.&lt;br /&gt;
: 4. Puede conducirse la Fuerza al punto del real despertar (entendiendo por “Fuerza” a la energía mental que acompaña a determinadas imágenes y por “punto” a la ubicación de una imagen en un “lugar” del espacio de representación).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Estas conclusiones me hicieron reconocer en las oraciones de los pueblos antiguos, el germen de una gran verdad que se oscureció en los ritos y prácticas externas no alcanzando ellos a desarrollar el trabajo interno que, realizado con perfección, pone al hombre en contacto con su fuente luminosa. Finalmente, advertí que mis “descubrimientos” no eran tales sino que se debían a la revelación interior a la que accede todo aquel que, sin contradicciones, busca la luz en su propio corazón.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XIII. LOS PRINCIPIOS''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Distinta es la actitud frente a la vida y a las cosas cuando la revelación interna hiere como el rayo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Siguiendo los pasos lentamente, meditando lo dicho y lo por decir aún, puedes convertir el sin-sentido en sentido. No es indiferente lo que hagas con tu vida. Tu vida, sometida a leyes, está expuesta ante posibilidades a escoger. Yo no te hablo de libertad. Te hablo de liberación, de movimiento, de proceso. No te hablo de libertad como algo quieto, sino de liberarse paso a paso como se va liberando del necesario camino recorrido el que se acerca a su ciudad. Entonces, “lo que se debe hacer” no depende de una moral lejana, incomprensible y convencional, sino de leyes: leyes de vida, de luz, de evolución.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''He aquí los llamados “Principios” que pueden ayudar en la búsqueda de la unidad interior.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Ir contra la evolución de las cosas es ir contra uno mismo.&lt;br /&gt;
: 2. Cuando fuerzas algo hacia un fin produces lo contrario.&lt;br /&gt;
: 3. No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces avanza con resolución.&lt;br /&gt;
: 4. Las cosas están bien cuando marchan en conjunto no aisladamente.&lt;br /&gt;
: 5. Si para ti están bien el día y la noche, el verano y el invierno, has superado las contradicciones.&lt;br /&gt;
: 6. Si persigues el placer te encadenas al sufrimiento. Pero, en tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente.&lt;br /&gt;
: 7. Si persigues un fin, te encadenas. Si todo lo que haces lo realizas como si fuera un fin en sí mismo, te liberas.&lt;br /&gt;
: 8. Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz no cuando quieras resolverlos.&lt;br /&gt;
: 9. Cuando perjudicas a los demás quedas encadenado. Pero si no perjudicas a otros puedes hacer cuanto quieras con libertad.&lt;br /&gt;
: 10. Cuando tratas a los demás como quieres que te traten te liberas.&lt;br /&gt;
: 11. No importa en qué bando te hayan puesto los acontecimientos, lo que importa es que comprendas que tú no has elegido ningún bando.&lt;br /&gt;
: 12. Los actos contradictorios o unitivos se acumulan en ti. Si repites tus actos de unidad interna ya nada podrá detenerte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Serás como una fuerza de la Naturaleza cuando a su paso no encuentra resistencia. Aprende a distinguir aquello que es dificultad, problema, inconveniente, de esto que es contradicción. Si aquéllos te mueven o te incitan, ésta te inmoviliza en círculo cerrado.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior. Cuando te suceda lo contrario pide con fe y aquel agradecimiento que acumulaste volverá convertido y ampliado en beneficio.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XIV. LA GUÍA DEL CAMINO INTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Si has comprendido lo explicado hasta aquí bien puedes experimentar, mediante un simple trabajo, la manifestación de la Fuerza. Ahora bien, no es igual que observes una posición mental más o menos correcta (como si se tratara de una disposición al quehacer técnico), a que asumas un tono y una apertura emotiva próxima a la que inspiran los poemas. Es por ello que el lenguaje usado para trasmitir estas verdades tiende a facilitar esa postura que pone con mayor facilidad en presencia de la percepción interna y no de una idea acerca de la “percepción interna”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Ahora sigue con atención lo que voy a explicarte ya que trata acerca del paisaje interior que puedes encontrar al trabajar con la Fuerza y de las direcciones que puedes imprimir a tus movimientos mentales.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Por el camino interno puedes andar oscurecido o luminoso. Atiende a las dos vías que se abren ante ti.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Si dejas que tu ser se lance hacia regiones oscuras, tu cuerpo gana la batalla y él domina. Entonces brotarán sensaciones y apariencias de espíritus, de fuerzas, de recuerdos. Por allí se desciende más y más. Allí están el Odio, la Venganza, la Extrañeza, la Posesión, los Celos, el Deseo de Permanecer. Si desciendes más aún, te invadirá la Frustración, el Resentimiento y todos aquellos ensueños y deseos que han provocado ruina y muerte a la humanidad.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Si impulsas a tu ser en dirección luminosa, encontrarás resistencia y fatiga a cada paso. Esta fatiga del ascenso tiene culpables. Tu vida pesa, tus recuerdos pesan, tus acciones anteriores impiden el ascenso. Esta escalada es difícil por acción de tu cuerpo que tiende a dominar.&lt;br /&gt;
En los pasos del ascenso se encuentran regiones extrañas de colores puros y de sonidos no conocidos.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''No huyas de la purificación que actúa como el fuego y que horroriza con sus fantasmas.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Rechaza el sobresalto y el descorazonamiento.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Rechaza el deseo de huir hacia regiones bajas y oscuras.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Rechaza el apego a los recuerdos.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Queda en libertad interior con indiferencia hacia el ensueño del paisaje, con resolución en el ascenso.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La luz pura clarea en las cumbres de las altas cadenas montañosas y las aguas de los mil-colores bajan entre melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas cristalinas.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''No temas la presión de la luz que te aleja de su centro cada vez más fuertemente. Absórbela como si fuera un líquido o un viento porque en ella, ciertamente, está la vida.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando en la gran cadena montañosa encuentres la ciudad escondida debes conocer la entrada. Pero esto lo sabrás en el momento en que tu vida sea transformada. Sus enormes murallas están escritas en figuras, están escritas en colores, están ‘sentidas’. En esta ciudad se guarda lo hecho y lo por hacer... Pero a tu ojo interno es opaco lo transparente. Sí, ¡los muros te son impenetrables!''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Toma la Fuerza de la ciudad escondida. Vuelve al mundo de la vida densa con tu frente y tus manos luminosas.”''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XV. LA EXPERIENCIA DE PAZ Y EL PASAJE DE LA FUERZA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Relaja plenamente tu cuerpo y aquieta la mente. Entonces imagina una esfera transparente y luminosa que, bajando hacia ti, termina por alojarse en tu corazón. Reconocerás al momento que la esfera deja de aparecerse como imagen para transformarse en sensación dentro del pecho.&lt;br /&gt;
: 2. Observa cómo la sensación de la esfera se expande lentamente desde tu corazón hacia fuera del cuerpo al tiempo que tu respiración se hace más amplia y profunda. Al llegar la sensación a los límites del cuerpo puedes detener allí toda operación y registrar la experiencia de paz interior. En ella puedes permanecer el tiempo que te parezca adecuado. Entonces haz retroceder esa expansión anterior (llegando, como al comienzo, al corazón) para desprenderte de tu esfera y concluir el ejercicio calmo y reconfortado. A este trabajo se le llama “experiencia de paz”.&lt;br /&gt;
: 3. Pero, en cambio, si quisieras experimentar el pasaje de la Fuerza, en lugar de retroceder en la expansión deberías aumentarla dejando que tus emociones y todo tu ser la sigan. No trates de poner tu atención en la respiración. Deja que ella actúe por sí sola mientras sigues la expansión fuera de tu cuerpo.&lt;br /&gt;
: 4. Debo repetirte esto: tu atención, en tales momentos, debe estar en la sensación de la esfera que se expande. Si no puedes lograr esto conviene que te detengas y lo intentes en otra oportunidad. De todas maneras, si no produces el pasaje podrás experimentar una interesante sensación de paz.&lt;br /&gt;
: 5. Si, en cambio has ido más lejos, comenzarás a experimentar el pasaje. Desde tus manos y otras zonas del cuerpo te llegará un tono de sensación diferente al habitual. Luego percibirás ondulaciones progresivas y al poco tiempo brotarán con vigor imágenes y emociones. Deja entonces que se produzca el pasaje... &lt;br /&gt;
: 6. Al recibir la Fuerza percibirás la luz o extraños sonidos dependientes de tu particular modo de representación habitual. En todo caso importante será la experimentación de la ampliación de la conciencia uno de cuyos indicadores deberá ser una mayor lucidez y disposición para comprender lo que ocurre.&lt;br /&gt;
: 7. Cuando lo desees puedes terminar con ese singular estado (si es que antes no fue diluyéndose por el simple transcurrir), imaginando o sintiendo que la esfera se contrae y luego sale de ti del modo en que había llegado al comenzar con todo aquello.&lt;br /&gt;
: 8. Interesa comprender que numerosos estados alterados de conciencia han sido y son logrados, casi siempre, poniendo en marcha mecanismos similares a los descriptos. Desde luego que revestidos de extraños rituales o a veces reforzados por prácticas de agotamiento, desenfreno motriz, repetición y posturas que, en todos los casos, alteran la respiración y distorsionan la sensación general del intracuerpo. Debes reconocer en ese campo a la hipnosis, la mediumnidad y también la acción de droga que, actuando por otra vía, produce similares alteraciones. Y, por cierto, todos los casos mencionados tienen por signo el no control y el desconocimiento de lo que ocurre. Desconfía de tales manifestaciones y considéralas como simples “trances” por los que han pasado los ignorantes, los experimentadores y aún los “santos”, según cuentan las leyendas.&lt;br /&gt;
: 9. Si has trabajado observando lo recomendado puede suceder, no obstante, que no hayas logrado el pasaje. Ello no puede convertirse en foco de preocupación sino en indicador de falta de “soltura” interior, lo que podría reflejar mucha tensión, problemas en la dinámica de imagen y, en suma, fragmentación en el comportamiento emotivo... Cosa que, por otra parte, estará presente en tu vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVI. PROYECCIÓN DE LA FUERZA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Si has experimentado el pasaje de la Fuerza podrás comprender cómo, basándose en fenómenos similares pero sin ninguna comprensión, distintos pueblos pusieron en marcha ritos y cultos que luego se multiplicaron sin cesar. Por medio de experiencias del tipo ya comentado, muchas personas sintieron a sus cuerpos “desdoblados”. La experiencia de la Fuerza les dio la sensación de que a esta energía podían proyectarla fuera de sí.&lt;br /&gt;
: 2. La Fuerza fue “proyectada” a otros y también a objetos particularmente “aptos” para recibirla y conservarla. Confío en que no te será difícil entender la función con que cumplieron ciertos sacramentos en distintas religiones e, igualmente, el significado de lugares sagrados y de sacerdotes supuestamente “cargados” con la Fuerza. Cuando algunos objetos fueron adorados con fe en los templos y se los rodeó de ceremonia y rito, seguramente “devolvieron” a los creyentes la energía acumulada por oración repetida. Es una limitación al conocimiento del hecho humano, el que casi siempre se haya visto estas cosas por la explicación externa según cultura, espacio, historia y tradición, cuando la experiencia interna básica es un dato esencial para entender todo esto.&lt;br /&gt;
: 3. Este “proyectar”, “cargar” y “restituir” la Fuerza, volverá a ocuparnos más adelante. Pero desde ya te digo que el mismo mecanismo sigue operando aún en sociedades desacralizadas donde los líderes y los hombres de prestigio están nimbados de una especial representación para aquél que los ve y quisiera hasta “tocarlos”, o apoderarse de un fragmento de sus ropas, o de sus utensilios.&lt;br /&gt;
: 4. Porque toda representación de lo “alto” va desde el ojo hacia arriba de la línea normal de la mirada. Y “altas” son las personalidades que “poseen” la bondad, la sabiduría y la fuerza. Y en lo “alto” están las jerarquías y los poderes y las banderas y el Estado. Y nosotros, comunes mortales, debemos “ascender” en la escala social y acercarnos al poder a todo coste. Qué mal estamos, manejados aún por esos mecanismos que coinciden con la representación interna, con nuestra cabeza en lo “alto” y nuestros pies pegados a la tierra. Qué mal estamos, cuando se cree en esas cosas (y se cree porque tienen su “realidad” en la representación interna). Qué mal estamos, cuando nuestra mirada externa no es sino proyección ignorada de la interna. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVII. PÉRDIDA Y REPRESIÓN DE LA FUERZA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Las mayores descargas de energía se producen por actos descontrolados. Estos son: la imaginación sin freno, la curiosidad sin control, la charla desmedida, la sexualidad excesiva y la percepción exagerada (el mirar, oír, gustar, etc., de manera desbordada y sin objetivo). Pero debes reconocer también que muchos proceden de ese modo porque descargan sus tensiones que de otro modo serían dolorosas. Considerando esto y viendo la función con que cumplen tales descargas convendrás conmigo en que no es razonable reprimirlas sino más bien ordenarlas.&lt;br /&gt;
: 2. En cuanto a la sexualidad debes interpretar correctamente esto: tal función no debe ser reprimida porque en este caso crea efectos mortificantes y contradicción interna. La sexualidad se orienta y concluye en su acto pero no es conveniente que siga afectando la imaginación o buscando nuevo objeto de posesión de modo obsesivo.&lt;br /&gt;
: 3. El control del sexo por una determinada “moral” social o religiosa sirvió a designios que nada tenían que ver con la evolución sino más bien con lo contrario.&lt;br /&gt;
: 4. La Fuerza (la energía de la representación de la sensación del intracuerpo), se desdobló hacia lo crepuscular en las sociedades reprimidas y allí se multiplicaron los casos de “endemoniados”, “brujos”, sacrílegos y criminales de toda laya, que gozaron con el sufrimiento y la destrucción de la vida y la belleza. En algunas tribus y civilizaciones los criminales estuvieron repartidos entre los que ajusticiaron y los ajusticiados. En otros casos se persiguió a todo lo que era ciencia y progreso porque se oponía a lo irracional, a lo crepuscular y a lo reprimido.&lt;br /&gt;
: 5. En ciertos pueblos primitivos existe aún la represión del sexo así como en otros considerados de “civilización avanzada”. Es evidente que, en unos y otros, el signo destructivo es grande aunque en los dos casos el origen de tal situación sea distinto.&lt;br /&gt;
: 6. Si me pides más explicaciones te diré que el sexo es en realidad santo y es el centro desde el cual se impulsa la vida y toda creatividad. Así como desde allí también se impulsa toda destrucción cuando su funcionamiento no está resuelto.&lt;br /&gt;
: 7. Jamás creas las mentiras de los envenenadores de la vida cuando se refieren al sexo como algo despreciable. Por el contrario en él hay belleza y no en vano está relacionado con los mejores sentimientos del amor.&lt;br /&gt;
: 8. Sé cuidadoso entonces y considéralo como una gran maravilla que debe tratarse con delicadeza sin convertirlo en fuente de contradicción o en desintegrador de la energía vital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVIII. ACCIÓN Y REACCIÓN DE LA FUERZA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Te expliqué anteriormente: “Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. “Agradecer”, significa concentrar los estados de ánimo positivos asociados a una imagen, a una representación. Ese estado positivo así ligado permite que en situaciones desfavorables, por evocar una cosa, surja aquella que la acompañó en momentos anteriores. Como, además, esta “carga” mental puede estar elevada por repeticiones anteriores ella es capaz de desalojar emociones negativas que determinadas circunstancias pudieran imponer.&lt;br /&gt;
: 2. Por todo ello, desde tu interior volverá ampliado en beneficio aquello que pidieras siempre que hubieras acumulado en ti numerosos estados positivos. Y ya no necesito repetir que este mecanismo sirvió (confusamente) para “cargar afuera” objetos o personas, o bien entidades internas que se externalizaron, creyéndose que atenderían ruegos y pedidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XIX. LOS ESTADOS INTERNOS''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Debes adquirir ahora suficiente percepción de los estados internos en los que te puedes encontrar a lo largo de tu vida y, particularmente, a lo largo de tu trabajo evolutivo. No tengo otra manera de hacer la descripción, que con imágenes (en este caso, alegorías). Éstas, según me parece, tienen por virtud concentrar “visualmente” estados de ánimo complejos. Por otra parte la singularidad de encadenar tales estados, como si fueran distintos momentos de un mismo proceso, introduce una variante en las descripciones siempre fragmentadas a que nos han acostumbrado aquellos que se ocupan de estas cosas.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. El primer estado, en el que prevalece el sin-sentido (aquel que mencionamos al comienzo), será llamado “vitalidad difusa”. Todo se orienta por las necesidades físicas pero estas son confundidas, a menudo, con deseos e imágenes contradictorias. Allí hay oscuridad en los motivos y los quehaceres. Se permanece en ese estado vegetando, perdido entre formas variables. Desde ese punto se puede evolucionar sólo por dos vías: la vía de la muerte o la de mutación.&lt;br /&gt;
: 2. La vía de la muerte te pone en presencia de un paisaje caótico y oscuro. Los antiguos conocieron este pasaje y casi siempre lo ubicaron “bajo tierra”, o en las profundidades abisales. También algunos visitaron ese reino para luego “resucitar” en niveles luminosos. Capta bien esto de que “abajo” de la muerte existe la vitalidad difusa. Tal vez la mente humana relacione la desintegración mortal con posteriores fenómenos de transformación y, también, tal vez asocie el movimiento difuso con lo previo al nacimiento. Si tu dirección es de ascenso la “muerte” significa un rompimiento con tu etapa anterior. Por la vía de la muerte se asciende hacia otro estado.&lt;br /&gt;
: 3. Llegando a él se encuentra el refugio de la regresión. Desde allí se abren dos caminos: el del arrepentimiento y aquel otro que sirvió para el ascenso, es decir: el camino de la muerte. Si tomas el primero es porque tu decisión tiende a romper con tu vida pasada. Si regresas por el camino de la muerte recaes en los abismos con esa sensación de círculo cerrado.&lt;br /&gt;
: 4. Ahora bien, te dije que había otro sendero para escapar de la vitalidad abismal, ese era el de la mutación. Si eliges esa vía es porque quieres emerger de tu penoso estado pero sin estar dispuesto a abandonar algunos de sus aparentes beneficios. Es pues un falso camino conocido como de la “mano torcida”. Muchos monstruos han salido de las profundidades de ese tortuoso pasadizo. Ellos han querido tomar los cielos por asalto sin abandonar los infiernos y, por tanto, han proyectado en el mundo medio infinita contradicción.&lt;br /&gt;
: 5. Supongo que, ascendiendo desde el reino de la muerte y por tu consciente arrepentimiento, has arribado ya a la morada de la tendencia. Dos delgadas cornisas sostienen tu morada: la conservación y la frustración. La conservación es falsa e inestable. Caminando por ella te ilusionas con la idea de permanencia pero en realidad desciendes velozmente. Si tomas el camino de la frustración tu subida es penosa, aunque única-no-falsa.&lt;br /&gt;
: 6. De fracaso en fracaso puedes llegar al próximo descanso que se llama “morada del desvío”. Cuidado con las dos vías que tienes ahora por delante: o tomas el camino de la resolución, que te lleva a la generación, o tomas el del resentimiento que te hace descender nuevamente hacia la regresión. Allí estás plantado frente al dilema: o te decides por el laberinto de la vida consciente (y lo haces con resolución), o regresas resentido a tu vida anterior. Son numerosos los que no habiendo logrado superarse cortan allí sus posibilidades.&lt;br /&gt;
: 7. Pero tú que has ascendido con resolución te encuentras ahora en la posada conocida como “generación”. Allí tienes tres puertas: una se llama “Caída”, otra “Intento” y la tercera “Degradación”. La Caída te lleva directamente a las profundidades y solo un [[accidente]] externo podría empujarte hacia ella. Es difícil que elijas esa puerta. Mientras que aquella de la Degradación te lleva indirectamente a los abismos, desandando caminos, en una suerte de espiral turbulento en el que reconsideras de continuo todo lo perdido y todo lo sacrificado. Este examen de conciencia que lleva a la Degradación es, por cierto, un falso examen en el que subestimas y desproporcionas algunas cosas que comparas. Tú cotejas el esfuerzo del ascenso con aquellos “beneficios” que has abandonado. Pero, si miras las cosas más de cerca, verás que no has abandonado nada por este motivo sino por otros. La Degradación comienza pues falseando los motivos que, al parecer, fueron ajenos al ascenso. Yo pregunto ahora: ¿Qué traiciona a la mente? ¿Acaso los falsos motivos de un entusiasmo inicial? ¿Acaso la dificultad de la empresa? ¿Acaso el falso recuerdo de sacrificios que no existieron, o que fueron impulsados por otros motivos? Yo te digo y te pregunto ahora: tu casa se incendió hace tiempo. Por ello decidiste el ascenso, ¿o ahora piensas que por ascender aquella se incendió? ¿Acaso has mirado un poco lo que sucedió a otras casas de los alrededores?... No cabe duda que debes elegir la puerta media.&lt;br /&gt;
: 8. Sube por la escalinata del Intento y llegarás a una cúpula inestable. Desde allí, desplázate por un pasillo estrecho y sinuoso que conocerás como la “volubilidad”, hasta llegar a un espacio amplio y vacío (como una plataforma), que lleva por nombre: “espacio-abierto-de-la-energía”.&lt;br /&gt;
