Gandhi, Mahatma

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Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), llamado Mahatma («alma grande») fue un reformador social y religioso, y dirigente del nacionalismo indio. Precursor de la noviolencia como herramienta de lucha social.

Biografía

Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), llamado Mahatma («alma grande») por su amigo y poeta Rabindranath Tagore, nació en Porbandar y murió en Delhi. Fue un reformador social y religioso, y dirigente del nacionalismo indio. Estudió leyes en Londres desde 1888 a 1891. En estos años decisivos para su formación leyó a Tolstói, en quien encontró el guía para la práctica y la teoría de la no-violencia. Marchó a Sudáfrica en 1893 por un contrato de trabajo. Terminado el mismo, estaba a punto de regresar a la India cuando se enteró de la existencia de un proyecto de ley para retirar el derecho de sufragio a los hindúes. Decidió entonces aplazar la partida un mes para organizar la resistencia de sus compatriotas, y el mes se convirtió en veintidós años. A partir de 1904, después de leer la crítica del capitalismo contenida en "Unto This Last" de John Ruskin, modificó su estilo de vida y pasó a llevar una sencilla existencia comunitaria en las afueras de Johannesburgo donde fundó una comuna llamada Tolstói. Desarrolló durante estos años una filosofía original y un método de protesta social que él llamaba satyagraha («fuerza de la verdad» o «fuerza del alma»). La idea central era la de que las injusticias sociales deberían ser contestadas, pero no con protestas violentas, sino tratando de conseguir un cambio en la mentalidad de los propios oponentes. La forma de alcanzar esto radica en la propia capacidad de sufrimiento por una causa justa, y por la estricta observancia de la no violencia. De esa época es la teoría del activismo no-violento, que puso en marcha por primera vez para oponerse a la ley de registro. Esta ley obligaba a todos los indios a inscribirse en un registro especial con sus huellas dactilares. Gandhi ordenó a sus compatriotas que no se inscribieran, que comerciaran en las calles sin licencia y, más tarde, que quemaran sus tarjetas de registro frente a la mezquita de Johannesburgo. Como muchos de sus seguidores, fue a parar a la cárcel varias veces, pero el movimiento de resistencia civil obtuvo varios éxitos parciales. Sus esfuerzos en favor de la minoría india en Sudáfrica habían extendido su fama a la India, donde un nacionalismo ascendente había comenzado ya a imprimir sus huellas en el Congreso Nacional Indio, fundado en 1885. Existía, sin embargo, poco contacto entre Gandhi y el Congreso. Las pretensiones de éste eran las de garantizar a los indios una mayor participación en su propio gobierno. En opinión de Gandhi, lo que la India y el mundo necesitaban era una reforma social y religiosa que les llevara a una vida de sencillez y verdad. Volvió a la India en 1915, pero su participación en la política nacionalista sólo se produjo después del final de la I Guerra Mundial (1914-18). En 1919 se introdujo un esquema constitucional que concedió a la India una forma limitada de representaciones institucionales, pero esto quedaba muy lejos de las aspiraciones nacionalistas al autogobierno o swaraj. Gandhi convenció al Congreso Nacional Indio para que rechazara las reformas y declaró que la India podía obtener el swaraj en un año si adoptaba su método de satyagraha. Denunció al gobierno británico como satánico y pidió un programa de no-cooperación sin violencias contra él, comenzando por un boicot a las elecciones y llegando progresivamente al empleo del arma última: la desobediencia civil masiva. La campaña alcanzó su punto álgido desde 1920 hasta 1922 en que, repentinamente, Gandhi se disoció de ella después de un estallido de violencia en que fueron muertos varios policías. Un mes después fue arrestado y condenado a prisión. La swaraj no había triunfado y el Congreso se abandonaba a la división y a la desmoralización. Liberado en 1924, se dedicó a «unir de corazón» a hindúes y musulmanes, a abolir la intocabilidad y a mejorar el nivel de vida de las aldeas, donde vivía la mayoría de los indios. El Congreso comenzó a reanimarse en unos pocos años y entonces comenzó el reclamo de la total independencia. A comienzos de 1930, Gandhi levantó a la India en una protesta no violenta que suspendió en el momento de mayor tensión para poder negociar con el gobierno británico. La campaña fracasó en 1934, con miles de partidarios del Congreso en la cárcel. En 1935 el Parlamento británico dictó un nuevo decreto para el gobierno de la India referido sustancialmente a la representatividad institucional, silenciando todo lo que se refería a la independencia, ya que no la contemplaba siquiera como objetivo lejano. El estallido de la II Guerra Mundial en 1939 fue seguido de una renovada tensión entre el Congreso y el gobierno británico, que culminaría con el arresto y encarcelamiento de Gandhi al poner en marcha su movimiento «India libre» en 1942. Finalizada la guerra, y tras el ascenso al poder de los laboristas en Inglaterra, Gandhi desempeñó un rol fundamental en las negociaciones que llevaron a la liberación. Sin embargo, su postura opuesta a la partición del subcontinente nada pudo contra la determinación del líder de la Liga Musulmana, Jinnah, defensor de la separación del Pakistán. Dolido por lo que consideró una traición, en 1946 el Mahatma vio con horror cómo los antiguos fantasmas indios resurgían durante la celebración del nombramiento de Jawarlahl Nehru como primer jefe de gobierno, que motivó violentos disturbios provocados por la pugna entre hindúes y musulmanes. Gandhi se trasladó a Noakhali, donde habían comenzado los enfrentamientos, y caminó de pueblo en pueblo, descalzo, tratando de detener las masacres que acompañaron a la partición en Bengala, Calcuta, Bihar, Cachemira y Delhi. Pero sus esfuerzos sólo sirvieron para acrecentar el odio que sentían por él los fanáticos extremistas de ambos pueblos: los hindúes atentaron contra su vida en Calcuta y los musulmanes hicieron lo propio en Noakhali. El 30 de enero de 1948, cuando al anochecer se dirigía a la plegaria comunitaria, fue baleado por un joven hindú. Sus últimas palabras fueron “He Rama”. Como dijo Einstein, «quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso en este mundo».

