Foro Humanista de Moscú

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El Foro Humanista de Moscú se realizo el 7 y 8 de octubre de 1993 en la Academia de Administración de Moscú. Parteciparon los academicos de la Academia de Ciencias de Rusia Ivan Frolov, Serguey Semenov, Boris Koval, Silo y numerosos humanistas de varias latitudes.

Introducción al Foro Humanista por el fundador del Movimiento Humanista

El Foro Humanista tiene por objetivo estudiar y fijar posición sobre los problemas globales del mundo de hoy. Desde ese punto de vista, es una organización cultural en sentido amplio que se preocupa por relacionar estructuralmente los fenómenos de la ciencia, la política, el arte y la religión. El Foro Humanista hace de la libertad de conciencia y del desprejuicio ideológico la condición indispensable para el trabajo en la comprensión de los complejos fenómenos del mundo contemporáneo.

El Foro humanista tiene, a mi ver, la ambición de convertirse en un instrumento de información, intercambio y discusión entre personas e instituciones pertenecientes a las más diversas culturas del mundo. Pretende, además, tomar un carácter de permanente actividad de manera que toda información relevante pueda circular de inmediato entre sus miembros.

Se podrá preguntar si diversas instituciones hoy existentes no pueden realizar esta labor con mayor éxito dada su experiencia, su solvencia económica y su disponibilidad profesional y técnica. Así, podría pensarse que en los centros de extensión universitaria, en las fundaciones privadas y oficiales, y hasta en los organismos culturales de Naciones Unidas se podría encontrar el medio adecuado para encarar investigaciones de envergadura y para, desde allí, dar difusión a las conclusiones a que se arribe, suponiendo que ellas fueran de algún valor. No descartamos la colaboración y el intercambio con diversas entidades, pero necesitamos una gran independencia, una gran libertad de juicio en la formulación de las preguntas, en la fijación de las áreas de interés, y esto no es tan sencillo cuando se trata de instituciones que tienen su propia dinámica y, desde luego, su dependencia material e ideológica.

El Foro humanista pretende fundar las bases de una discusión global futura. Pero no debe descalificar a priori los aportes hechos hasta hoy por diferentes corrientes de pensamiento y de acción, independientemente del éxito o fracaso práctico que éstas hayan -tenido. De mayor interés será tener en cuenta a diversas posturas y comprender que en esta civilización planetaria que comienza a gestarse, la diversidad de posiciones, valoraciones y estilos de vida prevalecerá en el futuro a pesar de los embates de las corrientes uniformantes. En este sentido, nosotros aspiramos a una nación humana universal posible únicamente si existe la diversidad. No podrá mantenerse un hegemonismo central sobre las periferias, ni un estilo de vida, ni un sistema de valoraciones, ni un presupuesto ideológico o religioso que se imponga a costa de la desaparición de otros. Hoy ya estamos viendo que la centralización va generando respuestas secesionistas porque no se respeta la verdadera entidad de pueblos y regiones que podrían converger perfectamente en una federación real de colectividades. No vaya a pensarse que el control económico puede hacer milagros.

¿O hay todavía quien cree que para otorgar créditos para el desarrollo habrá primeramente que reformar el Estado, luego la legislación, posteriormente el modo de producción, más adelante las costumbres y hábitos sociales, un tiempo después la vestimenta, el régimen alimenticio, la religión y el pensamiento? Ese absolutismo ingenuo está encontrando dificultades crecientes para imponerse y, como en el caso de las secesiones anotadas más arriba, está contribuyendo e endurecer y radicalizar posiciones en todos los campos. Si, efectivamente, a través de la dictadura del dinero pudiera pasarse a una sociedad plena el tema admitiría un tiempo más de discusión pero si para lograr una sociedad decadente, sin sentido para el conjunto y los individuos, es necesario además aceptar los requisitos de una involución humana, el resultado será el aumento del desorden y del infortunio general.