: 9. En ese espacio puedes espantarte por el paisaje desierto e inmenso y por el aterrador silencio de esa noche transfigurada por enormes estrellas inmóviles. Allí, exactamente sobre tu cabeza, verás clavada en el firmamento la insinuante forma de la Luna Negra... una extraña luna eclipsada que se opone exactamente al Sol. Allí debes esperar la alborada, paciente y con fe, pues nada malo puede ocurrir si te mantienes calmo.&lt;br /&gt;
: 10. Podría suceder en tal situación que quisieras arreglar una salida inmediata de allí. Si tal ocurre, podrías a tientas encaminarte a cualquier lugar con tal de no esperar el día prudentemente. Debes recordar que todo movimiento allí (en la oscuridad), es falso y genéricamente es llamado “improvisación”. Si, olvidándote de lo que ahora menciono, comenzaras a improvisar movimientos ten la certeza que serías arrastrado por un torbellino entre senderos y moradas hasta el fondo más oscuro de la disolución.&lt;br /&gt;
: 11. ¡Qué difícil resulta comprender que los estados internos están encadenados unos a otros! Si vieras qué lógica inflexible tiene la conciencia, advertirías que en la situación descripta quien improvisa a ciegas fatalmente comienza a degradar y a degradarse; surgen después en él los sentimientos de frustración y va cayendo luego en el resentimiento y en la muerte, sobreviniendo el olvido de todo lo que algún día alcanzó a percibir.&lt;br /&gt;
: 12. Si en la explanada logras alcanzar el día surgirá ante tus ojos el radiante Sol que ha de alumbrarte por vez primera la realidad. Entonces verás que en todo lo existente vive un Plan.&lt;br /&gt;
: 13. Es difícil que caigas desde allí salvo que voluntariamente quieras descender hacia regiones más oscuras para llevar la luz a las tinieblas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''No es valioso desarrollar más estos temas porque sin experiencia engañan, trasladando al campo de lo imaginario lo realizable. Que sirva lo dicho hasta aquí. Si lo explicado no te fuera útil qué podrías objetar, ya que nada tiene fundamento y razón para el escepticismo, próximo a la imagen de un espejo, al sonido de un eco, a la sombra de una sombra.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XX. LA REALIDAD INTERIOR''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Repara en mis consideraciones. En ellas no habrás de intuir sino alegóricos fenómenos y paisajes del mundo externo. Pero también en ellas hay descripciones reales del mundo mental.&lt;br /&gt;
: 2. Tampoco debes creer que los “lugares” por donde pasas en tu andar, tengan algún tipo de existencia independiente. Semejante confusión hizo a menudo oscurecer profundas enseñanzas y así hasta hoy algunos creen que cielos, infiernos, ángeles, demonios, monstruos, castillos encantados, ciudades remotas y demás, tienen realidad visible para los “iluminados”. El mismo prejuicio, pero con interpretación inversa, ha hecho presa de escépticos sin sabiduría que tomaron esas cosas por simples ilusiones o alucinaciones padecidas por mentes afiebradas.&lt;br /&gt;
: 3. Debo repetir, entonces, que en todo esto debes comprender que se trata de verdaderos estados mentales, aunque simbolizados con objetos propios del mundo externo.&lt;br /&gt;
: 4. Toma en cuenta lo dicho y aprende a descubrir la verdad tras las alegorías que en ocasiones desvían a la mente, pero que en otras traducen realidades imposibles de captar sin representación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando se habló de las ciudades de los dioses adonde quisieron arribar numerosos héroes de distintos pueblos; cuando se habló de paraísos en que dioses y hombres convivían en original naturaleza transfigurada; cuando se habló de caídas y diluvios, se dijo gran verdad interior. Luego los redentores trajeron sus mensajes y llegaron a nosotros en doble naturaleza, para restablecer aquella nostálgica unidad perdida. También entonces se dijo gran verdad interior.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Sin embargo, cuando se dijo todo aquello colocándolo fuera de la mente, se erró o se mintió.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Inversamente, el mundo externo confundido con la interna mirada obliga a ésta a recorrer nuevos caminos.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Así, hoy vuela hacia las estrellas el héroe de esta edad. Vuela a través de regiones antes ignoradas.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Vuela hacia afuera de su mundo y, sin saberlo, va impulsado hasta el interno y luminoso centro.''--&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Ilustraciones [[Principios de Acción Válida|Principios Acción Válida]] =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El artista Rafael Edwards ha realizado recientemente una actualización de los dibujos que ilustran los Principios de la Acción Válida de la Mirada Interna. En esta galería podemos ver cada uno de ellos asociado a un Principio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr01.jpg|180px|border|Principio de adaptación]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr02.jpg|180px|border|Principio de acción y reacción]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr03.jpg|180px|border|Principio de acción oportuna]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr04.jpg|180px|border|Principio de proporción]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr05.jpg|180px|border|Principio de conformidad]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr06.jpg|180px|border|Principio del placer]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr07.jpg|180px|border|Principio de la acción inmediata]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr08.jpg|180px|border|Principio de la acción comprendida]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr09.jpg|180px|border|Principio de libertad]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr10.jpg|180px|border|Principio de solidaridad]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr11.jpg|180px|border|Principio de negación de los opuestos]]&lt;br /&gt;
[[Archivo:Pr12.jpg|180px|border|Principio de acumulación de las acciones]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Enlaces =&lt;br /&gt;
http://silo.net/es/collected_works/humanize_the_earth&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[it:Lo Sguardo Interno]]&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[categoría: El Mensaje de Silo]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Destino&amp;diff=39181</id>
		<title>Destino</title>
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		<updated>2022-12-20T20:29:25Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Opuesto a [[accidente]]. Una entidad tiene d. cuando no obstante el desvío producido en su trayectoria, llega al punto previsto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Términos originales]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=El_Paisaje_Interno&amp;diff=39180</id>
		<title>El Paisaje Interno</title>
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		<updated>2022-12-20T20:28:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; '''Esta página informa sobre el libro, si deseas leer su contenido es [[El Paisaje Interno (texto completo)|aquí(leer)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Libro de [[Silo]] incluido en [[Humanizar la Tierra]]. Se ha publicado también como libro separado. Su primera redacción y publicación es de 1981.&lt;br /&gt;
[[Archivo:El-paisaje-interno-big.jpg|170px|right|El Paisaje Interno, editorial Bruguera, 1981.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Explicación =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El paisaje interno estudia el [[sinsentido]] de la vida con referencia a la lucha contra el nihilismo en el interior de cada [[ser humano]] y en la vida social, exhortando a que esta vida se convierta en actividad y militancia al servicio de la humanización del mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El paisaje interno está dividido en dieciocho capítulos y cada uno de ellos en fragmentos. Puede agruparse a los grandes motivos del libro, de este modo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: A.	Los dos primeros capítulos son introductorios y se dirigen al lector con preguntas sobre su felicidad o sufrimiento y sobre sus intereses en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: B.	Desde el capítulo III al VI, se estudia los diferentes tipos de paisajes (externo, humano e interno) y su interacción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: C.	El capítulo VII desarrolla los temas del dolor, el sufrimiento y el sentido de la vida. Esos puntos y los referidos a la validez de la acción en el mundo, van a continuar presentes hasta el capítulo XIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: D.	Desde el capítulo XIV al XVIII, se destaca como tema central la dirección de los actos humanos y los motivos de esa dirección al par que se efectúan propuestas de cambio en el sentido de la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El orden de los temas es el siguiente:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: I.	LA PREGUNTA - Indaga sobre la felicidad y el sufrimiento. Propone una dirección de superación del sufrimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: II.	LA REALIDAD - Discute la naturaleza de lo “real”, comprometiendo lo que se percibe en la conformación del ser humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: III.	EL PAISAJE EXTERNO - Destaca que todo paisaje externo varía de acuerdo a lo que sucede en el interior de quien lo percibe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: IV.	EL PAISAJE HUMANO - Muestra al paisaje humano, comprometiendo la interioridad del sujeto. Niega que los bandos o facciones actuales tengan derecho a exigir respuestas elaboradas por ellos mismos a los problemas que se presentan en individuos y sociedades. Afirma la necesidad de definir la acción en el mundo humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: V.	EL PAISAJE INTERNO - Explica que en la base del hacer humano están las creencias. Pero destaca que el paisaje interno no es solo un campo de creencias sino de recuerdos, percepciones e imágenes. Hace notar que la relación paisaje interno-externo, es una estructura en la que ambos términos son correlatos que pueden ser tomados como actos u objetos alternadamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VI.	CENTRO Y REFLEJO - Indica la posibilidad de emplazarse en el centro del paisaje interno, desde donde cualquier dirección que se escoja es reflejo de aquél. Por otra parte, muestra que el aprendizaje se realiza por el hacer, no por el contemplar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VII.	DOLOR, SUFRIMIENTO Y SENTIDO DE LA VIDA - Establece diferencias entre dolor físico y sufrimiento mental. En la frase: “humanizar la Tierra”, pone la clave del sentido de la vida, destacando la primacía del futuro sobre los otros tiempos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: VIII.	EL JINETE Y SU SOMBRA - Este capítulo rompe la monotonía de los desarrollos anteriores con un giro de estilo. No obstante, vuelve sobre los problemas de los tiempos en la vida y en ellos busca la raíz del recuerdo, la percepción y la imagen. Esas tres vías, son consideradas luego como “las tres vías del sufrimiento” en la medida en que la contradicción invierte los tiempos de la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: IX.	CONTRADICCIÓN Y UNIDAD - Continúa la exposición sobre el juego de los tiempos. Marca diferencias entre problemas cotidianos o dificultades, con la contradicción. Respecto a esta última, define sus características. Efectúa propuestas de cambio en la organización del paisaje interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: X.	LA ACCIÓN VÁLIDA - Explica que no sólo la contradicción genera sufrimiento, sino toda inversión en la corriente creciente de la vida. Destaca la importancia de la “acción válida” como acto de unidad superador de la contradicción. Este capítulo plantea una velada crítica a los fundamentos de la moral en tanto no están elaborados en base a la necesidad de dar unidad al ser humano, dando referencias para superar la contradicción y el sufrimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XI.	PROYECCIÓN DEL PAISAJE INTERNO - Destaca que los actos contradictorios o unitivos comprometen el futuro de quien los produce y de aquellos que están en contacto con él. En tal sentido, la contradicción individual “contamina” a otros y la unidad individual produce también efectos en los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XII.	COMPENSACIÓN, REFLEJO Y FUTURO - En el trasfondo de este capítulo está la antigua discusión entre determinismo y libertad. Se pasa revista muy veloz a la mecánica de los actos como juego de acciones compensatorias y también como reflejo del paisaje externo, sin dejar de lado al [[accidente]] como otro fenómeno que inhabilita a todo proyecto humano. Finalmente, destaca la búsqueda del crecimiento de la vida sin límite, como salto sobre las condiciones determinantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XIII.	LOS SENTIDOS PROVISIONALES - Esboza una dialéctica entre “sentidos provisionales” y “sentido de la vida”. Pone como máximo valor la afirmación de la vida e insinúa que la rebelión contra la muerte es el motor de todo progreso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XIV.	LA FE - Considera la impresión de sospecha que se experimenta al escuchar la palabra “fe”. Marca luego diferencias entre fe ingenua, fe fanática y fe al servicio de la vida. Da a la fe especial importancia como energía movilizadora del entusiasmo vital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XV.	DAR Y RECIBIR - Establece que el hecho de dar (a diferencia del recibir, que es centrípeto y muere en el propio sujeto), abre el futuro y que toda acción válida va en esa dirección. Es por el dar que puede modificarse la dirección de una vida contradictoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVI.	LOS MODELOS DE VIDA - Explica a los “modelos”, como imágenes que motivan actividades hacia el mundo externo. Hace notar la modificación que sufren tales imágenes con el cambio del paisaje interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVII.	EL GUÍA INTERNO - Refiere que existen modelos en el paisaje interno que son ejemplos de acción para el sujeto. A tales modelos se los puede llamar “guías internos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: XVIII. EL CAMBIO - Se estudia la posibilidad del cambio voluntario en la conducta del ser humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Ediciones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin contar las ediciones incluidas en  Humanizar la Tierra el libro ha tenido ediciones como libro separado: numerosas ediciones en español, una edición en italiano (De Vecchi)...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Internal_Landscape_1980.jpg|150px|border|El Paisaje Interno, editorial Bruguera, 1981.]] &lt;br /&gt;
[[Archivo:A_Paisagem_Interna.jpg|155px|border|El Paisaje Interno, editorial Bruguera, 1981.]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Versiones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La versión actual común a los dos libros donde esta inserto es la que estableció el autor al momento de publicar la trilogía de Humanizar la Tierra (1989); versiones previas han circulado hasta esta fecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Conferencia del autor =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Dada por Silo el 1 de abril de 1982 en la VIII Feria Internacional del Libro de Madrid.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos analistas eruditos, como quien me ha precedido en el uso de la palabra, han dejado perfectamente encuadrado el problema de la forma de “El Paisaje Interno”. Esto me exime de mayores comentarios sobre el particular.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas maneras, quisiera agregar que la estructura expositiva de este libro es idéntica a la de mi obra anterior, “La Mirada Interna”, aún cuando medie entre los dos escritos un lapso de diez años. La identidad formal hizo que algunos englobaran a las dos obras dentro de una misma calificación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para aclarar este punto referiré una anécdota…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El año pasado, en la Feria Internacional del Libro en Frankfurt, mi editor alemán explicó que tanto “La Mirada Interna” como “El Paisaje Interno” eran clasificados según los especialistas, dentro de una genérica literatura religiosa. Por otra parte, yo había leído algunos artículos europeos en los que se insistía sobre este punto. La razón principal que se daba en ellos era que estos libros estaban organizados en capítulos y fragmentos nume­rados, al estilo de las obras místicas tradicionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no podía negar que estaban numerados los versículos bíblicos o los suras koráni­cos, o los yasnas y fargards del Avesta, o los Brihadosanyaka Upanishads y que también participaban mis escritos, de ese ordenamiento. Pero me vi obligado a desta­car que en obras de importancia de filosofía contemporánea se estaba utilizando crecientemente esta suerte de numeración de los parágrafos, y como ejemplos destacados cité las “ldeen” de Husserl y el “Tractatus” de Wittgestein, sin dejar de mencionar, por otra parte, obras sobre cálculo informacional y tratados de cibernética que cada vez más frecuentemente se iban presentando a los públicos especializados y todos ellos con las famosas numeraciones paragráficas. Para concluir con una sonriente observa­ción, hice notar que los códigos civiles, penales, de procedimientos, etc., eran un ejemplo de tratados religiosos si se consideraba a sus artículos numerados como la definición misma de la literatura mística.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así las cosas, quedó en claro que no eran estas razones suficientes para ubicar a mi obra dentro de los escritos reli­giosos. Debía haber otros elementos que justificaran tal encuadre. Y esos elementos, tal vez, no estuvieran en la forma sino en el contenido. Pero ya que el contenido de mis libros era la vida humana, de existir la mencionada “religiosidad” esta no habría de referirse a los dioses sino al hombre mismo. Yo siempre creí haber escrito en prosa poética tomando como materia prima, los temas fundamentales de la vida humana. Y de entre ellos escogí el del sentido, el de la dirección de la vida. ¿Se trataba acaso de una teología? ¿O tal vez de una antropología filosófica? ¿Era una descripción o una interpretación? En todo caso, ¿con qué instrumental metódico se contaba para estudiar el sentido de la vida? Y si hablá­bamos de instrumental metódico seguramente habría una lógica previa que -explícita o no- estaría actuando y de haber una lógica, también habría una metafísica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No trataré en estos pocos minutos, tan difíciles cuestiones sino que más bien me referiré a algunos temas del Paisaje Interno, guiado por el hilo conductor del sentido de la vida, mencionado una y otra vez, e implícito siempre en todo capítulo y pará­grafo de mis escritos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomemos el primer capítulo dirigido al lector en estos términos: “A medida que la vida pasa, ¿crece en tí la felicidad o el sufrimiento?… Si no crece en tí y en quienes te rodean la felicidad y la liber­tad, rechazaré tu ejemplo”. Y más adelan­te:… “Salta por “encima de tu sufrimiento y entonces no crecerá el abismo sino la vida que hay en tí”. “No hay pasión, ni idea, ni acto humano que se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser tratado: el abismo y aquello que lo sobrepasa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este planteo, aparentemente dualista, pone en evidencia las preocupaciones funda­mentales sobre el “crecimiento de la vida” y la aniquilación de la vida. La aniquila­ción toma una cierta sustancialidad al designarla como “abismo”. Pero no se trata sino de una licencia propia de la prosa poética en la que la sola mención de nihilización del ser, o “tachadura” del ser como propondría Heidegger, provocaría una fractura de estilo irreparable. No estamos pues hablando de “abismo” en términos de sustancia, sino de anonadamiento _ oscurecimiento del ser de la existen­cia humana. Queda claro que el primer efecto dualista desaparece al comprender el concepto de abismo como no-ser, como no-vida y no como entidad en sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se escogió el concepto de abismo por las implicancias sicológicas que tiene y porque suscita registros del tipo de vértigo, asociados a una contradictoria sensa­ción de atracción y rechazo. Esa atracción de la nada que vence en el suicidio o en la embriagadora furia destructora y que motiva al nihilismo de un individuo, de un grupo, o de una civilización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así es que aquí no se está tratando la angustia que irrumpe en el existente o la náusea como una pasiva desintegración del sentido, sino el vértigo y la atracción nihilista, “deus inversus” de la vida, que disputan con ésta su reconocimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“No hay pasión ni idea, ni acto humano que se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser trata­do: el abismo y aquello que lo sobrepasa”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hagamos aquí un paréntesis. Inmediata­mente después que el pensamiento occidental llegó a la cúspide del idealismo absoluto numerosas corrientes retornaron la preocupación por la existencia humana. Pensadores optimistas trataron de orientarla en una dirección de progreso, otros reaccionaron en diversas opciones vitalistas. Pero, al parecer en el seno de las diversas corrientes se había ya instalado esa pérdida del ser, ese nihilismo que llevaba a un mecanicismo en que la vida humana y su conciencia eran reflejo de condiciones, o bien donde la vida como condición irra­cional sobrepasaba y determinaba mecánica­mente a la conciencia. No sólo en la filosofía y en las nuevas corrientes sicológicas hizo irrupción este nuevo fenómeno, sino en las doctrinas políticas y hasta en el diseño del ideal de felici­dad y de estilo de vida de las pobla­ciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es de extrañar que el desarrollo de las dos tragedias mundiales ampliarán en los hechos lo que ya se había anunciado en las esferas de la especulación, porque claro está, se trataba del mismo fenómeno. Entonces, desde aquel desgarrador “Dios ha muerto” nietzscheano hasta la muerte en masa de millones de seres humanos, había un solo paso. ¿Qué habría de sobrevivir luego como un breve respiro entre la tragedia y el futuro? El absurdo, el sin-sentido. y la pérdida del horizonte vital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volviendo a nuestro tema, debemos pre­guntarnos: ¿es que se ha instalado en el corazón del ser humano actual, el abismo o aquello que lo sobrepasa? Y si se tratara del abismo, ¿podría existir algún cambio de dirección que no fuera rechazado por el nihilismo triunfante? Algunos proponen que sólo el temor ha detenido hasta ahora al nihilismo total. Otros dicen que para detener la aniquilación, se debe aniquilar a aquello que impide nuestro avance. Se trata, en todos los casos, de un débil equilibrio impulsado por el mismo nihi­lismo. Y entonces, ¿cómo elegir aquello que sobrepasa el abismo, si en este mecanismo gigantesco las opciones están ya predeter­minadas para las nuevas generaciones, para los contingentes humanos que en este mismo instante están naciendo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si en el ser humano existe la libertad de elegir, entonces es posible modificar las condiciones que se preanuncian catastrófi­cas en su mecánico desarrollo. Si por lo contrario, la libertad humana es sólo un mito piadoso, entonces no importa qué rumbo tomen los acontecimientos colectivos o la vida de los individuos, ya que la fatalidad gobierna los hechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En “El Paisaje Interno” se afirma la libertad de la vida humana. Es más, se dice que su sentido es por esencia libertad y que esta libertad rechaza el absurdo y la noción de la realidad de “lo dado”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, el capítulo II nos dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Qué quieres tú? Si dices que lo más importante es el amor o la seguridad, entonces hablas de estados de ánimo, de algo que no ves”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si dices que lo más importante es el dinero, el poder, el reconocimiento social. la causa justa, Dios o la eterni­dad, entonces hablas de algo que ves o que imaginas. Nos pondremos dé acuerdo cuando digas: “¡Quiero la causa justa porque rechazo el sufrimiento!