Pensamiento

Los textos que siguen son una selección de los publicados por la Fundación Gandhi en su sitio www.mkgandhi.org bajo el título “Paz y no-violencia”. No hemos respetado el orden en que están presentados allí. La traducción es nuestra. CSyNT

Las características de satyagraha

Satyagraha[1] es una búsqueda implacable de la verdad y la decisión de alcanzar la verdad.

Es una fuerza que trabaja silenciosamente y con aparente lentitud. En realidad, no hay fuerza en el mundo que sea tan directa o tan rápida en trabajar.

Satyagraha es absoluta modestia, la más grande humillación, la más grande paciencia y la fe más brillante. Es su propia recompensa.

Esa es la belleza de Satyagraha. Es autoevidente, uno no tiene que ir a buscarla. Es la virtud inherente en el mismo principio.

Una dharmayuddha 2 , en la que no hay secreto alguno que necesite ser guardado, ninguna oportunidad de enlatar ni lugar para la falsedad, viene sin buscarla, y un hombre religioso está siempre preparado para ella.

Una lucha que tiene que ser planeada previamente no es tal, y solo cuando el Satyagrahi 3 se siente desamparado, está en al borde de sus fuerzas y encuentra una oscuridad absoluta a su rededor, Dios acude en su ayuda.

En la aplicación de Satyagraha descubrí, en los primeros momentos, que la persecución de la Verdad no admite el ejercicio de la violencia sobre el oponente, sino que éste debe ser apartado del error con paciencia y simpatía. Porque lo que parece verdad para uno puede parecer un error al otro. Y la paciencia significa el propio sufrimiento. De modo que la doctrina vino a significar la reivindicación de la Verdad, no por infligir sufrimiento al oponente sino a uno mismo.

Con la verdad combinada con la no-violencia se puede poner el mundo a tus pies. Satyagraha en su esencia no es más que la introducción de la verdad y la gentileza en lo político, por ejemplo, en la vida nacional.

La palabra Satyagraha es frecuentemente usada con liviandad y se lo hace para cubrir la violencia velada. Pero, como autor de la palabra, estoy autorizado a decir que excluye toda forma de violencia, directa o indirecta, velada o manifiesta, ya sea en el pensamiento, la palabra o el hecho.

Es una violación de Satyagraha tratar a un oponente con maldad o decir una palabra dura ya sea a él o sobre él, con la intención de dañarlo...

Satyagraha es gentil, nunca hiere. No tiene que ser el resultado de la furia o la malicia. Nunca es irritable, nunca impaciente, nunca vociferante. Es el opuesto directo de la compulsión. Fue concebida como un sustituto completo de la violencia.

La lucha de Satyagraha es para los fuertes de espíritu, no para los que dudan o los tímidos. Satyagraha nos enseña el arte de vivir tanto como de morir. El nacimiento y la muerte son inevitables entre los mortales. Lo que distingue al hombre del animal es su esfuerzo conciente por realizar el espíritu que lleva dentro.

Fuente: The Mind Of Mahatma Gandhi, http://www.mkgandhi.org/momgandhi/momindex.htm

No-violencia

  • Mi tarea

No soy un visionario. Digo que soy un idealista práctico. La religión de la no-violencia no se propone solo para los rishis y los santos. Se la propone también para la gente común. La no-violencia es la ley de nuestra especie, así como la violencia es la ley de los animales. El espíritu yace latente en el animal y él no conoce otra ley que la de la fuerza física. La dignidad del hombre requiere obediencia a una ley más alta – para fortaleza del espíritu.

De modo que me aventuré a presentar ante India la antigua ley del autosacrificio. Porque satyagraha y sus retoños, la no cooperación y la resistencia civil, no son más que nombres nuevos para la ley del sufrimiento. Los rishis 4 , que descubrieron la ley de la no-violencia en medio de la violencia, fueron genios más grandes que Newton. Ellos mismos eran guerreros más grandes que Wellington. Habiendo conocido por sí mismos el uso de las armas, se dieron cuenta de su inutilidad y enseñaron a un mundo hastiado que la salvación no depende de la violencia sino de la no-violencia.


  • La no-violencia como una fuerza del mundo

Por supuesto, se puede decir que no puede haber una rebelión no-violenta y que no se la ha conocido en la historia. Bien, es mi ambición proveer una oportunidad, y es mi sueño que mi país pueda ganar su libertad mediante la no-violencia. Y, querría repetirlo al mundo un sinnúmero de veces, que no compraré la libertad de mi país al costo de la no-violencia.

Mi casamiento con la no-violencia es tan absoluto que me suicidaría antes de apartarme de mi posición. No mencioné la verdad en esta conexión simplemente porque la verdad no puede ser expresada salvo por la no- violencia.

La ciencia de la guerra conduce a la dictadura pura y simple. La ciencia de la no-violencia solo puede conducir a la democracia pura.

La verdadera democracia o la Swaraj 5 de las masas no puede venir a través de medios falseados y violentos, por la simple razón de que el corolario natural de su uso sería remover toda oposición mediante la supresión o el extermino de los antagonistas. Eso no hace a la libertad individual. La libertad individual puede tener el juego más pleno solo bajo un régimen no adulterado de ahimsa.


  • Guerra Vs. no-violencia

Un creyente en la no-violencia está comprometido a no utilizar la violencia o la fuerza física, de manera directa o indirecta, en defensa de nada, pero no está impedido de ayudar a hombres o instituciones que no estén basados en la no-violencia. Si se tratara del caso inverso yo podría, por ejemplo, verme impedido de ayudar a India a obtener la Swaraj porque el futuro Parlamento de India bajo la Swaraj, estoy seguro, tendrá algunas fuerzas militares y policiales. O para dar un ejemplo doméstico, no podría ayudar a mi hijo a obtener justicia porque en verdad él no cree en la no-violencia.

Mi resistencia a la guerra no me lleva al punto de impedírselo a quienes deseen tomar parte en ella. Yo razono con ellos. Les muestro una manera mejor y los dejo elegir.


  • La esencia de la no-violencia

La no-violencia es la ley de la raza humana y es infinitamente más grande que y superior a la fuerza bruta.