El Foro Humanista no puede perder de vista el lineamiento de la diversidad, no puede estudiar a las distintas culturas con la óptica de un primitivismo zoológico según la cual aquella cultura en la que uno está asentado representa la cima de una evolución que debe ser imitada por las demás. Mucho más importante será comprender que todas las culturas hacen su aporte a la gran construcción humana. Pero el Foro Humanista debe fijar sus condiciones mínimas. La primera es que no puede dar participación a aquellas corrientes que propicien la discriminación o la intolerancia; la segunda es que no puede dar participación a aquellas corrientes que propicien la violencia como metodología de acción para imponer su concepción o sus ideales por altos que estos sean. Quitando esas limitaciones no tiene por qué haber otras.

El Foro Humanista es internacionalista, pero ¿quiere decir esto que en razón de su ecumenismo descalifica lo regional y lo puntual? ¿Cómo podría descalificarse a alguien porque ama a su pueblo, ama a su tierra, ama a sus costumbres, a su gente, a sus tradiciones? ¿Podríamos endilgarle el simple epíteto de “nacionalista” para dejar luego de considerarlo? Porque amar las propias raíces es también ser generoso en la consideración del trabajo y el sufrimiento de las generaciones anteriores. Únicamente ese “nacionalismo” se distorsiona cuando la propia afirmación es en desmedro del reconocimiento de otras colectividades, de otros pueblos. ¿Con qué derecho este Foro podría descartar los aportes de quien se siente socialista sintiendo el ideal de lograr una sociedad igualitaria y justa? ¿Qué podríamos rechazar sino uno de los tantos modelos posibles en los que ese ideal es deformado por la imposición de una tiranía uniformante? ¿Por qué este Foro dejaría de tener en cuenta a ese liberal que considera a su modelo económico como un instrumento de bienestar para todos, no para unos pocos? ¿Tendría el Foro que actuar discriminando a los creyentes o a los ateos en razón de sus respectivas concepciones? ¿Podría el Foro sostener a conciencia la superioridad de unas costumbres sobre otras? Creo que las limitantes no pueden ser sino las dos y exclusivamente las dos que apuntáramos antes. En tal caso, el Foro se propondrá en términos de inclusión y no de exclusión de la variedad humana.

No puedo extenderme más en esta exposición, solamente quisiera mencionar algunos temas sobre los que todos queremos tener una clara comprensión y sobre los que necesitamos encontrar la mejor fórmula práctica de acción. Estos temas son, a mi ver: el racismo y la discriminación crecientes; la intervención en aumento de supuestos organismos de paz en los asuntos internos de los países; la manipulación de los derechos humanos como pretexto de intervención; la verdad del estado de los derechos humanos en el mundo; el aumento de la desocupación mundial; el aumento de la pobreza en diversas regiones y en diversas capas de las sociedades opulentas; el deterioro progresivo de la salud y la educación; la acción de las fuerzas secesionistas; el aumento de la drogadicción; el aumento del suicidio; la persecución religiosa y la radicalización de los grupos religiosos; los fenómenos sicosociales de alteración y violencia; los peligros reales, debidamente priorizados, de la destrucción ambiental. Quisiéramos tener también una clara percepción del fenómeno de desestructuración que comenzando en las agrupaciones sociales y políticas termina comprometiendo la relación interpersonal, la articulación de la cultura y todo proyecto de acción común de los conjuntos humanos.

Por otra parte, desearía llamar la atención de quienes pondrán en marcha las comisiones de trabajo, en el sentido de que el Foro no requerirá de una organización compleja sino más bien de algún mecanismo de contacto y circulación de la información; que no necesitará de enormes recursos para funcionar y que el problema económico no será decisivo para una agrupación de este tipo; que deberá contar con un medio informativo periódico más al estilo de un boletín que de una revista formal; que habrá de conectar entre sí a personas e instituciones que pueden producir en común pero que en razón de las distancias están impedidas de hacerlo; y que, finalmente, tendrá que contar con un ágil cuerpo de traductores. Tal vez una comisión del Foro pueda constituir el centro mundial de Estudios Humanistas y esto contribuir a dar permanencia a las actividades al tiempo que, fijando ciertas prioridades, pueda también calendarizar las tareas a realizar.

Saludo fraternalmente a los miembros de este Foro y expreso a todos el mejor deseo para la realización de los trabajos que hoy se inician.

Silo, Moscú 07/10/93.


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