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y más adelante:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿De qué realidad hablas al pez ya1 rep­til. al gran animal, al insecto pequeño. al ave. al niño. al anciano. al que duerme ,.y al que frío o ahebrado vigila en su calculo o su espanto?”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Digo que el eco de lo real murmura o retumba según el oído que percibe; que si otro fuera el oído. otro canto tendría lo que llamas “realidad”. Por tanto que tu corazón afirme: !Amo la realidad que construyo!” .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y en el capítulo III:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Si un mismo paisaje es diferente para dos personas en dónde está la diferen­cia? ” .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A veces ocurre que un paisaje es reprobado o aceptado por las multitudes y los pueblos. Sin embargo, ¿esa reprobación, o aceptación está en el paisaje o en el seno de las multitudes y los pueblos?”. “Entre la sospecha y la esperanza, tu vida se orienta hacia paisajes que coin­ciden con algo que hay en tí”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Todo este mundo que no has elegido sino que te ha sido dado para que humanices, es el paisaje que más crece cuando crece la vida. Por tanto, que tu corazón nunca diga: “Ni el otoño, ni el mar, ni los montes helados tienen que ver conmigo, sino que afirme: ¡Amo la realidad que construyo! “.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De este modo, va quedando en claro que la noción de la realidad se modifica de acuer­do a la óptica con que es observada. Pero uno de los errores más notables es el de tomar la realidad de acuerdo a mi visión, sin reconocer que tal visión existe. En otros términos (y ya como había descubierto el raciovita1ismo), el sistema de creencias interfiere en la noción de realidad sin advertir que tales creencias existen. Y, en general, las llamadas ideas y hasta ideologías sobre la realidad, no son sino creencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imaginemos ahora un sistema socio-cultu­ral cuya óptica básica de creencias sea de tipo nihilista y comprenderemos que sus ideas o su ideología dominante nos presentarán un mundo, una realidad que habremos de aceptar so pena de ser aniquilados en caso de no hacer lo. Y, por otra parte, si para no ser eliminados, aceptamos tal imposición, también seremos liquidados por el crecimiento y el desarrollo de esa óptica que moldeará nuestra forma de vida de acuerdo al nihilismo dominante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la obra se hace distinción entre tres tipos de “paisaje”:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el externo (correspondiente al mundo de la percepción)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
el interno (propio de la representación)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y el humano (propio del mundo social).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De esta suerte, se reconoce que la percepción no actúa aislada sino que tanto los datos de memoria personales como las propias representaciones, actúan haciendo que el percep­tor seleccione y articule su percepción. Por otra parte, el mundo social es el que suministra la designación de lo percibido y así hace que lo percibido quede clasificado dentro del horizonte de las creencias de una sociedad particular en un momento dado. Siendo tomada tal designación y clasificación social como un dato propio del individuo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ello, en la introducción al capítulo IV, se va a decir y casi a modo de definición:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Paisaje externo es lo que percibes de las cosas; paisaje interno es lo que tamizas de ellas con el cedazo de tu mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen tu indisoluble visión de la realidad. Y es por tu visión, que te orientas en una u otra dirección”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero es claro, se agrega, que:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“según avanzas se modifica tu visión. No hay aprendizaje, por pequeño que sea, que se cumpla sólo por contemplar. Aprendes porque algo haces con lo que contemplas y cuan to más haces, más aprendes, ya que según avanzas se modifica tu visión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Qué has aprendido del mundo? Has apren­dido lo que has hecho. ¿Qué quieres del mundo? Quieres según lo que te haya sucedido. ¿Qué no quieres del mundo? No quieres de acuerdo a lo que te ocurrió”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego de discutir acerca del conocimien­to de lo real, en el capítulo VII se pasa al problema del registro personal del que percibe y se estable­cen diferencias entre dolor y sufrimiento. Independientemente del conocimiento u opinión que se tenga sobre lo real, los registros de dolor y sufrimiento son seña­les con que cuenta el perceptor para reconocer aquello que amenaza, aquello que nihiliza su existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente al dolor físico, la experiencia demuestra que este retrocede en la medida en que avancen la ciencia y la sociedad. Y por ello, quienes contribuyen con el progreso en este sentido, son portavoces y cons­tructores de la humanización del mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desafortunadamente, el sufrimiento mental no retrocede por el hecho de que la socie­dad y la ciencia avancen. Por ello, es de importancia comprender la estructura del sufrimiento para rescatar de sus dominios al ser humano cotidiano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es posible, afirma “El Paisaje Interno”, es posible hacer retroceder el dolor y también el sufrimiento. Pero con respecto a la segunda señal de peligro mencionada, surgen numerosos errores en su interpreta­ción. Uno es considerar al sufrimiento como producto de reacciones frente al medio externo hostil. Esta suerte de interpreta­ción “naturalista” del sufrimiento se basa en la creencia de que los fenómenos mentales son también parte de la realidad dada. En definitiva, se sigue creyendo en ese caso, que existe una naturaleza huma­na de algún modo inmodificable y por tanto, el sufrimiento como parte de, esta natura­leza se supone que no puede ser superado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El libro ha considerado al paisaje humano como presentado en el mundo de lo natural y por ello, precisamente, se lo menciona así, como “paisaje”. Sin embargo, el mundo social y humano aparece más allá de la observación ingenua como básicamente un mundo histórico, no natural, y la conciencia humana, del mismo modo, como sin natura­leza sino por lo contrario, de existencialidad histórica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por todo ello, develar el sentido histórico del ser humano y comprender que en la estructura temporal de su conciencia están los elementos del sufrimiento, es desobjetivizar al hombre y precisamente, humanizarlo en el mejor de los sentidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mundo objetal puede ser modificado y transformado por el hombre pero en tanto él mismo no se considere en devenir y trans­formación, sus objetos serán portadores de su falta de sentido y nihilizarán al mundo. “En el capítulo VII se dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Nombrador de mil nombres, hacedor de sentidos, transformador del mundo…Tus padres y los padres de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae, sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido, ilumi­nas la tierra. Cuando pierdes tu sentido, la tierra se abre”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: humanizar la tierra. ¿Qué es huma­nizar la tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“No puedo pedirte que vayas más allá, pero tampoco será ultrajante que yo afirme: Ama la realidad que construyes y ni aún la muerte detendrá tu vuelo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“No cumplirás con tu misión si no pones tus fuerzas en vencer el dolor y el sufrimiento en aquellos que te rodean. Y si logras que ellos, a su vez, emprendan la tarea de humanizar el mundo, se abrirá su destino hacia una vida nueva”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante, se sigue profundizando en la temática del tiempo de la conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero será bueno aquí hacer algunas consideraciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya Agustín en sus “Confesiones” había descubierto las diferencias entre el tiempo pensado y el tiempo experiencia1. El desta­caba:”Cuando trato de comprender el tiempo, no lo experimento y cuando lo experimento, no lo comprendo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta brillante intuición termina asfixia­d? ya en la definición de Hege1 en la que el tiempo es “la abstracción del consumir”. Será necesario un neoaristotélico como Brentano, para redescubrir el problema e inspirar en la Fenomeno1ogia de la con­ ciencia del tiempo inmanente de Husserl, el redescubrimiento del gran Agustín.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así las cosas, la conciencia es ya una estructura temporal en la que prima la protención. Esto es casi decir: la con­ciencia humana se organiza merced a su sentido. Contrariemos estos términos y al quitar el sentido a la conciencia, la negaremos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este es el punto: La negación del primado del futuro sobre el mundo de lo fáctico; la negación del sentido, es la clave del nihilismo y frente a la nihilización de la conciencia, surge el sufrimiento como señal de peligro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y porque en todo sufrimiento ha operado la inversión del futuro, el repliegue del sentido, la pérdida de la dirección hacia adelante, habrá una contradicción de su devenir. “Es la contradicción, lo que invierte la vida”, dirá el libro. No habrá pues otra posibilidad que reorientar la vida hacia el futuro para superar el sufrimiento. Sin embargo, en el existente coti­diana, la creencia en que la vida humana pertenece al mundo’ de lo natural es de fuerte arraigo y sustraer a la conciencia de tal ilusión, no es tarea que pueda realizarse por vía ideológica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ser humano sufre por lo que perdió, por lo que no tiene y por lo que desespera de alcanzar. De este modo, por las tres vías del recuerdo, de la percepción y de la imaginación, el sufrimiento se hace presente y delata la ausencia del sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He aquí que la muerte, aparece como la confirmación del sin-sentido ya que se anuncia como la pérdida total de futuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ideológicamente podrá decirse, aún adhi­riendo a nuestra propuestas, que ya que el individuo y la sociedad no pertenecen al mundo de lo fáctico, ya que no tienen naturaleza sino que se deve1an en su histo­ricidad, la muerte no impide que las accio­nes realizadas, contribuyan al desarrollo del futuro humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero he aquí que la muerte aparece al existente como la irrupción y el dominio definitivo de lo fáctico, frente a lo cual se alzó un día la conciencia humana. Y cualquier futuro que se imagine sin la pre­sencia experiencial de esa conciencia, no pasa de especulación, ni supera a lo fácti­co en la realidad de la existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De manera, que solamente al tomar a la muerte como lo fáctico y romper la ilu­sión de naturalidad de la conciencia, afirmando su futuro, se puede superar el sufrimiento y dotar a todo acto de sentido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La negación de la posibilidad de futuro para la mente, más allá del absurdo impacto de la muerte, lleva en sí la nihilización de todo acto, de toda intención y de todo sentimiento humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando la base de creencias de una socie­dad y, por tanto de sus individuos, termina identificada con lo fáctico, la objetiviza­ción de todo producto humano y del ser humano mismo, se instala triunfalmente. Y esta nihilización lleva en sí la destruc­ción de todo lo que toca. .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quisiera leer una parte del capítulo XII, que nos dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Es que acaso la vida es sólo acción y reacción? El hambre ensueña con la sacie­dad, lo aprisionado con lo suelto; el dolor busca el placer y el placer se hastía de sí mismo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si la vida es sólo persecución de segu­ridad para quien teme al futuro; afirma­ción de sí para el desorientado; anhelo de venganza para la frustración pasada…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué libertad, responsabilidad y compromiso podrá sostenerse como invicta bandera?” .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“y si la vida es sólo el espejo que refleja un paisaje, ¿cómo podrá cambiar aquello que refleja?”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si afirmas lo que se busca a sí mismo, aquello cuya naturaleza es transformarse, eso que no tiene saciedad en sí mismo y que por esencia está abierto al futuro, entonces amas la realidad que construyes. Esa es pues tu vida: ¡la realidad que construyes!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Que por tu boca hable la vida y ella diga: ¡No existe algo que pueda dete­nerme!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Inúti1 y malvada profecía que anuncia la hecatombe del mundo. Yo afirmo que el ser humano habrá no solamente de seguir viviendo, sino que crecerá sin límite. Y también digo que los negadores de la vida desean robar toda esperanza: palpitante corazón del acto humano”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Quiera tu futura alegría, que en los momentos más sombríos recuerdes esta frase: ¡La vida busca el crecimiento, no la compensación de la nada!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y más adelante se afirma:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Por ello quiero a los santos que no temen, sino que verdaderamente aman Y quiero a los que con su ciencia y su razón, vencen a diario el dolor y el su­frimiento. y en verdad no veo diferencia entre el santo y el que alienta la vida con su ciencia. ¿Qué mejores ejemplos, qué guías superiores a esos guías?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Un sentido que quiera ir más lejos que lo provisional, no admitirá la muerte como el fin de la vida, sino que afirmará la trascendencia como máxima desobe­diencia al aparente Destino”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si la razón debe estar en función de la vida, que sirva para hacernos saltar sobre la muerte. Que la razón, entonces, elabore un sentido exento de toda frustración, .de todo accidente, de todo agotamiento” ‘.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya en estas frases aparece lo que, según dijéramos al comienzo de nuestra exposi­ción, ha hecho que algunos pudieran clasificar a la obra, dentro de la literatura mística.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, tal vez entramos aquí en el terreno de la mística, pero en ella no hay dioses, ni cielos, ni infiernos. Hay más bien el descubrimiento racional de que la creen­cia en la trascendencia es útil para la vida, porque dota a ésta de un sentido que lo fáctico no puede destruir. Esta afirma­ción, proclama que la anulación del ente no es idéntica al anonadamiento del ser, pero que si por la ilusión naturalista se identifica al mundo de lo dado con el mundo humano de modo definitivo, en esa creencia estará la raiz del sufrimiento y, por tanto, la nihilización del futuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los capitulo s siguientes, la creencia ya aparece designada como “fe”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se pasa revista a los distintos tipos de fe: así hay una fe ingenua que lleva al accidente, una fe fanática que es también negadora de la existencia y una fe fundamentada que es útil para la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguramente, el hecho de considerar a la fe en términos de utilidad, crea en el lector una sensación ambigua. Esto es así, porque la palabra “fe” está cargada con las copresencias propias de los siste­mas religiosos y ligada, por cierto, a lo espiritual. Se piensa, en general, que lo espiritual y lo útil se oponen o, por lo menos, pertenecen a regiones que no tienen contacto entre si. Ello no debe desorien­tar, si se comprende a la fe en función de la vida y no fuera de ella. Pero semejante discusión nos alejaría un tanto de los comentarios que ahora nos ocupan…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Prefiero retomar el tema de la contradic­ción para que todo lo anterior se clarifi­que al máximo dentro de lo que permite esta breve exposición. Veamos algunos parágrafos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La contradicción invierte la vida. Es la inversión de esa corriente creciente de la vida lo que se experimenta como sufrimiento. Por ello. el sufrimiento es la señal que advierte sobre la necesidad de cambio en la dirección de las fuerzas que se oponen”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Todo acto contradictorio. que por cual­quier circunstancia hayas efectuado en tu vida tiene un inequívoco sabor de vio­lencia interna y de traición a tí mismo… Algo se fracturó y cambió tu rumbo. Pero ello te predispuso a una nueva fractura Así es que todo acto contradictorio te obliga a su repetición aunque te opongas. del mismo modo en que todo acto de unidad te lleva a la repetición pero acrecienta’ la vida”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Los actos contradictorios o unitivos hacen a la esencial construcción de tu vida. En el momento en que te encuentres enfrentado a ellos. no debes equivocarte porque si lo haces comprometerás tu futuro e invertirás la’ corriente de tu vida…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo saldrás del sufrimiento luego?”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¿Y cuál es el sabor del acto de unidad? Para reconocerlo te basarás en la profunda paz que acompañada de una suave a1egria,te pone en acuerdo contigo mismo. Este acto tiene por señal a la verdad más íntegra, porque en él se unifican en estrecha amistad el pensamiento, el sentimiento y el hacer en el mundo. ¡Indudable acción válida que se afirmaría mil veces más, si se viviera otras tantas vidas!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Todo fenómeno que hace retroceder el sufrimiento en otros, se registra en quien lo produce como acto válido, como acto de unidad”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí ya hemos llegado a la necesidad de una moral que no está justificada sim­plemente por razones de convivencia social o porque la “naturaleza humana” así lo exige. No hay moral que pueda asentarse­ valederamente en la imposición de lo fác­tico, sino que por lo contrario debe admitir la libertad, la posibilidad de elegir entre un acto u otro. En este caso, una nueva moral puede justificarse al comprender que la producción de actos contradictorios o unitivos encadena a las posteriores acciones en una dirección sufriente o felicitaria. Como, por otra parte, se ha destacado el paradigma del acto de unidad en la ayuda a otros para su libera­ción del dolor y él sufrimiento, aparece claro que en el mundo social no hay acto moral aislado, que comience y termine en el individuo, sino que siempre implica a otros en su ejercicio y sus consecuencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ello también, en esta moral de la libertad, el acto inmoral no empieza y termina en el individuo aislado sino que contamina a otros y trae sufrimiento al cuerpo social en mayor o menor medida, comprometiendo también su futuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya en el capítulo XV, se llegará a decir:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si hablamos del “dar” y de la “ayuda”, tú pensarás sobre lo que te pueden dar, o acerca de cómo te pueden ayudar…Digo que tu egoísmo no es un pecado sino tu fundamental error de cálculo, porque has creído, ingenuamente, que recibir es más que dar… Recuerda los mejores momentos de tu vida y comprenderás que siempre estuvieron relacionados con un dar desprendido. Esta sola reflexión debería ser suficiente para cambiar radicalmente la dirección de tu existen­cia… Pero no será suficiente”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Es de esperar que esté hablando -se sigue diciendo- para otro y no para tí, ya que seguramente habrás comprendido frases como “humanizar la tierra”, “abrir el futuro”, “sobrepasar el su­frimiento en el mundo que te rodea” y otras cuantas más, que tienen como base la capacidad de dar”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Amar la realidad que se construye, no es poner como clave del mundo, la solu­ción a los propios problemas… ¿quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces, produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a quienes te rodean”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya a estas alturas puede comprenderse bien por qué este libro ha sido calificado de religioso. Reconsideremos por un momento temas mencionados como la fe, la trascendencia y por último la moral y entonces resultará inequívoca la sensación que tendrá cualquier clasificador formado en los esquemas convencionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por nuestra parte, no hemos querido eludir palabras que se suponía comprendidas de una vez y para siempre. Muy por el contrario, hemos tratado de redefinirlas y ubicarlas en un nuevo contexto de pensa­miento, rescatándolas del campo que ha querido asignarle el bandolerismo semántico de los bienpensantes ajustados a la moda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repito ahora, lo dicho casi al comienzo de esta exposición. “El Paisaje Interno”, es un libro escrito en prosa poética, que trata acerca de la vida humana y que considera de ella el tema central del sentido. Y si el tratamiento de tales temas necesariamente toca a la fe, a la trascendencia y a cuestiones de moral, no veo por cuáles motivos todo esto deba ser eludido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a las consecuencias prácticas que se desprenden de los planteas de la obra, creo que los dos capítulos finales las aclaran convenientemente. En lo que hace a la proyección social del punto de vista de “El Paisaje Interno”, esto ha quedado debidamente explicitado en la conferencia dada el 8 de Noviembre de 1981 en “La Mutualité” de París. No será difícil para cualquier persona genuina­mente interesada en el tema, apelar al texto mencionado. De momento, es claro para todos los presentes que tales consi­deraciones no se ajustan al análisis de esta obra en el actual contexto. Nada más, muchas gracias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= [[El Paisaje Interno (texto completo)|Texto Completo]] =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede leer en [[El Paisaje Interno (texto completo)]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se encuentra disponible para descarga en: [http://www.silo.net www.silo.net]&lt;br /&gt;