Como último recurso no beneficia a aquellos que no poseen una fe viviente en el Dios del Amor.

La no-violencia provee la más completa protección al propio respeto por sí mismo y al sentido del propio honor, pero no siempre para la posesión de tierras o bienes muebles, aunque su práctica habitual ha probado ser mejor defensa que una guardia armada. Por la misma naturaleza de las cosas, la no-violencia no es útil para para defender ganancias mal habidas o actos inmorales.

Los individuos y las naciones que practiquen la no-violencia tienen que estar preparados para sacrificarlo todo (las naciones, hasta el último hombre) excepto el honor. Por tanto, es incoherente con la posesión de territorios ajenos. Por ejemplo, el imperialismo moderno está francamente basado en la fuerza para su defensa. La no-violencia es un poder que puede ser ejercido por todos por igual: niños, jóvenes y mujeres o gente mayor, con tal de que tengan una fe viviente en el Dios del Amor y tengan en consecuencia, un amor igual por toda la humanidad. Cuando la no-violencia es aceptada como la ley de la vida debe penetrar todo el ser y no ser aplicada en actos aislados.

Es un profundo error suponer que esta ley es suficientemente buena para los individuos, pero no para las masas o la humanidad.


  • ¿Es posible la Perfección?

La perfecta no-violencia es imposible mientras existamos físicamente, porque querremos ocupar cuando menos algo de espacio. La perfecta no-violencia es solo una teoría, como el punto de Euclídes o la línea recta, pero tenemos que hacer el esfuerzo de aplicarla en cada momento de nuestras vidas.


  • Ahimsa, distinta de no matar

Examinemos la raíz de ahimsa. Es el máximo desapego. Desapego significa completa libertad del cuidado del propio cuerpo. Si el hombre deseara obtener por sí mismo, por ejemplo, la Verdad, podría hacerlo solo por la completa indiferencia por el cuerpo, por ejemplo, haciendo que todos los otros seres se sientan a salvo de él. Ese es el camino de ahimsa.

Ahimsa no significa solo no-matar. Himsa significa causar dolor o matar cualquier vida por furia o con un propósito egoísta. O con la intención de hacer daño. Evitar hacerlo así es ahimsa.

La violencia será violencia para siempre y toda violencia es pecaminosa. Pero lo que es inevitable, es la inevitable violencia implícita en matar por sacrificio, no solo declarada permisible sino que es hasta considerada meritoria.

No es fácil caminar sobre el agudo filo de espada que es ahimsa en este mundo lleno de himsa. La riqueza no ayuda, la ira es el enemigo de ahimsa, y el orgullo es un monstruo que se la traga. En esta observancia estrecha y rigurosa de esta religión de ahimsa, con frecuencia uno tiene que tener en cuenta que la así llamada himsa es la más verdadera forma de ahimsa.

El pecado de himsa no consiste meramente en tomar la vida, sino en tomarla motivado por el propio cuerpo perecedero. De modo que toda destrucción envuelta en el proceso de comer, beber, etc., es egoísta y por tanto himsa. Pero el hombre la considera inevitable y lo tolera. Pero la destrucción de los cuerpos de criaturas torturadas, siendo para su propia paz no puede ser considerada himsa, o la destrucción inevitable causada con el propósito de proteger lo que está bajo la custodia de uno, no puede ser considerada como himsa. Es imposible sostener el propio cuerpo sin la destrucción de otros en alguna medida.

Todos tienen que destruir alguna vida:

a) para sostén de sus propios cuerpos,

b) para proteger a aquéllos bajo su cuidado o

c) en razón de aquéllos cuya vida es tomada.

(a) y (b) significa himsa en mayor o menor medida. (c) significa nada de himsa y por tanto, ahimsa. Himsa en (a) y (b) es inevitable.

Un ahimsa-ista progresivo, por tanto, cometerá la himsa implícita en (a) y (b) lo menos posible, solo cuando es inevitable y después de una plena y madura deliberación y habiendo agotado todos los remedios para eludirla.

Tomar una vida puede ser un deber. Nosotros destruimos cuanta vida creemos necesaria para sostener nuestro cuerpo. De modo que para alimento tomamos vida, vegetal y otras, y por sanidad destruimos mosquitos y afines mediante el uso de desinfectantes, etc., y no pensamos que somos culpables de irreligión por hacerlo... por el beneficio de la especie, matamos animales carnívoros... Hasta el homicidio puede ser necesario en ciertos casos. Supongamos que un hombre enloquece y anda por ahí espada en mano matando a cualquiera que se pone a su alcance, y nadie se atreve a atraparlo vivo. Cualquiera que liquide a este lunático se ganará la gratitud de la comunidad y será considerado como un hombre benevolente.

Veo que hay un horror instintivo en matar seres vivos en cualquier circunstancia. Por ejemplo, se ha sugerido como alternativa que se confine a los perros rabiosos en un lugar y se los deje morir lentamente. Ahora, mi idea de la compasión torna esto imposible para mí. No puedo afrontar ni por un momento ver un perro, o cualquier otro ser vivo, sufriendo desamparado la tortura de una muerte lenta. No mato un ser humano en esas circunstancias porque tengo remedios que me dan esperanzas. Mataría un perro en esa situación porque no tengo remedio. Si mi hijo fuera atacado por la rabia y no hubiera remedio posible para aliviar su agonía, consideraría que mi deber es tomar su vida. El fatalismo tiene sus límites. Dejamos las cosas al Destino después de agotar todos los remedios. Uno de los remedios y el último, para aliviar la agonía de un niño torturado, es tomar su vida.


  • Entonces ¿porqué no matar a los que oprimen a la Humanidad?

Ningún hombre es tan malo como para estar más allá de la redención, ningún hombre es tan perfecto como para ordenar la destrucción de aquél que erróneamente considera que es totalmente malo.

Un satyagrahi nunca debe olvidar la distinción entre el mal y el malhechor. No debe abrigar mala voluntad o amargura contra este último. Tampoco puede utilizar innecesariamente un lenguaje ofensivo contra la persona mala, por más constante que pueda ser su maldad. Este es un artículo de fe para cada satyagrahi: nadie está tan perdido en este mundo que no pueda ser convertido por el amor. Un satyagrahi siempre tratará de superar el mal con el bien, la ira con el amor, la falsedad con la verdad, himsa con ahimsa. No hay otro modo de purgar el mundo de maldad .


  • La verdad de palabra y la no-violencia

Decir o escribir una palabra desagradable seguramente no es violento, especialmente cuando el que hable o escribe cree que es verdadera. La esencia de la violencia es que tiene que haber una intención violenta detrás del pensamiento, la palabra o la acción, por ejemplo la intención de dañar al llamado oponente.

Falsas nociones de modales o el miedo de herir susceptibilidades con frecuencia desvían a la gente de decir lo que quieren y los hace arribar a las costas de la hipocresía. Pero si la no-violencia de pensamiento tiene que evolucionar en los individuos y las sociedades o naciones, la verdad tiene que ser dicha, por más dura o impopular que pueda parecer en el momento.


  • No-violencia falsa y verdadera

La no violencia presupone la capacidad de golpear. Es una restricción consciente, deliberada, impuesta al deseo de venganza. Pero la venganza es siempre superior a la sumisión pasiva, afeminada y desvalida. El perdón es más alto todavía. La venganza también es debilidad. El deseo de venganza se origina en el temor al daño, imaginario o verdadero. Un hombre que no teme a nadie en el planeta consideraría molesto hasta tener que juntar bronca contra uno que en vano trata de perjudicarlo.

Ahimsa es el límite extremo del perdón. Pero el perdón es la cualidad del valiente. Ahimsa es imposible sin osadía.

Hay dos formas de defensa. La mejor forma y la más efectiva es no defenderse en absoluto, para mantenerse en pie arriesgando cualquier peligro. El otro método mejor pero igualmente honorable es golpear con valentía en defensa propia y exponer su vida en las más peligrosas posiciones.

La fuerza para matar no es esencial para la defensa propia: uno debería tener fuerza para morir. Cuando un hombre está realmente preparado para morir, ni siquiera deseará ejercer violencia. De hecho puedo decir a modo de proposición autoevidente que el deseo de matar es inversamente proporcional al deseo de morir. Y la historia está repleta de casos en los que hombres moribundos, con el coraje y la compasión en sus labios convirtieron los corazones de sus violentos oponentes.

Para ser una fuerza potente, la no violencia debe comenzar con la mente. La no violencia que lo es solo del cuerpo sin la cooperación de la mente, es la no violencia del débil o el cobarde, y no tiene por lo tanto ninguna potencia. Si oímos la maldad y el odio en nuestra entraña y fingimos no tomar represalias, esto se volverá contra nosotros, llevándonos a nuestra destrucción. Para que la abstención de la mera violencia del cuerpo no sea perjudicial, es necesario al menos no abrigar el odio si es que no podemos generar el amor activo. Todas las canciones y discursos que presagian el odio deberían ser tabú.

El efecto misterioso de la no violencia no debe ser medido por su efecto visible. Pero no nos atrevemos a descansar en paz mientras se permita que el veneno del odio impregne la sociedad. Esta lucha es un estupendo esfuerzo de conversión. Nuestro objetivo es nada menos que la conversión del Inglés. Nunca se podrá hacer abrigando el rencor y fingiendo seguir la no violencia. Dejen que aquellos que quieren seguir el camino de la no violencia pero siguen abrigando el rencor, vuelvan sobre sus pasos y se arrepientan de los errores que se han hecho a sí mismos y al país.

Si hoy somos cobardes, y lo somos, no es porque no sabemos golpear, sino porque tememos morir. No es ningún seguidor de Mahavira, el apóstol del Jainismo, o de Buda o de los Vedas quien, teniendo miedo de morir, se da a la fuga ante cualquier peligro, real o imaginario, y al mismo tiempo desea que alguien elimine el peligro destruyendo a la persona que lo causa. No es un seguidor de ahimsa aquel a quien no le importe matar a un hombre de a poco engañándolo en los negocios, o alguien que protegiera unas pocas vacas por la fuerza de las armas y acabara con el carnicero, o quien por hacer un supuesto bien a su país, no le importara matar a unos pocos funcionarios. Todos estos son actuados por el odio, la cobardía y el miedo. Aquí el amor a la vaca o al país es una cosa vaga dirigida a satisfacer la propia vanidad o calmar un remordimiento de conciencia.

Ahimsa, verdaderamente entendida, es en mi modesta opinión una panacea para todos los males mundanos y extra-mundanos. Nunca podemos no ejercerla por demás. De hecho en la actualidad, no la ejercemos para nada. Ahimsa no desplaza la práctica de otras virtudes, pero hace la práctica de éstas imperiosamente necesaria antes de que pueda ser practicada incluso en sus rudimentos. Mahavira y Buda eran soldados y Tolstoy también. Solo que ellos vieron profunda y verdaderamente en su profesión y encontraron el secreto de una vida verdadera, feliz, honorable y piadosa. Déjennos ser partícipes junto a estos maestros y esta tierra nuestra será una vez más la morada de dioses.


  • A los revolucionarios

Sostengo que el mundo está harto de rebeliones armadas. Sostengo también que aunque pueda ser verdadero para otros países, una revolución sangrienta no tendrá éxito en la India. Las masas no toman parte activa en algo que puede no ser bueno para ellas. Una exitosa revolución sangrienta solo puede significar más miseria para las masas. Porque para ellos seguiría siendo la dominación extranjera. La no violencia que enseño es la no violencia activa del más fuerte. Pero el más débil puede participar sin hacerse más débil. Solo pueden ser los más fuertes por ejercerla.

Hoy las masas son mucho más audaces que lo que fueron antes. Una lucha no violenta implica necesariamente una construcción a escala masiva. Por tanto, no puede dar lugar a tamas 6 u oscuridad o inercia. Significa una aceleración de la vida nacional. Ese movimiento está en marcha todavía silenciosamente, casi imperceptiblemente, pero al menos está con certeza.

No niego el heroísmo y el sacrificio del revolucionario. Pero el heroísmo y el sacrificio por una mala causa son una tremenda pérdida de espléndida energía y hace daño a la buena causa por desviar la atención con el glamour del heroísmo mal empleado y del sacrificio por una mala causa.