&amp;lt;!--&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''I. LA PREGUNTA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. He aquí mi pregunta: ¿a medida que la vida pasa, crece en ti la felicidad o el sufrimiento? No pidas que defina estas palabras. Responde de acuerdo a lo que sientes... &lt;br /&gt;
: 2. Aún cuando sabio y poderoso, si no crece en ti y en quienes te rodean la felicidad y la libertad, rechazaré tu ejemplo.&lt;br /&gt;
: 3. Acepta en cambio mi propuesta: sigue el modelo de aquello que nace, no de lo que camina hacia la muerte. Salta por encima de tu sufrimiento y entonces no crecerá el abismo sino la vida que hay en ti.&lt;br /&gt;
: 4. No hay pasión, ni idea, ni acto humano que se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser tratado: el abismo y aquello que lo sobrepasa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''II. LA REALIDAD''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Qué quieres tú? Si dices que lo más importante es el amor o la seguridad, entonces hablas de estados de ánimo, de algo que no ves.&lt;br /&gt;
: 2. Si dices que lo más importante es el dinero, el poder, el reconocimiento social, la causa justa, Dios o la eternidad; entonces hablas de algo que ves o que imaginas.&lt;br /&gt;
: 3. Nos pondremos de acuerdo, cuando digas: “¡Quiero la causa justa porque rechazo el sufrimiento!”; “...quiero esto porque me tranquiliza; no quiero aquello porque me desconcierta o me violenta”.&lt;br /&gt;
: 4. ¿Será entonces que toda aspiración, toda intención, toda afirmación y toda negación, tienen por centro tu estado de ánimo? Podrías replicar que aunque triste o alegre, un número es siempre el mismo y que el sol es el sol, aunque no exista el ser humano.&lt;br /&gt;
: 5. Yo te diré que un número es distinto a sí mismo según tengas que dar o recibir, y que el sol ocupa más lugar en los seres humanos que en los cielos.&lt;br /&gt;
: 6. El fulgor de una brizna encendida, o de una estrella, danza para tu ojo. Así, no hay luz sin ojo y si otro fuera el ojo distinto efecto tendría ese fulgor.&lt;br /&gt;
: 7. Por tanto, que tu corazón afirme: “¡Amo ese fulgor que veo!”, pero que nunca diga, “¡ni el sol, ni la brizna, ni la estrella, tienen que ver conmigo!”.&lt;br /&gt;
: 8. ¿De qué realidad hablas al pez y al reptil, al gran animal, al insecto pequeño, al ave, al niño, al anciano, al que duerme y al que frío o afiebrado vigila en su cálculo o su espanto?&lt;br /&gt;
: 9. Digo que el eco de lo real murmura o retumba según el oído que percibe; que si otro fuera el oído, otro canto tendría lo que llamas “realidad”.&lt;br /&gt;
: 10. Por tanto, que tu corazón afirme: “¡Quiero la realidad que construyo!”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''III. EL PAISAJE EXTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mira cómo, lentamente, camina esa pareja. Mientras él enlaza su cintura ella reclina su cabeza sobre el hombro amistoso. Y avanzan en el otoño de las hojas crepitantes... en la expiración del amarillo, del rojo y del violeta. Jóvenes y hermosos avanzan, sin embargo, hacia la tarde de la niebla plomo. Una llovizna fría y los juegos de los niños, sin niños, en jardines desiertos.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Para unos, esto reaviva suaves y tal vez, amables nostalgias. Para otros, libera sueños. Para algunos más, promesas que serán cumplidas en los días radiantes que vendrán. Así, frente a un mismo mar, este se angustia y aquél, reconfortado, se expande. Y mil más, sobrecogidos, contemplan los peñones helados; mientras otros tantos, admiran esos cristales tallados a escala gigantesca. Unos deprimidos, otros exaltados, frente al mismo paisaje.&lt;br /&gt;
: 2. Si un mismo paisaje es diferente para dos personas, ¿en dónde está la diferencia?&lt;br /&gt;
: 3. Ha de suceder con aquello que se ve y aquello que se escucha. Toma como ejemplo la palabra “futuro”. Este se crispa, aquél permanece indiferente y un tercero sacrificaría su “hoy” por ella.&lt;br /&gt;
: 4. Toma como ejemplo la música. Toma como ejemplo las palabras con significado social o religioso.&lt;br /&gt;
: 5. A veces ocurre que un paisaje es reprobado o aceptado por las multitudes y los pueblos. Sin embargo, esa reprobación o aceptación, ¿está en el paisaje o en el seno de las multitudes y los pueblos?&lt;br /&gt;
: 6. Entre la sospecha y la esperanza tu vida se orienta hacia paisajes que coinciden con algo que hay en ti.&lt;br /&gt;
: 7. Todo este mundo que no has elegido sino que te ha sido dado para que humanices, es el paisaje que más crece cuanto crece la vida. Por tanto, que tu corazón nunca diga: “¡Ni el otoño, ni el mar, ni los montes helados tienen que ver conmigo!”, sino que afirme: “¡Quiero la realidad que construyo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''IV. EL PAISAJE HUMANO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Si una estrella lejana está ligada a ti, ¿qué debo pensar de un paisaje viviente en el que los venados eluden los árboles añosos y los animales más salvajes lamen a sus crías suavemente? ¿Qué debo pensar del paisaje humano en el que conviviendo la opulencia y la miseria unos niños ríen y otros no encuentran fuerzas para expresar su llanto?''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Porque si dices: “Hemos llegado a otros planetas”, debes declarar también: “Hemos masacrado y esclavizado a pueblos enteros, hemos atestado las cárceles con gentes que pedían libertad, hemos mentido desde el amanecer hasta la noche... hemos falseado nuestro pensamiento, nuestro afecto, nuestra acción. Hemos atentado contra la vida a cada paso porque hemos creado sufrimiento”.&lt;br /&gt;
: 2. En este paisaje humano, conozco mi camino. ¿Qué pasará si nos cruzamos en dirección opuesta? Yo renuncio a todo bando que proclame un ideal más alto que la vida y a toda causa que, para imponerse, genere sufrimiento. Así es que, antes de acusarme por no formar parte de facciones, examina tus manos. No sea que en ellas descubras la sangre de los cómplices. Si crees que es valiente comprometerte con aquéllas ¿qué dirás de ése al que todos los bandos asesinos acusan de no comprometerse? Quiero una causa digna del paisaje humano: la que se compromete a superar el dolor y el sufrimiento.&lt;br /&gt;
: 3. Niego todo derecho a la acusación que provenga de un bando en cuya historia (cercana o lejana), figure la supresión de la vida.&lt;br /&gt;
: 4. Niego todo derecho a la sospecha que provenga de aquellos que ocultan sus sospechosos rostros.&lt;br /&gt;
: 5. Niego todo derecho a bloquear los nuevos caminos que necesita recorrer el ser humano, aunque se ponga como máximo argumento a la urgencia actual.&lt;br /&gt;
: 6. Ni aún lo peor del criminal me es extraño. Y si lo reconozco en el paisaje, lo reconozco en mí. Así es que quiero superar aquello que en mí y en todo hombre lucha por suprimir la vida. ¡Quiero superar el abismo!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todo mundo al que aspiras, toda justicia que reclamas, todo amor que buscas, todo ser humano que quisieras seguir o destruir, también están en ti. Todo lo que cambie en ti, cambiará tu orientación en el paisaje en que vives. De modo que si necesitas algo nuevo, deberás superar lo viejo que domina en tu interior. ¿Y cómo harás esto? Comenzarás por advertir que aunque cambies de lugar, llevas contigo tu paisaje interno.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''V. EL PAISAJE INTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Tú buscas lo que crees que te hará feliz. Eso que crees, sin embargo, no coincide con lo que otro busca. Podría suceder que tú y aquél anhelaran cosas opuestas y que llegaran a creer que la felicidad del uno se opone a la del otro; o bien, que anhelaran la misma cosa y al ser ésta única o escasa, llegaran a creer del mismo modo, que la felicidad del uno se opone a la del otro.&lt;br /&gt;
: 2. Tal parece que se podría disputar tanto por un mismo objeto, como por objetos opuestos entre sí. ¡Extraña lógica la de las creencias capaz de mover un similar comportamiento respecto de un objeto y de su opuesto!&lt;br /&gt;
: 3. Ha de estar en la médula de lo que crees la clave de lo que haces. Tan poderosa es la fascinación de lo que crees que afirmas su realidad aunque sólo exista en tu cabeza.&lt;br /&gt;
: 4. Pero volviendo al punto: tú buscas lo que crees que te hará feliz. Aquello que crees de las cosas no está en ellas sino en tu paisaje interno. Cuando tú y yo miramos esa flor podemos coincidir en muchas cosas. Pero cuando dices que ella te dará la felicidad suprema me dificultas toda comprensión porque ya no hablas de la flor, sino de lo que crees que ella hará en ti. Hablas de un paisaje interno que tal vez no coincida con el mío. Bastará con que des un paso más para que trates de imponerme tu paisaje. Mide las consecuencias que se pueden derivar de ese hecho.&lt;br /&gt;
: 5. Es claro que tu paisaje interno no es sólo lo que crees acerca de las cosas sino también lo que recuerdas, lo que sientes y lo que imaginas sobre ti y los demás; sobre los hechos, los valores y el mundo en general. Tal vez debamos comprender esto: paisaje externo es lo que percibimos de las cosas, paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VI. CENTRO Y REFLEJO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Paisaje externo es lo que percibimos de las cosas, paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad.” Y es por esta visión que nos orientamos en una dirección u otra.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Pero está claro que, según avanzas, se modifica tu visión.&lt;br /&gt;
: 2. No hay aprendizaje, por pequeño que sea, que se cumpla sólo al contemplar. Aprendes porque algo haces con lo que contemplas y cuanto más haces más aprendes, ya que según avanzas se modifica tu visión.&lt;br /&gt;
: 3. ¿Qué has aprendido sobre el mundo? Has aprendido lo que has hecho. ¿Qué quieres del mundo? Quieres según lo que te haya sucedido. ¿Qué no quieres del mundo? No quieres de acuerdo a lo que te ocurrió.&lt;br /&gt;
: 4. Escúchame, jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo: puedes llegar a tu paisaje más profundo por tres distintas sendas. ¿Y qué encontrarás en su interior? Emplázate en el centro de tu paisaje interno y verás que toda dirección multiplica ese centro.&lt;br /&gt;
: 5. Rodeado por una muralla triangular de espejos tu paisaje se refleja infinitamente en infinitos matices. Y allí todo movimiento se convierte y recompone una y otra vez conforme orientes tu visión por el camino de imágenes que hayas elegido. Puedes llegar a ver delante tuyo tus propias espaldas y al mover una mano a la derecha ésta responderá a la izquierda.&lt;br /&gt;
: 6. Si ambicionas algo en el espejo del futuro verás que corre en dirección opuesta en el espejo del hoy o del pasado.&lt;br /&gt;
: 7. Jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo, ¿qué cosa es tu cuerpo sino el tiempo mismo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VII. DOLOR, SUFRIMIENTO Y SENTIDO DE LA VIDA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. El hambre, la sed, la enfermedad y toda injuria corporal, son el dolor. El temor, la frustración, la desesperanza y toda injuria mental, son sufrimiento. El dolor físico retrocederá en la medida en que avancen la sociedad y la ciencia. El sufrimiento mental retrocederá en la medida en que avance la fe en la vida, esto es: en la medida en que la vida cobre un sentido.&lt;br /&gt;
: 2. Si acaso te imaginas como un bólido fugaz que ha perdido su brillo al tocar esta tierra, aceptarás al dolor y al sufrimiento como la naturaleza misma de las cosas. Pero si crees que has sido arrojado al mundo para cumplir con la misión de humanizarlo, agradecerás a los que te precedieron y construyeron trabajosamente tu peldaño para continuar en el ascenso.&lt;br /&gt;
: 3. Nombrador de mil nombres, hacedor de sentido, transformador del mundo... tus padres y los padres de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido iluminas la tierra. Cuando pierdes tu sentido la tierra se oscurece y el abismo se abre.&lt;br /&gt;
: 4. Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: ¡humanizar la Tierra! ¿Qué es humanizar la Tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes.&lt;br /&gt;
: 5. No puedo pedirte que vayas más allá pero tampoco será ultrajante que yo afirme: “¡Ama la realidad que construyes y ni aún la muerte detendrá tu vuelo!”.&lt;br /&gt;
: 6. No cumplirás con tu misión si no pones tus fuerzas en vencer el dolor y el sufrimiento en aquellos que te rodean. Y si logras que ellos, a su vez, emprendan la tarea de humanizar al mundo, abrirás su destino hacia una vida nueva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''VIII. EL JINETE Y SU SOMBRA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando el sol arreboló el camino, la silueta se alargó entre piedras y severos matorrales. Y el jinete fue enlenteciendo la marcha hasta que se detuvo muy cerca de un fuego joven. Y un hombre viejo, que con sus manos acariciaba las llamas, saludó al jinete. Este desmontó y ambos hablaron. Luego el jinete continuó su camino.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando la sombra cayó bajo los cascos del caballo, el jinete se detuvo un instante e intercambió palabras con un hombre que lo detuvo a la vera del camino.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando la sombra se alargó a espaldas del jinete, éste ya no aminoró el paso. Y un joven que quiso detenerlo alcanzó a gritar: “¡Vas en dirección opuesta!”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Pero la noche desmontó al jinete y éste sólo vio la sombra en su alma. Entonces, suspirando para sí y las estrellas, dijo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En un mismo día un viejo me habló de la soledad, la enfermedad y la muerte; un hombre, acerca de cómo son las cosas y las realidades de la vida. Finalmente, un joven ni siquiera me habló sino que gritando quiso desviar mi camino en dirección desconocida. El viejo sentía temor a perder sus cosas y su vida; el hombre, temor por no alcanzar a tomar lo que creía que eran sus cosas y su vida. Y el joven, temor a no poder escapar de sus cosas y su vida.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Extraños encuentros éstos en los que el anciano sufre por el corto futuro y se refugia en su largo pasado. El hombre sufre por su situación actual buscando abrigo en lo que pasó o habrá de suceder, según se lo ajuste por el frente o por atrás. Y el joven sufre porque un corto pasado muerde sus talones impulsando su fuga hacia el largo futuro. Sin embargo, reconozco en el rostro de los tres mi propio rostro y me parece advertir que todo ser humano, sea cual fuere su edad, puede transitar por esos tiempos y ver en ellos fantasmas que no existen. ¿O existe hoy aquella ofensa de mi juventud? ¿O existe hoy mi vejez? ¿O anida hoy, en esta oscuridad, mi muerte?''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todo sufrimiento se desliza por recuerdo, por imaginación, o por aquello que se percibe. Pero gracias a esas tres vías existe el pensamiento y el afecto y el quehacer humano. Ha de ser, entonces, que si esas vías son necesarias también son conductos de destrucción si las contamina el sufrimiento.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''¿Pero no será el sufrimiento el aviso que nos da la vida cuando su correntada es invertida? La vida puede ser invertida por algo (para mí desconocido), que se hace con ella. Así pues ese anciano, ese hombre y ese joven, algo han hecho con sus vidas para que ellas se inviertan”.&lt;br /&gt;
Entonces el jinete que meditaba en la oscuridad de la noche se durmió. Y al dormirse soñó y en su sueño se iluminó el paisaje. Allí estaba en el centro de un espacio triangular, amurallado por espejos. Los espejos reflejaban su imagen, multiplicándola. Según escogiera una dirección, se veía como anciano; al tomar otra, su rostro era de hombre o, finalmente, de muchacho... Pero él se sentía como un niño, en el centro de sí mismo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Entonces sucedió que todo comenzó a oscurecerse y cuando no pudo reconocer más que una pesada oscuridad, despertó. Abrió los ojos y vio la luz del sol. Luego montó en su cabalgadura y al ver que la sombra se alargaba, dijo para sí: “Es la contradicción la que invierte la vida y genera sufrimiento... El sol se opone para que el día sea noche pero el día será según lo que yo haga con él”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''IX. CONTRADICCIÓN Y UNIDAD''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. La contradicción invierte la vida. Es la inversión de esa corriente creciente de la vida la que se experimenta como sufrimiento. Por ello el sufrimiento es la señal que advierte sobre la necesidad de cambio en la dirección de las fuerzas que se oponen.&lt;br /&gt;
: 2. Aquel que se encuentra detenido en la marcha por su repetida frustración está aparentemente detenido porque, en verdad, regresa. Y una vez y otra vez, los fracasos pasados cierran su futuro. Quien se siente frustrado ve el futuro como repetición de su pasado al tiempo que experimenta la necesidad de separarse de él.&lt;br /&gt;
: 3. Quien presa del resentimiento acomete el futuro, ¿qué no hará por vengar en intrincado desquite, su pasado?&lt;br /&gt;
: 4. Y en la frustración y en el resentimiento se violenta el futuro para que curve su lomo en sufriente regreso.&lt;br /&gt;
: 5. A veces, los sabios recomendaron el amor como escudo protector de los sufrientes embates... Pero la palabra “amor”, engañosa palabra, ¿significa para ti el desquite del pasado o una original, límpida y desconocida aventura lanzada al porvenir?&lt;br /&gt;
: 6. Así como he visto a lo solemne cubrir grotescamente lo ridículo, así como he visto a la vacua seriedad enlutar lo grácil del talento, he reconocido en muchos amores la autoafirmación vindicativa.&lt;br /&gt;
: 7. ¿Qué imagen tienes de los sabios? ¿Verdad que los concibes como seres solemnes, de ademanes pausados... como quienes han sufrido enormemente y en función de ese mérito te invitan desde las alturas con suaves frases en las que se repite la palabra “amor”?&lt;br /&gt;
: 8. Yo, en todo verdadero sabio he visto un niño que corretea en el mundo de las ideas y las cosas, que crea generosas y brillantes burbujas a las que él mismo hace estallar. En los chispeantes ojos de todo verdadero sabio he visto “danzar hacia el futuro los pies ligeros de la alegría”. Y muy pocas veces he escuchado de su boca la palabra “amor”... porque un sabio verdadero nunca jura en vano.&lt;br /&gt;
: 9. No creas que por la venganza purificas tu pasado sufriente, ni tampoco por usar el “amor” como poderosa palabra, o como recurso de una nueva trampa.&lt;br /&gt;
: 10. Verdaderamente amarás cuando construyas con la mira puesta en el futuro. Y si recuerdas lo que fue un gran amor sólo habrás de acompañarlo con suave y silenciosa nostalgia, agradeciendo la enseñanza que ha llegado hasta tu día actual.&lt;br /&gt;
: 11. Así es que no romperás tu sufrimiento pasado falseando o envileciendo el futuro. Lo harás cambiando la dirección de las fuerzas que provocan contradicción en ti.&lt;br /&gt;
: 12. Creo que sabrás distinguir entre lo que es dificultad (bienvenida sea, ya que puedes saltar sobre ella) y lo que es contradicción (solitario laberinto sin punto de salida).&lt;br /&gt;
: 13. Todo acto contradictorio que por cualquier circunstancia hayas efectuado en tu vida, tiene un inequívoco sabor de violencia interna y de traición a ti mismo. Y no importará por qué motivos te encontraste en esa situación, sino cómo organizaste tu realidad, tu paisaje, en ese preciso instante. Algo se fracturó y cambió tu rumbo. Ello te predispuso a una nueva fractura. Así es que todo acto contradictorio te orienta a su repetición, del modo en que todo acto de unidad, también busca reflotar más adelante.&lt;br /&gt;
: 14. En los actos cotidianos se vencen dificultades, se logran pequeños objetivos, o se cosechan minúsculos fracasos. Son actos que complacen o desagradan pero que acompañan el vivir diario, como los andamios de una gran construcción. Ellos no son la construcción pero son necesarios para que ésta se efectúe. Tal vez estos andamios sean de un material u otro, no importará eso, mientras sean idóneos para su objetivo.&lt;br /&gt;