No me avergüenzo por mantenerme erguido ante el revolucionario heroico y abnegado porque soy capaz de oponer una medida igual del heroísmo de los hombres no violentos y del sacrificio no empañado por la sangre de los inocentes. La inmolación de un hombre inocente es un millón de veces más potente que el sacrificio de un millón de hombres que mueren en el acto de matar a otros. El sacrificio voluntario de los inocentes es la respuesta más poderosa que haya sido concebida por Dios o el hombre contra la tiranía insolente.


Fuente: http://www.mkgandhi.org/sfgbook/index.htm NIRMAL KUMAR BOSE, 1950

Entre la cobardía y la violencia

  • Violencia: la elección

Creo que cuando solo se puede optar entre la cobardía y la violencia, aconsejaría la violencia... Preferiría que India acuda a las armas para defender su honor antes que, de una manera cobarde, se convierta o permanezca como un testigo indefenso de su propio deshonor.

Pero creo que la no-violencia es infinitamente superior a la violencia; el perdón es más viril que el castigo. El perdón engalana al soldado... Pero la abstinencia es perdón solo cuando se tiene el poder de castigar; carece de significado cuando procede de una criatura indefensa...

Pero no creo que India esté indefensa... no creo que yo mismo sea una criatura indefensa... La fuerza no viene de una capacidad física. Viene de una voluntad indomable.

Queremos sacar lo mejor del hombre, pero no queremos castrarlo por causa de eso. Y en el proceso de encontrar su propia condición, la bestia que hay en él se ve forzada de vez en cuando a mostrar su horrible apariencia.

El mundo no está gobernado enteramente por la lógica. La vida misma envuelve algún tipo de violencia y tenemos que elegir el sendero de la violencia menor.


  • Ninguna cobardía

Quiero que los hindúes y los musulmanes cultiven el coraje sereno de morir sin matar. Pero si uno no tiene ese coraje, quiero que se cultive el arte de matar y ser matado antes que huir del peligro como un cobarde. Porque a pesar de la huída, se comete himsa mental. Huye porque no tiene el coraje de ser matado en el acto de matar.

Mi método de la no-violencia nunca puede conducir a una pérdida de fuerza, pero solo ella hará posible, si la nación lo quiere, ofrecer una violencia disciplinada y concertada en momentos de peligro.

Mi credo de la no-violencia es una fuerza extremadamente activa. No deja lugar a la cobardía ni a la debilidad. Hay esperanzas de que un hombre violento pueda ser algún día no-violento, pero no hay ninguna esperanza de que un cobarde pueda llegar a serlo. Entonces, he dicho más de una vez... que, si no sabemos cómo defendernos a nosotros mismos, nuestras mujeres y nuestros lugares de culto por la fuerza del sufrimiento -en el caso, la no- violencia, si somos hombres tenemos que ser por lo menos capaces de defender todo esto mediante la lucha.

No importa cuán débil sea el cuerpo de una persona, si es una vergüenza huir, se mantendrá firme y morirá en su puesto. Esto sería no-violencia y valentía.

Si sin importar cuán débil sea, usa la fuerza que tenga para dañar a su oponente y muere en el intento, esto es valentía pero no es no-violencia.

Si, cuando su deber es enfrentar el peligro, huye, esto es cobardía.

En el primer caso, el hombre tendrá amor o caridad. En el segundo y el tercer caso habría aversión o desconfianza y miedo.

Mi no-violencia admite que la gente que no puede o no quiere ser no-violenta pueda tener y hacer uso de armas. Déjenme repetirlo por milésima vez que la no-violencia es para los más fuertes, no para los débiles. Huir del peligro en lugar de enfrentarlo es denegar la propia fe en el hombre y en Dios, hasta en uno mismo. Sería mejor para uno ahogarse que vivir para declarar semejante quiebra de la fe.


  • Defensa propia mediante la violencia

He estado repitiendo una y otra vez que aquél que no puede protegerse a sí mismo, a sus más próximos y sus más queridos, o su honor, enfrentando la muerte de modo no-violento, puede y tendría que hacerlo manejándose de modo violento con el opresor. El que no puede hacer ninguna de las dos cosas es una carga. No tiene capacidad para ser cabeza de familia.

O bien debe esconderse, o quedarse contento de vivir para siempre en la indefensión y disponerse a reptar como un gusano ante las bravatas de un pendenciero.

La fuerza para matar no es esencial para la defensa propia; uno tendría que tener fuerza para morir. Cuando un hombre está realmente listo para morir, ni siquiera deseará ejercer violencia. De hecho, podría ponerlo como una proposición autoevidente, que el deseo de matar es inversamente proporcional al deseo de morir. Y la historia está repleta de ejemplos de hombres que, muriendo con el coraje y la compasión en sus labios, convirtieron el corazón de sus violentos oponentes.

La no-violencia no puede ser enseñada a una persona que teme morir y no tiene poder de resistencia. Un ratón indefenso no es no-violento porque siempre sea devorado por el gato. El se comería alegremente al asesino si pudiera, pero siempre trata de huir de él. No lo llamamos cobarde porque está hecho por la naturaleza para comportarse de ese modo.

Pero un hombre que cuando se ve enfrentado por el peligro se comporta como un ratón, es bien llamado cobarde. Él aloja la violencia y el odio en su corazón y mataría a su enemigo si pudiera hacerlo sin lastimarse. Es un extraño para la no-violencia. Todo sermón sobre el tema se perdería en él. La valentía es ajena a su naturaleza.

Antes de que pueda entender la no-violencia hay que enseñarle a mantenerse firme y aún sufrir la muerte en el intento de defenderse contra el agresor que apuesta a sobrepasarlo. Hacerlo de otro modo sería confirmar su cobardía y llevarlo más lejos de la no-violencia.

Así como no puedo ayudar a alguien a responder con violencia, no puedo dejar que un cobarde busque refugiarse detrás de una supuesta no-violencia. No conociendo la materia de que está hecha la no-violencia, muchos han creído honestamente que alejarse siempre del peligro es una virtud, comparada con ofrecer resistencia, especialmente cuando está cargado con el peligro de la propia vida. Como maestro de la no-violencia debo, en tanto me sea posible, advertir contra semejante creencia impropia de un hombre.