: 15. En cuanto a la construcción en sí, donde pongas material defectuoso multiplicarás el defecto y donde lo pongas sólido, proyectarás la solidez.&lt;br /&gt;
: 16. Los actos contradictorios o unitivos hacen a la esencial construcción de tu vida. En el momento en que te encuentres enfrentado a ellos no debes equivocarte, porque si lo haces comprometerás tu futuro e invertirás la corriente de tu vida... ¿Cómo saldrás del sufrimiento luego?&lt;br /&gt;
: 17. Pero sucede que en estos momentos son numerosos ya tus actos contradictorios. ¿Si desde los cimientos todo está falseado qué queda por hacer? ¿Desmontar acaso toda tu vida para empezar de nuevo? Permíteme decirte que no creo que toda tu construcción sea falsa. Por consiguiente, abandona ideas drásticas que puedan acarrearte males mayores que los que hoy padeces.&lt;br /&gt;
: 18.  Una vida nueva no se basa en la destrucción de los “pecados” anteriores sino en su reconocimiento, de modo que resulte clara en adelante la inconveniencia de aquellos errores.&lt;br /&gt;
: 19. Una vida comienza cuando comienzan a multiplicarse los actos unitivos de manera que su excelencia vaya compensando (hasta finalmente desequilibrar favorablemente), la relación de fuerzas anterior.&lt;br /&gt;
: 20. Debes ser muy claro en esto: tú no estás en guerra contigo mismo. Empezarás a tratarte como un amigo con el que hay que reconciliarse, porque la misma vida y la ignorancia te alejaron de él.&lt;br /&gt;
: 21. Necesitarás una primera decisión para reconciliarte comprendiendo tus contradicciones anteriores. Luego, una nueva decisión para querer vencer tus contradicciones. Por último, la decisión de construir tu vida con actos de unidad rechazando los materiales que tanto perjuicio han atraído sobre tu cabeza.&lt;br /&gt;
: 22. Es conveniente, en efecto, que aclares en tu pasado y en tu situación actual los actos contradictorios que verdaderamente te aprisionan. Para reconocerlos te basarás en los sufrimientos acompañados de violencia interna y del sentimiento de traición a ti mismo. Ellos tienen netas señales.&lt;br /&gt;
: 23. No estoy diciendo que debas mortificarte en exhaustivos recuentos sobre el pasado y el momento actual. Recomiendo, simplemente, que consideres todo aquello que cambió tu rumbo en dirección desafortunada y que te mantiene ligado con fuertes ataduras. No te engañes una vez más al decirte que aquellos son “problemas superados”. No está superado, ni comprendido adecuadamente, aquello que no se ha cotejado a una nueva fuerza que compense y sobrepase su influencia.&lt;br /&gt;
: 24. Todas estas sugerencias tendrán valor si estás dispuesto a crear un nuevo paisaje en tu mundo interno. Pero nada podrás hacer por ti, pensando sólo en ti. Si quieres avanzar tendrás algún día que admitir que tu misión es humanizar el mundo que te rodea.&lt;br /&gt;
: 25. Si quieres construir una nueva vida libre de contradicciones, superadora creciente del sufrimiento, tendrás en cuenta dos falsos argumentos: el primero se ofrece como la necesidad de solucionar los íntimos problemas antes de acometer ninguna acción constructiva en el mundo. El segundo aparece como un total olvido de sí mismo, como un declamativo “compromiso con el mundo”.&lt;br /&gt;
: 26. Si quieres crecer ayudarás a crecer a quienes te rodean. Y esto que afirmo, estés o no de acuerdo conmigo, no admite otra salida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''X. LA ACCIÓN VÁLIDA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Toda inversión en la correntada creciente de la vida, se experimenta como sufrimiento. Por ello, no solo la contradicción es fuente de injuria mental. Pero mientras numerosas formas de sufrimiento pueden ser sobrepasadas por imperio de las circunstancias, la contradicción permanece tejiendo su oscura red de sombras.&lt;br /&gt;
: 2. ¿Quién no ha sufrido la pérdida de afectos, de imágenes, de objetos? ¿Quién no ha temido, quién no ha desesperado, quién no ha compadecido y quién no se ha agitado en irritada rebelión contra los hombres, la naturaleza o los fatales desenlaces no queridos? Sin embargo, aquello que se temió en la oscuridad se esfumó con el día y mucho de lo perdido fue olvidado. Pero aquella íntima traición a sí mismo perdura en el pasado y envenena el futuro.&lt;br /&gt;
: 3. Lo más importante de la vida humana se construye con materiales de unidad o contradicción. Y ésa es la profunda memoria que continúa proyectando la existencia más allá de todo aparente límite, o que la desintegra en el preciso umbral. ¡Quepa a todo ser humano en su revisión final, la rememoración de su unidad interna!&lt;br /&gt;
: 4. ¿Y cuál es el sabor del acto de unidad? Para reconocerlo te basarás en la profunda paz que acompañada de una suave alegría te pone en acuerdo contigo mismo. Este acto tiene por señal a la verdad más íntegra porque en él se unifican en estrecha amistad el pensamiento, el sentimiento y el hacer en el mundo. ¡Indudable acción válida que se afirmaría mil veces más si se vivieran otras tantas vidas!&lt;br /&gt;
: 5. Todo fenómeno que hace retroceder el sufrimiento en otros se registra en quien lo produce como un acto válido, como un acto de unidad.&lt;br /&gt;
: 6. Entre dos tendencias se limita el hacer: allí el abismo que crece en la contradicción y, por encima, el vuelo que permite sobrepasarlo en acto válido.&lt;br /&gt;
: 7. Y la cuerda de la vida toma su singular modulación, en tanto se afloje o tense, hasta alcanzar la nota a que se aspira. Debe haber una nota y un ajuste y un especial procedimiento, de manera que la vibración ruede y luego se multiplique de modo conveniente.&lt;br /&gt;
: 8. La moral de los pueblos balbuceó con el hombre a medida que este se irguió en el paisaje. Y la moral señaló el “si” y el “no” de la acción, reivindicando lo “bueno”, persiguiendo a lo “malo”. ¿Seguirá lo bueno siendo bueno en este paisaje tan diverso? Si un inmutable Dios así lo afirma, ¡sea! Pero si Dios ha desaparecido para muchos ¿a quién queda ya juzgar? Porque la ley cambia con la opinión de los tiempos.&lt;br /&gt;
: 9. Este es el punto: ¿aquellos principios de acción válida que permitan a todo ser humano vivir en unidad interna serán fijas imágenes que habrán de obedecerse, o corresponderán a lo que se experimente cuando se los rechace o se los cumpla?&lt;br /&gt;
: 10. No discutiremos aquí la naturaleza de los principios de acción válida. En todo caso, tendremos en cuenta la necesidad de su existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XI. PROYECCIÓN DEL PAISAJE INTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hemos hablado del paisaje, del sufrimiento, de la contradicción y de aquellos actos que dan unidad a la corriente de la vida. Pudiera creerse que todo ello permanece encerrado en el interior de cada ser humano o, en todo caso, que se exterioriza como acción individual sin otra consecuencia. Pues bien, las cosas son del modo opuesto.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Toda contradicción invierte la vida, comprometiendo el futuro de quien la padece y de aquellos que están en contacto con ese agente transmisor de infortunio. Toda contradicción personal contamina el paisaje humano inmediato como invisible enfermedad que se detecta solo en los efectos.&lt;br /&gt;
: 2. Antiguamente se culpaba a demonios y brujos por toda plaga que azotaba a las regiones. Pero, con el tiempo, el avance de la ciencia hizo más por los acusadores y acusados que el milenario clamor irresponsable. ¿En qué bando hubieras comprometido tu opinión? Tanto del lado de los puros como del lado de los réprobos, hubieras enzarzado sólo tu torpeza.&lt;br /&gt;
: 3. Aún hoy, cuando buscas a los culpables de tus desgracias, te sumas a la larga cadena de la superstición. Reflexiona, por tanto, antes de levantar tu dedo porque tal vez el [[accidente]] o, en otros casos, la proyección de tus contradicciones provocaron los tristes desenlaces.&lt;br /&gt;
: 4. Que tus hijos se orienten en dirección opuesta a tus designios tiene que ver más contigo que con tu vecino y, por cierto, que con un terremoto acontecido en otra latitud del mundo.&lt;br /&gt;
: 5. Así es que si tu influencia llega a un pueblo cuida muy bien de sobrepasar tu contradicción a fin de no envenenar con ella el aire que todos los demás respiren. Tú serás responsable por ti y por aquellos que reúnas a tu alrededor.&lt;br /&gt;
: 6. Por todo esto, si tu misión consiste en humanizar la Tierra, fortalece tus manos de noble labrador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XII. COMPENSACIÓN, REFLEJO Y FUTURO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Es que acaso la vida es sólo acción y reacción? El hambre ensueña con la saciedad, lo aprisionado con lo suelto, el dolor busca el placer y el placer se hastía de sí mismo.&lt;br /&gt;
: 2. Si la vida es sólo persecución de seguridad para quien teme al futuro, afirmación de sí para el desorientado, anhelo de venganza para la frustración pasada... ¿qué libertad, responsabilidad y compromiso, podrá sostenerse como invicta bandera?&lt;br /&gt;
: 3. ¿Y si la vida es sólo el espejo que refleja un paisaje, cómo podrá cambiar aquello que refleja?&lt;br /&gt;
: 4. Entre la fría mecánica de péndulos, o la fantasmal óptica de sólo espejos, ¿qué afirmas tú que afirme sin negar? ¿Qué afirmas sin regreso, o sin aritmética repetición?&lt;br /&gt;
: 5. Si afirmas aquello que se busca a sí mismo, eso cuya naturaleza es transformarse, que no tiene saciedad y que por esencia está abierto al futuro, entonces amas la realidad que construyes. Esa es pues tu vida: ¡la realidad que construyes!&lt;br /&gt;
: 6. Y habrá acción y reacción y también reflejo y accidente, pero si has abierto el futuro no habrá algo que te detenga.&lt;br /&gt;
: 7. Que por tu boca hable la vida y ella diga: “¡No existe algo que pueda detenerme!”.&lt;br /&gt;
: 8. Inútil y malvada profecía que anuncia la hecatombe del mundo. Yo afirmo que el ser humano habrá no solamente de seguir viviendo sino que crecerá sin límite. Y también digo que los negadores de la vida desean robar toda esperanza, palpitante corazón del acto humano.&lt;br /&gt;
: 9. Quiera tu futura alegría que en los momentos más sombríos recuerdes esta frase: “¡la vida busca el crecimiento, no la compensación de la nada!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== ''' XIII. LOS SENTIDOS PROVISIONALES''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Cuando movido por la pendular compensación busco sentidos que justifiquen mi existencia, me dirijo hacia lo que necesito o creo necesitar. En todo caso ¿si no consigo aquello, o bien si lo consigo, qué pasará con mi sentido (en cuanto movimiento en una dirección)?&lt;br /&gt;
: 2. Estos sentidos provisionales, necesarios para el desarrollo de la actividad humana, no fundamentan mi existencia. Por otra parte, si me afirmo en una particular situación ¿qué sucederá cuando el [[accidente]] la desarticule?&lt;br /&gt;
: 3. A menos que se quiera reducir la existencia al agotamiento o la frustración, será menester descubrir un sentido que ni aún la muerte (si fuera el accidente), pueda agotar o frustrar.&lt;br /&gt;
: 4. No podrás justificar la existencia si pones como su fin el absurdo de la muerte. Hasta ahora fuimos compañeros de lucha. Ni tú, ni yo, quisimos doblegarnos ante dios alguno. Así quisiera recordarte siempre. ¿Por qué, entonces, me abandonas cuando voy a desobedecer a la muerte inexorable? ¿Cómo es que hemos dicho: “¡ni aún los dioses están por encima de la vida!” y ahora te arrodillas ante la negación de la vida? Tú haz como quieras, pero yo no bajaré la cabeza ante ningún ídolo aunque se presente “justificado” por la fe en la razón.&lt;br /&gt;
: 5. Si la razón debe estar en función de la vida, que sirva para hacernos saltar sobre la muerte. Que la razón, entonces, elabore un sentido exento de toda frustración, de todo accidente, de todo agotamiento.&lt;br /&gt;
: 6. No aceptaré a mi lado al que proyecte una trascendencia por temor sino a quien se alce en rebelión contra la fatalidad de la muerte.&lt;br /&gt;
: 7. Por ello quiero a los santos que no temen sino que verdaderamente aman. Quiero a los que con su ciencia y su razón vencen a diario el dolor y el sufrimiento. Y, en verdad, no veo diferencia entre el santo y el que alienta la vida con su ciencia. ¿Qué mejores ejemplos, qué guías superiores a esos guías? &lt;br /&gt;
: 8. Un sentido que quiera ir más lejos que lo provisional, no admitirá la muerte como el fin de la vida sino que afirmará la trascendencia como máxima desobediencia al aparente Destino. Y aquel que afirme que sus acciones desencadenan acontecimientos que se continúan en otros, tiene tomado entre sus manos parte del hilo de la eternidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== ''' XIV. LA FE''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Siempre que escucho la palabra “fe”, una sospecha brinca en mi interior.&lt;br /&gt;
: 2. Cada vez que alguien habla de la “fe”, me pregunto a qué sirve eso que se anuncia.&lt;br /&gt;
: 3. He visto la diferencia que hay entre fe ingenua (también conocida como “credulidad”) y aquella otra violenta e injustificada que da lugar al fanatismo. Ninguna de las dos es aceptable ya que mientras una abre la puerta al accidente, la otra impone su paisaje afiebrado.&lt;br /&gt;
: 4. Pero algo importante ha de tener esa tremenda fuerza capaz de movilizar la mejor causa. ¡Que la fe sea una creencia cuyo fundamento esté puesto en su utilidad para la vida!&lt;br /&gt;
: 5. Si se afirma que la fe y la ciencia se oponen, replicaré que he de aceptar la ciencia en tanto no se oponga a la vida.&lt;br /&gt;
: 6. Nada impide que la fe y la ciencia, si tienen la misma dirección, produzcan el avance auxiliando el entusiasmo al sostenido esfuerzo.&lt;br /&gt;
: 7. Y quien quiera humanizar, que ayude a levantar los ánimos señalando la posibilidad futura. ¿Sirve acaso a la vida la derrota anticipada del escéptico? ¿Podría la ciencia haberse sostenido sin la fe?&lt;br /&gt;
: 8. He aquí un tipo de fe que va contra la vida, esta fe que afirma: “¡la ciencia destruirá a nuestro mundo!” Cuánto mejor será poner fe en humanizar la ciencia cada día y actuar para que triunfe la dirección con la que fue dotada ya desde su nacimiento.&lt;br /&gt;
: 9. Si una fe abre el futuro y da sentido a la vida, orientándola desde el sufrimiento y la contradicción hacia toda acción válida, entonces su utilidad es manifiesta.&lt;br /&gt;
: 10. Esa fe, así como aquella que se deposita en uno mismo, en los demás y en el mundo que nos rodea, es útil a la vida.&lt;br /&gt;
: 11. Al decir: “¡la fe es útil!”, seguramente habrás de molestar algún oído particularmente sensible, pero eso no debe preocuparte ya que ese músico, si se examina un poco, reconocerá cuán útil es también para él la fe aunque provenga de un instrumento distinto al que tú tocas.&lt;br /&gt;
: 12. Si logras fe en ti mismo y en lo mejor de quienes te rodean, fe en nuestro mundo y en la vida siempre abierta al futuro, empequeñecerá todo problema que hasta hoy te pareció invencible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XV. DAR Y RECIBIR''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Veamos qué relación estableces con tu paisaje externo. Tal vez consideres a los objetos, las personas, los valores, los afectos, como cosas expuestas ante ti para que elijas y devores de acuerdo a tus especiales apetencias. Esa visión centrípeta del mundo probablemente marque tu contradicción desde el pensamiento hasta los músculos.&lt;br /&gt;
: 2. Si tal es el caso, con seguridad que todo lo que se refiere a ti será muy apreciado: tanto tus placeres, como tu sufrimiento. Es difícil que quieras sobrepasar tus íntimos problemas ya que en ellos reconoces un tono que, por sobre todas las cosas, es tuyo. Desde el pensamiento hasta los músculos, todo está educado para contraer, no para soltar. Y, de este modo, aún cuando procedes con generosidad, el cálculo motiva tu desprendimiento.&lt;br /&gt;
: 3. Todo entra. Nada sale. Entonces, todo se intoxica desde tus pensamientos a tus músculos.&lt;br /&gt;
: 4. E intoxicas a cuantos te rodean. ¿Cómo podrías luego reprochar su “ingratitud” para contigo?&lt;br /&gt;
: 5. Si hablamos del “dar” y de la “ayuda”, tú pensarás sobre lo que te pueden dar, o acerca de cómo te deben ayudar. Pero he aquí que la mejor ayuda que pudieran darte consiste en enseñarte a relajar tu contracción.&lt;br /&gt;
: 6. Digo que tu egoísmo no es un pecado sino tu fundamental error de cálculo porque has creído, ingenuamente, que recibir es más que dar.&lt;br /&gt;
: 7. Recuerda los mejores momentos de tu vida y comprenderás que siempre estuvieron relacionados con un dar desprendido. Esta sola reflexión debería ser suficiente para cambiar la dirección de tu existencia... Pero no será suficiente.&lt;br /&gt;
: 8. Es de esperar que esté hablando para otro, no para ti, ya que habrás comprendido frases como: “humanizar la Tierra”, “abrir el futuro”, “sobrepasar el sufrimiento en el mundo que te rodea” y otras cuantas más que tienen como base la capacidad de dar.&lt;br /&gt;
: 9. “Amar la realidad que se construye” no es poner como clave del mundo la solución a los propios problemas.&lt;br /&gt;
: 10. Terminemos esto: ¿quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a quienes te rodean.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVI. LOS MODELOS DE VIDA''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. En tu paisaje interno hay una mujer o un hombre ideal que buscas en el paisaje externo a través de tantas relaciones, sin poder jamás tocar. Salvo el corto período en que el amor completo deslumbra con su chispa, esos pedernales no coinciden en un punto preciso.&lt;br /&gt;
: 2. Cada cual y a su modo, lanza su vida hacia el paisaje externo buscando completar sus modelos ocultos.&lt;br /&gt;
: 3. Pero el paisaje externo va imponiendo leyes propias y cuando pasa un tiempo, lo que fue el más acariciado ensueño resulta en una imagen por la que se experimenta ahora vergüenza o, cuando menos, un desvaído recuerdo. No obstante, existen profundos modelos que duermen en el interior de la especie humana esperando su momento oportuno. Esos modelos son la traducción de los impulsos que entrega el propio cuerpo al espacio de representación.&lt;br /&gt;
: 4. No discutiremos ahora el origen ni la consistencia de tales modelos; ni tampoco hablaremos de la complejidad del mundo en que se encuentran. Habremos simplemente de anotar su existencia, destacando que su función es compensar necesidades y aspiraciones que, a su vez, motivan la actividad hacia el paisaje externo.&lt;br /&gt;
: 5. Las culturas y los pueblos dan su singular respuesta al paisaje externo siempre teñida por modelos internos que el propio cuerpo y la historia han ido definiendo.&lt;br /&gt;
: 6. Es sabio quien conoce sus modelos profundos y más sabio es aún quien puede ponerlos al servicio de las mejores causas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVII. EL GUIA INTERNO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Quién es tan admirado por ti que quisieras haber sido él?&lt;br /&gt;
: 2. Preguntaré más suavemente. ¿Quién te es ejemplar, de tal manera que desees incorporar en ti algunas de sus particulares virtudes?&lt;br /&gt;
: 3. ¿Acaso alguna vez, en tu pesar o confusión, has apelado al recuerdo de alguien que, existente o no, acudió como reconfortante imagen?&lt;br /&gt;
: 4. Estoy hablando de particulares modelos a los que podemos llamar “guías” internos, que a veces coinciden con personas externas.&lt;br /&gt;
: 5. Esos modelos que quisiste seguir desde pequeño fueron cambiando solamente en la capa más externa de tu diario sentir.&lt;br /&gt;
: 6. He visto cómo los niños juegan y hablan con sus imaginarios compañeros y sus guías. También he visto a las gentes de distintas edades, conectar con ellos en oraciones hechas con sincera unción.&lt;br /&gt;
: 7. Cuanto más fuertemente se hicieron las llamadas, desde más lejos acudieron estos guías que trajeron la mejor señal. Por ello supe que los guías más profundos son los más poderosos. Sin embargo, solamente una gran necesidad puede despertarlos de su letargo milenario.&lt;br /&gt;
: 8. Un modelo de ese tipo “posee” tres importantes atributos: fuerza, sabiduría y bondad.&lt;br /&gt;
: 9. Si quieres saber más de ti mismo observa qué características tienen aquellos hombres o mujeres que admiras. Y repara en que las cualidades que más aprecias de ellos obran en la configuración de tus guías internos. Considera que, aunque tu referencia inicial haya desaparecido con el tiempo, en tu interior quedará una “huella” que seguirá motivándote hacia el paisaje externo.&lt;br /&gt;
: 10. Y si quieres saber cómo se interpenetran las culturas estudia además del modo de producción de objetos, el modo de difusión de los modelos. &lt;br /&gt;
: 11. Importa pues que dirijas tu atención a las mejores cualidades de las demás personas porque impulsarás hacia el mundo lo que hayas terminado de configurar en ti.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== '''XVIII. EL CAMBIO''' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Miremos hacia atrás por un instante.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Consideramos al ser humano en total ligazón e influencia con el mundo. Dijimos que su acción se manifiesta en el paisaje externo de acuerdo a cómo se va formando su paisaje interno. Esa acción es variada pero lo que define a una vida es su actividad contradictoria o unitiva. Por otra parte, la contradicción invierte a la vida y produce sufrimiento contaminando con él al mundo. Los actos de unidad abren el futuro haciendo retroceder el sufrimiento en uno mismo y en el mundo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Humanizar la Tierra” es lo mismo que “dar” en actos unitivos. No puede tener sentido más que provisional todo objetivo que concluya en el recibir. Su destino es conducir a la contradicción.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Existe una gran energía que puede ser movilizada al servicio de la vida: es la fe. También, en el paisaje interno, se mueven otras fuerzas que motivan la actividad hacia el paisaje externo: son los “modelos”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Definitivamente, la pregunta es ésta: ¿quieres superar el abismo?&lt;br /&gt;
: 2. Tal vez quieras hacerlo. ¿Pero cómo tomarás una nueva dirección si el alud ya ha sido desprendido y en su arrastre suma lo que encuentra?&lt;br /&gt;
: 3. Cualquiera sea tu decisión resta saber con qué medios y energía contarás para poder ejecutar el cambio.&lt;br /&gt;
: 4. Aunque tu elección sea muy tuya quisiera indicarte que cambiar la dirección de tu vida no es cosa que puedas realizar solamente con recursos de trabajo interno sino actuando decididamente en el mundo, modificando conductas.&lt;br /&gt;
: 5. Suma a la tarea tu medio inmediato, ese que influye decisivamente sobre ti y sobre el cual tú influyes. ¿Y cómo lo harás? No hay otro medio que éste: despertar la fe en que la conversión de la vida invertida es posible.&lt;br /&gt;
: 6. Este es el punto en que te dejo. Si te dispones a modificar tu vida transformarás al mundo y no triunfará el abismo sino aquello que lo sobrepase. --&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Enlaces =&lt;br /&gt;
http://silo.net/es/collected_works/humanize_the_earth&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[it: Il Paesaggio Interno]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=El_Paisaje_Interno_(texto_completo)&amp;diff=39179</id>
		<title>El Paisaje Interno (texto completo)</title>
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		<updated>2022-12-20T20:26:42Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;A continuación se reproduce el texto completo de El Paisaje Interno en su versión oficial, que se puede encontrar en [http://www.silo.net www.silo.net]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''I. LA PREGUNTA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. He aquí mi pregunta: ¿a medida que la vida pasa, crece en ti la felicidad o el sufrimiento? No pidas que defina estas palabras. Responde de acuerdo a lo que sientes... &lt;br /&gt;
: 2. Aún cuando sabio y poderoso, si no crece en ti y en quienes te rodean la felicidad y la libertad, rechazaré tu ejemplo.&lt;br /&gt;
: 3. Acepta en cambio mi propuesta: sigue el modelo de aquello que nace, no de lo que camina hacia la muerte. Salta por encima de tu sufrimiento y entonces no crecerá el abismo sino la vida que hay en ti.&lt;br /&gt;
: 4. No hay pasión, ni idea, ni acto humano que se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser tratado: el abismo y aquello que lo sobrepasa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''II. LA REALIDAD''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Qué quieres tú? Si dices que lo más importante es el amor o la seguridad, entonces hablas de estados de ánimo, de algo que no ves.&lt;br /&gt;
: 2. Si dices que lo más importante es el dinero, el poder, el reconocimiento social, la causa justa, Dios o la eternidad; entonces hablas de algo que ves o que imaginas.&lt;br /&gt;
: 3. Nos pondremos de acuerdo, cuando digas: “¡Quiero la causa justa porque rechazo el sufrimiento!”; “...quiero esto porque me tranquiliza; no quiero aquello porque me desconcierta o me violenta”.&lt;br /&gt;
: 4. ¿Será entonces que toda aspiración, toda intención, toda afirmación y toda negación, tienen por centro tu estado de ánimo? Podrías replicar que aunque triste o alegre, un número es siempre el mismo y que el sol es el sol, aunque no exista el ser humano.&lt;br /&gt;
: 5. Yo te diré que un número es distinto a sí mismo según tengas que dar o recibir, y que el sol ocupa más lugar en los seres humanos que en los cielos.&lt;br /&gt;
: 6. El fulgor de una brizna encendida, o de una estrella, danza para tu ojo. Así, no hay luz sin ojo y si otro fuera el ojo distinto efecto tendría ese fulgor.&lt;br /&gt;
: 7. Por tanto, que tu corazón afirme: “¡Amo ese fulgor que veo!”, pero que nunca diga, “¡ni el sol, ni la brizna, ni la estrella, tienen que ver conmigo!”.&lt;br /&gt;
: 8. ¿De qué realidad hablas al pez y al reptil, al gran animal, al insecto pequeño, al ave, al niño, al anciano, al que duerme y al que frío o afiebrado vigila en su cálculo o su espanto?&lt;br /&gt;
: 9. Digo que el eco de lo real murmura o retumba según el oído que percibe; que si otro fuera el oído, otro canto tendría lo que llamas “realidad”.&lt;br /&gt;
: 10. Por tanto, que tu corazón afirme: “¡Quiero la realidad que construyo!”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''III. EL PAISAJE EXTERNO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Mira cómo, lentamente, camina esa pareja. Mientras él enlaza su cintura ella reclina su cabeza sobre el hombro amistoso. Y avanzan en el otoño de las hojas crepitantes... en la expiración del amarillo, del rojo y del violeta. Jóvenes y hermosos avanzan, sin embargo, hacia la tarde de la niebla plomo. Una llovizna fría y los juegos de los niños, sin niños, en jardines desiertos.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Para unos, esto reaviva suaves y tal vez, amables nostalgias. Para otros, libera sueños. Para algunos más, promesas que serán cumplidas en los días radiantes que vendrán. Así, frente a un mismo mar, este se angustia y aquél, reconfortado, se expande. Y mil más, sobrecogidos, contemplan los peñones helados; mientras otros tantos, admiran esos cristales tallados a escala gigantesca. Unos deprimidos, otros exaltados, frente al mismo paisaje.&lt;br /&gt;
: 2. Si un mismo paisaje es diferente para dos personas, ¿en dónde está la diferencia?&lt;br /&gt;
: 3. Ha de suceder con aquello que se ve y aquello que se escucha. Toma como ejemplo la palabra “futuro”. Este se crispa, aquél permanece indiferente y un tercero sacrificaría su “hoy” por ella.&lt;br /&gt;
: 4. Toma como ejemplo la música. Toma como ejemplo las palabras con significado social o religioso.&lt;br /&gt;
: 5. A veces ocurre que un paisaje es reprobado o aceptado por las multitudes y los pueblos. Sin embargo, esa reprobación o aceptación, ¿está en el paisaje o en el seno de las multitudes y los pueblos?&lt;br /&gt;
: 6. Entre la sospecha y la esperanza tu vida se orienta hacia paisajes que coinciden con algo que hay en ti.&lt;br /&gt;
: 7. Todo este mundo que no has elegido sino que te ha sido dado para que humanices, es el paisaje que más crece cuanto crece la vida. Por tanto, que tu corazón nunca diga: “¡Ni el otoño, ni el mar, ni los montes helados tienen que ver conmigo!”, sino que afirme: “¡Quiero la realidad que construyo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''IV. EL PAISAJE HUMANO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Si una estrella lejana está ligada a ti, ¿qué debo pensar de un paisaje viviente en el que los venados eluden los árboles añosos y los animales más salvajes lamen a sus crías suavemente? ¿Qué debo pensar del paisaje humano en el que conviviendo la opulencia y la miseria unos niños ríen y otros no encuentran fuerzas para expresar su llanto?''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Porque si dices: “Hemos llegado a otros planetas”, debes declarar también: “Hemos masacrado y esclavizado a pueblos enteros, hemos atestado las cárceles con gentes que pedían libertad, hemos mentido desde el amanecer hasta la noche... hemos falseado nuestro pensamiento, nuestro afecto, nuestra acción. Hemos atentado contra la vida a cada paso porque hemos creado sufrimiento”.&lt;br /&gt;
: 2. En este paisaje humano, conozco mi camino. ¿Qué pasará si nos cruzamos en dirección opuesta? Yo renuncio a todo bando que proclame un ideal más alto que la vida y a toda causa que, para imponerse, genere sufrimiento. Así es que, antes de acusarme por no formar parte de facciones, examina tus manos. No sea que en ellas descubras la sangre de los cómplices. Si crees que es valiente comprometerte con aquéllas ¿qué dirás de ése al que todos los bandos asesinos acusan de no comprometerse? Quiero una causa digna del paisaje humano: la que se compromete a superar el dolor y el sufrimiento.&lt;br /&gt;
: 3. Niego todo derecho a la acusación que provenga de un bando en cuya historia (cercana o lejana), figure la supresión de la vida.&lt;br /&gt;
: 4. Niego todo derecho a la sospecha que provenga de aquellos que ocultan sus sospechosos rostros.&lt;br /&gt;
: 5. Niego todo derecho a bloquear los nuevos caminos que necesita recorrer el ser humano, aunque se ponga como máximo argumento a la urgencia actual.&lt;br /&gt;
: 6. Ni aún lo peor del criminal me es extraño. Y si lo reconozco en el paisaje, lo reconozco en mí. Así es que quiero superar aquello que en mí y en todo hombre lucha por suprimir la vida. ¡Quiero superar el abismo!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todo mundo al que aspiras, toda justicia que reclamas, todo amor que buscas, todo ser humano que quisieras seguir o destruir, también están en ti. Todo lo que cambie en ti, cambiará tu orientación en el paisaje en que vives. De modo que si necesitas algo nuevo, deberás superar lo viejo que domina en tu interior. ¿Y cómo harás esto? Comenzarás por advertir que aunque cambies de lugar, llevas contigo tu paisaje interno.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''V. EL PAISAJE INTERNO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Tú buscas lo que crees que te hará feliz. Eso que crees, sin embargo, no coincide con lo que otro busca. Podría suceder que tú y aquél anhelaran cosas opuestas y que llegaran a creer que la felicidad del uno se opone a la del otro; o bien, que anhelaran la misma cosa y al ser ésta única o escasa, llegaran a creer del mismo modo, que la felicidad del uno se opone a la del otro.&lt;br /&gt;
: 2. Tal parece que se podría disputar tanto por un mismo objeto, como por objetos opuestos entre sí. ¡Extraña lógica la de las creencias capaz de mover un similar comportamiento respecto de un objeto y de su opuesto!&lt;br /&gt;
: 3. Ha de estar en la médula de lo que crees la clave de lo que haces. Tan poderosa es la fascinación de lo que crees que afirmas su realidad aunque sólo exista en tu cabeza.&lt;br /&gt;
: 4. Pero volviendo al punto: tú buscas lo que crees que te hará feliz. Aquello que crees de las cosas no está en ellas sino en tu paisaje interno. Cuando tú y yo miramos esa flor podemos coincidir en muchas cosas. Pero cuando dices que ella te dará la felicidad suprema me dificultas toda comprensión porque ya no hablas de la flor, sino de lo que crees que ella hará en ti. Hablas de un paisaje interno que tal vez no coincida con el mío. Bastará con que des un paso más para que trates de imponerme tu paisaje. Mide las consecuencias que se pueden derivar de ese hecho.&lt;br /&gt;
: 5. Es claro que tu paisaje interno no es sólo lo que crees acerca de las cosas sino también lo que recuerdas, lo que sientes y lo que imaginas sobre ti y los demás; sobre los hechos, los valores y el mundo en general. Tal vez debamos comprender esto: paisaje externo es lo que percibimos de las cosas, paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''VI. CENTRO Y REFLEJO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Paisaje externo es lo que percibimos de las cosas, paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad.” Y es por esta visión que nos orientamos en una dirección u otra.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Pero está claro que, según avanzas, se modifica tu visión.&lt;br /&gt;
: 2. No hay aprendizaje, por pequeño que sea, que se cumpla sólo al contemplar. Aprendes porque algo haces con lo que contemplas y cuanto más haces más aprendes, ya que según avanzas se modifica tu visión.&lt;br /&gt;
: 3. ¿Qué has aprendido sobre el mundo? Has aprendido lo que has hecho. ¿Qué quieres del mundo? Quieres según lo que te haya sucedido. ¿Qué no quieres del mundo? No quieres de acuerdo a lo que te ocurrió.&lt;br /&gt;
: 4. Escúchame, jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo: puedes llegar a tu paisaje más profundo por tres distintas sendas. ¿Y qué encontrarás en su interior? Emplázate en el centro de tu paisaje interno y verás que toda dirección multiplica ese centro.&lt;br /&gt;
: 5. Rodeado por una muralla triangular de espejos tu paisaje se refleja infinitamente en infinitos matices. Y allí todo movimiento se convierte y recompone una y otra vez conforme orientes tu visión por el camino de imágenes que hayas elegido. Puedes llegar a ver delante tuyo tus propias espaldas y al mover una mano a la derecha ésta responderá a la izquierda.&lt;br /&gt;
: 6. Si ambicionas algo en el espejo del futuro verás que corre en dirección opuesta en el espejo del hoy o del pasado.&lt;br /&gt;
: 7. Jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo, ¿qué cosa es tu cuerpo sino el tiempo mismo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''VII. DOLOR, SUFRIMIENTO Y SENTIDO DE LA VIDA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. El hambre, la sed, la enfermedad y toda injuria corporal, son el dolor. El temor, la frustración, la desesperanza y toda injuria mental, son sufrimiento. El dolor físico retrocederá en la medida en que avancen la sociedad y la ciencia. El sufrimiento mental retrocederá en la medida en que avance la fe en la vida, esto es: en la medida en que la vida cobre un sentido.&lt;br /&gt;
: 2. Si acaso te imaginas como un bólido fugaz que ha perdido su brillo al tocar esta tierra, aceptarás al dolor y al sufrimiento como la naturaleza misma de las cosas. Pero si crees que has sido arrojado al mundo para cumplir con la misión de humanizarlo, agradecerás a los que te precedieron y construyeron trabajosamente tu peldaño para continuar en el ascenso.&lt;br /&gt;
: 3. Nombrador de mil nombres, hacedor de sentido, transformador del mundo... tus padres y los padres de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido iluminas la tierra. Cuando pierdes tu sentido la tierra se oscurece y el abismo se abre.&lt;br /&gt;
: 4. Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: ¡humanizar la Tierra! ¿Qué es humanizar la Tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes.&lt;br /&gt;
: 5. No puedo pedirte que vayas más allá pero tampoco será ultrajante que yo afirme: “¡Ama la realidad que construyes y ni aún la muerte detendrá tu vuelo!”.&lt;br /&gt;
: 6. No cumplirás con tu misión si no pones tus fuerzas en vencer el dolor y el sufrimiento en aquellos que te rodean. Y si logras que ellos, a su vez, emprendan la tarea de humanizar al mundo, abrirás su destino hacia una vida nueva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''VIII. EL JINETE Y SU SOMBRA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando el sol arreboló el camino, la silueta se alargó entre piedras y severos matorrales. Y el jinete fue enlenteciendo la marcha hasta que se detuvo muy cerca de un fuego joven. Y un hombre viejo, que con sus manos acariciaba las llamas, saludó al jinete. Este desmontó y ambos hablaron. Luego el jinete continuó su camino.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando la sombra cayó bajo los cascos del caballo, el jinete se detuvo un instante e intercambió palabras con un hombre que lo detuvo a la vera del camino.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Cuando la sombra se alargó a espaldas del jinete, éste ya no aminoró el paso. Y un joven que quiso detenerlo alcanzó a gritar: “¡Vas en dirección opuesta!”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Pero la noche desmontó al jinete y éste sólo vio la sombra en su alma. Entonces, suspirando para sí y las estrellas, dijo:''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En un mismo día un viejo me habló de la soledad, la enfermedad y la muerte; un hombre, acerca de cómo son las cosas y las realidades de la vida. Finalmente, un joven ni siquiera me habló sino que gritando quiso desviar mi camino en dirección desconocida. El viejo sentía temor a perder sus cosas y su vida; el hombre, temor por no alcanzar a tomar lo que creía que eran sus cosas y su vida. Y el joven, temor a no poder escapar de sus cosas y su vida.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Extraños encuentros éstos en los que el anciano sufre por el corto futuro y se refugia en su largo pasado. El hombre sufre por su situación actual buscando abrigo en lo que pasó o habrá de suceder, según se lo ajuste por el frente o por atrás. Y el joven sufre porque un corto pasado muerde sus talones impulsando su fuga hacia el largo futuro. Sin embargo, reconozco en el rostro de los tres mi propio rostro y me parece advertir que todo ser humano, sea cual fuere su edad, puede transitar por esos tiempos y ver en ellos fantasmas que no existen. ¿O existe hoy aquella ofensa de mi juventud? ¿O existe hoy mi vejez? ¿O anida hoy, en esta oscuridad, mi muerte?''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Todo sufrimiento se desliza por recuerdo, por imaginación, o por aquello que se percibe. Pero gracias a esas tres vías existe el pensamiento y el afecto y el quehacer humano. Ha de ser, entonces, que si esas vías son necesarias también son conductos de destrucción si las contamina el sufrimiento.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''¿Pero no será el sufrimiento el aviso que nos da la vida cuando su correntada es invertida? La vida puede ser invertida por algo (para mí desconocido), que se hace con ella. Así pues ese anciano, ese hombre y ese joven, algo han hecho con sus vidas para que ellas se inviertan”.&lt;br /&gt;
Entonces el jinete que meditaba en la oscuridad de la noche se durmió. Y al dormirse soñó y en su sueño se iluminó el paisaje. Allí estaba en el centro de un espacio triangular, amurallado por espejos. Los espejos reflejaban su imagen, multiplicándola. Según escogiera una dirección, se veía como anciano; al tomar otra, su rostro era de hombre o, finalmente, de muchacho... Pero él se sentía como un niño, en el centro de sí mismo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Entonces sucedió que todo comenzó a oscurecerse y cuando no pudo reconocer más que una pesada oscuridad, despertó. Abrió los ojos y vio la luz del sol. Luego montó en su cabalgadura y al ver que la sombra se alargaba, dijo para sí: “Es la contradicción la que invierte la vida y genera sufrimiento... El sol se opone para que el día sea noche pero el día será según lo que yo haga con él”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''IX. CONTRADICCIÓN Y UNIDAD''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. La contradicción invierte la vida. Es la inversión de esa corriente creciente de la vida la que se experimenta como sufrimiento. Por ello el sufrimiento es la señal que advierte sobre la necesidad de cambio en la dirección de las fuerzas que se oponen.&lt;br /&gt;
: 2. Aquel que se encuentra detenido en la marcha por su repetida frustración está aparentemente detenido porque, en verdad, regresa. Y una vez y otra vez, los fracasos pasados cierran su futuro. Quien se siente frustrado ve el futuro como repetición de su pasado al tiempo que experimenta la necesidad de separarse de él.&lt;br /&gt;
: 3. Quien presa del resentimiento acomete el futuro, ¿qué no hará por vengar en intrincado desquite, su pasado?&lt;br /&gt;
: 4. Y en la frustración y en el resentimiento se violenta el futuro para que curve su lomo en sufriente regreso.&lt;br /&gt;
: 5. A veces, los sabios recomendaron el amor como escudo protector de los sufrientes embates... Pero la palabra “amor”, engañosa palabra, ¿significa para ti el desquite del pasado o una original, límpida y desconocida aventura lanzada al porvenir?&lt;br /&gt;
: 6. Así como he visto a lo solemne cubrir grotescamente lo ridículo, así como he visto a la vacua seriedad enlutar lo grácil del talento, he reconocido en muchos amores la autoafirmación vindicativa.&lt;br /&gt;
: 7. ¿Qué imagen tienes de los sabios? ¿Verdad que los concibes como seres solemnes, de ademanes pausados... como quienes han sufrido enormemente y en función de ese mérito te invitan desde las alturas con suaves frases en las que se repite la palabra “amor”?&lt;br /&gt;
: 8. Yo, en todo verdadero sabio he visto un niño que corretea en el mundo de las ideas y las cosas, que crea generosas y brillantes burbujas a las que él mismo hace estallar. En los chispeantes ojos de todo verdadero sabio he visto “danzar hacia el futuro los pies ligeros de la alegría”. Y muy pocas veces he escuchado de su boca la palabra “amor”... porque un sabio verdadero nunca jura en vano.&lt;br /&gt;
: 9. No creas que por la venganza purificas tu pasado sufriente, ni tampoco por usar el “amor” como poderosa palabra, o como recurso de una nueva trampa.&lt;br /&gt;
: 10. Verdaderamente amarás cuando construyas con la mira puesta en el futuro. Y si recuerdas lo que fue un gran amor sólo habrás de acompañarlo con suave y silenciosa nostalgia, agradeciendo la enseñanza que ha llegado hasta tu día actual.&lt;br /&gt;
: 11. Así es que no romperás tu sufrimiento pasado falseando o envileciendo el futuro. Lo harás cambiando la dirección de las fuerzas que provocan contradicción en ti.&lt;br /&gt;
: 12. Creo que sabrás distinguir entre lo que es dificultad (bienvenida sea, ya que puedes saltar sobre ella) y lo que es contradicción (solitario laberinto sin punto de salida).&lt;br /&gt;
: 13. Todo acto contradictorio que por cualquier circunstancia hayas efectuado en tu vida, tiene un inequívoco sabor de violencia interna y de traición a ti mismo. Y no importará por qué motivos te encontraste en esa situación, sino cómo organizaste tu realidad, tu paisaje, en ese preciso instante. Algo se fracturó y cambió tu rumbo. Ello te predispuso a una nueva fractura. Así es que todo acto contradictorio te orienta a su repetición, del modo en que todo acto de unidad, también busca reflotar más adelante.&lt;br /&gt;
: 14. En los actos cotidianos se vencen dificultades, se logran pequeños objetivos, o se cosechan minúsculos fracasos. Son actos que complacen o desagradan pero que acompañan el vivir diario, como los andamios de una gran construcción. Ellos no son la construcción pero son necesarios para que ésta se efectúe. Tal vez estos andamios sean de un material u otro, no importará eso, mientras sean idóneos para su objetivo.&lt;br /&gt;
: 15. En cuanto a la construcción en sí, donde pongas material defectuoso multiplicarás el defecto y donde lo pongas sólido, proyectarás la solidez.&lt;br /&gt;
: 16. Los actos contradictorios o unitivos hacen a la esencial construcción de tu vida. En el momento en que te encuentres enfrentado a ellos no debes equivocarte, porque si lo haces comprometerás tu futuro e invertirás la corriente de tu vida... ¿Cómo saldrás del sufrimiento luego?&lt;br /&gt;
: 17. Pero sucede que en estos momentos son numerosos ya tus actos contradictorios. ¿Si desde los cimientos todo está falseado qué queda por hacer? ¿Desmontar acaso toda tu vida para empezar de nuevo? Permíteme decirte que no creo que toda tu construcción sea falsa. Por consiguiente, abandona ideas drásticas que puedan acarrearte males mayores que los que hoy padeces.&lt;br /&gt;
: 18.  Una vida nueva no se basa en la destrucción de los “pecados” anteriores sino en su reconocimiento, de modo que resulte clara en adelante la inconveniencia de aquellos errores.&lt;br /&gt;
: 19. Una vida comienza cuando comienzan a multiplicarse los actos unitivos de manera que su excelencia vaya compensando (hasta finalmente desequilibrar favorablemente), la relación de fuerzas anterior.&lt;br /&gt;
: 20. Debes ser muy claro en esto: tú no estás en guerra contigo mismo. Empezarás a tratarte como un amigo con el que hay que reconciliarse, porque la misma vida y la ignorancia te alejaron de él.&lt;br /&gt;
: 21. Necesitarás una primera decisión para reconciliarte comprendiendo tus contradicciones anteriores. Luego, una nueva decisión para querer vencer tus contradicciones. Por último, la decisión de construir tu vida con actos de unidad rechazando los materiales que tanto perjuicio han atraído sobre tu cabeza.&lt;br /&gt;