La defensa propia... es la única vía honorable cuando no se está listo para la autoinmolación. Aunque la violencia no es legítima, cuando se la ejerce en defensa propia o para la defensa de los indefensos, es un acto de valentía mucho mejor que la sumisión cobarde. Lo último no beneficia ni al hombre ni a la mujer. Bajo la violencia hay muchos estadios y variedades de la valentía. Todo hombre debe juzgar esto por sí mismo. Ninguna otra persona puede o tiene ese derecho.

http://www.mkgandhi.org/momgandhi/momindex.htm , cap. V, 28.

La aplicación de la no-violencia

Si uno no practica la no-violencia en las propias relaciones con otros y espera poder usarla en los grandes asuntos, está tremendamente equivocado. La no-violencia, como la caridad, debe empezar por casa.

Si es necesario entrenarse en la no-violencia para lo personal, es aún más necesario que uno se entrene para lo social. Uno no puede ser no-violento en su propio círculo y violento fuera de él. De otro modo, uno no es verdaderamente no-violento aún en su propio círculo. Con frecuencia, la no-violencia es mera apariencia.

Es solo cuando uno se encuentra con una resistencia, como cuando aparece un ladrón o un asesino, que tu no- violencia está sometida a examen. Tendrías que tratar de oponerte al ladrón con sus propias armas o desarmarlo con el amor. Viviendo entre gente decente tu conducta no puede ser descripta como no-violenta.

La mutua tolerancia es no-violencia. Entonces, inmediatamente tienes la convicción de que la no-violencia es la ley de la vida. Tienes que practicarla hacia aquellos que actúan violentamente contigo y la ley debe aplicarse tanto a las naciones como a los individuos. No hay duda que se necesita entrenamiento. Y los comienzos son siempre pequeños. Pero si la convicción está allí, el resto vendrá por sí solo.


  • Universalidad de la no-violencia

Para ser un credo, la no-violencia tiene que penetrarlo todo. No puedo ser no-violento en una de mis actividades y violento en las restantes.

Es una blasfemia decir que la no-violencia puede ser practicada solo por individuos y nunca por naciones que están compuestas por individuos.

En mi opinión la no-violencia no es pasividad bajo ningún aspecto. La no-violencia, como la entiendo, es la fuerza más activa en el mundo... La no-violencia es la ley suprema. Durante mi medio siglo de experiencia, aún no he llegado a atravesar una situación en la que tuviera que decir que estaba desamparado, que no tenía remedio en términos de no-violencia.


  • El cultivo de la no-violencia

Soy un optimista irreprimible. Mi optimismo descansa en mi convicción de las infinitas posibilidades que tiene el individuo para desarrollar la no-violencia. Cuanto más desarrollas la no-violencia en tu propio

Desde mi temprana juventud supe que la no-violencia no es una virtud enclaustrada para ser practicada por un individuo para su paz y su salvación final, sino que es la regla de conducta para la sociedad si se va a vivir de un modo compatible con la dignidad humana y avanzar hacia el logro de la paz por la que se ha estado anhelando desde tiempos remotos.

Practicar la no-violencia en materias mundanas es conocer su verdadero valor. Es traer el cielo a la tierra. No hay ningún mundo fuera de éste. Todos los trabajos son uno. No hay un “aquí” y un “allí”. Como demostró Jeans, todo el universo, incluyendo las estrellas más distantes, invisibles hasta para el telescopio más poderoso del mundo, está comprimido en un átomo.

Yo sostengo, entonces, que es erróneo limitar el uso de la no-violencia a los habitantes de las cavernas y para ganarse un buen lugar en el otro mundo. Toda virtud deja de ser útil si no sirve a un propósito en toda situación de vida.


  • Uso en escala masiva

Desafortunadamente para nosotros, desconocemos la no-violencia de los valientes en una escala masiva.Algunos hasta dudan de la posibilidad del ejercicio de la no-violencia por grupos y, mucho más, por las masas.

Restringen su ejercicio a individuos excepcionales. Pero la humanidad no puede obtener ninguna utilidad de ella si está reservada solo a los individuos.


  • Eficacia

Practiqué la no-violencia con precisión científica por un período ininterrumpido de más de cincuenta años. La he aplicado en toda situación de vida, doméstica, institucional, económica y política. No conozco ningún caso en que haya fallado. Aunque a veces parece haber fallado, se lo adscribo a mis imperfecciones. No me atribuyo ninguna perfección. Pero sí afirmo que soy un buscador apasionado de la Verdad, que no es más que otro nombre de Dios. En el curso de esa búsqueda, el descubrimiento de la no-violencia vino a mí. Su difusión es mi misión de vida. No tengo ningún interés en vivir más que para cumplir esa misión.

No hay ninguna esperanza para este mundo doliente más que pasar por el estrecho sendero de la no-violencia. Millones como yo pueden fallar en comprobar la verdad en sus vidas, pero sería su fracaso, nunca el de la ley eterna.


  • Entrenamiento para la no-violencia

¿Cómo vamos a entrenar individuos o comunidades en este difícil arte?”

No hay ninguna ruta trazada excepto vivir el credo en tu vida, que debe ser un sermón viviente. Por supuesto, la expresión de la no-violencia en la propia vida presupone un gran estudio, una tremenda perseverancia, y la cuidadosa limpieza de uno mismo de todas las impurezas.

Si para ser un maestro de las ciencias físicas uno tiene que dedicarse toda una vida ¿cuántas vidas puede necesitarse para ser un maestro de la fuerza espiritual más grande que la humanidad ha conocido? Pero ¿porqué preocuparse? aún cuando signifique varias vidas sucesivas. De modo que, si ésta es la única cosa permanente en la vida, si es la única cosa que cuenta, entonces cualquier esfuerzo que se consagre para ser un maestro de la no- violencia está bien invertido. Busca primero el Reino de los Cielos y todo te será dado por añadidura. El Reino de los Cielos es ahimsa.