: 22. Es conveniente, en efecto, que aclares en tu pasado y en tu situación actual los actos contradictorios que verdaderamente te aprisionan. Para reconocerlos te basarás en los sufrimientos acompañados de violencia interna y del sentimiento de traición a ti mismo. Ellos tienen netas señales.&lt;br /&gt;
: 23. No estoy diciendo que debas mortificarte en exhaustivos recuentos sobre el pasado y el momento actual. Recomiendo, simplemente, que consideres todo aquello que cambió tu rumbo en dirección desafortunada y que te mantiene ligado con fuertes ataduras. No te engañes una vez más al decirte que aquellos son “problemas superados”. No está superado, ni comprendido adecuadamente, aquello que no se ha cotejado a una nueva fuerza que compense y sobrepase su influencia.&lt;br /&gt;
: 24. Todas estas sugerencias tendrán valor si estás dispuesto a crear un nuevo paisaje en tu mundo interno. Pero nada podrás hacer por ti, pensando sólo en ti. Si quieres avanzar tendrás algún día que admitir que tu misión es humanizar el mundo que te rodea.&lt;br /&gt;
: 25. Si quieres construir una nueva vida libre de contradicciones, superadora creciente del sufrimiento, tendrás en cuenta dos falsos argumentos: el primero se ofrece como la necesidad de solucionar los íntimos problemas antes de acometer ninguna acción constructiva en el mundo. El segundo aparece como un total olvido de sí mismo, como un declamativo “compromiso con el mundo”.&lt;br /&gt;
: 26. Si quieres crecer ayudarás a crecer a quienes te rodean. Y esto que afirmo, estés o no de acuerdo conmigo, no admite otra salida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''X. LA ACCIÓN VÁLIDA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Toda inversión en la correntada creciente de la vida, se experimenta como sufrimiento. Por ello, no solo la contradicción es fuente de injuria mental. Pero mientras numerosas formas de sufrimiento pueden ser sobrepasadas por imperio de las circunstancias, la contradicción permanece tejiendo su oscura red de sombras.&lt;br /&gt;
: 2. ¿Quién no ha sufrido la pérdida de afectos, de imágenes, de objetos? ¿Quién no ha temido, quién no ha desesperado, quién no ha compadecido y quién no se ha agitado en irritada rebelión contra los hombres, la naturaleza o los fatales desenlaces no queridos? Sin embargo, aquello que se temió en la oscuridad se esfumó con el día y mucho de lo perdido fue olvidado. Pero aquella íntima traición a sí mismo perdura en el pasado y envenena el futuro.&lt;br /&gt;
: 3. Lo más importante de la vida humana se construye con materiales de unidad o contradicción. Y ésa es la profunda memoria que continúa proyectando la existencia más allá de todo aparente límite, o que la desintegra en el preciso umbral. ¡Quepa a todo ser humano en su revisión final, la rememoración de su unidad interna!&lt;br /&gt;
: 4. ¿Y cuál es el sabor del acto de unidad? Para reconocerlo te basarás en la profunda paz que acompañada de una suave alegría te pone en acuerdo contigo mismo. Este acto tiene por señal a la verdad más íntegra porque en él se unifican en estrecha amistad el pensamiento, el sentimiento y el hacer en el mundo. ¡Indudable acción válida que se afirmaría mil veces más si se vivieran otras tantas vidas!&lt;br /&gt;
: 5. Todo fenómeno que hace retroceder el sufrimiento en otros se registra en quien lo produce como un acto válido, como un acto de unidad.&lt;br /&gt;
: 6. Entre dos tendencias se limita el hacer: allí el abismo que crece en la contradicción y, por encima, el vuelo que permite sobrepasarlo en acto válido.&lt;br /&gt;
: 7. Y la cuerda de la vida toma su singular modulación, en tanto se afloje o tense, hasta alcanzar la nota a que se aspira. Debe haber una nota y un ajuste y un especial procedimiento, de manera que la vibración ruede y luego se multiplique de modo conveniente.&lt;br /&gt;
: 8. La moral de los pueblos balbuceó con el hombre a medida que este se irguió en el paisaje. Y la moral señaló el “si” y el “no” de la acción, reivindicando lo “bueno”, persiguiendo a lo “malo”. ¿Seguirá lo bueno siendo bueno en este paisaje tan diverso? Si un inmutable Dios así lo afirma, ¡sea! Pero si Dios ha desaparecido para muchos ¿a quién queda ya juzgar? Porque la ley cambia con la opinión de los tiempos.&lt;br /&gt;
: 9. Este es el punto: ¿aquellos principios de acción válida que permitan a todo ser humano vivir en unidad interna serán fijas imágenes que habrán de obedecerse, o corresponderán a lo que se experimente cuando se los rechace o se los cumpla?&lt;br /&gt;
: 10. No discutiremos aquí la naturaleza de los principios de acción válida. En todo caso, tendremos en cuenta la necesidad de su existencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XI. PROYECCIÓN DEL PAISAJE INTERNO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Hemos hablado del paisaje, del sufrimiento, de la contradicción y de aquellos actos que dan unidad a la corriente de la vida. Pudiera creerse que todo ello permanece encerrado en el interior de cada ser humano o, en todo caso, que se exterioriza como acción individual sin otra consecuencia. Pues bien, las cosas son del modo opuesto.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Toda contradicción invierte la vida, comprometiendo el futuro de quien la padece y de aquellos que están en contacto con ese agente transmisor de infortunio. Toda contradicción personal contamina el paisaje humano inmediato como invisible enfermedad que se detecta solo en los efectos.&lt;br /&gt;
: 2. Antiguamente se culpaba a demonios y brujos por toda plaga que azotaba a las regiones. Pero, con el tiempo, el avance de la ciencia hizo más por los acusadores y acusados que el milenario clamor irresponsable. ¿En qué bando hubieras comprometido tu opinión? Tanto del lado de los puros como del lado de los réprobos, hubieras enzarzado sólo tu torpeza.&lt;br /&gt;
: 3. Aún hoy, cuando buscas a los culpables de tus desgracias, te sumas a la larga cadena de la superstición. Reflexiona, por tanto, antes de levantar tu dedo porque tal vez el [[accidente]] o, en otros casos, la proyección de tus contradicciones provocaron los tristes desenlaces.&lt;br /&gt;
: 4. Que tus hijos se orienten en dirección opuesta a tus designios tiene que ver más contigo que con tu vecino y, por cierto, que con un terremoto acontecido en otra latitud del mundo.&lt;br /&gt;
: 5. Así es que si tu influencia llega a un pueblo cuida muy bien de sobrepasar tu contradicción a fin de no envenenar con ella el aire que todos los demás respiren. Tú serás responsable por ti y por aquellos que reúnas a tu alrededor.&lt;br /&gt;
: 6. Por todo esto, si tu misión consiste en humanizar la Tierra, fortalece tus manos de noble labrador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XII. COMPENSACIÓN, REFLEJO Y FUTURO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Es que acaso la vida es sólo acción y reacción? El hambre ensueña con la saciedad, lo aprisionado con lo suelto, el dolor busca el placer y el placer se hastía de sí mismo.&lt;br /&gt;
: 2. Si la vida es sólo persecución de seguridad para quien teme al futuro, afirmación de sí para el desorientado, anhelo de venganza para la frustración pasada... ¿qué libertad, responsabilidad y compromiso, podrá sostenerse como invicta bandera?&lt;br /&gt;
: 3. ¿Y si la vida es sólo el espejo que refleja un paisaje, cómo podrá cambiar aquello que refleja?&lt;br /&gt;
: 4. Entre la fría mecánica de péndulos, o la fantasmal óptica de sólo espejos, ¿qué afirmas tú que afirme sin negar? ¿Qué afirmas sin regreso, o sin aritmética repetición?&lt;br /&gt;
: 5. Si afirmas aquello que se busca a sí mismo, eso cuya naturaleza es transformarse, que no tiene saciedad y que por esencia está abierto al futuro, entonces amas la realidad que construyes. Esa es pues tu vida: ¡la realidad que construyes!&lt;br /&gt;
: 6. Y habrá acción y reacción y también reflejo y accidente, pero si has abierto el futuro no habrá algo que te detenga.&lt;br /&gt;
: 7. Que por tu boca hable la vida y ella diga: “¡No existe algo que pueda detenerme!”.&lt;br /&gt;
: 8. Inútil y malvada profecía que anuncia la hecatombe del mundo. Yo afirmo que el ser humano habrá no solamente de seguir viviendo sino que crecerá sin límite. Y también digo que los negadores de la vida desean robar toda esperanza, palpitante corazón del acto humano.&lt;br /&gt;
: 9. Quiera tu futura alegría que en los momentos más sombríos recuerdes esta frase: “¡la vida busca el crecimiento, no la compensación de la nada!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= ''' XIII. LOS SENTIDOS PROVISIONALES''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Cuando movido por la pendular compensación busco sentidos que justifiquen mi existencia, me dirijo hacia lo que necesito o creo necesitar. En todo caso ¿si no consigo aquello, o bien si lo consigo, qué pasará con mi sentido (en cuanto movimiento en una dirección)?&lt;br /&gt;
: 2. Estos sentidos provisionales, necesarios para el desarrollo de la actividad humana, no fundamentan mi existencia. Por otra parte, si me afirmo en una particular situación ¿qué sucederá cuando el [[accidente]] la desarticule?&lt;br /&gt;
: 3. A menos que se quiera reducir la existencia al agotamiento o la frustración, será menester descubrir un sentido que ni aún la muerte (si fuera el accidente), pueda agotar o frustrar.&lt;br /&gt;
: 4. No podrás justificar la existencia si pones como su fin el absurdo de la muerte. Hasta ahora fuimos compañeros de lucha. Ni tú, ni yo, quisimos doblegarnos ante dios alguno. Así quisiera recordarte siempre. ¿Por qué, entonces, me abandonas cuando voy a desobedecer a la muerte inexorable? ¿Cómo es que hemos dicho: “¡ni aún los dioses están por encima de la vida!” y ahora te arrodillas ante la negación de la vida? Tú haz como quieras, pero yo no bajaré la cabeza ante ningún ídolo aunque se presente “justificado” por la fe en la razón.&lt;br /&gt;
: 5. Si la razón debe estar en función de la vida, que sirva para hacernos saltar sobre la muerte. Que la razón, entonces, elabore un sentido exento de toda frustración, de todo accidente, de todo agotamiento.&lt;br /&gt;
: 6. No aceptaré a mi lado al que proyecte una trascendencia por temor sino a quien se alce en rebelión contra la fatalidad de la muerte.&lt;br /&gt;
: 7. Por ello quiero a los santos que no temen sino que verdaderamente aman. Quiero a los que con su ciencia y su razón vencen a diario el dolor y el sufrimiento. Y, en verdad, no veo diferencia entre el santo y el que alienta la vida con su ciencia. ¿Qué mejores ejemplos, qué guías superiores a esos guías? &lt;br /&gt;
: 8. Un sentido que quiera ir más lejos que lo provisional, no admitirá la muerte como el fin de la vida sino que afirmará la trascendencia como máxima desobediencia al aparente Destino. Y aquel que afirme que sus acciones desencadenan acontecimientos que se continúan en otros, tiene tomado entre sus manos parte del hilo de la eternidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= ''' XIV. LA FE''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Siempre que escucho la palabra “fe”, una sospecha brinca en mi interior.&lt;br /&gt;
: 2. Cada vez que alguien habla de la “fe”, me pregunto a qué sirve eso que se anuncia.&lt;br /&gt;
: 3. He visto la diferencia que hay entre fe ingenua (también conocida como “credulidad”) y aquella otra violenta e injustificada que da lugar al fanatismo. Ninguna de las dos es aceptable ya que mientras una abre la puerta al accidente, la otra impone su paisaje afiebrado.&lt;br /&gt;
: 4. Pero algo importante ha de tener esa tremenda fuerza capaz de movilizar la mejor causa. ¡Que la fe sea una creencia cuyo fundamento esté puesto en su utilidad para la vida!&lt;br /&gt;
: 5. Si se afirma que la fe y la ciencia se oponen, replicaré que he de aceptar la ciencia en tanto no se oponga a la vida.&lt;br /&gt;
: 6. Nada impide que la fe y la ciencia, si tienen la misma dirección, produzcan el avance auxiliando el entusiasmo al sostenido esfuerzo.&lt;br /&gt;
: 7. Y quien quiera humanizar, que ayude a levantar los ánimos señalando la posibilidad futura. ¿Sirve acaso a la vida la derrota anticipada del escéptico? ¿Podría la ciencia haberse sostenido sin la fe?&lt;br /&gt;
: 8. He aquí un tipo de fe que va contra la vida, esta fe que afirma: “¡la ciencia destruirá a nuestro mundo!” Cuánto mejor será poner fe en humanizar la ciencia cada día y actuar para que triunfe la dirección con la que fue dotada ya desde su nacimiento.&lt;br /&gt;
: 9. Si una fe abre el futuro y da sentido a la vida, orientándola desde el sufrimiento y la contradicción hacia toda acción válida, entonces su utilidad es manifiesta.&lt;br /&gt;
: 10. Esa fe, así como aquella que se deposita en uno mismo, en los demás y en el mundo que nos rodea, es útil a la vida.&lt;br /&gt;
: 11. Al decir: “¡la fe es útil!”, seguramente habrás de molestar algún oído particularmente sensible, pero eso no debe preocuparte ya que ese músico, si se examina un poco, reconocerá cuán útil es también para él la fe aunque provenga de un instrumento distinto al que tú tocas.&lt;br /&gt;
: 12. Si logras fe en ti mismo y en lo mejor de quienes te rodean, fe en nuestro mundo y en la vida siempre abierta al futuro, empequeñecerá todo problema que hasta hoy te pareció invencible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XV. DAR Y RECIBIR''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Veamos qué relación estableces con tu paisaje externo. Tal vez consideres a los objetos, las personas, los valores, los afectos, como cosas expuestas ante ti para que elijas y devores de acuerdo a tus especiales apetencias. Esa visión centrípeta del mundo probablemente marque tu contradicción desde el pensamiento hasta los músculos.&lt;br /&gt;
: 2. Si tal es el caso, con seguridad que todo lo que se refiere a ti será muy apreciado: tanto tus placeres, como tu sufrimiento. Es difícil que quieras sobrepasar tus íntimos problemas ya que en ellos reconoces un tono que, por sobre todas las cosas, es tuyo. Desde el pensamiento hasta los músculos, todo está educado para contraer, no para soltar. Y, de este modo, aún cuando procedes con generosidad, el cálculo motiva tu desprendimiento.&lt;br /&gt;
: 3. Todo entra. Nada sale. Entonces, todo se intoxica desde tus pensamientos a tus músculos.&lt;br /&gt;
: 4. E intoxicas a cuantos te rodean. ¿Cómo podrías luego reprochar su “ingratitud” para contigo?&lt;br /&gt;
: 5. Si hablamos del “dar” y de la “ayuda”, tú pensarás sobre lo que te pueden dar, o acerca de cómo te deben ayudar. Pero he aquí que la mejor ayuda que pudieran darte consiste en enseñarte a relajar tu contracción.&lt;br /&gt;
: 6. Digo que tu egoísmo no es un pecado sino tu fundamental error de cálculo porque has creído, ingenuamente, que recibir es más que dar.&lt;br /&gt;
: 7. Recuerda los mejores momentos de tu vida y comprenderás que siempre estuvieron relacionados con un dar desprendido. Esta sola reflexión debería ser suficiente para cambiar la dirección de tu existencia... Pero no será suficiente.&lt;br /&gt;
: 8. Es de esperar que esté hablando para otro, no para ti, ya que habrás comprendido frases como: “humanizar la Tierra”, “abrir el futuro”, “sobrepasar el sufrimiento en el mundo que te rodea” y otras cuantas más que tienen como base la capacidad de dar.&lt;br /&gt;
: 9. “Amar la realidad que se construye” no es poner como clave del mundo la solución a los propios problemas.&lt;br /&gt;
: 10. Terminemos esto: ¿quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a quienes te rodean.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XVI. LOS MODELOS DE VIDA''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. En tu paisaje interno hay una mujer o un hombre ideal que buscas en el paisaje externo a través de tantas relaciones, sin poder jamás tocar. Salvo el corto período en que el amor completo deslumbra con su chispa, esos pedernales no coinciden en un punto preciso.&lt;br /&gt;
: 2. Cada cual y a su modo, lanza su vida hacia el paisaje externo buscando completar sus modelos ocultos.&lt;br /&gt;
: 3. Pero el paisaje externo va imponiendo leyes propias y cuando pasa un tiempo, lo que fue el más acariciado ensueño resulta en una imagen por la que se experimenta ahora vergüenza o, cuando menos, un desvaído recuerdo. No obstante, existen profundos modelos que duermen en el interior de la especie humana esperando su momento oportuno. Esos modelos son la traducción de los impulsos que entrega el propio cuerpo al espacio de representación.&lt;br /&gt;
: 4. No discutiremos ahora el origen ni la consistencia de tales modelos; ni tampoco hablaremos de la complejidad del mundo en que se encuentran. Habremos simplemente de anotar su existencia, destacando que su función es compensar necesidades y aspiraciones que, a su vez, motivan la actividad hacia el paisaje externo.&lt;br /&gt;
: 5. Las culturas y los pueblos dan su singular respuesta al paisaje externo siempre teñida por modelos internos que el propio cuerpo y la historia han ido definiendo.&lt;br /&gt;
: 6. Es sabio quien conoce sus modelos profundos y más sabio es aún quien puede ponerlos al servicio de las mejores causas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XVII. EL GUIA INTERNO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. ¿Quién es tan admirado por ti que quisieras haber sido él?&lt;br /&gt;
: 2. Preguntaré más suavemente. ¿Quién te es ejemplar, de tal manera que desees incorporar en ti algunas de sus particulares virtudes?&lt;br /&gt;
: 3. ¿Acaso alguna vez, en tu pesar o confusión, has apelado al recuerdo de alguien que, existente o no, acudió como reconfortante imagen?&lt;br /&gt;
: 4. Estoy hablando de particulares modelos a los que podemos llamar “guías” internos, que a veces coinciden con personas externas.&lt;br /&gt;
: 5. Esos modelos que quisiste seguir desde pequeño fueron cambiando solamente en la capa más externa de tu diario sentir.&lt;br /&gt;
: 6. He visto cómo los niños juegan y hablan con sus imaginarios compañeros y sus guías. También he visto a las gentes de distintas edades, conectar con ellos en oraciones hechas con sincera unción.&lt;br /&gt;
: 7. Cuanto más fuertemente se hicieron las llamadas, desde más lejos acudieron estos guías que trajeron la mejor señal. Por ello supe que los guías más profundos son los más poderosos. Sin embargo, solamente una gran necesidad puede despertarlos de su letargo milenario.&lt;br /&gt;
: 8. Un modelo de ese tipo “posee” tres importantes atributos: fuerza, sabiduría y bondad.&lt;br /&gt;
: 9. Si quieres saber más de ti mismo observa qué características tienen aquellos hombres o mujeres que admiras. Y repara en que las cualidades que más aprecias de ellos obran en la configuración de tus guías internos. Considera que, aunque tu referencia inicial haya desaparecido con el tiempo, en tu interior quedará una “huella” que seguirá motivándote hacia el paisaje externo.&lt;br /&gt;
: 10. Y si quieres saber cómo se interpenetran las culturas estudia además del modo de producción de objetos, el modo de difusión de los modelos. &lt;br /&gt;
: 11. Importa pues que dirijas tu atención a las mejores cualidades de las demás personas porque impulsarás hacia el mundo lo que hayas terminado de configurar en ti.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= '''XVIII. EL CAMBIO''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Miremos hacia atrás por un instante.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Consideramos al ser humano en total ligazón e influencia con el mundo. Dijimos que su acción se manifiesta en el paisaje externo de acuerdo a cómo se va formando su paisaje interno. Esa acción es variada pero lo que define a una vida es su actividad contradictoria o unitiva. Por otra parte, la contradicción invierte a la vida y produce sufrimiento contaminando con él al mundo. Los actos de unidad abren el futuro haciendo retroceder el sufrimiento en uno mismo y en el mundo.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Humanizar la Tierra” es lo mismo que “dar” en actos unitivos. No puede tener sentido más que provisional todo objetivo que concluya en el recibir. Su destino es conducir a la contradicción.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Existe una gran energía que puede ser movilizada al servicio de la vida: es la fe. También, en el paisaje interno, se mueven otras fuerzas que motivan la actividad hacia el paisaje externo: son los “modelos”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
: 1. Definitivamente, la pregunta es ésta: ¿quieres superar el abismo?&lt;br /&gt;
: 2. Tal vez quieras hacerlo. ¿Pero cómo tomarás una nueva dirección si el alud ya ha sido desprendido y en su arrastre suma lo que encuentra?&lt;br /&gt;
: 3. Cualquiera sea tu decisión resta saber con qué medios y energía contarás para poder ejecutar el cambio.&lt;br /&gt;
: 4. Aunque tu elección sea muy tuya quisiera indicarte que cambiar la dirección de tu vida no es cosa que puedas realizar solamente con recursos de trabajo interno sino actuando decididamente en el mundo, modificando conductas.&lt;br /&gt;
: 5. Suma a la tarea tu medio inmediato, ese que influye decisivamente sobre ti y sobre el cual tú influyes. ¿Y cómo lo harás? No hay otro medio que éste: despertar la fe en que la conversión de la vida invertida es posible.&lt;br /&gt;
: 6. Este es el punto en que te dejo. Si te dispones a modificar tu vida transformarás al mundo y no triunfará el abismo sino aquello que lo sobrepase. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: libros de Silo]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fuente primaria‏‎]]&lt;br /&gt;
[[it: Il Paesaggio Interno]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=El_Informe_T%C3%B3karev&amp;diff=39178</id>
		<title>El Informe Tókarev</title>
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		<updated>2022-12-20T20:25:51Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
[[Archivo:El-Informe-Tokarev-big.jpg  |145px|right|]]Novela de [[Puledda, Salvatore|Salvatore Puledda]](1943-2001) publicado en 1981&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Descripción=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Informe Tókarev, una sugestiva novela escrita en 1981 por el humanista italiano Salvatore Puledda, en medio de una guerra fría donde la humanidad se enfrentaba al abismo de una conflagración nuclear. Pocos años después, la monolítica Unión Soviética se derrumbó, sin violencia, persecuciones ni genocidios, pero no sin antes iniciar un desarme unilateral que salvó a la humanidad del colapso.&lt;br /&gt;