Es seguro que las armas no son necesarias para entrenarse en ahimsa. De hecho, las armas tienen que ser desechadas como hizo el Khansaheb en la provincia fronteriza. Quienes sostienen que es esencial aprender la violencia antes de que podamos aprender la no-violencia afirmarían que solo los pecadores pueden ser santos. El pre-requisito: la osadía

Así como uno debe aprender el arte de matar para el entrenamiento para la violencia, uno tiene que aprender el arte de morir en el entrenamiento de la no-violencia. La violencia no significa librarse del miedo, sino descubrir los medios para combatir la causa del miedo. En el extremo opuesto, la no-violencia carece de motivos para temer. El devoto de la no-violencia tiene que cultivar la capacidad del más alto tipo de sacrificio para estar libre del miedo. No se inquieta por perder su tierra, su riqueza, su vida. Quien no ha superado todo miedo no puede practicar ahimsa a la perfección. El devoto de ahimsa tiene solo un temor: a Dios. El que busca refugio en Dios tendría que tener la vislumbre del Atman que trasciende al cuerpo; y en el momento que uno tiene esa vislumbre del Atman Imperecedero, uno pierde el amor por el cuerpo perecedero. Entonces, entrenarse en la no-violencia es diametralmente opuesto a entrenarse en la violencia. La violencia es necesaria para la protección de las cosas externas, la no-violencia es necesaria para la protección del Atman, para la protección del propio honor.

Esta no-violencia no puede ser aprendida quedándose en casa. Necesita emprender. Para probarnos tendríamos que aprender a desafiar el peligro y la muerte, mortificar la carne y adquirir la capacidad de sobrellevar toda clase de durezas.

El que tiembla o huye en el momento que ve dos personas peleando no es no-violento, sino un cobarde. Una persona no-violenta arriesgará su vida en prevenir semejantes peleas. La bravura del no-violento es vastamente superior a la del violento. La insignia del violento es su arma –la lanza, la espada o el rifle. Dios es el escudo del no-violento.

Esto no es un curso de entrenamiento para uno que intenta aprender la no-violencia. Pero es fácil armar uno a partir de los principios que dejo sentados.


  • La no-violencia del valiente

La no-violencia no requiere ningún entrenamiento externo o físico. Simplemente requiere la voluntad de no matar aunque sea en defensa propia y el coraje de enfrentar la muerte sin venganza. Este no es ningún sermón sobre ahimsa sino la fría razón y la declaración de una ley universal. Dada la fe inextinguible en la ley, ninguna provocación tendría que probarse suficientemente grande para el ejercicio de la tolerancia. Esto lo he descripto como la no-violencia del valiente.

Esa no-violencia que solo un individuo puede usar, no es muy útil en términos de la sociedad. El hombre es un ser social. Para ser útiles, sus logros tienen que ser tales que cualquier otra persona con suficiente diligencia pueda obtenerlos.

Esa que puede ser ejercitada solo entre amigos, no vale más que como una chispa de no-violencia. No amerita el nombre de ahimsa. “La enemistad se desvanece ante ahimsa” es un gran aforismo. Significa que la más grande enemistad requiere una medida igual de ahimsa para su derrota.

El cultivo de esta virtud puede necesitar una larga práctica, aún cuando se extienda a varios nacimientos. No sevuelve inútil en ese sentido. Haciendo su camino, el peregrino se encontrará con experiencias más ricas de día en día, de modo que pueda tener una vislumbre de la belleza que está destinado a ver al final. Esto aumentará su excitación. Nadie está autorizado a inferir de esto que el camino será una continua alfombra de rosas sin espinas. Un poeta cantó que el modo de alcanzar a Dios resulta solo para los muy valientes, nunca para los timoratos. La atmósfera actual está tan saturada con veneno que uno rehúsa recolectar la sabiduría de los ancianos y percibir la variada pequeña experiencia de ahimsa en acción. “Una de cal y una de arena” es un sabio dicho de la práctica de la experiencia cotidiana. ¿Por qué no podemos ver que si la suma total de las actividades del mundo fuera destructiva, habría terminado hace mucho tiempo? El amor o, de otro modo, ahimsa, sostiene este planeta nuestro. Tanto como esto tiene que ser admitido. La preciosa gracia de la vida tiene que ser cultivada vigorosamente, y esto es natural porque se está elevando. El descenso es fácil, pero el ascenso no. Siendo indisciplinada una gran mayoría de nosotros, nuestra experiencia cotidiana es la de pelear o insultarnos unos a otros por el pretexto más banal.

De modo que la más espléndida gracia de ahimsa, descenderá fácilmente sobre el poseedor de la dura disciplina.


Fuente: http://www.mkgandhi.org/momgandhi/momindex.htm , cap. V, 24.

La sociedad no-violenta

Sostengo que la no-violencia no es meramente una virtud personal. Es también una virtud social que puede ser cultivada como otras virtudes. Seguramente, la sociedad está mayormente regulada por la expresión de la no- violencia en sus acuerdos interpersonales. Lo que pido es una extensión de la misma en una escala mayor, nacional e internacional.

Toda sociedad está cohesionada por la no-violencia, lo mismo que la Tierra, que es sostenida en su posición por la gravitación. Pero cuando la ley de gravedad fue descubierta, el descubrimiento produjo resultados que nuestros ancestros no pudieron imaginar. Aún así, cuando la sociedad está construida deliberadamente de acuerdo con la ley de la no-violencia, su estructura puede ser distinta en las particularidades materiales de lo que es hoy día. Pero no puedo anticipar cómo será un gobierno basado en la no-violencia.

Lo que hoy está sucediendo es la desconsideración de la ley de la no-violencia y la entronización de la violencia como si fuera una ley eterna.

La sociedad que se base en la no-violencia puede consistir solamente en grupos establecidos en aldeas en las que la cooperación voluntaria es la condición de una existencia digna y pacífica.


  • El gobierno

El gobierno puede no tener éxito en convertirse en completamente no-violento porque representa a todo el pueblo. Hoy no concibo semejante edad de oro. Pero creo en la posibilidad de una sociedad predominantemente no-violenta. Y trabajo para ello.

Queda la pregunta sobre si en una sociedad ideal tendría que haber algún tipo de gobierno o no. No pienso que necesitemos preocuparnos sobre esto en este momento. Si continuamos trabajando por una sociedad semejante, lentamente llegará a serlo a tal punto que la gente se pueda beneficiar con ella. La recta de Euclídes no tiene anchura, sin que hasta ahora nadie haya sido capaz de dibujarla y nadie podrá hacerlo jamás. De todos modos, es manteniendo la recta idea en la cabeza que hemos progresado en geometría. Esta verdad vale para todo ideal.


  • La Anarquía

Hay que recordar que en ningún lugar del mundo existe un estado sin gobierno. Si pudiera llegar a ser así, sería en India porque el nuestro es el único país donde se hizo el intento. Todavía no hemos sido capaces de mostrar ese coraje en el grado necesario y para cuya consecución hay un solo camino. Aquellos que tienen fe en esto último tienen que demostrarlo. Para hacerlo, tenemos que quitarnos completamente el miedo a la muerte, tal como nos hemos quitado el miedo a las prisiones.


  • Democracia y no-violencia

La ciencia de la Guerra lo conduce a uno a la dictadura pura y simple. La ciencia de la no-violencia puede conducir solo a la pura democracia.

La democracia y la violencia pueden ir malamente juntas. Los estados que hoy son nominalmente democráticos pueden volverse francamente totalitarios o, para convertirse en verdaderamente democráticos tienen que volverse valientemente no-violentos.

Sosteniendo la visión de que, sin el reconocimiento de la no-violencia a escala nacional no hay tal cosa como un gobierno constitucional o democrático, consagro mi energía a la propagación de la no-violencia como la ley de nuestra vida, individual, social, política, nacional e internacional.

Supongo que he visto la luz, aunque débilmente. Escribo con cautela porque no profeso conocer la totalidad de la Ley. Si conozco el éxito de mis experimentos, conozco también mis fallas. Pero los éxitos son suficientes para llenarme de una esperanza imperecedera.

He dicho con frecuencia que si uno cuida los medios, el fin se cuidará por sí mismo. La no-violencia es el medio; para todos, el fin es la independencia completa. Habrá una Liga internacional solo cuando todas las naciones que la compongan, grandes o pequeñas, sean totalmente independientes. La naturaleza de esa independencia se corresponderá con la extensión de la no-violencia asimilada por las naciones involucradas. Una cosa es segura. En una sociedad basada en la no-violencia, la nación más pequeña se sentirá tan alta como la más alta. La idea de superioridad e inferioridad será totalmente obliterada.

... La conclusión es irresistible, de que para uno como yo, casado con la no-violencia, el gobierno constitucional o democrático es un sueño distante en tanto la no-violencia no sea reconocida como una fuerza viviente, como un credo inviolable, no como una mera política. Mientras yo parloteo sobre la no-violencia universal mi experimento está confinado a la India. Si tiene éxito, el mundo lo aceptará sin esfuerzo. De todos modos, hay un pequeño “pero”. La pausa no me preocupa. Mi fe es más brillante aún en el medio de la oscuridad impenetrable.


  • El uso del poder

Por su propia naturaleza, la no-violencia no puede “alzarse” con el poder, ni puede tenerlo como objetivo. Pero la no-violencia puede hacer más, puede efectivamente controlar y guiar al poder sin capturar la maquinaria del gobierno. Ésa es su belleza.

Hay una excepción, por supuesto. Si la no-cooperación no-violenta de la gente es tan completa que la administración deja de funcionar o si la administración se derrumba bajo el impacto de una invasión extranjera y se produce un vacío, los representantes del pueblo avanzarán entonces y lo llenarán. Teóricamente eso es posible. Pero el uso del poder no es necesariamente violento. Un padre ejerce poder sobre sus hijos; puede hasta castigarlos pero no inflingiéndoles violencia. El más efectivo ejercicio de poder es el que irrita lo menos posible.

El poder rectamente ejercido debe apoyarse liviano como una flor, nadie tendría que sentir su peso. El pueblo aceptó la autoridad del Congreso voluntariamente. En más de una ocasión fui investido con el poder absoluto de la dictadura. Pero todos sabían que mi poder descansaba en su aceptación voluntaria. Ellos pudieron dejarme de lado en cualquier momento y yo me habría corrido sin decir palabra. Los profetas y los superhombres nacen solo una vez en una era. Pero si un único individuo realiza el ideal de ahimsa en su plenitud, cubre y redime a toda la sociedad. Una vez que Jesús abrió la senda, sus doce discípulos pudieron llevar adelante su misión sin su presencia.

Se necesitó la perseverancia y el genio de tantas generaciones de científicos para descubrir las leyes de la electricidad pero hoy todos, hasta los niños, usan la electricidad en la vida cotidiana. De un modo similar, no siempre se necesitará un ser perfecto para administrar un estado ideal una vez que haya aparecido. Lo que se necesita es un despertar social concienzudo para comenzar. El resto vendrá solo.

Para tomar un ejemplo doméstico, le presenté a la clase trabajadora la verdad de que el verdadero capital no es la plata o el oro sino el trabajo de sus manos y pies y su inteligencia. Una vez que el trabajo desarrolle esa conciencia no será necesaria mi presencia para posibilitarle hacer uso del poder que liberará.

Fuente: http://www.mkgandhi.org/momgandhi/momindex.htm , cap. V, 25.



Bibliografía: Texto extraído de La No Violencia a Través de sus Guías de Clara Serfaty y Néstor Tato http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gandhi.htm consultada 12-02-2008. http://www.biografiasyvidas.com/monografia/gandhi/ consultada 12-02-2008. http://www.mkgandhi.org/biography/index.htm consultada el 20-10-2008 Fotografía: Vyankappa Kaushik (1890–1988), Counsic Brothers (Gandhi 1929)

  1. Satya en sánscrito significa “verdad” y agraha está compuesta por el prefijo “a” y la raíz “grah”, que significa “empuñar”. Reunidas pueden ser traducidas como “empuñar la verdad”. Gandhi la describió también como “blandir la verdad” de ahí que se traduzca como “la fuerza de la verdad”. vol. Wikipedia, versión inglesa.