Hoy, ya en pleno siglo XXI, todo indica que estamos asistiendo a la caída del sistema en la otra mitad del mundo y nuevamente la locura de una confrontación bélica masiva, la posibilidad creciente del ataque o el [[accidente]] nuclear, amenazan la continuidad de nuestra especie en el planeta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De dónde saldrán esta vez la cordura y las iniciativas de paz?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Informe Tókarev, un atrapante relato de política-ficción que recorre caminos insospechados, conectando Rusia, India y los Andes argentinos, llevándonos a reflexionar en profundidad sobre la disyuntiva esencial del momento histórico que vivimos: la superación de la violencia o la autodestrucción. Una singular encrucijada cuando la toma de conciencia y la actitud asumida por cada uno de nosotros, humanos, más que nunca pueden ser definitorias para el futuro compartido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Fragmento=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El anciano se había puesto en pie y ahora, frente a Yuri, declaró:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Estamos atrayendo hacia un punto a unas pocas personas. Luego las colocaremos dentro de nuestra arca, proyectándolas al futuro. Entonces verán la explosión antes de tiempo. Al regresar, comprenderán que pueden cambiar ciertas tendencias y comenzarán a trabajar juntas...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yuri escuchaba al guardián de la montaña, mientras le parecía reconocer cada una de sus palabras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–...¿Sabes, muchacho? –concluyó el anciano– ya otras veces en la Historia, hemos provocado un pequeño desvío. Pequeño, pero suficiente para evitar la catástrofe.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Prólogo de la segunda edición=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El  Informe  Tókarev fue  publicado  en  1981.  Cuando  llego a  mis  manos  lo  leí  de una  sentada.  Me &lt;br /&gt;
pareció  una  obra  simpática,  absurda  y  muy  origi&lt;br /&gt;
nal.  Creo  que  entonces  la  ubique  en  el  genero &lt;br /&gt;
novelesco de política-ficción. Posteriormente, me encontré con algunos conocidos que habían hojeado el libro y, al intercambiar puntos de vista, comprobé una gran disparidad de opiniones. &lt;br /&gt;
De esta suerte el Informe quedó archivado, por lo menos para mí, hasta una mejor ocasión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En  Diciembre  de  1982  visite  a  Puledda  en  el  Instituto  della  Sanita,  en  Roma.  Allí  estaba  entre cápsulas de Petri  y  aparatos  medidores de contaminación  ambiental.  Como de  costumbre  tomamos bastante  café  mientras  revisamos  el  escenario  político  mundial  y  el  estado  de  las  ciencias  y  la tecnología. Yo sabia que mi interlocutor estaba preocupado por el armamentismo creciente y por las derivaciones  de  la  investigación  genética.  Esto  último,  casi  lo  obsesionaba.  Había  quedado  muy impactado por el tema desde su paso por la Universidad de California, en la que trabajara un tiempo dedicado al estudio y experimentación en ese campo. La conversación derivó hacia su libro. Me contó que  tenía  la  intención  de  publicarlo  en  varios  idiomas  y  llevarlo  al  cine,  pero  que  los  arreglos  en Hollywood  no  habían  prosperado  porque  el  protagonista  era  soviético  en  lugar  de  norteamericano. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contrariamente, pensé que la obra no había sido fácil de digerir a causa de su extravagancia y lejanía respecto a la sensibilidad de la época; que el gasto de producción hubiera sido un despropósito dada la cantidad de lugares remotos en los que se desarrollaba la acción y que Cinecittá, estando más a mano, hubo  de  ser  sigilosamente  explorada  pero  con  resultados  negativos.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente,  me  decidí  a preguntarle por  su última  intención  al escribir  el  Informe  Tókarev. -Es  una  obra pacifista  y cada uno hace  campaña  a  su manera, &lt;br /&gt;
-me  respondió  secamente.  A  partir  de  ese  momento,  derivamos  hacia &lt;br /&gt;
otros asuntos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, al encontrarnos nuevamente, volvimos a tocar el tema del libro y consideramos la escasa  resonancia  que  había  logrado.  Para  entonces  mi  amigo  estaba  mas  calmo,  ya  no  se inquietaba por difundir su novela. Después de todo, el no tenía experiencia previa en el campo literario y, seguramente, había padecido el sarampión del escritor primerizo que considera con desmesura la importancia de su obra. El Informe había sido trazado por una pluma brillante, pero más ejercitada en la comunicación científica que en los desvaríos de la imaginación. Entonces di por supuesto que el autor había  llegado a  conclusiones  parecidas  a  las  mías,  abandonando  el  proyecto  de  ser  un  literato reconocido.  La  conversación  siguió  y,  de  pronto,  Puledda  rozó  un  punto  que  me  llamó  la  atención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según él, la trama de lo que luego se convertiría en el «Informe» había sido de&lt;br /&gt;
sarrollada una noche de 1978  por  un  amigo  común.  Al  parecer,  varios  de  los  presentes  en  aquella  velada,  habían  quedado convencidos  de  que  el  cuento  podía  convertirse  en  una  historia  verdadera  ya  que  muchos  de  los hechos  pronosticados en  la  conversación  (el cambio en el poder  soviético hacia el  '85;  el futuro giro explosivo en la U.R.S.S.; las conmociones de etnias y nacionalidades, la convulsión del Este; el avance del fundamentalismo  musulmán,  etc.),  estaban  realmente por acaecer.  De  inmediato  algunos de los &lt;br /&gt;
concurrentes se habían confabulado para producir un «informe de anticipación». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensaban que, si no estaban equivocadas las predicciones y hacían llegar una especie de memorándum a manos de ciertos círculos  soviéticos  por  medio  de  las  embajadas,  podían  contribuir  a  torcer  algunos  acontecimientos fatales. Les parecía que el desastre nuclear era inminente no tanto porque alguna de las dirigencias de los  bloques  Este-Oeste  se  decidiera  a  tomar  la  iniciativa,  sino  por  la  simple  acción  de  factores mecánicos   acumulativos.   Así,   sostenían   que   la   curva   estadística   de   alarmas   rojas   se   iría &lt;br /&gt;
incrementando hasta llegar a un momento exponencial. Todo había empezado con falsas detecciones de misiles enemigos en las pantallas de radar de las superpotencias. Al principio las alertas ocurrieron una vez por año, pero más adelante los errores se verificaron cada seis meses, cada cuatro, cada tres, &lt;br /&gt;
etc.  Además,  era  creciente  el  «ruido»  en  la  información  que  agregaba  la  proliferación  de  satélites  y submarinos nucleares. De ese modo se llegaría a una situación de crisis en que el sistema de ataque se convertiría  en  ingobernable,  y ello  podía ocurrir  hacia 1985.  Por  otra parte,  habían  verificado  que  la &lt;br /&gt;
economía del Este  mostraba  una  tendencia  a  la declinación agravada por  la  carrera armamentista  y que eso llevaría, suponiendo que se eludiera el accidente nuclear, a decidir una salida que presentaba dos alternativas: o se exportaba el caos, o se tomaba la iniciativa del desarme. El eslabón más débil resultaba  la  Unión  Soviética  y  solamente  ella  podía  provocar  un  cambio  en  la  cadena  de  los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Interrumpí el relato de Puledda preguntándole si no pensaron, aquella noche de la confabulación, en que  tales  posibilidades  habían  sido  antes  consideradas  por  los  soviéticos...  Ya  comenzaba  a fastidiarme el infantilismo de todo el planteamiento porque el tema del accidente nuclear era comenta do hasta por la revista Times, y la crisis en la economía socialista era un secreto a voces. Me pareció que un problema tan complejo estaba fuera del alcance de unos improvisados de sobremesa. Y luego, aquello  de  hacer  llegar  un  memorándum  a  las  embajadas  para  que  el  Kremlin  se  «enterara»  de obviedades y tomara medidas, tenia todo el sabor de una broma gastada al científico que suele salir a la &lt;br /&gt;
calle  olvidando  los  pantalones  en  su  casa.  Si,  era  evidente  que  unos  intelectuales  festivos  (tal  vez animados por los licores de alguna celebración), habían sugestionado al impresionable Puledda.-Es claro que todo el mundo conoce la cuestión del accidente y las dificultades económicas de la U.R.S.S., -dijo  Puledda&lt;br /&gt;
-pero   lo   que   nadie   parece   advertir   es   que   toda   la   civilización   está enloqueciendo.-&lt;br /&gt;
Si  se  refiere a que el crecimiento del armamentismo  está  motivado  por  la  locura puedo estar de acuerdo  en  términos  generales,  pero  en  lo  particular  me  parece  que  responde  a  los  intereses  del complejo militar-industrial de las grandes potencias, -respondí.&lt;br /&gt;
Mi  amigo  me  miró  de  soslayo  y  luego,  en  voz  muy  calma,  me  descerrajó toda  una teoría  que  se refería a los grandes contextos de la locura de la civilización. Una patología que parecía avanzar desde el fondo de la historia, que se manifestaba en las grandes tensiones de los intereses económicos, que &lt;br /&gt;
se  desataba  en  las  guerras,  los  genocidios  y  las  persecuciones colectivas,  y  que  aparentaba desaparecer  luego  de  grandes  sangrías.  Esa  locura, explicó,  estaba  en  su  cima  y  había  suficiente potencial   acumulado   para   una explosión definitiva. Naturalmente, tal descripción me pareció insuficiente. Por lo demás, ¿qué tenía que ver todo eso con el Informe?-&lt;br /&gt;
Bien, lo que mis amigos han hecho llegar a las embajadas es una gran cantidad de información que se refiere a la sintomatología de esa pandemia, con el fin de motivar la investigación de los académicos disidentes.  Esos  señores  tienen  una  gran  influencia  en  la  toma  de  decisión  política  y  consideramos posible que de su círculo emerjan los representantes de un nuevo tipo de pensamiento capaz de dar respuesta a emergencias tan graves y tan originales. En cuanto a los procedimientos usados diré que si varias copias del memorándum puesto a  circular a fines de 1980 fueron arrojadas al cesto, siempre quedó la posibilidad de que se  conservara algún ejemplar en manos de los coleccionistas de curiosidades. Debo agregar que esos escritos comenzaron su tímida penetración por las delegaciones &lt;br /&gt;
diplomáticas pero luego fueron repartidos en grandes cantidades haciéndolos llegar a Moscú a través de las vías más insólitas. Como Ud.comprende,la idea era que si los acontecimientos anunciados comenzaban a cumplirse con una cierta aproximación  podía suceder que a alguien le picara la curiosidad. ¿Qué se hubiera perdido en el caso de que nada de eso ocurriera? Nada más que un poco de papel y un esfuerzo deportivo. En cuanto al Informe Tókarev, se  inspiró en los temas del memorándum enviado pero siguiendo un tratamiento propio de la obra de ficción. Yo quise que a través del libro se abriera una puerta más a la difusión del documento.&lt;br /&gt;
Creo que luego se refirió a las futuras explosiones en el Este y al viraje inminente de la U.R.S.S. que de  ese modo lograría disipar el conflicto nuclear.  También habló de la futura reacomodación política que  afectaría a Europa y al resto del mundo como consecuencia del terremoto soviético... Me  sentí desolado&lt;br /&gt;
al escuchar semejantes profecías por boca de alguien formado en los patrones de las &lt;br /&gt;
ciencias físico-matemáticas. No pregunté más y allí quedó la anécdota perdida en un triste otoño de 1984.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 7 de Enero de 1989, asistí a un homenaje a Galileo en la Piazza di Santa Croce, en Firenze. El orador principal era Puledda. Antes de comenzar me abrazó y, en voz baja, repitió las palabras que había dicho en su laboratorio siete años atrás:«... cada uno hace campaña a su manera». De inmediato extrajo unos papeles y comenzó a disertar ante los micrófonos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''«Yo, Galileo Galilei, catedrático de matemáticas de la Universidad de Firenze, públicamente abjuro de mi doctrina que dice que el Sol es el centro del universo y no se mueve, y que la Tierra no es el centro del universo y sí se mueve. Con corazón sincero y no fingida fe, abjuro, maldigo y detesto los errores  y  herejías  antes  mencionados,  y  cualquier  otro  error,  herejía  o  secta  contrarios  a  la  Santa Iglesia... Este es el texto de la abjuración arrancada a Galileo, bajo amenaza de tortura, el 22 de Junio de 1633 por el Tribunal de la Inquisición.  Galileo abjuró para no sufrir la suerte de Giordano Bruno, quien fue conducido a la hoguera con un madero dentro de su boca, para que no hablase, y quemado en el Campo dei Fiori en Roma, un día de invierno del año 1600...»&lt;br /&gt;
Cuando Puledda mencionó la mordaza de Bruno lo note tan conmovido que pensé si acaso él mismo se sentía oprimido como para no poder explicar completamente su verdad. Pero más adelante dijo:«... los poderosos de la Tierra, comprendieron rápidamente que la Nueva Ciencia podía ser utilizada para alimentar su avidez. Así han producido “una progenie de gnomos con inventiva” (como los llamo Bertold Brecht), dispuesta a vender su ciencia para cualquier finalidad y a cualquier precio, cubriendo la Tierra con máquinas de muerte».&lt;br /&gt;
Luego de media hora, concluyó:«...pedimos aquí, frente al edificio que guarda la tumba de Galileo, pedimos a todos los científicos del  mundo que, finalmente,  la  ciencia se utilice para  beneficio de la humanidad. Con la voz que hoy resuena en esta plaza lanzamos este llamado: que en todas las universidades, en todos los institutos de investigación se instituya un juramento, un voto solemne (análogo al  de los médicos, creado por Hipócrates en los albores de Occidente) con el fin de  utilizar la ciencia solo y exclusivamente para vencer el dolor y el sufrimiento, solo y exclusivamente para humanizar la Tierra».''&lt;br /&gt;
Fue una intervención conmovedora. Hubo aplausos, flores y flashes. Mucha gente se  acercó a Puledda para felicitarlo. Entre tanto, vi como desde la multitud se aproximaban dos hombres que, finalmente, se presentaron al disertante y lo saludaron con afecto. Entonces comprendí que la Perestroika  estaba  entre  nosotros.  Luego supe que el memorándum  había  sido  descartado  por  los &lt;br /&gt;
burócratas de Brezhnev pero que a cambio logró llegar a las mejores manos, las manos de gente que trataba con desesperación de modificar el rumbo de los acontecimientos mundiales.&lt;br /&gt;
Hoy en 1994, el libro de Puledda vuelve a tomar impulso y sospecho que será recibido en una atmósfera epocal distinta a la que campeaba en el momento en que fue escrito. Por mi parte, no podría decidir si la historia publicada en 1981 ha tenido alguna confirmación en los hechos extraordinarios ocurridos en la década de  los '80. En todo caso, debo admitirlo, esta novela me impresiona ahora mucho más  que cuando la leí por primera vez. Tal vez por esto y por los comentarios que hice &lt;br /&gt;
públicos recientemente, se me haya pedido que la prologara para esta nueva edición. Yo he querido hacerlo comentando algunas circunstancias que explican más la personalidad del autor que al libro en sí. El lector sabrá comprender por qué he usado este recurso y, en definitiva, juzgará la obra por cuenta propia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:::::::::::::::::::''J. Valinsky''&lt;br /&gt;
:::::::::::::::::::::::''15/02/1994''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Traducciones=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ha sido publicado en italiano como [http://it.humanipedia.org/index.php/Il_Rapporto_Tokarev Il Rapporto Tokarev]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Ediciones=&lt;br /&gt;
[[Archivo:El-Informe-Tokarev-tapa300x451.jpg |120px|right|]]  &lt;br /&gt;
EDITORIAL A T E 1981&lt;br /&gt;
:::::ISBN: mkt0002217994&lt;br /&gt;
:::::ISBN: 978-84-7442-263-4&lt;br /&gt;
:::::(ISBN-10: 84-7442-263-9)      &lt;br /&gt;
     &lt;br /&gt;
Editorial: [[Ediciones León Alado|LEON ALADO EDICIONES]], 2015 &lt;br /&gt;
:::::ISBN 10: 8494302027&lt;br /&gt;
:::::ISBN 13: 9788494302022&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Enlaces=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[http://tokarev-institute.org/uploads/assets/library/0d22ddaf4f875a7987ff8d55b1af7850d0cc0159.pdf Descargar/ver desde el sitio de Tokarev Institute]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Accidente&amp;diff=39177</id>
		<title>Accidente</title>
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		<updated>2022-12-20T20:23:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a [[destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Términos originales]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.humanipedia.org/index.php?title=Acerca_de_la_Vida_y_la_Muerte&amp;diff=39176</id>
		<title>Acerca de la Vida y la Muerte</title>
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		<updated>2022-12-20T20:22:35Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Archivo:AVM-300x413.jpg|145px|right|]]'''Novela del escritor humanista [[Concha Abarca, Justo Andrés |Justo Andrés Concha Abarca]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Descripción=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sentido de la vida, el guía interno, la imaginería, la reflexión simple y profunda son temas que se plantean a partir de historias cercanas, ingenuas, pero ficticias frente a las cuales el lector podrá o no identificarse. Es una excusa para comenzar a pensar acerca de la vida y de la muerte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Contenido=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ricardo, Daniel y Rodrigo son tres jóvenes que, en distintas circunstancias, se ven enfrentados a la muerte. Esas mismas circunstancias son las que los unen, entrelazando las tres historias. Ricardo es un novel profesional que se compromete en matrimonio con su amada Victoria. Debido a un [[accidente]] automovilístico, queda en estado de coma. En ese estado se mueve en tres espacios: el presente, en el cual percibe todo lo que sucede a su alrededor a pesar de su inconsciencia; el pasado, al cual se traslada a través de continuos flashbacks evocando momentos de su vida; y finalmente un mundo imaginario, con alucinaciones que se entremezclan con las imágenes del presente y el pasado. Daniel es un destacado publicista que posee una familia modelo y una vida tranquila y segura. Una serie de eventos lo desestabilizan emocionalmente y lo llevan a cuestionar su sistema de creencias. Ayudado por el amigo imaginario que lo acompañó desde la niñez irá en busca del sentido de la vida. Rodrigo es un adolescente lleno de ilusiones con una insuficiencia cardiaca congénita que lo mantiene encadenado a tratamientos médicos que exigen urgentemente un trasplante de corazón. Después de meses de espera, la oportunidad llega. Luego del transplante ve la vida de distinta manera y se conecta física y emotivamente con su donante.&lt;br /&gt;
El sentido de la vida, el guía interno, la imaginería, la reflexión simple y profunda son temas que se plantean a partir de historias cercanas, ingenuas, pero ficticias frente a las cuales el lector podrá o no identificarse. Es una excusa para comenzar a pensar acerca de la vida y de la muerte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Ediciones=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Virtual Ediciones]], Chile 2012   ISBN: 9789563459272&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Enlaces=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>IHPS</name></author>
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		<title>Experiencias en el umbral</title>
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		<updated>2022-12-20T20:21:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: /* Explicación */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Libro de [[Novotny, Hugo|Hugo Novotny]], [[Richards, Trudi |Trudi Richards]] y C.Portel por Ediciones Urbanas en 2007 en español e inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:experienciasenelumbral.jpg|right|300px|]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Explicación=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguna vez, por [[accidente]] o por intención, has llegado a ese lugar donde no se muere, nada querrás más que volver allí. Para encontrar nuevamente la puerta entre los dos mundos; para abrirla; para que todos puedan atravesarla luminosamente y en paz. &lt;br /&gt;
Este libro está dedicado a esa búsqueda y a esa apertura. Son historias de profunda conexión con nuestro más interno ser, con los demás, con lo Sagrado. Muchas de estas experiencias irrumpen cuando debemos enfrentarnos al dolor o la partida de un ser querido, o ante la cercana posibilidad de morir; en aquellos momentos cuando lo único que nos importa es encontrar y dar alivio, sentido, reconciliación. Esos instantes en que, por necesidad verdadera, nos abrimos a lo nuevo...&lt;br /&gt;
El contexto común a estas historias lo pone la obra del escritor y guía espiritual argentino [[Silo]] (Mario Rodríguez Cobo, 1938-2010). Muchas de las experiencias relatadas fueron inspiradas por las [[Ceremonias del Mensaje de Silo|ceremonias]] que se encuentran contenidas en el libro [[El Mensaje de Silo]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: bibliografía]]&lt;br /&gt;
[[categoría: work in progress]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:libros]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Accidente</title>
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		<updated>2022-12-20T20:19:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a [[Destino]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Términos originales]]&lt;/div&gt;</summary>
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		<updated>2022-12-20T20:18:52Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: Página creada con «Opuesto a accidente. Una entidad tiene d. cuando no obstante el desvío producido en su trayectoria, llega al punto previsto.»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Opuesto a [[accidente]]. Una entidad tiene d. cuando no obstante el desvío producido en su trayectoria, llega al punto previsto.&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Accidente</title>
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		<updated>2022-12-20T20:17:03Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;IHPS: Página creada con «Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a Destino.  categoría: Términos originales»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Acontecimiento imprevisto. Se usa esta palabra con referencia a los desvíos que ocurren en cualquier proyecto o planificación. En oposición a Destino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[categoría: Términos originales]]&lt;/div&gt;</summary>
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